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LAUDO
ALEXANDER, No. 1o.
San Juan
del Norte, Nicaragua, Septiembre 30 de 1897
A las
Comisiones de límites de Nicaragua y Costa Rica
Señores:
En
cumplimiento de los deberes que me competen, como Ingeniero Arbitrador
entre lod dos cuerpos de ustedes, en virtud del encargo que me confió
el presidente de los Estados Unidos, con el poder para decidir definitivamente
cualesquiera puntos de diferencia que puedan suscitarse en el trazo y demarcación
de la linea divisoria de las dos Repúblicas, he estudiado y tomado
en consideración cuidadosamente todos los alegatos, contra alegatos,
mapas y documentos que me fueron sometidos acerca de la exacta localización
del punto inicial de la expresada linea divisoria en la Costa Caribe.
La
conclusión a que he llegado y el Laudo que voy a pronunciar no están
de acuerdo con las miras de ninguna de las Comisiones.
Así
es que en deferencia a los excelentes y vigorosos argumentos tan cumplida
y lealmente expuestos por cada Comisión en favor de su respectiva
causa, indicaré brevemente mi modo de pensar y las consideraciones
que me han parecido concluyentes para resolver la cuestión.
Y de
estas consideraciones la principal y dominante es que nosotros debemos
interpretar y cumplir el Tratado de 15 de Abril de 1858, como fué
mutuamente entendido el día de la celebración, por sus autores.
Cada
Comisión presentó una elaborada y bien razonada discusión,
sosteniendo que las palabras del Tratado están de acuerdo con su
respectivo pedimento sobre la localización del punto de partida
de la linea fronteriza en lugar tal que daría a su país grandes
ventajas.
estos
puntos de partida, están separados por algo más de seis millas
de distancia, y están indicados en el mapa agragdop a este Laudo.
El
que reclama Costa Rica está situado en la costa del lado izquierdo,
o sea en el extremo de la tierra firme (Headland) al oeste de la Bahia:
el que pretende Nicaragua en el extremo, de la tierra firme. (Headland)
al oriente de la boca del brazo Taura.
Sin
el propósito de replicar en concreto a cada razonamiento hecho una
y otra parte en apoyo a su respectiva declaración, todos serán
tomados en cuenta y suficientemente contestados, dmostrando que los que
celebraron el Tratado, mutuamente entendieron y tuvieron en mira otro punto
distinto, a saber, el extremo de la tierra firme al Este en la boca de
la Bahia. Es la mente de los que hicieron el Tratado lo que debmos buscar,
antes que algún sentido posible que pudiera deducirse violentamente
de palabras o sentencioas aisladas.
Y esa
mente de los autores del Tratado me parece abundantemente clara y obvia.
Este Tratado no fué hecho con aprsuramiento ni con descuido. Cada
Estado habia sido enerdecido por años de infructuosas negociaciones
hasta llegar a aprestarse a la guerra en defense de lo que consideraba
sus drechos, como están expuesto en el Artículo I. En efecto,
la guerra habia sido declarada por Nicaragua en 25 de Noviembre de 1857,
cuando en virtud de la mediación de la república de El Salvador
se hizo en último esfuerzo para evitarla, se reanudaron las negociaciones
y resultú este Tratado. Ahora bien, podemos descubrir la mutua inteligencia
a que finalmente llegaron sus autores, buscando primero en el conjunto
del Tratado la idea general o plan del Convenio, sobre el cual lograron
entenderse.
En
seguida debemos ver que esta idea general del Tratado se amornice plenamente
con cualquiera descripción detallada de la linea, que él
suministre, y con los nombres propios usados o no usados, de todos los
lugares en conexión con la linea. Porque el no uso de algunos nombres
puedan significar tanto como el uso de otros. Ahora, de la consideración
general del Tratado en su conjunto se ve que el plan del Convenio apatrece
claro y sencillo.
