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DEL NORTE ...ES UN PATRIMONIO NACIONAL
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Génesis de la Ruta del Tránsito
Su inauguración
En Agosto de 1849, apenas ratificado por Nicaragua el contrato canalero,
Vanderbilt inició los preparativos patra abrir el tránsito
a través del itsmo mandando a hacer los estudios topográficos
de la Ruta del proyectado canal. El 20 de noviembrte de 1849 la Compañía
escribió al Presidente de Nicaragua diciéndole que esperaba
tener establecida en noventa días la línea de comunicación
entre Nueva York y California por la vía Nicaragua. Al mismo tiempo
encargó a los astilleros de Jeremiah Simonson la construcción
de dos vaporcitos de pcoo caladopara el transporte de pasajeros en el Río
San Juan y el Lago de Nicaragua; luego estipuló especificaciones
y pidió presupuesto para un vapor oceánico de 1,500 toneladas
que al ser botado fué bautizado con el nombre de Prometheus. Mientras
esperaba la entrega de los vapores, la Compañía se dispuso
a encontrar la manera de hacer navegable al Río y buscar una ruta
de comunicación terrestre entre el Lago y el Océano Pacífico.
Compró el vaporcito fluvial Orus que se ocupaba en transbordar pasajeros
desde los vapores hasta el lado américano del Rí Chagres,
en Panama, y lo llevó al Río San Juan. (Correo
del Itsmo de Nicaragua, 1 de Marzo de 1850; Gregory, Gregory's Guide).
El Coronel David L. white salió de Nuev York en diciembre de
1849 con un pequeño grupo a bordo del Crescent City para Colón,
llamado entonces Chagres, en donde se hizo cargo del Orus. Después
de ciertas averiguaciones se dió cuenta de que debía remover
del Río sus peores obstáculos para que su vaporcito pudiera
remontarlo. Dejando pues el Orus en san Juan del Norte, el grupo remontó
el Río en bongos copn el fin de explorarlo. en febrero de 1850 el
Coronel White informó en la ciudad nicaragüense de León
al corresponsal del New York Herald que, tomando unvaporcito del Río
y cruzando después el Lago de Nicaragua para en seguida recorrer
por tierra un trayecto de doce millas al Pacífico, el cruce del
itsmo llevaría sólo treintaséis horas. De esa manera,
dijo se haría el viaje a California en seis días menos que
por la Ruta de Panamá, ahorrándose los viajeros dos días
por el Atlántico y cuatro por el Océano Pacífico.
(NY Herald, 14 de Diciembre de 1849, 10 de Marzo de 1850; Manning, Central
América, 1831 - 1850, p 501.).
Convencido de la posibilidad de establecer el tránsito a través
del itsmo nicaragüense, el Coronel White procedió entonces
a subsanar ciertas pequeñas dificultades que retardaban el entendimiento
total con el Gobierno de Nicaragua. Allanados que fueron los tropiezos,
el 9 de Marzo de 1850 suscribió un contrato modificado y una minuta
de incorporación que hacía de la empresa una entidad incorporada
al Estado de Nicaragua. Volvió luego a Nueva York a informar de
todo a la Compañía. ( Pierce, Message on Routes
between Atlantic and Pacific, pp. 86 - 96; Correo del Itsmo de Nicaragua,
21 de Marzo de 1850; José D. Gámez, Historia de Nicaragua,
Obra premiada en el Concurso Histórico de 1888 y declarado texto
parta los establecimientos nacionales de Nicaragua, por Acuerdo gubernativo
de 1889, Segunda edición (Nicaragua; 1955), p. 464).
El informe del Coronel White satisfizo a venderbilt y a sus socios.
Todos convinieron en que la obra podía emprenderse en el acto. En
seguida contrataron el estudio de la ruta canalera. Los trabajos recientemente
realizados por el Coronel Childs en el agrandamiento del canal del Lago
Erie como jefe de ingenieros del Estado de Nueva York eran su mejor carta
de recomendación. El grupo partió en agosto a bordo de la
goleta Enterprise.
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Vanderbilt
En
1829 Vanderbilt decide jugarsela en la fiera competencia del viaje de Ferry
entre La Staten Island, Nueva York y Peekskill en donde tuvo serios enfrentamientos
con su competidor Daniel Drew. Pero Vanderbilt ganó al cortar el
precio en tan sólo 12 1/2 cents, lo cual forzó a salir
del negocio a Drew. Luego compite con la Hudson River Association
en el comercio con Albany, Nueva York..Tambien rebajando el precio
y la la audacia de competidor le facilita ampliar sus operaciones a otros
lugares Vanderbilt empieza a servir la linea Long Island Sound, Providence,
Boston, y otros puntos en Connecticut. Sus barcos no solamente eran confortables
y muchas veces lujosos. Ya para la decada de 1840 el poseía
más de 100 barcos de vapor, y éra el mayor empleador de los
Estados Unidos. Vanderbilt tiene el honor de haber cambiado la cara
al servicio de transporte público en los Estados Unidos, por lo
confortable y hasta lujoso en comparación a los viejos botes competidores.
Eran los "Palacios flotantes." En 1846 él poseía el Barco
más lujoso sobre el Río Hudson, y los Nueva Yorkers le llamaron
Vanderbilt.
A
la edad de 40 su riqueza superaba el medio millón de dólares,
y seguía en la busqueda de nuevas oportunidades. Y ésta se
dió durante el Gold Rush de California en 1849, La gente se embarcaban
a Panama y por tierra en mula para tomar la ruta del Pacifico. Vanderbilt
compite esta vez conra la Pacific Steamship company y abre un servicio
a traves de Nicaragua, lo que ahorraría unas 600 millas y
cortaría el precio en la mitad. Esta movida le produjo ganancias
calculadas en mas de $1 millon por año. Y en su operacion invierte
de alguna forma en mejorar el canal del Río San Juan, construyendo
puertos en el este y oeste de Nicaragua y en la bahia de la Virgen en el
Lago de Nicaragua, El contruyó una carretera de macadam de
12 millas, en ruta hacia el Puerto San Juan del Sur. Y El empieza la cosntrucción
de 8 nuevos barcos y acorta la jornada entre 2 days mas corta que la ruta
por Panamá. Y así obtuvo una gran acogida entre los usuarios.
Se hizo millonario rapidamente, tanto así que en 1853 anuncia sus
primeras vacaciones en su vida y construye un yate sumpuoso llamado el
North Star, que embarca por un tour triunfal hacia Europa. Antes de partir
delega la presidencia de su compañía the Accessory Transit
Company a Charles Morgan y Cornelius Garrison, quienes, durante su ausencia
manipularon y aseguraron el control de la Compañía.
El Gobierno de Nicaragua en manos de Walker se apoderó de la Compañía
alegando deuda de impuestos y Vanderbilt se empeña en arruinarlo,
logra aliarse al Gobierno de Costa Rica, y nombra a Spencer para la jornada
de bloqueo del Rio San Juan con tropas ticas para evitar resfuerzos a Walker.
Al finalizar la Guerra Nacional de Nicaragua, los costarricenses se apoderan
de la Los barcos de la Compañía de Vanderbilt y sitian
el río San Juan para asegurar un Contrato con Morgan y Garrinson,
que les dejaría mucho dinero.
Vanderbilt
vendió sus Steamers en 1862 y comenzó a competir en los ferrocarriles
en tan solo cinco años controla la New York Central Railroad.
Continuando con su buen servicio y expandiendo las rutas. Tambien establece
el servicio de correo directo entre New York City and Chicago in 1873.
9 de
Abril de 2002 | Presidente Bolaños NAGAROTE
* Una mención a Vanderbilt, Tomás Martínez
—VLADIMIR LOPEZ—
Las declaraciones del mandatario nicaragüense se conocieron
Nagarote, ubicado a 42 kilómetros al occidente de Managua, tras
la inauguración del inicio de las obras del proyecto de rehabilitación
y mejoramiento de la carretera que va desde Las Piedrecitas-Nagarote-Izapa.
En su discurso, el ingeniero Bolaños recordó a los nagaroteños
la figura del general Tomás Martínez, quien "allá
por 1858, después que se fue Walker, quiso regresar Vanderbilt
para que le devolviéramos la concesión de la compañía
del tránsito".
