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MUNICIPIOS DE CHINANDEGA 
EL REALEJO CHINANDEGA NICARAGUA


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Bienvenido a El Realejo.
Primer Puerto en la historia de Nicaragua

El Realejo Entre aguas y redes, fraguando el futuro

   Orlando Valenzuela  Hilda Rosa Maradiaga
       * Las incursiones de los piratas ingleses y franceses, a inicios del siglo XVII,  obligaron a los conquistadores españoles a abandonar el que fuera el principal puerto marítimo de Nicaragua en tiempos de la Colonia.

El Realejo, que pasó de  una breve época de pujante desarrollo económico y social, al más dramático  abandono de más de 300 años, reflejado en las pocas y mal cuidadas ruinas de sus  antiguos templos que hoy apenas son motivo de una referencia histórica. 

                                            Hablar de El Realejo en los primeros años de la Colonia española, era hablar de una de las villas más importantes de la  época, pues entonces este pueblito, ubicado en las  inmediaciones del Estero de doña Paula, en Chinandega, no sólo  era la cabecera del corregimiento al que correspondía su distrito  y la Provincia de El Viejo, sino que también por muchos años fue  el principal puerto de Nicaragua y a la vez base de uno de los mejores astilleros de la   región marítima de Punta Cosigüina.

                        Durante casi cien años, los habitantes de El Realejo, que llegaron a este lugar en 1525,  vieron nacer un próspero poblado con un fuerte crecimiento comercial, ya que fue utilizado  por los españoles como puerta de salida al Océano Pacífico.

                        Durante su época de auge, El Realejo fue utilizado como puesto de aduanaje de las mercancías que se trasladaban de las colonias ubicadas en el litoral del Pacífico hacia  España, lo mismo que para el tránsito de comerciantes, religiosos, soldados autoridades y aventureros de un océano a otro. 

                        Desde la llegada de los españoles a estos parajes, se dieron a la tarea de construir el  muelle de San Francisco, el cual fue terminado en 1535, dos años después de iniciada la  construcción del muelle de El Realejo, que estuvo ubicado en las afueras del poblado, a un costado del estero que desemboca en el Océano Pacífico.

                        Pero el mismo muelle que sirvió para impulsar el desarrollo económico de El Realejo y  toda la provincia de Nicaragua, contribuyó a la vez con su destrucción, ya que por este lugar entraron, en 1623 las hordas del pirata John Davis, quienes saquearon el poblado e  incendiaron las viviendas, incluido el Convento de San Francisco.

                        El poblado se recuperó del ataque, pero 58 años después, el pirata inglés Bartolomeo Sharp volvió a saquear e incendiar la villa, y el convento religioso resultó nuevamente  dañado.

                        A pesar de la reconstrucción iniciada por los pobladores, la vida se hizo imposible en El  Realejo, sobre todo a partir de 1685, cuando sus pobladores fueron víctimas del ataque  de los pitaras ingleses Edward Davis, Towby, Swan, Knite y William Dampier.

                        Producto de esos ataques, muchos habitantes abandonaron el lugar hasta dejarlo  convertido en un pueblo fantasma, situación ratificada en el informe suscrito en 1776 por el corregidor Martín Díaz de Corcuera, donde expresó: “La villa está hoy muy aniquilada y sin un español, haberse caído los conventos y casas de tejas, y sólo la habitan unos pocos negros galafates y carpinteros”. 

                                            Así, la señorial Villa de El Realejo fue perdiendo su importancia  económica y política hasta quedar reducida a un mero recuerdo colonial portuario y casi olvidado. Pero lo que le vino a dar el   tiro de gracia a este poblado no sólo fue la destrucción hecha  por los piratas, sino el decreto Legislativo del 15 de mayo de  1858, que autoriza el traslado de la Aduana de El Realejo a Punta Icaco, en la Isla de Aserradores, donde años después se  construyó el muelle y Puerto de Corinto. 

                        UNA RIQUEZA PORTUARIA COLONIAL
                        Hoy, El Realejo es apenas un pueblito semioculto a un lado de la carretera que lleva a  Corinto, con una Iglesia de construcción y estilo colonial, pero no tan antigua como las montosas ruinas de lo que hace cuatro siglos fue el Convento de San Francisco.

                        Al viejo muelle de El Realejo ya no vienen barcos veleros llenos de mercancías traídas de  otros países costeros y de ultramar. Sólo unos cuantos botes flotan por las impávidas aguas del cada día más seco canal del estero, donde los pobladores ribereños tiran sus   redes con la esperanza cifrada en una buena pesca. 

                        Un parquecito de una manzana cuadrada frente a la Iglesia San Benito es lo que distingue  el centro del casco urbano con los barrios, una periferia que empieza a sólo dos cuadras   hacia los cuatro puntos cardinales.

                        Aunque la vida es tranquila, a veces se torna aburrida en este pueblo, donde no hay mercado, barbería, zapatería, cine, hospedaje, hospital, TV de cable, discoteca ni centro  recreativo para distracción de la población, que tiene que ir hasta Corinto para poder  divertirse un poco.

