MITOS Y CREENCIAS
RESPECTO A LAS ENFERMEDADES
Por Avelino Cox Molina.

acompañado de fotos y leyendas de artesanos miskitos en tuno, y madera.



ARTESANIA DE RAITI,
Nación Comunitaria Miskita RAAN, Nicaragua.

TRABAJOS HECHO EN PEDAZOS DE TUNO.
USAN TINTES NATURALES.
 

Según los sukias y yerberos indígenas de nuestra región, las enfermedades son provocadas por los lasas cuando la persona no cumple con las leyes naturales de salud [ wan kaina kulkaia ] de la naturaleza, ya sea matando demasiado animales o pasando por donde no debía pasar . Por ejemplo al que caza demasiados venados, el dueño de estos llamados Swinta le roba su lilka [retrato o figura], y se enferma .

El que comió una comida del día anterior y estaba destapada, también se enferma porque fue comida por los lasas y no se debía comer .
También el que fue visto por Aubia el dueño de la montaña, se enferma .
 


LASAS, SERES MITICOS DENTRO DE LA COSMOVISIÓN AUTÓCTONA

Variada y rica es la mitología autóctona. Veamos algunos de estos personajes míticos.
Ulak: Es un ente parecido al ser humano , pero es peludo, de brazos muy largos. Tiene los pies volteados para atrás. Si uno va a la montaña y ve las pisadas del ulak, hay que fijarse en la dirección de los pies para ir al lado contrario; hay que seguir las pisadas en dirección del talón.

Cuando un ulak macho se encuentra con un hombre, lo mata.
Pero si es mujer, no lo mata; se la lleva a la montaña para vivir con ella . Igual sucede cuando una ulak se encuentra con una mujer: la mata. En cambio, si el afectado es un hombre, se lo lleva a la montaña para vivir con él.

Creen que el ulak verdaderamente existe en las grandes montañas. La gente de Bihmuna cree que en un lugar llamado Tala [ sangre ], existen los ulak pero no han podido matarlos.

Ulak: Ba sika upla talla sa, sakuna taya nani ba tamaya ailal bri sa, klahkla ba sim yari sa, mina alhníka nani ba nina sait tan¡ ra brisa. Ulak ba unta ra wapan kaka mina kaikma sa kaka, man witin wan ba tan¡ ra was, apia sa kaka man suakwaia dukiara nina tan¡ tawi wapma sa kaka lika sip sma wal prawaia kan ulak mina alhnika ba nina tanira ba mita. Ulak waitna ba upla wal prauya piuara waitna taim lika iki pisa sakuna mairin taim lika witin aimia bri sa, Ulak ba mairin taim, mairin ai tahkia taim lika ikisa sakuna waitna taim lika brih ai maya brisa. Naha ulak ka na kunin lika apia sa rait pali bara sa, sakuna unta tara nani ra, upla waras nani pliskara, upla kum kum nani kaikan ba ulak ka na dahra aisisa.
Kau naha piua nani ra ulak kana Bihmuna untika piska kum ra sa, baha lika pliskum nina Tala makisa baha untika ra, sakuna tawan uplika nani mita sip baha pliskara sim upla waras.

Aubia sale de las espesuras de los bosques en horas de la tarde. Por eso hay que regresar temprano.

Los que participan en los preparativos y entierro de un cadáver, también pueden contraer enfermedad provocada por el isingni o el alma del muerto.

La mujer durante su período menstrual que fue a bañarse al río, también sufre un desiquilibrio o mal provocado por liwa mairin [ la cosa del agua o la sirena 1 .

La persona que estaba fuera de la casa cuando pasó Prahaku , el dueño del viento arremolinado, también padece de malestares o desiquilibno mental.

El padre que vive con otra mujer que no es la madre de su hijo. contagia a éste con damni . Por tanto hay que cumplir con las reglas de salud corporal y espiritual expresada en la frase wan kaina kulkaia que significa estar en armonía con nuestro entorno.



