Bienvenido a El Bluff, Bluefields, RAAS, Nicaragua.    WELCOME TO THE BLOUFFF!!!
Nicaragua bajo el poder de Bucaneros, Piratas y las naciones de Inglaterra y Estados Unidos. (inglés-english)

First Brittish intrusions on the Central American mainland occurred when traders from Providence Island contacted the Indians at Cape Gracias a Dios in 1633
 

   A=Area territorial/Km² 
P=Poblacion    V=Votos
D=Densidad       INIFOM 96
A         P       V          D

A          P       V       D
4,638   37,931   19,976     8
Teléfonos de Alcaldia:
822-5202

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13.1   5,336   2,800     371.6
Teléfonos de Alcaldia:

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3,360    14,959   6,540    4 
Teléfonos de Alcaldia:

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1,978   3,216   1,790   1.6 
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1,262   7,455   3,275   5
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1,391   19,640  9061    13
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1,478   28,242  12,431   19.3
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3,876   6,253   3,368    1.7
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5,618    54,337  25,902   92
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RIOS DE LA RAAS

Cómo llegar ?

Por avión

La Costeña 
o Atlantic Air  Lines, 

vuelos  diarios  de  Managua.

Terrestre 
y acuática.

Managua -  Ciudad Rama 
Expresos salen de la Terminal del Atlántico, ubicada en el Mercado de Mayoreo. 

En Ciudad Rama se toma el barco que lo lleva en cinco horas hasta Bluefields. 

Si viaja en su propio vehículo

debe doblar a la derecha del empalme San Benito (km. 47 Carretera Norte) y seguir recto, pasar por  Juigalpa y seguir hasta el empalme de Acoyapa, donde debe  tomar la carretera de la izquierda. Pasará por Santo Tomás, Villa  Sandino, La Gateada, La Batea, Cara de Mono, Puerto La Esperanza y luego Ciudad Rama. Aquí se toma el barco que sale a  las doce del día con destino a Bluefields
 

 


Bienvenido a 
Puerto El Bluff
Bluefields, RAAS, Nicaragua
2 DE JUNIO DEL 2002 / La Prensa
             Un marino en tierra 

               Don Joel Hansack espera que se tomen medidas para proteger los   recursos naturales que tiene la plataforma marina de Nicaragua.
               Después de 34 años de pescar en los bancos camaroneros de Brasil, Panamá,  México, Estados Unidos y su natal Nicaragua, don Joel Hansack, de 54 años, está  convencido de que ha llegado la hora de aplicar con rigor las leyes de la pesca para  salvar los recursos marinos que tiene nuestra plataforma continental. Esto sólo se   logra decretando y haciendo cumplir una estricta veda de las especies marinas en proceso de reproducción y desarrollo. 

              Nadie más indicado que personas como don Joel para advertir los peligros que se  ciernen sobre la población costeña, que vive de la pesca y captura de pescado,  camarón, langosta y otros manjares del mar. 

              La preocupación de don Joel se basa en experiencias que ha vivido en otros países,  como la vez que llegó a la Guayana Británica, en 1972, y se encontró con más de  500 barcos sacando camarón de sus aguas territoriales. Después que regresó allí, en 1998, para cargar arroz hacia Holanda, se enteró de que el país tuvo que  decretar una veda total porque las compañías pesqueras extranjeras habían  terminado con toda la reserva marina que había en sus aguas. “Eso no me gustaría   que pase aquí, porque sería una desgracia para el país, especialmente para los  costeños”, afirmó don Joel. 

              Según él, actualmente el mar territorial de Nicaragua es explotado únicamente por   flotas pesqueras extranjeras, pues nuestro país no cuenta con una flota nacional  desde 1990. 

              En total, en aguas de la Región Autónoma del Atlántico Sur se encuentra una flota mexicana de 8 barcos pesqueros, 11 barcos camaroneros coreanos, 12 salvadoreños y otros 46 de la Gulf King, que tiene su base de operaciones en El  Bluff, pero que procesa su producto en Corn Island. 