                        El mayor problema que enfrenta El Realejo es el desempleo, que afecta a un 88 por ciento  de sus habitantes, los que en su mayoría tienen que sobrevivir del “concheo”, actividad que   consiste en rebuscar en el fango del estero conchas negras para comercializarlas en los  mercados de Corinto o Chinandega. 

                        Otros, la mayoría, hacen lo mismo con la pesca artesanal, la captura de jaibas, el cultivo de  larvas de camarón o la extracción de leña de mangle rojo para cocinar, con el ya conocido efecto negativo en el medio ambiente.

                        Por esta razón, algunos consideran a El Realejo como un pueblo dormitorio, porque la mayoría sale a trabajar a Corinto, Chinandega y lugares aledaños, y regresa por la noche sólo para dormir en sus hogares.

El Realejo 
por Guillermo Gómez Brenes.
No se debe creer que la palabra "realejo"deriva como despectivo de la palabra "real". Nada más equivocado, sobre todo cuando ha de aplicarse al asiento del puerto de La Posesyón. En ese asiento o en ese realejo se levantó un poblado que era "pueblo del realejo de La Posesyón", que luego a la manera de un patronímico llegó a convertirse en el nombre de ese pueblo, El Realejo. No solamente en Nicaragua existe ese nombre que se relaciona con nuestro histórico e ilustre puerto, pues en la antigua posesión española de Canarias, en la Isla de Tenerife, se encuentran aún las villas de Realejo de Arriba y Realejo de Abajo, como ya lo había expresado en mi ensayo histórico "De algunos Aspectos Anti-históricos sobre Corinto y El Realejo", públicado en 1972. Esto demuestra que no es nombre que se diera a un pueblo ni derivara de adjetivo. 


Esas villas constituían realejos, simplemente. Nada pues tuvo que ver don Pedro (le Alvarado, el Tonatiuh conquistador (le Guatemala, con que El Realejo se llamara El Realejo. Es cierto que tuvo a su armada en el puerto de La Posesyón mientras la preparaba para dirigirla al Perú; pero esa estancia, ni motivó ni afectó ni modificó nada de lo que era cuerpo y sustancia del puerto de La Posesyón, como lo era su realejo desde antes de que él llegara.
La necesidad de Alvarado de llevar sus navíos al puerto de La Posesyón, fue la ocasión de un choque verbal bastante violento con el que, a la muerte de Pedrarias Dávila acaecida en León en 1531, era el gobernador de Nicaragua el Lic. don Francisco de Castañeda, quien tendría que imponer su autoridad. En el ensayo histórico citado establezco los episodios de tan interesante momento de nuestra historia nacional.

En ocasión de encontrarse el Lic. de Castañeda en el puerto (le La Posesyón acompañando al capitán don Gabriel de Rojas, a quien enviaría con una armada hacia el Perú llevando cierto avituallamiento para los capitanes Pizarro y Almagro; partido el capitán de Rojas el 1 G de Septiembre (le 1533, y queriéndo evitar el gobernador de Castañeda que se marchasen al Perú, en los navíos surtos en el
~~+ ir trpc i',nicos sacerdotes con que contaba la ciudad (le León, dictó un respectiva licencia... mandamiento fecho en el REALEJO E PUERTO DE LA POSSESYON EN V EYNTE DIAS DE SEPTIEMBRE DE MILL E QUINIENTOS E TREINTA E TRES AÑOS, el Lic. de Castañeda". (El subrayado es nuestro). (18).

En el anterior mandamiento es por PRIMERA VEZ en la historia de Nicaragua. que se menciona la palabra "REALEJO", no para darlo de nombre a ningún pueblo sino para designar un lugar de ubicación en el puerto de La Posesyón.


Alvarado se había situado muy cerca de la entrada al puerto de La Posesyón, con un navío artillado, con la intención de apoderarse de algunos navíos que estaban en ese puerto. Ante tal amenaza, el gobernador de Castañeda se trasladó al puerto de La Posesyón y llamó a tornar las armas a los vecinos: ".... mando que ninguna persona no este en ningún cacique ni estancia si el tal cacique o estancia no fuere suyo y que todos los que no tienen indios de repartimiento vengan a estar y residir conmigo con sus armas A ESTE REALEJO DE LA POSESYÓN, por cuanto conviene al servicio de su majestad que estén aquí para la guarda de los navíos que están en el dicho puerto... fecho a primero de octubre de mill quinientos e treinta e tres años..."... (El surrayado es nuestro). (19).

En esta segunda histórica vez, el concepto REALEJO es mucho más amplio, y sobradamente claro de que no se trata del nombre propio de ningún pueblo ni de un derivado grámatical.