Upla Siknis taki piuara almuk nani nahki lukanka bri

kan ba.
Sukia nani hará upla sika kakaira kus bilara bangwi ha witin nani ai lukankara brisa upla nani ha lasa mita munan siknis taki sa ai kaina kulkras taim, baha sika sam taim daiwan nani uba ailal iki piua ra, apia kan luaia apia kan pliska nanik ku lui piuara. samplika kum mangbia sa kaka. Antin taki uplika ha sula nani uba iki piua ra, naha daiura ha Dawanka brisa baha nina lika Swinta. bara Swinta ha lilka brisa hará upla ha siknis taki sa.
Ban kra plun lalawan pis¡ taim upla ha siknis taki sa kan pata ha lasa pin ha mita. Baku hará piafa apia kan.

Aubia mita uplara kaikuia hará naha sin yan siknis taki sa. AUBIA ha tutni piuara unta biara wina taki sa, baha mita unta wina lapta kau hará balaia sa.
Diara wala ha sika upla pruan ridi dauki ha apia kan biki taim wih kaiki ha, sipsa naha nani sin siknis takaia isingnika ka ha mita. Mairin ai katka wal kan liwra wih aitahbi ha, liwa mairin mita yan kauhla alki sa.
Prahaku, pasa Dawanka ha ha] luya hará upla utla ]atara taim yan siknis taki sa apia kan yan ¡al saura taki sa. Waitna nani ai maia brisi mairin wala wal yukuwi tauki taim luhpia ha sircnis alkisa baha nindamni maki sa. Ba mita sika kakaira nani ha wan kupia kraukí sa Wan kainá kulkakaia.



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Desde el punto de vista religioso y-social, como curadores de enfermedades el Ukuly, el Sukia y "Uhura" son indispensables para contar con el equilibrio físico-psíquico de la comunidad. Recordemos que los bastones en manos del Sukia son como una llave para abrir el pasadizo secreto y despertar los poderes ocultos y grandes. Gracias a ellos los sacerdotes originarios pueden escuchar la voz de todos los espíritus que andan y pueblan el mundo.


Desde el principio nos enseñaron que "Wan Aisa" instaura leyes, la vigencia de la tradición, la vida social regida por la religión, donde no hay limitaciones, además los espíritus de alguna forma son los guardianes de animales y plantas, de todo lo creado, espíritus tutelares, porque se perciben que existen fuerzas espirituales con las cuales es necesaria una relación ininterrumpida y de respeto mutuo,
                                     
que desgraciadamente el hombre no ha cumplido.

Médicos y sacerdotes

Ukuly (Profeta) . Traducido al lenguaje común es "Hacedor del tiempo y del viento", que es generalmente golpeado por el rayo cósmico. Esto significa que son llamados por el gran espíritu del espacio, llamado "Prahaku" quien utiliza a los hombres y mujeres como sus intermediarios, sus representantes. Curiosamente estos hombres utilizaron títulos femeninos tales como: "Pasa Yapti" (madre del viento), Pauta Yapti (madre del fuego), etc.

Los mismos Ukuly en la línea médica ocupan la mayor jerarquía, con poderes muy sanos, humildes, cuya fuerza es más grande que cualquier enfermedad sobrenatural y el poder de desviación, especialistas en realizar prodigios que otras culturas difícilmente creen. Su misión es evitar los malos espíritus en las comunidades, plagas en las plantaciones, los cultivos, y limpiar los caminos de espíritus negativos.

Por eso cuando el Ukuly hace las curaciones, en el momento de realizar los rituales, exige muchas observaciones a las comunidades, como no cortar árboles, no prender fuego cerca del lugar sacralizado o lugar preparado para tal fin. También se prohibe destazar animales, es decir no puede haber infracciones. Como médicos son muy respetados, admirados y temidos, tienen sueños reveladores, muestran el destino de los hombres. Las curas se dan por vías espirituales, como las mismas prácticas homeopáticas.

Sukia (Chamán). También son sacerdotes y médicos con gran respeto dentro de nuestra cosmovisión y acompañan a este pueblo a través de toda su evolución. Como sacerdotes ocupan el segundo lugar, y como médicos también. Son los sacerdotes de nuestra antigua religión, ellos nos enseñaron desde el principio que todas las enfermedades son ocasionadas por espíritus negativos que se posesionan del cuerpo humano y trastornan continuamente, provocando una sucesión de alteraciones. Ahí es cuando interviene el Sukia, para expulsar a los espíritus negativos.

