| INTRODUCCION
Un expediente o conjunto de documentos relativos a un mismo asunto, tal es el presente libro, que pretende contener los principales aspectos de la historia de Bluefields. Formado como un expediente, se ha conservado como tal, y como tal ve la luz, nada más que depurado y ordenado, para que luzca sin veladuras y sin extraños ingredientes que pudieran aportar erradas o interesadas interpretaciones, la original frescura de sus informaciones. De esta manera pasamos al borde de las pesimistas aserciones de Gustave Le Bon, el genial autor de la Psicología de las Multitudes, quien afirma que es necesario considerar los libros de historia como obras de pura imaginación. "Son relaciones fantásticas -dice- de hechos mal observados, acompañadas de explicaciones hechas a posteriori"... Conservar la información como un expediente, permite recibirla de manera directa, en su original significado y en su prístina intención. La mentalidad del compilador sólo interviene para orientar la labor de -selección, para señalar con el dedo determinados dichos y hechos, de cuyo conocimiento el lector extraerá sus propias conclusiones. Y esto es un logro altamente ventajoso. Es éste un expediente siempre abierto a cuanta nueva contribución se ofrezca en el transcurso del tiempo a través de nuevas investigaciones y hallazgos. En él está contenida la media historia de Nicaragua; de paso, recordemos que algo así como media Nicaragua representa la vasta y promisoria Región Atlántica de nuestro territorio, de la que Bluefields es cabeza principal. Nos ha sido causa de gran satisfacción el comprobar una vez más,
como podrán hacerlo los lectores, cómo la historia de la
región, en general, como la de su cabecera, en particular, no son
en modo alguno ajenas a la del resto de Nicaragua; más bien se complementan
y están entrelazadas inextricablemente. Esta realidad nos señala
a los nicaragüenses dos deberes impostergables, de luminosa proyección
hacia el porvenir: completar la integración de nuestras entidades
regionales en un solo concepto de Patria; y favorecer cada vez más
el desarrollo integral de la Región Atlántica, en obsequio
del bien común de la nación.
Managua, octubre de 1978.
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«Nicuesa, habiendo perdido la carabela por las tempestades, andaba entre lagunas marítimas y playas desiertas, falto de todo, desgraciado, que llevaba ya más de sesenta días alimentándose con hierbas o raíces, o rara vez con frutas del país, sin tener más que agua potable, que muchas veces le faltaba porque le urgía caminar a pie hacia Occidente en demanda de Veragua. Aquel trecho había recorrido Colón, primer descubridor de tan vasto territorio, que los indígenas llamaban Cerabard y él le puso Gracia de Dios. Baña aquella región un río que los nuestros llamaron de San Mateo, y dista de la Veragua occidental como ciento treinta millas. No pongo los nombres patrios de este río y de muchos lugares porque no los saben los que vuelven acá». «Desde Veragua al río aquel que, según dijimos, Colón le llamó de San Mateo, en el cual Nicuesa, perdida su carabela, anduvo perdido y en la mayor miseria que hombre alguno, no encontramos en los indicadores más que ciento cuarenta leguas; pero en este trecho muchos de los que han vuelto de allá me han dicho que hay más distancia, y colocan en él diversos ríos, como el Aburema con la isla que tiene delante, llamada Escudo de Cateba, cuyo cacique se llama Caraquemada; otro río, Zobraba; detrás de él el Urida y el aurífero Duraba, y también excelentes puertos, entre estos el Cerabaroo y el Hiebra, que así los llaman los indígenas. Si Vuestra Santidad saca bien la cuenta, encontraréis, Beatísimo Padre, en este cálculo mil quinientas veinticuatro leguas, que comprenden cinco mil setecientas millas desde la cúspide de San Mateo, que llaman el Golfo de los Perdidos». «Las desventuras de Nicuesa y sus hombres se relatan con bastante extensión por los tres cronistas, que conocieron al gobernador y hablaron con algunos supervivientes de la expedición. Con frecuencia discrepan sus narraciones entro sí con la escasa evidencia documental que aún se conserva, e incluso con las afirmaciones que los propios autores hacen en otras páginas. Pero los tres coinciden en describir el carácter catastrófico de uno de los más sombríos episodios de la obscura historia de la conquista. Las penalidades y peligros eran compañía corriente de
cada aventura de exploración en las Indias, donde nadie podía
pensar en colonizar sin sufrir pérdidas. Sin embargo, la impresión
que se saca del desastre de Veragua es que en una gran parte puede atribuirse
al propio gobernador. Diego de Nicuesa no sólo era hombre inexperto,
sino que carecía de la estabilidad emocional -y hasta parece que
de la mental- necesaria para aquella tarea».
* ibíd. Déc. II; lib. II, cap. II; lib. X, cap. I, pp. 133, 190, 191. «Entretanto, Nicuesa y su gente sufrían mayores penalidades que nadie en Veragua. La carabela pasó evidentemente ante la laguna de Chiriquí y la bahía del Almirante sin avistarlas, pues incluso Nicuesa hubiera reconocido aquellas dos claves de la geografía de la costa. Como fuera, el gobernador navegó de bolina durante dos días para ver si los bergantines le encontraban y luego continuó su tozuda carrera hacia su soñada meta. No se puede decir con exactitud hasta dónde fué, pero quizá llegara cerca del cabo Gracias a Dios. Uno de sus marineros, Cristóbal Gómez, atestiguó que hicieron ciento veinte leguas más allá de Veragua, y desde los primeros días de la conquista española en Honduras se dió el nombre de Nicuesa a una bahía situada no lejos del sur del cabo. Si el cálculo de Gómez era exacto, debieron llegar al río Grande que Colón llamara río de los Desastres después de perder en él un batel y dos marineros; sin embargo, en los viejos mapas está señalado como un golfo y considerablemente más hacia el Norte. En todo caso, transcurrido algún tiempo, Nicuesa entró en la desembocadura de un río. El río iba crecido, pero bajó bruscamente, dejando a la carabela asentada sobre el fondo; sus junturas se abrieron y la próxima crecida acabó anegándola en agua y fango. Como sus cables se partieron, un marinero saltó al agua con una cuerda, pero fué arrastrado por la corriente; otro tomó su puesto y logró amarrar una estacha a un árbol, salvando así a los demás. Los españoles afrontaron la situación con la valentía habitual de su temperamento. Algunos nadaron y salvaron las velas para hacerse mochilas y toscas camisas. (Los náfragos estaban desnudos como de costumbre). La corriente les trajo el batel volcado y también un tonel de harina y otro de aceite. Equipado de esta suerte, Nicuesa, soberbiamente terco, dió órdenes de no retroceder, sino seguir adelante, o, per lo menos, así aparece en los relatos de sus aventuras. Pero, en vista de los testimonios de hasta dónde se nevagó, es probable que realmente volviera hacia el Sur. Esta vez los marineros que habían acompañado al almirante debieron iluminarle sobre su posición, más allá de toda posibilidad de contradicción. Nada parecidos a altivos conquistadores, los compañeros caminaban por la playa, atascándose en las obscuras arenas, tropezando en los residuos arrojados por el mar y en los acantilados. Diego Ribero, uno de los veteranos de Colón, iba con otros tres marineros en un batel para transportar a los demás en los ríos demasiado profundos para ser vadeados, tarea en verdad dificilísima sobre aquella costa y muy lenta si es cierto que el batel sólo podía llevar cinco hombres. Después de Ribero, el miembro más útil de la compañía fué un perro, que, además de acompañarles en su extrema necesidad, les proporcionó la última carne que habrían de comer en mucho tiempo. El perro persiguió a un ciervo y, cuando éste se arrojó al agua, su perseguidor no vaciló en cumplir con su deber, aunque apenas podía sostenerse por la debilidad, echándose también a nadar para alcanzarle y remolcarle de una oreja hasta la orilla. Afortunadamente, los indios no se dejaron ver mucho, y su única víctima fué el paje de Nicuesa, muerto de un flechazo en una emboscada, quizá por llevar una envoltura blanca en la cabeza que le daba un aspecto importante. La captura del ciervo tuvo lugar a la entrada de la bahía llamada ahora Benefields, a la que el almirante había bautizado con el nombre de San Mateo, por llegar a ella el 21 de setiembre, festividad del apóstol`. O sus hombres del cuarto viaje dejaron de advertir que el extremo opuesto no era una continuación del Continente -las cosas parecen diferentes desde tierra- o tal vez juzgaron más hacedero perseverar en bordear la costa que rodear la bahía. La compañía cruzó a la punta opuesta, encontrándose en la isla del Ciervo, en donde el gobernador mandó hacer alto. La isla del Ciervo está situada a unas trescientas cincuenta millas de Veragua. Al principio encontraron agradable la isla, pero no era precisamente un campamento ideal para hombres sin provisiones, sin utensilios para la caza o la pesca, sin ropas ni refugios, y, al cabo de cierto tiempo, sin un bote. Comieron mariscos, lagartos, insectos y, por último, hierbas, raíces y hojas. No tenían más agua que la de una marisma salobre. Allí pudo terminar la historia de Diego de Nicuesa, lo que acaso hubiera sido un mal menor, a no ser por un acto de oportuna insubordinación. El destino, con la malicia de un gato ratonero, prefirió conservarle la vida utilizando como instrumentos a Ribero y los otros marineros que tripulaban el batel. Estos hombres esforzados estaban cada vez más disgustados con la fatal inercia que se había apoderado del gobernador, que parecía llevar a toda la compañía a un suicidio pasivo. Una noche tomaron la determinación de apoderarse del batel y hacerse a la mar para intentar llegar hasta la armada. Por increíble que parezca, lo lograron. Al enterarse de su desaparición, Nicuesa los anatematizó como desertores; pero gracias a ellos pudo salvar su vida y las de muchos de sus compañeros.
MÁRTIR, Déc. II, lib. X, cap. I; Déc. Ill, lib. IV, cap. II. Él es la único fuente para la situación exacto, pues es extremadamente preciso e igualmente positivo. Tenia una información de Colón acerca de la costo que no se encuentra en los otros relatos del cuarto viaje y se le había permitido estudiar los mapas en la Casa de Contratación, inaccesibles para la mayoría, pero aclarados para él por el obispo Fonseca. Ribero y sus acompañantes no harían un cómodo viaje en su cascarón de nuez, pero prefirieron sus riesgos a los de la mísera compañía que dejaban a sus espaldas. Prisionera en su isla, aquella tripulación demacrada, cubierta de úlceras y desnuda, no hubiera sido reconocida por nadie como parte de la muy lucida compañía que partió de la Hispaniola. Algunos murieron de fiebres, otros cayeron en la terrible apatía del hambre; algunos tenían momentos de violencia sin objeto y corrían alocados de un lado a otro de la isla murmurando oraciones que casi parecían blasfemias. Los más razonables discutieron débilmente la construcción de una balsa y consiguieron amarrar un conjunto de estacas, pero les faltaron las fuerzas para sujetarlas cuando el agua se las llevó de sus manos. Un hombre fenomenal, llamado Gonzalo de Badajoz, aún conservaba algunas energías. Ayudado por otros dos superhombres consiguió derribar un árbol y hacer una tosca canoa, en la que los tres intentarían ganar el Continente, con el proyecto -debidamente autorizado esta vez- de dirigirse a Veragua en busca de socorros. Su primitiva nave zozobró, pero lograron ganarla costa y emprender la marcha. Un cacique indio que navegaba río abajo para inspeccionar sus pesquerías les vió y les envió algunos víveres. Así fortalecidos pudieron sostenerse y ser recogidos por el bergantín que venía de Veragua para rescatar a Nicuesa. Lope de Olano, informado por Ribero de la apurada situación del
gobernador, tal vez sintiera sólo muy pequeña alegría
por la noticia de que su jefe estaba vivo, pero no perdió tiempo
en acudir a salvarle. Despachó uno o más barcos, que, dirigidos
por Ribero, llegaron a la isla -cosa rara, sin funestos incidentes-y poco
después Nicuesa desembarcaba en Veragua 5.
5 ROMOLI, KATHLEEN: Vasco NVfhez de Balboa, descubridor del Pa:ífico. Madrid, Espasa.Colpe, S.A., 1955. Cop. VI, pp. 83, 86-89. |
| 1705
«Los establecimientos ingleses en la Mosquitia conforman una nueva sociedad «con autoridades inglesas, que residían en la recién fundada ciudad de Bluefields (Campos celestes)»". |
| 1748
Se envía de Jamaica un refuerzo de artillería para defender los establecimientos ingleses de la Costa de los Mosquitos". |
| 1749
Comalapa y Boaco son arruinadas por los mosquitos al mando de cuatro ingleses de Bluefields. |
| 1763
Por el Tratado de París, firmado el 10 de febrero, el gobierno de Gran Bretaña se compromete a mandar destruir todas las fortificaciones que había mandado levantar en las provincias españolas. |
1802
Un bergantín del zapatero Juan Shan, despótico alborotador
de los zambos, transporta caoba y otros productos desde Bluefields y Wanasound
a Jamaica.
Una goleta inglesa recorre la Costa vendiendo géneros de toda
clase; y pasa varios días en Bluefields, cargando maderas y otros
productos.
1804
Las Colonias de los Puertos de San Juan y Blewfields, deben establecerse por la Provincia de Nicaragua. El actual Presidente esta formando una a las inmediaciones del arruinado Castillo de Sn. Juan. Con el tiempo podrá formarse otra en Machuca, y despues la de la boca del Río. Fomentada esta se trataria de establecer una en Bluefields; pero construyendo al mismo tiempo una Torre en Punta Gorda, que es un Puertecito intermedio entre los dos citados; y tambien es necesaria otra Torre en la Laguna de Perlas.
El Sub-Inspector General de Guatemala, Don ROQUE ABARCA, al Secretario
de Estado y del Departamento Universal de Guerra. Guatemala, 29 de mayo
de 180490.
1806
«Respecto de la Costa, el Capitán General de Guatemala continuó ejerciendo jurisdicción como en los tiempos anteriores a la trascrita Orden Real de 20 de noviembre de 1803 [que segregaba la Costa de la Capitanía General de Guatemala y la ponía bajo la dependencia, para su defensa, del virreinato de Santa Fe] ; y si no, véanse las términos con que fue dictada la Orden Real de 13 de noviembre de 1806, que copiamos en seguida, y en que se considera invariable la autoridad del Capitán General del Reino sobre la Costa de los Mosquitos:
Excmo. señor. Al capitán general de Goatemala digo en esta fecha lo que sigue:
Enterado el rey de las cartas de V. S. de 3 de marzo de 1804 (núm. 416 y 417) y de los documentos que con ellas acompañó dando cuenta de la creación de dos alcaldes ordinarios y un síndico procurador en la colona de Trujillo y la cuestión suscitada por el coronel D. Ramón Anguiano, gobernador intendente de Comayagua, pretendiendo ejercer las facultades de intendente, según la ordenanza de Nueva España, en los establecimientos de la Costa de los Mosquitos y ser jefe único de ellos con entera independencia en las cuatro causas de justicia, policía, hacienda y guerra de que han conocido los presidentes de Goatemala en las nuevas colonias, ha resuelto S. M. que V. S. es quien debe entender privativamente en el conocimiento absoluto de todos los negocios que ocurran en la colonia (le Trujillo y demás puestos militares de la costa de Mosquitos, concernientes á las cuatro causas referidas, en cumplimiento de las reales órdenes expedidas desde el año de 1782, que le autorizan para ocupar, defender y poblar aquella costa, hasta que verificado este objeto en todo ó en parte tenga S. M. por conveniente variar el sistema actual; y por consecuencia que V. S. procedió bien y en uso de sus facultades á la elección de los alcaldes y síndico, sin que obsten las que se arroga el intendente fundado en la ordenanza de estos empleos, porque sobre ser general e inadaptable á una comisión privativa, no ha tenido observancia en los puntos de la referida costa desde que fue expedida en el año de 1786 y comunicada á Goatemala en el siguiente para su cumplimiento en lo que fuese adaptable.
De real orden lo traslado á V. E., consecuente á lo que
me manifestó en 12 del mes próximo y á fin de que
por el ministerio de su cargo se expidan las que correspondan á
su cumplimiento.
Dios guarde a V. E. muchos años. San Lorenzo, 13 de noviembre
de 1806.
JOSEF CABALLERO.
Señor secretario del despacho de gracia y justicia».
1817
«Los habitantes de Bluefields desconocen el origen del Río
Rama; pero algunos lo han explorado hasta por un trecho de sesenta o setenta
millas y aseguran que fluye por una región bastante plana pero de
apariencia muy fértil cundida de caoba, santa maría, algarrobo,
y otras maderas valiosas.
Los cayos e isletas no lejos de esta región de la costa y de
Bluefields son muy frecuentados por los Indios de todas partes durante
la época de la pesca de tortuga "pico de halcón".
Bluefields es el segundo lugar de importancia sobre la costa, y según
dicen, toma su nombre del de un famoso Capitán de Bucaneros Ingleses
en el siglo diecisiete. Para embarcaciones de comercio que no arrastran
mucha agua, la laguna situada en el extremo superior es quizás el
mejor puerto que se puede hallar en toda la Costa Mosquitia por estar completamente
protegido de todos los vientos. Tiene dos entradas; la del sur, en dirección
de "Hone Sound", es muy difícil y peligrosa hasta para las embarcaciones
pequeñas; el banco de arena generalmente está cubierto de
olas y solo tiene cuatro o cinco pies de profundidad:pero la entrada principal
y la única para buques es la situada hacia el norte, cerca del Bluff,
una elevación escarpada y rocosa que puede ser fortificada fácilmente
y que domina toda la entrada, en cuyos bancos, que se extienden hasta llegar
a la Isla del Ciervo (Deer Island ), siempre hay una profundidad de 15
pies por lo menos. Después de pasar este banco hay una profundidad
de cuatro a seis brazas. Cerca de la playa sigue profunda, pero paulatinamente
va disminuyendo hasta llegar a una profundidad de ti-es brazas o tres y
media, que es la profundidad usual de las dos lagunas. Hay muchos bancos
de arena y bajíos cerca de las entradas, pero ninguno de ellos está
situado en un sitio tan peligroso que impida el tráfico; muchos
de ellos se secan durante la marea menguante y se pueden recoger magníficas
ostras y en abundancia. La Laguna Inferior está llena de cayos o
isletas, mide de 15 a 20 millas de largo y es suficientemente profunda
como para embarcaciones bastante pesadas, pero sus canales son enredados
y solo los conocen los vecinos de Bluefields.
Las tierras que rodean todos esos ríos son muy abundantes y fértiles, capaces de producir algodón, cacao, café, azúcar y todos los productos de las Indias Occidentales Británicas. Los bosques están repletos de cedros gigantescos, caoba y otras maderas valiosísimas.
Los bosques de pino que llegan hasta la orilla de Bluefields y las lagunas de perlas producen cantidades inagotables de madera de pino de tea de superior calidad que se puede usar para mástiles.
El Coronel Hodgson, Superintendente Inglés, vivió en este lugar durante muchos años mientras los Ingleses estuvieron en posesión de la Costa Mosquita y tenía vastos cortes de caoba en las riberas del río más importante y se efectuaba un comercio considerable con los Españoles y Criollos del interior. Este caballero enérgico y sesudo también tenía bastantes terrenos en Black River, y abandonó la Costa Mosquita muy a su pesar y en contra de su voluntad cuando el Gobierno Británico obligó a los colonizadores Ingleses a salir de esa región en el año 1786. El vivió gran parte de su vida en esta. costa* y los Indios aún hablan de su Gobernador con respeto y dan muestras de pesar porque ahora carecen de un representante autorizado.
Antes de abandonar Bluefields, algunos de sus esclavos y otra de su gente que se había establecido en el interior se negaren a abandonar el lugar. Esa gente y sus descendientes, que son Mulatos y Sambos, se habían establecido en el extremo meridional del puerto como a nueve millas de su entrada principal y han aumentado considerablemente en número desde la época del Coronel Hodgson. Viven sin temor de ser molestados por los Indios, quienes viven bastante lejos de ellos; y aunque el Gobierno Británico no la reconoce como tal, se puede considerar una auténtica colonia Británica. En su mayoría está bajo el dominio de dos inteligentes jóvenes que dicen tener parentesco con el que fué su superintendente. El río de Bluefields, o Río de Nueva Segovia, tiene su origen en la región que pertenece a los Españoles, como a cincuenta o sesenta millas del Mar del Sur, y recorre varios centenares de millas; pero pocos de los actuales habitantes de Bluefields lo han recorrido hasta una altura digna de consideración. Los Indios Cookra y Woolwa son tribus que se han establecido en las riberas de este río pero a una distancia considerable en el interior, y son pacíficos, serenos y se llevan bien con los Ramas y con los habitantes de las Lagunas de Bluefields. Carecen de mucha energía y debido a ello a menudo son hechos esclavos o asesinados por los Indios que viven en Río Grande ("Great River") al cual me referiré más tarde.
Esos Indios de vez en cuando bajan por el río hasta Bluefields
trayendo provisiones de pecarí, "warree", iguanas, etc.
Bluefields, con su excelente puerto protegido por el Bluff que puede
convertirse en un lugar inexpugnable, está en una posición
magnífica para abrir una comunicación hasta el Lago de Nicaragua,
y tiene tantas otras ventajas como centro comercial, que tarde o temprano
se convertirá en un lugar de gran importancia »
«De Bluefields a Laguna de Perlas hay una distancia como de treinta millas: una punta medianamente elevada conocida con el nombre de Falso Bluefields es el único terreno elevado que existe en la costa hasta llegar a Bragmans o Bluff de Branckmans, al que los Españoles han dado el nombre de Monte Gordo; está compuesto de tres o cuatro lomas medianamente altas, de un color rojizo, y que se elevan en forma casi perpendicular a la playa; contienen gran cantidad de arcilla y se extienden a lo largo de la costa por un trecho de casi dos millas, menguando poco a poco en cada extremo con un moderado declive que termina en la pradera. Como media milla hacia el sur del Bluff hay buen fondeadero. El terreno aledaño al Bluff es arenoso, pero está cubierto de vegetación; hay varios árboles de pino elevados en cuya sombra se ha construido una "casa del rey" similar a las que ya han sido mencionadas antes, para comodidad de los viajeros, no habiendo Indios cerca de este lugar, aunque en un tiempo hubo cerca de aquí una colonia Inglesa».
Hay escasos colonizadores Mosquitos y Sanbos en Kirkaville y Rigmans Bank en las orillas de la Laguna; la colonia principal queda en un lugar como a 6 millas al sur de la entrada y está habitado por gente muy similar a la gente que vive en Bluefields; por tanto puede considerarse como colonia Inglesa. Son en su mayoría Criollos, Mulatos y Sambos de Jamaica, San Andrés y las Islas del Maíz (Corn Islands); muchos de ellos se han casado con mujeres Indias y se puede decir que viven relativamente bien».
«Nunca supe de un matrimonio que se celebrara entre ellos de acuerdo con la usanza Inglesa o de acuerdo con algún rito religioso conocido; simplemente se hacen por arreglos tácitos que a veces, aunque muy raramente, son rotos por mutuo consentimiento. Generalmente los niños de English Bank y de Bluefields son bautizados por los capitanes de embarcaciones de comercio de Jamaica, quienes efectúan la ceremonia del bautismo a su llegada cada vez al año; esta ceremonia se realiza con poca reverencia y en ella bautizan a todos los niños que han nacido durante su ausencia; muchos de esos niños deben a esos hombres algo más que el bautismo. Para probarlo podría enumerar más de una docena de hijos reconocidos por solo dos de esos capitanes, que parecen haber adoptado, sin escrúpulos, la costumbre India de la poligamia en su acepción más amplia. A causa de esta conducta licenciosa e inmoral, se han identificado hasta un grado tal con los nativos y con algunos de los principales personajes de la costa, que gozan de una especie de monopolio para la venta de artículos que sería difícil de anular para un extraño que no esté bien familiarizado con el carácter de los Indios; al mismo tiempo se han ganado la simpatía de los jefes principales de la costa de tal manera que a su llegada son recibidos con júbilo por todos los habitantes, y su llegada es celebrada como una ocasión dé fiesta; borrachera, bautismos y vida licenciosa. Los funerales, sin embargo, se hacen con decencia y solemnidad».
«Los Mosquitos y los Ramas y otros Indios prestan sus servicios a los colonizadores de Bluefields y Laguna de Perlas como cazadores y pescadores con un salario de cuatro o cinco dólares mensuales pagados en artículos además de su comida, que los cclonizadores siempre proveen en abundancia con pescado, carnes, etc.».
«A .mi .llegada. ál .Citbo .Gracias a Dios .me .sentí defraudad(.) al encontrar que solo había unas pocas casas y las pocas que había eran de un aspecto malísimo, con la excepción de la del Rey, la de Dalby, uno de sus asistentes principales, y la de Bogg, un viejo mercader; todas las demás no eran otra cosa que pequeñas chozas que apenas protegían a sus moradores de las inclemencias del tiempo.
Permanecí en casa del Rey varios meses y tuve la oportunidad de llegar a conocer íntimamente, tanto a éste como a su gente. Las circunstancias que hicieron que en su juventud fuera enviado a Jamaica donde recibió una educación deficiente son, en breve, las siguientes: Su padre, el Rey George, era de raza mezclada, o sea mitad Negro y mitad Indio; tenía un carácter duro, indómito y vengativo; por su causa 'habían sido esclavizados muchos Indios de las tribus Blanco, Woolwa y Cookra; y al igual que todos los demás jefes Misquitos, tenía muchas esposas y mujeres a quienes a menudo trataba con tanta crueldad que más de una había recibido la muerte de sus manos. La muerte de una de esas mujeres bajo circunstancias de horrible crueldad le había traído el resentimiento de los amigos de la víctima quienes se habían rebelado y habían creado un motín en el que el Rey recibió un disparo que le causó la muerte. Dejó dos hijos, George Frederick, el actual Rey, y Roberto que era medio hermano de éste, a la sazón ambos de tierna edad. Un comerciante de la Bahía de Honduras, creyendo que podría obtener grandes ganancias si se apoderaba de esos niños, se las ingenió para ponerlos en su embarcación y convenció a los jefes de que sería de gran beneficio para todos si el futuro Rey fuera educado a la "usanza Inglesa" para que pudiera comprender algo de las costumbres, leyes y modo de vida de sus amigos los Ingleses. Los pequeños partieron y los jefes formaron una especie de regencia. Los ti-es jefes principales acordaron que el país sería regido por el mayor de los niños; y mientras `tanto lo dividieron en tres partes; la primera comprendía desde Roman River, cerca del Cabo de Honduras, hasta Patook, inciuyendo las tribus de Kharibees, o Caribes, Poyers, Misquitos y ayunos negros que habían pertenecido de antaño a la colonia Británica. Esta parte fué puesta en manos del "General" Robinson.
La segunda división, desde Caratasca (o Croata), hasta Sandy Bay y Duckwarra, incluyendo a todos los Misquitos propiamente dichos, o sea la raza mezclada de Sambos e Indios. Esta fue puesta bajo el mando de un jefe hermano del difunto Rey, conocido con el nombre de "Almirante".
La tercera división comprendía desde Branemans hasta el Río Grande (Great River) fué puesta en manos de Don Carlos, conocido con el nombre de cl "Gobernador"; incluía las tribus de Tongulas, Towcas, Woohvas, Cookras, etc. Cada uno de esos tres jefes nombró su asistente principal (o jefe subalterno) en cada una de las tres divisiones, quienes estarían bajo su autoridad. Sin embargo, a las pequeñas colonias de Sambos ca Laguna de Perlas y Eluefields s^ les permitió escoger a sus propios gobernadores.
Pasado algún tiempo, los pequeños fueron enviados desde Honduras a Jamaica y Su Alteza el Duque de Manchester parece haberse ocupado un poco del mayor, quien siempre hablaba del Duque con sentimientos de respeto y gratitud. Después de terminar la rutina de una educación insuficiente, fué enviado a Belice donde los principales jefes Misquitos lo recibieron y la ceremonia de su coronación se realizó con bastante pompa. El joven líder fué acompañado por el Superintendente Británico hasta la Iglesia, la milicia y las personas más sobresalientes de la colonia. El Reverendo Armstrong le ciñó la corona (obsequio de los Ingleses a tino de sus antepasados) y se le confirió la espada y las espuelas; se disparó salva de artillería y se le otorgó el título de "Rey de la Costa y Nación Misquita".
Los jefes fueron obsequiados con vestimentas y medallas, todo lo cual fué enviado a la costa en una corbeta Inglesa. Accidentalmente la carga fué bajada en la residencia del General Robinson entre Black River y la Laguna de Brewer, y el Rey empezó mal su reinado insultando y riñendo con el General, su jefe más poderoso. En Cabo Gracias a Dios el Rey fué recibido de la manera más amistosa por sus familiares, la mayoría de los cuales residen en un espeso pinar conocido con el nombre de "The Ridge" (la Sierra) que queda como a cuarenta millas del Cabo y a poca distancia de las riberas del gran "Cape River"»
«El suelo de esta región [boca del río Patuca] es muy fértil y las provisiones son abundantes en esta colonia compuesta principalmente de negros que en un tiempo pertenecieron a Mr. Hewlet, un comerciante que hace algún tiempo se estableció en Black River. Esos negros y sus descendientes se han establecido aquí igual que lo han hecho los de Bluefields y Laguna de Perlas».
1839
«En 24 de Enero de 1839, el rey Roberto Carlos Federico cedió
a favor de Samuel y Peter Shepherd y Stanislaus Thomas Kaly, súbditos
ingleses vecinos de la isla de Jamaica, todo el territorio situado entre
la orilla meridional del río Grande de Matagalpa (Great River),
y la orilla septentrional del río Grande de Blucfields (Bluejields
Main River) hasta los límites españoles por el lado del Poniente,
y hasta las playas del mar por el Oriente; con más el distrito y
territorio situado entre la orilla meridional del referido Blue!ields Main
River, y la orilla septentrional del río de San Juan de Nicaragua,
hasta la frontera española por el lado del Oeste, y hasta la orilla
del mar por el Oriente; exentas todas estas tierras de contribuciones,
impuestos y gravámenes, en la forma que se ha expresado en la cesión
o venta hecha a favor de Renneck.
En el mismo día 24 de Enero de 1839, cedió el rey de la Mosquitia, con el asentimiento de su Consejo, a cuyos miembros da el nombre de 'Mis jefes» (My chiefs), a favor de los mismos Samuel y Peter Shepherd y Stanislaus Thomas Kaly, de Jamaica, todo el distrito, o terreno comprendido entre la orilla meridional del río de San Juan de Nicaragua, corriendo a lo largo de la costa en dirección meridional, y comprendiendo Boca de Toro y la laguna de Chiriquí, hasta la roca llamada King Bappan, limítrofe con la Nueva Granada; y desde allí, en dirección recta al Sur hasta la cordillera de montañas que divide a los dos océanos, hasta las líneas españolas, y volviendo en dirección paralela con el mar hasta el río de San Juan de Nicaragua. Todo igualmente libre y exento de contribuciones, impuestos y gravámenes de toda clase.
En la misma fecha que parece haber sido de gran misericordia, el rey Roberto Carlos Federico declaró solemnemente, en la forma usual de rescripto, bajo su firma y la de los miembros de su expresado Consejo, que, en vista de que los referidos Samuel y Peter Shepherd y S. J. Kaly le habían dado una compensación pecuniaria en virtud de la susodicha concesión, destinada a resarcir a los súbditos del rey, de las deudas que habían contraído con los indicados cesionarios, las cuales ascendían a una gran cantidad, el Rey aprobaba, confirmaba y ratificaba todos los convenios y arreglos que los referidos cesionarios hicieran con los acreedores de Jamaica en virtud de anteriores cesiones de parte del territorio comprendido entre los 110 y 13° latitud Norte hasta la cordillera de montañas que separa el dominio mosco de las fronteras españolas; pues consideraba el rey de la Mosquitia, que los sacrificios hechos por los cesionarios, merecían dicha recompensa para poder usarla en beneficio de sus familias y en descargo de sus deudas.
Para cerrar con broche de oro las glorias de aquel día, los individuos del consejo del Rey certificaron y declararon en público instrumento, que a consecuencia del bajo precio de la concha de tortuga, de cuyo producto dependía principalmente su subsistencia y la de los demás habitantes mosquitos, fue tal la estrechez a que se vieron reducidos, que apenas podían a la sazón mantenerse ni mantener a sus familias: que se congratulaban por tanto de que su buen rey Roberto Carlos Federico los hubiese librado de sus deudas con los tres expresados comerciantes, pagándoles coi, la concesión en propiedad de territorios en la Costa, y que se felicitaban igualmente, de que por efecto de tan sabia medida verían dentro de poco tiempo cubierto todo el país de colonias florecientes».
En el mes de Junio siguiente continuó el rey mosquito su noble tarea de seguir repartiendo el territorio a troche y moche. Hizo cesión entonces, en favor de los mismos tres comerciantes jamaicanos, de la isla de Corn Island, adyacente a la Mosquitia; y sería tarea enojosa seguir mencionando otras numerosas cesiones y ventas de territorio sobre la Costa, desde río Tinto hasta el istmo de Panamá, sin dejar a la monarquía mosquita una sola pulgada de terreno propio, e incluyendo valles, ríos, mares, lagos, lagunas, montes y cordilleras. En estas ventas y concesiones, sin embargo, no tuvo intervención ni parte alguna el gobierno inglés ni sus agentes, pues todo pasó bajo la sola y libre autoridad del rey de la Mosquitia, mediante la generosa aceptación de algunos súbditos británicos.
1840
Las prodigalidades del rey de la Mosquitia hicieron temer con justicia
que las hiciese extensivas a súbditos de otras naciones europeas,
que no faltaban en la Costa y entonces se le hizo viajar con frecuencia
a Belice, en donde se le retenía el mayor tiempo, se le cuidaba,
y por último se le obligó a testar con arreglo a las conveniencias
inglesas, un año después. Ese testamento está concebido
en los términos siguientes:
"Yo, Roberto Carlos Federico, rey de la Nación Mosquita, teniendo
presente la incertidumbre de la vida humana, por este declaro: que en el
caso de Mi fallecimiento, es Mi voluntad y placer que los negocios de Mi
Reino continúen en manos de los comisionados por Mi nombre a propuesta
de S. E. el coronel Mac Donald superintendente de S. 11. en Delice, para
que por ellos sean manejados, dirigidos y administrados, bajo la sanción
y aprobación de dicho coronel Mac Donald, con las funciones y facultades
de Regente durante la menor edad de Mi heredero.
"Y que todas y cada una de las determinaciones, adoptadas y resueltas por dichos comisionados, en junta y en consejo reunidos, rijan como leyes permanentes de Mi Reino, teniendo los comisionados amplias facultades para reformarlas o variarlas en lo venidero, como mejor convenga, salvo y excepto la que por Mi voluntad expresa, comunicada por Mi a dichos comisionados, establece que la Iglesia unida de Inglaterra e Irlanda sea para siempre la religión establecida en la Nación Mosquita.
"Y nombro al dicho coronel Macdonald y a los dichos comisionados tutores de mis hijos, que son los príncipes Jorge Guillermo Clarence y Alejandro y las princesas Inés y Victoria; ordenando al dicho coronel Macdonald y a los dichos comisionados, como tutores, que hagan instruir a los dichos Mis hijos en las doctrinas y disciplina de la Iglesia Unida de Inglaterra e Irlanda, y que los gastos de su manutención y enseñanza se paguen de las rentas de la Nación Mosquita.
"En caso de la muerte de dicho coronel Macdonald, los dichos comisionados como tutores y regentes, acudirán al gobierno de S. M. la reina de la Gran Bretaña para que llene la vacante pro. ducida por su fallecimiento.
"Item más: en caso de fallecer alguno o más de uno de dichos comisionados, tutores y regentes los que de ellos sobrevivan, en concurrencia con el dichó'coronel Macdonald, o su sucesor, aprobado según dispone este instrumento, tendrán libertad, poder y autoridad para llenar aquella vacante.
"Concedo también al dicho coronel Macdonald y a los dichos comisionados la facultad de aumentar el número de éstos, conforme les parezca conveniente.
"Al publicar y declarar esta NI¡ voluntad y Mi deseo, ruego encarecidamente que la Execelentísima Majestad de la reina de la Gran Bretaña continúe prestando benignamente a Mis herederos y a Mi Nación aquella protección que Mis antepasados han recibido por tanto tiempo y que ha conservado la paz y la tranquilidad de Mis dominios.
"Dado bajo Mi mano y sello, en la casa de Gobierno de Belice, el 25 de Febrero de 1840-R. C. Federico, Rey de la Nación Mosquita.
"En presencia de W. Marshall-Macdonal-J. Young-W. Gontle -Symons, Jueces del Tribunal Supremo de Honduras.
"Visada y atestada como copia fiel
Ja. Stanislaus Bell, Comandante etc.-N. Blewfields"»
«Sucedió que en el agio y trasmisiones de títulos de compra y cesión vino a caer uno de estos títulos en poder de un extranjero, que era súbdito prusiano. La parte de territorio que a este correspondía, era una de las enagenaciones más vastas y acaso la más bien situada para la canalización, la colonización y el comercio con el interior. Este súbdito extranjero, aprovechándose del derecho semideclarado de los demás tenedores, se presentó también, confiado en que la justicia de la adjudicación sería distributiva y arreglada al tenor de los títulos, sin preferencia en favor de persona ni de nación alguna; esperanza, que si bien se aviene con los principios de rectitud y justicia común, parece que no se ajustaba en aquella vez con las miras de Mr. Macdonald, ni con las de los demás compradores y cesionarios ingleses.
La solución de la dificultad no era dudosa para los encargados de resolverla. Sólo se presentaba una alternativa, o declarar solemnemente en favor de los súbditos ingleses, y bajo la protección del gobierno británico, la validez de las ventas y cesiones hechas por el rey Roberto Carlos Federico y por su inmediato antecesor, en cuyo caso podría acogerse justamente a dicha declaración y aprovechar todos sus efectos un súbdito prusiano, que podría ofrecer la protección, `o acaso la propiedad del territorio adquirido al pabellón de su patria, o bien anular todas las ventajas y cesiones hechas, envolviendo a los tenedores ingleses en una medida común, y reinstalar al rey de la Mosquitia en todos los derechos de propiedad y dominio previos a la enagenación. Este último fue el expediente adoptado por Mr. Macdonald, quien dispuso que el rey de la Mosquitia publicase el decreto siguiente, en el cual se descubre el deseo de salvar la validez de los títulos de los súbditos ingleses y de invalidar el del tenedor prusiano, que era la causa del trastorno de todos los planes primitivos.
"Por cuanto Nos y nuestro difunto predecesor Jorge Federico hemos acostumbrado hacer cesiones de tierras en nuestros dominios a súbditos británicos para los fines del cultivo y con la mira de promover la colonización de los ricos y fértiles terrenos de nuestras costas, en virtud de cuyas concesiones varios súbditos británicos y compañías agrícolas han tomado posesión de dichas tierras y empezado su colonización; y por cuanto acabamos de recibir noticias de ciertos pretendientes a distintas tierras de nuestros territorios, en virtud de cesiones hechas por nuestros predecesores, cuyas tierras no han sido cultivadas ni conservada la posesión de ellas por agentes, procuradores, cte., en un período de medio siglo y más, transcurridos hasta el presente, en que los tenedores de nuestras cesiones y las de nuestro inmediato predecesor acaban (le hacer crecidos gastos para empezar la colonización de dichas cesiones.
"Por tanto, sépase, para satisfacción de los tenedores de nuestras cesiones y las de nuestro predecesor Jorge Federico, que anulamos y hacemos de ningún valor todas las concesiones anteriores a las de nuestro inmediato predecesor, en virtud de que todas las dichas cesiones anteriores han caducado, según las leyes de Inglaterra, por las cuales nos regimos absolutamente en todo lo concerniente a bienes inmuebles, por cuanto no se ha tomado posesión de dichas cesiones de tierra ni se las ha reclamado a debido tiempo. Cabo de Gracias a Dios a 23 de Mayo de 1841Roberto Carlos Federico".
Mas esta medida no tuvo la eficacia que de ella se esperaba. El súbdito prusiano, en virtud de su título, consiguió combinar y realizar un plan de colonización, y la empresa organizada al efecto dió manos a la obra con asentimiento del gobierno de Berlín y aun con el benplácito especial del rey de Prusia. El derecho que obraba en su favor era evidentemente tan valioso como el de los tenedores ingleses y descansando en él instaló en la Costa de Mosquitos una pequeña colonia prusiana inmediata a Bluefields, en la que se desarrollaba la pasión de adquirir territorio en la misma proporción que la de los tenedores ingleses».
1842
A fines del año de 1842 murió en el Cabo de Gracias
a Dios el rey Roberto Carlos Federico, célebre entonces por su ignorancia,
por la entrañable pasión con que adoraba el ron de Jamaica
y por el generoso desprendimiento con que enagenaba y cedía los
estados de que le hacían creer que era dueño. Tratóse
enseguida de dar cumplimiento a sus disposiciones testamentarias, en las
que nombraba regente de su reino a Mr. Alejandro Macdonald, superintendente
a la sazón del establecimiento inglés de Belice, a quien
se nombraba también tutor, junto con algunos comisionados, de los
cuatro hijos del testador, que eran: Jorge Guillermo Clarence, príncipe
heredero, su hermano Alejandro y las dos princesas Inés y Victoria.
Entre los comisionados y tutores figuraba Mr. Patrick Walker, secretario del superintendente Macdonald y hombre sesudo, penetrante y de prodigiosa fuerza cogitativa. Mr. Patrick Walker vió desde luego con su ojo de águila los altos destinos a que su posición podía conducirlo si conseguía convertir en una realidad la fantástica creación del imperio mosco y unió sus esfuerzos a los de su jefe para conseguirlo, consagrándose en absoluto desde entonces a procurar el éxito.
1843
«Poco después de la muerte del rey Roberto Carlos Federico,
fue separado de su empleo de superintendente Mr. Macdonald y se embarcó
en Belice para Inglaterra en compañía de Mr. Walker
y de todos los hijos del difunto rey».
«El gobierno inglés, que hasta entonces se había negado a la pretensión de que reconociese al niño rey, de que tomase parte en la cuestión del repartimiento de tierras y en los demás asuntos de la costa, cedió por fin a la voz pública y a la de Mr. Walker que proclamaban la existencia de hecho del reino de la Mosquitia. Mr. Walker fué, por consiguiente, nombrado agente diplomático y cónsul general de Inglaterra ante Su Majestad el rey Jorge Guillermo, con encargo especial de examinar las diversas conce siones y ventas de territorio hechas por el monarca anterior en favor de súbditos de la Gran Bretaña, y exigir la declaración definitiva del derecho de los compradores y cesionarios legítimos, fijando con meditada diferencia el alcance de las actas de revocación y anulación; tomar las medidas oportunas para arreglar un gobierno en la Mosquitia, pues ninguno había existido jamás en aquel reino que mereciese el nombre de tal, y arreglar también la cuestión de fronteras con los estados de Nueva Granada, Honduras y Nicaragua. Y aunque el gobierno inglés no autorizó explícitamente la tutoría de Mr. Walker, se limitó como correspondía a su decoro, a reconocer un estado proclamado de hecho, en una región en donde la ausencia de todo gobierno normal causaba grandes perjuicios al comercio de los súbditos de la Gran Bretaña.
1844
«A *mediados« del año de 1844, 'fuerzas navales
* inglesas *ocuparon militarmente el puerto de Bluefields, cuyo hecho fue
publicado por la prensa europea como un acto posesorio del gobierno británico
en la Costa de Mosquitos».
Patrick Walker, cónsul británico en Bluefields, da seguridades a la Comisión Prusiana Fellechner-Hesse-Hüller, de que una inmigración alemana sería bienvenida a la Costa y que conseguiría tierras sin restricción para fundar una fuerte colonia independiente; y que el mismo gobierno británico vería con buenos ojos que sus connacionales fincados allí tuviesen vecinos civilizados y amistosos.
Mas la opinión oficial del gobierno británico era totalmente
diferente.
. .
«El informe que la Comisión de Fellechner, Müller
y Hesse, enviados por el Príncipe Carl de Prusia en 1844 a la Mosquitia,
para asegurarse si aquellos territorios que le habían ofrecido en
venta los hermanos Willock eran en efecto apropiados para ser colonizados,
no era desfavorable. Se trataba de una región entre Cabo Gracias
a Dios, el Río Coco (Wanks) y la Laguna de Caratasca, que el capitán
inglés Willock había recibido como regalo de parte del rey
Mosco y que supuestamente debía tener una riqueza especial en árboles
de caoba.
El Príncipe Carl, sin embargo, llegó a la conclusión de que el territorio no era apropiado para la colonización sino más bien para actividades de misioneros*. Además existía el problema de que Gran Bretaña hizo sentir que no deseaba que Prusia se asentara en esta región**, y finalmente aparecieron dudas de si Willock tenía de veras títulos de propiedad legítimos para venderlos. En este punto la Comisión de Fellechner fué demasiado crédula y conllevó al rey Mosco sobre este punto***. El rey de la Mosquitia, Robert Charles Frederic había llamado al capitán Mathew Henry Willock y uno de sus oficiales Arthur Alexander, para formar un cuerpo militar en sus tierras y del cual Willock sería el "Capitán General". Al mismo tiempo les había regalado una concesión a un trecho de tierra de aproximadamente 108 millas geográficas con el objeto de colonizarlo. Ni Willock, ni Alexander, sin embargo, tenían interés o dinero para realizar estos planes de colonización, sino que se interesaban en convertir en dinero este regalo lo más pronto posible. Después de intentos vanos en Inglaterra, creyeron encontrar más fácil compradores en Alemania y se enteraron de los planes del Príncipe Carl y su círculo de amigos. Mientras tanto el nuevo rey de la Mosquitia por presión del Coronel Alexander McDonald, hasta entonces superintendente británico en Belice, y quien desde 1840 gobernaba la Mosquitia en nombre del rey, había firmado un decreto por medio del cual se suprimían todas las regalías y concesiones otorgadas hasta entonces. Como motivo se dijo que el rey Robert, cuando otorgó estas donaciones no era responsable de sus actos debido a su estado de ebriedad. En realidad muchos de los regalados habían logrado sus fines, seduciendo con astucias al rey para que se emborracharon*.
«No se sabe si estas medidas que tomó el Coronel McDonald, quien por lo demás poco después fue promovido a General y transferido a Ceylán**, eran en realidad motivadas más por la justicia o la política. Se dice que el decreto se publicó después de que un ciudadano prusiano con un título de extensos terrenos quería fundar allá una colonia prusiana. Se desconoce la persona de quien se trata en particular, pero con seguridad ya había alemanes que se interesaban por la Costa de la Mosquitia antes que el Príncipe Carl.
**Donovan Brdutigam Beer: Op. cit.; Heliodoro Cuadro, 1939, p. 184.
El Coronel MacDonald tomó bajo su tutela después de la muerte
del rey Robert en 1841 a sus !fijos Georg William Clarence, Alexander,
Agnes, Anna Federico, Victoria Henriette, Federica y Ma:hilde. Georg William
Clarence fue rey; 4lexander fue enviado a estudiar a Alemania; él
murió supuestamente en Bonn. (Larry K. Laird: Orígenes de
la Reincorporación nicaragüense de la Costa Misquita, traducción
española en Rev. Cons. Nr. 140/mayo 1972; p. 44).
Aunque el Príncipe Carl de Prusia, y el Príncipe de Schoenburg-Waldenburg tenían suficientes motivos para desistir del proyecto, quedaron siempre gentes como el asesor jurídico Keber, que seguían creyendo en las favorables posibilidades de colonizar en la Mosquitia».
1845
En abril de este año, ante los planes del príncipe Carl
de Prusia, de establecer colonias alemanas en la Costa de Mosquitos, el
primer ministro británico, Lord Aberdeen, expresa que su gobierno
no está de acuerdo con las intenciones del príncipe. Temía,
no sin razón, que éste adquiriera ciertos derechos soberanos
para sus colonias prusianas.
1846
El 14 de mayo salen de Konigsberg, a bordo del bergantín Frisch,
121 emigrantes que debían fundar la colonia de Carlstadt, en las
cercanías de Bluefields. Viajan bajo las órdenes de Gerkowski,
relator de la Cámara de Justiciar.
CARLSTAD, UNA FUNDACIÓN ALEMANA EN EL TRÓPICO
El 14 de mayo de 1846 salió de Pillau, Prusia oriental para América el bergantín "Frisch" con 121 emigrantes a bordo bajo el mando del capitán Lademacher'. Aunque los pasajeros se habían reunido y entendido bien en fletar el barco por 10,000 florines prusianos, no estaban de ninguna manera de acuerdo sobre la meta final de su viaje. Algunos se imaginaban como nueva patria Texas, otros, las Costas del Reino de la Mosquitia, de cuyas supuestas ventajas habían oído no se sabe dónde. En aquel entonces nunca faltaban fabulosas descripciones sobre la riqueza de los países tropicales de América Central, y tampoco faltaban lo_° espíritus filantrópicos que recomendaban la emigración hacia la Costa de la Mosquitia, de la cual tenían falsas o muy pocas informaciones. Y puesto que importantes personalidades, como eran el hermano del rey Friedrich Wilhelm IV, el príncipe Carlos de Prusia, y el Príncipe de Schoenburg-Waldenburg, se habían interesado personalmente en este proyecto, se creía todavía en un éxito, aún mucho tiempo después de que los dos príncipes se habían retirado de estos planes.
Patrick Walker, cónsul inglés en Bluefields, da cuenta al primer ministro británico de la llegada del Frisch, con 107 inmigrantes a las órdenes de Keber y Gerkowski. Keber, inspirador y uno de los organizadores de estas migraciones, creía en ellas como cabezas de playa para la expansión del comercio alemán en el interior del país. Las colonias por él propuestas debían regirse por unos estatutos que proveían un orden "democrático" estricto, sin privilegios de clase ni diferencias religiosas, perfecta obediencia a las autoridades elegidas, trabajos en común, repartición equitativa de la tierra, etc. No obstante, durante una travesía del Frisch las diferentes denominaciones protestantes se pelearon entre sí.
Había dos tendencias entro los inmigrantes alemanes:
los luteranos (Alt-Lutheranen) querían establecerse en la Costa, con miras, únicamente, a ejercitar el comercio con el interior del país;
y los amigos de la luz (Lichtfreunde), gentes devotas que querían internarse en el territorio para ejercer influencia religiosa.
Estos últimos fracasaron., y tu, ieron que replegarse a los luteranos cn su colonia de Carlstadt.
El cónsul Walker apoyaba la ampliación diel elemento alemán
en su territorio porque así reforzaba su potencia militar ante la
cada vez más clara confrontación de los intereses británicos
y los norteamericanos. Efectivamente, algún tiempo después
pudo hacer buen uso de la "Prusian Company" de Bluefields.
.
«El grupo de gente bien diferentes en sus ideas que había
llegado en el bergantín "Frisch", de la Prusia oriental no estaba
preparado en absoluto para este viaje. Las ideas que tenían sobre
las tierras que los esperaban, deben haber sido muy embrolladas. Entre
los pasajeros había 38 hombres, de los cuales 21 eran casados y
solo un número reducido era capaz de trabajar. Además había
abordo 28 mujeres y 45 niños menores de 15 años, de ellos
31 varones y 14 mujercitas. El líder elegido de este grupo fue el
asesor jurídico C. M. Keber y el relator jurídico Gerkodwski
de Koengsberg'; además había dos alféreces, un bombardero,
un maestro, dos economistas, un dependiente de comercio, un cochero, un
carpintero, un talabartero ebanista, dos marineros, cuatro campesinos y
ocho trabajadores.
Pero también se había traído a dos sordo-mudos, un completo paralítico, algunas "viejas mujeres nerviosas" y muchas "personas totalmente enfermas". El bergantín se había aprovisionado solamente para tres meses y confiaba por lo demás en la suerte que en su rumbo seguro. No fue sino durante el viaje que se llegó a la decisión por mayoría de votos y muy al descontento de los demás de arribar a Centro-América lo que no fue tan fácil. El bergantín tuvo que luchar a vista de la costa por cinco largas semanas en el Mar Caribe debido a fuertes mareas y a que el compás se había dañado, y fué más bien por coincidencia que llegó finalmente al puerto de Greytown (San Juan del Norte), el 15 de diciembre, después de un viaje de cuatro meses. Por semanas se tenían que conformar los pasajeros con una media o con un cuarto de ración y con una falta terrible de agua. El intento de bajar un bote, para traer agua de las costas cercanas, terminó con la pérdida del mismo. Enfermedades, discusiones y pleitos fueron las consecuencias. Al Capitán Lademacher le acusaron los pasajeros de "cruel de manera increíble". A pesar de todas las fatigas y penalidades del viaje de 137 días, que regularmente no tomaba más de 45-55 días, y a pesar de la alimentación deficiente, que por último solamente consistía en frijoles negros, cocinadas con agua de mar, solo murieron tres niños en el viaje. Pero la mayoría de los pasajeros contrajeron daños permanentes en su salud, que más tarde mostraron sus efectos.
El arribo a Greytown, un puerto miserable en medio de un lugar deshabitado
y despoblado, debe haber producido mucha decepción a los infortunados
inmigrantes, puesto que el cónsul británico Green los recibió
en forma muy poca amistosa. Por suerte se encontraba en este momento en
Greytown en negocios, el comerciante alemán André Louis Beschor,
quien en aquel entonces residía en Granada. El se hizo cargo con
muchos sacrificios, especialmente de las 8 personas que habían decidido
separarse del resto y dirigirse a Nicaragua, mientras los otros querían
quedarse en Bluefields en el reino de la Mosquitia*.
«Beschor se esforzaba en favor de sus progenitores, de manera
que, contrario a un decreto proyectado, no tuvieron que renunciar inmediatamente
a su nacionalidad. También Alexander v. Bülow, que poco más
tarde llegó a Bluefields, se presentó, con éxito,
como escribe, en el mismo asunto ante el Director dei Estado, Guerrero,
de manera que el proyecto del decreto fue deshechado**.
No fue muy animador para los que se quedaron, el hecho de que precisamente
uno de los líderes del grupo, Gerkowsky decidiera coger otros caminos,
junto con su esposa y "algunos jóvenes letrados". La convivencia
entre los emigrantes había sufrido ya mucho por disgustos entre
"Viejos Luteranos" y "Amigos de la Luz***, que había entre ellos.
Gerkowsky se instaló más tarde cerca de Granada como agricultor
y parece ser el mismo que encontramos luego en Costa Rica como agrimensor.
De sus compañeros, que pertenecían a los "Amigos de la Luz",
se desconoce los nombres. Parece que no habían tenido mucha suerte
en afincarse en Nicaragua, pues volvieron a reunirse pronto con lamentos
con la mayor parte del grupo, que mientras tanto había fundado el
suburbio Carlstadt cerca de Bluefields. Con ellos aparentemente llegó
también Gustav Ferdinand von Tempsky*.
Aquellos que inmediatamente se fueron hacia Bluefields dependieron a su llegada completamente de la ayuda del Cónsul inglés Patrick Walker, quien junto con su esposa hizo lo humanamente posible por ayudar a esta gente derrotada y sin medios algunos. Al principio intentó convencerles de que se regresaran, ya que Bluefields, que en aquel entonces contaba solamente con 500 habitantes, no estaba preparada en lo más mínimo para recibir a tan gran número de gente que necesitaban de todo y para los cuales casi no había esperanza de mejorar su futuro destino en el lugar.
La llegada de otro barco de emigrantes empeoró aún más la situación**.
En aquel entonces Bluefields no debe haber sido muy diferente de San Juan del Norte (Greytown). E. G. Squier (S. A. Bard) dice sin embargo, que la situación del lugar era pintoresca, porque las chozas se encontraban en una colina alta sobre el río cerca de la desembocadura en la laguna. Pero las chozas mismas las describe como insignificantes***
Los prusianos decidieron quedarse a pesar de que comprendieron bien de que estaban completamente mal equipados y que sus vestidos, muebles, camas, etc., que habían traído no estaban apropiados de ninguna manera para este clima, que no conocían ni el país, ni el idioma y que sin dinero no podían comenzar nada. El Cónsul Walker respetó esta decisión e inmediatamente, con su esposa, hizo todo, para ayudar a los infortunados. Esta fue en realidad la única suerte que tuvieron los inmigrantes mientras todo lo demás parecía haberse conjurado contra ellos. Sin embargo también se debe mencionar que el gobierno nicaragüense organizó colectas para ellos****. Patrick Walker puso a su disposición su bien abastecida bodega, pero tuvo que contar con seis meses hasta que los nuevos colonos hubiesen sembrado y cosechado. Dió todo en crédito, en lo que Alexander von Bülow hace el siguiente cálculo: gastos de 6d-5Sgr por persona y día, lo que haría 18 Thl. diario para todo el grupo y en seis meses 3,600
Pronto se hicieron sentir las privaciones que tuvieron que sufrir los inmigrantes durante su viaje. Eran sensibles a toda clase de enfermedades y con el comienzo de la lluvia murió el 20% de malaria***. Patrick Walker se quejó en una carta al enviado prusiano v. Bunsen en Londres fechada 2/11/1846, sobre que los alemanes habían comido frutas verdes y habían trabajado en el sol y que la lluvia los había impedido de construir casas. Además escribió de que el capitán del barco, Lademacher, había partido sigilosamente dejando deudas y habiendo violado a la hija de uno de los colonos. Tres de sus marinos que habían desertado tuvieron que ser arrestados por la milicia y los indios****.
Las enfermedades aumentaron desesperadamente a pesar de que Nlrs. Walker, se había dedicado a los enfermos de manera altruista así como también el médico inglés Dr. Green. Desde octubre 1846 hasta octubre 1847 se reportan 136 casos de enfermedades y 18 fallecidos*****. Peores eran sin embargo las muestras de "yoqucpierdismo y falta de conciencia" que cada vez aumentaba más, a consecuencia de la pérdida de energía*. Esto se mejoró cuando después de un año aproximadamente la mayoría tenía su casa propia»
El oficial prusiano de 19 años Gustav Ferdinand v. Tempsky, quien en el año 1846, lleno de deseos de aventuras, dió las espaldas a su aburrida guarnición y al servicio militar para poder llevar una vida llena de hazañas en las Costas de la Mosquitia, de cuyo exótico reinado** se podía leer tanto en aquel entonces en Prusia, no vaciló en ponerse a la disposición del Cónsul Inglés en Bluefields, cuando éste formó un cuerpo de expedición, que debía restablecer la influencia británica en el pequeño pero entonces importante puerto de Greytown o San Juan del Norte.
Tempsky se ganó la simpatía del Cónsul Patrick Walker a su llegada a Bluefields, quien veía con buenos ojos la llegada de colonos alemanes, ya que esto le parecía provechoso para la protección militar de aquel territorio de intereses británicos***. El joven oficial prusiano fue especialmente bienvenido por el Cónsul, quien prácticamente ejercía por sí solo la regencia sobre el reinado, debido a su educación militar, sus cualidades de líder y su sed de actividad. No hubiese sido necesario entregar la carta de recomendación que llevaba de parte del Earl of Westmoreland, John Fane, Enviado Briiártico en Berlín, y en la cual se había atribuido a Tempsky el rango de capitán, lo que muy difícilmente hubiera podido lograr con sus pocos años»•112.
El cónsul Walker estuvo a punto de ser condecorado por el Estado Prusiano en agradecimiento por la extraordinaria asistencia prestada a los inmigrantes del Frisch. Pero, dejándose arrastrar por el constante afán de pregonar la soberanía mosquita, escribió a la ciudad de Kónigsberg asegurando que el gobierno de la Mosquitia brindaría todo apoyo a los inmigrantes prusianos. Entonces el ministro prusiano del interior, von Bodelschwingh, retuvo la condecoración [pensando quizás que estaría mejor colocada en el pecho de Su Graciosa Majestad, el Rey de la Mosquitia]113.
**Debido a los estrechas relaciones comerciales entre la Jamaica británica
d1sde 1655, y las costas centroamericanos, se hob:a robustecido aquí
la influencia inglesa de tal forma, que se decidió a afianzar su
influencia coronando a un cacique nativo (Jeremy l., 1687-1723) como rey
de la Costa de la Mosquitia. Més tarde los indios dejaron en manos
de los ingleses el determinar al rey de una lista de tres candidatos. El
Rey Robert Charles Frederick en forma testamentaria por el año 1842
traspasó el poder del gobierno al coronel in3lés Macdonald,
hasta entonces intendente de Belice. De esta forma Mosquitia se convirtió
en un protectorado puramente británico. En el tratado de Managua
(Zeledón-Wyke) reconoció Gran Bretaña en 1860 determinados
derechos a Nicaragua sobre estos territorios, cuya influen:ia se consideraba
preferida de la de los Estados Unidos. Después el protectorado se
convirtió en la llamada "Reserva Miskita que en 1894 fue completamente
incorporada a Niacaragua. El rey fue destituido. Comparar Larry K. Laird
en Rev. Cons.
Nr. 140/mayc 1972.
*"'H. Schottelius, pp. 61, 62.
1847
Vuelto Mr. Walker a la costa, se instaló en Bluefields, residencia
de la corte mosquita, revistiendo el carácter de agente diplomático
ante S. M. el rey de la Mosquitia y también el de consejero, tutor
y ministro universal del rey Jorge Guillermo, en sustitución y por
fallecimiento del coronel Macdonald. Desde su llegada pudo ver claramente
Mr. Walker que se venían encima las pretensiones de la Prusia con
motivo de la colonia prusiana vecina, la cual tenía tanto derecho
para proteger la propiedad de sus ciudadanos en la Mosquitia como Inglaterra
para proteger la de los suyos. Determinó entonces completar el golpe
del coronel Macdonald, anulando todos los actos de cesión y venta
anteriores al 8 de Octubre de 1841, para que de este modo quedase cohonestado
el despojo del súbdito prusiano con un despojo igual de los tenedores
ingleses y se salvasen las adquisiciones por venta o concesión real
posteriores a la época indicada y a las cuales no era personalmente
indiferente 1Ir. Walker. La medida era tan urgente, que se obligó
al rey Jorge Guillermo a declarar por un documento público, para
justificarla, que su padre y su augusto abuelo estaban ebrios cuando habían
otorgado aquellas ventas y concesiones. El documento publicado decía
así:
"Por cuanto es notorio que casi todas la$ cesiones de tierras en el
reino de Mosquitia, y acaso todas fueron obtenidas imporpiamente del difunto
rey; nunca se recibió por ellas equivalente alguno, ni se han prestado
los servicios prometidos; y por cuanto muchos de los cesionarios obtuvieron
las dichas cesiones del difunto rey, cuando éste no se hallaba en
su sano juicio, siendo así que dichas cesiones privan ilegalmente
al sucesor del difunto rey de la jurisdicción territorial en su
reino y de sus derechos hereditarios, y que dichos cesionarios obtuvieron
las cesiones, no para los fines de la colonización o del fomento
del país, sino meramente para especular con dichas cesiones en Londres
u otro punto. Y por cuanto la mayor parte de dichas cesiones se halla hoy
en poder de pobres de solemnidad o insolventes; por cuanto jamás
ha cumplido ninguno de los dichos cesionarios con el deber de ocupar las
tierras, aunque la más reciente de dichas concesiones tiene la fecha
de 27 de Julio de 1841; y por cuanto el reconocimiento de la validez de
dichas concesiones sería nocivo a los justos derechos del presente
rey, destructivo de los intereses del país, y habría de causar
a los engañados emigrados padecimientos mayores todavía que
los que hasta el presente se han experimentado. Por tanto, es necesario
y conveniente para la seguridad, la honra y el bienestar de este reino
que dichas cesiones sean anuladas y abolidas.
