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9 DE AGOSTO
DEL 2000 / La Prensa
Una comunicación
radial comprometedora
Somoza Portocarrero
intentó encubrir el crímen
El ex mayor g.n.
Anastasio Somoza P., al centro, rodeado de oficiales y civiles, a fines
de los años 70.
Xiomara Chamorro
Horas después
del acribillamiento al convoy de la Cruz Roja, se tuvo acceso a una grabación
de la comunicación radial entre el coronel Humberto Corrales, jefe
del Estado Mayor Presidencial y el Mayor Anastasio Somoza Portocarrero,
director de la EEBI.
La grabación
evidencia, según don Antonio Estrada Velez, que el principal responsable
de la muerte de su hijo fue "El Chigüín".
El diálogo
fue el siguiente:
- CORONEL CORRALES:
"Oíme, te llamo porque hay un clavo y quiero saber qué es
lo que pasó, para saber qué es lo que invento".
- MAYOR SOMOZA P:
"Ajá, ¿Cuál es el clavo?"
- Cnel. Corrales:
"Un helicóptero atacó una camioneta de la Cruz Roja, la que
yo mandé a avisar a tu comando que iban a pasar. Cuando venían
de regreso los atacó un helicóptero y mató a dos en
la camioneta de la Cruz Roja. ¿No te habían informado?
- Mayor Somoza: Lo
que nos informaron a nosotros es que la ambulancia No. 18 del Cuerpo Bomberos,
verdad?, se la había robado esta gente.
- Cnel. Corrales:
Sí pero no, pero la ambulancia no era la No. 18 ni era nada, sino
que fue a la camioneta, Tacho, a una camioneta pick-up de la Cruz Roja.
- Mayor Somoza: Ahí
lo que pasó es que la gente venía de León, venía
de Managua, verdad?
- Cnel. Corrales:
Sí,
- Mayor Somoza: Y
entonces, se había oído la cosa de la ambulancia, que iba
para Managua, entonces vieron pasar los dos vehículos juntos y abrieron
fuego, entonces, no le pegaron a la ambulancia, le pegaron a la camioneta.
- Cnel. Corrales:
Pero yo avisé que iba a ir ese convoy Tacho?
- Mayor Somoza: Yo
no sabía nada.
- Cnel. Corrales:
Hombre, a Riviera lo llamé personalmente y le dije: infórmele
usted al Mayor Somoza porque hay que avisarle a los retenes.
- Mayor Somoza: Los
retenes no le dispararon, los que le dispararon fueron...
- Cnel. Corrales:
No, yo sé, pero ahora yo lo que quiero saber es qué fue lo
que pasó? Por qué le dispararon?, ¿por qué
es decir a mí me han llamado, ellos quieren saber, y me han metido
en un clavo de gran puta pues.
- Mayor Somoza: Deciles
simplemente de que se habían robado la ambulancia.
- Cnel. Corrales:
Ajá.
- Mayor Somoza: Y...
que la patrulla no sabía quiénes eran, lo que pasa es que
cuando el comando de León mandó la noticia, diciendo de que
una ambulancia había sido robada y que la habían tomado un
grupo de guerrilleros.
- Cnel Corrales:
All right.
- Mayor Somoza: ¿Entendés?
- Cnel Corrales:
Okey.
- Mayor Somoza: Fue
la patrulla,
- Cnel. Corrales:
All right.
- Mayor Somoza: No
son los helicópteros los que están atacando, sino que los
del comando de León avisaron por radio que se habían robado
una ambulancia. ¿Era azul la camioneta?
- Cnel. Corrales:
Sí, era azul.
- Mayor Somoza: Okey,
porque también avisaron que había una camioneta azul que
estaba transbordando a la gente de los guerrilleros, entendés? Ahora
yo sé que era una camioneta Datsun color azul.
- Cnel Corrales:
Sí
- Mayor Somoza: Pero
ellos no vienen oyendo Datsun ni nada, ellos oyen lo de la ambulancia.
- Cnel. Corrales:
Correcto...All right Tacho, oíme te deseo suerte, mucho cuidado
no andés jodiendo por allí, oíste?
- Mayor Somoza: Olvidate,
hoy me pasó mi trazadora cerca.
- Cnel. Corrales:
Pues no andés de baboso.
- Mayor Somoza: Okey.
(Tomado del tercer
Informe oficial CPDH de Nicaragua 1978).
9 DE AGOSTO DEL 2000 / La Prensa
Clamor añejo
de justicia
Don Antonio Estrada responsabiliza a "El Chigüín" de masacrar
a su hijo José Dolores
La camioneta
presentaba más de 400 impactos de bala en la puerta izquierda y
vidrio delantero. La carga de alimentos y medicamentos fue incautada por
la EEBI
Totalmente destrozado
quedó el cuerpo de José Dolores Estrada Granizo, socorrista
asesinado por la EEBI.
Eduardo Marenco
Don Antonio
Estrada Vélez seguirá contemplando mientras viva, el cuerpo
destrozado de su hijo. Han transcurrido 21 años y el dolor, como
una lluvia inclemente, no cesa.
Don Antonio tiene
entre sus manos la foto blanco y negro, del cadáver de su hijo asesinado
a tiros, tendido desnudo sobre una camilla de la Cruz Roja. El contó
300 balazos.
"Cuando íbamos
a preparar su cadáver para enterrarlo, la formalina goteaba de cada
una de las perforaciones. Así calcularon los tiros de ametralladora",
dijo a LA PRENSA. "Casi le cortaron el abdomen en dos, en esa parte del
cadáver fue imposible contar los tiros", agregó.
