
| Acosta
Luz Marina
Reparto Pancasán, 7a. etapa, Casa #26 e-mail: escritor@ibw.com.ni Tel.: 277 2565 - 270 3789. Oficina: 267 0304 / Fax: 278 5781 |
| Agudelo William
Altos de Sto. Domingo, 1ra. etapa, # 2. Tel.: 276 1858. |
| Aguilar Rosario
León, Reparto Sta. María, 2da. casa # 2, Apto. 162, Fax: 03113278. Tel.: 0311-4844. email: agfia@ibw.com.ni |
Rosario Aguilar recibió el Doctorado Honoris Causa otorgado por
la UNAN-León.
Honor. Es “Miembro de Número” de la Academia Nicaragüense
de la Lengua.
Lenguas. Sus seis primeras novelas fueron traducidas al francés;
otras al alemán y al inglés.
Organizaciones. Miembro del Centro y de la Asociación Nicaragüense
de Escritores, la Alianza Francesa y de Cultura Hispánica.
Cumpleaños. El 29 de enero
Responsabilidad. Reconoce la responsabilidad que tienen los escritores,
como los historiadores y periodistas “porque las futuras generaciones nos
van a leer”.
Pasión oculta. Su mayor frustración fue no haber aprendido
a tocar piano “por falta de oído musical
La niña blanca y los pájaros sin pies (1992)] by Rosario
Aguilar (Nicaragua
Diferentes Mujeres Para Diferentes Entornos: voz y rol Femenino en
7 Relatos Sobre el Amor y la Guerra de Rosario Aguilar
Rosario Aguilar; Revolucion sandinista, 1979; discurso de la mujer;
amor; maternidad; identidad
ingresa a la Academia Nicaragüense de la Lengua
Con la incorporación de Rosario Aguilar, la Academia Nicaragüense
de la Lengua, fundada en 1928, continúa modernizándose, y
salda una deuda grande con la cultura, incluir a la mujer en tan importante
y sensible actividad. La primera mujer que ingresó a esta academia
fue doña Mariana Sansón Argüello.
Algunas mujeres habían escrito y publicado novelas en Nicaragua.
Pero ninguna ha desarrollado una conciencia femenina como Rosario Aguilar,
autora de una modesta pero impresionante obra, valorada en Estados Unidos
por el Shollar Raymond de Souza, quien anotó: "Ella prefiere la
novela corta y sus trabajos publicados (hasta finales de los ochenta) incluyen
siete novelas cortas".
Rosario Aguilar nació en León el 29 de enero de 1938. Educada en el Colegio La Asunción de su ciudad natal. En 1947 se traslada a Guatemala donde su padre, Mariano Fiallos Gil, desempeñaba un cargo diplomático. Estudió inglés en Louisina, en 1954, y al año siguiente continuó sus estudios en Dallas. Al casarse tomó el apellido de su esposo. En 1966 una de sus novelas, Aquel mar sin fondo ni playa, obtuvo el segundo premio de novela en los Juegos Florales de Quezaltenango.
Encabeza a las escritoras nicaragüenses desde los años 60, cuando publicó sus primeras novelas cortas: Primavera sonámbula (1964) y Quince barrotes de izquierda a derecha (1965).
Pero fue en su tercera novela, Aquel mar sin fondo ni playa (1970), donde reveló su madurez narrativa: arraigadamente femenina, y ubicada en la realidad nicaragüense, explota el conflicto entre lo normal y lo anormal, situando a la autora en la primera fila de la narrativa centroamericana.
Otra obra narrativa de Rosario Aguilar fue una biografía novelada de la madre de Rubén Darío: Rosa Sarmiento (1968). Escrita en tercera persona, la novelista logra transmitir el dilema de Rosa, que oscila entre sus ansias de ser amada y el amor de su hijo, intercalando pasajes del "Génesis" bíblico y versos de Darío, o sea recursos intertextuales. A continuación publicó Las doce y veintinueve (1975), que recoge la experiencia del terremoto de Managua de 1972.
Posteriormente, manteniendo su capacidad de perfilar personajes femeninos maduró su escritura narrativa en El guerrillero (1976), Siete relatos sobre el amor y la guerra (1986) y La niña blanca y los pájaros sin pies (1992). En esa novela cuenta dos historias diferentes: la de una joven escritora y su relación con un periodista español, por un lado; y, por otro, las historias de seis mujeres valientes e interesantes durante la época de la conquista española en América.
Si último libro es una biografía materna: Soledad, tú eres el enlace (1996), donde cuenta la historia de dos familias: una española que emigró a América desde el siglo pasado -los Oyanguren y López de Aréchaga- y otras centroamericanas, pero también de origen español: los Fiallos. Es decir, la de sus padres a quienes retrata con maestría y amor filial. Pero ella logra mucho más que la recreación de un álbum de familia, al innovar, con una prosa concisa y minuciosa a la vez, el género biográfico, distanciándose suficientemente de sus personajes, ligados a ella por la sangre y el recuerdo íntimo. En suma redondeó un libro ejemplar que se lee y relee como una novela.
| Aguirre Erick
El Nuevo Diario Tel.: 249 0499/ 249 65-01/02. Fax: 249 0700, casa. 278 1270 Celular: 088 48370. |
| Alegría Claribel
Rep. Pancasán, 7ma. etapa, del Gimnasio Atlas, 1 ra calle, frente al tope Casa - esquinera # 47, Tel.: 277 4903 / 278 1270. e.mail: claribel@ibw.com.ni |
Claribel Alegría nació en Estelí, Nicaragua, en
1924. Desde muy niña vivió en El Salvador. Ha publicado una
veintena de libros de poesía y narrativa así como testimonios
históricos en colaboración con su marido, Darwin J. Flakoll.
