Año
2 - No. 455 - Miércoles 18 de Julio del 2001 La Trinchera
¡Traición!
La
carta que a continuación leerá no necesita explicación,
aunque en sus líneas no encontrará la palabra "traición",
ese es un sentimiento que hoy en día prevalece, porque el triunfo
del pueblo de Nicaragua sobre Somoza, prácticamente fue confiscado
por un grupo de comandantes, que olvidaron el sentimiento del pueblo, para
promulgar en la revolución principios nefastas que nos hicieron
pagara caras consecuencias.
Managua, octubre
19 de 1981
Señor Comandante
DANIEL ORTEGA SAAVEDRA
Coordinador de la
Junta de Gobierno
De Reconstrucción
Nacional
Su Despacho
Señor Comandante:
Las juntas directivas
de las organizaciones del sector privado agrupadas alrededor del COSEP,
reunidas en sesión extraordinaria el día de hoy, hemos decidido
hacerles llegar a la Junta de Gobierno, las siguientes reflexiones:
Han pasado más
de dos años desde el triunfo del pueblo nicaragüense sobre
el régimen de Somoza.
Durante estos dos
años, hemos visto avanzar un proyecto de gobierno muy diferente
al que se plasmó en el Programa de Gobierno de Reconstrucción
Nacional.
Hemos analizado el
proceso de cambio, hemos advertido los peligros del sendero por el cual
ustedes quieren hacer avanzar la revolución, hemos sentido la frialdad
con que el gobierno ha acogido nuestras recomendaciones y hemos presenciado
un largo desfile de extranjeros, muchos de ellos portadores de mensajes
ajenos a nuestra nacionalidad.
La economía
nacional se derrumba. La producción no presenta síntomas
de recuperación. La paz social no se materializa. El país
se endeuda en una espiral a la cual no se le ve término y la economía
mixta que declara el gobierno, retrocede ante el avance de la estatización
de la propiedad, enseñando un proyecto trazado a espaldas del pueblo.
Al reflexionar sobre
la conducción de la política interna de gobierno y sobre
la política exterior que los gobernantes siguen, identificamos una
inconfundible línea ideológica de corte marxista-leninista
que se confirma en discursos de miembros de la Dirección Nacional.
Las actuaciones de
los miembros de este gobierno y sus discursos dentro y fuera del país,
revelan un empeño en librar una lucha ideológica de carácter
internacional que nos ha llevado a un aislamiento casi total de aquellos
países hermanos que apoyaron inicialmente la verdadera revolución
nicaragüense. Aparentemente, ya no importa tanto al gobierno, el apoyo
de países como Costa Rica o Venezuela, sino el apoyo de países
como Libia y Cuba, lo cual nos enmarca dentro de un alineamiento bien definido
y nos expone a sufrir las consecuencias de dicho alineamiento.
Las mismas intervenciones
de miembros del gobierno en foros internacionales, parecen obedecer más
a movimientos internacionalistas marxistas - leninistas, que a los principios
que inspiraron y que deben ser la guía de esta revolución.
Recientemente, el
ministro de Defensa y miembro de la Dirección Nacional del FSLN,
comandante Humberto Ortega, afirmó que era necesario que el pueblo
elaborara una lista de elementos "potencialmente contrarrevolucionarios".
Igualmente dijo el comandante, que aquellos que consciente o inconscientemente
(léase nicaragüenses no comunistas) apoyen los planes del imperialismo...
si no se incorporan a la defensa, cuando se produzca la agresión
serán los primeros en aparecer colgados a lo largo de los caminos
y carreteras del país...
Lo dicho por el ministro
de Defensa, ratificado posteriormente por el Dr. Sergio Ramírez
M., de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, nos indica
la puesta en marcha de un proyecto cuyas consecuencias no podemos prever.
Más grave aún es el hecho de que esas declaraciones no podemos
menos que interpretarlas como la preparación de un nuevo genocidio
en Nicaragua, por ejercer el derecho de disentir.
Estamos a las puertas
de la destrucción de Nicaragua. Estamos llegando a un punto de no
retorno desde el cual, este gobierno difícilmente podrá reclamar
legitimidad ante su pueblo. El nacionalismo de todo un pueblo está
siendo amenazado por el internacionalismo de una minoría radical
y fanatizada.
De muy positivo podrían
calificarse partes del pronunciamiento de la Dirección Nacional
del FSLN del 17 de octubre del corriente año, si los conceptos de
ese pronunciamiento coincidieran en la realidad con las palabras y actitudes
de los integrantes de esa misma Dirección Nacional. Sin embargo,
ese pronunciamiento acentúa la marcada ambigüedad que caracteriza
a este gobierno.
De qué sirve
que en el pronunciamiento se haga un llamado a todos los sectores, si ustedes,
cada vez que lo consideran apropiado, califican a esos mismos sectores
de vendepatrias.
De qué sirve
proclamar la economía mixta si continúan confiscando empresas
ilegalmente.
De qué sirve
proclamar la garantía de la libertad de prensa, si continúan
cerrando los medios de comunicación.
De qué sirve
proclamar el pluralismo político si a partidos políticos
se les impide llevar a cabo concentraciones pacíficas lanzando a
las turbas "divinas", como usted mismo las califica, para que se tomen
el país en un derroche de caos y violencia.
De qué sirve
decir que se garantiza el pluralismo ideológico cuando se entorpecen
las actuaciones de los sindicatos independientes y se encarcela a sus dirigentes.
De qué sirve
decir que se garantiza la seguridad física de las personas, si el
ministro de Defensa amenaza con colgar a personas determinadas.
De qué sirve
afirmar que se respaldan los esfuerzos económicos de los gobiernos
de Centroamérica, si en sus discursos se antagoniza a los gobernantes
de esos mismos países llamándolos gorilas.
De qué sirve
proclamar el respeto a los derechos humanos si se promulgan leyes restrictivas
a los mismos derechos.
Es necesario que
entiendan que esos a quienes ustedes llaman reacción interna o externa,
no están contra el pueblo de Nicaragua, están contra el proyecto
marxista leninista que ustedes están empujando a espaldas del mismo
pueblo. Si nos aislan otros pueblos es por eso. Si nosotros nos oponemos
a su proyecto, es por eso.
Queremos dejar bien
claro ante ustedes y ante la historia, que el sector privado nicaragüense
apoyó y seguirá apoyando la legítima revolución
nicaragüense tal y como está contemplada en el Programa de
Gobierno de Reconstrucción Nacional, pero que de ninguna manera
apoya el proyecto de transformar esta revolución en una aventura
marxista leninista que sólo traerá más sangre y sufrimiento
a nuestro pueblo.
Esta es la realidad.
No importan las consignas ni las amenazas. Esta es la verdad y así
la ven pueblos enteros que nos apoyaron inicialmente y que ahora nos observan
con recelo asombrados por las actuaciones de este gobierno y el tinte ideológico
que lo impulsa. Solamente esperamos que todavía haya tiempo para
corregir los errores y que ustedes así lo comprendan.
Consejo Superior
de la Empresa
Privada
Atentamente,
.
Versión
internet: Eduardo Manfut P.
Historia
de Nicaragua, Sucesos del Siglo 20
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