              Denunció que mientras a los pescadores artesanales nicaragüenses les prohíben   salir a capturar langostas en tiempo de veda y que traigan a tierra sus nasas, los  hondureños, que tienen una considerable flota en aguas nacionales, tienen miles de  trampas en alta mar, haciéndole un enorme daño a nuestros recursos naturales, “y  esto no aguanta mucho si sigue así, sobreexplotado el recurso marino”, advirtió don Joel. 

              Don Joel es miembro de la Cooperativa Hermandad Blufeña, formada desde 1994, pero no funciona porque ninguno de los 52 socios tiene bote propio por falta de   financiamiento. “Cada uno sobrevive por su cuenta, pues unos andan capitaneando barcos, otros de marineros o cocineros en las calles de Bluefields, otros andan  jalando carretas, pero nadie se dedica a la pesca, porque aquí hay pescadores, pero  los pescadores no están pescando, porque no tienen con qué pescar”, se lamentó.
 
 
 

2 DE JUNIO DEL 2002 /  La Prensa

 Festival histórico en El Bluff 

               Durante el primer festival de palo
               de mayo en el Bluff, cada barrio se
               lució con sus mejores comparsas.
 
 

              Como una forma de expresar su deseo de “independizarse” de Bluefields, los  pobladores de El Bluff, cansados de que los tomen como un barrio más de la  “Ciudad de los Campos Azules”, este año decidieron no participar en las fiestas de   Mayo Ya en la cabecera departamental, pero sí lo hicieron en su propio poblado,   con sus propios grupos de comparsas y candidatas a reina de las fiestas de la   fertilidad. 

              Los pobladores de El Bluff, siempre se han sentido marginados y olvidados por  Bluefields, ciudad a la que cada año se traslada una delegación cultural a participar  en las fiestas de mayo, donde casi siempre ganan los grupos locales. Este año, los   habitantes de El Bluff se tomaron los andenes que rodean el poblado para realizar   con sus propios recursos las festividades de mayo. 

              El Bluff está dividido en cuatro sectores, cada uno participó con una comparsa   formada por 30 bailarines y una candidata a reina, los que desfilaron desde sus  barrios hasta el parque local, donde se desarrolló la competencia de los sensuales  y cadenciosos bailes de palo de mayo. 

              Los grupos de comparsas, en su mayoría compuestos de jóvenes estudiantes de primaria y secundaria, deleitaron con sus danzas eróticas a un público que los  apoyó y aplaudió hasta el momento en que el jurado dio a conocer el resultado de  la comparsa y reina ganadoras, que en esta ocasión fue la del sector 3, encabezada  por su candidata Jenny Fers Hislop Pérez, de trece años. 

              Hislop Pérez logró el respaldo del jurado gracias a su singular estilo de baile del  Tululu, la Punta Garífona, y al apoyo de los vecinos del sector que representó. Ella   estudia el tercer año de secundaria en el Instituto Nacional Nuevo Amanecer
 

2 DE JUNIO DEL 2002 /La Prensa

             Jugando dominó 
 


               Las tardes son sagradas para los pobladores de
               El Bluff, que practican el dominó como una
               forma de sana diversión.
 
 

              Nadie sabe cuándo empezó a practicarse, pero casi todos los hombres y hasta  algunas mujeres de El Bluff ya toman como una tradición sentarse con un grupo de amigos bajo la sombra de un árbol o en el porche de sus casas, frente a las fichas   blancas del dominó. 

              El dominó, como las fiestas del Palo de Mayo, ya forman parte de las costumbres  de los blufeños, que lo practican para distraerse ante la falta de otras formas de   diversión. Son cuatro personas las que participan en cada juego, donde el único   interés que les anima es sentir el placer de ganar el juego, pues aquí no se aceptan  apuestas de dinero. 