El tratamiento de las enfermedades se orienta de acuerdo con la opinión del Sukia, quien se guía por los orígenes y causas del mal. Si el paciente fue al río y cogió ahí la enfermedad, pues en el río se busca la cura. Desde el fondo del río recogen piedritas de colores, se ponen al fuego y cuando están al rojo vivo, se les echa en un cubo de agua, el vapor debe ser aspirado por el paciente dado que esos materiales vienen de la morada de "Liwa".

Poseemos un Sukia que trabaja sólo con serpientes, conocido como "Pinta Sukia" (Sukia de serpientes). Para llegar a serlo existe una iniciación difícil, quizás la más dura de todas, porque el candidato en su sueño siempre es perseguido y mordido por las serpientes, después llega a cortar unas hierbas que resultan ser la cura para las mordeduras de serpiente. Para ser Sukia (serpiente) se deja morder repetidas veces hasta no sentir dolor y conocer todos los secretos, para luego dominar y tener un control total sobre todas las serpientes.

Los otros Sukia tienen sus propias especialidades espirituales, tales como trato sobre Isingni, (espíritu de muerto), "Duhindo" (duende), "Liwa" (sirena), Wakambay, Waihwin (patas) Prahaku. Con sus cantos y rituales liberan a las gentes afectadas, sus danzas son para adquirir energía. Es necesario comprender que no todos los Sukias son iguales, cada especialista tiene sus propias características.

El sentir de los antiguos cronistas de que entre los miskitos privaba solamente la creencia en las fuerzas naturales y en su Sukia, quien ejercía las funciones de sacerdote de la antigua religión, como médico, consejero y guía espiritual, se percibe en esta transcripción de La obra de fray Fernando Espino sobre el curioso relato de un Sukia de la antigua "Tula Walpa" (Tologalpa):

"Ya era tarde de la noche y díjele yo que comenzase. Estaba allí un altar, donde tenía unas cortezas de árboles... de estas tenía como cuatro sobre aquel altar. Llegase y púsose una y vistiese como alba. Se ciñó y se puso otra con mangas, y en la cabeza un bonete a manera de mitra, quedó formidable; la cara negra, embetunada con carbón; los labios colorados y los ojos también, era de gran estatura.

"Comenzó a bailar, alrededor de la hoguera estaba un calabacito colgado y bebió de lo que había adentro... comenzó su baile como a las nueve de la noche.

Comenzó a cantar en su idioma un canto, en el que llamaba a la culebrita blanca y a otras culebras que hay en aquellas montañas,
diciéndoles:
           "Venid y decidme quién mata a mi hermana.
            "Llamaba al tigre, al león, y a los micos y otras sabandijas montaraces.
               Y a la hoguera hacia brazas pequeñas. Daba con la punta del pie y sacaba dos o tres bracitas pequeñas y las pisaba. Esto duró hasta más de media noche, yo me enfadé y le dije que terminase. Hizo como que se caía desmayado y dijo que le habían revelado (los animales), que ni gente o indios le mataban a mi hermana".

A este respecto y complementando las informaciones precedentes transcribo el relato del diplomático e historiador norteamericano Jorge Efraín Squier sobre la visita que realizó a una Sukia también de la antigua "Tulu Walpa" (Tologalpa) nicaragüense, en la actual región del Río Bocay, y que dice literalmente lo siguiente:

"Mi amigo el señor H. Estaba muy molesto conmigo, por mi incredulidad en el poder de los Sukias; y lleno de fe ofreció presentar un ejemplo vivo de este poder..."

"La Sukia hizo su aparición ante nosotros de improviso y absolutamente sola, llevando una gruesa caña de bambú y con vestimenta más que ligera ... se puso delante de nosotros y en el centro de la choza, sin proferir palabra alguna, mi amigo el señor H. cortó un pedazo de tela y se la dio, se quedó como una estatua, comenzó a andar rápidamente sobre las brasas, suscitando con rapidez frases ininteligibles.