Para mayor abundamiento se transcribre:1`'°, el acuerdo de las autoridades de León para que el gobernador dé su licencia a Alvarado, y 2d°, la licencia que le extiende el gobernador de Castañeda a Alvarado. Los dos actos oficiales llevan fecha de miércoles 8 de octubre de 1533. (20).
".... y luego los dichos señores obispo, tesorero, alcalde y veedor, acordaron: que el señor gobernador dé licencia al dicho señor adelantado para que pueda meter su armada, navíos y gente EN EL DICHO PUERTO DE LA POSESYÓN Y REALEJO DE LA POSESYON con las condiciones siguientes ". (El subrayado es nuestro).

".... y luego el señor gobernador visto lo expresado, dijo que en nombre (le su majestad daba y dió licencia al señor adelantado don Pedro de Alvarado, para que pueda ENTRAR Y METER SU ARMADA EN EL DICHO PUERTO DE LA IIOSESYÓN Y METER EN ÉL Y EN EL DICHO REALEJO SU GENTE y estar en él hasta que se despache y siga su viaje....". (El subrayado es nuestro).

Existen en esos documentos cuatro menciones de la palabra "realejo", las que sumarían seis, pero sin referirse ninguna como nombre propio de poblado alguno. Si observamos en los documentos que se han transcrito en parte, ha de verse la supeditación del "realejo al puerto de La Posesyón", aunque ambos son diferentes.

Una cosa es el puerto y otra su realejo. Era común pues la expresión "realejo de la posesión", por lo que creemos, que el poblado que se levantó a cierta distancia del puerto, adquirió el nombre propio de El Realejo por la via del patronímico. Se le fue convirtiendo en nombre. El uso hizo la costumbre y la costumbre se volvió ley. Porque en verdad, ese pueblo, nunca fue bautizado por nadie con el nombre de El Realejo.

Una vez que ese pueblo, en el mes de junio de 1546 (21), tüe elevado a la categoría de Villa, se le independizó de la jurisdicción de León y se le nombraron sus primeras autoridades. Con esto la Villa de El Realejo tomó gran auge, y vino a ser un lugar de primera categoría: tanto que el nombre de puerto de La Posesyón, comenzó a desaperecer, dándole el lugar a ''puerto de la Villa de El Realejo", o más concreto, "huerto de El Realejo".

DESCRIPCION DE EL REALEJO. 1740
"Esta Villa de El Realejo, su situación y población es en un paraje muy humedo y calido, circunvalado de montes de diferentes árboles fructíferos e infructíferos, especialmente sus montes abundantes de maderas de cedros para las fábricas (le embarcaciones y casas; tiene su puerto de el Mar del Sur un Estero Real que lo divide en su salida en dos bocas, a el cual llaman El Cardón y la barra vieja, y pegado a el dicho Cardón es el canal por donde se entra a este dicho puerto.... desde ahí vienen a dar fondo a una punta... y doblada esta punta que llaman de t-licacos.... se ve el paraje que llaman el Jagüey.... en este paraje es donde carenan las embarcaciones grandes que vienen del Perú, así por su fondo, su abrigo y tener allí sus barracas en donde guardan los pertrechos de dichas embarcaciones.... de dicha punta de Hicacos al referido Jagüey hay dos brazas (le agua de bajamar; y viniendo de dicho Jagüey para la Villa, está un estero a la mano derecha que llaman el
Zacatal en este paraje Espantanegritos, se ponen centinelas cuando hay noticias de enemigos, y para defensa de dicho puerto se haya en él una compañía de Pardos milicianos; con dotación de ciento cincuenta hombres, con su capitán, un alférez, dos sargentos y cuatro cabos de escuadra.

Y para resguardo del puerto existen cuarenta y nueve fusiles con sus bayonetas; doce mosquetes con dieciseis horquetas; cinco esmeriles; diez lanzas; tres piezas de artillería de a ocho; seis carenas; un tambor; un broquel; una bandera; un farol; tres arrobas de polvora; un lío de cuerda; un rascador de fierro para limpiar armas; balas de mosquete de fusil y de artillería, y un estandarte real. Y sigue el estero hasta otro paraje que llaman La Calavera, en donde se carena barcos pequeños, y de ahí se llega al astillero Real donde se fabrican embarcaciones de todos los tamaño, que esta inmediato a la Villa, la que dista de la boca del puerto tres leguas; tiene una vigía hacia la parte del sur, que llaman La Loma, la que se mantiene todo el año y registra la entrada de dicho puerto y se remeda cada quince días. De la boca de puerto hasta El Realejo, de nordeste sudeste, tiene la boca un farallon algo desviado de la tierra, señal de la entrada, con algunos bajos de arena, motivo de no poderse entrar a dicho puerto sin práctico; y más abajo, hacia el norte, seis leguas del noroeste al sureste, hace la misma entrada que la (le El Realejo, y llaman de Aserradores, con la diferencia que aquella es montuosa y esta no....». (22).

Por esa época de 1740, el puerto de la Villa de El Realejo había entrado en un decaimiento del que no habría de reponerse. Así se lee en la misma descripción: "Y hoy se haya esta dicha Villa de El Realejo corta y atracada, por la falta de comercio el que es muy poco, por estar prohibidos los puertos de ambos reinos... Tiene su santa iglesia parroquial... un convento del señor San Francisco.... otro convento de Nuestra Señora de Mercedes...".
 

