LUNES
18 DE SEPTIEMBRE DEL 2000 / La Prensa
Dictador
se salvó de un primer bazukazo
Los días del dictador estaban contados desde mayo de 1980 cuando
el comando guerrillero lo ubicó en Asunción. Cuando Somoza
fue localizado, los guerrilleros alquilaron una casa en Avenida España
a nombre del cantante español Julio Iglesias. Los guerrilleros supuestamente
compraron armamento en el mercado negro del Paraguay y lo embuzonaron cerca
de la frontera del lado argentino. Entre las armas se encontraban una bazuka,
un M-16 y un Ingram
Eduardo Marenco
La conspiración
contra el dictador Anastasio Somoza Debayle surgió de una conversación
entre amigos que disfrutaban de cervezas y asados en el restaurante capitalino
Los Gauchos, donde Ramón, Santiago y Armando solían reunirse
una vez a la semana a recordar la época guerrillera.
ERAN ULTIMOS DIAS
DEL '79
Según el testimonio
que los guerrilleros argentinos brindaron a Claribel Alegría y D.J.
Flakoll, la posibilidad de que el dictador muriera de viejo en un exilio
dorado les provocaba asco.
“Da rabia pensar
que ese criminal está gozando de sus millones en Paraguay”- decía
Armando-.
— “¡Ah no!,
-añadió-, sería una vergüenza histórica
permitir que ese asesino se muera tranquilamente en su cama de tanto beber
guaro”.
“Ramón”, “Armando”,
“Francisco y “Santiago”, habían combatido con la guerrilla sandinista
en el Frente Sur “Benjamín Zeledón”, como integrantes de
una columna guerrillera de internacionalistas que se enfrentó a
la Guardia Nacional en la zona de Rivas y San Carlos, Río San Juan,
durante la ofensiva militar contra el régimen somocista.
Al ser derrocado
Somoza, los guerrilleros argentinos se reencontraron en la recién
bautizada “Plaza de la Revolución” el 19 de julio, en medio del
júbilo del pueblo nicaragüense que celebraba el derrocamiento
de la dictadura de los Somoza. Las guerrilleras argentinas, Julia, Ana
y Susana, llegaron en avión horas después, reuniéndose
con sus compañeros por pura casualidad en las cercanías del
Hospital Militar de Managua.
Cuando se decidieron
a acabar con Somoza Debayle, durante una conversación en Los Gauchos,
los guerrilleros argentinos se dedicaron a prepararse militarmente y obtener
información de inteligencia sobre los pasos del dictador.
Tras huir de Nicaragua
el 17 de julio de 1979, Somoza Debayle –quien se jactaba de comunicarse
mejor en inglés que en español–, apenas tuvo tiempo para
permanecer en Miami varias horas antes que el ex Presidente Jimmy Carter
le hiciera saber que era non grato en ese país. Inició así
un peregrinaje que lo llevó a Panamá y finalmente a Paraguay,
donde el dictador Alfredo Stroessner le ofreció asilo político.
SOMOZA CAMBIO DE
DOMICILIO
Según el relato
que los guerrilleros hicieron a Flakoll y Alegría, el “Capitán
Santiago” estableció las máximas de la operación:
“entrar sin levantar sospechas”, “hacer el trabajo sin que te agarren”
y “salir sin dejar huella”.
Las dos últimas
no le fue posible cumplirlas.
“Ramón”, seudónimo
de Enrique Gorriarán Merlo, decidió que los integrantes del
comando serían además de él: Julia, Santiago, Susana,
Armando y Ana. Julia estaba embarazada de Ramón y así formó
parte de la operación. Osvaldo era el séptimo miembro del
grupo.
Se dedicaron a obtener
documentación falsa que les permitiera entrar a Paraguay sin levantar
sospechas, introducir las armas necesarias para la operación y a
especializarse en técnicas conspirativas. (Aprender a arreglar encuentros
clandestinos, pasar información y órdenes bajo secreto, detectar
la vigilancia y escaparse de ella sin levantar la más mínima
sospecha, entre otras técnicas).
Establecieron Colombia
como centro de entrenamiento, preparándose cada uno de ellos en
el uso de la bazuka. De inmediato, procedieron a localizar a Somoza en
el Paraguay.
Averiguaron en recortes
periodísticos de la época que “Somoza vivía en la
Avenida Marisca López en Asunción y que cada vez que aparecía
en la ciudad en un limosina con chofer, lo acompañaba invariablemente
un Ford Falcon rojo con cuatro guardaespaldas adentro”.
Sin embargo, después
confirmaron que Somoza había cambiado de domicilio. Decidieron llamar
“Eduardo” a Somoza, después que Susana y Francisco dieran –tras
seis días de exploración–, con la casa del dictador en Asunción,
capital del Paraguay.
Después que
reubicaron la residencia de Somoza en la Avenida España, para los
primeros días de julio de 1980, habían logrado establecer
un sistema de vigilancia de la residencia, anotar los datos de las matrículas
de los vehículos que usaba Somoza y establecer el principal problema
de la operación: Somoza tenía una rutina completamente irregular.
COMPRAN KIOSKO DE
REVISTAS PARA CHEQUEO
Somoza, quien vivía
entonces con su amante Dinorah Sampson, tenía a su disposición
dos limosinas Mercedes Benz (una blanca y otra azul), un Falcon rojo (para
sus guardaespaldas) y un Cherokee Chief, de uso general.
Ramón narró
a Alegría y Flakoll que la avenida donde vivía Somoza era
muy transitada, no había puestos naturales de observación,
por lo que los chequeos tuvieron que efectuarse desde un supermercado,
dos estaciones de servicio y un recorrido a pie de diez cuadras y de 45
minutos de duración.
Mientras los guerrilleros
dirigidos por Ramón establecían el cerco de vigilancia alrededor
de Somoza, otro grupo integrado por los guerrilleros Pedro, Francisco y
Osvaldo, se encargaban de trasladar el buzón de armas desde la frontera
argentina, el cual después fue embuzonado en casas de seguridad
utilizadas por los guerrilleros.
El armamento para
la operación incluía una bazuka, un M-16, un Ingram, entre
otros, que supuestamente habían sido comprados por los guerrilleros
en el mercado negro de armas del Paraguay y embuzonado cerca de la frontera
del lado argentino.
Después de
cuarenta días de intentar ver a Somoza, Armando logra avistarlo
casualmente el 22 de julio de 1980. Como se tenía problemas con
el “chequeo del objetivo” Osvaldo ideó comprar un kiosco de venta
de revistas a 250 metros de la casa de Somoza, desde donde se mejoró
la observación. Allí, Osvaldo vendía revistas pornográficas
a los policías con quienes hizo amistad sin que sospecharan de él
en lo absoluto.
