He recorrido mi Río San Juan de Nicaragua por décadas,
así como mis tatarabuelos lo hicierón.
I
En la obra monumental
en que relata su viaje al Nuevo Mundo de 1799 a 1804, Alexander Ven Humbolt
señala nueve posibles rutas de canal interoceánico y hace
ver la necesidad de exploraciones y estudios científicos para decidir
cuál era la más ventajosa, ya que hasta esa época
sólo se habían hecho estudios incompletos de algunas de ellas.
Entre esas rutas
señala la de Nicaragua a la que asigna el primer puesto, y la de
Panamá a la que asigna el cuarto después de las de Atrato
y de Tehuantepec.
Un verdadero estudio
comparativo de las varias rutas de canal no fue hecho sino muchos años
después, pero la ruta de Panamá fue explorada en 1827 por
Lloyd y Falmare, en 1831 por Peacock y en 1844 por Garella, y la de Nicaragua
en 1837 por Baily, en 1848 por Oersted y en 1850 por Childs. Además
de estas exploraciones hubo muchos proyectos que utilizaron datos anteriores,
pudiendo citarse en Nicaragua los del Príncipe Luis Napoleón
en 1846, de Squier en 1849 y de Belly en 1858.
El 19 de Marzo de
1866 el Senado americano aprobó una resolución en que pedía
al Secretario de Marina toda la información disponible sobre las
rutas de canal. El informe fue preparado por el Contralmirante Charles
H. Davis, el mismo que en 1857 comandaba la corbeta St. Mary´s y
a quien se rindió William Walker después del fracaso de
su expedición a Nicaragua. En el Informe se dice que no existen
datos suficientes para determinar la mejor ruta de un canal y que sería
conveniente se hicieran las exploraciones necesarias para ello, aunque
se expresa cierta preferencia por el istmo de Darién.
En 1896 el Presidente
Grant ordenó al Comodoro Daniel Ammen, Jefe de la Oficina de Navegación,
la organización de expediciones a las posibles rutas de canal. La
expedición a Nicaragua fue encabezada primero por el Comandante
Alexander F. Crosman, luego por el Comandante Edward P. Lull, a quien acompañaron
Aniceto G. Menocal como Ingeniero en Jefe y Maximiliano Sonnenstern, al
servicio del Gobierno de Nicaragua. Esa exploración se practicó
en 1872 y 1873 y como resultado de ella se elaboró un proyecto de
canal que sustituía el curso del San Juan por un Canal artificial
desde la boca del San Carlos a San Juan del Norte, y del Lado del Pacífico
utilizaba la ruta del Río del Medio en vez del Río Las Lajas
que había escogido Childs. El costo de ese canal, incluyendo un
25% para imprevistos, fue estimado en $ 65,722.147.
* Este artículo
fue publicado en la Revista de la Academia de Geografía e Historia
de Nicaragua, Tomo XXXVI, año 1969, pp. 39 - 58.
ALEJANDRO MONTIEL
ARGUELLO
La ruta de Panamá
fue también estudiada por Lull y Menocal, estimando el costo de
ese proyecto en $ 94,511.360.
Esos datos y los
de otras rutas fueron sometidos a la Comisión del Canal Interoceánico
compuesta del Almirante Ammen, el Brigadier General Andrew A. Humphreys,
Jefe de Ingenieros del Ejército y C.P. Patterson, superintendente
del Estudio de Costas, quienes unánimemente decidieron el 7 de Febrero
de 1876 que la ruta de Nicaragua ofrecía mayores ventajas y menores
dificultades que todas las otras, desde el punto de vista técnico,
comercial y económico.
II
Una sociedad francesa
se interesó por la construcción de un Canal Interoceánico
por Panamá, cuya concesión había sido otorgada en
1878 al Teniente Lucien Napoleón - Bonaparte Wyse, hijo ilegítimo
de la princesa Leticia, hija de Luciano Bonaparte, Wyse había explorado
las rutas Darién Atrato, Darién, San Blas y Panamá
y para hacer la escogencia definitiva se convocó a un Congreso que
se inauguró en París el 15 de Marzo de 1879.
La delegación
más numerosa era la francesa presidida por Ferdinand de Lesseps,
el constructor del canal de Suez, y entre los miembros del Congreso había
un pequeño número d ingenieros y una gran mayoría
de promotores, industriales, políticos y funcionarios públicos.
A pesar de que la comisión técnica del Congreso estimó
que la ruta de Nicaragua era la más económica, en la sesión
plenaria de clausura se aprobó la proposición de Lesseps
recomendando la construcción de un canal a nivel por Panamá.
La resolución
del Congreso de París no disminuyó sino más bien acrecentó
el interés del Gobierno y del público de los Estados Unidos
por la construcción del Canal de Nicaragua bajo control americano
y sin ingerencia de otros países, abrogándose o modificándose
el tratado Clayton - Bulwer de 1850 que prohibía ese control exclusivo.
