21 DE FEBRERO
DEL 2001 / La Prensa
Orígenes
del capital Somoza
En 1925, en la finca El Porvenir, don Anastasio Somoza Reyes libró
su testamento en favor de su esposa, Julia García de Somoza, heredándole
el total de sus bienes e inmuebles que sumaban cuatro propiedades rústicas,
valoradas en 2,000 córdobas de esa época. Además,
le heredó deudas e hipotecas. De ahí surgió la fortuna
de los Somoza
El Gral. Anastasio
Somoza García, precursor de la dictadura, convirtió una fortuna
discreta en una de las fortunas más cuantiosas del país,
una vez que se erigió en Jefe del Ejército y luego desde
la Presidencia.
Roberto Fonseca L.
Primera Entrega.-
Nueve años antes de que el General Augusto C. Sandino fuera asesinado,
don Anastasio Somoza Reyes, 60 años y agricultor de oficio, se reunió
con su abogado y notario, el Dr. Modesto Salmerón, para librar su
testamento. Sería el último, el definitivo.
El testimonio se
libró el 20 de febrero de 1925, a las 2:45 de la tarde, en la hacienda
El Porvenir, ubicada en la jurisdicción de San Marcos, Carazo. Además
de Somoza Reyes y del Dr. Salmerón, asistieron en calidad de testigos
un médico-cirujano (Dr. Federico Arana García), un agricultor
(Anselmo Carrión); y un mecánico (Miguel Angel Bustamante).
“Los tres mayores
de veinticinco años de edad, de mi conocimiento personal, que saben
leer y escribir, libres de toda excepción e idóneos en todos
los conceptos de ley para testificar en esta clase de instrumentos y actos”,
escribió el Dr. Salmerón, quien residía en Jinotepe
y viajó expresamente a El Porvenir a recoger la voluntad de Somoza
Reyes.
Le quedaban apenas
dos años de vida.
CLAMOR CON LETRA
ELEGANTE
En agosto de 1923,
año y medio antes de que Anastasio Somoza Reyes librara su testamento
definitivo, le dirigió una carta a su hijo, Anastasio Somoza García,
quien residía en León.
“Mi querido hijo”,
escribió el agricultor con letra elegante. “Hazle saber al Dr. Debayle
que no hice el arreglo con el Banco, porque no me dan dinero para pagar
hipoteca, tasa y tasita, menos facilitarme para hacer el corte (de café),
desde luego me cierran las puertas del todo y quieren dejarme en la calle...”,
agregó angustiado.
Sin embargo, vislumbra
y propone una salida: librar una batalla judicial, “alegando que las leyes
prohíben el cobro de interés sobre interés, que me
han capitalizado cada seis meses”.
“El Dr. Ruiz y Ruiz
está listo para llevar el asunto y yo me voy domingo a Managua,
a esperar la demanda, que el último plazo es el 15 de este mes”,
agregó Somoza Reyes.
Faltaban apenas cinco
días. La carta estaba fechada 10 de agosto de 1923.
MATRIMONIO EN COMUNIDAD
DE BIENES
El 20 de febrero
de 1925, en su testamento, Anastasio Somoza Reyes nombra “heredera única
universal” a su esposa, doña Julia García de Somoza, de oficios
domésticos, en correspondencia al concepto matrimonial en comunidad
de bienes.
“... conforme la
vigencia de la legislación anterior, que establecía la sociedad
de bienes por el hecho del matrimonio, habiendo adquirido con el trabajo
común con su señora esposa todos los bienes que poseen en
la actualidad, correspondiendo como una consecuencia de la sociedad conyugal,
la mitad de los bienes al exponente y la otra mitad a su citada señora
esposa”, por tanto, “instituye como única heredera universal de
todos sus bienes, derechos y acciones, a su señora esposa doña
Julia García de Somoza, de generales expresadas”.
