Ante las condiciones
generadas por los intentos ingleses antes señalados, durante la
segunda mitad del siglo XVIII, en la provincia, en la zona del lago de
Nicaragua y el río San Juan, se establece un complejo defensivo
constituido por el Castillo de la Inmaculada Concepción, en las
márgenes
En 1870, el
capitán General de la Audiencia de Guatemala, Don Matías
de Gálvez, recomendó erigir dos reductos-baterías
para proteger la ciudad: uno en las isletas (Castillo de San Pablo, restaurado
en 1974) y el otro en la costa del Gran Lago (El Fuertecito). (Lo mismo
había recomendado el Ingeniero Diez Navarro a mediados de siglo).
Pues bien, en 1783 el Ingeniero Ordinario José María Alexandre
ejecutaba los planos de ambos fortalezas, comenzando a construir primero
«El Fuertecito» (cuyo terraplén y parte de sus murallas
se conservan en parte) y luego el segundo. De manera que, ya para
1790 ambos fuertes estaban concluidos, cruzando sus fuegos y auxiliador
por cuatro lanchas cañoneras que recorrían el Gran
Lago.
LA CONSTRUCCIÓN DE LA CASA ALMACÉN DE «LA PÓLVORA» Con la explicación de las razones, antes dichas, que movían a su construcción y con base en el informe del Ingeniero-militar Luis Diez Navarro, el goberndor y comandante Don Alonso Fernández de Heredia, en orden suya fechada en la misma Granada el 15 de Enero de 1748, mandó poner en ejecución la fábrica de la Casa Almacén de La Pólvora, nombre con que figura en su nacimiento esta fortaleza de Granada. Si disponía que la obra debía levantarse en el «extramuros» de la ciudad, a la salida del pueblo de Jalteva, que le era contiguo. Como primera providencia,
al día siguiente, el Tesorero Interino de la Real Hacienda Don Francisco
de Oleachea, a efecto de realizar un reconocimiento del sitio y proceder
a la regulación de gastos, hizo citar al Primer Alcalde Ordinario
y Teniente de Gobernador de la ciudad Don José Lacayo de Briones,
así como también a los maestros de albañilería
Juan Gutiérrez y Simón Cantillano, los de carpintería
Pedro Ruiz y Diego Martin González y los de herrería José
de la Cruz Orozco y Juan Manuel Navarrete. Por todos los cuales, junto
con el mencionado Tesorero y el ecribano correspondiente, en el día
17 de Enero en las afueras de la ciudad, en el campo, en los «extramuros»
de Jalteva, señala el acta que: se procedió a la vista de
ojos, especulación y reconocimiento del paraje en que se ha fabricar
el Almacén de la Pólvora y después de haber visto
y reconocido varios parajes, escogieron dichos señores y los
referidos maestros, un paraje a la salida de dicho pueblo de Jalteva, que
por un lado le ciñe la Calle Real y por el otro un barranco profundo
que le puede servir de foso, que es el más a propósito
y el mismo que reconoció el Ingeniero Don Luis Diez Navarrro
para dicho efecto». Luego de concluida esta diligencia, los maestros
artesanos, cada uno según su ministerio procedió a la regulación
de gastos, tanto de mano de obra como de materiales. Al día siguiente,
el 18 de Enero de 1748 el tesorero Oleachea mandó dar principio
a la fábrica del Almacén de la Pólvora. Dos días
después, es decir el 20 de Enero se procedió a la limpieza
del paraje y a concertar la obtención y acarreo de los primeros
materiales.