Un grupo de americanos,
entre ellos el Capitán Seth Ledyard Phelps, el Contralmirante Ammen
y Aniceto G. Menocal, organizaron en 1879 una compañía para
la construcción del canal por Nicaragua, formando parte de ella
el ex Presidente Grant. Menocal vino a Nicaragua e investigó nuevamente
la ruta canalera decidiendo que era mejor la ruta Las Lajas propuestas
por Childs que la del río del Medio que él mismo había
aprobado en 1875 y que el canal artificial para sustituir el curso del
río San Juan en la parte cercana a su desembocadura en el Atlántico
debía de ser más largo de lo antes proyectado, partiendo
de Ochoa y siguiendo el valle del río San Francisco, con lo cual
se reduciría el número de exclusas de 21 a 7 y la longitud
total del canal de 180 millas a 169. El Gobierno de Nicaragua otorgó
una concesión para la construcción del canal pero ella caducó
por no haberse iniciado los trabajos antes del 30 de Septiembre de 1844
que era el plazo fijado.
III
No habiendo tenido
las negociaciones con Inglaterra sobre el tratado Clayton - Bulwer,
los Estados Unidos resolvieron entenderse directamente con Nicaragua y
el 1ro de Diciembre de 1884 se firmó el tratado Zavala Frelinghuysen,
por el cual los Estados Unidos se comprometían a comenzar la construcción
dentro de dos años del canje de las ratificaciones y a completar
diez años después de haberla comenzado.
Sometido ese tratado
al Congreso Americano por el Presidente Arthur, recibió 32 Votos
a favor por 22 en contra, por lo que no obtuvo los dos tercios necesarios
para su aprobación, y aunque se introdujo una moción para
reconsiderar el tratado antes de que se tomara una resolución, vino
la toma de posesión del Presidente Cleveland y éste
ordenó que se retirara el tratado del Senado. La razón de
ese retiro era que Celveland difería en política canalera
de sus antecesores y deseaba implantar una más conciliadora y menos
agresiva, tal como se desprende de su primer mensaje anual al Congreso,
en que al propugnar por un canal internacionalizado, dice: “Cualquier vía
que sea construida debe ser para beneficio del mundo; un depósito
de confianza para la Humanidad; apartado de la posibilidad de dominación
por una sola potencia; y que no sea invitación para hostilidades
o un botín para la ambición guerrera”.
Esa misma política
conciliadora seguía el Presidente Cleveland en cuanto al tratado
Clayton - Bulwer, criticando por boca de su Secretario de Estado Richard
Olsen la actitud de Frelinghuysen que había intentado conseguir
el control del canal por el tratado de Nicaragua de 1884, en los siguientes
términos: “Si el cambio de condiciones hace ahora incaplicables
ó dañinas las estipulaciones que antes se consideraron como
ventajosas, el remedio no está en negar la existencia del
tratado o en mal interpretar sus disposiciones, sino en una solicitud directa
y franca a la Gran Bretaña para la reconsideración de la
cuestión en su totalidad”.
A R T I C U L O S
H I S T O R I C O S
IV
Descartada la intervención
del Gobierno americano en la construcción canal, mediante la no
aprobación del tratado Zavala Frelinghuysen y la implatación
de la Política conciliadora del Presidente Cleveland, el Contralmirantre
Ammen, Menocal y otras personas más organizaron una nueva asociación
provisional y Menocal fue enviado a Nicaragua para gestionar una concesión.
Esa concesión
fue firmada el 23 de Marzo de 1887 y en ella se estipuló que Nicaragua
recibiría el 6% de todas las acciones, bonos o cualesquiera otras
seguridades que emitiera la compañía, con un valor no menos
de $ 4,000,000.
Además, como
todavía no había sido resuelta por el Presidente Cleveland
la cuestión entre Nicaragua y Costa Rica respecto a los derechos
que en cuanto al canal confería a la última el tratado Jerez
- Cañas, Menocal negoció con el Gobierno de Costa Rica y
prometió a éste el 1 ½% del total de las seguridades
que emitiera la Compañía, con un valor no menor de $ 1,500.00.
En el laudo del Presidente Cleveland del 22 de Marzo de 1888, quedó
establecido que el tratado Jerez - Cañas no daba derecho a Costa
Rica a ser parte en las concesiones de canal ni a participar en sus beneficios.
El 4 de Mayo de 1889
fue organizada la Maritime Canal Company of Nicaragua, con un capital de
$ 100,000,000 y autorización para emitir $ 150,000,000 en bonos
al 5%, siendo su Presidente Mr. Hiram Hitcheock.
Para hacer el trabajo
de construcción se organizó la Nicaragua Canal Construction
Co. Con un capital de $ 12,000,000. Su Presidente era el ex Senador Warren
Miller y Menocal el Ingeniero Jefe.
El 8 de Junio de
1889 comenzaron los estudio para la preparación del proyecto final,
en el cual se incorporaron varias modificaciones, tales como la construcción
de varios pequeños lagos artificiales en el curso del canal artificial
en el lado del Atlántico y la de una exclusa en la Flor, en el istmo
de Rivas, para inundar parte del Valle del Río Grande.
Los trabajos comenzaron
el 9 de octubre de 1889 y en pocos meses ya se había construido
un rompeolas en el puerto de San Juan del Norte; dragado parte de la desembocadura
de San Juan; construido muelles, depósitos y casas para la habitación;
instalado líneas de telégrafo y teléfono entre San
Juan del Norte y el Castillo; dinamitado parte de los rápidos de
Machuca; y construido un ferrocarril de 11 ½ millas de largo, paralelo
a la línea del canal. Al año siguiente se adquirió
gran parte del equipo usado por la American Contracting and Dredging Co.