UNA ADUANA. UN PUERTO. UN POBLADO.

Por Decreto Presidencial de 20 de Diciembre de 1858, se ordena 1-': El traslado de la Aduana de El Realejo; y 2`'": se sugiere la formación de una población independiente de la de El Realejo.

Lo extraño en ese Decreto es que se dice: "Trasládase la Aduana Marítima de el puerto de El Realejo, a la ISLA PUNTA ICACOS...". Y digo que lo extraño es, que PUNTA ICACOS, ni geográficamente ni de ninguna otra manera ha sido isla jamás; y no podría haberlo sido en el momento solemne de ese acto histórico y jurídico.

Punta de Icacos, llamada así desde hace casi quinientos años, era la punta suroriental primero de la Isla de Icacos y luego de la Isla de Aserradores, que con el tiempo así fueron llarnadas, indistintamente, siendo la inisma isla. Entonces ¿a qué Isla Punta Icacos se refiere ese Decreto'?. Pues el acto jurídico debió haberse ejecutado en el lugar que el mismo Decreto señala. Me parece que esto ha originado el error que comúnmente se comete de situar a Corinto en la Isla de Corinto. ¿Cuál Isla de Corinto?. Aserradores que se sepa, no ha cambiado de nombre, y ya no es Isla. Corinto vino a ser a través de El Realejo. La bahía fue conocida primero corno "Bahía de La Posesyón"; luego "Bahía (le El Realejo"; y actualmente "Bahía de Corinto". Cambios de nombre que hace la historia, y que hacen historia.
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Doña Francisca:
                                    Un ejemplo de amor al prójimo

                        * Remembranzas de aquella época en que pasaba el tren. A través de sus ojos, doña Francisca Aguirre González puede revelar   setenta de los últimos años de su historia. Dueña de una envidiable   memoria, recuerda que ya cumplió las siete décadas y todavía tiene   planes para las próximas.

                                      Esta humilde mujer refiere que por causa de la pobreza, su mamá la mandaba de niña a vender tortillas, por eso apenas llegó al primer  grado de primaria, suficiente para aprender a leer y escribir.

                         De aquellos años de infancia, doña Francisca todavía tiene latente los juegos en las  calles con los niños de la cuadra, sobre todo las alegres carreras al caer la noche, cuando el pueblo quedaba a oscuras, pues no había luz eléctrica y las casas se  alumbraban con candiles de pantalla. “Todo era silencioso, no se oía ningún ruido   porque no había carros, ni radio existía”, aclara doña Francisca.

                         Con el tiempo llegó el progreso a El Realejo, primero el telégrafo, después los  vehículos automotores y finalmente los primeros radios, pero nada fue tan fascinante para doña Francisca como la primera vez que conoció el cine y miró, “casi en  persona”, a su ídolo Pedro Infante.

                         “En aquellos días no había vehículos de transporte en el pueblo, sólo el tren pasaba a  Corinto como a dos kilómetros de aquí, entonces nosotros nos íbamos en bote  remando por el estero hasta el Puerto de Corinto a ver las películas por un peso la entrada. A veces ponían la película al revés y la gente silbaba y gritaba contra los operarios ”, recuerda.

                         Las fiestas eran alegrísimas, pues eran amenizadas en vivo con bandolina y guitarras, en las que bailaban tanto madres como hijas. Para viajar lo más moderno que había era el  Tren del Pacífico, donde por unos pocos centavos se podía ir en primera, segunda o   tercera clase hasta León o Managua.

                         Doña Francisca recuerda que con la Revolución Sandinista ella llegó hasta el sexto   nivel del programa de educación de adultos, que equivale al sexto grado de primaria. Y  así, por casi veinte años, se ha dedicado a dar clases gratuitamente a otros adultos,  como a los cinco vecinos que por la tarde llegan a su casa a estudiar. “Lo hago por   puro amor a Dios y porque quiero que otros tengan la oportunidad que yo no tuve  cuando era niña”, afirmó. Lo mismo hace con un grupo de niños trabajadores que muy  temprano se van a “conchear”.

                         Pero como de algo hay que vivir, doña Francisca también da clases de primeras letras  a niños de cuatro.


El ex marinero que hace “llorar”
                                        las cuerdas de la guitarra
                          * Don Raúl es el panteonero que deleita a los vivos y a los muertos.  Si los muertos escuchan, seguramente estarán contentos  desde que don Raúl Alvarado Martínez llegó a trabajar  como responsable del cementerio de Corinto, en El Realejo,   ya que este ex marinero jubilado es un consagrado guitarrista  y cantante, que en sus tardes de nostalgia hace “llorar” las  cuerdas de su guitarra, y de su voz brotan canciones del  recuerdo.

                         Don Raúl tiene 69 años y la artritis lo obliga a caminar con muletas, pero aun así, su espíritu farandulero no lo abandona.

