17 DE JULIO
DEL 2001 / La Prensa
EE.UU. obligó a Somoza a dejar el poder el 17 de julio de
1979
Un intenso tráfico de
telegramas secretos, entre la
Embajada americana y el
Departamento de Estado,
evidencian la cruenta
negociación política entre el
Embajador Lawrence Pezzullo y
el dictador nicaragüense, que
concluyó con su salida del país
rumbo al exilio
Anastasio Somoza, vestido de traje de
campaña, inspecciona a las tropas GN en el
Sur. Inicialmente estaba preocupado por su
suerte, pero luego su interés se trasladó
hacia su seguridad, su familia, y su fortuna.
Roberto Fonseca L. Después de casi un mes de batallar a diario por
conseguir la renuncia de Anastasio Somoza, el Embajador Lawrence
Pezzullo escribió un breve mensaje de dos páginas a
sus superiores, informándoles sobre los últimos resultados
de su gestión política.
“Somoza aceptó renunciar la mañana del martes”, escribió
en el Telegrama Secreto Managua 3190, ahora Desclasificado. “Nos
encontraremos mañana por la mañana para trabajar los detalles,
incluyendo la selección de su sucesor y del Comandante GN”,
añadió.
Veinticuatro horas antes, sin embargo, el clima de la negociación
lucía turbulento y nublado. Somoza había fijado una
fecha para renunciar, pero a cambio quería negociar
directamente con la Casa Blanca y ampliar sus condiciones.
“Hemos llegado al momento de la verdad con Somoza”, reportó Pezzullo,
“por primera vez tenemos contemplado una plazo para su salida, pero
él quiere negociar directamente con el Presidente (Carter)
y abordar el tema de las garantías”, añadió.
A juicio de Pezzullo, diplomático de carrera, “Somoza está
claramente tratando de obtener lo más que pueda, a cambio
de su renuncia. Él todavía piensa que podemos hacer
más para proteger a la Guardia, el Partido Liberal, y quizás,
lo más importante, sus extensas inversiones en Nicaragua”.
Pero, “nosotros no podemos, ni deberíamos, proteger los negocios
de Somoza”, añadió.
En su Telegrama Secreto, clasificado como Managua 03179, Pezzullo fue enfático
en su posición. “No debemos tolerar ninguna táctica
dilatoria de Somoza”, señaló, “según nuestros
últimos reportes de inteligencia, el FSLN está preparando
afuera un ataque sobre Managua, para no permitir que la negociación
avance”.
Por tanto, sugirió dos acciones para presionar a Somoza y adoptar
acciones decisivas. La primera sugería llamar a Pezzullo a
Washington y reducir la misión a sólo dos o tres personas
y; la segunda, hacer una fuerte declaración sobre la
necesidad de que el dictador nicaragüense cumpliera con la resolución
de la OEA, emitida días atrás, en la que llamaba a
detener el baño de sangre y buscar una salida negociada,
sin Somoza.
Estados Unidos, en ese momento, optó por la segunda opción.
UN ULTIMATUM NADA DIPLOMATICO
“Yo lo invito a organizar su partida sin demora”, le respondió el
Secretario de Estado en ese entonces, Cyrus Vance, a Somoza, en nombre
del Presidente Carter. El texto tenía fecha del 14 de julio
de 1979 y se codificó como Telegrama Secreto 183243, originado
en el Departamento de Estado.
“Lo recibiremos en Estados Unidos, tal como el Embajador Pezzullo lo indicó.
Su continua demora solamente prolongará el conflicto y el
derramamiento de sangre y compromete nuestra habilidad para tratar
de lograr un resultado moderado”, añadió Vance, quien
pidió al Embajador en Managua entregarle la misiva personalmente
a “Tacho”.
Vance, en su misiva de tres páginas, le recordó que un año
atrás el Presidente Carter lo exhortó a implementar una serie
de reformas internas que había prometido, sin embargo no fue
así y estalló el baño de sangre y la insurrección
armada.
Posteriormente, un conjunto de países –entre ellos Estados Unidos—
intentaron una mediación con la oposición e impulsar
unas elecciones vigiladas internacionalmente, la que fue rechazada
por Somoza, igual que un plebiscito. Por tanto, el tiempo se
había vencido.
“Es absolutamente claro que la situación no puede ser resuelta militarmente
de una manera satisfactoria, un conflicto prolongado solamente dará
como resultado un mayor sufrimiento y la pérdida de vidas humanas
y una mayor radicalización de la situación”, insistió
Vance, por tanto su renuncia y salida del país debía ser
nmediata.
CARTER NO SE PONDRA AL TELEFONO
Desde Washington llegó otro mensaje con estela de ultimátum.
Procedía de Warren Christopher, Asistente del Secretario de Estado,
a través del Telegrama Secreto 183193, procedente del Departamento
de Estado.
“El Presidente (Carter) está totalmente inmerso en el problema energético
y tiene citas el domingo y lunes. Él no está disponible para
devolver llamadas”, pidió Christopher que le indicaran a Somoza.
“Todos estamos de acuerdo en que debe abandonar (el gobierno) lo más
pronto”, añadió.
Somoza, obviamente, captó el mensaje.
DETALLES DE LA PARTIDA
El Telegrama Managua 03207, por fin trajo consigo la noticia esperada.
“Tenemos información de que Somoza y su comitiva partirán
de Managua, temprano, el (martes) 17 de julio, y llegarán
a Estados Unidos aproximadamente a las ocho de la mañana”,
reportó Pezzullo.
“Se requiere el aterrizaje en la base aérea de Homestead, en Florida”,
precisó y luego informó sobre la lista de acompañantes,
el tipo de pasaportes que utilizaban y la descripción de los
aviones. Además, formuló a sus superiores una consulta
urgente. Somoza quería llevar consigo e introducir al territorio
norteamericano unas armas para su protección.
Respecto a los aviones, Pezzullo informó que tenía los reportes
de tres, de un total de cinco que serían empleados en la evacuación
de Somoza y de sus más allegados. Se trataba de un Hucker City Jet,
con la matrícula AN BPR; de un Rockwell Turbo Commander 690,
matrícula ANASD y un Cessna Titan, con la matrícula ANBUR.
Y, sobre las armas, dijo que eran seis subametralladoras UZI, de
fabricación israelí.
“Requieren inmediatamente la aprobación del requerimiento de Somoza
para importar armas. Si es inaceptable, por favor informar
inmediatamente”, solicitó Pezzullo en el cable transmitido
el día 16 de julio.
INQUIETUDES DEL DEPARTAMENTO DE ESTADO
Washington respondió ligeramente a algunas inquietudes de Pezzullo,
a través del Telegrama Secreto 183830, emitido por el Departamento
de Estado. “Estamos examinando urgentemente la cuestión de las armas”,
indicaron y haciendo las gestiones para el aterrizaje en la base
aérea de Homestedad, Florida.
Mientras tanto, para la protección inmediata de Somoza y de sus
familiares más cercanos, el gobierno norteamericano se comprometía
a protegerlos por unos pocos días, hasta que llegaran a un
arreglo con un servicio privado de seguridad y vigilancia.
“Podríamos proveerle de una lista de empresas de seguridad al jefe
de su seguridad”.
A su vez, el cable firmado por el propio Vance, Secretario de Estado, formulaba
otras inquietudes que debían responderse antes de la partida de
Somoza. Entre éstas: ¿En qué pensaba transportarse
desde la base aérea hasta el lugar donde se quedaría,
en carros o en buses?, ¿Quién hablará por Somoza en
Miami?, ¿Hay alguien que esté haciendo contactos de
avanzada previos a su llegada?, ¿Es correcto que todos sus
acompañantes tienen visas norteamericanas válidas?. Y finalmente,
¿qué han dispuesto respecto a los aviones?.
La hora final se aproximaba y había aún tantos detalles pendientes.
BUSES Y ARMAS DE CACERIA
El mismo 16 de julio, Pezzullo envió un nuevo mensaje a sus superiores
—Telegrama Managua 03213— con nuevos detalles sobre la partida de
Somoza, sobre sus acompañantes y nuevos requerimientos,
a fin de despejar las dudas e inquietudes de Washington.
“Estamos esperando más detalles sobre miembros adicionales de la
comitiva, así como sobre los aviones a ser usados”, indicó.
Mientras tanto, podía informar que Somoza requería
de tres carros y tres buses en Homestead, entre las 8 y las 10 horas de
Miami. La dirección del destino final: 1663 North View Drive, Sunset
Island No. 4, Miami Beach. ¿El teléfono?, el 673-2400.
Después de dejar a los pasajeros, los aeroplanos procederán
a trasladarse al aeropuerto internacional de Miami, donde permanecerán,
indicó Pezzullo. “Somoza ahora planea llevar rifles de cacería
y deportivos, así como pistolas, aparte de las subametralladoras
UZI. No hay más detalles disponibles”, añadió.
VIAJO CON PASAPORTE ORDINARIO
De acuerdo al Telegrama Secreto Managua 03207, ahora Desclasificado, Anastasio
Somoza Debayle, salió rumbo al exilio con un pasaporte ordinario
No. 36072.
DETALLES DE LAS NEGOCIACIONES
- En el transcurso de la negociación con Pezzullo se evidenciaron
las “preocupaciones” de Anastasio Somoza Debayle, respecto a su partida
al exilio y luego su estadía en Estados Unidos.
- En el primer encuentro, del 28 de junio, dijo que estaba preparado para
“renunciar”, pero quería garantías de que la Guardia Nacional
no sería destruida. Posteriormente, señaló que
quería garantías de una vida segura en Estados Unidos.
- En el segundo encuentro con el Embajador Pezzullo, vestido de traje militar,
se mostró optimista sobre una victoria militar a su favor,
sin embargo, en caso de renunciar, dijo que la única persona
a la que quería salvar era a su hijo, “Tachito”. También
preguntó por la situación de su visa norteamericana, y le
aconsejó enviar su pasaporte a la Embajada.
- En el tercero, en tono dramático, se quejó de que él
sería “el primer blanco de un asesinato”, ya que en la prensa
norteamericana se estaban filtrando detalles de las conversaciones
confidenciales sobre su renuncia, por tanto eso complicaba su posición
frente a la Guardia Nacional.
- Cuarta reunión, 5 de julio. Somoza se mostró “más
ansioso” sobre el plazo final para su salida del poder. “Yo soy un cautivo,
sé que estoy prolongando sus planes, pero quiero tener mi
oportunidad de expresar mis puntos de vista”, le dijo a Pezzullo.
Solicitó un nuevo encuentro privado.
- Durante el encuentro privado, celebrado al día siguiente en horas
de la tarde, preguntó sobre una futura solicitud de extradición
en su contra, en ese sentido,
requería un compromiso por escrito de los Estados Unidos, de que
no sería enviado de vuelta a Nicaragua. Luego preguntó si
los miembros de su gabinete podrían ser beneficiados
con la residencia USA y le respondió que se vería caso por
caso.
Finalmente expresó temor de ser asesinado en un atentado.
- En una sexta reunión, se concentró en que si él
podría tener “estatus diplomático” en Estados Unidos
y Pezzullo le respondió que no, pero que sería protegido
por las leyes norteamericanas.
- En el encuentro del 14 de julio, Somoza expresó que estaba consciente
de que no había garantías sobre la “sobrevivencia” de la
GN ni del PLN. Luego se mostró muy preocupado por el “futuro”
de su extensa fortuna en Nicaragua.
17 DE JULIO
DEL 2001 / La Prensa
Lawrence Pezzullo: “No calculé bien el temor de Somoza”
Lawrence Pezzullo.