En los trabajos del Canal de Panamá que ya se encontraban paralizados
por la quiebra de la compañía francesa, y en fin, todo parecía
marchar satisfactoriamente.
Sin embargo, la
Maritime Canal Company of Nicaragua se encontraba escasa de fondos, y como
el capital privado se mostraba temeroso de arriesgarse en la empresa, se
recurrió a solicitar ayuda económica al Gobierno americano.
El 10 de Enero de 1891, John Sherman, Senador por Hhio, presentó
un proyecto autorizando al Gobierno para garantizar una emisión
de bonos de la compañía por $ 100,000,000, pero el temor
de que tal garantía constituyera una violación del tratado
Clayton - Bulwer, hizo que ella no fuera aprobada.
Mientras tanto la
opinión pública en los Estados Unidos se había entusiasmado
con la construcción del Canal por Nicaragua. El 15 de Diciembre
de 1891 la Cámara de Comercio de New York emitió una resolución
solicitando al Gobierno la aprobación de la garantía de los
bonos de la Compañía. El Gobernador de California convocó
una Convención en St. Louis en Junio de1892, a la cual asistieron
300 delegados de 30 Estados y Territorios. El 30 de Noviembre del mismo
año se celebró otra Convención Nacional en New Orleans,
con 600 delegados de todos los Estados y Territorios.
Antes tales actividades,
el mismo Senador Sherman presentó otro proyecto el 23 de Diciembre
de 1892, a fin de que el Gobierno comprara $ 80,500,000.00 de acciones
de la Compañía, pero ese proyecto tampoco logró ser
aprobado.
En vista de esas
negativas, y ante la imposibilidad de conseguir ayuda financiera del público
sin la garantía del Gobierno, el 30 de Agosto de 1893 la Nicaragua
Canal Construction Co. Entró en quiebra. La Maritime Canal of Nicaragua
sobrevivió a ese fracaso y en 1895 organizó una nueva compañía
subsidiaria para la construcción, pero ésta no llegó
a hacer ningún trabajo.
V
En ese mismo año
de 1895 se había presentado al Congreso Americano otro proyecto
para ayudar a la construcción del canal, pero después de
muchas discusiones y reformas lo que se aprobó fue la creación
de un cuerpo de ingenieros conocido como United States Nicaragua Canal
Board, y más comúnmente, como Comisión Ludlow.
Esta comisión
estaba integrada por el Teniente Coronel William Ludlow, el Ingeniero Naval
Modercai T. Endicott y el Ingeniero Civil Alfred Noble. Ellos estudiaron
la ruta de Nicaragua en Mayo y Junio de 1895 y estimaron el costo de la
Construcción del Canal en $ 133,472,893.00, pero recomendaron emprender
estudios más completos.
Durante casi dos
años no se hizo nada en ese sentido, pero en Junio de 1897 el Presidente
Mckinley nombró la Comisión del Canal por Nicaragua (Nicaragua
Canal Comission) más conocida con el nombre de Comisión Walker
por estar encabezada por el Contralmirante John G. Walker. Los otros miembros
de esta Comisión fueron Lewis M. Aupt, profesor de ingeniería
de la Universidad de Pensylvania y el Capitán O.M. Carter del Cuerpo
de Ingenieros del Ejercito, reemplazado poco después por el Coronel
Peter C. Hains, del mismo Cuerpo. La Comisión comenzó sus
estudios en Diciembre de 1897 y los termino en Febrero de 1899, y como
resultado de ellos recomendó numerosas modificaciones a los proyectos
de Menocal y Ludlow, estimando el costo total de la obra en $ 118,113,790.00,
sin incluir intereses y gastos de administración.
Aún antes
de terminar sus estudios la Comisión había hecho saber sus
intenciones de recomendar la construcción del canal por Nicaragua,
y con esa base, en Mayo de 1898 el Senado Americano adoptó una resolución
invitando a la Maritime Canal Company of Nicaragua a hacer una oferta para
la venta de su concesión y de todos sus demás bienes. La
compañía pidió un precio de $ 5,500,000.00 y en Junio
del año citado el Senador John Tyler Morgan, de Alabama, introdujo
un proyecto para la adquisición de la compañía y la
construcción del canal.
Este proyecto fue
recibido con gran entusiasmo porque el interés en una comunicación
interoceánica se había acrecentado por el viaje del acorazado
Oregón que zarpó de San Francisco el 19 de marzo de 1898
por una ruta del Cabo de Hornos y no llegó a Key West sino el 26
de Mayo, recorriendo una distancia de más de 13,000 millas, aunque
todavía en tiempo para participar en la batalla naval de Santiago
contra la escuadra española.
