| Los Presupuestos
de tres Diplomáticos Nicaragüenses
JOSÉ DE MARCOLETA
La figura de don
José de Marcoleta no ha recibido de nuestros historiadores la atención
que merece, a pesar de ser un diplomático, de origen español,
que prestó grandes servicios a nuestra patria desde 1846 hasta su
muerte acaecida en 1881.
En 1850 correspondió
a Marcoleta negociar con el marqués de Pidal, Ministro de Estado
España, el tratado de reconocimiento de la independencia de Nicaragua
que suscribió el 25 de julio de ese año. Es sumamente interesante
la respuesta de Marcoleta al defecto que se le señaló a sus
poderes y sus observaciones a los artículos 2 (sobre el territorio
de Nicaragua se extiende de mar a mar), 5 (sobre la eliminación
de la referencia a un reconocimiento anterior de las deudas de la Provincia)
y 13 (sobre la concesión a España del tratamiento de la Nación
m s favorecida en cuanto a la comunicación interoceánica
y no tratamiento nacional, y a la garantía de parte de España
de la neutralidad de dicha comunicación) del proyecto que le fue
presentado por el Ministro de Estado. Todas estas observaciones fueron
incorporadas al tratado, según consta en la minuta de la conferencia
que se celebró el 20 de julio de 1850.
Trasladado a Washington,
tuvo allí una brillante actuación. Ya en otro trabajo nos
habíamos ocupado de una parte de su labor, en relación con
el tratado Webster-Crapton del 30 de Abril de 1852, por el cual los Estados
Unidos y la Gran Bretaña se arrogaban el derecho de resolver los
conflictos de Nicaragua con Costa Rica y con los indios mosquitos. La publicidad
dada a ese tratado, que se había querido mantener secreto, originó
la solicitud hecha por los Estados Unidos de que se retirara a Marcoleta.
Repuesto en su cargo
en Washington en 1854, Marcoleta protestó con energía y actividad
contra las invasiones filibusteras de Kenney y Fabens y por el bombardeo
americano a San Juan del Norte.
Seguidamente fue
trasladado Marcoleta a Europa, donde representó tanto a Nicaragua
como Costa Rica ante Inglaterra, Francia, España, Bélgica
y Países Bajos e hizo activas gestiones sobre las concesiones para
la construcción del canal interoceánico. Después,
en 1875 se le nombró Ministro ante el Vaticano donde trató
sobre los bienes de cofradías y la reforma del concordato, y en
1881 falleció en París.
Mas no es nuestro
deseo entrar en detalles sobre la labor diplomática de Marcoleta
sino solamente mencionar que, indudablemente por las condiciones precarias
del erario nacional de aquella ‚poca, las asignaciones que recibió
fueron sumamente bajas.
En Decreto del 9
de Mayo de 1853 el Gobierno de Nicaragua donó a Marcoleta quince
caballerías de tierras baldías que después cedió
a la compañía Sicard, de capitalista de Marsella, representada
por el señor Julio Thevenet. El 31 de Agosto de 1858 Marcoleta se
dirige al Gobierno de Costa Rica y le dice: "Otra circunstancia indispensable
son los medios pecuniarios. Yo no soy ni he sido jamás exigente;
el gobierno lo sabe y tiene presente mi conducta y hechos a este respecto.
He puesto a la disposición del país y he consumido su obsequio
cuanto he poseído y Vuestra Excelencia sabe que lo poco que poseo
lo debo a la magnificencia del Emperador; si por cualquier motivo llego
a perderlo me ver‚ en la calle y a la clemencia del cielo". En carta posterior,
también al Ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica, dice
Marcoleta, hablando de la empresa canalera de Félix Belly, que ésta
le daría "la probabilidad y la posibilidad de rembolsar, con el
tiempo los adelantos que tengo hechos en 14 años consecutivos de
Señalados
y buenos servicios y de los atrasos contraídos.