Antes de que Armando
viera a Somoza el 22 de julio, habían visto el Mercedes blanco de
Somoza y el Falcon rojo de sus guardaespaldas en varios restaurantes de
lujo en Asunción, por lo que estudiaron la posibilidad de efectuar
el atentado en dichos lugares. También pensaron alquilar un camión
para vender verduras sobre la Avenida España y esconder en el mismo
las armas hasta que apareciera el dictador.
Sin embargo, posteriormente
descubrieron una entrada trasera a la casa de Somoza por donde también
salía su caravana. Pero el 21 de agosto de 1980, Osvaldo no volvió
a ver salir a Somoza de su casa desde su puesto de observación en
el kiosco de revistas.
EN LAS NARICES DEL
EJERCITO PARAGUAYO
Cuando el grupo de
guerrilleros se dio cuenta que los movimientos de Somoza eran caprichosos
por completo, descubrieron que uno de los pocos movimientos previsibles
era que “siempre salía de su casa en el Mercedes Benz, continuaba
recto por la Avenida España, en vez de doblar a un lado o al otro,
en la intersección donde estaban los semáforos”, narraron
los guerrilleros a Alegría y Flakoll.
Luego averiguaron
que dos de las casas ubicadas sobre la Avenida estaban en alquiler y rentaron
una de ellas con la estratagema de que era para Julio Iglesias, quien en
su último disco había dedicado tres canciones al Paraguay.
De ese modo habían logrado establecer una base operativa sobre la
ruta del dictador, rentada por tres meses a $4,500 dólares.
Pero la Avenida España
era un nido de víboras, según explicó Ramón
a Claribel Alegría y Bud Flakoll: “A 400 metros estaba el Estado
Mayor del Ejército, a 300 metros la Embajada Norteamericana. Enfrente
de la casa de Stroessner había una custodia de seguridad permanente.
Tuvimos que cuidar mucho de cada uno de nuestros movimientos para no despertar
la más mínima sospecha”.
SOMOZA REAPARECE
EN ASUNCION
Después de
21 días de ausencia, Somoza reapareció en su Mercedes Benz
azul, escoltado una vez más por el Falcon rojo. Era el 10 de septiembre
de 1980.
Los guerrilleros
entonces decidieron los últimos detalles: compraron una camioneta
Chevrolet para la retirada –la cual no encendía bien cuando estaba
fría–, que permitía tener un amplio campo de fuego para quien
iría en la tina.
Y para la mañana
del 15 de septiembre, cada uno de los guerrilleros estaba listo con sus
respectivas armas: Armando con un Fal; Ramón con un rifle M-16 y
30 balas en el cargador, más una pistola Browning 9 milímetros.
El arma del Capitán Santiago era un RPG-2, la bazuka.
Según relataron
los guerrilleros al matrimonio Flakoll y Alegría, la señal
de Osvaldo al ver la caravana de Somoza sería decir el color del
auto en que vendría el dictador, vía walkie-talkie. Luego,
cada uno de los guerrilleros tendrían que salir de la “Casa de Julio
Iglesias” y apostarse en sus respectivos lugares en un lapso de veinte
segundos.
LLEGO LA "HORA CERO"
El miércoles
17 de septiembre de 1980, después de arreglar el problema de comunicación
de los walkie-talkie, ensayar la emboscada a Somoza y acordar encender
la camioneta cada hora para que funcionara al momento del escape, los guerrilleros
estaban en disposición de avanzar a sus posiciones en un lapso de
trece segundos, desde el interior de la “casa de Julio Iglesias”.
La “Hora Cero” llegó
a las 10:35 de la mañana del 17 de septiembre de 1980, cuando Osvaldo
divisó su caravana desde el kiosco de revistas y transmitió
la señal convenida a los guerrilleros a través de los radio-comunicadores.
— “¡Blanco!
¡Blanco!”, dijo.
“Julio César
Gallardo, antiguo chofer y guardaespaldas de Somoza, manejaba el Mercedes.
Atrás, junto al ex dictador iba Joseph Bainitin, su asesor económico
de nacionalidad norteamericana”, narran Alegría y Flakoll.
De acuerdo al plan
convenido, Ramón se apostó con su M-16 en el jardín
de la “casa de Julio Iglesias”, mientras Armando salió con la camioneta
Cherokee al borde de la acera para estar listo a interceptar la caravana
de Somoza. El Mercedes Benz de Somoza estaba a unos cien metros detenido
por el semáforo en rojo, detrás de unos seis vehículos.
Cuando el semáforo
dio luz verde, Armando calculó el tiempo para dejar pasar unos tres
vehículos e interceptar el Mercedes, mientras Ramón esperaba
para dar la señal de salir a Santiago con la bazuka.
En ese momento, ya
no había marcha atrás.
FALLO PRIMER BAZUKAZO
Armando irrumpió
en la calle con la Cherokee haciendo frenar una Volkswagen Combi. “El Mercedes
de Somoza frenó. Ramón escuchó un ruido detrás
suyo, se volvió y vio a Santiago luchando con la bazuka. Pensó
que se había deslizado, que se había caído; giró
sobre sus talones, levantó el M-16 a la altura del hombro y empezó
a disparar”, narran Alegría y Flakoll.
El plan inicial señalaba
que Santiago dispararía la bazuka primero por si el Mercedes era
blindado, pero se le atoró el proyectil y Ramón tuvo que
abrir fuego.
Al fallar el primer
tiro de la bazuka, Santiago se arrodilló, sacó el proyectil
defectuoso y la volvió a cargar, se puso de pie, tomó puntería
de nuevo, pero no disparó.
Según el relato
de Claribel Alegría y Bud Flakoll, después de la primer ráfaga
de M-16, “la limosina de Somoza con el chofer ya muerto, se había
ido a la deriva hacia la casa operativa, deteniéndose junto a la
cuneta, frente a Ramón, quien metódicamente seguía
disparándole al asiento trasero. La limosina no era blindada y cada
uno de los tiros entró a través de los cristales rotos de
la ventanilla de atrás. Ramón estaba tan cerca del Mercedes
que un proyectil de bazuka en ese momento lo hubiera matado”.
Según Ramón,
en los siguientes instantes, la custodia de Somoza comenzó a disparar,
hasta que le dio la señal a Santiago para que disparara la bazuka.
“La explosión
fue impresionante. (El techo y una puerta delantera del Mercedes volaron
en pedazos) Pudimos ver el auto totalmente destrozado y la custodia escondida
detrás de un murito de la casa de al lado. Ya no tiraban más”,
recordó Ramón.