Dijo que esa compañía desapareció con la venida de
Willian Walker a Nicaragua, pero cuando se fue el filibustero, Vanderbilt
quiso regresar para que le dieran esa concesión, "pero el general
Tomás Martínez creía que Vanderbilt no era honesto",
porque antes, cuando se le dio la concesión, debería
de haber entregado el diez por ciento de las utilidades a Nicaragua, pero
siempre decía que perdía". "Por eso", dijo, "decidió
no volver a darle la concesión a Vanderbilt. Vanderbilt
se rió y dijo que eso era tontera, porque lo podía sobornar"
En su narración, el ingeniero Bolaños dijo que Vanderbilt
envió a un hijo y a su abogado con cien mil dólares
en monedas de oro para sobornar al Presidente Tomás Martínez.
"Comenzaron a hacerle los pases y a hacerle ofertas. Tomás
Martínez rechazó todas las ofertas de soborno. Lo agarró
del pelo y lo envió de vuelta a Granada y le dijo: "Con todo
y tu oro andate de aquí no quiero que volvás. ¡Que
dignidad de hombre"! |
Y llegó a
San Jorge, Vanderbilt, en aquel puertecito del Lago de Nicaragua el 27
de Agosto de 1850. Parte de la gente se quedó atrás dandoo
comienzo a la limpieza del Río; el resto empezó a hacer estudios
topográficos del trecho de doce millas que median entre los Puertos
de La Virgen, en el Lago, y San Juan del Sur en el Océano Pacífico.
La Compañía se había propuesto inaugurar, a la mayor
brevedad posible, una ruta de tránsito interoceánico. En
julio fué botado el primer vapor de poco calado en los astilleros
de Jeremiah Simonson. Bautizado con el nombre de Director,
zarpó
el mismo mes con destino a Nicaragua. con porte de 120 toneladas y capacidad
para unos 400 pasajeros, el Director salió a navegar las aguas del
Lago de Nicaragua. ( Orville Whitmore Childs, Report of the
Survey and Estimates of the Cost of Constructing the Inter-Oceanic Ship
canal.. (Nueva York; W.C. Bryant & Co. 1852), p. 3 San Francisco California
Courier, 26 de Agosto de 1850; Correo del Itsmo de Nicaragua, 5 de septiembre
de 1856; San Francisco Daily Herald, 9 de enero de 1851; Keasbey, The Nicaragua
canal, p. 217).
Vanderbilt no tenía datos concretos, le dijeron "Fundamente
usted su propuesta en datos precisos y verá cómo se consigue
el apoyo financiero que solicita; antes no podemos darle una repuesta definitiva".
(NY.
Herald 3 de Diciembre de 1850).
En la creencia de que obtendrían ayuda, Vanderbilt y White regresaron
a Nueva York dispuestos a acelerar la apertura de la línea de comunicación
interoceánica y a esperar la terminación del estudio canalero.
(
Times, Londrés), 15 de octubre de 1850; Lane, Commodore Vanderbilt,
p 91).
La
Cruzada de los 49ers. por San Juan.
".....El
desplazamiento humano mas grande despues de las cruzadas.
Cuando el 1º
de enero de 1849 el “New York Herald” comenzó a publicar anuncios
bajo un grueso titular de letras negras que decía: HACIA CALIFORNIA,
el mundo de la banca y del comercio y de la aventura se dio cuenta de que
el “gold rush”, la carrera por el oro, “la fiebre del oro”, había
comenzado, Comodoro Cornelio Vanderbilt 1794–1877,
American railroad magnate, b. Staten Island, N.Y.por
medio de sus asociados, Daniel B. Allen y Joseph L. White, logró
interesar al Secretario de Estado, John M. Clayton, para que le diera favorables
instrucciones al recién nombrado Encargado de Negocios de los Estados
Unidos en Centro América, George Ephraim Squier, para tratar de
obtener del gobierno de Nicaragua, representado por el Director Supremo
Licenciado Norberto Ramírez, una concesión para su compañía
canalera: American Atlantic and Pacific Ship Canal Company.
Vanderbilt y sus
asociados decidieron apresurar la apertura de la ruta por Nicaragua.
Ordenaron la construcción de un trasatlántico de 1,500 toneladas,
el PROMETEO; la traída del ORUS a San Juan del Norte para hacer
preliminares exploraciones en el Río, y el envío del Coronel
O.W. Childs, famoso ingeniero que había agrandado el Erie Canal,
para que
hiciera estudios
de la ruta y estimara el costo de la construcción. Mientras tanto
él se fue a Inglaterra a buscar ayuda financiera. Inmediatamente
entró en tratos con la firma banquera de los Rothschild y con la
Baring Brothers, de Londres.
A su regreso a New
York el Comodoro Vanderbilt se encontró con desfavorable noticias
de Nicaragua. Aunque Childs no había terminado sus estudios, el
ORUS se había perdido al intentar cruzar los raudales de Machuca
en el Río San Juan. Vanderbilt decidió ir él mismo
al teatro de los acontecimientos. Se embarcó en el nuevo PROMETEO
llevando a remolque al DIRECTOR. A su llegada a San Juan del Norte decidió
subir el río en este último vapor, a pesar de las objeciones
que le hacían de la imposibilidad de la empresa los mismos marineros
que habían fracasado con el ORUS, pero Vanderbilt no hizo caso y
él mismo dirigió la maniobra y, venciendo mil y una dificultades,
logró llegar hasta el Lago de Nicaragua.
Inspeccionó
el término occidental de la ruta y estableció el servicio
de vapores en el Río y en el Lago, servicio que aprovechó
la filibustero William Walker en su intento de esclavizar a Centro América.
Cuando Walker, por medio de Morgan y de Garrison, asociados de Vanderbilt
en el manejo de la Compañía Accesoria del Tránsito,
subsidiaria de la compañía canalera original, quiso aprovecharse
de los dineros y de la empresa en contra de los intereses de Vanderbilt,
éste les escribió la famosa nota que decía: “Señores:
Ustedes se han empeñado en robarme. No los demandaré, porque
la justicia es muy lerda. Los arruinaré”. Y lo cumplió.DE
SAN CARLOS A LA VIRGEN, la travesía se efectuaba en además
del “DIRECTOR”, en el “CENTRAL AMERICAN”, el “SAN CARLOS” y “LA VIRGEN”.
El puerto de San Carlos se componía
entonces de veinte
o veinticinco ranchos de paja, situados a la orilla del agua, pero que
antiguamente había tenido mayor importancia, y de cuyo prestigio
sólo quedaba el Castillo con sus veinticinco soldados, sus siete
cañones, uno sólo montado y los otros medio enterrados en
el lodo, merodeados de tigres y venados.
Al entrar a navegar
las setenta millas de anchura que entre San Carlos y La Virgen tiene el
Lago de Nicaragua, los pasajeros comenzaban realmente a disfrutar las delicias
del paisaje con sus islas el Zapote, Chichicaste, Solentiname y Balseas
y a gozar de la fantástica variedad de suculentos platos de pescados,
cogidos a bordo después de las muchas privaciones del camino.
DE LA VIRGEN A SAN
JUAN DEL SUR se recorrían doce millas de selva en diligencias
pintadas de azul y blanco tiradas por mulas sobre una carretera hecha de
tablones de madera. Camino que recorrió Mark Twain en una atmósfera
fresca y lloviznosa, conducido por cocheros armados de machetes, entre
soldados descalzos con mosquetes y una procesión de jinetes y jamelgos,
cortando naranjas y bananos, comiendo tortillas calientes y bebiendo aguardiente
y café en jícaras labradas, hasta llegar a la bahía
de San Juan del Sur, “un nítido pequeño semicírculo
encerrado entre verdes colinas”.
DE SAN JUAN DEL
SUR A SAN FRANCISCO los pasajeros tomaban el vapor “PACIFIC” que para poder
establecer el fijado
itinerario San Juan
del Sur - San Francisco, San Francisco - San Juan del Sur había
tenido que ir desde New York a dar la vuelta por el Cabo de Hornos. Más
tarde se agregaron los barcos “NORTH AMERICA”, “BROTHER JONATHAM” y “OREGON”
a esa ruta. Estos barcos del Pacífico iban tan repletos de gente
que las raciones eran solamente para dos tiempos y desde las dos de la
tarde hasta las ocho de la mañana del siguiente día se pasaba
en ayunas.
