Especial
Lucía Salazar
de Robelo: “Algún día les llegará la justicia”
Después de montarle una “celada” y matarlo, les confiscaron varias
propiedades cafetaleras, entre ellas la famosa hacienda-hotel Santa María
de Ostuma, que convirtieron en Casa de Protocolo y después destruyeron
Al centro,
frente a los micrófonos, Jorge Salazar, vicepresidente del COSEP
a inicios de los años 80, durante una conferencia de prensa, antes
de ser ejecutado
Lucia salazar de
robelo, hija de Jorge Salazar Argüello, muerto por fuerzas de la seguridad
sandinista. LA PRENSA/MIRANDA.
Roberto Fonseca L.
roberto.fonseca@laprensa.com.ni
Lucía Salazar
de Robelo tiene hoy 34 años, pero cuando mataron a su padre, Jorge
Salazar Argüello, tenía apenas 13. Fue en una “celada” que
le prepararon las autoridades de la Seguridad del Estado sandinista, el
17 de noviembre de 1980, en El Crucero.
Ella, junto a sus
hermanos, habían sido trasladados a Texas, Estados Unidos, porque
su padre sufría de vigilancia y persecución. Allá
estaban, cuando recibieron la fatal noticia.
¿Cómo
se enteró de su muerte?
Nosotros teníamos
alrededor de cuatro meses de estar allá, cuando él llegó
a visitarnos. Regresó a la siguiente semana, mi mamá se queda
en Estados Unidos. Cuando él entra a Nicaragua, tengo entendido
de que ya le quitan el pasaporte. No dijo nada, ni siquiera a mi mamá,
y luego lo matan. Por eso mi mamá no está aquí en
el momento que lo asesinan. Ella lo estaba esperando, pues había
prometido regresar y concluir su visita.
¿Por qué
se vino?
El regresa a Nicaragua
a una reunión urgente al Cosep, quedando con mi madre en que volvería
para completar la visita. Néstor Moncada lo cita en la gasolinera
de El Crucero, frente a donde está ahora el Monumento a la Libertad,
construido en su memoria por el entonces alcalde de Managua y ahora Presidente
de la República, Dr. Arnoldo Alemán. En ese lugar lo asesinan
las fuerzas de la Seguridad del Estado a cargo de Tomás Borge. Esto
fue todo un complot, en el que una de las principales figuras es Álvaro
Baltodano.
El día 17
de noviembre de 1980, ¿cómo transcurre para ustedes?
Mi madre está
en Miami, nosotros en Texas, mi hermano en College Station, o sea, todos
estamos en ciudades distintas, cuando recibimos una llamada de que habían
matado a mi papá. Al día siguiente nos subieron a todos en
un avión y nos reunimos con mi mamá en Miami, donde nos quedamos
el resto del tiempo. Nunca regresamos, porque mi mamá pensó
que si él nos había sacado de la boca del lobo, ella no nos
iba a volver a meter.
¿Ustedes no
estuvieron entonces en su entierro?
No, a él lo
sepultaron acá en Nicaragua. Nosotros nunca pudimos venir porque
entiendo que hubo un decreto o una ley, que establecía que si proclamaban
su nombre en voz alta, era suficiente motivo para ir preso.
El día que
lo matan, se aduce que andaba armado y trasegando armas. ¿Qué
piensa de esa versión?
Es falso. Mi padre
era un hombre pacífico, y si pensaba en cambiar las cosas, era pacíficamente.
Por eso dijo: “Ni nos vamos a Miami ni nos sometemos, y si nos vamos a
la montaña es a producir divisas”. ¿Qué significa
eso?, que no se iba a meter a la montaña a pelear y a matar gente.
O sea, no va con lo que él era. Sí tengo entendido de que
estaba en contra del gobierno, obviamente, por todas las zanganadas que
empezaron a hacer. El era un hombre visionario, que podía ver más
allá.
El embajador Pezzullo
señaló en sus telegramas que su padre luchó contra
Somoza y apoyó en un inicio a los sandinistas. ¿Así
es?
Mi padre nunca fue
somocista y tampoco fue sandinista, sin embargo en la guerra, siendo un
hombre pudiente, ahí la pasamos en la montaña. ¿Por
qué?, porque dijo que él no iba a dejar a su gente. Ahí
pasamos con los mozos y con todos los campesinos, si ellos comían
arroz, nosotros comíamos arroz, ahí nos quedamos, en Santa
María de Ostuma.