"Decrétase por tanto, que dichas concesiones y títulos de tierra otorgados y obtenidos hasta el 8 de Octubre de 1841, queden para siempre anulados y abolidos, etc.".
Así quedaron al parecer fustrados, a lo menos por entonces, las grandes combinaciones que tenían por base la propiedad de súbditos ingleses adquirida por títulos de gracia u onerosos; y de allí nació el aumento de importancia del rey de la &Iosquitia y el excluir toda pretensión a nombre de propietarios ingleses en aquella costa, en la cuestión que se ventiló en seguida con los estados de Nicaragua y Honduras. La ingerencia casual de un súbdito prusiano en el negocio de tierras de la costa, trastornó completamente la artificiosa marcha de las cosas.
"Los sucesos anteriores se desarrollaron durante el año de Y S47, en que Mr. Patrick Walker fijó su residencia en Bluefields. Mr. Walker, según una publicación de aquel año, era el tutor y ayo del joven a quien se daba el título de rey de los Mosquitos, que era como de edad de quince años, sicsido el expresado cónsul quien gobernaba en su nombre y bajo su inspección se educaba el menor por maestros ingleses que le daban lecciones diariamente. 114.
El 2 de mayo los primeros enviados de la Unites Fratrum, los Hermanos Moravos de Herrrhut Abraham Amadeus Reinke y Heinrich Gottlob Pfeiffer, misioneros en Jamaica, ponen pie por primera vez en Bluefields.
El 16 del mismo mes celebran el primer culto 115.
«Cuando poco tiempo después los hermanos Pjeijler y Reinke
de la Unitas Fratrum (Herrnhuter Grüder-gemeinde) visitaron Carlstad
(mayo 1847), encontraron que las casas y los jardines de los SO inmigrantes
alemanes sobresalían de entre las de los nativos debido a la regularidad.
Hacen hincapié que los alemanes fueron los primeros que hicieron
uso de la abundancia de madera en la región, aserrándola
en tablas*.
Alexander v. Bülow, que llegó a Carlstad 10 meses después
de su fundación, notó el deseo de trabajo que dominaba entre
los alemanes a pesar del.clima al que no estaban acostumbrados. El Cónsul
Walker había implantado un sistema, por el cual todos los habitantes
de Bluefields, sin importar la persona estaban obligados a efectuar trabajos
públicos, ya fuese personalmente o mandando a alguien en su substitución.
Pronto los inmigrantes alemanes asumieron casi todos estos trabajos que
les pagaron los demás vecinos y Bluefields pudo pronto engalanarse
con una linda calle pavimentada. También se dedicaron a la tala
de caoba, un trabajo especialmente duro ya que no estaban acostumbrados
a ello. Patrick Walker había definido las horas de trabajo oficial
de las seis a las diez horas y de las quince a las veinte**. Bülow
anota que los colonos de Carlstadt, como también en otras partes,
trabajaban siempre duro, pero "creían hacer mucho únicamente
con el trabajo sin sentido, el cual efectuaban muchas veces, al contrario
de los indios, de forma innecesaria y en tiempos indebidos"*. Porque aceptaron
cualquier trabajo perdieron renombre entre los negros y los indios, para
quienes los trabajos manuales eran vergonzosos**. Es interesante que los
misioneros moravos hicieron observaciones similares cuando encontraron
cortadores de madera alemanes en el Río Bluefields arriba en su
trabajo: "Encontramos a los alemanes además orgullosos y confiados
de sus cuerpos sanos, de los cuales creyeron que podían resistir
clima, viento y tiempo. 'Les dimos algunos buenos consejos... pero el resultado
y nuestra larga estadía en Bluefields nos demostraron que les fué
difícil observar ciertas reglas de salud en este clima tropical'***.
112 Ibid., pp. 203, 204.
113 Ibid., p. 123.
114 GAMEZ, JOSÉ DOLORES: Op. cit., pp. 214, 215.
11'' HOUWALD, GOETZ VON: Op. cit., p. 14. WILSON, JOHN F.: Obro Morava
en Nicaragua. Son José, C. R., 1975; pp. 176, 180. 182.
*Pfeiffer y Reinke: Herrnhute Junionsblatt, 1848, p. 211; Karl A. Müller,
p. 6. **H. Schottelius, p. 61.
La propiedad de cada uno de los colonos alemanes en Carlstadt consistía, según informa Bülow, de "una buena casa de madera con techo de palmas, un jardín cercado de 75' de frente y 150' de fondo, sembrado con pisang, ñame, yuca, patatas, arroz, maíz, frijoles y varias verduras alemanas, pero que solamente crecía cuando constantemente se hacía la siembra nueva. También sembraron algo de caña de azúcar, café y tabaco". Las propiedades, como las describe Bülow, estaban situadas juntas la una a la otra a lo largo de la laguna y formaban en esa pequeña colina un bonito pueblo, al cual las muchas palmeras les daban un carácter tropical. Las formas de las casas, jardines y cercas y en general toda la instalación dejaban entrever a primera vista un corte prusiano. También los artículos que usaban recordaban a Bülow la patria alemana. Los colonos habían recibido en forma de regalo excepcional las tierras, afirma Bülow, mientras Bard (Squier) opina que tenían títulos dudosos de los hermanos Shepherd. Normalmente costaba en aquel entonces en la cercanía de la ciudad 5 piastras el acre. Billow calculó el valor de aquellas propiedades que una familia se había conseguido ahí en 10 meses, en 5,600 Thl. De lo anterior toma la conclusión de que 18 familias de 5 miembros en promedio, es decir 90 personas que llegaron sin fortuna, con la ayuda de un préstamo de aproximadamente 200 Thl. que les había proporcionado Mr. Walker, habían obtenido en un año bienes propios por un valor promedio de 550 Tthl. Esto parece ser, sin embargo, un cálculo exagerado, pues si después de un año, en efecto, la situación hubiese sido tan idílica, como Bülow la representa, hubiese durado más la colonia. con el objeto de recuperar sus préstamos, pero fue rechazado por el gobierno prusiano. El gobierno tampoco más tarde demostró interés en la colonia, la cual llevaba el nombre en honor de un Príncipe prusiano, quien una vez se había interesado activamente en una emigración a la Costa de la Mosquitia 116.
Los colonos, una vez pasado lo más difícil, empeñaron
su honor, de pagar sus deudas al Cónsul Walker, de la forma más
rápida posible, sin que éste insistiera por ello. A pesar
de todo este se había dirigido al enviado prusiano en Londres S.
v. Bunsen.
LA MISIÓN DE LOS HERMANOS DE HERRNHUT EN LA
COSTA ATLÁNTICA
El Príncipe de Schoenburg-Waldenburg un celoso fomentador de
la "Unitas Fratrum" de Herrnhut, fundada por el Conde Nikolaus v. Zizendorf,
y confidente del Príncipe Carl de Prusia, pudo ver del informe de
la comisión de Fellechner, Hesse y Müller, el estado de abandono
de la población del pequeño reino de los indios misquitos,
que desde 1687 estaba bajo la protección dominadora inglesa, y quienes
según creía necesitaban urgentemente el consuelo de misioneros.
Así animó a los "Hermanos Moravos" (Materische Brüder),
que ya habían obtenido experiencia entre los indios de Norteamérica
y el Caribe, para que se ocuparan de este trecho de tierra. En efecto pronto
fueron enviados desde Jamaica, donde trabajaban ya los misioneros de Herrnhut,
los Hermanos alemanes Heinrich Gottlieb Pfei,ffer (nacido en Magdeburg
14/10%1798) y Amadeus A. Reinke (nacido en Lancaster, Inglaterra, 11/3/1822),
quien antes había estado en Nueva York como Pastor y más
tarde fue nombrado obispo, para estudiar las condiciones de trabajo en
el propio lugar. Ambos llegaron el 2/5/1847 a Bluefiel_ds pasando por Greytown.
Fuera de un ex-maestro de habla inglesa, quien en ciertos días de fiestas leía algunas oraciones, fuera también de capitanes de barcos, que ocasionalmente efectuaban bautizos de niños, y fuera de unos negros no autorizados que de vez en cuando en forma distorsionada organizaron bautizos y entierros para poderse ganar algún dinero, no había en el Bluefields de entonces ninguna clase de servicio religioso. Los dos misioneros alemanes tuvieron la suerte de encontrar en el Cónsul General Inglés Patrick Walker, quien ya había ayudado en forma desinteresada a los inmigrantes alemanes del "Frisch", a un hombre que también apoyaba el trabajo de ellos. Igualmente el rey misquito los invitó a quedarse y les regaló 100 acres de tierra a lo largo de Dead Man's Creek en Cotton Tree al sur del pueblo y también una isla grande en la laguna.
Los pocos colonos alemanes del "Frisch" que se habían quedado en Caristad -Pfeiffer y Reinke hablan de 80 personas, contando los niños-, estaban felices de tener servicio religioso en su propio idioma»117.
El Council of State of the Mosquito Shore acuerda hacer a los misioneros
moravos una cesión de tierras' a orillas del río Grande.
Pero como los misioneros no tenían intenciones de colonizar, rechazaron
la oferta.
El 10 de julio el Consejo de Estado hizo a los moravos formal donación
de lo siguiente:
1) Cien acres de terreno en la zona de Dead Man's Creek (riachuelo al
sur de Bluefields) ;
2) Una pequeña isla cerca de Rama Cay (probablemente Mission
Cay) ;
3) Un lote de terreno en Bluefields. Condición: comenzar las
obras en 1848.
. .
«Por el contrario los esfuerzos de Alexander v. Bülow para
obtener ciertas ventajas del gobierno para el joven poblado tenían
éxito: La colonia obtuvo gracias a una solicitud del 18/9/1847 y
que firmaban los colonos Schulz, Wegstein, Baerer y Reinmann del cónsul
general Walker, su propio alcalde, una milicia independiente, que fue adiestrada
por Gustav Ferdinand von Tenipsky, jurisdicción propia, y el derecho
de izar en sus propiedades y terrenos los colores nacionales prusianos
al lado de la bandera del país. Solamente los representantes de
la comunidad tenían que prestar su juramento que no era el juramento
de Súbditos regulares sino diferentes a los demás'. De esta
manera la colonia Caristad poseía su propia administración.
Los hermanos de Herrnhut encontraban que la compañía de defensa
que los ale. manes adiestraron, se caracterizaba por "Un ejercicio regular
ante los nativos de forma notable", lo que en todo caso había de
agradecer el entrenamiento de Tempsky. "Todos estaban regularmente bien
vestidos; el uniforme y las armas los reciben del gobierno"". E. G. Squier
describe Bluefields en 1547 como una ciudad comprendida por dos pueblos
con 111 blancos y 488 de color. Bluefields mismo tenía 78 viviendas
y "Karlsruhe", "una población prusiana desafortunada" tenía
92 habitaciones en 16 casas*.
Bülow tenía razón cuando dijo: "El elemento nacional original en Carlstad es el alemán; en toda la INMosquitia no existía ninguna otra comunidad de una sola nacionalidad. La respuesta a la importantísima pregunta de que esta colonia al igual que cualquiera otra en esos territorios iba a ser alemana y permanecería alemana, dependía del interés de la madre patria y de la organización comunal de la colonia. Sin embargo no hay ninguna garantía para que el elemento alemán siga dominando ahí. Por el contrario es de suponer que en estas condiciones favorables para la colonización otras nacionalidades se introducirán, si no se toman pronto las medidas necesarias de fortalecer y extender la existente colonia alemana en el camino ya empezado".
El tiempo demostró que la colonia Carlstad no era capaz de sobrevivir.
¿Se debió esto a que la madre patria no se preocupó
de este pequeño rebaño de valientes prusianos? o el otro
criterio de Bülow: el florecer que se observó en los primeros
dos años en el lugar donde se levantara de la nada y bajo las peores
condiciones un poblado fue solamente engañoso. En realidad este
proyecto estaba por encima de todas las fuerzas físicas y morales
de este pequeño grupo de abandonados y engañados. Lo que
tenía la apariencia de durabilidad, fue solamente el brillar de
las últimas energías de una raza que no se rindió
tan fácilmente, el brillar de una fuerza que alcanzó únicamente
la línea de la
meta, pero no más allá.
Cuando Mr..Walk. er recibía comunicación del gobierno inglés, que le llevaba el vapor que pasaba todos los meses por aquella costa, hacia reunir en una gran galera que servía de escuela, de cárcel y de casa de audiencia, a los más notables de la casta negra de Bluefields, considerándolos como cortesanos del rey de la Mosquitia y les daba cuenta de todo, ordenándoles en seguida lo que le convenía que hicieran. La casta pura de indígenas y los propiamente nombrados mosquitos no tomaban participación en los asuntos administrativos y permanecían en la misma abyección de los tiempos primitivos, vagando por las montañas o navegando por la costa en pequeños cayucos, ele donde se les tomaba por la fuerza, como animales, para que fueran a trabajar en los cortes de madera de los establecimientos ingleses de la localidad.
Era entonces muy conocida en Bluefields la no ticia dada por Mr. Walker, de que el puerto de San Juan sería ocupado por los ingleses en nombre del rey (le Mosquitos y que, éste debería pasar antes a Jamaica con Mr. James Bell en una fragata de guerra que los conduciría, y de regreso los llevaría a San Juan a tomar posesión del puerto, el cual sería declarado franco»120.
Jorge Hodgson era descendiente de aquel inglés del mismo apellido que proclamó la soberanía británica en Bluefields en 1740, y el cual mereció por ese servicio ser nombrado por la corona inglesa superintendente de la Mosquitia con dependencia del gobierno de Jamaica.
Después del tratado adicional, del año de 1746 entre España e Inglaterra, todos los súbditos británicos desocuparon la Costa de Mosquitos; pero Roberto Hodgson, hijo del primer superintendente ed la Mosquitia, muerto en Bluefields en 1759, que residía a la sazón en la misma ciudad, estaba casado con una señora de Jamaica y era dueño de un establecimiento servido por esclavos ocupados en cortar madera, zarro y otros productos naturales del suelo, se sometió a la dominación española y logró, no sólo continuar tranquilamente en su residencia atendiendo sus labores, sino que, por servicios que prestó en toda la Costa de Mosquitos, fue nombrado por el Rey coronel graduado de infantería del ejército español y, por el capitán general de Guatemala, comandante militar de la Mosquitia.
El coronel Hodgson tuvo varios hijos y de su esposa dos varones, llamados Ricardo y Guillermo: éste último fue el padre de Jorge Hodgson, que nació en una de las islas que se hallan al frente de la Costa de Mosquitos, de una africana llamada Susana, que murió después en Bocas del Toro. Jorge fue a educarse en Londres y de allá regresó a Bluefields algún tiempo después.
Mr. Patrick Walker lo nombró antiguo consejero del reino .de
Mosquitos, extendiéndole su nombramiento en un esqueleto impreso,
sellado y firmado por él, y lo ocupaba en firmar las comunicaciones
y órdenes que dictaba en nombre del Rey a su
Bluefields es la capital mosquita. Está situada en el rio y laguna del mismo nombre. En medio de las palmas inmediatas al rio está la residencia del reí y su tutor o guardián inglés, donde flota la bandera inglesa. A poca distancia esta la casa de justicia, sobre la cual se halla la bandera mosquita. Macgregor dice "que una insignia y una bandera de la Nación Mosquita la mandó la Inglaterra". En octubre de 1847, Bluefields y sus dependencias contenían 599 habitantes de toda edad, de los cuales 111 eran blancos y 188 negros. Ocupaban dos reducciones, siendo la principal la misma Bluefields, que tenía 78 casas; y la otra Carlsruhe, de la colonia prusiana, con 92 habitantes y 16 casas. Pocas de estas son construidas de madera; y en una de ellas reside Mr. Walker, ajente diplomático y cónsul jeneral de Inglaterra, con quien vive S. M. mosquito. No hai ninguna iglesia ni clérigos: es Mr. Green, un doctor inglés, el que lee algunos pasajes de la biblia los domingos en la casa de justicia"».
1848
«Pfeiffer bendijo su Campo Santo Alemán el 10 de julio
1848.
El informe*, que enviaran Pfeiffer y Reinke a Herrnhut fue muy propicio,
de manera que el Sínodo General encargó en 1848 el trabajo
en la Costa de la Mosquitia al mismo Pfeiffer, quien ya había trabajado
22 años en Jamaica. Como ayudante se le dió al Hermano Johannes
Eugen Lundberg, así como también al carpintero y constructor,
Hermano lego Ernst Gottlieb Georg Kandler, quienes llegaron a Bluefields
el 14 de marzo de 1849**.
Se les dió la misma bienvenida a los misioneros alemanes que habían dado los nativos en 1933 a los dos misioneros ingleses Froman y Pilly, lo que Donovan Bráutigam Beer describe en for. ma precisa***: A la hora anunciada el primer servicio religioso recibió la población en su mayoría gente de color de toda cate. goría, a los misioneros danzando y gritando en ritmos de Tam Tam africano. Los misioneros ingleses, horrorizados ante tanto "paganismo" los criticaron y "lanzardo polvo al aire sobre ellos", por lo que se retiró la población decepcionada al sentirse mal entendida, para no volverse a acercar -por lo menos oficialmente hasta 1890- al regazo de la misión inglesa. Los dos alemanes por el contrario se portaron en forma diferente: tomaron parte en la fiesta y hasta tocaron ellos mismos los tambores, pero después tomaron la palabra para hacerles saber el motivo de su venida a sus ya medio convencidos oyentes. Una anciana exclamó en su inglés afro-caribe: "Dem ya backra no like before", lo que debía significar: "Estos blancos no son como los primeros".
Desde entonces la "Iglesia Morava" de los Hermanos de Herrnhut en toda la costa de la Mosquitia se afianzó y se extendió en su interior entre los Misquitos, Sumos y Rama y hasta en Managua fundó una gran comunidad».
En el cuerpo militar inglés que salió de Bluefields para expulsar de San Juan del Norte a las tropas nicaragüenses que lo poseían, había muchos alemanes de Carlstadt.
A comienzos de este año sale un grupo de 40 emigrantes de Koenigsberg, Alemania, hacia Bluefields, vía Kingston. Poco tiempo después no quedaba en la Costa más que la tercera parte de estas personas; otra tercera parte había muerto, y la restante había emigrado a Estados Unidos.
Se formó en Berlín una asociación de gente adinerada con deseo de emigrar a Centroamérica. Piden noticias sobre la suerte de los colonos de Carlstadt, en Bluefields, y no reciben respuesta. Desisten de sus proyectos.
Los misioneros alemanes en la Costa, por instrucciones específicas
del primer ministro` británico, Lord Palmerston, al cónsul
en Bluefields, W. T. Christie, gozan de todo el apoyo oficial.
Por otra parte, Palmerston se dirige a Christie rechazando las proposiciones de Alejandro von Bülow sobre el establecimiento de una colonia prusiana entre Bluefields y Monkey Point, "sobre el río Rama" (actual Punta Gorda). Bülow establecía que el precio de compra de dicho territorio no debía exceder de un chelín de plata el acre inglés, según lo convenido con el difunto Mr. Walker, antecesor de Christie en el consulado.
En octubre llegaron a Bluefields en calidad de inmigrantes 116 alemanes de Prusia Oriental.
«La tarea de Patrick Walker era la de expulsar a los Nicaragüenses de Greytown (San Juan del Norte) y restablecer el dominio inglés por medio de una acción armada. El "Consejo Estatal" del Rey de la Mosquitia, había exigido a manera de ultimatum al gobierno nicaragüense el 23/10/1847, remover sus soldados y autoridades de Greytown a más tardar el 1/1/1848. Cuando esto, como se esperaba no sucedió, las tropas de la Mosquitia, bajo comando inglés ocuparon en aquel día el puerto y enarbolaron la bandera del reino. A estas tropas pertenecía también la "Prusian Company", que había sido formada por Walker con la ayuda de Tempsky con los colonos de la Prusia Oriental, llegados con el bergantín "Frisch", y a quienes 'Tempsky se había enfilado sin vacilar. Muchos de los alemanes podían bien estar contentos de hacer algo, ya que se encontraban en una situación extremadamente apretada. La "Prussian Company" llegó a Greytown con la "Royal Bluefields Militia" a bordo del barco de guerra inglés "Vixen" bajo el comando del Capitán A. P. Ryder en la noche de Año Nuevo de 1848. En vista de que los nicaragüenses el día anterior se habían trasladado al Río Sarapiquí, el cuerpo de expedición se encontró únicamente frente a la protesta del comandante, cuando la bandera de Nicaragua fue arriada. El Mayor George Hodgson recibió la orden de mantener la posición de gobernador en ese territorio inglés, y Patrick Walker regresó con sus tropas. Diez días más tarde aparecieron los nicaragüenses nuevamente en el campo, tomaron posesión del puerto y llevaron al Mayor Hodgson como prisionero a León. Walker envió al joven Tempsky a Greytown, esta vez como mediador; como alemán parecía el más apropiado para representar en forma neutral el reinado, ya que el británico era desde en un comienzo odiado por el nicaragüense.
Tempsky fue recibido de forma muy amistosa por el General Trinidad Muñoz y ganó tiempo en favor de los ingleses, para que pudieran obtener refuerzos con el fin de expulsar nuevamente a los nicaragüenses. El comando británico creyó aconsejable encargar tropas regulares y trajo de Cuba una compañía del regimiento 38. Por ese motivo no volvieron a entrar en acción ni "La Royal Bluefields Militia" ni "La Prussian Company". Esto no le gusta para nada a Tempsky quien era sediento de hazañas y decidió al igual que el Cónsul Walker y el joven Charles Napier Bell (su amigo y más tarde cuñado)*, unirse voluntariamente a los soldados ingleses y liberar al Mayor ilodgson. Tomaron río arriba del Río San Juan en dirección a San Carlos. Aquí las tropas padecieron más bajo el calor húmedo y los insectos que por incursiones enemigas, y alguno pudo haberse recordado de la expedición inglesa, que hacía más de medio siglo, es decir en 1780, había tomado el mismo camino. En aquellos tiempos estaba presente Horatio Nelson de 22 años de edad cuando la tropa había perdido 145 hombres únicamente por la fiebre amarilla. También esta vez fueron grandes las fatigas. El cansado Tempsky se durmió una vez durante el viaje sobre el río y cayó de repente al agua. Patrick Walker inmediatamente se lanzó para rescatarlo, pero el joven era un buen nadador y se pudo ayudar a sí mismo; Patrick Walker, por el contrario, no volvió a la superficie. Su cadáver nunca fue encontrado.
Esta fue la última expedición militar inglesa en Nicaragua».
El mayor George Hodgson, prisionero en León, es puesto en libertad
en virtud del convenio de 7 de marzo, que se llamó Tratado de la
isla de Cuba, del nombre de una de las isletas de Gra. nada, donde se estipuló.
.
«En 1848 se rechazó también en Berlín una
solicitud de Alexander v. Bülow de conseguir para la colonia en Bluefields
una iglesia alemana*. Es notable, que las relaciones de los colonos de
Prusia oriental con los misioneros de Herrnhut -exceptuando a los pocos
que ya habían sido miembros de Unitas Fratrum en Koenigsberg- nunca
fueron cordiales aunque la mayoría de ellos también eran
alemanes. Este debe haber sido porque los colonos de Carlstad, ya divididos
en "Viejos Lutheranos" y "Amigos de la Luz", tenían cierto odio
por las demás creencias protestantes por lo que no encontraron ninguna
buena relación hacia los hermanos de Herrnhut. Esto se demuestra
por el hecho, que a pesar de la presencia de misioneros alemanes protestantes
pidieron al rey de Prusia una iglesia propia. Los hermanos de Herrnhut
eran al principio de pensamientos muy estrictos, lo que venía seguramente
por el bajo nivel de maduración en aquellos tiempos. Ellos vieron
la misión de los indios como su tarea exclusiva. Un ejemplo de su
forma de pensar es por ejemplo que en sus registros de matrimonio, que
todavía se encuentran hoy en día en Bluefields, en los casos,
en los cuales solamente un eónyugue pertenecía a su comunidad,
el otro ni siquiera se menciona en los registros matrimoniales. Los misioneros
trataron de bautizar a la mayor cantidad posible de "paganos". Qué
hubiese sido de la colonia alemana Carlstad, si los hermanos de Herrnhut
en aquellos días, se hubiesen esforzado por sus compatriotas alemanes
y quizás hubiesen asumido la dirección del poblado como lo
hicieron más tarde en forma positiva en el servicio de la comunidad
en la Preservación Mosquita.
Una unión de los colonos alemanes y de los primeros misioneros alemanes hubiese sido tan necesaria, ya que el protector de ambos, el cónsul inglés Patrick Walker murió pronto (12/2/ 1848) y su sucesor Dr. Green, y en especial poco después W. D. Christie, quien era el suegro de Walker y que fue nombrado en junio 1848, no se acercaba en lo más mínimo a la forma amable con la cual Walker había tratado a los alemanes*».
1849
El 14 de marzo llegan por segunda vez a Bluefields los misioneros moravos
Pfeiffer y Reinke, procedentes de Jamaica, trayendo consigo 3,000 pies
cúbicos de madera y 1,000 ladrillos, para la construcción
de sus primeros edificios: casa pastoral e iglesia.
La casa pastoral se construye en Cotton Tree (Punta Fría).
A partir de este año el joven rey mosco Jorge Augusto Federico
asiste a la escuela que los moravos habían fundado y construido
en Bluefields. Sus tres hermanas, Agnes, Matilde y Victoria fueron aceptadas
en la casa del misionero Pfeiffer; y su hermano Alejandro «fue enviado
a Alemania a un colegio, donde falleció -supuestamente en Bonn--.
No se pudo obtener ninguna información en el registro de defunción
del tiempo en cuestión en el registro civil de Bonn». H. G.
Schneider no dice nada de la educación de Alejandro en Alemania,
aunque en su libro lliosquito informa extensamente sobre la familia de
los reyes moscos.
«És notable que entre las descripciones *de Carlstadt'de Bülow y las de Squier aparecen grandes contradicciones. Alexander von Bülow, el incorregible optimista, poseído por sus ideas de colonización, permaneció impasible a pesar de todos sus fracasos y demás dificultades, y esperaba lo mismo de otros. El diplomático americano Squier por el'contrario tenía la tarea de describir las condiciones de este protectorado inglés de la peor forma posible para desacreditar el dominio británico. Por ese motivo da énfasis al tratamiento poco amistoso de los ingleses hacia los pobres inmigrantes, mientras que es seguro, que por lo menos el cónsul inglés Patrick Walker los apoyó en forma ejemplar. Probablemente la población autóctona estaba en contra de un numeroso grupo de extranjeros que se fincaron entre ellos y que debido a sus costumbres se encerraron entre ellos mismos y vivían aparte, lo que a la larga no fue visto de buena manera. Bastaba muy poco para soliviantar a los nativos contra ellos, como seguramente sucedió de parte de comerciantes blancos sin conciencia que temían por su influencia en los indios. No se debe menospreciar tampoco lo que nos dice H. Schottelius (p. 65) que el papel influyente que jugó el joven v. Teinpsky ante el rey Mosquito resultó en una competencia entre él y el cónsul inglés, lo que significaba una desventaja para los colonos alemanes. La forma en la cual los sucesores del amistoso Cónsul Walker tratara a los colonos alemanes fue mucho más reservada-».
«La Asamblea legislativa, que permanecía reunida en Managua desde el 19 de Septiembre anterior, expidió con fecha del día 6 de Octubre de 1849, un valiente decreto, inspirado por Mr. Squier, en el que solemnemente declaró, que Nicaragua se adhería al principio político de exclusión absoluta de toda intervención extranjera en los negocios domésticos e internacionales de los estados republicanos de América: que la extensión y propagación de instituciones monárquicas pcr medio de conquista, colonización o soberanía de tribus errantes en el continente americano eran contrarias a los intereses de América y amenazantes a su paz e independencia; y que toda concesión voluntaria, absoluta o condicional de cualquier parte de la antigua confederación de Centro América, con el objeto de colonizarla, o su ocupación por algún poder monárquico o algún soberano supuesto bajo la protección de dicho poder, sería considerada por la republica de Nicaragua no tan sólo como hostil a sus intereses, sino también como amenazante a la paz e independencia de los estados centroamericanos; por lo cual se excitaba a los altos poderes de los mismos estados a que secundaran la declaración de Nicaragua.
«El ministro Squier a quien fue trascrita aquella declaración contestó aplaudiéndola y asegurando que su gobierno concurriría gustoso al sostenimiento de esos principios, que eran los mismos proclamados en distintas ocasiones por los Estados Unidos».
1850
Veinticinco norteamericanos incendian el edificio de la Corte de Justicia
del rey mosco, quien sale huyendo. El objetivo era hostigar a Inglaterra
y tomar represalia por el robo que los mosquitos perpetraron en el bergantín
Drapper, que había naufragado en aquella costa.
. .
«Hasta el año 1850, es decir después de cuatro
años, bajó el número de los alemanes a 50, a pesar
de que más tarde siguieron llegando otros inmigrantes; en 1852 restaban
solamente 40, 1/3 había fallecido, 1/3 se había. ido a los
Estados Unidos y el resto se dirigió a Costa Rica como trabajadores
del campo*».
. .
«La tropa inglesa que había penetrado hasta San Carlos,
regresó a Greytown, y el 10 de Abril de 1850 se celebró el
tratado Clayton-Bulwer entre Inglaterra y los Estados Unidos con el cual
se aseguraban mutuamente, no ponerse en Centroamérica dificultades
y de no intentar apropiarse algún territorio.
La "Prussian Company" dejó de existir y Tempsky no vió más campo de actividad para él. Pero en vista de que no había tenido ninguna oportunidad de hacerse de un renombre o de riquezas no quería regresar a Alemania. Además lo retenía su simpatía hacia Emilie Bell. Pero como no había aprendido nada más que el servicio militar, tomó la posición, más bien por necesidad, de instructor ue la Royal Bluefields Militia*. No fue seguramente un buen paso llegar de teniente imperial prusiano a cabecilla de una tropa de indios y mulatos descalzos. Por consiguiente Terr_psky no se entristeció cuando a consecuencia del tratado Clayton-Bulwer se desintegró también la tropa de Bluefields, que según una expresión de James Bell se había convertido en "utterly worthless"**. Tempsky, por lo demás, había llegado a jugar un papel extraordinariamente influyente en la corte de Bluefields, lo que lo llevó a tensiones entre él y el nuevo Cónsul Green y su sucesor Christie, sucesivamente, lo que influenció desgraciadamente en forma negativa la posición de estos dos funcionarios hacia la colonia alemana en Carlstad***,135.
«No puedo dejar de mencionar aquí que yo visité
tanto el establecimiento como el camposanto de la malhadada colonia prusiana.
Muchas de las casas que ahora están pudriéndose fueron traídas
de Europa; todo a su alrededor eran ruedas de carretas y arneses en pedazos,
arados y herramientas de cultivo oxidándose o hundiéndose
lentamente en la tierra. Todo ello contaba una triste historia de ignorancia
de parte de quienes proyectaron el establecimiento y de las decepciones
y sufrimientos de sus víctimas. La insensatez de querer fundar una
colonia agrícola procedente del norte de Europa en costas tropicales
bajas y sombrías, es inconcebible. Una y otra vez ha sitio hecho
el intento en esta costa, y siempre ha terminado en desastre y muerte.
Se realizó por los franceses en Tehuantepec y Cabo Gracias; por
los ingleses en Vera-Faz y Río Negro; y por los belgas y prusianos
en Santo Tomás v 1luefields. En ninguna instancia estos establecimientos
sobrevivieron dos años. Y en ningún caso escapó ele
la tumba siquiera una décima pare de los pobres colonos. Los prusianos
en Bluefields sufrieron espantosamente. En una ocasión, cuatro meses
después c:e haber arribado más de cien, no había retenido
su salud la cantidad suficiente para enterrar a los muertos, mucho menos
para atender a los enfermos. Los naüvos, celosos de los extranjeros,
no los atendian ni se les acercaban, y rehusaron en forma absoluta venderles
la escasa comida necesaria para subsistir. Este sentimiento, antes que
combatido, simpatía hacia Emilie Bell. Pero como no había
aprendido nada más que el servicio militar, tomó la posición,
más bien por necesidad, de instructor ue la Royal Bluefields Militia*.
No fue seguramente un buen paso llegar de teniente imperial prusiano a
cabecilla de una tropa de indios y mulatos descalzos. Por consiguiente
Terr_psky no se entristeció cuando a consecuencia del tratado Clayton-Bulwer
se desintegró también la tropa de Bluefields, que según
una expresión de James Bell se había convertido en "utterly
worthless"**. Tempsky, por lo demás, había llegado a jugar
un papel extraordinariamente influyente en la corte de Bluefields, lo que
lo llevó a tensiones entre él y el nuevo Cónsul Green
y su sucesor Christie, sucesivamente, lo que influenció desgraciadamente
en forma negativa la posición de estos dos funcionarios hacia la
colonia alemana en Carlstad***,135.
«No puedo dejar de mencionar aquí que yo visité
tanto el establecimiento como el camposanto de la malhadada colonia prusiana.
Muchas de las casas que ahora están pudriéndose fueron traídas
de Europa; todo a su alrededor eran ruedas de carretas y arneses en pedazos,
arados y herramientas de cultivo oxidándose o hundiéndose
lentamente en la tierra. Todo ello contaba una triste historia de ignorancia
de parte de quienes proyectaron el establecimiento y de las decepciones
y sufrimientos de sus víctimas. La insensatez de querer fundar una
colonia agrícola procedente del norte de Europa en costas tropicales
bajas y sombrías, es inconcebible. Una y otra vez ha sitio hecho
el intento en esta costa, y siempre ha terminado en desastre y muerte.
Se realizó por los franceses en Tehuantepec y Cabo Gracias; por
los ingleses en Vera-Faz y Río Negro; y por los belgas y prusianos
en Santo Tomás v Buefields. En ninguna instancia estos establecimientos
sobrevivieron dos años. Y en ningún caso escapó ele
la tumba siquiera una décima pare de los pobres colonos. Los prusianos
en Bluefields sufrieron espantosamente. En una ocasión, cuatro meses
después c:e haber arribado más de cien, no había retenido
su salud la cantidad suficiente para enterrar a los muertos, mucho menos
para atender a los enfermos. Los naüvos, celosos de los extranjeros,
no los atendian ni se les acercaban, y rehusaron en forma absoluta venderles
la escasa comida necesaria para subsistir. Este sentimiento, antes que
combatido, fue fomentado por los traficantes de la costa, quienes deseaban
mantener el monopolio del comercio, como siempre lo habían hecho,
lo que les daba una preponderante influencia entre los nativos. Ellos procuraron
la revocación de la concesión otorgada a los señores
Shepherd de San Juan, a quienes los prusianos habían comprado un
título dudoso, y amenazaban a los aflijidos extranjeros con expulsión
violenta. La muerte de éstos, sin embargo, pronto los relevó
de tomar estas francas medidas; y al tiempo de mi visita dos o tres infelices
macilentos, cuyos lánguidos ojos azules y rubios cabellos contrastaban
dolorosamente con los rostros pintarrajeados de los brutales sambos, era
todo cuanto quedaba de la infortunada colonia prusiana. El cementerio era
un pequeño claro en la maleza, donde grandes enredaderas se entrelazaban
sobre los hundidos sepulcros, un lugar que exhalaba miasmática humedad,
del cual me retiré con un estremecimiento »136.
Traducción por Vilma Isabel Pérez-Valle.
«En Mayo las tortugas han llegado a la costa, y nuestra comida por dos meses o un poco más es carne y huevos de tortuga. Hace algún tiempo Gunter de Londres estableció aquí* una planta enlatadora de manteca de tortuga para los gourmets de Londres. Hizo unos grandes corrales en los que encerró varios cientos de tortugas, y como la gente de la población no podía consumir ni siquiera la cuarta parte de la carne que mataba diariamente, ésta y todos los desperdicios los arrojaban a la laguna. La consecuencia era que los tiburones y 16s lagartos proliferaban extraordinariamente, y se tuvieron que interrumpir nuestros baños y juegos en el agua»---.
De la obra de CHARLES NAPIER BELL Tangwecra; Life and Adventures Among
Gentle Savages. Londres, 1899.
*En Bluefields.
137 NIETSCHMANN, BERNARD Memorias de Arrecife Tortuga. Managua, Banco
de América, 1976; p. 55.
«El ministro Squier a quien fue trascrita aquella declaración contestó aplaudiéndola y asegurando que su gobierno concurriría gustoso al sostenimiento de esos principios, que eran los mismos proclamados en distintas ocasiones por los Estados Unidos»132.
1850
Veinticinco norteamericanos incendian el edificio de la Corte de Justicia
del rey mosco, quien sale huyendo. El objetivo era hostigar a Inglaterra
y tomar represalia por el robo que los mos. quitos perpetraron en el bergantín
Drapper, que había naufragado en aquella costa 133.
«Hasta el año 1850, es decir después de cuatro años, bajó el número de los alemanes a 50, a pesar de que más tarde siguieron llegando otros inmigrantes; en 1852 restaban solamente 40, 1/3 había fallecido, 1/3 se había ido a los Estados Unidos y el resto se dirigió a Costa Rica como trabajadores del campo*»134_
«La tropa inglesa que había penetrado hasta San Carlos, regresó a Greytown, y el 10 de Abril de 1850 se celebró el tratado Clayton•Bulwer entre Inglaterra y los Estados Unidos con el cual se aseguraban mutuamente, no ponerse en Centroamérica dificultades y de no intentar apropiarse algún territorio.
La "Prussian Company" dejó de existir y Tempsky no vió más campo de actividad para él. Pero en vista de que no había tenido ninguna oportunidad de hacerse de un renombre o de riquezas no quería regresar a Alemania.
a precio muy barato, mucho más barato que si se hubiese preparado en el país. La casa del rey es la mejor del lugar, y la más confortable como vivienda; está construida sólidamente, pero de un piso, y está situada en lo más alto de una suave pendiente del terreno, al sur de la población. Su Majestad reside en Bluefields cerca de la mitad del año; durante los otros seis meses él viaja de un extremo al otro de su país.
Quizás no carezca de interés ofrecer aquí una descripción de las normas de vida de este país, que tanto ha llamado la atención en los últimos años; y más especialmente cuando existen tantas malas interpretaciones en torno a él, atribuibles principalmente a ciertas publicaciones americanas. Su Majestad es un indio mosquito de pura sangre, descendiente directo, en una larga línea, de reales ancestros. Es bastante menos que de mediana estatura; con una tez morena, aunque más claro que la generalidad de sus paisanos, su cara es plana, los pómulos altos, la nariz pequeña y fina (característica de su raza), pelo fino y azabache, sin barba ni bigote. Su continente es expresivo e inteligente, proporcionando la idea de un buen corazón. Es completamente inglés en sus hábitos, ideas e indumentaria; y habiendo recibido una excelente educación en Jamaica y habiendo sido promovido allí por excelentes tutores, considera el inglés su propia lengua; en pocas palabras, aunque puede tener defectos, la impresión que causa es la de un completo caballero inglés. Su vestido es el de los yachting-man en temporada, y su mayor placer es navegar en canoa, la que gobierna con la acostumbrada destreza de sus paisanos. Es un hombre verdaderamente activo, que aun no arriba a los treinta y permanece en un estado de singular inocencia; y, lo que es más, las damiselas de la Mosquitia no parecen causar alguna impresión en su corazón. Le aconsejé venir a este país y probar fortuna en él, que es quizás el mejor mercado matrimonial del mundo.
Su madre y dos hermanas también viven en Blewfields, pero a cierta distancia de la residencia del rey. Su Majestad me presentó a ellas, y descubrí en la reina viuda a una anciana singularmente consciente y honrada, mucho más alta que la generalidad de las mujeres de su país. Estaba muy sencilla y pulcramente vestida, y también sus hijas, quienes se parecían estrechamente a su madre. No han recibido otra educación que la obtenible en la Mosquitia, pero no obstante parecían ejercer una considerable influencia sobre su real pariente; verdaderamente, me pareció que, aunque no eran por ningún punto unas huríes, su posición era muy superior a la de sus cofrades en Turquía. Los ve..tidos de las princesas no eran notables en elegancia o diseño; los paletones o recogidos eran escasos y espaciados entre sí; realmente, las damas aparecían rectilíneas arriba y abajo, como "el vástago de una bomba de agua". Pensé en las colmadas enaguas de nuestras señoras en casa, y no pude resistirme a hablar, a través de Su Majestad como intérprete, de la utilidad y elegancia de cierta prenda de vestir muy en uso en mi país. La más joven de las princesas, no obstante, con una encantadora naiveté, afirmó que una sola prenda de vestir era completamente suficiente en su país, y que la adición de otra cualquiera sería una carga incómoda de llevar. Yo impacientemente agregué que ella no tenía la mínima idea de la levedad y ventilatión como de jaula de la prenda en cuestión, si la consideraba una carga. Después de un poco más de conversación sobre este interesante tópico, al que considero enteramente confidencial, nos trasladamos a la residencia del rey, donde fue servida una abundante comida, completamente al estilo inglés -platos, cuchillos, tenedores, cte., todo de manufactura inglesa
Esta fue mi primera introducción a la realeza mosquita, y debo
confesar mi complacencia con todo lo visto y oído. La residencia
de Su Majestad es una gran casa americana de madera, construida en su mayor
parte con muy buen gusto al estilo de "villa", con un magnífico
pórtico bien cubierto. Su santuario contiene una muy buena colección
de libros por algunos de nuestros mejores autores. Los patios están
cercados por una resistente varanda que encierra cocoteros, árboles
de fruta de pan, naranjos, limas, cacaoteros; verdaderamente, toda suerte
de árboles frutales florecen con lujuria tropical y esconden la
casa del lado del campo. Desde el agua la escena es muy linda. La casa,
posada en una pequeña parcela de terreno elevado junto al borde
de la Laguna, con el fondo del lujuriante follaje, ciertamente ofrece una
apariencia encantadora. Varios nativos aparentemente de la mejor clase
rondan las vecindades de la casa, pero el rey es raramente atendido por
ellos, sino por su criado personal, un grande y forzudo sambo; y nunca
se dirigen a él como "Su Majestad", sino que propios y extraños
le llaman "Rey". Debí mencionar que la disposición de Su
Majestad es calina e inofensiva, aunque su poder es absoluto sobre sus
súbditos, quienes obedecen sin reserva sus más ligeras órdenes,
lo cual puedo personalmente testificar. Parecía existir en toda
la Mosquitia un solo sentimiento acerca de sus vecinos los nicaragüenses:
la detestación es ahora tan grande como siempre lo fue, y los nicaragüenses
tendrán mucho qué hacer si intentan de algún modo
coercer a los mosquitos. El presente rey, Jorge Federico, sucedió
a su padre, Roberto Carlos, en 1848. Tuve más de una oportunidad
de observar su carácter cuando fue mi huésped a bordo del
Gorgona, y puedo verdaderamente decir que sus buenas cualidades predominan
sobre las otras extensamente».
Traducción por Vilma Isabel Pérez-Valle.
El 28 de enero de 1860, la República firmaba con la Gran Bretaña el siguiente Tratado, que suscriben el licenciado don Pe. dro Zeledón, como Ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, y el señor Carlos Lennox Wike, como Ministro Plenipotenciario de la Gran Bretaña, y que dice:
Art. I.
-Al canjearse las ratificaciones del presente Tratado, S. M. B., conforme
a las condiciones y compromisos en él especificados, y sin que afecte
ninguna cuestión de límites entre las Repúblicas de
Nicaragua y Honduras, "reconocerá como parte integrante y bajo la
soberanía de la República de Nicaragua, el país hasta
aquí ocupado o reclamado por los indios mosquitos, dentro de la
frontera de dicha República, cualquiera que sea aquella frontera".
El protectorado británico sobre aquella parte del territorio mosquito
cesará tres meses después del canje de las ratificaciones
del presente Tratado; a fin de que el Gobierno de Su Majestad pueda dar
las instrucciones necesarias para llevar a efecto las estipulaciones de
dicho Tratado.
Art. II.
-Se asignará a los indios mosquitos dentro del territorio de
la República de Nicaragua, un distrito que permanecerá como
se ha estipulado arriba, "bajo la soberanía de la República
de Nicaragua".
Dicho Distrito será comprendido en una línea que principiará
en la embocadura del río Rama en el mar Caribe; de allí correrá
sobre la medianía de la corriente de aquel río hasta su origen,
y de este origen continuará en una línea poniente derecho
al meridiano de Greenwich hasta los 84 grados 13 minutos de longitud occidental;
de allí norte derecho a dicho meridiano hasta llegar al río
Hueso, y siguiendo la medianía de la corriente de este río
aguas abajo hasta su embocadura en el mar, como está en el mapa
de Baily, a una latitud norte de 14 grados y 15 minutos y 83 grados de
longitud occidental del meridiano de Greenwich, y de allí hasta
el sur, siguiendo la costa del mar Caribe hasta la desembocadura del río
Rama, punto de partida. Pero el Distrito así asignado a los indios
mosquitos, no podrá ser cedido por ellos a ninguna persona ni Estado
extranjero, sino que estará y pcrmanecerá bajo la soberanía
de la República de Nicaragua.
Art. III.
-Los indios mosquitos, dentro del Distrito designado en el artículo
precedente, gozarán del derecho de gobernarse a sí mismos
y de gobernar a todas las personas residentes dentro de dicho Distrito,
según sus propias costumbres, y conforme a los reglamentos que puedan
de vez en cuando ser adoptados por ellos, no siendo incompatibles con los
derechos soberanos de la República de Nicaragua. Conforme a la reserva
arriba mencionada, la República de Nicaragua conviene en respetar
y no oponerse a tales costumbres y reglamentos así establecidos
o que se establezcan dentro de dicho Distrito.
Art. IV.
-Queda entendido, sin embargo, que nada de lo contenido en este Tratado
deberá interpretarse como que impide que los indios mosquitos, en
qualquier tiempo futuro, convengan en la absoluta incorporación
a la República de Nicaragua, bajo el mismo pie que los otros ciudadanos
de la República, y se sujeten a ser gobernados por las "leyes y
reglamentos" generales de la República, en vez de serlo por sus
propias costumbres y reglamentos.
Art. V.
-La República de Nicaragua, deseosa de promover la mejora social
de los indios mosquitos, y de proveer a la manutención de las autoridades
que se establezcan, según las estipulaciones del artículo
III de ese Tratado, en el Distrito asignado a dichos indios, conviene en
conceder con tal objeto a dichas autoridades por espacio de diez años,
y con la mira de llenar aquellos objetos, una suma anual de cinco mil pesos
fuertes.
Dicha suma será pagada en Greytown en pagos semestrales a la persona que sea autorizada por el Jefe de los indios mosquitos para recibirla; y el primer pagamento se verificará seis meses después del canje de las ratificaciones del presente Tratado.
Para pagar esta suma, Nicaragua impondrá y consignará especialmente un derecho al peso sobre todos los bultos de efectos que por aquel puerto se importen para el consumo en el territorio de la República, sin perjuicio de hacerlo en el "déficit" de las demás rentas de la República.
Art. VI.
-Su Majestad Británica se compromete a emplear sus buenos oficios
con el Jefe de los indios mosquitos, de modo que acepten las estipulaciones
contenidas en esta Convención.
Art. VII
-La República de Nicaragua constituirá y declarará
el puerto de Greytown o San Juan del Norte, puerto libre bajo la soberana
autoridad de la República. Pero la República, tomando en
consideración las inmunidades que hasta aquí han disfrutado
los habitantes de Greytown, consiente en que el juicio por jurado en todas
las causas civiles y criminales, y perfecta libertad de creencia religiosa,
y de culto público y privado, tal .cual la han disfrutado hasta
este momento, les serán gai7antizadas para el futuro.
No se impondrán ningunos derechos o cargas sobre los buques que lleguen a dicho puerto libre de Greytown, o salgan de él, sino aquellos que basten para el debido mantenimiento y seguridad de la navegación, para la provisión de faros, y para pagar los gastos de policía del puerto. Tampoco se impondrá derecho de cargas en el puerto libre sobre los efectos que lleguen allí en tránsito de mar a mar. Pero nada de lo contenido en este artículo será interpretado como que impide el que la República de Nicaragua imponga los derechos acostumbrados sobre los efectos destinados para el consumo en el territorio de la República de Nicaragua.
Art. VIII.
-Todas las enajenaciones de terrenos hechas "bona fide" por justa compensación
en nombre y por autoridad de los indios mosquitos, desde el primero de
Enero de mil ochocientos cuarenta y ocho, situados fuera de los límites
del territorio reservado para dichos indios mosquitos, serán confirmadas,
con tal que ellas no excedan en ningún caso la extensión
de cien yardas cuadradas, si el terreno estuviese dentro de los límites
de San Juan o Greytown, o de una legua cuadrada si se hallase fuera de
aquellos límites; y con tal que además dicha enajenación
no se repugne con otras enajenaciones legales hechas con anterioridad a
quella fecha, por España, la República de Centro América,
el Estado de Nicaragua, y- con tal que, además, ninguna de dichas
enajenaciones incluya territorio que el Gobierno de este último
Estado necesite para fuertes, arsenales ú otros edificios públicos.
Esta estipulación sólo abraza aquellas enajenaciones de terrenos hechas desde el primero de Enero de mil ochocientos cuarenta y ocho.
Sin embargo, en caso de que cualquiera de las enajenaciones a que se ha hecho relación en el párrafo precedente de este artículo, se encontrare exceder la extensión estipulada, los comisionados que adelante se mencionarán, si se convencieren de la buena fe de cualquiera de estas enajenaciones deberán conceder al concesionario o concesionarios, o a sus representantes o cesionarios, una área solamente igual a la extensión estipulada.
Y en caso de que cualquier terreno enajenado de buena fe, parte de él, fuese necesitado por el Gobierno para fuertes, arsenales u otros edificios públicos, se dará a los concesionarios una extensión equivalente de terreno en otro lugar.
Art. IX..
-La República de Nicaragua y Su Majestad Británica, dentro
de seis meses después del canje de las ratificaciones del presente
Tratado, deberán nombrar cada cual un comisionado con el fin de
decidir sobre la buena fe de las enajenaciones mencionadas en el artículo
precedente, hechas por los indios mosquitos de terrenos hasta aquí
poseídos por ellos, y situados fuera de los límites del territorio
descrito en el artículo I.
Art. X.-Los comisionados mencionados en el artículo precedente deberán reunirse en el período más próximo y conveniente después de haber sido nombrados respectivamente, en el lugar o lugares que en adelante se señalen; y antes de principiar ningún negocio, procederán a formar y suscribir 'una solemne declaración de que ellos examinarán y decidirán imparcial y cuidadosamente, según su saber y entender, y conforme a la justicia y equidad, sin temor, favor, ni afección a su propio país, todos los asuntos a ellos encomendados para su decisión; y esta declaración será sentada en el libro de registro de sus procedimientos. Entonces los comisionados, antes de proceder a ningún otro negocio, nombrarán una tercera persona que obre como árbitro o componedor amigable, en cualesquiera caso o casos en que difieran de opinión. Si no pudiesen convenir en la elección de tal persona, cada uno de los comisionados que difieran en opinión, en cuanto a la decisión que deban dar, se determinará por suerte cuál de las dos personas así nombradas debe ser árbitro o amigable componedor en aquel caso particular.
La persona o personas así elegidas, deberán, antes de proceder a obrar, hacer y suscribir una solemne declaración en forma semejante a la que deberá haber sido y hecha y firmada por los comisionados. Esta declaración deberá también sentarse en el registro de los procedimientos.
En caso de muerte, ausencia o incapacidad de dicha persona o personas, o de que omitan, declinen o cesen de obrar como tales árbitros, o componedores amigables, deberá nombrarse otra u otras personas, como va dicho, para que obre u obren en su vez o lugar, y harán y firmarán la declaración antedicha.
La República de Nicaragua y Su Majestad Británica, se comprometen a considerar la decisión mancomunada de los dos comisionados, o del árbitro o componedor amigable, según fuere el caso, como final y definitiva de los asuntos que deban someterse a su decisión, y a ponerles inmediatamente en plena ejecución.
Art. XI.
-Los comisionados y los árbitros componedores, llevarán
registros exactos y minutas o notas correctas de todos sus procedimientos,
con sus fechas; y nombrarán y emplearán el dependiente o
dependientes u otras personas que juzguen necesarias para auxiliarlas en
el arreglo de los negocios que lleguen a su conocimiento.
Los salarios de los comisionados y del dependiente o dependientes serán pagados por los Gobiernos respectivos. El salario de los arbitros o componedores y sus gastos accidentales, serán pagados por mitades iguales por ambos Gobiernos.
Art. XII.
-El presente Tratado será ratificado por el Congreso de la República
de Nicaragua y por Su Majestad Británica, y las ratificaciones serán
canjeadas en Londres, lo más pronto posible, dentro del espacio
de seis meses.
«En testimonio de lo cual los respectivos Plenipotenciarios le han firmado y sellado con sus respectivos sellos".
El Tratado fue aprobado por el Poder Ejecutivo de la República el propio 28 de enero de 1860.
El 17 de marzo del mismo año era aprobado por la Cámara de Senadores de la República, con la siguiente adición:
Art. 29
-El Art. 84 del Tratado inserto será adicionado como sigue:
Es entendido que las enajenaciones de que habla este artículo no deben extenderse por la parte occidental del territorio reservado a los indios mosquitos en el artículo II, más allá de 84 grados 30 minutos de longitud en una línea paralela e igual con la de dicho territorio por el mismo lado. Y si resultase que algunas enajenaciones hubiesen sido hechas más al interior de la República, deberán reponerse los terrenos adquiridos de buena fé con los que se hallan dentro de la faja señalada bajo la regulación convenida.
Art. 39
-Cuando el preinserto Tratado haya obtenido igual ratificación
de parte de Su Majestad Británica y se haya verificado el canje
como dispone el artículo 12, será una ley de la República.
1862
Al German Town de Bluefields, donde aun vive un pequeño resto
de la población de Carlstadt, se acogen e intentan establecerse
algunos miembros de la fracasada colonia alemana de Adolf Adlersberg en
el río Grande de Matagalpa.
1863
Bluefields cuenta con un millar de habitantes, de los cuales cien concurren
a la escuela.
1865
Fue a finales de abril de 1867 que subí el río, año
y medio después del desolador huracán que visitó la
costa la noche del 18 y 19 de octubre de 1865, si huracán puede
llamársele, el cual confinó su devastación sin paralelo
a una limitada ruta.
El ventarrón comenzó en la Laguna de Blewfields el 18 de octubre, y hacia las 8 p.m. soplaba con gran fuerza, virando de norte a oeste, variado por ráfagas de todos los puntos del compás. La lluvia caía diluvialmente. Cerca de las diez la violencia de la tempestad era tremenda: las casas comenzaron a caer y los árboles más grandes fueron partidos como cañas huecas o arrancados de raíz. Las gentes no podían oírse las unas a las otras, aunque hablaran gritando al límite de sus voces; el rugido del viento y el ruido del trueno (el que parecía estar inmediatamente sobre sus cabezas) ahogaba eficazmente cualquier otro sonido.
En Rama Cay los nativos afirmaban haber sentido un terremoto, pero esto no ha sido confirmado por ningún habitante de los alrededores, y la afirmación probablemente deba su origen al terror y excitación prevalente en tales ocasiones, con el bramar de los elementos alrededor, suficiente para ponerle el corazón en la boca al hombre más animoso.
El extremo sur de la Laguna de Blewfields parece haber sido el límite de la tormenta en esa dirección. No dañó cosa alguna en la Bahía de Pim [de Punta Gorda], la cual está unas pocas millas más al sur. Hacia el norte, destruyó la población de Blewfields, dejando en pie sólo las casas de la Misión, la de Mr. Green, el cónsul, y seis pequeñas viviendas o, mejor dicho, cabañas; y de las primeras el tejado fue volado lejos.
Traducción por Vilma Isabel Pérez-Valle.
El 18 de octubre un tremendo huracán azota la Costa. Sufren grandes daños Bluefields, Rama Cay, Laguna de Perlas, Tasbapauni y Corn Island. Se pierden muchas vidas y muchas viviendas son destruidas. Tasbapauni es barrido por el mar. En Bluefields sólo quedan ocho casas; hasta la iglesia es arruinada.
En noviembre de este año muere el rey Jorge en Bluefields, habiendo nombrado sucesor a su sobrino William Henry Clarence.
1866
En mayo de este año el Consejo General de la Comunidad Mosquita, en su reunión anual celebrada en Bluefields confirma el nombramiento del nuevo rey, que apenas tenía once años. Se encarga su educación al pastor moravo de Corn Island, y más tarde fue enviado a Jamaica.
1867
En julio de este año la congregación morava de Bluefields
estrena iglesia.
La Iglesia Morava cuenta con 70,311 adeptos en sus misiones, reunidos en torno a 88 estaciones distribuidas en el mundo. De ellas 6 corresponden a la Costa Mosquita, y reúnen a 662 miembros.
I.«La atención- de -los .Hermanos -Unidos -o -Moravos -fue- atraída por primera vez hacia la Costa Mosquita por la circunstancia de que ciertos influyentes amigos de la iglesia en Alemania se interesaron a favor de algunos prusianos que habían emigrado a esa región. Estas gentes existían sin ninguna suerte de instrucción religiosa, y se pensó que podrían ser usados para impartirla agentes misioneros que hablasen el propio idiomá, y que al mismo tiempo convirtiesen a los ignorantes indios y mestizos créoles de la tierra.
El 1847 dos misioneros, que ya habían sido empleados en Jamaica, fueron enviados a reconocer las circunstancias del país. Recibieron una cálida bienvenida y toda clase de atenciones, así de los nativos como de las autoridades inglesas, y fueron comisionados para urgir el establecimiento de una misión. El carácter de su informe fue tal que indujo al Sínodo General de la Iglesia, que tuvo lugar en 1848, a disponer la iniciación de los trabajos en la Costa.
El primer misionero enviado fue el Rev. H. G. Pfeiffer, quien fue acompañado por su esposa y dos jóvenes varones solteros. Arribaron a Blewfields el 14 de marzo de 1849, e inmediatamente comenzaron a trabajar, dando los pasos preliminares para la fundación de una sede. Un pequeño trozo de tierra les fue cedido en Blewfields para los propósitos de la misión, y rápidamente fueron erigidos, en estilo sencillo, los edificios más necesarios; se establecieron escuelas dominicales, así como se regularizó el servicio divino.
Como los inmigrantes alemanes se fueron gradualmente dispersando y algunos se establecieron a considerables distancias, posteriormente los misioneros, -que no desperdiciaban la mínima oportunidad de favorecer tanto a los europeos como a los mestizos de Blewfields-, tornaron su atención hacia los aborígenes indios. Con esta inquietud hicieron a menudo excursiones a diversos lugares donde había una población india relativamente extensa, entusiasmándose mucho por la atención de esta pobre gente y su disposición para recibir instrucción. Una de las más importantes de estas localidades era Laguna de Cayo Perla. En 1855 fue erigido un edificio en English Bank, en esta localidad, y poco tiempo después un misionero fue estacionado allí. Después este sitio se llamó Magdala. Otro muy interesante campo fue Rama Cay, en la Laguna de Blewfields. Esta pequeña isla es el refugio de un débil remanente de la en un tiempo poderosa tribu rama; este pueblo se distinguió entre los que lo rodeaban por su intemperancia y por los sangrientos conflictos que se suscitaron con él mientras estuvo bajo la influencia del aguardiente; pero recibieron con beneplácito la visita de los misioneros, y accedieron de buena gana a la propuesta erección de una casa-escuela entre ellos, lo que fue realizado a principios de 1858, y poco después un misionero y su esposa llegaron a vivir allí. La reforma que inmediatamente se realizó en la totalidad de la población isleña fue algo asombroso; un visitador de la Costa en noviembre de 1859 describe la condición del pueblo como sigue: "Durante mi corta permanencia en este lugar visité a casi todas las familias de la isla, y estuvieron muy complacidos de recibirme y escucharme. Las casas, ciertamente, estaban rústicamente construidas y techadas con palmas, y los pisos eran de barro; pero las viviendas estaban divididas en apartamientos, y había en ellas cierto grado de limpieza y nitidez. Los pobladores estaban decentemente vestidos y parecían ser muy felices. Cuando comparo la presente condición de este pueblo con su pasado histórico, con lo que era hace apenas tres años, parece haber ocurrido un milagro. Hace tres años, cuando el Rev. G. Feurig acostumbraba venir ocasionalmente a predicar a este pueblo, éste era sólo un poquito más que una colección de salvajes borrachos, practicantes de toda suerte de iniquidades; ahora son decentes, sobrios, y escuchan seriamente a sus instructores".
Yo puedo atestiguar calificadamente la verdad de lo que antecede. Ningún indio en la Costa se puede comparar con estos ramas en cuanto a respetabilidad. Presentan por sí mismos toda la apariencia de una comunidad. Su vestimenta primitiva ha cambiado del camisón de los hombres y el mandil de las mujeres a la camisa y pantalón, siempre limpios, nítidos, con sombrero de paja, para los hombres, blusa y enaguas de tela azul, para las mujeres, cuya cabellera, en vez de ir suelta sobre la cara y los hombros, en lujuriante maraña, es ahora cuidadosamente peinada, parado enmedio, y generalmente anudada en una moña detrás de la cabeza; también usan un sombrero de paja, aun cuando algo para cubrirse la cabeza resulta completamente superfluo para una mujer india. Parecen tener una natural disposición para las actividades agrícolas, y pienso que serían sobre todas las demás, la gente mejor dispuesta para cultivar el algodón. No I dudo que, si se les enseña adecuadamente y se les induce al trabajo con el arado, ellos rápidamente pondrían bajo cultivo una extensa porción de tierra, y se enriquecerían a la vez ellos mismos y su patrón. Asisten con mucha regularidad a la iglesia y a la escuela, y aparentan escuchar absortos, sentados inmóviles, con las :vanos cruzadas sobre el pecho, como ciertas estatuas. La mayor liarte de la población habla el inglés; y no dudo que la próxima generación ya no hablará otra cosa, pues su propia lengua va rayendo en desuso rápidamente.
El Pev. C. Feurig, mcncicnado arriba, llegó a i3lewfields en julio de 18.356, comisionado para ejercer la superintendencia de la Misión. Muy pronto ganó la confianza de todos, y bajo su enérgica dirección pronto la misión acreció en número y aprovechamiento.
En marzo de 1860 un misionero se estableció en Corn Island. Por la misma época se hacían esfuerzos en Cabo Gracias a Dios, pero fueron condenados al fracaso como consecuencia de un cambio en las relaciones políticas de esa parte del país, cuando se pensó que sería prudente que los misioneros se, retiraran; y parecía que también muchos indios se trasladarían.
