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Iglesia
parroquial Santiago, de Jinotepe
La construcción
de la imponente e histórica Iglesia parroquial Santiago de Jinotepe
se remonta al año 1860 cuando los vecinos, de lo que en aquel entonces
se conocía como "Curato de Xilotepetl", procuraban un buen
templo de cuyo intento se hizo eco la corporación municipal a fin
de sustituir la antigua ermita que estaba ubicada donde hoy es la Administración
de Rentas de Jinotepe y que fuese seriamente deteriorada por la erupción
del volcán Mombacho en el año 1739.
Fue el arquitecto Felipe
Granera, leonés, y sus albañiles los responsables de su construcción,
gracias al apoyo económico de las autoridades y de las más
acomodadas familias de la localidad que se alternaron en la manutención
semanal de los oficiales.
Pequeña parte
del material empleado en la construcción de la primera Iglesia erigida
en Jinotepe, fué de "malpaís",
la cual pasó de mano en mano por una columna de indios, quienes
estaban calculadamente separados, para poder cubrir cerca de veinte kilómetros,
desde un conocido punto de partida hasta
un lugar inmediato al volcán Masaya.
Numerosa población
y segunda Iglesia.
Es de buena lógica
deducir; tal tradición arroja una luz directa encaminada hacia el
siglo XVI, a poner claro la numerosa población jinotepina, en los
primeros años de su conversión al cristianismo, sumado a
la falta de vías de acceso, en resta de condiciones, para el transporte
adecuado.
Luego viene la Iglesita
vista en Jinotepe, por el Ilustrísimo Obispo de la Diócesis
de Nicaragua, Licdo. Fray Pedro Agustín Morel de Santa Cruz, durante
su pastoral visita realizada en 1751, a lo largo de todo el país,
es la segunda, la misma observada por él, ya en deterioro, derivada
consecuencia del Mombacho; pues en 1739, con truenos de sísmico
relincho y desbocado, arruinara su cuerpo en parte y rompiese su cabeza;
pero sin lograr terminar con ella.
La ermita inservible
En 1811, a
ser promovido al obispado de Nicaragua quien fuera Prior del Convento de
Cartagena, caballero de la Cruz Isabel la Católica, Fray Nicolás
García Jeréz,
coexistente a la
iniciación de las primigenias manifestaciones insurreccionales a
contra España, ya anunciadas en León, al desconocer el ejercicio
autoritario del Intendente, Brigadier don José Salvador,
no bien convalecida
la débil amazona llamada entonces, Ermita, vuelve a jinetear
nuevo chúcaro de tierra en 1852 la solventa y la deja, casi
podemos decir, inservible allí mismo donde se alzaba la casa
municipal, en servicio de oficinas hasta el año de 1976, a Rentas
de Carazo, demolida en tál época para dar paso al nuevo edificio
de moderno estilo; Banco Nacional, con posterioridad Banco Nacional de
Desarrollo.
A pesar de la decadencia
en los días subsiguientes, al momento de sostener la vejez de sus
adobes sobre altos y gruesos puntales, vecinos de la población la
reedificarón dejándola con tanto mayor condiciones de oficiar
cuanto al ir de los años aumentó el número de prelados.
Templos, eclesiásticos
y número activo.
Para el año
de 1820, el precitado Fraile Nicolás
García Jeréz, Obispo de Nicaragua,
informaba de costumbre a las autoridades peninsulares, acerca de los templos
administrativos por eclesiásticos seculares, ofreciendo significativos
pormenores.
De acuerdo con tal
información, el curato de Xinotepet, tenía la extensión
superficial de cuatro leguas, dos pueblos de 5,200 almas, dos curas y una
congrua de 900 pesos y dos reales al año, provenientes de primicias,
medios, derechos y ración.
Por aquel año
residían en Jinotepe, los eclesiásticos don Pablo Bonilla,
Cura, el Preceptor de Gramática don Antonio Velasco y los tonsurados
señores Domingo Laguna, Dionisio Gutiérrez, Pedro Hurtado,
Simón Román, Juan Mauricio Tapia, Esteban Bendaña,
Dionisio Matus y Laureano Pineda, de lo cual de infiere la Ermita
prestó servicios durante una cuarentena.
Ya el año de
1860, los vecinos procuraban construir una buena Iglesia de cuyo intento
se hizo eco la Honorable Corporación Municipal y presidida por el
Señor Alcalde para discutir asunto de trascendencia tanto, como
el abrazado por la sustitución de la Ermita, estrujando ideas tal
quisiera exprimir las resoluciones, dispuso crear una Junta de buena
Edificación, lo cual fué aprobado en el acto y ratificado
después, por el Gobierno de la manera siguiente.
1.- Apruébese
la creación de una "Junta de Edificación", de la Iglesia
de Jinotepe, verificada en el acta municipal de la misma villa.
2.- Comuníquese
a quién corresponda. Managua, marzo 1 de 1860.
(Tomás
Ayón. Historia de Nicaragua. Escrita por disposición del
Señor Presidente Gral. D. Joaquín Zavala. Tomo 1-1956. p.
