Don Anselmo H. Rivas,
El más genuino representante intelectual del conservatismo de
los 30 años, Anselmo H. Rivas sostuvo esta posición en los
brillantes y serenos editoriales de El Diario Nicaragüense. Como heredero
de la tradición oral, expresó el mismo punto de vista en
su intento historiográfico Ojeada retrospectiva, serie de artículos
sobre el desarrollo político nicaragüense en la primera mitad
del siglo XIX. Polemista combativo, se distinguió por su estilo
castizo y elegante. «Admira -anota Carlos Cuadra Pasos-, como resultado
de la educación literaria clasicista que tuvo en su juventud, el
hecho de que este hombre tan vehemente, pueda, sin embargo, mantener en
la discusión sólo el uso de frases ponderadas... Tras el
seudónimo practica la sátira; pero su ironía es superficial
y benévola y hasta risueña».
Desde 1833 en que apareció en nuestro país
el primer periódico impreso con el título de "La Opinión
Pública" hasta 1884 todas las publicaciones que se sucedieron serían
mensuarias, quincenales y semanarias. Esto significa que durante los 51
años transcurridos entre una y otra fecha, la divulgación
de noticias era tan lenta como puede imaginarse.
Don Anselmo H. Rivas, socio de Rigoberto Cabezas
era ya para aquel entonces un veterano y venerable escritor respetado y
admirado principalmente por sus correligionarios conservadores. Para ese
entonces también ya Rigoberto Cabezas había adherido su pensamiento
al liberalismo. El propósito de fundar un diario revelaría
desde entonces sus ideas progresistas.
Don Francisco Huezo, autor del relato que a continuación
publicamos fue un prominente periodista, amigo de los más íntimos
de Rubén Darío. Nacido en El Salvador había convertido
a Nicaragua en su segunda patria y al morir el poeta escribió, día
tras día y hora tras hora, los pormenores de la agonía de
Rubén durante su permanencia final en Managua.
Además don Anselmo era el primer periodista
de Nicaragua, por no decir de Centro América, a la sazón.
Había fundado en 1880 su gran semanario “El Centro-Americano”, convertido
en 1881 en “El Diario Nicaragüense” el primero en salir cotidianamente
a la palestra del pensamiento nacional en el periodismo nicaragüense.
¿Qué actitud tomó don Anselmo
H. Rivas, al despuntar en el firmamento nacional como divina promesa de
gloria, el sol poético de Rubén Darío,
entonces saludado por todos como el Poeta-Niño,
asombro de las musas?
Registrando la colección de “El Centro
Americano” del año de 1882, nos hemos encontrado con una sensacional
noticia, sobre la llegada de Darío a la Sultana, Granada Nicaragua,
y es de suponerse que vendría con su visita a hacerle propaganda
personal al proyecto de su envío a España a completar.
Sin embargo no pertenecía al número
de los prudentes don Anselmo, pues en “El Centro- Americano acuerpó
de lleno la idea de mandarlo a España a educarse por cuenta del
Estado.
Es lo que nos prueba de modo evidente un suelto de crónica que
aparece en “El Centro- Americano” el 4 de febrero de 1882 y copiarnos ahora
con noble orgullo granadino:
| Granada, 1 de febrero de 1882. -
Sr. Director de “El Centro Americano”.
El sábado pasado llegó a esta población
el niño Rubén Darío, el “célebre” poeta de
quien Ud.
habló en el editorial del número
próximo pasado.
“Tuve el honor” de hacerle una visita, y a la
verdad, “me pareció una notabilidad que promete mucho
para el porvenir”, sobre todo, si el Soberano
Congreso da la ley, que me aseguran se proyecta, respecto a su envío
a España para concluir sus estudios.
“Una capacidad como la del joven Darío
debe aprovecharse”,
y no dudo que los señores congresales tan
bien animados como deben estar por el engrandecimiento
de nuestro país en todo sentido, no perderán
la ocasión de facilitar los medios necesarios para la ilustración
del que todo el mundo llama
POETA-NIÑO”.
Sigue otro suelto referente a otro joven
de promesas en las artes plásticas de la pintura y la escultura,
don Tránsito Sacasa, para quien pide igual protección, y
al final de este segundo
párrafo, se unen en el pensamiento protector
a estos dos jóvenes, de tales promesas artísticas, con este
recomendable postulado:
“Al firmar una ley semejante, se afirma el porvenir
de nuestro infortunado país, tan pobre en producciones de seres
tan privilegiados”.
