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FIESTAS PATRONALES COLORIDAS. Diviertase con las comedias y grupos de danzas cuya vestimenta consiste en sus grandes pañuelos de fuertes colores, prendidos en los hombros y espaldas. Los bailarines llevan en sus manos culebras, tajonas, espadas y chischiles de madera.En sus bailes y diálogos, se destacan las escenas de la lucha entre moros y cristianos, durante la guerra de reconquista en España. Sobre la cabeza lucen casquetes engalardonados con flores y espejos, llevando en sus manos tajonas y chilillos de madera con forma de serpientes. . Es un espectáculo lleno de colorido y su aparición durante las fiestas patronales data de la época de la colonia y siempre atrae a centenares de turistas. Premios
a la categorías; Jinetes, Carretas, Preparadores, y Vestimenta Hipica
tipica de Boaco.
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San
José de los Remates
Fecha de fundación: 18 de marzo de 1848 Población: 12,600 habitantes Extensión Territorial: 254 km2 Densidad poblacional: 49.6 habitantes por km2 Producción: Café, maíz, frijoles, sorgo, legumbres y frutas, Clima promedio: 25-27° C, Altitud sobre el nivel del mar: 550 metros. Límites: Norte: Municipios Esquipulas y Terrabona del Departamento de (Matagalpa) Sur: Municipios Santa Lucía y Teustepe Este: Municipio de Boaco Oeste: Municipios Teustepe y Ciudad Darío, del Departamento de Matagalpa. Densidad: 41.3 hab./km² (INIFOM) 29 /01/1876, Boaco elevado a ciudad. Extensión: 1,042 kms² Población de 44,712, 22,600 votos.
FIESTAS PATRONALES " GRAN RODEO BOACO 2001 "
San José de los Remates
Mosaico - Crónicas Viajeras
El remate de San José
Orlando Valenzuela
Cuando los indígenas que habitaron las faldas de la cordillera Amerrisque vieron que la loma Redonda y el llano de Las Mesas se juntaban, le pusieron a este sitio El Remate, porque allí realmente remataban o terminaban ambos llanos. En su mente nunca pasó la idea de que con el tiempo ese nombre podría causarle molestias a sus descendientes mestizos ni mucho menos que fuera motivo de burla por parte de personas de otros lados “Vos estás rematado, parece que fueras de San José de los Remates”, le decían en son de burla a los jóvenes de este pueblo que se iban a estudiar a las ciudades, donde asociaban el nombre de este lugar con la supuesta falta de inteligencia de sus pobladores, a tal punto que hasta se le llegó a cambiar de nombre para disimular un poco y así, de San José de los Remates pasó a llamarse San José de Boaco, patronímico que la población tampoco ha asimilado, ya que prefiere seguir llamándole con su antiguo nombre: San José de los Remates. Pero contrario a esas malas interpretaciones, San José de los Remates es un poblado de gente muy inteligente y emprendedora, prueba de ello es que muchos jóvenes que han estudiado en las universidades de nuestro país han regresado a su pueblo natal como profesionales a ofrecer sus servicios en beneficio del desarrollo de la comunidad. San José de los Remates está ubicado a 96 kilómetros de Managua y pertenece al Departamento de Boaco. Está asentado sobre la cordillera Amerrisque, razón por la que su accidentado territorio posee abundantes fuentes de agua que forman impresionantes saltos y fértiles montañas para el desarrollo de la agricultura. El municipio tiene una población de unas 12,600 personas, la gran mayoría de ellas dedicadas a la agricultura, siendo el café, maíz, los frijoles, el sorgo y el millón los principales productos que cultivan, aunque también cosechan hortalizas y frutas como el repollo, yuca, naranja, lima, zanahoria, mandarina, peras, jocotes y mango entre otros. San José de los Remates es un pueblito en el que sus habitantes llevan una vida apacible, dedicada al trabajo, ya que aquí no existen lugares que tienten a sus pobladores a vivir una vida loca como en las ciudades. Al contrario, por no haber centros nocturnos de diversión, ni cines, discotecas, o cantinas, muchos jóvenes encuentran diversión en las pozas de los ríos y las canchas deportivas, mientras que otros prefieren acercarse a la iglesia y participar de sus actividades. Una de las razones por las que los jóvenes de este pueblo son muy respetuosos es porque aquí no existe consumo de droga de ningún tipo, pero eso no quiere decir que los muchachos no se diviertan de vez en cuando bailando y tomando cususa o cervezas en las fiestas que organizan.
Para atender a los visitantes esporádicos que llegan a este
pueblo existen los restaurantes y hospedajes como El Rincón
Chepeño, el Rancho de Pancho, la Carne Asada y la posada de
don Margarito Castro.