                         Aprendió mecánica y electricidad por correspondencia cuando tenía 18 años, conocimientos que le valieron para trabajar en la planta eléctrica de la portuaria de Corinto, hasta que en 1958 se lanzó a la aventura más grande de su vida al ingresar como marinero en la entonces Mamenic Line.

                         Recuerda que cuando estuvo en la Marina ya sabía tocar la guitarra, y aprovechó los  más de veinte años que anduvo en alta mar para tocar en los camarotes y actos  culturales a bordo.

                         Bilbao, España; Kingston, Jamaica; San Juan, Puerto Rico; New York Colombia,   Brasil, Arabia Saudita y muchos otros países fueron parte del extenso recorrido por el mundo realizado por este chinandegano.

                         Contrario a lo que la mayoría piensa, de que los marineros disfrutan de la buena vida  conociendo el mundo, don Raúl dice: “No se disfruta mucho, lo más es sufrimiento por estar lejos de la Patria, y también el peligro de los tornados que en cualquier momento  pueden hacer naufragar el barco”, manifiesta.

                         En 1979, su barco regresó a Nicaragua y ancló para siempre en el cementerio de barcos, cerca del muelle. Desde entonces don Raúl ha trabajado de fontanero y  electricista, hasta que se volvió a encontrar con sus viejos amigos de infancia, Ernesto y Fanor Martínez (q.e.p.d.), con quienes había formado en la década de los sesenta el Trío de los Hermanos Martínez, con los que recorrió Nicaragua haciendo   presentaciones.

                         Con la muerte de Fanor y las ocupaciones de Ernesto, don Raúl ha quedado solo con  su guitarra y sus recuerdos, a la espera de que alguien lo llame para alegrar alguna  fiestecita, mientras tanto se entretiene entre las tumbas del cementerio que cuida,   tocando para los que ya no lo oyen... o quizás sí...


El insólito año cuando nadie se murió

  Ocurrió así cuando no había dónde enterrar a los muertos.

                                             Un hecho curioso ocurrió en 1988, cuando las autoridades  de El Realejo prohibieron que en el cementerio municipal se enterraran difuntos del vecino municipio de Corinto, pues  alegaron que cada municipio debe contar con su propio  camposanto para sus muertos. Pero resulta que Corinto, por ser una isla, no tiene   terreno apto para un cementerio, pues el agua está a pocos metros de profundidad y, además, de vez en cuando sufre inundaciones.

                         Todo el tiempo se había enterrado a los difuntos de ambos pueblos en el mismo  cementerio, porque la mayoría de los pobladores de Corinto tienen familias en El
   Realejo, y porque sienten que sus ancestros salieron de El Realejo. Pero ese año, ante la negativa de las autoridades municipales de El Realejo de no permitir más muertos de  Corinto en su panteón, se armó una discusión para definir en qué lugar de tierra firme (en El Realejo) se construiría otro cementerio, sólo para difuntos de la Ciudad Puerto  de Corinto. 

                         La discusión llevó casi todo un año, al final del cual decidieron construir a pocos   metros del antiguo cementerio de El Realejo, el de Corinto. Hasta entonces se dieron cuenta de que durante todo ese tiempo en que no estaba definido dónde quedaría el polémico cementerio, nadie había muerto en Corinto, ni siquiera alguno de los ancianos centenarios. Al parecer, nadie se quiso morir sin antes saber dónde quedaría sepultado.

                         Tal vez El Realejo no tenga muchas cosas que mostrar a los visitantes, con excepción  de su antigua Iglesia parroquial de San Benito y las ruinas del Convento San Francisco, pero el sólo hecho de saber que ésta fue una de las primeras poblaciones fundadas por  los españoles al inicio de su conquista en el siglo XVI, y recorrer las mismas calles por  donde caminaron comerciantes, aventureros, bellas doncellas, soldados y piratas de  todos lados, despierta en el visitante un interés, más que turístico, histórico.


Un alto para saborear
                                      el afrodisíaco pescado seco
 Hilda Rosa Maradiaga     Orlando Valenzuela 
                         Textos y fotos 

                         * Entre El Realejo y Corinto encuentras una extensa alfombra de pescados abiertos secándose al Sol

                                             Utilizando las mismas técnicas de conservación de alimentos   de nuestros indígenas, los nicaragüenses tenemos la  oportunidad de disfrutar de un excelente menú que tiene  como base los frutos del mar, como la macarela, corvina,   pargo y otros tipos de peces de exquisito sabor.

                                             Sobre la carretera El Realejo-Corinto, el visitante puede  observar a mano izquierda, una extensa alfombra de pescados frescos abiertos sobre  tapescos de madera y cedazo secándose al Sol. Se trata de una pequeña empresa de  producción de pescado seco para exportación y consumo nacional, la cual está  integrada mayoritariamente por mujeres.

                         Daniel Martínez, encargado de la “fábrica”, explica que el secado del pescado se  realiza de forma natural, pues no se usa ningún tipo de químico, sólo sal. Ellos compran  a los pescadores locales el pescado y en el patio de la casa lo limpian y salan, luego lo   ponen a secar en los tapescos, esperando dos o tres días para que quede bien seco,  dependiendo de la intensidad solar. 

