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Colección de Documentos Históricos 

 
FRENTE SUR 
Benjamín Zeledón
“No fue una victoria militar sandinista”
La población civil se rebeló contra el dictador y lo tumbó, reflexiona Lawrence Pezzullo.
 
 





   18 DE JULIO DEL 2001 /  La Prensa
Lawrence Pezzullo: “No fue una victoria militar sandinista” 
 

La población civil se rebeló contra el dictador y lo tumbó, reflexiona Pezzullo.
 


Arthur R. Day *
Georgetown University

Segunda y última parte.- En esta segunda y última entrega, el embajador Lawrence Pezzullo, ex diplomático norteamericano en Nicaragua, confirma su decepción porque Anastasio Somoza rompió el acuerdo con los Estados Unidos, de no facilitar a través de su sucesor una transición pacífica, a partir del 17 de julio de 1979, día en que salió al exilio. 

Ante la violación de los acuerdos, no tuvo más opción que retirarse del país, rumbo al Comando Sur, estacionado en ese entonces en Panamá. Urcuyo, tal como se lo predijo, sería un Presidente sin país. 

— ¿Qué fue lo que finalmente convenció a Somoza de que nadie iba a su rescate y que él debía renunciar y salir del país? 

No lo sé. Creo que él tal vez sabía que había llegado al final. Eso nunca lo probaremos, que eso estaba en su mente, él murió, él fue asesinado varios años después. 

Pero supongo que fue el deterioro de la situación militar local, finalmente, lo que lo convenció de que no había otra opción. 

No había otra opción. Quiero decir, no había abastecimiento. Lo que pasó en el conflicto era que tenía una insurrección popular, que era incluso peor que una guerra. Los sandinistas no ganaron una victoria militar. Lo que pasó en los pueblos y ciudades, fue simplemente que se alzaron y fueron en busca de la Guardia. Niños, adolescentes, madres y hermanas, y así sucesivamente. 

El pueblo se alzó en armas contra él y estaban ayudando y apoyando a estos jóvenes. Por eso, había muchas ilusiones aquí. Quiero decir, la ilusión dada por los sandinistas. La idea de que ellos habían ganado una victoria militar no era verdad. El pueblo nicaragüense se alzó en armas y querían destituirlo, y sucedió que ellos eran, los sandinistas, la vanguardia armada de eso. Pero ellos nunca derrocaron a Somoza. 

Mientras tanto, teníamos que elaborar básicamente el escenario para la salida de Somoza. Y el escenario era, fundamentalmente, que él abandonaría el puesto, constitucionalmente, a un senador. Él seleccionó a un tipo de apellido Urcuyo, quien era un desconocido al estilo de “engomado”, sin grandes consecuencias. 

— ¿Se despidió de él (de Somoza)? 

No. Somoza salió a las tres de la mañana en punto, del 17. La última vez lo vi antes que se hiciera la ceremonia en la cual él había pasado la batuta a Urcuyo. Se suponía, entonces, que él iba a hacer una serie de cosas. Que invitaría a la Junta (de Reconstrucción) para venir a Managua, desde San José (Costa Rica). La Junta iba a llegar acompañada por el Arzobispo de Managua, como también los miembros de la comunidad internacional. 

Entonces, ellos (la comunidad internacional) darían seguimiento a las promesas que habían hecho a la OEA, de que ellos comenzarían a tomar el poder y luego convocarían elecciones y así sucesivamente. Por supuesto, no lograron hacerlo. Mientras tanto, los comandantes militares se reunirían y hablarían sobre la renuncia, el surgimiento de una fuerza militar mixta, etc. 

Pero cerca de las 6:30 a.m. vimos que la cosa iba a enredarse. Lo abordé. Él había estado en dos reuniones, donde abordamos cada uno de estos temas, pero reclamó que ignoraba todas estas cosas, y dijo. “No entiendo esto. Yo soy el Presidente de Nicaragua”. 

Fue entonces que mencioné a Washington que Somoza había roto ese acuerdo, y eso había provocado la llamada de (Warren) Christopher a Somoza, en Miami. Somoza, entonces, rápidamente contrató dos yates y se largó de Estados Unidos. Pero él había dado claramente a Urcuyo el otro mensaje, el que usted sabe, que él se quedara a cargo de todo y que no dejara entrar a los comunistas. 

Mi teoría es que Somoza tenía miedo de que si la Guardia se enteraba de que él se iba, ellos lo habrían matado. Y él le mintió a Urcuyo. Se lo fui a decir ese mismo día. Tuvimos una sesión muy tormentosa. 

— ¿Usted y Mejía fueron a ver a Urcuyo, el Presidente? 

Sí. Él negó todo esto y dijo que él se sentía insultado, que yo le estaba diciendo qué hacer y todo este tipo de cosas sin sentido. En esta época, pienso que Mejía (sucesor en la jefatura de la GN) estaba comenzando a oler a rata, además de que la Guardia Nacional comenzaba a colapsar. 

Yo se lo dije a Urcuyo. Yo le dije: “Amigo, vas a ser un presidente sin país”. ¿De qué está hablando?, me preguntó. “Esto no se mantendrá. Solamente se podrá mantener bajo el escenario que organizamos. Eso es lo que acordamos, con los sandinistas, con todo el mundo. No puede hacer esto”. 

Así comenzó a colapsar. Un día después, él había abandonado el país. Entonces, estaba colapsando. Le hice la recomendación a Washington de que presionara con alguna parte de la embajada, acompañada de una declaración pública, criticando a Somoza por haber roto el pacto. Porque si no hacíamos eso, parecería como si esto fuera nuestro plan desde el inicio. Ellos estaban de acuerdo y yo salí la mañana del 18. 

* Extractos de una entrevista celebrada en 1989, que forma parte del Digital National Security Archive. Traducida por Ivet Cruz. 
 
 
 
 

JUEVES 10 DE AGOSTO DEL 2000 /  La Prensa
OEA confirmó bombardeos indiscriminados 

    En el caso de la prensa escrita u oral, independiente u opositora al Gobierno, en los períodos en que no sido censurada... sus propietarios directivos o periodistas han sufrido graves atentados o amenazas a su vida, libertad o seguridad 
 Los daños y sufrimientos provocados por estas violaciones han hecho surgir entre la población nicaragüense, de una manera más patente, un intenso y general sentimiento favorable al establecimiento de un sistema que garantice la observancia de los Derechos Humanos 

Un soldado de la guardia nacional, escoltado por una tanqueta, patrulla en posicion combativa en la ciudad de estelí.