Como se ve, los hombres de pensamiento, la voz
cantante de Granada en la época de la iniciacion de Dario la gloria,
fue altamente comprensiva y acogedora del Poeta- Niño, y nos place
consignarlo
pues por ese tiempo no había en Granada,
como no hay hoy, ninguna mala voluntad contra León
ni lo de León, cuyos altos exponentes
de cultura, merecen el justo reconocimiento patrio.
El joven poeta ha de haber quedado muy satisfecho
de la acogida mental de don Anselmo,
el propietario y director de “El Centro-Americano”,
que tan alta recomendación hacía en su crónica local
del proyecto que contiene frases de admiración, que por eso subrayamos
al reproducirlas, pues a poco le consagró a don Anselmo unos versos
con motivo del nacimiento de uno de sus hijos.
Es lástima que el poeta no haya tenido
tiempo de escribir documentada su autobiografía, pues
la que corre como tal es deficiente y poco verídica,
como cuartillas escritas al volar, de la pluma,
sin ton ni son, para cumplir el compromiso contraído
con una empresa periodística.
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ANSELMO H. RIVAS:
INTELECTUAL DEL CONSERVATISMO DECIMONÓNICO
Jorge Eduardo Arellano
EDITORIALISTA, hombre público e historiador, nació en
Masaya -de padre mulato- el 3 de noviembre de 1826. Auto didacta, se formó
en las bibliotecas granadinas de la época, principalmente en las
de Pedro Chamorro y Pedro Rouhaud. «Frecuenta las tertulias que se
forman en las casas ricas para leer y comentar revistas y libros recién
llegados», escribió Carlos Cuadra Pasos. Y así animaba,
con su charla y guitarra, a los elementos de la fracción de la clase
dominante ubicada en Granada, a la que serviría intelectualmente
desde su nombra miento de Jefe de Sección en el gobierno de Laureano
Pineda.
En 1853 se le encomendó la redacción de la Gaceta y otro
cargo: Traductor oficial. En 1854 sufrió la muerte de su hermano
Pedro, víctima de la guerra civil, y también la de su jefe
y rector de conducta política: Fruto Chamorro. En esa guerra cae
prisionero y es arrojado, con una barra asida a los pies, a un calabozo;
allí lo rescata por una suma de dinero el caballero italiano Santiago
Peccorini y se lo lleva a El Salvador.
Dedicado al estudio en ese país, regresa en 1857 y trabaja en
la primera administración del General Tomás Martínez.
Funda ese año el semanario El Centroamericano y 1uego, en 1861,
otro: La Unión Nicaragüense; redacta la Gaceta y escribe discursos.
Pero en 1862 se opone a la reelección de Martínez y es enviado
al destierro. Seis años pasa en Cartago, Costa Rica, donde se entrega
a la enseñanza y conoce a su futura esposa: una alemanita a la que
había conocido en sus años de San Juan del Norte.
En 1867 se traslada a Managua, llamado por el Presidente Fernando Guzmán
para ocupar un alto cargo y se transforma en ese gobierno, y en los de
Vicente Cuadra y Pedro Joaquín Chamorro en el Ministro por antonomasia;
además del Ministerio de Guerra, Marina, Instrucción Pública
y Obras Públicas -que dirige por un tiempo- es el canciller de las
tres administraciones, a cuyos pensamientos y resoluciones infunde su expresión
literaria. Nicaragua causa resentimiento al partido del sacrificado general
Guardia, de Costa Rica, que inquieta al país con sus gestos dictatoriales.
Pero don Anselmo, en la cúspide de su carrera política,
consigue que Guardia llegue a Belén, Rivas, solucionando el conflicto.
Igualmente, va a El Salvador y salva al General Tomás Martínez,
prisionero de los partidarios de Barrios. Durante el período de
Pedro Joaquín Chamorro, lleva dignamente el caso Eisentuck-Leal
- ante la agresividad prepotente del imperio alemán- y, con el acceso
al poder de Joaquín Zavala, pierde su hegemonía política
y se realiza como escritor, periodista y parlamentario, representando en
los tres campos a su partido conservador tradicional.
