DATOS DE WASLALA

- Departamento al que pertenece: Región Autónoma Atlántico Norte.

- Fecha de fundación: 1989 elevado a la categoría de Municipio.

- Extensión territorial: 1,291 km2.
 

- Altitud sobre el nivel del mar: 420 metros.

- Población: 42,068 habitantes.

- Densidad poblacional: 32.58 habitantes x km2.

- Producción: Arroz, frijoles, maíz, café, cacao y ganado.

- Límites:

- Norte: Municipio de Siuna.
- Sur: Municipios de Río Blanco y Rancho Grande.
- Este: Municipio de Siuna.
- Oeste: Municipios de Rancho Grande y El Cuá-Bocay.
 
 
 
 

 A=Area territorial/Km² 
P=Poblacion    V=Votos
D=Densidad       INIFOM 96
A         P       V      D
Superficie Total del Departamento o Region
 32,819.68 Km² 

A         P       V      D
5984.81   43,250   24,000  7.5

A         P       V      D
9341.71   36870  16467   4.5

A         P       V      D
5039.81    61478  28781   15

A         P       V      D
2205.42   13928    6133  3.15

A         P       V      D
1897.94    12084   5514   18

A         P       V      D
7020.48    7470   3476   1.6

A         P       V      D
1329.51   32924   11944  19.8
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21 de Enero de 2002 |  El Nuevo Diario La producción es abundante y los detenidos numerosos
                Waslala repunta con marihuana

                —FRANCISCO MENDOZA S.—  El municipio de Waslala se ha caracterizado por la producción de   marihuana, lo que se evidencia en las casi cien mil plantas que la  Policía Antinarcóticos incautó el año pasado. 

                El capitán Rodolfo Amador, jefe de la Policía de ese municipio  norteño, aseguró que en lo que va del año ya se han incautado 25   libras de la hierba alucinógena, la cual estaba en poder de tres  damas que ahora enfrentan proceso judicial. 
                 Se conoció que la señora llevaba el producto dentro de una mochila donde guardaba sus pertenencias. A la hora del registro, dentro de  una bolsa plástica estaba la hierba que iba con destino a esta  ciudad, para ser distribuida entre los expendedores y consumidores. 
             El capitán Amador aseguró que los narcotraficantes están   utilizando para el traslado de la droga a mujeres y niños, por lo que  es necesario atacar a los grandes, para terminar con este flagelo social. 

Waslala, RAAN
Nicaragua, América Central
Waslala,
tierra lejana y hospitalaria

Orlando Valenzuela
 * Su nombre está ligado a la política nacional, sobre todo a la historia contemporánea, de las últimas tres décadas, caracterizada por movimientos guerrilleros, represión, cárceles y guerra. Hoy en día, sin embargo, Waslala es muchísimo más que eso, se trata de un municipio de corta edad, pero con grandes potenciales de desarrollo, ubicado a las puertas de la selvática región del Atlántico Norte

La población de Waslala se caracteriza por su hospitalidad y generosidad con el visitante, a quien no sólo brinda su sincera amistad, sino que de inmediato le ofrece albergue, acompañado de un buen plato de frijoles bien cocidos con un pedazo de jugosa cuajada sobre una tortilla comalera bien caliente y una taza de humeante café.

En lengua indígena, Waslala significa “Río de Plata”. A diferencia de otros municipios del país, fue elevado a esa categoría en 1989, es decir, apenas doce años atrás. Hasta ese entonces, pertenecía al Municipio de Siuna, Región Atlántico Norte.

Aunque Waslala ya existía como caserío desde principios del siglo pasado y estaba en la ruta a las minas del Triángulo Minero, su población creció aceleradamente en la década de los años ochenta, cuando miles de campesinos que huían de la guerra entre el gobierno sandinista y la contrarrevolución llegaron a estas tierras en una interminable oleada de emigrantes. Por eso se puede decir que los únicos nativos de este poblado son los niños que nacieron después de la llegada de estos desplazados.

Waslala es una zona riquísima en producción de granos básicos, ya que en buenos inviernos se han sacado de aquí 400 mil quintales de maíz, 300 mil de frijoles, 50 mil de café y hasta 10 mil quintales de cacao, sin contar con una fuerte y pujante ganadería.

Está ubicada a 244 kilómetros de Managua y a 118 kilómetros de Matagalpa, sobre uno de los ramales que conducen a Siuna. Su casco urbano está constituido por una serie de tiendas y establecimientos comerciales ubicados a lo largo de la carretera que parte en dos el poblado. Sus calles son estrechas, pedregosas y accidentadas.

