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Colección de Documentos Históricos  

 
LUNES 18 DE SEPTIEMBRE DEL 2000 /  La Prensa
 

Dictador se salvó de un primer bazukazo 

    Los días del dictador estaban contados desde mayo de 1980 cuando el comando guerrillero lo ubicó en Asunción. Cuando Somoza fue localizado, los guerrilleros alquilaron una casa en Avenida España a nombre del cantante español Julio Iglesias. Los guerrilleros supuestamente compraron armamento en el mercado negro del Paraguay y lo embuzonaron cerca de la frontera del lado argentino. Entre las armas se encontraban una bazuka, un M-16 y un Ingram 
  Eduardo Marenco 

La conspiración contra el dictador Anastasio Somoza Debayle surgió de una conversación entre amigos que disfrutaban de cervezas y asados en el restaurante capitalino Los Gauchos, donde Ramón, Santiago y Armando solían reunirse una vez a la semana a recordar la época guerrillera. 
 

ERAN ULTIMOS DIAS DEL '79 

Según el testimonio que los guerrilleros argentinos brindaron a Claribel Alegría y D.J. Flakoll, la posibilidad de que el dictador muriera de viejo en un exilio dorado les provocaba asco. 

“Da rabia pensar que ese criminal está gozando de sus millones en Paraguay”- decía Armando-. 

— “¡Ah no!, -añadió-, sería una vergüenza histórica permitir que ese asesino se muera tranquilamente en su cama de tanto beber guaro”. 

“Ramón”, “Armando”, “Francisco y “Santiago”, habían combatido con la guerrilla sandinista en el Frente Sur “Benjamín Zeledón”, como integrantes de una columna guerrillera de internacionalistas que se enfrentó a la Guardia Nacional en la zona de Rivas y San Carlos, Río San Juan, durante la ofensiva militar contra el régimen somocista. 

Al ser derrocado Somoza, los guerrilleros argentinos se reencontraron en la recién bautizada “Plaza de la Revolución” el 19 de julio, en medio del júbilo del pueblo nicaragüense que celebraba el derrocamiento de la dictadura de los Somoza. Las guerrilleras argentinas, Julia, Ana y Susana, llegaron en avión horas después, reuniéndose con sus compañeros por pura casualidad en las cercanías del Hospital Militar de Managua. 

Cuando se decidieron a acabar con Somoza Debayle, durante una conversación en Los Gauchos, los guerrilleros argentinos se dedicaron a prepararse militarmente y obtener información de inteligencia sobre los pasos del dictador. 

Tras huir de Nicaragua el 17 de julio de 1979, Somoza Debayle –quien se jactaba de comunicarse mejor en inglés que en español–, apenas tuvo tiempo para permanecer en Miami varias horas antes que el ex Presidente Jimmy Carter le hiciera saber que era non grato en ese país. Inició así un peregrinaje que lo llevó a Panamá y finalmente a Paraguay, donde el dictador Alfredo Stroessner le ofreció asilo político. 
 

SOMOZA CAMBIO DE DOMICILIO 

Según el relato que los guerrilleros hicieron a Flakoll y Alegría, el “Capitán Santiago” estableció las máximas de la operación: “entrar sin levantar sospechas”, “hacer el trabajo sin que te agarren” y “salir sin dejar huella”. 

Las dos últimas no le fue posible cumplirlas. 

“Ramón”, seudónimo de Enrique Gorriarán Merlo, decidió que los integrantes del comando serían además de él: Julia, Santiago, Susana, Armando y Ana. Julia estaba embarazada de Ramón y así formó parte de la operación. Osvaldo era el séptimo miembro del grupo. 

Se dedicaron a obtener documentación falsa que les permitiera entrar a Paraguay sin levantar sospechas, introducir las armas necesarias para la operación y a especializarse en técnicas conspirativas. (Aprender a arreglar encuentros clandestinos, pasar información y órdenes bajo secreto, detectar la vigilancia y escaparse de ella sin levantar la más mínima sospecha, entre otras técnicas). 

Establecieron Colombia como centro de entrenamiento, preparándose cada uno de ellos en el uso de la bazuka. De inmediato, procedieron a localizar a Somoza en el Paraguay. 

Averiguaron en recortes periodísticos de la época que “Somoza vivía en la Avenida Marisca López en Asunción y que cada vez que aparecía en la ciudad en un limosina con chofer, lo acompañaba invariablemente un Ford Falcon rojo con cuatro guardaespaldas adentro”. 

Sin embargo, después confirmaron que Somoza había cambiado de domicilio. Decidieron llamar “Eduardo” a Somoza, después que Susana y Francisco dieran –tras seis días de exploración–, con la casa del dictador en Asunción, capital del Paraguay. 

Después que reubicaron la residencia de Somoza en la Avenida España, para los primeros días de julio de 1980, habían logrado establecer un sistema de vigilancia de la residencia, anotar los datos de las matrículas de los vehículos que usaba Somoza y establecer el principal problema de la operación: Somoza tenía una rutina completamente irregular. 
 

COMPRAN KIOSKO DE REVISTAS PARA CHEQUEO 

Somoza, quien vivía entonces con su amante Dinorah Sampson, tenía a su disposición dos limosinas Mercedes Benz (una blanca y otra azul), un Falcon rojo (para sus guardaespaldas) y un Cherokee Chief, de uso general. 

Ramón narró a Alegría y Flakoll que la avenida donde vivía Somoza era muy transitada, no había puestos naturales de observación, por lo que los chequeos tuvieron que efectuarse desde un supermercado, dos estaciones de servicio y un recorrido a pie de diez cuadras y de 45 minutos de duración. 

Mientras los guerrilleros dirigidos por Ramón establecían el cerco de vigilancia alrededor de Somoza, otro grupo integrado por los guerrilleros Pedro, Francisco y Osvaldo, se encargaban de trasladar el buzón de armas desde la frontera argentina, el cual después fue embuzonado en casas de seguridad utilizadas por los guerrilleros. 

El armamento para la operación incluía una bazuka, un M-16, un Ingram, entre otros, que supuestamente habían sido comprados por los guerrilleros en el mercado negro de armas del Paraguay y embuzonado cerca de la frontera del lado argentino. 

Después de cuarenta días de intentar ver a Somoza, Armando logra avistarlo casualmente el 22 de julio de 1980. Como se tenía problemas con el “chequeo del objetivo” Osvaldo ideó comprar un kiosco de venta de revistas a 250 metros de la casa de Somoza, desde donde se mejoró la observación. Allí, Osvaldo vendía revistas pornográficas a los policías con quienes hizo amistad sin que sospecharan de él en lo absoluto. 

