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En 1997 fue declarado patrimonio de la humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (UNESCO). .
Este coloso, de mil 700 metros sobre el nivel del mar, es el padre de los ríos Wani-arriba, Danlí-arriba, y del Labú-arriba, que conforman tres de las principales afluencias del río Prinzapolka. Desde allí, se observan decenas de kilómetros de terreno plano y de espesa selva partida por grandes ríos que desaguan en el Océano Atlántico |
Datos sobre Bosawás
Fuente
de información SETAB / Tomado del informe de Desarrollo Humano en
Nicaragua
* Fue declarada reserva de biosfera por la UNESCO en 1997.
* La Secretaría Técnica de Bosawás, del Ministerio
de Recursos Naturales y del Ambiente (Marena) la reconoce como el
ecosistema de bosque tropical húmedo más grande e intacto
bajo conservación de Centroamérica. Cumple con un sinnúmero
de funciones de relevancia política, social, económica y
ecológica, tanto en el ámbito local, como nacional e internacional.
* Comprende una extensión total de 20,000 kilómetros cuadrados,
de los cuales ocho mil pertenecen a la zona núcleo, espacio
de vida de la etnia mayangna y miskita, y de 12 mil kilómetros
de zona de apoyo (amortiguamiento o desarrollo) habitada sobre todo
por mestizos. En total, en Bosawás viven alrededor de 150 mil personas.
* Más de la mitad del área está localizada en la parte
nor-oriental de la RAAN, donde los límites del área protegida
coinciden con los municipios de Siuna y Bonanza, y parte de Waspán.
* La zona núcleo es casi congruente con los seis territorios indígenas,
cuya legalización se encuentra ante la Asamblea Nacional.
Existen varias organizaciones indígenas, tanto territoriales como
en el ámbito nacional. * La zona de apoyo no sólo funciona
para amortiguar el avance de la frontera agrícola hacia la zona
núcleo, sino también ha funcionado como receptáculo
para aliviar la presión en las zonas de expulsión del litoral
Pacífico. Los suelos son de eminente vocación forestal.

El manantial
nace en una de las montañas, de los territorios indígenas.
El agua es cristalina y potable.
Hay tres opciones para empezar la travesía por las comunidades del río y la reserva: río Coco abajo, desde Wiwilí, río Bocay abajo desde el Cuá Bocay o Ayapal y por Waspán río Coco arriba. En el pueblo Agua de Danto (Waspán, palabra mayangna), la capital miskita, los proberos advierten que la travesía hasta San Carlos es larga, por lo que aconsejan llevar un “preparito”. La mansedumbre de las aguas de la cuenca media despiertan un hambre casi incontenible. En realidad no mienten. Entre el pueblo y la comunidad hay una distancia de 138 kilómetros, eso significa sobre río con un motor de 40 caballos, que es lo usual en la zona, entre seis y ocho horas de viaje. Para no desesperarse no conviene saber el tiempo que dura el viaje, que es como en realidad se miden las distancias en esos lugares. El viaje de día, temprano brinda la oportunidad de un periplo entretenido. El bosque, que a partir de Waspuk Ta adquiere mayor presencia, transmite la sensación de descubridor, de creerse el primero en circular por esos lares. Realmente es lo contrario. Pero si viaja de tarde y bajo lluvia, la selva espesa se pierde pronto o sencillamente, en la preocupación por llegar seco, ni siquiera se advierte. La noche sobre el río es brillante si hay Luna. Su claridad transforma en plata el agua, que durante el día es achocolatada. La travesía nocturna sin Luna es casi fatal. Pese a la tranquilidad de las aguas, hay trechos con troncos y piedras que de chocar con el bote o la panga puede ser fatales. En el mejor de los casos, el accidente puede interrumpir el viaje hasta el día siguiente y en el peor se puede dar vuelta. Pero con la pericia de los marinos de río este riesgo es bastante remoto. Si la travesía pretende concluir en Wiwilí, lo que representa un viaje de cuatro a cinco días, San Carlos es un puerto obligado. Ese caserío, que cuenta con hospedaje, es un rescoldo de pueblo. De ahí en adelante, no existen las condiciones a las que un viajante común y corriente está acostumbrado. En el resto del viaje, la sobrevivencia depende mucho de la relación con la gente. No es cuestión de torturas, pero conviene tomar en cuenta que para el paradero final faltan 351 kilómetros sobre río. Ese largo periplo contiene pasajes asombrosos como la zona de raudales del territorio Kipla Sait Tasbaika, que está contiguo a Li Lamni. Aunque los lugareños asustan y exageran a los pasantes, el raudal no deja de infundir respeto. Sobre todo, después que se deja Siksa yari. Cuando la contracorriente arrecia y las piedras a un lado y otro obligan a zigzaguear, el motorista precavido avisa que llega la hora de caminar, con lo que corta de un tajo los deseos de aventura de cualquier viajante que con salvavidas puesto, se cree capaz de sortear la furia, que en esos recovecos, demuestra el agua.