«El distanciamiento de don Anselmo en los últimos períodos
conservadores -escribe Carlos Cuadra Pasos- es amistoso con Zavala, frío
con Cárdenas y de franca oposición con Carazo y con Sacasa».
En 1880 restablece la circulación de El Centroamericano y cuatro
años más tarde funda, con Rigoberto Cabezas, el Diario de
Nicaragua que se convierte, al poco tiempo, en El Diario Nicaragüense,
durante varias décadas el diario de mayor reputación literaria
del país. En 1889 se opone, a la administración Sacasa y
fue expulsado a Costa Rica.
Otra vez de regreso, con Zelaya en el poder, retorna la dirección
de su diario para cuestionar ahora a la administración liberal.
Por ello es perseguido, y sucumbe con su órgano de prensa. Retirado
a impartir clases de literatura y francés en el colegio de su hija
Francisca Berta Rivas, facilita su imprenta para la publicación
de una hoja semanal que después aparece diaria: El Periódico.
A continuación, se empeña en traducir del inglés y
el francés, respectivamente, «De esclavo a catedrático»
de Bucker T. Washington y -en prosa- «Cyrano de Bergerac» de
Edmundo Rostand. Los jóvenes le rodean y escuchan su palabra ilustrada,
expansiva, amena. Fallece en Granada el 7 de mayo de 1904.
Don Anselmo H. Rivas
En las primeras horas de una noche de invierno,
el año de 1883, se presentó en el cuarto de don Anselmo H.
Rivas, en la capital de Nicaragua, un viajero joven, preguntando por aquél.
Vestía redingote azul, chaleco blanco, en un maletín, pañuelos,
cuellos, una camisa, un cepillo, ropa y otros objetos de uso personal.
--Soy Rigoberto Cabezas-- dijo al señor
Rivas-- y vengo de Costa Rica. Aquel nombre era conocido para el señor
Rivas, que contestó:
-- Tengo mucho gusto de conocer personalmente
a usted su nombre ya me era conocido por su labor en la prensa de Costa
Rica, ¿En qué puedo servir a usted? E invitó a tomar
asiento al señor Cabezas.
- Acabo de llegar al país y voy de
paso para Masaya en donde tengo familia; pero antes he querido ver a usted;
tanto por el placer de conocerle, como por el propósito de proponerle
un negocio.
- Gracias en primer lugar, por sus sentimientos.
Veamos ahora en qué consiste ese negocio.
Vaciló un momento Cabezas y repuso:
- Como no tengo imprenta ni capital para comprarla,
y usted es dueño de un establecimiento tipográfico, vengo
a proponerle que fundemos en compañía un diario en Nicaragua.
El señor Rivas --hombre calmoso-- observó
atentamente al viajero, lo abarcó del pié al pelo con su
mirada profunda, y después de recogerse repuso:
- Me tiene usted a sus órdenes en lo
que pueda serle útil. Tengo de usted y excuse la sinceridad -un
alto concepto como escritor, y desearía que aceptara mis servicios.
Pero con relación a su pensamiento -que de paso es muy hermoso no
puedo hacer nada. Nicaragua no está todavía preparada para
el diarismo. Su vida intelectual es escasa, escaso su movimiento social
y político: por lo tanto, escasos los temas para escribir. Una empresa
de ese género no podría vivir aquí: indudablemente,
fracasaríamos.
Cabezas se contrarió mucho al oír
la respuesta. Una nube oscureció su frente y murmuró por
bajo: La misma historia de Napoleón y Fulton. La humanidad cierra
siempre los ojos para no ver la luz.
Reponiéndose de su impresión,
contestó:
-Perdoname usted, señor. Esos son prejuicios.
Hagamos la prueba y le garantizo los mejores resultados.
Y empeñando la razón, continuó:
-La vida moderna no se explica sin el periódico diario; forma parte
de su propio movimiento: es su propia alma. El diario es el libro del minuto,
la información del momento, de todo lo que ocurre en el mundo moral
e intelectual. Su radio de acción es amplio: abarca a todos los
órdenes -y a todos los gremios.