Critica a Solaun, quien un buen día de tantos, abandonó
la sede diplomática en Managua y dejó sin brújula
a Washington
Estación CIA funcionaba inadecuadamente, incluso, informes
confidenciales se filtraban a “Tacho”
Arthur R. Day *
Georgetown University
En mayo de 1979, semanas antes de que se intensificara la guerra en Nicaragua,
Lawrence Pezzullo fue llamado de urgencia por la administración
Carter y consultado para ser nombrado Embajador en el convulso país
centroamericano. Aceptó. Su nombramiento oficial se registró
el 17 de ese mes.
En la sede norteamericana en Managua no había nadie. El antecesor,
Mario Solaun, quien no era diplomático de carrera, había
“abandonado” el cargo, el 26 de febrero de 1979. Dos años
antes había sido nombrado, por razones políticas. Por tanto,
Washington estaba sin brújula. En esas circunstancias, Pezzullo
llegó a Managua, con la misión de sacar a Somoza del poder.
— ¿Todavía estaba en Uruguay?
Todavía en Uruguay. Lo que pasó fue que Nicaragua estaba
empezando a ponerse fea y un día recibí una llamada
y me dijeron: “Nos gustaría que fueras a Nicaragua”. Harry
Barnes me llamó una mañana y dijo, “¿Puedes darme
tu respuesta? Yo, dije, “Déjame, al menos, consultarlo con
mi esposa”.
Fui a una reunión de tres días para ver Centroamérica,
porque estaba claramente en crisis (en Costa Rica, mayo 1979).
Y el informe sobre Nicaragua básicamente se enfocaba en cómo
convenceríamos a Somoza de terminar con su gobierno y no propiciar
una guerra civil. En realidad, los informes de todos los sectores indicaron
algo de forzamiento, como también de fatiga. Y nadie hablaba de
un inminente ataque.
Bueno, cuando llegué a Washington la primera semana de junio, había
estallado la guerra civil. Quiero, decir, dos ciudades comenzaban
a desplomarse. Y esa misma fatiga era evidente en Washington.
No había dudas. Simplemente se sentía la sensación
de que todo el mundo estaba agotado.
Ahora, la otra cosa que ocurrió, que fue incluso más desilusionante
para nosotros, fue que nuestro embajador en Nicaragua, una persona
de elección política, que creo, desafortunadamente,
fue mal escogido para el cargo (se refiere a Mauricio Solaun), había
llegado y salido de Nicaragua en la primavera. Por eso me llamaron,
porque él simplemente llegó y salió, sin autorización.
Fue una entrada y salida. Por eso no tenían embajador y ningún
personal con experiencia. No hubo ningún informe o análisis
que saliera de Managua. Estaban atados. Aquí, se estaba viviendo
una guerra, no había embajador y una embajada que no estaba funcionando.
— ¿Cuáles eran las expectativas en Washington sobre Nicaragua?
Dentro de las siguientes tres semanas, nos encontrábamos casi todos
los días, en la NSC (Consejo de Seguridad Nacional) o en una
reunión u otra. Y lo que elaboramos fue básicamente
una política que decía que lo único que Estados Unidos
podía hacer en ese momento, dadas las circunstancias,
era ir y acelerar la partida de Somoza: terminar la guerra.
No creo que alguien haya tenido grandes expectativas, en medio de una guerra
que es difícil de adivinar qué va a pasar después.
Y la mayoría de las discusiones sonaban más como
que se estaban limpiando apartamentos, porque todo el mundo estaba hablando
de limpieza. Nunca olvidaré ese período.
Y en realidad, esto se volvió una fascinación, aunque los
eventos estaban cambiando rápidamente en el terreno. Y esto me llevó
a Nicaragua. Quiero decir, estaba lidiando con la guerra y seguí
manteniendo el comentario de Washington, sabes, por la gente que está
sentada ahí soñando con nuevos esquemas.
Ellos pensaban, quizás, que si lograban que Somoza saliera del poder
a tiempo, los sandinistas no hubieran ganado la guerra en realidad
y que, por lo tanto, hubiera habido la posibilidad de un gobierno
no sandinista.
Una de las ideas alocadas, viéndola de forma retrospectiva, era
como si pudiéramos repentinamente construir un nuevo
gobierno de transición de “hombres sabios”. Eso salió
de un concepto considerado ocho meses antes durante el esfuerzo de
mediación.
Y uno de mis primeros trabajos era ir, en medio de una guerra civil y encontrar
a stas personas, que estaban escondidas —algunas de las cuales habían
abandonado el país— y proponerles que formaran este grupo
de hombres sabios. Bueno, el
problema es que ellos ya no confiaban en el gobierno de Estados Unidos
para nada.
Se habían expuesto ocho meses atrás, cuando, de pronto, al
llegar el momento de la verdad, sacar a Somoza, no lo pudimos
sacar del poder. Quiero decir que eso es fácil de decir. Y estos
estaban a punto de exponerse de nuevo en medio de una guerra civil. Pero
en la mentalidad de Washington, especialmente en el NSC (Consejo de Seguridad
Nacional), esto era factible.
— ¿Fue el mismo Brzezinski?
Fue Brzezinski y algunas otras personas allegadas a él. Ellos esperaban
que pudiera lograr una especie de milagro, en medio de una situación
muy desagradable. Y lo que me preocupaba era que esto comenzaba a
deteriorarse. Lo que estaba pasando era que la guerra se estaba acercando
cada día más y más a Managua y que si fallábamos
en sacar a Somoza, después de todo este desplome, no llegaríamos
a nada.
Quiero decir, lo único que debíamos hacer era entregar a
Somoza y me mantuve diciendo eso en varios foros. Y si fallábamos
en sacarlo y detener el derramamiento de sangre, entonces, no teníamos
nada.
La otra idea, que pensaba —al menos era posible— preservar algunos elementos
de la Guardia Nacional, así se podía tener una transición
con algunos miembros de una fuerza de seguridad que eran disciplinados
y capaces de retener algún balance. Ahora, nuevamente, a simple
vista, eso era ilusorio.
— Cuándo llegó a Nicaragua, ¿vio que eso era posible?
Pensé que era posible. Lo que lo hacía imposible era Somoza
y eso era difícil de calcular. Una cosa que realmente no calculé
bien fue cuán temeroso estaba. Pienso que lo que pasó al
final prueba que él pensaba que la Guardia Nacional lo mataría.
Desafortunadamente, no podía llegar hasta la Guardia Nacional, directamente,
naturalmente; no había forma de que yo lograra eso y mi agregado
militar no podía llegar a la Guardia tampoco, porque ellos
estaban librando una guerra.
Discutí el futuro de la Guardia solamente con Somoza y su hijo.
El plan se estaba elaborando poco a poco, al punto que los
oficiales en la Guardia estaban involucrados. Trabajé un escenario
con Somoza, en el cual él renunciaría bajo su propio proceso
constitucional, para dar paso a un cese del fuego y un proceso de
transición pacífico.
Mientras estábamos hablando de esto con Somoza, Bowdler, quien estaba
en San José, estaba hablando ante la Junta.
El problema que veíamos, a simple vista, era que Somoza nunca confió
en su propia Guardia, honestamente porque temía como lo hizo,
que si alguna vez ellos pensaban que él iba a salir de Nicaragua
y no lograr lo que a última hora les había prometido
(que Estados Unidos iba a venir y una vez él se fuera, los apoyaría):
ellos lo matarían. Y eso fue lo que frustró todo este
juego. De pronto, ellos se vieron sin Somoza y sin la ayuda de Estados
Unidos y se dispersaron.
— ¿Ellos colapsaron muy rápidamente?
Ellos colapsaron en las mismas 24 horas después de haberse ido.
Todos se fueron para Honduras y otros lugares. Mi preocupación
era el momento de su partida... esperando que Washington acordara
que teníamos que iniciar el conteo regresivo. Estaba intentando
empujar el conteo regresivo, sabes, el conteo regresivo de las 72
horas.
— ¿Por qué vio que las cosas se desmoronaban?
Tuvimos que cortar el abastecimiento a la Guardia. Habíamos detenido
algún abastecimiento que venía de Israel; lo detuvimos
en alta mar; desviamos los barcos. Le estábamos diciendo a
sus antiguos proveedores en Centroamérica —Guatemala y
otros—, ‘córtales el abastecimiento’. Ellos lo hicieron. Por eso,
su material estaba terminando. Lo sabíamos.
También sabíamos que se estaban organizando las fuerzas de
la oposición. Por eso, sólo podíamos percibir
un sentido de cierre. No había forma de saber cuándo iba
a romper. Creo que hubo mucho de espejismo por parte de Washington, en
cuanto a lo que se podía hacer dadas las circunstancias. Y
quizás sea natural, que estando sentado en Washington, uno crea
tener más opciones que las que realmente tiene.
Fue un período intenso, apasionante. Nunca he visto tantos cables
altamente confidenciales que iban y venían. Yo estaba enviando
de tres a cuatro cables por día y recibía entre seis
y siete de regreso. Era sencillamente... increíble. Era una
embajada en estado de sitio. No teníamos mujeres ni familias. Teníamos
una Sección de Seguridad de Panamá, por emergencia,
para una evacuación.
— ¿Estaba en contacto con otros, aparte de Somoza?, ¿O necesariamente
tenía que tratar las cosas con él?
No. Yo conversaba con mucha gente. Me reuní con la mayoría
de estos hombres sabios. Hablé con el Arzobispo lo más
que pude. En realidad, a los dos nos agarraron en medio de un tiroteo.
Estaba conversando con él y de pronto, comenzaron a disparar
a nuestro alrededor y tuvimos que suspender nuestra conversación.
Lo conocí antes y fue la primera persona que visité.
Es un caballero muy amable. El se ha endurecido a medida que
pasa el tiempo, porque su vida ha sido difícil. Pero él es
un viejo profeta que observa y escucha y fue muy crítico de Somoza
por un largo tiempo.
Por eso, dialogué con él solamente para ver lo que él
creía que estaba pasando. Y le dije lo que estábamos haciendo,
la ruta que seguíamos (sacar a Somoza). Quería que
él lo supiera. Dijo. “Bien, esa es una buena ruta. Trata de que
se termine esta guerra.
Este país está desangrándose a la muerte. Y si puedo
ayudar en algo, con gusto lo haría”.
— Pero, nosotros no teníamos en realidad un entendimiento global
de lo que estaba pasando
No, porque no teníamos nuestras “orejas” en el terreno. Esa embajada,
creo, era un fracaso..
— ¿Pero, y la gente de la CIA?
La estación no era muy activa en Nicaragua, además, teníamos
un embajador de respaldo durante y desde la década de los 70 hasta
el momento en que Nixon dejó el puesto, quien solía
pasarle cosas a Somoza todo el tiempo. Por eso, la estación
estaba muy preocupada por la gran cantidad de información que se
filtraba.
Somoza, debes tener en mente, era un tipo inteligente, que estaba realmente
atado a nuestro sistema en una forma que era difícil de entender.
Bien, usted puede ver con el Congresista Murphy. Pero él
tenía muy buena inteligencia de lo que estábamos
haciendo a los más altos niveles.
Y, sabe, por esa razón mucha gente estaba muy intimidada por Somoza,
porque él podía mover palancas. En realidad, un día,
él —creo que era la tercera o cuarta conversación que
sosteníamos— llamó a Washington e intentó sostener
un diálogo ahí. Y le dijeron: “Ahí tienes a
nuestro hombre, habla con Pezzullo”.
Washington me llamó y me dijo: “Sólo queríamos [hacerte]
saber eso”. Y la próxima vez que nos reunimos, caminó
hacia mí y me dijo: “Escucha, ¿tienes mucho poder,
no?”.
Y agregó: “Me dijeron en Washington que tengo que negociar contigo”.
* Extractos de una entrevista celebrada en 1989, que forma parte de los
archivos digitales de la NSA. Traducida por Ivet Cruz.