La caminata es poco agradable. Por la humedad constante de la zona es inevitable hundirse y resbalarse en un fango arcilloso, en el que también a ratos se pegan las botas. La pasada con carga vuelve más tortuosa la pasada. Las manos sueltas son necesarias para agarrarse de las ramas y apaciguar crueles caídas. El paso a pie lleva menos de una hora, lo que se prolonga por casi tres horas y media es el paso del bote. La agitación del trecho obliga al motorista y su pareja de ayudantes, a que por lo menos en dos ocasiones, se baja y se suba la carga de la embarcación. Si no se toma esa precaución. Las maletas no sólo corren el riesgo de remojarse, sino de perderse en las bruscas corrientes. Esa obligada estación es la que demora por nueve horas el viaje entre Siksa yari y San Andrés de Bocay o de Río Coco, como también se llama. Algunos tramos de ese recorrido son animados por los adioses de mujeres y niños, de diversos caseríos, que se lavan y bañan en El Coco. Pero sin duda, uno de los mayores atractivos del río son los lagartos. La escena es breve. Apenas advierte la ruidosa presencia humana, el cuerudo animal que fresco posa sobre una piedra, se esconde bajo el agua. Su descenso es lento y hermoso. Un espectáculo que no se repite en la trayectoria que comprende San Andrés de Bocay-Wiwilí, que con suerte dura 12 horas.
Las primeras horas, de la recta final de la travesía, son fascinantes.
Entre las cinco y las ocho de la mañana da la impresión que
la embarcación se desliza sobre una nube. El rocío, sudor
matutino de la montaña, provoca la sabrosa neblina que se esfuma
por completo antes de las nueve. Después el turno es para
el sol, que se adhiere y sofoca los cuerpos hasta casi las cuatro de la
tarde. En ese lapso se pierden las ganas de contemplar paisajes.
El bote resulta más incómodo. El cuerpo cambia de posición
cada minuto. Es desesperante. Sólo se amortigua con la refrescante
agua de un inesperado manantial, que como oasis en el desierto, desemboca
en el Coco. Pequeños pájaros y el ruido del motor,
son los eternos compañeros de esa travesía, que entre
más se acerca a Wiwilí, es menos atractiva. Poco a
poco la montaña se pierde. El bosque se diluye en potreros y plantíos
de maíz. Estos signos depredadores, más visibles del lado
hondureño, son la visa de vuelta al mundo mestizo.
MOSAICO /La Prensa / 01/10/00 Amalia
Morales
Más caro que ir a Miami
Los
costos de recorrer el río Coco, desde Waspán a Wiwilí,
ascienden a 12 mil córdobas, según cálculos que a
ojo de buen cubero hace el motorista Miguel Manzanares.
Con 12 mil córdobas se va y se viene a Miami, cuyo pasaje no sobrepasa
los 500 dólares (aproximadamente seis mil 200 córdobas).
Manzanares, dice que si le ponen el combustible el precio disminuye. El,
por ejemplo, con combustible puesto, cobra 500 córdobas por día
en el río. Normalmente, sobre el río no circula transporte
colectivo, pero las pequeñas embarcaciones que lo navegan
no cobran menos de 200 córdobas por llevar a una persona hasta San
Carlos, el poblado que se alza a 138 kilómetros. De
San Andrés de Bocay hasta Wiwilí por el pasaje vale 350 córdobas.
Y si el pasajero lleva carga de más de 100 libras, paga otra cantidad
igual. El motorista Raúl Martínez, reconoce que el
transporte es uno de los negocios que funciona en la zona. Martínez
es dueño de un motor de 40 caballos, en el que invirtió 38
mil córdobas. Además de la inversión en el motor,
Martínez invirtió 25 mil córdobas en la construcción
del largo bote de una sola pieza, de cedro real. El botero
dice que ya recuperó la inversión. No detalla cuánto
gana por cada viaje que le sale. Eso depende de las condiciones y de la
distancia. Por día cobra 20 pesos menos que Manzanares, 480 córdobas.
Con él trabajan dos hombres más, a quienes les
paga 100 córdobas, a cada uno, por el viaje.
La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura
(Unesco) define que las reservas de biosfera son zonas que pertenecen a
ecosistemas terrestres o costeros.
