Dos campañas de investigaciones arqueológicas se han realizado,
la primera por Bovallius, quien excavó tres sitios, sus publicaciones
no indican sus procedimientos ni los lugares exactos de excavación.
En Suecia, Museo Etnográfico de Estocolmo existe una colección
procedente de las excavaciones de Bovallius en el archipiélago Zapatera,
Para el sitio Sonzapote, encontramos un vaso y cuatro fragmentos del tipo
"Potosí aplique" del período Policromo Temprano (500 d.C.
al 8(X) d.C.), así como un fragmento de figura humana tipo "Pataki
policromo" del período Policromo Medio (800 al 1350 d.C.).
La otra excavación se llevó acabo en 1981 por el Departamento
de Arqueología, en la isla El Muerto, encontrándose tres
tumbas del período Policromo Medio (800 al 1350 d.C.).
Durante la prospección encontramos en el sitio Punta de las Figuras,
un plato del período Policromo Temprano (500-800 d.C.), así
como un fragmento de "León Punteado" del mismo período. En
la isla El Muerto, un plato con asa del tipo Castillo Esgrafiado del período
Policromo Tardío (1350-1550 d.C.).
En 1987 una urna funeraria de punta de las figuras con su contexto interior
inalterado, fue recuperada y excavada en el laboratorio. Encontramos un
esqueleto de niño y fragmentos de cerámicos del período
Policromo Tardío (1350-1550 d.C.).
En recorrido por varios islotes en 1983 observamos que los sitios no
parecen haber tenido todos la misma ocupación, porque las cantidades
y la representatividad del material cerámico en superficie varían
de un sitio a otro con materiales diagnósticos que se sitúan
entre el período Bicromo en Zonas (500 a.C.- 500 d.C.) y el período
Policromo Tardío (1350-1550 d.C.) (Navarro, 1983,p.4).
Durante la prospección de 1986 encontramos un fragmento del tipo
Espinosa bandas rojas del período Bicromo en Zonas (500 a.C. - 500
d.C.), en el sitio Cañas. A continuación fichas y reproducciones
gráficas de la zona 2.
Isla Zapatera
Dr. Jorge Eduardo Arellano is a member of the' National
Commission on Culture and author of many, books.
Con el nombre de "Colección SquierZapatera - se conocen más
de treinta piezas escultóricas que los Chorotegas, una de las culturas
precolombinas de Mesoamérica, elaboraron en la Isla Zapatera, ubicada
en el Gran Lago de Nicaragua.
Dicha isla es la segunda en extensión de ese Mar Dulce (la primera
es Ometepe): 52 kilómetros cuadrados. Tiene la forma de un rectangulo
en cuyos vértices sobresalen penínsulas rocosas y su diagonal
mayor mide 11 kilómetros.
Sus costas, accidentadas y peñascosas, poseen numerosas bahías.
La máxima altura es de 625 metros y corresponde a un volcán
extinto fuertemente erosionado y desmantelado. En la ribera noroccidental
se halla una laguna de 600 metros de diámetro, de origen volcánico,
al igual que los islotes vecinos: El Muerto, El Armado Y Jesús Grande.
Zapatera ofrece todos los elementos para transformarse en un Parque
Nacional: fauna (tigrillos, halcones, loras, patos, venados, etc.), abundante
pesca, flora, paisajes únicos y accidentes geográficos interesantes:
ensenadas e islas, hervíderos y tres sitios arqueológicos:
Zonzapote, Jiquilito y Las Cañas. En éste se han encontrado
entierros y en los otros dos se localizaron desde el siglo pasado las esculturas
de piedra que dieron fama a la isla.
Estas fueron descubiertas en 1849 por el diplomático norteamericano
Ephraím George Squier (1821-1881), quien halló 15 estatuas
en Jíquilito; redescubiertas por Carl Bovallius, un naturalista
sueco que en 1883 reveló la existencia de 25 en Zonzapote. En 1924
y 1942 fueron trasladadas al Colegio Centroamérica de Granada, regentado
por los jesuitas. Actualmente se conservan en uno de los recintos del antiguo
Instituto Nacional de Oriente, a donde se trasladaron en 1970.
Las estatuas de Zapatera, cuyo compacto material es basalto negro, pertenecen
a un complejo artístico que abarca la isla de Ometepe y las Isletas
de Granada asociado a Mesoamérica y a culturas sudamericanas.
No son monumeñtales, como los atlantes de Tula en México,
las de las islas de Pascua en Chile o las de San Agustín en Colombia;
pero sí de regulares dimensiones. La altura de las principales oscila
entre 1.25 y 2.25 metros. Y su diámetro fácilmente supera
los 60 centímetros.
