CATALOGO DE PERIODISMO EN NICARAGUA

1880
El Centro-Americano
carácter
  Don Anselmo H. Rivas, socio de Rigoberto Cabezas era ya para aquel entonces un veterano y venerable escritor respetado y admirado principalmente por sus correligionarios conservadores. Para ese entonces también ya Rigoberto Cabezas había adherido su pensamiento al liberalismo. El propósito de fundar un diario revelaría desde entonces sus ideas progresistas.  Era un semanario que salió con bastante regularidad, 
 

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Don Anselmo H. Rivas, socio de Rigoberto Cabezas   Managua Imprenta del Progreso, 
CATALOGO DE LA EXPOSICION TREINTA AÑOS DE PERIODISMO EN NICARAGUA 1830 - 1860
INSTITUTO CENTROAMERICANO DE HISTORIA UNIVERSIDAD CENTROAMERICANA.
MAURICIO PALLAIS LACAYO - DR. ANDRES VEGA BOLAÑOS - DR FRANCO CERUTTI - LIC. CARLOS MELENDEZ CHAVERRI -
REVISTA CONSERVADORA DEL PENSAMIENTO CENTROAMERICANO No. 116 DE MAYO 1970
  El Centro-Americano   1880
Don Anselmo H. Rivas,
El más genuino representante intelectual del conservatismo de los 30 años, Anselmo H. Rivas sostuvo esta posición en los brillantes y serenos editoriales de El Diario Nicaragüense. Como heredero de la tradición oral, expresó el mismo punto de vista en su intento historiográfico Ojeada retrospectiva, serie de artículos sobre el desarrollo político nicaragüense en la primera mitad del siglo XIX. Polemista combativo, se distinguió por su estilo castizo y elegante. «Admira -anota Carlos Cuadra Pasos-, como resultado de la educación literaria clasicista que tuvo en su juventud, el hecho de que este hombre tan vehemente, pueda, sin embargo, mantener en la discusión sólo el uso de frases ponderadas... Tras el seudónimo practica la sátira; pero su ironía es superficial y benévola y hasta risueña».
 

Desde 1833 en que apareció en nuestro país el primer periódico impreso con el título de "La Opinión Pública" hasta 1884 todas las publicaciones que se sucedieron serían mensuarias, quincenales y semanarias. Esto significa que durante los 51 años transcurridos entre una y otra fecha, la divulgación de noticias era tan lenta como puede imaginarse. 

Don Anselmo H. Rivas, socio de Rigoberto Cabezas era ya para aquel entonces un veterano y venerable escritor respetado y admirado principalmente por sus correligionarios conservadores. Para ese entonces también ya Rigoberto Cabezas había adherido su pensamiento al liberalismo. El propósito de fundar un diario revelaría desde entonces sus ideas progresistas. 

Don Francisco Huezo, autor del relato que a continuación publicamos fue un prominente periodista, amigo de los más íntimos de Rubén Darío. Nacido en El Salvador había convertido a Nicaragua en su segunda patria y al morir el poeta escribió, día tras día y hora tras hora, los pormenores de la agonía de Rubén durante su permanencia final en Managua.

Además don Anselmo era el primer periodista de Nicaragua, por no decir de Centro América, a la sazón. Había fundado en 1880 su gran semanario “El Centro-Americano”, convertido en 1881 en “El Diario Nicaragüense” el primero en salir cotidianamente a la palestra del pensamiento nacional en el periodismo nicaragüense.

¿Qué actitud tomó don Anselmo H. Rivas, al despuntar en el firmamento nacional como divina promesa de gloria, el sol poético de Rubén Darío,
entonces saludado por todos como el Poeta-Niño, asombro de las musas?

Registrando la colección de “El Centro Americano” del año de 1882, nos hemos encontrado con una sensacional noticia, sobre la llegada  de Darío a la Sultana, Granada Nicaragua, y es de suponerse que vendría con su visita a hacerle propaganda personal al proyecto de su envío a España a completar.

Sin embargo no pertenecía al número de los prudentes don Anselmo, pues en “El Centro- Americano acuerpó de lleno la idea de mandarlo a España a educarse por cuenta del Estado.

Es lo que nos prueba de modo evidente un suelto de crónica que aparece en “El Centro- Americano” el 4 de febrero de 1882 y copiarnos ahora con noble orgullo granadino:
 

Granada, 1 de febrero de 1882. - 

Sr. Director de “El Centro Americano”.