18
DE JULIO DEL 2001 / La Prensa
Especial
Urcuyo se “rebela”
y Pezzullo abandona el país
El propio 17 de julio, el Embajador norteamericano le reclamó al
sucesor de Somoza por la “violación” del acuerdo con Estados Unidos,
de propiciar una salida pacífica al conflicto. Y le advirtió
que tendría graves consecuencias.
Anastasio Somoza,
vestido de fatiga, inspecciona las tropas que luchaban contra la guerrilla
en la zona fronteriza con Rivas. Poco después fue obligado a salir.
Roberto Fonseca
L.
Fue el 14
de julio de 1979, cuando el dictador Anastasio Somoza proporcionó
al Embajador de Estados Unidos en Managua, Lawrence Pezzullo, la identidad
de su sucesor. Se trataba del Presidente del Congreso, Francisco Urcuyo
Maliaños, el mismo que en marzo de ese año había “decepcionado”
al Oficial Político de la sede diplomática.
“Mi encuentro con
Somoza estuvo bien”, reportó Pezzullo a sus superiores del Departamento
de Estado, a través del Telegrama Secreto Managua 03204.
“Él (Somoza)
ha seleccionado al congresista liberal Francisco Urcuyo como Presidente
interino. Me reuniré con Urcuyo esta tarde para abordar su rol en
este corto escenario”, añadió el diplomático norteamericano.
Sin embargo, Somoza
y Pezzullo no llegaron a ningún acuerdo con respecto al otro paso
que debía dar el dictador nicaragüense, antes de partir, nombrar
a un nuevo jefe de la Guardia Nacional (GN).
Estados Unidos había
sometido el nombre del coronel retirado Inocente Mojica, basándose
en que gozaba de credibilidad entre la tropa y en la comunidad internacional.
Pero, Somoza era de otra opinión.
“Somoza se negó
y argumentó que Mojica estaba retirado y por tanto no era suficientemente
conocido por la oficialidad activa para gozar de su apoyo y respeto”, señaló
Pezzullo. Así que contrapropuso a su “viejo caballo de guerra”,
el general Humberto Sánchez, o al “buen soldado”, el teniente coronel
Alberto Moreno.
“Yo rompí
la conversación en este punto para consultar las propuestas con
mi staff”, señaló el diplomático norteamericano. Posteriormente
objetaron ambas propuestas e insistieron a Somoza sobre la candidatura
de Mojica, quien se encontraba en Guatemala.
Días después,
el 17 de julio, luego de la salida de Somoza, Urcuyo informó al
Oficial Político de la sede diplomática estadounidense que
el nuevo jefe GN era el general Mejía, quien ya se había
instalado y “había sido bien recibido”.
ADVERTENCIA A URCUYO
Recién regresaba
de reunirse con Urcuyo Maliaños, cuando Pezzullo transmitió
a sus superiores el Telegrama Secreto Managua 03250, con fecha del 17 de
julio. Se trasluce que estaba muy irritado con el Presidente interino y
con el nuevo jefe GN.
“Les dije a ellos
que estaba molesto por sus recientes declaraciones, que indicaban que habían
roto el acuerdo que teníamos con Somoza”, y acto seguido volvió
a recontar las largas negociaciones con Somoza y algunos de sus colegas
en el exilio. Sin embargo, se negaron a colaborar.
“Él (Urcuyo)
me dijo que él era el Presidente constitucional y estaba preparado
para entrar en diálogo con otras fuerzas, pero que no estaba preparado
para entregar el poder a la Junta (de Reconstrucción)”.
“Le pregunté
si su posición era firme, y él dijo que sí lo era.
Yo le informé que tendría que avisarle de inmediato a mis
superiores y le enfaticé que las consecuencias de su actitud serían
graves, ya que prolongarían el conflicto y reducirían la
posibilidad de una solución pacífica negociada”, reportó
Pezzullo.
Entonces, “Urcuyo
no se inmutó y Mejía no hizo comentario alguno”, concluyó.
PEZZULLO ABANDONA
EL PAIS EN PROTESTA
Al día siguiente,
Urcuyo hizo patente otra negativa a colaborar. Suspendió unilateralmente
una reunión que el general Mejía sostendría con representantes
del FSLN, para llegar a un cese del fuego. El lugar sería Puntarenas,
Costa Rica.
Estados Unidos, entonces,
dejó a Urcuyo a su suerte. Pezzullo recibió la orden de abandonar
Nicaragua y trasladarse a Panamá, en vista de que los esfuerzos
resultaban inútiles. Dos funcionarios menores de la sede norteamericana,
uno de ellos el Oficial Político, se encargaron de darle la noticia
al general Mejía, a través de una nota de prensa que le fue
traducida al militar.
Ese mismo día,
los cancilleres del Pacto Andino --Ecuador, Venezuela y Perú-- reunidos
en San José, Costa Rica, rechazaron públicamente la maniobra
de Urcuyo.
“Conminamos a Urcuyo
a que acate la obligación de transferir el poder, único motivo
por el cual lo detenta. Pues su permanencia en él, sólo contribuirá
a que la contienda actual adquiera nuevas y más violentas dimensiones
bélicas”, dijeron.
Poco después,
desde la Embajada de Estados Unidos, en Tegucigalpa, se reportó
la “llegada masiva” de altos oficiales nicaragüenses junto a sus familiares,
a bordo de aviones secuestrados.
“Nos han dicho que
muchos nicaragüenses pertenecientes al personal de la Fuerza Aérea
y sus familias han comenzado a arribar al aeropuerto de Tegucigalpa. Algunos
de los aeroplanos son C-46, C-47, DC-6, tres helicópteros, dos Push-Pull
y tres Cessnas”, reportó Jaramillo, en el Telegrama Secreto Tegucigalpa
03859.
“El gobierno de Honduras
los ha considerado refugiados. Nos mantendremos al tanto de los acontecimientos”,
añadió.
URCUYO NO AGUANTO
El Telegrama Secreto
Guatemala 04694, originado el 19 de julio y firmado por Ortiz, indicó
que circulaban rumores de la llegada intempestiva de Francisco Urcuyo Maliaños,
Presidente interino de Nicaragua a Guatemala, a bordo de un avión
C-47. Se había registrado en un hotel de esa ciudad.
ACOMPAÑANTES
RUMBO AL EXILIO
En tres Telegramas
Secretos, enviados por Pezzullo al Departamento de Estado de los Estados
Unidos, quedaron registrados los nombres de todos los integrantes de la
comitiva que acompañaría al dictador Anastasio Somoza, en
su partida, el 17 de julio de 1979.
Estos son los nombres.
1.- Anastasio Somoza
Debayle
Pasaporte Ordinario
360872
2.- José Somoza
Pasaporte Ordinario
360866
3.- Samuel Genie
P. Ordinario 360881
4.- Ida de Genie
P. Ordinario 0360859
5.- Luis Pallais
Debayle
P. Diplomático
4047
6.- Luis Valle
P. Diplomático
4025
7.- Julio Quintana
P. Diplomático
4389
8.- Orlando Montenegro
P. Diplomático
3752
9.- Petra de Montenegro
P. Diplomático
4091
10.- Manuel Centeno
P. Ordinario 203081
11.- Justo García
P. Diplomático
2798
12.- Armel González
P. Diplomático
3709
13.- Annelie E. de
González
P. Diplomático
3710
14.- Guillermo Noguera
P. Diplomático
4259
15.- Dr. Edgard Solano
P. Ordinario 358421
16.- María
Elena de Porras
P. Ordinario 360819
17.- Humberto Corrales
P. Ordinario 360869
18.- Francisco Argeñal
P. Diplomático
2773
19.- Enrique Sánchez
P. Diplomático
1123
20.- Danilo Munguía
P. Oficial 016820
21.- Lizandro Delgadillo
P. Oficial 019017
22.- Max Kelly
P. Ordinario 272863
23.- Orlando Flores
P. Ordinario 360851
24.- Armando Fernández
P. Ordinario 360867
25.- Noel Somarriba
P. Ordinario 360873
26.- César
Napoleón Suazo
P. Ordinario 360817
27.- Alberto Luna
P. Ordinario 360808
28.- Gregorio Pichardo
P. Ordinario 360875
29.- Levy Sánchez
P. Ordinario 360871
30.- Gustavo Medina
P. Ordinario 360826
31.- Nicolás
Valle Salinas
P. Ordinario 360868
32.- Aquiles Aranda
P. Ordinario 360876
33.- Armando Jirón
P. Ordinario 362937
34.- Jerónimo
Linarte
P. Ordinario 360874
35.- Victorino Lara
P. Ordinario 360870
36.- Miguel Blessing
P. Ordinario 360820
37.- Rafael Cano
P. Diplomático
4481
38.- Adonis Porras
P. Ordinario 360877
39.- Anastasio Somoza
Portocarrero
P. Diplomático
2519
Telegrama Secreto
Managua 03228
1.- Dr. Edmundo Bernhein
(Ciudadano norteamericano).
P. USA Z2155016
2.- César
Grijalva
P. Diplomático
4197
3.- Remy Renner
P. Diplomático
3791
4.- Alceo Tablada
P. Diplomático
3543
5.- Pablo Renner
P. Diplomático
2313
6.- Amelia González
de Gutiérrez
P. Oficial 15427
7.- Vilma de Moreira
P. Ordinario 333989
8.- Carlos Silva
P. Ordinario 313297
9.- María
Guadalupe Lacayo
P. Ordinario 228907
10.- Abraham Gutiérrez
P. Ordinario 360834
11.- Raymundo Torres
P. Ordinario 360879
12.- Gonzalo Martínez
P. Oficial 14827
13.- Concepción
Saballos
P. Ordinario 360829
14.- Orlando Zeledón
P. Ordinario 360890
15.- Bayardo Jirón
P. Ordinario 360895
16.- Alberto Montealegre
P. Ordinario 360891
17.- Raúl
Lagos
P. Ordinario 360827
18.- Eduardo Sandino
P. Ordinario 360898
19.- Rafael Cano
P. Ordinario 360889
20.- Francisco Argeñal
Papi
P. Diplomático
4516.
19 DE JULIO DEL 2001 / La Prensa
Testimonio de un
protagonista: Las últimas horas de Somoza
Horas después de abandonar Nicaragua, el 17 de julio de 1979, Anastasio
Somoza Debayle, en estado de ebriedad, llamaba a sus funcionarios y a los
jefes de la Guardia para que resistieran, prometiéndoles refuerzos.
Así lo relata Dionisio Marenco, miembro en ese momento de la comisión
del exterior del FSLN y de la que coordinaba la transición de gobierno
Somoza revisa la
situación de las fuerzas de la Guardia Nacional en plena insurrección
de 1979. (Derecha) Dionisio Marenco en los primeros años del gobierno
sandinista. LA PRENSA/ARCHIVO.
Dionisio Marenco*
La dictadura somocista
fue derrocada el 19 de julio de 1979. Fue un triunfo aplastante en que
el ganador se llevó todo, hecho importantísimo para comprender
los eventos posteriores.
En la madrugada del
día 17 de julio de 1979, el Gral. Anastasio Somoza Debayle huye
de Nicaragua, derrotado por las fuerzas del FSLN, en su avión particular
con destino a Miami. Con Somoza, hijo del fundador de la dinastía
de su mismo nombre y hermano de Luis, también ex presidente de Nicaragua,
finaliza un período de aproximadamente 40 años de gobierno
dictatorial y corrupto.
En la mañana
de ese día, 17 de julio, el Dr. Francisco Urcuyo Maliaño
sería investido Presidente de Nicaragua por el Congreso de la República,
y al mismo tiempo, en San José de Costa Rica, la Junta de Gobierno
de Reconstrucción Nacional se preparaba para volar a Managua y tomar
el poder. El período del Dr. Urcuyo Maliaño era, por tanto,
de carácter transitorio, de unas horas, mientras asumía el
gobierno de reconstrucción nacional.