                         La mayoría de su producción la exportan a El Salvador, pero también dejan una   pequeña cantidad para consumo nacional. El pescado se puede conseguir a precios que oscilan entre los cinco y ocho córdobas la libra. Por eso, cuando vaya a El  Realejo, pida en cualquiera de los restaurantes o comedores que existen a la orilla del  puente de Paso Caballos, una buena sopa de albóndigas de pescado seco.

Vicente Napoleón Fletes,
                                        el paisajista de El Realejo

                          * Un autodidacta en la pintura que ofrece sus cuadros en Nicaragua, Honduras y Panamá

                                             El municipio de El Realejo tiene sólo un pintor. Para llegar a él no hay cómo perderse, pues las referencias sobran, y es  que en la casa de Vicente Napoleón Fletes Sánchez se  encuentran los más bellos y variados paisajes.

                                             Hace unos años nadie quería sus cuadros, aun cuando los hacía para regalar. “Estaba aprendiendo, eché a perder como 50 y repintaba encima  de lo que ya había pintado, así me fui perfeccionando”, recuerda.

                         Ahora sus paisajes adornan los hogares nicaragüenses, hondureños y panameños. El  joven pintor tiene un contrato exclusivo con una empresa nacional que distribuye sus  pinturas en el país y los exporta a Panamá. También los vende a una empresa de  Honduras.

                         Fletes confiesa que se dedica a los paisajes porque son más fáciles de vender, “pero  me gustaría hacer otro tipo de arte y aprender más cosas acerca de la pintura”, dijo.

                         “Es mi medio de subsistir, no tengo otro trabajo más que pintar”, agregó.

                         Este pintor es casi empírico, la pintura le gustó desde muy pequeño, pero nunca tuvo la oportunidad de ir a una escuela de arte. Según relató, fue a los 14 años que comenzó a  aprender a pintar, al ver cómo lo hacía su amigo Javier López.

                         La falta de recursos económicos también lo ha privado de la satisfacción de exponer sus pinturas. “Me han invitado a varias exposiciones y no he podido participar por falta de dinero”, señaló.

                         La mayoría de sus cuadros son imaginarios, pero algunas veces se inspira en las bellezas de su olvidado municipio, como el Río Viejo y la iglesia.

                         Como “nunca es tarde”, Fletes todavía aspira a estudiar en la Escuela de Bellas Artes  para perfeccionar su técnica y aprender mucho más, para lo cual “necesito una beca,  porque yo no puedo costear esos estudios”, finalizó diciendo este gran artista   realejense, que clama por ayuda para enaltecer la cultura de su pueblo.
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El Nuevo Diario   3 de Abril de 2000  —(E. Martínez Moreno)—

   Decidida a desarrollar turismo en El Realejo
  Verónica Altamirano Valdivia, una joven concejal de la municipalidad que  preside el alcalde sandinista Licenciado Cecilio Romero Maradiaga, es la  precandidata más viable para gobernar a este histórico puerto en nombre del PLC.

                 Ella lleva como compañero de fórmula para el cargo de vicealcalde a Juan Antonio Garméndiz. La precandidata tiene grandes deseos de resultar electa para impulsar el turismo, es decir, la masiva visita de nacionales y extranjeros  a las ruinas españolas de los templos y conventos construídos por los conquistadores y colonizadores.

                 Así mismo, en El Realejo vale la pena visitar la centenaria iglesia parroquial,  que es una auténtica reliquia arquitectónica de la colonia, y el embarcadero de cayucos y lanchas de pesca artesanal, porque fue por ese lugar donde entraron los veleros españoles durante la conquista y colonización de  Nicaragua, y varios siglos después también entró de California el vapor Vesta que en 1855 trajo a William Walker y sus primeros filibusteros.

                 Verónica y su equipo de campaña han andado visitando intensamente los  barrios y comarcas del municipio, llevando su mensaje de trabajo y progreso
 

11 DE ENERO DEL 2001 / Nidia Ruiz López
              Potosí se resiste a morir 
 Quién se iba a imaginar en los años  70 que el famoso barco “El  Fonseca”, terminaría sus días de esta forma. El esqueleto de uno de   los barcos del ferry ahora sirve nada más para recordar los mejores años del poblado del puerto de Potosí. 

    Las instalaciones de aduanas y del puerto de Potosí están en completo  deterioro. El muelle no es ni la sombra de lo que fue, hay señales que se  resisten a desaparecer, como las luminarias, las cuales no sirven pero son una muestra que una vez existieron. 

              La rampa que servía al antiguo ferry, ya desapareció, las personas que   viajan en las lanchas cuyo destino es La Unión, El Salvador, se tienen que  tirar al agua y mojarse hasta la cintura, ya que no existe un muelle dónde  atracar. 

              El viaje en esas pequeñas embarcaciones dura dos horas, si no llevan carga  y cuatro cuando la hay. 