Muchas de ellas se ubican junto a montículos de piedra y tierra,
en su periferia, con la espalda hacia el interior de los mismos; otras,
al descubrirse, se hallaban aisladas pero cercanas a ellos. Aparentemente,
integraban un anfiteatro de carácter ritual. En efecto, el arqueólogo
norteamericano Samuel Kirkland Lothrop sostuvo en 1926 que los hallazgos
de Bovalius en Zonzapote quizás representan un templo consistente
en varios edificios sagrados, cada uno con su atrio, ídolos y montículos
para sacrificios. Lo cierto es que estas esculturas estaban relacionadas
con los montículos.
Según los arqueólogos, datan de los años 800-1200
después de Cristo: una época en la cual se dio además
la estatuaria de Chontales, al este del Gran Lago. ¿Cuáles
son las diferencias de ambos estilos?
Las estatuas de Zapatera tienden a la configuración plástica,
a las tres dimensiones; en cambio, las de Chontales son cerradas, es decir,
no trascienden el bloque o columna en que están esculpidas. Lothrop
escribió sobre ellas: "Al este del lago, las estatuas son básicamente
cilíndricas y representanhombres y deidades, algunas veces con detalles
elaborados en bajo relieve. Indican un tronco de árbol, que ha sido
levemente modificado; pero no en el concepto ni en el simbolismo, hay alguna
indicación de influencia mexicana o maya; sin embargo, pueden ser
consideradas como vagamente sudamericanas".

El mismo Lothrop anota: "Las estatuas de las islas del llamado istmo
de Rivas hasta el oeste del lago de Nicaragua son mejor conocidas: típicamente
consisten en urca columna redonda o cuadrada, coronada por una figura humana
sentada o de pie, cuya cabeza y hombros a menudo se encuentran cubiertos
por un animal. Este concepto, conocido como el motivo alter ego, se encuentra
tanto en Mesoamérica como en Sur América. La estatua, sin
embargo, es de tres cuartos o de talla compl eta, con los miembros separados
uno del otro y del cuerpo, con un intento hacia laexactitud anatómica".
En otras palabras, el arqueólogo describía el tipo mas representativo
de esta estatuaria: un ser humano asociado a un animal.
Ahora bien, la posición del último tiene cinco variantes:
1) cuando el animal se adhiere a los hombros de la figura humana; 2) cuando
el animal, o su cabeza alargada, es soportado por la cabeza del ser humano;
3) cuando el animal se funde con la figura humana, cuya cabeza sale de
las mandíbulas de aquél; 4) cuando el animal superpuesto,
más que adherido, a los hombros y espaldas del ser humano como en
la primera variante, apoya su mandíbula sobre la cabeza del hombre
y le oprimo las sienes con los dedos; 5) cuando la cabeza del animal no
es soportada por la cabeza humana, sino que la lleva sin dificultad, predominante
una u otra.
Las esculturas tic le isla Zapatera ofremorfas (que representan, al
mismo tiempo, rasgos humanos y de animales) estatuas objetos y, simplemente
antropozoomorfas, como "La niña de Zapatera". Se trata de una figura
femenina de ojos rasgados, frente y nariz amplias, boca delgada, orejas
grandes y simétricas, rostro igualmente simétrico, con pechos
redondos y apenas insinuados —de adolescente,- y un rollete doble para
aminorar el peso de la batea lítica que sostiene rígida e
impávidamente.
La asociación del hombre y un animal es tradicionalmente interpretada
como un individuo y su alter ego (otro yo): el animal es su espíritu
protector, su "totem particular", su "nagual". Podría tratarse,
como señala Claude Baudez, de divinidades representadas como un
hombre que lleva sobre la cabeza, o cubriéndola, una máscara
zoomorfa. O asimismo de jefes políticos o religiosos, cuyas máscaras
(en el más amplio sentido, o sea, que puede cubrir el cuerpo a la
vez que la cabeza de su portador) puede indicar un rango, función
o pertenencia a un clan.
Esta concepción se encuentra en la estatuaria de Mesoamérica
y Sudamérica. Cuando la cabeza del individuo aparece dentro de las
quijadas del animal, denota un origen mesoamericano, y cuando el animal
aparece sobre la espalda del individuo, su origen es sudamericano. Pero
lo más importante, según varios arqueólogos, es parece
haber tenido su centro irradiador en las islas del Gran Lago, y concretamente,
en Zapatera: Isla-Santuario de los Chorotegas de Nicaragua.
