10 de Julio
de 2001 | El Nuevo Diario
«Nandaime
va»
—Agustín Jarquín
Anaya—
La mañana
estaba fresca, lo que era común en esa época del año.
El Domingo 10 de Julio de 1988, realizamos la manifestación en Nandaime,
como parte de la jornada de eventos que la Coordinadora Democrática
veníamos haciendo protesta contra el gobierno sandinista. El ambiente,
matizado por el clima agradable, nos embargaba con un entusiasmo tenso,
por el referente histórico de Nandaime, la tragedia de la guerra
civil que nos desangraba («caliente» expresión centroamericana
de la «guerra fría» mundial), la existencia de un injusto
bloqueo económico norteamericano y la atropellante restricción
oficial de las libertades públicas.
En esos días,
oficiales de seguridad del gobierno especulaban que la Administración
Norteamericana fomentaba «provocaciones internas en Nicaragua»
para justificar su «política de agresión». A
la Coordinadora Democrática nos consideraban el «frente interno
de la contra». El ambiente era realmente tenso. Nandaime estaba virtualmente
tomada por ambos lados: la Policía Sandinista desplegó más
de trescientos efectivos, y los manifestantes de la Coordinadora superábamos
los mil.
La manifestación
fue un éxito: Nandaime fue! Al concluir la misma, cuando nuestra
presidenta Miriam Argüello tomaba la palabra, se produjo una revuelta
que generalizó el enfrentamiento con la Policía Sandinista,
resultando decenas de golpeados y treinta y nueve (39) manifestantes presos:
«los presos heroicos de Nandaime».
Así comenzó
esta gesta histórica que después de seis meses de prisión
en el penal de La Granja», (prisión que transformamos en beligerante
trinchera de lucha cívica), culminó en nuestra libertad,
para continuar las protestas que ayudaron a abrir espacios para el ejercicio
democrático en el marco de los objetivos del recién firmado
«Pacto de Esquipulas».
Versión
y recopilación para internet: Eduardo Manfut P.
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