El sábado pasado llegó a esta población el niño Rubén Darío, el “célebre” poeta de quien Ud.
habló en el editorial del número próximo pasado. 

“Tuve el honor” de hacerle una visita, y a la verdad, “me pareció una notabilidad que promete mucho
para el porvenir”, sobre todo, si el Soberano Congreso da la ley, que me aseguran se proyecta, respecto a su envío a España para concluir sus estudios.

“Una capacidad como la del joven Darío debe aprovecharse”,

y no dudo que los señores congresales tan bien animados como deben estar por el engrandecimiento
de nuestro país en todo sentido, no perderán la ocasión de facilitar los medios necesarios para la ilustración del que todo el mundo llama

POETA-NIÑO”.

Sigue otro suelto referente a  otro joven de promesas en las artes plásticas de la pintura y la escultura, don Tránsito Sacasa, para quien pide igual protección, y al final de este segundo
párrafo, se unen en el pensamiento protector a estos dos jóvenes, de tales promesas artísticas, con este recomendable postulado:

“Al firmar una ley semejante, se afirma el porvenir de nuestro infortunado país, tan pobre en producciones de seres tan privilegiados”.
 

Como se ve, los hombres de pensamiento, la voz cantante de Granada en la época de la iniciacion de Dario la gloria, fue altamente comprensiva y acogedora del Poeta- Niño, y nos place consignarlo
pues por ese tiempo no había en Granada, como no hay hoy, ninguna mala voluntad contra León
ni lo de León, cuyos altos exponentes de cultura, merecen el justo reconocimiento patrio.

El joven poeta ha de haber quedado muy satisfecho de la acogida mental de don Anselmo, 
el propietario y director de “El Centro-Americano”, que tan alta recomendación hacía en su crónica local del proyecto que contiene frases de admiración, que por eso subrayamos al reproducirlas, pues a poco le consagró a don Anselmo unos versos con motivo del nacimiento de uno de sus hijos.

Es lástima que el poeta no haya tenido tiempo de escribir documentada su autobiografía, pues
la que corre como tal es deficiente y poco verídica, como cuartillas escritas al volar, de la pluma,
sin ton ni son, para cumplir el compromiso contraído con una empresa periodística. 

 

ANSELMO H. RIVAS: 
INTELECTUAL DEL CONSERVATISMO DECIMONÓNICO 
Jorge Eduardo Arellano 

EDITORIALISTA, hombre público e historiador, nació en Masaya -de padre mulato- el 3 de noviembre de 1826. Auto didacta, se formó en las bibliotecas granadinas de la época, principalmente en las de Pedro Chamorro y Pedro Rouhaud. «Frecuenta las tertulias que se 
forman en las casas ricas para leer y comentar revistas y libros recién llegados», escribió Carlos Cuadra Pasos. Y así animaba, con su charla y guitarra, a los elementos de la fracción de la clase dominante ubicada en Granada, a la que serviría intelectualmente desde su nombra miento de Jefe de Sección en el gobierno de Laureano Pineda. 

En 1853 se le encomendó la redacción de la Gaceta y otro cargo: Traductor oficial. En 1854 sufrió la muerte de su hermano Pedro, víctima de la guerra civil, y también la de su jefe y rector de conducta política: Fruto Chamorro. En esa guerra cae prisionero y es arrojado, con una barra asida a los pies, a un calabozo; allí lo rescata por una suma de dinero el caballero italiano Santiago Peccorini y se lo lleva a El Salvador. 

Dedicado al estudio en ese país, regresa en 1857 y trabaja en la primera administración del General Tomás Martínez. Funda ese año el semanario El Centroamericano y 1uego, en 1861, otro: La Unión Nicaragüense; redacta la Gaceta y escribe discursos. Pero en 1862 se opone a la reelección de Martínez y es enviado al destierro. Seis años pasa en Cartago, Costa Rica, donde se entrega a la enseñanza y conoce a su futura esposa: una alemanita a la que había conocido en sus años de San Juan del Norte. 

En 1867 se traslada a Managua, llamado por el Presidente Fernando Guzmán para ocupar un alto cargo y se transforma en ese gobierno, y en los de Vicente Cuadra y Pedro Joaquín Chamorro en el Ministro por antonomasia; además del Ministerio de Guerra, Marina, Instrucción Pública y Obras Públicas -que dirige por un tiempo- es el canciller de las tres administraciones, a cuyos pensamientos y resoluciones infunde su expresión literaria. Nicaragua causa resentimiento al partido del sacrificado general Guardia, de Costa Rica, que inquieta al país con sus gestos dictatoriales. 

