Monumento al Guerrero Miskito
Fotos de Ed Manfut

Monumento al Guerrero Miskito
Fotos de Ed Manfut

Museo Lakiatava
colaboración de 
Celia Müller Pérez
cmullerperez@yahoo.com
Bilwi RAAN
Nicaragüa

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EL ARTE DE LA GUERRA
Gran estima por los guerreros miskitos y sumos..- 

Estos pueblos primitivos eran muy aguerridos por naturaleza en época pasada y todos los hombres se tornaban en soldados en caso de conflicto. 

Los honores dependían principalmente del éxito en la guerra. Sabemos que entre los Miskitos los guerreros bravíos eran tenidos en gran estimación. 

Los llamaban taplu o tahplu, una palabra que nos recuerda el término tapaligui, que se aplicaba, según Oviedo, entre los Nicaraos, Chorotegas y Chontales a aquellos hombres que habían ganado una lucha cuerpo a cuerpo ante la vista de sus ejércitos eran premiados por su valentía, admitiéndolos a los diferentes escalafones de los guerreros.

Entrenamiento militar.- 
El arco y la flecha fueron las principales armas entre ambas tribus bajo consideración. (Ver Implementos de Caza y Guerra). 

Desde la infancia los niños Miskitos practican con armas de juguete, que les fabrican sus padres. Son capaces de desviar una flecha dirigida hacia ellos, con la ayuda de un palo pequeño, no mayor que el cañón de una escopeta para aves, siempre que la arrojen una por una„ (Danipier: 1, 8).

Hasta hace 50 años los Sumus organizaban ocasionalmente grandes festivales, llamados asañ lauwana, durante los. cuales realizaban una serie de entrenamientos militares y tomaban los pasos necesarios para defender sus territorios contra la invasión de Miskitos y Españoles.

Tenían lugar en ciertos rincones aislados de la selva, fuera de la vista intrusa de los extraños, donde concurrían todos los hombres Sumus desde muy lejos, siendo su asistencia cuestión de honor. 

Las mujeres no eran admitidas, sin embargo, ya que se las relacionaba siempre con cierta impudicia ceremonial; se quedaban en algunas chozas cercanas, donde preparaban comida que era transportada al festival en manos de ciertos muchachos.

Los hombres que tomaban parte en el asañ lauwana se pintaban todo el cuerpo de negro y no se cubrían más que con taparrabos. Tenían que estar ceremonialmente "puros" (sunu), condición que se lograba mediante la abstinencia con us mujeres y de sal, del chile rojo, y de las bebidas intoxicantes. 

Cualquier que osare ir al festival en estado de "impureza", estaba supuesto a morir de manos de un horrible gigante, cierta clase de espíritu malévolo que venía de los montes vecinos caminando hacia la choza con una aljaba llena de flechas, El gigante era bien recibido y se le ofrecía puput (chicha, licor de maíz) pues cada quien le temía. 

Durante el asañ lauwana se realizaban contiendas, de resistencia para que los jóvenes se entrenaran, en soportar,, el dolor sin proferir ningún lamento. 

También se lograba enderezar entuertos que habían estado suspensos por algún tiempo. 

Uno de los hombres dobla su torso y permite que su oponente golpee su espalda, tan duro como pueda, con la punta de codos, hasta que se canse de, golpearlo. 

Se supone que el castigado no debe dejar escapar, ningún gemido, ni mostrar cualquier otro síntoma de dolor. De vez en cuando el sometido dice simplemente yañ al yañ, "yo soy hombre", mientras su adversario replica yañ bík al yañ, "yo también".

Cuando éste último se cansa de propinar codazos, los dos hombres intercambian lugar y aquél tiene entonces que soportar el mismo tratamiento sobre su espalda como el que acaba de aplicar sobre su contrincante. Cualquiera que renuncie a la competencia, antes que su oponente sé canse de golpearlo, es tenido como cobarde; algunas veces la muerte ha sobrevenidoa consecuencia de estos terribles golpes.

Este método de pelear es desconocido entre los Miskitos. Practicaban más bien un poco de pugilato, aceptando como cosa de honor dar y recibir golpes alternadamente y cada contendiente no trata de golpear sin parar sino intentar como mantenerse en pie.

Preparación para una expedición.- 
Cuando los Miskitos proyectaban una excursión armada contra otras tribus indígenas, o contra los Españoles, acudían a uno de los sukias principales para saber si tendrían éxito. Si la predicción del sukia, una; vez consultados los espíritus, eran desfavorables en relación con el proyecto, la pretendida expedición era abandona da. (M. W. 307-308).