 

Una idea sobre el grado que alcanzó la masiva violación de los Derechos Humanos durante el régimen somocista, pueden suministrarla las conclusiones a las que arribó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, citada, en su "Informe sobre la situación de loa Derechos Humanos en Nicaragua" (OEA/Sr. L II 45 doc. 16 rev. 1), publicado el 17 de noviembre de 1978, como resultado de la observación "in situ" desde el 3 al 12 de octubre de dicho año. 

"A la luz de los hechos y antecedentes expuestos precedentemente, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en pleno, ha llegado a la conclusión de que el Gobierno de Nicaragua que encabeza el señor General Anastasio Somoza Debayle, de una manera grave, persistente y generalizada, ha ocurrido en la siguientes violaciones: 

a) El Gobierno de Nicaragua es responsable de graves atentados al derecho a la vida, en trasgresión, además, de las normas de derecho internacional humanitario, al reprimir excesiva y desproporcionadamente las insurrecciones que tuvieron lugar en septiembre pasado en las principales ciudades del país. 

En efecto, los bombardeos de la Guardia Nacional a las poblaciones, se hicieron indiscriminadamente y sin previa evacuación de la población civil, lo que trajo como consecuencia innumerables muertes de personas ajenas al conflicto, y en general, una situación dramática. (Crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad). 

b) Igualmente el Gobierno de Nicaragua es responsable de muchísimas muertes ocurridas con posterioridad a los combates, en razón de los abusos cometidos por la Guardia Nacional en la llamada "operación limpieza" y en otras acciones que tuvieron lugar varios días después de terminadas las hostilidades, en las que ejecutaron sumaria y colectivamente a numerosas personas por el sólo hecho de habitar en barrios o caseríos donde habían actuado miembros del Frente Sandinista de Liberación Nacional; se asesinó a jóvenes y niños indefensos (Crímenes de lesa humanidad). 

c) El Gobierno de Nicaragua ha obstaculizado la labor de la Cruz Roja al impedirle actuar debidamente durante los combates a fin de atender los heridos, recoger los cadáveres y en general llevar a cabo su labor humanitaria. 

Además, dicho gobierno es responsable de la muerte de socorristas de la Cruz Roja y de la utilización indebida de ambulancias y emblemas de esa Institución (Crímenes de guerra). 

d) El Gobierno de Nicaragua es también responsable de muertes, graves abusos, detenciones masivas y otras violaciones a los Derechos Humanos de grupos de campesinos (Crímenes contra la humanidad). 

e) En los sucesos de septiembre pasado, y aún antes de ellos, se ha violado gravemente el derecho a la integridad personal, al aplicarse torturas y otros apremios físicos a numerosos detenidos. 

f) Una situación especial que preocupó hondamente a la Comisión es la que se refiere a los menores. 

Además de los numerosos adolescentes y jóvenes que se encuentran detenidos en cárceles comunes, en promiscuidad con delincuentes comunes, la Comisión pudo comprobar una represión generalizada por parte de la Guardia Nacional en contra de todo varón entre 14 y 21 años de edad (Crímenes de lesa humanidad). 

g) La libertad de expresión del pensamiento se encuentra severamente restringida al limitarse, en los hechos, la información de lo que ocurre en Nicaragua, principalmente a lo que expresan los diarios, las emisoras y estaciones de televisión controlados directamente o indirectamente por el Gobierno. 

En el caso de la prensa escrita u oral, independiente u opositora al Gobierno, en los períodos en que no sido censurada... sus propietarios directivos o periodistas han sufrido graves atentados o amenazas a su vida, libertad o seguridad. 

Los daños y sufrimientos provocados por estas violaciones han hecho surgir entre la población nicaragüense, de una manera más patente, un intenso y general sentimiento favorable al establecimiento de un sistema que garantice la observancia de los Derechos Humanos. 

(Tomado del tercer informe oficial de CPDH, 1978) 

   11 DE AGOSTO DEL 2000 / La Prensa

Entrevista con "El Chigüin"
Crímenes de guerra no prescriben 

    Augusto Zamora, experto en Derecho Internacional, afirma que Anastasio Somoza Portocarrero, igual que Pinochet, puede ser enjuiciado 
 El experto señaló que estos tipos de crímenes son "imprescriptibles", sobre todo los de lesa humanidad, "que no pueden estar sujetos a plazos o tiempos", en una entrevista concedida a LA PRENSA vía correo electrónico 

dos civiles se tapan sus narices debido al olor a carne quemada que despide el cadáver de un civil muerto durante la insurrección del 78. Inserto, Dr. Augusto Zamora.
 
 

Eduardo Marenco
eduardo.marenco@laprensa.com.ni

El ex teniente coronel y ex director de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería (EEBI), Anastasio Somoza Portocarrero, "El Chigüín", todavía puede ser objeto de una demanda y un juicio por crímenes de guerra, contra la paz y contra la humanidad, de acuerdo a los instrumentos jurídicos internacionales, aseguró a LA PRENSA, el especialista en Derecho Internacional, Dr. Augusto Zamora. 

Zamora, ex asesor legal de la Cancillería en los años 80, es un abogado nicaragüense que imparte clases en la reconocida Universidad Autónoma de Madrid, donde actualmente reside. 

El experto señaló que estos tipos de crímenes son "imprescriptibles", sobre todo los de lesa humanidad, "que no pueden estar sujetos a plazos o tiempos", en una entrevista concedida a LA PRENSA vía correo electrónico. 

LAPRENSA: Doctor, a 21 años de la salida de los Somoza del poder, ¿hay aún causales para enjuiciar a Anastasio Somoza Portocarrero? 

AUGUSTO ZAMORA: Las causales existen desde 1945, cuando a raíz de los crímenes del nazismo se creó una normativa jurídica al respecto, a partir de los llamados Principios de Nüremberg. Sin embargo, estas normas devinieron, al calor de la "guerra fría" en eminentemente formales. 

Dos hechos cambian drásticamente esta situación: la guerra civil que provoca la desintegración de Yugoslavia, después de 1991, que lleva a la creación del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (resolución 808 del Consejo de Seguridad de 22 de febrero de 1993); y el genocidio en Ruanda, en 1994, que lleva a crear, el 8 de noviembre de ese año (resolución 955 del CS) un tribunal similar. 