Por ser una población de agricultores y ganaderos, las fiestas tradicionales son el acontecimiento social más importante del año, por eso los jóvenes y adultos lucen sus mejores galas cuando se celebra la fiesta de San Jorge, patrono local, a quien festejan con solemnes actos religiosos en la Iglesia católica, pero también con alegres desfiles hípicos, carreras de cinta, peleas de gallos, montaderas de toros, bailes con roconolas y ventas de fritangas instaladas alrededor de los juegos mecánicos llegados de las grandes ciudades.

Así es Waslala, distante pero pacífico y alegre a la vez. Para conocer este bonito lugar, se puede conseguir cupo en los buses que salen en viaje expreso desde la terminal de buses del Mercado de Mayoreo o tomar un bus en la terminal de Matagalpa. El costo del pasaje es barato: 60 córdobas, pero el viaje puede “costarle” unas siete horas.

ZONA PRODUCTIVA

Con una población eminentemente campesina y asentado entre las montañas de la región central y la Región Autónoma Atlántico Sur, que en el pasado fue escenario de sangrienta guerra, el Municipio de Waslala emerge como una importante zona productiva en granos básicos, cacao y ganado vacuno, pero también como un punto de encuentro de las tradiciones culturales entre pobladores emigrantes del Pacífico y el Atlántico.



 

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El “Gallo de Oro” de don Carlos

Orlando Valenzuela
 En un pueblo como Waslala no podía faltar un personaje que practica un “deporte” que para los protectores de animales no deja de ser un espectáculo cruel, pero que en muchos lugares de Nicaragua forma parte del folklore local y un atractivo para miles de espectadores de las famosas peleas de gallos.

Don Carlos José Argüello, de 44 años y originario de Matagalpa, ha estado muy cerca de las galleras desde que tenía ocho años, ya que su padre y sus hermanos eran reconocidos jugadores de gallos en su nativa ciudad.

Aunque por muchos años “jugó” gallos de buena estirpe, recuerda que los últimos veinte años los pasó retirado de los redondeles y no fue sino hasta el año pasado que volvió a retomar la práctica de este sangriento “deporte” en el que uno y a veces los dos contrincantes mueren en el combate y que como premio a su sacrificio son enviados directos al perol de la sopa.

Pero así es este “entretenimiento” en el cual entran en juego miles de córdobas de los apostadores y el prestigio de los criadores de estas aves de combate “hasta la muerte”.

Don Carlos actualmente es el presidente de la gallera de Waslala inaugurada hace un año, la misma que funciona cada quince días, presentando un programa de unas 25 peleas por jornada.

Cuenta don Carlos que este “deporte” tiene sus propios reglamentos entre los que se pueden mencionar algunos detalles. Por ejemplo, las peleas se pactan según la casta del gallo y el tipo de navaja que se va a usar en la pelea. Según el tamaño de la navaja se pacta el tiempo de pelea y si en ese tiempo ningún gallo mata al contrario, la pelea queda tablas, empatada. El tiempo de pelea también es acordado entre los dueños de los gallos a pelear.

En la pelea, el gallo que mata a su contrincante es el que gana, aunque a veces sucede que no logra hacerlo y el vencido, si no está muy malherido y es apreciado por su dueño, logra sobrevivir a la olla y puede regresar por la revancha después de restablecerse.

Don Carlos dice que el entusiasmo por las peleas de gallos lo trae en la sangre, por eso se siente muy contento con las 150 victorias que han logrado sus gallos, pero su mayor orgullo es un gallo búlico que ha ganado 17 peleas, al cual los demás jugadores le tienen ganas y miedo a la vez, y ya corre la fama del “Gallo de Oro” de don Carlos, por el color dorado de su plumaje.
El “Gallo de Oro” de don Carlos
 

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Andrea, la Reina montada de Waslala

Orlando Valenzuela
 Montada en un imponente y dócil caballo, Andrea Montenegro Rayo parece una reina amazona guiando a su ejército de guerreras a la conquista de nuevos territorios; sin embargo, esa sonrisa en sus labios indica que aunque no estamos ante una soberana de la selva, sí estamos ante la Reina de las fiestas de San Jorge, patrono de Waslala, en la Región Autónoma Atlántico Sur.

Andrea tiene 14 años, estudia el segundo año de secundaria en el Instituto Cristiano Estrella de Belén y el pasado 20 de abril fue electa, entre cuatro concursantes, cmo la Reina de las tradicionales fiestas patronales de este bonito pueblo.

Desde muy pequeña Andrea sabe montar a caballo, por eso durante las fiestas no es extraño verla cabalgando briosos corceles o disfrutando de las corridas de toros en la barrera.