La Unesco las reconoce y promueve a través del programa internacional
“El
hombre y la biosfera” (MAB), que fomenta una relación equilibrada
entre la
humanidad y el medio ambiente.
Las Reservas Biosfera deben combinar tres funciones básicas:
* Conservación, contribuyendo a la conservación de paisajes,
ecosistemas,
especies y diversidad genética.
* Desarrollo, fomentando un desarrollo humano y económico, que sea
ecológica y culturalmente sostenible
* Apoyo logístico, que comprende investigación científica,
seguimiento,
formación y educación, relativas a la conservación
y desarrollo sostenible a
escala local, regional, nacional y global.
Las reservas de biosfera constituyen una red mundial, en cuyo seno se
promueve el intercambio de información, experiencias y personal
científico, en
especial entre las Reservas de Biosfera con tipos de ecosistemas semejantes
y con experiencias similares en la solución de problemas relacionados
con la
conservación y el desarrollo.
De este modo, la Red Mundial de Reservas de Biosfera contribuye a alcanzar
los objetivos del Convenio de Diversidad Biológica y el Programa
21, que
nacieron de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente
y
Desarrollo en 1992.
Científicos exploran cerro Saslaya
RAMóN BUSTOS FLORES
Científicos europeos y nacionales realizaron una expedición
científica al Parque Nacional cerro Saslaya que
forma parte de los 7,000 kilómetros cuadrados del núcleo
de la Reserva de Biósfera de Bosawás, declarada por la
Unesco en 1997 patrimonio de la Humanidad.
Guntther Köhler, Herpetólogo y director del Museo Senckenberg, de Alemania, uno de los que financió la expedición, dijo que la visita tiene como objetivo la realización de un inventario de las diferentes especies de reptiles que habitan en el núcleo de la reserva.
Según Köhler, el conocimiento científico de las diferentes especies de reptiles que habitan en el cerro es muy precario. Asimismo, en esta expedición permitirá también conocer especies de reptiles que resultan ser únicas de la zona y del mundo
Köhler, expresó que el bosque de Bosawás tiene importancia en tres niveles, el primero como regulador del clima a nivel mundial, el segundo como amortiguador de las inclemencias de la naturaleza tales como las inundaciones y las sequías, así como fuente de sobrevivencia para los colonos de la zona y el tercer nivel es la utilización de esta reserva como zona de estudios científicos y ecoturísticos.
Respecto al tercer nivel, Köhler dijo que es necesario la identificación
y división de áreas dedicadas al estudio científico
y ecoturísticas, las cuales permitirán la no alteración
de la región. Jean Michel Maés, entomólogo Belga,
sostuvo que el potencial ecoturístico que posee la reserva de Bosawás,
debe aprovecharse de forma racional y donde la participación de
los colonos e indígenas sea fundamental. Según Maés,
el ecoturismo que debe realizarse en la zona de Bosawás es aquel
que permita la generación de ingresos para el pago de salarios y
de alimentación a los guarda bosques de la reserva que en
la mayoría de los casos son colonos del parque Actualmente,
Maés con ayuda de la Secretaría Técnica Alemana, participó
en la creación del primer volumen de una enciclopedia donde
se muestran 10,000 de las 50,0000 diferentes especies de insectos
que posee Nicaragua.
De su lado, Indiana Coronado, bióloga y subdirectora del Herbario
de la UNAN-León, expresó que la variedad de plantas que se
encuentran en la reserva de Bosawás es mucho mayor a la reserva
de Indio Maíz. Lo anterior se debe a la topografía
del terreno, al poseer zonas espesas de selvas que van desde los 200 a
los 1,600 metros de alturas. En esta zona del cerro Saslaya
se encuentran especies de plantas únicas como la Ugni Myricoides.
Coronado dijo que la protección de los bosques de Bosawás,
permitirá a las generaciones futuras encontrar en este
sitio un verdadero paraíso forestal.
1
DE OCTUBRE DEL 2000 / Amalia Morales /MOSAICO/
LA PRENSA
Un poco de historia sobre el territorio Mayangna Sauni
Bu
Los Mayangnas del río Bocay y Lakus son descendientes de los reyes
Ulwas y
Yusku, quienes fueron jefes de las tribus más importantes que ocuparon
la
boca del río Amak (afluente del río Bocay), por muchos años.
Ulwas estuvo
por un período en el río Ulwaskín (afluente del río
Coco) que se bautizó con su
nombre, pero fue por corto tiempo ya que su descendencia fue en el río
Bocay.
Todos los jefes que existieron fueron sukias, como se les llama a los líderes
y
sabios, cada uno de los jefes le dio nombre a su grupo.
El rey Yusku llamó a su grupo los Yuskus. Ulwas hizo lo mismo, llamó
a su
gente Ulwas. Otros sukias fueron los Bawihka, los Panamahka y los Tawahka.