Urcuyo Maliaño
es investido, pero ocurre lo inesperado. Él se proclama presidente
para terminar el período de Somoza y desconoce todo lo acordado
con los mediadores internacionales, tanto de EE.UU. como de la Organización
de Estados Americanos (OEA).
En el puesto de mando
general sandinista, llamado Palo Alto, se acelera la comunicación
con cada frente de guerra. Los acuerdos se han roto y el FSLN analiza las
consecuencias. ¿Será una maniobra norteamericana para invadir
Nicaragua y evitar el triunfo militar del FSLN? ¿Será un
libretazo de Urcuyo? ¿Se habrá recompuesto la Guardia Nacional?
La Guardia Nacional
tiene nuevo comandante en jefe: el coronel Federico Mejía González,
ascendido esa madrugada al grado de General. Previamente ha sido dado de
baja todo el alto mando militar.
Militarmente, el
cuadro es en extremo complicado para la Guardia Nacional. El FSLN controla
las plazas principales y está combatiendo en toda Nicaragua. El
gobierno provisional de Urcuyo prácticamente se encuentra reducido
a las instalaciones de la Loma de Tiscapa. Managua es una isla. Se puede
afirmar que Managua está aislada, pero no se ha rendido.
Si bien el terreno
militar era de clara ventaja posicional, el terreno político era
aún más ventajoso para el FSLN. La dictadura había
perdido la batalla, a mi juicio, desde el día en que asesinaron,
de rodillas y con los brazos en alto, al periodista Bill Stewart, corresponsal
de la cadena norteamericana ABC, en las calles de Managua. El asesinato
fue filmado.
La Junta de Gobierno,
la dirección del Frente, negociaban con los delegados del gobierno
de los EE.UU., encabezados por el embajador William Bowdler. La OEA tenía
su misión, encabezada por el almirante Ramón Emilio Jiménez,
canciller de República Dominicana, el canciller de Panamá,
Carlos Ozores, y por el gobierno de Costa Rica, sede física del
gobierno provisional, su presidente Rodrigo Carazo Odio y su ministro de
Seguridad, Johnny Echeverría Brealy.
El corazón
de la petición norteamericana era la ampliación de la junta
de gobierno con ciudadanos provenientes de la empresa privada y partidos
ligados al Frente Amplio Opositor (FAO). Incluso se barajaron algunos nombres
de militares activos de la GN, como el coronel Otto Inocente Mojica y Gustavo
Guillén. Para esa fecha, un grupo de militares de la Guardia Nacional
ya estaban participando en las actividades revolucionarias. Entre otros,
el coronel Bernardino Larios, después primer Ministro de Defensa
del gobierno revolucionario, el coronel Guillermo Mendieta, el capitán
Balladares, el coronel José Wenceslao Mayorga y el teniente Buitrago,
capturado en el frente sur.
De manera especial
debo señalar la participación decisiva de los pilotos y capitanes
Manuel Porras y Agustín Román, muerto este último
años después en un ataque aéreo contrarrevolucionario
al Aeropuerto Sandino. También el ingeniero y capitán piloto
Modesto Rojas.
Producto de las negociaciones,
el recién nombrado Jefe de la Guardia, General Mejía González,
se reuniría con nosotros en Puntarenas, Costa Rica, para negociar
la rendición formal de la GN y la constitución de un estado
mayor conjunto entre la Guardia depurada de oficiales corruptos y la jefatura
militar sandinista. Mitad guardias, mitad guerrilleros. Difícil
de imaginar ahora, pero así era. Llegamos a acordar, incluso, que
la guardia estaría de la Aviación, hoy cuartel de policía
“Ajax Delgado” hacia el oeste, y el Frente Sandinista de allí hacia
el este. El objetivo era el control del aeropuerto.
Volamos a Puntarenas,
a las 6:00 horas de ese 17 de julio, en compañía del coronel
Larios y el grupo de guardias nacionales rebeldes, en un avión piloteado
por Enrique Montealegre, viceministro de Seguridad Pública de Costa
Rica. Viajaba también Johnny Chaverry, no Echeverría Brealy,
entonces jefe de la seguridad de Costa Rica.
En Punta Arenas se
nos juntó Edén Pastora, quien llegó por tierra, sumamente
cansado, exhausto, llegó sólo a caer dormido.
Esperamos hasta las
10 horas y al ver que no llegaba Mejía González, me comuniqué
con el puesto de mando, con Humberto Ortega, quien me dijo que presionara
al viceministro tico para obtener respuesta por la ausencia de Mejía
González. Este se comunicó con sus superiores y nos informaron
la cancelación de la reunión. Casi al mismo tiempo, Urcuyo
se proclamaba Presidente y rompía los acuerdos, abriendo el paso
al triunfo total del FSLN.
Al llegar al aeropuerto
de San José, cerca del mediodía, nos encontramos con los
miembros de la junta que estaban listos para volar a Managua: Sergio Ramírez,
Doña Violeta Barrios de Chamorro y Alfonso Robelo. Era una despedida
oficial, con niños embanderados, alfombra roja y ceremonial diplomático.
Era el nuevo gobierno que salía para Nicaragua. Daniel ya estaba
en León, en el frente occidental y Moisés Hassan con los
combatientes en Masaya. Estas cinco personas formaban el Gobierno de Reconstrucción
Nacional.
En un pequeño
salón de protocolo, aparte de los miembros de la junta, el almirante
Jiménez, el canciller Ozores, un militar panameño cuyo nombre
no recuerdo, Monseñor Obando y Bravo, el reverendo Bismarck Carballo,
Ismael Reyes, jefe de la Cruz Roja Nicaragüense, Alfredo César,
secretario de la Junta de Gobierno, y yo, nos aprestábamos a volar
como avanzadilla para coordinar la transición de Urcuyo a Monseñor
Obando y de éste a la Junta de Gobierno. Este proceso se daría
al final del día 17 de julio de 1979 en el Hotel Camino Real de
Managua.
En ese momento, cerca
de las 13:00 horas, recibí una llamada de René Núñez
Téllez, también miembro de la comisión que atendía
el trabajo exterior del FSLN. Me dice que el aeropuerto está lleno
de francotiradores y que garanticemos mecanismos de protección,
para la misión de avanzada. En realidad lo que había era
anarquía porque los guardias y somocistas querían huir del
país al mismo tiempo.
Le transmito al almirante
Jiménez la información que me acaba de dar René. El
se sorprende y me dice: “Coño... ¿y entonces quién
nos protege a nosotros?”. Yo le respondo: Usted me protege a mí,
lo que tenemos que averiguar es quién lo protege a usted. Se comunicó
por teléfono con el embajador Bowdler, en ese momento en la oficina
presidencial de Rodrigo Carazo y, por lo que pude entender, aquél
no pudo darle garantías mínimas para su seguridad. El viaje
se cancela, fueron sus palabras. Inmediatamente partió para Casa
Presidencial en San José.
Al suspenderse el
viaje de la junta, por la actuación de Urcuyo y el caos creado por
los guardias en desbandada, el “gobierno” revolucionario decide otra forma
de entrar al país. El gobierno tico presionaba para que la junta
saliera de Costa Rica y se constituyera en gobierno dentro de Nicaragua.
Cerca de las 20:00
horas, en la casa de Sergio Ramírez, el vicepresidente tico, José
Miguel Alfaro, y el viceministro de Seguridad, Montealegre, se instalan
a presionar por la salida de la Junta.
Yo me oponía
a salir en un vuelo clandestino, que dejaba al enemigo el pleno conocimiento
de la ruta y la hora del vuelo. En otras palabras era un vuelo suicida.
Pero prevaleció el criterio de partir.
Se organizaron dos
aviones. Uno comandado por Modesto Rojas, uno de los mejores combatientes
que yo conocí, y otro comandado por Román o Lara y un copiloto
tico, cuyo nombre no recuerdo.
Faltando 10 minutos
para las doce de la noche del 17 de julio de 1979, la junta alzó
vuelo hacia León, la capital liberada de la Nicaragua revolucionaria.
En un avión
venían doña Violeta, José Bárcenas Levy, Juan
Ignacio Gutiérrez Sacasa y Alfredo César Aguirre; y en la
otra el Padre Ernesto Cardenal, Alfonso Robelo Callejas, René Núñez
Téllez y Sergio Ramírez Mercado.
En el hangar quedamos
Tito Castillo y yo. Fuimos bajados en el último momento para ceder
el cupo a René y otro de los compañeros.
La junta llega a
un aeropuerto clandestino en la carretera a Poneloya, en la madrugada del
18 de julio y se constituyó un gobierno provisional en territorio
leonés.
OFRECEN RENDIRSE
- Serían las
9 de la mañana del día 18 de julio y en el centro de radio
iniciábamos la producción de la transmisión de Radio
Sandino clandestina, que saldría al aire por la noche de ese día
18 de julio de 1979. De pronto una llamada telefónica, pide hablar
con el responsable de la unidad. Al contestar, se me identifica alguien
como el coronel Néstor Chacón, del servicio de comunicaciones
de Nicaragua, o sea Telcor.
- Me dice que desean
rendirse y piden instrucciones sobre qué hacer. Al comienzo lo único
que atino a decirle es que saque una bandera blanca para que nuestras unidades
conozcan su decisión. Me dice que no tiene. Bueno, pues, saque una
sábana, le digo. Yo me comunicaré de inmediato con las unidades
más cercanas para que entren en contacto con usted. Debemos recordar
que las fuerzas combatientes sandinistas estaban fuera de Managua y era
muy difícil para nosotros garantizar algo en la propia ciudad.
- Se me ocurre preguntarle
si sabe algo de Somoza y me dice que el día anterior (17 de julio)
había llamado por teléfono desde Miami. Me da el número
telefónico donde está Somoza y me cuenta que se le escuchaba
bastante tomado, que le había dicho a Urcuyo que resistiera, que
pronto le llegarían refuerzos y el mismo mensaje le daba a los guardias.
- El coronel Chacón
continúa comentándome que Somoza vuelve a llamar por teléfono
el día 18 por la mañanita y ya ha cambiado de opinión.
Le dice a Urcuyo y a la Guardia que los yanquis lo tienen prácticamente
preso y que tienen que cumplir lo acordado.
* El autor es en
la actualidad asesor de Daniel Ortega Saavedra, candidato presidencial
del Frente Sandinista (FSLN).
Guardias reconcentrados
en los cuarteles
Los Sevilla
Somoza describen cómo fue la entrega a los sandinistas de la Embajada
en Washington
Las
últimas horas del poder
Semanario
7 días,Edición 303 del 12 al 19 de julio del 2001
* Bailaron embriagados
sobre un piano de cola que Tacho Somoza García había regalado
a su hija Lilliam en 1953.
* "A Carlos Fonseca
mi tío le salvó la vida dos veces pero le dijo a su padre
que a la tercera no había otra oportunidad".
* "Si mis tíos
hubieran sido asesinos no existirían ninguno de los sandinistas
que cayeron en sus manos".
Anastasio Somoza
Debayle, Anastasio Somoza García y Luis Somoza Debayle, el trío
de la dinastía que gobernó Nicaragua por más de 40
años.
Luis Ramón
Sevilla Somoza, elegante joven que actualmente está dedicado, junto
con su hermano Alejandro, a la recuperación de las propiedades de
su familia, todavía se siente dolido con algunas experiencias que
le ha tocó vivir en el 79, después del triunfo del 19 de
julio. Para él y su familia, han sido días aciagos y amargos.
Guillermo Sevilla Sacasa dejó de ser Embajador de Nicaragua en Washington,
y toda su rutina diplomática se resquebrajó.
Su destitución
no fue ejecutada de acuerdo a las tramitaciones diplomáticas en
estos casos, sino que fue conminado por el Departamento de Estado a entregar
la sede al relevo sandinista. Según comentó una vez el escritor
Erick Blandón, uno de los que fue comisionado para asumir la embajada
en Washington, doña Salvadora Debayle de Somoza, madre de Lilliam,
al llegar a la sede los confundió con los conservadores: "Cachurecos,
cachurecos", habría mencionada la anciana, en el momento crucial
de dejar la sede diplomática.