Años después
el Presidente de Nicaragua, General Tomás Martínez, dice
a Marcoleta en carta del 26 de Septiembre de 1863: "Por mi parte, agotado
como se encuentra el país y amenazado con tanta inminencia, procurar‚
en cuanto me sea posible atender a las necesidades de Vuestra Excelencia
pues ya sabe cu les son mis deseos a este respecto""
En los días
subsiguientes la situación económica de Marcoleta no mejora,
y en la sesión del Senado del 27 de Febrero de 1869 se dice: "4o.
Se dio lectura a una ministerial relativa a recomendar los servicios del
señor Marcoleta, como también a una exposición dirigida
por dicho señor en que pide aumento de dotación, pago de
descargados y para después de sus días una asignación
de cuarenta pesos mensuales a favor de su esposa, durante su viudez; y
a moción del Senador Presidente, se le dispensó la segunda
lectura y pasó a comisión del Senador Avendaño
por cuatro días". Sobre esto no se tomó ninguna resolución.
En carta dirigida
al director de “La Gaceta” el 26 de Marzo de 1869, refiriéndose
a los ataques que le hacía Belly, llama a este "el detractor y calumniador
de un ciudadano y de un Ministro que por espacio de veinticinco años
consecutivos ha consagrado su juventud y sus intereses patrimoniales, con
algún provecho o ventaja del país que le honró y sigue
honrándole con su confianza".
En un manifiesto
dirigido "a sus conciudadanos", y siempre defendiéndose de los ataques
de Belly, Marcoleta dice: "Ciertamente, la Hacienda y la Tesorería
de la República dirán que en 25 años consecutivos
de leales servicios, el enfático Ministro ha recibido la suma de
41,649 pesos, y que, precisamente en el mismo en que el Señor Belly
mostraba tanta lástima por los intereses de Nicaragua y al mismo
tiempo que ‚l estampaba y arrojaba a todos los vientos sus mentidos asertos,
el señor Ministro de Hacienda remitía al señor Marcoleta
su cuenta corriente en la que resultaba debérsele 18,532 pesos;
los que reunidos a la suma anterior de 41,648 pesos, componen un total
de 60,200 pesos que el Ministro hubiera debido o podido cobrar íntegramente,
resultando que un hombre que tiene un carácter diplomático
y es jefe de misión en cinco cortes de Europa, y que en el largo
período de 25 años ha efectuado m s de cien viajes en ambos
Mundos, que ha debido consumir una suma respetable en gastos de oficina,
correos y otro mucho, ha costado a esa Tesorería y a esa Hacienda
la enorme y descomunal suma de 2,400 pesos mensuales. /He aquí un
Ministro rico, y un explotador de Nicaragua. Por otra parte, Marcoleta
reconoce en ese mismo manifiesto que "el traidor (así le había
llamado a Belly) ha sido dos veces recompensado por las Altas Cámaras:
La primera con quince Caballerías de terreno; La segunda con 4,000
pesos, independientemente de su sueldo anual (el cual no se le había
pagado íntegramente como se vio arriba)".
En 1879 dirigió
Marcoleta una exposición al gobierno de Nicaragua y en respuesta
a ella el Congreso Nacional acordó: "Único. Remunéranse
con cuatro mil pesos los servicios que ha prestado a la República
en los dos últimos años y el señor Ministro Plenipotenciario
don José de Marcoleta; y designándosele doscientos pesos
mensuales por todo el tiempo que sirva el Ministerio que se le tiene encomendado".
El 30 de Diciembre
de 1880 se dirigió Marcoleta al Ministro de relaciones Exteriores,
pidiendo un aumento de sueldo pues estima que los doscientos pesos asignados
no eran suficientes, y detalla su presupuesto mensual así:
<<Comida y
demás gastos al mes................130.00 pesos
Casa...........................................30.00
pesos
Contribuciones..................................4.00
pesos
Gastos de oficina
y correos.....................4.00 pesos
------------
168.00 pesos
Quedan 32 pesos para
vestirse, calzarse lavado y demás gastos que diariamente vienen>>
No conocemos que
esta solicitud haya tenido respuesta.
