14 DE MAYO DEL 2004 / Editorial de La Prensa
La depredación del Golfo de Fonseca
Este caso es un ejemplo palmario de cómo se desarrollan —perezosa
y descuidadamente, con ribetes de picardía— las relaciones intracentroamericanas.
Nos referimos al Tratado Gámez Bonilla firmado hace cien años
entre Honduras y Nicaragua. Este documento fijaba los límites marítimos
de ambos países en el Golfo de Fonseca. A pesar que la comisión
mixta respectiva estableció las coordenadas de aquel trayecto, aún
no han sido señalizadas. A ese respecto recordemos que lo primero
que efectuaron los Estados que constituyen la Unión Europea fue
solidificar la confianza negociando sus fronteras, ya que los límites
territoriales es un elemento básico de la soberanía. En cambio
en los países centroamericanos se habla mucho de unión cuando
ni siquiera hay acuerdo de fronteras, como sucede entre Guatemala y Belice;
El Salvador y Honduras; y en este caso entre Nicaragua y Honduras en lo
que respecta a la bahía histórica de Fonseca.
En efecto sigue la pesca furtiva, valiosa e impune de pescadores hondureños
en aguas jurisdiccionales nicaragüenses en aquel accidente geográfico,
causando no sólo graves incidentes, sino cuantiosas pérdidas
al ingreso nacional. Las advertencias que ha venido formulando nuestra
Fuerza Naval acerca de la presencia reiterada de esas incursiones foráneas
obliga a nuestras autoridades marítimas a capturar a los intrusos,
incluyendo sus lanchas, motores y aperos de pesca, además de aplicarles
la multa reglamentaria.
Es así como ese saqueo reiterado de larvas de camarones excede
a los veinte millones de dólares anuales, de acuerdo con estimación
de expertos. Por razones ecológicas, las hembras del camarón
prefieren desovar en las aguas del golfo que bordean a los farallones pertenecientes
a Nicaragua. Es posible que sea el mar más limpio y tranquilo en
esos sitios, a diferencia del lado norte honduro-salvadoreño, donde
hay ciénagas con alta contaminación producida por desechos
orgánicos y productos químicos venenosos, vertidos por empresas
hondureñas y salvadoreñas procesadoras de pescado.
En una excursión por helicóptero en 1997 pudo observarse
a flotillas de cayucos, con procedencia de El Salvador y Honduras, faenando
en nuestras aguas, lo curioso es que la Cancillería nicaragüense
recibe casi todas las semanas insistentes y fastidiosas solicitudes de
sus contrapartes para liberar a los apresados y dispensarles cargos. También
es verdad que la Fuerza Naval de nuestro país se siente frustrada
cuando autoridades civiles ordenan liberar a los depredadores, devolviéndoles
todas sus pertenencias.
Lo que pasa es que los pescadores extranjeros se sienten impunes y contestan
con metralla los requerimientos de nuestra Fuerza Naval para suspender
sus incursiones ilegales. Un día de éstos se armará
un intercambio de disparos, ocasionando pérdidas humanas que pudieron
evitarse.
Para prevenir esos incidentes, un canciller de nuestro país en
1997 se empeñó en que fuesen colocadas de común acuerdo
con Honduras boyas luminosas permanentes tipo Sentinel, que indicasen nuestros
límites en el Golfo de Fonseca. Con esa medida se intentaba terminar
con el pretexto de que no había manera de distinguir, donde termina
Honduras y empieza Nicaragua en la mencionada bahía histórica.
En realidad desde hace una centuria, se establecieron unánimemente
todas las coordenadas que indican el referido límite a partir del
portillo de Teotecacinte, hasta el punto medio de una línea vertical
que va de la parte más meridional de la isla del Tigre, al sitio
más septentrional de la península de Cosigüina, dividiendo
en el trayecto por partes iguales las aguas del Golfo de Fonseca.
Felizmente hubo en aquel año de 1998 en Honduras un Ministro
de Relaciones Exteriores quien entendió lo razonable de la posición
nicaragüense. Convino entonces en señalizar el golfo. Al efecto
ambos cancilleres lograron que la República China en Taiwan donase
medio millón de dólares para ejecutar esos trabajos. Fue
así como los dos altos funcionarios inauguraron e1 29 de mayo de
l998 la boya maestra que serviría de reparo a las demás.
Desde entonces esa tarea ha sido bloqueada por los intereses de empresas
hondureñas en la zona, con influencia en los altos círculos
de ese país. ¿Estaremos dispuestos a seguir dejando que nos
despojen de nuestro patrimonio?