 2 DE JUNIO DEL 2002 /  La Prensa
 

              El Bluff, marginado y olvidado en
              medio de los “campos azules” 


 

                                           Con una moderna pista aérea, una   flota pesquera de 46 barcos, un astillero y una procesadora de  mariscos y pescado que por muchos  años le dio trabajo a la mayoría de sus  habitantes, El Bluff debería de ser uno  de los poblados más desarrollados de  la Costa Caribe nicaragüense.

               Sólo los que tienen su bote o cayuco   pueden darse el lujo de ir pescar en El Bluff.
               Textos y Fotos:
              Orlando Valenzuela 

              Ubicado a tres kilómetros de la ciudad de Bluefields y en la entrada principal de la   bahía del mismo nombre, El Bluff no solo es importante por su privilegiada posición  geográfica, sino también por su importancia histórica, ya que de aquí, el primero de   agosto de 1894, el general Rigoberto Cabezas, envió su ultimátum de rendición al   último rey mosco, Robert H. Clarence, acto que culminó pacíficamente con el  ingreso de las tropas nicaragüenses a la ciudad de Bluefields, hecho que marcó el fin  del dominio inglés de nuestra Costa Caribe y la reincorporación total de todos los  territorios de la Mosquitia. 

              Durante muchos años, El Bluff fue el puerto principal de la ciudad de Bluefields y un   importante centro de procesamiento de mariscos de toda clase, especialmente   camarones y langosta, actividad que generaba empleo a la mayoría de la población  nativa, pues, mientras los pescadores artesanales vendían su producción a Oceanic,   centenares de mujeres laboraban en esta planta maquiladora. 

              Con estas empresas trabajando a toda capacidad, el puerto mantenía un intenso  movimiento de carga, ya que de aquí se exportaba directamente a los mercados   internacionales el marisco maquilado. 

              Pero esta situación cambió bruscamente a partir de diciembre de 2000, cuando  cerró la empresa maquiladora Oceanic S.A. y la Gulf King envió toda su flota de   barcos a maquilar el producto a Corn Island, provocando la mayor crisis económica   en la historia de este poblado costeño. 

              EXPLOTACIÓN DE RECURSOS 

              A pesar que durante muchos años las compañías extranjeras explotaron los  recursos naturales de la Costa Atlántica, en El Bluff no se notan los beneficios de  esas riquezas en las calles ni en las casas de sus habitantes, que siguen en la misma pobreza de siempre. 

              Para colmo, los pobladores de El Bluff acusan a los de Bluefields de mantenerlos   marginados y en el olvido, a tal punto que sólo los consideran como un barrio más  de la ciudad de los “campos azules”. Por esta razón, los “blufeños” sienten que ya es   hora de “independizarse” de Bluefields y convertirse en un municipio más de la  Región Autónoma del Atlántico Sur. 

              Como prueba, los blufeños refieren que todos los impuestos que pagan las empresas establecidas en su pueblo se quedan en Bluefields o se van directamente a la capital,   dejándoles sólo el mar sobreexplotado. El poblado se mantiene sucio porque no   cuenta con tren de aseo, esto debido a que el terreno no es apto para hacer un  relleno sanitario. Por esa razón, la gente del sector cuatro usa la pista del aeropuerto como basurero. 

              Otro motivo por el cual sienten que son explotados, es por el hecho de que mientras  en Bluefields sus pobladores pagan 1,25 córdobas por kilowat de energía, en El Bluff  ellos pagan 2,50 por el mismo servicio. Igualmente, los blufeños resienten el alto  costo del transporte (20 córdobas) que tienen que pagar para viajar en panga los  tres kilómetros que los separan de Bluefields.

              UN PUEBLO DE PESCADORES 

              El Bluff siempre ha sido un puerto y pueblo de pescadores, pero en la actualidad no  es ninguna de estas dos cosas, pues ya no llegan barcos a su muelle porque no hay  nada que exportar, ni hay pescadores porque los que hay no tienen bote con que ir  a pescar, por eso la mayoría de sus habitantes andan de marinos, haciendo rumbos  de albañilería o fontanería, de vendedores ambulantes, cargadores de sacos en los muelles de Bluefields o simplemente sobreviviendo de la ayuda de la población. 