Pero don Anselmo, en la cúspide de su carrera política, consigue que Guardia llegue a Belén, Rivas, solucionando el conflicto. Igualmente, va a El Salvador y salva al General Tomás Martínez, prisionero de los partidarios de Barrios. Durante el período de Pedro Joaquín Chamorro, lleva dignamente el caso Eisentuck-Leal - ante la agresividad prepotente del imperio alemán- y, con el acceso al poder de Joaquín Zavala, pierde su hegemonía política y se realiza como escritor, periodista y parlamentario, representando en los tres campos a su partido conservador tradicional. 

«El distanciamiento de don Anselmo en los últimos períodos conservadores -escribe Carlos Cuadra Pasos- es amistoso con Zavala, frío con Cárdenas y de franca oposición con Carazo y con Sacasa». En 1880 restablece la circulación de El Centroamericano y cuatro años más tarde funda, con Rigoberto Cabezas, el Diario de Nicaragua que se convierte, al poco tiempo, en El Diario Nicaragüense, durante varias décadas el diario de mayor reputación literaria del país. En 1889 se opone, a la administración Sacasa y fue expulsado a Costa Rica. 

Otra vez de regreso, con Zelaya en el poder, retorna la dirección de su diario para cuestionar ahora a la administración liberal. Por ello es perseguido, y sucumbe con su órgano de prensa. Retirado a impartir clases de literatura y francés en el colegio de su hija Francisca Berta Rivas, facilita su imprenta para la publicación de una hoja semanal que después aparece diaria: El Periódico. A continuación, se empeña en traducir del inglés y el francés, respectivamente, «De esclavo a catedrático» de Bucker T. Washington y -en prosa- «Cyrano de Bergerac» de Edmundo Rostand. Los jóvenes le rodean y escuchan su palabra ilustrada, expansiva, amena. Fallece en Granada el 7 de mayo de 1904. 
 
 
 


Don Anselmo H. Rivas 
En las primeras horas de una noche de invierno, el año de 1883, se presentó en el cuarto de don Anselmo H. Rivas, en la capital de Nicaragua, un viajero joven, preguntando por aquél. Vestía redingote azul, chaleco blanco, en un maletín, pañuelos, cuellos, una camisa, un cepillo, ropa y otros objetos de uso personal. 

--Soy Rigoberto Cabezas-- dijo al señor Rivas-- y vengo de Costa Rica. Aquel nombre era conocido para el señor Rivas, que contestó: 

-- Tengo mucho gusto de conocer personalmente a usted su nombre ya me era conocido por su labor en la prensa de Costa Rica, ¿En qué puedo servir a usted? E invitó a tomar asiento al señor Cabezas. 
- Acabo de llegar al país y voy de paso para Masaya en donde tengo familia; pero antes he querido ver a usted; tanto por el placer de conocerle, como por el propósito de proponerle un negocio. 

- Gracias en primer lugar, por sus sentimientos. Veamos ahora en qué consiste ese negocio. 

Vaciló un momento Cabezas y repuso: 

- Como no tengo imprenta ni capital para comprarla, y usted es dueño de un establecimiento tipográfico, vengo a proponerle que fundemos en compañía un diario en Nicaragua. 

El señor Rivas --hombre calmoso-- observó atentamente al viajero, lo abarcó del pié al pelo con su mirada profunda, y después de recogerse repuso: 

- Me tiene usted a sus órdenes en lo que pueda serle útil. Tengo de usted y excuse la sinceridad -un alto concepto como escritor, y desearía que aceptara mis servicios. Pero con relación a su pensamiento -que de paso es muy hermoso no puedo hacer nada. Nicaragua no está todavía preparada para el diarismo. Su vida intelectual es escasa, escaso su movimiento social y político: por lo tanto, escasos los temas para escribir. Una empresa de ese género no podría vivir aquí: indudablemente, fracasaríamos. 

Cabezas se contrarió mucho al oír la respuesta. Una nube oscureció su frente y murmuró por bajo: La misma historia de Napoleón y Fulton. La humanidad cierra siempre los ojos para no ver la luz. 
Reponiéndose de su impresión, contestó: 

-Perdoname usted, señor. Esos son prejuicios. Hagamos la prueba y le garantizo los mejores resultados. 

