24 DE OCTUBRE DEL 2000 / Fabián Medina / La Prensa
Posoltega dos años
después
Más y mejores casas. La tragedia que vivió Posoltega llamó
la atención a la solidaridad internacional que ha construido más
y mejores casas que la que destruyó el huracán Mitch.
Quienes
vivían en Posoltega para el 30 de octubre de 1998 se autollaman
“sobrevivientes”. Y no es para menos. Ese día la población
del municipio pasó de 17,500 a 15 mil habitantes cuando una avalancha
de lodo, piedras y árboles que bajó con estruendo de cataclismo
desde el Volcán Casita borró completamente dos caseríos:
El Porvenir y Rolando Rodríguez.
Hoy, dos años después aquella tragedia ocasionada por el
paso del huracán Mitch en Nicaragua, las heridas siguen abiertas
en Posoltega, un pueblo que aún no sale del estado de shock en que
quedó y que todavía se pregunta cuántas personas murieron
ese día.
“Con nombre y apellido contamos 1,856 personas muertas, pero son más…
Calculamos que como 2,500. La verdad es que es bien difícil valorar
eso”, dice la licenciada Felícitas Zeledón, alcaldesa de
Posoltega, quien se hizo famosa por sus gritos desesperados de socorro
tardíamente escuchados.
Pero las secuelas van más allá de las pérdidas humanas:
980 viviendas fueron arrasadas, cerca de doscientos niños quedaron
huérfanos, varios de ellos íngrimos en este mundo,
cosechas perdidas y un trauma colectivo del que difícilmente
se van a recuperar. “La población tiene miedo, mucho miedo cada
vez que llueve”, dice la alcaldesa.
La tragedia tiene también su lado positivo, si se le puede llamar
así: 1,400 casas se han construido y llegaron donaciones de alimentos,
ropa y medicinas por el orden de los 15 millones de córdobas, que
si bien no han sacado a Posoltega de la pobreza, la han colocado
en una mejor posición que la que tenía ese fatídico
30 de octubre de 1998.
Incluso la tumba colectiva sobre la que se erigió el monumento a
las víctimas del volcán Casita y que ha sido visitada
entre otras personalidades, por el Presidente norteamericano
Bill Clinton, Este monumento contienen o recoge apenas partes de 60 ó
70 muertos, según relata José Tomás Mayorga,
uno de los “recoge muertos” de aquellos días tristes.
Del resto, unos 2,500, sólo se sabe que yacen en una área
de por lo menos 18 kilómetros cuadrados, enterrados bajo toneladas
de lodo y piedra.
El 30 de octubre de 1988, Ana Cecilia Vasquez se recuerda que a las nueve
de la mañana, asustada, chineado a su hermanito Misael, de
10 meses y siguiendo los pasos de su padre que jalaba del brazo a su otro
hermano Abel Elí, de siete años, y a su madre que cargaba
una pichinga de atol para el bebé. Habían salido de su casa
porque se estaba llenado de agua y decidieron buscar refugio en la
iglesia evangélica, que también encontraron anegada.
Caminaban hacia la casa del señor Pablo Gómez, que por estar
más alta podría servirles de albergue, cuando oyeron aquel
tronar que bajaba del cerro. Apenas pudo ver la avalancha de
lodo que cayó sobre ella y lo último que recuerda es cuando
la corriente le arrancó de la mano a su hermanito. Y ya nunca más
volvió a ver a su familia.
Ana Cecilia a sus diez años quedó sola en este mundo: murió
su papá, su mamá, sus dos hermanos, sus abuelos, tres tíos
y dos tías. Los Vázquez. Ella sobrevivió. Con
sus dos piernas fracturadas y raspones en todo el cuerpo, llegó
hasta la única casa que se mantuvo en pie en la comunidad Rolando
Rodríguez. Ahí habría de vivir los tres días
más duros de su vida. Con ambos pies fracturados, sin comer, ni
beber agua y oyendo gritos de los que morían atrapados entre troncos
y piedras. A la orilla de la casa que les servía de refugio, recuerda,
estaban tres cadáveres, uno de ellos con los huesos de las piernas
de fuera.