7 de JUNIO de 2004 El Nuevo Diario
Recorriendo el estero PADRE RAMOS
Este lugar de aguas claras y tupido bosque de manglar, con senderos
acuáticos que pueden disfrutarse desde una lancha, se ha convertido
en el paraíso de especies amenazadas con la extinción como
la Andora Grandis (Casco de burro), es también un sitio que no puede
dejar de visitar si quiere conocer en Nicaragua el lugar donde el mar y
la tierra se abrazan.
Haydee Brenes F.
Las lanchas son el transporte y la fuente de ingresos de los habitantes
de padre Ramos dedicados a la pesca.
EL VIEJO, CHINANDEGA -El ruido del motor fuera de borda de la lancha
que nos conduce por el Estero Padre Ramos es el único que rompe
con la armonía de los sonidos del manglar.
El sol se muestra tímido tras un espeso manto de nubes dando
al agua un tono casi rosado, es una hermosa mañana y el viaje de
185 kilómetros desde Managua hasta aquí ha valido la pena.
El Estero Padre Ramos es una de las 76 áreas protegidas del país
que fueron escogidas por poseer ecosistemas únicos. Está
ubicado en el municipio de El Viejo, departamento de Chinandega, entre
el puerto de Corinto y la península de Cosigüina. En lancha
en menos de una hora usted puede llegar a las costas salvadoreñas
donde la población de este lugar sostiene un fluido comercio.
Antes de llegar a la exuberante belleza del manglar es un deber hacer
una estación en el Parque Ecológico Tezoatega, un pequeño
hotel de campo con cinco cabañas a cargo de la organización
SELVA.
“Desde hace trece años la organización SELVA (Somos Ecologistas
en la Lucha por la Vida y el Ambiente) posee el co-manejo de esta área
protegida con el apoyo del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales
(MARENA), después de mucho tiempo implementando la conservación,
tareas de educación ambiental, viveros y reforestación, decidieron
ingresar al ecoturismo”, expresa José Alberto Gutiérrez Martínez,
miembro de SELVA.
En el manglar
Una vez ubicados en la lancha estamos listos para iniciar el recorrido
por parte de las 18 mil hectáreas que tiene de extensión
esta reserva que incluye como parte de sí el manglar, el cuerpo
de agua del estero y parte del mar.
“El estero Padre Ramos está separado del mar por dos penínsulas
alargadas, posee dos playas arenosas propias para aquellos que gustan del
oleaje. Venecia al oeste y Jiquilillo al este. Cada una de estas playas
tiene 15 kilómetros de largo por 200 a 800 metros de anchura, separadas
de la bocana del estero que tiene 500 metros de ancho”, expresa Gutiérrez
Martínez.
Sin embargo, la mayor riqueza del estero está en los ramales
o caletas conocidas como: Mechapa, Puerto Arturo, Santa Rita, Jobo Dulce,
La Virgen, San Cayetano y otras ramificaciones tales como Quilaca, El Tintal,
Champerico, Chichigualtepe y El Chino.
Desde la altura
La altitud del estero Padre Ramos es de 40 metros sobre el nivel del
mar, sin embargo en el cerro Quilaca se puede observar toda la grandeza
del estero y sus alrededores pues está a 140 metros sobre el nivel
del mar.
Escalar este cerro es un poco difícil por lo inclinado del terreno
y las espinas que se entierran en la piel, pues no hay un sendero definido,
sin embargo los guardaparques de SELVA tienen proyectado que el próximo
verano ya estará preparado uno con mejores condiciones.
“A diferencia del estero Real que puede tener algunas características
similares, las aguas del estero padre Ramos son más limpias porque
la erosión no ha acarreado sedimentos pues es alimentado por pequeños
riachuelos que se encargan de mantener siempre las aguas limpias”, expresó
Gutiérrez Martínez.
Los lapos de Venecia
Erving Caballero tiene 27 años de edad, toda su vida a transcurrido
en la propiedad de su familia dedicada a la ganadería a orillas
de las playas de Venecia.
A pesar del esfuerzo realizado por el MARENA y SELVA, esta finca es
el único sitio en toda el área protegida donde se pueden
observar iguanas rojas conocidas como lapos.
“Los lapos son las iguanas de la tercera edad --explica Caballero--,
aquí se prohibió hace como 17 años que se cazaran
y por eso las podemos disfrutar, también tenemos pequeños
reductos de tihuacales y conchas en el lado del estero”.
Para disfrutar de las arenas blancas de Venecia se debe hacer un recorrido
de 15 minutos, si la marea está baja tendrá suerte y podrá
pasar sin mojarse, pues en medio del islote aunque el terreno es sólido
hay grandes árboles de mangle en cuya raíces se observan
brillantes montículos de sal producto de las llenas constantes.