Mosaico - Crónicas Viajeras La Prensa
Orlando Valenzuela
Las fiestas de San José se caracterizan por la alegría y el fervor religioso de los pobladores, ya que durante la misma se realizan las famosas corridas de toros, desfiles hípicos, bailes populares, elección de reinas de las fiestas y un sinnúmero de actividades de recreación sana que incluyen juegos mecánicos, chinamos de fritangas y ventas de ropa, entre otras. Pero lo más significativo son las actividades religiosas que se realizan en la parroquia del pueblo, dedicada a San José, donde se celebran con mucha solemnidad las misas y ritos oficiales que la Iglesia le dedica al Santo Patrono, la cual incluye una procesión que recorre las principales calles del pueblo y concluye en el cerro El Calvario. Doña Nubia Huete de González, integrante de la Pastoral, o que además de San José, en este pueblo se celebran las fechas de todas las imágenes de los santos que tiene la parroquia, entre ellos Santa Fátima, el Santo Sepulcro, Corpus Cristi, La Purísima, Virgen del Perpetuo Socorro, Virgen del Carmen, La Virgen de Mercedes y recientemente se está celebrando a la Divina Infanta o Virgen Niña. El 12 de diciembre se celebra también a la Virgen de Guadalupe, con el tradicional tope y desfile de caballos, procesión religiosa a la que asisten miles de promesantes en romerías y niños vestido de indios, semejando a Juan de Dios, bailándole a la Virgen.
Otras fechas que celebran son el 1° de Enero, con misa y procesión
del Santísimo hasta la Cruz del Milenio y el 14 de febrero, el Día
de la Amistad. Pero sin duda, la mayor solemnidad se ve durante las fiestas
de Semana Santa, para lo cual es mejor visitar este tranquilo
pueblo para ver y que no le cuenten cuentos
Mosaico - Crónicas Viajeras
Trovador de las 30 novias
Orlando Valenzuela
Su nombre es Evaristo Loáisiga Treminio, tiene 66 años y desde que aprendió a tocar de oído la guitarra, cuando era un adolescente de 15 años, encontró en ella a su más fiel acompañante. Don Evaristo recuerda que en sus tiempos de juventud, junto a varios amigos formó un grupo musical con el que solía poner serenatas y amenizar las fiestas a punta de guitarra. “Había veces que sólo yo llegaba a la fiesta y me tiraba toda la noche tocando la guitarra, pero cuando llegaba otro, entonces aprovechaba para bailar con las chavalas y así conseguía algunas novias por medio de la música”, dice con picardía. De esas andanzas de músico serenatero, don Evaristo afirma que llegó a tener unas 30 novias, hasta que conoció a una linda jovencita que lo atrapó para siempre. “Fue hace 47 años, durante un casamiento en una finca de Los Encuentros amenizado con música de tocadiscos de baterías, bailamos varias piezas y después ‘jalamos’ por varios años hasta que nos casamos y tuvimos diez hijos”. Don Evaristo cuenta con mucho orgullo, que en dos ocasiones su grupo musical ganó el primer lugar de sendos concursos de Música Campesina realizados en Boaco durante la década de los años 80. Hace sólo tres meses, el grupo de la parroquia, del cual forma parte desde hace 25 años, participó en un Festival Juvenil de Música religiosa en Granada, donde por asuntos de edad no compitieron con los jóvenes, pero se presentaron y lograron muchos aplausos de reconocimiento. Además de acompañar con su guitarra los cantos religiosos de la parroquia, don Evaristo, junto a su inseparable amigo Carmen Radde con quien ha formado dúos, tríos y quintetos desde que ambos tenían 15 años, de vez en cuando atiende algunas invitaciones para ir a tocarle una serenata a una muchacha del pueblo, la mayoría de las veces gratis porque “aquí no pagan la serenata, es más bien por andar divirtiéndose que lo hace uno”, afirma. En esos casos, saca a relucir su repertorio musical, que incluye rancheras, mazurcas, corridos, boleros y cualquier ritmo moderno, para lo cual ahora tiene que pedir permiso a la parroquia y... a su esposa. Pero don Evaristo no quiere retirarse de la farándula sin antes intentar grabar las tres canciones que compuso, que llevan por títulos: “La Campesina”, “Mi pueblo San José”, “La Cascada de Cerro Alegre” y una mazurquita instrumental que aún no tiene nombre.
Por el momento don Evaristo seguirá tocando los domingos en
la parroquia, mientras los jueves trabaja en su casa en el oficio que desde
hace 20 años le da de comer: matarife de cerdos.