El Dr. Salmerón,
quien luego se hizo célebre como Ministro de Gobernación
y artífice de los fraudes electorales, insistió a continuación
en la salud mental de Somoza Reyes.
“Yo el Notario doy
fe de que el otorgante, señor Somoza, se encuentra en su entero
y sano jucio, memoria y voluntad”, escribió en la hoja legal que
valía cinco centavos de la época.
Esa voluntad quedó
registrada en el protocolo número doce del abogado jinotepino. Una
segunda copia del mismo testamento se la entregó a doña Julia
García viuda de Somoza.
Fue a las once de
la mañana del 27 de agosto de 1928, a menos de seis años
del asesinato del Gral. Augusto C. Sandino.
PROPIEDADES RUSTICAS,
HIPOTECAS Y DEUDAS
En junio de 1929,
una vez más en la finca El Porvenir, el mismo Dr. Salmerón
fue testigo de un evento comercial, que luego impactaría en la historia
nacional: el nacimiento de la razón social “Somoza y Compañía”,
tomando como punto de partida el capital semilla heredado del difunto Somoza
Reyes.
El encuentro se celebró
a las diez de la mañana y asistieron los hijos de doña Julia
García viuda de Somoza: Josefina Somoza de Jara, Amalia Somoza de
Reyes y; Anastasio Somoza, a quien en ese entonces describían como
“perito mercantil” y con domicilio en Managua.
La sociedad se erigiría
sobre la tenencia y propiedad de cuatro fincas rústicas: El Llano,
de 40 manzanas de superficie, ya que se habían desmembrado veinte
manzanas; El Porvenir, de 115 manzanas de superficie, en las cuales cultivaban
100,000 cafetos cosecheros; La Pita, de 121 manzanas, de las cuales sólo
se podían cultivar diez y; El Bosque, de 92 manzanas, de ellas 40
cultivadas de potreros.
Los bienes descritos,
según la copia de la escritura No. 120, que es parte de la colección
Somoza del Instituto de Historia de Nicaragua (IHN), sumaban el valor de
2,000 córdobas de la época. En ese entonces la moneda estaba
a la par del dólar, según consultas al Banco Central de Nicaragua.
Tres terceras partes
de las propiedades antes descritas, de manera gratuita e irrevocable, las
cedió doña Julia García viuda de Somoza a cada uno
de sus tres hijos, una cuarta parte se queda en su poder, y la última
quinta parte se la traspasa a Anastasio Somoza, en pago de la deuda por
8,000 córdobas que tenía don Julio Somoza, hijo de la exponente.
Además, imponía
a los donatarios (sus hijos), la obligación de pagarle un crédito
hipotecario al Dr. José Ignacio González, que pesaba sobre
la finca El Porvenir; lo mismo que una deuda del difunto Anastasio Somoza
Reyes con Luis Anastasio Somoza Debayle, por el monto de 1,000 córdobas.
NACE SOCIEDAD AGRICOLA
SOMOZA
En la misma escritura,
en el punto sexto, se registró el nacimiento de la voraz Sociedad
Agrícola Somoza. “La sociedad girará bajo la razón
social de Somoza y Compañía y tendrá su domicilio
en la ciudad de San Marcos, y durará diez años”.
En términos
monetarios, el capital social sumaba 2,000 córdobas. La administración
estaría a cargo de un gerente, que tendría las facultades
de apoderado general generalísimo.
Fue nombrado el Gral.
Somoza García.
FIN DE LA SOCIEDAD
AGRICOLA SOMOZA
En agosto de 1940,
seis años después del asesinato del Gral. Sandino y de sus
principales lugartenientes a mano de un pelotón de la Guardia Nacional,
ante el mismo Dr. Modesto Salmerón, se disolvió la Sociedad
Agrícola Somoza.
La operación
fue simple: el ex perito mercantil y ahora Gral. Anastasio Somoza García
compró las tres partes restantes de la sociedad a sus hermanas,
Josefina y Amalia, y a su progenitora.