El impulso definitivo, dentro de Naciones Unidas, llega con la creación del Tribunal Penal Internacional, en 1999. 

LP: ¿Si es así, por qué entonces el gobierno sandinista no entabló un juicio en su contra?, ¿O sí lo intentó? 

AZ: "Hasta donde sé, no hubo una acusación formal. La causa habría que buscarla tanto en las circunstancias del momento (desmantelamiento del Estado somocista y construcción de uno nuevo), como en la convicción existente de que, estando asilado en Guatemala o EEUU, no había ninguna posibilidad de obtener su extradición. 

Este hecho era corriente en Latinoamérica y el mundo. De hecho, hasta la histórica decisión del juez español Baltasar Garzón, de abrir procedimiento y solicitar a Gran Bretaña la extradición del ex dictador chileno Augusto Pinochet, la norma era que los dictadores derrocados vivieron dorados exilios en la más absoluta impunidad". 

LP: ¿Cuáles delitos se le imputarían a "El Chigüín"? 

AZ: "El Derecho Internacional distingue tres categorías: crímenes contra la paz, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. Las categorías aplicables estarían vinculadas a la salvaguarda de la persona humana: asesinatos, torturas, desapariciones, violaciones, etc. 

Otras normas violadas se refieren a la protección de la población civil en caso de conflicto armado, sea internacional o no, como los bombardeos indiscriminados, el terrorismo o los asesinatos en masa. 

Para decirlo de manera resumida, podría -porque estos delitos nunca prescriben- ser acusado de un nutrido número de crímenes, incluso ante tribunales no nicaragüenses, en aplicación de la denominada jurisdicción universal". 

LP: ¿Prosperaría un enjuiciamiento a estas alturas? 

AZ: "Es obvio que sí. Como he indicado, la mayor parte de los delitos son imprescriptibles. Es una de las secuelas de los principios de Nüremberg. Se considera que los crímenes de lesa humanidad no pueden estar sujetos a plazos o tiempos. Aún hoy, en Europa, siguen juzgando a los criminales nazis, así tengan 90 años. 

Otra cuestión es que una acusación así prospere en los tribunales de Nicaragua, que sufren un enorme grado de descomposición. No obstante, hay que tener en cuenta en este tema, además del sonado caso Pinochet, el caso incoado por Rigoberta Menchú este año 2000, también ante un tribunal español, contra los presidentes y militares involucrados en el genocidio indígena en los años 80. Hay orden de captura contra ellos y, cuando menos en Europa occidental, si se dejan caer por allí, pueden ser capturados y extraditados a España. 

Quien esté interesado en una acción similar puede preguntar a la premio Nobel guatemalteca sobre los pasos y procedimientos a seguir, si no confía en los jueces de Nicaragua". 
 




FRENTE SUR 

Benjamín Zeledón,       FSLN - 1979
 19 de Julio de 1999 | El Nuevo Diario
 Edén, Valdivia, Dora María, Ferrey...

Los héroes de hace 20 años
*** Ellos salieron con las mochilas vacías.
*** De su gallarda gesta sólo quedan recuerdos.

—JOAQUIN TORREZ A.—
Managua
  Tiene tantas historias como años. Aún conserva aquel cuerpo flaco, desgarbado, su rostro enjuto y su mirada adusta que mostraba destellos de su carácter fuerte. Igual que veinte años atrás, se ríe muy poco. Cuesta arrancarle más palabras que las que suele decir. Su cabeza ya está invadida de canas, como se invade su mente de crónicas militares cada vez que recuerda el 19 de julio de 1979. 
Hace veinte años, José Valdivia era uno de los jefes del Estado Mayor del "Frente Sur Benjamín Zeledón". Después, con la Revolución de los años 80, fue Viceministro de Defensa. Ahora es miembro de la Federación de Veteranos de Guerra de Nicaragua, que el viernes celebró con casi medio centenar de sus miembros el XX Aniversario de la Revolución. 

Sólo la época cambió. El ambiente era el mismo de los 80. Música testimonial, una que otra consigna de "Patria Libre o Morir", aplausos para "los héroes que no dijeron que morían por la patria, sino que murieron", y pláticas que versaban sobre términos muy familiares para ellos como revolución, guerra, lucha armada y derrocamiento de Somoza. 

El legendario Edén Pastora, Dora María Téllez, Elías Noguera, Javier Pichardo, Mónica Baltodano, José Valdivia, Raúl Venerio, Alvaro Ferrey, Irving Dávila, Herty Lewites, Donald Mendoza, eran parte de los presentes, además del Contraalmirante Omar Halleslevens, que llegó en nombre del Jefe del Ejército, General Joaquín Cuadra. 

Cada uno es una leyenda en sí. Ya no son funcionarios públicos. De sus cargos militares sólo conservan sus broches, y sus recuerdos. Ni comandantes, ni coroneles, ni capitanes. 

Una de esas historias, dice Pastora, es la que dice que durante la toma del asalto al Palacio Nacional, en agosto de 1978, "yo no tuve la indisciplina de quitarme el pañuelo rojinegro de la cara, lo que nunca hice porque jamás usé pañuelo, al igual que Dora María (Téllez), y Hugo Torres", dice Pastora. 

"Pero ya la historia me absolvió, como dijo una vez Fidel Castro", indicó Pastora, quien asegura seguir siendo sandinista y revolucionario, pues jamás vendió su carnet, como una vez lo acusó el ex ministro del Ministerio del Interior, Tomás Borge. 

Otro que contó sus historias y que confesó su encarnizado sandinismo fue Donald Mendoza, célebre por la toma de la casa de la Unión Nacional Opositora, UNO, a mediados de 1993, y miembro del Estado Mayor del Ejército Popular Sandinista, EPS, en los años 80. 

A Mendoza le llena de orgullo el haber sido la primera persona (cuando dirigía en Masaya una columna guerrillera llamada Jorge Navarro), que interrogó al tristemente célebre "Macho Negro", autor de la muerte de centenares de jóvenes capitalinos en la década de los años 70. 

"Aún recuerdo que me juró por Dios que era inocente. Entonces yo se lo di al compañero "Marcio" (Sergio Gómez), y éste se lo entregó al pueblo de Masaya, quien lo terminó ajusticiando el 18 de julio, en una esquina cercana al Colegio La Salle", recuerda Mendoza. 

