Convenio
Byron Cole - Francisco Castellón
Señor Byron
Cole
León, octubre 11 de 1854
Muy señor
mío: Me impuse de las condiciones bajo las cuales puidiera Ud. hacer
venir doscientos hombres para el servicio de las armas Las hé
meditado, y habiendo Ud. expresado que admitian modificaciones, propongo
las siguientes:
1ª - Los hombres
habrán de alistarse, para todo el tiempo que dure la guerra, bajo
el título de "Falange democrática". Ellos nombrarán
los oficiales que deben mandarlos, bajo las órdenes del General
en Jefe del Ejército democrático, á quien estarán
enteramente subordinados; así como deben estar sujetos á
todo lo de organización y á las leyes penales de la ordenanza
vigente en los delitos ó faltas de disciplina.
2ª - Reconocerán,
respetarán y obedecerán como Director ó Presidente
de Nicaragua al que actualmente existe con el carácter de provisorio
ó el que establezca en lo sucesivo, sea cual fuere la persona que
ejerza este destino, con tal que no sea de la oligarquía granadina,
contra la cual luchan los pueblos.
3ª - La Falange
desembarcará dentro de cuarenta días, contados desde el 15
del corriente, en el puerto del Realejo ó en San Juan del Sur ,
según convenga, debiendo traer su correspondiente equipo de armas,
ó sean cincuenta rifles y ciento cincuenta fusiles de bayoneta;
todo á disposición del Gobierno y del General en Jefe según
va ducho en los artículos procedentes.
4ª - El Gobierno
asegura á los individuos que formen la falange, el rancho diario
de todoposte
y carne en cantidfad suficiente para el alimento, y al fin de la campaña
se les pagará todo el sueldo que devenguen durante ella, á
razón de dos pesos diarios al Comandante, que tendrá el título
de Coronel, de doce reales cada Capitán, de un peso diario cada
tenienete, y cuatro reales tambien diarios, cada sargento, cabo y soldado.
5ª - Cocluído
el tiempo de alistamiento, cada voluntario que sobreviva, ó los
legítimos sucesores de los que fallecieron en la campaña
sin distinción de rango, habrán de recibir un premio de dos
caballerias de tierra en varios puntos de los departamentos de Segovia
y Matagalpa, á elección del Gobierno, quien deberá
nombrar un comisionado ó Agrimensor, para medir dichos terrenos
y dar posesion a ellos los agraciados, quienes por su parte nombrarán
un procurador ó abogado del país que los represente.
6ª - Si la Falange
viniese cuando la campaña haya terminado, y el Gobierno de Honduras
la necesitase, prestará sus servicios á aquel Estado, bajo
las mismas condiciones, en concepto de ser amigo y aliado de Nicaragua;
bien entendido, que no viniendo dentro de los cuarenta días gozará
cada individuo una sola caballería de tierra de las dos, que expresa
el artículo 3ª.
7ª - Todo individuo
de la Falange, por el hecho de tomar armas para el servicio del Estado,
se considerará como ciudadano del país, tendrá los
mismos deberes y gozará de los mismos derechos y garantías
de que gozan los nicaragüenses, renunciando los fueros de sus domicilio
primitivo.
8ª - En este
concepto, el señor Byron procurará que los hombres que aliste
no tengan ninguna nota de infamia y sean de buena conducta é industriosos.
Tales son las modificaciones
que me ha parecido bien proponer al señor Byron, y si ellas fuesen
aceptadas, desearía se sirviera mandarme una copia integra de esta
carta, poniendo al pie su aceptación para mi gobierno.
También desearía
saber, si el señor Byron pudiera encargarse de traer un mortero,
con dos ó trescientos bombas, á un precio regular y un ingeniero
que lo maneje. Yo haría que se le pagase por el Tesoro Público,
el valor del mortero y bombas, con un premio de un veinticinco porciento,
y al ingeniero, doscientos pesos por dos ó tres meses. Si éste
viniese con la Falange, dentro de los cuarenta días que fijo arriba,
el sueldo comenzará á correrle desde el día de su
salida de San Francisco; y si la guerra estuviese terminada, formaríamos
un arreglo, para que se encargase de la instrucción de la artillería.
En fín, necesitamos
pólvora, y yo compraría de cuenta del Estado, cien quintales
á principal y costos, con un premio equitativo. Otro tanto digo
respecto á una cantidad de plomo, que necesito igualmente.