Costa
Rica había de tener como linea divisoria la márgen derecha
o márgen sureste del Río, considerado como vía de
comercio, desde un punto tres millas abajo de El Castillo hasta el mar.
Nicaragua
habia de tener su estimado "sumo imperio" en todas las aguas de esa misma
via de comercio igualmente no interrumpida hasta el mar.Es de notarse que
esta división implicó tambien desde luego el señorio
de Nicaragua sobre la márgen izquierda o márgen noreste del
Río y el extremo de la tierra firme (Headland).
Esta
división establece la linea fronteriza a través de
ambos brazos, el Colorado y el Taura, dado el supuesto que, desde el punto
cerca del Castillo, se siga la linea, Río abajo, en su márgen
derecha.
La
linea no puede seguir ni el uno ni el otro de dichos brazos, porque ninguno
es via de comercio, puesto que no tiene puerto en su boca . Ella ha de
seguir el brazo que queda, llamado Lower (bajo) San Juan: pasar por la
Bahia hasta entrar al mar.
El
término natural de esa linea es el extremo de la tierra firme (Headland)
de la mano derecha de la boca de la bahía.
Enseguida
notemos el lenguaje descriptivo usado en el Tratado que dice dónde
debe comenzar la línea y como debe correr, prescindiendo por el
momento del nombre propio aplicado al punto inicial. Ha de partir " en
la Desembocadura del Río San Juan de Nicaragua, y continuará
marcándose con la márgen derecha del expresado Río
hasta un punto distante del Castillo Viejo tres millas inglesas". Evidentemente
éste lenguaje es cuidadosamente considerado y es categórico,
solo hay un punto de partida posible para tal línea, y está
en el extremo de la tierra firme (Headland) de la mano derecha de la Bahia.
Por fin llegamos al nombre propio aplicado al punto de partida" la extremidad
de Punta de Castilla", Este nombre "Punta de Castilla" no aparece en uno
solo de todos los mapas originales de la bahia de San Juan, que han sido
producidos por una y otra parte, y que parecen incluyen todos los que han
sido publicados antes y después del Tratado. Ese es un hecho significativo
y su interpretación es obvia. Punta de Castilla debe haber sido
y debe haber quedado siendo un punto de ninguna importancia política
o comercial. De otro modo no habria sido posible que tan absolutamente
se hubiera escapado el hacerlo notar o mencionar en los mapas. Esto se
conforma enteramente con las peculiaridades de la tierra firme y extremo
de ellas (Headland) de la derecha de la Bahia. Ella permanece hasta hoy
desconocida y desocupada excepto por la choza de un pescador.
Pero
la identificación de la localidad está puesta aun más
fuera de duda por la mención incidental que se hizo en otro artículo
del mismo Tratado del nombre Punta de Castilla.
En
el artículo 5o. conviene Costa Rica en permitir temporalmente a
Nicaragua, el uso del lado costarricense del puerto, sin pago de derecho,
y el nombre Punta de Castilla es de lleno aplicado a él.
Así
tenemos en congruencia la idea general del Convenio en el conjunto del
Tratado, la descripción literal de la linea en detalle y la verificación
del nombre aplicado al punto de partida por su mención incidental
en otro pasaje del Tratado, y por el testimonio de todos los países
antes y después del Tratado, uniforme sin excluir este nombre de
todas las otras partes de la bahia. Parece que lo antedicho será
argumento suficiente sobre el asunto, pero se presentará todo él
con mayor claridad mediante una ligera explicación de la geografía
local y de una peculiaridad especial de esta Bahia de San Juan.