En Los Zorros
La playa de Jiquilillo en padre Ramos es la que está más
desarrollada en cuanto a servicios turísticos de hoteles y restaurantes
pero hay otros esfuerzos en la parte interna del estero, como “Los Zorros”.
“Los Zorros es una propiedad familiar que mide alrededor de una manzana
y media. Comenzó a funcionar hace año y medio, teniendo buena
aceptación, pues tenemos precios accesibles de 30 dólares
la cabaña, que incluye tres opciones: dos pescados fritos en el
almuerzo, dos desayunos típicos o un recorrido en lancha por el
manglar”, explica el señor Omar Orozco, administrador del local.
Un nombre con tragedia
El estero padre Ramos es el más remoto entre los esteros que
se encuentran sobre la costa del Pacífico, tanto que en algunos
mapas antiguos ni siquiera figura, pese a ser uno de los más extensos
sobre ese litoral.
El nombre de este lugar fue dado por los pobladores en honor al sacerdote
Francisco Ramos, de la parroquia de El Viejo, que pereció ahogado
en las aguas tranquilas del estero en el siglo pasado.
Algunos vecinos, a manera de leyenda, relatan que el demonio se le apareció
al padre Ramos cuando en una lancha se dirigía a una comunidad para
evitar que bautizara a más gente.
Sin embargo, sea cual sea la forma en que murió, lo que sí
está confirmado por los historiadores es que el sacerdote se oponía
firmemente a la dictadura del general Tomás Martínez, quien
lo desterró hasta ese lugar donde las personas celebraron la llegada
del sacerdote progresista que trabajó duro para que los jóvenes
fueran a la escuela.
El tiempo
* En una lancha, el recorrido puede tener una duración de dos
horas si incluye la escalada al cerro Quilaca. El tiempo pasa rápidamente
escuchando las explicaciones de los guías, de quienes se aprende
a diferenciar entre las cuatro especies de mangles que hay en el lugar.
* También es una opción la observación de aves
como el pelícano, la codorniz, la cocoroca, vandadas de loras, chocoyos,
fragatas, es un buen pasatiempo.
* En los islotes del manglar aún se pueden ver a los venados
colablanca, cusucos, pequeños pumas, zorros miones, ardillas, mapaches
y uno que otro pez de las 16 especies registradas en la zona.
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10 de Julio de 2006 - El
Nuevo Diario
Biodiversidad y desarrollo sostenible
Paraíso de humedales
Venimos de una semana dedicada al medio ambiente, una más con
sabor a depredación que a agradecimiento. Es
tan urgente el llamado a corregir nuestra relación con la naturaleza,
que todavía vivimos un estado de emergencia contra la explotación
irracional de madera y recién se aprobó una ley que castiga
los delitos ambientales, pero aun así, todavía hay motivos
para celebrar
Tania Jiménez Penha
Tania Jiménez/END.- Árbol de almendro con nido, la principal
especie forestal donde anidan y se alimentan las lapas verdes, una de las
especies forestales más explotadas en la zona después del
cedro real y la caoba, y milagrosamente no está incluida dentro
de las especies en veda.
RÍO SAN JUAN
Los humedales son ecosistemas frágiles, pero en la medida que
se impulse una política de Estado para su conservación, manejo
y protección, las comunidades asentadas en sus riberas también
desarrollarán sus propios mecanismos de protección y control.
Dejamos el Día Mundial del Medio Ambiente con un añejo
sabor a depredación, crecimiento de la frontera agrícola,
tala de recursos forestales para crecientes áreas de pastoreo, cambio
del uso de suelos sin ningún control gubernamental e incentivos
de parte del Estado para aumento del hato ganadero y monocultivos como
la palma africana en áreas de vocación forestal como Río
San Juan, sumado a esto, el constante deterioro y contaminación
de los cuerpos de agua.
No obstante a ese “panorama oscuro” en nuestra región, todavía
tenemos motivos para celebrar. Contamos, por ejemplo, con la cuenca hidrográfica
más grande de Centroamérica con 41 mil 638 kilómetros
cuadrados, que además de ser considerada
un puente biológico natural entre América del Norte y
América del Sur, es también el recurso hídrico que
tiene mayores posibilidades de conservación y uso potencial como
un corredor turístico en la Ruta del Agua
Sitios para conservar especies
Según el trabajo realizado por el Grupo de Humedales-Nicaragua
(GTH-NI), entre los humedales de importancia internacional o sitios Ramsar
figuran 133 países, entre ellos Nicaragua, que ingresó en
1993. Nuestro primer sitio Ramsar fue el Refugio de Vida Silvestre Los
Guatuzos, situado en el vértice sureste de Nicaragua en Río
San Juan; luego en el 2001 designaron como parte de esta convención
a siete nuevos sitos Ramsar para completar ocho en total, los que se encuentran
a lo largo de todo el país.