Y empeñando la razón, continuó: -La vida moderna no se explica sin el periódico diario; forma parte de su propio movimiento: es su propia alma. El diario es el libro del minuto, la información del momento, de todo lo que ocurre en el mundo moral e intelectual. Su radio de acción es amplio: abarca a todos los órdenes -y a todos los gremios. 

Es útil al sabio, al artista, al agricultor, al comerciante, el profesor, a la modista, a los artesanos: es útil hasta a las lavanderas. Cuando no dá una noticia, da un consejo, y marcha a la par del hombre en sus caídas o en sus triunfos. Es tal la necesidad de leerlo que siente el pueblo, cuando ya se acostumbra a él -lo digo con experiencia- que no hay modo que deje de buscarlo todas las mañanas, como se busca el alimento para el cuerpo. 

Gratamente sorprendido quedó el señor Rivas al oír aquellas nuevas ideas, aquellas palabras hermosas que entrañaban una alta visión de las conquistas del espíritu moderno. 

Lo seducía la música de aquel concepto expresivo, él tono de sinceridad, de fe, que daba un perfil de apóstol a aquel joven de mirada fulgurante y cabellera de ébano; pero no queriendo dejarse arrastrar por un entusiasmo que juzgaba pasajero, reprodujo: 

- Para editar un diario se necesitaría fuerte gimnasia mental, prontitud para escribir, rapidez de pensamiento, a lo cual no están acostumbrados los escritores del país. 

- Esa gimnasia es saludable al escritor. Yo pensaba lo mismo que usted antes de practicarla. Y ahora ya ve usted la opinión que tengo. 

Cabezas hablaba con el acento de un convencido. 

Después de aquella entrevista tuvieron otras y otras. Siempre tratando sobre el mismo tema, siempre incansable; con igual fe y calor. 

Ya no desconfiaba el señor Rivas. Ya no dudaba del éxito. El entusiasmo de Cabezas le había contaminado. Aquellas alta convicción se había infiltrado en su espíritu con el prestigio luminoso de la palabra. 

Un día de tantos le dijo de pronto el señor Rivas: 
- Bien. Supongamos que están allá al frente los cajistas y piden material con urgencia, material que usted no tiene. 

¿Qué les daría usted entonces? 

- Deme usted el tema y ya verá, contestó Cabezas, sacando el lápiz y las cuartillas y disponiéndose a escribir sobre la pierna. 

Meditó un rato el señor Rivas y contestó: "Utilidad Social del Diarismo". He ahí el tema. 
Sin perder tiempo, Cabezas escribió rápidamente cuartillas. Pasados algunos minutos y después de leer y corregir algunos párrafos, las enseñó al señor Rivas. 

- Aquí tiene usted el tema desarrollado. Así se procede. 

Leyó el señor Rivas con calma las cuartillas, una vez; después otra y otra; y muy entusiasmado se levantó de su asiento y apretó la mano a Cabezas, diciéndole: 

- Este es un buen artículo: es usted un improvisador, un repentista. Y volvió a apretarle la mano fuertemente. 
Poco tiempo después empezaba a publicarse bajo la dirección de ellos El Diario de Nicaragua, fundador del diarismo en la república y creación de Cabezas. 

Esto sucedía el año de 1884 y diez años después ese escritor -transformado en militar- sellaba el movimiento de reincorporación de la Mosquitia. 

 

DON ANSELMO Y RIGOBERTO 

Al servicio de los líderes políticos de Granada, Anselmo H. Rivas (1826-1904) había obtenido acciones de aquéllos para fundar la empresa, sobre todo de los ex presidentes Joaquín Zavala (1879-82) y Vicente Cuadra (1871-74); de manera que, al ser atacados ambos por Rigoberto en El Diario de Nicaragua, éste tuvo que interrumpirse y salir de nuevo con otro nombre. Enrique Guzmán, activo liberal entonces, refiere en su Diario los detalles el 13 de junio de 1884. 

Y así fue. Once días más tarde el Diario reaparecía con su nuevo nombre. Rigoberto intentó fundar otro periódico que iba a ser de oposición al gobierno de Cárdenas. Guzmán se comprometió a dar la cuarta parte del valor de la imprenta y visitó, como liberal, al máximo líder de la fracción llamada Iglesiera, Manuel Urbina, que se oponía tanto al gobierno como al Chacho; pero todo quedó en proyecto. El 9 de septiembre, ambos —Rigoberto y Guzmán— salían expulsados por el Gobierno de Adán Cárdenas del país, como frustrados conspiradores, a Guatemala. 