Deseo lo pase Ud.
bien, y que mande á su afectísimo s.s.q.s.m.
Francisco Castellón
Adoptadas de las
bases contenidas en este documento, bajo la condición y en los términos
que expresa el convenio, celebrado en esta misma fecha.
León, diciembre
28 de 1854.
(L.S.) - Byron Cole
Testigo: - G. Morton.
Señor don
José María San Martín
Presidente del Estado
del Salvador
León, junio 30 de 1855
Mi siempre apreciado
amigo:
He tenido la complacencia
de recibir la grata carta de Ud. datada el 21 del mes que fina, contestación
á la mía de 8 del mismo.
Ayer entró
en esta Ciudad, de regreso de Granada, el señor Presbítero
Alcaine, Comisionado de ese Supremo Gobierno; y según me ha informado,
ninguna diferencia ha podido obtener de parte del Gobierno de Granada.
Parece que aquellas gentes se han enfatuado mucho con las pocas ventajas
que han adquirido sobre nuestras armas, y que se han alucinado aún
más con la reciente invasión de (Guatemala) por López,
y la llegada de Guardiola, en quien fijan todas sus esperanzas. Guardiola
llegó casi á un tiempo con el señor Alcaine, y desde
que oyó decir que se trataba de ajustar la paz, manifestó
que él no había venido á tratar de esto, sino á
pelear.
Las bases que presentó
el señor Alcaine para un arreglo, no podían ser mas ventajosas
para el partido de Granada; pero no entraron ni en pláticas á
este respecto, poruqe á todo oponen la dignidad y los fueros de
la potestad legítima, de que no quieren prescindir. El señor
Alcaine redujo mis proposiciones á sólo recabar una amnistía
general para los delitos politicos; pero aún esto lo rechazaron
como un ejemplo pernicioso á la moral pública. De todo creo
que informará á Ud. el señor Alcaine en las comunicaciones
que le remite por este correo.
Entre tanto, me permitirá
llamarle la atención sobre el contenido impreso, que acompañó
á Ud. en el cual verá descubierta la trama de las combinaciones
entre el gabinete de Guatemala y el Partido de Granada. Piense Ud. seriamente
sobre el porvenir de Centro América, si el éxito de
esas combinaciones fuere coronado, como prometen los innovadores.
El suceso que ha
tenido la comisión del Padre Alcaíne es triste al par que
satisfactorio para mí, Triste porque veo malogrados los nobles esfuerzos
de Ud. Satisfactorio, porque ya se convencerá Ud. de que no soy
yo, no es el gobierno provisorio el que ha puesto abstáculos para
la paz que por tanto suspiran los pueblos. Me considero suficientemente
justificado ante Ud. y ante los demás hombres de orden. La guerra
seguirá con todos sus estragos; pero la responsabilidad pesará
solamente sobre aquellos, que engreídos ó fascinados por
el falso brillo de las armas, han preferido el honor aparente de triunfos
efímeros á la gloria positiva é inmortal, que se adquiere
contribuyendo á restablecer la paz y la concordia entre pueblos
y hermanos desavenidos.
Deseo á Ud.
toda suerte de properidades; y mientras, me repito como siempre su más
invariable amigo seguro servidor q.b.s.m.
Francisco Castellón
Señor don
José María San Martín,
Presidente del Estado
del Salvador
León, julio 13 de 1855
Mi muy estimado amigo:
Llegó á
mis manos la favorecida fecha 5 del corriente contestación á
la mía del 23 del pasado.
Por la que escribí
á Ud. posteriormente y por los informes del Padre Alcaíne,
se habrá impuesto ya el resultado de la mediación de ese
Supremo Gobierno, por parte del de Granada, no obstante el vivo interés
con que el señor Alcaine procuró corresponder á la
confianza de Ud. y á las esperanzas de los buenos nicaragüenses,
que desean la paz, la unión y el progreso de su patria. el Gobierno
de Granada descansa en las promesas de Guatemala; y Guatemala parece que
no quiere sino llevar adelante su antiguo plan de dominación absoluta,
porque cree llegada la época de realizarlo con buen éxito,
al favor de las escisiones de Honduras y Nicaragua.