Los combates contra los miembros de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería, EEBI, en la famosa Colina 155, en Rivas, fueron traídos a la memoria por el que fue jefe de operaciones del Frente Sur Benjamín Zeledón, el ex Teniente Coronel Alvaro Ferrey. 

"Esos combates en la Colina 155 fueron sangrientos, pues fueron dirigidos por el entonces coronel de la Guardia Nacional, "Comandante Bravo", que era un militar bien preparado", dice Ferrey, quien recuerda que en el Frente Sur, se enlistó el hijo del presidente de Panamá, Omar Torrijos, Martín Torrijos, que recién perdió las elecciones para presidente de Panamá. 

Otro panameño que luchó en el Frente Sur, fue un médico llamado Hugo Spadafora, que entró al país al frente de una columna de más de 400 panameños. 

Para el ex jefe del Estado Mayor del Frente Sur, José Valdivia, con los combates en la Colina 155, que duraron unos 13 días, se demostró el espíritu de los guerrilleros revolucionarios, pues la GN les cayó con todo (aviones, y tanques), y no los pudieron desalojar de sus puestos.


 La novela no escrita de Orlando Tardencilla, el hombre que hizo rabiar al Departamento de Estado 
Héroe sandinista de candidato del PLC 
 
 

Luis Felipe Palacios, Semanario 7 días,Edición 303 del 12 al 19 de julio del 2001

* Ahora sí confiesa un secreto bien guardado...por qué se fue a luchar a El Salvador.

* Abandonó el sandinismo por las insolidaridades, indiferencia, envanecimiento y soberbia de algunos dirigentes de la Revolución.

* El mensaje de Cristo lo recibió de un niño de 7 años que le pidió no ir de nuevo a la guerrilla de otro país, de donde era requerido.
 

Orlando Tardencilla. 

En el verano de 1982 los nicaragüenses temían una intervención militar de Estados Unidos. Barricada, el periódico oficial del Gobierno sandinista, tituló a ocho columna en los primeros días de marzo: "Yanquis desesperados por intervenir". La preocupación gubernamental era tanta, que la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional mandó a suspender el censo poblacional que se iba a realizar. El motivo: "estar preparado para defender la soberanía nacional". 
No era para menos. William Casey y Alexander Haig, Director de la CIA y Secretario de Estado norteamericano respectivamente, habían manifestado que "los Estados Unidos deben adoptar como norma irrumpir en cualquier Estado en vías de desarrollo, en el que las transformaciones revolucionarias pongan en peligro los intereses norteamericanos". Agregaron: "Estados Unidos debe estar preparada para usar tropas en El Salvador, porque Centroamérica está en guerra, y las guerrillas están ganando la batalla psicológica", según se desprende de la página web de la CIA sobre los hechos más relevantes de 1982.

En ese tiempo se encontraba de visita en Nicaragua el famoso escritor Gabriel García Márquez, que en ese entonces se identificaba con la Revolución Sandinista, y advirtió: "Los Estados Unidos deben entender que esas farsas sangrientas son un riesgo para ellos mismos, pues esas maniobras antipopulares sólo producirán otro Vietnam, y ésta es frente a sus propias puertas" (Barricada, 10 de marzo de 1982).

Pero sus palabras no resonaron en el país del norte, y la intervención de EE.UU. era cuestión de tiempo. El secretario de Estado Alexander Haig sólo necesitaba una prueba que determinará la participación ilegal de Cuba y Nicaragua en la guerrilla salvadoreña. Sin embargo, dos intentos de obtener esta clase de pruebas habían fracasado.

Primero Haig aseguró que en Nicaragua tenía lugar un genocidio contra los indígenas misquitos. Presentó imágenes fotográficas que resultaron ser un fotomontaje. Entonces, no tuvo más remedio que reconocer el fraude y pedir disculpas. A los pocos días dijo: "Un soldado nicaragüense ha sido capturado en El Salvador", pero resultó que se trataba de un estudiante nicaragüense (Ligdamis Amaxis Gutiérrez Espinoza) que se dirigía a México a continuar sus estudios. Haber hecho el ridículo dos veces enfureció a Alexander Haig y, probablemente, pensó que "la tercera iba a ser la vencida".

El hombre que cambió la historia

El 12 de marzo apareció un comunicado de AP que decía: "El Departamento de Estado de los Estados Unidos presentó ante la prensa a un guerrillero nicaragüense para que confirmara sus denuncias de que Nicaragua y Cuba intervienen en El Salvador, pero el hombre dijo justamente lo contrario, y afirmó que su acción podría costarle la vida".

Esa noticia dio la vuelta al mundo. La denuncia de un valiente joven nicaragüense que desafió la muerte en las meras entrañas del "imperio", causó el repudio popular hacia los Estados Unidos que Gabo había vaticinado. Haig había fallado por tercera vez, y los intentos de la intervención militar empezaban a esfumarse. La noticia cambió el rumbo de la historia de Nicaragua (...).

El protagonista de esa gesta, que parece haber sido sacada del guión de una película con posibilidades de ganar un Oscar, fue un joven internacionalista revolucionario de 19 años, llamado Orlando José Tardencilla Espinoza. Diecinueve años después, el "hijo de Sandino", como fue bautizado por los nueve de la Dirección Nacional, no se encuentra más entre los militantes del FSLN. Ahora está en la acera de enfrente como candidato a diputado de la alianza que suscribió el Camino Cristiano con el Partido Liberal. Tardencilla, que no gusta de recordar su pasado, habló con 7 DIAS para recordar su historia, que bien podría servir para una novela.

¿Cuál es su historia familiar?

Nací en Masaya el 15 de diciembre de 1963. En la actualidad soy un hombre en paz. Abogado y notario. Con una familia compuesta por tres hijas y un varón. Una familia estable, cristiana y con paz en mi corazón, ése es Orlando Tardencilla ahora, casado con Ana María Salmerón, una contadora pública. Me crié en una familia muy pobre. Mi mamá, Juana Espinoza Escalante, era una vivandera, tuvo once hijos. Soy el quinto. Todos vivimos al amparo del esfuerzo personal de ella. A pesar de las limitaciones, nos fuimos forjando con los conceptos que ella nos vertió. Mi padre, Orlando Tardencilla Oporta, es un hombre trabajador que atiende una finca personal. 
¿Cómo se desarrolla su niñez?