Otro hecho desconocido
hasta hoy, fue que la sede de la Embajada de Nicaragua en Washington colindaba
con la Embajada de Alemania, durante la segunda guerra mundial y el FBI
utilizó la sede nicaragüense para espiar a los diplomáticos
germanos. Inclusive se llegó a instalar un aparato para controlar
las comunicaciones.
En fin un mar de
recuerdo, anécdotas y hechos históricos, imposibles de registrar
en una entrevista de dos horas, guarda esta familia en esa maravillosa
maquinaria que se llama "cerebro". Por supuesto muchas cosas quedan atrapadas
en ese escondrijo de la memoria, que no se sueltan por aquello del "top
secret".
Alejandro Sevilla
Somoza, describe los momentos del derrumbe del poder que había ejercido
su familia durante más de 40 años en esta entrevista con
7 DIAS:
¿Qué
ocurrió con los bienes de la Embajada de Nicaragua en Washington?
Esos terrenos siguen
perteneciendo a la Embajada de Nicaragua. A la residencia de donde tuvimos
que salir, los sandinistas la aseguraron por dos millones de dólares
y después fue vendida por ochocientos mil dólares. Hoy día
en esta propiedad hay 16 casas que valen más de dos millones de
dólares. No sabemos quién la compró pero dar ochocientos
mil dólares por esa propiedad es un regalo.
¿Ustedes han
presenciado el "desalojo" de la residencia donde su familia había
vivido durante tantos años?
En julio del 79 yo
estuve en Miami, ahí por el veinte mi papá me llamó
a mí y me dijo: "Veníte a Washington porque van a desalojar
la residencia". Fue bastante duro ver la transformación del ánimo
de mi papá, porque el Departamento de Estado de un día para
el otro cambió su trato para con nosotros. El Subsecretario de Estado
Warren Christopher, lo llamó de sus oficinas en el Departamento
de Estado y le dijo: "Don Guillermo Sevilla, se tiene que ir ya porque
hay un nuevo Gobierno". Entonces, mi papá respondió: "Es
imposible que yo me vaya porque oficialmente no me ha quitado el Gobierno
de Nicaragua, sea quién sea, el Gobierno de la democracia de Somoza,
o el nuevo Gobierno de los sandinistas".
Mi papá negoció
con los muchachos que entraron a la embajada y quedaron que íbamos
a convivir en el edificio durante siete días. Era una casa bien
grande, ellos tomaron el primer piso, y nosotros tomamos el segundo y el
tercero. Casualmente, hace poco me encontré con el muchacho que
estuvo haciendo lobby por los sandinistas unos dos años antes de
la caída y que era encargado de la toma de la residencia; entonces,
estábamos recordando los diferentes aspectos de aquellos sucesos.
Ellos se metieron mientras estábamos desalojando las pertenencias
particulares, y vieron cada cosa, desde los calzoncillos, fotos, muebles...
Cuando querían quedarse con algo, sólo decían: "Esto
es del pueblo". Sacamos la mayor parte de la ropa, documentos, libros,
pero el resto de cosas, los muebles, los bienes, todo se quedó ahí.
¿Recuerda
especialmente algún objeto?
El piano de cola
que era de mi padre. Ahora este piano está en la Cancillería
de Nicaragua en Washington, hace poco Alejandro hizo gestiones tratando
de recuperarlo. Ese piano fue un regalo de mi abuelo Anastasio Somoza García
a mi mamá en el año de 1953. Cuando los sandinistas cuando
llegaron al local, bailaron sobre el piano, tuvieron un gran fiestón
y nosotros lo escuchábamos desde el segundo piso de la misma casa,
sinceramente mortificados.
¿Doña
Salvadora Debayle estuvo presente en aquellos momentos?
A ella logramos sacarla,
era la madre de mis tíos y nos dábamos cuenta del odio visceral
que había contra Somoza. Nos quedamos sólo tres hermanos
empacando las pertenencias particulares.
Mi papá estaba
muy triste, muy desilusionado, porque era un hombre de carrera diplomática,
que ha estado en intervenciones internacionales, en cosas serias... Tal
vez, su tristeza se debía a que el nuevo Gobierno, por lo menos
aquellos muchachos que vinieron a tomar la embajada, eran unos chavalos
loquitos. El se tuvo que tragar la pastilla, su orgullo y dejar a la historia
pasar.
También nos
sorprendió la actitud del Gobierno de los Estados Unidos, mi papá
ya tenía 36 años de estar en los Estados Unidos, había
pasado siete Presidentes americanos, él era una figura que todo
el mundo conocía y lo trataron casi como de quinta clase.
Según su criterio,
¿a qué se debió tal proceder de los Estados Unidos?
Para mí, regresamos
a la misma maldita palabra: la política del Presidente Carter. Ahora
los historiadores están afirmando que ésa fue una de las
políticas más negras para la historia de los Estados Unidos.
No solamente Nicaragua, muchos otros países en el mundo, se vieron
forzados a retroceder por la equivocada política de los Estados
Unidos en ese momento.
En defensa del modelo
Luis Ramón
y Alejandro Sevilla Somoza, se niegan a aceptar que la dinastía
somocista causó los estragos que se le atribuyen en Nicaragua.
Al punto interviene
Guillermo Sevilla Somoza: "Si los Estados Unidos hubieran implementado
otra política, como se ha visto después del año 1979,
o sea, entrar, negociar, ser más proactivos, todo hubiera sido distinto.
Se han presentado situaciones mucho más difíciles, como en
Haití, Angola, Panamá; hay muchos ejemplos donde los Estados
Unidos ha hecho más cosas para llegar a una solución más
positiva para sus intereses. Pero aquí sabemos la historia: se dieron
vuelta y dejaron que una revolución internacional tomara pie en
este país, con la intervención directa de Panamá,
de Venezuela, de Cuba, inclusive de Costa Rica.
En los últimos
seis meses a los Estados Unidos se les prendió la luz de que éstos
eran realmente comunistas pero todavía no sabían cómo
parar las cosas. La actuación del Presidente Carter y del Departamento
de Estado en ese entonces no tiene excusas. Ellos estaban cubriendo los
errores que cometieron y van a estar cubriendo todos esos errores y defendiéndose
siempre.
Por ejemplo, mi tío
ofreció el plebiscito, pero las condiciones que exigieron los del
otro lado eran totalmente irracionales: que él tenía que
salir del país, que el proceso debía ser manejado por extranjeros.
Él estaba manos arriba, los americanos del Gobierno no le estaban
dando ningún espacio, el ex embajador de los EE.UU. en Nicaragua
Laurence Pezzullo dice el duro fue Somoza, y en realidad fue el otro lado.
Acto seguido, vuelve
a la carga Luis Ramón Sevilla Somoza: "Respaldo lo que dice Alejandro.
Mi tío Anastasio quería terminar su período, para
no quebrar el sistema que tenía este país, porque había
elecciones, él quería salvar el sistema democrático,
don Francisco Urcuyo Maliaños iba a reponerlo a él. Es mentira
que mi tío se iba a reelegir en el poder, en la familia sabíamos
que mi tío ya estaba agotado y se daba cuenta de que los tiempos
tenían que cambiar.
La crítica
nuestra es por qué los sandinistas no se metieron en el sistema
a través del Partido Comunista que existía legalmente en
Nicaragua, en vez de volar "pija" con Galil y Fal. Eso es lo que nos molesta:
que los sandinistas que no se metieron en el sistema y que los Estados
Unidos no nos apoyaron.
De nuevo interviene
Alejandro Sevilla: "Es como que si los FUAC, porque ellos quieren tierras
u otras cosas que reclaman del Gobierno, vayan a seguir volando balas y
asesinando a gente inocente diez años más, porque son criminales,
son terroristas, etc. Tal vez, la gente no entiende que los Somozas no
quebraron el sistema y los sandinistas sí, y eso es lo más
grave que hicieron en este país".
"Ahora hablemos un
poco de historia. En 1997 ó 1998 salió publicado un trabajo
de la AID, donde se habló de cuáles eran los Gobiernos menos
corruptos y salió que el menos corrupto era el Gobierno de Somoza,
eso salió publicado."
"En el 74, Somoza
Debayle fue electo, aquí estuvo la OEA supervisando las elecciones.
¿Por qué la supervisión de la OEA no legitima a él
pero sí legitima a doña Violeta Barrios de Chamorro? Hay
que ser parejos en como juzgar a los Gobiernos.
Dicen que Somoza
era asesino. Pero todos los sandinistas que estaban en las cárceles
están vivos, hay muchos mitos que han creado alrededor de los Somozas.
Como estaba diciendo Luis Ramón, lo único que mi tío
quería era terminar su período, pero un montón de
equivocados en este país no tenían la paciencia de esperar
un año y medio. Por esa falta de paciencia en este país se
perdieron cuarenta años de desarrollo.
Otra vez Luis Ramón
retoma el hilo de la conversación: "Carlos Fonseca es un buen ejemplo
de que mi tío no era ningún asesino. La Guardia Nacional
lo agarró dos veces y recuerdo que su padre Fausto Amador, que fue
mi profesor cuando vine de los Estados Unidos, me dijo: "Ve, Luis Ramón,
mi hijo se ha ido a la izquierda y él anda en lo que anda, lo han
capturado dos veces y tu tío Tacho me ha dicho que la tercera vez
cuidado que no queda vivo". Tal vez, ahora la gente ve a Carlos Fonseca
como un mártir guerrillero estilo nica, está de moda, pero
era un terrorista, mataba gente, era un asesino".
¿Ese término
que usted usa es terrible y ofensivo para uno de los héroes sandinistas,
puede demostrar a quién asesinó Carlos Fonseca?
No sé a quién
mató, pero era el caso de los guerrilleros, él mataba. El
mismo Fausto Amador, su padre nos dijo: "Este muchacho es loco y lo van
a joder", pasaron los años y a él lo agarraron y lo mataron,
pero ya eran tres veces.
Los pro y los contra
Guillermo: "No cabe
duda de que hubo excesos, que el sistema somocista no era perfecto, pero
era un sistema que estaba llevando al país hacia una democracia,
habían elecciones. Aquí lo llaman dictadura porque el Presidente
de la República, también era oficial de la Guardia Nacional,
el vínculo estaba muy cercano, por eso dicen que era el control
total. Sin embargo, eso no era tan así".
"Es otro mito que
la población de Nicaragua odiaba al sistema somocista, pero sólo
había cinco mil hombres armados para controlar a una población
de tres millones de habitantes. Los sandinistas tuvieron que tener cien
mil hombres armados para controlar más o menos la misma población."
"Puede ser cierto
de que a ciertos oficiales de la Guardia Nacional se les pasó la
mano, cometieron excesos, no cabe duda. Lo de Bill Steward, el periodista
norteamericano, fue horrible, lo vimos en la televisión, eso fue
lo que no toleraron los Estados Unidos. No obstante, no todos saben que
aquel oficial de la GN ya había estado más de dos semanas
en combate, perdió los estribos e hizo una barbaridad, eso no es
correcto, pero hay que ver los dos lados del cuento."
"Si medimos el sistema
que teníamos acá, como un vaso de agua, se puede decir que
el vaso está medio lleno o medio vacío, los impacientes equivocados
decían que estaba medio vacío y preferían botar toda
el agua y empezar de nuevo con los sandinistas y sabemos esa historia negra.
Si todo el mundo hubiera aguantado ese año y medio para tener las
elecciones y el sistema hubiera continuado, hubiéramos tenido una
democracia, un país pujante, Nicaragua hoy día sería
otra cosa. Nicaragua está en crisis no por culpa de los Somozas,
es la culpa de los equivocados que entregaron a Nicaragua a un montón
de bandidos comunistas."