Un testigo, el doctor
Julio César Troche dijo minutos después al diario paraguayo
ABC, que “escuchamos una fortísima explosión que hizo temblar
toda nuestra casa y nosotros aún no queríamos mirar por el
riesgo de ser alcanzados por una de las ráfagas que el sujeto enmascarado
de la Chevrolet azul, a quien a cada momento se la caía la capucha,
repartía a diestra y siniestra. Tras la explosión siguió
nuevamente el tiroteo. Después vino el silencio”.
El Mercedes Benz
quedó destrozado, los trozos del cadáver del chofer de Somoza
quedaron en el pavimento a treinta metros, mientras Somoza y Bainitin quedaron
muertos en el asiento de atrás.
Armando, Ramón,
Osvaldo y Santiago, huyeron en la camioneta Chevrolet azul, pero a pocas
cuadras tuvieron que abandonarla, pues no caminó más. Interceptaron
un Mitsubishi-Lancer placas 61915 sobre la calle América, según
relató su dueño Julio Eduardo Carbone, al ABC.
La radio comenzó
a dar la noticia: “Le dispararon una bomba a un Mercedes Blanco”. Quince
minutos después estaba identificada la víctima: Anastasio
Somoza Debayle.
Mientras, los guerrilleros
huían por rutas alternas. Todos, menos el Capitán Santiago.
¿autor intelectual?
19 DE JULIO DEL 2001 / La Prensa
El “ajusticiamiento” de Somoza
Ya
en el poder, el Frente sandinista hizo varios envíos de armas a
Colombia, tanto para el M-19 como para las FARC. “Se trataba de fusilería
y armamento de infantería, mucho RPG”, asegura Massetti. Guerrilleros
de ese país también se entrenaron en Nicaragua, en una escuela
cerca de la Laguna de Xiloá
Según Jorge
Massetti, fue Borge quien aprobó la operación, avalada además
por la Dirección Nacional del FSLN, integrada por los nueve comandantes
de la revolución sandinista.
El entrenamiento
de los guerrilleros argentinos que participaron en la operación
contra Somoza se realizó en una quinta ubicada en el kilómetro
ocho y medio de la Carretera Sur, donde después funcionó
el “Taller Alvarado”, que servía de cobertura para el embuzonamiento
de armamento, dice Massetti.
Él profundiza
sobre el papel de la inteligencia cubana en la revolución sandinista.
— Jorge, al producirse
la división política interna por diferencias ideológicas
y de liderazgo en el grupo de guerrilleros argentinos que había
sido incorporado a la Dirección Quinta de la Seguridad del Estado,
¿quiénes se quedan en Nicaragua y quiénes se van a
Paraguay para participar en la operación contra Somoza?
Un grupo se incorpora
efectivamente a la operación de Somoza. Entre ellos está
“El Gordo” Sánchez. En cambio, “El Vasco Manuel” no participa directamente,
pero es el que hace la primera exploración para ubicar el lugar
donde vive Somoza en Asunción. Sí, participa el “Capitán
Santiago” (Hugo Irurzún), quien muere en la operación, junto
a otros seis compañeros que pasaron por la escuela del Taller Alvarado
(entre ellos Enrique Gorriarán Merlo, que ya ha participado en la
operación contra el “Comandante Bravo”). Yo me fui antes de la operación
contra Somoza.
Sin embargo, estuvimos
al tanto de la operación contra Somoza porque cuando nos concentran
en la casa donde funcionó después el “Taller Alvarado”, hay
un grupo que sabemos que es para hacer la operación con Somoza.
Al irme, yo me mantengo al tanto por medio de un contacto lateral con Renán
Montero.
Habría que
decir, incluso, que inicialmente el objetivo era “El Chigüín”
y no Somoza (Debayle). Lo que pasa es que con “El Chigüín”
la operación era mucho más difícil porque había
que hacerla en Estados Unidos. Entonces, al ser ubicado Somoza en el Paraguay
se decide por Somoza.
Es sabido que las
armas llegan por valija diplomática al Paraguay, todos los recursos
son de la inteligencia sandinista. Tomás Borge, como ministro del
Interior, es quien autoriza la operación contra Somoza. Ya en ese
momento Lenín Cerna es jefe de la Dirección General de la
Seguridad del Estado del Ministerio del Interior, o sea, que Lenín
Cerna está muy vinculado a esta operación.
“Yo recuerdo que
para esta operación, como yo había hecho los cursos de métodos
conspirativos, me mandan a hacer un curso de piloto de avioneta en Los
Brasiles, a una escuela privada de cursos para fumigación, y recuerdo
que quien me daba el dinero para pagar esos cursos era directamente Lenín
Cerna”.
— Cuando se da el
bazukazo contra Somoza, estás en México… ¿Cómo
te enteraste de la participación de tus compañeros argentinos
en la operación?
Me enteré
por medio de los periódicos, a los tres días identifican
al “Capitán Santiago”, de modo que nos damos cuenta de que, efectivamente,
eran ellos (los argentinos bajo el mando de Gorriarán Merlo), y
también identifican a una mujer del comando. Siempre quedó
la duda de qué había pasado allí, porque a Santiago
lo identifican muy rápido, y si bien sus características
físicas llaman la atención en Paraguay, no era para que lo
hubieran identificado tan rápidamente. Todo el equipo que participa
en esta operación está en la casa del “Taller Alvarado”,
todos se entrenan allí y les preparan la documentación”.
— ¿Qué
tipo de entrenamiento y preparación habrían recibido los
miembros del comando?
Se recibe un entrenamiento
básico: “Primero, de métodos conspirativos que es una formación
de una suerte de agente clandestino. Es decir, planes para controlar chequeo,
realización a su vez de chequeo a terceros, planes para ubicar objetivos,
comunicaciones, buzones, pases rápidos, carga y descarga, escondrijos,
también se les entrenó en tiro. A “Santiago” se le puso a
tirar muchos lanzacohetes RPG–7 y RPG–2 para que no fallara en eso”.
— ¿Por qué
estás en México cuando se da esta operación?
Porque estaba buscando
contacto con el EGP de Guatemala para irme a pelear allá, había
obtenido el contacto a través de la Embajada cubana, y el EGP me
había planteado el traslado a México, ya que por esa vía
entraríamos.
La inteligencia cubana
en Nicaragua
— ¿Cómo
podríamos definir el papel de la inteligencia cubana en Nicaragua?