De todas esas tribus se originaron los Mayangna de hoy, pero en memoria
de
sus jefes cambiaron sus descendencias.
Según los ancianos, los Mayangna del río Bocay son Panamahkas,
Yusku y
Bawihka. Los Ulwas por ejemplo, existen en la comunidad de Karawala, en
la
RAAS (Región Autónoma Atlántico Sur).
Los Mayangna vivían sobre el río Coco, abajo y arriba, pero
eran pocos
mientras los miskitos y otras tribus eran muchos y tenían fuerza.
Era gente
que vivía en constante guerra con el pueblo Mayangna.
Según la historia, anterior a la llegada de los españoles
cada grupo estaba
bien organizado, pero eso cambió a partir del descubrimiento de
América. La
población disminuyó y muchos buscaron refugio en la tierra
de los Mayangnas,
es decir sobre las cuencas de los ríos Bocay y Lakus.
La desunión de estas tribus fue con la llegada de los europeos al
lugar, lo que
causó una gran guerra donde murió la mayoría de personas
y de los que
quedaron vivos cada quien buscó por su lado. Así fue que
se originaron las
comunidades de hoy en día, con diferentes nombres.
* Tradición oral. Tomado de Documentación del Reclamo Histórico
de las
Comunidades Mayangna de la cuenca del Río Bocay.
- El territorio Li Lamni Tasbaika Kum cubre alrededor de 80 kilómetros
sobre el
río Coco. Está compuesta por 25 comunidades. Se ubica río
debajo de los
grandes raudales del Coco y cuenta con una extensión de 1,395 kilómetros
cuadrados.
- El Kipla Sait Tasbaika 53. Tiene una superficie de 1,136 kilómetros
cuadrados. Se ubica en el área montañosa y boscosa del noreste
de la
reserva Bosawás.
- El Miskitu Indian Tasbaika Kum cubre alrededor de 108 kilómetros
sobre el
río. Se encuentra habitada por mayangnas y miskitos. Se localiza
ya en el
departamento de Jinotega en las riberas del Alto río Coco.
- El Mayangna Sauni Bu, la conforman 16 caseríos. También
se localiza en
Jinotega y tiene una extensión territorial de 1,024 kilómetros
cuadrados.
- Se estima que en otros cuatro territorios habitan unos 15 mil indígenas,
lo
que representa un poco más del 70 por ciento de la cantidad de indígenas
de
la reserva. La Secretaría Técnica de Bosawás (SETAB)
estima que son 25 mil
indígenas.
1 DE OCTUBRE DEL 2000
MOSAICO / Amalia Morales
Los cuatro territorios indígenas: Hijos de Bosawás y del
Coco
La
montaña y el río son testigos de su existencia. Fueron concebidos
en el
bosque. Brotaron de los flancos de transparentes y fibrosos brazos de agua.
Se trata de los cuatro territorios indígenas de la reserva de Bosawás,
situados en unos 300 kilómetros sobre las riberas de los ríos
Coco y el Bocay.
El tenue celeste con que se pinta en el mapa al río Coco, frontera
entre
Nicaragua y Honduras, no refleja ni en su más mínima expresión
el mundo
olvidado y exuberante de los mayangnas (mal llamados sumos) y miskitos
que
allí palpita.
Esa región es un mundo aparte. Un paraíso lleno de paradojas.
En ellas, se
encuentran cosas que no conoce la ciudad como el silencio, el aire puro
y la
seguridad, cimentadas en esa selva espesa.
La reserva de ahí también es humana. Bosawás esconde
el reino de la etnia
Mayangna. A la orilla de ríos como Lakusta, Amak y Wina superviven
los
mayangnas. Los miskitos dominan en las riberas del Coco.
Como toda cultura, las etnias Mayangna y Miskita no están exentas
de
cambios, sin embargo, los indígenas siguen viviendo de las mismas
actividades
de hace varios siglos atrás: la caza y la agricultura.
La población sabe que el río Coco es frontera y que al otro
lado, por aquello
de la división política es Honduras. Pero eso no impide que
muchos tengan sus
cultivos en suelo catracho y que además sostenga con ellos una relación
comercial.
Actividades como la pesca y la güirisería (sacar oro) han perdido
apogeo en la
zona, sobre todo después del huracán Mitch, según
la población.
Los frutos que crecen en la zona dan pie a la creación de platos
tradicionales, como el guabul y la buña.
La religión es un aspecto que sobresale en el transcurso de las
72
comunidades. Tres iglesias tienen presencia en la zona: Morava, Católica
y
Adventista. La primera tiene mucho peso, sobre todo en las comunidades
indígenas que pertenecen a Waspán, de donde proviene la influencia
de la
misión morava.