1. LOS PRIMEROS DESCUBRIMIENTOS
La primera noticia sobre grabado precolombino no es precisamente sobre
piedra, se trata de una tabla de madera rectangular que el Fray Mercedario
Luis Xirón le mandó de Nicaragua a Francisco Antonio de Fuentes
y Guzmán. En su publicación de 1883 titulada Historia de
Guatemala o Recordación Florida; presenta una ilustración
e informa que el fragmento de madera posee talladas las divisiones del
tiempo en ciclos de 52 años con claros y reconocibles glifos del
calendario mexicano incluyendo el símbolo para completar el final
de un ciclo (Fowler 1981, p:575).
La primera publicación en considerar el arte rupestre es la obra
del diplomático norteamericano Ephraim George
Squier, titulada Nicaragua sus Gentes y sus
Paisajes y publicada en Londres en 1852. El autor describe las pinturas
rupestres de la laguna de Asososca, agregando dibujos de nueve figuras.
Durante su exploración del sitio "Punta de las figuras" en la Isla
Zapatera, Squier descubre 34 piezas de estatuaria monumental y una roca
grabada la cual reproduce, mencionando que por la forma le hace creer que
fuera piedra de sacrificio. En Masaya, visitó un cauce que conduce
a la laguna del mismo nombre, en donde encontró una pared de 100
metros con figuras grabadas, de las cuales muestra tres conjuntos que denomina
como rudimentarias representaciones de Hombres y animales, formas ornamentales
y caprichosas. El guía le informó que en otros lugares en
la laguna habían sitios con figuras esculpidas y pintadas y que
cerca de la población de Catarina existían figuras pintadas
en rojo representando hombres y mujeres bailando, pero él no fue
a verlos (Squier 1989, p:254-329).
Thomas Belt, 1868 en su libro El Naturalista en
Nicaragua, publicado por el Banco Central en 1976, menciona haber
visto en la plaza de Acoyapa, Departamento de Chontales, una roca con círculos
y caracteres redondos y curvos. También informa que varios testigos
de vista le aseguraron que en el Río Mico habían esbozos
de rostros humanos y de animales en la roca (Belt 1976, p:43).
En los años 1872, 1876 y 1877 un médico
del ejército de los Estados Unidos, J. F. Bransford, apoyado por
el Smithsonian Museum, en misión para completar información
para el canal interoceánico en Nicaragua, realizó excavaciones
arqueológicas en la Isla de Ometepe y en sus recorridos por la isla
encontró petroglifos, dibujó y describió 20 de ellos
que aparecen en su libro de 1881, Im;estigaciones Arqueológicas
en Nicaragua, posteriormente editado por el Banco de América en
1979; en sus conclusiones sugiere hipótesis sobre la antigüedad
de los petroglifos, los relaciona con otros del continente y afirma que
son más antiguos que los que Squier encontró en Asososca
(Bransford 1979, p:64-67,82).
Earl Flint hizo exploraciones arqueológicas
en Nicaragua entre 1870 y 1890. Habitó la ciudad de Rivas,
dedicado a recoger antigüedades para el Peabody Museum de la Universidad
de Harvardy entre 1884 y 1889 escribió cinco artículos para
la revista American Anticuariam, pero sus escritos sobre arte rupestre
no fueron publicados y se encuentran en el mencionado museo. Refiriéndose
a los sitios que Flint estudió en sus manuscritos, Lothrop (1926,
p. 99) asocia el arte rupestre de la cueva de San Andrés, hoy conocida
como cueva de Montelimar, con una época muy antigua porque descubrió
huellas petrificadas de animales en el suelo.
2. LOS PRIMEROS INVESTIGADORES
Un viaje de dos años por Centroamérica le permitió
a Karl Bovallius recorrer Nicaragua. Durante
ese tiempo visitó el Archipiélago Zapatera, orientado por
el libro de Squier y las informaciones que le suministrara Flint en su
paso por la ciudad de Rivas en 1882. En la Isla la Ceiba descubrió
los petroglifos de ese lugar, dibujó once de ellos, localizados
en la parte más alta de la Isla, menciona la existencia de otros
en las rocas de la costa y hace comentarios puntuales sobre la interpretación
de algunas figuras. Esto se publicó en la
obra Viaje por Centroamérica (1881-1883) en el año 1887,
traducido por Camilo Vijil Tardon y publicado en español por el
Banco de América en 1977.