En la construcción de la fortaleza La Pólvora, intervinieron los maestros jaltevanos en albañilería: Juan de la Cruz Gutiérrez, Simeón Cantillano y Pascual Canales; maestros en carpintería: Pedro Ruiz y Diego Martín González; herreros: José de la Cruz Orozco, y Juan Manuel Navarrete y el maestro tallador y pintor, Matías Montiel. Además se aplicaron en ella 32 mozos, indios «reales» (con salario diario de un real y otro medio de comida), facilitados por los alcaldes de las cuatro parcialidades del pueblo de Masaya, siete oficiales carpinteros, once hacheros y cuatro «realeros» que con el maestro carpintero de ribera Jacinto Mejía cortaron y labraron trozas y soleras de cedro en los montes del Arenal y Hato Grande; además de doce indios carreteros y finalmente, siete indios brujos desterrados del pueblo de Managua, otros cinco reos por varios delitos y diez caribes piratas apresados en las montañas de Muy-Muy, que con paga de medio real al día trabajaban en ésta y otras obras de la ciudad. CAPACIDAD DE ALMACENAJE
HISTORIA DEL USO DE LA CASA ALMACÉN DE LA PÓLVORA Como se ha dicho, la historia de esta Fortalez comienza exactamente en los últimos meses del año de 1747. Originalmente se edificó para servir de casa almacén de la pólvora con que se había de surtir nuestro bastión principal de entonces, El Castillo del Río San Juan y además para suplir las necesidades militares de la ciudad. Su original manifestación
no fue otra cosa que la de ser una de las dependencias de aquel baluarte
de la provincia. La segunda referencia sobre este recinto la tenemos del
Obispo Morel de Santa Cruz en 1752, quien habla de ella en su informe de
esta ciudad.
Se implementa en este tiempo la construcción de otra casa, ubicada al Sur de la antigua Casa de La Pólvora, denominada «Cuerpo de Guardia» que servía de refugio para el guarda o los guardias quienes vivían en ella. Gobierna, en esas fechas, el General José Santos Zelaya, con quien se reforman muchas estructuras militares existentes y surgen numerosos progresos económicos y administrativos. Ya en 1913, este recinto adquiere una nueva forma, con la implementación de la muralla y los torreones que actualmente se aprecian, lo que por supuesto varía su aspecto, denominándose en lo sucesivo «fortaleza». Durante el gobierno
de Adolfo Díaz (1912-1916), en Informe del Jefe Político
de Armas de Granada, Ramón Cuadra, fechado el jueves 16 de Abril
de 1914, encontrado en la Gaceta N° 82 del mismo año, se lee
textualmente:
Esta fortaleza tuvo, en tanto, un gran resurgimiento en la historia militar de nuestro país, como se puede deducir de los cuadros y presupuesto destinados. Contaba entonces con dos comandantes, un capitán, dos tenientes, dos sub-tenientes, cinco sargentos, ocho cabos, un corneta y sesenta soldados, que percibían un total de un mil quinientos ochenta y un córdoba con siete centavos. Al concluirse los trabajos de acondicionamiento de La Pólvora se colocó una inscripción en la entrada principal que decía: «Administración Adolfo Díaz», la cual permaneció hasta que se sustituyó el portal original de la entrada, por el que existe hoy, de construcción moderna. Respecto a las murallas y torreones actuales por su estilo y trazas, es deducible que, son de construcción reciente y no coloniales, que corresponden más bien a obras de Mauricio Frary o de Teodoro Hooke (diseñador y constructor del Hospital de Granada), constructores del Fortín de Acosaco y de la Fortaleza del Coyotepe, esta última construida en 1914. Durante el período
del presidente Anastasio Somoza García (1951-1958) cuando en el
país se comienza a sentir con más fuerza la represión
militar y surgen los primeros movimientos rebeldes, el uso de este lugar
que hasta entonces era de simple acuartelamiento militar y bastión
para la defensa de la ciudad, se convierte en cárcel, no sólo
para delincuentes comunes sino para reos políticos. Al final del
período del primer Somoza, se construye el nuevo postal de acceso
principal en sillería aparente y algunos muros interiores. Y los
torreones son techados con teja de barro.