“La Compañía
quedó disuelta sin necesidad de una liquidación especial”,
concluyó el escrito judicial.
LOS "CONTEOS" DEL
DOCTOR SALMERON
Al doctor Modesto
Salmerón se le conocía en todo Carazo como el abogado y asesor
legal de los latifundios que los miembros de la familia Somoza, originarios
de San Marcos, adquirían por todos los sectores de Carazo.
Salmerón,
según algunos de sus parientes lejanos diseminados en Carazo, era
originario de la ciudad de León, donde se graduó de abogado
y notario, a finales de los años 30.
A Jinotepe llegaba
en viajes de trabajo para escriturar las propiedades que iban adquiriendo
los Somoza, pero allá conoció a Leonor Sánchez, con
quien se casó y por quien se quedó viviendo en Jinotepe.
Familiares lejanos
del doctor Salmerón aseguran que éste tuvo propiedades en
Managua, en León y varias fincas cafetaleras en Jinotepe y San Marcos,
dos de sus propiedades más prósperas eran las haciendas Las
Mercedes y Santa Leonor, hoy con otros dueños.
Su amistad con los
Somoza lo llevó a ser nombrado Secretario Departamental del gobernante
Partido Liberal Nacionalista y Ministro de Gobernación a inicios
de 1952, hasta noviembre de 1963, cuando falleció en Jinotepe.
MINISTRO DE GOBERNACION
Según el historiador
y analista político Aldo Díaz Lacayo, autor de textos históricos,
Salmerón fue el gran causante de los fraudes electorales en la década
de los años 50, en los comicios donde Emiliano Chamorro se enfrentó
a Anastasio Somoza García y; luego en la contienda electoral entre
Leonardo Argüello y Enoc Aguado.
Según el analista,
Salmerón manejaba a discreción y antojo la ley electoral
de aquel entonces, y aprovechando las funciones del cargo de Ministro de
Gobernación, que entre otras cosas eran las de garantizar y asegurar
el desarrollo de los procesos electorales, recurría a actos de dudosa
transparencia, de los que resultaban ganadores los Somozas o sus candidatos.
JUEVES 22 DE FEBRERO
DEL 2001 / La Prensa
ESPECIAL - Orígenes
del Capital Somoza
Propiedades del
clan Somoza se multiplicaron al amparo del poder
El General Anastasio
Somoza García, tercero de izquierda a derecha, rodeado de su esposa
y familiares. A partir de 1937 comenzó la dictadura Somoza.
Roberto Fonseca L.
En agosto
de 1951, 17 años después del asesinato del General Augusto
C. Sandino, el General Anastasio Somoza García, Presidente de la
República y Jefe de la Guardia Nacional, ordenó hacer un
inventario de sus propiedades personales y familiares.
El documento, de
28 páginas, incluyendo una portada muy sobria, estaba dividido en
tres partes. La primera, contiene el inventario de las escrituras de fincas
del Gral. Somoza en Carazo; la segunda, un listado amplio de otras propiedades
en el resto del país; y la última, el índice de títulos
de fincas rústicas, urbanas y semi-urbanas, pertenecientes al mandatario
y a su esposa, doña Salvadorita Debayle de Somoza.
En suma: 85 el primer
texto, 26 en el segundo y; 115 en el último índice. Se trata
de un abanico de títulos, declaraciones y escrituras, de lotes,
fincas, viviendas y hasta acciones, adquiridas sobre todo después
de 1937, una vez que asume la Presidencia de la República en elecciones
fraudulentas.
Ahí, desde
la silla presidencial, apoyándose en su poder político, partidario
y militar, el General Anastasio Somoza García multiplicó
en proporciones geométricas su capital semilla. O sea, las cuatro
propiedades originales: El Porvenir, El Llano, La Pita y El Bosque.