Teniendo en cuenta
quién era Renán Montero, y además quiénes eran
los asesores, la Dirección General de la Seguridad del Estado cubano
es la que hace a la Dirección General de la Seguridad del Estado
Sandinista. Sus oficiales son formados en Cuba, además, que todos
los altos jefes cuentan con asesoría cubana y también algunos
oficiales del MINT son entrenados en Bulgaria y Alemania Democrática.
Pero incluso, estos vínculos con Bulgaria y Alemania Democrática
se consiguen también a través de Cuba. Recordemos que es
Cuba la que tiene el vínculo más estrecho con el mundo socialista.
— ¿Cómo
se desarrollaba la relación de los sandinistas con los grupos guerrilleros
latinoamericanos?
Allí también
se daba una duplicidad parecida a la que se da en Cuba. Es decir, a cargo
de la relación política con estos grupos está el Departamento
de Relaciones Internacionales (DRI). En Cuba, por ejemplo, la relación
política con los movimientos guerrilleros latinoamericanos la llevaba
el Departamento de América, que dependía del Partido Comunista
cubano. El jefe del Departamento de América era Manuel Piñeiro.
En general, los entrenamientos a la guerrilla latinoamericana se realizaban
en Cuba más que en Nicaragua”.
— ¿Qué
grupos guerrilleros son los más beneficiados por el FSLN?
Hay relación
con todos los grupos guatemaltecos, salvadoreños, con las FARC,
el M-19 y el ELN de Colombia, con el ERP y los montoneros de Argentina,
yo diría que con casi todos los grupos guerrilleros latinoamericanos.
No me consta que existiera relación con Sendero Luminoso, pero había
lazos muy estrechos con el MRTA (Movimiento Revolucionario Túpac
Amaru), incluso el MRTA colabora con la Dirección Quinta de la Seguridad
del Estado: con documentación para operar, informes de situación
operativa y tráfico de armamentos. Hacia Colombia se hicieron varios
envíos de armas tanto para el M-19 como para las FARC. Se trataba
de fusilería y armamento de infantería, muchos RPG. Hubo
entrenamientos en Nicaragua, había una escuela, por ejemplo, que
tenía las tropas especiales cerca de la Laguna de Xiloá.
Pero en general, el entrenamiento más a fondo se daba en Cuba. Llegaban
a Nicaragua como brigadistas a los cortes de café, y desde allá
tomaban un vuelo regular para La Habana, donde no había control
de documentación ni nada para ellos.
— Lógicamente,
los sandinistas proveían de documentación --pasaportes nicaragüenses--
a la guerrilla latinoamericana.
Efectivamente, ahí
se dio lo que después se llamó “la piñata de los pasaportes”.
Nicaragua, incluso, facilitó nacionalidad. Si ves, por ejemplo,
los vascos que estaban al frente del buzón de Santa Rosa estaban
todos con documentación otorgada por el gobierno sandinista nicaragüense.
Igualmente se le dio facilidades a la gente de ETA, la cual colaboró
mucho con la Dirección Quinta, sobre todo en documentación
y cursos para la fabricación de explosivos, además de haber
participado activamente: uno de los primeros atentados a Edén Pastora
lo intenta hacer en San José, Costa Rica, un etarra al que llamaban
“El Pistolas”. Ese atentado fracasó. Fracasa después otro
que le monta uno que estaba como diplomático en Costa Rica. Y después,
fracasó el de La Penca, donde Edén sale herido y mueren cinco
periodistas”.
MASSETTI Y "BARBARROJA"
- Jorge Massetti,
de origen argentino, es hijo de Ricardo Massetti, un guerrillero y periodista
argentino que tuvo una profunda amistad con el “Che” Guevara. Massetti
padre, fundador de Prensa Latina, murió en Santa Argentina, como
jefe de una columna guerrillera, en 1964.
- Cuando su padre
murió, Jorge tenía nueve años y residía en
Cuba, donde su padre había entablado amistad con el “Che” Guevara
y Fidel Castro, al dar cobertura periodística al triunfo de la revolución
cubana, en la Sierra Maestra, incluso.
- Fue Manuel Piñeiro,
alias “Barbarroja”, quien dio a Massetti la noticia de la muerte de su
padre y luego se ocuparía de su educación, así como
se ocupaba de la de los otros hijos de guerrilleros muertos en América
Latina.
- Piñeiro
fue jefe del Departamento de América e introdujo a Massetti en los
trabajos de inteligencia que se desarrollaban en el mismo, era, además,
encargado de las relaciones políticas con las guerrillas latinoamericanas.
Es en este contexto que Massetti es preparado militarmente en Cuba, y luego
viajó a Nicaragua como parte de un grupo de seis guerrilleros del
Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), en mayo de 1979, para
luchar junto a los guerrilleros argentinos, pero siempre vinculado al Departamento
de América.
- Más tarde,
al romper con los servicios cubanos en 1989, cuando es fusilado su suegro
Antonio de la Guardia, se dedica a escribir sus memorias en el libro “El
furor y el delirio”, y a ejercer el periodismo. A la vez, su esposa, Ileana
de la Guardia, escribirá un libro sobre la vida de su padre, titulado
“El nombre de mi padre”.
MARTES 19 DE SEPTIEMBRE
DEL 2000 / La Prensa
Comando
guerrillero tuvo desenlace fatal
Quedaron marcados por una cruz trágica. Tres de ellos murieron:
Hugo Irurzún, Roberto Sánchez Nadal y “Susana”, mientras
“Ramón”, Enrique Gorriarán Merlo, está condenado a
cadena perpetua en una prisión argentina de máxima seguridad
Sólo
tres están libres, pero viven virtuamente en la clandestinidad,
ocultos en el anonimato
Primer plano del
Mercedes Benz con el techo desintegrado y las dos puertas delanteras destruidas.
LAPRENSA/HOYEXTRA del 17 de Septiembre de 1980.
Eduardo Marenco
SEGUNDA ENTREGA.-
Veinte años después del atentado, el destino de los guerrilleros
del comando que puso fin a la vida del dictador Anastasio Somoza Debayle,
está marcado por la tragedia. Tres de ellos están muertos,
uno en la cárcel y, tres más se ocultan en el anonimato.
Para estos últimos, la fuga aún no termina.
Después del
bazukazo mortal, registrado a las 10:35 de la mañana del 17 de septiembre
de 1980, en Asunción Paraguay, “Santiago”, “Armando” y “Ramón”
huyeron despavoridos en la vieja camioneta Chevrolet sin placas, a la cual
no pudieron borrarle el número del chasis para dificultar su identificación.
Pero a los treinta
metros la camioneta se negó a caminar y tuvieron que bajar rápidamente,
detener un Mitsubishi Lancer y arrebatárselo a su dueño.
