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Colección de Documentos Históricos 

 
 Terremotos de 1663 
y sus estragos en el Río San Juan

En el año de 1660 fué nombrado Gobernador de la Provincia el Capitán don Diego de Castro.

La situación del país, durante su período administrativo, no pudo ser más triste.

A falta de brazos para sostener siquiera la raquítica agricultura de entonces, á la escasez de artículos  de comercio á que nos habían dejado reducido las excursiones piráticas, el desorden de la administración pública, crecidos impuestos y corrupción de las principales autoridades, vino á agregarse el mal causado por los fuertes terremotos del año 1663, que sembraron el terror en León y Granada y subieron el cauce del Río San Juan, en algunos puntos, hasta el extremo de hacer imposible la navegación para embarcaciones mayores.

Había en el Lago, frente a Granada, un buque procedente de la Habana, llegando en fecha anterior y atracado ante la imposibilidad de su salida.

El comercio del Río tuvo que hacerse entonces en embarcaciones planas de pequeño porte, que llamaban chatas, con prejuicio de Granada, que se sostenía con el arribo de las embarcaciones que calaban hasta ciento veinte toneladas y que hacian viajes directos de Cádiz y Nombre de Dios á Cartagena.

A las dificultades naturales que presentaba el río, se agregaba tambien la presencia de los filibusteros, posesionados de las bocas del taure y del San Juan, que daban caza á las embarcaciones que entraban y salían por esas vías.

La miseria de La Provincia llegó a ser extrema. Su única riqueza fué el ganado vacuno que se había aumentado prodigiosamente, á extremo de que una res gorda sólo importaba cuatro toistones, ó sea dos pesos.

En cuanto al estado intelectual el atraso era mayor. No se conocía entre nosotros la imprenta, y apenas se tenia noticia de una prensa vieja que habia llegado a Guatemala á mediados del mes de Julio de 1660, en la cual se imprimió poco después, por el año de 1663, un tratado teológico de setecientas veintiocho páginas.

Careciédose de fuerza pública, porque no la había habido hasta entonces, y amenazada Granada con la presencia de los filibusteros en el Río, fé organizada una fuerza cívica, y se obigó a todos los vecinos a prestar servico militar de campaña en el recinto de la plaza, cada vez que se diese el toque de alarma; pero pasados cuatro años de tan fatigosa situación, los vecinos se quejaron al Gobernador, y éste prohibió al Alcalde Granada que volviese a importunarlos, sin permiso previo de la Gobernación.

En tal estado las cosas, llegaron noticas al Alcalde de la próxima llegada del famoso pirata Holandés Juan Davis a quién se habia visto en el Río; pero no pudieron tocar alarma sin orden del Gobernador, se envió un correo á León en demanda del permiso prevenido.

Mientras tanto, el 30 de junio de 1665, Davis con unos pocos piratas, desembarcó sigiliosamente en Granada a las dos de la mañana, sorprendiendo en la cama á los confiados habitantes á quienes despojó de cuanto pudo.

Algunos fugitivos tocaron por último la campana de alarma, y temeroso los filibusteros de ser capturados, huyerón precipitadamente con todo lo robado.

El Gobernador y demás autoridades de la Provincia, fueron procesados y castigados por este descuido, que causó una terrible impresión en todo el país.

Sucedió por esta causa, al Gobernador don Diego de Castro, el Maestre de campo don Juan de Salinas y Cerda, caballero de la orden militar de Calatrava y Adelantado de Costa Rica, que tomó inmediatamente posesión de su destino.
 
 
 
 
 

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Versión internet: Eduardo Manfut P.
 Historia de Nicaragua, Sucesos del Siglo XVII
José Dolores Gámez serie histórica No. 3 
Cap. XVII

Regresa al siglo XIX
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Diseño y recopilación de datos por Eduardo Manfut P. (mayo - 2001).