| "Por la tarde, en compañía del comandante
de la plaza, salí a caballo de paseo por las calles y rotondas
de la ciudad. Notamos que, a excepción de la Iglesia de San Francisco
y del Convento de San Francisco, eran poco los edificios dignos de consideración",
A partir del incendio de la ciudad, por las huestes
de William Walker en 1856, desapareciendo las antiguas casas coloniales
alrededor de la plaza, así como el templo parroquial.
La reconstrucción posterior del centro urbano,
donde se combinan corredores coloniales con elegantes edificios de estilos
neoclásico, le he dado su singular impronta urbanística a
la actual ciudad de Granada.
E.G.Squier.
El convento de San Francisco fué fundado unos
años después que el conquistador Francisco Hernández
de Córdoba arribó al territorio de lo que hoy se conoce como
Granada. |

| Algunos historiadores han afirmado que Hernández
de Córdoba, al fundar Granada en el año de 1524 levantó
un templo dedicado a San Francisco, construido con pareces de madera y
techo de paja.
Todo parece indicar que el Templo de San Francisco
ocupa el mismo lugar de su fundación.
En la antigua Iglesia y Convento de San Francisco,
vivió y predicó Fray Bartolomé de las Casas, el protector
de los Indios.
En 1536 predicó en dicha Iglesia contra
la quinta expedición al Rió San Juan, comandada por el Capitán
Diego Machuca de Suazo.
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El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo
afirma que Francisco Hernández de Córdoba al fundar Granada
en 1524 levantó un suntuoso templo dedicado a San Francisco. construido
de paredes de madera y techo de paja. aunque sea más probable que
este templo coincidiera con la actual Catedral, como anotan distintos historiadores.
Ya por el año de 1536 hay referencias
sobre la Iglesia y el Convento, que fueron incendiados en 1685. luego el
templo se reconstruyó con un estilo románico de sólida
construcción. Tanto la iglesia como el convento fueron dañados
en 1856 por los combates que se dieron en ellos para desalojar a Walker,
asi como por el incendio que éste ordenara antes de abandonar la
ciudad.
La Iglesia y el Convento fueron incendiados
en 1665, y en 1685 por invasores piratas por lo que el Templo tuvo que
ser reconstruido en sólido estilo Románico-Español.
Tanto la Iglesia y el Convento fueron completamente
dañados en 1856, por los combates que se dieron en ellos durante
la Guerra Nacional contra Willian Walker, así como por el incendio
que éste ordenara ante de abandonar la ciudad.
El templo de San Francisco fue reconstruido
con una fachada diferente a la anterior después del incendio.
En 1885 sufrió una reforma casi general
en su estructura.

En el interior del antiguo Templo de Los Franciscanos, junto al altar
mayor reposan los restos de Monseñor Octaviano Rivera Henríquez,
"Prelado Doméstico de Su Santidad", dice en una leyenda con fecha
de 1975.
La iglesia se reconstruyó con una fachada
diferente por los años 1867-68, sobre una escalinata que aún
existe. La espadaña lateral debe corresponder al edificio anterior,
así como la base de la torre que aún se mantiene entre la
entrada al coi vento y la iglesia. En 1885 sufrió una reforma casi
general en toda su estcudura. En 1939, la disthbuóón espacial
sufra una trans~ que dividió el patio posterior, y ya en la última
década se emprenden obras de restauración en principio del
convento y a continuación de la iglesia, para preservar y difundir
el patrimonio cultural del Pais. Se nlció su restauración
en 1998, la que actualmente no ha finalizado.
Lo único que se conserva intacto de
la época colonial, son: el atrio, gradas y los muros exteriores
del Convento Franciscano al que pertenecían.
De las imágenes que existen en la iglesia
en la actualidad, cuatro se destacan por su calidad artísticas y
antigüedad: la Virgen del Rosario, es la imagen más antigua
de la ciudad (del siglo XVI), el Cristo Crucificado (llamado Señor
del Rosario, siglo XVII) San Antonio (siglo XVIII), la Virgen Dolorosa,
antiguamente perteneció a la Parroquia, la actual catedral
|