A fines de 1969 se reconstruye una de las torres que da hacia el cauce posterior, por estar en mal estado debido a la erosión del terreno que debilitó su estructura y también son reforzados sus muros en ciertos tramos. En la década de los 60 del siglo XX, fueron construidos muros interiores de mampostería para definir nuevos espacios necesarios para las condiciones de encarcelamiento y se le dieron nuevos usos a los ambientes existentes. La original Casa de La Pólvora fue destinada para cuarto de torturas y la casa del Cuerpo de Guardia convertida en cárcel para dos tipos de presos. Es muy probable que en este período se implementara el nuevo boquete de puerta en la pared Este de la Casa de La Pólvora, pues en 1964, Carlos Molina Argüello, nos habla únicamente de la existencia de dos puertas en este inmueble. Se construyeron además otros elementos como: cocina, baños, pozo y piletas, y se utilizó zinc para techar los torreones y el porche de entrada. Después del triunfo revolucionario fue ocupado como Comando de la Policía Sandinista, por espacio de 3 años; en este período aún funcionó como cárcel y sirvió también como centro de alojamiento de miembros de la Policía Sandinista. Posteriormente este inmueble fue abandonado y sufrió el desmantelamiento por parte de personas del lugar quedando en estado semi-derruido por varios años. Luego se inició un proceso de sensibilización de la urgente necesidad de rescatar este inmueble patrimonial de la ciudad y el país, mediante su restauración, la que ha partido de una limitada documentación, en gran parte a causa del carácter militar que hasta reciente fecha ha tenido, lo que ha dificultado disponer de la información gráfica o literal necesaria para este tipo de labor; auxiliándose básicamente de documentos oficiales del Estado y de testimonios de personas ligados a su historia, fuente principal de información. BIBLIOGRAFÍA: Publicaciones de la Organización de Estados Americanos, Managua, 1997. |
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Agosto 21 2001
Ernesto García
Canales
Esta es la fachada de la casa-hacienda La Montañita de Santa Ana, lugar donde fueron masacrados varios reos políticos durante el régimen sandinista. En el recuadro, una fotografía del doctor Francisco Mayorga Ramírez, una de las víctimas. Un informe de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la Organización
de Estados Americanos (OEA), sobre una misión que estuvo en Nicaragua
en 1981 para verificar denuncias de crímenes masivos en cárceles
sandinistas, revela graves violaciones durante el régimen que presidió
Daniel Ortega en los años ‘80.
En la actualidad una serie de excavaciones en la Zona Franca, ha permitido el descubrimiento de osamentas que presumiblemente son de reos políticos de los años ‘80. La misión de la OEA en ese entonces se encontró con que los altos jerarcas del FSLN estaban en pleno conocimiento de los abusos en contra de ex guardias y personas civiles, que bajo cualquier sospecha eran capturados y ejecutados, sin siquiera habérseles abierto un juicio y lo peor, es que eran enterrados en fosas comunes clandestinas engañando a sus familiares de que habían sido enviados al exterior. El informe de la CIDH reveló que la cárcel más grande, en donde los prisioneros se debatían en condiciones jamás vistas, eran en la antigua cárcel de Héroes y Mártires de Nueva Guinea, mejor conocida como la Zona Franca. Pero los peores hallazgos de violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad los encontró la misión de la OEA en la cárcel de La Pólvora, en el departamento de Granada, en donde capturaron y mataron a gente sin piedad alguna, entre julio de 1979 y 1981 bajo cualquier sospecha y sin ningún argumento. Todos estos crímenes fueron ordenados y ejecutados a sangre fría por el responsable de la cárcel de La Pólvora, el militar sandinista Marvin González Ruiz, alias “Wilmer”, quien nunca fue apresado ni castigado por los horrendos crímenes cometidos, pese que el entonces ministro del Interior, Tomás Borge Martínez, recibió las denuncias de manos de la CIDH, así como el Ministerio de Justicia y la Comisión para la Promoción y Protección de los Derechos Humanos. En el Informe, la CIDH dijo haber investigado innumerables casos de denuncias por abusos y asesinatos a manos de “Wilmer”, las que jamás tuvieron respuestas. Entre éstos se encuentran los casos del ginecólogo granadino César Rivas Guillén, el abogado Francisco Mayorga Ramírez, el conductor Róger Alfonso González Ibarra, el comerciante Ezequiel Zavala Jiménez, el ex raso Gabino Velásquez Meza, el chofer Jorge Villalobos Toruño y los también ex GN Gustavo Adolfo Marín Guzmán, Luis Martínez Mercado, Maximiliano Jaime López, Vicente Cuadra Chamorro, Alberto Barillas Chamorro, Luis Rey López Cajina y el médico David Salvador Argüello Pasos. Completan la lista de reos políticos asesinados durante el