Entre estos últimos destacan Fuga de Canto Grande (1992) y Somoza:
Expediente cerrado (1993).
Nace en Estelí, Nicaragua, en 1924, pero vive gran parte de
su infancia y juventud en El Salvador. También ha vivido en Estados
Unidos, donde estudió Filosofía y Letras en la Universidad
George Washington, Washington, D.C., en Chile, en Uruguay y en México.
Ha publicado:
Poesía: Vigilias (1953); Acuario (1955); Huésped de mi
tiempo (1961); Vía única (1965); Aprendizaje (1970); Pagaré
a cobrar (1973); Sobrevivo (1978); Suma y sigue (1981); Flores del volcán
(1982); Women River Poems (1989); Variaciones en clave sobre mí
(1993); Umbrales (1996); Sorrow, a la muerte de su esposo y traductor de
sus obras, D.J. Flakoll (1999); Soltando amarras/Casting Off (2003).
Novelas: Album familiar (1982); Despierta mi bien despierta (1986)
y Luisa en el país de la realidad cuya protagonista, Luisa, inicia
un viaje al revés del famoso viaje al País de las maravillas
de Alicia (1987).
Testimonio: Es co-autora con D.J. Flakoll de seis libros testimoniales
entre los cuales se cuentan: No me agarran viva: la mujer salvadoreña
en la lucha (1983); Para romper el silencio: resistencia y lucha en las
cárceles salvadoreñas (1984); La mujer del río (1989);
Somoza: expediente cerrado; Cenizas de Izalco; Fuga de canto grande (1992).
Premios: Casa de las Américas por Sobrevivo (1978).
Su obra refleja la realidad de su país y de El Salvador donde viviera desde pequeña, así como su profundo conocimiento de la problemática latinoamericana: opresión, lucha, exilio, tortura, y de la problemática de la mujer en las sociedades centroamericanas: opresión, dependencia, separación de la familia, emigración. La realidad política de Latinoamerica alimenta sus obras en las que aparece como elemento activo reflejado en la temática. Al mismo tiempo, busca la escritora descubrir otros universos, otras realidades.
http://bluehawk.monmouth.edu/~pgacarti/A-Alegría-ensayo.htm
CLARIBEL ALEGRIA Y LA VANGUARDIA SALVADOREÑA DE LOS AÑOS 30
Para la escritora Clara Isabel Alegría, Nicaragua es su «matria» y El Salvador su patria. En los años 30, el filósofo mexicano, Don José Vasconcelos, pasó por tierras salvadoreñas y la bautizó con el nombre que hoy conocen todos los amantes de la literatura: Claribel Alegría.
Fue Vasconcelos quien prologó su primera publicación Anillo de silencio en 1948, cuando Claribel aún estudiaba en la Universidad de George Washignton, donde se licenció en Filosofía y Letras. La selección poética de la obra fue realizada por su mentor Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel de Literatura.
Claribel Alegría mantiene vigente en las letras hispanoamericanas
el legado de la vanguardia salvadoreña de los años 30: Salarrué,
Alberto Guerra y Claudia Lars. Entre sus obras más conocidas están
Cenizas del Izalco, Luisa en el país de la realidad, La mujer del
Río Sumpul y Umbrales es en Clave.
.
| Alvarado Jorge
Rep. Mirador, Km 81/2 carretera a Masaya, Casa - 37, Apto. A- 158. Tel. casa: 276 2102. |
| Arellano Oviedo Francisco
Bello Horizonte: B-1 I-97. Telefax: 249-5389. e.mail: pavsa@ibw.com.ni |
| Jorge
Eduardo Arellano
Jorge Eduardo Arellano (JEA) fue electo por unanimidad Miembro Correspondiente de la Academia Chilena de la Lengua, en reconocimiento a sus méritos como poeta y especialista en Rubén Darío. |
| Jorgue Eduardo Argüello |
LOS HEROES DEL ALGODON
Visión desencantada del boom algodonero a partir de la perspectiva
de un rebelde hippie que denuncia al stablishmente somocista y oligárquico.
(ANE-NORAD)
| Arósteguí Alejandro
Antigua entrada UNICA, a la derecha una sola calle adoquinada al tope, se dobla a la izquierda, segundo portón de malla a la izquierda: Tel.: 276 2249. Fax: 278 3356 / 276 2971. |
| Arríen Juan Bautista
Centro Civíco, Modulo K, planta baja, Comisión Nacional 108 (MECD), Tel.: 265-0342 o en el PREAL UCA. Telefax: 278 8152. |
sobre
el evento descrito en website de Centro Nicaraguense de Escritores
IDEUCA.