Casi no cabían en el vehículo.
Cerca del cementerio
de Asunción hicieron la primera parada, para recoger un vehículo
escondido. Allí se bajó “Santiago” (Hugo Irurzún),
a la espera de “Osvaldo”, quien llegaría a ese punto de reunión
tras abandonar el kiosko de revistas desde donde anunció al comando
la llegada del Mercedes blanco de Somoza.
De acuerdo a los
testimonios de los miembros del comando que quedaron con vida, recogidos
en el libro “Somoza: Expediente cerrado”, los guerrilleros “Osvaldo” y
“Santiago” se reunieron y viajaron juntos hasta Italramada, zona fronteriza
del Paraguay, donde se despidieron. De ahí huyó “Osvaldo”,
en una lanchita rumbo a Argentina.
La segunda parada
del Mitsubishi fue para dejar a “Ramón” (Enrique Gorriarán
Merlo) a una cuadra de un hotel donde lo esperaba “Julia”. En tanto “Susana”
se encontró con “Armando” (Roberto Sánchez Nadal) en el estacionamiento
de un centro comercial.
AUTORIDADES PARAGUAYAS
IDENTIFICAN AL "CAPITAN SANTIAGO"
A fines de agosto,
antes del operativo, “Ana” salió del Paraguay rumbo a Río
de Janeiro y regresó por vía aérea el 18 de septiembre,
un día después del atentado, para encontrarse con “Santiago”,
de acuerdo a lo planificado. Sin embargo, en Asunción se enteró
que “Santiago” estaba plenamente identificado diez horas después
del atentado, es decir desde las ocho de la noche del día anterior.
“Yo sabía
que él estaba en peligro. Pese a todos los planes que habíamos
hecho, nunca se nos ocurrió que al otro día iba a estar él
tan quemado”, recordó “Ana, durante la conversación con Claribel
Alegría y Bud Flakoll, autores del libro testimonial.
El “capitán
Santiago” era alto y de barba rojiza, fácilmente identificable en
Paraguay, donde el ciudadano típico es bajo y de rasgos indígenas.
Cerca de las diez
de la noche del 18 de septiembre, “Ana” escuchó en la radio que
en Lambaré (un residencial), las autoridades paraguayas se habían
enfrentado a tiros con “Santiago” y lo habían abatido de quince
disparos. La guerrillera quedó conmovida.
“Lo describen a él,
describen cómo estaba vestido, filman la casa y muestran los sillones
donde estaban escondidas las armas, el pasaporte uruguayo, los cuatro mil
dólares y los sellos con que yo iba a arreglar el pasaporte de Santiago”,
refiere “Ana”.
“Santiago” fue acribillado
en la casa de seguridad del comando guerrillero, después que volviera
a la misma. Nadie ha logrado explicar porqué todavía permaneció
ahí durante la noche del día siguiente.
Lo identificaron:
Hugo Irurzún, del Ejército Guerrillero de los Pobres (ERP).
Había también un identikit bastante exacto de “Julia”, pero
la Policía argentina se equivocó y la identificó como
a Silvia Mercedes Hodgers, una ex militante del ERP que vivía en
México en ese momento.
STROESSNER EMPRENDIO
FEROZ CACERIA
Los identikis fueron
publicados en los periódicos locales, ofreciendo una recompensa
de cuatro millones de guaraníes a quien diera información
sobre ellos, una cantidad inimaginable para ese entonces.
Alegría y
Flakoll recuerdan en su libro testimonial, que “Susana y Armando pronto
se dieron cuenta de que el presidente Stroessner había lanzado la
mayor caza de hombres en la historia de Paraguay. Cerró totalmente
las fronteras del país como un barón feudal que le echa candado
a las puertas de su castillo, para que nadie entrara o saliera”.
Sin embargo, poco
después lograron atravesar la frontera con Argentina. Luego, accidentalmente,
“Susana” y “Armando” (Roberto Sánchez Nadal), se reunieron con “Osvaldo”
en el mismo avión a Madrid, quien se sentó cuatro asientos
adelante de ellos.
Mientras tanto, a
“Julia” y “Ramón” (Enrique Gorriarán Merlo) les registraron
el auto y tuvieron que pasar por tres retenes diferentes y se quedaron
en un poblado cerca de la frontera con Brasil, mientras la misma era abierta
semanas después. Por su parte, “Ana” también huyó
a Brasil y luego se reunió en Madrid con los demás.
“Julia”, plenamente
identificada por la Policía, se salvó por un pelo.
Veinte años
después de aquella acción guerrillera, “Ana”, “Julia” y “Osvaldo”
viven bajo el anonimato (una manera de seguir huyendo), y “Ramón”
permanece encarcelado.
Según Claribel
Alegría, “Susana” también murió en el ataque a La
Tablada, junto a “Armando”.
POLICIA PARAGUAYA
DENUNCIO "CONEXION NICARAGUA"
Según el entonces
Jefe de Investigaciones de la Policía del Paraguay, Pastor Coronel,
las armas utilizadas en el atentado al general Anastasio Somoza Debayle
provenían de Nicaragua y los guerrilleros habían sido entrenados
en nuestro país. Sin embargo en ese entonces, oficialmente, el gobierno
de Nicaragua rechazó cualquier involucramiento o nexo con el comando
que perpetró la muerte de Anastasio Somoza Debayle.
En una entrevista
con el diario “Hoy”, Pastor Coronel sostuvo esta tesis.
Hoy: ¿Usted
dice que los autores morales del atentado serían los sandinistas?
Pastor Coronel: “Que
este hombre (Hugo Irurzún) vino de Nicaragua ya lo sabemos; que
las armas vinieron de Nicaragua ya lo sabemos. Es de suponer que de allí
vino todo para que esto se llevara a cabo”.
¿LUCHA POR
LA HERENCIA DE SOMOZA DEBAYLE
Desde el 19 de septiembre
de 1980, los diarios paraguayos comenzaron a informar de la batalla legal
que se avecinaba entre Dinorah Sampson y los hijos de Somoza Debayle por
la herencia del dictador.
Somoza había
comprado más de 16,000 hectáreas de tierras en Paraguay,
hacía negocios en ese país por medio de la sociedad anónima
“Inversora Paraguaya S.R.L.” y tenía bienes transferidos a dos compañías:
el Gran Caimán y Spectre Limited, con sede en Las Bahamas.
Su capital se calculaba
entonces en unos 80 millones de dólares.
Somoza tenía
planeado iniciar el cultivo del algodón en Paraguay, usando un sistema
de irrigación artificial.
También con
este artículo:
“Ramón” está
condenado a cadena perpetua.