Antes de que Armando viera a Somoza el 22 de julio, habían visto el Mercedes blanco de Somoza y el Falcon rojo de sus guardaespaldas en varios restaurantes de lujo en Asunción, por lo que estudiaron la posibilidad de efectuar el atentado en dichos lugares. También pensaron alquilar un camión para vender verduras sobre la Avenida España y esconder en el mismo las armas hasta que apareciera el dictador. 

Sin embargo, posteriormente descubrieron una entrada trasera a la casa de Somoza por donde también salía su caravana. Pero el 21 de agosto de 1980, Osvaldo no volvió a ver salir a Somoza de su casa desde su puesto de observación en el kiosco de revistas. 
 

EN LAS NARICES DEL EJERCITO PARAGUAYO 

Cuando el grupo de guerrilleros se dio cuenta que los movimientos de Somoza eran caprichosos por completo, descubrieron que uno de los pocos movimientos previsibles era que “siempre salía de su casa en el Mercedes Benz, continuaba recto por la Avenida España, en vez de doblar a un lado o al otro, en la intersección donde estaban los semáforos”, narraron los guerrilleros a Alegría y Flakoll. 

Luego averiguaron que dos de las casas ubicadas sobre la Avenida estaban en alquiler y rentaron una de ellas con la estratagema de que era para Julio Iglesias, quien en su último disco había dedicado tres canciones al Paraguay. De ese modo habían logrado establecer una base operativa sobre la ruta del dictador, rentada por tres meses a $4,500 dólares. 

Pero la Avenida España era un nido de víboras, según explicó Ramón a Claribel Alegría y Bud Flakoll: “A 400 metros estaba el Estado Mayor del Ejército, a 300 metros la Embajada Norteamericana. Enfrente de la casa de Stroessner había una custodia de seguridad permanente. Tuvimos que cuidar mucho de cada uno de nuestros movimientos para no despertar la más mínima sospecha”. 
 

SOMOZA REAPARECE EN ASUNCION 

Después de 21 días de ausencia, Somoza reapareció en su Mercedes Benz azul, escoltado una vez más por el Falcon rojo. Era el 10 de septiembre de 1980. 

Los guerrilleros entonces decidieron los últimos detalles: compraron una camioneta Chevrolet para la retirada –la cual no encendía bien cuando estaba fría–, que permitía tener un amplio campo de fuego para quien iría en la tina. 

Y para la mañana del 15 de septiembre, cada uno de los guerrilleros estaba listo con sus respectivas armas: Armando con un Fal; Ramón con un rifle M-16 y 30 balas en el cargador, más una pistola Browning 9 milímetros. El arma del Capitán Santiago era un RPG-2, la bazuka. 

Según relataron los guerrilleros al matrimonio Flakoll y Alegría, la señal de Osvaldo al ver la caravana de Somoza sería decir el color del auto en que vendría el dictador, vía walkie-talkie. Luego, cada uno de los guerrilleros tendrían que salir de la “Casa de Julio Iglesias” y apostarse en sus respectivos lugares en un lapso de veinte segundos. 
 

LLEGO LA "HORA CERO" 

El miércoles 17 de septiembre de 1980, después de arreglar el problema de comunicación de los walkie-talkie, ensayar la emboscada a Somoza y acordar encender la camioneta cada hora para que funcionara al momento del escape, los guerrilleros estaban en disposición de avanzar a sus posiciones en un lapso de trece segundos, desde el interior de la “casa de Julio Iglesias”. 

La “Hora Cero” llegó a las 10:35 de la mañana del 17 de septiembre de 1980, cuando Osvaldo divisó su caravana desde el kiosco de revistas y transmitió la señal convenida a los guerrilleros a través de los radio-comunicadores. 

— “¡Blanco! ¡Blanco!”, dijo. 

“Julio César Gallardo, antiguo chofer y guardaespaldas de Somoza, manejaba el Mercedes. Atrás, junto al ex dictador iba Joseph Bainitin, su asesor económico de nacionalidad norteamericana”, narran Alegría y Flakoll. 

De acuerdo al plan convenido, Ramón se apostó con su M-16 en el jardín de la “casa de Julio Iglesias”, mientras Armando salió con la camioneta Cherokee al borde de la acera para estar listo a interceptar la caravana de Somoza. El Mercedes Benz de Somoza estaba a unos cien metros detenido por el semáforo en rojo, detrás de unos seis vehículos. 

Cuando el semáforo dio luz verde, Armando calculó el tiempo para dejar pasar unos tres vehículos e interceptar el Mercedes, mientras Ramón esperaba para dar la señal de salir a Santiago con la bazuka. 

En ese momento, ya no había marcha atrás.
 

FALLO PRIMER BAZUKAZO 

Armando irrumpió en la calle con la Cherokee haciendo frenar una Volkswagen Combi. “El Mercedes de Somoza frenó. Ramón escuchó un ruido detrás suyo, se volvió y vio a Santiago luchando con la bazuka. Pensó que se había deslizado, que se había caído; giró sobre sus talones, levantó el M-16 a la altura del hombro y empezó a disparar”, narran Alegría y Flakoll. 

El plan inicial señalaba que Santiago dispararía la bazuka primero por si el Mercedes era blindado, pero se le atoró el proyectil y Ramón tuvo que abrir fuego. 

Al fallar el primer tiro de la bazuka, Santiago se arrodilló, sacó el proyectil defectuoso y la volvió a cargar, se puso de pie, tomó puntería de nuevo, pero no disparó. 

Según el relato de Claribel Alegría y Bud Flakoll, después de la primer ráfaga de M-16, “la limosina de Somoza con el chofer ya muerto, se había ido a la deriva hacia la casa operativa, deteniéndose junto a la cuneta, frente a Ramón, quien metódicamente seguía disparándole al asiento trasero. La limosina no era blindada y cada uno de los tiros entró a través de los cristales rotos de la ventanilla de atrás. Ramón estaba tan cerca del Mercedes que un proyectil de bazuka en ese momento lo hubiera matado”. 

Según Ramón, en los siguientes instantes, la custodia de Somoza comenzó a disparar, hasta que le dio la señal a Santiago para que disparara la bazuka. 

