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13 de julio de 1,854 El Puerto de San Juan de unas 80 casas fue destruido completamente. del San Juan en 1854.
Crónica sobre el cañoneo, quema y completa destrucción del Puerto de San Juan del Norte, por la Corbeta américana CYANE, al mando de su Capitán Geo Hollins. Fué escrita en Nueva York, el 29 de julio de 1854 y publicada en el tomo 7 de la Gaceta de Guatemala, correspondiente a dicho año de 1854. Nueva York, Julio 29 de 1854. Sin embargo de los testimonios que tenemos a la vista, la hospitalidad que debemos a éste país y el respeto con que miramos a muchos rasgos de su civilización, nos hacen dudar aún de algunos pormenores del acto de brutal y desalmada sevicia oficial, indicado en el título que encabeza estas líneas. Quizá no sea posible encontrar en la páginas de la historia de las naciones que alternan de igual a igual con los Estados cultos de la tierra, un hecho más degradante y que tanto merezca la abominación de todas las ideas de rectitud y de cristianismo. Los moros del Riff cometen actos de barbarie que se parecen al cañoneo y la destrucción de un pueblo industrioso y pacífico, y además no ofensor sino ofendido. Pero a lo menos son piratas francos, y no tienen la pretensión ni se dan los aires de miembros de la asociación política civilizada de la humanidad. A principios de Junio, si mal no recordamos, hemos escrito los promenores del asesinato cometido por un tal Smith, capitán de uno de los vapores que navegan en el río San Juan, y hemos referido entonces los pormenores de la intervención deshonrosa y criminal de Mr. Borland, Ministro de los Estados Unidos en centroamérica, para estraer al asesinato de la acción de la justicia de San Juan. Las ofensas personales que Mr. Borland supuso haber recibido al practicar su indigna mediación, han dictado al Gobierno Federal la medida monstruosa, cuyo relato en su ejecución y promenores dejamos hoy a la prensa américana, reservándonos juzgar por nosotros mismos más detenidamente al atentado y sus causas y consecuencias, cuando todos ellos hayan adquirido más luz. Acaso no nos faltará nuestra correspondencia ordinaria de Nicaragua, escrita por persona de mayor confianza. Nuestros lectores formarán mientras tanto juicio de los acontecimientos por los estractos que ponemos a continuación de los diarios de ésta ciudad. La opinión parece unánime en todos los Estados Unidos en condenar y execrar la monsytruosa iniquidad cometida por la "Cyane". Hé aquí los importante estractos que hemos mencionado: El Tribune de Nueva York. Cuanto más se examina este acto memorable mandado ejecutar por el Presidente Pierce al comandante Hollins, tanto más inexplicable, injustificable y vil parece. Aun prescindiendo del hecho de que la población no tenía defensa y de que su destrucción no podía dar más gloria que la de un espadachin que acometiese y zurrase a una mujer ao a un chiquillo, el origen de toda la dificultad es tal, que da al acontecimiento un carácter indigno y monstruoso. Las autoridades del aquel punto hicieron arrestar a un asesino o a uno acusado como tal, afin de enjuiciarlo, habiéndose cometido el crimen dentro de su jurisdicción, y a consecuiencia de esto el Presidente Pierce envía una Corbeta de Guerra para bombardear el pueblo e incendiar hasta los cimientos de todas sus casas. Tal es la esencia de todo lo ocurrido, como lo habrán de recordar las páginas de la historia. Las circunstancias intermedias son comparativamente de menor importancia. Es cierto que Mr. Solon Borland, hombre de Arkansas, notable por sus tendencias pugilistas, revestido por el gobierno Américano con el carácter de enviado extraordinario, se halló por casualidad presente, y procuró usar de su prerrogativa diplomática para impedir que se prendiese a un acusado de asesino; es también cierto que cuando Borland desembarcó en San Juan y habló necia e insolentemente con respecto a la población, ésta sintió cierta natural indignación al ver tan arbitraria y brutalmente interrumpido el curso de la justicia, y la gente se reunió alrededor de su casa y habló a su vez quizá sin respeto, y que una persona desconocida llegó a arrojarle una botella a la cabeza, que no lehizo daño alguno. Y aún esta reunión alrededor de su casa tuvo lugar, según declaran habitantes respetables de aquel punto, por haberse creído que estaba dentro de ella el asesino bajo protección de Borland y podría aún ser arrestado. Pero estos sucesos, decimos, son comparativamente de poca importancia: el