Andrea es de las personas que están conscientes del peligro que significa el uso irracional de los recursos de la naturaleza, por eso hace un llamado a no provocar incendios ni destruir los bosques, porque “así viviremos una mejor vida, en armonía con el medio ambiente”, opina.

Cuando termine su secundaria, piensa estudiar leyes, según ella “para defender el derecho de las mujeres, niños y adolescentes”, que a su juicio son diariamente violados.

Para Andrea, esta es la segunda vez que participa en un evento de belleza, ya que antes había probado suerte en el concurso de Miss Waslala, donde quedó en cuarto lugar entre diez candidatas.

En sus tiempos libres, practica el voleibol y cuando va a las fiestas le gusta bailar “revueltos” merengues con románticas, salsas con reggae o baladas con quebraditas, porque para ella lo importante es divertirse sanamente.

También le fascina oír música de Talía y Lucero, pero lo que la pone con el corazón acelerado es escuchar “Como te recuerdo” de los Temerarios, y aunque asegura que no tiene novio, admite que al menos existen varios pretendientes, pero que por el momento en lo único que piensa es en sus estudios.

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Alvaro Ramón, el centauro del Norte

Orlando Valenzuela
 A los once años, Alvaro Ramón Rodríguez Rubio se metió al corral de la finca de su papá y con una cuerda lazó a un brioso torete y lo montó hasta que la bestia lo tiró al suelo.

Desde entonces Alvaro le perdió el miedo y el respeto a estos bravos rumiantes, a tal punto que ahora ha convertido las corridas de toros en la mayor pasión de su vida. Casi nadie lo conoce por su nombre de pila, sino por “El Jalapeño”, ya que nació en aquel valle de Nueva Segovia, hace 29 años.

Lo que siguió después fue una larga y agitada carrera que lo ha llevado a recorrer a lomo de los más bravos toros y los caballos más chúcaros, las mejores barreras de Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala, Costa Rica y México, donde estuvo montando caballos mostrencos al estilo de los famosos rodeos gringos.

En sus 18 años de “monta- toros”, dice que ha montado unos tres mil cuadrúpedos, entre bovinos y equinos salvajes, por eso tiene en su cuerpo varias cicatrices que le recuerdan lo peligroso de este deporte, como la que le dejó un toro en el brazo izquierdo y otro que le quebró la nariz, pero como él mismo dice, “esos son gajes del oficio”.

Lo que hace de Alvaro uno de los montadores más solicitados en las barreras es su audacia casi suicida, ya que además de exigir montar sólo los toros más bravos, logra levantar de las tablas al público cuando se tienta a la muerte montado en el lomo de un impetuoso toro de 900 kilos con la cara para atrás o con los ojos vendados.

Aunque no tiene necesidad porque en Waslala y Jalapa tiene “unas tierritas y un ganadito” para vivir cómodo, la pasión por la fiesta brava es más fuerte que su propia voluntad, por eso las barreras de toros ejercen en él una atracción irresistible. Este es mi deporte favorito, al que le gusta montar toros es como al que le gustan las cervezas, se llega bueno y si mira tomar le dan ganas”, comenta.

Por su vasta experiencia, Alvaro aconseja a los nuevos montadores de toros que lo hagan sólo cuando estén buenos y sanos, nunca borrachos “porque bolos no saben lo que hacen, van drogados por el licor y no recapacitan”. Aunque afirma sentirse muy contento, dice que este año piensa retirarse de los rodeos, pero no de las fiestas bravas.

“Quiero buscar las líneas blancas del camino, quiero seguir la línea recta, esto es bueno porque no permite la droga, pero más que todo es sólo para animar las fiestas”, concluye “El Jalapeño”.
El “Gallo de Oro” de don Carlos
 

Muralista eclesial enamorado de esas tierras

Orlando Valenzuela
 Hace diez años, Francisco Pantoja Rentería ni siquiera se imaginaba que el destino lo mandaría a rodar fortuna a uno de los antiguos escenarios de guerra más violentos de Nicaragua, como lo fue en la década de los años ochenta la zona de Waslala.

El Padre Enrique, párroco de la Iglesia católica de este alejado pueblo, fue el que lo mandó a traer desde la capital para que le decorara la capilla de su templo religioso hace más de una década y desde entonces Pantoja, nacido en la ciudad de El Viejo, Chinandega, hace 48 años, se ha convertido en uno de los waswaleños más conocidos y enamorados de estas tierras.