Muy difícil y complicada, pero también muy normal. A esto último me refiero porque la niñez que viví, era la infancia de muchos: la pobreza, limitaciones y dificultades. Incluso, después de los once años empecé a trabajar y estudiar en la noche para poder apoyar a mi madre en la manutención de la familia y en el cuido de mis hermanos. Recuerdo que mi primer par de zapatos me los puse a los nueve años. Eso te da un reflejo del estado de carencia y dificultad en que mi familia vivía cuando era niño. Junto a mi madre, yo vendía en las calles de Managua veladoras, juguetes, canelas y otras especies. También vendí periódicos, y ocasionalmente lustraba.

¿Qué circunstancias lo llevaron a involucrarse en las luchas clandestinas del Frente Sandinista?

En el terremoto de 1972 mi familia perdió lo poco que tenía. En 1973, por las enormes dificultades económicas, nos tuvimos que ir a vivir a Masaya. En esa ciudad me ocurrieron dos hechos importantes. Primero, en 1977, cuando estaba en sexto grado, resulté ser el mejor alumno de primaria de Nicaragua. Recuerdo que recibí un pergamino que luego rompí porque llevaba la firma de Somoza. El segundo hecho, es que simpaticé con las luchas revolucionarias populares sandinistas que empezaban a forjarse entre 1977 y 1978.

¿Quién lo invitó a incursionar a esas luchas?

Hay varios jóvenes que nos integramos en ese momento a las luchas populares y milicianas.

¿Algún nombre que recuerde?

Sí, recuerdo al señor Noel Quintana, actualmente capitán del Ejército. También anduvo el que es ahora alto oficial del Ejército, el señor Glauco Robelo. Ellos dos pueden dar fe de lo que digo. Entre los cuadros actuales del Frente Sandinista conocí a Francís Cuadra, esposa de Ramón Cabrales. Además, estaba otra cantidad importante de personas, algunos están en el Frente Sandinista, otros murieron en la lucha, y otro tanto está fuera del Ejército y del FSLN, dedicados a su vida profesional y privada.

¿Cuál fue su participación en la Revolución?

Era combatiente popular. Tira bombas. Apoyaba las marchas y todas las actividades de respaldo a la presión política que en esos momentos se le hacía al general Somoza Debayle. 

El 19 de julio de 1979, ¿dónde se encontraba?

En Masaya. Era un combatiente popular que estaba en las trincheras. El 19 de julio de 1979 me tomó muy amanecido en la Plazoleta Rubén Darío, que queda de la entrada de Masaya cinco cuadras al sur. Después, producto de algunos combatitos donde participé, empezó mi contacto para integrarme a la guerrilla de El Salvador. Me fui para allá a los pocos meses del triunfo. Exactamente a finales de 1979.

Aun siendo un combatiente popular sin mucha experiencia, ¿llegó a formar parte de los militantes sandinistas que apoyaban a la guerrilla salvadoreña?

Así fue. Justamente en el fragor del combate revolucionario, ya en los albores, entre junio y julio de 1979, algunos salvadoreños se integraron a las filas del FSLN. Eran combatientes populares y ellos, de una u otra manera, iban haciendo una especie de captación de algunos combatientes que, según sus cálculos, podíamos apoyarles en El Salvador. Conocí a algunos que me comenzaron a hablar de la lucha revolucionaria en su país, y con ellos quedamos en el compromiso que una vez que se venciera en Nicaragua, íbamos a continuar la lucha revolucionaria en El Salvador. Otro factor que influyó, es que dentro de las filas de la Revolución Sandinista se formaban convicciones internacionalistas, se nos hablaba de los ejemplos del Che Guevara, Patricio Argüello Ryan, Camilo Ortega, el colombiano Camilo Torres, Carlos Ulloa, entre otros. Eso fortaleció nuestra decisión de integrarnos a la guerrilla de los hermanos salvadoreños.

¿Quiénes lo acompañaron cuando se marchó a El Salvador?

Bueno, a estas alturas del campeonato ya lo puedo decir, ¿verdad? Pasé mucho tiempo diciendo que era mentira, y sí, iba bastante gente de Nicaragua. Conmigo personalmente se fueron como quince jóvenes nicaragüenses que íbamos acompañados con jóvenes de otras nacionalidades.

¿Los recuerda?

Los nombres propios no los conozco, solamente conozco una cantidad importante de seudónimos que en estos momentos se me escapan.

¿Los ha vuelto a ver?

Con algunos me he vuelto a ver, sobre todo con algunos mexicanos.

¿Y nicaragüenses?

Algunos, pero ahorita no recuerdo sus nombres, sólo seudónimos que también se me escapan.

Dijo que a estas alturas del campeonato ya lo puede decir, pero no lo ha dicho.

Sí, sí, pero de verdad se me escapan. ¿Me entendés?

Ustedes no iban a El Salvador a hacer pupusas. ¿Cuál fue su función en ese país?

(Ríe) Durante más de un año estuve entrenando gente en los campamentos guerrilleros y a los combatientes populares de la Fuerzas Armadas de la Resistencia Nacional (FARN), organización que posteriormente pasó a llamarse FMLN. 

¿Entrenó a combatientes populares en El Salvador? 

Básicamente fui entrenador de guerrillas urbanas y suburbanas, a quienes les di entrenamiento en artillería liviana, uso de bazucas y RPG2, es decir armamento de infantería. También di capacitación de movimientos tácticos de guerra, tanto en las áreas suburbanas de San Salvador, como en las áreas rurales al lado de Zaragoza, La Libertad y Chalatenango.

¿Y cómo es que lo agarran?

En una ofensiva general que se lanzó en las áreas suburbanas en enero de 1981. Era el responsable de una unidad de importantes elementos revolucionarios. Nuestro campamento estaba ubicado en el departamento de La Libertad. Estaba en San Salvador coordinando algunas acciones guerrilleras con el Estado Mayor, cuando de pronto escuchamos a través de un scanner (que tenían para escuchar las comunicaciones militares) que habían detectado algunos campamentos militares guerrilleros en la zona de Las Chilangas, perteneciente al departamento de La Libertad. Ese zona era precisamente el lugar donde estaba mi grupo. Inmediatamente pedí al Estado Mayor la autorización de ir para allá y me fue concedida. Salí de la reunión y me dirigí hacia la unidad que estaba bajo mi responsabilidad. Al llegar me encontré que el teatro de operaciones estaba muy congestionado. Aun así, logré entrar a la zona a través de veredas, y en el proceso de recontactación tuve que volver a salir a la carretera; allí había un retén militar donde tenían a algunos hermanos capturados, y uno de ellos me conocía y dijo: "Este es el jefe, y es nicaragüense". Me capturaron, no sin antes hacer un esfuerzo de resistencia que resultó inútil.

