Anastasio Somoza,
vestido de fatiga, inspecciona las tropas que luchaban contra la guerrilla
en la zona fronteriza con Rivas. Poco después fue obligado a salir.
Roberto Fonseca
L.
Fue el 14
de julio de 1979, cuando el dictador Anastasio Somoza proporcionó
al Embajador de Estados Unidos en Managua, Lawrence Pezzullo, la identidad
de su sucesor. Se trataba del Presidente del Congreso, Francisco Urcuyo
Maliaños, el mismo que en marzo de ese año había “decepcionado”
al Oficial Político de la sede diplomática.
“Mi encuentro con
Somoza estuvo bien”, reportó Pezzullo a sus superiores del Departamento
de Estado, a través del Telegrama Secreto Managua 03204.
“Él (Somoza)
ha seleccionado al congresista liberal Francisco Urcuyo como Presidente
interino. Me reuniré con Urcuyo esta tarde para abordar su rol en
este corto escenario”, añadió el diplomático norteamericano.
Sin embargo, Somoza
y Pezzullo no llegaron a ningún acuerdo con respecto al otro paso
que debía dar el dictador nicaragüense, antes de partir, nombrar
a un nuevo jefe de la Guardia Nacional (GN).
Estados Unidos había
sometido el nombre del coronel retirado Inocente Mojica, basándose
en que gozaba de credibilidad entre la tropa y en la comunidad internacional.
Pero, Somoza era de otra opinión.
“Somoza se negó
y argumentó que Mojica estaba retirado y por tanto no era suficientemente
conocido por la oficialidad activa para gozar de su apoyo y respeto”, señaló
Pezzullo. Así que contrapropuso a su “viejo caballo de guerra”,
el general Humberto Sánchez, o al “buen soldado”, el teniente coronel
Alberto Moreno.
“Yo rompí
la conversación en este punto para consultar las propuestas con
mi staff”, señaló el diplomático norteamericano. Posteriormente
objetaron ambas propuestas e insistieron a Somoza sobre la candidatura
de Mojica, quien se encontraba en Guatemala.
Días después,
el 17 de julio, luego de la salida de Somoza, Urcuyo informó al
Oficial Político de la sede diplomática estadounidense que
el nuevo jefe GN era el general Mejía, quien ya se había
instalado y “había sido bien recibido”.
ADVERTENCIA A URCUYO
Recién regresaba
de reunirse con Urcuyo Maliaños, cuando Pezzullo transmitió
a sus superiores el Telegrama Secreto Managua 03250, con fecha del 17 de
julio. Se trasluce que estaba muy irritado con el Presidente interino y
con el nuevo jefe GN.
“Les dije a ellos
que estaba molesto por sus recientes declaraciones, que indicaban que habían
roto el acuerdo que teníamos con Somoza”, y acto seguido volvió
a recontar las largas negociaciones con Somoza y algunos de sus colegas
en el exilio. Sin embargo, se negaron a colaborar.
“Él (Urcuyo)
me dijo que él era el Presidente constitucional y estaba preparado
para entrar en diálogo con otras fuerzas, pero que no estaba preparado
para entregar el poder a la Junta (de Reconstrucción)”.
“Le pregunté
si su posición era firme, y él dijo que sí lo era.
Yo le informé que tendría que avisarle de inmediato a mis
superiores y le enfaticé que las consecuencias de su actitud serían
graves, ya que prolongarían el conflicto y reducirían la
posibilidad de una solución pacífica negociada”, reportó
Pezzullo.
Entonces, “Urcuyo
no se inmutó y Mejía no hizo comentario alguno”, concluyó.
PEZZULLO ABANDONA
EL PAIS EN PROTESTA
Al día siguiente,
Urcuyo hizo patente otra negativa a colaborar. Suspendió unilateralmente
una reunión que el general Mejía sostendría con representantes
del FSLN, para llegar a un cese del fuego. El lugar sería Puntarenas,
Costa Rica.