ANTONIO JOSÉ
DE IRRISARRI
Este ilustre guatemalteco,
prócer de la independencia de Chile, político, filólogo,
periodista, historiador, escritor y polemista inminente, presentó
al departamento de estado la copia de sus cartas credenciales como ministro
de Nicaragua el 6 de Octubre de 1856 (16), pero no fue reconocido sino
hasta el 17 de Octubre de 1857, durando en ese cargo hasta el 4 de Enero
de 1859 y habiendo sido repuesto por el General Máximo Jerez.
Después continuó
en Washington como Ministro de Guatemala, cargo que desempeñaba
desde 1855, y en dos ocasiones como Ministro de El Salvador, hasta su muerte
acaecida el 10 de junio de 1868 a los 82 años de edad.
Las cartas credenciales
de Irrisarri habían sido emitidas el 24 de Julio de 1856 por do
Patricio Rivas pero el reconocimiento por el gobierno americano no se produjo
sino hasta después de la capitulación y salida de Wlaker.
El Ministro de Relaciones
Exteriores del gobierno de Rivas, don Pedro Cárdenas, se dirigió
al Secretario de Estado Mr. William L. Marcy el 30 de Diciembre de 1856,
alegando que todos los nicaragüenses los gobiernos centroamericanos
reconocían a ese gobierno y que el de Walker no era m s que una
usurpación. Irrisarri renovó su solicitud para ser recibido
como Ministro de Nicaragua al nuevo Secretario del Estado Mr. Lewis Cass
el 28 de Mayo de 1857 (18) y los presidentes Martínez y Jerez
se dirigieron en igual sentido al presidente Buchanan el 27 de Julio de
1857.
Siendo Ministro de
Nicaragua, Isirrarri continuó sus protestas al gobierno al gobierno
americano por la ayuda que se le permitía recibir a William Walker
para intentar una nueva expedición, y el 9 de Noviembre cristalizó
la iniciativa que él había hecho para la suscripción
de un tratado de alianza de los países latinoamericanos con el fin
de que pudieran defenderse de la s expediciones filibusteras. Este tratado
fue suscrito en Washington por los Ministros de Nueva Granada, Guatemala,
El Salvador, Mexico y Perú y los Encargados de Negocios en
Costa Rica y Venezuela.
No sabemos si Nicaragua
pagó alguna vez a Irrisarri por sus servicios, mas suponemos que
no, debido a lo azaroso de la ‚poca en que los prestó y las intrigas
que hubo para su sustitución. Guatemala le pagaba 2,000 pesos anuales,
que muchos años después le fueron aumentando a 2,500 y el
salvador le ofreció mil pesos anuales, aunque no consta le hayan
sido pagados.
Es muy interesante
la correspondencia privada que sostuvo por muchos años Irrisarri
con el Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, don Pedro de Aycinena,
que fue publicado poco antes del centenario de la muerte de aquel.
En esa correspondencia
se encuentran profundas pero apasionadas apreciaciones sobre la política
centroamericana y americana, al lado de detalles minuciosos sobre
las sumas de dinero que se le remitían a cuentas de su sueldo
y para sufragar gastos de compra de rifles, artículos de escritorio,
hornos de fundición, m quinas de coser y de limpiar café
y aserrios; detalles sobre su salud, al lado de noticias sobre el envió
de semillas de alfalfa y algodón, huevos de gusanos de seda y pus
para vacunas antivariólicas. En uno de los avisos de recibo de una
remesa que se había hecho en efectivo, deduce "9 pesos y 75 centavos
que se hallaron de menos en el valor de las piezas remitidas, entre las
cuales vino una falsa de 2ps. 50 centavos y otra pequeña agujereada".