En 1900 Karl Saper, en su artículo "Viaje
sobre el Río Coco (al Norte de Nicaragua): Visita a los Sumos y
Mosquitos", traducido al español en la Revista Ciencias de la Educación
No. 2, 1969 y No.3, 1970, este documento da a conocer la existencia
de petroglifos en Kiulna, Davoit, y Valpa Ulpan, situados en la desembocadura
del río Poteca y Van Blan (Jenkins 1972, p:63). Saper se inclina
a creer que fueron los sumos los autores de los petroglifos del río
Coco, pero no justifica su comentario. De la costa del pacífico
Saper dibujó un petroglifo del Sitio Santa Clara2 que puede verse
en la obra de Lothrop 1979 Vol. I, Lam, VIII.
Herbert J. Spiden, comunicó en XXI Congreso
Internacional de Americanistas de 1925, la existencia de "Pictographs"
cerca de rápidos y cascadas en el río de Bluefields y
otros ríos del atlántico que no especifica. Señala
en Chagüitillo, Sébaco, un interesante grupo de "pictographs"
y menciona las formas animales reconocibles (Spiden, 1925 p. 533). La traducción
al español del término "Pictographs" es pictografías,
parece que Spiden lo utilizó con el sentido de petroglifos, a menos
que realmente haya observado pintura, es posible que se trate de las figuras
de Chagüitillo que cita Matilló (1965), si este es el caso
estamos hablando de grabados o de petroglifos que estaban pintados a principios
de este siglo.
Samuel Kirkland Lothrop durante su permanencia
de 15 meses en Costa Rica y Nicaragua, no tuvo la oportunidad de ver ningún
sitio de arte rupestre, pero su libro Cerámica de Costa Rica y Nicaragua
publicado en 1926, retorna dibujos de Flint y un dibujo de Saper,
los cuales compara con otros de Norte y Sur América, sin hacer conclusiones
definitivas. Lothrop hace una división de los grabados en dos tipos:
los sencillos y los más elaborados con complejos adornos geométricos
(Lothrop, 1979:90-92).
En 1932 Eduard Conzemius escribió un capítulo
sobre inscripciones rupestres en el libro Estudio etnográfico sobre
los indios Miskitos y Sumus de Honduras y Nicaragua, editado por el Instituto
Smithsonian, en el boletín de Etnología de América.
En unas pocas páginas anota localización de pictografías
en varios ríos del Atlántico, algunas observadas por el mismo
y otras referencias de Boyle, Pim y Seemann, Wickhman, Belt, Saper y Spinden;
así mismo señala algunas toponimias relacionadas al arte
rupestre como Gualpulban (M: Walpa-ulban), Quiulna (T y P: Kiulna) y Quiultan
(U: Kiultan), que significan en español "rocas escritas" o "rocas
pintadas". Identifica motivos humanos, animales, geométricos, declara
total ausencia de figuras representativas de vegetales y resume declaraciones
indígenas sobre el origen de los motivos rupestres (Conzemius, 1984:103,106).
En 1936 se publica un artículo en el No.2
de la Revista de Geografía e Historia de Nicaragua, "Huellas en
tierras Segovianas", firmado por Celia Guillén de Herrera. En él
se informa de sitios de arte rupestre en Boaco, en el camino de Santa Lucía
a Boaquito, en las Máscaras, paredón del río de Boaco,
asi como en la confluencia del río Tapacate y el de San Marcos,
en Palagua, y en las montañas de Pueblo Nuevo (Guillén, 1936:195).
El mexicano Felipe Pardines en su artículo
Hallazgos arqueológicos en Nicaragua (hasta 1938) da noticia de
las "inscripciones" de la Isla El Muerto y publica otros dibujos diferentes
a los publicados por Bovallius y Flint. Citando a Meyer dice que
este último comprobó con una brújula la orientación
de una cruz y que por esta razón y otras que él conoce (pero
que no explica) dice que estos petroglifos fueron hechos por los Chorotegas.
Menciona también que en el potrero El Silencio, en los alrededores
de Acoyapa, habían petroglifos, uno de los cuales fue trasladado
al Museo Nacional. También visitó en Masaya los petroglifos
de La Cañada de las inscripciones como la llamo Squier y corroboró
la existencia de los grabados pero dejó claramente asentada sus
dudas sobre el origen indígena de esas evidencias debido a que,
según él, la roca es quebradiza, de superficie suave y fácil
de trazar en ella cualquier signo (Arellano, 1980:17-41).
Isla El Muerto, Isla Zapatera,
Granada.