¿Pero usted
habla de los Somoza, como unos "angelitos", no recuerda que su abuelo entra
al poder producto de un golpe contra su propio tío?
"Mi abuelo entra
en 1937 electo popularmente, antes Juan Bautista Sacasa sintió la
presión y se fue del poder, pero mi abuelo no se hizo Presidente
hasta en 1937. Además, no podemos juzgar a gente en el pasado con
las reglas del juego de hoy, en los años treinta había depresión
mundial, Nicaragua tenía medio millón de habitantes, era
un pueblo atrasado, esto era como los días de los vaqueros en los
Estados Unidos, donde las reglas eran otras pero estamos tratando de aplicar
las de hoy."
¿Qué
conocimiento tiene sobre el romance entre Dinorah Sampson y Anastasio Somoza
Debayle?
No conozco la historia
de esa relación. Para nosotros, fue un roce familiar, porque no
sabíamos como tratar la situación. Obviamente, teníamos
cariño para mi tío Tacho y también para mi tía
Hope, y eso era una cosa que estaba en medio. Muchos en la familia no entramos
en esa discusión, también mi mamá se quiso poner aparte,
creo que vio a la Dinorah un par de veces, y eso es todo. Mi mamá
se quedó apartada de la Dinorah y nunca tuvo una relación
amigable con ella, porque no vio su relación con mi tío como
una cosa correcta.
¿Y qué
postura asumió su padre?
Bueno, mi papá
siempre fue político, diplomático, y obviamente, tenía
que respetar los deseos de su jefe, y respetar su vida personal.
Creo que vi a Dinorah
una vez, estaba en una fiesta, pero fue una cosa pasajera, recuerdo que
era simpática, atractiva, ella y mi tío llegaban juntos.
Realmente desconozco los detalles, no como otros aspectos de la familia
que he investigado, éste es uno que no me interesa, a mí
no me atraen las telenovelas.
¿A qué
se dedica Dinorah Sampson actualmente?
Según sé,
ahora vive en Miami, está quebrada y punto, no la he visto desde
los años setenta, no creo que tenga negocios, no tengo idea, yo
sé que ella perdió una bodega por no pagarla y los bienes
que estaban allí adentro fueron a subasta, allí es donde
salieron un poco de cosas personales de la familia Somoza. La casa subastadora
tuvo la gentileza de llamar a la familia Somoza Portocerrero y la familia
sacó sus cosas, pero los Sevilla Somoza no teníamos nada
que ver con eso. Me contaron que se rescataron unas fotos, unos documentos,
cosas muy personales.
¿Cómo
está José Somoza?
Papá Chepe
vive en Miami, tuvo un derrame y está en silla de ruedas, paralítico
pero puede hablar con muchas dificultades. Todavía es bien chispa,
él se pone triste por lo que está pasando en Nicaragua y
de no poder participar, él ve lo que estamos tratando de hacer acá
y se emociona pensando que aquí estamos trabajando y luchando, y
le gusta esta idea.
10 DE AGOSTO
DEL 2000 / La Prensa
Entrevista con "El
Chigüin"
Primera entrega
LP: El interés
de su padre por sus estudios militares siempre se interpretó como
parte de los arreglos que estaba haciendo para ponerlo en el camino a la
sucesión. ¿Cómo se organiza la EEBI?, ¿Quién
fue el estratega?
ASP: "El general
Somoza no tenía ni el menor interés en armar una sucesión
porque él era consciente de los tiempos que estaba viviendo, era
una persona que no hacía las cosas familiares planeadas, si las
hubiera hecho planeadas me hubiera forzado a ir a West Point y no hubiera
ido a Harvard como escogí yo.
Mas bien nos amonestaba
a todos y nos decía que cuando se retirara en el 81 ninguno de nosotros
iba a estar en edad de meterse en política, porque en el 81 yo hubiera
tenido 30 años y la Constitución decía 40 años
y ningún miembro de la familia estaba interesado en estar involucrado
en política.
Lo de la EEBI viene
de que me gradúo de Estado Mayor y regreso a Nicaragua y el general
me puso en la casual, no fue hasta el 77 en que el jefe de la misión
militar de Estados Unidos se aparece un día y le dice al general
que por qué no me nombra comandante de la escuela que había
existido desde lo años 40, que al principio le decían "La
Pelona".
Era como que lo mandaran
a uno a la disciplinaria porque era entrenar reclutas. Lo que hice es que
le pedí un favor: Si me va a mandar a ese lugar, deme la oportunidad
de escoger a mi oficial ejecutivo y me busqué a un joven brillante,
graduado de las mejores escuelas de infantería cuya mayor ambición
no era estar en medio de combates, sino que era ir a estudiar a Lovaina,
en Bélgica, era el capitán Justiniano Pérez.
Con 120 soldados
comenzamos a tratar de mejorar y montar una escuela de infantería
al estilo que habíamos vivido tanto Pérez como yo en Estados
Unidos".
LP: ¿Cuál
fue su propósito con esa escuela?
ASP: "El propósito
mío fue de buscar la mejor manera de entrenar los nuevos soldados
de la Guardia. No había una gran estrategia, se fue armando conforme
iban llegando nuevos oficiales. Tenían grandes aspiraciones para
el profesionalismo de la Guardia y ellos eran la inspiración de
donde iba saliendo para modificar los entrenamientos, para sacar a soldados
más educados, más responsables, más cívicos
y a la vez un mejor guerrero".
LP: ¿Cuál
era el concepto, la filosofía de la EEBI?
ASP: "Era tratar
de crear un soldado profesional, apegado a la ley, respetuoso de los civiles
y ante todo que sirviera de germen dentro de la Guardia Nacional e inyectarle
una sangre nueva a la Guardia".
LP: ¿Y usted
cree que logró ese propósito?
ASP: "Veíamos
que la Guardia Nacional había sufrido un desgaste tremendo del terremoto
al 77, porque todo ejército que tiene que actuar como policía
sufre un desgaste, porque la realidad es que los oficiales quieren ser
soldados, no quieren ser policías.
Dentro de los planes
aprobados, debíamos educar a los nuevos para que fueran llenando
las unidades operativas de la Guardia en su función de ejército
y re entrenar al resto de la Guardia para la función policial y
eventualmente así los altos mandos pudieran decidir una división
oficial de ejército y policía, pero eso nunca llegó
a ser porque había mucha oposición dentro de la Guardia.
La juventud de la
Guardia sí quería esa división, al fin y al cabo lo
que decidió el argumento es que no había presupuesto y el
general Somoza decidió que no había dinero para estar manteniendo
10 mil hombres improductivos".
LP: ¿No es
una traición a sus propios propósitos como comandante de
la EEBI, no solamente haber traído mercenarios de la talla de Mike
Echanis, sino el haber establecido una guía de carácter como
aquella en la que un oficial gritaba frente a la tropa: ¿Qué
debe hacer un soldado?. –"Matar, matar". ¿Qué son ustedes?.
"Soldados". ¿Qué son realmente? –"Tigres". ¿Qué
comen los tigres?. "Sangre roja". ¿La sangre de quién?. "Del
pueblo".
ASP: "¿Que,
qué?, ¿Quién decía eso?"
LP: La EEBI.
ASP: "¿Según
quién?"
LP: Según
el propio Echanis, que lo confirmó en un artículo en la revista
"Soldiers Fortune" y porque yo vivía a cuadra y media del Hospital
Militar y a veces desde la calle podía escucharse el entrenamiento.
ASP: "Si usted lo
escuchaba, entonces yo se lo creo. Le voy a explicar: Yo no traje a Mike
Echanis, a Echanis nos lo metieron los americanos. ¡Que lo oiga la
Embajada!.
Llegó un teniente
coronel cubano de los que se habían enganchado después de
lo de Bahía de Cochinos y de repente se aparece a Nicaragua Mike
Echanis, me mandan a llamar a mí y me lo presentan para asistirme
en el entrenamiento. Hubo un disgusto tremendo entre los oficiales porque
los oficiales decían que para qué necesitábamos nosotros
a éste. Al final lo que se logró como compromiso, porque
teníamos la orden de tener a Echanis ahí, era no meterlo
en el entrenamiento general sino enfocarlo a un entrenamiento tipo SWAT
Team.
Echanis se dedicó
a entrenar a un grupo más pequeño y nos echamos encima las
recriminaciones del oficial cubano que quería a Echanis entrenando
a todos los reclutas. Echanis era un tipo entrenado para el Delta Force
de Estados Unidos que había sido de baja en el Ejército de
Estados Unidos y es por eso que los oficiales se resistían porque
no les gustaba lidiar con gente a sueldo, porque ellos se consideraban
profesionales.
Por presión
política terminó entrenando a este grupo pequeño de
gente, hasta que llegó a causar tremenda discordia en la oficialidad
de la EEBI, porque las opiniones de Echanis eran las opiniones de un americano
que creía que estaba en Viet Nam. Entonces fue marginado y dentro
de eso entrenó a 45 hombres para tipo de situaciones que requirieran
rescate de gente capturada o en las que se usa el SWAT Team en Estados
Unidos hoy en día.
Da la casualidad
de que Echanis mantenía contacto con el Delta Force en Estados Unidos
y pasó tremenda cantidad de información que el gobierno de
Estados Unidos no quería darnos, pero que el ejército nos
daba a través de Echanis, pero por la misma característica
de Echanis de haber sido un tipo dado de baja del Ejército de Estados
Unidos no le dábamos credibilidad y después de la Revolución
rechequeando y haciendo memoria, nos dimos cuenta que Echanis nos estaba
dando inteligencia militar absolutamente cierta.
Se desperdició
una gran cantidad de información. Echanis nos llegó a contar
que el que estaba dirigiendo toda la operación logística
de los sandinistas era Manuel Piñeiro, "Barba Roja" y nos dijo dónde
estaba y dónde lo podíamos capturar en Costa Rica, y no le
creímos porque estaba de baja en el Ejército de Estados Unidos,
así de disciplinados éramos nosotros.
Así es que
todo ese entrenamiento de Echanis es parte del entrenamiento que hacen
los soldados, no es algo que sea la filosofía de los soldados, que
sangre de la gente y eso, sino parte del ejercicio en todos los cursos,
en cualquier ejército se hace eso".
LP: Entonces a pesar
de esos propósitos, la EEBI terminó siendo todo lo contrario.
ASP: "La imagen de
la pobre escuela terminó siendo la del diablo, pero yo creo que
es natural y es normal que la imagen de la escuela haya sido esa porque
produjo soldados que al final del día causaron un tremendo problema
para quienes querían noquear a la Guardia Nacional en un mes. No
es lo mismo encontrarse con gente de edad media, acostumbrados a acciones
de Policía, a encontrarse con jóvenes bien entrenados".
RECUERDOS SOBRE LA
TOMA DEL PALACIO
LP: Echanis escribió
una carta en la que anunciaba que lo iban a matar y se refirió en
particular a las reacciones, al malestar interno en las filas de la EEBI
por lo de la toma del Palacio. ¿Qué pasó cuando los
sandinistas se toman el Palacio?
ASP: "Comencemos
por el comienzo. Cuando Hugo Torres y la Dora María Téllez
se toman el Palacio con Edén Pastora de frente, porque ahí
quienes daban las órdenes eran Dora María Téllez y
Hugo Torres, da la casualidad que la unidad que había sido entrenada
por oficiales de la Guardia con la asesoría de Echanis, iban pasando
por la otra puerta, iban camino al polígono de Portezuelo y cuando
oyen los tiros se bajan de los camiones y se meten al segundo piso del
Palacio.
