La principal actividad
económica de Bluefields sigue siendo la pesca artesanal, de la que
depende en gran medida parte de la población, pero también
existen más de diez mil hombres que trabajan en barcos pesqueros
que mandan remesas mensuales a sus familias. Además, existe
en menor medida, un poco de agricultura, sobre todo cultivo de tubérculos,
cocos, naranjas, bananos y otros productos.
El poblador de Bluefields es distinto del de otros lugares de nuestro
país, pues un creole no concibe su ciudad sin música de reggae
todas las noches del mundo, como tampoco se la imagina sin
las famosas comparsas durantes las tradicionales fiestas de Palo de Mayo,
durante todo el quinto mes, en las que miles de pobladores participan activamente
bailando en las calles.
Otra característica de Bluefields es que la población profesa
distintas religiones y se respetan entre sí, entre éstas,
la Católica, Anglicana/Episcopal, Bautista, Morava, Pentecostal,
Adventista y otras pequeñas sectas. El estilo inglés
de muchas viviendas, iglesias y negocios es también
parte del paisaje cotidiano que se observa por toda la geografía
urbana de esta ciudad costeña, que invita a conocer de cerca
a sus pobladores y su multifacética cultura
A pesar de la distancia
de la capital, Bluefields cuenta con suficientes lugares para divertirse,
comer y quedarse a dormir, pues tiene varias discotecas en su casco
urbano, como Blue Lagoon, Bacchus, Cuatro Hermanos y El Caimito, así
como “ranchitos” en algunos barrios de la periferia. Para comer también
cuenta con restaurantes que sirven comida a la carta, y comedores
populares donde el pescado y el marisco son el plato del día. Para
dormir existe una amplia oferta hotelera que incluye cuartos con
baño de agua caliente, camas confortables, aire acondicionado,
TV por cable y teléfono interno. Pero quizás lo que más
llamará la atención de cualquier turista, es que Bluefields
es la ciudad con más taxis per cápita de Nicaragua, ya que
cuenta con 450 unidades, los que cobran cinco córdobas por carrera.
Pero lo mejor de
una visita a Bluefields —si se tiene espíritu aventurero—es
recorrer la hermosa bahía que lleva su nombre, en la cual
existen varios islotes, entre ellos Rama Cay, donde existe una comunidad
de indígenas de la etnia rama, que fue en tiempos pasados,
una de las grandes tribus de dominaron casi toda la Costa del Caribe
de Nicaragua, la que aún conserva su idioma y muchas de sus costumbres
y tradiciones culturales.
El paseo resulta
inolvidable porque alrededor de la Bahía se puede apreciar
la gran variedad de especies animales y vegetales que tienen los humedales
que se forman en una amplia extensión de su territorio. La
invitación está hecha
|