Es útil al sabio, al artista, al agricultor,
al comerciante, el profesor, a la modista, a los artesanos: es útil
hasta a las lavanderas. Cuando no dá una noticia, da un consejo,
y marcha a la par del hombre en sus caídas o en sus triunfos. Es
tal la necesidad de leerlo que siente el pueblo, cuando ya se acostumbra
a él -lo digo con experiencia- que no hay modo que deje de buscarlo
todas las mañanas, como se busca el alimento para el cuerpo.
Gratamente sorprendido quedó el señor
Rivas al oír aquellas nuevas ideas, aquellas palabras hermosas que
entrañaban una alta visión de las conquistas del espíritu
moderno.
Lo seducía la música de aquel
concepto expresivo, él tono de sinceridad, de fe, que daba un perfil
de apóstol a aquel joven de mirada fulgurante y cabellera de ébano;
pero no queriendo dejarse arrastrar por un entusiasmo que juzgaba pasajero,
reprodujo:
- Para editar un diario se necesitaría
fuerte gimnasia mental, prontitud para escribir, rapidez de pensamiento,
a lo cual no están acostumbrados los escritores del país.
- Esa gimnasia es saludable al escritor. Yo
pensaba lo mismo que usted antes de practicarla. Y ahora ya ve usted la
opinión que tengo.
Cabezas hablaba con el acento de un convencido.
Después de aquella entrevista tuvieron
otras y otras. Siempre tratando sobre el mismo tema, siempre incansable;
con igual fe y calor.
Ya no desconfiaba el señor Rivas. Ya
no dudaba del éxito. El entusiasmo de Cabezas le había contaminado.
Aquellas alta convicción se había infiltrado en su espíritu
con el prestigio luminoso de la palabra.
Un día de tantos le dijo de pronto el
señor Rivas:
- Bien. Supongamos que están allá
al frente los cajistas y piden material con urgencia, material que usted
no tiene.
¿Qué les daría usted entonces?
- Deme usted el tema y ya verá, contestó
Cabezas, sacando el lápiz y las cuartillas y disponiéndose
a escribir sobre la pierna.
Meditó un rato el señor Rivas
y contestó: "Utilidad Social del Diarismo". He ahí el tema.
Sin perder tiempo, Cabezas escribió
rápidamente cuartillas. Pasados algunos minutos y después
de leer y corregir algunos párrafos, las enseñó al
señor Rivas.
- Aquí tiene usted el tema desarrollado.
Así se procede.
Leyó el señor Rivas con calma
las cuartillas, una vez; después otra y otra; y muy entusiasmado
se levantó de su asiento y apretó la mano a Cabezas, diciéndole:
- Este es un buen artículo: es usted
un improvisador, un repentista. Y volvió a apretarle la mano fuertemente.
Poco tiempo después empezaba a publicarse
bajo la dirección de ellos El Diario de Nicaragua, fundador del
diarismo en la república y creación de Cabezas.
Esto sucedía el año de 1884 y
diez años después ese escritor -transformado en militar-
sellaba el movimiento de reincorporación de la Mosquitia.
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DON ANSELMO Y RIGOBERTO
Al servicio de los líderes políticos
de Granada, Anselmo H. Rivas (1826-1904) había obtenido acciones
de aquéllos para fundar la empresa, sobre todo de los ex presidentes
Joaquín Zavala (1879-82) y Vicente Cuadra (1871-74); de manera que,
al ser atacados ambos por Rigoberto en El Diario de Nicaragua, éste
tuvo que interrumpirse y salir de nuevo con otro nombre. Enrique Guzmán,
activo liberal entonces, refiere en su Diario los detalles el 13 de junio
de 1884.
Y así fue. Once días más
tarde el Diario reaparecía con su nuevo nombre. Rigoberto intentó
fundar otro periódico que iba a ser de oposición al gobierno
de Cárdenas. Guzmán se comprometió a dar la cuarta
parte del valor de la imprenta y visitó, como liberal, al máximo
líder de la fracción llamada Iglesiera, Manuel Urbina, que
se oponía tanto al gobierno como al Chacho; pero todo quedó
en proyecto. El 9 de septiembre, ambos —Rigoberto y Guzmán— salían
expulsados por el Gobierno de Adán Cárdenas del país,
como frustrados conspiradores, a Guatemala.
Con todo, por su asociación para acometer
con éxito la aventura del diarismo, Rivas y Cabezas han sido considerados
con justicia fundadores del periodismo nacional. El primero, conservador
y ecuánime; el segundo, liberal y exaltado. Mas ambos próceres.