“La explosión fue impresionante. (El techo y una puerta delantera del Mercedes volaron en pedazos) Pudimos ver el auto totalmente destrozado y la custodia escondida detrás de un murito de la casa de al lado. Ya no tiraban más”, recordó Ramón. 

Un testigo, el doctor Julio César Troche dijo minutos después al diario paraguayo ABC, que “escuchamos una fortísima explosión que hizo temblar toda nuestra casa y nosotros aún no queríamos mirar por el riesgo de ser alcanzados por una de las ráfagas que el sujeto enmascarado de la Chevrolet azul, a quien a cada momento se la caía la capucha, repartía a diestra y siniestra. Tras la explosión siguió nuevamente el tiroteo. Después vino el silencio”. 

El Mercedes Benz quedó destrozado, los trozos del cadáver del chofer de Somoza quedaron en el pavimento a treinta metros, mientras Somoza y Bainitin quedaron muertos en el asiento de atrás. 

Armando, Ramón, Osvaldo y Santiago, huyeron en la camioneta Chevrolet azul, pero a pocas cuadras tuvieron que abandonarla, pues no caminó más. Interceptaron un Mitsubishi-Lancer placas 61915 sobre la calle América, según relató su dueño Julio Eduardo Carbone, al ABC. 

La radio comenzó a dar la noticia: “Le dispararon una bomba a un Mercedes Blanco”. Quince minutos después estaba identificada la víctima: Anastasio Somoza Debayle. 

Mientras, los guerrilleros huían por rutas alternas. Todos, menos el Capitán Santiago. 

¿autor intelectual?



  19 DE JULIO DEL 2001 / La Prensa

El “ajusticiamiento” de Somoza 

    Ya en el poder, el Frente sandinista hizo varios envíos de armas a Colombia, tanto para el M-19 como para las FARC. “Se trataba de fusilería y armamento de infantería, mucho RPG”, asegura Massetti. Guerrilleros de ese país también se entrenaron en Nicaragua, en una escuela cerca de la Laguna de Xiloá 
 
Según Jorge Massetti, fue Borge quien aprobó la operación, avalada además por la Dirección Nacional del FSLN, integrada por los nueve comandantes de la revolución sandinista. 

El entrenamiento de los guerrilleros argentinos que participaron en la operación contra Somoza se realizó en una quinta ubicada en el kilómetro ocho y medio de la Carretera Sur, donde después funcionó el “Taller Alvarado”, que servía de cobertura para el embuzonamiento de armamento, dice Massetti. 

Él profundiza sobre el papel de la inteligencia cubana en la revolución sandinista. 

— Jorge, al producirse la división política interna por diferencias ideológicas y de liderazgo en el grupo de guerrilleros argentinos que había sido incorporado a la Dirección Quinta de la Seguridad del Estado, ¿quiénes se quedan en Nicaragua y quiénes se van a Paraguay para participar en la operación contra Somoza? 

Un grupo se incorpora efectivamente a la operación de Somoza. Entre ellos está “El Gordo” Sánchez. En cambio, “El Vasco Manuel” no participa directamente, pero es el que hace la primera exploración para ubicar el lugar donde vive Somoza en Asunción. Sí, participa el “Capitán Santiago” (Hugo Irurzún), quien muere en la operación, junto a otros seis compañeros que pasaron por la escuela del Taller Alvarado (entre ellos Enrique Gorriarán Merlo, que ya ha participado en la operación contra el “Comandante Bravo”). Yo me fui antes de la operación contra Somoza. 

Sin embargo, estuvimos al tanto de la operación contra Somoza porque cuando nos concentran en la casa donde funcionó después el “Taller Alvarado”, hay un grupo que sabemos que es para hacer la operación con Somoza. Al irme, yo me mantengo al tanto por medio de un contacto lateral con Renán Montero. 

Habría que decir, incluso, que inicialmente el objetivo era “El Chigüín” y no Somoza (Debayle). Lo que pasa es que con “El Chigüín” la operación era mucho más difícil porque había que hacerla en Estados Unidos. Entonces, al ser ubicado Somoza en el Paraguay se decide por Somoza. 

Es sabido que las armas llegan por valija diplomática al Paraguay, todos los recursos son de la inteligencia sandinista. Tomás Borge, como ministro del Interior, es quien autoriza la operación contra Somoza. Ya en ese momento Lenín Cerna es jefe de la Dirección General de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior, o sea, que Lenín Cerna está muy vinculado a esta operación. 

“Yo recuerdo que para esta operación, como yo había hecho los cursos de métodos conspirativos, me mandan a hacer un curso de piloto de avioneta en Los Brasiles, a una escuela privada de cursos para fumigación, y recuerdo que quien me daba el dinero para pagar esos cursos era directamente Lenín Cerna”. 

— Cuando se da el bazukazo contra Somoza, estás en México… ¿Cómo te enteraste de la participación de tus compañeros argentinos en la operación? 

Me enteré por medio de los periódicos, a los tres días identifican al “Capitán Santiago”, de modo que nos damos cuenta de que, efectivamente, eran ellos (los argentinos bajo el mando de Gorriarán Merlo), y también identifican a una mujer del comando. Siempre quedó la duda de qué había pasado allí, porque a Santiago lo identifican muy rápido, y si bien sus características físicas llaman la atención en Paraguay, no era para que lo hubieran identificado tan rápidamente. Todo el equipo que participa en esta operación está en la casa del “Taller Alvarado”, todos se entrenan allí y les preparan la documentación”. 

— ¿Qué tipo de entrenamiento y preparación habrían recibido los miembros del comando? 

Se recibe un entrenamiento básico: “Primero, de métodos conspirativos que es una formación de una suerte de agente clandestino. Es decir, planes para controlar chequeo, realización a su vez de chequeo a terceros, planes para ubicar objetivos, comunicaciones, buzones, pases rápidos, carga y descarga, escondrijos, también se les entrenó en tiro. A “Santiago” se le puso a tirar muchos lanzacohetes RPG–7 y RPG–2 para que no fallara en eso”. 

— ¿Por qué estás en México cuando se da esta operación? 

Porque estaba buscando contacto con el EGP de Guatemala para irme a pelear allá, había obtenido el contacto a través de la Embajada cubana, y el EGP me había planteado el traslado a México, ya que por esa vía entraríamos. 

La inteligencia cubana en Nicaragua 

— ¿Cómo podríamos definir el papel de la inteligencia cubana en Nicaragua? 