La Revista Conservadora
número del 10 de julio de 1961. |
En el interin, cuadrillas de peones realizaban en Nicaragua los trabajos
que el Coronel Childs indicaba. Los ingenieros habían trazado el
camino del tránsito que era un corte de doce millas a través
de los montes que separan la bahia de La Virgen del Puerto de San Juan
del Sur. El principal obstáculo para abrir la ruta del Tránsito
de mar a mar era la navegación del Río San Juan. Aún
cuando en la mayor parte de su curso era lo suficientemente profundo para
los vapores fluviales, varios raudales estorbaban el paso.
Uno de ellos el de Machuca, nombre que aún se recuerda al Capitán
español que exploró primeramente el Río en 1529, presentaba
el primer tro[iezo a sesenta y dos millas de San Juan del Norte. En un
recodo que hace el río el agua corre con gran turbulencia a loa
largo de casi una milla sobre el lecho de grandes piedras y peñascos,.
sin embargo, era el raudal de El Castillo, que rugía doce millas
más arriba, el que obstruía mayormente la navegación.
Rocas sueltas formando algo que más que raudal parecía cascada.
Los marineros, llamados así en Nicaragua, tenían que descargar
allí los bongos y empujarlos sobre las rocas mientras los pasajeros
caminaban el trayecto sobre la ribera. Ocho millas adelante hallábase
el último de los raudales nombrado El Toro. Este, a sólo
veintesiete millas del Lago de Nicaragua, era menos dificultoso, salvo
en verano.
El Río San Juan tiene una anchura que varía de 100 a 400
yardas y una profundidad de 2 a 20 pies a lo largo de sus 121 millas que
van de su desagüe en San Juan del Norte a su embocadura en el Lago
de Nicaragua. Desemboca en el atlántico por diversos brazos que
se desprenden de él a unas veinte millas del océano,
formando un delta que nutren numeroso caños. el Colorado, su brazo
más importante, acarreaba por lo menos dos terceras partes
(después del dragado que ha realizado Costa Rica recientemente en
el Río Colorado, acarrea la 2 1/2 terceras partes, poniendo el peligro
la comunidad de San Juan del Norte). Y arrojaba al mar unas quince
millas al Sur del Puerto. Desafortunadamente, una casi infranqueable barra
en su entrada impedía que durante la mayor parte del año
la pasaran embarcaciones de cierto porte. Por ello, la corriente que desemboca
en San Juan del Norte, si bien llevaba sólo una tercera parte del
volumen los vaporcitos podían navegarlo sin dificultad durante lo
más del año, en su desembocadura había una barra que
estando la marea baja, daba únicamente trés o cuatro piés
de profundidad. Los vapores se varaban allí con frecuencia y tenían
que ser remolcados por otros.
El Director logró llegar hasta la desembocadura del Machuca,
o sea su extremo oriental, pero el Orus se embancó tratando de entrar
por el Colorado. Después de varios intentos logró franquear
la barra y llegar al raudal de Machuca. Los dos vapores se quedaron allí
por más de un mes esperando la llegada de un ingeniero que debía
volar algunas de las grandes rocas del Raudal.
En Noviembre de 1850 reanudaron el intento de pasarlo. el Director lo
consiguir, pero el Orus se estrelló contra las rocas de la entrada
y se hizo añicos. el raudal del castillo presentaba aún mayores
dificultades. La tripulación del Director logró a la sirga,
(amarrando los cables a los árboles de las orillas) y así,
de pulgada a pulgada, pudieron pasarlo sobre las rocas. El director llegó
al lago a finales de noviembre o a principios de diciembre. Inmediatamente
entró en servicio llevando a los pasajeros que procedentes de San
Francisco - Vía el Realejo - llegaban a Granada para de allí
buscar la salida al Atlántico por la Vía del Río San
Juan. ( Froebel, Seven Years Travel pp. 22 - 23; Peter Stout
Nicaragua: Past, Present and Future,(Filadelfia: John E Potter, 1859 )pp.
21 - 22; squier, Nicaragua 1:27, 80, 106 - 13; US Report of the Isthmus
and Canal Comission p 108.)
A su regreso de Inglaterra, Vanderbilt resolvió ir a Nicaragua
a inspeccionar los trabajos de la ruta. De los mismos astilleros de Simonson
había salido en agosto el nuevo vapor Prometheus. Tenía tres
puentes y porte de 1,207 toneladas. este fué quizas el primer vapor
propiedad de un sólo hombre. Vanderbilt lo pagó al contado
porque, dijo, quería llevarlo como dueño absoluto. (The
Vanderbilt family, Bancroft Library).
El Prometheus zarpó el 26 de diciembre de 1850 en su viaje inicial
para San Juan del Norte, haciendo el recorrido en doce días - los
que en realidad fueron diez días y doce horas de navegación
continua - con lo cual sentó una plusmarca de velocidad. vanderbilt
siguió al interior del país en donde estuvo dos meses ocupado
en reconocer la ruta y en hacer los arreglos pertinentes para inaugurarla.
Regresó a Nueva York en febrero de 1851, e hizo saber que los ingenieros
habían terminado los estudios topográficos preliminares,
y que, habiéndolos visto él, volvía convencido de
que con energía y espíritu emprendedor bien podría
contruirse el canal. anunció al público que en junio abriría
la ruta. (NY Herald 27 de diciembre de 1850; Joseph N. Allen,
Diaries, 1850 - 1851 Bancroft Library; NY Herald 6 de marzo de 1851).
Mientras que doblando el cabo de Hornos llegaron otros vapores al Pacífico
para inaugurarse el derrotero, El Prometheus hizo viajes en el invierno
y la primavera de Nueva York a San Juan del Norte y a Colón. El
Independence, construido para Vanderbilt por William H. Brown, zarpó
de Nueva york el 13 de Enero de 1851 rumbo a San Francisco, vía
Cabo de Hornos. El Pacific, vapor comprado a la United Sates Mail Steamship
Company. y que hacía la travesía entre Nueva Orleans y Colón,
pasó al Pacífico en marzo. el nuevo vaporcito Sir Henry Bulwer,
especialmente construido en los astilleros de Harlen and Hollingsworth
para navegar El Río San Juan, zarpó hacia allá a enlazar
con el Director en el raudal de El Castillo, y ya para Julio estaba en
servicio la ruta.
En los periódicos neoyorquinos apareció entonces un aviso
que decía "Nueva e Independiente Línea Naviera de Vanderbilt,
vía Nicaragua", El Prometheus zarparía el 14 de julio de
1851 directamente a San Juan del Norte a fin de enlazar en Nicaragua con
el nuevo y elegante Pacific, explicaba el mismo aviso. Informaba además
a los futuros viajeros que el Prometheus llegaría hasta Colón,
para que así pudieran optar por la ruta por Nicaragua o por la de
Panamá. en san Francisco anunciaron los periódicos que El
Pacific saldría el 14 de Julio hacia San Juan del Sur y Panamá,
a fin de que los pasajeros pudieran escoger entre Nicaragua y Panamá.
Hasta que el negocio a través de Nicaragua fuera cosa segura, la
compañía no se arriesgaría a hacer salir vacio a ninguno
de su vapores. ( NY Herald, de enero a julio de 1851; Alta,
julio de 1851).
El Prometheus zarpó de Nueva York el 14 de julio de 1851 llevando
al Commodore Vanderbilt que iba a Nicaragua a dirigir la apertura de la
ruta a California. Cerca de 100 pasajeros habían resuelto
ser los primeros en estrenar la Línea de Vanderbilt. En diez días
llegaron a la bahía de San Juan del Norte; al fondo dormitaba bajo
el sol el puerto de Greytown llamado así entonces por los ingleses.
A lo largo de la costa veíanse muchos bongos, los que hasta hace
poco antes constituían el único medio de transporte por el
Río y Lago. Un largo y angosto espolón de arena, que desde
la margen meridional del san Juan entraba en el mar, daba la forma a la
bahía, dejando sólo una estrecha entrada para los vapores.
Directamente en frente de las casas del puerto, en la punta del espoldón
llamada Punta de Castilla y también Punta Arenas, la Compañía
del Canal había construido casas para sus trabajadores y bodegas
para el carbón de los vapores. ( NY Herald,
de enero a julio de 1851; Aba, julio de 1851).