Pero nada fue tan cruel como oír durante tres días los gritos
de su padre atrapado hasta la cintura. Y aquella frase que repetía
una y otra vez: “Sálvenme por favor. Tal vez yo no les
pueda pagar nada, pero el Señor se los pagará. Por favor…”.
Y Ana Cecilia lloraba arrastrándose con sus piernas fracturadas,
implorado ayuda a quienes se refugiaron en aquella casa que providencialmente
quedó en pie.
“Había tres (personas) que estaban bien y no quisieron ayudarme”,
dice dos años más tarde, con un dejo de amargura.
“El papá de la niña gritaba, pero no podíamos hacer
nada, no teníamos ni mecates ni ramas con qué ayudarle a
salir. Así pasó casi tres días, y antes de morir cantó
un himno religioso, porque el señor era evangélico”,
Ahora
ella vive en la comunidad El Tanque, donde recibió una casa del
proyecto que financia CARE Luxemburgo.
La familia González Gutiérrez almorzó temprano ese
30 de octubre. Freddy recuerda que hicieron una sopa de gallina y
él salió a curiosear afuera. Se percató que
la cosa era grave cuando vio una hoja de zinc nuevecita volar por los aires.
Y ya no pudo regresar a su casa, con su familia. La correntada lo llevó,
mas recuerda nunca haber perdido el conocimiento. Buscando refugio encontró
también golpeada a su hermana Zaida Lorena y con ella llegaron
hasta la casa que quedó en pie.
Ahí pasaron tres días. Lo más aterrador que recuerda
son los gritos del padre de Ana Cecilia pidiendo por su vida, y que
a veces llamaba incluso a la madre de Freddy sin saber que ésta
estaba ya muerta:
“Norma Gutiérrez vení sacame”, rogaba.
A la casa aquella se unirían dos huérfanos más: Isaac
Alberto, en ese entonces de siete años, e Isaías, de 13,
primos de Ana Cecilia. “Llegó con la cara inflamada
por los golpes. No podía ver y le salía pus por los ojos”,
relata Ana Cecilia. Isaías tenía un hoyo en los intestinos.
Lloraba mucho. Murió cuando lo llevaron al hospital.
La pesadilla para estos huérfanos no terminó el domingo primero
de noviembre cuando los rescataron. Todavía la viven. Y Ana Cecilia
sueña una y otra vez que viene la avalancha, sale corriendo y su
tía María, debe detenerla o cerrarle la puerta para que no
salga a la calle gritando. Isaac Alberto, su primo, tiene 11 años
y quiere mostrarse como un “hombrecito”, trata de no llorar ante su familia,
aunque en privado me confesó que llora tanto como su prima, sólo
que lo hace escondido. Zaida llora y sueña con sus padres, casi
todos los días. Todos ellos reciben ayuda sicológica ocasional.
Freddy es el que dice no poder soñar. “He querido soñar,
hago el esfuerzo pero no puedo”, lamenta.
Héroes anónimos
Para el párroco de Posoltega, Benjamín Villarreal, los verdaderos
héroes de la tragedia del Mitch en ese lugar son unos 25 muchachos,
a quienes llaman los vagos del pueblo: “Hay que resaltar el valor y el
coraje de los muchachos de Posoltega. Ellos estuvieron ayudando antes que
el Ejército o la Cruz Roja porque estaban aquí. Andaban sólo
un mecate, nada en el estómago porque no había comida y descalzos.
Cruzaban los ríos amarrados unos con otros, rescatando sobrevivientes
y cadáveres. Ellos no han recibido nada y se merecen mejores cosas,
tal vez un instituto politécnico, un campo de beis, una cancha de
básquetbol. Yo tengo pendiente hacerles un convivio. Tal vez un
vigorón, una tortilla con chancho en señal de agradecimiento.