Son frecuentes las
referencias de Irrisarri al alto costo de vida, particularmente a consecuencia
de la guerra civil en los Estados Unidos, y en una carta dice a Aycinena:
"Yo debía estar hoy en Washington para hallarme el día 1o.
de Enero entrante en el cuerpo diplomático para hacer la visita
de estilo al presidente; pero con la carencia de pistos ha sido imposible
hacerlo".
La residencia permanente
de Irrisarri, cuando fue ministro en los Estados Unidos, fue en Brooklyn,
New York, en el No. 80 de State Street, aunque parecía que el inicio
de su carrera diplomática quería establecerse en Washington
y solicitó informaciones sobre posadas a don Luis Molina, Ministro
de Costa Rica, quien le recomendó una en la calle 13 por $25 al
mes "sin asistencia" y otra que le ofrece dos cuartos en que falleció
don Felipe Molina, anterior Ministro de Costa Rica y hermano de Luis, por
$15 con alimentos, aunque se pagaban generalmente $20, por semana.
Respecto a las finanzas
de Irrisarri debemos señalar que fue heredero de una de las más
cuantiosas fortunas de la América Central, que perdió en
el curso de su azarosa vida, dejando al morir un depósito bancario
por US$422.08 y deudas por US$341.08. Pocos meses antes de su muerte recibió
Irrisarri aviso de que el Contador Mayor de Chile había fallado
el juicio de sus cuentas y mandado a que se le pagaran 150,000 pesos, pero
esa sentencia se declaró nula, quedando su viuda y herederos dependientes
de la generosidad de los Gobiernos a quienes Irrisarri tan bien había
servido.
RUBEN DARÍO
La primera misión
diplomática que desempeño Darío fue la de miembro
de la delegación enviada por Nicaragua a España en 1892,
con motivo del cuarto centenario del descubrimiento de América.
Refiere Darío que recibió la noticia (mayo 1892) recién
llegado a Guatemala con procedencia de Costa Rica, y dedica los capítulos
23 a 30 de su autobiografía a relatar su viaje y las personas que
conoció en España.
En su viaje
de retorno (Diciembre de 1892), Darío visitó en Cartagena,
Colombia, al Ex-presidente, publicista y poeta doctor Rafael Núñez,
quien le ofreció solicitar al presidente Caro su nombramiento como
cónsul general en Buenos Aires. Poco después se le avisó
su nombramiento junto con “una buena suma de sueldos adelantados” que recibe
en Panamá y de ahí salió a Nueva York y después
a Paris. Como “los rollos de águilas se iban mermando”, Darío
salió hacia Buenos Aires a hacerse cargo de su consulado (Agosto
de 1893).
El consulado de Darío
en Buenos Aires duró hasta Agosto de 1895, pero Darío continuó
en Argentina hasta Diciembre de 1898 en que partió hacia España
como corresponsal de La Nación. Su producción literaria en
Buenos Aires fue abundante y ahí publicó Los Raros y Prosas
Profanas. Respecto a su trabajo como cónsul dice Darío: “Mi
puesto no me dio ningún trabajo, pues no había nada que hacer,
según me lo manifestó mi antecesor el señor Samper
dado que no había casi colombianos en Buenos Aires y no existían
transacciones ni cambios comerciales entre Colombia y la República
Argentina”
Después de
tres años en España, Francia e Italia, Darío es nombrado
cónsul de Nicaragua en Paris (Marzo de 1903), siendo ministro don
Crisanto Median, a quien califica de antiguo diplomático de pocas
luces pero de mucho mundo y practica en los asuntos de su incumbencia.