ARTE RUPESTRE
DEL PACIFICO DE NICARAGUA
Rigoberto Navarro Genie
Instituto Nicaragüense de
Cultura (abril 1996)
Pardinas dice que los petroglifos de la isla El Muerto fueron hechos
por los Chorotegas. Si esa relación se comprueba, posiblemente permita
establecer que las figuras corresponden al período Policromo Medio
(800-1200 d.C.).
En 1954, Luis Cuadra Cea, arqueologo, famoso por su publicacion de
1941 titulada La Monumental Gruta de Montelimar trató de fechar
el arte rupestre de la Isla El Muerto, situándolo 400 años
antes de que el Popol-Vuh fuera escrito por Diego Reinoso al final del
siglo XVI. Asumiendo que no existe actualmente ninguna relación
que establezca la conexión entre los Maya-Quiché y los indígenas
de la costa del Pacífico de Nicaragua, desde el punto de vista puramente
cronológico, es posible que las figuras mencionadas fueron elaboradas
en esa época. Correspondiendo al período Policromo Tardío
(1350-1550 d.C.).
En 1981 Thorsquist sugirió que la figura No.6 de la isla El
Muerto, es un caballo y su jinete, según él, esto es el único
elemento para datar el arte rupestre de ese lugar con fechamiento de la
época colonial.
Al mismo tiempo Thornsquist comenta que: "...en el otro extremo del
posible caballo aparece una cabeza de serpiente, motivo idéntico
a los provenientes de México. Durante el periodo medio (800-1200
d.C.) muchos motivos mexicanos y Mayas aparecen en la cerámica de
Nicaragua... En el período tardío (1200-1500 d. C.) se ve
un acrecentamiento de la influencia del centro de México" (Thornsquist
1981, p.5). Hemos visto ese grabado y no le encontramos semejanza con un
caballo (ver figura del calco de la isla El Muerto, ).
Las afirmaciones de Fonseca son muy interesantes y coinciden con observaciones
nuestras respecto a la asociación de grabados con cerámica
del mismo período, en el Archipiélago Zapatera.
Al reflexionar sobre los antecedentes cronológicos del arte
rupestre en Nicaragua, obtenemos que Flint insinúa un fechamiento
del período pre-cerámico (2000 a 7000 a.C.), este dato lo
descartamos por falta de validez en las pruebas; Cuadra propone datación
del período Policromo Medio y Tardío que se ubica entre los
800 y los 1350 d.C.; Thornsquist duda entre el Clásico Reciente
(7(0 al 900 d.C.) y el período Colonial; finalmente, Meyer, Pardinas,
Fonseca y el autor, coincidenen vincular los petroglifos con el período
Policromo Medio (800-1350 d.C.). Que casualmente es el común denominador
de las propuestas de datación.
Las propuestas teóricas de cronología se limitan a dos
sitios, Montelimar (zona 1) y El Muerto (zona 2). Para el primero se sugiere
una edad de 800 años y para el segundo las propuestas oscilan entre
400 y 1200 años de edad.
3. La interpretación y sus principales teorías
Los aportes de interpretación corresponden a análisis
de conjuntos y figuras aisladas, en ellos hay desigualdades, algunos tienen
en cuenta el contexto artístico y la tradición cultural;
otros poseen visión interpretativa global. Las hipótesis
obedecen más a las ideas de cada escritor que al uso del método
científico.
Existen problemas de interpretaciones de figuras y sitios que han recibido
una interpretación fuera de contexto. Este tipo de desacierto puede
ser ejemplificado por los escritos de Cuadra, quien ha interpretado de
forma diferente, una vez como Quetzalcoatl y otra como Gukup-Lakix, dos
figuras que desde nuestro punto de vista son bastante similares.
El mismo autor en el estudio que hizo en la isla El Muerto, pretende
que los grabados son escenas de personajes de la cosmogonía Maya-Quiché-Nahua,
correspondiente a una parte de la representación gráfica
del Popol-Vuh (Cuadra 1954). Estas ideas resultan inverosímiles
pues no existe el mínimo indicio que pueda relacionar la isla El
Muerto con los Quichés de Guatemala.
Obviamente toda interpretación que se presente sin considerar
el contexto cultural en que están inmersos los motivos rupestres
se convierte en un punto de vista lanzado extremadamente al azar.
Bovallius afirma que las cruces concéntricas de la isla El Muerto
son representaciones de Tláloc, Dios de la lluvia y fertilidad y
según sus informantes indígenas, la figura "F" es un cacique
o sumo sacerdote (Bovallius 1977:268). Estos son interesantes comentarios
que vale la pena tener en cuenta.