Teniendo en cuenta quién era Renán Montero, y además quiénes eran los asesores, la Dirección General de la Seguridad del Estado cubano es la que hace a la Dirección General de la Seguridad del Estado Sandinista. Sus oficiales son formados en Cuba, además, que todos los altos jefes cuentan con asesoría cubana y también algunos oficiales del MINT son entrenados en Bulgaria y Alemania Democrática. Pero incluso, estos vínculos con Bulgaria y Alemania Democrática se consiguen también a través de Cuba. Recordemos que es Cuba la que tiene el vínculo más estrecho con el mundo socialista. 

— ¿Cómo se desarrollaba la relación de los sandinistas con los grupos guerrilleros latinoamericanos? 

Allí también se daba una duplicidad parecida a la que se da en Cuba. Es decir, a cargo de la relación política con estos grupos está el Departamento de Relaciones Internacionales (DRI). En Cuba, por ejemplo, la relación política con los movimientos guerrilleros latinoamericanos la llevaba el Departamento de América, que dependía del Partido Comunista cubano. El jefe del Departamento de América era Manuel Piñeiro. En general, los entrenamientos a la guerrilla latinoamericana se realizaban en Cuba más que en Nicaragua”. 

— ¿Qué grupos guerrilleros son los más beneficiados por el FSLN? 

Hay relación con todos los grupos guatemaltecos, salvadoreños, con las FARC, el M-19 y el ELN de Colombia, con el ERP y los montoneros de Argentina, yo diría que con casi todos los grupos guerrilleros latinoamericanos. No me consta que existiera relación con Sendero Luminoso, pero había lazos muy estrechos con el MRTA (Movimiento Revolucionario Túpac Amaru), incluso el MRTA colabora con la Dirección Quinta de la Seguridad del Estado: con documentación para operar, informes de situación operativa y tráfico de armamentos. Hacia Colombia se hicieron varios envíos de armas tanto para el M-19 como para las FARC. Se trataba de fusilería y armamento de infantería, muchos RPG. Hubo entrenamientos en Nicaragua, había una escuela, por ejemplo, que tenía las tropas especiales cerca de la Laguna de Xiloá. Pero en general, el entrenamiento más a fondo se daba en Cuba. Llegaban a Nicaragua como brigadistas a los cortes de café, y desde allá tomaban un vuelo regular para La Habana, donde no había control de documentación ni nada para ellos. 

— Lógicamente, los sandinistas proveían de documentación --pasaportes nicaragüenses-- a la guerrilla latinoamericana. 

Efectivamente, ahí se dio lo que después se llamó “la piñata de los pasaportes”. Nicaragua, incluso, facilitó nacionalidad. Si ves, por ejemplo, los vascos que estaban al frente del buzón de Santa Rosa estaban todos con documentación otorgada por el gobierno sandinista nicaragüense. Igualmente se le dio facilidades a la gente de ETA, la cual colaboró mucho con la Dirección Quinta, sobre todo en documentación y cursos para la fabricación de explosivos, además de haber participado activamente: uno de los primeros atentados a Edén Pastora lo intenta hacer en San José, Costa Rica, un etarra al que llamaban “El Pistolas”. Ese atentado fracasó. Fracasa después otro que le monta uno que estaba como diplomático en Costa Rica. Y después, fracasó el de La Penca, donde Edén sale herido y mueren cinco periodistas”. 

MASSETTI Y "BARBARROJA" 

- Jorge Massetti, de origen argentino, es hijo de Ricardo Massetti, un guerrillero y periodista argentino que tuvo una profunda amistad con el “Che” Guevara. Massetti padre, fundador de Prensa Latina, murió en Santa Argentina, como jefe de una columna guerrillera, en 1964. 

- Cuando su padre murió, Jorge tenía nueve años y residía en Cuba, donde su padre había entablado amistad con el “Che” Guevara y Fidel Castro, al dar cobertura periodística al triunfo de la revolución cubana, en la Sierra Maestra, incluso. 

- Fue Manuel Piñeiro, alias “Barbarroja”, quien dio a Massetti la noticia de la muerte de su padre y luego se ocuparía de su educación, así como se ocupaba de la de los otros hijos de guerrilleros muertos en América Latina. 

- Piñeiro fue jefe del Departamento de América e introdujo a Massetti en los trabajos de inteligencia que se desarrollaban en el mismo, era, además, encargado de las relaciones políticas con las guerrillas latinoamericanas. Es en este contexto que Massetti es preparado militarmente en Cuba, y luego viajó a Nicaragua como parte de un grupo de seis guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), en mayo de 1979, para luchar junto a los guerrilleros argentinos, pero siempre vinculado al Departamento de América. 

- Más tarde, al romper con los servicios cubanos en 1989, cuando es fusilado su suegro Antonio de la Guardia, se dedica a escribir sus memorias en el libro “El furor y el delirio”, y a ejercer el periodismo. A la vez, su esposa, Ileana de la Guardia, escribirá un libro sobre la vida de su padre, titulado “El nombre de mi padre”.
 
 

MARTES 19 DE SEPTIEMBRE DEL 2000 / La Prensa
Comando guerrillero tuvo desenlace fatal 

    Quedaron marcados por una cruz trágica. Tres de ellos murieron: Hugo Irurzún, Roberto Sánchez Nadal y “Susana”, mientras “Ramón”, Enrique Gorriarán Merlo, está condenado a cadena perpetua en una prisión argentina de máxima seguridad 
 Sólo tres están libres, pero viven virtuamente en la clandestinidad, ocultos en el anonimato 

Primer plano del Mercedes Benz con el techo desintegrado y las dos puertas delanteras destruidas. LAPRENSA/HOYEXTRA del 17 de Septiembre de 1980.
Eduardo Marenco 
SEGUNDA ENTREGA.- Veinte años después del atentado, el destino de los guerrilleros del comando que puso fin a la vida del dictador Anastasio Somoza Debayle, está marcado por la tragedia. Tres de ellos están muertos, uno en la cárcel y, tres más se ocultan en el anonimato. Para estos últimos, la fuga aún no termina. 

Después del bazukazo mortal, registrado a las 10:35 de la mañana del 17 de septiembre de 1980, en Asunción Paraguay, “Santiago”, “Armando” y “Ramón” huyeron despavoridos en la vieja camioneta Chevrolet sin placas, a la cual no pudieron borrarle el número del chasis para dificultar su identificación. 

Pero a los treinta metros la camioneta se negó a caminar y tuvieron que bajar rápidamente, detener un Mitsubishi Lancer y arrebatárselo a su dueño. Casi no cabían en el vehículo. 