No refiere Darío en su autobiografía nada sobre sus funciones
consulares y las finanzas de su cargo; solo dice que emprendió un
largo viaje por Bélgica, Alemania, Austria-Hungría, Italia
e Inglaterra y que a su regreso encontró su nombramiento como secretario
de la delegación Nicaragüense a la conferencia panamericana
de Rió de Janeiro. El delegado era don Luis F. Corea, Ministro en
Washington. Parece que Darío sufrió alguna confusión
en cuanto a las fechas puesto que el largo viaje del que habla lo emprendió
en Mayo de 1904 y su salida para Río fue en Julio de 1906 y como
en Mayo de 1906 había hecho otro viaje a Bélgica e Inglaterra,
indudablemente debió referirse a este último. La conferencia
(III Conferencia Internacional Americana) duró del 23 de Julio al
27 de Agosto de 1906 y muy poco se sabe de la actuación de Darío
durante ella. Solo lo que dice en la “Epístola a la señora
de Leopoldo Lugones” y que durante su permanencia en Río escribió
la “Salutación al águila”. De Río salió Darío
hacia Buenos Aires.
De regreso a Europa
dice Darío “El gobierno nicaragüense nombró a Vargas
Vila y a mí –Vargas Vila era cónsul general en Madrid- miembros
de la comisión de limites con Honduras, que Nicaragua envió
a España siendo el Rey don Alfonso el árbitro que debía
resolver definitivamente en el asunto en cuestión. El ministro Medina
era el jefe de la comisión; pero nunca nos presentó oficialmente,
ni contaba ni quería contar con nosotros para nada. Vargas Vila
tiene sobre esto una documentación que algún día ha
de publicarse. El fallo del Rey de España no contestó como
casi siempre sucede, a ninguna de las partes litigantes y eso que Nicaragua
tenía como abogado nada menos que al D. Antonio Maura. La poca avenencia
del ministro medina conmigo hizo que yo me resolviera a hacer un viaje
a Nicaragua”.
Este viaje duró
de octubre de 1907 a abril de 1908 y Darío una acogida apoteósica
el 21 de diciembre de 1907 Darío fue nombrado ministro en España
sobre lo cual relata: “La unánime aprobación popular, el
pedido de sus amigos y su innegable buena voluntad, hicieron que el general
Zelaya me nombrase ministro en Madrid, pero no sin que tuviese que luchar
con intrigas palaciegas y pequeñeces no palaciegas que hacia su
sordo trabajo en contra, y esto a pesar de que la legación tenia
un pobre y casi desdoroso presupuesto, que fue todavía mermado a
la salida del señor Castro del ministerio de hacienda”.
La presentación
e credenciales de Darío a Alfonso XIII tuvo lugar el 2 de Junio
de 1908 y son bien conocidos los detalles referentes a ellas, de que Darío
había olvidado sus credenciales y que vestía un uniforme
diplomático que le había prestado el ministro de Colombia.
La legación la estableció en la calle de Serrano N. 27.
Pocas semanas después,
el 10 de Julio de 1908 escribe Darío al presidente Zelaya: “Confirmo
a usted mi carta del 5. con igual fecha recibí su cablegrama y,
con forme me anunciaba, fueron en mi poder diez mil pesetas que me han
servido para los pagos urgentes de recepción e instalación,
de los cuales envío cuenta detallada al ministerio de relaciones
exteriores –Yo procuro mantener aquí decorosamente, la representación
y el buen nombre de mi país. El amigo arguello ha tenido ocasión
de apreciarlo, y será quien pueda informar a usted, verbalmente,
sobre este particular, como también de las amistades con que cuento
en esta corte.-dispénseme que entre ahora a darle cuenta de ciertos
detalles, pero creo de necesidad que usted este al tanto de todo.- No cuento
con asignación alguna para los gastos indispensables y exclusivamente
oficiales, que a continuación detallo:
Alquiler de casa
200 pesetas
Escribiente mensualmente
200 pesetas
Medio abono coche
300 pesetas
Gastos, correos
y oficinas 50 pesetas
Portero
50 pesetas
-------------
800 pesetas
Por la categoría
del cargo que desempeñó aquí, es de absoluta necesidad
el coche; pero, a pesar de todo he reducido esa cantidad al mínimum,
que es medio abono o sea 12 días de cada mes.