A poco de haber llegado El Prometheus se le arrimó un vaporcito
con toldo en la cubierta superior; su misión era trasbordar a los
pasajeros y remontar el Río con ellos. El cuarto de máquinas,
la caldera y el equipaje de los pasajeros atestaban la cubierta inferior.
Minutos antes de las siete de la mañana del 24 de julio todo mundo
se hallaba a bordo del Sir Henry Bulwer que despegó del Prometheus
para remontar por primera vez el San Juan con pasajeros. Momentos dewspués
el piloto lo enbamcó en el arenal de un caño. La mayoria
de los pasajeros, excitados por el viaje y loable deseo de comenzar el
cruce, se lanzaron al agua en un intento de alzarlo en vilo para desarrollarlo.
Cuando después de tres fatigosas horas estaban ya a punto de darse
por vencidos, se apareció con su gente el capitán de un barco
de guerra británico surto en la bahía, y entonces todos juntos
lograron zafarlo.
La entrada al Río ofreció a los viajeros un panorama
muy distinto de lo que habían visto en los monótonos días
de mar. Carrizales y variedad de altas hierbas tapiaban por millas y millas
sus márgenes, y numerosas isletas guarnecían sus aguas. había
partes en que las isletas estrechaban de tal modo al Río que lo
convertían en una rápida corriente, más allá
se explayaba en anchos y serenos tablazos de aparente gran profundidad
pero viéndolo bien era generalmente muy poca, salvo en el medio.
Las márgenes del Colorado eran más altas, ahí no se
veían isletas, sólo densos muros de selva tropiccal que se
encumbraban emparendándolo. Trechos había en que el vaporcito
pasaba bajo largos chirriones candidos de encendidas y fragantes flores.
Pájaros de espléndido plumaje reposaban en las ramas de los
árboles, y gran variedad de culebras enroscadas en las ramas atistaban
a los viajeros. De rato en rato se oia el disparo de un rifle hecho por
algún pasajero que probaba su puntería sobre lagartos que
de las orillas se escurrían al agua; eso era lo único que
movía el letargo a la naturaleza. La belleza de este paraíso
tropical embelesaba a los pasajeros, aun cuando se quejaban de las molestias
del viaje.
Al obscurecer atracó el vaporcito a la ribera para pasar la
noche. No habiendo a bordo comodidades para dormir, señoras ocuparon
el cuarto llamado camarote, semillero de maletas y baúles, y los
hombres tanteando los tablones menos duros de cubierta se echaron en ellos.
nadie protestó cuando al romper el primer albor el capitán
soltó amaras. Temprano de la mañana el vaporcito pasó
la Boca de sarapiqui, a unas setenta millas del Atlático. este Río,
el mayor tributario del San Juan, arranca de la base del Volcán
Cartago, en Costa rica; los costarricences han utilizado desde antaño
como una de sus principales vías de comunicación con la costa
atlántica. Horas después el río se había estrechado
mucho y de sus márgenes se alzaban cerros de hasta dos mil pies
de altura. Pasaron los viajeros la confluencia del Río San Carlos
y llegaron al primer obstáculo serio del trayecto, el raudal de
Machuca. el vaporcito, en su primer envión, para pasarlo, encalló
en las rocas y la corriente lo devolvió al agua. Después
de varios enviones infructuosos, el Comodoro Vanderbilt, ante la consternación
de todos., comprimió la valvula de seguridad y a todo vapor lo lanzó
sobre las peñas. El barco crujió y rechino, pero raspando
las rocas logró saltar al otro lado entre vitores de los pasajeros.
Se ensanchó un poco más el Río y el vaporcito
navegó divinamente hasta entrada la tarde surgió el imponente
cerro El Castillo. En su escarpada cima duermen desde 1780 las ruinas de
la Fortaleza espapañola. A sus pies yacía la plataforma que
penetraba en el agua. En ella había en tiempos coloniales una batería
de cañones; ahora sólo se veían varias casuchas de
cañas, acuertelamiento de una pequeña guarnición que
el Gobierno de Nicaragua mantenía allí como símbolo
de dominio y tambié para ayudar a las embarcaciones a salavar el
Raudal de El Castillo, el más áspero obstáculo opuesto
a la navegación. Vanderbilt estaba resuelto a pasarlo, aún
cuando el Capitán del vaporcito advirtiera todo intento sería
inutil. Llevados que fueron a tierra pasajeros y equipaje, lo ataron con
cables y cadenas a los árboles de la orilla, y así, a la
sirga, que hicieron el impulso. El barquito trató de franquear el
raudal. Y una, dos, y tres veces probó a saltar sobre las rocas,
pero la corriente lo hizo retroceder, hasta que al fin, tras de bandazos
y porrazos, quedó varado en un banco de arena, corriente abajo.
Desde las cuatro de la tarde a las diez de la noche Vanderbilt, con tozuda
intrepidez, se empeñó en lucha contra la fuerza del raudal
que parecía invencible. Los pasajeros, entre tanto, buscaron el
abrigo de los árboles coposos para pasar la noche....
En la mañana Vanderbilt y los pasajeros caminaron por la orilla
del Río las trescientas yardas del raudal para embarcarse en bongos
y seguir remontando el Río. Todo el día los bogas palaquearon
esos pesados botes contra la fuerte corriente mientras la lluvia caía
a cántaros empapándolos a todos. Después de pasar
el raudal de El Toro abordaron el Director, y al caer la tarde rebasaron
el puertecito de San carlos, en el Lago de Nicaragua. Desde ahí
en que los ingleses ocuparon San Juan del Norte. Nicaragua empezó
a recaudar sus derechos de aduana en este triste lugar de veinte o treinta
casitas. Al fondo, sobre una loma, se asentaba el deteriorado Fuerte San
Carlos que antiguamente dominaba la entrada al Lago. ante los viajeros
se extendía la superficie del Lago punteada por los picos volcánicos
de Orosí, Madera y Ometepe azulados por la calina y por las nubes.
a
la izquierda bajaba la corriente del río Frío desde las tierras
de los indios guatusos que en aquellos días se oponían a
que gente extraña entrara en sus boscosos dominios. Los viajeros
habían pasado tres días y dos noches navegando las 121 millas
del río. ahora frente a ellos aparecían 56 millas de agua
que hay entre San Carlos y La Virgen. Y de allí sólo restaban
12 millas por tierra a San Juan del Sur.
Al igual que el Sir Henry Bulwer, el Director no tenía camarotes.
Así que siendo la travesía una larga noche hasta La Virgen,
las señoras improvisaron biombos con las sábanas que llevaban,
y los hombres se acomodaron de cualquier modo en la cubierta. toda la noche
los azotó el oleaje; muchos se marearon y otros sufrieron remojones,
frío y cansancio. Al clarear el día todos suspiraron de alivio
al ver la ansiada costa en frente. El vapor ancló a un cuarto de
milla porque el poco fondo del lago era allí duro y arenoso. el
fuerte viento que encabritada las olas de la reventazón impedía
la llegada de bongos al vapor a desembarcar a los pasajeros. Tres horas
después pudo el Director bajar un pequeño bote que sólo
podía llevar a unos pocos pasajeros hasta cierta distancia de la
playa en donde se montaban en hombros de los mozos para no mojarse los
pies. Mas a pesar de ésta precaución algunos, perdiendo el
equilibrio, sufrieron sendos chapuzones en el lago.