No puede presentarse
el negocio bajo un punto de vista más claro. Se ha querido
hacer creer que los auxilios prestados por el Presidente Cabañas
al gobierno provisorio de León, tenían por objeto, más
ó menos directo, el que verificado un cambio de administración,
se organizasen nuevas hostilidades contra Guatemala; y con este pretexto
ni se hizo la paz con Honduras, ni se ha procurado de buena fe la cesación
de la guerra de este Estado, puesto que, en vez de coadyuvar á los
buenos oficios de Ud. se ha atizado la hoguera con nuevos combustibles
como Guardiola y los oficiales despachados de Guatemala para Granada.
He dicho que es un
pretexto de que se ha valido el Gabinete guatemalteco, poruq en realidad
no se ha pensado aquí en organizar nuevas hostilidades contra Guatemala,
así como es falso que los auxilios de Honduras influyan en la prolongación
del desorden y de la guerra civil de este Estado. Para persuadirse de esta
verdad, hasta observar la conducta que nosotros hemos guardado y la que
ha seguido el Gobierno granadino. Este, identificado empeñó
en sostener la guerra, porque su fin es exterminar á los hombres
que teme por su popularidad ó por su influencia en los negocios
públicos.
Nosotros, que sólo
aspiramos á un Gobierno de leyes, para tener la seguridad de no
ser molestados, ni vejados como lo fuimos, hemos buscado la paz por todos
los medios posibles , desmintiendo con esto, las imputaciones que se nos
hacen de haber pensado ó estar pensando en organizar nuevas hostilidades
contra Guatemala. A pensar, como se dice, habríamos obrado de otra
manera. El que las hace la imagina, según dice el adagio; y á
vista de todo lo que ha pasado y está pasando, me creo autorizado
para juzgar, que la politica de Guatemala es la que influye en la prolongación
del desorden y de la guerra civil en Nicaragua y Honduras; y que su objeto
más o menos directo es la centralización del Gobierno, bajo
el sistema que se halla organizado actualmente en México. Será
esto posible? Sí; aunque ha de costar algunos sacrificios más.
Pudieramos impedirlo uniendo los esfuerzos del Salvador y Honduras á
los del partido llamado democrático, que es la mayoria de este Estado.
ud. me dispensará la libertad que me tomo, al emitir esta opinión
en el seno de la confianza y de la amistad.
Guardiola, según
algunos desertores de Managua, que se nos han presentado en estos días,
salió el 17 con trescientos sesenta hombres para Matagalpa,
llevando armas y otros elementos de guerra, con el fin de engrosar la fuerza
para invadir á Honduras. esto acaba de demostrar, que la posicion
de los granadinos no es ventajosa. Si estuvieran fuertes para atacarnos,
no lo habrían escusado. Van á buscar aventuras a Honduras,
en donde talvez sufran un chasco. Guardiola les ha ofrecido auxiliarlos
luego que ocupe el Departamento de Choluteca, sin acordarse de que de haber
traido á morir sin gloria á una multitud de hondureños
en el territorio de Nicaragua. Por nuestra parte, se toman medidas para
ver de qué manera se impide la agresión.
Nuestra expedición
a Rivas se desgració por varias causas; pero costó bien cara
á los granadinos pues tuvieron más de cien muertos y un considerable
número de heridos; cosa que parece exageración, pero se confirma
por varios conductos. Este descalabro lo hicieron sólo sesenta americanos,
que son los que presentaron á dar sus servicios al Gobierno provisiorio,
en calidad de colonos; ochenta hombres de este Departamento, que acompañarón
á aquellos, se retiraron casi sin entrar en acción, porque
el marco de la navegación los tenía muy abatidos. Casi es
probable que cincuenta americanos, que han quedado, (murieron diez en la
accion), no continúen sirviendo por ciertos motivos ocurridos últimamente;
pero si hubiesen de continuar, no dude Ud. que tomaré en tiempo
las precauciones más prudentes para poner á salvo, como Ud.
dice, la integridad y soberanía de Nicaragua y de todo Centro América.
Deseo la buena salud
de Ud., y que mande con entera confianza á su invariable amigo s.s.b.s.m.
Francisco Castellón.
Señor Presidente
don José María San Martín
León, julio 27 de 1855.
Mi estimado amigo:
Es en mis manos
la apreciable de Ud., fecha 19 del que cursa contestación á
la mía del 30 de junio último.
Tiene Ud. razón
de darme el pésame por el infructuoso éxito de la mediación
del Gobierno del Salvador. Yo lo doy á Ud. sinceramente, por la
parte que le toca, y deso que Ud. pueda preservar ese Estado libre de las
calamidades que le esperan, luego que este Estado y el de Honduras sucumban
á los esfuerzos combinados de Granada y Guatemala, en cuyo triunfo
debe perder naturalmente toda la familia centro américana.