En Nicaragua son sitios Ramsar los Cayos Mískitos y las franjas
costeras inmediatas en el Atlántico Norte, el lago de Apanás
– Asturias en Jinotega, el delta del Estero Real y llanos de Apacunca en
Chinandega, el Refugio de Vida Silvestre Los Guatuzos, el Refugio de Vida
Silvestre Río San Juan, el Sistema de Humedales de San Miguelito
en Río San Juan, el sistema de humedales de la Bahía de Bluefields
en el Atlántico Sur y el sistema de la laguna de Tisma entre Managua
y Granada
Entre los mejores humedales
En términos de mayores extensiones declaradas humedales de importancia
internacional, en Centroamérica, Guatemala ocupa el primer lugar
con cuatro sitios Ramsar, cuya extensión territorial es de 502,707
hectáreas; seguido muy de cerca por Nicaragua con ocho sitios y
una extensión de 405,502 hectáreas de humedales.
En Río San Juan contamos con 171,475 hectáreas de ecosistemas
de humedales. En este departamento se ubican tres de los sitios Ramsar
de importancia internacional: el Refugio de Vida Silvestre Los Guatuzos,
el Refugio de Vida Silvestre Río San Juan y el Sistema de Humedales
de San Miguelito.
El Refugio de Vida Silvestre Los Guatuzos es un paradisíaco lugar
ubicado en la costa sur del Lago Cocibolca. Limita al este con el río
Medio Queso, y al oeste es fronterizo con la comunidad de Colón,
en el departamento de Rivas. Su extensión es de 85 mil hectáreas.
Éste es uno de los humedales mejor conservados de Nicaragua y del
Istmo Centroamericano; funciona como corredor biológico de la flora
y fauna de los bosques húmedos tropicales, pero su importancia principal
radica en ser el itinerario principal de aves migratorias y endémicas
Un espectáculo natural
En este refugio se encuentra el Centro Ecológico de la Fundación
de Amigos del Río San Juan, Fundar, donde podrá descubrir
el humedal y disfrutar del avistamiento de aves con más de 400 especies.
Durante esta época del año es cuando eclosionan los huevos
de algunas maravillosas aves y se puede observar en todo su esplendor la
camada de juveniles de garcilla, guairones, gallinitas de playa, espátulas
rosadas, martine pescadores. Aquí se pueden encontrar también
mamíferos, incluyendo jaguares, peces, anfibios y una gran variedad
de reptiles.
También cuentan con un orquidiario, mariposario y una crianza
de caimanes, manejado por pobladores de la comunidad. Podrá recorrer
senderos en el humedal, y si le sobra adrenalina, también su puente
colgante y navegar el río Papaturro en kayak.
Ahora, una buena recomendación son las caminatas por las madrugadas
si desea ver aves. Puede optar por hacerla nocturna si no le teme a los
caimanes. Todo este maravilloso mundo podrá conocerlo a través
de gente de la misma comunidad que trabaja en dicho proyecto y se ha convertido
en especialista de su medio ambiente
Tras los recursos sostenibles
Según Norwing Tórrez Cardoza, director de Fundar, trabajan
en adecuar el desarrollo local sostenible con las diversas categorías
de manejo de estas áreas. “Antes no existía este enfoque,
ni se planteaba la zona para promover el turismo, ni se veía como
una forma de convivencia de sus comunidades. Ahora se trabaja en eso”,
dijo.
Para el especialista, la conservación y el uso sostenible de
los recursos biológicos, los planes de desarrollo municipales, los
planes de ordenamiento territorial y la inversión pública
desde el gobierno central deberían estar centrados en el desarrollo
de estas áreas, que si bien es cierto poseen grandes componentes
de conservación, tienen inmensas oportunidades de desarrollo que
no están siendo aprovechadas en su totalidad
¿QUÉ ES UN HUMEDAL?
Los humedales son aguas estáticas como lagos o corrientes como
ríos; pueden estar situadas en la costa o tierra adentro, en montañas
o en llanos; ser naturales o construidas --como las represas--, también
puede contener agua salobre o salada, dulce, ácida o alcalina.
O sea, pueden ser marismas, lagos, ríos, pantanos, llanos anegados,
llanuras aluviales, bosques de manglares o bosques inundados, playas de
arenas o arrecifes coralinos, ciénagas, represas, estuarios o ríos
subterráneos, todo este paraíso inundado de agua, cuya biodiversidad
es envidiable.
Se consideran sitios Ramsar según la Convención de 1971
los ecosistemas que representan verdaderos refugios de conservación
para la flora y fauna que habita en ellos, pero principalmente son los
sitios que protegen el hábitat de las aves acuáticas.
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