En cada lugar...
algo especial....

Colección de Documentos Históricos  

 
 la triste historia de legitimista Corral 

El plan era tentador..El General del ejército legitimista Ponciano Corral como Presidente y Walker Comandante general de las armas...

Hacia muchos años que el jefe legitimista soñaba con la Presidencia de Nicaragua; y Walker sin saber, tocaba la cuerda más sensible de su corazón.

Todo el coraje y la energía desaparecieron como encanto, halagado por la grata esperanza de la próxima realización de su ensueño más dorado.

No conocía a Walker; pero raciocinaba con sus deseos, y de seguro lo comparaba con Raoul, con Pierson y con los demás jefes extranjeros que tan útiles y fieles fueron al General Morazán, ó cuando menos, lo conceptuaba un verdadero suizo de espada, de quien podría valerse eternamente, mediante buenas propinas.

En su ceguedad no reflexionaban que un americano del Sur de los Estados Unidos es incapaz no digamos subordinarse , de compartir siquiera su posición a un hombre de color, á cuya raza pertenecía el infortunado Corral..

La expedición, por tal motivo, en ver descontinuar su marcha precipitada sobre la Plaza de Granada, cambió tranquilamente de rumbo y se encaminó a Masaya, donde estaba refugiado el Presidente Estrada, con quien Corral necesitaba ponerse de acuerdo.

Tan luego se adueño de Granada , resforzó su ejército con cien prisioneros
políticos que se encontraban en la plaza con cadenas y en trabajos forzados, y publicó una proclama muy estudiada, ofreciendo garantías de la vida, de la persona y de la propiedad  á todos los que voluntariamente se le presentaran sin distincios de colores políticos. casi todos los vecinos, entre ellos don Mateo Mayorga, Ministro de Relaciones Exteriores de Estrada, se acogierón a la proclama y fueron garantizados.

Estaba alcanzado, en mucha parte, lo que Byron Cole y Walker habian proyectado el año anterior en la oficina del State Journal de Sacramento. tratábase ahora de procurar un arreglo que restableciera la paz y dejara á Walker con las armas, para comenzar la explotación económica del negocio.

Mientras Corral se olvidaba del enemigo, conferenciando en Granada fué celebrada en León con loco entusiasmo. Tampoco los leoneses cono cían á Walker y pensaban poco más ó menos lo que Corral.

Así fué que en medio de la alegría pública, se organizó una columna de voluntarios democráticos y salió confiadamente á compartir con los americanos el triunfo alcanzado; pero al pasar por Managua fué sorprendido por el Coronel legitimista don Tomás Martinez y deshecha completamente.

Este triunfo, que aunque de poca significación, envalentonó al Presidente Estrada y á los legitimistas de Masaya.

Las proposiciones de Walker fueron desatendidas; y éste, contrariado con tan inesperada resolución, tomó en rehenes á los principales vecinos de Granada para tener a raya á Corral.

Al saberse la providencia de Walker, tan en pugna con su conducta anterior, la indignación fué general en Masaya. Desde el Presidente Estrada hasta el último soldado recordaban á Guzman el Bueno de España y no se hablaba má de imitarlo, atacando en el acto al jefe aventurero.

En medio de aquella excitación general, el Prefecto legitimista de Masaya, don Pedro Joaquín Chamorro, hermano del ex-Presidente del mismo apellido, constituyendose en eco del sentimiento público, dió á luz una enérgica proclama, en que recordaba los comportamientos de los españoles en los campos de batalla contra los franceses y excitaba al ejercito contra los invasores, aun cuando para tomar la plaza peligrsen las familias y amigos que allí existían.

Las baladronadas de Masaya hicieró perder la calma de Walker. Pretextando que los legitimistas habían asesinado antojadizamenmte á algunos pasajeros americanos en La Virgen y en San Carlos, contestó la proclama de Chamorro mandando fusilar, sin ningún trámite, al Ministro Mayorga.