Mosaico - Crónicas Viajeras
Todo viene de la “teta” de la vaca
Orlando Valenzuela
Desde hace doce años, don Indalecio Espinosa tiene instalado en el corredor de su humilde casa el taller de carpintería con el que se gana la vida haciendo diferentes tipos de muebles de madera para el hogar. Gracias a su experiencia, don Indalecio siempre tiene trabajo en su taller, por eso no es extraño que cada semana viaje a los pueblos vecinos en busca de madera aserrada para cumplir con los encargos, tarea que últimamente se hace difícil porque algunas especies maderables se han escaseado por la indiscriminada tala de los bosques de la zona. “El problema de los gobiernos es que hay leyes que ellos ponen, pero ellos mismos permiten que se despale y se negocie con la madera de forma ilegal”, afirma con resignación don Indalecio. Por eso él está convencido de que para mantener la calidad de sus productos tiene que pagar más por la madera que utiliza, ya que a medida que escasea va subiendo de precio. “Ahora hallar pochote o cedro real es como encontrar una mina de oro, porque ya casi no existen estas maderas, por eso muchos están utilizando maderas de baja calidad como el guanacaste y otras”, afirma. Por ser este un pueblo ganadero, la mejor época de ventas de muebles de madera es durante el invierno, porque es cuando sale la leche y hay más reales circulando, ocasión que la gente aprovecha para dar a hacer sus muebles para la casa o la finca, por eso don Indalecio no se equivoca cuando dice “de la “teta de la vaca depende que salgan los reales para trabajar”.
Las maderas que normalmente don Indalecio utiliza en su taller son el laurel,
cedro real, pochote, y coyote con los que fabrica los muebles que varían
de precios, según la calidad de la madera y el estilo de la pieza
a elaborar; así, una cama matrimonial vale mil córdobas,
una unipersonal 800, un comedor de seis piezas 2,500, un ropero de
tres cuerpos 3,500, un juego de sillas abuelitas 2,000, y una puerta
de tablero 750.
Mosaico - Crónicas Viajeras
El Salto de Malacatoya
Orlando Valenzuela
Las aguas que forman este salto, vienen de las altas cumbres del Cerro Alegre, que alcanza los 1,186 metros y en todo su trayecto hacia las planicies va formando pequeños saltos y pozas que la población utiliza para bañarse en toda época del año, pero sobre todo, la importancia de este salto es que sus aguas al juntarse con pequeños riachuelos dan nacimiento al río Malacatoya, que también, al unirse a otros, forman el lago artificial Las Canoas. A diferencia del Salto del Cerro Alegre, que es visible desde el poblado, el de Malacatoya está más reservado a la vista de los curiosos y amantes de la naturaleza, ya que está ubicado a unos cien metros de la carretera, sobre la pendiente de la montaña y estratégicamente oculto por la espesa vegetación que cubre las laderas del pequeño cauce rocoso que la erosión formó hace miles de años. Para llegar al pie del Salto, hay que subir por la corriente saltando de piedra en piedra, teniendo mucho cuidado porque la humedad del ambiente y la lama que se ha formado las hace muy resbalosas.
Lo mejor es contemplar el Salto a media distancia, para ver y sentir
la grandeza de la creación y el privilegio que tiene
nuestro país de poseer bellezas naturales como éstas, pero
sobre todo, para comprometerse a protegerlas.
Mosaico - Crónicas Viajeras
Leyding Marina, la reina de las fiestas
Orlando Valenzuela
Tiene 17 abriles y en marzo de este año entregará la corona que el año pasado la convirtió en la reina de las fiestas patronales de San José de Los Remates. Se llama Leyding Marina Urbina Huete, pero es más conocida cariñosamente como “La Quequita”, que este año concluirá sus estudios de bachillerato en el instituto del pueblo. Es una muchacha inteligente, alegre y muy popular, razones por las cuales logró atrapar la atención del público y de los jurados durante la elección del año pasado. En esa ocasión, Leyding compitió con tres muchachas de similar edad y fue electa por su soltura en la pasarela, donde lució un bonito traje de noche y por su discurso ante centenares de invitados. Ella dice que su elección como reina de las fiestas patronales ha sido muy importante en su vida, porque le ayudó a relacionarse mejor con las personas y a encontrar nuevas amistades. Como joven que es, ella sueña con llegar algún día a estudiar danza, porque le encanta bailar todo tipo de música, sobre todo rancheras, románticas y merengues. Dice que en el amor es muy egoísta, porque quiere que su novio, cuando lo tenga, que sea además de guapo, formal, respetuoso y cariñoso, que no tenga ojos para otra, que sólo a ella la quiera, porque a ella no le gusta compartir el cariño con nadie. Leyding por nada del mundo cambiaría su querido pueblo de San José de los Remates, porque aquí se siente bien “ya estoy acostumbrada a mis amistades, me encanta el clima y además porque aquí he crecido y aquí está mi familia”. Pero Leyding enfrenta un problema que deberá resolver al final de este año, cuando se bachillere y tenga que iniciar sus estudios superiores, ya que su familia es de escasos recursos y no ve posibilidades que le puedan pagar una carrera universitaria en la capital u otra ciudad vecina.
“No sé qué va a pasar entonces, no sé si tendré
opciones, pero sé que voy a seguir adelante”, dijo con optimismo
la reina Leyding.
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