Cerca del cementerio de Asunción hicieron la primera parada, para recoger un vehículo escondido. Allí se bajó “Santiago” (Hugo Irurzún), a la espera de “Osvaldo”, quien llegaría a ese punto de reunión tras abandonar el kiosko de revistas desde donde anunció al comando la llegada del Mercedes blanco de Somoza. 

De acuerdo a los testimonios de los miembros del comando que quedaron con vida, recogidos en el libro “Somoza: Expediente cerrado”, los guerrilleros “Osvaldo” y “Santiago” se reunieron y viajaron juntos hasta Italramada, zona fronteriza del Paraguay, donde se despidieron. De ahí huyó “Osvaldo”, en una lanchita rumbo a Argentina. 

La segunda parada del Mitsubishi fue para dejar a “Ramón” (Enrique Gorriarán Merlo) a una cuadra de un hotel donde lo esperaba “Julia”. En tanto “Susana” se encontró con “Armando” (Roberto Sánchez Nadal) en el estacionamiento de un centro comercial. 

AUTORIDADES PARAGUAYAS IDENTIFICAN AL "CAPITAN SANTIAGO" 

A fines de agosto, antes del operativo, “Ana” salió del Paraguay rumbo a Río de Janeiro y regresó por vía aérea el 18 de septiembre, un día después del atentado, para encontrarse con “Santiago”, de acuerdo a lo planificado. Sin embargo, en Asunción se enteró que “Santiago” estaba plenamente identificado diez horas después del atentado, es decir desde las ocho de la noche del día anterior. 

“Yo sabía que él estaba en peligro. Pese a todos los planes que habíamos hecho, nunca se nos ocurrió que al otro día iba a estar él tan quemado”, recordó “Ana, durante la conversación con Claribel Alegría y Bud Flakoll, autores del libro testimonial. 

El “capitán Santiago” era alto y de barba rojiza, fácilmente identificable en Paraguay, donde el ciudadano típico es bajo y de rasgos indígenas. 

Cerca de las diez de la noche del 18 de septiembre, “Ana” escuchó en la radio que en Lambaré (un residencial), las autoridades paraguayas se habían enfrentado a tiros con “Santiago” y lo habían abatido de quince disparos. La guerrillera quedó conmovida. 

“Lo describen a él, describen cómo estaba vestido, filman la casa y muestran los sillones donde estaban escondidas las armas, el pasaporte uruguayo, los cuatro mil dólares y los sellos con que yo iba a arreglar el pasaporte de Santiago”, refiere “Ana”. 

“Santiago” fue acribillado en la casa de seguridad del comando guerrillero, después que volviera a la misma. Nadie ha logrado explicar porqué todavía permaneció ahí durante la noche del día siguiente. 

Lo identificaron: Hugo Irurzún, del Ejército Guerrillero de los Pobres (ERP). Había también un identikit bastante exacto de “Julia”, pero la Policía argentina se equivocó y la identificó como a Silvia Mercedes Hodgers, una ex militante del ERP que vivía en México en ese momento. 

STROESSNER EMPRENDIO FEROZ CACERIA 

Los identikis fueron publicados en los periódicos locales, ofreciendo una recompensa de cuatro millones de guaraníes a quien diera información sobre ellos, una cantidad inimaginable para ese entonces. 

Alegría y Flakoll recuerdan en su libro testimonial, que “Susana y Armando pronto se dieron cuenta de que el presidente Stroessner había lanzado la mayor caza de hombres en la historia de Paraguay. Cerró totalmente las fronteras del país como un barón feudal que le echa candado a las puertas de su castillo, para que nadie entrara o saliera”. 

Sin embargo, poco después lograron atravesar la frontera con Argentina. Luego, accidentalmente, “Susana” y “Armando” (Roberto Sánchez Nadal), se reunieron con “Osvaldo” en el mismo avión a Madrid, quien se sentó cuatro asientos adelante de ellos. 

Mientras tanto, a “Julia” y “Ramón” (Enrique Gorriarán Merlo) les registraron el auto y tuvieron que pasar por tres retenes diferentes y se quedaron en un poblado cerca de la frontera con Brasil, mientras la misma era abierta semanas después. Por su parte, “Ana” también huyó a Brasil y luego se reunió en Madrid con los demás. 

“Julia”, plenamente identificada por la Policía, se salvó por un pelo. 

Veinte años después de aquella acción guerrillera, “Ana”, “Julia” y “Osvaldo” viven bajo el anonimato (una manera de seguir huyendo), y “Ramón” permanece encarcelado. 

Según Claribel Alegría, “Susana” también murió en el ataque a La Tablada, junto a “Armando”. 

POLICIA PARAGUAYA DENUNCIO "CONEXION NICARAGUA" 

Según el entonces Jefe de Investigaciones de la Policía del Paraguay, Pastor Coronel, las armas utilizadas en el atentado al general Anastasio Somoza Debayle provenían de Nicaragua y los guerrilleros habían sido entrenados en nuestro país. Sin embargo en ese entonces, oficialmente, el gobierno de Nicaragua rechazó cualquier involucramiento o nexo con el comando que perpetró la muerte de Anastasio Somoza Debayle. 

En una entrevista con el diario “Hoy”, Pastor Coronel sostuvo esta tesis. 

Hoy: ¿Usted dice que los autores morales del atentado serían los sandinistas? 

Pastor Coronel: “Que este hombre (Hugo Irurzún) vino de Nicaragua ya lo sabemos; que las armas vinieron de Nicaragua ya lo sabemos. Es de suponer que de allí vino todo para que esto se llevara a cabo”. 

¿LUCHA POR LA HERENCIA DE SOMOZA DEBAYLE 

Desde el 19 de septiembre de 1980, los diarios paraguayos comenzaron a informar de la batalla legal que se avecinaba entre Dinorah Sampson y los hijos de Somoza Debayle por la herencia del dictador. 

Somoza había comprado más de 16,000 hectáreas de tierras en Paraguay, hacía negocios en ese país por medio de la sociedad anónima “Inversora Paraguaya S.R.L.” y tenía bienes transferidos a dos compañías: el Gran Caimán y Spectre Limited, con sede en Las Bahamas. 

Su capital se calculaba entonces en unos 80 millones de dólares. 

Somoza tenía planeado iniciar el cultivo del algodón en Paraguay, usando un sistema de irrigación artificial. 

También con este artículo: 

“Ramón” está condenado a cadena perpetua. 