Francisco Pantoja es egresado desde 1974 de la Escuela de Bellas Artes de Managua, donde coronó la carrera de Artes Plásticas en las especialidades de pintura, escultura y tallado en madera y metal. Luego estudió muralismo con los mejores maestros internacionales de esta especialidad artística.

En su currículum hay dos exposiciones personales de sus obras y más de cuarenta exposiciones colectivas, algunas de ellas incluso realizadas en el extranjero. Por eso el Padre Enrique no se equivocó cuando le encomendó el mural para la iglesia ni tampoco se han equivocado los comerciantes y políticos cuando le encargan algún trabajo publicitario o un mural.

Pero la mayor satisfacción de Pantoja no son los ocho murales que ha pintado en el pueblo, sino la creación de la primera escuela de pintura artística en Waslala, donde por dos años impartió clases a más de 150 niños, jóvenes y adultos, muchos de los cuales ahora trabajan en sus propias casas pintando sus propias obras.

En vista de que el financiamiento de la escuela se terminó, Pantoja ahora se dedica a realizar encargos de escultura en maderas preciosas en las que talla animales propios de la zona, pero también hace retratos y murales de propaganda a cualquier político, porque como él dice: “Trabajo es trabajo”.

Aunque de vez en cuando le entra nostalgia por volver a la gran ciudad, Pantoja asegura que le gusta mucho vivir en este pequeño pueblo. “Aquí es más tranquilo, la vida es más barata y menos sofocante que la ciudad y eso para un artista es muy valioso, pero... tal vez con el tiempo regrese, por el momento tengo el proyecto de volver a dar clases a los niños de una escuelita y eso me alegra mucho”.
 
 

La Tribuna, 07-02-2000
Huertos familiares en Waslala:
             Una alternativa a la pobreza

             NOVIS ROSALES Y DANILO FAJARDO

             Mas de 700 mil córdobas se invirtió en la dotación de huertos familiares en el   municipio de Waslala en la Región Autónoma del Atlántico Norte. Este proyecto   viene a desarrollar la cultura del cultivo para el autoconsumo, proyecto que está beneficiando a más de mil 500 familias tanto en el área rural y urbana.

             El proyecto consiste en el cultivo de papa, chayotes, ayotes, caña dulce, plátano,  yuca, quequisque. También se hace entrega de semillas mejoradas para la siembra  de granos básicos en la época de primera y postrera.

             Como es sabido este municipio ha sido fuertemente golpeado por diversas plagas  que han atacado sus siembros así como la invasión de ratas el año anterior, que  destruyó el 90 por ciento de los cultivos existentes en la zona y más recientemente el  desastre causado por fenómeno del huracán Mitch y las constantes tormentas  tropicales.

             José Rizo Centeno, alcalde de Waslala, dijo que por ser una zona altamente agrícola, era de suma importancia atender los huertos familiares, ayudarle a los  pobladores a construirlos, darles semillas y capacitarles.

             En Waslala se tienen un total de 36 mil 500 manzanas sembradas en las cuales un 54.7% de la producción agrícola está orientada a los granos básicos como el maíz,   el frijol tiene un 32.8% y el cacao con 6.8% del área sembrada, quedando el café  con un 5.4%.

             "Al ser un poblado eminentemente agrícola la municipalidad gestionó el apoyo con el  Fondo de Inversión Social de Emergencia, para poder llevar a cabo este proyecto   de huertos familiares y darle a los pobladores la oportunidad de que sean pequeños productores y puedan negociar su producto", dijo el edil Rizo Centeno.

             El problema que tiene ahora la Alcaldía es la construcción de un mercado con cobertura municipal, donde los pequeños productores y dueños de parcelas puedan  llegar a ofrecer sus productos.

             Waslala es un caso particular, si bien es cierto que pertenece a la RAAN, se le ubica  como parte de Matagalpa, esto debido a la gran distancia que existe entre el  municipio y su cabecera departamental Puerto Cabezas, por este motivo Matagalpa  atiende política y administrativamente a Waslala.

             Para un futuro la Alcaldía tiene proyectada la reconstrucción de un matadero que  brinde las condiciones higiénicas adecuadas para desarrollar la actividad de destace.  La letrinificación y la instalación del servicio de agua potable para la zona rural son   proyectos que la municipalidad tiene como prioridades.

             Waslala es una ciudad de la que se tiene muy pocos datos de los pobladores que llegaron por primera vez a estas tierras. Según los pobladores actuales, los “nativos” de Waslala era gente tímida y callada que se escondía al ver a los foráneos.

             La historia de Waslala no comienza sino hasta que se da la explotación de metales  preciosos en 1908, aquí es donde comienzan a desarrollarse nuevos territorios y el  poblamiento de los mismos.

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