La Isla del Muerto, un sitio tan importante en el arte rupestre esta
entre los más afectados debido a que están a orillas de los
ríos y lagos, porque recibe más variaciones de temperatura,
el movimiento constante del agua los borra poco a poco. Muchos de ellos
ya son irreconocibles, como el caso de "Punta Tarquita", "El Muerto" y
"El Mero".
Otros casos de destrucción son debidos a la técnica de
quemar los campos antes de la siembra. La superficie de las rocas grabadas
se agrieta y se rompe, como el caso del sitio "La Guinea".
En zonas de pastoreo de ganado los grabados sufren desgaste por el paso
de los semovie y también por la acción química destructiva
de los excrementos sobre las piedras talladas. ejemplo de esto es la isla
El Muerto, en donde el usuario del lugar no asegura la protección
de abundantes vestigios de arte rupestre, a pesar de la ley y de los constantes
reclamos de la oficina de Arqueología.
Las figuras en las grutas han sido alteradas por vandalismo y por infiltración
de concreciones minerales sobre las pinturas. En la gruta de Montelimar,
hace algunos años, varios grabados fueron destruidos con golpes
de machete. La mitad de la gruta de los Negros fue destruida por el huracán
de 1972, que derrumbó una parte del techo, haciendo imposible la
observación de varias pinturas.
El caso de la conservación de las pinturas rupestres es dramático,
los pocos ejemplos existen son susceptibles de desaparecer. De hecho, en
Montelimar la pintura azul se pe totalmente, y solamente queda una figura
pintada en color rojo.
Es muy probable que los sitios con pinturas fueron mucho más
numerosos que los qu s conocemos actualmente, ellos están en grutas
al abrigo de la intemperie. El único ejemplo de pinturas en un sitio
al aire libre es en "Paso Mariano" situado en el río Viejo, a 150
Km. al Norte de Managua.
English Guide of The Zapatera.
More than thirty sculptures that the Chorotega Indians, one of the
pre-Colombian cultures of Mesoamerica, created on Zapatera Island, in the
Great Lake of Nicaragua, are known as the "Squier-Zapatera Collection."
Zapatera is the second largest island in this fresh-water sea (the largest
is Ornetcpc), with its 20 square miles. Rectangular in shape, from its
vertex arise rocky peninsulas, with its widest diagonal measuring 6.8 miles.
Its coasts, irregular and rocky, have a myriad of harbors. Its highest
point (2,043 feet) is the eroded cone of an extinct volcano. Along its
northwestern shore is a volcanic lagoon measuring 2,000 feet in diameter,
which is similar to those on neighboring islands: El Muerto,El Armado,
and Jesús Grande.
Zapatera offers all the elements of a National Park: fauna (ocelots,
falcons, parrots, ducks, deer, etc.), abundant fish, flora, unique landscapes,
and interesting geographical features: coves and islands, hot springs,
and three archeological sites: Zonzapate,Jiquilito,and Las Cañas.
Burial grounds were found in the latter; the stone sculptures that brought
fame to the island last century were found in the other two.
These islands were discovered in 1849 by North American diplomat Ephraim
George Squier (1821-1991), who found 15 statues in Jiquilito. They were
rediscovered by Swedish naturalist Carl Bovallius, who in 1883 revealed
the existence of 25 statues in Zonzapate. The statues were moved in 1924
and 1942, to the Colegio Centroamericano in Granada, run by the Jesuits.
At present, they are in a gallery of the Instituto Nacional de Oriente
in the same city, where they were moved in 1970.
The statues of Zapatera, made of black basalt, belong to an artistic
complex that includes the islands of Omctepe and Granada, associated with
the cultures of Mesoamerica and South America. These are not monumental
statues, like "Ailames" of Tula in Mexico, the Eastern in Chile or San
Agustín in Colony
but they are of normal size.
Many were found covered with mda of rock and earth, with their backs
toward the inside of these mounds; others WCM found apart but close to
the others. Appar, ently they form an amphitheater of arituM nature. In
effect, North American archeologist Samuel Kirkland Lothrop stated in 1926,
findings on Zonzapate
may have represented a temple consisting of several sacred buildings,
each with its entrance-way, idols, and sacrificial mounds. Thus it is true
that the sculptures were related 'o the mounds.
According to archeologists, the sculptures date from 800-1200 A.D.,
the period in which the statuary found in Chontales, on the eastern shore
of the Lake, also appeared. What are the differences between the two styles?