No sólo Posoltega, Nicaragua entera debe rendirle honores a quien
se lo merece en vida. A mucha gente la pusieron en tarimas porque sobresalieron
en el Mitch y aquellos muchachos sólo viendo, cuando ellos
fueron los verdaderos héroes”.
MARTES 27 DE JUNIO DEL 2000
El cierre de empresas que generaban empleo en occidente, ha agravado
la pobreza y la miseria.
Para sobrevivir
las familias han emigrado a países vecinos en busca de trabajo.
LA
PRENSA/RAMON CRUZ.
POSOLTEGA.– “La única alternativa de sobrevivencia
que me quedaba era recolectar el maní que las máquinas
dejaban como desperdicio en los plantíos, pero que para nosotros
era de mucha importancia pues lo limpiábamos y vendíamos
para conseguir un poco de dinero y dar de comer a nuestros hijos”.
Este triste testimonio es el de doña Rafaela Sandoval, habitante
de la comunidad Juan XXIII de Posoltega, lugar que sufrió los embates
del huracán Mitch en octubre de 1998, el que dejó miles de
muertos y damnificados.
EL CIERRE DE LAS EMPRESAS
“Aquí ya no existen esperanzas de trabajo. Las empresas que generaban
empleos fueron cerradas y hoy no tenemos alternativa, no encontramos ayuda
de nadie”, expresa la señora Sandoval. “Estamos en plan de
irnos a Costa Rica hasta donde se fueron mis primeros hijos, quienes
están muy preocupados por la triste realidad que vivimos antes
y después del huracán Mitch, pues nuestro principal problema
es dar de comer a nuestros pequeños hijos”. En atención
a lo declarado por la señora Sandoval, LA PRENSA en conversación
con Juan Tercero, líder de la comunidad, pudo constatar que las
principales fuentes de trabajo del lugar, como el Centro Experimental del
Algodón (CEA), la bananera San Pablo y la Tabacalera Nicarao, han
cancelado sus operaciones.. En estos momentos se estima que
el índice de pobreza en Posoltega está entre un 75
y 80 por ciento de la población, lo que ha generado la salida de
1,500 jefes o cabezas de familia que en su gran mayoría han emigrado
a Costa Rica, aunque otros se fueron para Honduras y El Salvador, informó
Tercero.
Otro factor que influye en la existencia de altos niveles de desempleo
es el poco interés que tiene el sistema bancario para financiar
a los productores de ese lugar, los que están sin posibilidad de
sembrar una gran cantidad de manzanas de tierra.
El
municipio posee muchas hectáreas de las cuales el 90 por ciento
se concentra en la siembra de rubros de agroexportación, como el
maní, ajonjolí y caña de azúcar, sin embargo,
más 1,500 productores entre pequeños y medianos carecen de
apoyo de parte de los bancos. La única esperanza es
el respaldo que les han brindado los organismos no gubernamentales, tales
como el CEPRODEL, que ha otorgado crédito con bajos intereses
a muchos productores de la zona.
Otras instituciones han apoyado con créditos revolventes a la siembra
de granos básicos, pero se necesita una mayor intervención
del Gobierno para la creación de programas, con el objetivo
de reducir la pobreza que ha hecho que muchas personas vendan sus enseres,
sus casas, animales domésticos y se marchen a otros países
donde lo que reciben son humillaciones, indicó el líder comunal.
De los 16,339 habitantes que habitan esta municipio el 80 por ciento son
campesinos, por lo tanto su principal fuente de trabajo está en
el campo, es por esa razón que el uno por ciento de la población
es la que labora en la única empresa activa que procesa ajonjolí,
conocida como CONAGRA.
