Indígenas de Carazo 
Un terrón fecundo, de clima primaveral, veneros copiosos, materia caudal y diversa para posibilitar la construcción, liviana primero y la edificación sólida después, hizo factible a los niquiranos, la fundación del abecedario urbano de lo más tarde llamado con sílabas iniciales de ternura en expresado amor aborigen: 
Xilotepec.
Voz pura y dulce como la miel-Jicote viajó a esta región en la caja morada y sonora del aborigen. 

De tal manera fue y a caminar comenzó la tribu... bajo el signo de pájaros proféticos, guiados por índices de luz o por el instinto, movidos por el hambre y el azar en la búsqueda del gran padre maíz, para madurar bajo el sol nuestro en detenida flor confirmatoria.

"Por hambre y epidemias que asolaban las regiones en donde vivían, pasaban a este suelo rico y hermoso a recobrar la libertad, perdida o buscar una alimentación fácil y segura".

  fue en aquel tiempo que hubo cuatro años que no llovió en toda la tierra, porque se sabe que este propio tiempo por el mar del sur fueron gran número de naos o barcos, los cuales aportaron y desembarcaron en Nicaragua, que está de México, trescientas cincuenta leguas y dieron guerra a los naturales que allí tenían poblados y los desbarataron y echaron de sus señoríos, y ellos se quedaron y poblaron aquellos nahuales; 
y aunque hoy no hay más de cien años, poco más o menos cuando los españoles descubrieron aquella tierra de Nicaragua que fue en el año de 1523, y fue descubierta por Gil González de Ávila, juzgaron haber en dicha provincia quinientas mil ánimas. 

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° H.A. Castellón. Diccionario de Nicaraguanismos. 1939. P. 63 "Nimplea Blanda": Planta de humedad que da una hermosa flor blanca. Fray Toribio de Benavehte. Historia de las Indias de Nueva España. Recopilación elaborada por el acucioso investigador Jorge Eduardo Arellano: Nicaragua en los Cronistas de Indias. Serie Cronistas No. 1-1975, P. 100.de México, y no sabiendo cuándo ni porqué fue poblado, pongo aquí la manera porque apenas hay quien lo sepa en la Nueva España".(')
 
 

Pesquisa de fé 
A Provincia de Nicaragua a finales del siglo XVII o sea en 1684, 
llegó al entonces Villatorio de Jinotepe, el autor de la "Pesquisa de la Provincia de Nicaragua", escrita en 1685.(3) La cual constituye un informe "estadístico, toponímíco, político y eclesiástico precursor del elaborado por el Obispo Morel de Santa Cruz casi un siglo después",(4) y al referirse a Jinotepe, dice el autor de la pesquisa: 

"El pueblo de Jinotep (Jinotepe), una legua al lado del de arriba, se compone de tres parcialidades, la una vaca y las dos encomendadas. Tiene 39 tributarios enteros, 22 casados en otros pueblos, 3 solteros, 24 indias casadas y viudas en otros pueblos, cuatro reservados en el convento de Nuestro Padre San Francisco con su guardián y doctrinero que les administra y al pueblo que arriba; su alcalde y dos regidores". (5)
 

"A seis leguas se encuentra con el pueblo de Jinotepe situado en un llano circunvalado de monte. Su titular es Santiago. 

La Iglesia se reduce a la capilla mayor y sacristía que son de teja la mitad, del cuerpo de la Iglesia es de paja y la otra mitad descubierta enteramente con las paredes arruinadas; el referido temblor la puso en este estado tan indecente que sólo por necesidad puede celebrarse en ella. Tiene tres altares muy pobres; también lo son los vecinos y por este motivo no se sabe cuándo podrá reedificarse. La edificación del doctrinero es de teja, pero deteriorada, 