“Armando” murió
en el asalto a “La Tablada”.
MARTES 19 DE SEPTIEMBRE
DEL 2000 / La Prensa
“Ramón”
está condenado a cadena perpetua
En los años ochenta, Gorriarán Merlo vivió en Managua,
vinculado a los órganos de inteligencia sandinistas, que jefeaba
el Coronel cubano Renán Montero, teniendo como domicilio fijo una
casa en Villa Fontana, cerca de la rotonda General Omar Torrijos Herrera,
a pocos metros del domicilio de Jacinto Suárez, ex jefe de inteligencia
y actual diputado del Parlamento Centroamericano (Parlacén)
Vista del interior
del Mercedes Benz de Somoza. El manubrio quedó totalmente desbaratado.
(Derecha) Enrique Gorriarán Merlo. LAPRENSA/ARCHIVO.
Eduardo
Marenco
Veinte años
después de comandar el atentado a Somoza, el ex guerrillero argentino
Enrique Gorriarán Merlo, se encuentra condenado a cadena perpetua
en su país natal, acusado de dirigir el asalto al cuartel militar
“La Tablada”, en la capital argentina, que dejó un saldo de 39 muertos,
la mayoría de ellos combatientes.
El asalto al cuartel
“La Tablada”, en Buenos Aires, fue realizado por el grupo guerrillero “Movimiento
Todos por la Patria” (MTP), en enero de 1989, durante los últimos
días de la presidencia de Raúl Alfonsín.
En dicho asalto –entre
otros— murieron “Susana” y “Armando” (Ver nota aparte), dos guerrilleros
argentinos que participaron en el atentado al dictador Anastasio Somoza
Debayle, perpetrado 20 años atrás en la capital paraguaya.
Gorriarán
Merlo, de origen argentino, nació el 19 de octubre de 1941 en San
Nicolás, una de las últimas provincias de Buenos Aires. Estudió
Ciencias Económicas y llegó a ser miembro de la dirección
del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).
En 1971 cayó
preso, siendo confinado hasta la Patagonia en el penal de Rawson. Al salir
en libertad, pasó a la clandestinidad y se unió a la guerrilla
en Tucumán, en la Compañía de Monte “Ramón
Rosa Jiménez”, donde la mayoría fueron exterminados por el
ejército argentino.
Después viajó
a Nicaragua, donde se integró al Frente Sur. Posteriormente se integró
a las fuerzas armadas y de inteligencia, donde entre otras acciones, participó
en la ejecución del “Comandante Bravo”, Pablo Emilio Salázar,
en Honduras. “Bravo” era el principal lugarteniente de Somoza.
En los ochenta fundó
el Movimiento Todos por la Patria (MTP), que intentó tomar por asalto
el cuartel militar “La Tablada”. Murieron 39 personas, siendo ejecutados
varios guerrilleros por miembros del ejército argentino.
El 28 de octubre
de 1995, mientras permanecía residiendo en México, la inteligencia
argentina lo detectó y lo detuvo en Tepostlán, México.
Fue extraditado a Argentina y guarda prisión desde entonces, condenado
a cadena perpetua por el asalto a “La Tablada”.
En los años
ochenta, Gorriarán Merlo vivió en Managua, vinculado a los
órganos de inteligencia sandinistas, que jefeaba el Coronel cubano
Renán Montero, teniendo como domicilio fijo una casa en Villa Fontana,
cerca de la rotonda General Omar Torrijos Herrera, a pocos metros del domicilio
de Jacinto Suárez, ex jefe de inteligencia y actual diputado del
Parlamento Centroamericano (Parlacén).
MENSAJE DE SOLIDARIDAD
DE DANIEL ORTEGA
De acuerdo a testigos
presenciales, Gorriarán Merlo permanece recluido bajo un sistema
de máximo cuidado, que lo mantiene aislado de los otros prisioneros,
en una celda donde dispone de ciertas condiciones y un pequeño patio
para caminar. Entre otras cosas mantiene una biblioteca, donde conserva
libros como “El Capital”, de Carlos Marx.
Desde su detención
y condena, el Secretario General del FSLN, Daniel Ortega, abogó
ante el gobierno argentino por la libertad de Gorriarán Merlo, bajo
la figura de una amnistía política.
En la actualidad,
Gorriarán Merlo y el resto de trece reos de “La Tablada”, reanudaron
una huelga de hambre la semana pasada demandando que el Congreso argentino
apruebe una ley que admita un recurso de revisión del proceso judicial
que los condenó a cadena perpetua hace once años, lo cual
les permitiría alcanzar la libertad.
Gorriarán
Merlo no sería beneficiado por el proyecto de ley presentado por
el diputado aliancista Rafael Torres Molina, según reportes del
diario El Clarín de Argentina. Los favorecidos serían: Miguel
Aguirre, Alberto Díaz, Roberto Felicetti, Isabel Fernández
de Mesutti, José Moreyra, Carlos Motto, Sergio Paz, Néstor
Rodríguez y Claudio Veiga.
Asimismo, el sacerdote
Juan Antonio Puigjané, quien cumple una condena de veinte años
y actualmente sufre prisión domiciliaria, y los hermanos Ramos,
que cumplen su pena en España por tener nacionalidad española.
Los reos de “La Tablada”
ya habían protagonizado este año una primera huelga de hambre
de 46 días, entre el 29 de mayo y el 13 de julio, la cual suspendieron
luego que un grupo de legisladores se comprometieran a discutir el proyecto
ley en el Congreso argentino.
La Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de
Estados Americanos (OEA), ha insistido ante el gobierno argentino que los
reos tienen derecho a una instancia de apelación del juicio por
el que fueron condenados, en octubre de 1989.
De aprobarse la Ley
en el Congreso, los presos dejarían de ser condenados para convertirse
en procesados con 11 años de proceso y esto permitiría su
excarcelación. Así estarían incluidos en el “2x1”,
régimen que considera cada año de prisión durante
el proceso como el equivalente a dos años de condena cumplida, explican
los reportes de El Clarín.
El martes 12 de septiembre
pasado, los familiares de los reos se reunieron con el secretario privado
del presidente Fernando de la Rúa, para reiterar su reclamo por
la nueva ley que permita a los acusados una revisión de sus condenas.
De la Rúa
fue uno de los impulsores de la “Ley de Defensa de la Democracia”, la cual
fue aplicada a los condenados de “La Tablada”, sin derecho a apelación.