¿A cuál de las cárceles lo enviaron?

Anduve por un periplo importante de cárceles en El Salvador. Recuerdo que estuve en el Sitio de El Niño; el Regimiento de Caballería de San Juan de Pico; después me llevaron a la Guardia; luego al Cuartel El Sapote; de ahí pasé a la famosa Policía de Hacienda o PH; y por último terminé en un lugar que desconozco, que fue donde pasé la mayor parte del tiempo en una mazmorra muy pequeña en condiciones muy difíciles, donde estuve prisionero recibiendo torturas indecibles un poco más de un año.

¿Torturas indecibles? ¿Cómo eran?
 
 

Tardencilla vestido de militar. Hoy predica la palabra del Señor. 

No me gusta hablar mucho de ello, pero haré una excepción. Las primeras torturas que recibí fueron físicas: agujas bajo las uñas de las manos. Me colgaban del techo amarrado de mis dedos pulgares. Me descargaban electricidad en mis genitales. Me hacían acostarme en un catre electrificado sin colchones y me dejaban ir las corrientes eléctricas. Me introdujeron un sofisticado aparato en los oídos que emitía sonidos enloquecedores. Me hicieron cuatro sesiones del "avioncito" que consiste en que a uno lo acuestan boca abajo, le amarran las manos y piernas, y lo suben a través de polea, de tal manera que uno queda como que va volando. Lo cruel de esa tortura no es tanto el dolor de los hombros, sino cuando alguien se sienta en la espalda de uno y comienza a brincar, eso duele bastante. Además, me ponían una capucha plástica con cal en la cara que me asfixiaba cuando me quejaba del dolor. El que estaba arriba disfrutaba el jineteo, mientras yo trataba de respirar. Ese tipo de tortura finaliza cuando el que está arriba siente que el "avioncito" se queda sin gasolina. Eso me pasó a mí, y cuando estaba a punto de desfallecer me aflojaban la capucha plástica para que pudiera respirar, pero ya recuperado, volvía la otra sesión. Esas torturas duraban media hora. 
Lo de las agujas bajo las uñas de las manos, usted puede dar fe que mis dedos fueron destruidos (me muestra el anverso de las uñas, donde tiene cicatrices en cada uno de los dedos de ambas manos). Me colocaban los dedos sobre agujas pegadas en una mesa, y los sujetos con el tacón me lo presionaban fuerte. Todo eso era terrible y devastador. Sin embargo, para mí, las torturas más difíciles no fueron las físicas, sino el casi año de aislamiento total al que estuve sometido.

Cuando estuve aislado pensé que todo había terminado. Quedé encerrado en un hoyo donde me dejaban comida cada tres días, otras veces pasaba hasta nueve días sin comer, pero la tortura no consistía en eso, sino que no hablaba, no oía ni veía a nadie. Era un aislamiento total. Aunque de pronto se aparecía alguien y por una rendija me decía: "No seas tonto. Tú serás el último muerto de una guerra que ya la tienen perdida". Esas palabras me desmoralizaba. Fue una tortura psicológica que recibí durante casi un año. Y realmente empecé a sentir que era un tonto. Sin embargo, el siete de marzo de 1982 se produjo un hecho extraordinario: me sacaron en la mañanita (5:00 a.m.) del hoyo, y durante dos horas me tuvieron practicando todas las torturas que se me había hecho durante año y medio. Las soporté y me volvieron a meter al hoyo. Ese mismo día, pero a las cuatro de la tarde, llegó un oficial norteamericano muy circunspecto y educado, y me dijo: "Lo que te pasó en la mañana, es el recuerdo de lo que te sucedió en año y medio. Tú fin será la muerte si no ayudás a combatir el comunismo sandinista". Entonces, vi la oportunidad de aplicarle un golpe más, en aquel momento de mi mentalidad revolucionaria y juvenil, al imperialismo yanqui. De la boca para fuera, acepté implicar a los sandinistas, pero en mi interior me dije: "En el momento que me pongan a un periodista de frente, denuncio todo lo que estoy padeciendo aunque me maten". Pensé que si mi nombre no es usado para defender la Revolución, tampoco sería usado para atacar la Revolución. Bajo esa convicción acepté ir a Estados Unidos.

¿Qué pasó cuando llegó allí?

El nueve de marzo salí rumbo a Estados Unidos en un vuelo comercial de TACA. Iba custodiado por dos oficiales salvadoreños, quienes me notificaron que no debía aceptar la comida que sirven ni platicar con persona alguna y ni siquiera ir al baño. Había mucho hermetismo. Cuando llegamos a Miami, me trasladaron esposado hasta Washington. Tampoco se me dio agua o alimento alguno. Pasé una semana en preparación en Langley, sede central de la CIA, hasta que un 12 de marzo de 1982 fui presentado ante el mundo entero como la prueba de que los sandinistas estaban en El Salvador. Pero yo, un joven revolucionario lleno de ilusiones, creyendo en el proyecto social de la Revolución, expuse mi vida y la defendí diciendo que luché en El Salvador como resultado de mi íntima convicción y no mandado por el Frente Sandinista. Esa noticia fue un gran impacto en el mundo entero.

¿Recuerda los detalles de aquella escena?

Sí, sí. Recuerdo que estaba el secretario del Departamento de Estado Alexander Haig, un señor muy famoso que le decían el Halcón. También estaba el señor Dean Fisher, portavoz del Departamento de Estado, y seis periodistas. El noticiero de televisión estaba en vivo. Empezó mi intervención y dije más o menos esto: "Vengo a testificar de la intervención de los asuntos externos en El Salvador. Yo soy víctima de esa intervención de los asuntos externos en El Salvador. Ante ustedes denuncio que he sido traído hasta aquí, por presiones de oficiales de la Embajada de los Estados Unidos, a quienes acuso porque me tuvieron recluido y torturándome en las cárceles de El Salvador... He enfrentado antes la muerte y hago esto nuevamente para serle fiel a mis ideales. La vida, cuando está vinculada a un proyecto social revolucionario, no tiene tanta importancia". Creía que me iban a matar, por eso dije públicamente que no me importaba morir en esas condiciones, porque moriría con dignidad, y gracias a Dios, ésa fue la ventaja por la cual pude vivir.