Mi padre, repito,
siempre estuvo en contra del régimen de Somoza, incluso hay una
anécdota en que él se levantó de una mesa donde estaba
Somoza. En un inicio él colaboró con los sandinistas, recuerdo
que en una ocasión llegaron unos muchachos de la guerrilla y mis
padres les curaron las heridas, les brindó su hogar, nos expuso
a nosotros para ayudarlos. Entiendo que la mayoría de esos muchachos
no siguieron con los sandinistas, porque eran de corazón, y como
muchos nicaragüenses se sintieron traicionados por la revolución.
¿Qué
pasó con Santa María de Ostuma y las otras propiedades, después
que lo mataron?
Un tiempo después
fueron confiscadas. Esa propiedad que menciona, la tenía Joaquín
Cuadra y la utilizaban como Casa de Protocolo. Ellos destruyeron el hotel,
supuestamente para construir uno nuevo, y se llevaron todo, ahí
no quedó nada. Además, vivieron cómodamente en la
casa del hombre a quienes ellos mismos habían mandado a asesinar.
En el noventa, ya
con doña Violeta, la devuelven en documentos, pero Joaquín
Cuadra nunca quiso entregar las llaves, hasta que un día nos las
entregaron. Mi madre la recibió, pero pasaron como tres años
y no la dejaban entrar. Estaba devuelta, pero era de mentira, de papel,
lo cierto es que la tenían tomada. Creo que hasta en el 93 pudo
entrar, pero se le metían, llegaban hombres con machetes, se robaban
las cosechas.
Ahora estamos tratando
de sacarla adelante, porque cortaron todo el café por maldad. Arrancaron
todo el alambre eléctrico, se llevaron hasta el último enchufe
de la casa, por maldad. Igual los muebles que él mismo había
hecho. No sé qué más querían, si ya nos habían
destruido todo. Por culpa de ellos tuvimos que irnos a un país al
cual no conocíamos, no hablábamos el idioma, sin dinero,
porque mi padre nunca sacó plata del país, todo lo invertía
aquí porque creía en Nicaragua.
Entonces, ¿recuperaron
todas sus propiedades?
No, otra propiedad
que se llama El Porvenir, en Matagalpa, la tiene en su poder el general
“Popo” (Adolfo) Chamorro Téfel, y estamos peleando para que la regrese.
También había otras en la zona de Carazo, dos fincas de más
de 1,500 manzanas, que se llamaban “San Isidro” y “San Bernardo”, que Jaime
Wheelock las entregó a cooperativas.
Y, ¿cómo
se siente usted al ver los nombres de ellos en las listas de candidatos
a diputados del FSLN?
Es falta de respeto
a nuestra población y una muestra de que los principios se han perdido.
¿Cree que
buscan impunidad?
No creo, porque ya
están impunes. No soy abogada, pero entiendo que después
de ciertos años los delitos caducan y ya no se puede hacer nada.
Pero creo que la justicia algún día les llegará, pues
así como Jorge Salazar, hay miles de nicaragüenses que podrían
contar su historia al igual que mi familia. No puede ser que volvamos al
pasado. Nosotros no tenemos odio, la prueba está en que todos regresamos
a nuestra Patria y ahora somos personas que aportamos para el bienestar
y el progreso de Nicaragua, y creemos en el futuro del país, tenemos
fe en Dios ante todo, y confiamos que el pasado no volverá
EE.UU. demandó
una investigación a fondo
Testigos confirmaron que fue ejecutado en el piso
Embajador Lawrence
Pezzullo.
Roberto Fonseca L.
roberto.fonseca@laprensa.com.ni
El Telegrama “Managua
05558”, clasificado como “confidencial”, llegó al Departamento de
Estado dejando un rastro de urgencia. En él, el embajador estadounidense
Lawrence Pezzullo informaba a sus superiores en Washington que se había
producido el arresto de siete prominentes líderes del sector político
y empresarial del país, tras la muerte del cafetalero Jorge Salazar
Argüello, vicepresidente del COSEP.
“Durante la tarde
del 17 de noviembre, efectivos de la Seguridad del Estado ejecutaron una
serie de arrestos de líderes prominentes del sector privado y del
sector político. Hasta el momento tenemos los nombres de siete arrestados”,
escribió.