Estados Unidos, entonces,
dejó a Urcuyo a su suerte. Pezzullo recibió la orden de abandonar
Nicaragua y trasladarse a Panamá, en vista de que los esfuerzos
resultaban inútiles. Dos funcionarios menores de la sede norteamericana,
uno de ellos el Oficial Político, se encargaron de darle la noticia
al general Mejía, a través de una nota de prensa que le fue
traducida al militar.
Ese mismo día,
los cancilleres del Pacto Andino --Ecuador, Venezuela y Perú-- reunidos
en San José, Costa Rica, rechazaron públicamente la maniobra
de Urcuyo.
“Conminamos a Urcuyo
a que acate la obligación de transferir el poder, único motivo
por el cual lo detenta. Pues su permanencia en él, sólo contribuirá
a que la contienda actual adquiera nuevas y más violentas dimensiones
bélicas”, dijeron.
Poco después,
desde la Embajada de Estados Unidos, en Tegucigalpa, se reportó
la “llegada masiva” de altos oficiales nicaragüenses junto a sus familiares,
a bordo de aviones secuestrados.
“Nos han dicho que
muchos nicaragüenses pertenecientes al personal de la Fuerza Aérea
y sus familias han comenzado a arribar al aeropuerto de Tegucigalpa. Algunos
de los aeroplanos son C-46, C-47, DC-6, tres helicópteros, dos Push-Pull
y tres Cessnas”, reportó Jaramillo, en el Telegrama Secreto Tegucigalpa
03859.
“El gobierno de Honduras
los ha considerado refugiados. Nos mantendremos al tanto de los acontecimientos”,
añadió.
URCUYO NO AGUANTO
El Telegrama Secreto
Guatemala 04694, originado el 19 de julio y firmado por Ortiz, indicó
que circulaban rumores de la llegada intempestiva de Francisco Urcuyo Maliaños,
Presidente interino de Nicaragua a Guatemala, a bordo de un avión
C-47. Se había registrado en un hotel de esa ciudad.
ACOMPAÑANTES
RUMBO AL EXILIO
En tres Telegramas
Secretos, enviados por Pezzullo al Departamento de Estado de los Estados
Unidos, quedaron registrados los nombres de todos los integrantes de la
comitiva que acompañaría al dictador Anastasio Somoza, en
su partida, el 17 de julio de 1979.
14 DE SEPTIEMBRE
DEL 2001 /
Murió Francisco Urcuyo Maliaños
William Briones Loáisiga
A los
86 años, falleció ayer en Managua Francisco Urcuyo Maliaños,
quien ocupó por algunas horas la Presidencia de la República
en julio de 1979, cuando se desplomó el sistema somocista.
Urcuyo murió por causas naturales. Una semana antes de su muerte
sufrió un infarto, fue trasladado a un hospital capitalino,
donde enfrentó complicaciones de los pulmones y riñones,
hasta que le sobrevino un nuevo infarto ayer jueves, que le provocó
la muerte.
Francisco Urcuyo Muñoz, hijo de Urcuyo Maliaños, recordó
que su padre fue honrado en México, al bautizarse con su nombre
un hospital, al igual que una calle de Montevideo, Uruguay.
“Inició su vida política en 1954. Fue viceministro de Salud
en dos ocasiones, Vicepresidente de la República dos veces, diputado,
Presidente del Congreso y por último Presidente de la República
por 43 horas efímeras, en el año 79, cuando fuimos
obligados a salir al exilio a Guatemala”, recordó su hijo.
Urcuyo Maliaños regresó a Nicaragua durante los años
80 y se mantuvo alejado de la política. Su hijo, del mismo nombre,
se desempeña como director nacional del Proyecto de Desarrollo Rural
Ganadero del Instituto de Desarrollo Rural (IDR).