La transmisión en vivo de la conferencia, provocó un sentimiento de rechazo hacia la administración de Estados Unidos, y de inmediato hubo una enorme presión internacional. Al final los funcionarios del Departamento de Estado me entregaron a la Embajada de Nicaragua en Estados Unidos, donde me recibió el señor Francisco Fiallos, y de ahí me repatriaron.

Defendió el "proyecto social de la Revolución", pero quizá no se imagino que también apaciguó un poco los intentos de un posible intervencionismo militar de los Estados Unidos en Nicaragua.

Es posible, aunque no pensé en eso, sino que en mi convicción como joven revolucionario. Lo que sí sabía es que los Estados Unidos andaban detrás de una prueba irrefutable, y para ellos, yo era esa prueba: un nicaragüense confeso, capturado en combate en El Salvador. Además, nunca negué el sandinismo que llevaba en mi sangre en ese momento revolucionario. Solamente negué quién era durante 22 días, tiempo que necesitaba la Revolución salvadoreña para hacer sus ajustes.

El recibimiento suyo debió haber sido apoteósico...

La Revolución nicaragüense la tomó como una victoria política. Vine al país el 15 de marzo de 1982. Nicaragua me dio un recibimiento que no creo merecer. Nunca creí merecer. Sólo hice lo que debía. Incluso, me hicieron un estribillo muy popular que decía: "¿Quién se paseó en la CIA?... Orlando Tardencilla".

Eso es modestia.

No. Mis convicciones sandinistas y revolucionarias de ese momento me indicaban, como siempre lo sentí con honestidad, que no había hecho nada extraordinario, solamente había hecho lo que cualquier mínimo combatiente revolucionario hubiese hecho. Y no lo digo por humildad falsa ni nada por el estilo, sino porque conocí ejemplos heroicos de gente que realmente hicieron cosas más importantes, como entregar su vida a la Revolución. Ellos lo hicieron motivados por las mismas convicciones sociales. Así que siento, a lo largo del tiempo, que ese recibimiento aquel 15 de marzo de 1982 fue inmerecido.

Usted fue denominado "hijo de Sandino" y continuó su compromiso con el Frente...

Efectivamente. Como tenía veinte años, me integré como dirigente de la Juventud Sandinista en 1982, y participé en todo el proceso de la defensa de la Revolución.

¿Y por qué se alejó del Frente Sandinista?

Bueno, empecé a desmotivarme un poco, no de la Revolución, sino de algunas personas que en el seno del proyecto revolucionario y bajo el amparo del nombre sandinista, empezaron a medrarse del poder.

¿Dirigentes?

Me desmotivan personas, individuos y circunstancias que observé, pues a los combatientes sandinistas que sufrieron por la causa revolucionaria, empezaron a abandonarlos. Vi insolidaridades e indiferencia de algunos dirigentes de la Revolución, envanecimiento y soberbia en otros, descuidos a los valores fundamentales de la Revolución; y en 1990 empecé a retirarme del Frente Sandinista.

¿Después de que doña Violeta ganó las elecciones?

Me retiré un poquito antes de la pérdida de las elecciones. Y me retiro con respeto del Frente Sandinista y no atacándolo, porque todavía en ese momento lo creía un proyecto social válido, pero al ver las circunstancias individuales, me desmotivó. Sin embargo, me reintegré al Frente Sandinista en 1993, pero sin las mismas intencionalidades ni fundamentaciones de antes, como cuando era jovencito. Me retiré definitivamente del FSLN en noviembre de 1995. 

Pero usted apareció en las boletas de candidatos a diputados por el Frente Sandinista en 1996.

Así es, lo que pasa es que, lamentablemente, había sido propuesto como candidato a diputado suplente por el FSLN, digo "lamentablemente" porque cuando tomé la decisión de retirarme con respeto del partido, ya no me podían borrar de la lista de diputados. Gracias a Dios, en esos momentos empezaba a conocer a los muchachos que fundaron Camino Cristiano, y me gustó el proyecto. 

Envié una carta con todo respeto al Frente Sandinista, donde anuncié mi decisión de retirarme y les dije que con el mismo derecho que tengo como nicaragüense de integrarme al Frente Sandinista, con ese mismo derecho pido mi desactivación.

"Con todo respeto"... ¿Por qué insiste en que ha sido respetuoso?

Comúnmente las personas que se retiran del Frente Sandinista salen atacando al partido al que pertenecieron. En cambio, yo nunca he hablado mal del FSLN, es más, como partido lo respeto. Hablar mal de algo a lo que pertenecí, es como cuando un hombre habla mal de una mujer luego que se separan. Eso significa que el hombre la sigue queriendo. ¿Me explico?

Por eso es que no quiere decir los nombres de los dirigentes sandinistas que lo desmotivaron, por que ya no los quiere, ¿verdad?

(Ríe) Tengo que reconocer que tomé esa decisión por la actitud de algunos dirigentes de la Revolución. No me gustaría decir quiénes son, mejor que el pueblo lo juzgue. Ya conocen la actitud soberbia de algunos y la actitud inmoral de otros. Que conste, no me refiero a todo el sandinismo, porque reconozco que en el FSLN hay una cantidad importante de personas con una tremenda moral y disposición de servicio al pueblo, pero, lamentablemente, estos hermanos no están en los puestos de dirección del Frente Sandinista, que están ocupados por aquellos oportunistas y otro tanto que viven del FSLN. Personas que han hecho fortunas y medrado a la sombra del poder. Eso me indicó, como a muchos, que algunos dirigentes del Frente Sandinista no estaban sirviéndole a Nicaragua, sino sirviéndose de Nicaragua. Por eso se hace necesario construir otras alternativas, otros proyectos, y gracias a Dios, lo encontré en el grupo evangélico cristiano que se estaba formando como partido en octubre de 1995. Me integré en su formación, y esta vez no tengo de qué arrepentirme.

La mayoría de los revolucionarios sandinistas decían ser "ateos por gracias de Dios". Usted no debió ser la excepción.