"EL COMPRADOR", UN
HOMBRE DE CONFIANZA
Se llamaba Julio
Somoza y era su hermano paterno. No se detenía ante nada, ni ante
nadie. El 31 de diciembre de 1948, a pocas horas de las celebraciones de
Fin de Año y de Año Nuevo, consiguió la venta de una
finca urbana en Jinotepe, perteneciente a Luis José León.
Luego la inscribió
a nombre del Gral. Somoza García, con el No. 1020, asiento 3, folio
169, Tomo 160, del Registro de Jinotepe.
Tampoco le importaban
los métodos. El 14 de marzo de 1947, a través de una venta
forzada, obtuvo de parte del señor Salomón Vanegas Doña,
un total de 450 manzanas de terreno, al sur de Santa Teresa, Carazo. La
compró Julio Somoza y luego la inscribió a nombre del Gral.
Somoza. Le denominaban “San Antonio”.
Posteriormente, en
los años subsiguientes –1948 y 1949— el mismo Julio Somoza, armado
y custodiado por efectivos militares, logró la “venta” también
de todas las propiedades anexas a San Antonio. Es decir, las colindantes.
EQUIPO DE ABOGADOS
LEGALES
El nombre del Dr.
Modesto Salmerón, abogado y notario del padre del Gral. Somoza García,
está acompañado de un equipo de abogados leales, que libraban
y registraban todas las propiedades adquiridas al amparo del poder.
En Carazo, según
la documentación familiar a la que tuvo acceso LA PRENSA en el Instituto
de Historia de Nicaragua (IHN), figuran Carlos H. Sánchez, Guillermo
Mora, Alberto Sotomayor y Salomón Gómez.
En el caso de Sánchez
fueron más de diez propiedades escrituradas, mientras que en el
de Mora fueron alrededor de 16, según un pequeño ejercicio
estadístico.
Mientras tanto, las
propiedades registradas en Managua, sugieren la participación de
al menos media docena de abogados y notarios, entre los que destacan dos
personajes muy cercanos a la familia Somoza: Guillermo Sevilla Sacasa y
Oscar Sevilla Sacasa. El primero era su yerno, al casarse con su hija Lilliam.
En la capital saltan
los nombres de otros abogados y notarios, entre los que están: Alejandro
Romero C., León Barrios, Guillermo Areas, Carlos Collado y Nicolás
Osorno.
Tenían una
gran presión laboral, ya que desde 1934 hasta 1956, año en
que Rigoberto López Pérez dispara contra el Gral. Somoza
García, provocándole luego la muerte, no hubo tregua alguna.
En 1938, por ejemplo, registraron alrededor de 15 transacciones a favor
del jefe militar y; en 1941, más de 18 compra-ventas.
NEGOCIOS TURBIOS
EN COSTA RICA
Una de las transacciones
de 1941, precisamente, se registró en Costa Rica, donde el Gral.
Somoza García adquirió una vivienda, con la ayuda de Luis
Mena Solórzano. Este mismo, bajo cobertura diplomática, resultó
ser su “mano derecha” en los negocios turbios que realizaban en el vecino
país.
“Mi querido General
Somoza”, reza en una carta fechada San José, Costa Rica, junio 5
de 1941, en la que aborda cuatro tópicos: negocios ilícitos
con ganado, compra y registro de la casa, el cumpleaños de la esposa
del presidente costarricense y; adquisición de armas por parte de
las autoridades vecinas.
“De manera confidencial
informo a Ud. que el atraso del Sr. Wolf en hacer la remesa de los fondos
(por el asunto del ganado) obedecía a lo siguiente, conforme he
podido averiguarlo: las últimas cabezas de ganado entraron furtivamente
a Costa Rica, mediante el silencio de las Autoridades de Hacienda de aquí.
Naturalmente, sin los documentos de ley que evidenciaran la importación,
la Comisión de Control de Cambios no podía autorizar la Letra”,
refirió en la correspondencia escrita en el papel para uso “Personal”.