Esas tierras indígenas prácticamente son territorios sin
Ley. Los consejos de
ancianos, son quienes por tradición dictan las normas de conductas
de esos
pueblos. Otra autoridad que infunde respecto, son los reverendos o delegados
de la palabra.
Las casas, la comida, la religión, su música -en peligro
de extinción-, su
idioma, su concepción de la producción y del trabajo, son
rasgos que
distinguen a estas sobrevivientes culturas indígenas que habitan
Nicaragua.
LUNES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2000 / La Prensa
Bosawás invadida por mestizos
Se
calcula que en Bosawás viven 35 mil personas: 25 mil
indígenas, y 10 mil mestizos, empujados por la pobreza desde
el norte de Nicaragua
Es
la madre de las áreas protegidas de Nicaragua y Centroamérica:
con ocho mil kilómetros cuadrados es un poco más grande que
el Lago Cocibolca
En
balsas y cayucos como este se moviliza la gente en el Río Bocay,
donde la escasez de recursos impide transportarse en botes a motor.
Amalia Morales
Alrededor de 10 mil campesinos de origen mestizo se refugian en Bosawás,
la reserva natural más grande de Nicaragua y Centroamérica,
que pega con Honduras y se localiza entre Jinotega y la Región
Autónoma del Atlántico Norte (RAAN). En
la reserva también viven unos 25 mil indígenas de las etnia
mayangna y miskita, quienes llevan siglos de permanencia en
ese bosque. Los campesinos migran por una razón simple:
las tierras donde históricamente sembraron se lavaron y se volvieron
improductivas. Eso los ha obligado a vender y adentrarse en la espesura
de Bosawás. A espaldas de cualquier autoridad,
cada familia mestiza de las que se asienta en Bosawás
toma entre 500 y mil manzanas. Una parte del bosque la talan para sembrar
granos básicos y otra la convierten en potreros, lo que demuestra
un inminente avance de la frontera agrícola en el pulmón
verde del país. La Secretaría Técnica de Bosawás
del Ministerio de Recursos Naturales y del Ambiente (MARENA) considera
manejable el problema de la invasión en la reserva, sin embargo,
estima tomar medidas en coordinación con el Ejército de Nicaragua
y la Policía Nacional. Más que una mancha verde en
el mapa, Bosawás es una reserva natural con muchos atributos. Su
riqueza nace en su suelo, en su tierra negra. Se multiplica en sus bosques,
entre flores y animales de distintas especies, que con suerte todavía
se ven, y culmina en donde la vista no alcanza: en el aire, en el oxígeno
que produce ese pulmón verde que ocupa el 15 por ciento del territorio
nacional, situado entre Jinotega y la Región Autónoma del
Atlántico Norte (RAAN). Pero como ocurre en muy pocas
reservas naturales del mundo, sobre esa tarima verde, que colinda con Honduras
y mide ocho mil kilómetros cuadrados, se hilvana una obra de difíciles
escenas humanas.
Juan
José Rodríguez es un reciente habitante de la reserva que
está de paso por Amak, una comunidad del territorio Mayangna Sauni
Bu (Segunda Tierra Mayangna), en la que estacionan los que vienen por el
río que da nombre a ese caserío, pero que se dirigen
para Ayapal por El Bocay. No es miskito. Tampoco mayangna. Sus rasgos,
más parecidos a la gente de Matagalpa y Jinotega, delatan
fácil que Rodríguez y el primo que lo acompaña, son
un par de advenedizos en esa tierra indígenas
Rodríguez
y su acompañante que van rumbo a Ayapal, son originarios de San
Rafael del Norte, Jinotega. Ambos llegaron a Bosawás huyendo del
hambre y la pobreza. “La tierra donde vivía ya no daba”, dice Rodríguez
refiriéndose a la propiedad que vendió seis años
atrás en San Rafael. Cada uno carga un bulto en el que llevan
sacos vacíos, ropa y algún aliño de comida para unos
10 días. Ni por un minuto apartan su mirada del Río Bocay.
Ambos esperan que un bote arrime y los acerque a Ayapal, el pueblo más
cercano al que “suben” para comprar cosas elementales que no producen
como jabón, ropa y kerosene.
Rodríguez,
que habla con bastante soltura, cuenta que se deshizo del terreno que tenía
en San Rafael porque “esa tierra sólo producía con fertilizantes”
y por el costo, la frecuente aplicación de agroquímicos
al suelo, fue un lujo que Rodríguez no pudo darse. “Allí
sólo se trabaja con esfuerzo propio. Para nosotros (los pequeños
productores) no hay crédito”, dice en tono de queja.