              Quizás por esa razón es que el tráfico de drogas se ha incrementado en El Bluff,  donde muchos padres de familia se encuentran alarmados por el peligro que esta   actividad delictiva representa para sus hijos. Además, a esto se suma el alto nivel de  consumo de licor que existe entre los jóvenes y adultos de este poblado. Y las críticas a la Policía no se hacen esperar, pues la señalan de negligente, ya que  capturan a los expendedores de drogas, pero luego los dejan libres. 

              El suboficial mayor Juan Artola Solís, jefe de sector de la Policía, dijo que efectivamente, en el Bluff existen nueve expendios de droga, principalmente crack,  identificados con nombre y apellido, pero que sólo con orden del juez se puede   catear esas casas, y resulta que cuando lo hacen ya no hay nada. El oficial atribuye  esto al miedo que existe entre la población de dar información sobre esta actividad,  por eso iniciarán un programa para sensibilizar a la población para que pierda el  miedo y denuncie esta actividad delictiva. En todo caso, sólo tres policías y sin  presupuesto no pueden hacer mucho. 

              Pero no todo es gris en El Bluff, pues muchos jóvenes, la inmensa mayoría, se dedica  al estudio y al deporte, donde el básquetbol y el béisbol son sus mayores pasiones, aunque últimamente el fútbol ha atrapado el interés de muchos, sobre todo  influenciados por los canales de la televisión tica y por la fiebre del mundial. 
 
 
 
 

2 DE JUNIO DEL 2002 / La Prensa
 

              Cierre de planta procesadora acentúa  la crisis 

               Parte de la flota de la Gulf king, anclada frente al  astillero de El Bluff.
 
 

              Desde diciembre de 2000, la población de El Bluff entró en la más aguda crisis  económica de su historia, ya que la empresa procesadora de camarones Oceanic   S.A., que maquilaba la producción de la compañía Gulf King Seafood S.A., cerró operaciones dejando a centenares de trabajadores, la mayoría de este poblado, en el desempleo. 

              En Oceanic trabajaban casi todas las mujeres de El Bluff en el proceso de selección,  limpieza y empaque de camarón para su exportación, principalmente a los Estados  Unidos. Además, la compañía Gulf King compraba toda la producción de langostas  y camarones que los pescadores artesanales lograban sacar con sus propios  medios. Así, con trabajo, el movimiento económico de la población era intenso y  fluido, de tal forma que la pobreza se sentía menos. 

              El problema se originó cuando la Gulf King, que exporta tres millones de libras de  camarón procesado, decidió enviar de su flota de 44 barcos y 15 unidades a procesar su producto a otra maquiladora instalada en Corn Island, lo que provocó que los funcionarios de Oceanic plantearan que si no traían todos los barcos a procesar el producto a su empresa, no le procesaban ninguno, y al no aceptar la  Gulf King, la cerraron, con consecuencias nefastas para la población. 

              Randolph Mairena, Gerente Administrativo de Gulf King, explicó que la empresa  Oceanic no tenía capacidad para procesar todo lo que sus barcos producían, por  eso enviaron una parte de los barcos a Corn Island, porque además era más barato  allá. Afirmó que ellos se vieron obligados a buscar dónde procesar su producción ante la decisión de la maquiladora. 

              También dijo que a pesar de no tener procesadora, su empresa está dando empleo  a centenares de cabezas de familia que trabajan en los barcos, el astillero y las oficinas administrativas. “Fue una mala decisión de ellos (Oceanic) que perjudicó a   la población al cerrar, pero nosotros vamos a seguir en Nicaragua, y para mientras, seguiremos procesando en Corn Island”, concluyó el funcionario. 