The Zapatera statuary tend to have a three-dimensional plastic configuration,
while the Chontales statuary are "closed," i.e., they do not go beyond
the block or column in which they are sculptured. Lothrop wrote the following
about them: "East of the lake, the statues are basically cylindrical and
represent men and gods, sometimes with details worked in low relief. They
show the trunk of a tree, that has been slightly modified; but not in concept
nor in symbolism, there is some indication of Mexican or Mayan influence.
However, they can be considered vaguely as South American."
Lothrop goes on to note: "The statues of the islands of the so-called
Rivas isthmus to the west of Lake Nicaragua are better known: they usually
consist of a round or square column, crowned by a sitting or standing human
figure whose head and shoulders are frequently covered by an animal. This
concept, known as the alterego motif, is found in Mcsoamerica as well as
in South America. The statue, however, is three-quarters or totally sculpted,
with the limbs separated from each other and the body, in an attempt for
anatomical precision." In other words, the archeologist was describing
the most representative type of this statuary: a human being associated
with an animal.
There are five variations on the animal's position: 1) the animal adheres
to the shoulders of the human figure; 2) the animal, or its elongated head,
is supported by the human's head; 3) the animal merges with the human figure,
whose emerges from its jaws; 4) the animal is superimposed, rather than
adhered, to the shoulders and back of- the human as in the Cirst variation,
support n h s jaw on the head of the man, and squeezes his temples with
his fingers; 5) the head of the animal is not supported by the human head,
but rather holds it without difficulty, predominating one or the other.
The sculptures of Zapatera Island present other forms: zooanthropomorphic
statues (which have both human and animal features), object statues, and
simply anthropomorphic figures, such as "The Girl of Zapatera." This statue
is a feminine figure with almond eyes, broad forehead and nose, thin mouth,
big and symmetrical ears, symmetrical face, with the round and merely insinuated
breasts of a teenager, and a double roll to lighten the weight of the lithic
tray she is carrying stiff and inipassively.
The association between man and animal is traditionally interpreted
as the individual and his alter ego: the animal is his protective spirit,
his "individual totem," his "nagual." These could be divinities represented
by a man who wears a zoomorphic mask on or over his head, as Claude Baudez
points out. Or they may be ofpolitical or religious chieftains, whose masks
(in the broadest sense of the word, since they may cover the body as well
as the head of their bearer) may indicate rank, function, or membership
in a clan.
This concept is found in the statuary of Mesoamerica and South America.
When the head of an individual appears in the jaws of an animal, it indicates
Mesoamerican origin; likewise, when the animal appears on the back of an
individual, the origin is South American. However, according to several
archeologists, the most important trait of these statues had their center
in the islands of the Great Lake, specifically, in Zapatera, Island-Sanctuary
of the Chorotega in Nicaragua.
Información :
29 DE ABRIL DEL 2004 / La Prensa Vestigios indígenas en
Zapatera
Zapatera, una isla. ¿Qué tiene de interesante?
Agua por todos lados, piedras y algún animal de monte. Pero no solamente
eso, hay mucho más. Si nos acompaña en este pequeño
recorrido que realizamos para ustedes, lo descubrirán
Isla Zapatera.
Angélica Martínez R.
Los primeros síntomas de aventura se comienzan a sentir cuando
se está a orillas del Lago Cocibolca, en Granada, a punto de poner
pie dentro de la lancha que nos llevará a la Isla Zapatera, un pedazo
de tierra y vegetación que promete mucha aventura, lindos paisajes
y la posibilidad de observar, en el mismo lugar donde nuestros ancestros
los tallaron, los petroglifos que transmiten, si se pone atención,
la cultura que predominó en esas tierras antes que llegaran los
españoles.
Llegamos al puerto de Asese, ubicado a orillas del lago, con los primeros
rayos del sol. Algunos lancheros ya se encontraban listos para zarpar.
Don Carlos Canales fue en esta ocasión, nuestro capitán y
guía de aventura.
Uno a uno fuimos dejando atrás los pequeños montículos
que conforman las Isletas de Granada, abriéndonos paso hacia la
profundidad del mar dulce. Mientras avanzamos, los pensamientos nos llevan
a la época de la conquista española. No es difícil
imaginar por qué los conquistadores pensaron que realmente estaban
en mar abierto. El Lago de Nicaragua cuenta con una majestuosidad que las
palabras no alcanzan a describir.
Un pequeño bache en el camino interrumpe bruscamente nuestras
ensoñaciones. Don Carlos nos explica que debido a que estamos en
verano, el nivel del agua del lago baja y algunas piedras que antes no
estaban visibles, afloran. “Habrá que cambiar la propela (la piedra)
se la voló”, dice, explicando que aún podemos continuar el
viaje.