Sobre el frontal del templo, indican los que
han escrito sobre el mismo, que es una fachada que parece una doble balaustrada
colosal con frente eclesiástico, pues sólo el escudo franciscano
en el frontón habla de religión.
Las campanas se encuentran en una sencilla espadaña
(un campanario de una pared con huecos para los objetos metálicos),
que se separa de la fachada, muy a lo nicaragüense, con la altura
de su cornisa.
Es pues, el convento de San Francisco con el viejo
templo, uno de los de mayor antigüedad de la ciudad, con su estilo
barroco local. Es una especie de fortaleza y sus muros datan del siglo
XVII.
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antiguo Convento de San Francisco,
con sus amplios corredores, en una de las paredes de adobe al costado oeste,
en el texto en mármol se lee: "Aquí, antiguo Convento, residió
Fray Bartolomé de las Casas, protector de los indios, 1536".
Iglesia San Francisco, primera construcción
colonial granadina
PEDRO J. VINDELL MATUS
GRANADA.-
Según la historia, el Templo San Francisco
de esta ciudad fue uno de los primeros construidos en Nicaragua durante
la época de la colonización española, a principios
del siglo XVII. Era en aquellos tiempos una sólida construcción
de piedra, consistente y con un fuerte estilo de interés arquitectónico,
levantado sobre un terraplén de 12 pies de altura. |

| Grandes son los muros que hasta ahora sostienen el terraplén,
alrededor de lo que fue el antiguo Convento de los Frailes Franciscanos,
donde hace muchos años funcionó el Instituto Nacional de
Oriente.
El templo es parte del Centro Cultural Antiguo Convento de San Francisco;
en la actualidad,restaurado con ayuda financiera del Gobierno de Suecia,
fue declarado Patrimonio Nacional en la década de los años
70, declaró la arquitecta Flor de María Rivera, responsable
de la restauración total de todo el sitio histórico.
El altar, muy moderno, neogótico, será retirado de la
Iglesia para colocar algo que esté de acuerdo a las costumbres de
los Franciscanos.
La Capilla de La Virgen de Nuestra Señora del Rosario también
fué completamente restaurada, al costado sur del templo.
Jimmy Avilés Avilés, un intelectual que ha escrito tantas
cosas sobre Granada, dijo que el atrio de la Iglesia en octubre era el
centro de las actividades religiosas, con mucha afluencia de creyentes
en la calle del frente.
El hermoso muro es el más antiguo, con su rondín de piedra
para las vigilias, también será consolidado, dijo la arquitecta
Rivera.
Imponente la balaustrada de madera, donde se instalaba el coro de la
Iglesia, con su escalera de acceso.
|

| Los turistas europeos y del área centroamericana son acogidos
en la mayor reliquia histórica cultural que posee Granada:
el antiguo Convento San Francisco, construido en 1529, cinco años
después de ser fundada la ciudad por el conquistador Francisco
Hernández de Córdoba.
Su nombre original fue Inmaculada Concepción y su fundador fue Fray
Toribio Benavente Motilinia.
Para 1751, los muros que lo rodean fueron estructurados con lo que se
conoce como calicanto, a raíz de la expulsión de las
órdenes religiosas por el presidente de la Federación
Centroamericana, Francisco Morazán en 1830, limitándose después
a una función educacional.
Posteriormente, este conjunto sufrió dos reformas, una superficial
en 1836 para alojar el célebre colegio de Granada, luego el
Instituto Nacional de Oriente y Medio Día hasta 1975.
A partir de 1989 se inició su restauración con el apoyo del
Museo de Historia de Estocolmo, a través de ASDI, recuperándose
para integrar la sala de Arqueología en el antiguo Presbiterio
de los monjes Franciscanos.
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Un amplio muro rectangular apaisado y rematado por un frontón
muy bajo que lo cubre de extremo a extremo y sobre el mismo se desplanta
un pórtico simulado de dos cuerpos y cinco calles e intercolumnios
y agregan los historiadores, que las columnas son de fuste en media-muestra,
pero de orden indefinido próximo al toscano.
El Convento fue fundado en 1529 bajo el nombre de Inmaculada Concepción,
por Fray Toribio Benavente Molina.
Para 1751 se evidencia una construcción de cal y canto.
Con la expulsión de las órdenes religiosas por el presidente
de la Federación Centroamericana, en 1830, se limitó a una
función educacional.
Tanto el techo del convento como la del antiguo templo son de varas
de caña de Castilla y madera, con tejas de barro.
|