régimen de Daniel Ortega en las cárceles de La Pólvora de Granada, los ex G.N Hernaldo López Cajina, Amado López Cajina, Bismarck Rodríguez Salazar, Julio César Urbina Vargas, Julio Morales Carcache, Iván Alfonso Molina Mercado, Luis Martínez Mercado, Diego Carrillo Cruz, Armando Mercado Muñoz, Armando Mercado Mora, Antonio Pérez Sequeira, José Mercedes Alonso Pasos, Juan Alfredo Rojas Silva, Roberto José Marenco Ramírez, Modesto Orlando Mayorga Rivera, Ignacio Muñoz Espinoza y el celador Cristóbal Vargas Rocha. “Wilmer” tenía su propio cementerio apenas cuatro kilómetros al noroeste de Granada, en un lugar conocido como La Montañita de Santa Ana, un terreno de aproximadamente tres manzanas, ubicado en el camino que conduce a un lugar llamado Los Malacos, según el conmovedor informe de la CIDH. Ahí eran llevados los presos y sospechosos de haber sido miembros de la extinta Guardia Nacional y aquéllos por haber violado las leyes de seguridad nacional o por ser contrarrevolucionarios. Les ataban las manos hacia atrás y a la orilla de las fosas eran ejecutados. Ni más ni menos, igual que hacían los nazis en tiempos de Hitler, en Alemania. En su dramático informe, la CIDH detalló el relato de los familiares del abogado granadino, Francisco Mayorga Ramírez, de 42 años, quien fue notificado que debía presentarse a la Policía militar de esa ciudad. A la una de la tarde del 21 de julio de 1979 éste se presentó a La Pólvora donde quedó detenido como sospechoso de haber colaborado con la dictadura somocista. Ahí estuvo detenido desde el 22 al 26 de julio de 1979, cuando fue puesto en libertad porque no se le encontró prueba alguna. Cuando Francisco Mayorga Ramírez regresó a su casa después de haber estado detenido, contó que su “delito” era haber sido diez años atrás Juez para lo Civil y lo Criminal. El día 28 de julio de 1979, mientras el abogado granadino sostenía una reunión con varios colegas en su casa situada del Juzgado del Distrito del Crimen de Granada treinta varas al lago, en la Calle Real, en esa ciudad, donde programaban una visita al Estado Mayor de Granada y a la Junta Local de Gobierno, a fin de pedirles que determinaran el campo de acción que les quedaba para ejercer la profesión, se presentaron dos soldados del Ejercito Popular Sandinista quienes lo apresaron nuevamente, relataron sus familiares. Mayorga fue apresado por los soldados quienes no respetaron el salvoconducto que portaba, trasladándolo de nuevo a la cárcel de La Pólvora. Al día siguiente, domingo 29 de julio, al presentarse un familiar al comando de La Pólvora a llevarle el desayuno a Francisco, el que pasaba la comida ese día le informó que había sido trasladado a Managua, sigue diciendo el informe. Presintiendo algo fatal, la esposa de éste, señora Marlene Taleno de Mayorga, junto a otros familiares se dirigieron a preguntar por su paradero. En dicho comando los atendió el responsable militar del mismo, compañero Marvin González Ruiz, conocido como “Wilmer”, quien les informó que Francisco “había sido trasladado a la Cruz Roja Internacional y que si quería verlo debería apresurarse pues ese mismo domingo los trasladarían a Guatemala”. Ante esa noticia, su esposa se trasladó inmediatamente a Managua donde se dio cuenta que había sido objeto de una burla pues la Cruz Roja Internacional estaba cerrada y un miembro de dicha institución le informó que ningún reo había sido llevado para tal fin. Ese mimo día, 29 de julio de 1979, en horas de la tarde se presentaron en la casa del abogado granadino unas personas desconocidas, de aspecto campesino y manifestaron que ellos conocían a Francisco y que habían visto su cadáver en unos potreros de la Hacienda Santa Ana, ubicada en el camino de Los Malacos. Estas personas también relataron que en ese lugar había como 50 cadáveres más y que tenían las manos amarradas hacia atrás, manifestó en el informe la CIDH. El día martes tres de octubre de 1979, a solicitud de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), una misión de la CIDH, realizó una primera inspección al sitio denominado La Montañita de Santa Ana. Luego de la inspección, los representantes de la CIDH, elaboraron un informe destacando que a unos treinta metros después de cruzar el cerco de alambre de púas en la hacienda La Montañita de Santa Ana, se encontraron huellas de un vehículo pesado que resultaron ser las dejadas por una pala mecánica que estuvo operando en el lugar para cavar una fosa de regulares proporciones. “Un poco más
adelante encontramos una depresión de unos seis metros de largo
por tres de ancho. A flor de tierra había un cráneo, huesos
y zapatos. En toda el área vecina se sentía la tierra floja,
sigue diciendo el dramático informe. Familiares de las víctimas
aseguraron en esa oportunidad que bastó cavar dos o tres centímetros
para que de inmediato brotara una gusanera y restos humanos en descomposición.
