Loáisiga
Pérez Andrea Angelina :
Belén, del
Mirador 1/z c. al Sur.
Jícaras de
filigrana, canastos, joyeros.
7 DE FEBRERO
DEL 2003 / La Prensa
Artesana recibe mención honorífica de la UNESCO
Angelina Loáisiga Pérez participó en concurso con
una jícara de filigrana labrada
Milagros
Sánchez Pinell
A
sus 84 años de vida Angelina Loáisiga Pérez, originaria
de Belén, Rivas, es toda una experta en la elaboración de
jícaras de filigrana labrada. Ella recientemente obtuvo mención
honorífica en el Premio UNESCO de Artesanía 2002.
Pese
a los problemas de visión que presenta, es toda una maestra del
arte, por tal motivo el doctor Napoleón Chow, director del Instituto
Nicaragüense de Cultura (INC) le otorgará la medalla de “Honor
al Mérito”.
La
condecoración será el próximo miércoles 12
de febrero en su casa de habitación, día en que también
la Comisión Nicaragüense de la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) hará
entrega del certificado de distinción.
Cabe
destacar que el “Premio UNESCO de Artesanía” tiene por objeto recompensar
el esfuerzo de los artesanos que con sus investigaciones sobre formas y
técnicas contribuyen en la creación de modelos originales.
Claudia
Valle, de UNESCO, indicó que es un gran mérito para la señora
Loáisiga porque su pieza se destacó entre muchas participantes.
Informó
que al concurso se enviaron 192 piezas de 141 artesanos de América
Latina a México, donde se realizó la actividad enmarcada
en una feria artesanal, a finales del año pasado.
Por
su parte, Jorge Luis Cornejo, responsable de artesanía del INC,
la definió como “una de las maestras de las jícaras que ha
capacitado a muchos personas”.
Informó
que no es la primera vez que Loáisiga recibe un galardón,
ya que en los años 80 obtuvo la orden Tlamatitime de la Unión
Nicaragüense de Artesanos Diriangén, a través del Ministerio
de Cultura.
“Desde
1982 lleva un rosario de reconocimientos, aunque ella empezó desde
niña, incluso ella hoy en día tiene problemas de la vista
por el trabajo que requieren sus obras, sin embargo pareciera que las hace
por intuición como si fuera poseída por algo”, manifestó.
16
DE FEBRERO DEL 2003 / La Prensa
Una vida esculpiendo jícaras
Angelina Lóaisiga Pérez ganó Mención Honorífica
en premio UNESCO de Artesanía para Latinoamérica y el Caribe
Angelina
Lóaisiga muestra una de las muchas jícaras que ella elabora
y que aún conserva consigo.
Milagros
Sánchez Pinell
milagros.sanchez@laprensa.com.ni
A
sus 84 años de edad Doña Angelina Loáisiga Pérez
hizo su último esfuerzo visual para elaborar dos piezas únicas
de jícaras de filigrana.
Desde
su lugar de origen Belén, Rivas, soñó con ganar el
primer lugar en el premio UNESCO de Artesanía para Latinoamérica
y el Caribe, que se realizó en México en noviembre del 2002,
pero el jurado le otorgó a sus obras mención honorífica.
Nombramiento
que aunque no figuró entre los tres primeros lugares, la llenó
de mucha satisfacción porque sus jícaras sobresalieron entre
más de 150 artesanías que llegaron de 19 países.
“Esas
jícaras son las mejores que he hecho en mi vida, me tomó
tres meses hacerlas”, comentó desde su casa de habitación
donde fue agasajada por autoridades del Instituto Nicaragüense de
Cultura (INC) y la secretaria adjunta de la comisión nicaragüense
de cooperación con la UNESCO.
Explicó
que a una de las jícaras participantes le labró la imagen
de la Inmaculada Concepción, un coro de ángeles, el escudo
de Nicaragua y las consignas populares a la Virgen. En cambio la otra tenía
la imagen de la Virgen de Guadalupe, San Juan Diego y el escudo de México.
UNA
VIDA HACIENDO JÍCARAS
Recordó
que su primera jícara la hizo a los 12 años de edad, de tanto
ver a su madre hacerlas. “Yo me fijaba siempre y así aprendí,
aunque ella me ayudó a perfeccionarme”, comentó.
Aún
recuerda que esa primera jícara la vendió a un córdoba.
Es
así como inició un oficio que le apasionó pero que
jamás le dio lo suficiente para vivir y criar a sus siete hijos
de los ocho que tuvo.
“Hice
muchos esfuerzos para vivir de esto, sí me ha ayudado un poco además
de darme realce, pero que yo haya vivido de esto qué va... mucho
tiempo viajé a Managua a vender frutas”, recordó.
A
los 27 años perdió un ojo producto de una infección,
teniendo que esforzar el otro para continuar con su arte.
Relató
que en los años ochenta mucha de su producción la vendía
al Ministerio de Cultura y éste se encargaba de colocar las piezas
en los mercados y exportarlas.
En
esa misma época el mismo Ministerio le pagó para impartir
clases. “Yo le enseñé a más de 70 muchachas, recuerdo
que nos íbamos allá debajo de los árboles (en su casa)
y en 18 meses las alumnas se graduaban”.
También
participó en concursos nacionales e incluso en Cuba, donde obtuvo
el primer lugar.
MODO
DE PREPARACIÓN
Doña
Angelina comentó que el jícaro, su principal materia prima,
lo conseguía por medio de un vecino y ya en la última década
sembró un árbol que proveía abundantes frutos.
Explicó
que el proceso de elaboración inicia con una fruta sazona, ésta
se pone a cocer por 15 minutos y luego se coloca en una panita con agua
fría y con cucharitas y cuchillos especiales se limpia para darle
finalmente el diseño deseado.
CON
PROBLEMAS DE SALUD
A
medida que su destreza mejoraba y su trabajo era más conocido, los
problemas de la vista fueron aumentando.
Hace
diez comenzó a usar lentes, pero según ella misma, hoy en
día ya no hay medida que resuelva su problema.
“Ya
la vista no me sirve, no me dilato media hora haciendo una jícara
cuando ya me duele el cerebro, ya con esto me despido. La verdad es que
casi todas las personas que se dedican a esto terminan con problemas en
los ojos porque es un trabajo minucioso”, dijo.
Doña
Angelina se despidió del arte de las jícaras de filigrana
con una medalla en el pecho de “Honor al Mérito” que le entregó
el director del INC, Napoleón Chow, al igual que un cheque por mil
córdobas.
En
cambio la Alcaldía de Belén le extendió un diploma
de reconocimiento y la UNESCO le envió su certificado como Mención
Honorífica.
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