Ambas tribus practicaban el hábito de pintar el cuerpo en forma espeluznante, quizá con el objeto de amedrentar al enemigo. Peleas limpias se desconocían. Los ataques se llevaban a cabo de noche y al enemigo tomaban por sorpresa.

Guerras entre tribus.- 

Miskitos y Sumus se hacían la guerra continuamente, hasta finales del siglo XVII (Dampier: 1, 9-10; M. W.: 300 a 302, 305). Las guerras intertribales continuaron a lo largo del siglo XVIII y se resolvieron en favor de los Miskitos quienes habiendo recibido armas europeas, a tra vés de su asociación con los bucaneros de Jamaica, fueron ca.paces de conquistar a las varias subtribus de los Sumus a las que impusieron tributos en forma de canoas, pieles de venado, maíz, cacao, hule, etc.

Los Payas de Honduras fueron de igual manera expulsados de la costa, habiendo los Miskitos avanzados en esa di rección hasta el río Tinto o Black River y empujado a su enemigos hacia las cabeceras de varios ríos. Desde finales di siglo XVII en adelante, los Miskitos organizaron frecuente incursiones al territorio de los Paya y les impusieron tributos tales como ganado y otras cosas que éstos tuvieron que robara su vez, a riesgo de sus vidas, en los vecinos asentamientos españoles, para evitar que sus familias fuesen llevadas y vendidas como esclavos. 

Durante estas incursiones los Miskitos se apoderaban de las casas, esposas y niños de los Paya y los tenían hasta que sus demandas fueran satisfechas. En respuestas a este tratamiento bárbaro muchos Paya buscaron protección entre las poblaciones españolas (Long: I, 326-327). Estas incursiones miskitas hacia la región Paya se continuaron hasta época reciente (Young: 81; Conzemius, b: 32-33).

Los Miskitos no sólo llegaron a ser los amos de toda la Costa Atlántica, desde el río Tinto hasta el San Juan, sino que además extendieron sus depredaciones siguiendo por el mar en canoas, tan lejos al sur como la Laguna de Chiriquí y aún más allá. Estas incursiones fueron la causa principal del despoblamiento de la región dé Talamanca, en Costa Rica. Los Miskitos también avanzaron tierra adentro, remontando el río Sixaola o Tilirí hasta la confluencia de los ríos Coen y Lari.

Aisladas expediciones de pillaje a territorio costarricense y panameño, de parte de los Miskitos, todavía continuaron prácticamente durante el siglo XVIII Cockburn (236) afirma l que invadieron Chiriquí en 1732. Se dice que en 1758 estaban dedicados a capturar indios para esclavos en los alrededores de Bocay del Toro (Cuervo: I, 349-353). Roberts, escribiendo en 1816, decía lo siguiente, en relación al asedio de los Miskitos sobre el territorio de los indios valientes del noreste de Panamá: "Los Valientes son enemigos de los Espanoles y pagan anualmente un cierto tributo o reconocimiento al Rey Mosco, el cual consideran como un regalo voluntario, de acuerdo con una antigua costumbre, más que como un acto de sumisión o un símbolo de sometimiento. 

En más de una ocasión se han negado a pagar este tributo y hace unos 50 años, cuando se originó una disputa sobre el asunto, el tío del Rey Mosco, con todo los jefes y séquito que le acompañaban, en número de casi 50 hombres, cayeron sacrificados a su rea consecuencia de estos terribles golpes.

Este método de pelear es desconocido entre los Miskitos. Practicaban más bien un poco de pugilato, aceptando como cosa de honor dar y recibir golpes alternadamente y cada contendiente no trata de golpear sin parar sino intentar como mantenerse en pie.

Aún se dijo que los Miskitos fueron más lejos, al extremo de intentar subyugar a los indios de San Blas (también llarnados Cuna o Tule) del istmo de Panamá, contra quienes orranizaban su última expedición alrededor de 1796. 

Pero los evasores, unos 300 hombres bravos, fueron casi exterminados en sus diferentes intentonas, habiendo regresado muy pocos a casa. (Roberts: 49-50). 

Hasta aquí llegó el límite de su :afluencia hacia el sur, en el istmo de Panamá: los mismos indígenas señalan a King Buppan's Bluff (Peñasco de Buppan, Frontón de Guapan), un promontorio situado a unas 22 millas al este de la isla del Escudo de Veraguas, como la avanzaia más austral lograda por sus antepasados.