Plan Nacional de Educación 2001-2015: breve análisis
desde sus innovaciones, pp. 7-63. tbls.; 7 ref y 9 notas. En: Bautista
Arríen, Juan; Castilla Urbina, Miguel de. Universidad Centroamericana;
Instituto de Educación de la UCA. Educación y pobreza en
Nicaragua: las puertas a la esperanza. Managua: UCA; IDEUCA, septiembre
2001. 166 p.
En una emotiva sesión solemne, la Junta Directiva de la
Asamblea Nacional de Nicaragua concedió la Orden de la Libertad
“Pedro Joaquín Chamorro Cardenal”, en el Grado de Gran Oficial,
al maestro de generaciones, Juan Bautista Arrien, Representante Delegado
de UNESCO en Nicaragua.
| Avellán Hector |
Escritores y Escritoras de Jóvenes del Pacífico de Nicaragua
| ALFONSO AYÓN (1858-1944 |
2-3.– MARIANO BARRETO (1856-1927) : DISCÍPULOS LEONESES DE CUERVO
Y BARALT
Por Jorge Eduardo Arellano
Fue en la penúltima década del siglo XIX, mientras se
desarrollaba un ambiente cultural propicio, que se consolidó en
León la afición al filologismo, introducido —como lo señaló
Rubén Darío en 1909— por influjo colombiano. “En un tiempo,
cuando a Bogotá se le llamaba Atenas de América, fueron aquellos
países —Darío se refería a los de Centroamérica,
y particularmente a Nicaragua— como dependencias académicas de Colombia
y Venezuela” (El viaje a Nicaragua e intermezo musical, 1909). Tal fenómeno
se daba en otras ciudades del país, pero tenía en la metrópoli
sus representantes más tenaces.
El principal de ellos, Mariano Barreto, recordaba en 1900 que cuando llegaron a nuestro país las Apuntaciones críticas del lenguaje bogotano de Rufino José Cuervo (1844-1911). Barreto aludía nada menos que a la obra fundacional de la dialectología hispanoamericana (las Apuntaciones citadas, aparecidas entre 1867 y 1872) del colombiano Cuervo y el Diccionario de Galicismos, o sea de las voces, locuciones y frases de la lengua francesa que se han introducido en el habla castellana moderna, con el juicio crítico de las que deben adoptarse, y la equivalencia castiza de las que no se hablen en este caso (Madrid, 1855), del venezolano Rafael María Baralt (1810-860). Sin embargo, la edición que llegaría a Nicaragua debió ser la publicada en Caracas, 1874.
El mismo Barreto disponía de casi un centenar de obras, comenzando con la duodécima edición del Diccionario de la Lengua Española (1884 y 1888), para seguir los pasos de ambos sudamericanos, secundado por Alfonso Ayón, prologuista de sus dos primeros libros que destinaba “a las personas incultas”. Barreto y Ayón, en consecuencia, asumieron el papel de acérrimos y entendidos defensores de la lengua española en ese “humilde pedazo de la tierra americana” que era Nicaragua.
Como se ve, un profundo amor a la lengua española, de la cual se derivaba una convicción “antigalaparlista”, motivó a los citados filólogos leoneses para mantener una campaña por la conservación castiza de la misma lengua. En concreto, su práctica consistía en identificar las incorrecciones frecuentes del habla y redacción populares. Tal práctica se hacía con el fin de preservar la “pureza” del idioma español y coleccionar vocablos, rastreando sus procedencias y ejemplificando su uso correcto con fragmentos de grandes escritores.
Esta labor, compartida por ilustres filólogos hispanoamericanos de la época, dio su primer gran fruto en la obra Vicios de nuestro lenguaje (1893) de Mariano Barreto, cuya importancia filológica es similar a la del Diccionario abreviado de galicismos, provincialismos y correcciones (1887) del colombiano Rafael Uribe y anterior al Diccionario de provincialismos y barbarismos centroamericanos (1910) del salvadoreño Salvador Salazar García.
En su estudio crítico de los Vicios de nuestro lenguaje, Alfonso
Ayón establecía que a ellos les preocupaba la corrupción
que invadía al castellano, originada en parte por la falta de sólidos
estudios para la carrera de letras y la escasa enseñanza del mismo
idioma. En el fondo, como su colega Barreto, se interesaba menos por la
lengua misma que por sus incorrecciones y barbarismos. Por eso el último,
en su segunda obra, amplió su campaña didáctica a
la ortografía; de manera que Ayón anotaba en el prólogo
correspondiente: “Habiendo elegido el señor Barreto el método
de ejercicios y preguntas, como muy adecuado al fin práctico a que
destina el libro, ha cuidado de no confundir la parte teórica con
la propiamente preceptiva, dedicando a la primera un capítulo especial”.
Más aún: los Ejercicios ortográficos (1900) de Barreto
contenían un “Catálogo de más de seiscientas voces
que ordinariamente se escriben mal en Nicaragua”.