Debido a la total insuficiencia de los seis hoteluchos de La Virgen,
la mayoría alquiló mulas o caminó las cuatro millas
que hay hasta Rivas, ciudad de unos diez mil habitantes, para esperar allí
la llegada del vapor a San Juan del Sur. El Pacific que arribó de
San Francisco a san Juan del Sur dos días después - 29 de
julio - desembarcó a 150 de sus 425 pasajeros y siguió hasta
Panamá. Los que iban a san Francisco se quedaron en Rivas hasta
el 12 de agosto, hospedados en el hotel de un inglés ex capitán
de dragones; ese día volvieron a alquilar mulas, esta vez a razón
de 5 a 7 dólares por el viaje de doce millas a san Juan del Sur.
allí se quedaron tres días más esperando que el Pacific
volviera de Panamá. Las noches se las pasaban apretujados bajo el
único techo que había disponible en el puerto. el 16 de agosto
el Pacific pasó por entre los dos altos cerros que atalayan la bahía
y fondeó a tres cuartos millas de la Playa. A eso de las seis
de la tarde con sus nuevos pasajeros a bordo, levó anclas y zarpó
rumbo a San Francisco. habiendo hecho escala el 17 de agosto en El Realejo
y el 21 en Acapulco, El Pacific entró en San Francisco a las dos
de la madrugada del 30 de agosto de 1851 con 110 pasajeros. así
terminó el primer viaje de la Linea de Vanderbilt a California por
la ruta de Nicaragua. El viaje entero, desde Nueva York, había durado
cuarenticinco días divididos así: diez en el Atlántico,
veinte en el itsmo, y quince en el Pacífico. uno de los pasajeros
describió de la siguiente manera el viaje desde san Juan del Sur
a bordo del Pacific. Aunque con tintes de dureza, pinta un gráfico
cuadro de la vida a bordo del vapor: "El alojamiento, o más
bien su ausencia, no puede describirse con palabras. Yo hé cruzado
seis veces el Pacífico, pero nunca antes vi cosa igual en ninguna
otra parte. Algunos pasajeros pagaron 200 y 250 dólares. a los tres
días ya no había papas; nada de pan fresco; las galletas
que nos daban eran viejas, podridas y de tal manera engusanadas que todos
los días había que meterlas en la estufa para sacarles y
matarles esos bichos; el pescado hedía; la naranjas, en vez de llevarlas
a la mesa se vendian en el bar a 12 1/2 centavos, el agua gaseosa costaba
cincuenta centavos el vaso; En Acapulco no se hizo provisión de
carne porque a bordo quedaban todavía unas cuantas reses agonizantes
cuya muerte natural la anticipaba el matarife uno o dos días solamente.
Ocho docenas de gallinas era la provision original del barco, y cuando
ya estábamos a tres días de éste puerto (San Francisco)
llegaron las cosas al extremo; sólo la dicha de que un pasajero
llevara a bordo tres docenas de pollos para venderlos en San Francisco
nos salvó de morir de hambre" ( NY Herald 14 de agosto
de 1851)
Los pasajeros que yendo de San Francisco a Nueva York desembarcaban
del Pacific en San Juan del Sur, hacían el viaje más rápido
que los que salían de Nueva York para San Francisco. Los 150 pioneros
encontraron suficientes mulas en San Juan del Sur para hacer el viaje de
doce millas a La Virgen. La compañía de Vanderbilt había
terminado el camino que pasaba por entre las lomas y cruzaba riachuelos.
Fuera de unos cuantos barriales de las primeras cuatro millas, el camino
era por lo general parejo y seco. Un hombre emprendedor había construido
a mitad del camino una pequeña casa en donde muchos viajeros desmontaban
para descansar y comprar frutas. debido a que El Director no había
llegado a La Virgen, la mayoría de los pasajeros se fueron a Rivas
en donde aguardaron tres días. El 1ero. de agosto llegó El
Director y lo abordaron para cruzar el lago y seguir luego Río abajo
hasta el Raudal del Toro; eso les llevó veintiuna horas. aquí
se tomaron bongos y siguieron bajando el Río hasta el raudal de
Machuca en donde le esperaba el Sir Henry Bulwer, diez horas después
atracaban al costado del Prometheus; todo esto en sólo cinco días
- y treinta y cuatro horas y media de viaje estrictamente dicho - desde
El Pacífico. a la mañana siguiente el Prometheus zarpó
de San Juan del Norte para Nueva York a donde arribó el 12 de agosto
a las 11 de la noche, habiendo durado el viaje desde San Francisco veintinueve
días y cinco horas. ( NY Herald 14 de agosto
de 1851 Seven Years Travel pp. 106 - 109).
La apertura de la Ruta del Tránsito a través de Nicaragua
era sólo la primera etapa del plan de Vanderbilt. Y había
logrado hacer esto creando dos organismos separados. La Línea de
Vanderbilt, por intermedio de sus agentes, conseguía pasajeros y
manejaba los vapores oceánicos que llevaban pasajeros de Nueva York
y San Francisco al itsmo nicaragüense. Después de pagar los
gastos y deducir la comisión entregaba las utilidades netas a los
propietarios de los vapores. con arreglo a la Concesión obtenida
por la American Atlantic and Pacific Ship Canal Company. Vanderbilt creó
otro Organismo independiente para transportar pasajeros a través
de Nicaragua. en agosto de 1851, la Compañía dividió
su trabajo de construir el canal y de transportar pasajeros incorporando
la Compañía Accesoria del Tránsito a fin de que ésta
se hiciera cargo de pasajeros a través de Nicaragua. Esta
Compañía no tenía participación económica
en ninguno de los vapores. Antes de la salida de éstos entregaba
boletos de tránsito para cruzar Nicaragua a los agentes de la Compañía
de Vanderbilt tenía en Nueva York y san Francisco. Uno o dos días
después deque los vapores habían zarpado los agentes pagaban
$35 dólares por cada uno de los boletos vendidos, y devolvían
los que habían quedado sin venderse. en 1850 - 1851 la Compañía
Accesoria del Tránsito transportaba a través del itsmo por
$40 dólares a quienquiera que arribara a las costas de Nicaragua.
El Brother Jonathan hizo por cuenta de Edward Mills varios viajes de Nueva
York a San Juan del Norte; lo mismo hicieron desde Nueva Orleans los vapores
independientes México y alabama. Muchos barcos de vela llevaron
y trajeron numerosos viajeros a puertos nicaragüenses del Atlántico
y del Pacífico. esta política indulgentemente rigió
hasta enero de 1852; a partir de entonces la Linea de Vanderbilt prácticamente
monopolizó la ruta de Nicaragua. (Briggs vs. Vanderbilt
and Drew, 19 Barbour (Nueva York ) 222 (1855) Quimby vs. Vanderbilt, 17
Smith (Nueva York).
Las compañías navieras que explotaban la ruta de Panamá
vieron el rotundo éxito de Vanderbilt. En enero de 1851 la Pacific
Mail steamship Company y la United States Mail steamship Company, que acababan
de dejar de competir conviniendo en limitar sus operaciones a las costas
itsmicas del Pacífico y del Atlántico, rtespectivamente,
acordaron también promover la venta de boletos para el viaje completo
y hacer igual cosa con el acarreo de la carga. Huelga decir que en el acto
aunaron sus esfuerzos tendientes a desalentar a los viajeros que se inclinaban
por la ruta de Nicaragua. Caundo los avisos publicados en el Alta California
destinados a disuadir a la gente a viajar en el Pacific no consiguieron
hacerse oir, la Pacific Mail fletó al obsoleto sarah Sands para
zarpar al día siguiente, reduciendo el precio a $100. con camarote
y a $60 en tercera clase para competir con los precios reducidos de Vanderbilt.
seamanas antes de que el nuevo Golden Gate de la Pacific Mail zarpara de
Nueva York con destino a Panamá por la Via de cabo de Hornos, en
los periódicos estuvieron saliendo detalladas descripciones de las
excelencias y el confort del barco. Las compañías Mail, rivales
de la Línea de Vanderbilt, publicaron también largos artículos
enumerando los inconvenientes de la ruta nicaragüense. El siguiente
editorial del Panama Star, parecido en octubre de 1851, es un escrito típico
de los esfuerzos hechos por desalentar a los viajeros:
Tenemos muy fundadas razones para creer de que aquí a seis semanas
todo eso habrá terminado, y que los viajeros que van a California
o que vienen de allá preferirán los servicios comfortables,
la facilidades, la seguridad y lo económico de la ruta de Panamá,
y no - por querer ahorrarse un par de días en un viaje de mas de
cinco mil millas - correrse el riesgo de moriri de hambre, quedarse sin
uncentavo, o muy probablemente perder quince días, afrontar en un
rancho de cañas y de palmas en un sitio de gente enemiga del que
para poder escapar uno tendría que abrirse paso entre una horda
de semibárbaros para quienes nada significva hundirle a uno treinta
y cinco bayonetas, por no decir nada de tener que sufrir horribles mutilaciones
para acabar con la vida de un ser humanao...( Star (Panamá),
3 de octubre de 1851, Wright, San Francisco's Ocean Trade, pp. 31 - 33;
Kemble, The Panama Route pp. 38-52 Ernest A. Wiltsee, Gold Rush Steamers
of the Pacific: The Grabhorn Press 1938 ). pp. 55-56 Alta, 7 de julio de
1851.)