las demás casas son cincuenta y cinco de paja sembradas en el monte habitan en ellas sesenta familias, que hacen el número de doscientos ochenta personas ladinas e indias, estos pagan tributo anual de cuarenta y ocho pesos. Tiene su Alcalde, Alguacil Mayor, tres regidores y Fiscal, los ladinos están sujetos al Juez a prevención de Nandaime".(6)
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(1) Tomás Ayón. Historia de Nicaragua. P. 42. Tomo 1.
(3) Antonio de Navia Bolaños. "Pesquisa de la Provincia de Nicaragua" (La Prensa Literaria, 4 de noviembre de 1989, P. 5)
(4) Jorge Eduardo Arellano. "Presentación" (La Prensa Literaria). 4 de noviembre de 1989, p. 4.
c5) Antonio Navia Bolaños. Op. Cit., (La Prensa Literaria). 4/11/89 pp. 5.
(6) Pedro Agustín Morel de San Cruz. Visita apostólica, Topográfica, Histórica y Esta
dística de los pueblos de Nicaragua y Costa Rica... (Libro del mes de R.C.P.C. Vol.
17. No. 32, Julio 1967, p.6).

A pesar de vivir dentro de la paz de un villatorio sin calles en propiedad dicha, en un ambiente rodeado de fidelidad a sus tradiciones más puras, de gentes sencillas, silenciosas, con creencias espectrales agrandadas por la sombra, construía pajiza la techumbre, livianas las paredes, de carrizo unas, de varas las más y estas dispuestas a tocarse unas con otras, pues las acomodaban en forma vertical. 

Vivía pendiente de la mano en desvelo, muchos colores violentos dieron cuenta del chico poblado al arrasar múltiples veces el común esfuerzo de sus habitantes.

Perturbación
Durante la revolución acaudillada por don Juan Argüello, esta ciudad fue víctima de su tercer tatuaje crepitante.

En el ataque dirigido por el General Mateo Espinoza, con la sección de indios gamarras, procedentes de las montañas de Boaco, se apoderaron de dos trincheras a la salida de los caminos hacia Diriamba y San Marcos; 

mas, al no poder tomar las restantes, embadurnó de rojo el poblado, donde sólo no fueron pintarrajeadas de color excesivo la Iglesia, la casa cabildo, la casa distinguida con el nombre de Casa Verde, una vivienda levantada en la esquina opuesta al noroeste de la plaza y la del médico don Manuel Sánchez, al oriente del sitio de la residencia ocupada por el Vicario de Carazo.

En este crepitar súbito multiplicaron sus acciones un viento impetuoso y muchos techos de paja: por eso era razón imperativa vestirse de nuevo harto frecuente.

Al principio del decenio del siglo XIX, Jinotepe inicia su estreno: la reconstrucción provisional de sus viviendas manchadas de ceniza, a pesar de haber quedado reducida durante más de tres lustros a poco más de un cuadrado compuesto de catorce manzanas pobladas y las correspondientes a la Iglesia y la plaza; sin embargo, en torno del cuadrilátero predios abandonados, por quienes quedaron en definitiva haciendo vida en otras poblaciones donde tomaron refugio cuando el referido y nefasto decorado los dejó expuestos a la intemperie contactados con el hambre, cercanos a la desnudez, sin trabajo en el Municipio y a la entrada de la mendicidad. 

Pero el caserío seguía ahí, en su sitio, a la espera de una edificación a sustituirse por el adobe el cual, también, al andar del tiempo, daría paso a la piedra cantera.Modestos hijos del trabajo casi no podían, pero querían... y por virtud de ansiar cosas, fueron capaces de acometer el quijotesco empeño de adquirir casas más habitables a los tugurios donde se hacinaban, éstos por arrastrar dentro, toda una situación de condiciones enfermizas con características sociales, en Carazo, fueron, casi, chozas, puesto que nunca constituyeron forma de núcleos, se quedaron paradero, refugio provisorio a la espera de una utópica transformación social, lo cual de darse podría, sí, absorberlos y utilizarlos. 

Hoy todavía podemos ver, por desgracia, en muchos lugares del departamento el ceñidor del tormento, la zahúrda en el barrio gris abocado a la desesperación.

Hay dos actitudes en los moradores de tales tugurios: primera quien considera su alojamiento de carácter temporario; espera de la nave-tiempo conduciéndolo al puerto de adaptación a la vida urbana y segunda quien considera vivir en tugurio para siempre, arrastrando una estrujante miseria, esto sin lugar a dudas, confirma la vida del paría.