El proyecto contaba
además con la simpatía del Presidente Mckinley, quien en
sus mensaje del 6 de Diciembre de 1897 había dicho al Congreso:
“ Una cuestión de gran importancia para nuestro país, y cuya
apreciación va en aumento por parte del pueblo, es la realización
de la gran vía de comercio entre el Atlántico y el Pacífico
conocida con el nombre de Canal de Nicaragua. Su utilidad y valor para
el comercio americano son universalmente reconocidos...” La importancia
estratégica del canal, ya demostrada por el viaje del Oregón,
fue reconocida por el Presidente Mckinley en su mensaje del año
siguiente en que dice: “ Que la construcción de tal vía marítima
es ahora más indispensable que nunca para la íntima y fácil
comunicación entre nuestras costas oriental y occidental que demandan
la anexión de las Islas Hawai y la esperada expansión de
nuestra influencia y comercio en el Pacífico; y que nuestra política
nacional pide ahora más imperativamente que nunca su control por
este Gobierno, son proposiciones que no dudo el Congreso apreciará
debidamente y actuará sabiamente de acuerdo con ellas......”
El debate sobre el
proyecto de Morgan para la adquisición de la Maritime Canal Company
of Nicaragua se produjo en el Senado en Enero de 1899, y el 21 de ese mismo
mes fue aprobado por 48 votos contra 6 pasando a la Cámara de Representantes.
Allí encontró
una fuerte oposición encabezada por el Representante William Peter
Hephurn, de Iowa, Presidente del Comité sobre Comercio Interestatal
y Extranjero, e inspirada por William Nelson Cromwell socio del a firma
de Abogados Sullivan y Cromwell.
Los motivos de ambos
eran completamente distintos, pues los de Hepburen eran su rivalidad personal
con el senador Morgan, ambos partidarios ardientes del Canal por Nicaragua
y que se disputaban a toda costa ser los autores del proyecto para su construcción;
en cambio, Cromwell se inspiraba e motivos más egoístas,
pues su firma de abogados representantes en los Estados Unidos a la compañía
francesa del canal por Panamá, la cual planeaba desde entonces la
venta de su concesión al los Estados Unidos.
Los principales
argumentos de la oposición fueron : El primero las dudas sobre la
validez del título de la Maritime Canal Company of Nicaragua, pues
aunque si concesión no expiraba sino el 9 de Octubre de 189, el
gobierno de Nicaragua había otorgado el 31 de Octubre de 188 una
promesa de contrato para después de la expiración de esa
concesión, a favor de Edward Eyre y Edward F. Cragin, quienes representaban
el sindicato conociendo con el nombre de Grace Eyre – Cragin, que parecía
contar con el apoyo financiero de William R. Grace, John A. McCall, Warner
Miller, John Jacob Astor, George Westhinghouse, Darius O. Mills, Levi P.
Morton y G. T. Bliss.
Además, la
Maritime canal Company of Nicaragua había cedido en 1894 sus
derechos de transporte interno a la Nicaragua Mail Steam Navegation and
Trading Co., y esta a su vez a la compañía inglesa Atlas
Steamship Co. Ltd..
El segundo argumento
contra la compra de la concesión, era que la fortificación
del canal provocaría un conflicto con Inglaterra por estar en posición
al Tratado Clayton – Bulwer y estar todavía pendientes las gestiones
para su modificación.
La parte básica
del dictamen emitido sobre el proyecto por el Comité dirigido por
Hepburn, dice así : <<El proyecto del senado .... propone
modificar la constitución de la Maritime Canal Company, luego reorganizar
la compañía por el nombramiento de una mayoría de
la junta directiva por el Presidente de los Estados Unidos, y luego usar
esa compañía como su agente para la construcción y
operación del canal.
(Los Estados Unidos)
llevarán todas las responsabilidades y cargos. Sin embargo, compartirían
los beneficios pecuniarios con otros accionistas, a cuyas acciones le dará
valor, adelantado todo el dinero que será usado.... Si el gobierno
iniciara sus esfuerzos pagando $ 5,000,000.00 a la Maritime Canal Company,
$ 6,000,000.00 en acciones a Nicaragua y $ 1,500,000.00 en acciones a Costa
Rica, no habrimos con ellos las puertas a las demandas del sindicato Cragin
– Eyre, la Atlas Co. Y a todas las otras personas especulativas y emprendedoras,
ratifícales y naturales que han estado jugando con concesiones canaleras
con más o menos actividad durante el último medio siglo!.
El mejor camino para los estados Unidos parecería ser el de negociar
con Nicaragua y Costa Rica directamente...>>
Como se ve, el dictamen
del comité no era en contra del canal por Nicaragua sino únicamente
de la forma en que había sido planteado por Morgan.
La cámara
de los representantes no aprobó el proyecto, pero Morgan, no dándose
por vencido, lo agregó como una reforma a La ley de Ríos
y Puertos que ya había pasado por la Cámara de representantes,
logrando la aprobación de esa reforma en el senado por una votación
de 50 a 3.
Para resolver el
impase, se formó una Comisión de representantes y senadores,
en la cual los primeros mantenían el criterio de que era necesario
crear una nueva Comisión que investigara, no sólo la ruta
de Nicaragua, sino todas las otras posibles, rutas del canal, mientras
que los segundos insistían en el proyecto de Morgan. Como se acercaba
la fecha del receso del Congreso sin llegarse a un acuerdo, entraron en
juego intereses partidaristas, ya que los Republicanos que tenían
la mayoría en ambas cámaras deseaban la aprobación
de la Ley de Ríos y Puertos, y entonces los senadores republicanos
retiraron su apoyo a la enmienda de Morgan para conseguir la aprobación
de la ley, y votaron por la creación de la Comisión para
la investigación de las varias rutas canaleras. La fecha de la ley
creadora de la Comisión fue el 3 de marzo de 1899.