Si bien las auténticas condiciones de la ruta nicaragüense
nunca fueron pero ni parecidas a tan descabellado cuadro descriptivo, la
verdad es que el fin de la estación lluviosa causó muchas
inconveniencias. En Octubre, por ejemplo, los pasajeros llegados de San
Francisco en el North Star se encontraron en SannJuan del Sur con que todas
las mulas habían sido despachadas a la Virgen a traer a los que
iban en viaje a San Francisco. Obligados a tener que caminar bajo untorrencial
aguacero, se hunddían en lodo más de las rodillas, y hasta
las mulas que venían con los viajeros de Nueva York se enfangaban
hasta la cincha. Tras una espera de cinco días en Rivas, supieron
que el Vaporcito fluvial había descalabrado en un raudal. Y habiendo
tenido ellos que llegar en bongos a San Juan del Norte, se encontraron
con que el Daniel Webster era ido ya. El agente de la Compañía
les prometió embarcarlos en el Brother Jonathan, pero al llegar
éste su capitán se negó a aceptarles su boleto y les
obligó a pagar 100 dólares por pasaje con camarote y 80 entercera
clase hasta Nueva York. Para colmo de los males el vapor iba hasta los
topes y sin suficientes provisiones para el viaje. Once de esos pasajeros
describieron al vapor como una "pestilencia ambulante", cuyo pútrido
esqueleto venía salpicando de cadáveres agonizantes, y sólo
nos salvamos para quedar como monumentos vivientes de la piedad de Dios,
y poder relatar la Odisea del Viaje", En Nueva York fueron a reclamar a
la Oficina de Vanderbilt con el objeto de conseguir la devolución
del dinero, pero no recuperaron más que los $40.00 pagados por cruzar
el Itsmo. (NY Herald, 1 de diciembre de 1851).
Por más esfuerzos que hacían para desalentarlos, y a
pesar de las incomodidades que los viajeros tenían que sufrir a
través de Nicaragua, y más y más buscadores de oro
seguían embarcándose en los vapores de Vanderbilt. Para satisfacer
la demanda la Compañía aumentó el número de
sus vapores. a fines de 1851 contaban con el Prometheus y el nuevo Daniel
Webster en el Atlántico y con el Independence, el Pacific y North
America, más los pequeños vapores alquilados Gold Hunter
y Seabird, en el Pacífico, Des éstos el Comodoro Vanderbilt
era dueño del Prometheus y el daniel Webster, y tenía la
mitad en el Pacific y en el North America; R. y G. L. Schuyler habían
dado dinero con hipoteca sobre el Independence. La Compañía
Accesoria del Tránsito llevó el nuevo central America, de
375 toneladas, al Lago de Nicaragua, y en Punta de Castilla había
operarios ocupados en ensambalr nuevos vaporcitos de río.
Briggs vs Vanderbilt and Drew, 19 Barbour (Nueva York). 222 (1855)
Los banqueros de Londres niegan dinero
Siendo como era un buen negocio la ruta del Tránsito a través
de Nicaragua, Vanderbilt volvió su atención al grandioso
proyecto de la construcción del canal. Los estudios del Coronale
Childs avanzaban a paso de caravana, pero cuando el 9 de marzo de 1852
presentó por fin su informe, las esperanzas renacieron. Decía
Childs que la obra era perfectamente factible si se seguía el curso
del Río San Juan y se cruzaba en seguida el Lago para después
cortar el itsmo de Rivas hasta la Bahia de Brito, un poco al Norte de san
Juan del Sur. Calculaba el ingeniero - militar que un canal con 17 pies
de profundidad, 5o de anchura en el fondo y 118 en la superficie podría
quedar terminado en seis años a un costo de 31 538 319 dólares.
El único inconveniente, agregaba el informe, era la capacidad del
canal no permitía el paso de los más grandes barcos de pasajeros
y guerra, los que requerirían una profundidad de veinticinco a treinta
pies, y esto no llenaba las condiciones del contrato canalero suscrito
con el Gobierno de Nicaragua, el cual contrato estipulaba la construcción
de un canal lo suficientemente grande para permitir el paso de buques de
guerra de todo porte. childs reconocía el problema, pero argumentaba
en su informe que como entre los Puertos del atlántico y del Pacífico
de Estados Unidos no traficaban barcos que calasen más de diecisiete
pies, la desmedida proporción en que tendría que subir el
costo de un canal más profundo sería una inversión
extravagante de los fondos de la compañía naviera y que después
de todo, el comercio no exigía una obra de semejante magnitud.
(Childs, report of the Survey, passim; US, Report of the Isthmus Canal
comission, pp 111 - 13 NY Herald, 3 de diciembre de 1852).
A solicitud de la american atlantic and pacific Ship Canal Company,
el Presidente Millard Fillmore presentó el informe de Childs al
Cuerpo de Ingenieros Topográficos de Estados Unidos para que lo
estudiara y diera su opinión. El 29 de marzo de 1852 ese organismo
aprobó, con ciertos cambios y modificaciones, la impracticabilidad
del Proyecto. (US Report of the Isthmian Canal Commission.
p. 113)
Tan pronto como la noticia se hizo pública, en La Bolsa de Valores
de Nueva York comenzó la especulación comercial de los "derechos
canaleros" de la American Atlantic and Pacific Canal Ship Company. Al principio
ésta Compañía había emitido 192 acciones
preferentes con valor de dos mil dólares cada una para cubrir los
primeros gastos. Cada una de éstas acciones preferentes había
sido subdividida en 200 acciones ordinarias de la compañía
Accesoria del Tránsito subieron de 20 a 50 dólares; de esta
manera fué que los primeros accionistas de la Canal Company vieron
aumentando de dos a tres mil dólares el valor de sus títulos.
(Lane,
Commander Vanderbilt, pp. 99)
A principios del verano de 1852, cuando el interés por el canal
subía de punto en estados Unidos, Vanderbilt envió a Londres
al Coronel Childs con una comisión a presentar su informe a los
ingenieros y capitalistas ingleses. A solicitud de Abbot Lawrence, Ministro
de Estados Unidos en Londres, Lord Malmesbury encargó al Teniente
Coronel Edward Aldrich, del Cuerpo de Ingenieros Reales, y a Mr. James
Walker, ingeniero civil de renombre, analizar el informe. El 16 de julio
estos señores presentaron su estudio reconociendo la practicabilidad
del Proyecto de Childs; pero expresaron su inconformidad con la dimensión
que planeaba dársele al canal, y sugerían se le diesen veinte
pies de profndidad, pués que eso, argumentaban, sería más
indicado para el comercio. (US Report of the Isthmian Canal
Commission, p. 48; NY Herald, 3 de diciembre de 1852).
Los comisionados entonces, justamente alentados, visitaron a los capitalistas
londinenses quienes, por primera vez, consideran que el proyecto estaba
ya en una etapa avanzada que merecía su atención. Y así
fue que en agosto la casa bancaria Baring Brothers comunicó a la
Canal Company las conclusiones de su estudio. Para desconsuelo de esa compañía,
los capitalistas rehusaban financiar la obra. Si bien reconocían
que el Canal ser?a ventajoso para los inversionistas ingleses. La primera
razón era que un análisis del estudio topográfico
señalaba a las claras que el tamaño limitado del canal impediría
utilizarlo a casi dos tercios de los buques ingleses que viajaban al asia
y a la costa occidental de Estados Unidos. Y ese era precisamente el único
tráfico naviero que sirviéndose del canal benficiaría
a Europa. Los cálculos indicaban también que poco o nada
del comercio europeo con el Oriente cruzaría el canal. como que
la distancia por la vía del cabo de buena esperanza era de unas
1,500 millas que por el proyectado canal. Y encima de eso estaba el hecho
de que el propuesto alto peaje de $3.00 dólares por tonelada que
se cobraría a los barcos que lo cruzaran resultaba elevadísimo,
pues un buque de mil toneladas tendría que pagar tres mil dólares,
suma mayor al promedio de la utilidad que en sus viajes dejaban los buques
de ese porte. ( US Report of The Itsthmian Canal Commission
p. 48 E.G. Squier, The States of Central America. Nueva York: Harper &
Brothers 1858, pp. 437 - 41 NY Herald, 3 de diciembre de 1852; Lane, Commodore
Vanderbilt, pp. 99 - 100.)