Entonces decidió emigrar. Su realidad le abrió dos caminos:
la carretera a la ciudad y la vereda a la montaña. Sin titubeos
optó por la segunda. Se enmontañó. Para llegar a Kimakuas,
el lugar mayangna donde ahora vive, Rodríguez siguió
la ruta que un año antes hiciera su padre, quien se instaló
primero en la reserva.
Puesto
en Kimakuas, Rodríguez se adueñó de 500 manzanas de
bosque. Otras siete familias de mestizos acostumbradas al cultivo de granos
básicos (arroz, frijoles y maíz) se afincaron con cantidades
similares de tierra.
Por las condiciones de la tierra, esas ocho familias de mestizos o colonos, como los llaman los indígenas, cultivan de la forma más natural posible. Ni siquiera aran la tierra. Menos aún que usen agroquímicos. En Bosawás no hay necesidad de fertilizantes. De las 500 manzanas que Rodríguez dice que tiene, ocupa seis para la siembra de granos básicos. El campesino reconoce que sólo produce para asegurar la comida de su familia, que en total son cinco.
La
producción es buena. En el caso del maíz, Rodríguez
logra un rendimiento promedio por manzana de 80 quintales. De arroz cosecha
entre 45 y 50 quintales. Y de frijoles el único cultivo que de vez
en cuando puede vender, logra entre 25 y 30 quintales. Sonriendo, dice
que no recuerda cuándo dejó de sacar cosechas como esas en
San Rafael. Una de las cosas que lamenta de su producción
es que no puede venderla. Sin carga, la salida desde Kimakuas hasta
Ayapal es cuestión de cuatro o cinco días. La única
vía de circulación son los ríos, el Amak y Bocay.
Por ellos se transportan al remo en una balsa insegura, en la que es casi
imposible trasladar carga. La única forma de hacerlo es en pipantes
o ‘bató’ con motor, pero ese tipo de transporte cuesta un ojo de
la cara. El traslado de una sola persona no baja de los 250 córdobas.
Con esos atenuantes la cosecha se queda en casa.
De vez en cuando lo que sacan hasta Ayapal es el frijol. Rodríguez
dice que por un quintal no consigue más de 320 córdobas.
Lo más rentable para ellos es la venta de cerdos, animales que deben
trasladar a pie y por las noches para evitar que se ahoguen con el calor
del día. Pero este viaje que se emprende en las noches de luna llena
por la claridad, no dura menos de ocho días. Además
de la agricultura, las familias mestizas ya empezaron a introducir ganado
en la zona de Kimakuas. Rodríguez dice que de las ocho familias,
sólo su papá y él tienen animales: ocho en total,
que pastan en 25 manzanas de bosque que despalaron.
Compatriota..
sabes
que podes protejer el BOSAWAS desde tu casa?
La
gran interrogante para todos es como protejer mas eficazmente esta joya
de Nicaragua, fortalecer el proyecto Detrás de cada árbol
en el suelo esta un gran negocio que no le importa la realidad del nica,
y es aún más triste, que ese arbol fue nuestro vecino por
varias decadas y ahora lo regalemos a un par de mafiosos del Mar de China.
Bosawas necesita de tu ayuda, Se trata de un proyecto inconcluso en Nicaragua,
con un frágil fundamento legal, sin términos de referencia,
sin objeto determinado, sin alcances y estrategias a seguir. Ayude
a que este equipo de voluntarios y permanentes trabajando en Bosawas tengan
la capacidad de parar el despale y los incendios forestales. Seamos participe
de un movimiento internacional que influya en la consciencia de protejer
nuestros bosques naturales y de tomar muy en cuenta nuestra responsabilidad
la Reserva de Biosfera BOSAWAS, No nos olvidemos que esta es el área
más grande e intacta de la selva húmeda tropical de Centroamérica,
unos 7 mil 441 kilómetros cuadrados en su área núcleo
y 12 mil 420 en la zona de amortiguamiento, el 15 por ciento de la extensión
territorial de Nicaragua. BOSAWAS necesita de mayor un presupuesto,
mas del irresponsable anual asignado de un millón 300 mil córdobas
destinados para gastos operativos, planillas e imprevistos. Róger
Román, Director de la Secretaría Técnica de la Reserva
de la Biosfera BOSAWAS, informó que con ese dinero pagan a unos
40 guardaparques voluntarios, (que no reciben pago, pero sí un viático)
y 21 guardaparques oficiales, empleados del Ministerio del Ambiente y Recursos
Naturales que cuestan en salario aproximadamente 30 mil córdobas
mensuales. A estos guardabosques también se les entrega dos uniformes
por año, un par de botas, machete, linterna y se les da capacitación,
"ahí se va una parte considerable del presupuesto, dinero que no
es suficiente, se necesitan por lo menos 1500 Guardabosques con el equipo
necesario para hacer correr a los depredadores, se necesitan mas de tres
helicopteros y su respectivo mantenimiento para la constante vigilancia,
se necitan mas de 150 monitores electronicos, se necesitan de tantas cosas...que
puede hacer usted por Bosawas?