VI
La nueva comisión,
usualmente conocida con el nombre de Segunda Comisión Walker, fue
integrada en junio de 1899 y se componía de los mismos tres miebros
de la primera (Walker, Haupt y Hains), más los Ing. Civiles Alfred
Noble, William H. Burr y George S. Morrison, el Teniente Coronel Oswald
H. Erst del cuerpo de ingenieros, el ex senador Samuel Pasco, y el economista
Emory R. Jonson.
Se dice que por influencias
de Cronwell la comisión resolvió dirigirse primeramente a
Europa a estudiar un plano y archivos de la compañía francesa
del canal de Panamá y a observar el funcionamiento de los canales
de Kiel, del mar del Norte y de Manchester.
Aún antes
de que la comisión hubiera iniciado sus estudios sobre el terreno
en Panamá y Nicaragua, en Diciembre de 1899 el representante Willilam
P. Hepburn presentó un proyecto para la construcción del
canal por Nicaragua, y al argumento opuesto por otros legisladores
de que aún no se conocía el dictamen de la segunda comisión
Walker, contestó que no había necesidad de esperarlo porque
las ventajas de la ruta por Nicaragua ya habían sido reconocidas
en los repetidos informes de las anteriores comisiones.
El proyecto de Hepburn
fue aprobado en la Cámara de Representantes el 2 de marzo de 1900
por una votación de 224 contra 36, pero al ser pasado a la Cámara
del senado su tramitación sufrió atrasos y no llego a ser
puesto a votación antes del receso del Congreso.
En el mes siguiente
se celebró la convención Nacional republicana y en ella se
aprobó la plataforma en que se decía << Estamos en
favor de la construcción, control y protección de un canal
istmico por el gobierno de los Estado Unidos>>. En su plataforma de 1896,
el partido republicano había expresado explícitamente su
preferencia por la ruta de Nicaragua. Al decir que <<...... el canal
por Nicaragua debe ser construido, poseído y operado por los estados
Unidos>>. No se sabe precisamente el origen del cambio en la reacción
de las plataformas, aunque desde esa época se ha atribuido a la
influencia de un donativo de $ 6,000,000.00 que Cronwell hizo para la campaña
republicana.
Por otra parte,
la plataforma democrática propugnaba por << la inmediata construcción,
propiedad y control del canal por Nicaragua>> y acusaba a los republicanos
de insinceridad, porque habiendo tenido mayoría en el Congreso,
no habían aprobado los proyectos de ley que autorizaban su construcción.
En Noviembre del
mismo año 1900 la segunda comisión Walker sometió
su primer informe, en el cual decía que <<... es de opinión
que la ruta más practicable y factible es la conocida como ruta
de Nicaragua>>.
Preparando las bases
diplomáticas para la construcción el primero de Diciembre
de 1900 se firmó un protocolo entre el secretario de estado Jonh
Ay y el Ministro de Nicaragua en Washington Luis F. Corea, en el cual se
combino que << cuando el Presidente de los estados Unidos está
autorizado por una ley para adquirir control de la parte del territorio
perteneciente ahora a Nicaragua que pueda ser conveniente y necesario para
construir y proteger un canal desde un punto cerca de San Juan del Norte
en el Mar caribe, vía el Lago de Nicaragua hasta Brito en el Océano
Pacífico, ellos mutuamente se obligan a entrar en negociaciones
para establecer el plan y los abre la propiedad y control del canal proyectado.
Un protocolo similar fue también firmado por el secretario de Estado
con el Ministro de Costa Rica en Washington.
Cuando se abrieron
las sesiones de 1900 el éxito parecía seguro pero habían
muchos otros asuntos que tratar y se había iniciado una campaña
en el sentido de que se propusieran la decisión de Inglaterra sobre
las reformas hechas por el senado americano al Tratado Ay – Pauncefote
que dejaba sin efecto el Clayton – Bulwer y permitía a los estados
Unidos el control exclusivo del canal. Todo esto ocasionó que e
período de sesiones se aproximara a su fin sin iniciarse la discusión,
y entonces el senador Morgan quiso recurrir a presentarle como una adición
o reforma a la Ley de “Apropiaciones civiles varias” (Sundry Civil Appropiations),
pero no pudo lograr la aprobación.
El 14 de Septiembre
de 1901, como consecuencia del asesinato del presidente McKinley, ascendió
a la presidencia de los Estados Unidos Teodoro Roosevelt, cuyo interés
po la construcción de un canal interoceánico era bien conocido,
y poco tiempo después la comisión Walker envió un
ultimátum a la compañía francesa de canal de Panamá
pidiéndola hacer oferta para la venta de sus bienes y derechos.
Esta compañía se había declarado en quiebra en 1888,
y aunque se formó en 1894 una nueva compañía, en pocos
años había gastado su limitado capital en hacer progresar
la obra.