El siguiente punto ocupado fue Wounta Haulover, desde entonces llamado Ephrata. Está cerca de la costa, y reúne una población india relativamente grande. La misión más recientemente fundada es la de Tasbapaouni, ahora llamado Bethany, en la Laguna de Cayo Perla.
Según los últimos informes, de junio de 1868, hay ahora seis estaciones permanentemente ocupadas por seis misioneros casados, quienes están a cargo de 700 y 800 personas, así como de oyentes ocasionales. Funcionan seis escuelas, al par que una institución de entrenamiento para muchachos que, según se espera, quizás puedan ser empleados como maestros.
Con este preludio, quiero ahora volver a mis compañeros y juntarme a ellos para hacer lo mejor del camino a lo largo de la desordenada calle de Blewfields hacia la "Rectoría", construida, hasta donde fue posible, en el centro del lugar.
La casa era definitivamente inferior a la del Rey, y más aún que la del Dr. Green; no obstante,,-era por entero una sólida construcción, provista de cierto comfort, aunque sus accesorios, sin exageración, podrían ser llamados extravagantes. Mas si el edificio era inferior al del Rey, debo decir que nuestra bienvenida no fue menos cordial. Primero visitamos el salón de la escuela, que era un dechado de limpieza, orden y disciplina; pero no pude ver lo que para uno es tan familiar en las repúblicas hispano-americanas: no noté ningún modo coercitivo de tratar a nadie; la manera de instilar la educación parece realizarse a través de una bondadosa amabilidad general de parte de los profesores. La educación así impartida apenas si es sobrepasada por la que se enseña en un colegio de señoritas en Inglaterra, pero está admirablemente adaptada a las capacidades de los educandos; la meta del profesor era colmar la capacidad mental de cada joven aspirante, y nada más; por tanto, los alumnos en su totalidad acopian grandes méritos, no sólo para sí mismos, sino también para sus maestros. El joven lerdo como el inteligente pueden compararse a recipientes suplidos por grifos que ellos mismos controlar.: así, ni el uno ni el otro pueden desbordarse. Todos los niños son enseñados en inglés como su lengua materna, y este es el único punto en que puede encontrarse alguna falla: el hecho de que los profesores mismos -todos alemanes- no eran en ningún modo unos expertos; ciertamente, solamente aprendices.
La asistencia era buena, e incluía adultos y gente joven de ambos sexos; pero las mujeres predominaban ampliamente, y, verdaderamente, excedían al otro sexo en eficiencia: en Blewfields todo escrito bien presentado se debe a las mujeres.
Del aula fuimos llamados por la campana de la iglesia, y fue más placentero ver a los habitantes de todos los barrios congregándose, nítidamente vestidos, yendo de la mejor manera y del modo más ordenado a la iglesia, todos llevando su libro de oraciones en la mano. Aunque construido para semejarse a una iglesia, el interior de este edificio no era más que un largo salón, con una plataforma elevada opuesta a las puertas, las cuales estaban a los lados, no al final corno es lo usual. Sobre esta plataforma estaban la silla del predicador y el escritorio de lectura. Los bancos estaban colocados en filas a lo largo, de modo que el clérigo no tenía dificultad para hacerse oír por cada quien. A su izquierda estaban sentadas las mujeres, y a su derecha los varones. A excepción de uno o dos pequeños que se duermen, nunca ví una congregación más atenta; y, lo que es más, parecían apreciar lo que se les decía. Entre ellos había todo tinte de color, desde negro brillante hasta el blanco claro y la com. plexión rosada de Devonshire.
El servicio consistía de una oración improvisada, himnos,
una larga letanía y el sermón, todo conducido por el Rev.
Mr. Feurig, jefe de la misión en la Costa Mosquita, y muy probablemente
el mejor hombre-que se podía haber hallado para ocupar ese puesto.
Había muy buen harmonio, y tanto la música como el canto
eran excelentes. La letanía fue bien leída y plenamente respondida;
y el sermón fue una sencilla y llana exposición de un capítulo
del Nuevo Testamento. No hubo intento de embaucar o asustar a la gente;
pero las grandes y hermosas verdades de la Biblia fueron eficazmente expuestas
ante la congregación; y así, seriamente, hasta suavemente,
como para atraer la atención, y, como espero, influir verdaderamente
los pensamientos de los presentes. Todo el servicio no ocupó mucho
más de una hora, y la iglesia fue mantenida deleitablemente fresca
por una corriente de aire que se originaba de mantener altas las celosías
a cada lado. Estas celosías están fijas en un marco que cuelga
por medio de bisagras de la parte alta de las ventanas, y puede por tanto
ser abierto cuando uno lo desee. El vidrio no es usado en la Costa Mosquita.
Traducción por Vilma Isabel Pérez-Valle.
«Dividiendo la entrada había un pequeño cayo, muy bello, donde Mr. Rahn, el agente de la Royal Mail Steamra Packet Cornpany, había instalado su morada en una buena cabañita de Nueva Inglaterra, posada en la cima. El ^ombre de la isla viene de los campos de cassava que la cubren. Mr. Rhan dedica mucha atención al cultivo de este útil vegetal. Fue una vez la gran comida principal para los negros de las poblacionés; y además, de su harina se hacen las más deliciosas tortas; verdaderamente, la harina de cassava vendría a convertirse en un importante artículo de exportación, si fueran introducidos buenos molinos; al presente hay poca demanda, debido a lo muy limitado del comercio en la Costa. Paramos en el cayo para conocer a Mr. Rahn, y fuimos muy hospitalariamente recibidos por él»
«La Laguna es una muy extensa lámina de agua, muy obstaculizada por bancos de arena, por lo cual es cosa difícil ir hacia el pueblo en una embarcación mayor que una canoa.
Después de dejar Cassava Cay, e izando las velas con buen viento fresco, la Laguna pronto se abrió en toda su belleza. Es una quieta lámina de agua, tan lisa como un espejo, y tachonada hacia su extremo sur por varios cayos, en uno de los cuales un amplio grupo de indios ramas cristianizados vive y prospera, mien. tras que otro cayo, casi enfrente del poblado, está cubierto por una magnífica mancha de cocoteros. En el extremo norte de la Laguna, el río Blewfields o Escondido se vacía por varias bocas, siendo la más norteña la de aguas más profundas; pero todas son de escasa profundidad, hasta la misma Laguna, y no es sino hasta que se ha penetrado en el río que uno puede darse cuenta exacta de su tamaño y valor.
Siempre recuerdo con viveza el haber tenido en esta ocasión la
más atormentadora travesía, en mi bote, de Cassava a Blewfields;
apenas el bote se había arrastrado sobre un banco de arena, cuando
caía rápida y pesadamente en otro, de manera que por último
no había más que arriar las velas y tirar de él con
los cables; los hombres se arremangaban los pantalones y lo arrastraban
sobre el fondo a través de las aguas más profundas que podían
hallar. Suerte para ellos que la planta de sus pies fuese muy resistente,
pues el fondo de la Laguna está cubierto de ostras que pueden cortar
en un santiamén una piel normal».
Traducción por Vilma Isabel Pérez-Valle.
Traducción por Vilma Isabel Pérez-Valle.
«El río Blewfields tiene muchas bocas; y el huracán
de 1865 no ha mejorado ninguna: por doquiera los árboles han sido
echados de través, y a su alrededor se ha acumulado una masa de
detritus, formando primero pequeñas isletas, y por último
bloqueando el paso. Tratándose de los más pequeños
brazos del río, esto no es para lamentar, ya que envía un
mayor caudal de agua al desaguadero principal. La tendencia sería
mantener éste al menos, profundo y abierto. Pero el mejor canal
es aún difícil de encontrar sin la ayuda de un buen piloto,
a causa de la monótona apariencia de los manglares, que se extienden
desde el pueblo de Bluefields, y a través de la entrada del río,
hasta la lengua de tierra baja que conecta "el Bluff" con tierra firme.
Ningún árbol ni marca de ninguna clase revela la identidad
de su contorno; y puesto que hay entre los matorrales un sin fin de pequeñas
bahías o boquetes que se extienden por cortas distancias con sinuoso
curso a través del lodo, el intento de alcanzar el río principal
por los desconocedores de la navegación, es en realidad muy embarazoso.
Un buen faro grande, ubicado a un lado de la verdadera entrada evitaría
la dificultad; pero tal cosa no será realidad mientras el comercio
y la población no se hayan incrementado grandemente.
En la actualidad hay de ocho a diez pies de agua en la barra, profundidad que podría aumentarse fácilmente, si se deseara, por medio de un juicioso dragado; pero visto que la barra rara vez es turbulenta, y en realidad raramente se rompe directamente de través, a menos que el alisio esté bien hacia el este, por algún tiempo no habrá necesidad de dar este paso. Verdaderamente, los barcos deberían acercarse a la costa mucho más de lo que se acercan al presente, con perfecta seguridad, especialmente si se echan amarras pesadas, lo que harían con más rapidez, en vez de echar un ancla, como es ahora el caso.
Espero que no se halle muy distante el día en que este bello lugar esté salpicado de casas confortables y agradables jardines bien surtidos de frutas y flores, y con un floreciente comercio para fomentar la inmigración.
De la barra a la entrada principal del río toma cerca de media
hora en bote. La playa toda a lo largo es una baja, arenosa y un tanto
pantanosa extensión, con una verde cubierta, de una altura uniforme
en toda su longitud, sin cambio alguno en el follaje, que rompa la monotonía;
de hecho, esto parece un bien arreglado seto inglés; y no es sino
hasta que se ha pasado la entrada del río una corta distancia, que
los manglares ceden lugar a palmeras esmirriadas, entremezcladas aquí
y allá con árboles grandes.
Traducción por Vilma Isabel Pérez-Valle.
1873
La laguna de Bluefields es un vasto receptáculo de forma
elíptica y de más de cien millas cuadradas de superficie.
Su entrada principal está precisamente al Sur de la embocadura del
río, a 5 millas de distancia. La barra no es peligrosa, pero tiene
sólo de 10 a 12 pies de agua. En el interior de la laguna la profundidad
es a veces considerable, pero disminuye todos los años por causa
del depósito de los sedimentos arrastrados por el río. En
medio de la entrada hay un islote llamado Casada*, y en frente, en la margen
opuesta, se encuentra la ciudad mosquita de Blewfields, al pie del cerro
Aberdecn (600 pies).
La parte meridional de la laguna está sembrada de islas y arrecifes; tiene una pequeña entrada especial muy angosta, llamada Hour Sound, con 7 pies de agua sobre la barra y recibe directamente varios riachuelos, como el Yolaina y el Seepur, y uno bastante caudaloso, el Cookra**. Al Norte, cerca de las bocas del río y en su margen izquierda, hay una pequeña laguna pantanosa llamada Toomtoom, que se extiende unas 10 millas tras los cocales que cubren la costa.
Tenía una entrada, pero se cegó, y se llama ahora False Blewfields, o Boca Falsa. Un canal natural, formado por un arroyyo llamado Sílico, pone, en la estación de las lluvias, la laguna de Blewfie1ds en comunicación con Blewfields, cuya situación hejnos indicado en la geografía física, tiene unos 1,000 habitantes, iglesia protestante y escuela. Estos dos edificios, la casa del rey y las de los misioneros son de tablas; las otras no son sino chozas.
Afuera de Blewfields hay cuatro misiones: Rama, Magdalena, Joppa, Ephrata
(Wounta ), y, en todo, 3 escuelas de ambos sexos, con 500 alumnos, de los
cuales, 245 están convertidos y bautizados según los ritos
de la iglesia protestante. Es preciso notar que estos misioneros han fomentado
mucha hostilidad contra el clero católico».
El gobierno mantiene un agente en el cabo de Gracias a Dios, para que le dé cuenta de lo que pasa en esa costa. El gobernador intendente de San Juan del Norte tiene también que informar sobre lo que pueda llegar a saber acerca de lo que se está haciendo en Blewfields. Sin embargo, se que, de facto, todo este inmenso dominio pertenece a Nicaragua, más bien nominal que efectivamente. Es un campo vasto abierto a la inmigración extranjera y a toda clase de ensayos económicos. Más de 20,000 millas cuadradas (160,000 caballerías) de terrenos excepcionales por su fertilidad, pintorescos, sanos, y regados por un sinnúmero de ríos, de los cuales 4 son navegables por vapor, no pueden quedarse indefinidamente inútiles».
1874
El rey mosco William Henry Clarence, de diecinueve años, torna de Jamaica para asumir las funciones del gobierno.
Murió envenenado por un hulero cubano, diz que a instancias de un miembro del gobierno.
Después de él, hasta 1894, hubo tres reyes más, a saber: George William Albert Hendy, Jonathan Charles Frederick y, por último, Robert Henry Clarence, quien, al efectuarse la reincorporación se refugió en Jamaica.
1876
Los días 2 y 3 de octubre de este año un huracán azota la Costa. Son afectados Bluefields, Laguna de Perlas, Rama Cay y Tasbapauni .
1877
El rey mosco William Henry Clarence expresa al gobierno británico
la inconformidad en que vivía el pueblo mosquito bajo la soberanía
de Nicaragua a consecuencia del tratado de 1860. Basaban dicha inconformidad
en varias razones, unas ciertas, otras falsas: la inseguridad en que vivía
Nicaragua con las constantes guerras y destrucciones; el adelanto de la
instrucción por obra de siete misiones religiosas, frente a la indiferencia
del go. bierno de Nicaragua; la incompatibilidad de las religiones, las
costumbres y las leyes de ambas regiones; y el constante atropello a los
mosquitos, a quienes los nicaragüenses del interior trataban como
a esclavos.
1879
El 4 de abril de este año el rey mosco William Henry Clarence
denuncia ante S. M. la reina Victoria de la Gran Bretaña el mal
trato y graves abusos de los nicaragüenses contra los mosquitos, a
quienes, según su queja, rapaban, estupraban y obligaban al trabajo
esclavo de día y al confinamiento nocturno.
1881
«LAUDO ARBITRAL DE S. M. EL EMPERADOR DE AUSTRIA EN LA CUESTIÓN ENTRE NICARAGUA Y LA GRAN BRETAÑA, RESPECTO DE LA RESERVA MOSQUITA
NOS FRANCISCO JOSÉ I
POR LA GRACIA DE DIOS EMPERADOR DE AUSTRIA, REY DE BOHEMIA, ETC., Y APOSTÓLICO REY DE HUNGRIA, ETC.
Convenidos los Gobiernos de Su Majestad Británica y de la República de Nicaragua en someter a Nuestra resolución arbitral la cuestión litigiosa suscitada entre ellos acerca de la inteligencia de unos artículos del Tratado concluido entre los mismos en Managua, el 28 de Enero de 1860, y habiéndonos declarado prontos a desempeñar el oficio de Juez Arbitrio en dicha cuestión:
Fundados en el dictamen que Nos ha sometido uno de los tres jurisconsultos que para este caso designamos, hemos fallado y fallamos el siguiente veredicto arbitral:
Artículo I
La soberanía de la República de Nicaragua, reconocida
en los artículos I y II del Tratado de Managua de 28 de Enero de
1860, no es plena e ilimitada respecto del territorio asignado a los indios
mosquitos por el artículo II de dicho Tratado, sino limitada por
la autonomía (self government) reconocida a los indios mosquitos
en el artículo III del referido Tratado.
Artículo II
Para evidenciar su soberanía la República de Nicaragua
tiene pleno poder de enarbolar su bandera en el territorio asignado a los
indios mosquitos.
Artículo III
Para garantizar sus derechos de soberanía, la República
de Nicaragua tiene el de mantener un Comisario en el territorio asignado
a los indios mosquitos.
Artículo IV
En adelante los indios mosquitos podrán usar de su propia bandera;
debiendo, sin embargó, unir a esta un emblema de la soberanía
de la República de Nicaragua.
Artículo V
La República de Nicaragua no tiene derecho de otorgar concesiones
para explotar los productos naturales del territorio asignado a los indios
mosquitos. Este derecho corresponde al Gobierno de la Mosquitia.
Artículo VI
La República de Nicaragua no está facultada para reglamentar
el comercio de los indios mosquitos, ni para cobrar derechos de importación
o exportación sobre las mercancías importadas en cl territorio
reservado a los indios mosquitos o exportadas del mismo.
Artículo VII
La República de Nicaragua está en el deber de pagar a
los indios mosquitos los atrasos de la renta anual consignada en el artículo
V del Tratado de Managua o sea la suma de $ 30,859.03.
En su cumplimiento la cantidad de $ 30,859.03 depositada por la República
de Nicaragua en el Banco de Inglaterra y los intereses devengados en el
mismo, deberán ponerse a disposición del Gobierno de S. M.
B.
La República de Nicaragua no debe pagar ningún otro interés
por dicha suma atrasada.
Artículo VIII
La República de Nicaragua no está facultada para imponer
derechos de importación o exportación sobre las mercancías
que fueren importadas en el puerto libre de San Juan del Norte (GreyTown)
o exportadas del mismo.
La República de Nicaragua tiene, sin embargo, la facultad de cobrar derechos de importación sobre las mercancías que salgan del puerto libre de San Juan del Norte (Grey-Town) con destino al territorio de la República, y percibir derechos de exportación sobre las que salgan del territorio de la República, con destino al puerto libre de San Juan del Norte (Grey-Town).
En fe de lo cual firmamos con nuestra propia Augusta Mano este fallo provisto del gran sello imperial.
Dado en Viena a 2 de junio de 1881.
(L. S.) FRANCISCO JOSE.
1883
Una tribu, importante y poderosa, es la Rama, que se encuentra representada
por unas pocas familias en un pequeño poblado en la boca del río.
Viven sobre todo de la pesca en condiciones muy miserables. En su aspecto
exterior se parecen a los Sumus, pero tienen un idioma enteramente diferente,
del cual hice un vocabulario de algo más de 300 palabras. La mayor
parte de la tribu ya reducida a sólo unas cincuenta familias, emigró
hace cerca de 50 años, bajo el mando de su jefe Hannibal, a la pequeña
isla Ramacay en la laguna de Bluefields. han formado una comunidad próspera
y han sido convertidos al Cristianismo gracias a los esfuerzos incansables
de misioneros metodistas.
1884
Llegan a Bluefields carpinteros de Jamaica para construir una nueva
casa para la Corte de Justicia en el sitio que hoy ocupa el colegio Cristóbal
Colón.
Por este tiempo llegan a la Costa los primeros inmigrantes chinos:
Wing-Sang, Chey-Wi-Sin y Wah-Sin. Después llegan Henry-Tom y Henry-James,
chino-americanos. Todos se dedican a la pesca.
1887
Comienza a publicarse en Bluefields el periódico The Mosquito
Coast, cuyo director es G. W. A. Hendy.
1888
Adolf Adlersberg, alemán con más de veinte años
de residencia en el país, introduce los juegos de cricket y base-ball
en Nicaragua, al practicarlos por primera vez en Bluefields. Era además
músico, actor dramático y barbero. Propició numerosos
conciertos de música en Bluefields, y organizó el Bluefields
Amateur Dramatic Club. Tuvo tienda de comercio y hotel en San Juan del
Norte; pero practicaba la barbería, viajando hasta Bluefields para
atender a su clientela. También tuvo hotel en esta localidad, donde
murió como hombre muy respetable.
1890
En el mes de enero ve la luz el semanario The Bluefields Messenger,
dirigido por Marston Clark: "A Weekly Record & Advertising Sheet, published
every Tuesday", según rezaba su encabezamiento.
Por este tiempo las grandes empresas mercantiles de Blue. fields son
las siguientes:
Bluefields Banana Company, convertida en The Bluefields Steamship Company;
New Orleans and Central American Trading Company, de los judíos
germano-americanos F. Max, Joseph y Alfred Beer;
Emil Brautigam, sueco-alemán, dueño de una planta azucarera;
Bélanger, franco-canadiense, absorbido por la Bluefields
Mercantile Company; Henry Clay Ingram, nativo; George D. Emery Company;
Brown & Harris; y Casa Seegard".
1890
Poco tiempo antes el sueco-alemán Emil Brautigam, cuyos antepasados
eran originarios de Thüringen, efectuó la primera plantación
de caña de azúcar en la Costa Atlántica.
1891
Una epidemia se desata en Bluefields y causa varias muertes.
El foto-estudio del moravo alemán Friedrich Feldballe en Bluefields anuncia que hace fotografías entre 7 y 10 de la mañana y de 12 a 4 de la tarde, lo mismo en día soleado como en nublado. Ofrece fotos de Bluefields y sus alrededores; y de indios sumos.
El chino Wing-Sang abre un almacén en la misma casa en que el chino-americano Henry-Janies tenía el suyo desde hacía dos años.
Por esta época el gobierno cobra fuertes sumas a los chinos inmigrantes:
se establece el contrabando de chinos.
1892
Entre los importadores de Bluefields figuran:
Brown & Harris,
Levy & Levis,
J. L. Sargent,
y John H. Simmons;
y entre los comerciantes:
A. Clerici;
Ebensperger & Co.;
J. Friedander;
H. Clay Ingram;
C. M. Sing;
J. O. Thomas & Sobrino;
Samuel Weil & Co.
A la lista anterior hay que agregar los nombres de los alemanes Siegert y J. A. Patersen.
Por este tiempo el médico alemán-americano Roland Kuehn, de Filadelfia, edita en Bluefields el diario The Sentinel.
1882-1892
INTERESES NORTEAMERICANOS EN LA RESERVA 1882-1892
En la década del 1880, los cambios en la Reserva presagiaban
otra era de atención internacional respecto a la Mosquitia.
Inmediatamente después del laudo del Emperador de Austria, un
nuevo grupo de pobladores norteamericanos llegó a la región
de Bluefields. Aparentemente alentados por la forma del laudo austríaco,
que virtualmente ponía fin a la soberanía de Nicaragua sobre
la Reserva, estos norteamericanos se dedicaron al "cultivo de la tierra"
y a la "plantación de bananos"*. El Juez J. O. Thomas, residente
de la Costa desde 1859, participó en la iniciación de la
industria bananera, y más tarde recordaba:
Nosotros comenzamos de buena fe .... a gastar nuestro capital, e invitamos
a amigos extranjeros a que tomaran parte en la empresa, con la segurikad
que abrigábamos de que las tierras erar_ adecuadas y que los mercados
del sur de los Estado, Unidos, cercanos y disponibles, garantizabar e-
éxito. Bajo las claras y fuertes condiciones del tratado, invertimos
nuestros dinero y trabajamos duro para desarrollar la nueva empresa. En
1882 los bananales estaban en pleno furor y los bancos del río Bluefields
estaban poblados del ruido que hacían las hachas de los madereros.
Plantación tras plantación fué surgiendo y en 1883
los plantadores pudieron iniciar los embarques de unos 2,500 rácimos
por mes, o sea 30,000 en ese año**.
La expansión de la industria bananera en Bluefields fue parte
de un crecimiento general de toda Centro América a fines del siglo
XIX***.
Hasta fines del siglo, por lo menos veinte pequeñas compañías
producían banano para un mercado siempre en aumento****.
La Bluefields Steamship Company, que estaba al servicio de los bananeros
de la Mosquitia, hacía un estupendo negocio.*****.
La ganancia o pérdida en el negocio bananero dependía
enteramente de la regularidad de los embarques a Nueva Orleans, principal
destino de la producción bananera mískita. La línea
Morgan proveía tal servicio, y durante las estaciones de cosecha
se conseguía embarque diario desde Bluefields. Las noticias marítimas
del Daily Picayune de Nueva Orleans registraban el arribo y partida de
los barcos, con una lista de su cargamento. Los bananos y la madera encabezaban
la lista de las importaciones de Bluefields; los barcos que salían
llevaban alimentos, especialmente carne******. La frecuencia de los embarques
y las cantidades de las cargas atestiguaban la prosperidad de los negocios
de la Reserva.
Aunque el interés comercial norteamericano continuaba creciendo en Nicaragua, proporcionalmente nunca alcanzó el nivel de la Reserva, en donde, en 1890, se estimó que de 90 a 95 por ciento del comercio estaba en manos norteamericanas*. Los intentos de varios estudiosos por establecer la magnitud efectiva del interés comercial de los Estados Unidos en la Costa Mískita no han logrado el éxito. Las propiedades e inversiones en equipo agrícola cerca de Bluefields, probablemente alcanzaron un monto de cerca de dos millones de dólares, pero si se incluyen los vapores de la Bluefields Steamship Company, la inversión podría haber subido a un total de diez millones de dólares**.
La llegada de la industria del banano marcó el comienzo de una
serie de cambios socio-económicos en toda la Reserva. El aspecto
de la capital y centro comercial, Bluefields, cambió rápidamente;
las chozas pajizas de los nativos cedieron al campo a casas "construidas
de madera traída de los Estados Unidos"***. A lo largo de la calle
principal (Kings Street) había unas pocas tiendas, casas y la oficina
de Bluefields Sentinel (El Centinela de Bluef.ields), en donde se imprimían
el periódico local, y los documentos gubernamentales en una imprenta
norteamericana****.
**Uno de los primeros intentos de establecer la cuantía efectiva de los inversiones de los Estados Unidos, lo hizo Rising Lake Morrow, "A Conflict between the Commercial Interests of the United States and its Foreign Policy", Hispanic American Historical Review, X (Febrero, 1930), 2-13. Una estimación anterior hecha por Wolfred Nelson, "The Mosquito Reserve", Harper's Weekly, 22 de diciembre de 1894, p. 1219, aseguraba que las inversiones fueron de $10,000,000.00; también una investigación reciente de Walter Lafeber, "Background of Cleveland's Venezuelan Policy", American Historical Review, LXVI I tulio de 1961), 956-67, trae a luz otras nuevas fuentes que llevaron a Lafeber a asegurar que las inversiones valían $4,000,000.00. Mientras no se haga una investigación mayor, subsistirá la incertidumbre acerca del valor de las inversiones. Sin embargo, está plenamente establecido el hecho de que los norteamericanos tenían el predominio en el comercio.
***R. N. Keely, Nicaragua and the Mosquito Coast", The Popular Science Monthly, Junio de 1894, p. 164.
***Se conservan pocas publicaciones de esta imprenta. Una muestra es
la Annual Laws of the Mosquito Reservation for the year 1892 (Anuario de
Leyes de la Reserva Mosquito en el año 1892). (Bluefields, M. R.,
Nicaragua: Bluefields Sentinel, 1892).
Cerca estaba la capilla de la Misión Morava, y un poco más allá el mercado público, donde se vendía tortuga, cazabe y frutas*. En el centro de todo estaba el edificio del gobierno mískito, en donde orgullosamente ondeaba la bandera mískita. Acerca de la población, cierto viajero observó:
No puede descubrirse en parte alguna, ni la más ligera sugerencia
de influencia española. Parece decididamente norteamericana; no
muy diferente de una población minera del Oeste en muchos de sus
aspectos. Ostenta señales de un rápido crecimiento, una especie
de desarrollo apresurado y lleno de consecuencias acomodado a la emergencia
actual, hasta que haya tiempo para construir en forma más permanente**.
La población de Bluefields, en el momento del auge bananero
de 1893, se estimó en 3,500 habitantes***. De estos, la mayoría
eran descendientes de negros jamaicanos, con pringues de indio, español
y zambo****. Era de esperarse el gran número de negros jamaicanos,
porque ellos y los blancos prefieren residir principalmente en las ciudades
de mayor tamaño*****. Algunos de los negros contados pueden haber
sido del Sur de los Estados Unidos y no de Jamaica, porque el Cónsul
informaba que debido a la escasez de mano de obra en la Costa, los plantadores
de banano estaban importando trabajadores negros a través de Nueva
Orleans******. Por lo que se refiere a elementos indios puros que quedaran,
si es que los había, se les tenía que encontrar residiendo
en lo profundo del interior y lejos de las ciudades*******. Si se de creédito
a las estimaciones de población de Courtenay ele Kalb, quien estuvo
un corto tiempo en la Costa, parecería que por lo menos la mitad
de la población de la Reserva vivía en Bluefields y sus alrededores********.
La forma en que estaba distribuida la población de la Reserva en 1S93, reflejaba profundos cambios que habían estado teniendo lugar entre los habitantes de la Costa después que la región se volvió cuasi-independiente en 1860. Después de 1860, el puerto de San Juan tenía poca actividad económica para sostener a su población y esto, unido al abandono del puerto por los ingleses, hizo que la mayor parte de la población se movilizara hacia el norte, a la región de Bluefields o que saliera del país. Como toda la región mískita iba perdiendo importancia para el gobierno británico, poco se hizo por ayudar al desarrollo socieeconómico de los indios que habían sido sus aliados en el pasado. Fuera de las reclamaciones diplomáticas en favor de los mískitos, y los consejos ingleses de vez en cuando, casi siempre impartidos por el representante consular, la Reserva quedó ignorada.
El gobierno mískito semi-autónomo que quedó en la Reserva después de 1860, sin tomar en cuenta su verdadera composición étnica o nacional, hizo poco por mejorar la vida de los mískitos. En realidad, las concesiones que otorgó a las industrias extractivas después de 1861, probabilísimamente perturbaron más la característica de caza, pesca y recolección de la población indígena de la Reserva. Se aprobaron leyes para favorecer a los indios, tales como la educación obligatoria, pero no se hicieron efectivas. En 1893, la única institución educacional, la escuela dirigida por la Iglesia Morava, decía tener menos estudiantes que en 186S**. De todos modos, el Gobierno mískito parece haber aprobado menos de una docena de leyes en los años entre 1860 y 1832***.
Después de 1882, nubo un incrcit,ento en la legislatura, según parece debido al aumento de influencia de los norteamericanos, que deseaban proteger su creciente industria bananera. En sólo el año 1883, el Gobierno Mískito aprobó el doble de leyes que en todos los años anteriores de la existencia del gobierno. Entre 1883 y 1892, casi 200 leyes distintas fueron aprobadas por la Reserva Mískita****. Hasta cierto punto, las muchas leyes aprobadas entre 1883 y 1892 fueron producto de la misma alianza inglesa-mískita, en respuesta a la crisis de un auge comercial traído por los norteamericanos. Sin embargo, que los ingleses no hicieran protestas significativas respecto a la invasión "yanki", confirma que los intereses económicos británicos de la Costa eran mínimos en aquel tiempo. Hay pocas pruebas, pero parece que los norteamericanos comenzaron a asumir el papel predominante de sus predecesores ingleses. Un mayor apoyo de esta suposicion se encuentra en la naturaleza de las leyes promulgadas.
La naturaleza de las leyes promulgadas después de 1883, no sólo revelaba la influencia norteamericana creciente, sino formalizaba la distribución cultural entre los elementos de la población étnicamente heterogénea que había existido en la Costa desde la Colonia. Las diferencias culturales que existían entre la población indígena y los elementos extranjeros no eran tomadas muy en cuenta por los primeros costeños británicos, pero los norteamericanos parecían ser menos tolerantes. La construcción de nuevas casas de techo pajizo, que en su mayor parte usaban los indios, fué prohibida en Bluefields y Laguna de Perlas en 1885*. Se tomaron varias medidas para controlar el comercio de licores y a los barcos se les prohibió específicamente descargar licor penetrando al interior a lo largo de los ríos. El ganado tenía que ser encerrado en las ciudades, se prohibió el tráfico de buhoneros y se dispuso que los perros debían llevar collar. Una "Ley de Protección del Domingo" prohibía abrir tiendas, jugar cartas y descargar barcos.
Después de 1889, anualmente se promulgaba una ley para proteger la situación de la Reserva, llamada "Ley de Protección de la Reserva Mosquita". La Ley de Protección de la Reserva tenía indudablemente el fin de poner en claro a los de afuera, especialmente a los nicaragüenses, que no se podía inter.erir en el status quo de la Costa**. En resumen, el gobierno mískito aparentemente cooperaba plenamente con los empresas ios norteamericanos, al garantizar las nuevas casas e intereses comerciales de estos.
De los misioneros moravos también provino una cooperación
estrecha con los norteamericanos. En 1889, tres de los ministros de Bluefields
eran miembros de la asamblea que gobernaba la Reserva***. Los misioneros,
cuyo éxito en lograr prosélitos entre la población
nativa era sólo mediano, miraban la presencia norteariericana como
una garantía de que los nicaragüenses no se atreverían
a reincorporar el territorio y probablemente suspender los trabajos de
la misión****. Además, los norteamericanos les ayudaban a
promulgar las leyes para el bienestar moral de la comunidad, especialmente
respecto al licor. Los misioneros y
los norteamericanos sin duda cooperaban en la promulgación de
la ley para suprimir la nigromancia (vudú) u obeaísmo, en
el conjunto de leyes de 1889'. Las prácticas del vuduismo unían
a algunos indios con los negros jamaicanos de la clase inferior, que frecuentísimamente
lo practicaban, y separaban a ambos grupos de los negros jamaicanos que
mandaban, de los norteamericanos y de los misioneros.
Si antes no había sido así, en 1890 el gobierno mískito
estaba bajo el control de los elementos negros jamaicanos**. Que el Gobierno
simpatizara tanto con los norteamericanos, se debía en gran parte
al aumento de los ingresos fiscales que el comercio norteamericano había
traído al tesoro fiscal. La monarquía mískita, como
los misioneros, es de creerse que también pensara que la continuación
de su existencia estaba garantizada por la presencia norteamericana. Como
atrás dijimos, las plantaciones mis mas daban trabajo a los
negros de Jamaica y a los del Sur de los Estados Unidos. Los norteamericanos,
la monarquía mískita
(o jamaicana), los misioneros, y hasta los negros trabajadores de clase
inferior, todos ganaban algo con este arreglo inusitado.
*El obeaísmo era una forma de magia del Africa Occidental traída al Nuevo Mundo por los esclavos y especialmente difundido entre los negros de Jamaica. Una obra excelente sobre los antecedentes jamaicanos del culto es Philip D. Curtin, Two Jomaicos (New York: Greenwood Press, 1968), pp. 28-35.
La cuantía en que era practicado el obeaísmo entre los mískitos es un poco .y difícil de establecer; pero Keely, "Mosquito Coast", p. 166, confirma su práctica. También algunas palabras -Nóbeas", tales como la que se usa por "fantasma o espíritu" se convirtieron en porte integrante del vocabulario mískito. Courtin anoto, p, 29, que la palabra jamaica "obea" equivalente o sombras o espíritu era "dopis". El mismo vocablo, con el mismo significado, se encuentra en el estudio reciente más definitivo del idioma mískito:
Adolfo I. Vaughan Warman, Diccionario trilingüe (Managua: Talleres
Nacionales, 1959), p. 76, escribe "dupis". Es importante notar que antes
del influjo de los negros jamaicanos en la Costa en la primera mitad del
siglo XIX, un vocabulario digno de confianza compilado en la década
del 1840 indica que la palabra mískita equivalente a espíritus
era "wulasha", y esta evidentemente fue reemplazada por la terminología
jamaicana.
237-64. La Ley de 1 839 decía en parte: .... cualquier persona o personas que practiquen lo nigromancia, obeaismo .... por cualquier ensalmo o encantamiento, o por medio de veneno, o por medio de pociones dañinos o perjudiciales, paro producir estupidez, o con intención de provocar amor ilícito, o de descubrir tesoros ocultos, o recobrar objetos robados, o usar artes sutiles, medios o herramientas con el fin de matar, herir, engañar dañar, o producir otro perjuicio en cualquier persona o animal, será culpable de delito menor". Esta cita es de Annual Laws of the Mosquito Reservation, 18831891, p. 91.
"*De Kalb, "Nicaragua", pp. 271-80, este relato confitura en detalle cómo los elementos negros eliminaron a los indios y mantuvieron el control del gobierno. Las fuentes nicaragüenses convienen en esta interpretación, como se verá en el capítulo s;guiente, y ella se volvió parte de los motivos de la reincorporación.
*Ibid., p. 30.
* Ibid., referencias salreadas. `*Ibid., p. 60.
*' * *"Inclosure N0. 3 ', Misioneros moravos cn la Costa Mosquito,
W. sifborger y H. Berkcnhagen a Baker, 30 de abril de 1894, Foreign Relation,
p. 286.
Cuando el monarca mískito y sus' consejeros de corte posaron orgullosamente para un fotógrafo ambulante alrededor del año 1892, todos parecían olvidar que los indios mískitos auténticos habían controlado siempre la Costa*.
Absortos en el auge del desarrollo comercial de la Mosquitia, la mayoría
de los norteamericanos y ciertamente los indios, probablemente no se daban
cuenta de las fuerzas internacionales que estaban conformando su futuro.
Sólo el Cónsul de los Estados Unidos en San Juan del Norte,
William A. Brown, parecía darse cuenta del interés renovado
de Nicaragua en la recincorporación de la Costa. En 1887, Brown
notó que debido al éxito del proyecto bananero, varios capitalistas
nicaragüenses de Granada y Managua habían estado llegando a
Bluefields en busca de tierras en que cultivar el banano**. Brown también
notó que el Presidente Adán Cárdenas, en su mensaje
al Congreso de Nicaragua, el 16 de enero de 1887, llamaba la atención
hacia el Mosquitia e indicaba que su administración apoyaba ciertos
cambios, por ejemplo:
Que los límites de la Reserva debían señalarse;
que un Comisionado de Nicaragua debía nombrarse para residir en
Bluefields, y que las regulaciones que debían regir el ejercicio
de los derechos de soberanía de la República y los derechos
municipales de los indios mosquitos en el distrito asignado, debían
adoptarse inmediatamente ....***.
1893
Es ahorcado en Bluefields, en el árbol de olivo que servía
para ello, un fulano de apellido Edwin por homicidio cometido a bordo del
barco Fiendii. Fue el último ajusticiado en dicho árbol,
que en 1899 quedó incorporado al Parque Reyes. Delante de él
se instaló el busto de Rubén Darío.
1815-1893
REYES MOSCOS DEL SIGLO DIECINUEVE
Fecha Título Observaciones
pre-1816 George Frederick Zambo (G) `.
1816 George Frederick Hijo del anterior, fallecido poco después de la coronación (G).
Robert Frederick Depuesto por los ingleses por favorecedor de la causa española, hermano del anterior (G, D).
George Frederick II Arbitrariamente colocado para sustituir al anterior, negro, de puro ancestro africano. Posteriormente destronado (G, D).
183?-42 Robert Charles Frederick Zambo (G), su testamento dió
el poder a la regencia de Macdonald después de su muerte y condujo
al establecimiento del Protectorado (B).
Cuatro hijos:
George Guillermo Clarence, Llegó a ser el siguiente rey.
Alexander, Fué a estudiar a Alemania.
Inés y Victoria Princesas, vivieron con el hermano rey en Bluefields.
1843-46 Regencia de Macdonal y Warker
1847- George Guillermo Clarence Llegó a rey a la edad de 15 años (G).
1860-74 George Augustus Frederick Comienza la Reserva (C).
1875-83 William Henry Clarence Sobrino del anterior (FR).
1884-88 G. W. Albert Hendy Envenenado por un nicaragüense, quien fué ahorcado en Bluefields (C, M).
1889 Jonathan Charles Frederick Un hermano, Andrés Henry, abdicó el trono (C).
1890 Breve período sin monarca (C).
1891-93 Robert Henry Clarence Ultimo monarca (C, D, G)176.
1894
Existen tres grandes casas de comercio alemanas en Bluefields:
Orr & Laubenheimer, de las firmas Mobile Fruit & Trading Company
y Compañía Bananera; agentes de Steinhard & Company,
de Hamburgo y Nueva Orleáns.
Bluefields Banana Company: gerente, J. Meinberger, de Galveston, Texas.
Central America Trading Company, propiedad de Max, Josef y Alfred Beer.
1893-1894
-EL COMPROMISO PATRIÓTICO DE CIUDAD RAMA, GÉNESIS DEL
DECRETO DE 12 DE FEBRERO, CUMPLIDO AL PIE DE LA LETRA POR LOS SOLDADOS
DE LA REPUBLICA
A fines de diciembre de 1893, el General Cabezas concertó en Ciudad Rama, con el Gobernador del lugar, Coronel Francisco E. Torres, el siguiente convenio secreto, cuyo original conservó hasta su muerte el Coronel Torres y que fue reproducido más de una vez en la prensa:
"Los expresados Torres y Cabezas se comprometen a ocupar militarmente la ciudad de Bluefields, derrocar al Rey que Inglaterra tiene establecido en territorio nicaragüense, so pretexto de gobernar al continente de Mosquitos de acuerdo con sus usos y costumbres, según lo estatuido en el Tratado, celebrado por el Gobierno de Nicaragua y el de Su Majestad Británica; y, una vez destituido dicho Rey, declarar en Estado de Sitio el Litoral Atlántico, arriar la bandera británica e izar la bandera de la República de Nicaragua, y sostenerla a sangre y fuego hasta perder nuestras vidas, si fuese necesario. Rigoberto se comprobete a dirigir este movimiento militar y político, procurando obtener del Rey un documento que justifique ante el mundo la conducta por nosotros observada, defendiendo y devolviendo la dignidad de la patria arrebatada por Inglaterra. Torres se compromete, en su carácter de Gobernador de Policía y Jefe de la Aduana terrestre que está establecida en esta ciudad, a organizar toda la tropa que sea necesaria y equiparla tanto de pertrechos de guerra como el dinero necesario para el sueldo de ella, y ponerse al frente de dicha fuerza, depositando la Gobernación tan pronto como le llame Cabezas, y guardar estrictamente este arreglo a fin de que ninguna persona se dé cuenta de él, y una vez efectuado con éxito el movimiento, el General Cabezas se pondrá al frente del Gobierno que ejerció Robert Henry Clarence, como Rey dirigido y apoyado por Inglaterra; y en cuanto las circunstancias lo permitan, mandará a Torres a dar cuenta del hecho al Presidente Zelaya, a fin de que le dé su aprobación y reciba como premio la gloria de haber recuperado la soberanía nacional en toda su extensión territorial".
El 10 de febrero de 1894, el General Cabezas dirigía desde Bluefields al Coronel Torres la siguiente carta, cuyo original se conserva en el "Archivo Vega Bolaños":
"Ha llegado el momento tan deseado para Nicaragua, para hacerse respetar en todas sus partes. Ya no vamos a tener que envidiar tanto a las fuerzas que nos llenan de gloria en los campos de Honduras. Los negros nos han tirado el guante "y ha sonado la hora de la reincorporación". Organice todas las fuerzas que pueda; deje depositada la Gobernación en don Modesto (Scqueira) y venga Ud. al frente de sus fuerzas. Creo que toda la juventud vendrá con entusiasmo y que hasta las mujeres nicaragüenses pedirán puesto. Urge toda actividad, porque esta noche desembarcaremos fuerzas, rompiendo así la prevención del "Chief". Las armas deberá Ud. contarlas y lo mismo el parque. Vendrán los rifles en mano, pero procurando su mejor trato, para poder devolverlos y corresponder a las finezas de las casas, que se han portado generosamente".
Y dice el historiador nacional don José Dolores Gámez en su obra titulada "Breves apuntamientos acerca de la Reincorporación de la Mosquitia":
"El Coronel Torres procedió inmediatamente a cumplir todo cuanto
se le ordenaba; y fue tanta su actividad, que pudo salir del Rama al día
siguiente con una fuerza expedicionaria de más de cuatrocientos
nicaragüenses, que voluntariamente y con el mayor entusiasmo se alistaron,
"sin distinción de colores políticos". Aquella fuerza llegó
a bordo del "Mabel Comeaux" a las doce de la noche del 11 de febrero. A
su llegada ordenó el General Cabezas el desembarque inmediato en
la ciudad de Bluefields, tanto de ella como la del Coronel Cartín,
que aun permanecía a bordo".
El Coronel Torres, que representaba el espíritu del pueblo,
se puso al frente de las fuerzas que se habían armado, en su mayoría,
con rifles Winchester de las casas comerciales de Granada, que hacían
empresa en las plantaciones de banano del Rama. Uno de los primeros voluntarios
del Coronel Torres, fue el entonces civil y años más tarde
general Luis Mena.
No se cita en absoluto un sólo caso de que haya habido nicaragüense
que negare su concurso en la obra patriótica. Algunos extranjeros
lo prestaron también, entre ellos el Ingeniero José Vita.
El Presidente Zelaya, entusiasmado, dió su apoyo a la arriesgada
empresa, enviando fuerzas desde Managua y desta. cando al Ministro de Relaciones
Exteriores, Doctor Madriz, para que examinara la actuación de las
autoridades de Bluefields, a la luz del Derecho Internacional».
«Comandancia General de la República
Managua, 30 de enero de 1894.
Señor Don Rigoberto Cabezas,
Inspector General de la Costa Atlántica. Bluefields.
Por sus importantes comunicaciones últimamente recibidas quedo
impuesto de sus trabajos en esa región y de la actitud enérgica
que U. ha asumido para hacer valer los derechos de Nicaragua e imprimir
a la política de esos pueblos la del país en general.
La protesta presentada por el Jefe de la Reserva con motivo de haber transitado nuestras fuerzas por el territorio, está contestada por U. en términos satisfactorios y con la entereza que las circunstancias requieren.
La idea iniciada por Uds. allí relativa a las actas de los indios, me agrada sobremanera pues creo que es uno de tos medios más adecuados para conseguir, aunque de un modo paulatino pero eficaz, la completa anexión de esa hermosa faja de tierra.
Tengo suficiente confianza en su actividad e inteligencia para que puedan, con todo el tino debido, darle el curso conveniente al sunto de anexión, de modo que no se aperciban de nuestras intenciones ni infundir alarmantes sospechas. También me parece conveniente explotar en los negros todo aquello que pueda prestarnos oportuna coyuntura para lograr nuestro objeto.
Con el Coronel Cartín envío 150 hombres para que las determinaciones que Ud. tome tengan el debido respeto, como para que sean una garantía contra cualquiera eventualidad en la frontera. Procure sí, estar en comunicación frecuente con todas las autoridades del litoral y esforzarse porque no se interrumpa, logrando de este modo estar listos para auxiliarnos mutuamente.
La tropa que conduce el Coronel Cartín lleva algunos fondos, pero como debe suponer, los gastos en la frontera son exhorbitantes, por cuya razón excito a Uds. improvisar algunas ventas para mantener la tropa a sueldo diario y hacer algunos traslados a Tesorería.
La guerra está casi concluida. Vásquez se ha refugiado en la capital asediado por nuestro ejército. Las posiciones de "El Berrinche", "Sipile" y "Juana Laines" han sido tomadas, teniendo que lamentar en el ataque de la primera la muerte del Coronel José Ma. Mayorga Rivas. Es muy probable que en la altura del Picacho, que es la más importante para Vásquez, se libre un combate de hoy a mañana. Vásquez tiene poca gente, según los informes llegados al campamento, y no le es posible cubrir la extensa línca de defensa que ha querido proteger.
Como he dicho a U. la confianza del Gobierno en sus procedimientos, me excusa de darle instrucciones que su pericia y el mejor conocimiento de esos lugares pueden suplir.
El Coronel Cartín me ha hablado con detenimiento y de su buen juicio en apreciar las cosas, deduzco que tienen Uds. un buen colaborador para llevar a feliz término las aspiraciones del Gobierno.
Haga U. común esta carta al Señor Comisario y acepte las protestas de consideración de su atento y seguro servidor,
(f) J. S. ZELAYA.
P. S.-Recomiendo a U. con especialidad el contrato de Emery. A todo trance deben esas autoridades alegar de nulidad y prohi. bir estrictamente la exportación de madera hasta que no se llegue a un arreglo definitivo.
Vale
(f) Rúbrica,.
LOS GRAVES ACONTECIMIENTOS DE BLUEFIELDS DE FEBRERO DE 1894, QUE DECIDIERON AL GENERAL CABEZAS A DAR EL DECRETO DEL DIA 12 DE FEBRERO
Del informe que rindió el Comisionado del Supremo Gobierno, doctor don José Madriz, con' fecha 30 de mayo de 1894, sobre los sucesos de Bluefields, se toman los siguientes acápites que se refieren a los acontecimientos de febrero de ese año, que culminaron con el patriótico y audaz Decreto del día 12 de febrero:
"Llegaron las tropas de Nicaragua en el vapor "Miranda" el día 7 de febrero; y con este motivo el Jefe dirigió al Comisario, general Carlos Alberto Lacayo, un interrogatorio que es difícil apreciar si no es a su íntegra lectura. Inquiérese en él sobre la legitimidad del Comisario, como si éste no hubiese sido recibido oficialmente por el mismo Jefe, en presencia de su Consejo, del Almirante de la armada americana, Mr. Benham, y de los oficiales del vapor de guerra "San Francisco". Pregúntase qué Presidente había nombrado al Comisario, siendo así que éste en el discurso de recepción saludó al Jefe de la Mosquitia en nombre del General Presidente Zelaya. Interroga asimismo el Jefe si se respetaba el Tratado de Managua de 1860, si había intento de desembarcar tropas en Bluefields u ocupar toda la Reserva, si se pensaba reincorporar la Mosquitia por la fuerza, y por último, si se tenía el propósito de bombardear la ciudad. El Comisario juzgó este documento como una provocación. Si no existía un estado ele cosas tal que revelase un conflicto inmediato, ¿cómo hubo de sospechar el Jefe que podia llegarse al extremo de un bombardeo? ¿Puede álguien imaginar siquiera que se adoptase semejante procedimiento con una ciudaa pacífica y amiga?
Replicó el Comisario al Jefe rechazando tal interrogatorio, recordándole las repetidas notas en que le había notificado el destino de las tropas y el motivo de su movilización; haciéndole presente que al manifestar ignorancia del nombre del Presidente que regía a Nicaragua, desconocía en cierto modo 1.1 legitimidad del actual Gobernante; y declarándole, por último, que la fuerza nicaragüense sería incapaz de cometer un acto sangriento contra una ciudad inerme.
Tanto más extraña aparece la ignorancia que manifestaba el Jefe cuanto que un día antes se le había hecho saber que las tropas se acuartelarían, como siempre, en el pontón " Dlabel Comeaux" y que saldrían francas a la ciudad bajo el cuidado de sus oficiales. A esta manifestación repuso el Jefe que no permitiría la entrada de los soldados a la ciudad, con armas de ninguna clase, insistiendo en el concepto de que Nicaragua violaba el Tratado de 1860.
De este modo se estableció tal violencia en las relaciones, que no podía menos que suceder un próximo rompimiento. Fué entonces cuando el Inspector General de la Costa, General Rigoberto Cabezas, para prevenir un conflicto peligroso, que era muy posible si se dejaba que tomase cuerpo aquella resistencia, resolvió adelantarse operando un movimiento que se realizó con toda discreción en la noche del 11. Tropas voluntarias del Rama al mando del Coronel don Francisco Torres, debían llegar en el momento mismo de la ejecución del plan concebido, para reforzar las operaciones, en caso necesario. Los Coroneles don Luis Cartin y don Ramón Ocampo salieron a las 12 de la noche a ocupar los edificios de la Corte y la cárcel; y el propio General Cabezas se encargó de tomar el cuartel de policía, único puesto custodiado, lo que se obtuvo sin dificultad alguna, pues los hombres que lo guardaban, aterrados, por la sorpresa, no hicieron oposición. A la una y media de la mañana, con precisión militar, presentóse el Coronel Torres al frente de sus voluntarios, reuniéndose así más de trescientos soldados. Al amanecer fué distribuida la tropa en sus respectivos cuarteles. Hasta ese momento los moradores de la población no supieron lo que había acontecido. Imperó el orden más completo en la toma de la ciudad, no se oyó un grito durante la noche, y fueron contenidas hasta las expansiones del júbilo, que sólo estallaron al amanecer con un ardiente "Viva Nicaragua!" lanzado por el ejército, cuando se izaba nuestro hermoso pabellón bicolor.
Ocupada la ciudad fué expedido el decreto de 12 de febrero, por el que se la declaró bajo la ley marcial y se suspendió a las autoridades de la Reserva El comercio no interrumpió sus ope
raciones, la población continuó tranquila, no se ordenó persecu. ción contra nadie, y le fué permitido a un oficial superior del Go. bierno depuesto sacar un poco de dinero del edificio de la Corte y llevárselo a su casa, por asegurar que le pertenecía.
Cierra esta etapa de los acontecimientos una última protesta del Jefe de la Reserva, presentada por el Vicecónsul de Su Ma. jestad Británica hir. E. D. Hatch, calificando duramente el procedi. miento del Inspector General de la Costa.
El señor Cónsul de Su Majestad Británica en San
Juan del Norte, Mr. H. F. Bingham, pidió informes al Comisario sobre
los acontecimientos del 12, de los cuales tuvo noticia, aunque de modo
inexacto, por el Vicecónsul inglés en Bluefields. Este denunciaba
haberse izado la bandera de Nicaragua en el edificio municipal de la Reservas;
decía que las tropas nicaragüenses habían roto la cárcel
y dejado libres a los prisioneros "sobre" la ciudad. Concretaba un cargo:
el de haber sido arrestado un súbdito británico llamado J.
P. Moody, al cual, decía, se le quitó "su dinero" y la llave
de la caja de la Aduana.
El Cónsul Bingham aseguraba, además, que existía
en su poder una protesta del Jefe de la Mosquitia sobre la ocupación
de la ciudad; y con relación a todo ésto, agregaba finalmente
algunas palabras que, en comentario al Tratado de Managua de 1860, dirigió
el Marqués de Salisbury al Ministro de Su Majestad Británica
en Centro América, en 4 de agosto de 1888, el cual comentario expresa
que Nicaragua no podía erigir fuertes arsenales, o puestos militares
en la Reserva.
Por deferencia accedió el Comisario a rendir el informe que se
le pedía, y lo acompañó con los documentos necesarios
para justificación de sus actos. En este informe se encuentra demostrada
la necesidad de movilizar fuerzas sobre la Costa Atlántica, se refiere
la historia de las dificultades suscitadas por las autoridades de la Reserva,
se revelan las vejaciones a que se sujetó en Bluefields a jefes
y oficiales del ejército de Nicaragua, y, aunque ligeramente, se
combate la opinión del Lord Salisbury, sobre el derecho de Nicaragua
de proveer a su defensa y de guardar la integridad de su territorio. Se
observa por esta nota, que las autoridades de Nicaragua no habían
roto ni pretendido romper el Tratado de Managua. Era, antes bien, decía
el Comisario, una oligarquía extranjera la que verdaderamente burlaba
los pactos
'1a bandera de Nicaragua fué siempre mirada como símbolo
de abominación por los mandarines de lo Reserva, quienes procuraban
llevar ese odio al corazón del pueblo. En el memorial dirigido por
el Jefe mosco al Gobierno de S. M. B. en 1879, y presentado ante el Árbitro
Imperial, se denuncia como uno de los actos arbitrarios del Gobierno de
Nicaragua contra el de la Mosquitio, lo "alarma y temores producidos en
toda le Reset.a por la noticio de que el Gabierno iba a mandar unu expedición
a izar el pabellón de Nicaragua"-
entre Nicaragua y la Gran Bretaña. En cuanto a los cargos contra
las tropas, los desmiente, haciendo ver la malicia del Vicecónsul
Hatch, a quien acusa de falta de veracidad".
Se refiere otra vez el Comisionado a la nota del Cónsul británico:
"Volviendo a la nota dirigida por el Cónsul, enwuentro debatidos
sus conceptos en la contestación que obtuvo del Comisario. Ella
pone de relieve los absurdos que resultarían si el Tratado de Managua
y el Laudo del Emperador de Austria se interpretasen según las alegaciones
del Agente británico. El comisario cree insubsistente el Tratado
de Managua; considera que, por las mismas modificaciones del tiempo, ha
venido a ser baldío; niega la existencia de las tribus en obsequio
a las cuales se celebró el Tratado, y hace notar que el castigo
de las autoridades de la Reserva es un acto de jurisdicción privativa
de la República de Nicaragua, y, por tanto, un hecho fuera de disputa
internacional; declara desautorizadas las amenazas del empleado consular,
y le niega, finalmente, el derecho de entablar una controversia diplomática".
Y en las Conclusiones de stt informe, el Comisionado Madriz, con pleno
conocimien`o de lo acontecido en Bluefields -a donde llegó con amplios
poderes del Gobierno-, dice:
"De todo lo expuesto deduzco la siguiente consecuencia: debe el Gobierno aprobar el decreto de 12 de febrero y mantener resueltamente el ejercicio (le su autoridad soberana en la Reserva Mosquita"»"0.
c Rigoberto Cabezas, Inspector General de la Costa Atlántica:
CONSIDERANDO:
Que ha sido negado a Nicaragua por el Jefe de la Reserva Mosquita el
derecho de poner fuerzas en su territorio;
Que el mismo Jefe, en nota dirigida al Comisario de la República,
de la cual se me ha dado conocimiento, se opone abiertamente a la movilización
de nuestro Ejército, amenazando con captura y castigo a los soldados
que portan armas;
Que la citada nota significa negación categórica de la Soberanía de Nicaragua y el desconocimiento de sus legítimas autoridades:
Que en la situación de guerra en que se halla la República, todo acto que favorezca al enemigo es un crimen de alta traición;
POR TANTO:
En uso de las facultades de que estoy investido,
DECRETO:
Art. 1.-Ocúpese militarmente la ciudad de Bluefields y se le
declara en estado de sitio.
Art. 2.-Se desconoce a las actuales autoridades de la Reserva. El Comisionado
de la República organizará, según lo crea conveniente,
el régimen administrativo y político.
Art. 3.-Ninguna embarcación podrá zarpar del puerto si
no es con previo permiso de este mando.
Art. 4.-Es prohibido formar grupos y reuniones políticas y la
portación de armas.
Art. 5.-Los delitos que se cometan contra el orden y la seguridad del
Estado serán juzgados militarmente.
Dado en Bluefields a doce de febrero de 1894.
R. CABEZAS»,",.
a Bluefields, 13 de febrero de 1894.
Sr. Gen. don José Santos Zelaya, Managua.
Querido jefe y amigo:
Me doy el gusto de participár a U. la grata nueva de haber llegado
á este puerto llamado por el Sr. Genl. Cabezas para coadyuvar con
él a la ocupación de hecho o desconocimiento de las autoridades
de la Reserva en represalia á las graves ofensas q. estos señores
han hecho a la soberanía nacional hostilizando a todos los empleados
y principalmente a las tropas q. el Gobno. de U. ha tenido q. movilizar
en esta costa, siendo últimamente de una manera terminante y por
medio de un oficio pasado por el Chief desconociendo al Comisario de la
Reserva nombrado por la Repca.; en tal virtud de Genl. Cabezas resolvió
hacer el desembarque de nuestra fuerza en el puerto y ocuparlo militarrnenfe:
por fortuna no tuvimos q. derramar una gota de sangre ni aun disparar un
tiro.
Este procedimiento ha sido aceptado por todos los nicaragüenses q. permanecen en esta Costa: en tal virtud debemos felicitarnos y felicitar a nuestra Patria, pues hemos reintegrádole la parte más rica de su territorio con cuyos productos podrá ella atender cómodamente a todos sus gastos y acumular fondos para promover toda clase de adelantos.
Sin otro particular me es grato firmarme su átto. s. s.
FRANCISCO E. TORRES»' 12.
Bluefields, 13 de febrero de 1894.
Al Ministerio de Gobernación Managua.
Señor:
Tengo el honor de acompañar a U. varios documentos en copia relativos al hecho q. motivó el decreto de este mando de 12 de febrero por el cual se tomó posesión de la ciudad de Bluefields y se desconocen las autoridades de la Reserva.
De conformidad con lo q. había meditado sobre el asunto de reincorporación, yo pensaba q. ella debía llevarse a efecto desarrollando con eficacia y actividad una plan de admón., ejerciendo, por todos los medios, la soberanía de Nicaragua y la mirada de nuestras autoridades; pero los acontecimientos me impusieron un nuevo plan.
Con motivo de la llegada de las fuerzas q. comandaba el Cnel. Cartin,
se cruzaron algunas comunicaciones, concluyendo estas con un acto de verdadera
rebelión de parte del Chief, pues, como verá U. en la nota
del 10 de febrero, no solo se negaba a nuestras fuerzas el decreto de penetrar
en la ciudad, sino que se declaraba terminantemente la intención
de desarmarnos.
Bajo el punto de vista de nuestro honor militar, la necesidad de hacer
lo q. creíamos n/ derecho se impone de un modo ineludible, so pena
de renunciar a aquel derecho y de aparecer humillados. Por otra parte,
bajo el aspecto político el momento q. se presentaba era propicio
y perderlo esperanzado apenas con otra mejor oportunidad, hubiera sido
torpe, pues difícilmente podría volver a presentarse un caso
corno el de ahora en el cual dentro del tratado hemos llegado a una reincorporación
de hecho, porq. paréceme fuera de toda discusión q. al llevar
cl Chief el asunto al extremo de querer hacer efectiva 1,or la fuerza su
opinión particular, era no solo negar nuestra soberanía sino
atentar contra ella. Hay más: durante el tiempo q. las fuerzas del
Cnel. Cartín habían permanecido en el Pontón "Mabel
Comeaux", en la ciudad se había desarrollado gran excitación
y los extranjeros interesa. dos como están en seguir explotando
la Costa, fomentaban la revuelta y aun ofrecían ya ponerse de parte
de los negros. Lle. gaba el caso, pues, de proceder con energía
y de imponernos evitando el desarrollo de fuerzas q. con el pequeño
número de soldados de q. disponemos no hubiéramos podido
dominar. Hay más de 600 winchesters en la población en poder
de los negros, cada extranjero tiene el suyo y semejantes elementos sin
una vigilan. cia directa de nuestra parte se habían organizado acarreándonos
descrédito y gravísimas dificultades.
En este estado las cosas a las 12-1/2 de la noche del 11 dispuse atacar el cuartel de policía y tomar el Palacio, cárcel y demás edificios públicos y en efecto a la una de la madrugada dividí las fuerzas dando una parte al Cnel. para q. se apoderase del Palacio y cárcel y tomando yo las otras para lanzarme sobre el cuartel de policía. Esta operación resultó muy feliz porq. fué tal el sigilo de ella q. la sorpresa no les dió tiempo ni para hacer un disparo. Los soldados llevaban orden de no usar mas q. la bayoneta, de modo q. la ciudad despertó sin saber lo q. había acontecido, entre tanto el Cnel. Cartín había verificado su cometido en el Palacio y cárcel. En el cuartel de policía tomamos 40 rifles, parque yalgunos revólveres. En el Palacio había un cañón estilo antiguo. Yo esperaba la cooperación de las fuerzas del Rama q. había ordenado trajese el Cnel. Torres, pero él llegó a las 2 de la madrugada. Tanto la fuerza q. teníamos aquí como la que comandaba el Cnel. Torres, fueron organizadas en un solo cuerpo para hacer los honores al pabellón de la Repca., el q. fué izado en el cuartel de policía en medio de los vítores del ejército. La rapidez de este movimiento dió el resultado de imprimir verdadero respeto por las fuerzas de Nicaragua, así es q. yo espero q. no tendremos ya ningún hecho de sangre.
Mañana probablemente enviaré fuerzas a tomar Laguna de Perlas, y he llamado con urgencia al Inspector de Prinzapolka para extender el movimiento en todo el litoral.
La fuerza del Sr. Genl. Guerrero fué reducida, según informes q. recibo hoy, al núm. de 30 plazas, lo cual atribuye la persona q. me cía noticias sobre esto a la falta de disciplina q. ocasionaba la deserción. Por dicha creo q. Vásquez no está para pensar en atacarnos por este lado, pues si lo estuviera, el Inspector del Cabo no sabría cómo sostener una situación.