Con todo, por su asociación para acometer con éxito la aventura del diarismo, Rivas y Cabezas han sido considerados con justicia fundadores del periodismo nacional. El primero, conservador y ecuánime; el segundo, liberal y exaltado. Mas ambos próceres. Don Anselmo, en el campo intelectual: como la más reflexiva mentalidad de los “Treinta Años” y Rigoberto, ante todo, en el político militar: al ejecutar, secundado por otros, la Reincoporación de la Mosquitia en 1894. Pero también Rigoberto se destacó como ensayista de primera calidad. Así da testimonio su producción dispersa en folletos, artículos y cartas que ya deberían estar compilados en volumen para ser apreciada por lo que es: la obra de uno de nuestros clásicos. 

Lo mismo podemos afirmar de los incontables escritos de don Anselmo, cuya carrera periodística la inició en 1857, como vimos, con la fundación de El Centro-Americano y la prosiguió, cuatro años más tarde, con La Unión Nacional de Nicaragua (1861) para reiniciarla con El Semanal Nicaragüense (1872-75) y, finalmente con El Centroamericano (1880), semanario que, habiendo cesado en 1863, llegaría a transformarse en 1884 en el primer diario del país. 
Gustavo Alemán Bolaños: “Evolución del periodismo en Nicaragua”, en Centro América (Guatemala, vol. V, Núm. 3, julio-agosto-septiembre, 1913, pp. 380-388). Pío Bolaños: “Ensayo sobre la prensa y los periodistas nicaragüenses”, en Nicarao (San José, C.R., Núm. 2, junio, 1936, pp. 16-18). Pedro Joaquín Chamorro Zelaya: “Breves apuntes sobre el periodismo en Nicaragua” (ECA, San Salvador, suscrito en Managua, marzo 5 de 1948). Carlos Meléndez Chaverri: “Fichero del Periodismo Antiguo de Nicaragua”, en Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano (Managua, Núm. 116, mayo, 1970, pp. 17-45). Hemeroteca Nacional de Nicaragua: Catálogo de periódicos y revistas de Nicaragua (1830-1930). Managua, Instituto Nicaragüense de Cultura/Biblioteca Nacional “Rubén Darío”, (septiembre, 1992, 168 p.) 

General Rigoberto Cabezas

12 DE OCTUBRE DE 2007 

Prensa escrita, la imprenta y el día del periodista 
 

   • El primero de marzo se festeja el día del periodista, en homenaje al General Rigoberto Cabezas
 

Por Greta Arévalo 
El periódico o prensa escrita es una publicación editada normalmente con una periodicidad diaria o quincenal, donde su principal función consiste en presentar noticias. Es denominada Prensa plana porque se composición es de papel y sale de inmensas maquinarias como las imprentas contemporáneas y digitalizadas. 

El periódico además puede defender diferentes posturas públicas, proporcionar información y consejos a sus lectores. Dependiendo de su línea política o la inclinación por la cual se identifique.

Existen numerosos datos sobre el periodismo, pero la pregunta radica para nosotros los nicaragüenses, ¿Cuánto sabemos sobre el periodismo de Nicaragua? Me tomé  la molestia de consultar a veinte personas (de distintas carreras) acerca del tema y todas sus respuestas fueron “no se nada”. A pesar de que toda la sociedad vive y disfruta del periodismo el cual le sirve como orientador y organizador de la vida diaria se quiera o no se quiera.  Es un elemento subliminal que esta presente en todas nuestras mentes. 

En Nicaragua se celebra el día nacional del periodista, el 1° de Marzo, debido a que en esa fecha, pero en el año de 1884 cuando apareció  el primer diario del país que se llamaba por nombre “El Diario de Nicaragua” que se publicaba en el Departamento de Granada, bajo la dirección del General Rigoberto Cabezas y don Anselmo H. Rivas.

En los libros de texto consultado se afirma  que el iniciador de el diarismo fue Cabezas el cual convenció a Rivas que en Nicaragua ya existía condiciones para que se publicara un diario.