2 DE JUNIO DEL 2002 /  La Prensa
              El regreso de Garnet 
  Cada tres meses, Garnet Vendles regresa a visitar  a su familia, pero por falta de trabajo en el pueblo  tiene que regresar al extranjero.
  Sentado en el piso del porche de su casa y en medio de chistes y música caribeña,  Garnet Vendles nunca ha sentido más placenteras las manos de sus hermanas y de  su mamá, que también disfrutan haciéndole trenzas con hule en las puntas de su               Garnet es un blufeño de 33 años, que al igual que muchos otros, sólo viene  esporádicamente de visita al pueblo donde nació, pues la mayoría del año la pasa  trabajando en el extranjero, de donde envía remesas para ayudar a su familia. 

              Primero la guerra y después la falta de oportunidades en Nicaragua, hicieron que Garnet abandonara su país cuando tenía 14 años y se quedara trabajando en las petroleras del Golfo de México. 

              A pesar que la guerra terminó hace más de diez años, Garnet no ve condiciones para quedarse en su pueblo natal, ya que en El Bluff y en Bluefields no hay empleo,   y si encuentra, los salarios son tan bajos que no le ajusta ni para comer. 

              Garnet es alegre y bromista, por eso disfruta al máximo las visitas que cada tres  meses en el año hace a su familia y amistades. Con sus ahorros, Vendles instaló una moderna discoteca en El Bluff, pero la falta de empleo que padece la población  también le afecta, porque nadie llega a bailar con el estómago vacío. 

              “Yo vengo porque aquí están mi familia y mis amigos, y quisiera quedarme, pero   aquí no hay vida, todas las empresas están cerradas y no puedo sobrevivir de la disco, por eso no puedo quedarme en mi país y tengo que ir a trabajar a otro para ayudar a mi familia”, insistió Garnet. 

2 DE JUNIO DEL 2002 / La Prensa


              El hombre de la “mandíbula de acero” 

 Es capaz de levantar con  los dientes un saco lleno  de cocos

               Con su doble dentadura, Denis Honfis es capaz de
               pelar cocos verdes y viejos como si se tratara de
               suaves bananos.
 
 

              Denis Honfis es un mískito de 68 años, nacido en Tasbapauni, y aunque no es  boxeador de peso completo, Mike Tyson jamás se metería en un ring con él. Y la  razón es porque Honfis tiene un record muy difícil de superar por Tyson, ya que  nuestro compatriota, dueño de una fuerte mandíbula, es capaz de pelar cocos con  los dientes, mientras carga un saco de ellos, como si se tratara de simples bananos  maduros. 

              Y eso no es todo, como pasatiempo le gusta levantar con los dientes sacos de  verduras de más de cien libras, y los echa en el carretón para trasladarlos desde el muelle hasta su casa. 

              Honfis dice que nació con doble dentadura, y que desde joven se dio cuenta de que  sus dientes eran “poderosos”. Refiere que empezó a descortezar cocos “por vagancia” un día que estaba sin hacer nada. En una ocasión, le ganó una apuesta de  500 córdobas a un hombre que lo retó para que levantara con los dientes una   tortuga de 120 libras y, ni corto ni perezoso, se ganó esos billetes. 

              Su oficio de matarife no sólo lo practica con los cerdos, sino que también en Corn  Island, donde mata y vende carne de tortuga Carey, Tora y de otras especies en  tiempo de caza de estos quelonios. 

              Ahora Honfis ya forma parte de los tradicionales festivales de Mayo Ya, donde participa por diversión, pelando ante el público, todo tipo de cocos, ya sean verdes  o viejos y secos. 

              Honfis también es conocido por su temeraria acción de agarrar brasas del fuego y  apagarlas con sus manos, igualmente por meter la mano en ollas de aceite caliente  sin sufrir ningún daño. 

              Pero el récord del que se siente más orgulloso y en el que nadie le hace sombra, es  de su descendencia, ya que afirma ser padre de 85 hijos, los que fueron procreados   “cuando la pesca estaba buena y tenía dinero, pero a todos los mantuve”, afirma.  Por último lanzó su mayor “hazaña”, cuando afirmó que en la Costa hay otros que  tienen más hijos que él, “pero a ninguno le han tenido ocho niños, de ocho mujeres  diferentes en el mismo año, como a mí en 1963”. 
 

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