14 DE SEPTIEMBRE
DE 1978: LA MASACRE
Un convoy de la Cruz
Roja Nicaragüense, integrado por dos ambulancias y la unidad 38 de
la institución, partieron al mediodía para asistir con alimentos
y medicinas a las poblaciones de León y Chinandega, azotadas por
el combate entre la Guardia Nacional y la guerrilla sandinista, así
como por los bombardeos en el casco urbano y las "operaciones de limpieza"
de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería (EEBI).
El convoy de la Cruz
Roja transportaba C$ 20,000 córdobas de la época en medicina
y alimentos.
En la ambulancia
iba el secretario de la Cruz Roja, doctor Leopoldo Navarro, con dos miembros
de la "guardia permanente" del órgano de socorro. En la unidad 38
iban los socorristas voluntarios José Dolores Estrada Granizo y
Marvin Alberto Flores Salazar. Ambos vehículos mostraban distintivos
y la bandera de la Cruz Roja. También llevaban consigo una orden
firmada por el general Anastasio Somoza Debayle, Presidente de la República,
autorizándolos a asistir a la población civil.
Uno de los testigos
que viajaba en la ambulancia con el doctor Navarro, recopilado bajo el
anonimato por la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH),
contó que a la altura del kilómetro 80 entre León
y Chinandega, cerca de las tres y media de la tarde, encontraron la unidad
38 estacionada en la carretera con los vidrios rotos y salpicada de sangre.
El testigo afirmó
que creyeron que los dos socorristas habían sido llevados detenidos,
por lo que se dirigieron a Managua para informar del hecho, pero a unos
200 metros fueron detenidos por una lluvia de balas proveniente de un helicóptero
y desde un convoy militar. Fueron registrados y cuando se acercaron nuevamente
a la ambulancia, vieron los cadáveres de los socorristas. "Yacían
sobre el asiento delantero, uno sobre el otro", refirió el testigo
anónimo a la CPDH.
Para el padre del
joven, aquello fue un asesinato a sangre fría. "Era evidente: uno
a uno metieron la ametralladora para dispararles. Posiblemente cuando los
detuvieron, mi hijo pensó que les iban a pedir la identificación
de manera que su carnet de la Cruz Roja lo tenía en la mano cuando
encontraron su cadáver", recuerda don Antonio Estrada Velez.
La camioneta presentaba
más de 400 impactos de bala en la puerta izquierda y vidrio delantero.
La carga de alimentos y medicamentos fue incautada por la EEBI.
Cuando los miembros
de la ambulancia confirmaron que estaban acribillados, fueron autorizados
por los miembros de la EEBI a que se llevaran los cadáveres. Todavía
en los retenes de Managua, la Guardia intentó quitarles los cuerpos.
Pero finalmente fueron velados en la Cruz Roja.
La consternación
en Managua era total.
21 AÑOS DESPUES,
SIGUE DEMANDANDO JUSTICIA
Una foto de José
Dolores Estrada Granizo, tocando órgano a sus 21 años, es
la última melodía que dejó flotando en casa de su
familia.
No procreó
hijos. Era descendiente de personajes históricos, como su abuelo
el general conservador Alfonso Estrada, ex presidente del Congreso, jefe
del estado mayor del Ejército y ministro de la Guerra.
Al principio, José
Dolores fue boy scout, después ingresó al cuerpo de socorro
de la Cruz Roja, ayudando a atender a heridos durante la toma del Palacio
Nacional, en agosto de 1978. En sus ratos libres tocaba el órgano.
Antes de morir, José
Dolores había logrado escapar vivo de dos ametrallamientos a vehículos
de la Cruz Roja, perpetrados por la Guardia Nacional. Pero la tercera fue
la vencida.
José Dolores
tenía siete hermanos, todos con vida al día de hoy. Cuando
fue asesinado, el mundo se volvió triste para siempre para su madre,
Amelia Granizo Estrada cambió. Se marchitó.
"Ella era una señora
contenta pero se apagó, se hizo enfermita, quedó muy golpeada,
vivía recordando a su hijo, me sacó en carrera de Nicaragua
por miedo de que a sus demás hijos les ocurriera lo mismo, llegó
a Estados Unidos, donde se enfermó y murió a los 49 años".
Para su padre, está
claro que su muerte fue un asesinato con un único responsable: Anastasio
Somoza Portocarrero.
"El Chiguin estaba
en un momento de desesperación, él estaba muy prepotente,
tenía ambiciones y posiblemente una de las razones por la que intentó
encubrir el asesinato de mi hijo fue con el interés de echarle la
culpa a los sandinistas, pero no pudo hacer nada".
Añade: "Fue
un asesinato, indudablemente él creó la EEBI con un sistema
de crueldad, el entrenamiento que le dieron a la EEBI fue un entrenamiento
como el del terrorismo, sus hombres eran entrenados para matar. El Chiguín
impartió ahí una táctica salvaje".
- ¿Usted lo
considera responsable de la muerte de su hijo?
- "Lo considero responsable
directo. Fue orden suya. El fue quien ordenó detener la ambulancia,
la obligó a regresar y después vino lo demás. No se
puede hacer justicia, sencillamente uno queda con el dolor. Lo que más
me duele es ver que su muerte no sirvió para nada. Fue una guerra
que se ganó para perderla después. Hemos venido de gobierno
en gobierno y no hay mejoría en este país. Si yo dijera,
su muerte sirvió para componer este país, pero no es así,
seguimos en la mismas, de dictadura en dictadura".
Versión
y recopilación para internet: Eduardo Manfut P.
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