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La naturaleza de Juigalpa ofrece un fascinante espectáculo para disfrutar.. Río Mayales ![]() Ubicado a sólo tres kilómetros fuera de la ciudad, sobre la carretera hacia Managua. Tour Gran Cocibolca de Chontales Isla Redonda, Isla El Muerto Isla La Pelona. Laguna San Miguelito Laguna Las Mesas. La Punta de Mayales, en la desembocadura del Río Mayales OBSERVADOR DEL MEDIO AMBIENTE DE CHONTALES
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¡Chontales es Bello!
SANTO DOMINGO
El caserío del Mineral fue fundado al oriente de la comarca El Pital, en las inmediaciones de la corriente del río Artiguas (nombre indígena), llamado hoy río de SANTO DOMINGO. Los ranchos de paja y madera bordeaban ambos lados del río. Los
primeros pobladores de SANTO DOMINGO, fueron mineros indígenas provenientes
de la región de Las Segovias, que llegaron a SANTO DOMINGO, en 1872.
Como
parte de la historia antigua del municipio, en la comarca de El Castillo
existen vestigios de antiguos monumentos de sorprendente arquitectura,
lamentablemente no estudiados para obtener conclusiones sobre el arte arquitectónico
de los antiguos Chontales. Igualmente existen vestigios de esculturas indígenas
antiguas en la comarca de Banadí y hacia el oriente de El Castillo
y la montaña Atlántica, existen numerosas cuevas inexploradas
científicamente.
En Santo Domingo, el oro brilla poco La Prensa Mosaico 5 de septiembre de 2001 Orlando Valenzuela * El viejo refrán de que no todo lo que brilla es oro, parece que no tiene cabida en el poblado chontaleño de Santo Domingo, porque en este lugar el oro ha brillado desde tiempos de la Colonia, sólo que no es como en las películas del lejano Oeste norteamericano, donde los buscadores del dorado metal lo encuentran en “pepitas” de hasta media libra de peso Texto y fotos: Orlando Valenzuela Sacar un gramo de oro cuesta sangre, sudor y lágrimas en Santo Domingo, Chontales, porque muchos han dejado sus huesos y sus pulmones en las profundas galerías y túneles, en un trabajo extremadamente sofocante, donde la presión atmosférica hace sudar hasta las mismas piedras. Pero es precisamente la riqueza que hay en el subsuelo de estas montañas, la que motivó a conquistadores españoles primero y a concesionarios norteamericanos después, a fundar los primeros campamentos de trabajadores del mineral de Santo Domingo, los que tuvieron su mayor auge en la década de 1870 a 1880. Los primeros pobladores de Santo Domingo fueron mineros indígenas que llegaron a principios de 1870, provenientes de las ricas minas de oro de Las Segovias, los que se ubicaron a la orilla del río Artiguas. Hasta 1913, el pequeño caserío de Santo Domingo era una comarca del municipio de La Libertad, pero el 17 de marzo de ese año, por decreto legislativo se elevó a este pequeño valle a la categoría de pueblo, y 38 años después, el 4 de octubre de 1951, este pueblo fue elevado a la categoría de ciudad, rango que aún ostenta. A diferencia de otros poblados que cuando alcanzan el estatus de ciudad escalan hacia el progreso, en Santo Domingo parece que las cosas son más lentas, pues la ciudad sigue siendo casi la misma de los últimos treinta años, con excepción, claro está, de algunos avances en el adoquinado de las calles, la construcción de un campo de béisbol, cuatro canchas de básquet, un parquecito, la instalación del servicio de TV por cable, varias escuelas nuevas y cuatro hospedajes, además, algunos restaurantes y comedores populares. Pero en esencia, Santo Domingo, ubicado a 190 kilómetros de la capital, sigue siendo lo mismo: un pueblo de mineros que vive gracias al oro que logran arrancar de las entrañas de la tierra, y que procesan siguiendo casi los mismos métodos artesanales que usaron los primeros pobladores. Según datos oficiales, en el municipio viven 16 mil habitantes, de ellos siete mil residen en el casco urbano. En total, existen más de 400 jefes de familias que están directamente ligados al trabajo de la minería, 206 de ellos son “güiriseros”, agrupados en la Cooperativa de Pequeños Mineros