“Armando” murió en el asalto a “La Tablada”. 


 
 
 
 
 

MARTES 19 DE SEPTIEMBRE DEL 2000 /  La Prensa

“Ramón” está condenado a cadena perpetua 

    En los años ochenta, Gorriarán Merlo vivió en Managua, vinculado a los órganos de inteligencia sandinistas, que jefeaba el Coronel cubano Renán Montero, teniendo como domicilio fijo una casa en Villa Fontana, cerca de la rotonda General Omar Torrijos Herrera, a pocos metros del domicilio de Jacinto Suárez, ex jefe de inteligencia y actual diputado del Parlamento Centroamericano (Parlacén) 

Vista del interior del Mercedes Benz de Somoza. El manubrio quedó totalmente desbaratado. (Derecha) Enrique Gorriarán Merlo. LAPRENSA/ARCHIVO.

   Eduardo Marenco 
 Veinte años después de comandar el atentado a Somoza, el ex guerrillero argentino Enrique Gorriarán Merlo, se encuentra condenado a cadena perpetua en su país natal, acusado de dirigir el asalto al cuartel militar “La Tablada”, en la capital argentina, que dejó un saldo de 39 muertos, la mayoría de ellos combatientes. 

El asalto al cuartel “La Tablada”, en Buenos Aires, fue realizado por el grupo guerrillero “Movimiento Todos por la Patria” (MTP), en enero de 1989, durante los últimos días de la presidencia de Raúl Alfonsín. 

En dicho asalto –entre otros— murieron “Susana” y “Armando” (Ver nota aparte), dos guerrilleros argentinos que participaron en el atentado al dictador Anastasio Somoza Debayle, perpetrado 20 años atrás en la capital paraguaya. 

Gorriarán Merlo, de origen argentino, nació el 19 de octubre de 1941 en San Nicolás, una de las últimas provincias de Buenos Aires. Estudió Ciencias Económicas y llegó a ser miembro de la dirección del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). 

En 1971 cayó preso, siendo confinado hasta la Patagonia en el penal de Rawson. Al salir en libertad, pasó a la clandestinidad y se unió a la guerrilla en Tucumán, en la Compañía de Monte “Ramón Rosa Jiménez”, donde la mayoría fueron exterminados por el ejército argentino. 

Después viajó a Nicaragua, donde se integró al Frente Sur. Posteriormente se integró a las fuerzas armadas y de inteligencia, donde entre otras acciones, participó en la ejecución del “Comandante Bravo”, Pablo Emilio Salázar, en Honduras. “Bravo” era el principal lugarteniente de Somoza. 

En los ochenta fundó el Movimiento Todos por la Patria (MTP), que intentó tomar por asalto el cuartel militar “La Tablada”. Murieron 39 personas, siendo ejecutados varios guerrilleros por miembros del ejército argentino. 

El 28 de octubre de 1995, mientras permanecía residiendo en México, la inteligencia argentina lo detectó y lo detuvo en Tepostlán, México. Fue extraditado a Argentina y guarda prisión desde entonces, condenado a cadena perpetua por el asalto a “La Tablada”. 

En los años ochenta, Gorriarán Merlo vivió en Managua, vinculado a los órganos de inteligencia sandinistas, que jefeaba el Coronel cubano Renán Montero, teniendo como domicilio fijo una casa en Villa Fontana, cerca de la rotonda General Omar Torrijos Herrera, a pocos metros del domicilio de Jacinto Suárez, ex jefe de inteligencia y actual diputado del Parlamento Centroamericano (Parlacén). 

MENSAJE DE SOLIDARIDAD DE DANIEL ORTEGA 

De acuerdo a testigos presenciales, Gorriarán Merlo permanece recluido bajo un sistema de máximo cuidado, que lo mantiene aislado de los otros prisioneros, en una celda donde dispone de ciertas condiciones y un pequeño patio para caminar. Entre otras cosas mantiene una biblioteca, donde conserva libros como “El Capital”, de Carlos Marx. 

Desde su detención y condena, el Secretario General del FSLN, Daniel Ortega, abogó ante el gobierno argentino por la libertad de Gorriarán Merlo, bajo la figura de una amnistía política. 

En la actualidad, Gorriarán Merlo y el resto de trece reos de “La Tablada”, reanudaron una huelga de hambre la semana pasada demandando que el Congreso argentino apruebe una ley que admita un recurso de revisión del proceso judicial que los condenó a cadena perpetua hace once años, lo cual les permitiría alcanzar la libertad. 

Gorriarán Merlo no sería beneficiado por el proyecto de ley presentado por el diputado aliancista Rafael Torres Molina, según reportes del diario El Clarín de Argentina. Los favorecidos serían: Miguel Aguirre, Alberto Díaz, Roberto Felicetti, Isabel Fernández de Mesutti, José Moreyra, Carlos Motto, Sergio Paz, Néstor Rodríguez y Claudio Veiga. 

Asimismo, el sacerdote Juan Antonio Puigjané, quien cumple una condena de veinte años y actualmente sufre prisión domiciliaria, y los hermanos Ramos, que cumplen su pena en España por tener nacionalidad española. 

Los reos de “La Tablada” ya habían protagonizado este año una primera huelga de hambre de 46 días, entre el 29 de mayo y el 13 de julio, la cual suspendieron luego que un grupo de legisladores se comprometieran a discutir el proyecto ley en el Congreso argentino. 

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA), ha insistido ante el gobierno argentino que los reos tienen derecho a una instancia de apelación del juicio por el que fueron condenados, en octubre de 1989. 

De aprobarse la Ley en el Congreso, los presos dejarían de ser condenados para convertirse en procesados con 11 años de proceso y esto permitiría su excarcelación. Así estarían incluidos en el “2x1”, régimen que considera cada año de prisión durante el proceso como el equivalente a dos años de condena cumplida, explican los reportes de El Clarín.

El martes 12 de septiembre pasado, los familiares de los reos se reunieron con el secretario privado del presidente Fernando de la Rúa, para reiterar su reclamo por la nueva ley que permita a los acusados una revisión de sus condenas. 

De la Rúa fue uno de los impulsores de la “Ley de Defensa de la Democracia”, la cual fue aplicada a los condenados de “La Tablada”, sin derecho a apelación. 
 