Repentinamente se paró sobre la caña de bambú, rompiéndola por el medio extrajo una serpiente tamagás con sus manos y la pasó por el bracero y aplastó con sus pies la cabeza del ofidio. Con la misma rapidez de su aparición tomó la manta y huyó en silencio y con misteriosos pasos".

El mismo historiador en una de sus obras, nos relata el siguiente episodio, ocurrido en la secular región que habitaron las tribus de "Bocay". He aquí su relato literal:

"Por la tarde del segundo día de nuestra partida de Cabo Gracias a Dios alcanzamos una considerable corriente de aguas, que era el río llamado Bocay, afluente del Río Coco o Wanks, por el rumbo del sur-oeste. En el margen de este río, como a diez millas de su desembocadura, que la famosa mujer Sukia residía, nuestro progreso contra la corriente era lento y penoso, ya entrada la tarde, el ladrido de los perros nos anunció que nos aproximábamos al paraje Indio de Bocay, final de nuestro viaje, en demanda de conocimientos de las maravillas atribuidas a una Sukia.

"Una choza pequeña y especial nos fue asignada para nuestro hospedaje. Pocos momentos después de nuestra llegada, se presentó al dintel de nuestra puerta una vieja en extremo rara, pues su vestimenta difería del traje común de los pobladores de la región.

"Alrededor de la frente llevaba una tela de algodón, que lucía variedad de pájaros dibujados con brillantes colores. Esta banda rodeada por entre su cabeza y ataba sus cabellos que bajaban hasta el suelo. Llevaban una piel de tigre como manto y calzaba sandalias del mismo género de piel, alrededor de cada muñeca y tobillo llevaban otras bandas semejantes a las que ceñía en su frente.

"Sus ojos - prosigue el relato - se fijaron en nuestro criado Antonio, quien abandonando sus ocupaciones se dirigió presuroso hacia la puerta. Cambiaron algunas palabras y señales, y Antonio se volvió al interior, manifestándome en voz baja y en español: "La Madre de los tigres está aguardando".

"Durante hora y media caminamos con paso rápido y de pronto, pudimos darnos cuenta que pasábamos de la selva a un campo abierto y limpio, en tanto que se acercaba a nosotros la misma vieja que nos visitara en el villorrio de Bocay, nos hizo un signo de silencio y con misterioso aparato nos precedió en la ruta. Después de pocos minutos de caminata sobre el campo limpio, tuvimos a nuestra vista un edificio de piedras antiguas y a pocos pasos otros más. Estábamos indudablemente frente a ruinas antiquísimas en cuyo centro se destacaba una cabaña, con una sola puerta de acceso.

"Penetramos a ella y quedamos deslumbrados por la intensa luz de cuatro antorchas de pino, colocados en los ángulos de la habitación. Recobrada la normalidad de la visión, pudimos darnos cuenta de que teníamos ante nosotros un enorme tigre, cuyos gestos eran de asalto contra nuestras humanidades. Unas palabras y un gesto severo de nuestro guía Antonio le hizo recogerse en uno de los ángulos de la cabaña. Trozos de piedras alineados a las paredes servían de asientos en la estancia y en el centro un rudo tambor indígena completaba la ornamentación del salón.

"En un ángulo de la cabaña y sentada sobre una piel de tigre estaba una mujer cuya manera, presencia y figura la señalaban equivocadamente como la extraordinaria Sukia, a quien veníamos a visitar desde lejos.

"La Sukia era joven, pues no tendría más de unos veinte años, alta y bien formada, su estampa, impresionante en cierto modo, usaba una piel de tigre, al igual que la vieja mensajera; pero las bandas en derredor de la frente, los brazos y tobillos, eran de oro. Nos miró detenidamente y dijo unas frases de bienvenida. Yo había esperado sentir la fuerza de una influencia sobrenatural o extraordinaria de parte de quien ejerce tanta influencia sobre su pueblo; pero me encontré con que "La madre de los tigres" no era otra cosa que una simple y aún tímida muchacha india.