Transformación
Allá por los tres cuartos del siglo XIX, comenzó a operarse una transformación radical, llegaron con procedencia de Costa Rica, tres personas de apellido Rojas, quienes conocedores de la industria de la cal, explotáronla por vez primera en esta zona, cuyo suelo encierra depósitos ricos de piedra caliza, copiosa sobre todo, a lo largo de la región costera o litoral Pacífico. Al producirse la llegada de los Rojas, vemos que se unen a los "tendaleros" de Jinotepe, para iniciar su trabajo, comenzando así una nueva era de progreso respecto a edificaciones.

Ellos demostraban conocimiento en la hechura del adobe para las paredes y los "tendaleros" conocían de la teja, la cual tomaba la forma de sus membrudas piernas al servirles de molde, cabal lo hacían en la fabricación de tejas, los monjes franciscanos "al fundar la Misión de Santa Bárbara en 1786, la más grande de las misiones de California. (7)
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(7) "La misión de Santa Bárbara". Selecciones. tomo XXVII? No. 159. Febrero 1954,
contratapa, p. 177.

Es posible que los "tendaleros" del convento de Jinotepe hayan tenido ese hábito por ser franciscanos quienes lo administraban.

De la manera ésta, el villorrio adelantaba su estatura tratando de alcanzar la suave argamasa, de tal suerte la explotación de la cal facilitaba el mortero de albañilería iniciado en las construcciones de adobe; fue una labor gigantesca, no permitía respiro, la obra era base de la nueva construcción de la vivienda, puesto que impulsaba utilizar la mina cantera constitutiva del mejor material de construcción utilizado hasta hoy.

Similitud del nombre
(En 1526, otomíes cultos de hacia Jilotepec, fundaban ya el pueblo de Acámbaro, cuando Alonso de Estrada rige a la nueva España. 
Y era nombre gustado, pues durante la colonización avanzada otomí de Guanajuato, en 1560, las autoridades, además, trataban con vecinos de la provincia de Xilotepec, "fundar una villa de San Luis de nueva Xilotepec, para lo cual se había encargado al muy respetado Alcalde Mayor y a uno de sus lugartenientes, Juan Sánchez de Alanís, buscar el sitio más adecuado para establecer esa Villa."(") 

Del interés de las autoridades y vecinos de Guanajuato, al fundar Nueva XilotlTepec, se colige la preferencia de los desembarcados aquí por escoger Xilotepec, pueblo de los chilotes o jilotes, dentro de las interpretaciones de su lengua nahuatl y les fueran comunes, tales "Xilomen", Diosa del maíz tierno, procede pueblo de la Diosa Xilomen; "Xilo" de hebra, dimana hilo, hebra o pelo largo; "Xilo" lanzadera o pueblo de tejedores; "Xino" Herpe, caspa, jiote, de donde proviene la voz Xiñocuauh, árbol curador del jiote y "Tepec" pueblo, en el entendido de pueblo del jiote o del jiñocuauh.(9)

"Los otomíes, a juzgar por la semejanza lingüística con tribus muy alejadas, incluso del sur de Nicaragua, formaban un extenso y poderoso núcleo, acaso relacionado con los pueblos meridionales";(' 0) lo anterior nos induce a decir: viajó de allá el nombre, vino de allá;

Wigherto Jiménez Moreno "La Colonización y Evangelización de Guanajuato en el siglo XVI", Cuadernos Americanos - México. La Revista del Nuevo Mundo, Publicación Bimestral. Vol. 1 , enero-febrero 1944, pp. 12 5-1 40-141 .
Así en el estudio interpretativo del indigenista Luis Cuadra Cea, Copias mecanografiadas y cedidas por Rodríguez Serrano.  Luis Pericot García. América Indígena. Tomo 1. El Hombre Americano. Los Pueblos de América. Sabat. Editorial Barcelona.tanto por gustar mucho a la tribu, cuando por su apreciación de las cosas nuestras, a las cuales designaban por alguna singularidad en el ombligo terracota donde a la postre plantarían su tienda.