MARTES 19 DE SEPTIEMBRE DEL 2000 /  La Prensa
“Armando” murió en el asalto a “La Tablada” 

    Sánchez Nadal, nacido en Francia, fue miembro de una generación que vivió “la efervescencia de boinas negras y estrellas rojas”, recuerda su hermana, Aurora Sánchez Nadal, periodista del extinto diario “Barricada” 
 De Francia partió a Nicaragua a apoyar la revolución sandinista porque el FSLN había pedido ayuda a revolucionarios de otros países. Fue guerrillero del Frente Sur y después uno de los fundadores de la Policía Sandinista 

el Che Gordo, Roberto Sánchez Nadal.
  Eduardo Marenco 
 Roberto “El Gordo” Sánchez Nadal, quien usó el seudónimo “Armando” durante la conspiración para matar al dictador Anastasio Somoza Debayle, murió nueve años después en enero de 1989, durante el fallido asalto al cuartel militar “La Tablada”, ubicado en Buenos Aires. 

“Armando” fue el encargado de bloquear, con la vieja camioneta Chevrolet, el paso del Mercedes Benz blanco de Somoza para que “Ramón” y “Santiago” atacaran la caravana con la ametralladora M-16 y una bazuka, respectivamente. 

Sánchez Nadal, nacido en Francia, fue miembro de una generación que vivió “la efervescencia de boinas negras y estrellas rojas”, recuerda su hermana, Aurora Sánchez Nadal, periodista del extinto diario “Barricada”. 

“Llegó un momento que en Argentina fue una moda usar barbas, boinas y estrellas. Después se dieron cuenta que la moda les costaba la vida”, comenta. 

“Armando” ingresó a la guerrilla a principios de los setenta, cuando los movimientos guerrilleros en América Latina se reprodujeron bajo la influencia de la revolución cubana, la vida y martirio del Che Guevara y las ideas de su libro “Guerra de Guerrillas”. 

Sánchez Nadal se vinculó al Ejército Guerrillero del Pueblo (ERP), el brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), de Argentina, y fue encarcelado en el país sudamericano durante tres años y medio. 

SE DESPIDIO EN 1988 

“El era radical. Le golpeó la miseria del norte de Argentina donde trabajaba de camionero, conoció la niñez prostituida y los infantes cuya última gota de leche que tomaron fue de la teta de la madre porque no pudieron probarla más. Ingresó al ERP sin pasar antes por ningún adoctrinamiento ideológico”, dice Sánchez Nadal. 

Al ser encarcelado fue “torturado salvajemente”por las autoridades argentinas. 

Después de tres años y medio de encarcelamiento, fue liberado a solicitud del gobierno francés que reclamaba al gobierno argentino la desaparición de tres monjas francesas. 

“El gobierno argentino no les podía dar las monjas porque estaban muertas. De manera que los dos gobiernos acordaron liberar a cuatro presos vinculados a Francia. Mi hermano nació en Francia y mi mamá era francesa. El gobierno los atendió muy bien, les dio todo lo que necesitaban, pero él me decía a mí que no moriría de viejo mirando televisor a colores”. 

De Francia partió a Nicaragua a apoyar la revolución sandinista porque el FSLN había pedido ayuda a revolucionarios de otros países. Fue guerrillero del Frente Sur y después uno de los fundadores de la Policía Sandinista. 

NO SE VANAGLORIABA 

Aquel septiembre de 1980 será inolvidable para Aurora Sánchez. 

“Me encontraba en Barcelona cuando se escuchó por la radio que habían ajusticiado a Somoza. Yo no sabía quiénes estaban allí pero me alteré y me alteré más al día siguiente, cuando dijeron que estaban involucrados argentinos”, refiere. 

“Después lo vi en Nicaragua a donde solía regresar por sus amistades sandinistas. No le gustaba hablar de lo de Somoza. Ni se vanagloriaba de ello. Me decía que era necesario hacerlo y punto. Me decía: “Tampoco lo hice por dinero”. La prueba está que murió como había vivido, sin nada, sin casa siquiera”. 

En agosto de 1988, fue la última vez que lo vio antes del asalto a “La Tablada” de enero de 1989. 

— “¿Cuándo nos volveremos a ver?”, le dijo. 

— “Vos sabés cómo es mi oficio. Puede ser la semana que viene, como nunca más. Lo único que te pido es que no hagás la locura de acarrear huesos míos en un avión, yo en avión viajo vivo”. 

“Ahora que posiblemente reconozcan sus restos, no sé que hacer con ellos”, se lamenta Sánchez. 

¿DONDE QUEDARON SUS CADAVERES? 

Aurora Sánchez perdió a su hijo y a su hermano durante el asalto al Cuartel “La Tablada” en enero de 1989. Su hijo, Iván Ruiz Sánchez, fue aprehendido durante el asalto y después fusilado, a los veinte años de edad. Sus restos fueron identificados hace pocas semanas, once años después. 

- “Para mí La Tablada fue una pesadilla y sigue siendo una pesadilla. Fue algo inexplicable, a mí se me llevó a mis dos hombres: a mi hermano y a mi hijo: La Tablada, aparte de ser la tumba para muchos, la cárcel para otros, fue una ilusión perdida”, dice Aurora Sánchez. 

- Ella describió el drama de su familia en el libro “Los Indalos: Viajeros a la eternidad”, publicado en agosto de 1998. 

- En la actualidad, los restos de su hermano están a punto de ser identificados, para lo cual viajó a Argentina a dar muestras de sangre para que los antropólogos identificaran el ADN. 

- “Mi hermano se reía de todo. Por eso puse en el libro que él disfruta ahora de las manos de la antropóloga cuando le acarician el fémur y la tibia. El se hubiera reído de eso. Era de esas personas que se comían la vida. Amaba Nicaragua”. 

- Mientras, en Buenos Aires, donde fue el cuartel militar La Tablada, se está construyendo un supermercado.
 
 

MIéRCOLES 20 DE SEPTIEMBRE DEL 2000 / La Prensa
Atentado a Somoza puso en aprietos a Carter

    Cinco días antes, el 12 de septiembre de 1980, el Presidente de Estados Unidos había asegurado al Congreso que el directorio sandinista no colaboraba ni apoyaba a terroristas. El bazukazo en Paraguay obligó a la Administración demócrata a redefinir la ayuda bilateral a Nicaragua, según documentos desclasificados en poder de LA PRENSA 

El Presidente Jimmy Carter se vio en apuros en septiembre de 1980, ya que cinco días atrás había certificado que las autoridades nicaragüenses no estaban involucradas en actos terroristas. LA PRENSA/ARCHIVO.