Los delegados de
la CIDH, señalaron que durante su visita a Granada, conversaron
con familiares de otras víctimas que habían acudido al lugar
de la masacre alertados por los campesinos de la zona y que habían
visto incluso cuando parte de los cadáveres apilados eran consumidos
por las llamas ya que habían sido rociados de diesel. Los testigos
afirmaron que algunos cadáveres tenían las manos atadas hacia
atrás”
Siguen pistas de
fosas en Granada
Fotografía:
Leonardo Rodríguez Altos impuestos en Matagalpa Enrique Aldana,
presidente de la Cámara de Comercio de Matagalpa, se quejó
ayer de los altos impuestos cobrados por la administración de la
Alcaldía de ese departamento, que preside el sandinista Zadrach
Zeledón. Aldana se lamentó tras reunirse con Marco Mayorga,
presidente de CACONIC. Dijo que la Alcaldía no ha ampliado el número
de contribuyentes y quiere, aparentemente, cobrar a los establecimientos
legales el costo que deben asumir los ilegales.
Una vez en el poder, alcanzado en 1979, el Frente Sandinista procedió a cometer crímenes. Los asesinatos se escribieron como parte de una ola de revancha, que provocó la muerte de una cantidad de personas. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA) comprobó los crímenes cometidos en Granada a inicios de los años '80. Respondiendo a denuncias procedió a investigar, llegando a descubrir la fosa conocida como La Montañita, que pronto sería descubierta de nuevo. No obstante, son tantos los asesinatos cometidos sólo en Granada, que se siguen nuevas pistas de otras fosas, las cuales seguro existen en toda Nicaragua. En la edición de ayer, presentamos un informe especial sobre los crímenes en La Pólvora, cárcel de un comando en Granada. Lo que a continuación sigue es sólo parte de los testimonios y pruebas de los asesinatos ocurridos en la "Gran Sultana". Informe de Comisión Interamericana La Comisión también recibió los siguientes casos referentes a ejecuciones en La Pólvora antes de llevar a cabo su observación in loco en Nicaragua. Estos casos también han sido presentados al Gobierno de Nicaragua, no habiendo tampoco recibido respuesta. Caso 7063: Gabino Velásquez Meza El día 23 de julio de 1979, Gabino Velásquez Meza, mayor de edad, soltero, ex raso de la extinta Guardia Nacional, se entregó al comando "La Pólvora" de la ciudad de Granada, debido a que le habían dicho que lo andaban buscando "los muchachos", comprendiendo que su integridad física estaría garantizada entregándose a las nuevas autoridades, dispuso presentarse, acompañado de su señora y de sus hijitos. Fue así que durante los dos días posteriores pudimos enviarle alimentos y nos envió papeles, por lo que comprobamos que se encontraba allí, sin embargo al tercer día de su permanencia en La Pólvora nos dijo un miliciano acantonado en ese comando, que había sido trasladado a la cárcel Modelo, información que nos confirmó un comandante de apellido Lang, quien era uno de los responsables de esa cárcel. A raíz de esa fecha, hemos buscado intensa e incesantemente a Gabino, no sólo en la cárcel Modelo sino que en otros centros penitenciarios, siendo hasta el momento infructuosa esa búsqueda. Es por lo expuesto que recurro a Uds. con el objeto de que se me ayude a gestionar para establecer su paradero, y se informe si está vivo o muerto, ya que hay rumores de que en ese comando se cometieron fusilamientos. Caso 7237: Jorge Villalobos Toruño Jorge Villalobos Toruño, de 45 años de edad, casado, chofer, fue capturado el día 26 de julio de 1979 en la ciudad de Granada y conducido a la cárcel de La Pólvora, de donde desapareció el día 29 de julio, siendo el comandante "Wilmer", quien según familiares del preso, les informaron que parece haber dado orden de que lo ajusticiaran. Sin embargo, con posterioridad, otras personas afirman haberlo visto en la cárcel Modelo y que estaba incomunicado. Caso 7315: Gustavo Adolfo Marín Guzmán El día 24 de julio de 1979, se entregó a las autoridades del FSLN el Sr. Gustavo Adolfo Marín Guzmán, un raso, mayor de edad y del domicilio de