que tiene en concesión el antiguo Mineral de Santo Domingo. El proceso de producción es rudimentario. Cada persona escoge su lugar de trabajo o va en grupos de cinco o seis a los túneles, y con barra y pala va sacando la broza de la veta, luego la lleva a la vieja trituradora de mazos, donde la muelen, después raspan las partículas que quedan atrapadas en la canaleta y funden el oro en pequeñas pelotitas que son vendidas a través de intermediarios que pagan 70 córdobas por cada gramo, ciento por ciento puro. Por eso, el oro, más que otro producto, circula libremente por las calles de esta ciudad, que puede producir al mes más de cinco mil gramos de este precioso metal. Además del oro, los pobladores de Santo Domingo se destacan por su trabajo en la ganadería, de donde producen más de 5,000 galones diarios de leche, otro tanto de queso, cuajada y ganado en pie. Según los mineros, el desarrollo de la ciudad llegará cuando se realice un cambio tecnológico, para aprovechar al máximo la materia prima, pues con la obsoleta maquinaria que usan para triturar la broza, apenas aprovechan el 40 por ciento de las riquezas del subsuelo. Los que conocen esta ciudad, saben que es un lugar tranquilo, pues el tráfico vehicular es poco, su gente es pacífica, y, además, está ubicada en medio de las montañas bajas de la cordillera de Amerrisque. LOS INCANSABLES “CORTEROS” Aunque no es originario de Santo Domingo, Jeler Jarquín Bermúdez conoce mucho de los pobladores de esta ciudad de mineros, pues es el encargado de “medirle las costillas” semanalmente a más de trescientas personas que “al fiado” le han agarrado algún corte para vestido o pantalón. Casi nadie conoce su nombre, pero todos lo llaman “el cortero” o “semanero”, ya que su llegada es puntual, cada ocho días, con su fardo de cortes al hombro y su fajo de tarjetas en mano. Se conoce todos los recovecos y callejones de la ciudad, pues sus clientes están diseminados por todos lados, y a todos hay que visitar para que den su correspondiente abono. Todos los jueves de los últimos dos años, Jeler visita Santo Domingo, donde ha concedido al crédito telas para pantalones para varones y vestidos para niñas y mujeres, las cuales son entregadas para ser pagadas en cuotas de veinte córdobas a la semana. Los requisitos que pide para dar crédito son los más fáciles del mundo, pues no se requiere fiador, solamente que el cliente tenga un lugar fijo de residencia y se comprometa a pagar la prenda. Aunque algunos podrán ver fácil este oficio, la verdad es que no lo es, pues para esto se requiere una dosis de buen vendedor, pero sobre todo de mucho tacto y paciencia para lograr lo más difícil de la venta perfecta, como es saber cobrar. Además, es un trabajo cansado, pues tiene que caminar todo el día y tener pendiente que del mismo cuero salen las coyundas, ya que de las ganancias tiene que pagar su transporte, comida y hospedaje en cada lugar que visita. Pero Jeler no sólo trabaja en Santo Domingo, pues su tarjetero registra clientes en Acoyapa, Santo Tomás y El Ayote, lugares que visita en otros días de la semana. Orlando Valenzuela
Alma Iris fue escogida entre cinco candidatas que se disputaron la corona, gracias al esfuerzo que hizo ella y sus amigos que le ayudaron en la venta de más de seis mil bonos, requisito indispensable en este tipo de certámenes. Su coronación se realizó en medio de la alegría de una fiesta danzante el 3 de mayo. Ella estudia el tercer año de secundaria en el Instituto Nacional Autónomo de Santo Domingo, pero piensa continuar estudios de secretariado bilingüe en Managua. Como joven, disfruta mucho escuchando la música romántica de Enrique Iglesias, Christian Castro y Ricardo Montaner, además, le gusta bailar al ritmo de reggae y merengue. En la televisión le encanta ver los musicales y algunas telenovelas como “Carita de Ángel”, “Amigas y Rivales”, “Betty la Fea” y “Lazos familiares”, entre otras. Pero, además, dice que le gustan las emociones fuertes, por eso le fascina ver películas de terror y de mucha acción. Lo que Alma Iris más aprecia en las personas es la sinceridad y la comunicación. De sus amistades espera que le ayuden, la aconsejen y que confíen en ella. Piensa que el amor es importante en la vida, pero que debe existir por las dos partes y no sólo por una de ellas. Opina que el problema