La compañía
francesa no hizo ninguna oferta en firme, que solamente sometió
una estimación por $ 109,141,500 y entonces la Comisión Walker
decidió dar por terminadas las negociaciones con ella y redactar
un informe final. En ese informe, presentado el 16 de Noviembre de 1901,
la Comisión analizó las condiciones físicas de las
rutas de Panamá y de Nicaragua y como conclusión recomendó
la segunda porque ella costaría sólo $189,869,062, mientas
que en Panamá habría que gastar $144,233,358 más el
valor de las propiedades de la compañía francesa que ésta
había estimado, según dijimos en $109,141,500 pero que la
comisión valoraba en solo $40,000,000.
En Noviembre de
1901 el secretario de estado se dirigió al Ministro americano en
Centro América, William L. Merry, preguntándole si el protocolo
Corea – Hay había sudo aceptado por Nicaragua, pero Merry parece
que no entendió bien la pregunta, sino que la interpretó
como instrucciones para negociar con Nicaragua un tratado formal. El resultado
de esas negociaciones fue el tratado Spanchez – Merry del 19 de Diciembre
de 1901, suscrito con el Ministro de relaciones exteriores de Nicaragua
don Fernando Sánchez. En ese tratdo se convenía que Nicaragua
concedería a los Estados Unidos una zona de tres millas de ancho
a ambos lados del canal, pero que Nicaragua conservaría la soberanía
sobre esa zona y sus leyes continuarían siendo aplicables en ella;
que el canal sería neutralizado de conformidad con cinco reglas
tomadas de la Convención de Constantinopla del 29 de Octubre de
1888; y que los estados Unidos pagarían a Nicaragua $6,000,000.00.
Al llegar ese tratado
al departamento de estado fue encontrado enteramente inadmisible y se dieron
instrucciones a Merry de no continuar las negociaciones.
El 6 de Diciembre
de 1901 el Representante Hepburn presentó a la Cámara un
proyecto apropiando la suma de $180,000,000.00 pero la construcción
del canal por Nicaragua, de los cuales $10,000,000.00 serían inmediatamente
disponible, y la votación de ese proyecto, sobre el cual recayó
un dictamen favorable, quedó señalada para el 7 de enero
siguiente.
El nuevo proyecto
de Hepburn tenía a su favor todas las probabilidades de ser aprobado,
en cuyo caso la compañía francesa se hubiera encontrado con
que sus propiedades y trabajos carecían totalmente de valor, ya
que ella no se encontraba en condiciones de terminar al canal de Panamá
por sí misma, y por otro lado, no había otro comprador en
perspectiva fuera del Gobierno de los Estados Unidos. En esa situación
no le quedaba otro camino que sufrir la pérdida total o rebajar
el precio, y actuando en consecuencia, los accionistas se reunieron el
21 de Diciembre y autorizaron a la junta directiva a hacer una oferta de
venta sujeta a su ratificación, y para reabrir las negociaciones
en Washington fue enviado el secretario general de la Compañía,
Edouard Lampré.
Así las cosas,
se emprendió en Francia una vigorosa campaña periodística
criticando a los directores de la compañía de canal de Panamá
por su inacción y haciendo ver que con el envío de Lampré
no se ganaba nada porque antes de que él llegara ya se habría
aprobado el proyecto de Hepburn. Los directores de la compañía
comprendieron la gravedad de la situación y el 4 de enero de 1902
cablegrafiaron a la Comisión Walker ofreciendo hacer la venta por
$40,000,000.00.
Con todo, el proyecto
de Hepburn fue aprobado el 9 de enero por la Cámara de representantes
con la enorme mayoría de 308 votos contra 2, habiendo sido derrotada
por 206 votos contra 41 una enmienda del representante Cannon que dejaba
al presidente de los Estados Unidos las escogencia de la ruta.
Si las cosas hubieran
seguido su curso normal, es indudable que el proyecto de Hepburn hubiera
sido también aprobado por el senado, pero el presidente Roosevelt,
quien había sido primeramente partidario de la ruta por Nicaragua,
ordenó a la Comisión Walker que conferenciara con el emisario
de la Compañía francesa. Después de estas conferencias,
la Comisión Walker emitió un dictamen suplementario de fecha
18 de enero, en el cual dice que << después de considerar
las cambiadas condiciones existentes y todos los hechos y circunstancias
sobre los cuales ésta decisión debe ser basada, la comisión
es de opinión que “la ruta más practicable y factible para
un canal interoceánico... es la conocida como ruta de Panamá”>>.
VII
Al legar al senado
el proyecto de Hepburn, y con base en el dictamen suplementario de la Comisión
Walker, el 28 de enero el senador John C. Spooner presentó una reforma
por la cual se autorizaba al presidente de los estados Unidos para comparar
por un precio no mayor de $40,000,000.00 todos los derechos y propiedades
de la compañía francesa, siempre que presentara títulos
válidos; para adquirir de Colombia el control perpetuo de una faja
no menor de seis millas de ancho alrededor del canal; y a construir el
canal mismo por medio de una Comisión de Canal Istmico (Isthman
Canal Comisión). Agregaba que, si dentro de un plano razonable la
compañía francesa no presentare títulos correctos
o Colombia no aceptare u tratado satisfactorio, entonces deberían
negociarse tratados con Nicaragua y Costa Rica para la construcción
del canal por la ruta de Nicaragua.
