En el maravilloso paraíso que conforman las Isletas de Granada
y con sus baterías apuntando hacia el este, se encuentra ubicado
para la historia El Fuertecito de San Pablo, construido en la época
colonial para defender a la Gran Sultana de las incursiones piráticas.
Aún
se conserva el terraplén y las murallas desde donde se cruzaba el
fuego de la defensa granadina con las baterías de los corsarios,
pues con el fuerte se impedía el acceso de los bucaneros al muelle
y la ciudad de Granada.
En
1974 el BCN procedió a la restauración de esa reliquia histórica
Este monumento histórico fue restaurado en 1974 cuando se celebró
el 450 Aniversario de la Fundación de Granada, esa obra la emprendió
el Banco Central de Nicaragua bajo la presidencia entonces del doctor
Roberto Incer Barquero, dirigiendo los trabajos el arquitecto Lorenzo
Guerrero Mora (q.e.p.d.).
La
placa conmemorativa colocada en esta construcción del siglo XVIII
denomina el lugar como Reducto Batería San Pablo.
El
Fuertecito es una construcción de piedra de cal y canto, ladrillo
cuarterón o de barro, con dos escaleras laterales por las cuales
se llega a una pequeña azotea con amplia vista hacia el este del
vasto lago.
La forma de la instalación es la de un polígono regular recortado,
con sus troneras vigilando hacia el este, explica el arquitecto Fernando
López Gutiérrez, su acceso principal es una rampa de
pura piedra que da paso hacia una gran puerta de madera, que al igual que
al resto de la construcción está siendo destruida por la
polilla.
Existen
dos salas, una diseñada para bodega y otra para la guarnición
de aquella época. Un patio hacia el sector este para la formación
y el ejercicio de los soldados. Al suroeste existía otra construcción
que debido al tiempo, la intemperie y el descuido desapareció.
Allí estaban los servicios para los soldados y una caseta para
el oficial al mando de El Fuertecito, al cual se llega por un pequeño
puente de madera y piedra, por el otro lado existe un embarcadero.
REGISTRO HISTORICO
La historia de la construcción textualmente dice: “En 1780, el capitán
general de la Audiencia de Guatemala, don Matías de Gálvez,
recomendó erigir dos reductos-baterías para proteger
la ciudad (de Granada). Uno en las isletas (Castillo de San Pablo) y el
otro en la costa del Gran Lago (El Fuertecito). Lo mismo había
recomendado al ingeniero Díez Navarro a mediados del siglo. En 1783,
el ingeniero ordinario José María Alexandre ejecutaba
los planos de ambas fortalezas, comenzando a construir el primero, El Fuertecito,
cuyo terraplén y parte de sus murallas aún se conservan,
y luego el segundo. De manera que ya para 1790 ambas instalaciones
estaban concluidas, con sus cañones y auxiliadas por cuatro lanchas
cañoneras llamadas a recorrer el Gran Lago”.
En aquel tiempo la invasión de piratas y filibusteros ingleses esencialmente
tenían como escenario el Mar Caribe. Los bucaneros bajaban por el
Río San Juan y se internaban en las aguas del Gran Lago de
Nicaragua hasta llegar a las costa de Chontales y Granada.
Actualmente El Fuertecito no tiene mayor importancia militar pero
sí como un lugar con potencial turístico aunque estuvo abandonado
y lleno de monte por varios años.
Por ahora está limpio, pero en manos del Instituto Nicaragüense
de Turismo a cargo del señor René Molina Valenzuela y el
cuidador Francisco Mena Lacayo.
Entrada a el Fuertecito aprox. US$3.00
Interesa saber que esta instalación militar está asentada
en una pequeña isla a la que se llega en 10 minutos desde el pequeño
embarcadero “Marine” de La Cabaña Amarilla. Por tanto está
a dos kilómetros de la Cabaña y a cuatro del muelle de Granada.
Pedro J. Vindell Matus
LUNES 23 DE OCTUBRE DEL 2000 / La Prensa |