Como usted puede
ver, con mi sueldo solo me es materialmente imposible sufragar estos gastos,
que las muchas exigencias de la vida diplomática que la vida en
España requieren. Por lo tanto agradecería a usted hiciera
se me concedieran 30 libras mas para esas indispensables atenciones…”
A los pocos días
de haber presentado credenciales informa Rubén Darío al presidente
Zelaya por carta del 15 de junio de 1908 sobre una importante gestión
que se la había encomendado, y dice así: “He celebrado entrevistas
con varios caracterizados personajes de la corte, procurando sondear la
opinión con toda la discreción posible respecto a la revisión
del laudo sobre la cuestión de limites con Honduras, a que hace
referencia la última memoria de relaciones exteriores.
De sus manifestaciones
deduzco la imposibilidad de una rectificación, puesto que, a mi
entender, la palabra de su Soberano la consideran, si no infalible como
la del Papa por lo menos irrevocable”. A esta carta se hace referencia
en la contra memoria de Nicaragua en el asunto con honduras ante la corte
internacional de justicia y figura como anexo 23 de la misma.
Sobre sus actividades
diplomáticas dice Darío: “En el cuerpo diplomático,
no sabiendo jugara al bridge, y con el sueldo que tiene un secretario de
legación en cualquier país presentable, y con lo de la literatura
y los versos, hacia yo, entre los de la carrera, un papel suficientemente
medianejo… A todo esto, el gobierno de Nicaragua, preocupado por sus políticas
se acordaba tanto de su legación en España como un calamar
de una maquina de escribir… Y ahí mis apuros… No, no he de cayar
esto… Después de haber agotado escasas remesas de mis escasos sueldos,
que, según me ha dicho el general Zelaya tuvo que poner de su propio
peculio, y cuando ya se me debía el pago de muchos meses, “La Nación”
de Buenos Aires, o mejor dicho mis pobres sesos, tuvieron que sostener,
mala, pésimamente, pero, en fin, sostener, la legación de
mi patria nativa, la republica de Nicaragua, ante su Majestad el Rey de
España… En fin, para no tener que hacerlo de cierto ministro turco,
a quien los acreedores sitiaban en su casa de la Villa y Corte, trasladé
mi residencia a Paris, en donde no tenia que aparentar, ni gastar nada
diplomáticamente”.
Encontrándose
en Paris, el gobierno de Madriz, que había sucedido al de Zelaya,
le nombro delegado a las fiestas del centenario de la independencia de
Mexico junto con Santiago Argüello, y le envió 5000 francos
de viáticos. Darío salió de Paris el 20 de Agosto
de 1910; el 23, encontrándose en la Coruña supo de la revolución
del General Estrada contra Madriz; al llegar a Veracruz el 3 de Septiembre
supo que no sería recibido como ministro de Nicaragua sino como
huésped de honor del gobierno de Mexico; y pocos días depuse
regresó a Francia.
Así termino
la carrera diplomática de Darío sobre lo que dice: “El nuevo
gobierno Nicaragüense, que suprimió por decreto mi misión
en Mexico, no me envió nunca, por mas que cablegrafié mis
credenciales para retirarme de la legación de España de modo
que si a esta horas no las ha mandado directamente al gobierno español,
yo continúo siendo el representante de Nicaragua ante su Majestad
Católica”. Esto lo escribió Darío entre el 11 de Septiembre
y 5 de octubre de 1912 fechas que constan al pie de su auto biografía.