Don Anselmo, en el campo intelectual: como la más reflexiva mentalidad
de los “Treinta Años” y Rigoberto, ante todo, en el político
militar: al ejecutar, secundado por otros, la Reincoporación de
la Mosquitia en 1894. Pero también Rigoberto se destacó como
ensayista de primera calidad. Así da testimonio su producción
dispersa en folletos, artículos y cartas que ya deberían
estar compilados en volumen para ser apreciada por lo que es: la obra de
uno de nuestros clásicos.
Lo mismo podemos afirmar de los incontables escritos
de don Anselmo, cuya carrera periodística la inició en 1857,
como vimos, con la fundación de El Centro-Americano y la prosiguió,
cuatro años más tarde, con La Unión Nacional de Nicaragua
(1861) para reiniciarla con El Semanal Nicaragüense (1872-75) y, finalmente
con El Centroamericano (1880), semanario que, habiendo cesado en 1863,
llegaría a transformarse en 1884 en el primer diario del país.
Gustavo Alemán Bolaños:
“Evolución del periodismo en Nicaragua”, en Centro América
(Guatemala, vol. V, Núm. 3, julio-agosto-septiembre, 1913, pp. 380-388).
Pío Bolaños: “Ensayo sobre la prensa y los periodistas nicaragüenses”,
en Nicarao (San José, C.R., Núm. 2, junio, 1936, pp. 16-18).
Pedro Joaquín Chamorro Zelaya: “Breves apuntes sobre el periodismo
en Nicaragua” (ECA, San Salvador, suscrito en Managua, marzo 5 de 1948).
Carlos Meléndez Chaverri: “Fichero del Periodismo Antiguo de Nicaragua”,
en Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano (Managua, Núm.
116, mayo, 1970, pp. 17-45). Hemeroteca Nacional de Nicaragua: Catálogo
de periódicos y revistas de Nicaragua (1830-1930). Managua, Instituto
Nicaragüense de Cultura/Biblioteca Nacional “Rubén Darío”,
(septiembre, 1992, 168 p.)

| General Rigoberto Cabezas
12 DE OCTUBRE DE 2007
Prensa escrita, la imprenta y el día del periodista
• El primero de marzo se festeja el día del periodista,
en homenaje al General Rigoberto Cabezas
Por Greta Arévalo
El periódico o prensa escrita es una publicación editada
normalmente con una periodicidad diaria o quincenal, donde su principal
función consiste en presentar noticias. Es denominada Prensa plana
porque se composición es de papel y sale de inmensas maquinarias
como las imprentas contemporáneas y digitalizadas.
El periódico además puede defender diferentes posturas
públicas, proporcionar información y consejos a sus lectores.
Dependiendo de su línea política o la inclinación
por la cual se identifique.
Existen numerosos datos sobre el periodismo, pero la pregunta radica
para nosotros los nicaragüenses, ¿Cuánto sabemos sobre
el periodismo de Nicaragua? Me tomé la molestia de consultar
a veinte personas (de distintas carreras) acerca del tema y todas sus respuestas
fueron “no se nada”. A pesar de que toda la sociedad vive y disfruta del
periodismo el cual le sirve como orientador y organizador de la vida diaria
se quiera o no se quiera. Es un elemento subliminal que esta presente
en todas nuestras mentes.
En Nicaragua se celebra el día nacional del periodista, el 1°
de Marzo, debido a que en esa fecha, pero en el año de 1884 cuando
apareció el primer diario del país que se llamaba por
nombre “El Diario de Nicaragua” que se publicaba en el Departamento de
Granada, bajo la dirección del General Rigoberto Cabezas y don Anselmo
H. Rivas.
En los libros de texto consultado se afirma que el iniciador de
el diarismo fue Cabezas el cual convenció a Rivas que en Nicaragua
ya existía condiciones para que se publicara un diario.
Entre ambos, fusionaron sus ideas en donde Cabezas puso su entusiasmo,
genio y patriotismo, mientras que Rivas sumó su ingenio de
escribir, por sus experiencias anteriores, ya que él era dueño
de una tipografía en la cual había editado el semanario “El
Centroamericano”.