EL MUERTO
Nuestra primera parada antes de llegar a Zapatera fue la Isla El Muerto.
En este lugar, rodeado por un extenso bosque de jocotes, encontramos dos
áreas que exhibían escrituras en piedra realizadas por nuestros
antepasados.
Los isleños aseguran que en este lugar se practicaban sacrificios
humanos. Semejante historia echa a volar nuestra imaginación. ¿Cómo
o de qué manera serían aquellos ritos? ¿Las historias
sobre vírgenes decapitadas ofrecidas a los dioses son ciertas, o
nuestros antepasados serían caníbales? Son entre otras las
interrogantes que surgen ante tal afirmación.
Regresamos a la lancha luego de observar los ritos de apareamiento que
ciertos insectos de la isla sostenían en ese momento. La primavera
comenzaba para ellos.
En el camino a Zapatera, don Carlos nos explicó que también
se puede llegar a la isla desde la carretera pavimentada que va de Granada
a Nandaime, unos tres kilómetros después de pasar el empalme
El Guanacaste.
En ese punto se desvía a la izquierda por el camino que lleva
a la comunidad de Pancasán. Se avanzan unos 22 kilómetros
hasta llegar a la costa del lago, a “Casa de Teja”, en San José
de El Mombacho. Desde aquí sale una lancha, previamente contratada
en la comunidad de Sonzapote, que hace el recorrido por Zapatera.
La ventaja de este acceso es que desde tierra firme hasta la isla, sólo
se requieren 20 minutos. El trayecto que nosotros escogimos, saliendo del
puerto Asese, es dos veces más largo, pero vale la pena para poder
observar las isletas e islotes, fauna y flora, que pueblan el camino.
ÍDOLOS DE PIEDRA
La Isla Zapatera es la segunda más grande del Lago de Nicaragua
después de Ometepe. Debido a la cantidad de petroglifos, vasijas
e ídolos encontrados, entre otras manifestaciones aborígenes,
se cree que este lugar era un cementerio indígena de las tribus
que poblaban Ometepe.
Tribus... indígenas... ritos sagrados... no sé por qué
de pronto comienza a sonar una especie de música primitiva. Los
tambores resuenan como en un eco lejano acercados a través del túnel
del tiempo. Casi podemos ver a los indios chorotegas excavando las tumbas
que guardan hasta nuestros días los restos de sus seres queridos.
También es posible imaginar a los españoles azotándolos
como si se tratara de perros, destruyendo todo a su paso. ¡Cuánta
historia perdida! Según los lugareños, algún fraile
se condolió de la miseria de los indígenas y obligó
a que respetaran este lugar sagrado, bajo condición de que incorporaran
el símbolo de la cruz en sus grabados. Se inició así
la cristianización, al menos en las piedras, las que muestran los
símbolos autóctonos, circundados por pequeñas crucecitas.
DATOS DE INTERÉS
La estatuaria de Zapatera fue descubierta por los exploradores Ephraim
G. Squier en 1850 y Carl Bovallius en 1883.
Se cree que las estatuas de Zapatera fueron esculpidas por los chorotegas
a principios del milenio pasado, pero sufrieron de la iconoclasia de los
fanáticos frailes españoles y del clima húmedo y cálido
de las islas lacustres, al grado de haberse borrado muchos de sus rasgos
originales.
La Isla Zapatera es el resto erosionado de un antiguo volcán
que se formó sobre la fractura volcánica del Pacífico
de Nicaragua. Se trata de una estructura muy antigua, posiblemente originada
antes de la formación del Lago de Nicaragua.
Debido al saqueo del que ha sido víctima la isla, la mayor parte
de las estatuas y vasijas encontradas en la isla se encuentran en el convento-museo
de San Francisco, en la ciudad de Granada y otras en el museo de Chontales.
(Fuente/Intur).
DOS ALTERNATIVAS
En la comunidad de Sonzapote, de la Isla Zapatera, se encuentra el albergue
rural “Nicaragua Libre”. Administrado por los propios pobladores, este
lugar ofrece alojamiento y comida por ocho dólares diario por persona
y 50 dólares en concepto de transporte a un grupo con un máximo
de 15 integrantes.
Nicaragua Libre: 088 05848, zucoa@ibw.com.ni; ucatierrayagua@yahoo.es
Barcos salen desde Puerto Asese
en Granada Tour de 6 horas ($15.00) Info.. en la Oficina de Turismo en
Granada para Tours.