Espero q. mis actos reciban la aprobación de U. Ellos de cualquier modo que fuese han sido determinados después de meditar lo más detenidamente el asunto y de poner en él todas mis mejores intenciones. Ojalá él traiga a nuestra querida patria la honra y provecho q. yo me he prometido.
De U. atento seguro servidor
R. CABEZAS.
Por lo perentorio del tiempo no me ha sido posible tomar dos tantos
de las comunicaciones a q. me refiero en la presente. Así es q.
las copias adjuntas al Ministerio de la Gobón. servirán en
el particular.
Vale»153.
Bluefields, 20 de febrero de 1894.
Señor Comandante General Managua.
Señor:
A los informes q, con fha. 13 del corrte. envié a su digno mando,
agrego ahora los que se refieren a la toma de Pearl City.
El Chief y todo el Consejo de Gobno. se habían retirado de esta ciudad hacia Laguna de Perlas y no dejé de temer q. intentasen allí una resistencia. Pero n/ fuerzas acudieron en el acto antes de q. pudieran organizar una oposición, y la ciudad fué ocupada sin resistencia de ninguna clase. Así, pues, me es posible asegurar a U. q. estamos en plena posesión de la Mosquitia y q. con la fuerza q. vino de Managua nos bastará sobradamente para mantener la autoridad y la vigilancia debida sobre este punto de la Costa.
El Cnel. Torres q. me ha acompañado desde el primer momento con el entusiasmo y decisión q. U. le conoce, en todo lo q. se refiere a nuestra causa, regresa hoy con sus voluntarios del Rama.
Al él le he entregado los rifles y parque q. tomé en el cuartel de policía porque son de diferente calibre de los de nuestra fuerza de Managua. De esta manera quedará él armado para en un caso necesario.
Al Cabo envié ayer una goleta pidiendo al Genl. Guerrero me envíe
con la debida custodia todos los elementos de guerra q. dejó allí
el Gen¡. Dávila, cuya expedición me duele cada día
más la hubiesen frustrado.
Por una embarcación de Roatán sé en este momento
q. Trujillo y demás poblaciones de la Costa habían estado
desamparados hasta últiria hora, en q. llegaron fuerzas sin armas
porq. allí tenía el Gobno. bastantes elementos bélicos.
El Genl. Guerrero tiene idea (le dejar las armas en mano, con su buena
dotación de parque. Le he encarecido la mayor vigilancia y que prepare
la defensa, pues el Cabo con sus debidas trincheras es muy definible aun
cuando sea infinitamente supe. rior el número de soldados q. lo
ataquen.
Ahora tenemos tres cañones tomados a los mosquitos, lo cual aumenta
la garantía de esta plaza. De modo q. en lo q. se refiere al orden
público U. debe estar perfectamente tranquilo.
Las cosas ya van tomando su curso ordinario, aun cuando el elemento
extranjero no ha querido hacer la menor manifestación en nuestro
favor guardando una reserva q. es la señal más elocuente
del disgusto con q. ve los acontecimientos, y todo esto parece muy natural,
pues como U. comprenderá, esta es una presa q. se escapa a su codicia.
El Vicecónsul inglés en esta, q. es el q. agita por lo bajo a los negros, dirigió un informe mentiroso al Cónsul en San Juan del Norte, procurando, entre otras cosas, arrojar sombras sobre nuestras fuerzas. Aun cuando bastaba nuestra desmentida oficial, q. la dimos bien enérgica por cierto, yo creí oportuno certificar la verdad y los jefes de las principales casas de comercio firmaron el atestado oficial q. tengo el gusto de adjuntarle. El jefe de los moravos me manifestó q. en Alemania mismo nunca vió al ser tomada una plaza, un orden igual y una disciplina tan completa.
Lo q. se refiere al Cónsul en San Juan del Norte y a otra nota del Cónsul americano, lo enviamos al Ministerio de Gobernación. En vista de lo q. es este territorio, de la riqueza q. esto promete, del os edificios públicos q. estamos ocupando, de la renta q. se puede organizar y del prestigio político q. esto da al partido liberal, cada vez me siento más poseído de la convicción de q. al aprovechar el momento oportuno, se ha hecho lo mejor que se podía hacer.
Es evidente que va estaba planteada la dificultad en cuanto a las gestiones diplomáticas con solo la primera protesta del Chief. q. U. había aprobado; así q. el paso de ocupación no aumentaba la delicadeza del asunto y solo nos da la indiscutible ventaja de estar poseyendo esto mientras se dilucida el punto: el cual puede dilatar tanto, cuanto nosotros necesitamos para desarrollar aquí una política de asimilación cuyos resultados inmediatos no debemos poner en duda.
Deseoso q. a la llegada de la presente haya terminado el conflicto con
Honduras, q. gasta tanta sangre y elementos y ocupa toda la tención
del Gobno., quedo esperando sus nuevas órdenes.
De U. atto. servidor,
R. CABEZAS,.
«Bluefields, 16 de marzo de 1894.
Sr. Comandante General Managua.
Señor:
Confirmo a U. mi última carta comunicación de 5 del mes
en curso. De entonces acá se han venido verificando hechos de suma
trascendencia y desgraciadamente adversos a los intereses de Nicaragua.
Aun cuando he informado a U. por telégrafo, confirmo ahora con más
amplitud mis noticias para que sea posible, abarque en toda su delicadeza
esta situación.
Tengo pensado q. la presente la ponga en sus manos el Sr. Cnel. Torres,
quien revelará a U. de palabras todo aquello q. yo olvide.
Después de firmado el protocolo con el Cónsul inglés y el Capt. del buque de guerra, ellos comprendieron q. habían hecho una verdadera torpeza y se propusieron iniciar trabajos los más pérfidos con objeto de nulificar el compromiso q. habían contraído. Una grave indiscresión facilitó muchísimo sus propósitos. Con motivo de un bochinche ocurrido entre los negros y la policía, el Cónsul inglés, de acuerdo con el Comisario, llamaron la fuerza del buque Cleopatra, y ésta una vez en la ciudad, empezó a ejercer, como era natural, tina gran presión adversa a nuestra política. El crimen de los policías, es decir, el asesinato cometido en ellos, se dejó impune y en el Viceconsulado inglés se hizo el centro de una formidable conspiración contra Nicaragua. Se empezaron a levantar especies falsas para dar algún viso a los pasos de fuerza q. premeditaban. Bluefields está compuesta de dos elementos: negros y comerciantes contrabandistas: esto le bastará para saber la atmósfera en q. vivimos. Spellmann, q. juega en todo esto papel importantísimo porq. representa, como U. sabe, una casa poderosa y tan influyente en los Estados Unidos, q. le fueron negados al Ministro los datos q. sobre negociación de maderas pedimos; y con Spellmann, Weinberger, jefe de la Compañía monopolizadora del banano, han verificado meetings y hecho en ellos las peticiones más insensatas y más irritantes contra el poder de Nicaragua, y últimamente acordaron llamar al Cónsul americano. Al tener noticia de esto, resolví ir a San Juan para evitar que ganasen el ánimo del Cónsul y aun cuando me embarqué con todas las precauciones q. me aconsejó la prudencia, no fué posible evitar q. se informasen de mi partida para San Juan, y ellos, para evitarla, apelaron a una combinación de refinada perfidia, en la cual entró e¡ Capitán del buque de guerra Cleopatra. El vapor Yulu, a cuyo bordo iba yo, se- dirigió al costado del vapor de guerra. Yo dormía ya cuando fuí despertado por un oficial del buque de guerra, quien traía una carta del Capitán en la cual se me decía q. pasase a tener una conferencia urgente sobre los asuntos de la Mosquitia. El vapor Yulu debía esperarme mientras regresaba, pero una vez q. llegué yo al buque de guerra, se le dió orden de partir y los comisionados se diirigieron a San Juan, quedando yo en el Cleopatra, en donde si bien es cierto fui objeto de toda clase de atenciones, permanecí contra mi voluntad. Yo protesté al Capitán q. iba en una comisión oficial de mi cargo, pero él, obtenido su objeto, me ofreció q. el mismo vapor de guerra me conduciría en vez del Yulu. Entre tanto los comisionados sorprendieron a Braida, y después q. éste parecía bien animado a favor de Nicaragua, ha venido a ser aquí más inglés q. los ingleses.
Anoche precisamente se verificó una conferencia a la cual se presentaron tanto el Cónsul americano como el inglés, excitados por el licor, al extremo que Braida sin discusión previa y en tono melodramático, formuló de palabra un ultimatum a nombre de los Estados Unidos y del Emperador de Alemania!!! Semejante salida no me pareció seria y llamé al orden al Cónsul, el cual por de pronto presentó sus excusas. Yo quise entrar en la discusión, pero ello no fué posible. Por ejemplo, al afirmar el Cónsul inglés q. nosotros habíamos roto el Tratado de Managua, interpelé al Cónsul americano para q. él, q. apoyaba las aserciones de Bingham, me dijera cuáles eran los puntos en q. habíamos roto el Tratado, seguro de q. no podía responder a esto sino contradiciendo terminantemente las opiniones del Gobno. de los Estados Unidos. Viéndose así vencidos, apelaron al recurso de decir q. yo no tenía representación oficial, a lo q. les repliqué q. sabía mejor q. ellos cuál era la órbita de mis atribuciones, pero q. antes de principiar la conferencia se había declarado q. era una conversación privada y que con aquiescencia de ellos había sido llamado. Aunq. dieron explicaciones sobre el particular aceptando al parecer mi presencia, procuré dejarlos por haberme convencido q. no se quería discutir ni venir a la razón, sino llevar adelante de todos modos un plan preconcebido.
Entiendo q. lo q. se proponen, saliéndose de todas sus atribuciones, será restablecer el Gobno. viejo.
Las pretenciones de los americanos eran más avanzadas de lo q. pudiera suponerse, pero muy lógicas en la ignorancia de esta gente. Ellos en presencia de los Cónsules han hablado de hacer esto una colonia americana independiente de Nicaragua.
Hoy salieron para el Rama oficiales ingleses a hacer observaciones sobre el meridiano 84.15.
Ei asunto, pues, se presenta muy complicado: tenemos dos enemigos formidables sin contar con la fuerza inglesa, cuales son la ignorancia desmedida de los cónsules y los intereses de los comerciantes y explotadores de la costa.
Al mismo tiempo q. doy cuenta minuciosa a U. de estos incidentes, lo
hago con el Ministro en Washington, pero dudo q. este último reciba
con oportunidad mis comunicaciones y si fuese autorizado por U., creo q.
sería oportuno q. yo fuese en un viaje rápido a entenderme
con el señor Guzmán. Algunos opinan q. sería bien
la llegada de un representante del Gobno. aquí. Si ella fuese solo
para hacer una investigación de los hechos, la creo oportuna, pero
no para intervenir en nombre del Gobno. en• estas dificultades q. al pronto
son muy difíciles ocasionarían seguramente un fiasco, quedando
ligado a él el Gobno.
Hay por ahora una relativa ventaja en todo lo q. se hace aquí,
cual es la de que nosotros procedemos en cierto modo por nuestra propia
cuenta sin comprometer hasta el momento la fuerza moral del Gobno. Si viniese
el Genl. Ortiz, por ejemplo, cualquier rechazo lo conceptuaría trascendental,
a no ser q. trajese algún punto de apoyo obtenido del Ministro americano
o inglés. Y podría en verdad negociarse algo de esto porque
es urgente establecer una base provisional que traiga la tranquilidad y
el orden.
Se suceden con tal rapidez los acontecimientos q. no puedo adivinar más o menos lo q. sucederá mientras Udes. obtienen algún resultado en sus gestiones.
Los yankes aquí dirigen correspondencias calumniosas a la prensa de los Estados Unidos y aun pretenden mandar dos comisionados ante el Gobno. de Washington. Yo he escrito también algo para la prensa con el objeto de desbaratar las primeras impresiones y entiendo q. en Washington no puede complicarse este asunto si acude a él con eficacia nuestro Ministro. El Cónsul inglés acepta toda clase de calumnias contra nosotros con el objeto de encontrar motivo para romper el pacto q. él firmó. Actualmente dicen q. hemos envenenado los pozos de la población y por el estilo de esta versión son todas las demás. El rey mosco está constantemente con los ingleses y bajo su custodia. Parece increíble q. el Cónsul americano haya caído en el tosco lazo que le han tendido los ingleses haciéndole meterse a sostener ideas contrarias a las de su Gobno. y política inglesa en América.
Si omito algunos detalles de la situación es porq. confío en q. el Cnel. Torres le impondrá a U. punto por punto de todo lo acontecido, y he preferido enviarlo a él para q. le exponga con lealtad toda la situación y pueda U. tomar todas las medidas que crea oportunas, lo mismo q. juzgar de mis actos, de los cuales conocerá U. por una persona insospechable.
Yo no omitiré medio para continuar informándole de todo por telégrafo. Mientras me llegan sus órdenes sostendré mi actitud de siempre: el deber y solo el deber.
Al venirme de San Juan ordené al Gen. Rivas q. me acompañase porq. como él es Gobor. Intendente de San Juan y Bingham tiene allí sus intereses, su presencia era natural q. le impusiese algo, tanto más cuanto q. le había hecho promesa de no hostilizar a Nicaragua, pero se ha prestado a la sucia conspiración de q. le he venido dando cuenta.
Hace un momento fui a visitar al Capitán del buque de guerra para suavizar un poco la tirantez de la situación. El Capitán me recibió muy bien, y aun cuando los cónsules estaban presentes, no se habló de ningún asunto oficial. Yo creo que de hoy a mañana ellos tomarán alguna resolución y quizá ella pueda ya ser conocida por el Cnel. Torres. Tengo bastantes dudas sobre si ha llegado nuestra correspondencia a Washington porq. hoy en la mañana vino un vapor y no nos trajo todavía carta del Dr. Guzmán q. nos escribía constantemente y por esto creo importantísimo llegar allá con todos los documentos porq. es en aquella prensa y en aquel país donde debemos activar más este negocio.
En espera de sus inmediatas órdenes, me suscribo de U. con toda
consideración atento y s. s.
R. CABEZAS
Bluefields, 17 de marzo 1894.
A S. E., General J. Santos Zelaya, Presidente de la Repea. Managua.
Excmo. Sr.:
Por telegrama q. he dirigido a S. E. se habrá impuesto de las
nuevas dificultades que han surgido despues del protocolo firmado el 4
del corrte. entre el Capitan A. G. Curzon Howe, el Consul ingles y esta
Comisaría.
El Capitan Ilowe ha querido y exigido que la representación del
Consejo Municipal que debía fungir de acuerdo con el pacto, se aumente
en no. de 4 personas más, 2 ingleses, 1 criollo y 1 indio.
Sostiene él q. fué algo más q. ofrecimiento el
q. le hice yo ante el Agente consular americano. Hablábamos realmente
sobre este punto, pero mi ofrecimiento se limitó a sugerir la idea
en la instalación- del Consejo y no hacerla efectiva, porque no
podía ejercer semejante dominio, ni tener facultades para alterar
una base del documento firmado del "modus vivendi" de la Mosquitia, mientras
los gobiernos soberanos arreglan la cuestión. Con todo, el Consejo
tomó en consideración mi sugestión, q. hice solamente
para cumplir mi ofrecimiento, pero como dejo expresado, sin ninguna obligación.
De regreso de San Juan del Norte el "Cleopatra" se ha vuelto a tratar la cuestión.
El Sr. F. A. Pellas, invitado por el Gen]. Cabezas, vino unicamente a prestar sus servicios para ver si con su mediación podía llegarse a un arreglo justo y satisfactorio por nuestra parte, y debo de consignar aquí q. sus esfuerzos han sido de marcado patriotismo hacia Nicaragua. Emprendidos sus trabajos y no obstante la tirantez del Consul ingles, se acordó una conferencia privada en esta Momisaría, a la cual asistieron el mismo Consul ingles, el Consul americano von Braida y el Sr. Pellas. Cada uno ya de antemano tenía formuladas sus bases copia de las cuales he enviado al Ministro de Gobon. para q. S. E. las conozca y forme juicio de las exigencias de los Consules, particularmente del americano, q. dijo presentaba el suyo como últimatum de su Gobno. y del Emperador de Alemania, conceptos q. me causaron sorpresa. Parece increíble q. el señor Conde von Braida esté en abierta oposición con las respetabilísimas opiniones de eminentes estadistas de los Estados Unidos, y mucho más increible cuando en plena conferencia aseguró q. tenía instrucciones de su Gobno. para apoyar la política inglesa en estos asuntos y de sostener el Tratado de Managua de 1860 q. Nicaragua ha roto. El señor von Braida se permitió manifestar q. sus bases eran el resultado de la opinión de más de 50 de sus conciudadanos declarada en la reunión que habían tenido, cuya opinión él apoyaría; en esta virtud le contesté: q. en tal caso yo preferiría el antiguo estado de cosas, el gobierno de los negros, al de los americanos residentes en esta ciudad. Esto, nacido del calor de la discusión, lo tomó el como insulto, desbordándose en seguida groseramente en altas voces contra Nicaragua, por ofensas, decía q. el Gobno. le había inferido anteriormente por las q. se vengaría en su oportunidad. Debo hacer presente a S. E. q. el Sr. von Braida y especialmente el Consul Bingham, estaban excitados como resultado de la comida, desdiciendo ambos en sus impropias maneras del decoro y circunspección de su carácter, hasta extremo de levantar voces y golpear la mesa el Sr. Bingham. Por supuesto q. ya no era posible ninguna inteligencia y la conferencia terminó sin el buen éxito q. esperaba. Sucedió esto antenoche. Ayer por la mañana me insinuó el Sr. Pellas la conveniencia de pasarle una carta al señor von Braida explicándole q. en manera alguna me había propuesto ofender a él ni a sus conciudadanos; y al efecto le dirigí la carta q. en copia le acompaño para q. S. E. esté al tanto de este incidente, como asimismo de su contestación. por la cual verá la negativa del tipo. El Gobno. me parece, debe tomar en cuenta la conducta q. el Consul americano ha observado en estos asuntos, porq. no puedo creer q. ella sea ajustada a instrucciones del Ministro residente en Managua ni del Departamento de Estado en Washington.
Esta, pués, en grave complicación la cuestión de la Mosquitia, causada más bien por los americanos residentes q. por los ingleses: los primeros quieren imponerse y adueñarse enteramente de la situación política de este territorio reservado, después q. ellos mismos eran los q. simpatizaban con el golpe q. dimos.
Yo he agasajado y prestado toda clase de atenciones al Capitan Curzón Howe, como era de esperarse, asimismo con los consules; pero el incidente de la prisión del Genl. Cabezas ha venido a cortar casi las relaciones personales y muy cordiales que teníamos.
El Sr. Pellas se regresa hoy a San Juan, lo mismo que el Genl. Rivas, q. también vino.
Nuestro Ministro en Washington no ha escrito nada sobre este asunto de la Mosquitia, no obstante haberle escrito y puéstole un telegrama, vía New Orleans. No comprendo a qué obedece esta falta de comunicación.
Antes de concluir permítame hablarle sobre la patente de Consul de Suiza o de Noruega q. presentará al Gobno. el Sr. J. A. Peterson. No conviene a la nación este nombramiento, y yo le ruego no concederle el exaquatur de ley. Este señor es uno de los más encarnizados enemigos q. tenemos ahora.
Soy de S. E. muy respetuosamente
(f) CARLOS A. LACAYO.
P. D. El Genl. R. Cabezas ha dispuesto mandar al señor don Francisco
E. Torres para informar más a S. E. de todo personalmente a CIUDADANOS
DE LA RESERVA:
Enviado por el Supremo Gobierno, con el objeto de arreglar sobre bases de justicia las dificultades ocurridas últimamente en este territorio, he expedido en cumplimiento de mi deber el decreto que leeréis a continuación. El revela mejor que cualquier otro acto, cuáles son las miras de mi Gobierno y las tendencias de su política, que sólo se encamina a dar a este honrado y laborioso pueblo paz, garantías y progreso.
Ha sido para mí doblemente grato venir a este lugar donde cuento con antiguas relaciones, a traer en nombre de Nicaragua los dones de la paz y de la libertad, y si quedáis, como no lo dudo, satisfechos, se llenarán mis aspiraciones y las de mi Gobierno.
Yo deseo al pueblo de la l serva toda clase de venturas, y estoy seguro de que las obtendrá bajo un régimen de derecho como el que establece mi decreto de hoy, en el cual se consignan preciosas garantías y valiosísimos privilegios.
Bluefields, 28 de Marzo de 1894.
JOSE MADRIZ
JOSÉ MADRIZ
COMISIONADO DEL SUPREMO GOBIERNO DE NICARAGUA
EN LA RESERVA MOSQUITA.
CONSIDERANDO: Que con fecha 19 del corriente el señor Comisario de la República celebró con el señor Cónsul de Su Majestad Británica, un convenio provisional para el Gobierno de la Republica.
Reserva Mosquita, para mientras las altas partes signatarias del 1 Tratado de Managua de 1860 disponen lo conveniente respecto al régimen del territorio reservado.
CONSIDERANDO: Que este convenio fue impuesto por la necesidad de las circunstancias, y determinado por las mismas, para obviar las diferencias suscitadas con motivo del decreto de 12 de Febrero último.
CONSIDERANDO: Que examinada la situación presente, cualquier cambio sustancial que se haga al citado convenio, traerá nuevas agitaciones y dificultades, que es deber del Comisionado evitar; y teniendo tan sólo en mira conceder todas aquellas garantías encaminadas a cimentar la confianza pública, normalizar el comercio y asegurar el orden y la paz, en uso de sus facultades,
DECRETA:
Art. 1"-La Autoridad Municipal de la Reserva Mosquita será ejercida por el Concejo, organizado de conformidad con el arreglo provisional celebrado entre el Comisario de Nicaragua y el señor Cónsul de Su Majestad Británica.
Art. 2"-Las facultades del Concejo Provisional serán las mismas que ejercía el antiguo Concejo Ejecutivo, sujetándose a lo dispuesto en el artículo 11 del presente decreto.
137 José Madriz Diplomático (Colección de documentos). Managua, Ministerio de la Gobernación, 1965; pp. 10, 11.
Art. 3`•'-El Concejo Provisional respetará y garantizará a todos los habitantes de la Reserva, sean nicaragüenses o extranjeros, la seguridad individual, la libertad, la igualdad y la propiedad en la forma establecida por las leyes de la misma.
Art. 4o-Ninguna autoridad de la Reserva podrá expedir disposiciones contrarias al culto establecido; y se respetarán rigurosamente todas las leyes, usos y costumbres que se refieran a la religión.
Art. 5-No se podrá hacer reclutamiento militar dentro de la Reserva Mosquita, y quedan exentas de todo servicio o contribución de guerra las personas residentes en la misma.
Art. 6`°-La policía de seguridad no podrá ser ejercida por fuerza militar.
Art. 7°-El Concejo Provisional procederá lo más pronto posible a la liquidación de la deuda pública de la Reserva.
Art. 8°-Se mantendrá el idioma usado anteriormente por las autoridades y pueblo de la Reserva.
Art. 9°-El Tesorero no pagará ninguna suma de dinero de los fondos sin que previamente haya sido votada por el Concejo Provisional.
Art. 10.-Desde esta fecha en adelante el Tratado de reciprocidad comercial entre la República de Nicaragua y la de los Estados Unidos, se considerará extensivo a la aduana de la Reserva.
Art. 11.-El Comisario, en su carácter de Representante de la Autoridad Soberana de la República, revisará previamente las disposiciones que en lo sucesivo expida el Concejo Provisional, para el solo efecto de determinar si son o no conformes con las leves fundamentales de Nicaragua.
Art. 12.-Todas las disposiciones expedidas por la Autoridad Soberana deben ser fielmente cumplidas en la Reserva. Las autoridades nicaragüenses vigilarán porque dichas resoluciones no sean contrarias a los privilegios municipales.
Art. 13.-Las leyes anteriores de la Reserva, tanto civiles como penales,
quedan vigentes, en cuanto no se opongan a las estipulaciones del convenio
antes citado, ni a los derechos soberanos de Nicaragua.
Dado en Bluefields, a 28 de Marzo de 1894.
JOSÉ MADRIZ.
Señor don Carlos A. Lacayo, Comisario de la Reserva Mosquita. Bluefields.
Managua, 30 de marzo 1894.
El Gobierno se ha impuesto detenidamente de la correspondencia y despachos que U. remitió últimamente y que tratan de los asuntos y gestiones que provocaron las dificultades pendientes con el Consejo Municipal de la Reserva Mosquita.
En el principio no pude hacer menos que aprobar la norma enérgica
de conducta adoptada por U. porque estaba ajustada al modo de ver del Gobierno
y a los intereses y derechos consagrados de la República.
Actualmente debo manifestarle el pesar que me ha causado las determinaciones
tomadas a última hora, dejándose U. sorprender por cónsules
que no tienen ni pueden tener intervención diplomática y
llevando a U. en un camino que podía tal vez conducirnos a la pérdida
total de nuestras esperanzas y esfuerzos.
El convenio celebrado el 19 con el Consul Bingham, no puede recibir
la aprobación del Gobierno porque afecta los derechos de soberanía
de Nicaragua y hasta destruye el espíritu de la letra del tratado
de 1860.
En todas estas gestiones se debe tener presente que en la actual contienda
no existen sino dos partes: Nicaragua y la tal Mosquitia. Indirectamente
se puede admitir la intervención de representantes de naciones amigas,
pero eso debe ser de una manera absolutamente oficiosa y a título
de amigables componedores y nunca como partes activas como aparece en el
Arto. 10 del convenio del 19 en el cual intervienen un cónsul americanocriollos-indios
y demás.
Por este mismo correo, el Hon. Sr. Ministro de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores Dr. D. José Madriz, recibirá instrucciones detalladas para asumir personalmente la dirección de este asunto y espero que U. y el Sr. Inspector de la Costa cooperarán con él de una manera eficaz para la mejor solución de este enojoso asunto.
Con muestras de aprecio me suscribo de U. muy atento servidor
(f) J. S. ZELAYA
Adición. Se autoriza a U. para que aumente la fuerza que tiene, al número que crea conveniente para hacer respetar la soberanía de Nicaragua, debiendo colocar en el Bluff una pequeña guarnición para poder atender a cualquier dificultad. Esto sin perjuicio de movilizar una respetable columna al mando de un jefe de toda la confianza del Gobierno, para que ocupe ese puerto ron la artillería necesaria, mientras se llega a una solución definitiva.
(f)J. S. ZELAYA»
«Bluefields, 30 de Marzo de 1894.
Señor Ministro de la Gobernación, Managua.
Señor:
No me es posible dar a U. idea completa de la situación de la
Mosquitia, porque las ocupaciones no me dejan para hacerlo ahora el tiempo
necesario. Ese informe lo dará con todos los datos y pormenores
conducentes a la recta apreciación de los hechos, al final de la
misión que se me ha confiado, y cuando ya pueda establecer un término
fijo a los acontecimientos que han venido desarrollándose, y cuya
cadena está todavía pendiente.
Por razones bastantes no creí favorable a los intereses de Nicaragua el restablecimiento absoluto del orden anterior de cosas. Para convenir en ello habría sido preciso poner a las autoridades de la Reserva, en el ejercicio de su poder, las limitaciones que reclaman los derechos positivos e inalienables de nuestra soberanía; hacer prácticos esos derechos en el Gobierno Municipal, y no de puro nombre como lo habían sido antes. Estas restricciones, aunque perfectamente legales, no habrían sido aceptadas por aquellas autoridades, acostumbradas a mandar sin control ni vigilancia, a protestar de palabras, cuando más, respeto al Soberano, al propio tiempo que procuraban anular en lo posible su legítima influencia.
Un proceder distinto de nuestra parte habría sancionado con algo
más que la simple tolerancia los abusos contra los cuales ha protestado
Nicaragua en más de una ocasión; protesta que la pone en
el deber de mantener su palabra, a pesar de dificultades, y puesto que
se funda en la justicia, para no cometer la inconsecuencia de dirigir cargos
y promover disputas por razones que después sean contradichas por
ella misma.
Pero este Gobierno mosquito así definido no habría sido aceptado por nadie: criollos y extranjeros habrían protestado contra él; y era un verdadero insulto al buen sentido poner bajo la dependencia de una tribu, que no tiene conciencia de sus derechos y que carece de toda noción de gobierno, a una comunidad de extranjeros, compuesta de hombres de aptitudes superiores, acostumbrados a vivir en su país al amparo de un régimen de civilización.
Nuestro deseo de restaurar el orden no debía llevarnos al extremo de lesionar gravemente los sagrados intereses de la Patria. Cediendo todo en esta ocasión y restableciendo cuanto existía antes, habríamos arrojado al abismo el arma poderosa con que podemos más tarde hacer respetar nuestro derecho. Por otra parte, en la inquietud reinante muy poco, influye la cuestión de legitimidad. Mal podía la colonia americana, que ha sido grande elemento de oposición contra nosotros, preocuparse por los supuestos derechos de una tribu semibárbara. Los jamaiqueños y los criollos tampoco han hecho caso de la suerte de los indios, pues a ellos más bien les interesa el atraso de éstos, a fin de manejarlos a su antojo.
La cuestión para los americanos ha sido de intereses mercantiles: han creído que Nicaragua iba a implantar en la Reserva sus tarifas de aduana, con lo cual sufriría perjuicio el comercio de estos lugares, que ellos tienen casi monopolizado.
Los jamaiqueños y los criollos han visto la pérdida de su poder y de los logros consiguientes. Unos y otros se ligaron para hacer en común la resistencia.
Explotaron en las masas el odio que existe contra nuestro Ejército, haciendo circular constantemente rumores de que se aproximaban nuevas fuerzas del interior para destruir a Bluefields; y el súbdito inglés Mr. liatch avanzó en esta tarea tan ingrata, hasta el punto de presentar a todo el mundo una botella de agua turbia, con un rótulo descriptivo del contenido, asegurando haber tomado el líquido de un pozo de la población y averiguado por el análisis químico, que contenía cantidad considerable de sustancias tóxicas. Los que oían la especie acusaban a los españoles (como se designa a la gente del interior) de haber sido los autores de tan monstruoso atentado contra la vida del vecindario.
Con supercherías de este género se ha mantenido la desconfianza en los ánimos; y habría sido punible complacencia acceder a las pretensiones de hombres que apelan a medidas tan repro. bables para el logro de sus aviesas miras.
Creí pues, que en tal situación lo mejor era dejar las cosas en el estado en que las había hallado, hacer cumplir el convenio provisional celebrado por el Comisario con el Cónsul de Su Ma. jestad Británica, y a obtener la cooperación en el Gobierno Pro. visional de los individuos más importantes del vecindario.
Para esto mientras elaboraba, en unión del General Cabezas, un decreto tendiente a asegurar las garantías individuales, el orden público y la regularidad del comercio, inicié conferencias con varios ciudadanos sobre la forma de llegar a un avenimiento. Mis esfuerzos han sido estériles: he obtenido buenas palabras, manifestaciones corteses, pero absoluta terquedad en el fondo. La publicación del decreto no produjo la impresión favorable que era de esperarse, porque espíritus malévolos hicieron creer que era aquello un lazo que se tendía a los incautos, una falsa promesa que no tardaría en ser violada.
En la noche de ayer se celebró un meeting, convocado por un aventurero americano, corresponsal del Picayune, de Nueva Orleans, en el cual habló éste de la conveniencia de llamar al Jefe de Laguna de Perlas y restablecerlo en el goce de su anterior poder, en unión del extinguido Concejo Ejecutivo; se nombró al efecto una comisión que lo trajese de aquella ciudad de Blueffields.
Esa resolución adoptada en tal forma, a propuesta de un individuo que nada tiene en la Reserva, que no es siquiera vecino, y que emplea en su discurso palabras ofensivas para Nicaragua, es esencialmente subversiva. Veremos si se lleva a cabo. En tal caso, yo prohibiré terminantemente la restauración, y reclamaré el estricto respeto a la Autoridad Soberana; advirtiendo a todos, que si tantos esfuerzos de mi parte no han bastado para atraerlos al terreno de la razón, asumiré una actitud cual corresponde a mi deber, y muy pronto haré efectivos con la fuerza los derechos que presento.
Es, pues, necesario traer tropas en número de cien hombres y dos piezas de artillería, que se pondrán en el Bluff. El General Cabezas los pide ahora por telégrafo al Comandante General, y espero que cuando U. reciba este oficio, la fuerza vendrá en camino.
Hay muchos pormenores que quisiera consignar, porque cada uno contribuye a formar el conjunto, y son numerosos los que se han cruzado en esta cuestión; pero debo terminar la presente. Como he dicho, mi último informe comprenderá hasta el más pequeño detalle.
Confíe el Gobierno en que este asunto se maneja con alta prudencia; pero que la justa discreción dista de poder convertirse en debilidad.
Soy del señor Ministro, respetuoso servidor,
JOSÉ MADRIZ,
TELEGRAMA
Bluefields, 30 de Marzo de 1894.
Señor Ministro de la Guerra. Managua.
Señor:
La situación es favorable a Nicaragua en el aspecto internacional.
Las dificultades son sólo de orden interior, e importa reprimirlas
con la fuerza, si es preciso. El General Cabezas pide hoy a ese mando cien
hombres y dos piezas de artillería; deseo que se atienda su solicitud.
Pensamos ocupar el Bluff. Después de la despedida de nuestra primera
fuerza, las cosas han cambiado. La actitud de los ingleses' se mantiene
un tanto pasiva.
Mi propósito se reduce a hacer efectiva la soberanía de
la República. Esté tranquilo, que lejos se ven las cosas
de otro modo. Tengo fundada opinión de que ir adelante es mejor;
y no doy paso sin tomar en cuenta la honra de Nicaragua y los grandes intereses
comprometidos aquí.
Su atento S. S.,
JOSÉ MADRIZ
Bluefields, 30 de Marzo de 1391.
Señor Cónsul H. F. Bingham, San Juan del Norte.
Muy señor mío:
Tengo el placer de enviar a U. atento saludo y de manifestarle Desde
mi llegada a ésta, me consagré con todo empeño a procurar
eficazmente el restablecimiento de la confianza pública y la participación
en el Concejo de las mejores personas de esta localidad, tomando como base
el convenio provisional celebrado por U. con el señor Comisario.
A este fin dicté el decreto que por separado le envío, en
el cual se consigna la seguridad de las más amplias garantías.
Inicié, además, conferencias con varios caballeros para inducirlos
a cooperar en la benéfica tarea que había emprendido. He
tenido la pena de no ver hasta ahora coronados mis esfuerzos. Se me han
opuesto dificultades, faltas de razón, por personas que debieran
tener tanto interés como yo en llegar a perfecto avenimiento. No
ceso en mis trabajos, pero he pensado variar un tanto mi línea de
conducta, y darle a mi actitud un tono de energía necesaria, pues
bien sabe U. que el prestigio de la autoridad debe mantenerse, y que sin
ese respeto el orden es imposible. Mi benévola intención
en este asunto me inclina a desear que todo se allane armoniosamente, pero
estoy viendo que la deferencia no siempre produce buenos resultados.
Anoche se reunió un meeting convocado por un corresponsal del
New Orleans Picayune, y se propuso, en términos ofensivos para Nicaragua,
y en forma subversiva, la restauración del Jefe de la Reserva y
del extinguido Concejo Ejecutivo, sin cuidarse para nada de lo que pensasen
o dijesen las autoridades de la República.
Continúa, pues, el espíritu de oposición, y no
tan sólo se ha puesto en duda la rectitud de mis propósitos,
claramente manifestados en mi decreto de anteayer, sino que personas revoltosas
llegan hasta el extremo de desconocer los buenos oficios de U. en este
asunto, propalando que se entregó indebidamente a las pretensiones
de Nicaragua.
Acaban de estar en mi oficina los señores Braida y Hatch a tratar
de la situación, y a proponerme un medio que ellos creen bueno y
que guarda armonía con el convenio provisional. He tomado en consideración
la propuesta, agredecido a sus buenos oficios.
Ojalá en otra pueda comunicar a U. mejores noticias mi deseo
de que pase agradables días.
Con todo aprecio, me firmo de usted atento seguro servidor, JOSÉ
MADRIZ
«Bluefields, 1" de abril, 1894.
Sr. Comandante General. Managua.
Señor: La correspondencia adjunta debía ser puesta en manos de U. por el Sr. Conel. Torres, pero el Dr. Madriz la trajo distraídamente.
El curso de los acontecimientos es aquí sumamente irregular. No se puede decir lógicamente q. viene dentro de un rato porq. todo depende de caprichos de la casualidad cuando la lucha es con elementos en cierto modo ciegos. No creía yo oportuna, por ejemplo, la venida de un comisionado oficial del Gobno. y ella ha sido oportunísima. Cuando yo escribía mi carta del 16 en la q. hablo a U. de este particular, esta situación era violentísima. Teníamos la fuerza inglesa en tierra, el pueblo alentado por ella, la colonia americana convertida en una falange filibustera y agente de la malicia inglesa. Todo era amenaza, presión, calumnias, y una intriga constante ejercida por todos los medios sobre el Capitán del Cleopatra. Pero desde q. luí detenido por este, las cosas principiaron a cambiar. Los oficiales ingleses rectificaron el concepto q. se les había hecho concebir de mí, y estuve en posibilidad de iniciar con fruto pláticas de arreglo. Traje conmigo de San Juan al Sr. Pellas, q. en este asunto de la Mosquitia ha trabajado como buen patriota, y él me servía de intérprete y mediador a la vez. Con todo;. regresó a San Juan sin haberse obtenido ningún resultado. Yo, no dejé mis conferencias con el Sr. Cónsul Bingham y obtuve por fin la solución q. verá U. ha servido de base a los trabajos del Sr. Dr. Madriz. A la par de este cambio, cuyo principal detalle era la salida de la fuerza inglesa, se fué verificando otro no menos importante. El Cónsul Braida reaccionó en cierto modo de sus primeros ímpetus comprendiendo sin duda q. había ido demasiado lejos, q. había favorecido la política inglesa y q. sus conciudadanos lo habían convertido en agente de juegos puramente de bolsa. De este modo las cabezas legales de la oposición formidable q. se nos hacía, dieron un cuarto de conversión y desde q. no hubo bayonetas de S. M. el problema fué menos oscuro aun cuando en el fondo no dejó de fermentar un odio terrible q. estallará siempre q. venga una ocasión propicia.
A virtud del pacto celebrado con el Cónsul inglés, se pretendió organizar el Consejo, pero todos los círculos se negaban tercamente a tomar parte en él y se estableció en torno nuestro un verdadero bloqueo moral y material. Se suspendió el tráfico con el Rama y quedamos verdaderamente encerrados y herido mortalmente el interés nicaragüense porq. paralizados los vapores no había corte de banano. Se pensó en Bluefields hasta en cerrar los establecimientos y se hubiese esto verificado si los chinos q. son los q. rompen esta máquina neumática del monopolio en la costa, no hubieran tenido establecimientos q. no entran en com. plots de ninguna especie.
Es difícil, Genl., formarse una idea de los obstáculos q. presenta una lucha como esta en q. no se tiene más fuerza q. el propio carácter y el prestigio moral que presta un principio como es el de la soberanía, ahora combatida de un modo abierto y des. carado. Para colmo de la crisis fué muerto un americano por las autoridades del Rama y en momentos en q. yo estaba en una conferencia con el Cónsul y los comerciantes americanos, se presentó un correo con una manifestación de los yankes del Rama pidiendo protección al Cónsul. Hubo q. suspender las negociaciones y los revoltosos encontraron tema para nuevas y más violentas declaraciones.
Después de todos estos episodios, U. más o menos puede medir cuál era nuestra posición. Tanto el Cnel. Torres, como el Sr. Dr. Madriz, podrán decir a U. de otros obstáculos quizás los más insuperables con q. se ha luchado y aun cuando mis actos han merecido la alta apróbación de U. y hasta su aplauso, bien comprendo q. haya llegado al Gobno. parte de esta atmósfera hasta impresionarle y hacerle temer una catástrofe.
Debe Ud. estimar las causas q. en el presente caso me obligan a dar una explicación en cierto modo deficiente de mis actos. Creo q. U. conoce hasta dónde llega mi consecuencia en la amistad y si solo de mi se tratara, ni una alusión haría a los cargos en q. se me complica en el interior. Yo no he perdido mi carácter, trabajo constantemente y con el estimulo de dar a mi país una valiosa conquista. Alego en mi favor porq. en este momento necesito la fé y confianza de Uds., la necesito para q. tenga mejor éxito la revolución aquí iniciada. A la distancia en q. estamos puede verse este asunto bajo un prisma diferente y si U. no creyese en la prudencia y esfuerzos q. pongo, en cuanto lo permiten mis facultades, en esta capital cuestión, se podría vacilar en la política q. se inicie con Inglaterra y sería perdido todo lo q. a pesar de conflictos mil ha venido a obtenerse. La base diplomática es muy firme, no desconfiemos ni retrocedamos hasta quemar el ulto. cartucho. Aquí se me dijo q. en el Gobno. hubo por un momento la idea de restablecer el Chief y esto habría sido retroceder tanto, q. las consecuencias para Nicaragua serían fatales porq. se habría perdido no solo el dominio q. más o menos es ahora nuestro, pero también la multitud de documentos q. en el terrero de la razór, y del derecho internacional nos dan una incuestionable ventaja.
Ha sido para mi una gran satisfacción la llegada del Ministro de RR. EE. tanto porq. tia venido en un momento favorable, cuanto porq. él conoce perfectamente esta cuestión y con sus luces e inteligencia sabrá obtener un completo trifunfo. Desde su arribo me he puesto a sus órdenes y estamos perfectamente de acuerdo en la política q. debe adoptarse. Sus primeros trabajos han sido fructuosos porq. se ha establecido alguna confianza. El decreto muy liberal q. expidió el 28 no ha vencido las resistencias, pero él hace perder pié a la revuelta y tengo fé en q. de hoy a mañana se organice el Gobno. provisional.
El buque de guerra vino ayer no trajo nada nuevo sino la noticia dada al Sr. Ministro Madriz por el Vicecónsul de no haber recibido instrucciones porque están pendientes ya los preliminares del asunto establecidos por el Ministro de los Estados Unidos en Londres. Como U. sabe, el Embajador en Inglaterra es el mismo Mr. Bayard q. ha escrito en la cuestión mosquita la última palabra. Mucho pesan los cañones ingleses, pero no creo q. ellos los empeñen por tan poca cosa y sobre todo Nicaragua habrá hecho un esfuerzo indicado por su destino y por la oportunidad propicia q. se presentó.
Piensa el Dr. Madriz y en mi concepto con mucha razón q. no debe darse por entablada ninguna gestión con el Ministro inglés, hasta q. él no lleve sus informaciones y como se comunicó su viaje a esta, es muy plausible la excusa q. se dé aplazando toda respuesta formal mientras el Gobno. está en plena posesión de la verdad por las informaciones de su Ministro de RR. EE.
Si el Cnel. Torres, no hubiese salido a la llegada de la presente, debe activarse su salida porq. no tengo una persona de mi confianza en el Rama.
Como ahora el telégrafo con S. Juan está corriente, U. tendrá mis noticias sin pérdida de ocasión.
De U. atto. s. s.
(f) R. CABEZAS:~>193.
«Bluefields, 19 de Abril de 1894.
Señor Ministro de Nicaragua, Dr. Don Horacio Guzmán. Washington.
Señor:
Según me dice el General Cabezas, ha dirigido a U. informe completo
de los hechos verificados recientemente aquí, desde el principio
de su desarrollo.
La ocupación militar de esta ciudad, en el ejercicio de un de.
recho indisputable de Nicaragua, derecho que el Gobierno ame. ricano ha
sido enérgico en reconocer y proclamar; y cuando nues. tra seguridad
exterior, en medio de una guerra peligrosa, reclamaba más que nunca
el reconocimiento absoluto de esa facultad inherente a la soberanía,
despertó en el Gobierno Municipal de la Mosquitia injustificable
oposición contra Nicaragua, hasta in. tentar el desconocimiento
de la autoridad que representa los de. rechos de la República.
A consecuencia de tan grave falta, vino el decreto de 12 de Febrero
expedido por el Inspector General de la Costa Atlántica. No debía
permitirse que, en momentos de conflicto para la Patria, el Jefe de una
tribu de indios favoreciese, siquiera indirectamente, las hostilidades
del enemigo y facilitase sus planes. En cualquier forma que se considere
ese decreto, su causa ha sido el haber faltado las autoridades de la Reserva
al estricto deber de sumi. sión en que están constituidas
respecto a Nicaragua. En el Tratado de 1860 apenas figuran como objeto
del mismo; y no tienen, por tanto, derecho de interpretar su significado
legal, ni de oponerse a la interpretación que le dé alguna
de las altas partes contratantes.
Ocupada la ciudad se entablaron pláticas de arreglo entre el señor Comisario y el Cónsul de Su Majestad Británica con intervención del Capitán del Cleopatra. -De ellas resultó un convenio provisional para mientras Nicaragua y la Gran Bretaña resolvían diplomáticamente las difirencias ocurridas; en virtud de este convenio salieron nuestras fuerzas de Bluefields el 5 de Marzo. En la noche de ese día los enemigos de Nicaragua hicieron estallar, quizá calculadamente, un motín en la ciudad del cual resultaron muerto un policía nuestro y otro herido, sin que a los insurrectos se les haya ocasionado daño. Por tal motivo, el Comisario con. sintió en la traída de cincuenta marinos ingleses, a insinuación del Vicecónsul británico, con lo cual quedó esto a merced de fuerzas extrañas.
Dueñas de la población, el Jefe de ellas olvidó el compromiso de mantenerse a la orden del Comisario, dictó por su propia autoridad medidas generales de policía, puso la ciudad en servicio de campaña, hizo desembarcar y colocar en el muelle principal una pieza de artillería, extrajo y remitió a San Juan del Norte los elementos de guerra que el Gobierno mantenía en la población, desarmó a unos soldados nicaragüenses que venían de Corn Island, y procedió en fin, como si Bluefields fuese parte del territorio británico. Conviene tener presente que pocos días antes habían los ingleses desembarcado en el Bluff, sin permiso del Comisario ni del Inspector de la Costa. Por estos hechos atentatorios, el primero dirigió al Capitán del Cleopatra, una protesta que ya habrá recibido U. duplicada.
Después de haber llegado la hostilidad de dicho Capitán hasta retener indebidamente a bordo de su nave el Inspector General de la Costa Atlántica, valiéndose para atraerlo del recurso de invitarlo a una conferencia, un sentimiento más justo de nuestro derecho y de la actitud patriótica asumida por nuestros empleados, fue abriéndose paso en el ánimo de aquél, lo mismo que en el del Cónsul, al través de las primeras impresiones tan desfavorables a nuestro Gobierno y nuestro pueblo. Convinieron, por fin, en un nuevo arreglo provisional, que no ha surtido el buen efecto que era de esperarse, porque los más exagerados no se muestran satisfechos, y han puesto especial empeño en formar el vacío alrededor de las autoridades de Nicaragua. La mayor parte de los nombrados para el Concejo Provisional se han excusado: el comercio americano, por razones que después expondré, se mantiene en oposición, desconociendo la legalidad del nuevo régimen; y la tranquilidad ha estado muy distante de los ánimos, perturbada por noticias alarmantes que muchos hacen circular constantemente.
Así era, como hoy, la situación cuando llegué a esta ciudad. Con el más sano propósito y con la ilusión de que la mayor deferencia de mi parte produciría el mejor resultado, me dediqué a tratar de medios conciliatorios y de atraer a la gente más buena y propietaria del lugar a intervenir en el Concejo, para apoyar sobre la base firme de la opinión el modus riveudi establecido.
Estériles han sido mis esfuerzos. Los reaccionarias quieren ver de nuevo al Jefe indio y al extinguido Concejo Ejecutivo en el pleno goce de su autoridad. Como U. comprende, es imposible que tal cosa se realice porque sería en el Gobierno de Nicaragua el colmo de la debilidad, y ante los ojos del mundo culto el colmo del ridículo, esa restauración del Jefe de una tribu semi-bárbara, que no es más que pobre instrumento de algunos extranjeros, que explotan en provecho de sus intereses personales la sumisión absoluta en que lo mantienen. Además, ¿cómo restaurarlo después de haberlo calificado de rebelde y de enemigo de la soberanía nacional? Ni el Cónsul inglés, ni el Capitán del Cleopatra pudieron triunfar en tan peregrina pretensión; y z pesar de su insistencia en este punto, tuvieron que reconocer la justicia con que el Representante de Nicaragua se opuso tenazmente a ese paso.
Lo único, pues, que ha podido hacerse, y que yo he procurado con esmero, es dar a todos la seguridad de que gozarán ampliamente de las garantías que tienen derecho a reclamar, y de que no se trata de establecer innovaciones perjudiciales a las personas ni a los intereses. Con tal objeto, dicté el decreto de 28 de lanterior, del cual envío a U. algunos ejemplares. En presencia de esa ley tan liberal, y que es enteramente práctica, debieron concluir la inquietud y los temores infundados. El alma del Gobierno se transparenta en esa obra, y ya no es posible pen. sar que Nicaragua trata de imponer aquí '"i régimen de descon. cierto y opresión.
Sin embargo, han continuado la tirantez y la intransigencia; los principales vecinos a quienes se ha invitado a entrar en el Gobierno, han rehusado con buenas maneras admitir empleo; y prácticamente he visto fracasar mi intento y desvanecerse las esperanzas que había concebido.
En esta posición es digna de lamentarse la conducta de los principales
ciudadanos americanos vecinos del lugar. Rechazan la intervención
de Nicaragua por creerla perjudicial a sus inte. reses, figurándose
que bajo nuestro régimen sus propiedades care. cen de protección
legal, y que el comercio americano se verá pronto amenazado de ruina.
Este modo de pensar es absurdo: mal puede Nicaragua ser adversa a los intereses
americanos, cuando éstos significan para ella vital elemento de
progreso; es injusta la idea que se tiene de nuestras instituciones políticas;
y tratándose de la situación presente, nadie ignora ni es
capaz de desconocer que respetamos los motivos de gratitud que nos ligan
al Gobierno americano, que ha sido siempre, en el asunto de la Mosquitia,
nuestro mejor amigo y el más celoso defensor de nuestros derechos.
La oposición de los americanos no es ni puede ser inspirada
por simpatías hacia el régimen anterior, cuyos vicios han
sido los primeros en censurar. El mismo Capitán Seat, que ha ido
a los Estados Unidos con el encargo de contrariar nuestra poli. tica, era,
ayer no más, censor severo de los abusos e irregularidades del llamado
Gobierno mosquito. En un informe que sobre esta materia pasó al
Cónsul Braida, cuyo original según éste me ha informado
se remitió al Gabinete de Washington, pinta con colores de muy mal
tono la situación de la Reserva, antes del decreto de 12 de Febrero.
¿A qué otro móvil puede, pues, obedecer un cambio
tan notable sino a la cuestión de intereses mor. cantiles? Uno de
los americanos me ha dicho que todos están en la creencia de que
Nicaragua establecerá pronto aquí sus tarifas de aduana,
lo cual les causará graves perjuicios. Se desvanece esta objeción
con tomar en cuenta lo que dispone el articulo 5" del convenio provisional.
Varios de ellos son tenedores de bonos de aduana, que ilegalmente emitió el Gobierno de la Reserva: se figuran que tales bonos no serán reconocidos, y seguro que en esto comprenden, desde ahora, la razón que pudiera oponérseles. Ese temor no ha sido motivado por nosotros, que hasta la vez no hemos dicho sobre el particular una palabra definitiva. Para formar mejor juicio del caso, he mandado liquidar la deuda pública de la Reserva, según verá U. en el artículo 84 de mi decreto. Ayer vinieron seis comerciantes a mi oficina a interrogarme acerca de esto, y yo les dije que, "sin manifestar mi opinión concreta, por falta de datos, aceptaba en términos generales el principio de que debía el nuevo Gobierno cumplir las obligaciones del-antiguo, legalmente contraídas".
Mi propósito es este: si esa emisión de bonos es de pequeña cantidad, como se me ha dicho, hacerla pagar sin objeción; pero si fuere grande, y hubiere fraude de por medio, según piensan algunos, entonces no ser tan indulgentes, ni acceder al pago, hasta que no pueda esclarecerse el problema. Debe constar en los libros del Tesorero el valor de la emisión; y para la presentación y registro de los documentos se designará a los acreedores un plazo perentorio. Me llama la atención, acerca de esto, el punto de legalidad, porque hace cuatro años el Comisario negó al Concejo Ejecutivo el derecho de emitir ese papel, y el Concejo mandó retirar el entonces circulante.
Por un error, cuyo origen desconozco, parece que el Cónsul americano escribió al Departamento de Estado de ese Gobierno, que el de Nicaragua había convenido en ceder a Inglaterra Corn Island en cambio de la Mosquitia. No necesito decir a U. que tal especie es de todo punto falsa, y que por ningún motivo consentiríamos nosotros en ceder un solo palmo de nuestro territorio, mucho menos en cambio de lo que legítimamente reclamamos y nos pertenece.
Un incidente lamentable vino en días pasados a complicar nuestra situación y a dar pretexto a la actitud de los americanos.
Un ciudadano de los Estados Unidos fue muerto en Rama por el Gobernador de Policía. Las autoridades superiores lamentaron ese delito, puramente personal, y el Gobernador Intendente mandó al Distrito del Siquia un nuevo empleado con instrucciones expresas y terminantes de asegurar al reo y juzgarlo sin demora, con arreglo a la ley. Como dicho empleado no procedió con la energía precisa, el Superior lo repuso con el señor Goodell, que, por su carácter de ciudadano americano, inspira confianza a los extranjeros, mientras que su honradez sirve de garanti:a a nuestros nacionales. El señor Cónsul americano se manifestó muy satisfecho del procedimiento.
Como Nicaragua no debe desistir de su derecho de ocupar los puestos militares de la Reserva, de los cuales el más importante es el Bluff, máxime en ptesencia de la posibilidad de un trastorno, se ha dispuesto hacer venir cien hombres para situarlos en aquel punto. Estos no corren el peligro de que se les obligue a salir como la fuerza anterior, porque ya U. conoce las circuns. tancias que influyeron en esa salida, y no son ahora las mismas. Bueno es que U. haga saber eso al señor Secretario de Estado, y vea si puede obtener (le él un cablegrama para el Capitán del buque de guerra americano que vendrá pronto, recomendándole haga respetar ese derecho de Nicaragua, en caso de que las fuerzas navales inglesas quisieran exigir violentamente la desocupación.
Soy de U. con todo respeto, atento y seguro servidor,
JOSÉ MADRIZ
«Depositado en San Juan del Norte a la 1-30 p.m., del 3 de 1894.
Trasmitido Palacio a las 9 p.m., del 8-4 de 1894.
Bluefields 31 de marzo.
Comdte. Gral.:
Confirmo a U. mi telegrama de anteayer pidiéndole el envío
de una columna de 100 hombres y dos cañones, al mando del Coronel
Torres.
El Ministro Madriz opina que se recabe si es posible una nota del Ministro
Baker para el Cónsul Americano sobre la venida de esta forma, que
sólo tiene por objeto ocupar el Bluff. No creo difícil obtener
esto, porque ha sido sostenido oficialmente por el Ministro Bayard nuestro
derecho de mantener puestos militares. Esto tiene por objeto que no se
intranquilicen los ciudadanos ame• ricanos en Rluefields. El buque de Guerra
partió hoy; el capitán nc bajó a tierra.
Todo se presenta bajo un aspecto favorable. El comercio ha solicitado una entrevista del Sr. Ministro, que se verificará dentro de una hora. La opinión, pues, va cediendo.
Le suplico no olvide que de lejos las impresiones no reflejan toda la
verdad; tengan fé y no piensen, como se hace generalmente cuando
se da un paso de estos y hay dificultades, que todo es una locura.
Su atto. s. s. y amigo,
R CABEZAS.
«Depositado en San Juan del Norte a las 7.30 a.m., del 3-4 de
1894. Trasmitido. Palacio a las 3 p.m., del 9.4 1894.
Bluefields, 31 de marzo.
Com. Gral.:
La situación ha variado radicalmente después de la salida
de los ingleses, como lo anuncié a Ud. en mi telegrama del 22. El
Sr. Madriz ha venido muy oportunamente, pues con él podremos trabajar
directamente. Las dificultades del momento son locales y la autoridad de
Nicaragua no debe vacilar un momento, so pena del más completo desprestigio.
Son los negros los que están al frente, no los ingleses. Tengan
Uds. fé en este movimiento. Urge la mayor actividad en el envío
de los dos cañones que pedí a Ud.
Creo oportuno que la fuerza en número de 100 hombres venga del interior porque es muy dilatado reclutar en El Rama y causaríamos allí perjuicios gravísimos. Un "meeting" anoche resolvió llamar al "Chief" y reponer el consejo antiguo. Un aventurero americano lo encabezaba. Cónsul Braida observa ya una conducta más razonable y se manifiesta disgustado de sus conciudadanos. Si ocupamos e 1Bluff con cien hombres y dos cañones todos se pondrían como una seda. Sírvase enviarme en el caso instrucciones con el Cnel. Torres. No debemos prescindir la ocupación del Bluff. Desde él se domina la ciudad y es absurdo suponer orden sin fuerza. El mismo Cónsul Inglés lo creé así. Como todo está paralizado, necesítase con qué sostener por el momento esa fuerza. Por las explicaciones dadas a U. por el Coronel Torres, comprenderá cuál fué la verdadera causa del retiro de nuestros primeros soldados. Ojalá se lograra mandar una fuerza moralizada.
Su Atto. s. s.,
(f) R. CABEZAS.
Depositado en San Juan del Norte, a las 2-30 p.m., del 14/ de 1894.
Recibido en Managua, a las 10-20 a.m.,d el 19/4 1894. S
La Reserva está enteramente tranquila. Criollos y extran. jeros han ido deponiendo poco a poco su enojo y sometiéndose a nuestra autoridad.
El Consejo provisional está funcionando y está compuesto en su mayor parte de personas enteramente amigas de Nicaragua y con cuyo voto contamos de seguro, una vez que deje en vigor ciertas disposiciones. Nuestra fuerza instalada en el Bluff y establecida buena inteligencia con el Almirante Americano, que esperamos de un día a otro.
Regresaré al interior con informe completo de cuanto ha ocu• rrido, mientras tanto les recomiendo con el mayor encarecimiento que no se dejen impresionar por ninguna noticia y que suspendan toda la medida referente al asunto, pues yo aquí haré lo que juzgue conveniente a los intereses de Nicaragua, sin economizar ningún esfuerzo porm ás energía que requiera.
La separación del señor Cónsul Braida, ha venido
en hora muy poco oportuna y mucho he sentido que no se haya tomado un poco
de tregua paar aguardar mis informes, pues como he dicho a U. en mis anteriores,
el señor Braida cambió de tono desde mi llegada y me ha estado
ayudando mucho. Le repito que no se preocupe, que suspenda su juicio mientras
llego, que se mantenga seguro de que yo estoy con vista clara y pulso firme.
Le deseo muy agradables días en unión de su apreciable familia.
Su afmo. amigo,
(f) JOSÉ MADRIZ»' .
SECCIÓN EDITORIAL
Con el propósito de obtener datos exactos respecto á
los diversos incidentes ocurridos en la Reserva Mosquita, con motivo del
desembarque de tropas nicaragüenses, y de arreglar las difi. cultades
por ello surgidas en aquella apartada región de la República,
el Ejecutivo dispuso enviar un comisionado especial á Bluefields,
y en efecto, envió al señor Ministro de Relaciones Exteriores
é Instrucción Pública, Doctor don José Madriz.
La llegada de este caballero á la Mosquitia fué muy oportuna porque ha calmado la excitación de los ánimos, causada por los enemigos de la soberanía de Nicaragua y explotadores de la roomarca, dictando medidas conciliadoras y asegurando al propio tiempo los derechos incuestionables de Nicaragua.
Esperamos el regreso de él ó sus informes detallados, para dar cuenta á nuestros lectores de todos los sucesos ocurridos en la Reserva, desde Febrero hasta la fecha.
Por ahora nos limitaremos á dar las noticias siguientes:
De conformidad con un convenio provisional, se ha organizado un Consejo para el gobierno de la Mosquitia. Lo componen los señores, Dr. don Narciso Barberena, don Jesús Monterrey y don Oscar Lacayo, nicaragüenses; don Dionisio Thomas, don Alberto Schmidt y Mr. Higley. Además de ellos, habrá un séptimo individuo nombrado por el Cónsul británico.
Han llegado últimamente dos buques de guerra á Bluefields,
uno americano y otro inglés. Sus capitanes han ido inmediatamente
á presentar sus respetos al señor Ministro de Relaciones
de Nicaragua.
En un despacho dirigido por éste al señor Ministro de
la Gobernación, le dice: "Tengo la honra de informar á Ud.
que la situación de Bluefields y de la Reserva Mosquita en general,
es tranquila enteramente y promete que no habrá ya trastornos públicos"».
«Hoy debe de haber partido con destino á la Mosquitia el señor Ministro Americano, Mr. Lewis Baker.
Celebramos el viaje del señor Baker porque él ha de contribuir muy eficazmente al arreglo definitivo de las cuestiones promovidas en Bluefields por las colonias extranjeras y al reconocimiento de la soberanía de Nicaragua, de la cual es tan amigo el señor Ministro Americano y el Gobierno á quien representa.
Deseamos á Mr. Baker un feliz viaje y pronto regreso».
Vengo a rendir a US. informe circunstanciado sobre los sucesos acaecidos recientemente en la Mosquitia para dar término con él al cumplimiento de la honrosa misión que me confió el Supremo Gobierno por acuerdo de 18 de Marzo del corriente año.
Como sabe US., cuando el Ejecutivo requirió mis servicios para este asunto de tan elevado interés nacional, yo estaba en León, separado temporalmente del Ministerio, ignoraba las noti. cias que de la Reserva habían llegado a la capital de la Repú. blica: con cuidado me guardé entonces de acoger impresión algu. na que pudiese prevenirse, para recibirlas todas en el teatro mismo de los acontecimientos mediante un proceso formal seguido sobre la gravísima cuestión planteada el 12 de Febrero por el Inspector General de la Costa Atlántica, que suspendió a las auto. ridades de la Mosquitia y declaró ocupada militarmente y bajo la Ley Marcial la ciudad de Bluefields.
Lo amplio de mis facultades e instrucciones y el apoyo absoluto que el Gobierno me ofreció para toda medida que yo tuviese a bien adoptar, ora fuese relativa a los hechos, ora a las personas, pusieron sobre mí la responsabilidad de la situación. Perfecta idea me había formado de cuál era el interés de Nicaragua y cuál debía ser el norte de la política del Gobierno en el asunto de la Mosquitia: en él estaba seriamente comprometida la dig. nidad de la República, y no era dable consentir en que perma. neciese más tiempo fuera de la corriente de la vida nacional aque. lla región tan fértil y risueña que promete ser en días no lejanos un emporio de riqueza y de civilización. Empeñarse por el triunfo y el honor y la justicia y cruzar sin daño al través de los escollos, era intento que ofrecía trabajo muy difícil y requería un caudal abundante de prudencia y energía.