Muy interesante, pero voy a aclarar. No entro a Camino Cristiano para hacerme evangélico, sino porque observo un proyecto nuevo y social. Sin embargo, estando en este partido conocí a Jesús de una manera extraordinaria, y me hago evangélico por lo siguiente: cuando ya estoy fuera del Frente Sandinista, unos amigos de un movimiento revolucionario latinoamericano quienes sabían que yo había participado en varios combates internacionales, me proponen participar en otro movimiento revolucionario y les pedí que me dejaran reflexionar, pues ya tenía tres hijos. Sin embargo, por circunstancias de la vida me llevan a que conozca a un pastor joven llamado Javier Sarria. Él me empezó a pastorear, y se siembra en mí una inquietud, y era que si me iba o no a combatir a la lucha revolucionaria. Sin decirle de mi duda, el pastor me dijo: "Le miro mucha ansiedad e inquietud en su alma. Yo sé que usted es ateo, así que no va a perder nada si le pide a Dios que se le manifieste para solucionar ese problema que lo está agobiando". Obviamente, no lo creí y tampoco pedí nada, pues pensé que era la expresión de otro pastor evangélico en busca de alguien más para su Iglesia. Ese mismo día, por la tarde, estando enfrente de mi casa leyendo los documentos de ese movimiento revolucionario que me instaba a irme, cuando pasó un niño de unos siete años, y directamente mirándome a los ojos me dijo: "Mire, no se vaya, Dios le ama". Me sorprendió y siendo ateo, sentí la manifestación del Señor. ¿Qué sabía el niño sobre lo que estaba pensando y lo que estaba leyendo? Luego me dije que si Dios existe realmente que se manifieste, eso fue como en agosto de 1996. Llegó diciembre y me dije: "Dios no existe porque no se ha manifestado", pero cuando digo estas palabras, me doy cuenta que desde el día en que ese muchachito se me acercó, nunca más recibí llamadas telefónicas ni visitas de los combatientes revolucionarios latinoamericanos. Entonces, observé que el Señor me estaba dando un mensaje: dedicarme al cuido de mis hijos y ser un hombre de paz. Jesús ha sido la mejor elección de mi vida.

Algunos dirigentes sandinistas también afirman que "se han acercado al Señor". Por sus antecedentes en ese partido, su caso puede ser interpretado como el de un infiltrado en la lista de diputados liberales, partido al que Camino Cristiano se plegó.

Cuando entré al Camino Cristiano, muchos dudaron de la legitimidad y sinceridad de mi corazón, y no les culpo. Muchos dirigentes dudaron de la sinceridad con que entré a este partido. Sin embargo, dos cosas me han acompañado desde hace seis años: mi testimonio cristiano y mi vocación abierta de que soy militante de Camino Cristiano. Jamás he hablado mal del Frente Sandinista ni pienso hacerlo, porque en mi corazón no está almacenada ninguna revancha contra nadie. Nunca he hablado mal de los liberales ni conservadores ni de nadie, porque la verdad que ahora en mi corazón anida paz y tranquilidad. Además, tengo convicción de este proyecto que aunque pequeño, es propio, audaz y genuino. Este partido, quizá, tenga las peores relaciones públicas entre todos los partidos políticos, porque se deja llevar por un planteamiento bíblico que dice: "Lo que hace tu mano derecha, que no lo sepa la izquierda". Sólo los beneficiados pueden dar fe de lo que te digo. Todo lo hemos hecho en el anonimato y eso me ha gustado, porque este partido no se ufana de lo que hace. No creo que sigan dudando de mí.

Pero se aliaron con un partido prebendario.

El Camino Cristiano hizo un análisis muy a fondo del marco jurídico que da la Ley Electoral. La conclusión fue que debido a los candados jurídicos que quedaron establecidos, era un riesgo enorme participar solos. En segundo lugar, los resultados de las elecciones municipales arrojaron que perdimos en la mesa por los acuerdos entre el PLC y el FSLN, tres alcaldías notoriamente nuestras, como Nagarote, Teustepe y Santa María de Ostuma, sin que nadie nos defendiera. En tercer lugar, no tenemos recursos económicos. Y cuarto, hicimos una evaluación y nos reunimos con 27 organizaciones políticas para ver si Camino Cristiano, aprovechando que no tendría que presentar firmas, podía convertirse en una casilla alternativa a los dos polos, pero ellos querían nada más espacio político sin presentar estructura. Así que por las condiciones en que nos encontrábamos, decidimos ir en alianza, y sólo había dos posibilidades: PLC o FSLN. Hicimos un estudio a fondo y observamos que en el PLC tenemos la posibilidad de ser respetados desde nuestra condición de políticos y de partido independiente. Además, el PLC no objetó que usáramos nuestros símbolos en la campaña municipal ni en esta campaña electoral; y por supuesto, el PLC permitió que nos dieran espacios políticos para poder representar a nuestro partido con una bancada independiente. El PLC aceptó que hiciéramos una alianza electoral que culminará el 10 de enero del 2002. En cambio, con el Frente Sandinista fue todo lo contrario. Querían que nos disolviéramos, que apoyáramos la convergencia, y que simple y sencillamente desapareciéramos.

¿No tomaron en cuenta al Partido Conservador?

A ellos no los descartamos. Los buscamos, pero nos dijeron claramente que ellos no iban a venir a esta casilla ni permitirían que nosotros llegáramos a la casilla de ellos. Fue imposible hasta reunirnos más de una vez. Quizá, fue por cuestiones religiosas.

Ping Pong
Un sueño... Llegar a ser más cristiano que lo que soy
Una comida... Pescado
Una bebida... Coca Cola
Un personaje... Guillermo Osorno 
Un libro... "Amor en los tiempos de cólera", Gabriel García Márquez
 
 
 

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Versión internet: Eduardo Manfut P.
 Historia de Nicaragua, Sucesos del Siglo 20
Regresa al siglo XIX

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DISCLAIMER
Todos los documentos públicados a mi entender son del dominio público, Al hablar del pasado, es mi intención presentar nuestras edades en la historia local por orden cronológico,  Siglos con todas aquellas épocas de guerra y paz, siglos expresados en documentos y pocas escenas narradas por historiadores reconocidos,  Busco los detalles de los grandes eventos, procuro ordenar por meses , o días..Mi intención es  formar una pieza..   espero que todos los documentos disponibles en ésta colección tengan su fuente citada correctamente,  y si no lo és así, favor citarla por e-mail y la corregiré adecuadamente, se trata de poner las piezas de nuestra historia en su lugar .
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Diseño y recopilación de datos por Eduardo Manfut P. (mayo - 2001).