Sin embargo, le explicaba
a continuación que Wolf estaba procediendo a entregarle dinero en
efectivo y en cheques hasta sumar US$14,579.95, como resultado de la introducción
ilícita de ganado en pie a Costa Rica.
“Ruego a Ud. hacer
sus cuentas y decirme cómo están, pues no sé exactamente
cuántos animales fueron entregados a Wolf; además, hay unos
liquidados a US$17 cada uno y otros a distinto precio”, agregó.
Para despistar al
público del país vecino, sobre el negocio que dice “está
resultando maravilloso”, Mena Solórzano le relata al Gral. Somoza
que mandan a publicar en los diarios locales que no se ha importado un
solo novillo de Nicaragua, lo que evidencia que la ganadería costarricense
es autosostenida.
“Visto lo anterior”,
refirió Mena Solórzano, “creo que con una fuercesita Ud.
podría conseguir un precio más favorable para su ganado.
Es cuestión de hacerse el disimulado y no dejar salir ningún
animal para este país (Costa Rica), por mientras mejoran el precio”,
indica.
DEUDAS DEL "REY"
En septiembre de
1934, siete meses después del asesinato del Gral. Augusto C. Sandino,
el poder político y militar del Gral. Anastasio Somoza García
era aplastante. Esto contribuyó, sin lugar a dudas, a reubicarse
frente a sus acreedores.
Uno de estos casos
curiosos es el que registró el abogado y notario Estanislao Vela,
residente en Granada, quien certificó a nombre del doctor don Salvador
Solano, abogado, que había quedado cancelada la deuda contraída
por la familia Somoza con su representante, don Pedro Gómez, pese
a que se había extraviado la documentación de la mora y por
ende, no tenía recibo de los abonos.
Con la entrega de
200 córdobas se dio por cancelada la deuda. “... al hacer este pago,
tanto el General don Anastasio Somoza, como su señora madre y la
sociedad ‘Somoza y Compañía’, quedan completamente solventes
con la referida acción del doctor Pedro Gómez”, dice la copia
de la escritura.
“... en consecuencia,
queda sin ningún valor ni efecto el documento privado de que se
ha hecho referencia, aún cuando llegare a aparecer más tarde
22 DE FEBRERO
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ESPECIAL - Orígenes
del Capital Somoza
Propiedades originales
de los Somoza en ruinas
En la década de los ‘80 se las entregaron a cooperativas y al área
estatal, hoy lucen destruidas, abandonadas, deforestadas y olvidadas
Instalaciones de
El Porvenir, la hacienda insigne de los Somoza, convertida luego en UPE.
(Abajo) Vivienda de lo que fue El Llano, ahora es aridez y polvo. LA PRENSA/O.
MIRANDA.
José Adán
Silva
SAN MARCOS, CARAZO.-
Nombres, eso es lo único que queda de lo que un día fueron
las pujantes haciendas de la familia Somoza. Las propiedades que constituyeron
su capital original, “El Porvenir”, “El Llano”, “El Bosque” y “La Pita”,
yacen olvidadas y arruinadas por el paso del tiempo, en las periferias
rurales de Jinotepe.
En el kilómetro
8 de la carretera de Jinotepe hacia San Marcos, Municipio de Carazo, hay
un portón de hierro carcomido por la herrumbre del tiempo. No hay
señas de vida, hasta que una señora de aspecto humilde y
edad indescifrable, machete en mano, pregunta secamente: “¿Qué
quieren aquí?”.
Se llama Teresa Carcache
y es una de las copropietarias de la hacienda El Porvenir, que otrora fue
propiedad de la familia Somoza García.
Doña Teresa
llegó a estas tierras a la edad de 8 años (actualmente dice
tener más de 50), a cortar café junto con sus padres. Desde
entonces ha visto cómo El Porvenir ha pasado de mano en mano, junto
al desplome de la producción cafetalera y la destrucción
de la infraestructura y de las tierras.