hecho doloroso e inicuo es que San Juan ha sido incendiado, y que centenares de personas inocentes han sido despojadas y arruinadas por haber querdio ejecutar una ley necesaria, y someter a la justicia un asesino. O supongamos que Borland hubiese procurado romper la cabeza del alcalde de San Juan, como hizo con la de Mr. Kennedy. y hubiese salido del lance bien vapuleado; sería este caso que requiriese las bombas y cohetes incendiarios américanos ? Del mismo modo y por la misma razón que ahora se requieren. O a qué fin, después de haber disparado doscientas balas de cañón a los edificios, desembarcó una gavilla de saqueadores para entregarlo todo a las llamas y reducir a cenizas las moradas de todo un pueblo ?. Mírese este acto bajo la luz que se quiera, sólo puede inspirar un sentimiento de verguenza y repugnancia contra una barbarie tan caprichosa. No fué sino un asalto contra la civilización y las instituciones américanas que tan felizmente se hab1an introducido en áquella remota e inculta región. El pueblo de San Juan podía mirar con orgullo, no sólo a los próspero y activo de sus calles que habían construido en tres años escasos, no sólo al buen orden y respeto a la ley y a la propiedad, sostenido por su autoridad local, sino a la creciente influencia que habían ido a ejercer en las partes superiores del río y en el interior... Del mismo Tribune: "Greytown contaba de unas 80 casas, casi todas de madera y la mayor parte construidas en los Estados Unidos y armadas allí. Una de ellas, el hotel de Lyon, costó 15,000 pesos. Solo estaba habitada una cuarta parte de las casas en la parte nueva de la población, construidas después de 1850, pués las demás habían sido destinadas al comercio algún tiempo antes. La población constaba de unas 500 personas; de éstas, 10 - 12 son angloaméricanos, 25 ingleses, y 12 franceses y alemanes. el resto se compone de negros de Jamaica y naturales. Los américanos y europeos se ocupaban en tener posadas y en el comercio. Las casas ocupadas por los naturales y por los negros eran en su mayor parte de armazones de madera, con techos de huano u hojas de palma. No habiendo sido satisfechas las exigencias del Capitán Hollins, rompió el fuego en el plazo señalado, haciendo efecto todos los disparos, que fueron unos 200; más como no incendiaban éstos la población con la prisa que él deseaba, mandó a tierra una lancha con un teniente y 25 hombres, los cuales pusieron fuego a cuanto quedaba de Greytown. Al paso que ejecutaban la operación, se introducían y registraban minuciosamente el interior de las casaas y robaban tosdo lo que era de su agrado. Antes de terminar la obra, todos estaban ebrios de vino y licores, y daban gritos y hurrahs sin cesar,. La pérdida total de los efectos destruidos, se asegura que alcanza a medio millon de duros. En medio del cañoneo de la CYANE, su Capitán Hollins recibió una comunicación del Capitán de la goleta inglesa de guerra Bermuda, en la cual expresaba este cuanto sentía no tener allí un buque inglés del tamaño del CYANE para obligar a Hollins a suspender su obra. Hollins contestó a la carta del comandante inglés Jolly, diciendo, que sentía que no tuviese dos barcos como él deseaba, pues creía que los Estados Unidos se apoderar1an de eloos del mismo modo que lo habían hecho de la CYANE. Se esperaba con ansiedad el vapor correo onglés DEE, que debía llegar de un momento a otro, y se decía que cuando llegase cesarían las hostilidades. Llegó en efecto el expresado vapor, precisamente cuando el pueblo iba a ser incendiado; más, con sorpresa de todos los ingleses, continuó sin interrupción la obra del saqueo y del incendio. Terminada esta obra, el vapor correo inglés se hizo a la mar llevándo a remolque la goleta Bermuda. El piquete incendiario y saqueador estuvo en tierra casi medio día, y pasó este tiempo entregado a la alegría. Muchos de ellos estaban tan borrachos, que no ha sido obra fácil llevarlos a bordo. Algunos residentes de Greytown vinieron a Nueva York a nbordo del Prometheus. Faltaban dos personas, y se temía que hubiesen perecido en el incendio. Del Herald. "Damos esta mañana los pormenores de dos lances en que nuestros oficiales navales se han distinguido A la Ingraham y por medio de los cuales es probable que la Marina gane algún crédito entre el elemnto belicoso de nuestro pueblo". Todo esto sucedió en lo primeros días de Junio. Es digna de notarse la circunstancia de que la insurrección de Alvarez ha sido promovida por los anglo-américanos. Prosigue luego el Heraldo, a