SE TIENEN QUE ENCONTRAR ALTERNATIVAS, DICE ALCALDESA
La alcaldesa del municipio, Felícitas Zeledón, dijo que ante
los niveles de crisis económicas que vive actualmente la población,
están tratando de encontrar algunas alternativas para salir adelante.
Dentro de plan de desarrollo local expuesto por Felícitas, el principal
programa o tema es la reactivación del sistema agrícola creando
un diseño de riego durante el período de verano con miras
a incrementar el número de agricultores en cada uno de los ciclos
productivos. La falta de financiamiento es el principal factor negativo.
Algunos organismos hacen lo posible por otorgar créditos, pero con
mucha dificultad por no contar
con
los recursos suficientes. “Algunos pequeños productores
han tenido que vender sus animales domésticos para obtener un poco
de capital e invertirlo en la siembra de granos básicos para el
consumo en sus hogares. Otros sueñan con recuperar sus vacas que
comercializaron al inicio de las temporadas de siembra”, puntualizó
la edil.
UNA GENEROSA DONACION
“Esperamos
que los recursos que llegan procedentes de los organismos financieros que
apoyan al Gobierno Central, no dejen por fuera al municipio y que consideren
políticas de desarrollo para fomentar la agricultura”, enfatizó
la alcaldesa. Con dato positivo se supo que el ingeniero Marcio Pérez,
gerente de la Asociación Regional de Semillas (ASORESEN), adscrita
a la Agencia para el Desarrollo Interamericano (AID), donó recientemente
una buena cantidad de semillas de maíz híbrido, frijoles
y sorgo para ser distribuidas entre los productores de escasos recursos
de la zona.
El ingeniero Pérez afirmó que esta ayuda se otorga con el
fin de contribuir con el municipio que representa, junto con otras doce
poblaciones, a los más pobres de Nicaragua. “Piense que este donativo
llega en buen momento por estar en época de siembra”, puntualizó.
Por su parte don Andrés Díaz Canales, concejal de la alcaldía,
dijo que otras de las muchas alternativas para avanzar en el desarrollo
económico del municipio es diseñando proyectos para ofrecerlos
a las ONG, y el propio Estado y encontrarle una salida al problema.
“Considero que la reforestación, involucrando al sector de productores
y campesinos en la siembra de árboles a un plazo de cinco años,
es un buen ejemplo de proyecto que puede dar excelentes resultados. Otros
serían, la protección de suelos, vientos, potreros, madera
para muebles y leña, todo depende del ánimo, la buena voluntad
y la decisión para la ejecución de los mismos”, explicó.
La
meta es llegar al millón
Cinco mil árboles para Posoltega
La
comunidad de Villa Sandino y otras escuelas del municipio de Posoltega,
en Chinandega, adoptaron cinco mil plantas el 26 de junio de 1999.
promovido por la radiorevista “Ambiente”, transmitida de lunes a
viernes en Stereo Sol a partir de las 11:00 de la mañana. Lo que
esta radiorevista pretende es que la sociedad civil, a través de
las distintas instituciones, reforeste el medio ambiente. En 1997, esta
radiorevista fue más allá de la información sobre
ambiente. Para celebrar el día del árbol en aquel año,
su director, Aldo Palacios Talavera, en conjunto con Gustavo Sandoval,
subdirector del Instituto Nacional Forestal (INAFOR), hicieron algo
similar pero en menor escala. Dieron en adopción cierta cantidad
de árboles a una institución con el lema “Siembre un árbol
y una sonrisa”.
La
entrega de los llamados “títulos de adopción” a las instituciones
de Villa Sandino, se realizará en una actividad de homenaje al árbol,
una fecha después del día del árbol a nivel nacional,
a la que asistirán miembros de la Alcaldía y distintas escuelas
de Posoltega, de Marena, del Ministerio de Educación, Cultura
y Deporte, y del Mag-For.