Roberto Urcuyo Muñoz, otro de los hijos del fallecido, recordó
el sufrimiento de su padre durante los 13 años que estuvo
exiliado en Guatemala. “Vivió y comió el duro pan del
exilio, pasando todas las desgracias que socavaron su vida”, expresó.
Urcuyo Maliaños publicó cuatro libros en los cuales detalló
sus vivencias a la caída del régimen somocista y sus
experiencias en el exilio durante los años 80: “Solos”, en
el que relató las últimas horas del mandato del Partido Liberal
de Somoza; “Aliados Traicionados”; “Carter y los comunistas”, y su última
creación: “Poesía y recuerdos”, que dedicó a
su familia.
Urcuyo Maliaños procreó cuatro hijos con doña María
Luisa Muñoz: Francisco, Bayardo, Roberto y Mario Urcuyo Muñoz.
Anoche fue velado en su natal Rivas, donde será sepultado
la mañana de hoy
16 de Septiembre
de 2001 | El Nuevo diario
Ultimo Presidente de la era somocista
Sepultado el Doctor Francisco Urcuyo
Maliaños
—FLOR DE MARIA PALMA—
En horas de la mañana del viernes fue sepultado el ex-presidente
de Nicaragua, doctor Francisco Urcuyo Maliaños, quien falleció
a la una de la madrugada del martes mientras se encontraba hospitalizado
en el Bautista de Managua, hasta donde había sido trasladado la
semana anterior luego que sufrió un derrame cerebral.
El doctor Urcuyo Maliaños había nacido en esta ciudad en
el año 1915 y se graduó en la UNAN de México como
médico cirujano en el 44, país donde existe hoy
un hospital que lleva su nombre. En 1960, durante las inundaciones
que se dieron en el puerto de San Juan del Sur, se puso al frente y convirtió
el Hotel Barlovento en refugio para los afectados.
Tal acción humanitaria le hace merecedor de la declaración
de Médico del Año y unos seis meses después fue nombrado
Viceministro de Salud Pública. Posteriormente unos dos años
después fue nombrado Embajador Extraordinario y Plenipotenciario
en Guatemala. Durante el período comprendido entre 1967 y 1972 pasó
a ocupar el cargo de Ministro de Salud Pública, para en el 74 llegar
a ser electo diputado al congreso nacional por este departamento.
El 17 de julio de 1979, durante los últimos días de la guerra
contra Somoza, fue electo Presidente de la República en una
rápida sesión efectuada a la una de la madrugada en el salón
Rubén Darío del hotel Intercontinental. Pero un día
después salió al exilio hacia la ciudad de Guatemala, luego
de cumplirse apenas 43 horas de haber recibido la Presidencia.
El doctor Ramón Ernesto Valdez dijo que fue también un poeta
en cuyos escritos siempre estuvo su querida ciudad natal "Rivas",
a la cual dedicó muchos de sus escritos: "Rivas, antigua Villa
de la Purísima Concepción, te elevaron a ciudad por tus méritos
y patriotismo y hoy eres Patrimonio Cultural de la Nación".
"En la fuente vigorosa del civismo por eso el doctor Ramón Valdez,
junto al lago y sus piraguas, escribió con nitidez 'Quien Más
Conoce a Rivas Más Quiere a Nicaragua'".
Por eso Valdez dijo que la herencia, el ejemplo y consecuencia de este
ilustre varón está inscrito en letras de oro en el libro
histórico de Rivas. Para reforzar sus palabras agregó
que "pasó por grandes puestos y no se enriqueció, murió
humildemente con sus escuálidos y escasos recursos pecuniarios,
pero con su enorme tesoro espiritual".
Estuvo casado por muchos años con la señora María
Luisa Muñoz, a
quién
la ciudadanía rivense ha dado muestras de pesar y condolencias,
a sus hijos, al diputado Henry Urcuyo Maliaños, Rolando, Rogelia,
Miriam, Sara María y demás familiares. .
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Versión
internet: Eduardo Manfut P.
Historia
de Nicaragua, Sucesos del Siglo XVII
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