Recuerda cómo
esta hacienda acaparó todas las fincas vecinas para convertirse
en la mayor hacienda cafetalera de los alrededores. “Se perdía la
vista de tan grande que era esto”, cuenta Carcache.
Ella estuvo presente
en todas sus etapas. Dice que cuando llegó, El Porvenir tenía
unas 300 manzanas y con el paso del tiempo llegó a tener hasta casi
1,000. “Uno preguntaba hasta dónde terminaba la finca y parecía
que no tenía fin”, cuenta Teresa, quien durante muchos años
vio llegar a Anastasio Somoza García a ver cómo prosperaba
el negocio del café.
Recuerda que El Porvenir
era uno de los cafetales más productivos de la región, donde
nunca faltaban los granos, comida y techo para las decenas de peones que
llegaban de todo Carazo, en busca de los dos pesos que pagaban por el jornal
en aquellos cafetales que hasta “reverberaban de rojito”.
Ella también
fue testigo de cómo en 1979, con la salida de los Somoza del país,
El Porvenir fue intervenido por el Instituto Nicaragüense de Reforma
Agraria (INRA), junto a las fincas María Auxiliadora, Santa Teresa,
Las Carolinas, Santa Julia y El Cerro, bajo la figura de los decretos 3
y 38, que ordenaban confiscar los bienes de los Somoza y de sus allegados.
Después se
formó la Empresa Agropecuaria Area Propiedad del Pueblo “Mauricio
Duarte”, que aglutinó varias fincas vecinas. Carcache recuerda que
en 1990 los administradores de la “Mauricio Duarte” negociaron con el gobierno
que la propiedad quedara en manos de los trabajadores, a través
de un contrato de arriendo con opción a compra.
Los socios eran 110
trabajadores que formaron la Empresa Agropecuaria “Pikín Guerrero”,
bajo un modelo de Cooperativa agropecuaria. Ella es parte de esos 110 trabajadores.
En 1997, 19 trabajadores decidieron salirse de la empresa y pidieron escriturar
sus propiedades, lo que llevó a la empresa a entrar en juicio con
los socios separatistas.
Y mientras el juicio
avanzaba, los cultivos se perdían y el café que sobrevivió
a 10 años de malos cuidos terminaba por morir. Hoy en día,
la llamada empresa “Pikín Guerrero” cuenta con 177 manzanas de café
divididas en varias parcelas, más 64 manzanas de tierras con frutales,
montes, cítricos y terrenos baldíos que de vez en cuando
tratan de ser tomados por precaristas urbanos.
La casa hacienda
de El Porvenir fue convertida en casa política y Unidad de Producción
Estatal (UPE) en los años ochenta y hoy luce abandonada y solitaria.
La antigua casa de horcones y taquezal fue demolida junto a la prosperidad
que antaño tuvo. De recuerdo quedan tres plazoletas vacías
donde se secaba el café y un tanque aéreo de agua, que pusieron
los Somoza en los años 70.
“EL LLANO”: POLVO,
ABANDONO Y OLVIDO
Esta otra propiedad
rústica que fue parte del capital semilla de los Somoza, hoy no
es más que una extenso y árido campo de caminos polvorientos,
potreros intransitables, casonas de taquezal semiderruidas y gente temerosa
de que les quiten sus terrenos.
Los pocos que conocieron
los mejores años de esta propiedad, recuerdan que la misma era un
inmenso pastizal donde rumiaba ganado vacuno, donde a los campistos se
les permitía tener sus ranchos, pozos y animales domésticos,
y donde a finales de los 70 aparecían guerrilleros muertos y maniatados.
Dicen algunos pobladores
que El Llano, que al principio tenía 80 manzanas, llegó a
aglutinar varias fincas más, entre ellas Mirazul del Llano, El Llano
de Campos Azules, San Sebastián y Los Medranos, todas de las mismas
características: áridas y polvorientas. Son fincas que Somoza
García fue adquiriendo en el transcurso de sus años de poder.
Pocas de estas casas quedan en pie.