Mucho se ha discutido
quien fue el autor de la reforma Spooner y Cronwell llegó a atribuirse
su paternidad. La verdad es que Spooner era un eminente abogado y perfectamente
capaz de redactarla por si solo, y que Cronwell había sido separado
con anterioridad de su puesto como abogado de la Compañía
francesa y restituido a tal puesto sólo el día anterior a
la presentación de la reforma, lo que hace suponer que no tuvo que
ver con ella. El fondo de la cuestión parece estar enm que Spooner
no había sido partidario decidido de la ruta de Panamá
y en cambio era ardiente defensor de todos los proyectos que interesaban
al presidente Rooselvelt, lo que tiende a indicar que la reforma Spooner
tuvo su fuente de inspiración en la Casa Blanca.
Durante varias semanas
el Comité de senado sobre canales interoceánicos, bajo la
presidencia esl senador Morgan, discutió el proyecto Hepburn y la
reforma Spooner, y llamó a declarar a los miembros de la Comisión
Walker. Además exigió que los accionistas de la compañía
francesa ratificaran la promesa de venta por $ 40,000,000.00 que había
sido hecha por los directores. Con ese fin se citó a una Junta general
de accionistas para el 28 de Febrero, pero el día anterior, el Cónsul
de Colombia en París notificó a la compañía
que su gobierno se opondría al traspaso de la concesión a
los Estados Unidos sin su previo consentimiento, bajo pena de caducidad,
por lo cual no pudo hacerse la ratificación de la oferta.
En vista de ello,
el comité de Morgan cerró los debates el 10 de marzo y tres
días después sometió su dictamen, por mayoría
de siete votos contra cuatro, recomendando la aprobación del proyecto
original de Hepburn y el rechazo de la reforma de Spooner.
Además, el
19 de marzo trasmitió el dictamen de una subcomisión en que
se calificaban de defectuosos los títulos de la compañía
francesa.
Antes de esto, el
12 de febrero de 1902, el secretario Hay envió un proyecto de tratado
sobre le Canal al Ministro de Nicaragua en Washington, pero como pasara
el tiempo sin llegarse a un acuerdo y el proyecto Hepburn ya se encontraba
listo para discusión en el senado, se dirigió nuevamente
pidiendo una propuesta formal para el 13 de marzo, amenazando con que en
caso contrario se vería obligado a informar al senado que no había
podido conseguir nada definitivo del Gobierno de Nicaragua. La propuesta
de Nicaragua fue enviada por Luis F. Corea, su ministro en Washington,
el 14 de marzo, y ella fue trasmitida inmediatamente al senado.
Por su parte, la
compañía francesa había logrado conseguir las firmas
de la mayoría de sus accionistas comprometiéndose a ratificar
la venta al gobierno americano, y con esa base y una opinión legal
de Sullivan & Cromwell en sentido favorable a la validez e los títulos
de esa compañía, se presentó al senado un dictamen
de minoría sobre le proyecto de Hepburn, pidiendo la aprobación
de la reforma Spooner. Esa minoría estaba encabezada por el senador
Marcus Hanna, de Ohio, a quien con Spooner, Cromwell y Bunau – Varilla
puede atribuirse con justicia el triunfo de la ruta de Panamá.
El debate en el senado
sobre el proyecto de Hepburn comenzó el 4 de julio y duró
hasta el 19 del mismo mes. Durante ese debate, los enemigos de la ruta
por Nicaragua hicieron uso de un argumento que urgió inesperadamente
al hacer erupción el 8 de mayo el Mont Pelée en la Martinica,
causando aproximadamente 40.000 muertes.
Decimos que ese argumento
surgió inesperadamente porque aún cuando con anterioridad
los partidarios de Panamá habían insistido en que los volcanes
de Nicaragua representaban un peligro para el canal, nadie había
tomado ese argumento muy serio, y más bien, e el reporte de la Primera
Comisión Walker se dice que la región por donde habría
de pasar el Canal de Nicaragua estaba <<prácticamente exenta
de influencias sísmicas de suficiente fuerza para a causar destrucción
o poner en peligro parte alguna del canal...>>.
Sin embargo, la erupción
de Mont Pelée hizo al público americanos pensar en volcanes
y ese fue uno de los argumentos más fuertes usados por el senador
Hanna en el debate en el senado contra la ruta por Nicaragua. La propaganda
en contra de Nicaragua llegó al extremo de hacerse publicar en el
periódico Sun de Nueva York el 29 de mayo, la falsa noticia de que
el volcán Momotombo había entrado en erupción produciendo
fuertes terremotos. Bunau –Varilla también usó de este de
argumento de los volcanes en artículos periodísticos, y compró
estampillas postales de la serie emitida por Nicaragua en 1900 en que aparecía
el volcán Momotombo arrojando humo, y las hizo circular entre los
senadores adheridas a una hojita de papel con la Leyenda <<Un testigo
oficial d la actividad volcánica en Nicaragua>>.
Para contrarrestar
ese argumento, la Legación de Nicaragua en Washington publicó
un comunicado oficial en el sentido de que después de la erupción
del Cosigüina en 1835, ningún volcán en Nicaragua había
producido daño alguno. También el Ministro americano Mr.
Merry envió un informe en el mismo sentido.