Y puesto que la inversión requerida para aumentar la capacidad
del canal adaptándolo al tamaño de los buques más
grandes probablemente triplicaría su costo, haciéndolo subir
a unos cien millones de dólares, los capitalistas londinenses no
se atrevían siquiera a hacer una contrapropuesta. ante tan rotunda
negativa, Vanderbilt y sus asociados juzgaron que sería absurdo
emprender solos semejante obra. Muerta pues toda esperanza de canal, las
acciones de la atlantic and Pacific Ship Canal Company bajarón rápidamente
a ochocientos dólares y pronto desaparecieron del mercado. así
fué como el viejo sueño de un paso a la India a través
del itsmo se retardó medio siglo más. vanderbilt entonces
concentró su atenció en el lucrativo negocio de pasajeros
a través de Nicaragua. ( Lane, Commander Vanderbilt.
pp. 99 - 100)
Expansión de la Ruta
En la primavera de 1852, cuando muchos californianos regresaron cargados
de oro a los Estados del Este de Estados Unidos, se desbordó hacia
el Oeste otra gran marejada de buscadores de fortuna. A fin de satisfacer
la creciente demanda de boletos, la línea naviera del Comodoro inauguró
en febrero de ese año un servicio de vapores que quincenalmente
salían de Nueva York y de San Francisco. El Prometheus zarpó
el cinco de Nueva York con 656 pasajeros y el veinte le siguió el
Daniel Webster con 538. Pero cuando todo parecía ir viento en popa,
la Compañía de Vanderbilt sufrió su primer revés.
El North America partió de San Juan del Sur para San Francisco
el 23 de Febrero con 900 pasajeros, el número más grande
jamás transportado por esa Compañía. A las once de
la noche del quinto día de navegación, bajo una espléndida
luna y en un mar como de aceite, el capitán, por una razon inexplicable,
dejó que el barco encallara sesenta millas al Sur de Acapulco. Ordenó
en el acto echar máquinas atrás; pero resulto lo contrario
el vapor arremetió otra vez y quedó más firmemente
embutido en un banco de arena. El pandemónium que al principio reinó
entre los pasajeros fué indescrptible hasta que la tripulación
logró convencerlos de que el barco no se hundiría; vuelta
al fin la calma esperaron con ansiedad que amaneciera. Para el atardecer
del día siguiente todos habían llegado a la playa en los
botes salvavidas. Las autoridades mexicanas prestaron ayuda requisando
todas las bestias de las inmediaciones, y para el 4 de marzo ya había
salido el último de los pasajeros en un viaje de trés días
por tierra para Acapulco. Huelga decir que a muchos afectó la intemperie
y la falta de provisiones; debido a ello sufrieron amargamente hasta que
el buque de vela Northen Light los llevó a San Francisco.
( Alta, 15 de marzo de 1852).
La pérdida del
North America fué algo incomprensible. Su Capitán lo
embancó en una nítida noche de luna en aguas serenísimas
y con la costa a simple vista. El señor R. J. Vanderwater, agente
de la Compañía en san Francisco, publicó una nota
explicando que un fenómeno de óptica, con respecto a distancia,
le hizo ver la costa más lejana al Capitán Blethen; La Compañía
de Vanderbilt, por lo visto, aceptó la excusa, como que dejó
en su puesto al Capitán. Y nunca más en su larga carrera
Blethen tuvo otro percance, llegando a ser prácticamente el mejor
de todos los capitanes de la Costa del Pacífico. (
Wilson, Gold Rush Steamers p. 79)
Daily
Alta California, January 20, 1856 The Tribune of the
25th, gives the following account of the departure of the Northern Light.
The steamer Northern Light, of the Nicaragua Line, while on her way down
the bay yesterday afternoon, with passengers and freight for San
Juan de Nicaragua, was brought to by a shot from the United States revenue
cutter of Washington, and compelled to return and anchor in the North River.
A fin de reparar la
pérdida del North America y (http://www.maritimeheritage.org/captains/blethen.html),
mantener el servicio, la Compañía alquiló en San Francisco
al New Orleans y al Monumental City para hacer los viajes a San Juan del
Sur hasta que se pudiera enviar nuevos vapores por la vía cabo de
Hornos. vanderbilt compró el Lewis a la desaparecida linea naviera
New England Ocean Steamship Company, y en marzo lo envió a San Francisco.
En abril le siguió el Brother Jonathan después de haber sido
modernizado con mejores camarotes en primera y nuevos alojamientos para
los pasajeros de tercera. Este Vapor había sido de Edward Mills
y hacía la travesía New York - Colon, tenía cupo para
750 pasajeros. El comodoro compró también el Pioneer a Spofford,
Tielston Company, después de haber zarpado el vapor para el Pacífico.
En el atlántico agregó el nuevo Vapor Northen Light para
viajes a San Juan del Norte. Era producto de los astilleros de Jeremiah
Simonson; tenía cupo para 250 paasjeros de primera clase, 150 en
segunda y de 400 a 500 en tercera. ( NY Herald, marzo - abril
1852).
Vanderbilt contaba ya con cinco vapores en el Pacífico, trés
en el Atlántico uy uno más que pronto saldría de los
astilleros de Simonson. Y se propuso establecer un servicio fijo entre
Nueva Orleans y San Juan del Norte. Hasta ese momento los pasajeros de
Nueva Orleans dependían de las salidas irregulares de tres o cuatro
vapores y de numerosos veleros que aprovechaban el auge para entrar ellos
también en la tapisca. Con el propósito de iniciar
la travesía Vanderbilt compró en Baltimore el Pampero y quitó
el daniel Webster de la ruta de Nueva York. El Pampero partió el
1 de julio de 1852 para San Juan del Norte, comenzando así sus viajes
fijos de cada dos semanas desde Nueva Orleans. El valor del boleto en primera
era de $300.00, en segunda costaba $250.00, y en tercera $180.00. Los anuncios
de los periódicos de San Francisco decían ahora "Compañía
de Vapores Vanderbilt, para Nueva York y Nueva Orleans, Vía Nicaragua.
Boletos para viaje completo. ( Picayone, 18 de julio de 1852)
Al mismo tiempo que el Pampero zarpaba
inaugurando la Ruta de Nueva Orleans, el primero de los trés nuevos
vapores del Pacífico, es decir el Lewis, entraba en San Francisco
a reemplazar al desaparecido North America. Para la primavera el nivel
de la marejada de buscadores de oro habia surgido al tope, así que
el agente naviero en San Francisco esperaba con ansiedad la llegada del
Pioneer y del Brother Jonathan. El capitán del Pioneer, dándose
cuenta de la falta que hacía se barco se apuró para hacerlo
entrar en servicio cuanto antes. Y hasta tanto llegó su afán
que probablemente ello fue causa de la calamidad que luego sucedió.
Tras el doblar el Cabo de Hornos se encontraba
el Pioneer tomando carbón en la Bahía de Talcahuano, Chile,
cuando un ventarrón le hizo arrastrar las anclas y encallar en una
escollera. La averia le abrió una vía de agua tan grande
que hasta llegar a Panamá no dejaron de trabajar las bombas. No
obstante lo cual su Capitán resolvió llevarselo así
hasta San Juan del Sur, en donde lo llenó de pasajeros para san
Francisco. Habiendo salido de Acapulco la máquina del Pioneer dejó
de funcionar y el Capitán descubrió que ya no tenía
carbón y auqe además, a la hélice se le habían
desprendido dos aletas. En tan triste situación, sin hélice
y sin carbón una mar gruesa comenzó a llenar de tanta agua
el barco que las bombas no daban abasto. Para evitar un naufragio, el Capitán
varó en la Bahía de san Simón, unas 200 millas al
Sur de San Francisco. Dichosamente, el Vapor Seabird, que iba para San
Diego, se arrimó al Pioneer y tomando a todos los pasajeros los
llevó a san Francisco. ( Alta 21 de agosto
de 1852)
Con éste ya éran dos los
vapores que perdía la Compañía de Vanderbilt, y ambos
por culpa de sus capitanes. Las Compañías Mail, se apresuraron
a dar publicidad a esto en los periódicos; mas ello no impidió
que la gente siguiera viajando vía Nicaragua. El Brother Jonathan
llegó en septiembre sin contratiempos y ocupó su puesto en
el Pacífico; Vanderbilt puso en el Atlántico su nuevo vapor
Star of the West valorado en $250,000 mil dólares. Los vapores que
en otoño zarparon de Nueva York llevaban con frecuencia más
de 500 pasajeros. El aumento del número de emigrantes eliminó
la necesidad de competir entre las rutas de Nicaragua y Panamá,
y a fines del otoño los precios de todas las líneas navieras
subieron hasta muy cerca de $300.00 en primera clase, $270.00 en segunda
y $200.00 en tercera. entonces Vanderbilt bajó a $150.00 dólares
el pasaje en tercera. aun cuando en 1851 sólo 1,931 pasajeros habían
hecho el viaje a California por la vía de Nicaragua, contra 15,
464 por Panamá, para fines de 1852 las cifras revelaban que 10,563
habían preferido la vía Nicaragua, y 21, 263 la de Panamá.