Eduardo Marenco 
 

TERCERA Y ULTIMA ENTREGA.- El 12 de septiembre de 1980, cinco días antes del atentado contra Anastasio Somoza Debayle en Asunción, el Presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, certificó al Congreso de su país que el gobierno de Nicaragua no se involucraba en “actividades terroristas”. 

La certificación presidencial permitió que el Congreso apoyara el desembolso de 45 millones de dólares en ayuda exterior a Nicaragua. 

Sin embargo, horas después del atentado a Somoza, llovieron reportes al Departamento de Estado de un posible involucramiento del directorio sandinista, provocando que los asesores de Carter le sugirieran al mandatario demócrata re-evaluar la certificación a Nicaragua. 

“El asesinato de Somoza ha hecho crecer las preguntas acerca de la necesidad de re-examinar la certificación del presidente del 12 de septiembre, de que Nicaragua no está envuelta en actividades de terrorismo”, dice un memorándum enviado por William Bowdler Asistente para Asuntos Interamericanos, al Secretario de Estado, Warren Christopher. 

El memo de Bowdler forma parte de un paquete de documentos del Departamento de Estado y de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), considerados “Secretos” y “Confidenciales”, a los cuales tuvo acceso LA PRENSA. Sin embargo, sobre el asesinato de Somoza Debayle solamente se han desclasificado dos. 

MEMO DE BOWDLER 

Un primer documento es el Memo de William G. Bowdler al Secretario de Estado, en el cual señala que “el asesinato de Somoza ha hecho crecer las preguntas acerca de la necesidad de re-examinar la certificación del Presidente del 12 de septiembre de que Nicaragua no está envuelta en actividades de terrorismo”. 

Bowdler, Asistente para Asuntos Interamericanos, sostuvo en el documento que aún cuando las autoridades del Paraguay advertían de un posible vínculo entre el gobierno de Nicaragua y el atentado a Somoza, las evidencias no eran suficientes ni conclusivas para señalar a la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN) de apoyar actividades terroristas. 

Por tanto, recomendó llegar a un acuerdo de préstamo financiero con el gobierno de Nicaragua en base a la certificación otorgada por el presidente Carter, mientras el gobierno de Estados Unidos continuaba recabando posibles evidencias de vínculos terroristas. 

“Si aumentan las evidencias conclusivas alrededor del involucramiento de la Junta de Gobierno en conexión con investigaciones adicionales sobre el asesinato (de Somoza), el Presidente debería (estaría obligado a) finalizar la asistencia en ese momento”, sugirió Bowdler. 

De acuerdo a los archivos del Departamento de Estado, Bowdler, un oficial de carrera del Servicio Exterior Norteamericano, asumió el cargo de Asistente del Secretario de Estado para Asuntos Interamericanos el 17 de diciembre de 1979 y concluyó el 16 de enero de 1981, ya que para esa posición fue nombrado Thomas Enders. 

OTRO MEMO EN DICIEMBRE 

El segundo documento “Secreto” desclasificado es el No. 82 DOS01047A RSA, en el cual se recomendó analizar y evaluar las posibles evidencias de que la Junta de Gobierno apoyara actividades terroristas, así como la posibilidad de que estuvieran supliendo de armas y de entrenamiento a la guerrilla salvadoreña. 

El documento de dos páginas, de carácter “Secreto”, es un anexo de un memorándum dirigido al embajador Neumann de parte de Anthony C.E. Quainton, con fecha del 9 de diciembre de 1980. Está respaldado con el membrete del Departamento de Estado. 

Al respecto, cabe señalar que de acuerdo a la legislación de asistencia exterior norteamericana, aprobada en 1961, se establece que para otorgar ayuda a otro país, el Presidente de Estados Unidos tiene que emitir un certificado al Congreso de Estados, planteando que ese país objeto de colaboración bilateral, no coopera ni brinda refugio a alguna organización terrorista internacional. Menos aún, que apoyara actos de terrorismo en otros países. 

En el caso de Nicaragua, el Presidente Carter hizo la certificación el 12 de septiembre de 1980, cinco días antes del atentado, en base a la Sección 536 (g) del “Foreign Assitance Act” de 1961. 

Los asesores del presidente Carter le propusieron vigilar cuidadosamente que el gobierno de Nicaragua cumpliera con lo acordado –no apoyar actividades terroristas- ya que de lo contrario la ayuda debería ser cancelada. 

EXONERADOS POR FALTA DE EVIDENCIAS 

“Basados en la falta de evidencia que demuestre lo contrario, los Estados Unidos concluyen que la Junta de Gobierno no ha apoyado directamente actividades terroristas. El 12 de septiembre el presidente Carter envió al Congreso la certificación requerida. Esta certificación permite al Congreso desembolsar los primeros 45 millones de dólares de ayuda a Nicaragua de un paquete de US$75 millones”, señala el documento. 

Agrega, sin embargo, “que indicativos del apoyo sandinista a actos de violencia y terrorismo continúan saliendo a luz, como es el caso del asesinato del ex presidente Anastasio Somoza. Mientras reportes recibidos vinculan a la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional con el asesinato, la evidencia presentada no ha sido suficientemente conclusiva para demostrar un involucramiento directo de parte del gobierno de Nicaragua. Al mismo tiempo que los reportes del apoyo de la Junta de Gobierno a actividades terroristas incrementan, la posibilidad de que sean una “cortina de humo” también se incrementan”. 

CARTER DESEMBOLSO US$45 MILLONES 

Sin embargo, a pesar de los indicios de un posible involucramiento del directorio sandinista en el atentado, los asesores del presidente Jimmy Carter no recomendaron revocar la certificación presidencial ante el Congreso para desembolsar los primeros 45 millones de dólares de ayuda a Nicaragua, amparándose en la versión oficial de las autoridades policiales del Paraguay. Pero, sí recomendaron condicionar la ayuda exterior a Nicaragua, sujeta a un constante monitoreo. 

Cuando asumió la presidencia el republicano Ronald Reagan, el paquete de ayuda a Nicaragua fue suspendido. El gobierno de Estados Unidos no ha desclasificado ningún documento que señale evidencias concretas del involucramiento de la Dirección Nacional del FSLN o de la Junta de Gobierno en el asesinato de Somoza. 
 
 


 
 

Versión y recopilación para internet: Eduardo Manfut P.
Regresa al siglo XX

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Diseño y recopilación de datos por Eduardo Manfut P. (mayo - 2001).