| El Convento es conformado por cuatro salas, con arte monumental, vasijas
de barro, entierros, fragmentos de objetos y restos de animales.
Una sala de Imágenes de Granada (1890-1940) con 31 cuadros
de fotografía de la ciudad en esa época.
La sala Asilia Guillén, con pintura primitivista, cuenta con
66 cuadros de Solentiname, lo mismo que 210 imágenes religiosas
antiguas de los siglos 16, 17 y 18, en exhibición permanente.
Allí se encuentra también la sala de la Estatuaria precolombina
de la Isla de Zapatera del Gran Lago de Nicaragua, que según
los arqueólogos data de los años 800 a 1200. Se pueden
admirar 28 piezas de ese lugar.
En la parte noreste del Convento está ubicada la Biblioteca
Municipal “Manolo Cuadra”, con una amplia bibliografía.
Tras escalar las graderías, usted puede ver una placa ubicada frente
a la entrada principal del Convento San Francisco que registra
la época que fue incendiado por el filibustero William Walter
en 1856 y su restauración en 1876.
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6 DE ABRIL DEL 2003 /
Abolengo del ex-convento y templo
de San Francisco
Jorge Eduardo Arellano
Un ejemplo de continuidad excepcional e institucional,
iniciado en 1988, culminó oficialmente el domingo 30 de marzo: la
restauración y puesta en valor del conjunto ex-convento e iglesia
de San Francisco de Granada.
Financiado por la persistente cooperación
del gobierno de Suecia, este proyecto tuvo tres etapas dirigidas por la
arquitecta Flor de María Rivera, experta conservacionista que lleva
más de quince años viviendo en la ciudad, entregada a su
disciplina.
Y, por tanto, merece un explícito, imprescindible
reconocimiento.
Inició su labor atendiendo las zonas de
mayor riesgo estructural, consolidando el claustro, el sector de la antigua
cocina, el de la ventana antigüeña y sus alrededores, más
el tramo sur-este de la muralla perimetral.
En este punto descubrió el “Paso de ronda”:
una calzada de piedra, construida en los años coloniales, para facilitar
a los frailes el trabajo de centinelas o vigías.
La tradición oral, al respecto, asegura
que desde ese “paso” fue avistado en las vecinas aguas del Lago el cajón
que había arribado, desde el Castillo de la Inmaculada Concepción,
conteniendo la imagen de “la Conchita”, venerada por los granadinos como
su patrona desde finales del siglo XVIII.
Esta etapa inicial fue precedida de una sistemática
evaluación arqueológica e historiográfica, y de una
limpieza general del ex-convento, utilizado desde 1830 —cuando Morazán
expulsó de Centroamérica las órdenes monásticas—
para funciones educacionales.
Allí tuvo su sede la Universidad de Granada
en distintas épocas del siglo XIX y del XX, pero sobre todo el Colegio
de Granada a partir de 1874, convertido luego en el Instituto Nacional
de Oriente, centro que se trasladó a un sector del ex-colegio Centroamérica
en 1974.
Es decir, el inmueble fue destinado a la enseñanza
durante casi siglo y medio.
Al ser dicho uso muy intensivo, constituyó
un factor de deterioro del edificio. Por eso Flor de María valoró
que se destinase “a un uso cultural moderado”.
En este sentido, ya cumple ese objetivo: como
biblioteca municipal y embrión de museo histórico, salas
de exposiciones (de pintura primitivista, piezas arqueológicas,
etc) y colección de estatuaria prehispánica: La Squier-Bovallius-Zapatera.
Además, ha servido como escenario de una Feria Internacional del
Libro, de encuentros de diversas índoles, sin excluir ceremonias
gubernamentales y del Primer Congreso Internacional de Literatura Centroamericana
en 1993. Todas estas actividades ameritan concretarse en una Memoria.
Si en la primera etapa se combatió a los
insectos en las estructuras de madera, otorgándoles en seguida un
mantenimiento adecuado de las mismas, y se controlaron las filtraciones
permanentes de los techos, en la segunda se descubrieron fundaciones de
muros —que obedecían a la morfología original del convento—,
estructurales coloniales de valor histórico como desagües y
la rampa trasera, por la cual accedían en carretas las provisiones
con que se abastecían a los residentes del inmueble, ubicado en
una privilegiada altura.
Al mismo tiempo, se localizaron zonas de interés
para el estudio de asentamientos prehispánicos (las excavaciones
determinaron la presencia de abundante material cerámico correspondiente
al período de 1200 a 1500) y coloniales (pues se hallaron cerámica
mayólica, peruleras y fragmentos de bacines).
Por otro lado, las prospecciones en sus dos patios
—el primero, más extenso y airoso por sus palmeras reales y dentro
de cuatro corredores— arrojaron restos óseos de humanos, producto
de ocupaciones militares: la guerra civil de 1854, la Nacional Antifilibustera
de 1855-57, la de 1910 y la de 1912.
Pero es necesario y oportuno puntualizar las fechas
claves del convento. Establecido en 1529 —un siglo antes que la iglesia,
que se adosaría al mismo— lo fundó fray Toribio de Benavente,
Motolinía —un santo franciscano español— pero, abandonado
a los pocos años, fue ocupado por los dominicos. Entonces sus paredes
eran de caña y el techo pajizo.
En 1550, cuando se estableció la provincia
franciscana de San Jorge, el convento fue reconstruido con los mismos materiales
indígenas y habitado por algunos frailes, como lo confirma en 1856
fray Alonso Ponce, comisario de las provincias (franciscanas) de la Nueva
España.
En 1613, el carmelita descalzo Antonio Vázquez
de Espinosa no encontró aún la iglesia, cuyos cimientos estaban
sacados desde 1586 y los franciscanos “pensaban acabarla presto con el
convento, porque hay por allí cal, teja y ladrillos, y los vecinos
son gente devota y acuden a ella bien a la obra”.
Por tanto, la iglesia debió construirse
en la tercera o cuarta década del siglo XVII, coincidiendo con el
florecimiento de Granada, entonces la principal ciudad de la provincia.
Mantenido el convento en precaria y provisional
construcción y sin iglesia durante el siglo XVI, a extramuros de
la ciudad, su función consistía en controlar el acceso a
la misma a través del Lago, en virtud de su concepción vinculada
a la defensa militar de la ciudad, lo cual se hizo imperativo en los siglos
XVII y XVIII.
A mediados de esta centuria ya estaba consolidado,
de acuerdo con sus techos de tejas, paredes de adobe y habitaciones en
cuadro, aunque sin claustro, según el obispo Pedro Agustín
Morel de Santa Cruz en 1751. Para entonces, los muros tenían más
de un siglo de levantados, al igual que el “Paso de ronda”.
Reformado en 1836, 1874, 1885, 1939 y 1950, el
edificio siempre permaneció sin comunicación interior con
la iglesia, pero formando un singular conjunto arquitectónico.
Ahora el templo ya ha sido, en la tercera etapa
del proyecto, restaurado: acción modelo que debe enorgullecer no
sólo a los granadinos sino a todos los nicaragüenses que amamos
y admiramos nuestros bienes patrimoniales.
El autor es presidente de la Academia de Geografía
e Historia de Nicaragua.
|