357)

Lugar escogido para
construir Iglesia:
Al poco tiempo la
Honorable Corporación Municipal, el señor cura y el vecindario,
designarón sitio donde debiera levantarse la Parroquia;
sería en
la parte oriental de la Plaza, no dentro de la limitación de la
Ermita, pues seguría sirviendo para los oficios religiosos, miemtras
se levantaba en el mismo predio la Casa Consistorial superior a la para
aquel entonces, designada Cabildo.
Así las
cosas, con interés de construir la Iglesia, el cura de Jinotepe,
demostró a S. S. ILMA, Obispo Piñol y Aycinena, el deseo
de la comunidad porque se nombrara Mayordomo Ecónomo de la Parroquia
de Jinotepe a don Felipe Rodríguez. (corona fúnebre
de P.A. Vargas P.P. 4 y 5)
Título
por el cual se nombra mayordomo ecónomo de la Iglesia de Jinotepe,
al señor Felipe Rodríguez
"Nos el Doctor
Piñol y Aycinena por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica
de Nicaragua.
Habiéndonos
informado el Sr. Cura de la Villa de Jinotepe, ser necesario nombrar Mayordomo
Ecónomo de áquella Iglesia, y concurriendo la precisa circunstancia
en el Sr. Don Felipe Rodríguez que al efecto nos ha propuesto el
mismo Sr. Cura, mandamos librar el presente título, por el cual
elegimos y nombramos el referido Sr. Rodríguez, Mayordomo Ecónomo
de la Iglesia de Jinotepe, durante el trabajo de la torres y frontispicio,
y le damos poder y facultad para que pueda usar y ejercer este cargo cobrando
y percibiendo las rentas, limosnas y demás pertenencias correspondientes
a este ramo; dar cartas de pago y otros concernientes de resguardos; y
presentarle judicial y extrajudicialmente en caso necesario, a fín
de que se verifique la cobranza y recaude lo que se adeudare a la Economía
llevando de toda la cuenta y razón individual del ingreso y gasto
para rendirla anualmente a la Junta de edificación, y ésta
le remita a Nos o a Ntro. Vicario General. Y le señalamos en compensación
de su trabajo el seis por ciento de todo lo que llegue a su poder, y mandamos
que el expresado Sr. Rodríguez sea tenido y habido por tal Mayordomo
Ecónomo y se le guarden las preemonencias y consideración
que corresponden.
En testimonio
de lo cual mandamos dar y damos el presente título firmado de nuestras
manos, y sellando con el sello de nuestras Armas y refrendado por ntro.
Pro. Srio. de Cámara y Gobierno, en la Santa Visita de la Parroquia
de Santiago de la Ciudad de Managua a trece de Marzo de mil ochocientos
sesenta y uno.
Bernardo Obispo
de Nicaragua.
(Un sello que
dice: Dela Irtas gratia episcopalis. Nicaraguensis Bernardos Piñol
e Aycinena) Por disposición de S.S. Yiltma. Mateo Espinoza. Pro.
Srio.
Arquitectos y
Operarios llegan de León:
A continuación
de ser nombrado Mayordomo Ecónomo don Felipe Rodríguez, se
le comisionó para contratar un arquitecto de la ciudad de León,
el cual resultó ser don Felipe Granera, quién llegó
acompañado de sus respectivos albañiles. Este, una vez terminados
los planos , convino con las autoridades y vecinos se alternarían,
las más acomodadas familias de la localidad en la manutención
semanal de los oficiales.
Fué así
en efecto al comenzar el trabajo que sería utilizar los antiguos
muros, habría también de cumplir el compromiso exactamente.
El Alcalde Indio
requería a los de su gremio
Iniciábase,
por otra parte, la ponderada energía del alcalde Indio, incitador
tenáz, quien por aquellos días jugaba papel preponderante;
requería con seriedad a los de su gremio, para ir a procesar cales
en los hornos situados cerca del Río llamado "Cabecera de don
Gaspar", y previa promesa para la alimentación de los operarios,
todos los adinerados habrían destazar ganado vacuno en el propio
lugar. Y comenzó a llegar cal por carretadas..de tal forma se practicó
el transporte cuyos dueños no cobraron ningún dinero.
El cura recorría
las calles en busca de colaboración
Interín el
prebistero, Julían García, con una desbordante, inmensa energía
constructiva, nunca superada quizá, recorría, convertido
en jinete de un caballo peruano, según dicen los muy sabidos quienes
así lo miraban por las calles de la Villa, cuando a trotecito se
acercaba previniendo a los vecinos, fueran unos por materiales de cosntrucción
hacia las zonas montañozas y por agua otros hacia la fuente de "Chaliapa",
en límite Norte de la población.
Todos estos materiales
eran depositados por caballeros y señoritas, en el predio del Templo
de la constrrucción.
Timado
del libro Carazo , Corazón de Nicaragua p. 309- 310 y 311.
Manuel Meza Fernández
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