"La Sukia, después de unos instantes de silencio e inquietas miradas, se tomó la cabeza entre sus manos y miró fijamente en la tierra en actitud meditativa y de abstracción. Durante cinco minutos el silencio fue completo, pero de momento un extraño sonido, como el vibrar de una cuerda de violín, llamó nuestra atención hacia el tambor del centro de la pequeña estancia.

"El sonido fue seguido de otros en serie, a manera de "crack" a modo de descargas eléctricas. Parecían no tener relación entre sí, pero al poco momento descubrimos por su regularidad que tenían alguna armoniosa unidad, como acompañamiento de una melodía. El sonido cesó repentinamente, como había comenzado, y la Sukia levantando la cabeza, dijo solamente:

"Los espíritus de sus padres han venido a la montaña", yo no los conozco y ustedes deben hablarles..."

Nuestros Sukias tienen poder, son escogidos por los espíritus superiores, enseñados por ellos a entrar en trance y visitar otro mundo, salvar al pueblo de la enfermedad y el hambre, todas estas cosas son características de las religiones de los Sukias, para ellos los otros mundos no están desconectados de nosotros, el Sukia todo el tiempo trabaja en colaboración con los otros espíritus.

No puede haber un Sukia sin una sociedad y una cultura, ellos son en gran parte los guardianes.

La suya no se puede ver como una religión cerrada, forma parte de un cruce cultural, de sensibilidades, el trabajo espiritual de nuestro Sukia es realmente el de una religión pragmática, nunca el de una religión solamente mística. No niega, por tanto, la identidad propia de los diferentes fenómenos. El universo del Sukia está integrado por muchas categorías, numerosos espíritus distintos que tienen sus propias formas, nombres y cualidades.
 

Iniciación y enseñanza


El Sukia es escogido por los espíritus.
En la experiencia principal de la iniciación suele ser simbólicamente muerto y renacido por los espíritus.
Deja su antigua vida, sus actitudes y se hace otro, todo cambia en la persona, mejora su personalidad y se vuelve profundamente sensible.
En muchas ocasiones el futuro Sukia puede ser abordado en sueños y visiones, por espíritus que le sugieren que debe asumir su papel normalmente, la persona cae gravemente enferma y llega a comprender las intenciones de los espíritus.

Durante ese período las personas escogidas se niegan a aceptar la dura vida del Sukia y son perseguidos y atormentados por espíritus que están decididos a hacerle capitular, casi siempre el iniciado cede pero la lucha puede ser más amarga y durar años.

Los espíritus amenazan y si el candidato sigue negándose seguirán torturándolo. Incluso pueden llegar a matarle. De este modo el "don" y así llamado "dominio" de los espíritus es un arma de doble filo, aunque son impuestos en contra de la voluntad del Sukia, pues además de concederle poder también le causan angustias que pueden durar toda la vida.

Para un futuro Sukia el acercamiento inicial por parte de los espíritus debe ser seguido por un período de instrucción. La enfermedad se convierte en un medio de aprender y comprender. A medida que el futuro Sukia es introducido por los espíritus ayudantes, se le va enseñando el reino de los espíritus, en el que tendrá que actuar de modo tan decisivo.

Se le advierte contra los posibles enemigos y se le muestra la verdadera naturaleza de las enfermedades y desgracias contra las que tendrá que combatir.

La aproximación por parte de los espíritus adquiere generalmente la forma de un violento ataque que conduce a lo que parece ser una completa destrucción de la personalidad del futuro Sukia. lo cual va seguido de la reconstrucción del Sukia, cuyos nuevos poderes no son simplemente un añadido o herramienta externa, sino que llevan a una forma de perspicacia, una perspectiva de la naturaleza del mundo, especialmente en las formas particulares del sufrimiento humano por las que acaba de pasar de modo tan intenso.

El tema de la muerte en la iniciación de un Sukia se completa con un reconocimiento: es una persona completa más que antes. Es importante hacer ver que no todas las iniciaciones se logran, aunque las expectativas sociales pueden ser tan elevadas para el candidato que tiene que pasar sobre brasas de fuego sin sentir dolor, días de ayuno, encontrarse por muchos meses en la soledad, con la naturaleza.