"El
huracán que desnudó a Nicaragua", donde se revela la situación
que enfrenta el departamento de Chinandega y algunos de sus municipios
como Posoltega, Chichigalpa, El Viejo y Puerto Morazán, a un año
del huracán Mitch.
Obra analítica post Mitch
El huracán que desnudó a Nicaragua
JUAN CARLOS BOW
LA
PRENSA, 10/12/99
Este
libro refleja la pobreza extrema en que se encuentran muchos de estos municipios,
los cuales tienen problemas de comunicación, alimentación,
salud y vivienda. Ejemplo de esto es Chichigalpa que no cuenta con alcantarillado
sanitario sino pluvial, lo que representa un foco de contaminación.
Otro es Posoltega con su problema de carreteras destruidas lo que ha dificultado
la entrega de la ayuda. Según el libro, donde se recopilan opiniones
de varios personajes públicos, la miseria de Occidente ha sido promovida
por el desastre natural y la falta de apoyo del gobierno. "Nos hemos visto
bastante abandonados de la ayuda del gobierno central producto de la polarización
política que vive nuestro país" asegura Felícitas
Zeledón, alcaldesa de Posoltega. "El Mitch lo que hizo fue desnudar
la terrible pobreza en que se encuentra nuestro país, con mucha
más infraestructura dañada", afirmó Alvaro Fiallos,
vicepresidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos
(UNAG) quien hizo un análisis de las políticas agropecuarias
que se implementaron antes y después del Mitch. Uno de los principales
llamados que hacen los alcaldes y vicealcaldes de la zona, es a lograr
la independencia de los gobiernos municipales del Gobierno Central, es
decir la descentralización. "Quisiera que los diputados tuvieran
conciencia para permitir una autonomía municipal real para que no
tengamos que pedir. Porque eso es lo que nos han enseñado a nosotros,
sólo a pedir para salir adelante", expresó Eligio Palacios,
alcalde de Chichigalpa. En esta obra se hace un diagnóstico y además
se presentan soluciones a los problemas que afectan a las poblaciones de
occidente. Entre las principales propuestas están, la creación
formal de la asociación de alcaldías afectadas por el Mitch,
promover la formulación de planes de ordenamiento territorial en
cada municipio, e impulsar la descentralización. La publicación
recoge una serie de artículos bajo las autorías de los participantes
al Foro Democrático, organismo no gubernamental, cuyo perfil es
la realización de foros de discusión y análisis de
la coyuntura con el objetivo de proponer alternativas de solución.
Entre los autores se encuentran Reinaldo Antonio Téfel, fundador
del Instituto de Promoción Humana (INPRHU); Alvaro Fiallos Oyanguren
de la UNAG; Pablo Medina, director de la Asociación para la Sobrevivencia
y el Desarrollo Local (ASODEL) y Juan Carlos Vílchez, director ejecutivo
de la Asociación para el Desarrollo de la Salud (ADIS). Además
de Oscar René Vargas, economista y sociólogo, las vicealcaldesas
de El Viejo y Puerto Morazán, Aleyda Virginia Ríos y Juana
Emilia Herrera. También se incluyen los alcaldes de Chinandega,
Posoltega y Chichigalpa, Rodolfo Gríos, Felícitas Zeledón
y Eligio Palacios, entre otros
| Ya visitastes La Biblioteca
Municipal de Posoltega? |
La población
que contaba la zona a la llegada de los españoles, era aprox. de
100.000 habitantes, distribuidos en aldeas Mazatega, Chichigalpa, Posoltega,
Miaguagalpa, Telica, Abangasca y Subtiava.
Los maribios
hablaban Náhuatl, lengua que tenía su origen en la Tlapaneca
- Yopi del oeste de México.
Las primeras
informaciones sobre la importancia de la zona aledaña a estos
volcanes se remontan al primer viaje que realizara Gil González
de Avila en 1523 a Nicaragua (Jaime Incer) |