Granada, siendo recluido en las cárceles de La Pólvora bajo la responsabilidad del comandante Marvin González Ruiz; conocido con el seudónimo de "Wilmer", quien posteriormente dio orden de ejecución. Vecinos del lugar de la Hacienda Santa Ana, camino de Los Malacos, Depto. De Granada, dijeron ver el cadáver de dicho señor junto a los restos del Dr. Francisco Mayorga. Caso 7318: Luis Martínez Mercado El 25 de julio de 1979, el Sr. Luis Martínez Mercado, mayor de edad, ex auxiliar G. N. y del domicilio de Granada fue recluido en las cárceles de La Pólvora. Posteriormente fue sacado con rumbo desconocido por órdenes del comandante Marvin González Ruiz, conocido con el seudónimo de "Wilmer", siendo informados que ese día se realizaron ejecuciones masivas. No se sabe nada respecto a su paradero. Se presume su muerte. Caso 7308: Cristóbal Vargas Rocha Cristóbal Vargas Rocha, de 24 años de edad, soltero, celador del domicilio de Granada, fue capturado el domingo 24 de julio de 1979. Los motivos de su captura se desconocen. Por medio de un miliciano que estaba de servicio en La Pólvora (cárcel de Granada), se supo que el 26 de julio de 1979 a las 11 de la noche se sacaron unos 50 reos y los llevaron cerca de la costa del lago de Granada, donde cavaron sus propias fosas. El responsable del comando era el llamado "Wilmer" cuyo nombre es Marvin González Ruiz, quien es el autor directo de estos fusilamientos en masa. Respecto de este caso de Cristóbal Vargas Rocha, la Comisión ha recibido la siguiente información: Sin embargo, con mi desesperación he investigado y preguntado, contándome un día de éstos, un miliciano que estaba de servicio en La Pólvora y cuyo nombre no puedo revelar porque sería perjudicarlo, que no siguiera buscando a Cristóbal que era en vano, pues el día jueves 26 de julio once de la noche, sacaron de La Pólvora una camionada de reos, aproximadamente 50, se los llevaron a El Diamante, un trillo de arroz que quedaba cerca de la costa del lago de Granada, allí los pusieron a cavar fosas gigantes en la cual se dilataron como dos horas, luego a la una de la madrugada procedieron a fusilarlos y a enterrarlos en ese lugar, también conocido como Asese. Este muchacho me dijo que pudo identificar a Cristóbal entre los que ajusticiaron. El 17 de marzo de 1980, los familiares se dirigieron al sitio indicado el cual se encuentra ubicado en camino a la finca de arroz "El Diamante" en la zona de Asese, aproximadamente 500 metros después de la Hacienda San Roberto. Con la ayuda de campesinos de la localidad que aportaron palas e inclusive con algunos del ejército sandinista quienes habían sido informados del objeto de la visita, los familiares descubrieron varios humanos: dos cráneos, varias costillas, huesos de la pelvis que aún tenían pegado pedazos de tela, como un par de pantalones rojos y una camisa de rayas rojas y azules. El día siguiente, 18 de marzo, los familiares asesorados por un abogado, presentaron una denuncia de los hechos que habían descubierto ante el Juez de lo criminal del Distrito de Granada, Dr. Agustín Cruz Pérez, y solicitaron una investigación de otro lugar donde presumiblemente habían otros cadáveres. Los familiares, además, mandaron una carta al procurador general, Dr. Ernesto Castillo Martínez, solicitando una minuciosa investigación de los hechos y de las personas responsables. Una copia de esta carpeta fue presentada a la Comisión durante su observación in loco. Esta dice así: Somos familiares de los prisioneros desaparecidos en la cárcel La Pólvora, de Granada, en los últimos días de julio de 1979, siendo responsable en ese entonces del comando citado, el Sr. Marvin González, cuyo seudónimo es "Wilmer". A través de múltiples gestiones realizadas ante diferentes organismos estatales, hemos tenido conocimientos de ejecuciones de reos que se encontraban en La Pólvora, realizadas en esos días. Según numerosos testigos, dichas ejecuciones se efectuaron en tres o cuatro sitios diferentes, aledaños a Granada. .
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