Durante la iniciación el futuro Sukia no tiene el conocimiento y recursos como para resistir las tensiones que sí está en incapacidad de soportar el Sukia, no puede servir aún para controlar a las fuerzas de la naturaleza. La iniciación marca la muerte de la planta alucinógena que también es de ayuda.

Los espíritus ayudantes pueden llevar al Sukia a un viaje como la tripulación de una canoa, pero cuando al ayudante es un animal, como el caso de la mujer jaguar en Río Coco, estos animales les advierten a los Sukias sobre los obstáculos en el camino, los enemigos y les ayudan a vencerlos, eliminarlos o luchar contra ellos. Los Sukia pueden mandar espíritus ayudantes para protegerlos o para que viajen en su lugar. Pero lo más importante es que sean esos espíritus ayudantes enseñen al Sukia las técnicas mágicas y mejoren sus percepciones.

Los espíritus ayudantes son a menudo humanos, como un antepasado o un antiguo Sukia o Uhura (curandero) que ya ha muerto.
El Sukia conserva sus poderes a través del matrimonio con uno de ellos. Estos espíritus nunca han sido de personas vivas, pero de todas formas representan vecinos reales. La frontera entre los muertos y vivos no tiene por qué ser estricta; muchos espíritus ayudantes son animales, ya que están armados y dotados de propiedades útiles de las que no disponen los humanos: el jaguar es fuerte, ágil y fiero; el águila ayuda a moverse libremente por el aire y el agua.

En algunas partes del mundo los chamanes controlan el tiempo, y entre nosotros es el Ukuly (Profeta) el llamado "hacedor del tiempo y del viento". Pueden además desviar o atraer lluvias, huracanes, a "Pasa Yapti" (madre del viento), "Pauta Yapti (Madre del fuego), "Kilil Yapti" y otros, y cruzar la luz de las tinieblas.

Concepto de poder de los espiritus representan las camas reales de los hechos en el mundo de la percepción ordinaria; el trabajo del Sukia implica tanto la comprensión del mundo como el poder de actuar sobre él. El Sukia tiene que saber cómo funciona el mundo a fin de que los procesos que gobiernan la vida y la naturaleza actúen en beneficio de la comunidad. Gran parte del trabajo del Sukia consiste en dominar este poder.

En la cosmogonía miskita eso está muy bien planteado cuando nos dice que es Sukia de "Liwa", (del agua), de "Prahaku" (espacio), de "Aubia" (las montañas) Aparte de estos había Sukias para serpientes, de "Duhindu" (duende) de "Limi" (jaguar) es decir que están orientados hacia varias especialidades que hasta hoy se siguen practicando.

Los seres humanos llevamos con nosotros muchos sufrimientos, enfermedades y muerte.

El trabajo del Sukia es peligroso y a menudo oscuro. El poder del o la Sukia no es algo que pueda tomarse a la ligera, y suele exigir un alto precio. La gente teme ser llamada por los espíritus para convertirse en Sukia, y se resisten tanto tiempo como les sea permitido.

Ahora que estoy escribiendo recuerdo la resistencia de mi suegra para no convertirse en Sukia. Esto fue en la década de los años setenta, en Bilwas Karma, Río Coco.

En muchas partes de nuestras regiones la posesión por parte de los espíritus negativos opuestos a ser dominados es particularmente común, especialmente entre las mujeres. El caso concreto ya abordado en esta obra; se viene registrando desde 1831-1881 hasta nuestros días, con el problema de "Pauka pruka" popularmente conocido como "Gris¡ siknis" (histeria colectiva), que ha venido azotando a nuestras comunidades durante muchas décadas.

La idea que rodea al o la Sukia es tan complicada y sutil que para describirla se necesitan todos los esfuerzos de los estudiosos o antropólogos que trabajan con las comunidades. Incluso en este particular hay peligro de malas interpretaciones porque estas prácticas se remontan muchos siglos atrás. La práctica religiosa, que no tiene nombre y comparte una cosmología, se encuentra estratificada con algunos árboles, montañas, uniendo los diferentes niveles.