MARTES 19 DE SEPTIEMBRE
DEL 2000 / La Prensa
“Armando”
murió en el asalto a “La Tablada”
Sánchez Nadal, nacido en Francia, fue miembro de una generación
que vivió “la efervescencia de boinas negras y estrellas rojas”,
recuerda su hermana, Aurora Sánchez Nadal, periodista del extinto
diario “Barricada”
De Francia
partió a Nicaragua a apoyar la revolución sandinista porque
el FSLN había pedido ayuda a revolucionarios de otros países.
Fue guerrillero del Frente Sur y después uno de los fundadores de
la Policía Sandinista
el Che Gordo, Roberto
Sánchez Nadal.
Eduardo Marenco
Roberto “El
Gordo” Sánchez Nadal, quien usó el seudónimo “Armando”
durante la conspiración para matar al dictador Anastasio Somoza
Debayle, murió nueve años después en enero de 1989,
durante el fallido asalto al cuartel militar “La Tablada”, ubicado en Buenos
Aires.
“Armando” fue el
encargado de bloquear, con la vieja camioneta Chevrolet, el paso del Mercedes
Benz blanco de Somoza para que “Ramón” y “Santiago” atacaran la
caravana con la ametralladora M-16 y una bazuka, respectivamente.
Sánchez Nadal,
nacido en Francia, fue miembro de una generación que vivió
“la efervescencia de boinas negras y estrellas rojas”, recuerda su hermana,
Aurora Sánchez Nadal, periodista del extinto diario “Barricada”.
“Llegó un
momento que en Argentina fue una moda usar barbas, boinas y estrellas.
Después se dieron cuenta que la moda les costaba la vida”, comenta.
“Armando” ingresó
a la guerrilla a principios de los setenta, cuando los movimientos guerrilleros
en América Latina se reprodujeron bajo la influencia de la revolución
cubana, la vida y martirio del Che Guevara y las ideas de su libro “Guerra
de Guerrillas”.
Sánchez Nadal
se vinculó al Ejército Guerrillero del Pueblo (ERP), el brazo
armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), de Argentina,
y fue encarcelado en el país sudamericano durante tres años
y medio.
SE DESPIDIO EN 1988
“El era radical.
Le golpeó la miseria del norte de Argentina donde trabajaba de camionero,
conoció la niñez prostituida y los infantes cuya última
gota de leche que tomaron fue de la teta de la madre porque no pudieron
probarla más. Ingresó al ERP sin pasar antes por ningún
adoctrinamiento ideológico”, dice Sánchez Nadal.
Al ser encarcelado
fue “torturado salvajemente”por las autoridades argentinas.
Después de
tres años y medio de encarcelamiento, fue liberado a solicitud del
gobierno francés que reclamaba al gobierno argentino la desaparición
de tres monjas francesas.
“El gobierno argentino
no les podía dar las monjas porque estaban muertas. De manera que
los dos gobiernos acordaron liberar a cuatro presos vinculados a Francia.
Mi hermano nació en Francia y mi mamá era francesa. El gobierno
los atendió muy bien, les dio todo lo que necesitaban, pero él
me decía a mí que no moriría de viejo mirando televisor
a colores”.
De Francia partió
a Nicaragua a apoyar la revolución sandinista porque el FSLN había
pedido ayuda a revolucionarios de otros países. Fue guerrillero
del Frente Sur y después uno de los fundadores de la Policía
Sandinista.
NO SE VANAGLORIABA
Aquel septiembre
de 1980 será inolvidable para Aurora Sánchez.
“Me encontraba en
Barcelona cuando se escuchó por la radio que habían ajusticiado
a Somoza. Yo no sabía quiénes estaban allí pero me
alteré y me alteré más al día siguiente, cuando
dijeron que estaban involucrados argentinos”, refiere.
“Después lo
vi en Nicaragua a donde solía regresar por sus amistades sandinistas.
No le gustaba hablar de lo de Somoza. Ni se vanagloriaba de ello. Me decía
que era necesario hacerlo y punto. Me decía: “Tampoco lo hice por
dinero”. La prueba está que murió como había vivido,
sin nada, sin casa siquiera”.
En agosto de 1988,
fue la última vez que lo vio antes del asalto a “La Tablada” de
enero de 1989.
— “¿Cuándo
nos volveremos a ver?”, le dijo.
— “Vos sabés
cómo es mi oficio. Puede ser la semana que viene, como nunca más.
Lo único que te pido es que no hagás la locura de acarrear
huesos míos en un avión, yo en avión viajo vivo”.
“Ahora que posiblemente
reconozcan sus restos, no sé que hacer con ellos”, se lamenta Sánchez.
¿DONDE QUEDARON
SUS CADAVERES?
Aurora Sánchez
perdió a su hijo y a su hermano durante el asalto al Cuartel “La
Tablada” en enero de 1989. Su hijo, Iván Ruiz Sánchez, fue
aprehendido durante el asalto y después fusilado, a los veinte años
de edad. Sus restos fueron identificados hace pocas semanas, once años
después.
- “Para mí
La Tablada fue una pesadilla y sigue siendo una pesadilla. Fue algo inexplicable,
a mí se me llevó a mis dos hombres: a mi hermano y a mi hijo:
La Tablada, aparte de ser la tumba para muchos, la cárcel para otros,
fue una ilusión perdida”, dice Aurora Sánchez.
- Ella describió
el drama de su familia en el libro “Los Indalos: Viajeros a la eternidad”,
publicado en agosto de 1998.
- En la actualidad,
los restos de su hermano están a punto de ser identificados, para
lo cual viajó a Argentina a dar muestras de sangre para que los
antropólogos identificaran el ADN.
- “Mi hermano se
reía de todo. Por eso puse en el libro que él disfruta ahora
de las manos de la antropóloga cuando le acarician el fémur
y la tibia. El se hubiera reído de eso. Era de esas personas que
se comían la vida. Amaba Nicaragua”.
- Mientras, en Buenos
Aires, donde fue el cuartel militar La Tablada, se está construyendo
un supermercado.
MIéRCOLES
20 DE SEPTIEMBRE DEL 2000 / La Prensa
Atentado
a Somoza puso en aprietos a Carter
Cinco días antes, el 12 de septiembre de 1980, el Presidente de
Estados Unidos había asegurado al Congreso que el directorio sandinista
no colaboraba ni apoyaba a terroristas. El bazukazo en Paraguay obligó
a la Administración demócrata a redefinir la ayuda bilateral
a Nicaragua, según documentos desclasificados en poder de LA PRENSA
El Presidente Jimmy
Carter se vio en apuros en septiembre de 1980, ya que cinco días
atrás había certificado que las autoridades nicaragüenses
no estaban involucradas en actos terroristas. LA PRENSA/ARCHIVO.