Con el triunfo sandinista,
las tierras de El Llano fueron entregadas a varias cooperativas, entre
ellas la “Manuel Moya” y “Ramón Alberto Aburto”, y a más
de 350 familias que habitaban en estas tierras a la caída de los
Somoza.
Hoy, con las cooperativas
desunidas y las tierras vendidas a terceros, entre ellos refugiados salvadoreños
y damnificados chinandeganos, existen varias comunidades que se quejan
de la falta de agua y de la ausencia de préstamos de servicios básicos
en El Llano.
“EL BOSQUE” DEFORESTADO
Y “LA PITA” EXTRAVIADA
La finca “El Bosque”
era una de las más bellas propiedades de Anastasio Somoza Reyes,
que luego pasó a manos de su hijo, el Gral. Anastasio Somoza García.
Era una pequeña casa de taquezal de tres piezas, que quedaba emplazada
en una plataforma de cemento a orillas del caudaloso río El Bosque.
Frente a la hacienda,
existe una ermita que, según dicen vecinos, fue construida con el
apoyo económico de la familia Somoza en los años 40. La ermita
se llama La Cruz del Bosque y está en buen estado, contrastando
con las ruinas de la hacienda El Bosque y la muerte de los caudales del
río del mismo nombre.
En esa ermita, cada
3 de mayo, la familia de los Somoza llegaba a celebrar el Día de
La Cruz. La hacienda se hallaba rodeada de un pequeño bosque tropical
de caoba, pochote, cedro y otros árboles de madera preciosa que
hoy no existen.
La propiedad es ahora
un extenso campo de árboles secos, caminos polvorientos y enormes
piedras blancas desnudas de las aguas del río que, producto de la
deforestación, actualmente es un riachuelo.
Actualmente El Bosque
es propiedad de un norteamericano llamado Peter Holstand, quien compró
3,000 manzanas de tierra para reforestarlas y convertirlas en lugar de
destino turístico.
Igual de seca y desolada
se encuentra La Pita, una comunidad extraviada entre largas extensiones
de tierras ociosas, caminos polvorientos y potreros sin animales.
La Pita fue convertida
en una cooperativa con el mismo nombre, para 80 familias. Según
algunos pobladores del sector, la cooperativa fue desmembrada y asignada
por lotes. La Pita, según vecinos, nunca fue una hacienda pujante
y siempre estuvo olvidada y desatendida hasta por los propios Somoza, quienes
dedicaban sus mayores atenciones a El Bosque.
22 DE FEBRERO DEL
2001 / La Prensa
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del Capital Somoza
Julio Somoza: el
“comprador” presidencial
Julio Somoza,
hermano del Gral. Anastasio Somoza García, Jefe de la Guardia Nacional
y Presidente de la República, se convirtió en el “comprador”
de tierras y propiedades en representación del mandatario nicaragüense.
El, tal como lo indican
los propios documentos personales del Gral. Somoza García, que están
en la colección Somoza, del Instituto de Historia de Nicaragua (IHN),
compraba las propiedades -incluso en días festivos- y luego las
registraba a nombre de su jefe y hermano paterno.
Esta es un “botón
de muestra” de la geofagia.
ESCRITURA PUBLICA
NO. 105
Autorizada por el
Notario doctor Carlos Humberto Sánchez, en Jinotepe, a las 10:00
a.m. del 27 de marzo de 1939. Rosa Blas vende a Julio Somoza, finca rústica
de una y cuarto manzana, inscrita a favor del General Somoza, con el No.
546, Folio 127, del Tomo 123, Asiento III, del Libro de Propiedad del Registro
Público del Departamento de Carazo.
ESCRITURA NO. 28
Autorizada por el
Notario doctor Guillermo Mora, en Jinotepe, a las 10:00 a.m., del 14 de
marzo de 1947. Salomón Vanegas Doña vende a Julio Somoza,
venta forzada, 450 manzanas de terreno, con lo que contiene, ubicada en
el punto llamado El Sol, a 3 leguas al sur de Santa Teresa.