Típicamente el Sukia se inicia siendo torturado y desmembrado. Resulta difícil comprender tal dimensión cuando su universalización y especulación argumenta que la actividad del o la Sukia puede ser la religión más pura, original, como la disciplina espiritual y la medicina más antigua del mundo y que hoy, después de intentar tantas formas para hacerla desaparecer, aún persiste.

Existe también y supone una creencia con relación a la separación del alma como una gran capacidad que el Sukia tiene para viajar al mundo subterráneo y al cielo. En el mundo miskito no hay un Sukia, son muchos, cada uno con sus propias especialidades. Unos son para alejar espíritus negativos, otros para lidiar con espíritus de los árboles, de serpientes, de enfermedades que vienen del espacio, de los cerros, de las aguas, de los Isingnis (Espíritus de muertos), y son ellos los que participan en las fuerzas inherentes del mundo.

El o la Sukia aparte de sus funciones a menudo sirven como sacerdotes para los sacrificios. Por ejemplo en el ritual del "Sihkru" (levantar el alma del muerto) su trabajo es acompañar el alma del fallecido hasta "Yapti Misry" (cielo o madre originaria). De alguna forma nuestros sacerdotes - médicos comparten el culto al cielo. Cuando ponen los tres bastones hacia éste consagran el lugar y esperan ayuda desde arriba para rendir culto al cielo.

Entre los Sukias especialistas que mencionamos existen dos grandes grupos que tratan también con dos grandes causas diferentes de enfermedades: si el "Lilka" (Alma) del paciente ha sido secuestrada y por esta causa está enfermo, porque algún espíritu poderoso lo tiene cautivo produciéndole inconciencia, es cuando el alma del Suda entra en trance a fin de recuperarlo.

Y el segundo caso es cuando la enfermedad ha sido causada a través de un maleficio o por la intrusión extraña enviada por algún Sukia al servicio de gentes vengativas. El paciente sufre dolores físicos, peores que los de las torturas. Aquí el Sukia no entra en trance, simplemente extrae el objeto por medio de masajes, sobado, chupado u otras técnicas. Lo del chupado lo hace directamente con la boca, un tubo o carrizo de bambú. Algunos usan huesos de animales. El Sukia puede mostrar el objeto extraído.


Luchas con espíritus negativos

La parte más importante del o la Sukia es la de la cura de la víctima de algún agente negativo que atenta contra la vida o salud de una persona. Curar supone una batalla contra el agresor además de salvar al paciente, porque los graves peligros no vienen sólo de los enemigos animados y conscientes. Este es un viaje que simboliza peligro.

Igual que el caso de los espíritus ayudantes, los espíritus hostiles han de interpretarse como algo correspondiente con algo en el interior de la propia existencia del Sukia. La montaña, la naturaleza salvaje y el mundo subterráneo son lugares más allá del alcance civilizado de la cultura humana. La distinción que existe entre los espíritus buenos y malos no está tan claramente separada como en algunas religiones dualistas.
Como las fuerzas de la naturaleza los espíritus pueden ser útiles o destructivos y la tarea del Sukia es conseguir su ayuda, persuadirles. Si insisten en trabajar en su contra desbaratan sus planes. La lucha entre espíritus buenos y malos refleja la naturaleza ambivalente no sólo del mundo, sino también del Sukia y de la propia comunidad.

La verdadera naturaleza del Sukia
Los Sukias son personajes muy reconocidos en cada comunidad indígena y en su entorno social, aunque por un lado son marginales, están separados de los demás por la naturaleza extraordinaria de su experiencia.

Sus distintas identidades suelen estar opuestas y expresarse simultáneamente durante los rituales. Pueden ser sacerdotes, médicos, curanderos, adivinos, guías espirituales, la suma de todos estos es: el o la Sukia.

El Sukia tiene una doble naturaleza como humano y como médico-adivino, porque encarna el espíritu propio de su ser. Se convierte en espíritu, como una persona poseída, pero siempre controla la encarnación. Posee una compleja personalidad en virtud del drama de su alteración. El espíritu del Sukia pertenece a la comunidad entera.