De esta manera los Miskitos consiguieron extender sus dominios prácticamente sobre todo el litoral Atlántico, desde Cabo Honduras (cerca de Trujillo, Honduras), hasta la Laguna de Chiriquí (Panamá). Su lenguaje fue entendido por muchos indígenas de las tribus vecinas (Sumu, Rama, Paya) y todavía juega el rol de lingua franca en ciertas partes de la Costa Mosquitia. El papel de los miskitos en América Central, en épocas pasadas, era semejante al de las tribus Caribes de América del Sur y de las Antillas, aunque en esta última región la influencia de los Ingleses fue suplantada por la de los daneses.

Los nombres geográficos de raíz miskita, que se encuentran a lo largo de la Costa Atlántica de Costa Rica y Panamá hasta King Buppan's Bluff, deben su origen a las expediciones de pillaje atrás mencionadas (Conzernius, a: 300-306). Aún así, los Miskitos nunca intentaron establecer poblaciones perrnanentes en tan vasta región, no pasando más al sur de Pearl Lagoon, donde se asentaron a finales del siglo XVIII. Al mismo tiempo también se extendieron aguas arriba de algunos grandes ríos, como el Patuca, Guagua (Wawa), Cucalaya, Prinzapolca, Río Grande y en especial el Río Coco; sobre éste último se internaron hasta Bocay, es decir a unas 300 millas 1 del mar, siguiendo el serpentino curso del río.

Tratamiento de los prisioneros.-

Como se mencionó atrás, los Miskitos iniciaron sus expediciones esclavistas penetrando al territorio de sus vecinos hacia fines del siglo XVII. Las mujeres y los niños cautivos eran mantenidos como esclavos (M: alba (79); S: warau), o vendidos a los comerciantes de Jamaica que arribaban ocasionalmente a la Costa. A los muchachos, cuando llegaban a la pubertad, se les permitía tomar una mujer miskita, y los hijos de tales uniones, se criaban como miembros libres de la tribu.

Las expediciones en canoa por el mar, para capturar esclavos, estaban particularmente dirigidas hacia la región de Talamanca (en el sureste de Costa Rica), donde muchos indios Tiribí (Terbi), fueron reducidos a la esclavitud. El mismo destino encontraron los aborígenes que vivían alrededor de la laguna de Chiriquí (M. W: 302; Peralta, a: 20, 93, 95; Peláez: 11, 156; Young: 35; Conzemius, a: 300-301). 

Muchas referencias sobre los Miskitos como esclavistas pueden encontrarse en los escritos de los historiadores Juarros, León Fernández, R. Fernández Guardia, Ayón, Gámez y Vallejo. (80)

En 1722 España protestó ante las autoridades británicas de Jamaica por todas estas expediciones esclavistas, alegando que los Miskitos habían capturado, en el valle del río Matina y en las islas Tojares (Laguna de Chiriquí), a más de 2000 indios (Talamancas, Viceitas, Arinamaes, Abubaes), quienes fueron vendidos a los comerciantes de Jamaica a cambio de armas y municiones. El 8 de Octubre de 1722 Diego de la Haya, Gobernador de Costa Rica, envió una nota a las autoridades de Jamaica para la restitucion de estos indios (Peralta a: 20:31. Fernández: IX, 153.

Museo Lakiatava
Museo Lakia Tara (Gran Venus)
Antecedentes
El museo Lakia Tara inicia en el local de la Asociación Cultural Tininiska en los años 96 como una iniciativa que promueve la profa. Ana Rosa Fagoth, llevando piezas precolombinas, utensilios domesticos indígenas e instrumentos musicales.

En los años 60 colecciono 30 piezas de piedras de moler precolombinas, pilones circular y triangular decorados y grabados alrededor del objeto. En los 74 fue donado al Instituto Nacional 11 de Septiembre. Fue el primer museo en la Costa Atlántica en el municipio de Waspam.

En la epoca de los 80 se creó una casa de cultura dirij ido por personas de la localidad como el profesor Dionisio Melgara, otro señor de apellido Castro. De Waspam lo trasladaron a Puerto Cabezas y no se sabe el destino que tomo. De las colecciones estan: el Guacal, kamuntra, kluhklu, kahmi y kurpan todos estos materiales es elaborado con fruto del jícaro y los nombres son en miskitu.

Vamos hacer un museo mas grande a partir de Lakia Tara



Los Sumus aparentemente no esclavizaban a sus prision, ru ,s, sino que los mataban en el acto. La práctica de escalpar les era desconocida, pero extraían dientes y uñas de las d,,,dichadas víctimas para lucirlos alrededor del cuello como tr,,tcos. Ciertas subtribus de los Sumus eran caníbales y asab,ira a los enemigos que capturaban en guerra.