El Comisario y el Inspector lo habían iniciado resueltamente; pero sus esfuerzos no eran apreciados por la generalidad en su justo valor. El país, fatigado por la lucha que acababa de sostener en los campos de Honduras, veía con disguto que se entraba en una nueva empresa sumamente peligrosa por la gran superioridad del adversario que pudiera ponérsenos en frente. El Gobicrno, resuelto a enaltecerse en aquel nuevo riesgo tan digno de su iniciativa, sólo deseaba asegurarse de si era sostenible su posición en el terreno en que estaba colocado. Sobre este punto mis consejos marcarían la línea de su conducta. Estos conceptos sintetizan la delicadeza de mi comisión.
Al llegar a la ciudad de Bluefields, metrópoli de la Mosquitia,
encontré una situación por todo extremo difícil: la
lucha política había en cierto modo cesado para dar lugar
a otra no menos apasionada, la lucha del interés, elemento perturbador
del orden moral que con frecuencia hace infructuosas las medidas de prudencia
y conciliación exigidas por el bien público y aconsejadas
por el patriotismo.
Mi primero y principal esfuerzo tuvo que dirigirse a la restauración
del perturbado equilibrio social, a prosentar la ojiva de la paz y a restablecer
la administración pública, convertida
en un problema de difícil solución, debido a un bloqueo moral y material que, por las peculiaridades de la localidad, pudo establecerse en torno de las autoridades nicaragüenses. Los círculos adversarios, allí todopoderosos, no se conformaban con el cambio operado, porque no podían menos de adivinar y presentir en la nueva política que se iniciaba, una acción regularizadora y eficaz quen o convenía a los que, hasta aquel momento, .habían logrado hacer girar el organismo político y comercial dentro del férreo engranaje de tremendos monopolios y absorbentes privilegios.
Someto a la aprobación de US. mis trabajos en el presente informe, en el cual refiero con todos sus pormenores la historia de los acontecimientos.
DECRETO DE 12 DE FEBRERO HECHOS QUE MOTIVARON LA DESTRUCCIÓN DE LAS AUTORIDADES DE LA MOSQUITIA.
Abierta nuestra última campaña a fines de Diciembre próximo pasado, procedióse tanto en Nicaragua como en Honduras, a la movilización sobre las fronteras, de los respectivos ejércitos. El jefe militar del Litoral Atlántico lejos del centro de los acontecimientos, no pudo recibir con la debida oportunidad aviso directo del Gobierno de la República sobre el conflicto nacional. Nadie esperaba la guerra: ella surgió súbitamente: la terrible calamidad nos encontró en las labores de la paz y en las fructuosas tareas de la administración. Los periódicos de los Estados Unidos fueron los que llevaron a la Costa Atlántica la noticia de tan desastrosa contienda.
El Inspector General se dirigió inmediatamente a sus superiores en solicitud de elementos para proveer a la defensa de nuestra frontera del Norte. El Gobierno había enviado desde el primer momento una columna que arribó en fracciones al puerto de Bluefields del 1^ al 3 de Enero de este año; y su Jefe el General don Miguel R. Dávila, la alojó en el pontón Mabel Comeux, mediante arreglo especial con el propietario para mientras volvía del Rama adonde se dirigió con el objeto de completar su equipo.
La movilización de esta fuerza y de otra que se llevó a Rama, ocasionó una protesta del Jefe mosquito Clarence, dirigida al Comisario de la República, en la cual se niega a Nicaragua el derecho de poner fuerzas en la Reserva y se considera este hecho como violatorio del Tratado de Managua de 1860. La referida protesta ce elevó al mismo tiempo al Gobierno de Su Majestad Británica.
El Comisario contestó sorprendido penosamente por aquel acto de hostilidad de parte de las autoridades de la Reserva, que hasta aquel momento había juzgado amigas sinceras del Gobierno de la República: explicó los motivos que determinaban la movilización de tropas, habló de los deberes que le imponía el deli. cado y difícil estado de guerra en que el país se encontraba, y previno al Jefe que, en cumplimiento de esos deberes, salvaría todos los obstáculos que se opusieran a la defensa nacional y castigaría, cualquiera que fuese su calidad, a los que se rebelasen contra los derechos soberanos de Nicaragua. Agrega el Comisa. rio últimamente que el Gobierno municipal no es parte en el Tratado de Managua y que no existiendo el protectorado de Ingla. terra, no tiene el derecho de protestar ante el Gobierno de Su Majestad Británica, ni le es permitido interpretar las convenciones internacionales de la República.
Mientras se cruzaban estas notas, el General Dávila partió con sus fuerzas en dirección norte. Poco después de su salida, un correo del Cabo enviado al General Cabezas por el Inspector de aquella Comarca, General don Francisco Guerrero, llevó noti. cias alarmantes que hacían temer un ataque a Bluefields por fuerzas hondureñas.
El General Cabezas se apresuró entonces a enviar un correo expreso que telegrafiase de Acoyapa al Gobierno para que éste, con conocimiento del peligro, impartiese las órdenes convenientes.
Con motivo de tales noticias, las autoridades de la Reserva y los comerciantes del lugar se reunieron bajo la presidencia del jefe mosco para deliberar sobre los medios de defensa que debían adoptar. El Comisario y el Inspector General no tuvieron incon. venientes en asistir a la Juma, procurando con esta conducta deferente atraer a buenos términos el Concejo Municipal para que la defensa de la costa se hiciese sin suscitar vanos recelos ni infundada oposición. Este espíritu conciliador no produjo ningún resultado: el Concejo resolvió asumir él sólo la responsabilidad de la situación, para lo cual dispuso el establecimiento de una guardia de 25 hombres en el Bluff que sería reforzada con 50 6 más en caso necesario.
Las medidas tomadas entonces por el Concejo y todas las demás que fuese capaz de adoptar, no podían considerarse ni con mucho, garantía bastante a cubrir el territorio de la Reserva de una invasión enemiga, pues el Gobierno municipal no ha tenido nunca soldados ni elementos bélicos para proveer a su defensa militar, si llegase el caso de ser atacado formalmente por fuerzas extrañas.
Tanto menos era posible que esa medida satisfaciese a las autoridades de Nicaragua, cuanto que muchos significativos incidentes hacían sospechosa la conducta del Jefe y su Concejo. La protesta demostraba hostilidad y la excitación de las masas agitadas por los principales empleados de la Reserva, daba razones suficientes para ver con cautela el procedimiento del Concejo. Mostróse tal la fermentación de los unimos, que el Inspector ordenó se levantase un proceso, puesto que se veía obstinada tendencia a oponerse de hecho a nuestras autoridades. Por otra parte, nadie podía creer que naciese de candorosa vanidad la pretensión del Jefe de conceptuarse apto para la defensa de un extenso territorio y con medios para resistir a fuerzas agueridas y superiores en número, comandadas por oficiales expertos y valientes. Lógico era suponer que sólo se trataba de simular una defensa para dejar franca la acción del enemigo. En confirmación de esto, ocurrió un incidente que referiré de paso, tal como ha llegado a mi noticia.
Después del combate de Ilaya verificado en las inmediaciones del Cabo de Gracias a Dios, el General Dávila y su Estado Mayor regresaron a Bluefields; y no sólo pudieron atacar al Bluff, sino que llegaron también a la ciudad en altas horas de la noche y desembarcaron en ella sin el menor obstáculo. No encontraron un soldado de la Reserva en su puesto; y si en vez de amigos hubiésen sido enemigos los que se presentaban, se habrían apoderado de la plaza sin la menor dificultad, doblando a nuestro país los peligros de la guerra y exponiendo a la República a multitud de reclamaciones justificadas si como único argumento para disculpar el abandono de la costa presentábamos la frívola protesta del Jefe mosco.
Comunicada al Comisario la resolución de armar veinticinco hombres, él autorizó este pasa para mientras llegaban nuevos destacamentos del ejército de Nicaragua, ya pedido con urgencia. El Jefe no aceptó los términos de la nota del Comisario y procedió de hecho en sus determinaciones.
Llegaron las tropas de Nicaragua en el vapor Miranda el día 7 de Febrero; y con este motivo el Jefe dirigió al Comisario un interrogatorio, que es difícil apreciar si no es a su íntegra lectura. Inquiérese en él sobre la legitimidad del Comisario, como si éste no hubiese sido oficialmente recibido por el mismo Jefe en presencia de su Concejo, del Almirante de la armada americana, Mr. Benham, y de los oficiales del vapor de guerra San Francisco. Pregúntase qué Presidente había nombrado el Comisario, siendo así que éste en el discurso de recepción saludó al Jefe de la Mosquitia en nombre del General Presidente Zelaya. Interroga asimismo el Jefe si se respetaba el Tratado de Managua de 1860, si había intento de desembarcar tropas en Bluefields u ocupar toda la Reserva, si se pensaba reincorporar la Mosquitia por la fuerza, y por último si se tenía el propósito de bombardear la ciudad. El Comisario juzgó este documento como una provocación. Si no existía un estado de cosas tal que revelase un con. flicto, inmediato, ¿cómo hubo de sospechar el Jefe que podía llegarse al extremo de un bombardeo? ¿Puede alguien imaginar siquiera que se adoptase semejante procedimiento con una ciudad pacífica y amiga?
Replicó el Comisario al Jefe rechazando tal interrogatorio, recordándole las repetidas notas en que le había notificado el destino de las tropas y el motivo de su movilización, haciéndole presente que al manifestar ignorancia del nombre del Presidente que regía a Nicaragua, desconocía en cierto modo la legitimidad del actual gobernante, y declarándole, por último, que la fuerza nicaragüense sería incapaz de cometer un acto sangriento contra una ciudad inerme.
Tanto más extraña aparece la ignorancia que manifestaba
el Jefe cuanto que un día antes se le había hecho saber que
las tropas se acuartelarían, como siempre, en el pontón Mabel
Comeaux y que saldrían francas a la ciudad bajo el cuidado de sus
oficiales. A esta manifestación repuso el Jefe que no permitría
la entrada de los soldados a la ciudad con armas de ninguna clase, insistiendo
en el concepto de que Nicaragua violaba el Tratado de 1860. De este modo
se—estableció tal violencia en las relaciones, que no podía
menos que suceder un próximo rompimiento. Fue entonces cuando el
Inspector General de la Costa, para prevenir un conflicto peligroso, que
era muy posible si se dejaba que tomase cuerpo aquella resistencia, resolvió
adelantarse operando con movimiento que realizó con toda dirección
en la noche del 11.
Tropas voluntarias de Rama al mando del Coronel Francisco Torres, debían
llegar en el momento mismo de la ejecución del plan concebido, para
reforzar las operaciones en caso necesario. Los Coroneles don Luis Cartín
y don Ramón Ocampo salieron a las doce de la noche a ocupar los
edificios de la Corte y la Cárcel; y el propio General Cabezas se
encargó de tomar el cuartel de policía, único puesto
custodiado, lo que se obtuvo sin dificultad alguna, pues los hombres que
lo guardaban, aterrados por la sorpresa, no hicieron oposición.
A la una y media de la mañana, con precisión militar, presentóse
el Coronel Torres al frente de sus voluntarios, reuniéndose así
más de trescientos soldados. Al amanecer fue distribuida la tropa
en sus respectivos cuarteles. Hasta ese momento los moradores de la población
no supieron lo que había acontecido. Imperó el orden más
completo en la toda de la ciudad, no se oyó un grito durante la
noche, y fueron contenidas hasta las expansiones de júbilo, que
sólo estallaron al amanecer con un ardiente ¡Viva Nicaragua!
lanzado por el ejército, cuando se izaba nuestro hermoso pabellón
bicolor.
Ocupada la ciudad fue expedido el decreto del 12 de Febrero, por el que se la declaró bajo la Ley Marcial y se suspendió a las autoridades de la Reserva. El comercio no interrumpió sus operaciones, la población continuó tranquila, no se ordenó persecución contra nadie, y le fue permitido a un oficial superior del Gobierno depuesto, sacar un poco de dinero del edificio de la Corte y llevárselo a su casa por asegurar que le pertenecía.
Cierra esta etapa de los acontecimientos una última protesta del Jefe de la Reserva, presentada por el Vicecónsul de Su Majestad Británica, Mr. E. D. Hatch, calificando duramente el procedimiento del Inspector General de la Costa.
INTERVENCIÓN BRITÁNICA
El señor Cónsul de Su Majestad Británica en San
Juan del Norte, Mr. H. F. Bingham, pidió informes al Comisario sobre
los acontecimientos del 12, de los cuales tuvo noticia, aunque de un modo
inexacto, por el Vicecónsul inglés en Bluefields. Este denunciaba
haberse izado la bandera de Nicaragua en el edificio municipal de la Reserva:
decía que tropas nicaragüenses habían roto la cárcel
y dejado libres a los prisioneros sobre la ciudad.
Concretaba un cargo: el de haber sido arrestado un súbdito británico llamado J. P. Moody, al cual, decía, se le quitó su dinero y la llave de la caja de la Aduana.
El Cónsui Bingham aseguraba, además, que existía en su poder una protesta del Jefe de la Mosquitia sobre la ocupación de la ciudad: y con relación a todo esto, agregaba finalmente algunas palabras que, en comentario al Tratado de 1860, dirigió el Marqués de Salisbury al Ministro de Su Majestad Británica en Centro América, en 4 de Agosto de 1888, el cual comentario expresa que Nicaragua no podía erigir fuertes, arsenales o puestos militares en la Reserva.
Por deferencia accedió el Comisario a rendir el informe que se le había pedido, y lo acompañó con los documentos necesarios para justificación de sus actos. En este informe se encuentra demostrada la necesidad de movilizar fuerzas sobre la Costa Atlántica, se refiere la historia de las dificultades suscitadas por las autoridades de la Reserva, se revelan las vejaciones a que se sujetó en Bluefields a Jefes y Oficiales del ejército de Nicaragua, y aunque ligeramente se combate la opinión de Lord Salisbury sobre el derecho de Nicaragua de proveer a su defensa y de guardar la integridad de su territorio, se observa por esta nota que las autoridades de Nicaragua no habían roto ni pretendido romper el Tratado de Managua. Era más bien, decía el Comisario, una oligarquía extranjera la que verdaderamente burlaba los pactos entre Nicaragua y la Gran Bretaña. En cuanto a las tropas, los desmiente haciendo ver la malicia del Vicecónsul Hatch, a quien acusa de alta de veracidad.
Muchos son los cargos que se han acumulado sobre las auto. ridades y fuerzas de Nicaragua. Se ha dicho que se establecieron nuevos impuestos y contribuciones forzosas, que la pro. piedad y las personas estuvieron amenazadas, que hubo persecuciones y prisioneros, que se expulsó a muchos habitantes de Bluefields y, lo que es más grave que todo eso, que los espa, ñoles, como se llama a los nicaragüenses allá, habían envenenado los pozos de la población.
El análisis de los procesos que seguí en averiguación
de los hechos, patentiza la injusticia de aquellos cargos: aunque las personas
interesadas, como el citado Moody, se encargan de la justificación.
Consta de las diligencias de entrega que hizo de la Aduana, que tenía
en ella apenas diez centavos, y el dinero de que habla el Vicecónsul,
montaba a dos pesos en papel mo. neda. En cambio, los mismos soldados de
Nicaragua permitie. ron, como queda dicho, al señor Jorge Hodgson,
Secretario de la Corte, tomar de la Caja de su oficina un saco de dinero
en cientos de pesos que se. llevó a su casa escoltado para mayor
garantía.
Desde el día en que se presentó a Bluefields el Cónsul
inglés en el buque de guerra Cleopatra, el instinto de la multitud
adivinó que llegaba un momento propicio a sus manifestaciones. Cuando
el Capitán del Cleopatra visitó por primera vez la Comisaría,
fue seguido por un número de jamaiqueños y criollos en tal
actitud, que el General Cabezas mandó inmediatamente a traer un
destaeatr nto para dispersar el grupo que formaron del edifi de la Comisaría.
Si desde entonces el Cónsul inglés y el Capitán
del Cleopatra hubieran tratado la cuestión con prudencia y elevadas
miras, no hubiera trascendido a las masas el espíritu de subversión
que las agitó más tarde.
Iniciaron esos trabajos con la pretensión de que se izase la
bandera de la Reserva y se levantara el estado de sitio.
Convino en ello el Comisario, prometiéndolo así en una carta al Capitán Howe, lo cual obtenido, hizo éste zarpar el buque a Colón para entenderse por cable con el Comandante en Jefe de la Estación Naval en Jamaica. Al partir dejó un pequeño vapor armado en guerra.
Durante esta primera ausencia del Capitán, ocurrió uno de los hechos más graves cometidos por la fuerza inglesa, que fue su desembarco en el Bluff, presidido por el Cónsul Bingham, arma al brazo, con bandera desplegada, sin haber obtenido antes permiso de las autoridades nicaragüenses.
Este hecho es a todas luces injustificable porque envuelve una ofensa grave y enteramente gratuita contra la República de Nicaragua, cuyo Gobierno cultiva con el de la Gran Bretaña las más cordiales relaciones de amistad.
Después de ocupado militarmente el Bluff por tropas inglesas, el Cónsul Mr. Bingham, alimentó nuevas exigencias pidiendo que se restableciese el statu quo, es decir, la restauración de todo lo que había sido cambiado desde el 12 de Febrero. Para conseguir su objeto, el agente británico llega hasta la amenaza; y como desde el instante en que la Ley Marcial fue levantada, se habían fomentado activamente trabajos contrarios a Nicaragua, la atmósfera de oposición fue condensándose y pesando casi de modo incontrastable.
Sólo un obstáculo se presentaba a los adversarios para avanzar: los soldados y su jefe; contra ellos se dirigieron los ataques y las intrigas. Era cierto que mientras ellos velasen por el honor nacional, ninguno se habría atrevido, romo se hizo más tarde, a atentar contra la soberanía de Nicaragua. Con el objeto de hacerlos odiosos, pintóse al General Cabezas como un hombre capaz de toda clase de atentados: se le imaginaba un tirano trágico y de feroces instintos: propalóse que teas constantemente encendidas rodeaban la población amenazando dejarla en cenizas; y se fingió el pánico y el temor como si, retrocediendo a la Edad Antigua, llegase Atila rodeado de sus bárbaros.
ducha gente sencilla fue víctima de tales engaños y huyó
en efecto, amedrentada. Es significativo saber por el proceso correspondiente,
que no salió de Bluefields una sola familia de importancia.
Volviendo a la nota dirigida por el Cónsul, encuentro debatidos
sus conceptos en la contestación que obtuvo del Comisario. Ella
pone de relieve los absurdos que resultarían si el Tratado de Managua
y cl Laudo del Emperador de Austria, se interpretasen según las
alegaciones del agente británico. El Comisario cree insubsistente
el Tratado de Managua; considera que, por las mismas modificaciones del
tiempo, ha venido a ser baldío; niega la existencia de las tribus
en obsequio a las cuales se celebró el Tratado y hace notar que
el castigo de las autoridades de la Reserva es un acto de jurisdicción
privativa de la República (le Nicaragua y, por tanto, un hecho fuera
ele disputa internacional: declara desautorizadas las amenazas del empleado
consular y le niega, finalmente, el derecho de entablar una controversia
diplomática.
Regresó en tanto de Colón, el vapor Cleopatra, y el Capitán
Howe presentó en apoyo de las pretensiones del Cónsul un
memorial que leyó personalmente al Comisario. Decía que llegaba
a comunicarse con su Comandante en Jefe, que los términos de la
última contestación al Cónsul no los encontraba satisfactorios,
y que pedía que inmediatamente se restableciese el Concejo de los
indios mosquitos y que se retirasen nuestros soldados de la Reserva.
Es oportuno citar, por lo significativo, uno de los párrafos
del memorial: "La continuada presencia de las tropas, decía el Capitán,
refiriéndose a nuestros soldados, no puede interpretarse sino como
una amenaza y manifestación contra el buque de guerra de Su Majestad
a mi mando, el cual representa el otro Poder Soberano signatario del Tratado
de Managua".
Sólo desviándose de toda lógica podía argüirse
de aquel modo tan extraño, y tanto el Comisario como el Inspector
debieron rechazar la pretensión de retirar las tropas, como que
era un derecho de Nicaragua inherente a su soberanía; y en aquellos
momentos, una exigencia de la paz pública tener elementos bastantes
para las garantías de nuestras autoridades, para la guarda del territorio
y la custodia del pabellón nacional.
Por otra parte, ni el Cónsul de Su Majestad Británica
ni el Capitán del buque de guerra estaban autorizados para poner
en tela de juicio esos derechos ni otros menos evidentes. Si los suce.
sos que se verificaban en Bluefields podían ser causa de una controversia
diplomática no eran aquellos agentes inferiores el órgano
legal de comunicación del Gobierno Británico, ni es conforme
a derechos que el alcance que se haya de dar a las estipulaciones de un
convenio entre dos Estados, se regule por la declaración que haga
sobre el particular uno de ellos, siendo parte interesacia en el asunto.
Dio materia la lucha del citado memorial a una conferencia que concluyó con el Pacto de 4 de Marzo, en que se establecía un modus vivendi en la forma siguiente: El Comisario organizaría la policía y un Concejo Municipal compuesto de cinco personas: tres nombradas por él y dos por la elección del Cónsul americano. La fuerza militar sería retirada.
En cumplimiento de este convenio, fueron enviadas nuestras tropas a San Juan del Norte en el vapor Cleopatra. La orden general de ese día revela lo satisfecho que el jefe militar quedaba de la conducta de sus subalternos. FA no imaginaba que en breve sería preciso seguir una información para justificar de los más horribles cargos a los valientes que habían cumplido su misión en la Costa con el más recomendable patriotismo.
Antes de la salida del Cleopatra con esta fuerza, el Capitán dirigió una carta al Comisario para exigirle que no dejara un solo soldado en Bluefields. A primera vista se nota una intención oculta en esta exigencia. No ignoraba el Capitán Howe que de-de que la fuerza nicaragüense puso el pie en las embarcaciones, el populacho empezó a formar grupos y a manifestarse dispuesto a una asonada. Esto se deduce de que el Vicecónsul inglés según consta del proceso que se siguió con motivo del motín ocurrido en la noche, estaba perfectamente informado de las tendencias de los jamaiqueños a un levantamiento. Lo que sabía el Vicecónsul no podía ignorarlo el Capitán Howe que permanecía en el Viceconsulado.
¿Cuál era el objeto de no dejar un soldado en una ciudad tan agitada? ¿Quién no diría que se buscaba hacer fácil el desborde y necesario para dominarlo la presencia de tropas inglesas en Bluefields? Quedaron treinta hombres custodiando los elementos de guerra que se determinó enviar al día siguiente a Rama, y partió el Cleopatra con el resto de la fuerza, dejando en el Bluff el vaporcito armado en guerra.
Como a las 9 de la noche de ese día, un grupo de jamaiqueños
se lanzó sobre la policía nicaragüense, y del motín
resultaron un agente muerto y otro herido. A las descargas de los revoltosos
el General Cabezas voló al cuartel y tomando algunos soldados de
los que guardaban el almacén de guerra, se encaminó al lugar
del tumulto, el cual, con sólo la presencia de los nuestros, se
disolvió en el acto; mas cuando regresaba de su fatiga después
de restablecer enteramente el orden, recibió informe de que el Comisario
y los cónsules habían llamado a los marinos ingleses para
que viniesen a hacerse cargo de custodiar la ciudad.
El jefe militar sostiene que no fue necesario llamar esa fuerza, tanto
porque estaba terminado el conflicto, sin intervención extraña
como porque se habría podido reunir una fuerza nicaragüense
de cincuenta hombres capaz de dar una lección severa a todo el que
turbase la tranquilidad pública con actos subversivos.
El Teniente Colmare, jefe de los marinos, vino seis horas después del acontecimiento, cuando todo el mundo en la ciudad dormía. El pudo, a vista del silencio que reinaba, convencerse de que nada exigía sus servicios en tierra; con todo, ocupó conducido por el Comisario, el cuartel de policía.
La fuerza inglesa dejó ver poco después que llegaba a patrocinar a los sublevados de la víspera.
El proceso seguido sobre los acontecimientos de la noche, no pudo continuarse porque algunos prisioneros hechos por el Jefe de la Policía -que había nombrado el Comisario--, fueron puestos en libertad. Bien podían los jamaiqueños obstruir con grupos las calles de Bluefields; a los soldados nicaragüenses apenas se les permitía salir, se les despojaba de sus insignias y se les mo. lestaba de todos modos: El cuartel de los ingleses era frecuentado por los jamaiqueños, y éstos participaron en las persecuciones contra los nicaragüenses.
La fuerza inglesa invadió durante la noche el dominio del súbdito alemán Alberto Schmidt, en ocasión en que se encontraba él ausente de la ciudad y estaban solos en la casa su esposa y sus hijos menores; registró en altas horas de la noche el hogar del pacífico ciudadano costarricense Martín Nicanor Láscares, a quien tuvo en prisión junto con sus mozos durante dos días; y no se libró de sus escrúpulos ni el equipaje de viajeros nicaragüenses que salían de Bluefields, como el del anciano don Diego Cabezas.
A la sombra de este poder se levantaron informaciones contra las autoridades y fuerzas de Nicaragua, y fácil es ahora adi. vinar lo que en ellas se establezca.
De seguro que no habrá imputación, por más absurda y calumniosa que sea, que no esté abonada con testimonios abundantes. Nada más conducente a las miras de adversarios de Nicaragua que desacreditar su influencia, exhibir su poder como una amenaza, presentar a sus empleados como conculcadores de todo derecho, y a sus soldados como a una turba de foragidos. No habrán desaprovechado para este fin la oportunidad que les ofreció la intervención, han de haber comprendido las complicaciones gravísimas que tal abuso podría ocasionar; y es natural suponer que dispusieron convenientemente la defensa fingiendo imaginarios peligros, para presentarse después nada más que como dispensadores de un servicio humanitario.
La intervención inglesa no sólo tuvo que hacer con los sucesos de Bluefields sino que se ocupó en hechos ocurridos en los lugares más lejanos de la Reserva, como la barra de Prinzapolka, según se ve en las diligencias seguidas por el Vicecónsul hatch sobre un delito cometido en aquel punto. Pero mientras así se usurpaban funciones de la autoridad nicaragüense, no se escribió una palabra respecto al asesinato cometido en los policías.
Parece que hasta el 3 de Marzo no advirtió el Capitán Howe que era necesario dar por algún medio apariencia de legalidad a sus actos.
Ese día ordenó al Teniente Colmore de dirigirse al Comisario sujetando a su aprobación una medida de policía. El Comisario la acogió, y dándole forma legal la devolvió al Teniente Colmore; pero éste no hizo caso de la modificación y promulgó su decreto por autoridad propia, invadiendo, una vez más, la jurisdicción de Nicaragua.
Fuera de estos actos se cometieron por la fuerza inglesa otros ele mayor gravedad, como el de haber desarmado y arrestado a unos soldados nicaragüenses que llegaron a Corn Island; el haber aprisionado al policía Agustín Gómez, de San Juan del Norte, y tomado la correspondencia que conducía al Comisario, la cual fue interrumpida, y el haberse lanzado últimamente sobre el almacén de guerra para apoderarse de los elementos que allí custodiaban unos pocos hombres desarmados.
Todos estos abusos y otros igualmente graves, son denunciados en una protesta dirigida por el Comisario al Capitán del Cleopatra.
Se recordará que existía el modus vivendi convenido el 4 de Marzo; pero al descender el Capitán del Cleopatra a la arena de la política, debía participar de los sentimientos y pretensiones de los partidos, y éstos no estaban conformes con un Concejo en que la mayoría pertenecía a Nicaragua. Para componer un nuevo Concejo era preciso declarar roto el pacto que establecía el ya organizado, y así lo hizo el Capitán del Cleopatra alegando como razón la permanencia de alguna fuerza nicaragüense en Bluefields, cuando él sabía bien que sólo por la asonada de los jamaiqueños no pudo ser ésta enviada a Rama como quedó aceptado. Por otra parte, los soldados no estaban con arma al brazo, y sólo la tomaron en el instante de peligro. Sobre las armas y municiones nada decía el Convenio, y había en consecuencia pleno derecho para guardarlas en Bluefields.
Una circunstancia dio mejor pie a las exigencias del Capitán Howe. Parece que hablando con él sobre la situación política de la Reserva en el Viceconsulado americano, el Comisario aceptó la idea de que se aumentase el Concejo con cuatro miembros, dos súbditos ingleses, un criollo y un mosquito. El Concejo llamó al Capitán para tratar de ese asunto, y él se presentó manifestando que consideraría la negativa al aumento del Concejo como un peligro para la paz; y que en ese caso estaba dispuesto a dictar por sí la medida asumiendo personalmente la responsabilidad que pudiera sobrevenir. También dijo que los oficiales y soldados ingleses no obedecerían ninguna orden si no era comunicada por él, pero que tenía comunicado al Teniente Colmore accediese a las súplicas razonables que le presentasen.
Cualquiera que hubiese sido la promesa hecha por el Comisario, la declaratoria del Capitán llowe consignada en un documento escrito y en términos tan amenazantes, exhibe la clase de intervención que ejercieron los oficiales ingleses. Sobre todo, la segunda respuesta que da en su escrito, patentiza que la fuerza inglesa no vino a tierra para ponerse a !a orden de las autoridades nicaragüenses, sino que obró por sí y dictó por autoridad propia medidas de violencia que, siendo faltas de derecho, lo son también de justificación.
El resultado inmediato de la conducta del Capitán al negar la legitimidad del Concejo, era lógicamente la anarquía administrativa porque no existiendo un gobierno reconocido, no se podía organizar la policía, ni restablecer la administración de justicia y la recaudación de las rentas públicas.
Se evidencia con cada uno de los hechos que vengo refiriendo, que el Capitán liowe mantenía un estado anormal de cosas con el objeto de prolongar indefinidamente la permanencia de sus marinos en Bluefields. El comprendía que tenía encerradas en un círculo de hierro a las autoridades nicaragüenses, y que bajo su tutela estaban las exigencias de los partidos. Su habilidad consistió en ordenar en batalla todos los elementos adversos a Nicaragua hasta el grado de obtener que los ciudadanos americanos fuesen más interesados por los jamaiqueños que él mismo, lo que hubo de costarle poco ciertamente porque muchos no veían más allá de la Aduana de Bluefields.
¿Qué camino se dejaba a las autoridades nicaragüenses en aquellas circunstancias? El que infringió el pacto de 4 de Marzo, fue el Capitán Howe. El hizo imposible este pacto porque considerando por medio de sus medidas sospechosos a todos los nicaragüenses, no sólo dio pábulo a la animadversión que sentía contra ellos, sino que privó al Comisario del único elemento con que contaba para la organización de la policía, puesto que no era admisible por un momento que se entregase la guarda del orden público a los amotinados del día anterior.
Otro hecho gravísimo fue tramado y llevado a efecto por el Capitán, del Cleopatra. El General Cabezas, en virtud de las funciones de su cargo, se dirigió a San Juan del Norte a bordo del vapor Yula con el objeto principal de ponerse en comunicación con el Gobierno. El Yula se detuvo a la par del Cleopatra y llegó a él una lancha con marinos ingleses, los cuales trasbordaron y se dirigieron al camarote del Inspector. Este ya dormía cuando fue despertado por un oficial inglés, quien le manifestó que el Capitán del Cleopatra deseaba tener con él una conferencia urgente sobre los asuntos de la Mosquitia, y que con ese objeto lo invitaba a pasar a su vapor. El Jefe nicaragüesnc, arreglándose antes con el contador del Yula para que esperase su regreso, se dirigió al buque de guerra en compañía de un ayudante, el cual fue rechazado en la escala. El Yula partió inmediatamente, pero el ayudante le hizo regresar después de una hora de camino para informarse mejor sobre la detención del General. Después de mucho tiempo de espera, una lancha del Cleopatra destacada hacia el Yula comunicó que el General Cabezas no iba para San Juan.
De este :nodo se impedía que el Inspector de la Costa Conferenciara oportunamente con el Gobierno, y se frustrasen las medidas que éste pudiera dictar en presencia de los acontecimientos.
En el vapor Yulu iba una comisión a llevar de San Juan del Norte a Bluefields al Cónsul americano Braida, para que coope. rase en los trabajos del Cónsul inglés. Asistió el señor Braida a la primera conferencia verificada en la Comisaría e inició una discusión declarando que, en virtud de sus instrucciones, apoyaba la política inglesa. Así estaban de conjurados todos los elementos contra el poder moral de Nicaragua, y bajo tales auspicios se discutió la Convención de 19 de Marzo. En virtud de ella se estableció la creación de un nuevo Concejo compuesto de dos nicaragüenses, dos americanos, un indio, un criollo y un inglés. Este Concejo organizaría la policía: la fuerza inglesa sería retirada veinticuatro horas después de la instalación de aquélla. Cualquiera habría creído que este Convenio dejaría satisfechas todas las aspiraciones, puesto que quedaban representados los varios círculos en el Concejo que se establecía; pero muy al contrario, estaba de tal modo viciada la atmósfera política y sustentadas en tal extremo las pretensiones de los jamaiqueños y los americanos, que el señor Cónsul Bingham tuvo que ser, como casi siempre sucede, víctima de su propia obra: los mismos hombres a quienes había apoyado, propalaron después que el agente británico se había vendido a Nicaragua.
Es muy generosa la Convención de 19 de Marzo; pero así como la autoridad nicaragüense pudo estimarse como un poder nominal, mientras se le impidió organizar la policía, así los partidos comprendían impotentes sus maquinaciones si se retiraba la fuerza inglesa, como lo disponía el Convenio.
He aquí una nueva etapa de los acontecimientos que comprende
los esfuerzos hechos para la formación del Concejo Provisional y
las dificultades ocurridas con los americanos.
ACTITUD DE LOS CIUDADANOS AMERICANOS Y DEL CONSUL VON BRAIDA
Cuatro días después del Decreto de ocupación militar,
el Comisario recibió una nota del Vicecónsul de los Estados
Unidos en Bluefields, en que le manifestaba que los ciudadanos americanos
se habían dirigido a él para que requiriese una declaratoria
oficial sobre la influencia que tendría en la marcha de sus negocios
los cambios ocurridos, pues poseyendo intereses en la Reserva por valor
de un millón y medio de pesos, y arriendos, contratos y privilegios
otorgados por el Gobierno depuesto, estaban en el caso ele solicitar, para
garantía de tales intereses, el amparo de las autoridades nicaragüenses
y la seguridad de que sus derechos no serían perjudicados por ninguna
mudanza sino debidamente res petados conforme a equidad y buena conciencia.
Preguntaban quién respondería por el valor de las propiedades
cuyo seguro estaba en suspenso durante la Ley Marcial, y si sería
sustituido en las cortes locales el idioma inglés por el español.
Respondió el Comisario a estas razonables dudas prometiendo elevar su exposición al conocimiento del Supremo Gobierno y asegurándole desde luego que serían respetados no sólo los derechos de los americanos, sino los de todas las personas residentes en la Reserva, con tal que los supiesen legitimar. En cuanto a las consecuencias del estado de sitio, dijo el Comisario que ellas están claramente definidas por la ley de las naciones y que, por tanto, no es responsable Nicaragua del resultado de ninguna transacción privada.
Tal era el antecedente en que había intervenido la colonia americana hasta la llegada del buque inglés. No hay que extrañar el tono mesurado de la nota del Vicecónsul, ya que los americanos residentes en Bluefields no podían inspirarse en otra política que la tradicional de su Gobierno, enteramente favorable a Nicaragua en la cuestión de la Mosquitia. El haberse ligado más tarde a la intervención británica, fue a causa de intereses puramente personales; actitud nada generosa y conveniente que, según me ha asegurado el Comisario, fue estimada como una apostasía por el Vicecónsul americano Seat en un carta que dirigió al señor Conde Braida.
El Cónsul americano llegó a Bluefields cuando los acontecimientos tenían el carácter de mayor violencia y cuando sus conciudadanos abrigaban pretensiones tan absurdas como la de pensar en la probabilidad de suprimir en la Reserva la soberanía de Nicaragua. No fue tan allá el Cónsul von Braida en las primeras bases de arreglo que presentó al Comisario. El pedía un Concejo compuesto de diez miembros: tres americanos, un inglés, un alemán, un criollo, un indio, dos nicaragüenses y un presidente nombrado por ellos mismos. Dicho Concejo tendría amplias facultades. Se admitiría al Comisionado de Nicaragua en la Reserva, pero deberían retirarse todos los oficiales y soldados que hubiesen ejercido autoridad en Bluefields.
Es muy extraño que el Cónsul americano pidiese el retiro de las fuerzas nicaragüenses de la Reserva siendo ese derecho de ocupación militar un punto político sobre el cual el Gobierno de los Estados Unidos ha declarado francamente su opinión adversa a las pretensiones del Gobierno británico; y siendo, además, el pronunciarse en contra de Nicaragua acerca de ese particular, una muestra muy poco amistosa si se considera que el honor de un país está siempre unido íntimamente al honor de sus soldados.
Pero si por lo que valía en sustancia esa base de arreglo no podía admitirse, mucho menos cuando el señor Cónsul la presentó "como un ultimátum a nombre del Gobierno de los Estados Unidos y del Emperador de Alemania". Estuvieron presentes a este acto el Cónsul ingles el Inspector de la Costa, el caballero don Alfredo Pellas y el Secretario de la Comisaría.
El General Cabezas se apresuró a protestar' enérgicamente contra tales conceptos, y pidió al Secretario de la Comisaría levantase acta de la discusión y anotase en ella todo lo dicho por el Cónsul, y como éste aseguraba que se había roto el Tratado de Managua de 1860, le exigió que concretase su opinión para escribirla íntegramente.
Ambos Cónsules se opusieron a la idea de formar un memorándum del debate, y rehusaron representación en él del Inspector de la Costa, alegando que el laudo del Emperador de Austria sólo reconocía al Comisario de la República como única superioridad nacional en la Reserva.
El General Cabezas optó por retirarse, y la discusión continuó en tono desorientado y violento, de que dan idea las cartas cruzadas al día siguiente. Nuevas bases acordadas por la colonia americana se sometieron al estudio del Comisario. Como preámbulo dicen en ellas los americanos que teniendo extensos intereses en la Reserva y deseando garantías para las personas y propiedades, aceptan la invitación de tomar parte en el Gobierno bajo las condiciones imprescindibles que pasan a enumerar. Entre ellas se encuentra la de dar perpetua autonomía a la Reserva y reconocer al Jefe destituido, Robert Henry Clarence.
Estas proposiciones fueron absolutamente rechazadas por el Comisario, el cual en vista de la actitud de la colonia americana, juzgó mejor entenderse solamente con el Cónsul inglés.
Después de algunas diferencias, éste resolvió poner fin a la dificultad con el Convenio de 19 de Marzo, de que hablé antes y que desconcertó a los americanos por haberse estipulado en él la salida de la fuerza inglesa.
REORGANIZACIÓN DEL CONCEJO PROVISIONAL Y RESTABLECIMIENTO DEL
ORDEN PÚBLICO
Al desembarcar en Bluefields anuncié al Cónsul americano
y al Vicecónsul inglés la misión especial que me llevaba
a la Reserva, solicité en favor de ella sus buenos oficios; y para
mejor orientarme de los acontecimientos, les pedí informes sobre
lo que supiesen había ocurrido desde el 12 de Febrero.
También dirigí mi empeño a la organización del Concejo Provisional establecido por el Convenio de 19 de Marzo, y para integrarlo procuré atraer a las mejores personalidades de los dife. rentes círculos. Entré con este objeto en conferencia con las agrupaciones políticas, escuché el sentir de cada una y me impuse de sus aspiraciones. Provisto de tales datos, expedí un decreto el 28 de Marzo por el que se ampliaban las bases del referido Convenio y se resolvían ciertos puntos de duda suscitados en el curso de las discusiones.
La primera pretensión de todos aquellos ciudadanos fue que se restaurara al Jefe y al Concejo Ejecutivo en el ejercicio de su perdida autoridad, que se dejara a la Reserva regirse por sí mis. ma en la forma que lo había sido antes, sin intervención ninguna del Gobierno de Nicaragua, y que se removiese a los empleados nacionales, que eran según ellos, los únicos responsables de las dificultades ocurridas.
Francamente hube de manifestarles que la restauración era imposible, que juzgaba legales los pasos de las autoridades nicaragüenses por creer que las de la Reserva se habían extralimitado de sus facultades y ofendido gravemente a la República, y que en aquellas circunstancias, nuestro principal empeño no debía enca. minarse a disputas estériles sobre la interpretación y alcance del Tratado de 1860, en las cuales de seguro diferiríamos sustancialmente en miras, sino tan sólo a la consolidación de la paz y a establecer una situación provisional favorable al orden y al desarrollo de la riqueza pública, dejando a los poderes signatarios de la Convención de 1860 el trabajo de armonizar sus diferencias si de lo acontecido naciese más tarde alguna controversia diplomática.
En mi oficio de 30 de Marzo expliqué a US. las razones que me asistieron para no convenir en la restauración propuesta y para adoptar en lugar de ella un régimen sancionado por el decreto de 28 de Marzo. Haré algunas observaciones acerca de este decreto.
Aparte lo relativo a garantías individuales, me pareció conveniente dejar en vigor las leyes interiores de la Reserva, no obstante su deficiencia. Con esto se acallaba, por una parte, a los que pedían que no hubiese innovaciones, porque en cada reforma preveían una amenaza; y por otra, no se corría el riesgo de una mudanza prematura, tanto más importuna cuanto que la necesidad de regularizar el gobierno era urgentísima, y en todo caso se requería un lapso de tiempo considerable para que las nuevas leyes que se dictaran fuesen suficientemente conocidas en toda la extensión de la Reserva.
Declaré vigente cl Tratado de reciprocidad comercial con los Estados Unidos para demostrar con esto que, siendo la Reserva parte integrante del territorio de Nicaragua, se hallaba ligada al cumplimiento de los compromisos internacionales de la República; y que para los efectos de tales compromisos, el porto de Bluefields debía considerarse como cualquier otro de los puertos nicaragüenses. Concepto muy legítimo era éste, pero del todo inapelable para los que atribuían a la Reserva derecho de existencia nacional separada.
Sobre este punto caben las siguientes reflexiones: Una de las cualidades esenciales de la soberanía de un Estado en el concepto fundamental del Derecho de Gentes es la unidad. Cada Estado aparece ante los otros cubiertos por una sola bandera, como un todo compacto y uniforme, por más distinta que sea la naturaleza de las varias partes que lo integran. Las diferencias políticas internas, los privilegios más o menos amplios concedidos a territorios y comunidades, la autonomía garantizada a los Estados Unidos en el sistema federal, nada de esto se refleja en el carácter de las relaciones exteriores. No puede eximirse, por tanto, de las obligaciones contraídas por la República con los soberanos extranjeros, ninguna Comunidad o Municipio particular, por más extensas que sean sus prerrogativas y más amplio el poder de que disirute; y ora sea su autonomía local acordada por el derecho interno del país, ora sea consecuencia de un compromiso internacional.
Dispuse también la revisión previa por el Gobierno de todas las disposiciones expedidas por el Concejo, porque sólo así se obtiene seguridad de que tales disposiciones no contengan nada contrario a los derechos de la República. Sin esa prerrogativa de revisión y (;c veto, la soberanía nacional sería del todo ilusoria en la Reserva.
El artículo 11 del decreto en referencia estatuye que el Comisario determinará si las disposiciones del Concejo son o no contrarias a las leyes fundamentales de Nicaragua. Esta fórmula tiene su objeto. Las leyes fundamentales de un país constituyen la más alta expresión de su soberanía. La bandera es un símbolo sagn-ado, la Constitución no es el símbolo sino el mismo derecho supremo. Torio lo que abarca el territorio nacional, personas y propiedades, ciudadanos nativos o súbditos extranjeros, bienes raí es y muebles, todo está sujeto al fuerte vínculo de ese derecho superior que es como la piedra angular del edificio político. La Constitución de la República debe regir en la Reserva. Ningún poder dentro de la nación tiene facultad para contravenir a ella con disposiciones contrarias a sus preceptos. El artículo 11 da un significado positivo a nuestra soberanía en la Mosquitia porque declara que la ley fundamental del país alcanza con toda su fuerza a cuanto se encierra en aquel territorio.
El artículo 12 es complementario del anterior. Los mandatos de la autoridad soberana deben ser cumplidos fielmente en la Reserva, cualquiera que sea su carácter; y salvo el derecho que corresponde a la autoridad municipal para hacer en forma respetuosa las observaciones que estime conducentes a la guarda de sus privilegios. No existe derecho de veto que el Jefe y el Concejo depuestos se arrobaban contra las disposiciones del Gobierno Supremo y que con insufrible altivez hicieron efectivo en el caso del piloto English.
Inspirado el decreto de 28 de Marzo en la política liberal del Gobierno de Nicaragua y llenando los deseos que yo había escucl:ado en cada partido, creí que esa medida pondría de relieve ante el público mis propósitos conciliatorios y sería medio eficaz de llegar a un avenimiento. Muy pronto vi desvanecidas mis esperanzas. Aun personas que me lo habían prometido se negaron a figurar en el Gobierno Provisional, persistiendo en la política pesimista de establecer el vacío en torno de nuestras autoridades. ¿Qué más podían desear los habitantes de la Reserva, y sobre todo los ciudadanos americanos, que lo que se establece en el decreto de 28 de Marzo? Después de instarlos a que tomasen parte en el Concejo en el número que se concedía a Nicaragua; después de favorecer los intereses comerciales poniendo en vigor el Tratado de Reciprocidad con los Estados Unidos; después de mantener la libérrima institución del jurado para la administración de justicia; después de garantizar la- seguridad individual, la libertad, la igualdad y la propiedad y de estatuir que no se podría dar disposiciones contrarias al culto establecido; después de conceder privilegios de que no disfrutan ni los propios hijos del país en el interior de la República, qué podía significar la oposición que se continuaba haciendo a Nicaragua sino el deseo de que se dejase autonomía absoluta a la Reserva bajo la autoridad del Jefe mosco que, como antes he dicho, no es más que débil instrumento manejado por los jamaiqueños e irrisorio emblema de legitimidad? ¿Era posible consentir en esa desmembración del territorio nacional? De ninguna manera.
Las resistencias pasivas tomaron después otro carácter. En la noche del 29 de Marzo se verificó una reunión popular presidida por el señor Weimberger y convocada por un americano llamado Mc haffety, en la cual se tomaron resoluciones gravísimas proclamando sin embozo la insurrección.
Iba creciendo el peligro con actos tan inconvenientes, hasta el grado
de que la alarma llegó al Cónsul americano, el cual acompañado
del Vicecónsul inglés, me hizo una visita para significarme
su reprobación al meeting subversivo y su sentimiento de que las
cosas tomasen aquel giro impropio. Yo a mi vez me dirigí a ellos
por escrito relacionando mis trabajos en beneficio de la
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paz, y la pena con que veía, por desgracia, frustrados mis esfuerzos. Ya no pensé desde entonces sino en vigorizar el principio de autoridad por medios positivos; y con tal objeto informé de la situación al Supremo Gobierno, quien tuvo a bien mandar en apoyo de sus empleados, una columna armada. También escribí a nuestro Ministro en Washington refiriéndole minuciosamente los hechos para que a ciencia cierta pudiera contrastar los trabajos de nuestros adversarios e impedir que las columnas con que día a día nos estigmatizaba una parte de la prensa americana, llegasen a turbar el recto criterio de aquel Gobierno, cuya amistad ha sido para Nicaragua una palanca poderosa en ese trabajo de reivindicación en que la honra nacional nos tiene comprometidos»
Los Cónsules reconocieron el Concejo provisorio; los comerciantes empezaron a satisfacer los derechos de aduana; se aceptó, en una palabra, la autoridad y con ella el principio salvador.
Ahora todo está en apariencia tranquilo. Nuestras armas ocupan el Bluff; pueden apoyar la acción de la policía si todos los recursos ordinarios de ésta no bastasen, en un caso dado, para mantener el orden; y ojalá que esta bonancible situación no sea turbada más con el oleaje de pasiones e intereses que debieran ya reconocerce vencidos».
«¿Qué si no el régimen excepcional de la Mosquitia ha perpetuado en la raza indígena de la costa la esclavitud y el embrutecimiento? ¿Por ventura los indios de hoy no se hallan tan degradados y miserables, como no lo estaban quizá en la época de la ocupación española? ¿Qué ventaja positiva les ha venido del protectorado británico y del gobierno jamaiqueño?
Bien triste ha sido su vida bajo ese régimen; la mayor parte r han emigrado al Cabo de Gracias a Dios a buscar libertad bajo la sombra de nuestra bandera.
¿Se quiere una prueba de que los indios han vivido sujetos a dura servidumbre? Hay un acta del Concejo Ejecutivo de la Reserva acordada en 1883, que dice así:
"Por cuanto los comerciantes de la costa y ríos de la Reserva Mosquita mantienen a los indios en un estado igual a la esclavitud forzándolos a tomar sus mercancías, conservando sus personas en garantía de la deuda y obligándolos a trabajar sin piedad, el Concejo Ejecutivo de la autoridad municipal decreta que hasta el último de Marzo de 1584 se podrá cobrar tales deudas, de lo contrario quedarán anuladas para siempre".
De aquí se infieren dos observaciones: Consta de un modo inequívoco que hasta el último de Marzo de 1884 el decantado self governnzcnt no fue para los indios otra cosa que pesada cadena de esclavitud. 2} Basta el sentido común para comprender que una medida tan simple y temporal, no pudo ser remedio de un mal tan grave y arraigado. Los hechos lo están demostrando. Vaya a la Mosquitia a convencerse de ello cualquier observador imparcial.
El puerto de San Juan del Norte salió del poder de Nicaragua
el 1 de Enero de 1848, día en que fue ocupado por los ingleses;
y no fue restituido hasta el 19 de Enero de 1861 en que el Cónsul
de Su Majestad Británica, Mr. Green, al reconocer la autoridad soberana
de la República, como en efecto fue reconocida por aquella Corporación,
por los cónsules inglés y americano y por el vecindario en
general.
El puerto se cerró en 1865, según consta en un informe
que el Cónsul inglés Mr. Thomas, dirigió a su Gobierno
en 13 de Abril de 1878. La parte referente dice así: "El derecho
de tonelaje no se ha cobrado desde 1865, año en que se cerró
el puerto. Desde entonces no penetran en él vapores de alto calado".
La obstrucción no fue violenta sino gradual. Nicaragua recogió
el fruto del descuido ajeno ¡y todavía se la inculpa!
La prosperidad de San Jacinto se debió principalmente al comercio
del hule y su ruina al agotamiento de esa planta en los bosques inmediatos.
El Cabo de Gracias a Dios "ha sido destruido varias veces por los huracanes
y las inundaciones. ¡Cómo puede la mano del Go. bierno impedir
que caigan esas calamidades sobre la Comarca?
No pretendo sostener que siempre se haya acudido con la oportunidad
y prudencia indispensable a remediar todas las necesidades públicas.
Hay a este respecto mucho que censurar: a veces se ha incurrido en omisiones
que cuestan al país enormes pérdidas y considerable atraso;
pero va mucha distancia de este medio razonable en que uno mismo reconoce
sus errores para corregirlos al extremo de pensar que la influencia nicaragüense
es un turbión de llamas que todo lo trueca en cenizas.
No: Nicaragua es una nación a quien el porvenir promete días de verdadera grandeza. A pesar de sus caídas, va siempre camino derecho del progreso, con el aliento que le da su fe republicana, con las esperanzas que le infunden las promesas que constantemente traen a sus oídos los murmurios de sus bosques y el rumor de las olas de sus lagos. En el gran certamen de progreso que abrirá el nuevo siglo que ya toca a nuestras puertas, espero ver figurar, no a la Nicaragua de hoy, débil y pobre, desangrada por penosas heridas que aún lleva abiertas en el corazón, sino a la soberana en cuyos dominios se confundirán las aguas de dos océanos y ante la cual vendrán a inclinar con respeto la fíente los hijos de las más arartadas regiones de la tierra.
CONCLUSION
De todo lo expuesto deduzco la siguiente consecuencia: Debe el Gobierno
aprobar el decreto de 12 de Febrero y mantener resueltamente el ejercicio
de su autoridad soberana en la Reserva Mosquita.
¿Se objetará que se opone a ello el Tratado de 1860?
Sobrado se ha dicho que no; pero nunca huelgan las explicaciones y razonamiento
sobre un punto de derecho en el cual Nicaragua insistió inútilmente
durante más de treinta años.
Examinado atentamente el grado de cultura en que se encuentran los indios mosquitos se hallará que en nada difiere del que tenían a principios del siglo presente. Con el mismo peso gravitan sobre ellos dos males supremos: la ignorancia y la servidumbre. No ha habido un rayo de verdadera luz que los esclarezca, ni un soplo de libertad que los redima. La decantada protección sólo ha servido para afirmar y perpetuar sobre ellos el poder de los dominadores de la Costa. Los indios ni mandan ni tienen influencia ninguna en la Reserva. Su nombre no ha servido más que de pretexto para mantener en aquel territorio la influencia exclusiva de intereses extraños, que casi siempre van de acuerdo y alguna vez se combaten. La timidez y debilidad de la raza la hace un objeto muy adecuado a la opresión e instrumento a propósito para fecundar con el riego de su frente el árbol de la fortuna ajena en medio de la miseria propia.
¿Qué no fue esa la misión del antiguo protector? Tal vez, pero en cuestiones prácticas, primero debe atenderse a la eficacia del resultado para apreciar después la generosidad de la intención. Los buenos propósitos, cuando son infructuosos, prestan base para formular una excusa, mas no son capaces de convertir el daño en beneficio. ¿llabrá quién sostenga que esa irregularidad era conforme el Tratado de 1860? Y no siéndolo, ¿será infracción del Tratado el haberle puesto término? Ayer no más se varió el orden existente en la Reserva y ya los indios están redimidos del precio de la capitación, unidad agregada por el Gobierno propio al cúmulo de sus miserias.
¿Se regía la Reserva Mosquita por las costumbres de los indios? Fuera de algunas actas rudimentarias y deficientes, imperaban en aquel territorio las leyes inglesas, conforme al artículo 4Q de su Constitución. Lo que a este respecto ha sucedido es natural. ¿Podían los súbditos británicos y los demás extranjeros reconocer como norma de sus costumbres y de su vida social en la Reserva los usos extravagantes de los indios, aceptar la poligamia, rechazada por la civilización, someterse a las disposiciones antojadizas de un Jefe ignorante, y no tener para la persona y la propiedad las garantías que aseguran las naciones cultas de la tierra? De aquí nació la necesidad de una legislación que no fuese mosquita: así se explica el artículo 40 de la Constitución. Pero esas leyes exóticas importadas por los colonos jamaiqueños ¿son las costumbres de los mosquitos y los reglamentos de que nos habla el artículo 39 del Tratado?
Al rechazar como ilegítima la intervención de los extranjeros en el gobierno de la Reserva, tal vez se nos objete que si los indios tienen derecho de gobernarse por sí mismos, pueden tam. bién hacerlo por medio de otros y que esa libertad es consecuen. cia precisa del self-government que les concede el Estado. Sofisma engañoso. Hay diferencia lógica entre la libertad individual y la libertad de los Estados y Comunidades. El individuo puede hacer todo lo que quiera, con tal que sus actos no sean ofensivos a la ley, esta esfera de acción propia es la base de las garantías individuales. El Estado, la Comunidad, se rigen a la inversa: su acción está limitada por la ley; la soberanía es inalienable e imprescriptible; el funcionario público no puede hacer sino aque. llo que le está expresamente ordenado o permitido; la autoridad no puede cederse ni traspasarse a otras manos que aquéllas en que la ha depositado la ley. El derecho de gobierno no es como cualquiera otra cosa apropiable, como un objeto de comercio sobre el cual caben cesiones, ventas, donaciones, etc., sino algo fundamentalmente propio, ligado de tal manera a la existencia de la Comunidad que no puede renunciarse sin destruir la autoridad concedida y sin hollar la ley que garantiza la existencia de la vida común. Esto es lo que ha sucedido en la Reserva Mosquita. El Tratado de 1860 ha sido roto desde el principio por la colonia extranjera que se adueñó en absoluto de las funciones del Gobierno municipal.
Y si ese Gobierno hubiera limitado su acción a los negocios puramente internos de la comunidad y reconocido la competencia de la República como soberana del territorio reservado y de la tribu mosquita, para arreglar convenientemente los asuntos públicos que saliesen de la esfera municipal, el vicio de nacionalidad extraña en los directores de la Reserva habría sido consentido o a lo menos tolerado por el Gobierno de Nicaragua. Mas el Municipio no quiso reconocer límites a su poder e invadió resueltamente el campo de la soberanía; pretendió negar a la República facultades incontrovertibles y reducir a una simple palabra todo su derecho.
Aun suponiendo que el Laudo de 1881 sea consecuencia lógica del Tratado de 1860 (punto en que mi opinión es enteramente contraria) me parece indudable que la soberanía de Nicaragua en la Reserva no tiene otra limitación fuera de las que define ese documento de un modo claro y expreso.
Como consecuencia de este principio deduzco que son atributos esenciales de nuestra soberanía los siguientes: 19 el derecho de reglamentar la ciudadanía y la naturalización de los extranjeros en la Reserva; 29 el de exigir que la Reserva se someta a las obligaciones que deriven de los convr-iios internacionales celebrados por la República; 39 el de imponer sus leyes fundamentales, siquiera en cuanto se relaciona con las garantías de que deben gozar tanto los nacionales como los extranjeros; 49 el de ocupación militar para la protección y defensa del territorio contra una agresión extraña; 59 el de castigar conforme a las leyes del país a todas las personas culpables de atentados contra la seguridad interior o exterior de la República; 69 el de revisar previamente las disposiciones del gobierno municipal, y de rechazarlas cuando sean contrarias a la soberanía del Estado; 79 el de vigilancia para que se cumplan en la Reserva los fines del Tratado en beneficio de los indios; 89 el de examinar la legalidad de la elección del Jefe de la Reserva, para evitar los fraudes que sobre el particular se han cometido en varias ocasiones; 99 el de impedir que tomen parte en el Gobierno municipal a no ser conforme a las reglas que el soberano determine, las personas que no pertenecen a la comunidad indígena; y 109 derecho absoluto en todo caso no comprendido en las restricciones del Tratado y el Laudo.
Con estas facultades y dentro de los términos de una dependencia bien definida, el Gobierno de Nicaragua habría visto sin recelo la existencia de la Reserva. y habría extendido a ella su más decidida protección; pero la colonia extranjera de Bluefields resolvió adoptar otro camino, que fue asumir de hecho todas las funci')nes de un gobierno independiente y soberano y amparar sus pre:ensiunes a la sombra de la protección británica.
La conducta de la Municipalidad de la Reserva siempre fue adversa a Nicaragua; y algunas de sus comunicaciones oficiales dan la medida de sus enconos. Hay conceptos del Jefe mosco que no debieron dejarse impunes.
Hace poco más de dos años, en una nota dirigida al Comisario, profiere el Jefe las siguientes impresiones, enteramente falsas en su fondo, como son de desacato en su forma:
"La República de Nicaragua no ha seguido la sabia, justa y honorable línea de proceder que respecto a la nación y pueblo mosquito adoptaba su primer protector. El Gobierno de la Reserva sabe demasiado que el Supremo Gobierno de la República de Nicaragua no tiene como su primer protector, un brazo poderoso para proteger a la nación y pueblo mosquito, pero no es esta la causa de nuestra lamentación o pesar, sino que lo que lamentamos y nos pesa es que la República de Nicaragua carezca de la grandeza esencial de un noble gobierno.
La nación mosquita y su pueblo tienen un brazo poderoso de protección,
y siempre amarán y respetarán a cualquier gobierno de recto
procedimiento y cuya conducta sea la sabiduría, honor, rectitud
y verdad.
Durante el protectorado, Inglaterra defendió los derechos, las
leyes, costumbres y reglas de la nación mosquita y su pueblo. La
República de Nicaragua está en lugar del primer protector,
Inglaterra como dice el Emperador de Austria; y sin embargo, hoy los derechos
del pueblo son violentados, y las leyes, costumbres y reglas están
al antojo y capricho de la República de Nicaragua. El Tratado de
Managua es usado como un manual de tiranía, en vez de seguir la
línea del primer protector de acatar los derechos, cumplir y sostener
las leyes, costumbres y regulaciones del pueblo mosquito. El Gobierno de
Nicaragua se apro. vecha de todas las oportunidades para arruinar al de
la Mosqui. üa. Se vale de la usurpación, abroga sus leyes y
hace lo posible por entorpecer la industria y el comercio, siguiendo un
camino de depredaciones que hace imposible la colectación de suficientes
rentas para los gastos del Gobierno. Este plan malicioso de retardar la
civilización y debilitar la prosperidad de vecinos inofen. sivos,
no sólo degrada a la República de Nicaragua ante las na.
ciones civilizadas sino que es altamente perjudicial y ofensivo al honor
y autoridad del Gobierno de Nicaragua, jamás tomó parte ni
interés el Gobierno mosquita. Ahora que nuestros derechos son invadidos,
conculcadas nuestras leyes, costumbres y reglamentos, el Gobierno debe
hacer conocer a las partes contratantes tales injurias y procedimientos,
que darán luz a todo ilustrado e imparcial observador".
Tal es el lenguaje irrespetuoso y provocativo que se toleró alguna vez al Jefe de la Mosquitia.
Con tales antecedentes ¡podría abrigarse duda respecto a las simpatías de las autoridades de la Mosquitia en caso de una invasión! ¿Quién sostendrá, además, que hay una hora más o menos oportuna para hacer respetar el honor de la República? ¿Cómo admitir por un momento siquiera, que un Jefe irresponsable pusiese bajo sus antojos los inalienables derechos de Nicaragua; y cómo subordinar en época de guerra las autoridades del país encargadas de la guarda de sus fronteras y costas a los empleados de un Gobierno municipal?
Caiga, pues, la responsabilidad (le los acontecimientos sobre quienes los han provocado; sobre aquellos que con su ilegal proceder han puesto a las autoridades de la República en la dura alternativa de rebajarse indignamente soportando la oposición humillante del Jefe de la Mosquitia, o de levantar la mano para descargarla con energía sobre aquel gobierno irrisorio, recuerdo vivo y perenne de una injusticia secular.
Antes de concluir manifestaré a US. que el Concejo Provisional que funciona actualmente en Bluefields y que fue nombrado por el Comisario de conformidad con el artículo lo del Convenio de 19 de Marzo está compuesto de los señores Dionisio H. Thomas, Presidente; Alberto Schmidt, II. I. Iiigley, Santiago Barberena, Jesús Monterrey y Oscar Lacayo. Se rige por el referido Convenio y el decreto de 28 de Marzo y trabaja con empeño por metodizar el curso de los negocios públicos confiados a su administración.
Con todo, si se examina atentamente la situación creada por el decreto de 12 de Febrero, se ve con claridad que queda en pie un problema delicado, cuyos peligros importa prevenir con medidas oportunas. Verbalmente he manifestado ya cuáles son las disposiciones que convendría adoptar, y en el cuaderno adjunto hallará US. un proyecto de organización que juzgo propio para el estado provisional en que se encuentra la Reserva.