describir el suceso de San Juan. Hace poco tiempo que la Corbeta de guerra Cyane, Comandante Hollins, estaba fondeada enfrente de la batería de este puerto. Llegaron noticias a Washington de que nuestro Ministro de América Central el Hon. Solón Borland había sido insultado en San Juan de Nicaragua, llamado comúnmente Greytown. La vida de nuestro Ministro había sido amenazada, se había detenido a los pasajeros para California y se habían causado considerables perjuicios a la Compañía de Vapores. Así que, la Cyane cuyo comandante conocía áquellas aguas, recibió la orden de dirigirse a San Juan. A su llegada, el capitán pidió $20,000 duros de indemnización, por daños hechos a la propiedad de la Compañía de vapores, y exijió una satisfacción por el insulto inferido a los Estados Unidos en la persona de su representante. Las autoridades de Nicaragua (el Herald se olvidó decir de San Juan) se negarón a esta intimación, en vista de lo cual el comandante Hollins le dió 24 horas para pensar en el asunto; más habiéndose negado de nuevo las autoridade, después del oportuno aviso para proveer de medios de transporte a las personas que quisiesen dejar el pueblo, la Cyane abrió sus baterías contra San Juan. Viendo que las casas eran tan endeblesque el bombardeo no causabe efecto, el comandante Hollins destacó una partida de marinos al mando del teniente Pickerin, el cual quemó la población. El comandante de un buque de guerra inglés, fondeado a la sazón en el puerto, protestó contra éstos; pero su protesta aparece que no tuvo ninguna consecuencia. Todo esto sucedió el 13 de Julio. (El Heraldo termina haciendo una rechifla de las hazañas de la administración). El mismo periódico cree que, como hazaña naval, el acto no hace honor a los Estados Unidos, y una de las razones que alega, esd el que en el cañoneo de San Juan fué destruida propiedad de ciudadanos américanos. Del Commercial. No podemos caractizar debidamente esta asombrosa hazaña del Presidente Pierce y su administración. el pueblo de Greytown no cometió ningna ofensa contra el Ministro Borland, ni contra los Estados Unidos en su Ministro. Cualquiera insulto u ofensa que Mr. Borland haya sufrido, se lo granjeó en calidad de individuo particular, que ayudó a otro individuo para resistir a las autoridades locales del lugar, en demanda perfectamente justa y razonable... Del Daily Times. "El águila se ha vengado del insecto que se atrevió a pedir justicia a despecho del ave de Júpiter. El elefante ha curado su honor herido por un gusano, estrujádolo y haciéndole vomitar sus hijuelos. El Gobierno de los Estados Unidos ha hecho ver al mundo que sus ministros no han de ser insultados por ningún pueblo que no tenga un ejército y una armada, o a lo menos que una corbeta de guerra para defenderse". Del Mirror, La obra de la Cyane ha sido arbitraria, maligna e injustificable. Mr. Borland no recibió más que lo que merecía; su honor insultado es la carabina de ambrosio; y si nuestra costosa marinita no puede encontrar una ocupación más honrada y provechosa al resolver semejante caso, mejor será que se emplee en el comercio de huano. El Capitán Hollins obedeció las órdenes de Washington, y la adminsistración es posible se imagine que esta destrucción atroz de una población inofensiva, le restituirá su crédito y recobrará el respeto que aspira el pueblo américano. Si así es, se engaña lastimosamente. El Express del 25 publicó un parte telegráfico de Washington, en el cual se dice lo siguiente: acerca de los sucesos de San Juan. "Las noticias del bombardeo de San Juan han causado aquí mucha agitación entre todas las clases. Un sólo sentimiento se ezpresa con respecto a la conducta del capitán Hollins y es el de una extrema indignación. Sin embargo, puede usted estar seguro de que el Capitán Hollins ha procedido con arreglo a órdenes del Gobierno, y este es quien debe cargar con la responsabilidad". El mismo periódico con motivo de la noticia anterior: " Lastima es que no haya habido en Washington o en Greytown una diplomacia bastante hábil para ajustar este pequeño negocio con las pequeñas autoridades de un lugar miserable ahorrándonos así el espectáculo de una poderosa nación comprometida en un lance que, por lo que hasta ahora hemps visto, no da crédito ni honor a, nuestras armas... Sentimos tener un Gobierno que no encuentra una obra más noble que esta para nuestros marinos". (Crónica de Nueva York). Tomado de Andrés Vega Bolaños
/ Bombardeo de San Juan del Norte
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