Eran 45 soldados
altamente entrenados poniéndose las máscaras de gas, para
entrarle a plomo al grupo de Hugo Torres y Dora María Téllez
que se habían tomado la sala del Congreso. Estaban listos para entrar,
sólo tenían que correr los corredores, ya estaban en el techo,
obviamente pidieron permiso y en ese momento en la cadena de mando pasó
el general Somoza y el general dijo "No". Yo me acuerdo que mi reacción
fue: ¿Cómo?. "No", respondió el general.
Estamos hablando
de segundos, la respuesta fue no, bájense de ahí, replieguen
sus camiones y los oficiales y los soldados estaban que pataleaban, porque
se habían entrenado para ese tipo de situación y estaban
viendo la situación. Viene la orden que no, en lo que se van replegando
nos matan a uno de los muchachos, más bravos se ponen y cuando llegan
al cuartel a mí me tocó bajarme a la carretera a verles la
cara y aquellos muchachos estaban que echaban humo.
Inicialmente yo también
estaba molesto, pero cuando me dieron la razón por la que no, yo
fui el primer en defender la decisión política del presidente
y como soldado tenia que cumplir, no había nada que deliberar. El
general ya había hecho su censo y habían más de tres
mil personas en ese Palacio.
Lo primero que me
tocó a mí fue calmar a los muchachos, compartir con ellos
la frustración y explicarles la razón. Al rato se calmaron,
nos habían matado uno de los nuestros, se mordieron el labio y Echanis
se volvió loco".
LP: Echanis insinuó
que esa rebelión lo purgó por crear una situación
interna...
ASP: "Echanis pegaba
alaridos y saltos, era un Rambo en su estilo, se fue a encajar en el Edificio
Cerna a ver cómo hacía. Pasó como seis horas viendo
cómo asaltaba el Palacio y encontró un aliado en un oficial
de mucha actividad, uno le calentaba la cabeza al otro, la mayoría
de los soldados estaban reviviendo la toma de la Casa de Chema Castillo,
viendo ese espectáculo en el Palacio.
Los sandinistas hicieron
una movida brillante para una guerrilla, que te aseguro que la practican
todos los días por si alguien se las hace a ellos hoy en día.
Entonces hubo tremendo
malestar y esa tarde nos tocó una situación muy delicada:
Unos oficiales del Batallón Blindado que estaban tan molestos que
hicieron rodar unos tanques, no contra el general, sino que iban al Palacio
y cuando se supo del rumor nos llegaron instrucciones claras y precisas
de que no pasara ningún vehículo de la esquina de la Colón
y la Roosvelt. Es difícil controlar a guerreros dolidos, pero la
Guardia Nacional como unidad no iba a sufrir problemas internos por un
señor que se llamara Echaniz".
LP: O que se llamara
Alegrett.
ASP: "¿Totín?.
No, Totín era un hombre que tenía mucho espíritu y
energía, pero nunca, más bien los americanos trataron muchas
veces, un tal coronel McCoy trató de voltear o de hacer que Alegrett
fuera desleal y lo primero que él hacía era ir a contar la
historia.
Pero estos señores
americanos, como típico de Estados Unidos que usan a la gente y
después la botan, conocían bien a Alegrette porque había
sido la persona que por años había servido de enlace en Miami
en las operaciones ilegales que hacían los americanos contra Cuba,
entonces lo conocían muy bien y trataban de apelar a ese carácter
tan voluble que tenia Totín, pero no se daban cuenta que Totín
era un hombre leal, que cada vez que llegaban a llenarle la cabeza de las
cosas que los americanos son expertos en hacer, Alegrett llegaba a contar
el cuento.
Yo mas bien siempre
pregunté que quien tenía que ver en la muerte de Echanis,
debería ir por la carretera sur a preguntar quiénes fueron
los que lo hicieron".
Insurrección
sorprendió a los Somoza
"Yo diría que el primer clarinazo de que verdaderamente esto era
algo más allá del sandinismo tradicional fue en septiembre
de 78", confiesa Anastasio Somoza Portocarrero, "El Chigüín"
Hasta 1978,
la dinastía Somoza, liderada por Anastasio Somoza D. y su hijo Somoza
P., “El Chigüin”, no se veía amenazada. Luego los sandinistas
proliferaron como hongos
El mayor anastasio
somoza p., “El Chigüín”, de pie al fondo, junto a sus tropas
élites de la EEBI.
Xiomara Chamorro
Enviada Especial
GUATEMALA
xiomara.chamorro@laprensa.com.ni
Llegó a la
entrevista solo, sin escolta, ni chofer. Asegura que se mueve sin problemas
en la ciudad, amparado en un confortable anonimato al que se ha aferrado
en las últimas dos décadas.
No quiere que se
le hagan fotos, pero finalmente accede sin estar del todo convencido. Le
intimida la cámara, lo pone al descubierto, lo hace vulnerable,
pero toma el riesgo. Lo que nunca va a permitir es que le hagan fotos a
su esposa y a sus hijos. Ellos significan el futuro que lo libra de su
pasado, lo mejor que le ha ocurrido.
El peso histórico
de haber sido, junto a su padre Anastasio Somoza Debayle y a su tío
José Somoza, el que tomaba las decisiones en la Guardia Nacional,
todavía tiene para él una explicación simplemente
militar.
Sus interpretaciones,
prácticamente técnicas, encuentran como culpable al Partido
Liberal Nacionalista, al que señala de haberlos conducido hasta
la situación militar que el régimen enfrentó, por
lo que los ataques aéreos a las ciudades y otras formas de represión,
eran la consecuencia de "errores políticos" que tenían como
resultado obligado una estrategia militar la que también acepta
que fracasó.
Minimizando los efectos
devastadores de los ataques a la población civil y evadiendo el
tema lo más que pudo, Anastasio Somoza Portocarrero, "El Chigüín",
asegura que nunca mató a nadie, ni disparó un solo tiro en
toda su vida como comandante de la EEBI.
Incluso, concluye
que prueba de ello es que jamás fue acusado ante un tribunal de
justicia, ni local ni internacional.
Segunda Entrega
LP: ¿Cuál
fue su participación en la guerra, en la insurrección?
Habla de otra cosa,
cambia el tema adrede, se extiende en largas anécdotas, como dándose
tiempo. Sus vivencias en primera persona de lo que fue la dictadura hacen
interesante cualquiera de sus historias. La estrategema de las "Mil y una
noche" para evitar la pregunta que entonces se repite.
LP: ¿Qué
pasó en la insurrección?. ¿Cuál fue su experiencia?.
¿Cómo participó?
ASP: "Mire, a mí
me tocó una situación bastante compleja. Después del
Palacio vino lo de septiembre del 78. El general (Anastasio Somoza Debayle)
había llamado a poner puestos estratégicos en distintos puntos
de Managua, unidades de la Guardia Nacional, porque un infiltrado nos había
contado lo que los sandinistas tenían pensado...
De nuevo se disgrega.
Otra historia tramposamente interesante para intentar saltar el tema.
LP: "La imagen que
guarda Nicaragua de usted es la imagen de un oficial bastante arrogante.
En un artículo publicado por LA PRENSA en el 79, titulado "Papá
me entregó un batallón", se hace una descripción de
usted conforme lo miraba la oposición: "Un niño impulsivo,
afecto a los desplantes, que le gusta atemorizar a la gente". Usted estaba
en una posición intimidante.
ASP: "No. Fíjese
que si yo hago memoria, impulsivo: Es difícil ser impulsivo en una
situación como la que teníamos. Desplante: yo soy tímido".
LP: Pero en su entorno
militar, con un ejército absolutamente leal a su padre, se le hacía
favorable a los desplantes, a intimidar.
ASP: "Si alguna vez
intimidé a alguien, no fue a propósito y segundo, el día
que yo intimidara a alguien y el general Somoza se diera cuenta me las
veía con él, porque no aguantaba los tufos ni la gente creída
y yo soy bien tímido, timidísimo, echarme un discurso era
cosa de agarrar valor. Atemorizar a la gente, eso lo refuto".
LP: La EEBI atemorizaba...
ASP: "Pero la EEBI
era un cuerpo armado para atemorizar a quienes tenían que atemorizarse
por algo, es como ahora los antimotines, ¿quién va a tener
miedo?, ¿el que está en el motín o el que está
en su casa?."
LP: ¿Cómo
fue su participación en la guerra, en la insurrección?
Nuevamente evade
el tema y habla de cómo sorprendería a sus hijos escuchar
historias sobre el temor que pudo haber ocasionado en las personas.
ASP: "Si le preguntan
a mis hijos ellos les van a decir: ¿Mi papá causarle miedo
a alguien ese pobre viejito?. Mi hija le pregunta a mi esposa y le dice:
¿Y mi papi jamás tuvo pelo?. Por otro lado mis hijos viven
furiosos porque nunca hablo de Nicaragua. El chofer que tenemos en la casa
es (ex)paracaidista EEBI y les cuenta historias de su participación
en la Revolución y mis hijos le dicen que es un mentiroso, que su
papá nunca pudo ser así".
LP: ¿Nunca
les ha mostrado fotos de su vida...?
ASP: "No, nada".
LP: ¿Por qué
les oculta esa parte de su realidad?
ASP: "No es que se
los oculte"
LP: No los quiere
confrontar con esa parte de usted mismo.
ASP: "Tampoco es
cosa de confrontar. Lo que pasa es que toda persona que ha estado involucrada
en cierto grado de vida pública y más que todo, toda persona
involucrada en un cuerpo armado disciplinado, donde lleva y hace y tuerna,
a veces por orden de él y a veces por orden de otro, tiende a enfatizar
el quien soy yo versus el oficial que está ahí. Soy una persona
que cuando salí de Nicaragua, pasé un año sin hablarle
al general Somoza, lo dejé sano y seguro en un lugar y me fui".
LP: ¿Por qué?
ASP: "Porque consideré
que el general tenía tanta influencia sobre mí y yo necesitaba
agarrar mis nortes personales. Porque yo soy una persona que creía
y creo en cosas con las que quizá él no estaba de acuerdo,
pero no me tocaba a mí como oficial del ejército discutir
nada".
LP: Entonces éstas
no son pláticas con sus hijos.
ASP: "Con mis hijos
no platicamos todo esto porque creo que ellos conocen la historia de la
familia, trato de ser neutral y les digo que lean la Enciclopedia Británica.
Cada tanto, cuando en el colegio sale el tema de la Revolución en
Nicaragua, al principio tenía que explicar el cómo, el cuándo
y el por qué, pero ahora sólo les saco una copia de una declaración
que dio el Cardenal Obando, Su Eminencia, sobre el resultado de los años
de la Revolución.
Yo respeto mucho
al sandinista convencido, creo que todos tenemos derecho a distintas ideologías
siempre y cuando no abusemos del cristiano que tenemos al lado y, en ese
sentido hay personas como Carlos Fonseca Amador, que son tipos que merecen
el respeto de todo el mundo, un hombre que luchó por sus ideales
con una gallardía de los once mil diablos, con todas las uñas.
Además, un
gran nacionalista, ése nunca hubiera ido un 26 de julio a entregarle
a Fidel Castro un fusil de la Guardia y a decirle aquí te entrego
a Nicaragua, aunque vivió por muchos años en Cuba, él
no le entregaba Nicaragua a nadie. ¿Carlos Fonseca Amador?. Jamás,
y que me refute el que se atreva".
LP: Yo sé
que esto no lo habla ni con sus hijos, pero cuénteme, ¿qué
pasó en la Insurrección?
ASP: "Bueno, perdón
tanta vuelta, no es por esquivar la pregunta. Lo que pasó es que...
¿Usted dice la participación de la EEBI o la mía?".
LP: La suya.
ASP: "La verdad es
que vamos en época, la parte militar comenzó con el asalto
a los cuarteles de San Carlos, con la emboscada en la carretera a Masaya.
Yo estaba en Washington cuando pasó eso y me dejé venir para
Managua. Recuerdo que para ese entonces ya estaban listos los primeros
180 soldados que se estaban entrenando y habíamos logrado que nos
prestaran unas lanchas de desembarco como de la Segunda Guerra Mundial,
de las que tenían rampa y esto causaba mucha risa a los oficiales
viejos de la Guardia, que decían que si nos creíamos marinos.