Creo que con las medidas que aconsejo puede conseguirse mejorar un poco la situación. Aunque con la apariencia de calma, hay poderosos elementos que conspiran contra nuestra intervención en la Mosquitia, no porque ésta sea por su carácter dañosa, sino porque es nicaragüense; y allá gente blanca y de color, casi todos están agitados por un vivo espíritu de oposición a nuestra influencia. A pesar de mis dudas al principio, me he convencido a última hora de que el señor Match es uno de los agentes más activos y poderosos de ese malestar.
Así que cesen un poco las dificultades actuales, debe el Gobierno dirigir una seria mirada hacia la conducta de ese extranjero que tantos peligros acarrea.
Confío, señor Ministro, en que la notoria justicia de
nuestra causa vencerá los obstáculos que le opongan el interés
o la violencia; y en que esa conquista valiosísima que viene en
cierto modo a completar la obra de nuestra emancipación política,
será un venero fecundo de prosperidad para el país, como
es subido timbre de honor para el Gobierno que ha consagrado a ella todo
el vigor de su iniciativa y perseverancia.
Soy de US. muy respetuoso servidor,
JOSE MADRIZ
El 5, día señalado para lanzarse al motín, llegaron a Bluefields, procedentes de Laguna de Perlas, los dignatarios de la oligarquía jamaicana y la policía -también jamaicana- encargada de iniciar el ataque en el propio palacio de gobierno. En efecto, como a las nueve de la mañana se presentaron ante el tesorero municipal, don Antonio Aubert, nueve policías a cobrar su sueldo de junio. Como se les contestase que en aquel momento no había dinero en caja, se retiraron, volviendo luego en estado de embriaguez, amenazando con formar un escándalo si no se les pagaba al punto. Salió el tesorero en busca del dinero solicitado, mientras los policías, agrupados en la comisaría, formaban un escandaloso zafarrancho que obligó al General Cabezas a salir y llamar al retén para restablecer el orden. A la vista de los sol. dados los policías se enfurecieron más, tratando de echarse sobre ellos y profiriendo insultos y amenazas contra las autoridades. Afuera una inmensa multitud de negros y blancos rugía amena. zadora contra nuestros soldados, como las agitadas olas de un mar batido por la tempestad. Con todo, los policiales no se atrevieron a lanzarse sobre ellos y se contentaron con insultarlos y amenazarlos.
Como a las cuatro de la tarde el comisario consiguió prestados 350 pesos, con lo cual pagó a los exaltados, y los ánimos parecieron calmarse. Pero no era posible que la saña de tan tenaces enemigos se calmara fácilmente, ya que el tumulto policíaco había sido sólo un pretexto para sondear la magnitud de la fuerza de que disponían las autoridades.
En efecto, a poco después de las siete de la noche se oyó un disparo hacia el lado del Bluff. A continuación se vino una turba de negros, como de 20, armados de revólveres, a arrojarse sobre la pequeña guarnición nicaragüense. Tomada de sorpresa, ésta no pudo defenderse de tan alevoso ataque. Después de asesinar a los soldados se adueñaron del fuerte. A las nueve de la noche comenzó el motín en la ciudad. Los yankys residentes, en consorcio con los jamaicanos, se reunieron turr.ultuosamente en el Club Internacional, acaudillados por un tal Williamson; y aunque desde temprano habían llegado avisos al comisario del ataque que se tramaba, el nica se concretó sólo a colocar sus pocos soldados en los puntos de más peligro. Un cohete salido de la casa del Vicecónsul Hatch, fué la señal de acción.
En esos momentos una descarga de riflería se estrelló contra los muros del palacio. El General Cabezas se dirigió presuroso a todos los puntos de la línea a prohibir el fuego si no fuese en caso de asalto; mas viendo que los del palacio no contestaban, las turbas envalentonadas se lanzaron a ese mismo asalto. La pequeña guarnición nicaragüense se vio obligada entonces a pelear contra fuerzas abrumadora mente superiores en número, mientras el General Cabezas se multiplicaba de un lugar a otro, alentándolos, con su presencia y valor. Treinta soldados se enfrentaban heroicamente a no menos de 300 amotinados; mas había esperanzas de resistir mientras llegaba un refuerzo pedido con urgencia a Rama.
Así se pasaron horas de angustiosa ansiedad, en que el valor de los nuestros no desmayó un instante, bajo el nutrido fuego de las turbas enemigas. Estas se mantenían a raya sin lograr avanzar un ápice sobre nuestras posiciones; pero a la desproporción numérica que sólo nos permitía resistir, se agregó una desventaja que decidió la lucha. El enemigo, como cc-secuencia de la toma de El Bluff, disponía de todos los vaporcitos y embarcaciones de la bahía, y nosotros sólo de una pequeña lancha, sin verdaderos marinos; en las primeras horas de la noche se envió una embarcación a El Bluff para ver si era posible transportar el cañón; pero ya los rebeldes se habían anticipado a esto, y con mejores transportes sorprendieron a la pequeña fuerza que custodiaba la pieza y se apoderaron de ella, matando a tres e hiriendo a los demás. Despojados de la pieza de artillería la resistencia de los nuestros se hizo casi imposible.
A las cuatro de la mañana, después de siete horas de heroica resistencia, la guarnición, exhausta y agotada de municiones, se retiró en orden, mientras los rebeldes penetraban tumultuosamente en las dependencias del edificio del palacio. Cabezas salió de la ciudad. Los amotinados no se atrevieron a echarse sobre aquel hombre extraordinario que aun en medio de su derrota les infundía temor. Veían en él representada la majestad de la República.
En la mañana del 6 (Julio de 1894) fué reinstalado el jefe mosco y organizado un consejo de gobierno, en el cual figuraban todos los miembros del antiguo régimen y el gerente de Brown ilarris C. Allen, su tenedor de libros y su cajero y dos individuos más, miembros de la liga contra el fisco. Una vez instalado el nuevo gobierno se pisoteó la bandera nicaragüense y se izó el pabellón mosco, sin el emblema de la soberanía de Nicaragua».
DECRETO:
Declárase en estado de sitio el distrito del Siquia.
Los delitos comunes, mientras esté vigente la Ley Marcial, serán juzgados por un Consejo militar.
Dado en Rama, á los doce días del mes de Julio de 1894.
R. CABEZAS»
DECRETO
En Río Escondido, á las cuatro de la tarde del día doce de Julio de mil ochocientos noventa y cuatro-Reunidos los miembros del Concejo Provisional por convocatoria del Presidente, para deliberar sobre los acontecimientos ocurridos del 5 al 6 de Julio: éste manifestó que teniendo perentorias ocupaciones impuestas por las circunstancias, nombraba para reponerle, al señor don Denis H. Thomas, quien fue llamado inmediatamente á tomar posesión de su puesto, y ya bajo su presidencia, se abrió la discusión tenien. do á la vista una proclama del señor Robert Henry Clarence, en la cual reasume el poder de la Reserva Mosquitia, de que había sido privado por autoridad del Soberano y por un convenio expreso celebrado entre el Comisario y el Cónsul de S. M. B. Este acto, fuera de ser una flagrante usurpación de autoridad, es ilegítimo porque entraña varios crímenes y son á saber:
El de lesa soberanía, porque tenemos pruebas de que fue izada la bandera de la Mosquitia sin el emblema de Nicaragua, y fue hecho pedazos y ultrajado el pabellón de la República.
El de rebelión armada, porque las turbas recorrieron las calles empuñando rifles y haciendo un nutrido fuego, sobre el Palacio de Gobierno de Nicaragua, que duró desde las 9 p. m. hasta las 4 a. m. del 6; los disparos y vociferaciones sediciosas, perturbaron profundamente el orden e impusieron por la violencia, ocasionando en la ciudad una zozobra peligrosa para todos los ciudadanos pacíficos:
El de desacato al Soberano intimando rendición al Representante de la República y Jefe Militar de la Costa. El de asesinato cometido en los soldados de la República, que custodiaban una pieza de artillería en el Bluff, y que tomados por sorpresa, fueron muertos despiadadamente.
La base del Gobierno usurpador descansa sobre sangre, y ese Gobierno reviste todos los caracteres abominables del delito de alta traición; en esta virtud, son nulos todos sus actos; y conderando: que es preciso proveer á medidas cíe represión, mientras el Gobierno Soberano resuelve lo conveniente, el Concejo Provisional legítimamente constituido viene en declarar:
1 Serán nulas todas las disposiciones ó actos emanados
de Robert Henry Clarence 6 su Concejo.
2 Se desautoriza á los empleados facciosos, para recibir ó
entregar rentas de la Reserva, ó contraer obligaciones en su nombre.
3 Se declaran cómplices del delito de rebelión, á
todos los que presten su apoyo y sirvan bajo el régimen nacido de
los atentados de fuerza y sangre, cometidos en la noche del 5 y 6 de Julio.
El presente decreto junto con el acta de esta sesión, será
enviada al señor Comisario de la República, que lo elevará
al Supremo Gobierno, y á los señores Cónsules americano
é inglés residentes en Bluefields-Denis H. Thomas-Jesús
Monterrey-Narciso Barberena-Oscar Lacayo-H. G. Higley-Antonio Ambert
Secretario.
«Se suspenden las garantías en el litoral Atlántico é Islas adyacentes.
LA ASAMBLEA NACIONAL LEGISLATIVA DECRETA:
1-Suspender en el Litoral Atlántico é Islas adyacentes
de la República, las garantías de que trata el Título
V de la Constitución.
2 Facultar al Poder Ejecutivo para que dicte todas las providencias
que juzgue oportunas, á efecto de mantener la soberanía nacional
en aquella región.
3 Los empleados del Ejecutivo ajustarán sus procedimientos á
las disposicione sdel Capítulo IV, Título III, Libro II,
de la O. M.
4 El Ejecutivo suspenderá los efectos de esta ley, cuando lo
juzgue conveniente.
5 La presente ley comenzará á regir desde su publicación.
Dado en el Salón de Sesiones de la Asamblea Nacional Managua,
21 de Julio de 1894-
Francisco Baca h., Presidente-
Gustavo Guzmán, Secretario--Remigio Jerez, Secretario.
Por tanto: --Ejecútese- -Palacio Nacional -Managua, 21 de Ju.
ho de 1894-J. S. Zelaya-El Ministro de la Guerra, por la ley-_ T. G. Bonillar.
ÓRDEN GENERAL DE LA COMANDANCIA GENERAL, DEL 23 DE JULIO DE 1894
SERVICIO, EL DE CAMPAÑA
Para la expedición que se dirige á Bluefields en la Costa
Atlántica, nómbrase primer jefe al General don Juan Pablo
Reyes: segundo Jefe, al General don Francisco Balladares Bone: Mayor General,
al General don Rafael Uriarte: Jefe del Estado Mayor General, al General
don Francisco Guerrero M.; y Comandante del Cuerpo de Artillería,
al Coronel Carlos von Grafenhorst, quedando, en consecuencia, de alta desde
esta fecha.
Comuníquese.
J. S. ZELAYA».
PROCLAMA DEL SEÑOR COMANDANTE GENERAL SOLDADOS DE LA FUERZA EXPEDICIONARIA DE LA COSTA ATLÁNTICA:
La Patria requiere nuevamente vuestros servicios para mantener su integridad y derechos soberanos. Os he llamado para que marchéis á nuestras costas atlánticas á levantar allí nuestra bandera á la altura que exige la dignidad nacional.
A vosotros sostenedores de nuestra libertad y autonomía, quiero también comunicaros el motivo de este llamamiento.
El 5 del corriente mes, los negros de Jamaica mal aconsejarlos por algunos
aventureros que quieren hacerse dueños de las riquezas de aquellas
costas, lanzaron el grito de insurrección contra las autoridades
de Nicaragua, aprovechando los momentos en que unos pocos de vuestros compañeros
quedaban guardando el orden y dándoles garantías. Los esfuerzos
de estos soldados nicaragüenses, que lucharon contra un número
considerable de aquellos negros, fueron estériles, muriendo algunos
heroicamente por salvar la dignidad y honra de Nicaragua.
A vosotros toca continuar la obra que aquellos mártires, por su escaso número, no pudieron conseguir. Habéis probado en la recién pasada campaña de Honduras cuánto queréis á vuestra Patria y cómo castigáis al insensato que se atreva á mancilar nuestra bandera. Hoy, precisamente, hace un año que en la sangrienta batalla de La Cuesta disteis libertad á toda Nicaragua. Yo invoco esos recuerdos que tanto os enaltecen .para que con la misma bravura y heroísmo déis á conocer esta vez, en las apartadas regiones del Atlántico, lo que vale el soldado nicaragüense cuando lucha por el honor de su patria.
Os conducen á aquellas costas los expertos y valientes Generales Reyes, Balladares y Bone y Uriarte. Los conocéis muy bien. Con su pericia y vuestro valor, la victoria es segura.
Os recomiendo la moralidad y disciplina de que tantas pruebas habéis dado. Váis á una región donde se nos quiere hacer aparecer como salvajes é impotentes para gobernar-A vosotros encargo desmintáis con vuestra honrada conducta, con vuestra moralidad, la infame calumnia que aquellos negros nos lanzan.
Antes de despedirme de vosotros, quiero haceros especial recomendación del valiente Ministro Dr. don José Madriz, que os acompaña en esta expedición. Va en nombre del Gobierno á imponer nuestras leyes á los rebeldes. Lleva confianza en el éxito de su misión, porque cuenta con soldados como vosotros que sabrán en el momento dado apoyar sus disposiciones.
Confío veros á vuestro regreso coronados de laureles;
y tened la seguridad de que si vosotros no sóis suficientes para
castigar á aquellos insurrectos, irá todo nuestro Ejército
con vuestro Jefe y amigo á la cabeza.
J. S. ZELAYA.
Managua, 25 de Julio de 1894.
ORDEN GENERAL DEL 26 AL 27 DE JULIO
SERVICIO, EL DE CAMPAÑA
Hoy á las 2 de la tarde partirá á Granada con destino á San Juan del Norte, el primer cuerpo á las órdenes del General Francisco Balladares Bone, de las fuerzas expedicionarias al Atlántico.
JEFES, OFICIALES Y SALDADOS: Váis á emprender una tal
expedición de las más gloriosas para el Ejército nicaragüense
y ¡ antes de poneros en marcha. en cumplimiento de mi más
extricto deber corno Jefe y como militar debo recomendaros la más
rigu. rosa disciplina y moralidad. El buen éxito de una campaña
depende principalmente del orden y comportamiento que observe un ejército
y en esta ocasión se agrega el ineludible compromiso en que estamos
de protestar con hechos á las recriminaciones que se hacen por los
sublevados en el litoral Atlántico, de que no somos capaces ni dignos
de establecer un Gobierno regularizado en aquellas apartadas regiones de
la Patria querida. Debemos probarles, pues, que somos dignos de las instituciones
que nos rigen y que estamos presididos por un Gobierno honrado y que hace
práctica la libertad en todas sus manifestaciones. Toca á
vosotros corresponderá estos antecedentes y por lo mismo no me canso
de recomendaros que seais obedientes á vuestros supe. riores, considerados
los unos á los otros, previsores y resueltos en el peligro, abnegados
hasta el sacrificio en las privaciones que encontremos y, sobre todo, ejemplo
y garantías para todas las poblaciones que recorramos.
Al haceros tales recomendaciones, no es porque dude de vuestra conducta
que bien probada la tenéis, sino que, para evitarme dolorosas resoluciones,
debéis estar prevenidos que para el cumplimiento de mi deber y lo
que exijan las conveniencias nacionales, reprimiré y castigaré
de modo inexorable y ejemplar cual. quier acto que tienda á desvirtuar
la honrosa y delicada misión que se nos ha encargado.
¡Viva Nicaragua!
¡Viva el Comandante General! ¡Viva el Ejército de la República!
El General en Jefe
J. P. REYES S.
Managua, 26 de Julio de 1894.
PROCLAMA
JUAN PABLO REYES
GENERAL EN JEFE DE LAS FUERZAS EXPEDICIONARIAS
EN LA COSTA ATLÁNTICA JEFES, OFICIALES Y SOLDADOS:
El Gobierno de la República ha confiado á nuestro patriotismo
una de las expediciones más delicadas, pero al mismo tiempo de las
más honrosas que puede acometer el Ejército nicaragüense:
la defensa é integridad del territorio nacional.
Una falange de intrusos, mal avenida con el respeto que le impone la
soberanía de la República y á la sombra de una tolerancia
que no quiso apreciar, se ha levantado en armas en la ciudad de Blewfields
é isla de Corn, desconociendo á las autoridades nicaragüenses,
ha muerto y herido á varios miembros del Ejército Nacional,
y cometido actos de barbarie y del más bochornoso bandalaje.
Se necesita, pues, poner coto á esos atentados y restablecer
en todo su magestuoso brillo los sacrosantos derechos de la Patria querida.
A eso vamos, y para conseguirlo no habrá sacrificio posible que
nos retraiga en el cumplimiento de ese altísimo deber.
JEFES, OFICIALES Y SOLDADOS: Una vez más váis á
poner á prueba el valor, la abnegación y moralidad que os
acreditan: una vez más váis á ostentar los laureles
que habéis conquistado en cien combates.
Bajo tales auspicios, el éxito no es dudoso.
Con nosotros van el sentimiento nacional, el honor de la causa á que estamos afiliados y los grandes principios de justicia y libertad.
Cumplid cada uno con vuestro deber, seguros de que siempre encontraréis
en su puesto á vuestro Jefe, compañero y amigo,
JUAN P. REYES S.
Managua, 26 de Julio de 1894
Lo que comunico a U. para su conocimiento. Su afmo.,
(f) DIONISIO BAEZ,-"•.
Con el objeto de determinar las operaciones militares sobre esa plaza, necesito saber si U. insiste en la actitud de rebelión asumida el 6 de julio ppdo. Como la admon. pca. ha sido paralizada y esa ciudad permanece bajo una autoridad ilegítima, me precisa terminar el estado anormal q. trae constante inquietud a esa comunidad, perjuicio a los intereses comerciales y la consiguiente responsabilidad del Gobno. de la Repca. En esta virtud, exijo q. la categórica respuesta de U. se me envíe antes de las 12 de la noche del día de hoy.
En caso de q. U. no envíe la contestación inmediata q. solicito y conforme con mi deseo, declino sobre U. y sus cómplices la responsabilidad de las consecuencias q. necesariamente sobrevendrían.
Son conductores oficiales de la presente comunicación, el Sr.
Cnel. don Sebastián Uriza y el Capt. don Pablo Leal.
Soy de U. s. servidor,
(f) R. CABEZAS.
Greytown, a las 11.30 a.m., del 1894. Palacio, a las 8.40 a.m., del
2 1894.
Corn. General:
En estos momentos llego de visitar el "Yulú" que llegó
a las 9 a.m. El Contador me dice lo siguiente:
"El General Cabezas y Mayor Espinosa, han ocupado el Bluff con 300 hombres sin resistencia; los Capitanes ingleses y americanos han reunido a sus connacionales prohibiéndoles tomen parte con los insurrectos; han dejado algunas piezas de artillería con el propósito de proteger a las propiedades. Los negros y moscos están resueltos a hacer resistencia, se encuentran así: de 700 mal armados y sin Jefes. La ciudad no está fortificada; creo, pues, como le he dicho antes, que no habrá resistencia y que bastará un batallón y la artillería para conciuir con ese enojoso asunto. El Sr. Ruiz llega hoy y creo que mañana haremos la marcha a Bluefields por no tener orden el Capitán de recibir a bordo. Temo se nos presente una nueva dificultad para el transporte. El Capitán del "iglú" se cree con derecho a no permitir el embarque de fuerzas en atención a la circular del Ministro americano, de lo cual está U. al corriente; pero creo que a la llegada del Sr. Emery se arreglará todo eso.
El General en Jefe, (f) J. P. REYES.
«Bluefields, 5 de Agosto de 1894.
Sr. C. General:
Con el objeto de apoyar los movimientos de la fuerza del General Reyes,
organice una expedición sobre el Bluff, punto que fué tomado
el día 31. Inmediatamente envié un ultimátum al Jefe
Mosco y aunque excusaron responder categóricamente resolví
ocupar la ciudad el día 3. No hubo resistencia y a la fecha estoy
en compañía del Sr. Dr. Madriz, a quien rendiré un
informe completo de esta situación.
El proceso de rebelión ya bastante voluminoso y seguido por
mí, está en manos del Juez específico de guerra, quien
procederá con toda actividad. Nicaragua, pues, está de triunfo,
por lo que felicito a U. y al país.
Su Atto. y s. s.,
(f) R. CABEZASD211.
Se levanta el confinamiento á los comprometidos en los asuntos
de la Mosquitia
CONSIDERANDO: Que por acuerdoo de 28 del mes pasado se dispuso confinar
á la ciudad de Masaya, al señor John Taylor; á la
de León, al señor Charles Patterson; á la de Chinandega,
al señor II. C. Ingram; y en esta capital, al señor J. Browm-rigg,
por la participación que tomaron en los sucesos ocurridos en Bluefields
en el mes de Julio último; considerando: que el señor Patn
terson ha salido del país por haberlo solicitado y el señor
Brownrigg ha obtenido indulto por gracia especial que se le hizo; el Presidente
de la República, en conmemoración de la grandiosa fecha de
15 de Septiembre de 1821, en que alcanzó su independencia la América
Central, acuerda:
Levantar el confinamiento de los señores John Taylor y H. C.
Ingram, quienes en consecuencia podrán volver á sus hogares
á gozar de completa libertad.
Comuníquese-Managua, 15 de Septiembre de 1894-Zelaya-El Ministro
General-Baca, h.
Sesión 114 de la Asamblea Nacional Constituyente y 54 de la
Legislativa del 28 de Septiembre de 1894
Concurrieron los Diputados Mayorga (J. D.), Delgadillo, Gámez, Jerez (Remigio), Baca (José), Godoy, Aguilar, Sotomayor, Velásquez, González, Avilés, Mora, Jerez (Miguel), Chaves, Mejía, García, Vidaurre, Cajina, Gómez (Alfredo), Mayorga (Samuel), y los Secretarios Duarte, y López».
Se aprobó el artículo de la misma ley [Electoral] que llama departamento de Colón á la Costa Atlántica. Los Diputados Duarte y Delgadillo consignaron su voto negativo, porque creen impropio de esta ley crear departamentos, y porque á su juicio es prematura esa creación.
99. Se aprobó el artículo que dice: "En el departamento
de Colón habrá un distrito electoral. Este distrito comprenderá
todas las poblaciones de la Costa Atlántica, inclusive el Castillo
Viejo é islas adyacentes".
«Se designan las personas encargadas del régimen provisional
de la Reserva Mosquita, mientras se da á dicha Comarca la organización
correspondiente
LA ASAMBLEA NACIONAL LEGISLATIVA DECRETA:
Art. 1-Mientras se da la organización que corresponde á
la Comarca conocida anteriormente con el nombre de Reserva Mosquita, se
encargarán de su régimen provisional un Gobernador é
Intendente que podrá serlo de las demás poblaciones del litoral
atlántico é islas adyacentes, un Administrador principal
de aduana y los demás empleados que sean necesarios y que nombrará
el Poder Ejecutivo.
Art. 2-La administración de justicia estará á cargo de un Juez de Paz: los asuntos civiles se juzgarán por árbitros y los criminales por un jurado: ambos tribunales se organizarán y tendrán las funciones que les designa el Reglamento de la ciudad y puerto de San Juan del Norte, de 23 de Febrero de 1894.
Art. 3-El Gobernador e Intendente de la Comarca de que habla esta ley, y el Juez de la misma, ejercerán las atribuciones que el expresado Reglamento les confiere para San Juan del Norte, salvo las especialidades relativas á aquella localidad.
Art. 4-El Ejecutivo podrá nombrar un Inspector que recorra todas las poblaciones principales del litoral atlántico é islas adyacentes, á fin de que vele por la buena administración de las rentas y de que caminen bien todos los servicios públicos.
Art. 5°-Las poblaciones indígenas de la Mosquitia se regirán por un Alcalde electo por la respectiva comunidad, el cual conocerá como juez local, de los asuntos civiles que no pasen de cien pesos y formará las instructivas por delitos, de las que dará cuenta al respectivo juez de paz de Bluefields, para que las someta al jurado.
Art. 6-El Poder Ejecutivo presentará en la primera reunión ordinaria de la Asamblea Nacional Legislativa, un proyecto de organización definitiva de la Comarca del litoral atlántico é islas adyacentes, que comprenda todos los ramos de la administración pública y que se encamine á procurar la unidad en la legislación de aquellos lugares.
Dado en el Salón de Sesiones de la Asamblea Nacional Legislativa-Managua,
6 de Octubre de 1894-
Francisco Montenegro, Presidente-Rem. Jerez, Secretario-José
D. Mayorga, Secretario -Ejecútese-Palacio Nacional-Managua, 9 de
Octubre de 1894J. S. Zelaya-El Ministro General-F. Baca,
«Se nombra Gobernador é Intendente de la Mosquitia al General don Rigoberto Cabezas
El Presidente de la República, en uso de las facultades que le confiere el decreto de esta fecha expedido por la Asamblea Nacional Legislativa, acuerda: nombrar Gobernador é Intendente de la Mosquitia al señor General don Rigoberto Cabezas, con el sueldo de trescientos pesos mensuales.
El Gobernador é Intendente tendrá por ahora anexas las funciones de Inspector General de la Costa Atlántica que señala el articulo 4" de la precitada ley.
Comuníquese-Managua, 9 de Octubre de 1894-
Zelaya-El Ministro General-Baca,
Se aprueba un acuerdo del Gobernador é Intendente de la Mosquitia
El Presidente de la República tiene á bien darle su aprobación
al decreto que sigue:
Rigoberto Cabezas, Intendente General en la Costa Atlántica de la República:
Considerando: que es motivo de justo regocijo para un pueblo el entrar en el pleno goce de sus derechos y garantías.
Considerando: que la instalación del Municipio que debe verificarse el lunes próximo 29 del corriente en un acto que redunda en beneficio directo de la comunidad.
Considerando: que por las especiales circunstancias ocurridas últimamente en Bluefields la instalación del Consejo Municipal abre una era de paz y reconciliación; por los motivos expuestos, en uso de las facultades de que estoy investido, decreto:
1-Declarar día feriado el 29 del corriente.
2-A la una de la tarde será promulgada solemnemente la Constitución
de la República, haciéndose para esta ceremonia una salva
de veinte y un cañonazos y los honores de ordenanza por la guarnición
de la plaza.
3-La instalación del Municipio y juramento de los miembros se
verificará á las 2 p. m. en el salón del Palacio de
Gobierno.
4-Queda suspenso el estado de sitio en toda la Costa Atlántica,
desde la promulgación de la Carta Fundamental de la República.
Dado en el Palacio de Gobierno-Bluefields, Octubre 27 de 1894-R. Cabezas.
Comuníquese-Managua, 20 de Noviembre de 1894--ZelayaEl Ministro
General, por la ley-Matus»
COMUNICACION
Bluefields, 3 de Noviembre de 1894.
Señor Ministro General, Departamento de la Gobernación. Managua.
Señor:
Tengo el gusto de participar á U. un suceso feliz para los intereses
nacionales en la Costa Atlántica y quizá el aconteci. miento
más trascendental verificado desde el momento en que pusimos mano
en la obra de reintegrar nuestro territorio.
No ignora U. que cuantos esfuerzos hicimos por atraer el po. deroso elemento americano fueron frustrados hasta ayer y en esta circunstancia veía yo el punto negro y fatal de esta cuestión; de allí que encaminase con especialidad mi esfuerzo á cultivar aque. llas relaciones importantes que podían traer una reacción favorable. El fruto lo hemos cosechado el lunes 29 del pasado con una ceremonia tan significativa y solemne como seguramente no he presenciado otra igual en Nicaragua. El Palacio de Gobierno que es bastante amplio se llenó con aquel elemento antes tan reacio y lo que es más, se emitieron declaraciones que podemos llamar oficiales y de una importancia suprema.
La sola asistencia del respetable Comandante O'Neil y su ofi. cialidad á la instalación del Municipio y juramento de la Carta fundamental, eran un detalle bastante para considerar la ceremonia, un verdadero triunfo; pero lo que indudablemente colmó mi deseo, fueron las frases pronunciadas en presencia del Cónsul inglés y la actitud del buque de guerra americano que saludó frente á frente de la fragata británica con 21 cañonazos el pabellón de Nicaragua en la hora en que el programa anunciaba la promulgación de la Carta.
Según verá U. por el Programa que le acompaño, en la tarde se dió un banquete y en la noche un baile. Ambos actos estu. vieron en consonancia con la ceremonia del medio día. Asistieron también al banquete y al baile el Comandante O'Neil y su oficialidad, brindando el respetable marino por el señor Presidente de la República. Yo lo hice á mi vez por el de los EE. UU. y procuré en todos momentos hacer lo más propiamente que pude y con el mayor celo los honores de hospitalidad y cortesía con huéspedes tan honorables y con los caballeros y señoras de Bluefields presentes en la festividad.
Adjunto á U. el precioso documento en que consta la promesa prestada
por los Municipales, la promulgación de nuestro Código y
la firma de muchas de las personas importantes que asistieron
al acto, lo que significa en mi concepto, una aceptación expresa
del nuevo orden de cosas.
Debo felicitar al país y al Gobierno por este nuevo triunfo obtenido,
y espero en breves días coronar enteramente la victoria con las
resoluciones de la Convención indígena.
Soy de U. con todo respeto, atento S. S.
R. CABEZAS.
En la ciudad de Bluefields, á las dos de la tarde del lunes veintinueve de Octubre de mil ochocientos noventa y cuatro.
Reunidos en el Palacio de Gobierno el Intendente General en la Costa
Atlántica de la República, los miembros electos del Municipio
que ha de principiar sus funciones el día de la fecha y en presencia
de los más honorables vecinos de la Comunidad, del señor
Cónsul americano, señor Capitán del buque de guerra
"Marblehead" y oficiales de su digno mando, se procedió á
promulgar la Constitución de Nicaragua, decretada por la Asamblea
Nacional Constituyente en diez de Diciembre de mil ochocientos noventa
y tres, acto que se verificó en la forma que él requería,
leyendo la sección tercera el honorable Samuel Weil.
A continuación el Intendente General, puesto de pie, llamó
á los Concejales presentes señores
Alcalde-J. Weinberger.
Regidores-Sam Weil, Frank Wringht y Davis Ingram,
á los cuales dijo: Habéis sido electos para componer el Concejo Municipal de Bluefields, y vais á tomar posesión de vuestro delicado cargo:
¿Juráis por vuestro honor y esta Biblia Santa, cumplir fielmente con vuestro cometido, sosteniendo la Constitución de la República y haciendo obedecer sus leyes? A lo que respondieron unánimemente los interpelados:
"Si juramos".
El intendente General pronunció estas palabras: En nombre del
Supremo Gobierno de Nicaragua, declaro formalmente instalado el Municipio
de Bluefields y promulgada la Constitución de la República.
La presente acta, es la constancia oficial de la anterior ceremonia,
quedando suspensa la ley marcial, de conformidad con el decreto de 27 del
corriente.
R. Cabezas
J. Weimberger
Sam Weil W.
D. Ingram
Charles O'Neil,
Com'der U. S. Navy John Wilson
B. B. Seat, U. E. Conl Agent
J. A. Belangen, Cónsul inglés
Sam. D. Spellman
Ferdinand Beer F.
W. Tucker Paul Osterhont
Edivd H. Green, Surgeon U. S. Navy
Jas. H. Chapman P. A. Paymaster U. S. Navy
R. O. Bitlre, Lientenant U. S. Navy
Theo C. Tenton, Ensign U. S. Navy
Frank A. Schofields, Ensign U. S. Navy
J. H. Roven, Assitant Engineer
U. S. Navy Oliver Simmons J. A. Peterson
S. C. Sargent Tomás Manning C. P. Jassup
C. W. Kuight M. D. E.
F. Ryder T.
D. Armstrong Ii.
Bérkenhagen Emnel St.
Marie L. Wassmer
John Dingwall
Jacob Browrigg Geo A.
Allan J. F. Bryant
Robt Shepherd L. Mar
Edward G. L. Steirridge
A. E. Petrie
Zenón Rocha
Dr. José R. Cantero
Ind. Taylor
H. C. Ingram
Luis Cartin C.
T. Harrison Geo B.
Wiltbank J. Q.
Allen Emile Pelletier
A. Aubert, Intérprete
L. Snow/
Ante mí,
JOSÉ MAREA MONGRÍO Secretario de la Intendencia General»,
«DECRETO DE REINCORPORACIÓN
LA CONVENCIÓN MOSQUITA,
Considerando: que el cambio verificado el 12 de Febrero del corriente año fue debido al esfuerzo de la autoridad de Nicaragua, la cual quizo redimirnos de la esclavitud en que nos encontrábamos.
Considerando: que hemos acordado sujetarnos enteramente á las leyes y autoridades de Nicaragua para formar parte de su organización política y administrativa.
Considerando: que la falta de un gobierno respetable y legítimo es siempre causa de calamidad para el pueblo, en cuyo caso hemos estado tanto tiempo.
Considerando: que uno de los motivos del atraso en que vivimos fue sin duda el haberse defraudado las rentas de la Mosquitia, invirtiéndolas en fines ajenos á un buen orden administrativo.
Considerando: que aunque la Constitución de Nicaragua provee á todas las necesidades y aspiraciones de un pueblo libre, eso no obstante, deseamos conservar privilegios especiales que acuerden con nuestras costumbres é índole de raza.
En virtud de todo lo expuesto, haciendo uso de un derecho natural y por nuestra libre y espontánea voluntad declaramos y
DECRETAMOS:
Art. 1-La Constitución de Nicaragua y sus leyes serán obedecidas por los pueblos mosquitos, quedando éstos bajo el amparo de la bandera de la República.
Art. 2-Todas las rentas que produzca el litoral mosquito serán invertidas en su propio beneficio, reservándonos así la autonomía económica; pero dichas rentas serán colectadas y administradas por los empleados fiscales del Supremo Gobierno.
Art. 3°--Los indígenas estarán exentos en tiempo de paz y guerra de todo servicio militar.
Art. 4o-Ninguna taxa será impuesta sobre las personas de los mosquitos.
Art. 5°-El derecho de sufragio es extensivo á varones y mu. jeres de diez y ocho años.
Art. 6°- -Los caseríos indíjenas estarán sujetos inmediatamente al Jefe Inspector y á los Alcaldes y Policías en sus respectivas localidades.
Art. 7°-No podrá recaer elección de dichos empleados sino en los indios mosquitos.
Art. 8°-Los Alcaldes y policías servirán sus destinos durante todo el tiempo que merezcan la confianza de los pueblos; pero podrán ser removidos por acuerdo del Intendente ó por moción popular.
Art. 9°-Al tomar posesión los Alcaldes y policías, el Jefe Inspector les tomará juramento usando de la siguiente fórmula: ¿Jurráis por Dios y la Biblia procurar la felicidad del pueblo que os ha elegido y obedecer y hacer cumplir las leyes de Nicaragua? El interpelado responderá: Si juro.
Art. 10-Los pueblos decretarán sus reglamentos locales en Asambleas, presididas por el Jefe, debiendo someter estos reglamentos á la aprobación de la autoridad superior del Gobierno Nacional en la Costa.
Art. 11-Como un voto de gratitud al Magistrado Presidente de la República, General don J. Santos Zelaya, á cuyos esfuerzos se debe que entremos á disfrutar de libertades, lo que antes se denominó "Reserva Mosquita", de hoy en adelante se llamará DEPARTAMENTO ZELAYA.
Dado en el Palacio de las Sesiones de la Convención. Mosquita, á los veinte días del mes de Noviembre de mil ochocientos noventa y cuatro.
Leandro-Alcalde y Delegado de Sandy Bay.
Teodoro Flores-Delegado de Sandy Bay.
Toledo-Delegado de Sandy Bay.
Santos-Delegado de Sandy Bay.
Ricta-Delegado de Sandy Bay.
Florentín -Delegado de Sandy Bay.
Chale Padi-Delegado de Daocra.
Auat-Delegado de Daocra.
Yaní Banan--Delegado de Daocra.
Mixta Mal-Delegado de Daocra.
Sansín-Alcalde y Delegado de Auastara.
Vicente---Delegado de Auastara.
Any Gul--Delegado de Auastara.
Guiris-Delegado de Auastara.
Kill--Alcalde y Delegado de Cruquira.
Custobcr- Delegado de Cruquira.
Dim ans-Delegado de Cruquira.
Niclisin-Delegado de Cruquira.
Guit Bad-Alcalde y Delegado de Guapí.
Jacob Haivel-Delegado de Guapí.
Prince--Delegado de Guapí.
Andreu frita-Alcalde y Delegado de Billuc.
Pabas-Delegado de Billuc.
Pax-Delegado de Billuc.
Yan José-Alcalde y Delegado de Sising.
Simeón-Delegado de Sising
Riclrar-Delegado de Sisings
Sigua-Alcalde y Delegado de Yulu.
Saidle-Alcalde y Delegado de Yulu.
San Pis-Delegado de Yulu.
Yutan-Delegado de Yulu.
Headman-Delegado de Yulu.
Jack-Delegado de Yulu.
Hickman-Delegado de Yulu.
Salvador-Delegado de Yulu.
Gingie-Alcalde y Delegado de Clinna.
Lorenzo-Delegado de Clinna.
Moutis-Delegado de Clinna.
Mistalín-Delegado de Clinna.
Robert-Alcalde y Delegado de Hallwer.
Henry-Delegado de Hallwer.
Richy-Alcalde y Delegado de Caratá.
Junic-Delegado de Caratá.
Eleven-Delegado de Cucalaya.
Quicaysa-Delegado de Cucalaya.
Lucas Green-Delegado de Layasixa.
Jacinto Alcalde y De legado de Layasixa.
Casinriro Ramos-Delegado de Wanta.
Simeón Howcell-Delegado de Wanta.
Félix Fischer-Delegado de Wanta.
Patricio Peralta-Delegado de Walpasixa.
Clark-Delegado de Walpasixa. Salvado,--
Delegado de Walpasixa.
Rurnualdo-Delegado de Walpasixa.
Chelín--Delegado de Walpasixa.
Dicas-Delegado de Walpasixa.
Rostelit-Delegado de Walpasixa.
Insepir-Delegado de Walpasixa.
George-Delegado de Walpasixa.
Alard-Delegado de Walpasixa.
Jauly--Delegado de Walpasixa.
Teodoro Bartola-Alcalde y Delegado de Sandy Bay, Río Grande.
John Davis-Delegado de Sandy Bay, Río Grande.
Henry-Delegado de Sandy Bay, Río Grande.
Prince Albert-Alcalde y Delegado de Leven Crek.
Pérez Davis-Delegado de Andrés.
Many-Delegado de Andrés.
Rigoberto Hendy-Delegado de Rayapura.
Way Lanera-Delegado de Rayapura.
Sprin A.-Delegado de Rayapura.
Robert Hendy-Alcalde y Delegado de Rayapura.
Lira-Delegado de Raitapiura.
Jones Oneil-Delegado de Laguna de Perlas.
Nicodemus Downes-Delegado de Laguna de Perlas.
Aintis-Delegado de Jasbaponnie.
Charles More-Delegado de Jasbaponnie.
Gustavus Daniel-Delegado de Rama Key.
Luke Clenser-Delegado de Rama Key.
Ferdinand McRea-Delegado de Rama Key.
George Down Blair-Delegado de Rama Key.
R. CABEZAS,
Intendente General de la Costa Atlántica de la República
de Nicaragua.
Ante mí,
MARCOS MAIRENA,
Secretario ad hoc.
Intérprete Jurado,
CASIMIRO RAMOS,
Los infraescritos certifican: que han presenciado la Sesión
de la Asamblea Mosquita, en la cual se dictó el decreto que antecede,
el que fue declarado por la voluntad unánime de los Representantes
nominados, quienes por no saber firmar aceptaron la testificación
nuestra.
B. B. SEAT,
U. S. Consular Agent.
J. WEINBIRGER,
Alcalde
Tesorero Gn ral.
GAMEWEIL,
Regidor de la Municipalidad.
R. CABEZAS,
Intendente General.
Ante mí,
JOSÉ MAREA MONGRIO,
Secretario de la Intendencia General de la
Costa Atlántica de la República.
(TRADUCCIÓN) Bluefields-Nicaragua.
Yo B. B. Seat, Agente Consular de los Estados Unidos de América, en el puerto de Bluefields, por la presente certifico: que las firmas de los señores J. Weinberger y Samuel Weil, puestas en los anteriores decretos de reincorporación, són sus verdaderas y propios firmas, y que firmaron dichos decretos de reincorporación como testigos, según allí aparece.
En testimonio de mi firma y cargo público; en Bluefields, el
día 4 de Diciembre A. D. 1894.
(f) B. B. SEAT,
Agente Consular de los Estados Unidos.
SECCIÓN EDITORIAL
ALCANCE
AL "DIARIO DE NICARAGUA" NUMERO 24
MANAGUA, 29 DE NOVIEMBRE DE 1894
A ÚLTIMA HORA
Sin comentarios por el momento y con el entusiasmo de verdaderos nicaragüenses, publicamos á continuación el importante telegrama que ha recibido hoy el señor Presidente, en que le participa el General don Rigoberto Cabezas que se ha celebrado por los indios mosquitos el acta de reincorporación absoluta de la Reserva á la República de Nicaragua, requisito establecido en la cláusula 4,1 del Tratado de Managua de 1860 para la reintegración de nuestro territorio.
El patriotismo está de plácemes y esta obra sola del partido
liberal, basta para demostrar la elevación de miras que él
ha traído al poder, su fe, su constancia y su energía. El
General Zelaya, caudillo de ese partido y Jefe actual del Gobierno de la
República, está satisfecho de sus esfuerzos y ve colmadas
sus nobles aspiraciones per la integridad y bien de la patria.
Yo B. B. Seat, Agente Consular de Ins Estados Unidos de América, en el puerto de Bluefields, por la presente certifico: que las firmas de los señores J. Wcinberger y Samuel Weil, puestas en los anteriores decretos de reincorporación, són sus verdaderas y propios firmas, y que firmaron dichos decretos de reincorporación como testigos, según allí aparece.
En testimonio de mi firma y cargo público; en Bluefields, el día 4 de Diciembre A. D. 1894.
(f) B. B. SEAT, Agente Consular de los Estados Unidos
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ALCANCE
AL "DIARIO DE NICARAGUA" NÚMERO 24
MANAGUA, 29 DE NOVIEMBRE DE 1894
A ÚLTIMA HORA
Sin comentarios por el momento y con el entusiasmo de verdaderos nicaragüenses, publicamos á continuación el importante telegrama que ha recibido hoy el señor Presidente, en que le participa el General don Rigoberto Cabezas que se ha celebrado por los indios mosquitos el acta de reincorporación absoluta de la Reserva á la República de Nicaragua, requisito establecido en la cláusula 4-?, del Tratado de Managua de 1860 para la reintegración de nuestro territorio.
El patriotismo está de plácemes y esta obra sola del partido
liberal, basta para demostrar la elevación de miras que él
ha traído al poder, su fe, su constancia y su energía. El
General Zelaya, caudillo de ese partido y Jefe actual del Gobierno de la
República, está satisfecho de sus esfuerzos y ve colmadas
sus nobles aspiraciones per la integridad y bien de la patria.
San Juan del Norte, 11 a. m. del 24 de Noviembre de 1894. Recibido en
Palacio, á las 3 p. m. del 28.
Bluefields 24.
General Presidente:
La Convención indígena ha cerrado sus sesiones, decretando entre otras cosas, la reincorporación. Apenas tengo tiempo de participarle nueva tan feliz. Ningún acontecimiento hasta hoy se verificó en Nicaragua de más trascendencia para sus destinos y ningún Gobierno obtuvo más hermoso triunfo. Nuestra querida patria queda completa. Convención decretó que lo que fue nominado "Reserva Mosquita" se llame en adelante "DEPARTAMENTO ZELAYA": así está recompensada la fe de U. y todos sus esfuerzos. En celebración de tan fausto acontecimiento, he concedido indulto á aquellos expulsados que podían amnistiarse sin peligro del orden ni afrenta para la vindicta pública. Impresiones en Washington, según correspondencia que acabo de recibir de nuestro Ministro, son tan buenas corno pudiéramos quererlas.
Su amigo,
R. CABEZAS.
LA MOSQUITIA
Un acontecimiento digno de grabarse en los anales de nuestra historia nacional acaba de verificarse.
Una Convención de indígenas de la Reserva Mosquita se
instaló en Bluefields y después de algunas sesiones, cerró
éstas declarando su reincorporación á nuestra bellísima
y adorada tierra de los Lagos.
¡Loado sea Dios!
Tenemos ya la reintegración de aquel rico é importante territorio de nuestra patria.
Tantos esfuerzos, tantos desvelos, sacrificios tantos, compensados están, porque ya podemos estrechar en efusivo abrazo el paladión inmaculado que cobija todo el istmo nicaragüense y extiende su sombra protectora á aquellas islas que de la patria han sido y que, cual gaviotas diseminadas, recrean las miradas de los marinos del Mar Caribe.
Si el patriotismo tiene justos trasportes de entusiasmo, es hoy cuando
debe rebosar. Seguros estamos que como nosotros piensan todos los ciudadanos
de esta tierra, que si caben las divisiones en ideas y en cuestiones de
detalle, estamos todos en un solo pensamiento, en el de la integridad nacional:
en mantener la altivez de nuestra bandera y el imperio de la justicia que
dignifica y enr.randcce á las naciones, así ocupen un grande
ó un pequeño espacio del planeta.
Y la noble y poderosa nación inglesa nada tiene que objetar. nos. El Art. IV del Tratado de 1860 con ella celebrado, dice así:
"Queda entendido, sin embargo, que nada de lo contenido en este Tratado deberá interpretarse como que impide que los indios mosquitos, en cualquier tiempo futuro, convengan en la absoluta incorporación á la República de Nicaragua bajo el mismo pie que los otros ciudadanos de la República y se sujeten á ser gobernados por las leyes y reglamentos generales de la República, en vez cíe serlo por sus propias costumbres y reglamentos".
Felicitémonos por un acontecimiento tan feliz, y hagamos esfuerzos porque á la sombra bienhechora de la paz y del trabajo, nuestro querido país prospere cada día, y porque la justicia humana, que es el reflejo sublime de la justicia de Dios, se mantenga en su augusto dosel, embalsamado con el aroma que, como el aliento de la libertad, le traiga el aire de nuestras vírgenes montañas.
F. BACA, Jr.
Managua, 29 de Noviembre de 1594.
«Al Norte del Canal de Rama Key-, se extiende una gran isla llamada
Isla del Venado (Doer Qui) que tiene la forma de un triángulo isósceles
con su base hacia el Océano. Entre el vértice Norte de esta
Isla y la extremidad Sur de la continuación de la costa, formada
por una península que lleva el nombre ele Bluff, se encuentra otro
canal. En medio de este canal se encuentra una pequeñísima
isla Casada Qui que divido la entrada de las aguas en dos partes. Tanto
la entrada llamada Rama Qui formada por el vértice Sur de la Isla
y la costa, como la entrada del norte forman la Laguna de Bluefields. En
la parte Sur de esta laguna, caen varios pequeños ríos, de
los cuales el más importante es el Cookra que entra frente a la
isla Rana Qui. En la costa occidental de la laguna a la misma latitud del
Bluff sobre la falda de la colina Abaden, se encuentra situada la ciudad
de Bluefields.
Bluefields fué la capital del antiguo Gobierno mosco, que desgraciadamente surgiera para Nicaragua del tráfico pirata inglés, que se estableció en estas costas el año de 1589. Posteriormente el año de 1838 aquel Gobierno fué convertido por el de I:nglaterra en una monarquía amiga y aliada suya; pero el año de 1S60 se celebró el Tratado de Managua, por el cual la Gran Bre. taña reconoce la soberanía de Nicaragua en todo su territorio de mar a mar, y una Convención en que se fijaba con el nombre de Reserva Mosquita el territorio que el Gobierno mosco debía ocupar, el cual quedaba comprendido entre el Río Hueso por el Norte, y el Río Rama Inferior por el Sur; el mar Caribe por el Oriente y el Meridiano 84° 15' por el Occidente, pero siempre formando parte integrante de Nicaragua y quedando bajo su soberanía. Sin embargo, el Gobierno mosco estaba allí organizado con un personal de origen jamaiqueño, y se creía protejido, como en realidad lo estaba, por el de Inglaterra, a tal extremo que el Nicaragüense se hostilizaba y se le hacia sufrir tanto el rigor de la into. lerancia en su propio territorio, más que a los otros.
Nicaragua aleccionada ya en otras ocasiones por lo que es la intervención del más fuerte, siempre veía con dolor muchas veces, hasta sacrificar a sus hijos por el odio del Gobierno negro; se contentaba solamente con poner en práctica lo que aconseja el derecho de las naciones en la vía pacífica; gestionar diplomáticamente en Washington y ante el Gobierno Inglés. Pero tal situación no debía ser eterna, porque la injusticia no prevalece nunca. Llegó un día, el 11 de Febrero del corriente año en que los empleados del Gobierno de Nicaragua en Bluefields, Inspector General de la Costa, General don Rigoberto Cabezas y Comisario é Intendente de la misma, don Carlos A. Lacayo, tomaron posesión de Bluefields por las arreas, organizando después un Gobierno provisional, al que se le dió la forma de un Concejo, debido a la exigente intervención del Cónsul inglés y del Comandante Curzon Howe del buque Cleopatra, inglés también. Esta organización estuvo fuertemente contrarrestada por la dominación caída. Todos los elementos del antiguo Gobierno, en plena libertad de acción, auxiliado poderosamente por el llamado Vice Cónsul Hatch, trabajaban sorda pero positivamente para llevar a un conflicto al nuevo Gobierno y organizarse ellos de nuevo. Desgraciadamente, debido a la administración demasiado tolerante y condescendiente del señor Comisario, se preparó la reacción. Llamado éste de la Capital, quedó encargado del Gobierno de la Costa, el inteligente, activo y valiente General don Rigoberto Cabezas, quien trató de organizar una administración enérgica y económica que por sus resultados benéficos trajera a los ánimos la influencia moral que había perdido la autoridad; pero la reacción estaba preparada, como icemos dicho, y el 5 de Agosto como a las nueve de la noche, los negros se insurreccionaron y acompañados de algunos blancos americanos, atacaron el palacio de las autoridades nicaragüenses, donde se encontraban 30 hombres solamente, no pudiendo tomarlo a pesar de tan escaso número. Al siguiente día se proclamó el antiguo chief, y se organizó el mismo Gobierno derrocado el 11 de Febrero.
El General Cabezas se retiró después de ocho días con sus 30 hombres al Rama, no sin dar primero los pasos más adecuados para salvar la dignidad del país y de su autoridad. La actividad con que había obrado dirigiéndose al Gobierno de Managua, para que enviara tropas y recursos que facilitaran la recuperación de la Ciudad, hizo que llegaran de Chontales el 28 de Julio del corriente año, 130 hombres de infantería. Con ellos y un grupo de valientes voluntarios del Rama se dirigió al Bluff y de allí a Bluefields adonde entró el 3 de Agosto, sin derramar una sola gota de sangre. De acuerdo con las disposiciones del Presidente de la República y de la Constituyente, aquella entrada había sido preparada en el bufete, dirigiendo el General Cabezas a los capitanes de las fragatas residentes en las playas de Bluefields, comunicaciones bien meditadas, que tuvieron por repuesta la promesa de absoluta neutralidad. Este hecho que dejaba a los negros rebeldes abandonados a sus propias fuerzas, los ponía en la condición no obstante su número, de arrojar las armas como lo hicieron, quedando sometidos, además, incondicionalmente a las consecuencias subsiguientes.
El triunfo de la soberanía práctica de Nicaragua sobre
la Reserva, fué completado con la intervención del joven
é ilustrado Ministro Dr. don José Madriz llegado del interior
el 4 del corriente. El también con un juicio y energía recomendables,
supo alejar la influencia de los Comandantes de las fragatas, y prepararse
así, un campo de determinaciones seguras, para castigar a los comprometidos
en la rebelión, y para dar al nuevo Gobierno, un derrotero, que
garantice para siempre el dominio de Nicaragua, en lo que fué la
Reserva. En efecto, de acuerdo con el General Cabezas, se acordó
la expulsión de los principales promotores y comprometidos en la
rebelión del 5 del corriente, entre ellos el más notable
el titulado Vice-Cónsul Inglés Mr. Hatch.
Está bien claro para mí, según observo de los hechos
que he presenciado, que la antigua Reserva Mosquita y la farsa de su irrisorio
Gobierno, desaparecieron del mapa de Nicaragua el 3 de Agosto de 189,1
al golpe tenáz de los obreros de la reincorporacion.
Las lagunas de este distrito son las de Bluefields, de Gran Toom-Toom pequeño Toom-Toom, y Billinqui; esta última al Sur del Canal Ramaqui y que recibe las aguas del río de su mismo nombre.
La Laguna de Bluefields es una de las más importantes de la Costa Atlántica; tiene una forma elíptica y mide 100 millas cuadradas de extensión poco más o menos. Las partes central y meridional de esta laguna están sembradas de islotes o cayos de los cuales los más importantes son: Deer Key, de ocho millas de longitud, situada entre los dos canales de entrada de la laguna. La isla de Ramaqui en la parte meridional de esta laguna, importante por la aldea que existe allí con el mismo nombre y que es tipo de limpieza y buen gusto en su género; y otros cuantos pequeños, notables por los ricos lechos de ostras que los rodean.
La profundidad de la laguna es insignificante, con excepción del canal del centro formado por la corriente del río Bluefields, que es bastante profundo.
Este río es el más importante en la actualidad, de toda la Costa Atlántica, por su cultivo de bananos, y desemboca en la parte Norte de esta laguna por muchos brazos. A seis millas de distancia de esta desembocadura forma una barra de catorce a dieciseis pies de profundidad, por donde penetran vapores de alto calado, de cuatrocientas a quinientas toneladas de capacidad, los cuales recorren sus aguas hasta 34 millas arriba, visitando Ciudad Rama.
La ciudad de Bluefields se comunica con el Río Escondido, mediante un canal llamado Botton Creek, que da varias vueltas.
PRODUCCIONES DEL SUELO.-
En sus montañas se produce el hule y la zarza, y en algunos caseríos
indígenas, las frutas, pero lo que constituye su principal riqueza
son las valiosas fincas de bananos, que se exportan a New Orleans.
COMERCIO.- El comercio de la ciudad de Bluefields, que es el principal
centro mercantil de toda la Costa, se sostiene principalmente con el producto
de bananos que se cultivan en las márgenes de los ríos Escondido,
Rama, Mico, Siquia y sus afluentes, hasta la unión de los raudales.
La exportación anual de este artículo, no baja de 800,000
racimos, que representan un valor medio de $ 400,000.00 plata; sin contar
una gran cantidad que se pierde por la falta de competencia entre los compradores,
y que alcanza a una tercera parte del producto total en ciertas épocas
del año. Casi la mitad de los empresarios bananeros son norteamericanos
y la mayor parte del capital invertido en otras varias empresas industriosas
de la Costa.
Los principales artículos de importación, son provisiones de boca: como harina, arroz, frijoles, manteca y diferentes clases de carnes; así como también toda clase de mercancías. Los comerciantes y agricultores de bananos, poseen varias lanchas-vapores en que transportan sus mercancías del Bluff, y hacen el servicio en el río.
RENTAS.- Sus rentas consisten en el producto del 10% cobrado como derecho marítimo sobre los artículos extranjeros, y el exceso de los productos fiscales de los otros distritos, deducidos sus gastos; el derecho de anclaje de los vapores y la venta o arriendo de los terrenos nacionales.
POBLACIONES.- La ciudad de Bluefields, el pueblo de Punta Gorda, los caseríos del Rama Key y Cama en el Río Bluefields.
BLUEFIELDS.-- Ciudad capital de los distritos creados en el territorio, que en un tiempo fue la Reserva Mosquita, se halla pintorescamente situada en la margen occidental de la laguna de su mismo nombre y sobre las faldas orientales del cerro Aberdeen, a los 83° 47 longitud occidental de G. y 12° latitud Norte, a 5-5 W0 millas de su puerto de entrada llamado Bluff, y es el primer puerto habilitado que Nicaragua posee actualmente en el Atlántico y la población más importante de toda la Costa. La etimología del nombre Blue-fields (campos azules), indica la belleza topográfica de esta localidad, una de las más espléndidas de la América Central.
Tiene 3,500 habitantes negros, americanos y zambos. Entre los extranjeros
predominan los negros jamaicanos y los norteamericanos.
Con todas estas condiciones, y también con la de poseer suficiente
extensión de terreno firme para Trabajos agrícolas, un gran
número de habitantes y suficiente cantidad de agua potable, que
pudieran hacer de ella, una ciudad de muchas comodidades; no las tiene
en cuanto a la alimentación y tampoco es correcto el trazo de la
ciudad. Una combinación informe de casas, cuyos veri. cuetos de
entrada y salida, la hace perder mucho de su bonita apariencia y construcción.
La higiene pública está muy descuidada: en todas las calles y solares se encuentran latas, botellas, vasijas y aún aguas estancadas.
Es la residencia del Gobernador e Intendente de los distritos comprendidos entre el Rama Inferior y la Comarca del Cabo; de un Inspector de Policía con 30 policiales; de un Juez de Paz y de un Comandante; del Directorio de la misión morava; del Con. sulado americano; del Administrador de la Aduana y de otras autoridades inferiores. El aspecto de la población es animado, y su clima de una sanidad reconocida. Sus edificios son todos de madera, pintados en blanco o colores apacibles, elegantes y bonitos.
Entre los edificios merecen especial mención el Palacio mandado construir por el Gobierno de Managua y la casa contigua, la casa de justicia o Capitolio; la Aduana y la iglesia levantada por el Gobierno Mosco. Hay también algunos particulares, muy importantes.
En Bluefields hay almacenes muy bien surtidos, hoteles, muelles y un alumbrado público bastante bien servido.
VÍAS DE COMUNICACIÓN.-
Las que tiene son todas por agua: El Océano que la comunica
con todos los puntos de la Costa y con el exterior: un canal que va del
Norte de la laguna de Bluefields, pasa por el gran Toom•Toom, y termina
a dos ter. cios de milla de la ciudad Laguna de Perlas; conduce también
a Río Escondido y Ciudad Rama, por medio de vapores.
CORREOS.
- Hay una administración de Correos que es la oficina central
para los demás puntos de la Costa, y para los Estados Unidos dos
o tres veces a la semana»
1895
La Mosquitia
«Fué empeño de mi Administración desde un
principio poner término a ese estado anormal y hacer que la soberanía
nicaragüense hiciese sentir su imperio en aquella comarca, que es
nuestra por naturaleza y por su origen, y que por su envidiable posición
geográfica, tiene abiertas las puertas al comercio universal.
No he omitido gasto, esfuerzo ni sacrificio para hacer efectivo el derecho de la República en la Mosquitia, y por fin, después de un año he visto coronadas inis aspiraciones: el 20 de noviembre de 1894 declararon los pueblos mosquitos reunidos en Gran Convención, que están bajo nuestra bandera y que obedecerán nuestra Constitución y leyes.
Así se ha colmado el patriotismo y se ha cumplido la cláusula 4-3 del convenio internacional a que hice referencia: por manera que la Gran Bretaña no tendrá una objeción justa que alegar en contra y los nicaragüenses podemos decir con legítimo orgullo que hemos completado el territorio de la patria.
lla querido la Convcnción Mosquita que lo que se denominó
la Reserva se llame en lo de adelante Departamento de Zelaya; y en verdad,
señores diputados, que no podía ambicionar yo premio más
alto que el ver mi nombre asociado a uno de los hechos más trascendentales
de nuestra política y a una de las glorias más legítimas
de las conquistadas por el Partido Liberal de Nicaragua
Mensaje del Presidente Zelaya al Congreso. 1 de enero de 1895.
El 20 de marzo sale al público por primera vez La Gaceta del Norte, periódico que dirige en Bluefields el general Rigoberto Cabezas.
Sale a luz el bisemanario El Ferrocarril, dirigido por el doctor Julio Esaú Delgado
Se dispone la creación de una Junta de Caridad en Bluefields, y se nombra las personas que deben servirla
Presidente de la República concede su aprobación al acuerdo que dice:
Agustín Duarte, Gobernador é Intendente del Departamento de Zelaya é Inspector de la Costa Atlántica de la República, considerando: que es de imperiosa necesidad la construcción de un cementerio general fuera de la población, en condiciones que no perjudiquen la r^.lubridad pública, y asimismo el establecimiento de una casa de caridad para dar asistencia á los enfermos Que '-arezcan de medios, en uso de las facultades que le confiere la ley, acuerda:
1--Crear una Junta de Caridad compuesta de cinco individuos para que se encargue de la construcción de un cementerio.
2 -Esa Junta se encargará también del establecimiento de una casa de caridad, de organizar el régimen de ésta y proponer los arbitrios para su sostenimiento.
3 Dicha Junta tendrá, además, las atribuciones que se indicarán en un reglamento especial y se organizará eligiendo de su seno un Presidente, un Secretario y un Tesorero. Así organizada, formará un reglamento interior que someterá á la aprobación de esta Intendencia.
4 La duración de esta Junta será de dos años.
5 El que desempeñe las funciones de Cirujano del puerto, será
miembro nato de la Junta de que habla este acuerdo.
6 Nómbrase miembros de la expresada Junta, á los señores
14. F. Spinger, Leopoldo Maix, J. A. Hodgson y Joseph Gimes
Bluefields, Mayo 22 de 1895-Ag. Duarte.
Comuníquese-Managua, 14 de Junio de 1895-Zelaya-El Minisaro de Policía, por la ley--Salinas.
Se canta por primera vez en Centroamérica, por el coro de la 'Misión Morava de Bluefields, el Mesías de Haendel.
En la interpretación de la obra que desde entonces cada año se realiza, puede apreciarse, según autorizada opinión del profesor Ernesto Rizo, un cambio de estilo que hace recordar los spirituals norteamericanos, y que sin duda se debe a que actualmente la mayoría de la población blufilense es de raza negra.
El 22 de junio de este año comienza a publicarse en Bluefields The Recorder, periódico "de orientación americana"
CUADRA CH., PEDRO J.: Op. cit., pp. 152, 153.
PALLAIS LACAYO, MAURICIO: El Periodismo en Nicaragua.
El Presidente de la República, tiene á bien dar su aprobación al acuerdo dictado por el señor Intendente General de la Costa Atlántica que dice:
Agustín Duarte, Gobernador é Intendente del departamento de Zelaya, é Inspector General de la Costa Atlántica de la República, en uso de las facultades especiales que le han sido confiadas y con presencia del artículo 17 de la Constitución, acuerda:
1 Prohibir desde la publicación del presente, el desembarque
de inmigrantes Chinos en toda la Costa Atlántica.
2 Los inmigrantes que desatiendan este decreto, serán reembarcados
por la autoridad respectiva tan pronto como se tenga conocimiento de ello.
3 Multar con docientos pesos al empleado que contraviniere las disposiciones
anteriores.