EL PRESIDENTE CERRATO
Y NICARAGUA
Bastante conocida
es la personalidad del licenciado Alonso López de Cerrato, segundo
presidente de la audiencia de los Confines o de Gracias a Dios a partir
de 1548, quien trasladó la sede de esa audiencia a Guatemala el
año siguiente. Un magnífico análisis de su carácter
se hace en el artículo de William L. Sherman “La esclavitud indígena
y las reformas de Cerrato”. Nuestro historiador Gámez dice lacónica,
pero expresivamente, “fue un defensor de los indios y un enemigo de los
abusos de los conquistadores”
Cerrato llegaba desde
la Audiencia de Santo Domingo, donde se había distinguido
por su labor en favor de la liberación delos indígenas esclavizados
por los españoles, y sustituía en su cargo al licenciado
Alonso de Maldonado, quien más bien se había inclinado a
favorecer los intereses de los conquistadores por medio de la esclavitud
y las encomiendas.
En materia de la
esclavitud indígena la actitud de la corona Española había
sido vacilante, influenciada por corrientes doctrinales y económicas
contradictorias. Recordemos por un lado la necesidad de recompensar
a quienes habían arriesgado sus vidas y haciendas en la conquista,
y por otro la brillante figura de Fray Bartolomé de las Casas y
los abusos que las autoridades y los particulares cometían, sea
violando abiertamente las leyes, sea aprovechándose de los requisitos
de ellas: así, al permitirse hacer esclavos a los indios que rehusaban
someterse (esclavos de guerra), se abría la puerta para que se hicieran
esclavos aún a aquellos indios los esclavos que ellos tenían
(esclavos de rescate), se abría la puerta a que se les obligara
a entregar como esclavos a indios que no lo eran.
La situación
legal en la época en que Cerrato llego a Centroamérica era
que la adquisición de los esclavos de rescates había sido
prohibida desde 1539; que en 1542 se habían dictado las Leyes Nuevas
que prohibieron hacer esclavo a ningún indio, por cualquier cosa
que fuera; que en 1544 se mandó que la Audiencia hiciera un registro
y matrícula de todos los esclavos indios; que en 1545 se había
comunicado a la audiencia de Santo Domingo que el echo de que un indio
estuviera herrado no era prueba suficiente de su esclavitud, sino que debería
ser probada y de no serlo sería puesto en libertad; y que a Cerrato
se le instruyó especialmente que aplicara la Leyes Nuevas y sus
aclaraciones.
Una apreciación
sobre el alcance de las Leyes Nuevas dice así: “sigo creyendo que
las Leyes Nuevas responden al triunfo de ideas, muy generalizadas en la
época, que coincidía con el padre Las Casas en la visión
crítica respecto de las gobernaciones de la Conquista y en el repudio
de una encomienda que se contemplaba mucho mas como la institución
que había sido originalmente, que como una institución que
se iba fraguando evolutivamente en la Nueva España; pero también
me sigue pareciendo que en la reforma se manifiesta rotundamente una apreciación
sobre los pasados hechos de los conquistadores, enfrentada diametralmente
con los postulados vindicativos de Fray Bartolomé, pues afirma para
aquellos súbditos el carácter de “Beneméritos” y acreedores
a remuneración.
Independientemente
de la esclavitud, en sesiones celebradas en San Salvador en Noviembre y
Diciembre de 1584, la Audiencia de los Confines se ocupó de la distribución
de las encomiendas en Nicaragua.
Constituye este un
documento sumamente interesante mediante el Cual se podría establecer
la concentración de la población indígena de Nicaragua
en aquella época y los productos típicos e cada pueblo. Aquí
nos limitaremos a citar una de la s encomiendas mas grandes, la de Subtiava
con 160 indios, producía al encomendero Francisco Téllez,
anualmente, dos sementeras de maíz en cada una de las cuales se
sembrarían dos fanegas y medias y una sementera de algodón
en la que se sembrarían cinco fanegas y de esta harían doscientas
mantas blancas. Además, debía recibir anualmente mil quinientas
libras de sal, dieciocho petates, doce cántaros y doce comales,
y los días del pescado y de cuaresma dos pescadores, a los que estaba
obligado a alimentar y enseñar la doctrina, le suministrarían
pescado para su casa. En cambio, una de las encomiendas mas pequeñas,
la de Mabiti con 4 indios producía el encomendero Pedro García
solo un indio para el servicio de su casa, al cual estaba obligado a alimentar
y adoctrinar.