Protegiendo a la comunidad

El o la Sukia no es personaje místico privado, existe para servir a una o varias comunidades. Para el Sukia la comunidad suele ser una sociedad en pequeña escala en la que las ideas sobre el alma se combinan con una visión cíclica de los procesos naturales, de modo que una importante parte del papel del Sukia es regular y ayudar a la conservación de la fuerza del alma de la comunidad.

Los miskitos en general creemos que sobre un gran barranco están puestos dos árboles muy lisos, y el alma tiene que pasar para alcanzar el "Yapti Miry" (cielo). Todos los fallecidos deben pasar por allí, pero si no pueden es porque alguien atentó contra su vida. A través del Sukia sus familiares le cobran la "tala mana" (precio de la sangre) en términos consuetudinarios...

No existen causas de enfermedades o desgracias que no sean por la agresión de alguien. Cuando alguien se ahoga es por "Liwa" enviada por alguien. Hostil. Su cura puede ser efectuada sólo por un Sukia que conoce sus profundidades como persona de extraordinario poder. El o la Sukia puede tener que ser mantenido a raya por la comunidad a la que sirve.

La técnica del o la Sukia como tal es moralmente neutra, pero dentro de la comunidad gran parte de la actividad de estos sacerdotes - médicos se ocupa de la moralidad. Muchas áreas del comportamiento social pueden estar reguladas por medio del o la Sukia, que es tanto un psicoterapeuta como un socio terapeuta cuando alguien es salvado de las garras de algún espíritu hosco que no podrá volver a cometer la misma acción.

Algunas acciones representan tanto un sentido de la estética como un poderoso respeto por el precio de la vida, en un contexto en el que se supone que las acciones humanas la van a afectar. Desde un punto de vista integrador al universo una mala acción en uno de los reinos puede tener consecuencias negativas en otro. Actos como el crimen o el incesto dañan la estructura única que abarca a los seres humanos vivos, a los grupos sociales, a los antepasados etc.


Sukias en la historia religiosa

La idea de que el Sukia es una figura religiosa antigua que subsiste es tan normal en las interpretaciones de personas de fuera, sean negativas o positivas. Algunos dicen que la dialéctica de lo sagrado tiende indefinidamente a repetir una serie de arquetipos. La manifestación de lo sagra¡lo en "algo" o piedra o árbol no es ni menos misteriosa ni menos noble que su manifestación.

El proceso de sacralizar la realidad es el mismo; las formas que toman, el proceso en la conciencia religiosa son las que difieren, por lo tanto el o la Sukia es la única figura clave en la búsqueda de los orígenes de nuestra religión, porque se puede argumentar
que poseen todos nuestros conocimientos y los de otros visionarios semejantes.

Ellos son los únicos que hacen viajes del alma a los reinos de esos seres sobrenaturales, ellos, los que dieron al mundo sus ideas generalmente aceptadas acerca del cosmos, el cielo, mundos negativos. Como Sacerdotes también se limitan a representar una rutina de las actividades del Sukia.

En las formas puras los que finalizaron su iniciación como Sukias llegan al "éxtasis" por medios espirituales solamente, mientras que los Sukias degradados hacen uso de plantas alucinógenas para ayudarse. Para muchos ortodoxos, la exigencia del o la Sukia para encarnar o convertirse en un ser especial puede parecer blasfemia, un punto de vista reforzado en el monoteísmo.
 

Uhura (Curandero)

Vienen transmitiendo sus conocimientos, manteniendo viva la tradición, especialmente en la cura de diferentes enfermedades que no son de origen espiritual; por tanto, el cuido de enfermos, las prescripciones observadas se tienen que cumplir según orientación del "Uhura", aunque se sabe que en todas nuestras comunidades los conocimientos de las propiedades curativas se manejan de una u otra forma y esto se viene practicando a través de generaciones.

Los "Uhura" intercambian entre ellos algunos conocimientos, especialmente las plantas medicinales que entre más exóticas mayor valor tiene. Los Sukia y los Ukuly no cobran sus servicios. Algunos tienen conocimientos universales, otros son específicos: desde un simple resfriado hasta problemas de dolores internos, problemas cardiacos, úlcera, cánceres, todos son tratados por ellos.
 

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