Comuníquese-Bluefields, 4 de Junio de 1895--Agustín Duarte".
Comuníquese-Managua, 1" de Julio de 1895-Zelaya-El Ministro de Relaciones Exteriores-Matuz.
1896
NICARAGUA --- Obra publicada en inglés por la Información
de las Repúblicas Americanas (Bureau of the American Republics)
en Washington EE. UU. de A. 1892 - Revisada en Agosto de 1093 y traducida
al castellano por disposición del Ministerio de Instrucción
Pública --- Managua -- 1896.
Apéndice G-DIRECTORIO COMERCIAL DE NICARAGUA.
«Bluefields importadores:
Brown & Harris Levy & Levis
Sargent J. 1. Simmons John if.
Oficina de Minas:
Keuhn Rolando.
El periódico The Recorder es dirigido por George A. Aubert.
-MEMORIA DE INSTRUCCIÓN PUBLICA PRESENTADA A LA ASAMBLEA LEGISLATIVA DE 1897.
..La instrucción en la Costa Atlántica-
Más dificil aún es el problema de la enseñanza
en nuestro litoral atlántico que se extiende por cien leguas desde
San Juan del Norte hasta el Cabe de Gracias á Dios.
La población es relativamente pequeña, pues no pasa de
20,000 habitantes, y salvo Bluefields, con 3,000, Ciudad de Rana con 1,000
y San Juan del Norte con 800, los demás con caseríos de pocas
almas, muy diseminados en una extensísima área, que abarca
como cosa de la tercera parte del territorio nacional. Agréguese
que en toda esa extensión no se habla casi el idioma patrio, sino
dialectos y algo de inglés, y se comprenderá toda la difieul•
tad que allí existe para organizar la instrucción popular.
No ohstante, el Gobierno mantiene algunas escuelas en las poblaciones principales y no pierde de vista dar el posible ensanche á la enseñanza. Desde hace tres años sostiene en Bluefields una escuela mixta superior dirigida por la inteligente señorita Judit Torres, profesora nicaragüense educada en los Estados Unidos de América, y el año pasado fundó el Colegio Cristóbal Colón, destinado especialmente á formar entre los indios mosquitos maestros de educación elemental, con el fin de que se encargue á ellos la instrucción de las tribus de la Costa. Este gran paso dado en la senda de la civilización de la misma, se debe á la infatigable iniciativa del General Juan Pablo leyes, á quien está encargado el gobierno político y militar de aquella importante comarca.
Sabido es que la instrucción pública de la Costa estaba hasta hace poco en manos de la Misión Morava que sostiene todavía muchas escuelas, más de carácter religioso que científico y literario; pero la experiencia de medio siglo, pues aquella Orden está establecida allí desde 1849, demuestra que ha sido escaso para la cultura nacional, el fruto de la instrucción que da, la cual debe apreciarse más bien como una tendencia especulativa y sectaria, que como un organismo docente.
La Secretaría de mi cargo ha dictado hace poco medidas que tienden á hacer más provechosa la enseñanza de los moravos, sujetándola á los programas oficiales de conformidad con la ley de 11 de Diciembre de 1893, y declarando obligatorio el conocimiento y propagación del idioma nacional,.
a Enseñanza Normal
Ya manifesté en mi informe anterior el ningún resultado
que se obtiene para formar el cuerpo docente nacional con el procedimiento
que se sigue por el Gobierno, desde hace veinte años, y demostré
la necesidad de fundar con ese objeto escuelas normales.
Las últimas guerras han impedido llevar á cabo el pensamiento que el Ejecutivo tiene de establecerlas, siquiera sea por ahora en limitado número. La rebelión de Febrero del año pasado frustró el proyecto de la Escuela Normal de Varones decretada para la ciudad de Masaya.
Sin embargo, algo se ha hecho en este sentido, porque al Colegio Colón
de Bluefields, fundado el 12 de Octubre de 1896 y del cual hice mención
en otro lugar, se le ha dado el carácter de seminario pedagógico
para formar maestros de entre los indios mosquitos, á fin de hacer
fructífera la instrucción en la Costa atlántica, en
la que se vincula un gran porvenir para Nicaragua.
La Asamblea Nacional Legislativa decreta:
Art. 1--Queda absolutamente prohibida en Nicaragua la inmigración de los naturales chinos.
Art. 2"El empleado público que infringiere el articulo anterior, incurrirá en una multa de veinticinco á quinientos pesos, sin perjuicio de hacerse salir del país gubernativamente á los indivi. duos de que trata la presente ley.
Art. 3-Esta ley empezará á regir desde su publicación.
Dado en el Salón de Sesiones-Managua, 9 de Octubre de 1897-Franco.
Guerrero, D. P.-Cleto Cajina, D. S.-G. Abaunza, D. S.
Cúmplase-Palacio Nacional-Managua, 13 de Octubre de 1897-J.
S. Zelava--El Ministro de Policía-Erasmo Calderón».
Por ley de 13 de diciembre se dispone que en la Región Atlántica, donde no hubiere jueces locales, la administración de justicia corresponda a "autoridades especiales".
1898
"En Bluefields se publican los semanarios La Estrella del Norte, órgano
de los intereses del Litoral Atlántico, y El Centinele, redactado
en inglés solamente".
El general Juan Pablo Reyes, Gobernador-Intendente de la Costa, realiza
en Bluefields importantes obras: el Colegio Cristóbal Colón,
el Hospital San Pablo, el Parque Reyes, la Calle Reyes y el Cementerio.
1899
El 3 de febrero estalla en Bluefields la rebelión del general
Juan Pablo Reyes. El 26 este jefe entrega la plaza a las fuerzas americanas
e inglesas desembarcadas de los vapores Marietta e Intrepid. El 11' de
marzo el general Juan B. Sáenz toma posesión de Ciudad Rama,
último baluarte de la revolución.
"Ha empezado a publicarse en Bluefields El Litoral Atlántico,
que dirige don F. Molina Larios", reza una gacetilla del diario granadino
El Iris de la Tarde, en su edición del 16 de agosto''-35.
«Se declara en estado de guerra el Litoral Atlántico
El Presidente de la República, en atención á que el señor Inspector General de los departamentos de Zelaya y Chontales y Gobernador é Intendente de la Costa Atlántica, se ha levantado en s armas contra la Autoridad constituída, traicionando la confianza del Gobierno, decreta:
Art. 1-Declárase en estado de guerra el Litoral Atlántico,
y en consecuencia quedan en su vigor y fuerza todas las leyes militares.
Art. 2-La presente ley empezará á regir desde su publicación.
Dado en Managua, á ocho de Febrero de mil ochocientos noventa
y nueve-
J. S. Zelaya-El Ministro de la Guerra-José D. Estrada»"-
El Presidente de la República, en atención á la
necesidad que hay de hacer las mayores economías para atender á
la anómala situación creada por un Jefe ambicioso en la Costa
Atlántica, acuerda:
«Se dispone que los empleados que devenguen de cincuenta pesos
arriba, dejen la tercera parte de su sueldo
1°-Del presente mes inclusive y hasta segunda orden, todos los empleados civiles, militares y de hacienda que devenguen sueldo de cincuenta pesos arriba, dejarán una tercera parte á beneficio del Gobierno, la que les será devuelta cuando mejore la situación del Tesoro.
2°-Los empleados pagadores al describir la partida de data, harán
constar la cantidad pagada, y la que constituye el adeudo, dando al interesado
una constancia que será presentada á la misma oficina, cuando
les sea reintegrada.
Comuníquese-Managua, 8 de Febrero de 1899-Zelaya-El Ministro
de Hacienda-Zelaya .
«Se dispone que toda persona que viaje de uno á otro departamento, deberá llevar su pasaporte
El Presidente de la República, decreta:
1°-Mientras dure el estado de guerra de la Costa Atlántica, ningún nicaragüense podrá transitar de un departamento á otro sin pasaporte librado por el Jefe Político del departamento donde residan.
2°-La infracción de lo dispuesto en el artículo anterior, será castigada con multa de diez á cien pesos que impondrán gubernativamente los Directores de la Policía Republicana, con recurso al Jefe Político respectivo.
Dado en Managua, á 8 de Febrero de 1899-J. S. ZelayaEl Ministro
de la Gobernación--Fernando Abaunza.
MADRIZ, JOSÉ: Por Nicaragua, 1 crepúsculo. Santa Tecla,
Tip. Católica, 1904; pp. 35, 36.
CERUTTI, FRANCO: "Contribución a un Fichero de la Prensa Periódica
Nicaragüense".
Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano, N? 153. Managua,
Edit. Artes Gráficas, octubre-diciembre, 1976; p. 67.
Diario Oficial. Año II!, N4 698. Managua, 10 de febrero de 1899.
-SECCIÓN EDITORIAL
REBELIÓN
El Inspector General de los departamentos de Zelaya y Chontales, y
Gobernador é Intendente de la Costa Atlántica, General don
Juan Pablo Reyes, se ha declarado en rebelión contra el Gobierno
constituido.
Háse olvidado el General Reyes de su honor de soldado y de sus
deberes de nicaragüense.
Movido por un sentimiento de despecho al ser removido de su alto cargo
y sustituido por el General Aurelio Estrada, no ha vacilado en asestar
un golpe aleve á la integridad de la patria.
Desleal con el Gobierno del General Zelaya, quien le había dispensado
su absoluta confianza en la Gobernación de aquel territorio; y envanecido
por su larga permanencia en un puesto que se le otorgó á
sus merecimientos de antiguo correligionaria político; pónese
hoy al lado de los enemigos de la actual Administración y provoca
con su actitud la codicia de los que hasta ayer fueron dueños de
aquella región, la más preciada de la República, por
las vicisitudes á que se vió sometida, mientras permaneció
fuera del abrigo de la Nación.
Debátese hoy en el mundo entero la conveniencia de un canal interoceánico por nuestra tierra, y el General Reyes desoyendo la voz del patriotismo, colócase á las puertas de esta ruta maravillosa enarbolando, no la bandera de la patria que allí simbolizara nuestro dominio indiscutible y que inspirara respeto y acatamiento á los extraños, sino la enseña de nuestras pequeñeces y desapoderadas ambiciones, que tanto descrédito han atraído sobre estos pueblos.
Intenta el General Reyes herir de muerte el porvenir de la antigua Mosquita, con su traición inexperada; arroja sobre el resto del país las calamidades de una nueva revuelta, que no se inspira en ningún ideal levantado, y que no encontrará eco en ningún corazón generoso.
Pero el Gobierno, así como recobró del extranjero la posición
de lo que ya se conoce con el nombre de Departamento de Zelaya, también
lo librará de los designios criminales de los malos nicaragüenses.
No avanzarán, porque la patria no se dejará hollar de
éllos, sin conmoverse hasta en sus últimas montañas.
Pronto serán dominados los rebeldes, porque así lo exige
la honra mancillada de la patria; y porque lo demandan de consuno, la pureza
de nuestras instituciones y las virtudes de nuestros compatriotas.
MANIFIESTO QUE EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DIRIGE A LOS
PUEBLOS DE NICARAGUA
NICARAGU ENSES:
No bien repuesta Nicaragua de los quebrantos y agitaciones que hace
un año apenas le ocasionara la invasión por la frontera de
Costa Rica de algunos de sus mal aconsejados hijos, que si vencidos en
93 por la fuerza incontrastable de la opinión, en lucha cruenta
y heróica, no han dejado de gozar en la tregua que éllos
han dado para la paz, de todos los beneficios que élla brinda; cuando
he aquí que otra vez vuelve el espíritu de rebeldía
á in. quietar los ánimos, suspendiendo las tareas ordinarias
de la vida, para obligar al Gobierno á aplazar el cumplimiento de
su programa de reparación, de libertad y de honra, que sólo
crece y se desarrolla al influjo del orden y de la tranquilidad pública.
El Inspector de la Costa Atlántica y Gobernador é Intendente
del Departamento de Zelaya, General Juan Pablo Reyes, al tener conocimiento
de que había sido removido de su puesto y nombrádose en su
lugar al señor General don Aurelio Estrada, se ha sublevado, levantando
el estandarte de la discordia, sin exhibir ningún cargo concreto
contra la presente Administración que motivara su incorrecto proceder.
Este nuevo atentado que hoy perturba á la Nación, compromete
gravemente la integridad del territorio, y reviste caracteres más
odiosos que todos los anteriores; porque ha sido consumado al amparo de
la más absoluta confianza, y contado para su iniciación con
los mismos elementos que el Gobierno pusiera en sus manos, hoy manchadas
con los signos indelebles del deshonor.
Con profunda pena, pues, el Gobierno contempla el triste cuadro de las nuevas desdichas para la patria. Comprende que aun suscitada por causas serias, una revolución es siempre una triste extremidad, de males muchas veces irreparables y de consecuencias siempre dudosas para la libertad; y cuando faltan los fundamentos que brinda la tiranía y es consumada por los mismos colaboradores de su Administración, se convierte en un gran crimen que la historia no perdonará jamás.
Al hacer un llamamiento al patriotismo de los nicaragüenses, que deben estar ya cansados de tanto escándalo, es con la firme convicción de que cuento con la opinión del país; y de que la obra de nuestra reincorporación nacional no será destruida por la desapoderada ambición de un criterio perturbado.
J. SANTOS ZELAYA.
Managua, 10 de Febrero de 1899
El Presidente de la República, considerando: que el estado de guerra en que se encuentra el país á consecuencia de la traición del ex In}nndente del Departamento de Zelaya, General Juan Pablo Reyes, hace indispensable el obtener recursos extraordinarios con qué atender á las necesidades del ejército restaurador del orden; y que ha habido ya varias ofertas patrióticas en el sentido de suscribir un empréstito voluntario; por tanto, decreta:
Art. 1 Acéptase un empréstito voluntario hasta en la cantidad de trescientos mil pesos, que se hará efectivo inmediatamente después de suscrito.
Art. 2-El importe de las suscripciones se podrá satisfacer en esta forma: 80 por ciento en moneda de curso legal y 20 por ciento en el BONO CONSOLIDADO ADUANERO 6 en certificaciones de crédito público, debidamente reconocido.
Art. 3-Los Jefes Políticos, luego de publicado este decreto, abrirán un libro de suscripciones, consignando la fecha, el nombre del suscritor y la cantidad suscrita, y diariamente enviarán á la Administración de Rentas una nómina de dichas suscripciones, para que sirva de comprobante de recaudación.-Otra nómina semejante remitirán al Tribunal de Cuentas, dos veces al mes, y que comprenderá las suscripciones hechas en cada quincena.
Art. 4-Los Administradores de Rentas, recibirán las cantidades que los prestamistas paguen, sentando el cargo correspon- 1 diente que suscribirán con el interesado ó su recomendado. Cuidarán de anotar en la partida, con toda corrección, el número, fecha, serie, valor y nombre del acreedor de cada bono ó certificación que forme parte del pago; y una copia fiel del asiento, autorizada también por el Tenedor de Libros, entregarán al prestamista.
Art. 5-Los bonos 6 certificaciones de crédito que los recaudadores reciban, conforme al artículo 2", los cancelarán de manera total 6 parcial, con fecha, firma y sello; y de los documentos que hayan de devolver, por no estar del todo cancelados, formarán una minuta especial que sin demora remitirán á la Contaduría Mayor, cuando se trate de certificaciones, y á la Tesorería General, si fuere de bonos.
Art. 6--Los bonos que cancelados recojan los Administradores, los remitirán á la Tesorería General, conforme al artículo 2^ del decreto de 27 de Enero del año en curso, para su amortización, y las certificaciones de crédito las remitirán á la Contaduría Mayor, para ser archivadas. Los recibos detallados que obtengan de dichas oficinas, son sufie:ente comprobante para el descargo de talas documentos.
Art. 7 Seis meses después de pasadas las actuales circuns. tancias,
se procederá al reembolso de este empréstito que deven. gará
el interés del 12 por ciento anual, sobre el valor suscrito y satisfecho
en moneda efectiva y documentos; y mientras no disp.,nga el Gobierno su
reembolso directo, destinase para la amor. tización gradual del
principal é intereses un 15 por ciento del importe del total de
las pólizas que pasen de
$200.00.
Art. 8-El comreciante que no satisfaga el 15 por ciento con los bonos á que se refiere la presente ley, sufrirá un recargo de un 4 por ciento.
Art. 9-El Ministerio de Hacienda mandará imprimir con las formalidades legales y seguridades convenientes, cinco series de un bono representativo de esta deuda, con los valores de $ 5-00, $ 25-00, $ 50-00, $ 100-00 y $ 1,000-00 y en cantidad equivalente al empréstito recaudado. En este bono se consignará la fecha del pago, según la constancia respectiva, á fin de poder calcular los intereses devengados. Se distinguirá con el nombre de ÓRDENES DE 1899.
Art. 10-Las constancias de pago que obtengan los prestamistas, según el artículo 49, deberán ser cambiadas en la Tesorería General, por el bono correspondiente, previa razón de autenticidad que pondrá en ellas el Contador Mayor, si resultaren conforme con las minutas de que habla el artículo 39. Las constancias referidas en que se apoyará la emisión del bono, serán canceladas y remitidas á la Contaduría Mayor para la debida verificación de las cuentas de los recaudadores.
Art. 11-Los recaudadores del presente empréstito lo abonarán á la cuenta "Empréstito voluntario de 1899" y diariamente deben informar especialmente al Ministerio de Hacienda, de lo que por él hayan recaudado y cuidarán de no disponer de ese fondo, sin previa orden superior.
Art. 12-El presente decreto regirá desde su publicación.
Dado en Managua, á 12 de Febrero de 1899--J. S. Zelaya - El Ministro de Hacienda--Félix P. Zelaya R.
Se declara la República en estado de guerra
El Presidente de la República, en Consejo de Ministros, considerando: que el levantamiento de Bluefields afecta la tranquilidad de toda la República; y teniendo presente que los Juzgados de Distrito y Tribunales Superiores no pueden llenar el objeto de su institución por el actual estado de guerra; en uso de sus facultades y de acuerdo con la fracción 241 del Art. 37 de la Ley Marcial, decreta:
Art. 1-Declárase la República en estado de guerra.
Art. 2-Todos los Tribunales de Justicia y Juzgados Civiles y Criminales
de Distrito, suspenderán sus funciones desde el día siguiente
á la publicación de este decreto.
Art. 3-Los Jueces Locales y de Agricultura continuarán en el
ejercicio de sus funciones.
Art. 4-En los delitos comunes que se cometan durante ese mismo tiempo,
será la autoridad militar la única competente para decretar
en su caso el auto motivado de prisión, á cuyo efecto los
Jueces Locales les remitirán los informativos que vayan instruyendo,
con el objeto de que al restablecerse el estado de paz sean pasados á
la autoridad común.
Dado en Managua, á los 14 días del mes de Febrero de 1899J.
S. Zelaya-El Ministro de la Gobernación y sus anexos-Fernando Abaunza-El
Ministro de Relaciones Exteriores e Instrucción Pública-Joaquín
Sansón-El Ministro de Hacienda y Crédito Público-Félix
P. Zelaya R.-El Ministro de Fomento-L. Ramírez M.-El Ministro de
la Guerra y Marina- José D. Estrada.
CIRCULAR
(TELEGRAMA)
Managua, 23 de Febrero de 1899. Señor Ministro de RR. EE.
Tengo la satisfacción de poner en conocimiento de V. E. que
ayer principiaron las operaciones del plan adoptado por las fuerzas expedicionarias
de este Gobierno para someter al orden las autoridades rebeldes de Bluefields,
y que de conformidad con esa combinación, el vapor Tatumbla en persecución
de la nave á vapor San Jacinto al servicio de los insurrectos, dió
alcance á ésta en la boca del río Maíz, diez
millas al Norte de San Juan del Norte, y después de dos horas de
combate logró arrojarlo sobre la costa dejándolo barado y
continuando en seguida el Tatuntbla con fuerzas competentes y rumbo á
Bluefields para establecer el bloqueo y sostener por ese lado la acción
de las fuerzas de tierra que avanzan por el departamento de Chontalcs,
habiendo logrado la vanguardia el día de ayer, tomar las posiciones
del Chile después de una hora de fuego, quedando los rebeldes cortados
de su centro y arrollados por la columna del Coronel Zenón Rocha.
El Go. bierno abriga la confianza de que dentro de unos pocos días
se habrá concluido la campaña y restablecido por completo
la paz, pues con excepción de Bluefields, el resto del Litoral Atlántico
permanece fiel á la autoridad constituida y cooperando á
reprimir el desorden.
De V. E. muy atento seguro servidor,
J. SANSÓN»-'3.
El Presidente de la República, aprueba el acuerdo que dice:
"Aurelio Estrada, Gobernador é Intendente del departamento de
Zelaya é Inspector General de la Costa Atlántica, considerando:
que para atender al creciente desarrollo de las rentas nacionales en el
Litoral Atlántico, cuyas oficinas fiscales no puede visitar constantemente
el Inspector General de Hacienda por las atenciones de aquél empleado
en los otros departamentos de la República, y por las tardías
y difíciles vías de comunicación; considerando: que
hace urgente la necesidad de establecer el debido control en las diferentes
oficinas fiscales, normalizar el servicio, centralizar el sobrante de las
rentas y atender con puntualidad y exactitud á las indicaciones
de la superioridad respectiva; considerando: que también se hace
urgente la centralización de las cuentas de los Depósitos
de aguardiente, establecidos y que se establezcan, que se debe procurar
el mayor ensanche de la Renta de Licores, y que para el desempeño
de tan importantes funciones se hace indispensable la creación de
un nuevo empleo que satisfaga las necesidades indicadas, acuerda:
1 Créase en este Litoral, y con residencia en Bluefields, el empleo de Inspector de Hacienda de la Costa Atlántica, cuyas obligaciones serán: visitar con regularidad las oficinas fiscales de la Costa, establecer el debido control para asegurar la exactitud en la recaudación e inversión de los fondos públicos; trasladar el sobrante de los mismos á la Administración de Rentas de Bluefields; practicar con regularidad arqueos de Caja en las oficinas fiscales; evitar en lo posible la introducción de contrabando en la región de la Costa; centralizar las cuentas de los Depósitos de aguardiente, procurar el mayor incremento de la Renta de Licores y asegurar en fin, la buena marcha de las oficinas fiscales en la Costa Atlántica.
2'-El Inspector de Hacienda presentará mensualmente á la Intendencia un informe detallado de sus operaciones y trabajos, y hará las indicaciones que crea conveniente para el buen servicio de las oficinas de su dependencia.
3-El Inspector de Hacienda devengará mensualmente el sueldo de docientos cincz¿enta pesos y tendrá en el Litoral Atlántico las mismas prerrogativas y responsabilidades' del Inspector General de Hacienda.
4-Nómbrase Inspector de Hacienda de la Costa Atlántica,
al señor don Joaquín Solórzano G., quien servirá
interinamente su destino, para mientras el Supremo Gobierno da su aprobación
al presente acuerdo.
Comuníquese-Bluefields, 19 de Marzo de 1899-Aurelio Estrada".
Comuníquese-Jinotepe, 28 de Abril de 1899-Zelaya-Al señor
Ministro de Hacienda-Managua-Zelaya R.
Se suspende el estado de guerra en la Costa Atlántica
El Presidente de la República, considerando: que han cesado las causas que obligaron al Gobierno á mantener el estado de guerra en el departamento de Zelaya y comarcas adyacentes en que se verificó la rebelión de la Costa Atlántica, decreta:
Único-Desde la fecha de la promulgación de esta ley, cesará el estado de guerra en la expresada región. En consecuencia, la administración de justicia entrará cn el pleno ejercicio de sus funciones.
Dado en la ciudad de Jinotepe, á los 25 días del mes de Mayo de 1899-J. S. Zelaya-Al señor Ministro de la Gobernación y Justicia-Managua-Fernando Abaunza»-
«El 10 de Febrero de 1899 terminó el General Zelaya su período presidencial y comenzó su segundo período para el que había sido nombrado por la Asamblea Nacional electa para reformar la Constitución del 5 de Diciembre de 1893.
Desempeñaba la Gobernación e Intendencia General del Departamento de Zelaya y de la Costa Atlántica el General don Juan Pablo Reyes Solís, de León. El General Reyes ya había sitio Jefe Político del Departamento de Chontales y General en Jefe del Ejército del Norte del gobierno del Presidente Zelaya en el año de 1896, cuando su conflicto con sus amigos occidentales.
El General Reyes no aceptaba la reelección de su jefe y amigo y conspiró contra su gobierno requiriendo para ello el apoyo del Partido Conservador. En consecuencia, en Febrero de 1899 se pronunció en Bluefields, acompañándole los conservadores Generales Luis Mena y Leopoldo Fernández, los Coroneles Sebas. tián y Fernando Uriza y Rosa Galiano, los señores Ascensión P. y Anselmo Rivas G., Eulogio y Doctor José María Cuadra, Doctor Ignacio Suárez, el Presbítero Estanislao García, Adolfo Vivas, Frutos Bolaños Chamorro y otros. Don Ascensión P. Rivas fue enviado a Costa Rica, como comisionado de la Revolución y el Padre García y don Adolfo Vivas fueron los encargados de escribir el acta o exposición de motivos por los cuales se constituían en Revolución. Esta no contaba en Bluefields con los elementos necesarios ni suficientes y todo lo esperaban de afuera; lo mismo que la emigración conservadora en Costa Rica.
El General Zelaya levantó fuerte ejército, lanzando una parte contra Bluefields y con la otra parte aumentó las guarniciones de plaza y cubrió la frontera con Costa Rica, y obtuvo prestado del Gobierno de Honduras presidido por el General Terencio Sierra, el vapor Tatuntbla armado en guerra, para combatir la revolución en el mar y para impedir la llegada de los emigrados y de todo auxilio.
Un grupo de conservadores se embarcó en Costa Rica en una balandra expresa llamada La Florencia con destino a Bluefields; y una mañana de un día de tantos de la navegación, el Capitán de la balandra, un negrito de la isla de San Andrés, dijo a los pasajeros: "Qué les parece a Uds. lo que soñé anoche: pues que nos había capturado el vapor Tatuntbla del Gobierno de Honduras". Ninguno de los revolucionarios ni el negrito Capitán de la balandra sabía que aquel barco estuviese al servicio del Presidente Zelaya y no le diem nninguna importancia al sueño.
La balandra continuó su navegación y cuando se aproximaba a la bahía de Bluefields fue sorprendida y capturada por un barco armado en guerra que resultó ser el vapor hondureño Tatunbla. Los prisioneros eran los Generales Emiliano Chamorro y Leonidas Correa, los Coroneles Adolfo Díaz, Asunción Masís, Luis Correa, Adán Cantón, Hildebrando Rocha, José Jesús Cuadra, Carlos Salas, Samuel Usaga y Carlos P.olaños Alvarez, siendo todos conducidos a la Penitenciaría de Managua.
El Comandante del Tatumbla era el Ingeniero General Alfonso Valle, el mismo que seguirá figurando en estas crónicas por su constante actuación en su carrera militar.
Los jóvenes capturados fueron tratados con toda considera. ción
por el Comandante del Tatumbla General Valle.
El General Chamorro le alegó que la captura de ellos era ilegal y atentatoria porque la había efectuado en aguas fuera de la jurisdicción territorial de Nicaragua y que en justicia debía restituirlos a La Florencia para que esta tomase el rumbo que tuviese a bien.
Los presos llevados a Bluefields fueron encadenados de orden del Jefe Militar Coronel Francisco Guerrero Malacate.
«Las tropas del Gobierno dirigidas sobre la ciudad de El Rama tuvieron ligeros encuentros en Paso de Lajas y otros sitios con las de la Revolución que siempre se retiraban. Y cortados los aprovisionamientos de la revolución por el lado del mar y sin recursos bastantes en Bluefields y Ciudad Rama y lejos y sin caminos seguros de los lugares de donde podrían proporcionárselos, el General Reyes abandonó Bluefields, huyendo a Bocas del Toro (Colombia); y sus amigos conservadores se acercaron a los puertos del Lago en donde se embarcaron en botes para los puertos de los ríos que procedentes de Costa Rica desembocan en el Lago, y arribaron a la frontera con Costa Rica. Algunos sufrieron hasta naufragios, salvándose providencial mente el General Mena y don Eulogio Cuadra, entre otros.
Tan pronto como el Presidente Zelaya tuvo conocimiento del levantamiento del General Reyes, decretó un empréstito de ciento cincuenta mil pesos, el 20 de Febrero otro (le cincuenta ¡ni¡ pesos, y el 15 de Julio del mismo año de 1S99, otro de doscientos cincuenta mil pesos, en total $ 450.000.00 que como todos los anteriores pesaron exclusivamente sobre los conservadores».
Juzgados militarmente los revolucionarios, el Presidente y Comandante General Zelaya dictó el fallo siguiente, sin que los absueltos recobrasen inmediatamente su libertad.
"Fallo de la Comandancia General de 7 de Diciembre de 1899-Condénase a la pena capital por el grave delito de rebelión militar, al General Juan Pablo Reyes S., Domingo Lacayo hijo, Francisco Valdovinos y Arturo Gámez, previa degradación. Condénase por el mismo delito de rebelión común a los reos Francisco Luna, Luis Mena. Adolfo Vivas, José María Cuadra, Adán Espinoza, H. P. Salter e Ignacio Suárez a la pena (le expatriación por 14 años. Condénase a los reos Anselmo Rivas G., Frutos Bolaños Chamorro, Francisco Bolaños Alvarez, Salvador Bravo hijo, Emilio Cantón, Eulogio Cuadra, Carlos Snlís y Jesús Aragón, a la pena de relegación por el término de 8 años. Absuélvese de todo cargo y responsabilidad por el delito de tentativa de rebelión a los procesados José de Jesús Cuadra, Carlos Salas, Samuel Usaga, Leonidas Correa, Adán Cantón, Carlos Bolaños Alvarez, Emiliano Chamorro, Adolfo Díaz, Hildebrando Rocha, Asunción Masís y Luis Correa. Dése cuenta con la presente resolución al señor Comandante de Armas de este Departamento para los efectos consiguientes. Notifíquese. J. S. Zelaya. Ante mí, G. Abaunza, Srio.
1900
En enero de este año se publican dos nuevos periódicos
en Bluefields: El País y El Atlántico-,
DIRECTORIO PARCIAL DE COMERCIANTES,
MANUFACTUREROS Y EMBARCADORES
DE LA MOSQUITIA, 1900
POR ASIENTO*
BLUEFIELDS es el principal puerto de entrada de la Costa Atlántica. La única comunicación directa y regular con los Estados es por vía Nueva Orleans, La., en donde tenemos de 6 a 20 viajes de vapores por mes, regulados estos por la temporada de las frutas. Las exportaciones se verifican en el siguiente orden de importancia: bananos, caoba, hule, oro, cocos.
Fabricantes de Hielo
Waters, Thomas
Madereros
Emery Mahogany Works (Sam. D. Spellman, gerente)
Comerciantes
Allen & Barberro (mayoristas y detallistas)
Belanger, J. A. & Co. (mayoristas y detallistas)
Brown & Harris (mayoristas y detallistas)
Chow, Wing Sing (detallista)
New Orleans & Central American Trading Co. (detallistas)
Petersen, J. A. (mayoreo y menudeo)
Maderaj Siegert, H. R. (menudeo)
Weil, Samuel & Co. (menudeo)
Embotelladores de Agua Mineral
Bluefields Bottling Works
Compañías de Vapores
Bluefields S. S. Co.
United Fruit Co.
Curtidor
Frank, B.
GREYTOWN o SAN JUAN DEL NORTE,
puerto situado cerca de la entrada del río San Juan. La población
es aproximadamente de 1,480. Greytown es puerto libre.
Las exportaciones de Greytown consisten en hule y caparazones de tortuga.
Banqueros
Hoadley, Ingalls & Co.
Comisionistas
Nicaragua Navigation & Trading Co.
Pellas, J. A.
Sáenz & Co. I Scott, C. D.
Comerciantes
Bergmann, C. F.
Bingham, H. F. Enríquez & Smith
Nicaragua Navigation and Trading Co.
Poblados costeros al norte de Bluefields hasta Cabo Gracias a Dios:
CABO GRACIAS (puerto de entrada),
180 millas al norte de Bluefields. Los vapores de Nueva York tocan
aquí quincenalmente (Atlas Lino) ; población 500.
Comerciantes
Cockburn, A. (mayorista y detallista)
Tobner, Charles (transporte)
LAGUNA DE PERLAS, 22 millas al norte de Bluefields; población, 600.
Comerciantes
Brautigam, E. & Co.
PRINZAPOLKA, 90 millas al norte de Bluefields; Población, 700.
Comerciantes
Harrison, James Silverstein, M. & Co.
Disposición relativa á Instrucción Pública
Considerando: que las leyes generales reglamentando la Instrucción Pública en el país no han tenido toda la aplicación correspondiente en las escuelas que existen en el departamento de Zelaya, por razones bien conocidas, y que es llegado el momento de que ellas ejerzan su benéfica influencia en aquella apartada región, de tal manera que todos los que se dedican á la enseñanza pública por cuenta del Gobierno ó de un modo particular, se sujeten estricta y rigurosamente al plan de estudio oficial y demás disposiciones de la materia, el Presidente de la República, acuerda:
Art. 1-Todos los establecimientos de instrucción, primaria o secundaria, establecidos ó por establecerse en el departamento de Zelaya deben hacer el desarrollo de los programas de las asignaturas en el idioma nacional ó sea en lengua castellana.
Art. 2-Los establecimientos particulares establecidos ó por establecerse en el mismo departamento se sujetarán en un todo al plan de estudios oficial y demás leyes de instrucción pública.
Art. 3-Por la contravención á lo dispuesto en el artículo 1°, se incurrir- en la pena de cincuenta pesos por la primera vez; de cien por la segunda; y por la tercera vez de clausura del establecimiento.
Art. 4°-Los infractores al Art. 2° que abrieren establecimientos de instrucción sin estar previamente autorizados por el Ministerio de Instrucción Pública, incurrirán en la pena de clausura de la escuela ó Colegio, y en cincuenta pesos de multa. A los que no se sujetaren al programa oficial y demás leyes de instrucción pública se les aplicarán las penas establecidas en las disposiciones generales.
Art. 5°--El Inspector de Instrucción Pública de aquel departamento, queda especialmente encargado del cumplimiento del presente acuerdo.
Art. 6"-Esta disposición empezará á regir desde el día que sea promulgada en la ciudad de Blueficlds por la autoridad correspondiente.
Comuníquese-León, 5 de Junio de 1900-Zelaya-El Ministro
de Instrucción Pública-Sánchez.
Ya existe en Bluefields un consulado alemán ad honorem, a cargo de Fritz Jung.
Había en Bluefields una gran tienda miscelánea conocida corno Departamento Comercial de la Comunidad Morava, y que más tarde adoptaría la denominación de Casa Alemana, hasta 1914.
Llega a Bluefields Paul Rener, de Colonia. Se supone que, lo mismo que
otros old miners, comenzó como maderero. Pero se cuenta que poseía
un excelente olfato para encontrar minas. Sin embargo, nunca pensó
en explotar sus minas por sí mismo, sino que pronto las vendía
para disfrutar sus ganancias. Una de sus minas fue La Concordia; otras
La Constancia y Panamá, en Bonanza. Se supone que dejó en
herencia a sus hijos diecisiete minas de oro en la región del Pis
Pis y el Waspuk.
A primeros de julio se produce un ataque revolucionario a El Bluff. Y el 8 de este mes el Gobernador-Intendente de la Costa Atlántica declara en estado de guerra el departamento de Zelaya y las comarcas adyacentes.
Mensaje especial dirigido por el Presidente de la República á la Asamblea Nacional Legislativa en la continuación de sus sesiones SEÑORES DIPUTADOS:
Al daros cuenta de los actos más sobresalientes verificados en el periodo transcurrido desde que este Alto Cuerpo suspendió sus sesiones, y como una adición al Mensaje leído por mé en el mes de Enero último, séame grato, Honorables Representantes, dirigiros mi más cordial y atento saludo.
Desde el 15 de Febrero que la Asamblea Legislativa suspendiera sus sesiones, se han sucedido hechos de tanta magnitud y cuyas consecuencias han interesado tan hondamente á la Nación, que me sería imposible dejaros de dar debida cuenta de aquellos acontecimientos.
Atentado criminal del 16 de Abril último. --- Quiero en primer término referirme al criminal atentado de que fué víctima esta ciudad el 16 del mes de Abril próximo pasado con la voladura de los cuarteles de infantería y artillería, en cuyos edificios se guardaban cuantiosos elementos que se habían acumulado paulatinamente con la labor de varios años, que servían para custodia y defensa de la Nación y que con rapidez asombrosa fueron destruidos en pocas horas. La hecatombe de aquel aciago día sepultó entre sus escombros centenares de víctimas, y al hacer en este augusto recinto mención r]^ aquellos seres sacrificados en aras del deber por nefando crimen, permítaseme tributar á su memoria un recuerdo imperecedero en testimonio dei duelo nacional.
No obstante la combustión de los explosivos, muchos ciudadanos valerosos é intrépidos de ésta y otras poblaciones, que presurosos ocurrieron á hacer esfuerzos aun con peligro de sus vidas, para salvar á los individuos que formaban parte de la guarnición y los elementos de guerra, lograron extraer gran parte de estos últimos.
Sin embargo de que á raíz del criminal atentado la opinión pública señalara á los autores del delito, el proceso incoado para averiguar quiénes fueron los autores y cómplices de tan inhumano como horrendo crimen, se ha seguido con toda escrupulosidad llenándose los trámites legales, hasta ponerse en estado de ser sometido á consejo de guerra, lo que bien pronto se verificará.
Me es satisfactorio informaros que á iniciativa del Gobierno se colectaron fondos en toda la República para socorrer á los damnificados y á las familias de las víctimas de aquella tremenda catástrofe, y debo agregar que en esta obra humanitaria contribuyó con su óbolo nuestra hermana la República de El Salvador en donde se colectaron fondos con ese fin.
En el Taller Central del ferrocarril se improvisó una maestranza bajo la inteligente dirección del Coronel don Higinio Aguilera para reparar las piezas de artillería salvadas, y a pesar de los pocos medios de que se disponían para llevar á cabo trabajos de esa naturaleza, los resultados fueron satisfactorios poniendo de relieve el adelanto alcanzado por nuestros mecánicos.
Como consecuencia precisa de las combinaciones criminales de los adversarios de mi administración y de la voladura de los cuarteles, creyendo que de esa manera quedaba indefenso el Gobierno, y que impunemente vendrían á recoger el fruto de aquel delito verificaron el ataque al Bluff el 7 de Julio próximo pasado.
Al tener noticia de que ellas no desistían del propósito de trastornar el orden público, se preparó el Gobierno para defender el país de una agresión y envió fuerzas y elementos suficientes á San Juan del Norte y Bluefields, que eran los puntos indicados como lugares de desembarque. Después de un ligero encuentro entre las fuerzas del Gobierno y las invasoras, capitularon éstas y fueron hechos prisioneros varios jefes y otros individuos.
Se dispuso el levantamiento del proceso legal para castigar el delito que se había cometido, y después de sometido á consejo de guerra y cuando la sentencia de este tribunal iba á cumplirse en su plenitud, cayendo inexorable sobre ellos el castigo de que eran dignos por su traición á la patria, lograron fugarse los reos burlando la vigilancia de los custodias.
1903
Ve la luz pública en Bluefields el semanario The American. dirigido
por M. Fredenek & F. Platt.
En enero de este año se fugan de la cárcel los capturados por las fuerzas del gobierno en el ataque a El Bluff efectuado a primeros de julio de 1910.
Un gran incendio consume varios almacenes y comercios en Bluefields, como el de Julius Friedlander, la Casa Seegard, Brown & Harris, etc.
El Bluefields Amateur Dramatic Club estrena en Centroamérica El Mercader de Venecia y otras obras de Shakespeare. Bluefields, cuenta con 6,000 habitantes.
«La Asamblea Nacional Legislativa de la República de Nicaragua, decreta:
Art. 1-Erigir en ciudad la población de Bluefields, y ella será la cabecera del Departamento de Zelaya.
Art. 2'-Donar á la Municipalidad de la ciudad de Bluefields, 3,000 hectáreas de terreno de los nacionales, contiguos á la ciudad.
Art. 3-A cada una de las familias indígenas establecidas en los pueblos y caseríos dentro de los límites de la que fue Reserva Mosquita, se les dará en propiedad cuatro manzanas de terreno si no pasaren de cuatro personas, y si excediere de este número, se les aumentará una manzana más por cada persona.
Art. 4"-Si para hacer las donaciones de que hablan los articulos anteriores no se encontraren terrenos baldíos inmediatos á las poblaciones, por estar enagenados á particulares, la medida y amo. jonamiento se hará en los que fuesen baldíos más inmediatos á los pueblos.
Art. 5-El Poder Ejecutivo es el encargado del cumplimiento de esta ley y para llevarla á efecto hará que la Municipalidad haga los gastos de medida y amojonamiento para los terrenos ejidales.
Art. 6-Los gastos de medida y amojonamiento de los lotes de terrenos que se donan á las familias indígenas, serán de cuenta de la Nación, y el Intendente extenderá el título respectivo al cabeza de familia sin cobrar derecho ninguno.
Art. 7-Esta ley tendrá sus efectos desde el día en que sea publicado.
Dado en el Salón de Sesiones de la Cámara de DiputadosManagua,
24 de Septiembre de 1903-M. Morales, D. P.--Salvador Barquero, D. S.-Félix
P. Zelaya M., D. S.
Publíquese-Managua, 5 de Octubre de 1903--J. S. ZelayaEl Ministro
de la Gobernación-
HISTORIA
de
Bluefields

Quisieramos volar en las alas del tiempo y remontarnos a más de 50,000 años para acompañar a los primeros hombres y mujeres de Asia. Los primeros hombres y mujeres, expertos en la caza y en la fabricación de ropa para protegerse del frío, siguieron al mamut y otros animales al Nuevo Mundo y paulatinamente se extendieron hasta Patagonia, al extremo sur de América, hace por lo menos 9,000 años.
La historia antigua de la zona que hoy llamamos "La Mosquitia de Nicaragua y Honduras está todavía escondida en la sombra de la pre-historía de América Central. Sin embargo algunos antropólogos son como detectives modernos que descubren pistas y deducen relaciones con la escasa evidencia que existe. Una nueva rama de la antropología linguistica llamada glotocronología ha alumbrado parcialmente la oscuridad del pasado.
GLOTOCRONOLOGÍA DE LOS MISKITOS
Morris Swadesh, linguista norteaméricano, desarrolló un método de comparación de idiomas para averiguar cuántos años hace que dos grupos relacionados se separaron geográficamente del grupo madre. Sabemos, por ejemplo, que el español y el italiano moderno son descendientes del latín de la antigua Roma. Sabemos también cuándo estas y otras lenguas romances comenzaron a divergir unas de otras, (un poco más de 2,000 años), Pra la gran mayoría de los idiomas del Nuevo Mundo ignoramos cuándo fué la antigua separación de dos grupos que hoy hablan idiomas relacionados. Swadesh estudió trece pares de lenguas parientes (ejemplo: italiano - español, italiano - francés), y llegó a la conclusión de que después de 1,000 años de separación del grupo madre, en este caso el latín, el vocabulario básico de los dos grupos es todavia un 74 por ciento similar, y aproximadamente un 26 % disimil (Swadesh, 1952). Por ejemplo, si el idioma A está aproximadamente 7 por ciento relacionado con el idioma B, según Swadish, podemos concluir que los grupos A y B se separaron geográficamente de su grupo madre hace más o menos 1,000 años.
Después de 2,000 años de separación , los dos núcleos de palabras contendrían un 74 % del 74 % de las palabras similares, es decir, 55 % del mismo vocabulario. Linguistas y antropólogos han usado este sistema para evaluar la separación de los idiomas hasta 10,000 años. Pero más allá los parentescos se vuelven nebulosos (Wolf 1959 s).
Esta nueva rama de la antropología es muy
apreciada especialmente en el Nuevo Mundo, para establecer relaciones entre
grupos etnicos que hablan idiomas similares y para calcular cuantos años
hace que ellos se separaron de un grupo madre que hablaba un idioma común.
Es cierto que esta nueva ciencia ha recibido algunas criticas y tiene algunos
problemas, (ver Velas y Hoijer 1971, 624; y Hymes 1960). Sin embargo es
un nuevo enfoque de la historia de la lengua, que los linguistas van perfeccionando.
La glotocronología puede ofrecernos información y aproximación
de la antigua separación de grupos étnicos relacionados.
Pero siempre debemos tener presente que no es, todavía, una ciencia
exacta. Pronto la glotocronología nos servirá para comparar
los idiomas miskito y sumu.
| their
name, miskitos, is derived from their use of british muskets, not from
the winged bloodsuckers common in the region. somewhere between Pirates,
Pech, Moravians, Contras, Technocrats, Ecotourists, Refugees and Campesinos
-
Paralysis, Salvation or Famine: THE MISKITO DICHOTOMY CONTINUES by Robert Izdepski reprinted from The Universal Diver, Vol. 1 No. 1, Summer 1994 |
El Rompecabezas Chibcha
De donde vinierón los antepasados de los
miskitos, sumus, y ramas ?...Para contestar esta pregunta tenemos las siguientes
tareas:
1.- Establecer la relación entre estos tres idiomas como miembros de la gran familia Macro-Chibcha2.- Establecer el origen del idioma macro-chibcha
3.- Considerar la evidencia arqueológica por la presencia de unos grupos macro-chibcha en Nicaragua.
4.- Nombres Geográficos.
5.- Considerar las dos teorías: Migración, desde Mexico y migración desde el Sur.
1.- Relación entre los miskitos, sumus,
ramas:
Bárbara Grimes rcogió en un sólo volumen la mejor información disponible sobre los idiomas del mundo, y unió al miskito, sumu y matagalpa en una sóla familia llamada "MISUMALPAN", todos de la gran familia "MACRO-CHIBCHA". (1978 - 20).El estudio más completo que tenemos sobre los idiomas de América Central fué publicado por el linguista alemán Walter Lehman en 1920, después de pasar años estudiando los idiomas del Itsmo. Lehman indica que todos los grupos indígenas de la Costa Atlántica pertenecen a la Ulúa o Woolva, familia de idiomas, (hoy conocido como SUMU), con la excepción del RAMA que pertenece directamente a la familia CHIBCHA. Leihman nota también la relación entre el idioma MATAGALPA y el ULUA (1920 - I, 461 ss).
MISUMALPAN
MISKITO
SUMU
MATAGALPA
ULVA
CACAOPERA
Hay mucha confusión entre los nombres múltiples de las diversas tribus de la familia ULÚA:
Alrededor del año 1,600 los más conocidos fuerón los YUSKUS o YOSKOS, que vinierón por el Río YAOSKA, hoy limite entre Matagalpa y RAAN;
Los TWAHKA, entre los Ríos Patuca y Coco, en la República de Honduras
Los BAWIHKA o TAWIRA (pelo largo), entre los Ríos Coco, Wawa (al Sur de Puerto Cabezas) y Río Bambana.
Los PRINSU, en el Río Prinzapolka.
Los ULUAS o ULWAS en los Ríos Grande, Río Escondido, Río Mico, y Río Siquia (incluyendo parte de lo que hoy es el Departamento de Chontales).
Los KUKRA en la Bahia de Blueffields, Laguna de Perlas y Corn Island. (Conzemius 1932, 14 ss; Helms 1971, 15 ss).
MAPA INDICADOR DEL TERRITORIO DE LOS GRUPOS DE
LA FAMILIA ULÚA
alrededor del año 1,600 Mapa aproximado
realizado por Conzemius en 1932.
LA FAMILIA MISUMALPA
LOS MATAGALPAS
A mediados del siglo pasado los Matagalpas vivierón
en un extenso territorio, incluyendo no solamente el Departamento de Matagalpa,
Jinotega y Estelí, sino también la parte occidental de los
Departamentos de Chontales y Boaco, parte del Departamento de Madriz y
la Región Sud-occidental del departamento de Nueva Segovia y la
parte de Honduras colindante con ésta última.
Victor J. Noguera visitó ésta zona
hacia 1885 y recogió una lista de 97 palabras en Matagalp, el idioma
hablado por gente de San Ramón, Muy Muy, Sébaco, Telpaneca,
Pacalaguina, Yalaguina, Condega, Tologalpa, Somoto etc. (Lehman
1920: 603-604). La palabra Li que significa agua en Miskito es usada para
"río"por sus parientes en Matagalpa. "Río en miskito es awala),
Por eso encontramos en los siguientes lugares habitados por los matagalpas
del siglo pasado. Yarenli, Casnali, y Guayacali en el Departamento de Estelí,
los Ríos Kilalí, Wiwilí, Yagli, Dukalí, Tastasli
y Panalí en el Departamento de Nueva Segovia y Danlí
(Río Dulce), en el sur de Honduras.
LOS CACAOPERAS
El idioma cacaopera se habló en el lado
Oriental de El Salvador, en las poblaciones de Cacaopera, Departamento
de Morazan y Lilisque, Departamento de La Unión y en medio del territorio
Lehnca (Lehman 1920 604), Entre los idiomas Misumalpa, el cacaopera
en el más vecino al Matagalpa).
El Miskito se había en la Costa Atlántica de Honduras (Departamento de Gracias a Dios) y en el Departmento (RAAN), Nicaragua, a lo largo del Río Coco y desde Honduras hasta Laguna de Perlas, cerca de Blueffields,
DISTRIBUCIÓN DE LA FAMILIA SUMU - ULÚA DE LA RAAS, NICARAGUA
ORIGEN DE LOS MISKITOS MODERNOS
En el año 1502 Cristóbal Colón descubrió la Costa de la Mosquitia y dió el nombre de Gracias a Dios al Cabo que todavía lleva ese nombre.
Los primeros europeos que tuvieron contacto más
frecuente con la zona fueron los bucaneros franceses, que visitaron Cabo
Gracias a Dios alrededor de 1612, (Exquemelin 1686 , II 277),
|
(Algunos de los piratas que visitaron la zona fueron: John Esquemeling, de origen Holandés y Jean David Nau, pirata Francés apodado el Olonés, cruel, inhumano y despiadado. Fue Esquemeling el primero en describir las costumbres de los Miskitos que vivían en el Cabo Gracias a Dios. ) |
SALON
DE PIRATAS.
The
Buccaneers of America by buccaneer surgeon
Alexandre O. Exquemelin (a.k.a. John Esquemeling) translated
by Alexis Brown
John
Esquemeling was a member of Henry Morgan's pirate band, and an eye witness
of the incidents related. Although not definitely known, the author
of the capture of Porto Bello and the burning of Panama, is thought to
have been from The Netherlands as his account first appeared in the Dutch
language. It was later translated into Spanish and then into English.
The English translation appeared as a part of the book called The Buccaneers
of America, published by Swan
Sonnenschein
& Co., of London. OFF SITE
Los ingleses la visitaron alrededor de 1630, según Long (1774 - 317). Y para Floyd (1967, 19) los ingleses de la Isla Providencia establecieron un puesto de negocios en Cabo Gracias a Dios en 1633.).
En 1641, una nave portuguesa al mando del Capitán Lourencio Gramalxo naufragó en los Cayos Miskitos al sur de Cabo Gracias a Dios. Parece que los esclavos negros de abordo se apoderaron de la nave durante el viaje y por su inexperiencia naufragarón.. Los esclavos fueron capturados por por los TAWIRAS. Sus hijos fuerón aceptados como miembros libres de la tribu. De esta manera la Raza Miskita se formó con una mezcla de sangre Tawira o Bawihka, europea (de los comerciantes y bucaneros ) y negra de Africa. (Ver Peralta 1898, 57, 58, 121; Esquemeling 1686,II 276, 277; Edward 1819, V 210, Floyd 1967, 22 Conzemius 1932, 17, Helms 1971, 18).
Esta teoria es la más aceptada por los autores. De todos modos, la fisonomía, color de la piel y la historia indican una contribución genética notable de Africa entre los miskitos. Además el idioma miskito tiene más afinidad con el Bawihka que con cualquiera de los otros idiomas de la familia Ulúa (Lehman 1920, I, 46-55).
Conzemius (1932 - 17) hace referencia a De Kaib
(27) quien dice que los africanos que naufragaron en los Cayos Miskitos
eran de la Isla de Samba, en la boca del Río Cassirí, en
Senegambia, Africa - Por eso estos autores, los miskitos con más
sangre africana en el norte de NIcaragua, se llaman "Sambos". Mientras
que los miskitos que vivieron más al sur, por ejemplo en el Río
Prizapolka, Río Grande y las lagunas de Blueffields, con menos sangre
negra, fueron llamados simplemente miskitos. (ver también Floyd
1967, 22).

Isla de Sambia en Senegal y Gambia, Africa..Where many great great fathers of many nicaraguans came from..
(editor input, E. Manfut, 5/2002) La Confederación de Senegal y Gambia, 1982-89. De corta vida mantuvo unida parcialmente ésta región y fué disuelta en 1989, El término refiere también a la región que comprende los alrededores del los Ríos Senegal y Gambia, Porque se piensa de que vienen de ésta región del Continente Africa
El Vicariato Apostólico del cual pertenece La Prefectura Apostólica del Senegal, ambas en el Oeste Africano- (Francés). Un asentamiento mercantil fué establecido en ésta región en el Siglo XIV, por la Norman Jehan Prunaut la cual fué abandonada por la Guerra de los Cien Años,
La Caravelas Portuguesas aparecieron primero en las costas de Sierra Leona y gambia en 1432 y 1446 . En éste tiempo se da la primera venta de esclavos en éstas regiones en un Mercado Público en Lagos, Desde entonces no solamente fueron los Portugueses, los ingleses estaban determinados a compartir el negocio lucrativo de esclavos africanos. y es Así que en 1558 la Royal Chartered Company se organiza, siendo su socia mayoritaria y a quien la mayor parte de las ganancias por Queen Elizabeth.
Luego fueron los mercaderes de esclavos de Holanda en 1617 y por último los franceses bajo el mando de Cousin, izaron la primera cruz y erigieron la primera Capilla. En 1637 la reciente fundada Congregación de Propaganda envió una Compañía de Capuchinos Norman Capuchinos a "Vieja Guinea", y otros le siguieron el paso a ellos. Pero los bucaneros-mercaderes de Holanda, opuestos a cualquier evangelización en Africa, en venganza los envenenaron y a otros misionarios lograron escapar y continuaron desde entonces su mision mundial La Guerra entre Francia y Holanda comienza en 1672, y el Admiral d'Estrées captura todos los puertos mercantiles del Senegal. Los Dominicanos luego entran en el pais bajo el protectorado francés y en 1686 los Observadores Franciscanos también comienzan su labor aquí. . ,
BOILAT, Esquisses senegalaises (Paris, 1853); PITRA, Vie
du P. Libermann (Paris, l855); A.
BARTHELEMY, Guide du voyageur dans la Senegambie francaise (Bordeaux, 1883);
DELAPLACE, Vie de la Rev. Mere Javouhey (Paris, 1886); Bulletin de la Cong.
du Saint Esprit
(Paris); FAIDHERBE, Senegal et Soudan (Paris, 1883); LE ROY in PIOLET,
Missions Catholiques
(Paris, 1902); Missiones Cathollicae (Rome, 1907); BATTANDIER, Ann. pont.
(Paris, 1911).
BLANCHE M. KELLY
Transcribed by Joseph E. O'Connor
4 de
Mayo de 2000 | El Nuevo Diario
Cultura
Nacional Garífona
Una aproximación a la identidad
Nicaragua tiene la ventura de ser multiétnica y pluricultural, pero
desafortunadamente la política de occidentalización o eurocentralización
de la cultura en Latinoamérica y en nuestra patria, nos impide reconocer
la validez de la cultura de las etnias nacionales.
—Silvio Araica Aguilar Cleopatra Morales Montiel(*)—
Creemos que la cultura del miskito, sumo, rama, negro
creole o criollo y garífona son en realidad subculturas,
que tienden hacia la extinción por ese proceso
de occidentalización permanente a que se les
somete. Sin embargo, estos pueblos de cultura distintas mantienen
una resistencia -no ahora, sino de siglos- a la imposición
y a la uniformidad de culturas ajenas, mediante el mantenimiento
de tradiciones y costumbres.
Sabemos que no todas son puras, que la mayoría son el resultado de un sincretismo, de refundición, de préstamos y cambio cultural, pero que se diferencian unas de otras por rasgos típicos, físicos y culturales que la identifican y le dan identidad.
La identidad étnica y cultural se manifiesta por la lengua, la práctica religiosa, la base alimenticia, visión del mundo, la naturaleza, la sociedad, estructura familiar, política y administrativa; así como formas de organización del trabajo, expresiones artísticas y recreativas.
En el caso de la etnia garífona nacional, nos aproximamos a identificar los rasgos de la cultura que le son propios, las influencias, los préstamos y el sincretismo, pero sobre todo sus danzas como expresiones auténticas de nacionalidad dentro de la diversidad.
Se aborda una sucinta historia de sus orígenes, las condiciones particulares en Nicaragua que lo identifican como nacional, las contradicciones con los negros creoles y la propuesta musical danzaria de las tradiciones garífonas para su puesta en escena.
ANCESTROS GARIFONAS
La presencia de los negros africanos en América data desde principios del siglo XVI y está directamente relacionada con la trata de esclavos, comercio que duró hasta finales del siglo XIX. Durante todo este período, enormes contingentes de seres humanos fueron trasladados en los barcos negreros como opción económica adoptada por los poderes coloniales en el Nuevo Mundo. La mayoría de los negros esclavos procedían del Africa Occidental y de las regiones del Congo, Mozambique y Angola.
Los ancestros de los actuales garífonas procedían de la región del Níger, en la parte nororiental del Africa, pero próximo a las Costa de los Esclavos; de ahí partió un barco español con destino a las Antillas Menores, sufriendo un naufragio cerca de la isla de San Vicente, en el año de 1636 y llegando a sus costas los negros africanos sobrevivientes, los cuales son inicialmente sometidos por los Caribes Rojos, población aborigen del lugar, descendientes de Arawak y Caribes.
En poco tiempo, en el año de 1654, la población negra en la isla se vio considerablemente aumentada por los excedentes de nacimientos, la trata y las migraciones de negros cimarrones que sobrepasaron en cantidad a la población autóctona, hecho que provocó conflictos y posteriormente en 1668, la ruptura entre Caribes Rojos y garífonas, apoderándose estos últimos de la zona Este de la isla, fundando comunidades libres (palenques) de negros africanos.
Durante el período que va desde 1668 hasta 1796, el pueblo garífona se vio asediado por los colonialistas ingleses y franceses que intentaron desalojarlos y someterlos por medio de la fuerza y la religión, hecho que ocurre militarmente a finales de 1796 y deportados a principios de 1797 a la isla de Roatán, Honduras; posteriormente se instalan en sus costas continentales y se extienden hacia el Este y Sur de su nuevo territorio.
GARIFONAS CENTROAMERICANAS
Una vez instalados en la Costa Caribe de Honduras, los garífonas inician su lucha por la tierra y mantienen la resistencia contra los colonizadores europeos, quienes en su afán expansionista disputan territorio en América, particularmente en la región, donde los ingleses y españoles se enfrentan por la posesión y el dominio de la Costa Atlántica Centroamericana.
En esta situación de guerra entre las fuerzas coloniales, los garífonas se alían con los españoles y defienden las posesiones españolas en Honduras del ataque inglés, pero esta alianza se vería afectada por una serie de hechos que se contraponen, siendo los más importantes:
-La abolición de la esclavitud (1807) por parte de los ingleses, lo que provocó la escasez de fuerza de trabajo y la consecuente contratación de mano de obra garífona en los enclaves económicos madereros ingleses.
-El tratado de unidad (1808) entre ingleses y españoles, conocido como pacto antifrancés, cuya consecuencia fue la discriminación laboral de mano de obra garífona por considerarlos enemigos peligrosos, debido a alianzas pasadas entre garífonas y franceses en San Vicente.
En el período que va de 1808 a 1823, se desarrollan las guerras independentistas en Centroamérica y los garífonas participan en la lucha anti-insurgencia al lado de españoles peninsulares. En 1812 defienden la ciudad de Olancho, Honduras; en 1919 la ciudad de San Felipe, Guatemala, y la ciudad de Trujillo.
Se les concede en esa fecha el derecho de habitar como libres ciudadanos la Costa Caribeña hondureña, ratificándose este derecho en la Constitución Hondureña de 1825. En 1832 los conservadores son vencidos y los garífonas perseguidos y obligados a huir hacia Belice y Nicaragua.
LOS NICAGARIFONAS
Una vez en territorio de la Costa Caribe nicaragüense (1832) los garífonas se plantean, una vez más, la lucha por la tierra, a ser reconocidos como etnia y a seguir manteniendo su identidad cultural. Objetivos que encuentran férrea oposición en primer plano por los miskitos, quienes son los poseedores de territorios habitables y, en segundo lugar, por los negros creoles que obligan a los garífonas a aceptar como lengua el inglés, código para las transacciones económicas-sociales y medio para su inserción y reconocimiento en la sociedad.
Las grandes contradicciones entre creoles y garífonas, a pesar de tener sus ancestros un mismo origen africano, radica en la genealogía de su composición étnica y por ende del resultado del sincretismo cultural; en el caso de los creoles nicaragüenses, recibieron de los ingleses su lengua, su religión y sus costumbres fundamentalmente, aunque mantengan rasgos de su cultura africana.
Por otro lado, los garífonas son el resultado de una mezcla de cultura con los Caribes Rojos suramericanos, europeos y mestizos centroamericanos, pero conservan rasgos de su propia cultura africana.
Como producto de las diferencias en la composición étnica de ambos grupos, las contradicciones fundamentales se establecen en la práctica religiosa, en los prejuicios raciales, efectos de la esclavitud colonial en las costumbres y en la lengua.
LA PRACTICA RELIGIOSA
Es necesario recordar que cuando los garífonas se posesionan de la parte Este de la isla de San Vicente y fundan comunidades libres, los Caribes Rojos solicitan ayuda a los franceses para desalojarlos, hecho que resulta imposible por lo aguerrido de la resistencia garífona; sin embargo, los franceses emplean una nueva técnica de domesticación y envían a misioneros católicos a evangelizarlos.
De ahí surge el sincretismo afro-católico garífona, que sin negar sus propias creencias religiosas animistas africanas, reelabora los conceptos religiosos católicos e identifica a los santos con los espíritus de sus ancestros como mediadores ante Dios, transformándolos en luchadores de la libertad a partir de los preceptos de igualdad y fraternidad en la doctrina de Cristo.
La creencia en los espíritus y en los santos, en los ritos cristianos y africanos, son los ejes de contradicción con los creoles, que por ser protestantes anematizan estas prácticas, calificándolas de satanismo y brujería.
Los negros creoles, por la condición de esclavos de sus antepasados,
cargan con los prejuicios de la segregación racial y caen
en la práctica de la discriminación y el racismo, por
considerarse superiores al resto de etnias que conforman la
Costa Atlántica de Nicaragua. Es esta otra de las razones por
los que los creoles y garífonas se anteponen: los garífonas
con orgullo gritan a los cuatro vientos su condición pasada
y actual de hombres libres. *(Trabajo de investigación de
la UNI).