              Las instalaciones de la Aduana, corren la misma suerte, el edificio casi se  está cayendo, los lugareños recuerdan donde estaba ubicada cada una de las dependencias gubernamentales. 

              A pesar de estas condiciones, el puerto de Potosí se resiste a morir, se  pueden ver unas cuantas lanchas que transportan mercadería al puerto de  La Unión, El Salvador. Por esta puerta sale una gran cantidad de las  exportaciones de queso nicaragüense, cuyo destino es El Salvador. 

              Un comerciante salvadoreño, que pidió no ser identificado, expuso que ellos  transportan semanalmente este producto al puerto de La Unión, pero que no podía revelar la cantidad, ya que lo hacían de forma ilegal. 

              Róger Ocampo, responsable del puesto de aduana de Potosí, dijo que el queso que sale es de forma legal, ya que presentan los permisos que  extiende el Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For), así como los trámites del Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex). 

              Las exportaciones de queso son la mayor actividad de este puesto de  aduana. El funcionario tampoco pudo especificar la cantidad de queso que  se exporta. 

              RECUERDOS QUE NO VOLVERAN 

              “El Fonseca”, como se llamaba el antiguo barco del ferry, ahora sirve como sitio de diversión para algunos niños de Potosí. 

              Domingo Díaz, recuerda que el ferry era de color verde y azul. Hasta el momento no encuentra una explicación del porqué las autoridades nacionales en la década del 80 dejaron perder el barco. 

              “Si este bote lo dejo allí, se entierra, la marea lo viene aterrando con la arena, así le pasó a ´El Fonseca´ y al ´Coronado´”, manifestó Díaz quien  agregó que esos barcos tenían capacidad de transportar 14 furgones. 

              Virginia García, quien se dedica a la venta de comida en el puerto de Potosí,  recuerda que el pueblo era alegre cuando existía el ferry, ya que había  comercio, movilización de gente, aunque los caminos se encontraran en peor estado. 

              A pesar de la cercanía con El Salvador, unas dos horas en lancha, el comercio lo realizan en Chinandega. 

              “La Unión es muy largo, además peligroso, queda lleno de agua el buche,    mejor ir a Chinandega”, manifestó García, quien recuerda que el último  incidente en esas aguas fue hace como tres años, en esa ocasión no hubo   víctimas sólo pérdidas materiales. 

 6 DE AGOSTO DEL 2000 /  RAMON CRUZ D.

             En el Realejo 
              Rastro y granja contamina 
   Una comisión de la Procuraduría del Medio Ambiente inició las   investigaciones sobre el funcionamiento de una granja avícola y el Rastro   Municipal que, según las primeras denuncias, no presta las condiciones   higiénico-sanitarias. 

              Ante el Ministerio de Recursos Naturales y del Ambiente (MARENA),   informaron que el rastro que funciona en este municipio no facilita las   seguridades higiénicas por carecer de los recursos de parte de la  Municipalidad. 

              Según informes preliminares en manos de las autoridades competentes el  rastro tiene de funcionar más de 20 años, y está deteriorado, mientras una granja avícola que dejó de funcionar hace pocos meses no puede estar  ubicada en un perímetro cercano a la población que no soporta el hedor. 

              Para los encargados de la Procuraduría Ambiental, en los próximos días    estarán dando su diagnóstico de acuerdo a los resultados que generen las  inspecciones que se efectúen en el área. 

              El alcalde municipal, Cecilio Romero Maradiaga, dijo que el mantenimiento del  rastro es muy costoso, y los impuestos que pagan por hacer uso no   alcanzan para administrar su funcionamiento, “todo es saldo rojo”, argumentó. 

              “Hemos llegado a la conclusión mediante decisión del Concejo, ceder el  derecho a una persona que se haga cargo de la administración de forma  privada, siempre y cuando logre cumplir con los requisitos sanitarios”, explicó el edil.

              El encargado en administrarlo debe traer equipos nuevos para prestar un   buen servicio a los cinco matarifes con que cuenta este municipio, donde la  recaudación de impuesto es muy mínima. 

              De igual forma se está pensando con la privatización de la infraestructura de  la granja avícola, pero funcionará de acuerdo a las medidas ambientalistas,  explicó el alcalde. 
 
 

Mas sobre los Manglares

 La Prensa 03/02/00  RAMON CRUZ DOLMUS
                    A punta de hacha..
la mano del hombre ha arrasado los manglares, destruyendo así el ecosistema.
 