ESCRITURA NO. 37
Autorizada por el
Notario doctor Guillermo Mora, en Jinotepe, a las 4 y media p.m., del 19
de abril de 1948. Concepción Rojas Gutiérrez vende a Julio
Somoza, 4 manzanas de terrenos ubicados en el punto llamado El Sol, jurisdicción
de Santa Teresa, inscrita a favor del General Somoza, en Asiento IV, Folio
156, Tomo 160, finca No. 718, del Libro de Propiedad del Registro Público
del Departamento de Carazo.
ESCRITURA NO. 737
Autorizada por el
Notario doctor Carlos Humberto Sánchez, en Jinotepe, a las 2 y tres
cuartos de la tarde del 18 de diciembre de 1948, Rosa Rodríguez
viuda de Narváez, y Luisa Narváez Rodríguez, vendieron
a Julio Somoza, la primera un lote de terreno llamado El Ojochal, de 9
manzanas de superficie, limitado: Oriente.
La segunda Sra. Narváez
Rodríguez, vendió un lote de terreno ubicado en el mismo
punto El Ojochal, de 8 manzanas, inscrito a favor del General Somoza, en
Asiento 8, Folio 163, Tomo 160, finca No. 4559, del Libro de la Propiedad
del Registro Público del Depto. de Carazo.
ESCRITURA NO. 80
Autorizada por el
Notario doctor Guillermo Mora, en Jinotepe, a las 11:00 a.m., del 1ro.
de julio de 1949. El Dr. Alejandro Solórzano Gómez vende
a Julio Somoza, una finca rústica de 14 manzanas situada en llano
de La Trinidad, jurisdicción de Santa Teresa, inscrita a favor del
General Somoza, en Asiento 4, Folio 154, Tomo 160 finca No. 5711, del Libro
de Propiedad del Registro Público de Carazo.
ESCRITURA NO. 279
Autorizada por el
Notario doctor Carlos Humberto Sánchez, en Jinotepe, a las 6 y media
p.m., del 26 de septiembre de 1942, venta forzada José María
Mena vende a Julio Somoza, finca rústica de 3 manzanas, jurisdicción
de Jinotepe, inscrita a favor del General Somoza, en Asiento 2, Folio 12,
Tomo 137, finca No. 4566, del Libro de Propiedad del Reg. Público
del Departamento de Carazo.
ESCRITURA NO. 68
Autorizada por el
Notario doctor Guillermo Mora, en Jinotepe, a las 3 y media p.m., del 6
de agosto de 1948, venta forzada ante el Juez de Distrito de Jinotepe,
Ceferino Estrada Acevedo a Julio Somoza, 20 manzanas, jurisdicción
de Santa Teresa, inscrita a favor del General Somoza, con el No. 1865,
Asiento 5, Tomo 156, folio 70, del Libro de Propiedad del Reg. Público
de Carazo.
ESCRITURA NO. 288
Autorizada por el
Notario doctor Carlos Humberto Sánchez, en Jinotepe, a las 6:00
p.m., del 6 de octubre de 1942, Juan Argüello Solís, vende
a Julio Somoza, 2 predios urbanos en Jinotepe, conglobados, inscrito a
favor del General Somoza, con el No. 251, Asiento 3, Folio 123, Tomo 122,
del Libro de Prop. del Reg. Público de Carazo.
ESCRITURA NO. 44
Ante C. H. Sánchez,
en Jinotepe, a las 6 y media p.m., del 10 de febrero de 1945, congloba
3 fincas urbanas en Jinotepe, inscrita a favor del General Somoza, con
el No. 3808, asiento 9, Folio 300, Tomo 151 (Congloba 3 urbanas No. 3808).
Libro de Prop. Reg. Público de Carazo.
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Versión
internet: Eduardo Manfut P.
Historia
de Nicaragua, Sucesos del Siglo 20
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