EL
EXODO MASIVO MISKITO DE LOS 80.
Una noticia causa terror y destruccion de Waspan. Los Contra enfrentando a los Sandinistas en Waspan El Trono de Reagan http://art.net/~hopkins/Don/text/reagan.html |
Encontramos este nombre en la literatura más antigua de la época, generalmente haciendo referencia a los nativos de Cabo Gracias a Dios. El nombre ha sido escrito de varias maneras, por ejemplo: miskito, mosquito, mósquito, miskuito, (Conzemius 1938 929) y Lehman 1920 - 465). Health ofrece la sugerencia de que la palabra puede tener su origen en la expresión española: indios mixtos, refiriéndose a la mezcla de contribuciones genéticas de indios y negros. (Health, 1913. 51).
Carlos Gibson sugiere
que la palabra mosquitoindica que estos indios fueron los pocos que poseían
armas de fuego de mosquetes (en inglés musket), Helms sostiene que
no hay una relación con el mosquito insecto, como origen del nombre
del Grupo de la Mosquitia (Helms, 1971, 9). Helms (1978, 305 -309) después
de un estudio detallado concluye que no podemos llegar a una conclusión
sobre el origen de la palabra miskito, el nombre Moscos, aplicado a los
miskitos, tiene su origen más claro, El Museo Nacional de
Colombia, y varias publicaciones de los chibchas dicen que éstos
se llamaron a sí mismo muiscas. El Museo explica que los españoles
probablemente analfabetos en su mayoria, llamaron a los chibchas "moscas".
Parece que los españoles reconocieron a los indígenas de
nuestra Costa Atlántica como parientes de los muiscas o moscas de
Costa Rica y Colombia.
|
PARQUE MUSEO AL COMBATIENTE INDIGENA En honor a combatientes indígenas de la guerra de los 80s. En 5 placas están grabados los nombres de cuatrocientos combatientes de la resistencia indígena que empuñaron las armas contra el gobierno sandinista. |
Los Sumos
Sumu es el nombre colectivo que los miskitos usan para indicar los otros grupos de la familia Ulúa (Conzemius, 1932, 15). Algunos de estos grupos aprendieron el idioma miskito, que llegó a ser el idioma del negocio (Grimes, 1978, 20), comercial de la zona. Parece que algunos de estos grupos por ejemplo los Prinsus, del Río Prinzapolka, mezclados con algunos miskitos perdieron su propio idioma y eventualmente fueron considerados miskitos (Conzemius 1932, 15).
Los Twahkas y Panamakas, antiguos vecinos en el norte de Nicaragua y el sur de Honduras (ver mapa) hablan dialectos mutualmente inteligibles.
El dialecto Ulúa tiene fuertes relaciones con ambos, pero muchas palabras distintas.
Comparación de los idiomas miskito y sumu:
En el año 1971 tuve la oportunidad de conocer a Robert Comarck PhD. Es un linguista que fué enviado por la Sociedades Bíblicas para estudiar el idioma miskito y uniformar su ortografía con la finalidfad de preparar una nueva traducción del Nuevo Testamento. (Esta fué la primera edición ecuménica del Nuevo testamento en un idioma indígena en la Américas. Los Moravos y los católicos colaboraron en el proyecto).
Comarck aprovechó un curso que tuvimos de Delegados de la palabra en Waspan, para entrevistarse con tres delegados sumus del Río Coco arriba. Hizo una comparación breve de miskito y sumu de cien palabras y encontró una relación de aproximadamente el 50 %. El mismo Comarck no estaba contento con ésta comparación. Le hubiera gustado hacer una más completa, con 200 palabras, y estudiar más detalladamente las similitudes. Pero hasta la fecha es la única comparación que conozco usando la glotocronología.
Como hemos visto, una relación del 50 por ciento entre dos idiomas indica una separación del grupo madre de hace aproximadamente 2,000 años o más. Queremos insistir que este es un calculo basado en una comparación breve.
El dialecto sumu que fue usado para la comparación fué el panamaka, el mismo que se habla en Musawás y que es casi identico al Twahka. Sería interesante hacer una comparación de los dialectos sumus entre sí, y cada uno con el miskito, para calcular el tiempo de separación. Esta comparación da la impresión de que la separación de los tres grupos sumus es de pocos siglos.
En su tésis para su licenciatura en linguistica, Yamileth Moreira González (1986), ofrece una "lexicoestadistica", interesante. Según sus estudios el sumu y ulúa tiene una relación de 92.3 % por eso algunos consideran como dialectos del mismo idioma. El miskito tiene una relación de sólo 15.3% con el sumu, ulwas y matagalpas, y el 10% con cacaopera (1986, 31). Obviamente es una relacion tan fuerte la que encontro el Dr. Cormack en su rápida comparación entre miskito y panamak. Puede ser que haya encontrado ligeras relaciones entre palabras miskitas y sumus no reconocidas por Moreira González. de todos modos las diferencias entre los cálculos de linguistas profesionales es amplia prueba de la dificultad de juzgar las relaciones entre los siglos de separación del grupo madre. Obviamente, si la relación entre miskito y sumu es solamente el 15.3% como sostiene Moreira González, los años de separación tienen que ser más de 2,000 años. Usando el mismo método de glotocronología de Swadesh, ella calcula que la separación es de unos 4,313 años (+/- 724) (1986 . 34). El profesor Constenia Umaña también opina que la separación entre el miskito y el sumu es de más de 2,000 años, (Comunicación personal).
Moreira González ha empleado cuatro metodologías agrupativas distintas (baverage, waverage, single linkage y complete linkage). y la diferencia entre los resultados no varían mucho de estos porcentajes. Considerando las relaciones entre estos idiomas misumalpas, ella opina que los miskitos, sumus, matagalpas, y cacaoperas se separaron de su grupo madre hace más o ménos 4,500 años. En vista de la casi total continuidad territorial de sus miembros parece un establecimiento muy antiguo en la región. Todo eso contradice la teoria de una emigración de ellos desde Sudamérica. El profesor Constenia Umaña también acepta estas conclusiones, (p. 27). El acepta la opinión de Swadesh y Eric Wolf que los grupos Macro-Chibchas migraron de México hacia América Central y a América del Sur pero Constenia pone la separación de los macro-chibchasmas lejos en el tiempo que Swadesh (comunicación personal). Puede ser que el grupo "madre". (podemos llamarlos proto - misumalpas llegaron a lo que hoy es Nicaragua hace 4,500 años aproximadamente y cuando algunos grupos se separaron para habitar diferentes partes de la hermosa tierra de lagos y volcanes, empezaron las diferencias idiomáticas.).
Ahora bien, uniendo tres fuentes de información, nuestro conocimiento de estos idiomas, el testimonio de cientificos que visitaron las comunidades para estudiar sus idiomas y finalmente los nombres de lugares, cerros y ríos, el profesor Constenia Umaña podía reconstruir un mapa de lugares que fueron habitados por los misumalpas enn una y otra época de la historia.
Podemos ver que su territorio abarca la gran mayoria de Nicaragua y parte de Honduras. Bien puede ser que su territorio llegase hasta el Pacífico, pero otros grupos que llegarón más tarde (como los Nahuatles, alrededor de los siglos IX y X, bautizaron los ríos y cerros con nombres propios de su propio idioma.
El Origen del Idioma Macro-Chibcha
lParece que la relación del idioma es la mejor evidencia que podemos encontrar para establecer relaciones entre grupos, Antropólogos por ejemplo, han estudiado las similitudes de los idiomas de Mesoamérica y concluyen que hace más de 6,000 años existieron en la zona tres grupos con idiomas distintos, Macro-maya, oto- zapoteca y uto-azteca-chibcha, de los cuales descendieron los diferentes idiomas de América Central. Hace unos 6,000 u 8,000 años el grupo chibcha se separó geográgficamente del uto-azteca, para empezar su lenta migracion hacia el sur. La evidente relación entre los idiomas indica que los miskitos, sumus, y ramas de hoy son descendientes de estos grupos chibchas que vinieron de Mexico (Wolf 1959, 36 ss).
El profesor Leonardo Manrique, Director del Departamento de Lenguas del Instituto de Antropología e Historia de México, calcula que la separación de los chibchas de los uto-aztecas en México ocurrió hace 8,000 años o mas. (Comunicación personal).
LA ARQUEOLOGíA DE LA COSTA ATLANTICA
El estudio arqueológico más cientifico y más completo de la Costa Atlántica de Nicaragua hasta la fecha, fue hecho por el Dr. Richard Magnus, de la Universidad de Yale. Sus excavaciones en la Bahia de Bluefields y Laguna de Perlas indican que los artefactos pertenecen a dos grandes tradiciones, Siteioide (de 400 años el tiempo de Cristo hasta el contacto con los europeos), (Magnus 1974, 200 ss) ademas, Magnus indica que no hay evidencia de ningun otro tipo de cerámica fabricada allí de otra tradición. Ahora bien, sabemos que históricamente los indígenas que encontraron los primeros europeos en la Bahia de Bluefields, Laguna de Perlas y la Isla de Maiz, fueron kukras, de la gran familia ulúa o sumu. (Vea Conzemius 1932, 14 ss y Helms 1971, 15 ss). Todavia hay algunas personas en Laguna de Perlas que tienen abuelos Kukras. tengo la impresión que muchos de los descendientes de los kukras viven en la zona de Bluefields. Por eso podemos deducir que probablemente los kukras fueron autores de ceramica Smalloide desde el tiempo de Cristo hasta conseguir porras metálicas de Europa.
Cerámica excavada por Anibal Martínez en los Laureles, y tambien probadas por el proceso del Carbón 14, indican que fue habitado alrededor de 100 años DC. Por lo menos seis tipos de cerámica de Tacanites y Los Laureles (hoy Colonias de Nueva Guinea y posiblemente más ), son parecidas a variosos de las complejas Smalloides de Bluefields. Martínez concluye que las culturas de la Costa Atlántica durante éste período llegaron hasta Nueva Guinea y posiblemente más al occidente, donde las cordilleras separan las tierras bajas de la zona central (Martínez 1978, 110s) Tacanites y los Laureles están situados aproximadamente a 160 km del Mar Caribe, en la cebecera del Río Rama, que desemboca en el Río Escondido , en cuya boca está situada Bluefields. Tanto Martinez (1978 , 111) como Magnus (1978-69) concuerdan en que Tacanites y Los Laureles pertenecen a la misma tradicion amalloide de Bluefields y Laguna de Perlas. Parece que la conclusión es que la gran familia sumu (ulúa) produjo en la Costa Atlantica un tipo de ceramica similar, pero con diferencias locales, desde más o ménos el tiempo de Cristo.
manfut Conozca a los alcaldes y vicealcaldes Celebre
el Palo de Mayo y las Fiestas Patronales de Bluefields
honor a la El
Guardian de La Noche
Cómo llegar ? La
Costeña
vuelos diarios de Managua. Terrestre
Managua
- Ciudad Rama
En Ciudad Rama se toma el barco que lo lleva en cinco horas hasta Bluefields. Si viaja en su propio vehículo
|
(1502 - 1504). Nicaragua
bajo el poder de Bucaneros, Piratas y las naciones de Inglaterra y Estados
Unidos.
LOS RAMAS Y SU HISTORIA Según sus pobladores, la historia de su raza inicia con el arribo del jefe rama a quien llamaban Hannibal, el que llegó con unas cuatro esposas, posteriormente al jefe le siguieron otras cincuenta familias por los años 1700 ó 1800, este dato no es preciso. El jefe indio dio el nombre Rama Kay en común acuerdo con jefes misquitos que habitaban también esta zona, no obstante esta zona siempre fue dominada por los ramas. Las primeras familias que se acentuaron se dice fueron los MaCrea que aún existen, Salomón que y Clenser, estos últimos ya desaparecidos. Los ramas tienen un largo camino recorrido se dice que son del sur de Colombia y habitaban desde Costa Rica hasta Honduras, inclusive en las zonas del pacífico y antiguamente eran conocidos como los Wotos luego cambiaron a como se les conoce hoy día, Los Ramas. Los
pobladores ramas comentan que en realidad la Isla que habitan eran dos
porciones de tierras, pero a través de un esfuerzo comunal lograron
unirlas con rellenos, inclusive comentan que los que más laboraron
para unirlas fueron los jóvenes que hacían ese trabajo como
castigo por embarazar a las jóvenes mujeres
El Cmte. Bedford Pim de la Naval Britanica prepara una coleccion de documentos en ingles relacionados con los intereses de Inglaterra en la propuesta ruta ferroviaria entre el Mar Caribe y la costas del Pacifico. "Esta ruta acortaria la distancia entre Inglaterra , Australia y el Oriente. Aqui aparecen: Un documento firmado en Bluefields el 20/12/1859, en el cual George Augustus Frederich, Rey de La Mosquitia, el cual acepto dinero a cambio de un acuerdo de renta anual llamado Quit Rent. El territorio nicaraguense se cedia a Bedford Clapperton Trevelyn Pim, y cubria desde el Sur y Oeste de Monkey Point. Tambien contiene el Contrato firmado en Bluefields el 21/12/1859, en el cual George Augustus Frederich, Rey Mosquito, cede a William Cope Devereux los cayos llamados Tres Cayos con latitud 83 42' 30" Norte y longitud 83 42' 45" Oeste, incluyendo Rocky Cay, latitud 83 42' 45" Norte y longitud 83 42' 30" Oeste. Tambien se encuentran mapas de la zona y copia de la concesion firmada en Bluefields de 1860, en la que George Augustus Frederich, Rey de la Mosquitia, cede a Bedford Pim los derechos de construccion de una linea ferroviaria entre Monkey Point y El Lago Cocibloca. Otro documento en esta coleccion es la copia oficial de la concesion firmada en 1864. En la que se comprometian las islas de Corn Island y San Andres. Tambien se encuentra un pamfleto preparado por Lieut. S.P. Oliver "Description of Two Routes through Nicaragua," Gasport (England), 1867. En la que se describe la expedicion de Oliver, Pim y Collinson. Pim propuso la ruta ferroviaria. Este pamfleto incluye un relato de la expedicion en el rio San Juan. Nuevo Diario 12/02/00 Zelaya repartió la Costa como un pastel BLUEFIELDS. Una señora de apellido Burgos vino desde Managua a reclamar 40,000 manzanas de tierras ubicadas en Monkey Point, alegando que es tataranieta de un ex general que trabajó con el Presidente José Santos Zelaya. Ella tampoco quiere quedar fuera de los beneficios del canal seco, si lo llegan a realizar. Zelaya distribuyó grandes extensiones de tierras entre sus amigos y allegados que le ayudaron en la Reincorporación de La Mosquitia, a finales del siglo pasado, pero de hecho ninguno de esos beneficiarios se interesó en poblar o trabajar esas tierras, por su lejanía o dificultades de acceso. Sin embargo, descendientes de los beneficiarios aparecen hoy reclamándolas. "Como nunca le hicieron caso a las tierras, la población indígena o criolla se fue asentando en ellas y hoy también exigen derechos", explicó el registrador público de la Propiedad de Bluefields, Thomas Kelly Bent. Zelaya ordenó a sus fuerzas militares ocupar Bluefields en 1894, para que el Estado nacional recuperara sus dominios sobre La Mosquitia, como le llamaban a la costa caribeña nicaragüense donde Inglaterra ejercía mucho dominio. "Ha venido gente del Pacífico a sacar certificaciones sobre propiedades de Monkey Point", aseguró Kelly, quien recordó al menos tres casos en el último mes. El registrador público mostró una propiedad regalada por Zelaya a Félix Pedro Zelaya, que abarca una extensión de 6,720 metros a lo largo de la playa de Monkey Point. Esa misma propiedad fue heredada después a Ramón Zelaya, lluego a Isabel Valle y al final quedó en manos de Ignacio Aróstegui, según los libros. "Una señora de apellido Burgos vino a reclamar 40,000 manzanas de tierras" de Monkey Point en los últimos meses, confirmó Kelly. "Esos terrenos los dejaron abandonados porque no tenían ningún valor, pero ahora con el canal seco los quieren recuperar", indicó. Empleados del Registro de Bluefields comentaron que la señora Burgos, cuyo nombre no recordaron, había dicho que era tataranieta de un ex general que trabajó con el Presidente Zelaya. El problema de la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS) es que carece de un catastro y por eso las autoridades desconocen cómo quedó distribuida la tierra después que Zelaya la repartió como un pastel de cumpleaños. Pero según los registros públicos, de las regalías que hizo Zelaya "la propiedad promedio es de 20,000 manzanas" y hay hasta de 60,000 manzanas, según Kelly. Entre los nombres de los beneficiarios que figuran allí también están: Horacio Baltodano Rappaccioli, Juan José Estrada, Concepción de Pérez y Nicasio Vásquez. Pero, las comunidades indígenas y criollas reclaman el derecho a poseer esas tierras por estar en ellas desde hace 30 años o más. "Testigos hay suficientes para demostrar que la gente (nativos) ha poseído esas tierras por tres generaciones o más", comentó Thomas Kelly. |
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En 1663 se produjeron los primeros asentamientos ingleses a nivel de colonias en la costa atlántica. Once the large island
of Jamaica was won during Oliver Cromwel’s trade war with Spain in 1655,
it became the nucleus of British empire in the West Indies, and thenceforward
Britain posed the greatest danger to Spain. During this latter, intense
phase of sea warfare, most attacks were accomplished by freebooters, and
if they were not officially sactioned they were tacitly approved by their
governments. Many of the buccaneers had bases in Port Royal, Jamaica, but
others set out from smaller Caribbean Islands (Roatan, close by the Honduran
coast, had been taken by the English logcutters. The Spaniards constructed
forts in coastal sites along the Caribbean and rivers of penetration, but
initially they were ineffective in repelling the often devastating raids.
At times, British and French buccaneers mounted daring joint attacks on
the interior mainland, such as the ascent of the Río Coco and the
plundering of Nicaragua’s Nueva Segovia in 1654.
Granada’s inland
position did not protect it from pirates indefinitely. Because of distance
and river rapids, it was not an easy target, but the lake port, after all,
was accesible by a water route, and the insecure and rapidly deteriorating
fortifications along the river offered minimal defense. Moreover, there
were no populous areas between Granada and the sea. Pirates first reached
and attacked the city in 1665, causing widespread destruction. The sacking,
highly profitable to the buccaneers, continued until the completion of
Fort Inmaculada Concepcion a few years later, on an elevated site overlooking
one of the San Juan rapids, which was thereafter called Castillo. There
were weaknesses even after that: the climate of the isolated fort, in the
middle of the rainforest, made disease rampant and equipment and materials
subject to rapid deterioration. Moreover, garrisons depended upon the river
for water, and access to it could be cut off by enemy forces. Nevertheless,
with increased manmade obstructions in the River, the fort proved to be
a deterrent for the next 100 years.
The sacking of 1665
was effective in ending Granada’s most active and prosperous period. Even
though the city’s appeals to the Spanish crown for protection had resulted
in a fort that was capable of resisting upriver pirate incursions, ships
entering and leaving the river’s mouth were preyed upon and fear of attack
was never completely removed from the minds of Granada’s inhabitants, many
of whom abandoned the city. By the end of the seventeen century the lake-river
waterway was hardly used, despite the new and elaborate fortifications
at Fort Inmaculada Concepción. Meanwhile, piracy was in its twilight.
It was too disruptive for all countries involved (freebooters attacked
ships of any nation), and Britain and France finally joined with Spain
to terminate the lawless practice.
The last efforts
of the bucanneers came from the Pacific side, and Granada was again vulnerable.
A joint British-French band attacked and occupied it. The French prayed
in the Cathedral, then feverishly pursued their plunder and terrorizing
of the population. Before they left, they burned the Cathedral and principal
buildings. For all of this, little booty was obtained since Granada was
by that time no longer a thriving trading city.
However, the British
retained their hold on the Mosquito Shore and continued to incite Mosquito
raids upon Spanish settlements. In 1720 the British governor in Jamaica
negotiated a treaty with the Mosquito Indians by which the natives received
arms for the avowed purpose of assisting in the capture of fugitive Jamaican
slaves who had come to work on Shore plantations. However, there is little
doubt that the arms were intended for offensive purpose. Attracted by an
abundance of free land for sugar plantations, as compared with Jamaica,
Englishman began to settle along the shore in ever-increasing numbers,
swelling the colonies at the cape and Bluefields and creating new ones
at other points. Some of these settlers were former buccaneers, who knew
the shore and its isolated coves very well and were acquianted with the
natives. These men particularly were unable to fit into the system of large
sugar plantations that was being established in the West Indian islands.
Logwood; for the dyes in demand by british textile mills, was exceptionally
profitable; so most settlers engaged in its cutting. Not overlooked was
the pine forest, whose logs were in demand for ship outfitting (keels,
sterns, sternposts, deck planks, masts) and as a source of naval stores.
Additional income for the British settlers was smuggling. Contacts were
established with the interior Spanish frontier at many points, and there
was a steady flow of contraband back and firth. Few settlers were not directly
or indirectly involved in this illicit activity, along with their local
pursuits, and it became a way of life; a sort of substitute for the plundering
of buccaneer days.
Most settlements were small and crude and the settlers generally of modest means, employing only a few poor whites or Indians as labor. However, along with expanding Bluefields, the Black River settlements was an exception. This settlement was about 15 miles up the River of the same name, between Trujillo y Cape Gracias Dios in the Honduran portion of the Mosquito Shore. It was founded by William Pitt, a young immigrant of means (with an illustratious name, but no kinship with Great English statemen to follow). Arriving from Bermuda in 1699, he and others established sugar plantations up and down the river valley for miles, engaged in logwood and pine cutting, raised herds of cattle, and carried on general trading. The upriver site selection was fortunate for the Mosquito Shore; the valley was by all accounts uncommonly productive. Scores of African slaves provided most of the labor. With Pitt’s impressive manor house and extensive holdings as centerpiece and with him as leader. The settlement grew rapidly in size and influence. For a number a decades, it presented the appearance of stolid, relatively prosperous stability. (By 1750 the population of this adjacent settlements was estimated to approach 3,000) With its near, substantial,
white washed houses of wood or wood and plaster, some shingled and often
with two stories, it had an air of permanence that set it apart from other
settlements. For all this, it became in Spanish eyes the most visible sign
of more than passing British encroachment on the Shore. (It is no wonder
then, that it became the object of major assault almost a century later.)
Through most of the eighteen century. Black River quietly thrived
and Pitt advanced to old age.
During the first
100 years, until almost the middle of the eighteen century, the British
settlement on the mainland of Central America had no official link with
either London or Jamaica. It was during this period, however, that the
British settlers manipulated the natives in the interests of British occupants
and their lucrative trade, which was highly dependent upon good will and
assistance of the Indians. The system of control began by "crowning" a
Mosquito native "king". This was first done when Jeremy, the Sambo chief,
was taken from Cape Gracias a Dios to Jamaica in 1687, a "cocked hat" was
placed on his head, and he was presented with a certificate. Thenceforward,
the native "kings" were chosen by the governor of Jamaica and dressed up
with silk hat, red coat, shirt, and broadsword by a British clique of advisers.
Control was administered by ‘governors’, generals and admirals, and dukes
in various subregions. The system quickly evolved into a hierarchy, with
all the appurtenances of high office. The king and his staff, flattered
by their counterfeit titles and subject to intense rivalry among themselves,
were puppets of the British. However they were highly influential, commanding
scores of natives whose assistance was essential in economic activities
and military operations.
The system continued almost without break after the protecorate was made official (several decvades later) and into the nineteenth century. The way was prepared for the later claim by Britain that the Shore was a separate, sovereign part of Central America to which Spain and Nicaragua had no claim. As for the privileged position of the British. It became firmly established with the first Mosquito Kingdom and was still intact over a century later, as this commentary reveals: En
el año de 1705 los establecimientos ingleses en la Mosquitia conforman
una nueva sociedad con autoridades inglesas que residían en la ciudad
y en 1730 establecen una colonia que depende directamente de la gobernación
de Jamaica. De esta forma los ingleses se establecen en la zona con la
ayuda de los Misquitos, cuyo dominio se extendía desde la costa
atlántica hondureña hasta Panamá. Amparados por la
protección de Inglaterra los misquitos ceden sus derechos y sus
El 16 Abril de 1740 los Misquitos ceden a Inglaterra el territorio. Se iza la bandera inglesa en la Costa Atlántica. En 1744 se trasladan colonos ingleses desde Jamaica hacia la Costa. Bluefields se convirtió después en la capital de la Mosquitia. Producto
de esta situación Bluefieds se convirtió en una ciudad Cosmopolita,
ya que su población alrededor de 1790 la
El
13 de Marzo de 1847 arribaron a la ciudad los primeros misioneros Moravos,
representando la primera organización religiosa
En 1880 comenzó el cultivo de banano, dando un auge económico a la ciudad, convirtiéndola en ese entonces en una pequeña población de carácter cosmopolita. Bluefields fue erigida oficialmente como ciudad el 11 de Octubre de 1903, según decreto legislativo del 24 de Septiembre del mismo año, reconociéndose además como cabecera departamental de Zelaya, y en el mismo decreto se le entregaba a la municipalidad la cantidad de 3,000 hectáreas de terrenos nacionales ubicados al occidente del poblado. En
el municipio de Bluefields habitan 3 de los 6 grupos étnicos de
la Región y del País: Los Ramas, Los Creoles y los
Los
Ramas son descendientes de grupos amerindios de habla Chibcha, que al tiempo
de la Conquista española, se
A principios
del siglo XIX, el dominio de los Ramas había sido reducido a la
zona que actualmente ocupa (isla Rama Kay y
La
población Creole se encuentra mayormente concentrada en el casco
urbano de BLUEFIELDS. Esta población es genética
En
1,787, cuando los ingleses se marcharon, a raíz del tratado de Versalles,
se llevaron la mayoría de sus esclavos. Sin
Cuando
la Costa Atlántica se convirtió en un enclave económico,
en la última parte del siglo pasado, se comenzó a importar
y
Los
registros de titulación de tierras (efectuada bajo el tratado Harrison
- Altamirano), reflejan una gran presencia de Creoles
La
primera gran migración de Mestizos al territorio de BLUEFIELDS se
produjo por la necesidad de mano de obra para la
Sin
embargo, la mayor parte de la migración Mestiza a la Costa Atlántica
ocurrió más recientemente, en la década de los 50’s,
En
el municipio de BLUEFIELDS se han asentado campesinos Mestizos en algunas
de las antiguas tierras de los Creoles, en
La
expansión de la industria del banano y la madera en la década
de 1880 produjo una serie de cambios socioeconómicos que
La
influencia extranjera se puso de manifiesto no sólo en el ámbito
económico, sino también en el cultural y religioso. Inglaterra
Para
el año 1893 se produce el auge bananero, que trajo como consecuencia
la implantación del capital norteamericano,
En
1894 el presidente Zelaya incorporo definitivamente la zona al territorio
nacional. El 5 de octubre de 1903, BLUEFIELDS
El
municipio, a lo largo de su existencia ha tenido que enfrentar una serie
de desastres tanto naturales como los ocasionados
Para
el 21 de Octubre de 1988 fue totalmente arrasado por el huracán
Joan dejando a miles de personas sin casas, sin trabajo
En 1964 cuando 300 cubanos exiliados crearon en Monkey Point una base para enfrentar al régimen de Fidel Castro. En
1985, cuando soldados sandinistas bombardearon Monkey Point y quemaron
la iglesia anglicana.
(INIFOM)
During the lifetime of the late King George Frederick
El Nuevo Diario 5/9/99 Arqueólogos nicas e hispanos en Monkey Point . Buscan pista del hombre antiguo —CARLOS EDDY MONTERREY— Estudiantes de arqueología nicaragüense con profesionales españoles realizan estudios concheros con prospección arqueológica desde Laguna de Perlas a Monkey Point, para investigar sobre gente que vivió en esa zona así como los cambios del medio ambiente desde hace unos siete mil años. Dicen que hay sitios arqueológicos inéditos, un cementerio antiguo de los indígenas Ramaki, que está siendo destruido y que en Bluefields en algunos lugares se venden piezas arqueológicas que salen del país. Como parte de una campaña arqueológica un proyecto de investigación se ha emprendido en esta Región Autónoma del Atlántico Sur en lo que están tomando parte estudiantes universitarios de la carrera de arqueología de Managua y estudiantes de sociología de esta región del Atlántico, así como profesores españoles. En el proyecto de investigación tienen que ver UNAN Managua, la Universidad de Barcelona España, con el apoyo de la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe de Nicaragua URACCAN, lo que está siendo financiado por la agencia española de cooperación internacional y el Ministerio de Educación y Cultura de España. Los arqueólogos españoles Marc Ferré, Beatriz Palomas y Armengol Gassiet, brindaron declaraciones de manera exclusiva a EL NUEVO DIARIO con relación a los objetivos de los estudios arqueológicos que han comenzado aquí desde el pasado 24 de agosto. CARTA ARQUEOLÓGICA Manifiestan que el estudio es de lo que se llama Concheros o sea en bancos de conchas, antiguas acumulaciones de desperdicios de gente que vivió en esa zona que los llevara mediante un proceso de análisis de laboratorios a tener información sobre economía y la ecología del lugar en esa época, además se va a elaborar una carta arqueológica de esta región. Informaron que los estudiantes se dividieron en dos grupos: uno en la bahía de Bluefields y otro en Laguna de Perlas. Jamás se había hecho un estudio arqueológico con estudiantes nicaragüenses y sobre todo del Pacífico y Atlántico lo que está dejando una riquísima experiencia, dijo Eduardo Pérez Valle, estudiante de la UNAN y originario de Managua, lo que fue compartido con Bayardo Gámez, originario de Estelí, éste se refirió a estudios arqueológicos realizados a principio de los 70 por los arqueólogos Richard Magnos y Jorge Espinoza. Pero ahora expresaron se trata de algo más integral; se manifestaron complacidos del apoyo que han brindado las alcaldías de Bluefields, Laguna de Perlas y de otros municipios así como de los mismos pobladores. Mencionando el interés mostrado por los líderes Ramaki, en conocer todo con relación a estudios arqueológicos sobre el lugar, quienes además solicitaron denunciarán que hay un sitio que les pertenece un cementerio indígena al que llegan mestizos a sacar piezas de lo que se conoce hasta se venden y que hay lugares en Bluefields que por falta de conocimiento venden piezas arqueológicas que salen del país, por lo tanto dijeron hay que alertar sobre esto. Hasta ahora los arqueólogos se han limitado en informaciones sobre los estudios así como los sitios de interés arqueológico inéditos ya que el proceso apenas inicia. La Prensa 19/03/00 Los ramas temen desaparecer como raza Sólo siete personas hablan el idioma rama A los jóvenes ramas que embarazaban mujeres, como castigo se les ponía a trabajar en la unión de las dos islas originales CESAR ADAN CARDENAS RAMA KAY. Los indios ramas ubicados al sur de Bluefields sienten que cada día merma la pureza de su raza, y temen que algún día en futuras generaciones desaparezcan. De unos 800 indios puros contabilizados hace cuatro décadas, sólo están quedando unos 400 ramas con sangre india pura en esta zona. En total existen unos 1,100 indios ramas ubicados en su isla al sur de Bluefields y dispersos en Pachi Rivers, Cukra Rivers, en la zona de Río Punta Gorda, Río Maíz y Río Indio. Hace algunas décadas los ramas prohibían a sus miembros, hombre o mujeres, casarse con alguien que fuera extraño a su tribu porque era necesario preservar su raza. Hoy día preocupa a muchos ramas mayores, la mezcla que se está dando con la raza, sobre todo con mestizos y criollos. Desdichadamente la llegada de muchos colonos del lado de Zelaya Central y Chontales está acabando con la raza pura, mezclándose hoy día con extraños que se han asentado en esta zona. Las mujeres son las que más se están casando con habitantes que llegan a la zona provenientes de otras regiones en busca de tierras para cultivar, lo que comúnmente es conocido como el avance de la frontera agrícola o la chontalización. A los ramas les preocupa, porque además de perder sus tierras comunales ancestrales están perdiendo hasta su cultura y sin que se pueda hacer mucho, porque con el amor es bastante difícil lidiar, nos comenta Lorenzo Martínez, habitante de Rama Kay. El indígena rama habla muy poco. Cuando llega un visitante sus mujeres prefieren no hablar. El indio rama es reservado para brindar información sobre distintos temas que se quieran abordar con él, optan por no dejarse ver por los visitantes, especialmente las jóvenes, prefieren que hablen los hombres. Desafortunadamente las condiciones económicas están muy mal, los ramas no tienen un ingreso permanente, excepto los que trabajan para el Gobierno como profesores o los que fueron electos concejales, ya que de acuerdo a la Ley de Autonomía los ramas han ganado estos espacios, tener una representación en el Parlamento regional y además tener un miembro en la Junta Directiva por derecho de Ley. La
economía del hogar está centrada en el autosostenimiento
que se produce para el hogar. Se pesca para el hogar y para el comercio
que no es abundante, porque no hay condiciones para realizar una buena
labor de pesca, se pesca con botes de remo y con trasmayos que por
En la Isla Rama habitan 950 personas, según datos que manejan sus dirigentes, todos de la etnia, siendo en su mayoría niños. Hay familias que tienen hasta 11 niños lo máximo y lo mínimo tres distribuidas en 120 casas, refiere nuestro entrevistado. La pesca, por falta de financiamiento, sigue siendo rudimentaria; se sale en la madrugada con pequeños botes de remos para lograr la pesca del día. Los que han trabajado para el Estado en cargos de elección popular han conseguido algún motor fuera de borda de poca capacidad teniendo la oportunidad de traer sus productos capturados y venderlos en empresas compradoras de Bluefields. Cuando la pesca está mal, queda la "sin remedio": ir al monte a buscar el sustento de la familia, refiere el señor Martínez. Son muy pocos los productores ramas que se dedican a la agricultura para la venta, la mayoría trabaja en la tierra comunal para el sustento familiar sobre todo en la zona de Pachi River y Cukra Rivers al sur de Bluefields. La yuca, el maíz, el arroz, el guineo son los productos alimenticios de los ramas, obviamente sin faltar el coco, producto del cual tienen 400 hectáreas y es utilizado para el consumo y la venta. El idioma rama ha quedado reducido sólo a siete personas que lo hablan muy bien, todos estos guiados de la enseñanza de la Sra. Nora Rigby, de 70 años, y el profesor Walter Ortiz, quienes son parte de un programa de enseñanza del idioma a los niños RAMA KAY Y EL CANAL SECO La comunidad rama está a la expectativa de lo que sucederá si aprueban el canal seco, que será de ellos, pues el Ferrocarrril ocupará gran parte de su territorio y muchos de sus hermanos tendrán que ser desalojados, muchos kilómetros a la redonda serán ocupados por los "trenes" a como le llaman y esto les frenará su capacidad y necesidad de caza que obviamente sirve para el sustento de la familia, para los que viven en las islas y los que viven en la montaña en las riberas de los ríos Pachi y Cukra. Dos
ideas se ciernen sobre los ramas: por un lado, la posibilidad de conseguir
trabajo con el canal seco, y por el otro, el peligro de ser desalojados
por la invasión de colonos que llegarán de otras regiones
del país una vez puesto en función este mega-proyecto.
Karawala único refugio Ulwa en la RAAS La comunidad de las cinco lenguas * "Tengo el sueño de que algún día nuestro idioma Ulwa se convierta en la principal herramienta de educación de nuestros niños en la escuela", dijo
un anciano de Karawala
LOS
ULWAS FUERON PERSEGUIDOS
"Nuestros
ancestros ulwas salieron huyendo, vinieron desde el centro o parte alta
del Río Grande de
Asimismo,
prosigue, "vinimos bajando por la cuenca hasta llegar a Karawala, a causa
del maltrato que
Originalmente
se asentaron en un lugar al que llamaron Kara, que era una especie de árbol
propio de
Sin
embargo, aún así se sintieron inseguros por lo que decidieron
internarse en el Río Walawas
La
comunidad se encuentra dividida por una extensa planicie de pasto verde
y que en antaño sirvió
Para
entonces, se cuenta, los indígenas no conocían la ropa, "los
ulwas se vestían con telas de tuna,
Mucho
de lo que Simón relata ocurrió cuando su abuelo tenía
12 años. "El me contó los problemas
ULWAS
SE PROCUPA POR PRESERVAR SU LENGUA
Años
atrás Simón participó con un grupo de extranjeros
en un estudio sobre la historia de su
"Tengo
el sueño de que algún día en el nuevo milenio nuestro
idioma Ulwa se convierta en la principal
De
acuerdo con Simón, en Karawala hay gente capacitada para hacerlo
"sólo falta la elaboración de
2 de Noviembre de 2000 | Managua, Nicaragua
El histórico olvido de la Costa Atlántica
—Urías W. Ramos *—
Sin embargo, se puede apreciar que dentro de ese conjunto de atributos por los que está reafirmando el actual Estado no existe un plan de integración nacional que garantice el reconocimiento pleno de la Costa Atlántica, así como los mecanismos adecuados para formar parte del presente modelo. Para comprender este fenómeno de desintegración más que de unión es importante conocer lo que la historia nos dice: Durante el período precolombino nunca se logró una unidad política y cultural así como territorial adherida a una civilización que atrajera en el seno de la misma, elementos de cohesión y que a su vez aglutinara a un sinnúmero de culturas atomizadas y dispersas en todo el territorio, de manera que el resultado fue más bien la disgregación, la zona conocida como Mesoamérica no transcendió más allá de la región de Nicoya dejando sin efecto la parte oriental de nuestro espacio geográfico, fomentando el particularismo del centro y del pacífico frente a la Costa Atlántica, paralelamente a éste, fenómeno histórico aparece el geográfico que, como creación divina y natural en virtud de cohesionar al conjunto de pequeñas sociedades, aisló la región nuevamente a través de las montañas, cordilleras y cerros; cerrando como una barrera natural el posible intercambio entre zonas geográficas de nuestro país. Si estas condiciones medio ambientales determinaron las acciones de los seres humanos fue también sobre la base de la misma región cultural antes mencionada creándose posteriormente una fragmentación en medio de la diversidad étnica. En el colonialismo los responsables del deceso de las pequeñas sociedades jamás pensaron en la formación de una unidad política coherente de acuerdo a la gran diversidad de pueblos y comunidades étnicas, más bien cimentaron sus estructuras políticas administrativas sobre las cuales se estableció la denominada zona cultural mesoamericana o precolombina ocupando el mismo puente natural con la salvedad de que ellos estaban claros que la unidad fuera uno de sus estandares ideológicos no se concebiría ni se establecería sobre la base cultural existente; crearon una variedad de modelos que permitieron posteriormente en la mentalidad de la sociedad un sentimiento localista que no incidiera en un factor de cohesión. Precisaron una variedad de cambios en las estructuras políticas con la finalidad de fragmentar la aparente unidad. Esto se puede apreciar en los cambios sucesivos donde primeramente fuimos dependientes de la Audiencia de Santo Domingo hasta 1522; seguidamente, a la Audiencia de México en 1538; posteriormente a la de Panamá en 1543 y en 1568 a la Audiencia de Guatemala, hasta suscitarse la denominada Independencia, la misma fue posible gracias al empuje de factores externos y no por fundamentos ideológicos meramente locales de un grupo de poder. Posteriormente la Federación Centroamericana y los actores de la ruptura de las instituciones políticas coloniales y que a su vez representaron uno de los primeros intentos para conformar un Estado Nación, preocupados por el mismo importaron radicalmente los símbolos de la Francia Pos-revolucionaria de manera que el montaje del Estado Nicaragüense siguió las pautas del mismo espacio mesoamericano y colonial quedando nuevamente la Costa Atlántica fuera de sus alcances jurisdiccionales y culturales, creando a su vez un espacio propicio para el establecimiento de otras potencias como Francia, Inglaterra, Alemania y Estados Unidos. A este conjunto de variables habría que agregarle el elemento étnico, donde se observó que la gran cantidad de masa indígena fueron menospreciadas, atropelladas durante muchos años inclusive hasta nuestros días. Se promocionó la etnia mestiza y a su vez se aisló a todo un conjunto de grupos étnicos dispersos en la región. La aparente preocupación de la Federación fue gracias a la ruta canalera y la atracción de extranjeros para fomentar un sistema de colonización, así adquirir recursos vía inversión e impuestos.
Así transcurrió el panorama en un mundo incierto olvidado
por la voluntad
El zelayismo pervivió y no varió incluso con el ascenso de Somoza García en 1937, manteniéndose hasta 1979. En 1984 con el proyecto de consulta se prepara el anteproyecto de la ley de Autonomía, la misma se ha mantenido de manera nominal en la mayoría de los aspectos, aunque en muchos ha sido certera aún así, la década de los 90, fue de grandes amenazas obligando a los habitantes costeños a llevar de frente el discurso étnico frente al poco interés de los políticos de no incluir con respeto a la Costa Atlántica en un programa de integración nacional donde se manifieste en la agenda nacional el tema de la Costa Caribe Nicaragüense, pero no únicamente por la vía del voto.
Hoy la misma reclama su autonomía plena con proyectos humanistas
que
Sumubila RAAN
VERAGUA, THE LAST ADVENTURE OF COLUMBUS 1502 - 1504. The admiral takes once more to the Ocean Sea... The prospects of the Indies had improved in the three years since the spring of 1499 when Fonseca gave the first contract to private parties for trade and exploration. Three voyages were not costing the Crown anything, and the cost to The Pearl Coast had paid good revenue. The new discoveries gave Spain title to the southern Tierra Firme of great extent. Private capital was ready to exploit the new lands, Bobadilla had opened the gold fields of Española to profitable enterprise, His successor, Nicolás de Ovando, had begun an ordered administration. Columbus had been retired to Spain, deprived of authority, but he was still the Admiral of the Ocean Sea. Again he offered his services, claimed his rights to Tierra Firme that rested on his dicovery of Paria had transferred to other but again he was heard by her and was placed in command of a fleet to go out on discovery. The authorization was given on March 14, 1502; and the cost was borne by the Crown, for ships, men and supplies, implicit acknowledgement that Spain owed him an unpaid obligation. The adversities of the past overcome, Columbus
would now achieve his great objective. He wrote a letter to the Pope in
February 1502, in a mood of exaltation: In his second voyage he had gained
fourteen hundred islands and three hundred and thirty three leagues of
the mainland of asia (by which he menat Cuba), in addition to other most
famous, great, and many islands to the east of Española. The latter
he had circumnavigated in eight hundred leagues, had reduced its entire
very great population to the tributaries to his Sovereigns, and had settled
it. This island he held to be Tarsis, Cethia, Ophir, Ophaz, and Cipango,
rich in all metals, but especiallyin gold and copper. It produced brazilwood,
sandalwood, lianloe, and many other spices. (There followed an extreme
miscalculation of how far west he had gone, ) In the third voyage, which
was to the south, he had founsd endlesslands and a sea of seet water (the
discharge of the Orinoco, into the Gulf of Paria), in whcich region he
believed the terrestrial Paradise to lie, and he found there a very great
pearl fishery (an incorrect claim). For the voyage he was about to undertake
he asked His Holliness to supply religiuos who would spread the Christian
faith. This was his purpose in writing to the Pope.
11 de Mayo de 2000 | El Nuevo
Diario
El otro lado del espejo
—Sergio Ramírez—
La narrativa nicaragüense entró en su modernidad en los años sesenta con Lizandro Chávez Alfaro (1929), un escritor costeño que había emigrado a México en busca de nuevos horizontes artísticos, empeñado en los primeros momentos en la poesía y en la pintura. Efectivamente, con «Los monos de San Telmo», su libro de cuentos que recibió en 1963 el Premio Casa de las Américas en La Habana, la realidad de Nicaragua, en todos sus horrores y esplendores, fue pasada por un tamiz de lenguaje y una concepción del relato absolutamente distinta al camino seguido hasta entonces, lleno de abrojos vernáculos. Pero la publicación de su novela «Trágame Tierra» en 1969, al final de la gloriosa década del boom latinoamericano, y que fue finalista del prestigioso Premio Biblioteca Breve abierto en Barcelona por la Editorial Seix Barral, fundó verdaderamente la novela nicaragüense, limitada hasta entonces a escarceos más o menos recordables. «Trágame Tierra», erigida sobre un aparato narrativo firmemente asentado en la historia contemporánea del país, nos daba otra lectura, descarnada y valiente, de lo que se había dado en llamar, de manera eufemística, «el ser nicaragüense», oculto hasta entonces tras veleidades y ambigüedades que en esta novela se nos revelaban sin concesiones a ningún pudor. Y en ella quedó registrada toda una crónica nacional de la frustración y la hazaña, lo sueños y los engaños.
He recordado desde el principio que Chávez Alfaro es un escritor
costeño.
Creo que la primera confesión de parte debe ser la más o menos absoluta ignorancia que los nicaragüenses de este lado, el de la costa del Pacífico tenemos respecto a aquel, el de la costa del Caribe. Tendemos a verla como un lejano territorio de reserva, más o menos gris y homogéneo, tal como nos lo enseñó la revolución liberal de finales del siglo XIX con su prosopopeya reivindicadora; y esa apreciación fatal, largamente anquilosada en nuestra conciencia, no pudo variarla la revolución sandinista casi un siglo después, pese a todos sus buenas intenciones, convertidas a la postre en trágicos errores amamantados en la arrogancia. En base a una lejanía que hemos creado artificialmente, utilizando el catalejo al revés, la llamamos «Costa Atlántica», ignorando así el portento cultural que significa el término caribe, tan rico y tan diverso por sí mismo, y que de estar conscientes de su poder, nos acercaría más a esa parte vital de Nicaragua olvidada, ignorada y tergiversada por los vicios y las carencias de nuestra memoria. El Atlántico comienza mucho más lejos, hacia el mar abierto, más allá de las últimas islas de las primitivas rutas marinas, y al cercenar de nuestra lengua diaria al Caribe, mar interno y mar nuestro, islas y tierra firme, borramos todo un universo de espléndidas metamorfosis, alquimias y transmutaciones, todo un caldo de cultivo y cultura que hierve en una olla de deslumbres, ritos, realidades y fantasmagorías -el más suculento de los melting pots- del cual nosotros mismos, que vivimos en la costa del Pacífico, también formamos parte, porque vivimos, creámoslo o no, dentro del Caribe que ignoramos y despreciamos.
La última novela de Lizandro Chávez Alfaro, «Columpio
al aire» (UCA,
Así empieza la novela, como si la viéramos en la pantalla de cine mientras pasa los títulos: Viola y su sobrina Tisi, de la familia del rey indígena muerto, van por la antigua calle del Rey, que ahora se llama calle del Comercio según las ínfulas liberales, Viola bajo un solemne paraguas de damasco, Tisi bajo otro multicolor, con mango de jaspes de caramelo. Por todas partes se afanan los deudos con pequeñas cajas maqueadas, costales, canastos, para meter los huesos de sus muertos expulsados del cementerio por el progreso, y por la revancha. Viola rechaza que su deudo, el rey, sea exhumado. El General Migloria, vestido con arreos militares, pasa a caballo al lado de su ayudante el teniente Sanarrusia, echando lodo con los cascos de las bestias. La mujer y la niña no se apartan: «en cualquier de sus posiciones, móviles o inmóviles, intruso era el otro, la otra, los otros». Esta es la historia, y es la alegoría. El progreso desentierra y deja a flor huesos y raíces, no importa cuánto tiempo hayan permanecido nutriéndose en la oscuridad del pasado, y la torpeza consiste siempre en querer prescindir del pasado, sobre todo cuando campea la pretensión de quitarle legitimidad, por ajeno, como si excluirlo de la nueva historia oficial bastara para excluirlo de la vida. En nuestra historia patria, contada siempre desde este lado, todo el fruto de la colonización inglesa del Caribe ha sido espúreo, mientras tanto se nos ha enseñado, y hemos enseñado, que la colonización española de nuestro Pacífico fue siempre esforzada y gloriosa: los reyes mískitos fueron siempre pagados con barricas de ron de Jamaica, y siempre borrachos podían firmar todas las concesiones de tierras y bosques que los ingleses pusieran en sus manos; como si de este otro lado la historia hubiera corrido siempre por un carril de dignidad, decencia, y decoro.
Y tras ese concepto de Costa Atlántica lejana, dejamos en la borrosa
Y también los negros inmigrantes de Jamaica, y los creoles, y los mískitos, y los zambos, y los religiosos moravos llegados desde Altona, junto al Elba, y los prusianos de Karlstadt que quisieron fundar su propia colonia, y los chinos que llegaban escondidos en barriles en las bodegas de los barcos, y los comerciantes árabes como ese elusivo personaje que es en la novela Safa Kubrik, todo ese melt pot, la olla hirviente de gentes que en Bluefields reproduce al Caribe como espejo de mano nuestro sin el cual no podríamos mirar nuestro verdadero rostro, múltiple, diverso, contradictorio, negro, indígena, español, mestizo. El columpio en que Tisi, la niña de la novela, se mece en el patio de su casa de Bluefields, va de uno hacia otro confín en el aire, de este a oeste, del Caribe hacia el Pacífico, y luego de vuelta. Es el columpio en que nos hemos mecido siempre, ignorándolo, e ignorándonos.
Managua, mayo 2000.
Interacciones etnomédicas:
Introducción
Utilizo el presente documento para argumentar que 1) las creencias y la conducta con respecto a la salud son interactivas y no aisladas, y sincréticas en vez de multilineales; 2) que la revolución nicaragüense en el campo de la salud fue aceptada por la sociedad de la Costa Atlántica independientemente del grupo étnico o el status socioeconómico, y 3) que la conservación de la práctica de la medicina tradicional - a diferencia de la adopción de la biomedicina - ciertamente sigue patrones étnicos, demográficos y de clase. Residí y trabajé en Nicaragua por un total de veinte meses durante los años de 1986 a 1991. Ubiqué mi base en Bluegfields y estuve asociado al Ministerio de Salud regional. El Escenario La Costa Atlántica de Nicaragua es una tierra de historia, de tradiciones y de cambios. Es una tierra de lluvias torrenciales, bosques impenetrables ríos serpentinos y amplias sabanas. es tierra de conflictos humanos, de pacificaciones y autonomía. En su historia intervienen la esclavitud británica, la conquista española y la explotación económica norteaméricana. Fue el sitio de entrada de William Walker a Nicaragua en los cincuenta del Siglo antepasado, y el lugar donde los japoneses y los norteaméricanos planeaban construir un canal interocéanico a principios de siglo. Maderas preciosas, oro y banano fueron sacados de la Costa por compañías británicas y norteaméricanas. Se hicieron fortunas; se destruyeron vidas y culturas. Los puertos, ríos
y bosques de la Costa Atlántica de Nicaragua fueron usados en conflictos
militares, desde tiempos de la conquista hasta el presente. Con esclavos
africanos y los indios miskitos como aliados, los ingleses combatieron
a los españoles durante los siglos XVII y XVIII. La Costa Atlántica
jugó un papel crucial en la guerra de resitencia de Augusto César
sandino en contra de los marinos norteaméricanos, y fue de importancia
para la consolidación de poder de Anastacio somoza. La ciudad de
Puerto Cabezas (Bilwi) fué utilizada por los Estados Unidos en sus
planes para invadir Cuba a través de Bahía de Cochinos en
1961. Finalmente, la Costa Atlántica de Nicaragua fue el escenario
de gran parte de lo peor de la guerra contrarrevolucionaria durante la
década de 1980. Es aún un área de gran inquietud política.
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Salud y Revolución La revolución nicaragüense de 1979 trajo grandes cambios a la Costa Atlántica de Nicaragua. Una de las primeras acciones del Gobierno revolucionario sandinista fue consolidar más de veinte agencias de salud independientes en un Sistema único de Salud, bajo la directriz del Ministerio de Salud de Nicaragua. La atención médica se convirtió en un derecho básico de todo ciudadano, proporcionado por el Gobierno sin cobro alguno. Así se inció una revolución en la salud. El sistema de salud de la Costa Atlántica era administrado por dosa oficinas regionales consolidadas en 1979, una en Puerto cabezas y otra en Bluefields tenían bajo su responsabilidad lo que era llamado en ese entonces Zelaya Sur, o Zona especial II que en la actualidad es conocida como Región Autónoma del Atlántico Sur. (RAAS). En Bluefields, el Ministerio de salud supervisaba el hospital regional y cuatro centros de salud municipales, sirviendo a una población urbana de cerca 25,000 habitantes. En los primeros años de la revolución, el número de enfermeras en la región se incrementó de aproximadamente 100 a más de 150, mientras que el número de dentistas aunmentó de tres a diez. Un total de diez médicos, que prestaban servicio en la región durante la década de 1970, se amplió a más de 30 para 1981. Las consultas médicas aumentaron de menos de 80,000 por año en 1978 a más de 160,000 en 1981. (1). Quizá lo más importante fue que eol cuidado médico se 3xtendió del centro urbano de Buefields a las comunidades y aldeas aledañas. La mayor1a de los 70,000 pobladores de la Región Atlántico Sur (RAAS) vive en pequeñas comunidades accesibles unicamente por bote. La Región estaba dividida en siete zonas de salud. Cad una incluía por lo menos un centro de salud con aol menos un médico y una enfermera, con frecuencia también un educador de ola salud y algunas veces un dentista. Cada centro de salud funcionaba tanto para tratamiento preventivo como curativo. Una responsabilidad mayor incluía la coordinaciónb de campañas de vacunación e higiene. Personas voluntarias, conocidas como "brigadistas de salud": dirigían proyectos relacionados con la salud en las comunidades, através de toda la Costa. La expansión del sistema de salud desde 1979 hasta 1986 siguió el patrón de los brigadistas de salud, desarrollando también en el Pacifico de Nicaragua. Consejos Populares de Salud trabajaban en coordinación con los lideres de las comunidades y el Ministerio de Salud para identificar, reclutar, y enrenar voluntarios de las comunidades. Ciento noventiseis brigadistas de salud fueron entrenados sólo en 1981 (2). Para 1983, alrededor de 600 personas habían servido como brigadistas o como miembros de los Consejos Populares de Salud. (3). Cerca de 200 brigadistas estaban activos permanentemente. estos datos se refieren únicamente a la Región Autónoma Sur (RAAS). En La RAAN, otros 200 brigadistas de salud trabajaban en programas de salud comunal. (4). A los brigadistas de salud se les entrenaba en prevención y tratamiento de enfermedades comunes. A cada uno se le entregaba un botiquin con ocho medicamentos básicos y se les intruía en la forma de usarlos. La sesiones iniciales de entrenamiento eran complementadas con una serie de talleres, en los cuales se impartía temas concernientes a la salud materno infantil, vacunación, rehidratación oral, salud ambiental, tratamiento y profilaxis de la malaria y tratamiento para golpes quemaduras y heridas. (5). La responsabilidad de los brigadistas era, en primer lugar, con su propia comunidad y de manera secundaria con el Ministro de Salud. No recibían salario, pero se les entrenaba, se les suplía y se les daba talleres prácticos y educacionales, sin costo alguno. Los doctores,enfermeras y brigadistas interactuaban con curanderos tradicionales en escenarios formales e informales. Siguiendo el modelo desarrollado en el Pacifico de Nicaragua (6), los yerberos, curanderos y parteras eran contactados por el personal del Ministerio de Salud de Bluefields. Decenas de parteras fueron entrenadas y equipadas. cada curandero recibía un certificado al finalizar el encuentro. Adem0s de esta forma de enlace, cientos de interacciones informales ocurrían cuando doctores y enfermeras comenzaban a trabajar en comunidades anteriormente con medicina tradicional. El desarrollo del sistema de salud y su interacción con la medicina natural, ocurrió en el contexto de una creciente oposición contrarrevolucionaria, la cual fué creada en Honduras, y financiada y entrenada por agentes del gobierno de Estados Unidos. Los Contras encontraron apoyo entre muchos costeños descontentos, especialmente miskitos. Desde 1981, ataques a puestos de salud y trabajadores de salud impidieron el desarrollo completo del sistema de salud regional. Puestos de salud y trabajadores de salud fueron atacados en Kara, Karawala, Tortuguero, Guitarra, Toro, Tumarín, Tasbapounie, Pearl Lagoon y Rama Cay. Algunas clinicas fueron sawueadas, en algunos casos, hasta 30 veces. Decenas de trabajadoeres de salud - sobretodo brigadistas, pero también doctores y enfermeras fueron asesinados. Cientos fueron intimidados. Los logros en salud pública llevados a cabo durante los proximos años de la revolución comenzarón a decaer a mediados de los años ochenta, conforme el entusiasmo revolucionario disminu1a, los fondos declinaban y la guerra tenía efectos cada vez mayores. Muchos miembros del personal de salud dicen que a partir de 1985 los servicios comenzaron a declinar. Desde la elección del Gobierno de Chamorro en 1990, el presupuesto para el Ministerio de Salud ha sido recortado. siguiendo la tendencia nacional, en la Costa Atlántica ha habido también una reducción de los servicios preventivos y curativos. Dentro de muy poco tiempo, los servicios de salud modernos estarán únicamente disponible a la élite. Cultura, Salud y Etnomedicina La expansion del sistema de sa;lud en la Costa Atlántica de Nicaragua ocurrió en el contexto de una gran diversidad étnica (7). Al momento de la conquista existían dos grupos linguisticos principales asentados en el caribe nicaragense, los misulmalpas en el Norte (Matagalpas, Miskitos, Sumos) y los Chibchas en el sur (Cunas, Guatusos, Talamancas, Ramas, y Votos). La actual población de 800 indios Ramas son los únicos descendientes Chibchas en Nicaragua. De los Misumalpas, tanto los miskitos como los sumos conservan su identidad etnica y linguistica. Varios grupos emparentados fueron destruidos o asimilados por los ingleses, españoles, o miskitos. Por otro lado, alrededor de 1500 garífunas, descendientes de africanos e indios caribes, habitan en el área de Pearl Lagoon. Los mestizos son el grupo más numeroso de la Costa, seguido por los miskitos, los criollos, los sumus, los garífunas y los ramas. La mayoría de los miskitos hablan su lengua en sus hogares, reservando el español y el inglés criollo para el trabajo, la escuela, o para sus comunicaciones diarias con personas que no hablan miskito. Los Sumos hablan uno de los tres dialectos sumu-twuanka, panamahka, o ulwa. Los criollos, garífunas y ramas hablan de una variedad de inglés criollo caribeño. Cada grupo étnico tiene sus propias formas de medicina tradicional, así como valores religiosos, linguisticos y culturales, distintos. Los Sumus, los Miskitos, y los Ramas han conservado valores espirituales tradicionales, así como una mitología compleja. Espíritus del agua, del viento y del bosque coexisten con la realidad no espiritual de la vida ordinaria de la comunidad. Especialmente prominentes son el espíritu del agua. Liwa Mairen, el dueño del árbol de algodón, Sisis Dawanka, y el pastor de venados, Duwindo. Estos son espíritus miskitos principalmente, sin embargo, cada grupo muestra un gran secretismo cultural. El Liwa Mairen es también conocido como Merry Maid, probablemente refiriendose a la Mermaid (Sirena) del folklore europeo. La sirena es ususalmente descrita como mitad pez, mitad humana. El Sisin Dawanka - o dueño del árbol de algodón vive en el gigantesco árbol de Ceiba (Ceuba petandra), y es dueño de mucho oro y tesoros, los cuales intercambia por almas humanas. El árbol de Ceiba es también importante tanto en la mitología afro-caribeña, como en la maya. El Duwinko, también conocido como duende, es un hombre pequeño, con un sombrero de copa ancha, que se dice cabalga por el bosque de un wari, una especie de sahíno . El Duwinki es un maestro de la medicina natural, y puede enseñarle algunas hierbas a uno si él quiere, Cualquiera de estos espíritus pueden hacer caer enfermo, e inclusive matar a una persona si así lo decidiera. Además de los espíritus del bosque y del agua,hay espíritus de los muertos, tanto espíritus impersonales (fantasmas, lasa), como espíritus específicos de familiares muertos. Los garífunas, especialmente, se comunican con sus padres y abuelos fallecidos, y ocasionalmente celebran ceremonias en su honor. El Walagallo, o baile del gallo, es la ceremonia más espectacular de este tipo. Un festival de curación de tres días es llevado a cabo para aplacar los espíritus de los ancestros que causan enfermedad a sus familiares vivos. Música de tambores, bailes con pollos, y banquetes de carne de res, de cerdo y de tortuga marina son partes integrales de esta ceremonia. Los sincretismos culturales abundan en este laberinto de inetracciones etnomédicas. Cada curandero tradicional fusiona aspectos de muchos legados etnomédicos . Un curandero garífuna, conocido por el nombre miskito de "sukia", lleva consigo una "piedra del trueno" sumu, habla del Obeah afro-caribeño, y se despliega un certificado de la oficina regional del Ministerio de Salud. Existen otros ejemplos aún más impactantes. Un curandero miskito prescribe pastillas y pomadas del mundo occidental. Un curandero sumu invoca santos católicos. Una curandera criolla, que trabajó antes como partera, ahora juega el papel de un doctor occidental, en el diagnostico y tratamiento de enfermedades. Durante los últimos quinientos años, desde que los indígenas de América descubrieron a Colón, las creencias médicas europeas y amerindias se han encontrado, fusionado, separado, y han cambiado una serie de secretos en un vasto y excesivamente complicado sincretismo cultural. Un opasaje de un informe publicado primeramente en 1969 (8), refleja una fusión inicial de creencias occidentales e indígenas: Un esclavo indio que el Capitán Wright adquirió en la Segovia, vive en este momento con el hermano moskito en la parte superior del Río Wanks, y se ha ganado una gran estima entre esa gente, pretendiendo ser un Sukia, lo cual, me dijo él, lo hizo al principio para mejorar su condición cuando el Capitán Wright lo dejó como esclavo a estos bárbaros. esta persona dice ser cristiana, y puede decir su Pater Noster y Ave Maria muy claramente, lo cual aprndió de los españoles, aunque no sabe el significado de ellos; también de igual forma puede nombrar varios Santos, los cuales entre otras palabras fingidas, usa para cantar hechizos sobre la gente enferma. Comportamiento
Actual en el cuidado de la Salud
Encontré que
las prácticas tradicionales eran conservadas con más fuerza
entre los habitantes de las comunidades, entre los pobres y menos educados
y entre los grupos miskito y garífuna. Por otro lado, la biomedicina
era utilizada casi de manera universal entre los encuestados, con muy pocas
diferencias entre los grupos étnicos o entre los estratos socioeconómicos.
Plantas medicinales usadas por grupo etnico
CONCLUSION En conclusión, quisiera reiterar los descubrimientos más importantes de mi estudio. 1) Las tradiciones etnomédicas de los habitantes de la Costa Atlántica de Nicaragua muestran una enorme complejidad, interacción y sincretismo. 2) La "revolución en la salud" inspirada por los sandinistas fue exitosa, en el sentido de que trajo a la Costa Atlántica un amplio y moderno sistema de salud. 3) Las opciones de un sistema de salud biomédico, un occidental, son preferidas a las prácticas tradicionales por la mayoría de los habitantes de la Costa. 4) El comportamiento tradicional con respecto a la salud es conservado más por los habitantes de las comunidades, por los pobres y por los miskitos y garífunas. RECONOCIMIENTOS:
Tomado de Revista del Caribe Nicaraguense Marzo de 1994 Wani #15.
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