Para diciembre de 1852 podía hacerse en veintitrés días
y medio el viaje de San Francisco a Nueva York, y la consigna de "a la
cabeza de cualquier otra línea" era el grito de guerra que la Compañía
de Vanderbilt ponía en sus anuncios. Aunque su proyecto de construir
el canal había fracasado, el magnate naviero podía mirar
con orgullo el éxito de su ruta de tránsito a través
de Nicaragua.
COMO SE VIAJABA EN AQUELLOS VAPORES
Poca era la diferencia que había
entre los vapores de la Compañía de Vanderbilt y los de la
Ruta de de Panamá. En efecto, aunque diferentes en algunos detalles,
todos eran de construcción muy semejante. Un vistazo a la excelente
colección de dibujos de Erik Heyl titulada Early American Steamer,
muestra a las claras tal similitud. con excepción del puente de
mando que se proyectaba un poco adelante de la mitad del barco, la cubierta
superior corría limpiamente de la proa a la popa. Las escaleras
de atrás y de adelante de la mitad del barco, lacubierta superior
corría limpiamente de la proa a la popa. Las escalera más
cercana a la proa conducía al castillo de proa que alojaba a la
tripulación. el propio puente de mando servía de alojamiento
a los oficiales y también de cuarto de navegación; y aveces
daba cabida a un salón de fumar uso exclusivo de los hombres. el
comedor, que era un estrecho salón a lo largo de dos terceras partes
del vapor, estaba bajo la cubierta superior. Claraboyas y de primera y
segunda se reunian allí, no sólo para comer sino también
para leer, escribir cartas y conversar, especialmente cuando el relente
los abligaba a abandonar la cubierta superior.
Las puertas en hileras de los costados
del salón conducían a los camarotes de primera. Había
en cada uno de éstos dos o cuatro literas más una alacena
encojinada en que podía acomodarse a otro pasajero; los camarotes
tenían espejo, lavamanos, botellas de agua y vasos, y también
espacio para las maletas. estos camarotes eran alfombrados y las literas
tenían cortinillas que daban cierta privacidad al ocupante, y por
una claraboya los refrescaba la brisa marina. Los camarotes de segunda
se diferenciaban solamente en que tenían hasta cincuenta literas
con cortinillas que las separaban. Por otra parte, los pasajeros de segunda
clase tenian iguales privilegios que los de primera clase; comían
de lo mismo, aunque a veces los hacían comer después de aquello.
A menudo daban a los pasajeros de primera y de segunda boletos de color
blanco o verde para que fueran al comedor en orden alterno. Un dia iban
primero los de boleto blanco y otros los de boleto verde.
En la cuadra de los de tercera clase, ubicada
debajo del comedor y muy en lo profundo del vapor, iba la mayor parte de
los pasajeros. Ringleras de camastros llenaban el recinto desde el piso
al cielo raso, y allí los pasajeros vivían en alboroto y
confusión sin visos de privacidad ni separación de sexos.
Los camastros estaban colocados en hileras de tres de fondo por tres de
alto, y la distancia entre uno y otro vecino de arriba y abajo, era de
dos pies. Los camastros no eran más que un pedazo de lona tensada
entre marcos de madera de seis pies de largo por dieciocho pulgadas de
ancho. El ocupante del camastro más distante del pasillo tenía
que encaramarse o bajarse de él pasando sobre dos personas. Los
pasajeros de tercera clase debían llevar su propia cobija y a veces
sus cubiertos. A la hora de comer se alineaban frente a la puerta de la
cocina para llenar sus platos y tazas. Muchos comían acostados en
sus camastros o de pies en los pasillos.
Los pasajeros para quienes la vida a bordo
era monótona aun en condiciones optimas, buscaban la mejor manera
de matar el tiempo. Muchso iban pertrechados de montones de periódicos
y libros para pasarsela leyendo, mientras que otros encendían las
velas de su fantasía llevada por las volutas de humo de sus cigarrillos.
Nutridos grupos de bebedores de cidfra, cerveza.no o coñac - enfriados
con hielo - se juntaban alrededor del bar a discutir graves problemas de
la política, o simplemente les daba por contarse cuentos. A veces
los aficionados a la música entretenían a los pasajeros con
melodías y canciones. Los tahures nunca faltaban con sus naipes
y ruletas en las mesas de comer, siempre y cuando no hubiera comensales,
o bien se refugiaban en los camarotes cuando el Capitán del barco
prohibía los juegos de azar en público.
La comida era el pasatiempo favorito. Al
sonar la campanilla que anunciaba, los pasajeros se lanzaban en tropel
a la mesa empujándose en las escaleras. La calidad del condumio
varaiaba con las estaciones del año y con el número de pasajeros
a bordo. Lelevaban los vapores cierta cantidad de reses, carneros, cabras,
pollos y puercos vivos en corrales y chiqueros que tenían cubierta,
así como también peces, cangrejos, y langostas en agua de
mar. Se abastecían además los barcos de frutas tropicales
en el itsmo; pero éstas rara vez duraba todo el viaje, los pasajeros
de tercera clase apenas si les daban a probar las carnes y vegetales frescos.
Consistía su dieta más que todo de papas, pan, pescado, puerco
salado y café. Muchos pasajeros se quejaban del viaje, alegando
que tres veces al día se les daba galletas y puerco engusanados;
ésto para mencionar sólo dos de los muchos reparos que hacían.
La mayor parte de las incomodidades sufridas
a bordo eran consecuencias de atestar de pasajeros el vapor, cosa que fue
la regla más que la excepción durante los primeros años
de exploración de las rutas. Muchos pasajeros de tercera carecían
hasta de un simple camastro en que dormir, al extremo de que tenían
que echarse sobre un rollo de cuerdas o un tablón en la cubierta.
así las cosas, las condiciones sanitarias tenían por fuerza
que ser calamitosas, y no fue rara vez en que cuatro escusados sirvieran
para más de 300 pasajeros. En los días tórridos de
verano el compartimiento de tercera y hast los camarotes de clases superiores
eran insufribles, de manera que por las noches pod1ase ver el comedor y
la cubierta superior un revoltijo de brazos y piernas, en donde hombres,
mujeres y niños, tendidos en completa promiscuidad, colmaban el
barco meciéndose unos en hamacas colgadas de los aparejos o cualquier
gancho y otros tumbados en las escaleras y pasillos. el mareo era regla
universal a bordo, y con frecuencia los infelices que forcejeaban por alcanzar
la barandilla pasando por entre aquella masa humana no llegaba a tiempo..El
limitado espacio del vapor sólo permitía llevar agua potable,
de suerte que el baño allí era cosa de otro mundo. en consecuencia,
los pasajeros se encontraban pronto viviendo en su propio jugo, lo que,
por supuesto, ocurría más en tercera clase que en las otras.
en tales condiciones, cualquiera que se enfermara contagiaba a sus vecinos,
y así las epidemias de fiebre amarilla y cólera no eran raras.
Huelga decir que la mayoría de los pasajeros esperaba con ansiedad
el final de aquellos primeros viajes.(Oscar Lewis,
Sea Routes to the Gold Fields, the Migration by Water to California in
1849 - 1852 (Nueva York; Alfred A Knopf, 1949 pp. 22 - 37).
....mas por venir...
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