Alianza de los Miskitos con los Bucaneros.- Durante el siglo XVII los bucaneros, quienes andaban muy activos en el mar Caribe pillando el comercio de España, establecieron relacion amistosas y comerciales con los Miskitos, los cuales a su vc, eran enemigos de los Españoles. Según Exquemelin, el primer barco pirata que ancló en Cabo Gracias a Dios era francés. 

El capitán fue bien recibido y obsequió unos pocos regalos a los indígenas, quienes en correspondencia le ofrecieron los productos de sus plantíos. 

Cuando zarpó, tomó dos indígenas con él para aprovisionar su barco con alimentos, convencido de la gran destreza de los nativos para pescar. Algunos indígenas fueron muy bien tratados, aprendieron francés y después de uno o dos años fueron regresados a casa,. Desde entonces franceses y Miskitos se hicieron amigos. 

Mujeres indígenas fueron ofrecidas a los primeros durante su estadía en Cabo Gracias a Dios y en pago los bucaneros entregaron utensilios de hierro. 

Nunca tuvieron dificultad para conseguir pescadores indígenas, cuando salían a sus correrías, y unos de ellos hasta aprendieron el idioma miskito. Los franceses dieron a conocer sus nuevos amigos a los ingleses. 

Muchos indígenas sirvieron, durante tres o cuatro años, en barcos piratas, aprendiendo francés o inglés y recibiendo en page utensilios de hierro (Exquemelin, edición inglesa: 250; fran,:esa: II, 262-264).

Parecería, sin embargo, que más tarde los bucaneros ingleses fueron más estimados que los franceses. Dampier (I, 8) afirma que los indios gustan de los ingleses, pero no aman a los franceses", pero según Sloane (A; I, p. LXXVIII), los Miskitos no permiten que otra nación, salvo la inglesa, se asiente entre ellos; muestran cierta disposición hacia los daneses, pero odian mortalmente a los franceses por su conducta lasciva con sus mujeres. Las versiones de estos dos escritores ingleses deberían quizás ser aceptadas con reserva.

Los Miskitos prestaban una valiosa asistencia a los bucaneros porque eran, y todavía lo son, excepcionalmente diestros con el arpón. Cuando una partida de bucaneros zarpaba sin provisiones, ponía proa hacia los sitios donde se alimentaba la tortuga verde, o anclaba en una laguna en busca de manatíes. En estos lugares dos indígenas eran enviados en sus pequeñas canoas. 

Bastaban dos miskitos para capturar suficiente pescado, manatí o tortuga y así avituallar un barco de 100 hombres, Por esa razón eran muy estimados por los bucaneros y casi todo bajel, procedente de Jamaica, llevaba un par de estos indígenas a bordo (Exquemelin, edición inglesa: 250; Dampíer: 1, 1-2, 35-37, 160, 181, 234, 277, 453, y 11, parte II, 13, 109: Raveneau de Lussan: 440). (81)

Los Miskitos no eran solamente utilizados como pescadores por los bucaneros sino también como hombres de armas tomar. Eran arrojados y corajudos en los asaltos y tenían su parte en el botín. Con estos ladrones de mar los Miskitos aprendieron el uso de las armas por primera vez y pronto demostraron tener buena puntería (Dampier 1, 2, 8). Miskitos salteadores aún acompañaron a los bucaneros en sus correrías en el Océano Pacífico. 

En Enero de 1681, una partida de filibusteros ingleses, al mando de Sharp y Watling, estaban surtos frente a la isla de Juan Fernández en el Pacífico Sur, a unas 40 millas al oeste de las costas de Chile. Viéndose amenazados por tres barcos españoles corrieron hacia su nave, alzaron anclas y escaparon, dejando atrás a un Miskito de nombre William, quien se encontraba cazando en el monte en esos momentos. 

Este indígena llevó una vida solitaria en la isla por tres, años, al final de los cuales fue rescatado por otra partida de bucaneros ingleses al mando de Cook. El primer tripulante del barco de rescate que saltó a tierra fue casualmente otro Miskito, llamado Robin. Dampier se encontraba entre la tripulación y es quien relató esta historia (I, 84-86) (82)

Expediciones de pillaje a los asentamientos españoles.- Bajo la guía de sus aliados, los bucaneros, los Miskitos también realizaron incursiones al interior de Honduras y Nicaragua en tiempos pasados, remontando los grandes ríos. Así sorprendieron y saquearon los asentamientos españoles más cercanos, capturando a mujeres y niños. Durante el siglo XVIII los pueblos ele Catacamas, Juticalpa, Segovia (ahora Ocotal), Jinotega, Matagalpa y ciertos asentamientos en Chontales fueron destruidos enteramente en varias ocasiones, al extremo que algunos de estas plazas se trasladaron a cierta distancia, lejos de los ríos navegables, donde quedaron menos expuestos a los asaltos. M. W.: 300, 302, 306; Peláez II. 165; Peralta, b: 102, 120; Belt: 241, 255-356). En ese tiempo la producción de Nicaragua se embarcaba por la vía del río San Juan, pero este importante curso estaba a menudo en poder de los indígenas.