Recientemente
el Jefe del Ejército de Nicaragua, General Joaquín Cuadra,
destacaba que en la reserva hay escasa frecuencia militar, lo que realizan
los uniformados en estos casos son incursiones temporales para hacer presencia
y evaluación de la situación. El jefe militar es del
criterio que no tiene nada que ver la presencia militar con el abuso de
extracción ilegal de madera, no obstante dice que como Ejército,
en el pasado se han metido a cooperar en este tema, pero que al fin al
cabo han suspendido la cooperación ya que cuanto un camión
cargado de tucas era detenido, todos mostraban permiso, ya sea de la Alcaldía
o de la delegación departamental de MARENA, pese a la moratoria.
"No somos jueces, y lo que hemos hecho es una actividad de apoyo a la Policía,
en lugares donde la Policía ha decidido es más importante,
donde tienen, de manera natural y de manera forzosa que pasar la madera
que ilegalmente se extrae", señaló. La zona de amortiguamiento
de la reserva comprende seis municipios:Wiwilí, Cua-Bocay, Waslala,
Siuna, Bonanza y Waspán, donde desde comienzo de siglo la actividad
económica es importante, y según Róger Román,
es de ahí principalmente donde se da la actividad maderera ilegal.
"Hay que ver que esos 12 mil 500 kilómetros cuadrados están
alrededor de la zona núcleo de 8 mil kilómetros. Es difícil
de precisar si la madera ilegal sale de allí, además que
no hay vías de acceso a la zona núcleo, lo que le dificulta
mucho al maderero", comenta. Sin embargo, el funcionario de BOSAWAS aceptó
que hay problemas y que un 5 por ciento de la madera ilegal está
saliendo de la zona núcleo y el 95 por ciento de la zona de amortiguamiento.
"La están sacando invasores que se meten en el parque nacional Saslaya",
comentó.
Causas por las que se pierde el bosque
Pese toda la riqueza que generan los bosques, la tónica es destruirlos
* La expansión de la agricultura:
El avance acelerado de la frontera agrícola en la segunda mitad
del Siglo XX,
llevó a miles de pequeños agricultores hacia las regiones
tropicales húmedas
de la vertiente atlántica del país.
* La expansión de la ganadería:
La conversión de bosques a pastos es una de las maneras más
difundidas de
obtener renta de la tierra, niveles bajos de inversión y tecnología.
* Los incendios forestales y las quemas incontroladas:
Provocados por agricultores, ganaderos, cazadores y madereros, son muy
frecuentes en la época seca. En 1999 afectaron severamente más
de 64,000
hectáreas, de las cuales unas 25 mil eran de bosques.
* La extracción de madera y de leña:
La extracción de maderas preciosas abre brechas para la colonización
de las
tierras forestales. La extracción de leña sustrae la biomasa
de los bosques
secos. El 66 por ciento de los hogares urbanos y el 92 por ciento de los
rurales, usan leña como combustible principal. Alrededor de 2.6
toneladas de
leña se consumen por año.
Vocación y sacrificio de los maestros puestos a prueba
MECD
no acepta cartapoder para pagarle a maestros que viven en comunidades
recónditas “A ver hasta dónde aguanta”, dice Fagot quien
a lo inmediato consiguió un cuarto en 100 córdobas para ubicar
al nuevo maestro. Y para garantizar su alimentación ha recurrido
a los estudiantes. Con ellos programó un calendario para el “plato
de comida” del maestro
Amalia Morales
En la ribera del Río Coco, enseñar es un drama similar al
de aprender. Nohemí
Briceño, una maestra de Siksa yari que atiende a unos 80 niños
de segundo y
cuarto grado, gana mensual 1,003 córdobas.
Para cobrar ese sueldo Briceño debe moverse hasta Waspán.
Y ese viaje que
la maestra mide por tiempo y no por distancia, tiene un costo de 600
córdobas. Esto significa que le dejaría una partida de 400.
Briceño viaja hasta
Waspán cada dos meses para hacer rentable su salario.