Los partidarios de
Nicaragua en el senado usaron en contra de Panamá el argumento de
que Nicaragua ya había manifestado su voluntad de celebrar un tratado
con los estados unidos, mientras que la situación política
de Colombia hacía prever las dificultades de celebrar un tratado
con ella y de obtener la ratificación en caso de que llegara a ser
celebrado. Esta predicción quedó posteriormente justificada
con el rechazo del tratado Herrán – Hay por el senado colombiano.
Terminado el debate
en el senado, se resolvió aprobar el dictamen de minoría
por una votación de 42 a 34, más 12 abstenciones. Viendo
perdida la batalla, los partidarios de Nicaragua presentaron dos reformas,
una limitando la duración de las negociaciones con Colombia a un
plazo de seis meses y la otra dejando al Ejecutivo la elección de
la ruta, pero ambas fueron rechazadas, la primera por una votación
de
44 a 31 y la segunda 42 a 32. finalmente, la votación última
sobre la reforme Spooner fue de 67 a , y así pasó a la Cámara
de representantes.
En esa cámara
la votación fue contraria a la reforma Spooner y entonces se sometió
el asunto a una comisión mixta compuesta de los senadores Morgan,
Hannay, Kittredge y los representantes Hepburn, Fletcher y davey. Esa comisión
recomendó a la Cámara de representantes la aceptación
de la reforma, y la votación final, efectuada el 25 de junio, arrojó
260 votos contra 6. tres días después el presidente Roosevelt
dio su sanción a la ley.
De las votaciones
finales de ambas Cámaras parecería que la ruta por Nicaragua
contaba con muy pocos partidarios, pero la verdad es que la casi totalidad
de ellos votaron a favor de la reforma Spooner al verse derrotados, tanto
porque preferían que se construyera el canal por Panamá a
que no se construyera por ninguna ruta, como porque tenían la firma
esperanza de que la compañía francesa no podría conseguir
títulos válidos y de que Colombia no convendría en
un tratado aceptable para los Estados Unidos.
VIII
Examinado ahora a
distancia los argumentos de los partidarios de Panamá, tales como
la menor longitud de la ruta, la menor elevación sobre el nivel
del mar /25 pies de diferencia solamente), la existencia de un ferrocarril
y los trabajos ya realizados por los franceses, encontramos que verdaderamente
no tienen ningún peso en comparación con la enorme ventaja
que Nicaragua tiene por estar situada geográficamente más
al norte, y por lo tanto, de disminuir la duración de la navegación
de la gran mayoría de los barcos que necesitan usar el canal para
pasar de un Océano al otro. En el tiempo que ya lleva de construir
el canal de Panamá, se habría producido una economía
de muchísimos millones en combustible, salario de tripulantes, deterioro
de los buques, etc., si se hubiera adoptado la ruta más corta a
través de Nicaragua.
En cuanto al peligro
de los volcanes, todos los técnicos concluyen que él es más
hipotético que real, pues todos esos volcanes se encuentran a suficiente
distancia de la ruta canalera para no causarle ningún daño.
Respecto a movimientos sísmicos, ciertamente los ha habido en Nicaragua,
mas su intensidad ha sido pequeña. Debe notarse que el más
intenso de esos movimientos, el terremoto de 1931 causó tantos daños
en Managua, tuvo un carácter puramente local y de haber estado construido
el canal no le hubiera ocasionado daño alguno.
IX
Cuando la Convención
Chamorro – Bryan fue firmada el 5 de Agosto de 1914, los estados unidos
habían terminado la construcción del Canal de Panamá
y se preparaban para inaugurarlo sólo diez días después,
o sea el 15 de agosto del mismo mes y año.
Ese solo hecho es
suficiente para demostrar que los estados unidos no pensaban, en el momento
de suscribir la Convención Chamorro – Bryan, en construir un nuevo
Canal, sino que solamente deseaban obtener la garantía de que ningún
otro país podría construirlo.
X
En los últimos
años se ha venido imponiendo la conclusión de que, ante el
incremento del tráfico marítimo, el canal de Panamá
será suficiente en un futuro próximo. Aún ahora, son
muchos los barcos que no pueden cruzarlo.
Poco tiempo antes
de la pasada guerra mundial fue autorizada la construcción de un
tercer juego de exclusas en el Canal de Panamá, pero ese proyecto
fue suspendido y no volvió a continuarse.
La solución
del problema está en la construcción de un canal a nivel,
cuya capacidad de tráfico es prácticamente ilimitada, y las
rutas en perspectiva parece que están reducidas a cuatro : la del
Atrato – Truando en Colombia, la del Sasardí – Mortí en Panamá
en la región del Darién, la de San Blas también en
Panamá y la de Nicaragua que posiblemente ocuparía también
territorio Costarricense. Ha sido materia de estudios el uso de explosiones
atómicas para la excavación del canal aún cuando ello
suscita ciertas dificultades diplomáticas y técnicas.
Los Estados Unidos
han hecho nuevas exploraciones de esas rutas y todavía no han tomado
una decisión para la escogencia. En esa decisión tendrán
que ser tomados en cuenta, no sólo los factores económicos
y técnicos de que ya se ha hablado, sino también los estratégicos
y políticos, demasiado complejos para poder ser analizados en el
presente artículo.
Versión
internet: Eduardo Manfut P.
Historia
de Nicaragua,
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