Pero queríamos entrenar en todo, hasta en desembarco.
La noche en que estos
jóvenes sandinistas vinieron desde Costa Rica por el Río
Frío para meterse en San Carlos (octubre de 1978), era la misma
noche en que estos soldados iban en dos barcazas a "asaltar" San Carlos
con balas de fogueo, así que cuando entran los señores sandinistas
al asalto del cuartel y comienzan a meterle plomo a aquel cuartel de madera,
los guardias pegan el alarido y a esa hora todo el mundo rascándose
la cabeza, preguntándose cómo reforzar San Carlos, entonces
el oficial ejecutivo de la EEBI, (yo estaba en Washington en otro asunto),
oye todo este trafico de radio y le avisa calladito al cuartel general
en Managua: "Yo tengo 120 soldados aquí". ¿¡Qué,
que!?, le dijeron.
Le botan municiones
desde un helicóptero a la barcaza, llegan a San Carlos y entran
en combate. Los sandinistas no esperaban esa reacción, el susto
que se llevaron fue de madre y salieron en retirada, no voy a decir desbandada
porque no los quiero insultar, salieron en retirada para Costa Rica, por
el Río Frío.
Esa fue la primera
intervención de la EEBI como EEBI, los muchachos nunca se imaginaron
que el entrenamiento iba a ser fogueo real y los sandinistas no se imaginaron
que les iba a salir la virgen. Salimos de ahí de vuelta a Managua.
En el 78 ya comenzamos
a graduar las compañías de la EEBI, unos 800 entre todos,
los operativos eran 400, los que se iban graduando iban a otras unidades".
LA "TÁCTICA"
DEL BOMBARDEO CIVIL
LP: ¿Usted
participó alguna vez en algún combate, además de dar
órdenes, participó en alguna refriega, disparó?
ASP: "No, yo estaba
en la cadena de mandos en una posición tal que no pude ni tuve ocasión
de disparar contra nadie".
LP: ¿Nunca
mató a nadie personalmente?
ASP: "Yo nunca en
mi vida le disparé a ningún ser humano en toda la Revolución
porque no hubo la necesidad, porque no hubo un ataque contra mi persona
y porque no se me permitía a mí ir a una situación...
que nos pasaron cerca un par de plomazos sí es seguro, que el "Negro"
Chamorro bandido me dejó ir un bazucazo también, que una
vez me pasó una calibre 30 volándome en los aires, pero no,
no tuve..."
LP: En la cadena
de mando no le era permitido estar en la refriega, ¿pero alguna
vez, después de los combates, particularmente cuando eran bombardeados
los barrios orientales de Managua, alguna vez usted visitó esos
sitios después?
ASP: "No, primero
que todo aclaremos un punto, no va a gustar lo que voy a decir pero eso
de bombardeos suena como a 40 aviones botando bombas por todos lados"
LP: ¿Y qué
eran?
ASP: "¿Los
push and pull con esos rockecitos chiquitos?. Deben haber sonado como bombas
enormes, pero eran rockets de señales y una vez ahí por un
puente, ahí sí se dejó caer una bomba, una, donde
estaban ellos.
Lo que sí
se usó mucho por ejemplo fue fusil sin retroceso, que es un tipo
de bazuka y se usaban lanzagranadas, pero bombardeo de avión no,
hubo fuego de morteros que es un fuego..."
LP: Pero las incursiones
de los push and pull en las ciudades de Estelí y de León
destruyeron casas y la población tenía que salir totalmente
de las ciudades para evitar los ataques indiscriminados porque los guerrilleros
estaban entre la población, habían familias completas, niños,
ancianos...
ASP: "Terrible, y
eso sucede porque cuando la estrategia de estos señores cambia,
ellos habían tratado de hacer una guerra en la montaña y
yo creo que no les fue muy bien, entonces decidieron meterse en las ciudades
y ahí sí que fue una movida brillante de parte de ellos,
porque se decidieron escudar en la población.
En la lucha en la
ciudad, o tenés cienes de miles de soldados para ocuparlas, que
quiere decir un soldado en cada cuadra o no peleás en las ciudades
y se las entregás al que está adentro, ésas son las
opciones válidas.
Otra, la más
difícil y es la que nunca se debería tener que tomar, es
combatir en la ciudad con poca gente pero usando poder de fuego, eso es
lo que nos pasó a nosotros. En León, en ese entonces, habían
unas 90 mil personas y quizá 80 guardias, lo más, imposible
mantener control sobre una ciudad. Menos aún, cuando considerás
la cantidad de fusiles que lograron meter los sandinistas muy hábilmente
con la complicidad de los ticos, de los cubanos y los venezolanos.
En esas circunstancias,
encontrarse 80 jóvenes que quisieran agarrar un rifle era un dado
y si se calcula que una persona con un rifle te para a un pelotón,
hasta que lo agarren, equivale a 45 por uno. O sea, cien jóvenes
idealistas bien intencionados, jefeados por un bandido zángano que
sabe muy bien lo que está haciendo, metiéndolos dentro de
la población civil para causar el efecto político y propagandístico
deseado, olvídense, ahí está la solución para
cualquier situación".
LP: Pero, la Insurrección
fue un movimiento cultural en toda su expresión, que implicó
la participación de mucha gente de todo tipo en la resistencia contra
el gobierno, ¿en que momento se dieron cuenta que esto iba más
allá de un "bandido jefeando a cien idealistas"?
ASP: "No, obviamente
no estoy diciendo que toda la Revolución fue un bandido jefeando,
¡Dios guarde!. Eso es un ejemplo teórico que estoy dando,
no, nunca, nunca. Acuérdese de una cosa, solamente en la utopía,
en la cual todo mundo está bien como dicen en Cuba, no hay movimientos
de oposición.
A través de
los años nosotros habíamos vivido 200 mil gentes en la plaza
de la República recibiendo al doctor Agüero, entonces el tener
oposición, adversarios políticos, el tener descontento, eso
lo tiene todo el mundo, eso lo tiene el doctor Alemán, lo tuvieron
los sandinistas, la que menos lo tuvo creo que fue doña Violeta,
¡Dios me la bendiga!, pero todo el mundo la ha tenido.
Pero oposición
armada es otro cuento, ésa es otra historia, porque oposición
siempre hubo. Pero cuando se tiene oposición armada uno dice: ¿Quiénes
son?, ¿De dónde vienen las armas?, ¿Quiénes
lo lideran?, ¿A dónde los entrenaron?, ¿Quién
les está dando plata?. Entonces uno dice ¡epa!.
Entonces, ¿cómo
se analizaba eso?. Se decía: Aquí lo que tenemos es que abandonaron
la montaña, se vinieron a las ciudades, entonces están como
hongos por todos lados, se identifican los sitios y entonces se trataba
de enfocar los lugares y viendo quiénes eran. Yo diría que
el primer clarinazo de que verdaderamente esto era algo más allá
del sandinismo tradicional fue en septiembre de 78, ahí sé
que fue cuando ¡upa!, esto es más grande de lo que estamos
creyendo.
Cuando ellos se vienen
a las montañas y dejan al pobre Germán Pomares metido ahí
en la montaña por Estelí y se vienen todos los vivos para
Managua, ahí fue donde comenzamos a decir aquí esto está
difícil y también en el momento en que estas situaciones
pasan nosotros vemos que están saltando, vienen "Los Doce", hablan
"Los Doce", pero aun ahí había cierta cosa, yo diría
que el momento crítico, central de toda la Insurrección fue
la muerte del doctor Chamorro, porque ahí sí que nos preguntamos,
¿qué se hace?, tenemos a los que lo mataron, tenemos que
encontrar al que lo ideó".
10 DE AGOSTO
DEL 2000 /
Entrevista con "El
Chigüín"
Los "gansos salvajes"
de la EEBI
Eduardo Marenco
Eran conocidos
como "gansos salvajes" por su nivel de fiereza. Y por el reino de terror
que instauraron. Los oficiales de la Escuela de Entrenamiento Básico
de Infantería (EEBI), eran privilegiados en todos los sentidos de
su vida militar: desde el armamento que portaban, el presupuesto del que
gozaban, hasta los refrescos que ingerían.
* Los cadetes de
la EEBI devengaban alrededor de 120 dólares de salario de la época,
cuando los cadetes de la GN ganaban apenas alrededor de 50 dólares.
* Las instalaciones
de la EEBI estaban ubicadas en la explanada de la Loma de Tiscapa. Sus
oficiales eran formados en base a la doctrina militar del Ejército
de Estados Unidos, haciendo énfasis en la lucha contra el terrorismo
comunista.
* También
confiaban en los valores y credos de los ejércitos chilenos y brasileño,
según consta en la revistas de adiestramiento militar de la EEBI,
"El infante", a las que tuvo acceso LA PRENSA, en el Centro de Historia
Militar del Ejército Nacional.
* En esta revista
se reprodujo el decálogo de "Comandos" chilenos: "Para el Comando
no existe palabra "imposible"; "Al chocar con el enemigo "MATE" no vacile,
la LEY es "MATAR" o "morir"; "Muévase en la noche, asalte en la
penumbra y escóndase en el día".
* Los comandos chilenos
que ellos imitaban se representaban con un emblema compuesto por una calavera
cruzada por dos puñales. Los brasileños usaban una calavera
atravesada por una espada.
* La EEBI recibía
un presupuesto de entre los 72 y 80 millones de córdobas anuales.
Entre los instructores que tuvo se mencionan a Michael Echanis (EU) y el
vietnamita Nyon Nguyen Van Nguyen, quienes murieron en un misterioso accidente
aéreo junto al general Iván Alegrett, jefe de operaciones
de la Guardia Nacional.
* Eran tan privilegiados
que las bodegas de la EEBI permanecían llenas de Pepsi Cola y de
cervezas enlatadas, asimismo, sus principales jefes tenían acceso
a vehículos, viviendas y compra de mercadería libre de impuestos.
* El cuerpo élite
estaba compuesto por unos 2,500 soldados que usaban M-16, ametralladora
UZI israelí, FAL, morteros 60, 80 y 120 milímetros; ametralladoras
calibre .50. Además portaban el fusil GALIL.
LAS OPERACIONES DE
LIMPIEZA
* Roberto Sánchez
Ramírez, redactor de LA PRENSA que cubría las fuentes militares
en los setenta, recuerda que "El Chigüín" funda la EEBI para
preparar a sus tropas élites. Los criterios para ingresar eran rigurosos:
buena condición física, fortaleza de carácter, con
el mejor entrenamiento y la mejor alimentación.
* "Ellos salían
a las calles cuando había necesidad de matar", puntualiza Sánchez.
* De su seno surgió
Pablo Emilio Salazar, conocido como "Comandante Bravo", quien dirigió
las tropas de la EEBI que combatieron contra los guerrilleros en el Frente
Sur. Años después, a inicios de la década de los ochenta,
fue muerto por un comando sandinista en Honduras, con la ayuda de su amante.
* La EEBI se encargaba
de las "operaciones limpieza" de los territorios urbanos de donde se retiraba
el FSLN. La EEBI –tal como describieron los organismos de derechos humanos--
pasaba de casa en casa y mataban o hacían desaparecer a quienes
presentaran cholladuras en los pantalones, codos o rodillas. De éstas
se encargaba Franklin Montenegro, alias "Sagitario", quien también
posteriormente fue muerto por los sandinistas.
* No existe un dato
oficial sobre la cantidad de jóvenes que murieron y/o desaparecieron
producto de las operaciones de limpieza. Se dice que en la guerra contra
la dictadura murieron alrededor de 50,000 nicaragüenses.
.
.
Versión
y recopilación para internet: Eduardo Manfut P.
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