La noticia de tan triste suceso, ocurrido en la madrugada del 23, fuén llevada a Masaya en el mismo día por Comisionados de Walker, quienes se presentaron anunciando que éste se manifestaba decidido a fusilar á otros rehenes, entre los cuales figuraba don Dionisio Chamorro, hermano del autor de la protesta, si á las nueve de esa misma noche no recibía una contestación favorable de arreglo. Esta misiva, la noticia exagerada de los refuerzos llegados a Walker, y sobre todo, una exposición en que los mismos prisioneros suplicaban se arreglara pacificamente la terminación de la guerra, abatieron por completo la energía de los legitimistas, que acabaron por ofrecer al día siguiente enviarían sus comisionados.

El día 23, poco después de las nueve de la mañana, entró Corral á Granada, acompañado de un piquete de filibusteros, que fué a recibirlo al camino, y del mismo Walker que le aguardaba en las afueras de la población.

Los legitimistas del 23 de octubre no eran los mismos del día 19. en su aturdimiento por aplacar á Walker enviaban de comisionado al mismo General en jefe de su ejército, que con el sólo hecho de pasar humildemente al campo enemigo, anunciaba que estaba rendido á discreción.

En el,mismo día se celebró el tratado de paz, verdadera capitulación, en la que se aceptó todo cuanto quiso imponer el inflexible filibustero.

Corral apareció omnimodamente facultado por su gobierno, y el Convenio por su parte no necesitaba de ratificación; Mientras Walker tenia especial cuidado de hacer constar, que carecía de facultades y que todo lo que pactara habia de sujetarse á la ratificación del gobierno de quien dependía, quedándole de esta manera una puerta franca para en caso de mal éxito.

Se estipulaba la terminació absoluta de la guerra y el nombramiento de don Patricio Rivas, hombre eminente pacífico y apartado de la política, para que gobernara por catorce meses el país, mientras se procedía á elecciones; pero el mando absoluto de las armas quedaba a Walker y la falange americana debía continuar en servicio del Estado.

Los Ministros del gobierno tendrían que ser cuatro, nombtados por el Presidente Rivas y tomados de los departamentos de la república.

Las fuerzas legitimistas y democráticas se reducirían _ ciento cincuenta hombres por cada parte y serían comandadas, las primeras por el Coronel Martinez en Managua, y por el Coronel Xatruch en Rivas.

Los gobiernos de León y Granada debían de cesar desde el momento de cada General les notoficara el convenio; y cualquiera de ellos se resistiera, tendría que ser tratado como perturbador de la paz.

Por último, Corral debia entregar el mando, armamento y municiones á Walker; el Gobierno tendría que residir en Granada; y ambos ejércitos quedaban obligados a cambiar sus divisas por un liston celeste en que se leyera: Nicaragua Independiente.

Cuando en Masaya se tuvo noticia del convenio, el desagrado fué general en el campo de los legimtimistas; pero Corral habia tenido cuidado de cortar toda retirada, y se hizo necesario sufrir con paciencia y humillación impuesta.

El Coronel Martinez que estaba en Managua, al tener noticia de lo ocurrido escribió a León ofreciendo su ciega adhesión y la de su tropa, si unían esfuerzos contra Walker; el Coronel Xatruch, que estaba de Gobernador en Rivas, emigró a Costa Rica inconforme de ver á Nicaragua en poder de los filibusteros.

Corral sin embargo, se mostraba satisfecho de su propia obra porque creía de buena fé que habiendo sido tan generoso con Walker, hasta convertirlo en arbitro de Nicaragua, tendría que ser grato y no tardaría en ponerse a su servicio. Es probable también que su mirada abarcara los próximos comicios electorales, de que Walker estaba excluido por su calidad de extranjeroy en donde las influencias del jefe de las armas podrían pesar bastante en su favor.