El
gran rasgo característico de la geografia local de esta bahía,
desde las primeras noticias que de ella tenemos, ha sido la presencia de
una isla en su salida, llamada en algunos mapas antiguos la Isla de San
Juan. Era de tal importancia que fué mencionada en 1820 por dos
autores distinguidos citados en la replica de Costa Rica al Alegato de
Nicaragua (pág 12), y es isla el dia de hoy, y asi aparecec en el
mapa que se acompaña a este Laudo. La peculiaridad de esta Bahia,
que debe notarse es que el Río en estación seca anual arrastra
muy poca agua. Cuando esto sucede, particularmente en los últimos
años, se forman bancos de araena, secos en las mareas ordinarias,
pero más o menos sumergidos y bañados por todas las altas
mareas, llegando frecuentemente hasta las extremidades de tierra firme
(Headland) adyacentes, de manera que un hombre puede cruzar a pie enjuto.
Ahora bien, toda la reclamación de Costa Rica se basa en la suposición
de que el día 15 de abril de 1858, fecha del Tratado, existía
una conexion entre la isla y el extremo oriental de la tierra firme (Easter
Headland), y que se convirtió la isla en tierra firme, y llevó
el punto inicial de la linea divisoria hasta la extremidad occidental de
la isla. Contra esta reclamación hay por lo menos dos contestaciones,
cada una de las cuales meparece concluyente.
Primera
No
puede ser comprobado definitivamente el estado exacto de la barra en aquel
día, lo cual parece necesario antes de sacar conclusiones importantes.
Sin embargo como la fecha era cercana al fin de la estación seca,
es lo más problable que hubo tal conexión por una barra de
arena entre la isla y la costa Este o costarricense, como se ha descrito.
Pero aun si eso fuera cierto, no habria razón para suponer tal conexión
temporal pudiera causar un cambio permanente en el carácter geográfico
y señorio político de la isla.
El
mismo principio a ser admitido, daría a Costa Rica todas las islas
del Río, a las cuales bancos de arena se hubiesen extendido desde
la márgen costarricense del río, durante aquella estación
seca. Pero en todo el Tratado, el río es tenido y refutado como
una vía de comercio. Esto implica que ha de considerarse en su régimen
medio de agua; en el cual estado, solamente es él navegable. Pero
la consideración suprema en la materia es que por el uso del nombre
Punta de Castilla para el punto de partida en el lugar de nombre Punta
Arenas, los autores del Tratado tuvieron en la mira designar la tierra
firme del este de la bahía, esto ha sido ya discutido, pero no se
ha dado contestación directa al argumento de Costa Rica citando
tres autores como aplicando el nombre de Punta de Castilla a la extremidad
Oeste de la antes mencionada isla, el punto llamado invariablemente Punta
Arenas por todos los marinos y otros oficiales topógrafos que en
todo tiempo han levantado mapas de ella. Estos autores son L. Montúfar,
guatemalteco, en 1887; J.D. Gámez, nicaragüense, en 1889; y
E. G. Squier, américano, fecha no dada exactamente, pero posterior
al Tratado. Aún de éstos, los dos últimos ólo
una vez cada uno usaron el nombre de Punta de Castilla, y esto simplemente
como alternativo de Punta Arenas. contra esta serie de autoridades tenemos,
primero un sin número de otros escritores claramente mucho más
dignos de fe; segundo, los autores originales de todos los mapas, como
se ha dicho antes; y tercero' los redactores del Tratado mismo por su uso
Punta de Castilla en el Artículo 5ª.
Debe
tenerse presente que por algunos años antes de la celebración
de este Tratado, Punta Arenas habia sido con mucho el más importante
y conspicuo punto de la Bahia. En él estuvieron localizados los
muelles, talleres y ofocinas etc...de la gran Compañia de tránsito
de Vanderbilt que mantuvo la linea directa de Nueva York a san Francisco,
durante la fiebre de oro de los primeros años después de
1850.
Aquí
los vapores del Océano y de Río se encontraban y cambiaban
pasajeros y carga. este fué el punto que Walker y los filibusteros
trataron de dominar. La pequeña población de San Juan para
nada figuraba en comparación, y sería sin duda fécil
reunir por centenares de referencias a este punto como Punta Arenas por
oficiales navales y diplomáticos de todas las principales naciones,
por distinguidos residentes y oficiales, y por ingenieros y topógrafos,
ocupados en invertir constantemente el problema del canal y teniendo todos
conocimientos personal de la localidad.