de las drogas en los jóvenes se debe, en gran parte, a la falta
de comunicación con sus padres. “Ellos creen que con las drogas
van a evadir los problemas, pero eso no les va a solucionar nada, el que
pueda ayudar, que ayude a estos jóvenes”, dijo la reina
13 y el 16 de enero Comunidad
"Los Chinamos"
Como no tenía una tradición de celebrar a un santo en particular, los pobladores de "Los Chinamos" decidieron escoger como santo protector al Divino Niño. "Esta es la primera fiesta patronal que celebramos en esta comunidad. Arrancamos con el siglo y con el tercer milenio", dijo entusiasmado Walter Omar Lazo Murillo, fiscal de las fiestas patronales de esta comunidad que los días domingos se transforma en un gran mercado que funciona como un puerto de montaña, donde los campesinos y pequeños productores bajan de las fincas a vender su producción y a comprar los productos necesarios como kerosene, candelas, baterías y lo principal la sal, entre otros. Lazo Murillo relató que dos meses atrás un grupo de pobladores consideró la necesidad de tener una fiesta patronal debido a que su comunidad había crecido considerablemente. En los años de la guerra, a mediados de la década de los 80, "Los Chinamos" no era más que un pequeño caserío compuesto por unos 12 ranchitos con techo de palma. Estaba completamente abandonado. Ahora la situación es otra. Hay comercio, escuelas, atención en salud y sobre todo, fiestas religiosas. Se calcula que existen al menos más de 99 casas construidas con distintos materiales y una población aproximada de 474 habitantes. "Pensamos que era muy bonito hacer una fiesta porque 'Los Chinamos' es un pueblecito que está naciendo y creciendo sin hacer mucha bulla, es decir, despacio y con buena letra", dijo Lazo Murillo que tiene más de 10 años de vivir allí. A pesar del crecimiento que ha experimentado esta comunidad no cuenta con energía eléctrica. Pero eso no detendrá las fiestas nocturnas planeadas entre el 13 y el 16 de enero. Tampoco podrán faltar las pintorescas montaderas de toros en una barrera construida con caña de bambú. La fiesta arranca
con una misa que será celebrada por el párroco de Santo Domingo,
el Padre José Obregón, seguidamente se realizará una
diana, procesión, la misa, la fiesta taurina por la tarde y por
la noche la coronación de la reina de "Los Chinamos" acompañado
de los tríos de guitarras, mariachis y chicheros de la zona.
Músicos de 24 Quilates
Orlando Valenzuela Edgard Alfredo Alonso Sobalvarro es un minero más entre los 240 que forman la Cooperativa de Pequeños Mineros de Santo Domingo. Todos los días desciende en escaleras hasta el fondo de los túneles de la mina, ubicada por debajo del nivel del agua del río que pasa por la orilla de la ciudad, y con barra, pico y pala, extrae de las entrañas de la tierra la broza arcillosa que contiene partículas de oro que luego muele y procesa de la forma más artesanal del mundo. Pero Edgard Alfredo no es un minero común, pues desde hace más de treinta años su nombre saltó del anonimato para convertirse, junto a los nombres de otros cuatro muchachos, en los ídolos de la juventud de aquella época. Y no era para menos, ya que en 1970, él junto a Oscar Lino Paz y otros tres compañeros formaron el mejor grupo musical que ha tenido Chontales, “Los Dioses del Fuego”, los que con temas como “La que fue mi novia” y “Nos prometimos”, se mantuvieron en el primer lugar de las radioemisoras de Centroamérica, además de vender más de sesenta mil discos. Eran los días de los grandes grupos de rock, como los SM 70, Los Panzer, Los Clark’s de León, Los Átomos, Llama Viva, Poder del Alma, “Yerba” y otros. Edgard recuerda que en su familia, su abuelo era músico y tocaba el violín para hacer el fondo musical cuando las películas eran mudas, a principios del siglo pasado. La idea del conjunto nació cuando en 1965 