Eduardo Marenco
TERCERA Y ULTIMA
ENTREGA.- El 12 de septiembre de 1980, cinco días antes del atentado
contra Anastasio Somoza Debayle en Asunción, el Presidente de Estados
Unidos, Jimmy Carter, certificó al Congreso de su país que
el gobierno de Nicaragua no se involucraba en “actividades terroristas”.
La certificación
presidencial permitió que el Congreso apoyara el desembolso de 45
millones de dólares en ayuda exterior a Nicaragua.
Sin embargo, horas
después del atentado a Somoza, llovieron reportes al Departamento
de Estado de un posible involucramiento del directorio sandinista, provocando
que los asesores de Carter le sugirieran al mandatario demócrata
re-evaluar la certificación a Nicaragua.
“El asesinato de
Somoza ha hecho crecer las preguntas acerca de la necesidad de re-examinar
la certificación del presidente del 12 de septiembre, de que Nicaragua
no está envuelta en actividades de terrorismo”, dice un memorándum
enviado por William Bowdler Asistente para Asuntos Interamericanos, al
Secretario de Estado, Warren Christopher.
El memo de Bowdler
forma parte de un paquete de documentos del Departamento de Estado y de
la Agencia Central de Inteligencia (CIA), considerados “Secretos” y “Confidenciales”,
a los cuales tuvo acceso LA PRENSA. Sin embargo, sobre el asesinato de
Somoza Debayle solamente se han desclasificado dos.
MEMO DE BOWDLER
Un primer documento
es el Memo de William G. Bowdler al Secretario de Estado, en el cual señala
que “el asesinato de Somoza ha hecho crecer las preguntas acerca de la
necesidad de re-examinar la certificación del Presidente del 12
de septiembre de que Nicaragua no está envuelta en actividades de
terrorismo”.
Bowdler, Asistente
para Asuntos Interamericanos, sostuvo en el documento que aún cuando
las autoridades del Paraguay advertían de un posible vínculo
entre el gobierno de Nicaragua y el atentado a Somoza, las evidencias no
eran suficientes ni conclusivas para señalar a la Junta de Gobierno
de Reconstrucción Nacional (JGRN) de apoyar actividades terroristas.
Por tanto, recomendó
llegar a un acuerdo de préstamo financiero con el gobierno de Nicaragua
en base a la certificación otorgada por el presidente Carter, mientras
el gobierno de Estados Unidos continuaba recabando posibles evidencias
de vínculos terroristas.
“Si aumentan las
evidencias conclusivas alrededor del involucramiento de la Junta de Gobierno
en conexión con investigaciones adicionales sobre el asesinato (de
Somoza), el Presidente debería (estaría obligado a) finalizar
la asistencia en ese momento”, sugirió Bowdler.
De acuerdo a los
archivos del Departamento de Estado, Bowdler, un oficial de carrera del
Servicio Exterior Norteamericano, asumió el cargo de Asistente del
Secretario de Estado para Asuntos Interamericanos el 17 de diciembre de
1979 y concluyó el 16 de enero de 1981, ya que para esa posición
fue nombrado Thomas Enders.
OTRO MEMO EN DICIEMBRE
El segundo documento
“Secreto” desclasificado es el No. 82 DOS01047A RSA, en el cual se recomendó
analizar y evaluar las posibles evidencias de que la Junta de Gobierno
apoyara actividades terroristas, así como la posibilidad de que
estuvieran supliendo de armas y de entrenamiento a la guerrilla salvadoreña.
El documento de dos
páginas, de carácter “Secreto”, es un anexo de un memorándum
dirigido al embajador Neumann de parte de Anthony C.E. Quainton, con fecha
del 9 de diciembre de 1980. Está respaldado con el membrete del
Departamento de Estado.
Al respecto, cabe
señalar que de acuerdo a la legislación de asistencia exterior
norteamericana, aprobada en 1961, se establece que para otorgar ayuda a
otro país, el Presidente de Estados Unidos tiene que emitir un certificado
al Congreso de Estados, planteando que ese país objeto de colaboración
bilateral, no coopera ni brinda refugio a alguna organización terrorista
internacional. Menos aún, que apoyara actos de terrorismo en otros
países.
En el caso de Nicaragua,
el Presidente Carter hizo la certificación el 12 de septiembre de
1980, cinco días antes del atentado, en base a la Sección
536 (g) del “Foreign Assitance Act” de 1961.
Los asesores del
presidente Carter le propusieron vigilar cuidadosamente que el gobierno
de Nicaragua cumpliera con lo acordado –no apoyar actividades terroristas-
ya que de lo contrario la ayuda debería ser cancelada.
EXONERADOS POR FALTA
DE EVIDENCIAS
“Basados en la falta
de evidencia que demuestre lo contrario, los Estados Unidos concluyen que
la Junta de Gobierno no ha apoyado directamente actividades terroristas.
El 12 de septiembre el presidente Carter envió al Congreso la certificación
requerida. Esta certificación permite al Congreso desembolsar los
primeros 45 millones de dólares de ayuda a Nicaragua de un paquete
de US$75 millones”, señala el documento.
Agrega, sin embargo,
“que indicativos del apoyo sandinista a actos de violencia y terrorismo
continúan saliendo a luz, como es el caso del asesinato del ex presidente
Anastasio Somoza. Mientras reportes recibidos vinculan a la Junta de Gobierno
de Reconstrucción Nacional con el asesinato, la evidencia presentada
no ha sido suficientemente conclusiva para demostrar un involucramiento
directo de parte del gobierno de Nicaragua. Al mismo tiempo que los reportes
del apoyo de la Junta de Gobierno a actividades terroristas incrementan,
la posibilidad de que sean una “cortina de humo” también se incrementan”.
CARTER DESEMBOLSO
US$45 MILLONES
Sin embargo, a pesar
de los indicios de un posible involucramiento del directorio sandinista
en el atentado, los asesores del presidente Jimmy Carter no recomendaron
revocar la certificación presidencial ante el Congreso para desembolsar
los primeros 45 millones de dólares de ayuda a Nicaragua, amparándose
en la versión oficial de las autoridades policiales del Paraguay.
Pero, sí recomendaron condicionar la ayuda exterior a Nicaragua,
sujeta a un constante monitoreo.
Cuando asumió
la presidencia el republicano Ronald Reagan, el paquete de ayuda a Nicaragua
fue suspendido. El gobierno de Estados Unidos no ha desclasificado ningún
documento que señale evidencias concretas del involucramiento de
la Dirección Nacional del FSLN o de la Junta de Gobierno en el asesinato
de Somoza.
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Versión
y recopilación para internet: Eduardo Manfut P.
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