Unas 600 familias viven del corte

Destrucción del manglar amenaza la fauna marina

* Fin del algodón amenaza a manglares

* "Dennos empleo y dejamos de cortar"
 

 EL REALEJO.- La tala del mangle, una planta arbórea que sirve de refugio para la reproducción de la larva del camarón, así como de conchas y punches, ha crecido de manera descontrolada en los últimos tiempos, en particular en zonas conocidas como Maderas Negras, Paredones, entre otros lugares de esta región tropical.
Don José Tomás Alvarez, con más de 15 años de habitar la comunidad "Alemania Federal", expresa que con la desaparición del cultivo del algodón, más de 600 familias se dedican de forma continua a la extracción del mangle para venderlos a comerciantes del departamento de Chinandega.
"Estamos claros del daño a la naturaleza, que implica sacar esta madera que terminará con el refugio de las conchas, punches y la reproducción de la larva de camarón, pero no tenemos otra alternativa porque de lo contrario nos moriríamos de hambre al no encontrar otra de forma de dar de comer a nuestros hijos" explicó.
Alvarez sostiene que para la sobrevivencia familiar "tenemos que trabajar duramente para sacar 500
rajas de esta especie, con lo que nos ganamos 100 córdobas".
Don José Martínez, por su parte explica que esa labor dura desde de las cinco hasta las once de la
mañana "para este trabajo necesitamos en determinados momentos de la ayuda de nuestra compañera o nuestros hijos que cooperan cuando están de vacaciones", comenta.

GOBIERNO DEBE DARLES EMPLEO
Martínez dice que si las instituciones del Gobierno "no quieren que cortemos mangle, deben darnos
oportunidades de empleo, aquí no existe otra forma de trabajo, además vivimos muchas familias y
tenemos muchos hijos que dar de comer, no hay otra salida aunque estemos conscientes del daño
ecológico que causamos".
Muchos vehículos, la mayoría carretones halados por caballos, llegan a tempranas horas para comprar leña, la que es ofertada posteriormente en los mercados locales.

En la actualidad ya está desapareciendo el mangle y está siendo sustituido por otras especies como el
sonto y el ajonjolí. Estas se encuentran en áreas de más de mil manzanas, que los lugareños consideran
como el sector de mayor explotación de este recurso, donde penetran diariamente más de doscientas familias.

El señor Martínez expresa que si se dejara de cortar esta preciosa madera por dos años, se lograría
recuperar el área perdida porque fácilmente se reproduce, sin embargo, necesitan una esperanza que podría facilitarles el Gobierno, para poder gozar de otra fuente de trabajo, dado que la mayoría de las familias de esta zona se dedican a la tala del mangle para extraer leña.

Sostienen los pobladores de esa comunidad que por un período de cuatro meses se ayudan bastante en la captura de larvas de camarón, después de ese tiempo retornan al corte de madera para sobrevivir.
Para el acopiador de larvas de camarón, Marcial
Mejía, que abastece varias granjas ubicadas en el
departamento de Chinandega, si continúa la tala de mangle desaparecerá automáticamente la especie marina y esto los dejará en una situación más complicada.

A su juicio se necesita un programa especial a lo
inmediato para todas las familias que viven de esta
tarea, de lo contrario en un corto tiempo las especies de conchas, punches y la larva del camarón se exterminarán por completo.

Indica que los habitantes de la zona deben tener capacitación sobre los efectos en el ecosistema que
provocará en un futuro.


PLAN DE MANEJO Y CONSERVACION
El alcalde municipal de El Realejo, Cecilio Romero Maradiaga, dijo haberse reunido de emergencia con el comité ambiental para tratar con responsabilidad el problema y buscar formas de evitar el despale desordenado que ha ocurrido en los últimos años.

Ante este problema demandó la intervención de las instituciones destinadas a la protección del medio
ambiente, y aseguró que todas en conjunto harán un buen plan de manejo y conservación de esta especie en extinción.
"Debe buscarse una solución de trabajo para que puedan sobrevivir sin tener que hacer uso de la madera del mangle, acción que tiene que realizarse a lo inmediato sin ningún pretexto. Es urgente frenar esta medida, de lo contrario las consecuencias serán mayores", alertó el munícipe.

Doña Conny Campos, responsable del Movimiento Ambientalista Nicaragüense, (MAN) en la zona, dijo
que el caso se resolvería con un proyecto de sobrevivencia, labor que puede efectuarse con la utilización de la tierra y no en el agua, involucrando a instituciones como el MARENA, MAG-FOR, Alcaldía y la propia Policía.

La propuesta del Ministerio de Recursos Naturales y del Ambiente (MARENA), a través de su
representante, Darwis Zelaya, es que existe un monto de 70,000 dólares que puede ser utilizado para
proyectos ambientalistas que otorgan organismos no gubernamentales que apoyan estas labores.
Lo importante es la elaboración de un plan de trabajo que servirá de respuesta inmediata para ubicar a todas las personas dedicadas a la extracción del mangle, quienes serían incorporadas a la restauración y conservación de todas las áreas localizadas en el municipio de El Realejo, apuntó Zelaya.

Este programa ambientalista está destinado para un período de dos años para lo cual existe un monto de cuatro millones de dólares para uso en todo el país con miras a proteger el medio ambiente, creando así alternativas de empleo en zonas donde no controlan los recursos naturales.

Los ambientalistas proponen buscar formas de recolectar semilla del mangle, considerando que un buen sistema técnico para la siembra, ayudará en gran medida a la reforestación de esta importante especie en extinción