Guardiola sigue en
Matagalpa reclutando gente; no sabemos si será para obrar sobre
Chinandega ó sobre Choluteca. A mi juicio obrará de preferencia
sobre este último punto, cuando sepa los progresos que hace la facción
de López protegida por Carrera.
El cólera
ha invadido el Departamento de Granada, en donde hace terrible estragos.
Por esta razon, sin duda, es que hasta hoy estamos gozando de la dicha
de ver prorrogarse el statu quo establecido por hecho, desde el mes de
febrero último. Ojalá que la situación, en que se
hallan los granadinos, les haga conocer necesidad de poner término
a la guerra por medio de una reconciliación fraternal, honrosa y
conveniente para ambas partes.
Usted ha creído,
que la medida de tomar al servicio del ejército democrático,
los américanos procedentes de California, era una medida extrema.
Pero , que otro Partido nos queda cuando el Gobierno de Granada rehusa
la paz, el de Guatemala nos hace la guerra abiertamente en combinación
con aquel, y el del Salvador nos abandona anuestra propia suerte? Es preciso
que Ud. se ponga en lugar de los que sufren; en lugar de aquellos, cuyas
cabezas se piden, para saciar la sed de venganza, que respiran los escariadores
de carne humana, para que nos haga la debida justicia. Si nosotros pudiéramos
contar con la protección de Ud., no tendriamos que ocurrir esas
medida extremas. Aún es tiempo de que Ud. medite y se resuelva.
De su resolución depende el porvenir de Honduras y Nicaragua y de
toda América Central.
Adios mi caro amigo;
sea Ud. feliz y no dude del inalterable afecto, con que soy su muy obediente
seguro servidor.
q.b.s.m.
Francisco Castellón
Señor don
José María San Martín,
Dignísimo
Presidente del Estado del Salvador
León, agosto 25 de 1855.
Mi siempre estimado
amigo:
He recibido la favorecida
de Ud. datada el 14 del mismo que cursa, relativamente al contenido de
las mías del 3 del mismo mes y del 27 del anterior.
Piensa Ud. todavía
en que se conseguirá la paz, en fuerza de las circunstancias aflictivas
del cólera. Si así pensara el Gobierno de Granada, no habría
ya que desear, pues por mi parte me hallara siempre dispuesto a procurar
esa paz tan deseada. talvez estas son ciertamente la circunstancias en
que la mediación del Supremo Gobierno de ese Estado podría
emplear con buen éxito el objeto de su tierra y patriótica
solicitud. Piense Ud. y resuélvase, pero resuelvase pronto, poruqe
mas tarde será más dificil que antes.
Por el parte que
impreso acompaño á Ud. se impondría de la completa
derrota que el 18 del actual sufrió en el Sauce la fuerza legitimista,
en que inquietaba la frontera de Honduras, al mando del general Guardiola;
triunfo que nos ha costado bien caro, pues hemos perdido al benemérito
general Muñoz. Mi júbilo, mezclado con las amargas lágrimas
que me ha arrancado tan terrible desgracia, forma un contraste inexplicable,
aunque adorando, como adoro, los inescrutables designios de la Providencia,
me hallo enteramente resignado á las justas determinaciones de su
voluntad imnipotente. No carezco de buenos jefes para reemplazar al General
Muñoz; pero si pudiera obtener de Ud. uno de los que Ud. tiene de
su mayor confianza, me atrever1a a solicitarlo, con la esperanza de reparar
por este medio la pérdida de un jefe tan distinguido por sus relevantes
cualidades y eminetes virtudes.
Me acuerdo haber
dicho á Ud., que los américanos no continuarían en
servicio del Estado por ciertas circunstancias. en efecto, procuré
alejarlos cuanto me fué posible de nuestra escena pero desgraciadamente
una turba de hombres incautos y desesperados de la situación, se
hán agregado a ellos y han organizado una nueva expedición
para san Juan del Sur. No sé cual sea el éxito de esta expedición;
pero deseo, que sea cual fuere, Ud. esté persuadido que no debe
temer nada de esa expedición.
El Gobierno de Costa
Rica ha dirigido serios reclamos al de Granada sobre la violación
del territorio perpetrada por una partida que se introdujo a dicho territorio
en persecución
.
Versión
internet: Eduardo Manfut P.
Historia
de Nicaragua, Sucesos del Siglo 20
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