Respecto a la esclavitud,
en cédula del 29 de Abril de 1549, el Rey dio instrucciones a Cerrato
de que a pesar de cualquier prueba y aunque estén herrados,
ponga en libertad a las mujeres indias y a los varones que han sido capturados
cuando tenían menos de catorce años, y que respecto a los
otros, el poseedor debía probar que fueron habidos en guerra justa
y que se cumplieron todos los requisitos, sin que basten las cartas de
venta ni el hecho de estar herrados, y que si la hacienda real hubiere
recibido el quinto deberá devolverse.
En la carta dirigida
al Rey por Cerrato el 26 de Enero de 1550, le dice: “quanto a lo que vuestra
majestad manda de indios esclavos ello se ha executado conforme a la ley
y declaración de vuestra majestad y si otra cosa dixeren no dizen
verdad y avnque luego se sintió mucho ya no dizen lo mas questa
muy hecho y conocen la buena fee”.
Debe advertirse que
en el titulo que se puso a dicha carta en la Colección Somoza se
dice que en ella se informa del asesinato del Obispo de Nicaragua, pero
ello no es así, pues lo que informa es que a ese Obispo “se tiene
cada día que le an de matar”. Efectivamente, el asesinato del Obispo
Valdivieso no ocurrió sino el 26 de Febrero de 1550, exactamente
un mes después de escrita la carta.
Respecto a los pleitos
sobre indios “en posesión como en propiedad”, por cedula del 4 de
Marzo de 1550 el Rey mandó a Cerrato que se observara la de 20 de
Octubre de 1545 que había reformado las Leyes Nuevas que mandaban
que dichos pleitos se remitieran a su majestad, en el sentido de
que las Audiencias recibieran las demandas, dieran traslado a la parte
contraria y recibieran durante tres meses los títulos y las declaraciones
de no mas de doce testigos, que entonces los remitiera a su majestad.
Por cédula
del 6 de Octubre de 1550 se manda al presidente y oidores de la Audiencia
que juzguen y castiguen a Hernando y Pedro de Contreras por la muerte del
Obispo Valdivieso y su sublevación nombrando un oidor si se encuentra
conveniente, y en la misma fecha se les envía la declaración
que dio Juan Ruiz ante en consejo de Indias sobre esos hechos. Estas cedulas
un tuvieron ningún efecto por que el juicio ya se había seguido
en Panamá y en mayo de 1550 ante el gobernador de justicia, Mayor
Sancho de Clavijo. Además, Hernando de Contreras se ahogó
en un río huyendo de Panamá hacia Natá, y de Pedro,
quien no desembarcó en Panamá, no volvió a saberse
nada. Después de esa época no encontramos mas rastros de
las relaciones entre Cerrato y Nicaragua, aun cuando continuó al
frente de la Audiencia hasta su muerte en 1555, ocurrida cuando estaba
pendiente su juicio de residencia. Posiblemente en los archivos de Guatemala
y de Sevilla será posible encontrar mas datos, aunque es de suponer
que no serán de gran trascendencia por no haberse reflejado en nuestros
historiadores. De todos modos, ya para entonces estaba liquidado el problema
de la esclavitud indígena en Nicaragua gracias a la actividad e
integridad de Cerrato.
Esta obra de artículos
históricos del doctor Alejandro Montiel Argüello se termino
de imprimir en los talleres tipográficos de EDITORIAL UNION DE CARDOZA
Y CIA. LTDA, el día 27 de Julio de 1978. Managua, Nicaragua.
Versión
internet: Eduardo Manfut P.
Historia
de Nicaragua,
|