En la fecha del primero de marzo se festeja el día del periodista,
en homenaje al General Rigoberto Cabezas, a quien no hay que agradecerle
solo por la creación del diarismo, sino que también por la
reincorporación de la Mosquitia al territorio de Nicaragua.
Todo lo antes mencionado no pudo ser, claro está, sin una imprenta
la cual fue introducida en 1830 es decir hace más de 177 años.
Entre libros viejos y comentarios logre darme cuenta que desde 1825,
los municipios leoneses venían expresando su deseo de dotar al país
de un taller tipográfico por las ventajas que resultaría
a la provincia con imprimir, circular y publicar acontecimientos según
ocurran, por tales motivos del erario público se decidió
reunir fondos para comprar una imprenta que se encontraba en Granada en
manos de un extranjero de nombre Ildefonso Carril, quien se ofreció
a venderla, pero los objetivos de los leoneses no pudieron concretarse,
por no reunir el dinero suficiente. Los granadinos notaron la necesidad
de la imprenta y por tal razón se empeñaron a no dejarla
salir de Granada, aunque no la usaron.
En 1830 durante la Jefatura de Estado de Don Dionisio Herrera, el gobierno
adquirió su propia imprenta, donde no se conoce si fue la misma
que ya existía en Granada o la obtuvieron a crédito en Guatemala.
Se conoce que el 31 de Agosto de 1830 se públicó
el primer periódico denominado “La Gaceta de Nicaragua”, que según
los escritos “fue en realidad un ensayo del periodismo oficial”. La primera
publicación de La Gaceta no ha sido posible, localizar el ejemplar.
Con la imprenta adquirida en la administración de estatal de
Herrera, funcionó para publicar los Decretos y Acuerdos legislativos
y ejecutivos, así como los Manifiestos de Herrera, donde realizaba
llamamientos a la paz, a la cordura y a la educación popular.
Hay que destacar que no solo, existe el día nacional del periodista,
sino también El Día internacional del Periodismo, pero con
la diferencia que se festeja el 8 de septiembre de cada año
en honor a Julius Fucik, quien era un periodista de checoeslovaco nacido
en Praga, cuando no se habían separado la República Checa
y Eslovaca tal como es ahora.
Fucik, fue un periodista que defendió al pueblo español
de la dictadura franquista, y luchó en el eje antifacista para combatir
la guerra de Hitler que dejó 50 millones de muertos entre heridos,
mutilados. Fue capaz de escribir desde la cárcel, uno de los
relatos más impresionantes llamado “Reportaje al pie de la horca”,
este era un texto que muestra su gran amor a la humanidad y proyecta el
valor superior de su conducta intachable desde que fue capturado el 24
de abril de 1942. A Fucik lo asesinan en la horca, en Berlín, a
los 44 años de edad.
La historia cuenta que Fucik fue una victima más de Adolfo Hitler,
porque fue quien ordenó que lo asesinaran, el 8 de septiembre
de 1943 por las hordas nazis.
La Organización Internacional de Periodistas (OIP), desde 1968,
se decidió conmemorar oficialmente el 8 de septiembre como el Día
Internacional del Periodista, ya que Fucik realizó G una de las
mejores obras periodísticas que se conocen a nivel mundial por eso
ha sido traducida a más de 80 idiomas.
La periodista Rosa Fonseca directora del noticiero “El Universal” dijo
que “El periodismo es el oficio o la profesión que tiene como fin
buscar noticias e información para que la sociedad siempre esté
enterada de lo que ocurre a su alrededor”.
Para ser periodista antes no era necesario estudiar una carrera universitaria,
y aunque en la actualidad esto sucede en muchos casos, hoy en día
en muchas universidades existe la carrera de comunicación social
o licenciatura en periodismo, en donde, además de estudiarse las
bases del periodismo, se enseña todo lo concerniente a los medios
de comunicación.
Por otra parte, es importante tener en cuenta que para hacer un excelente
periodismo no basta con estudiar la carrera, pues se necesita de mucha
práctica, mucho empeño y, sobre todo pasión y amor
por lo que se está haciendo, pues si bien es cierto que conseguir
una noticia puede ser relativamente sencillo, la dificultad que implica
el oficio del periodismo reside en darle un adecuado manejo, en saber cómo
comunicarla, cuándo y en dónde.
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