En
vista de todas estas circunstancias, el celo de cada parte definió
en el Tratado lo que cedió y lo que se reservó, la prominencia
e importancia de la localidad, el común acuerdo de todos los mapas
originales en el nombre, y su notoriedad universal, hallo imposible concebir
que Nicaragua hubiera concedido este extenso é importante territorio
a Costa Rica, y que el representante de la última hubiese dejado
de hacer aparecer el nombre de Punta Arenas en alguna parte del Tratado.
Y por
razones tan análogas, que es innecesario repetirlas, es también
imposible concebir que Costa Rica hubiese aceptado el Taura como su frontera
y que el Representante de Nicaragua hubiera dejado de hacer aparecer en
absoluto en alguna parte del Tratado el nombre Taura. Habiendo, pues designado
de un modo general la tierra firme al Este de Harbour Head como el lugar
del punto de partida de la linea divisoria, es menester ahora especificarlo
más minuciosamente a fin de que dicha linea pueda ser localizada
de un modo permanente. La exacta localización del punto inicial
está dada en el Laudo del Presidente Cleveland como la extremidad
de Punta de Castilla en la boca del Río San Juan de Nicaragua, como
existian la una y la otra el 15 de Abril de 1858.
Un
estudio cuidadoso de todos los mapas disponibles y comparaciones entre
aquellos, hechos antes del Tratado y los de fecha reciente, ejecutados
por los Cuerpos de Ingenieria y oficiales de la Compañia del Canal,
y uno del dia, hecho por ustedes para acompañar este Laudo, ponen
muy claro un hecho.
El
lugar exacto, que fué la extremidad de la tierra firme (Headland)
de Punta de Castilla el 15 de abril de 1858, ha sido hace mucho tiempo
cubierto por el mar Caribe, y no hay en los mapas antiguos conformidad
suficiente en cuanto a la linea de la orilla del mar, que permita decir
con alguna certeza la distancia exacta o dirección de él
respecto al extremo de la tierra firme actual (Headland). Estaba por allí
en dirección Noreste y probablemente entre seiscientos y mil seiscientos
(1,600) pies de distancia, pero no puede ser ahora fijado con certeza.
en tales circunstancias se cumplen mejor las disposiciones del Tratado
y del Laudo del Presidente Cleveland, adoptando lo que es realmente el
extremo de la tierra firme (Headland) de hoy, o sea la extremidad Noreste
de lo que parece ser la tierra firme en el lado oriental de la márgen
de Harbourt Head. De conformidad con esto, he hecho personal inspección
de este terreno, y declaro que la linea inicial de la frontera, corre como
sigue, a saber: Su dirección será recta Noreste y Sureste
a través del banco de arena desde el Mar caribe hasta tocar en las
aguas de la Laguna de Harbourt Head. Ella pasará en su punto más
próximo distante 300 pies, trescientos pies, del lado Noroeste de
la cabaña que actualmente se halla en esa vecindad. Al llegar a
las aguas de la Laguna Harbourt Head la línea divisoria dará
vuelta a la izquierda o se hacia el Sureste y continuará marcándose
con la orilla del agua alrededor del Harbourt hasta llegar al Río
propio por el primer caño que encuentre. Subiendo este caño,
y subiendo el Río propio la linea continuará ascendiendo
como está dispuesto en el Tratado.
Soy
señores, muy respetuosamente de Uds. obediente servidor, (f) E.
P. ALEXANDER.
MEMORIAS
DE RELACIONES EXTERIORES, 1916, pág.349 - 355.
.
Versión
internet: Eduardo Manfut P.
Recopilación
Antonio Esgueva
Universidad
Centroaméricana
Facultad
de Ciencias Jurídicas
Instituto
de Historia de Nicaragua y Centroamérica
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