"Es necesario venir "de fuera" para poder apreciar un nuevo estado de cosas que nos permita designar por una particularidad al país donde llegamos"(") y los nahuas donde veían algún buen asiento para poblar poblaban. Francisco Pérez Estrada, diestro en razonar, lo confirma: "Fueron indios nahuas los que encontraron los españoles al

llegar a Nicaragua y éstos el pueblo de mayor importancia 11(12) porser

su idioma niquirano el más difundido por el Pacífico: "es de la división Grupo Taño Azteca, subgrupo Yuto Azteca, Subdivisión Nahuatl". Este idioma se hablaba en la mayor parte de regiones fuera del territorio por los indios ocupados afirmando la importancia y de doble propósito con su predominio económico, pues eran dueños únicos de los árboles de cacao, cuyas almendras las usaban como su moneda." 

"Estos heredamientos de los árboles que llevan esa fruta non en poder de los chorotegas uno solo de estos árboles",(73) los nahuas los habían monopolizado.

Confirmación del nombre y aspecto del pueblo
Ya impuesto de la semántica nahuatl, el conquistador español trató de llegar a un término convincente y de diversas maneras redactó la expresión; "en uso de las facultades que le eran privativas el Presidente del tribunal hizo en 1548, los repartimientos de los indios de Nicaragua entre los vecinos de la Provincia y de los encomendados." En ese documento aparece su nombre de pueblo escrito en esta forma: "Xinotepeque",(74) después Jinotepeque, tal lo escribiera el historiador español al hablar de la Iglesia de Subtiaba: "A la cúpula de la Capilla mayor acompañan las dos capillas del testero de las naves laterales cubiertas por bóvedas según el sistema del sagrario de la
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" Benjamín Subercaseaux. Chile o una loca Geografía. Ediciones Ercilla - Santiago de Chile. 1949, p. 58.
"')Francisco Pérez Estrada. Los Nahuas de Nicaragua. Managua, D. N., Nicaragua. 1962. p. 13.
s) Padre José Acosta. Op. Cit., p. 1 1; transcrito por F. P. Estrada, en Los Nahuas de Nicaragua.
(14) Sofonías Salvatierra, Contribución a la Historia de Centro América. Managua, Tipografía Progreso, 1939.catedral y el que veremos en la Iglesia de Jinotepeque."0S> Sigue Xinotepe, Xiñotepe, Ginotepe, Ginotepehec, Jinotepe, Jinotep y
Xinotepet."(16)
Pero el reflexionar, siendo enumerador en pluralidad de voces registradas, optó por mudar de propósito y confirmar el nombre nahuatl: 

JINOTEPE, mismo en cuya extensa sienes adyacentes a la orilla septentrional del poblado, para cuando encandilados días fraguan el rojo estridular de las chicharras, adheridos y en función de saciar el posible tormento de la sed, quedaron los parches azogados de sus cuatro manaderos, hechos a la rutina de los sustantivos propios: Chaliapa, La Pilita, La Pila Grande y el Pozo Hondo (cuyo adjetivo es inexacto y por demás impropio.)

La quebrada Escameca, donde nació la mencionada fuente la Pilita, es parcial cauce del Zolocuagua, río en curso dentro de los nueve riachuelos habidos entonces y más cercanos a esta población, situados entre Sur y Sureste del mismo caserío y a distancias mayores de siete kilómetros y menores de once.

Menos inmediato a los anteriores permanecían sus dos espejos admirandos: El Aguacate, surtidor aún y Acuispal, víctima de un temblor, pues se lo tragó de un sorbo y desde donde han transcurrido más de cien años.

Rodados más de dos siglos el campo lucía, claro está, poblado de zacate y otras plantas pequeñas, en la parte correspondiente a un cuadrante, cuyos radios dirigidos al Norte y al Oriente, partían de la localidad. 

Tal aspecto presentado por la naturaleza fue señal reveladora de haber llegado con anterioridad, del volcán Masaya, gruesas palabras de cenizas en trotar largo de peroratas eruptivas y sembrar la muerte de los vegetales a su alcance.

Después enhiesta vegetación apretó filas para echar a empujones la innúmera faja limitativa de los paisajes.
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5 Diego Angulo Iñiguez, "Arte hispanoamericano", transcrito por Nicolás Buitrago Matus en "Nuestro mejor conservado monumento colonial: La Iglesia de Subtiava" (La Prensa Literaria, 25 de mayo, 1985, pp. 4-5-6).
(16) Cuadra Cea, Copias mecanografiadas y cedidas a su autor por Felipe Rodríguez Serrano
 
 

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