formaron un grupo que se llamó “Los Torbellinos”, pero no tuvieron suerte, hasta que a finales de la década de los 60 fundaron “Los Dioses del Fuego”, que se dieron a conocer con baladas románticas que pegaron en la juventud. En total grabaron ocho canciones en cuatro discos de acetato, los que incluyen, además de los dos primeros hits, temas como “Citas Clandestinas”, “Por mi culpa”, “Semilla de marañón”, “Ella es”, “El día en que partiste” y “La noche de tu partida”. Lo interesante es que todos eran mineros y músicos empíricos, que a pesar de haber dado fama a Nicaragua, nunca recibieron ningún beneficio de su obra, por el contrario, siguen pisoteando sus derechos de autor. A sus 51 años, los sobrevivientes de “Los Dioses del Fuego” quieren resurgir del olvido, pero necesitan ayuda económica para comprar equipos, pues su trabajo como mineros sólo les da para comer. Si alguien está interesado en ayudarles, preguntar en Santo Domingo por “Quince bollos”, apodo que le pusieron a Edgard cuando estaba chavalo. “Lo que pasa es que mi papá se llamaba Marcelino, pero le decían ‘Chulino’, a mi hermano mayor le decían ‘Chelín’ y como yo era el menor, me decían la mitad del chelín, ‘Quince Bollos’”, relata con humor Las botas “tubo”
chontaleñas
José René es el jefe de una de las cinco zapaterías que hay en Santo Domingo, y además uno de los mejores conocedores del gusto de los campesinos. Por eso en su taller siempre hay disponibles para la venta diversos estilos de botas para el duro trabajo del campo. Él empezó a trabajar el cuero desde que tenía 10 años, como aprendiz de un taller particular, pero fue hasta los quince años cuando lo aceptaron como empleado regular en talleres de Santo Tomás y de Juigalpa, hasta donde llegó en busca de mejor suerte. Su tío, Alfredo Centeno, fue quien lo pulió y le enseñó todos los secretos de este oficio, que hoy constituye no sólo su fuente de ingresos, sino que también forma parte de la expresión artística de los artesanos chontaleños. Refiere don José René que su taller trabaja todo el año, pues en este lugar todo mundo usa botas, pero la mayor actividad es en mayo, Semana Santa y diciembre, porque son fechas en que los campesinos acostumbran estrenar. Además, dice
que cualquier estilo de botas, entre ellas las famosas polainas “Sandino”,
o también las “tubo”, las puede entregar en sólo un día,
por precios que oscilan entre los quinientos y seiscientos córdobas
el par.
Orlando Valenzuela
Sor Betania Peña, coordinadora del trabajo en este centro, explicó que este proyecto nació hace dos años y medio con fondos de Fades-Finlandia, y el apoyo de organismos nacionales como la Unión de Agricultores. Los alumnos de este centro son principalmente campesinos de todas las comarcas, que reciben formación por un año, asistiendo una semana completa de clases al mes, durante la cual pasan internos, y luego regresan a sus comunidades a aplicar los conocimientos recibidos para después volver al mes siguiente. Los temas en que se capacita a los estudiantes incluyen conservación de suelos, hortalizas, control de plagas, ganadería, medicina natural, nutrición, poscosecha, conservación de granos mediante la construcción de silos, espiritualidad, y una semana de organización comunitaria. En cambio, las mujeres reciben capacitación en nutrición, cuidados del niño, lactancia materna, hidroponía, salud preventiva, espiritualidad, y una semana de manualidades en especialidades que van desde floristería, costura y manualidades (elaboración de peluches, cojines, coronas para difuntos), hasta artesanía en tusas y pronto pastelería. Hasta el momento
se han preparado 40 mujeres y 15 hombres, y hay más doce en clase
actualmente. Además, informó que de las comarcas vecinas
y del casco urbano llegan más de treinta mujeres a recibir clases
de costura y bordado. Pero lo más interesante es que estas mujeres
con el trabajo que realizan van pagando su propia máquina, al momento
existen 52 que ya son dueñas de sus propias máquinas de coser
y trabajan en sus propias casas.}
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