Entre ambos, fusionaron sus ideas en donde Cabezas puso su entusiasmo, genio y patriotismo, mientras que Rivas sumó  su ingenio de escribir, por sus experiencias anteriores, ya que él era dueño de una tipografía en la cual había editado el semanario “El Centroamericano”.

En la fecha del primero de marzo se festeja el día del periodista, en homenaje al General Rigoberto Cabezas, a quien no hay que agradecerle solo por la creación del diarismo, sino que también por la reincorporación de la Mosquitia  al territorio de Nicaragua. 

Todo lo antes mencionado no pudo ser, claro está, sin una imprenta la cual fue introducida en 1830 es decir hace más de 177 años.

Entre libros viejos y comentarios logre darme cuenta que desde 1825, los municipios leoneses venían expresando su deseo de dotar al país de un taller tipográfico por las ventajas que resultaría a la provincia con imprimir, circular y publicar acontecimientos según ocurran, por tales motivos del erario público se decidió reunir fondos para comprar una imprenta que se encontraba en Granada en manos de un extranjero de nombre Ildefonso Carril, quien se ofreció a venderla, pero los objetivos de los leoneses no pudieron concretarse, por no reunir el dinero suficiente. Los granadinos notaron la necesidad de la imprenta y por tal razón se empeñaron a no dejarla salir de Granada, aunque no la usaron. 

En 1830 durante la Jefatura de Estado de Don Dionisio Herrera, el gobierno adquirió su propia imprenta, donde no se conoce si fue la misma que ya existía en Granada o la obtuvieron a crédito en Guatemala.

Se conoce que el 31 de Agosto de 1830 se públicó  el primer periódico denominado “La Gaceta de Nicaragua”, que según los escritos “fue en realidad un ensayo del periodismo oficial”. La primera publicación de La Gaceta no ha sido posible, localizar el ejemplar.

Con la imprenta adquirida en la administración de estatal de Herrera, funcionó  para publicar los Decretos y Acuerdos legislativos y ejecutivos, así como los Manifiestos de Herrera, donde realizaba llamamientos a la paz, a la cordura y a la educación popular.

Hay que destacar que no solo, existe el día nacional del periodista, sino también El Día internacional del Periodismo, pero con la  diferencia que se festeja el 8 de septiembre de cada año  en honor a Julius Fucik, quien era un periodista de checoeslovaco nacido en Praga, cuando no se habían separado la República Checa y Eslovaca tal como es ahora. 

Fucik, fue un periodista que defendió al pueblo español de la dictadura franquista, y luchó en el eje antifacista para combatir la guerra de Hitler que dejó 50 millones de muertos entre heridos, mutilados. Fue  capaz de escribir desde la cárcel, uno de los relatos más impresionantes llamado “Reportaje al pie de la horca”, este era un texto que muestra su gran amor a la humanidad y proyecta el valor superior de su conducta intachable desde que fue capturado el 24 de abril de 1942. A Fucik lo asesinan en la horca, en Berlín, a los 44 años de edad.

La historia cuenta que Fucik fue una victima más de Adolfo Hitler, porque fue quien ordenó  que lo asesinaran, el 8 de septiembre de 1943 por las hordas nazis.

La Organización Internacional de Periodistas (OIP), desde 1968, se decidió conmemorar oficialmente el 8 de septiembre como el Día Internacional del Periodista, ya que Fucik realizó G una de las mejores obras periodísticas que se conocen a nivel mundial por eso ha sido traducida a más de 80 idiomas.

La periodista Rosa Fonseca directora del noticiero “El Universal” dijo que “El periodismo es el oficio o la profesión que tiene como fin buscar noticias e información para que la sociedad siempre esté enterada de lo que ocurre a su alrededor”. 

Para ser periodista antes no era necesario estudiar una carrera universitaria, y aunque en la actualidad esto sucede en muchos casos, hoy en día en muchas universidades existe la carrera de comunicación social o licenciatura en periodismo, en donde, además de estudiarse las bases del periodismo, se enseña todo lo concerniente a los medios de comunicación. 

Por otra parte, es importante tener en cuenta que para hacer un excelente periodismo no basta con estudiar la carrera, pues se necesita de mucha práctica, mucho empeño y, sobre todo pasión y amor por lo que se está haciendo, pues si bien es cierto que conseguir una noticia puede ser relativamente sencillo, la dificultad que implica el oficio del periodismo reside en darle un adecuado manejo, en saber cómo comunicarla, cuándo y en dónde.

 



 

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