En ese listado, al
final del telegrama, mencionó al dirigente conservador Clemente
Guido, a Leonardo Somarriba, vicepresidente de la Cámara de Comercio
Americana; a Ernesto Moncada, Dora María Lau; Mario Hanon, líder
de UPANIC; a Jaime Castillo, líder de la cooperativa de caficultores
de Matagalpa, y a Néstor Moncada, a quien identificó como
tercero en el ranking oficial de la Seguridad del Estado.
“El gobierno busca
a Alejandro Salazar, primo de Jorge, y a Alberto Bárcenas, tesorero
de UPANIC, pero aún no los han arrestado”, comentó Pezzullo
a sus superiores.
Con respecto a la
ejecución de Salazar Argüello, refirió que su muerte
fue divulgada por Radio Sandino, en los noticieros nocturnos, basándose
en un comunicado del Ministerio del Interior. Según éste,
el líder del sector privado murió en un “enfrentamiento”
en El Crucero, “mientras transportaba armas para la contrarrevolución”.
Luego, brindaba una
breve descripción del ambiente político. “La cobertura de
Managua, por parte de las fuerzas de seguridad, Policía y Ejército,
es ligeramente superior a lo normal, aunque vehículos policiales
patrullan frente a UPANIC”.
En un telegrama con
numeración menor, Managua 05587, el diplomático estadounidense
sugiere a sus superiores que se pronuncien oficialmente —a través
del vocero de la Administración Carter—sobre la muerte de Salazar,
demandando a la vez una investigación a fondo, de carácter
independiente.
“Hay nuevas revelaciones
en las explicaciones gubernamentales y de parte de testigos independientes,
lo más importante es que Jorge Salazar —repito—no estaba armado”,
escribió Pezzullo, con fecha 19 de noviembre de 1980.
“Él fue emboscado
y ejecutado en el suelo por miembros de la Seguridad del Estado y un individuo
no identificado, quien parece ser también miembro de la Seguridad
del Estado. Disparos al aire aparentemente fueron la señal para
ir al ataque”, añadió.
Por esa razón,
sugería a sus superiores que exigieran ir a fondo. “Las circunstancias
que rodean su muerte obligan a una investigación de fondo, dado
que según todos los observadores él estaba desarmado al momento
de su muerte”.
INSISTEN EN VERSION
DE CONSPIRACION
En otros telegramas
también “desclasificados”, el embajador Pezzullo comunicó
a Washington que los líderes sandinistas seguían enfatizando
la versión oficial, de que Salazar era parte de una “conspiración”,
en la que estaban involucrados contrarrevolucionarios, somocistas, etc.,
con el propósito de derrocar al sandinismo.
“Borge brindó
una conferencia de prensa la tarde del 18 de noviembre, en la cual hizo
públicas muchas de las acusaciones contra Salazar, basándose
en los supuestos conspiradores”, reportó en el Telegrama 05593.
En el mismo señaló que el gobierno había advertido
que todas las informaciones referidas al caso Salazar, caían bajo
la aplicación del Decreto 511, o sea, que debían ser aprobadas
con anticipación.
Posteriormente, en
un acto celebrado el 19 de noviembre, Jaime Wheelock, de la Dirección
Nacional del FSLN y Ministro de Agricultura, aseguró ante una multitud
reunida en la Plaza de la Revolución, que Salazar era parte de un
“complot” que buscaba la intervención norteamericana.
Finalmente, el telegrama
05657, fecha 22 de noviembre de 1980, informa sobre una conferencia brindada
por Lenín Cerna, jefe de la Seguridad del Estado, en la que aseguró
que la “conspiración” pretendía “dividir al Ejército”,
organizar un “frente interno” con el apoyo de la Contra, y coordinar invasiones
de Nicaragua, a través de guardias somocistas ubicados en Miami,
Costa Rica y Honduras. Asimismo, con militares salvadoreños y de
otros países.
“Una junta provisional
tomaría el poder después de un golpe”, dijo Cerna, e involucró
indirectamente a Ismael Reyes, Frank Bendaña y Rosendo Díaz,
de acuerdo con el reporte de Pezzullo. También ligó a Bernardino
Larios, quien fungió como Viceministro de Defensa en los primeros
meses de la Revolución Sandinista.
Concluyó con
un comentario. “Es muy significativo que Cerna no tenía nada que
decir acerca de las circunstancias de la muerte de Jorge Salazar. Esta
debilidad abre las puertas para insistir sobre una investigación
a fondo”.
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Versión
internet: Eduardo Manfut P.
Historia
de Nicaragua, Sucesos del Siglo 20
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