Los asaltos miskitos a los asentamientos españoles eran también llevados a cabo, aunque ocasionalmente, tan al norte como el río Chamalecón, en Honduras; algunas veces estos indios se unían a los ingleses, cortadores de madera de tinte, que operaban en la región que desde entonces ha sido llamada Honduras Británica.
 

Más frecuentemente las canoas de los Miskitos se dirigían al Sur, hacia el río Matina en Costa Rica, donde los españoles tuvieron importantes plantaciones de cacao durante el siglo XVII. Estos establecimientos fueron abandonados más tarde en vista de las incursiones de los indios. Los historiadores de Costa Rica dedican largos espacios al referirse a estas incursiones en su territorio (Ver también M. W.: 302, 307, 310). Aunque tales invasiones cesaron gradualmente, durante la última parte del siglo XVIII, los Miskitos siguieron ejerciendo ciertos actos de autoridad sobre esa costa por algún tiempo. Todavía en 1838 monopolizaban la pesca de la tortuga carey hasta Puerto Limón, exigiendo tributo a los pescadores que se ocupaban de tal operación. (Cooper: 12).

Miskitos en la guerra de los Cimarrones de Jamaica.- Los Miskitos rindieron una asistencia muy valiosa a los ingleses de Jamaica, cooperando con ellos en la supresión de la revuelta de los Cimarrones en dicha isla. Estos Cimarrones eran descendientes de los Negros y Mulatos que se escaparon a las montañas, para preservar su libertad, cuando los ingleses desalojaron de Jamaica a los Españoles, en 1655.

El 25 de junio de 1720, se firmó un convenio entre Sir Nicholas Lawes, Gobernador de Jamaica y Jeremy (Jeremías) "Rey" de los Miskitos, donde éste último se comprometía a mandar una partida de indígenas para que persiguiesen a los esclavos rebeldes. Este tratado fue formalmente acordado y aprobado por la Asamblea de Jamaica.

Doscientos indígenas fueron traídos a Port Royal y organizados en compañías al mando de sus propios oficiales. Su salario era de 40 chelines por mes, más un par de zapatos. Se quedaron en la isla por varios meses y rindieron muy buen servicio a los ingleses. Pocos años después los Cimarrones volvieron a rebelarse y alrededor de 1725 el Capitán Robert Lade trajo cien indios "Musquetos" a Jamaica para combatirlos (Lade: II, 7, etc.)

Posteriormente en 1738, doscientos Miskitos llegaron nuevamente a la isla con el mismo propósito. Se organizaron en compañías bajo la dirección de sus propios líderes, guiados por blancos asignados a cada compañía para conducirlos hasta el enemigo. Jugaron buen papel como rastreadores y con su asistencia los Cimarrones fueron pronto acosados por todos los flancos, cortados de sus suministros y obligados a firmar la paz (Long: 11, 344-345; Edward: I, 529-530).


 
 
 
 

Notación:

 (79)
Esta palabra tiene evidentemente alguna conexión con albawina, nombre con que los Miskitos llamaban a los Sumus anteriormente, o quizás a todos sus.enemigos indígenas en general. Los Caribes Negros o Garifes aplican a los Miskitos el nombre de idudu, que originalmente significaba "esclavo". (Compare con la palabra itoto "esclavo", en la obra del Padre Gumilla).
(80)
Ver también la Gaceta Oficial de Costa Rica, 1864; A. von Frantzius, Archiv für Anthropologic, IV, 1870, p. 104; Thiel: Datos cronológicos para la historia eclesiástica de Costa Rica, San José, bajo 1693; Restrepo: Viajes de L. Wafer, Bogotá, 1888, p. 110.
sentimiento" (Roberts: 71).
81)
Ver también Basil Ringrose, The History of the Bucaniers of America, Part ii. The dangerous voyage and bold attemots of Capt. Barth, Charp, Watlin, Sawkins Coxon, and others, in the South Sea. London, 1699, chap, XI, p. 54:
(82)
Ver también Ringrose, ubi supra, capítulo XV, El navegante escotes Alexander Selkirk, cuyas aventuras sugirieron a Daniel Defoe su famoso h bro Robinson Crusoe, no fue por lo tanto el primero o el único habitante cíe Juan Fernández; el anterior vivió ahí entre 1704 y 1709.