| la fachada principal es de estilo neoclásico,
claramente definida por el frontón que la corona, se observan ola
estilos corra las ventanas octogonales de estilo antigúeño
y las elípticas molduradas, las columnas de orden indefinido próximo
al toscano o los merbnes de estilo mudéjar que adornan la fachada.
posee dos cuerpos, de los cuales el superior
es la mitad de alto que el inferior, simulando ambos cuerpos un pórtico
de seis columnas que dan lugar a cinco intercoluumnlos, estando aquellos
colocados sobre antas que marcan la escala humana.
Las columnas rompen el orden clásico
al no recibir el debido entablamento, ya que arrancan directamente de la
comisa.
En el intercolumnio central del segundo cuerpo
se abre una ventana elíptica que ilumina la nave central.
De este cuerpo penden suspendidas de la comisa
faldoncillos y davetones de estuco, lazos que a su vez amarran una especie
de vainas de plátano.
El interior del edificio es románico,
consta de una planta simétrica con respecto al eje longitudinal,
el espacio central queda definido por ocho arcos sendlos con impostas rematado
por el presbiterio y ermarcado por un arco toral, encima del cual se erige
una cúpula octogonal.
Posee cinco accesos, tres principales que corresponden
con las les naves y dos laterales.
Adosada al costado Sur se en ueafiá
una capilla de pobre iIuminadón, de forma cuadrada y estilo neoclásico.
cubierta por una cúpula de influencia bizantina con rosetones, que
rompe la horizontalidad de la fachada Sur. |
| Al costado norte, muy cerca del muro grande,
un pequeño obelisco de mármol donde se lee: "Aquí
descansan los restos mortales de la Sr. Juan Yribarren, que murió
el 27 de noviembre de 1856".
Detrás del templo se encuentra la estatuaria.
Está flanqueado al norte por el antiguo convento, un hermoso patio
con elevadas palmeras.
Es imponente su frontis, con las tres grandes
escalinatas de piedra.
Arriba se lee: "Este templo fue incendiado por
el filibustero William Walker, en noviembre de 1856, fue reedificado con
nueva forma en 1867-68". En 1989 se inició la restauración
y a darle el valor histórico a todo el conjunto colonial, con el
apoyo del Museo Histórico de Estocolmo, a través de ASDI.
Y es que San Francisco se destaca junto a la Iglesia
de La Merced, entre las más antiguas, por sus exteriores, con una
rara originalidad. La fachada de San Francisco es, dicen los que conocen
del tema, "tan absurda que resulta atrayente".
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