El 30 de octubre de 1855 llegó don Patricio Rivas á GRanada é inmediatamente tomó posesión de su destino.

Durante dos ó trés días Corral, que era Ministro de la Guerra, pareció ser el arbitro del nuevo gobierno. Esto lo llenó de tanta satisfacción, que publicamente manifestaba que habia ganado a los democráticos con su propio jefe.

El Presidente legitimista den José María Estrada, autorizó una protesta el 25 del mismo octubre, en que se hacia presente que habia cedido contra su voluntad y excitaba en ella á los Gobiernos de Centro América, para que salvaran á mano armada la autonomía de Nicaragua. Después de suscribir esta protesta, que tuvo buen cuidado de no publicar por entonces, envió comisionados á solicitar auxilios de los Gobiernos vecinos, y disolvió su Gabinete, retirándose a Honduras acompañado de unos cuantos jefes.

En León no fué tampoco bien recibido el tratado Walker- Corral; pero se tomó en cuenta que la aprobació encerraba un peligro menos próximo y se procuró sacar todo el partido posible, explotando con habilidad la nueva situación.

En consecuencia, se aprobó el convenio, se nombró ó Walker General de Brigada y se dispuso que una Comisión de siete personas de las mas notables, entre los que figuraba Máximo Jerez, pasara á Granada á felicitar al jefe Filibustero por el exito venturoso que habian alcanzado sus constantes esfuerzos.

Desde la llegada de los Comisionados leoneses todo cambio para Corral.

El Presidente Rivas colocó en el Ministerio de Relaciones Exteriores, a Máximo Jeréz, caudillo de los democraticos; en el de Crédito Público, a Ferrer, que tambien pertenecía al mismo Partido; y en el de Hacienda, al americano Parker H. French, teniente de Walker.

Todo aquello era, por supuesto obra del jefe filibustero; Corral al verse solo, y en cierto modo befado, se arrepintió de su cobarde capitulación y escribió á sus amigos de Honduras diciéndoles que estaba perdido todo, que era necesario que volaran en su auxilio.

La fatalidad parecía perseguir al jefe legitimista, sus cartas cayeron en poder de Walker, al siguiente día de haber sido desarmado el ejercito granadino, y y el 6 de noviembre fué reducido a prisión.

Walker como Comandante General proveyó un autocabeza de proceso, mandando organizar un Consejo de Guerra en ese mismo día. Lo debían componer oficiales americanos subalternos.

Reunido el consejo, Walker se presentó acusando a Corral por traición y sedición.

Abierto á pruebas el juicio, el mismo acusador sirvió de único testigo en contra del acusado.

Cerrado el debate, el Consejo pronunció sentencia de muerte en mismo día de su instalación.

El día 7 Walker, juez instructor , acusador y testigo. confirmó en última instancia la sentencia del Consejo y mado á ejecutarla.

El 8 de noviembre de 1856, á los veintiún días de la capitulación, el Ministro de Guerra expiraba en un patíbulo, ejecutado por sus verdugos norteaméricanos.

Se ha dicho que Walker, fué abogado instruido y un aventurero de genio; pero la ejecución de Corral pone de manifiesto que no fué ni una, ni otra cosa.

 Por muerte de Corral, ocupó su puesto en el Ministerio, el Licenciado don Buenaventura Selva, del Partido democrático.

Walker quitó el mando de Managua al jefe legitimista Martinez, que huyó a Honduras; y la situación política quedó en absoluto entregada al partido democratico.
 
 
 

.
 

Versión internet: Eduardo Manfut P.
 Historia de Nicaragua, Sucesos del Siglo XVIII
José Dolores Gámez serie histórica No. 3 
pág 236 -240

Regresa al siglo XIX
comienzo de esta hoja
 
 
 
 
 
 
 

 

COLECCIONES NIKA CYBERMUNICIPIO
Diseño y recopilación de datos por Eduardo Manfut P. (mayo - 2001).