Cuando emprende el viaje, además de su pasaje, Briceño tiene
que pensar en
estadía –el viaje dura un día- en comida y en realizar algunas
compras para
su casa, porque en Waspán las cosas son un poco más baratas
que en Siksa
yari, donde un taco de jabón cuesta cinco córdobas y una
barra de manteca
Clover Brand 10.
Pero por cada 100 libras de carga, el precio del pasaje se incrementa en
40
córdobas.
Briceño ha intentado cobrar a través de una cartapoder, pero
en la
delegación de Waspán no lo aceptan. Sólo a un maestro
de Andris Tara, una
comunidad de la zona de raudales situada a dos horas de Siksa yari río
abajo,
le han aceptado cobrar a través de un poder.
MAESTROS EXPONEN SUS “PELLEJOS”
El drama de los educadores no termina ahí. La real vocación
de enseñar se
pone a prueba en el pellejo de 23 educadores, varios de ellos normalistas,
que
en un medio adverso procuran educar a los niños de sus comunidades.
Estos 23 maestros lo único que reciben por su trabajo es una ayuda
de 500
córdobas, que entrega la organización Alistar.
Carla Smith (20) es una de las docentes voluntarias y quisiera que el MECD
la
reconociera pronto y le pagara un sueldo más justo para el sitio
donde vive.
Larry Martínez, quien egresó de la Normal hace varios años,
se suma a la
demanda de Smith. “Esa ayuda no ajusta”, asegura.
Marcos Serapio Martínez, líder de la organización
indígena Kunaspawa, dice
que el nombramiento de esos 23 maestros es una vieja demanda de la
comunidad. Y hasta ahora “ni el gobierno regional ni en Waspán nos
la han
resuelto”, se queja el líder.
Falta de viviendas y viáticos de alimentación para los maestros
que son
indígenas, pero no de la zona, son otros matices del dilema que
sobre el Río
Coco viven los educadores.
COMUNIDAD SE TURNA EL PLATO DE COMIDA DEL MAESTRO
Almistran Martínez es un maestro que recién egresó
de la Normal de Puerto
Cabezas. Es originario de Saúpuka, una comunidad ubicada a media
hora de
Waspán por tierra.
Con un salario de 800 córdobas, Martínez fue asignado en
la escuela
secundaria de San Carlos.
“A ver hasta dónde aguanta”, dice Fagot quien a lo inmediato consiguió
un
cuarto en 100 córdobas para ubicar al nuevo maestro. Y para garantizar
su
alimentación ha recurrido a los estudiantes. Con ellos programó
un calendario
para el “plato de comida” del maestro.
Fagot dice que hasta ahora la comunidad ha sido receptiva con la idea de
cuidar al maestro foráneo.
27 DE SEPTIEMBRE
DEL 2000 / La Prensa / Amalia Morales
Drama educativo en Río Coco
No hay textos bilingües ni plazas para maestros, el MECD no
tiene presencia en la zona y las condiciones en que trabajan los maestros
son precarias
En la zona del Río
Coco un maestro devenga un sueldo de 1,000 córdobas,
pero para cobrar su salario paga 600 córdobas en transporte
porque tiene que viajar hasta Waspán a retirar su dinero
De niño nunca pudo hablar con gente ajena a su etnia. David Cavaría, un miskito de Siksa yari, sólo habló y entendió el español a los 14 años, cuando entró a la escuela secundaria. Chavarría explica que en teoría su educación fue bilingüe, pero en la práctica no. En los seis años de educación básica ni él ni sus compañeros recibieron las herramientas necesarias para desenvolverse en castellano. Cuenta que sin libros para fijar las lecciones y con maestros que por comodidad preferían enseñar en su idioma materno fue imposible aprenderlo. Mientras permaneció en su comunidad eso no fue problema. Pero cuando quiso seguir estudiando y tuvo que salir, significó tropiezos para Chavarría que ahora tiene 19 años.
“Yo aprendí español hasta que estaba en secundaria”, dice Chavarría, que como otros jóvenes de su comunidad consideran un problema la falta de una adecuada educación bilingüe. Sobre todo cuando salen de las riberas del Río Coco.
NIÑOS ENTIENDEN POCAS PALABRAS DEL ESPAÑOL
En Siksa yari los niños por lo general pueden saludar y entender muchas de las frases que se dicen en castellano, pero su pronunciación no va más allá de palabras básicas como “adiós”, “hola”, “mamá”, “papá”, “sí”, “no”. Casi nadie lo acepta, pero también se especula que los indígenas prefieren hablar sus idiomas maternos, el miskito y el mayangna, como un mecanismo de defensa ante los extranjeros. Larry Martínez, un maestro de la zona, reconoce que la bibliografía para impartir educación bilingüe es escasa. Los educadores sólo cuentan con textos bilingües para primer grado y para ellos. Para los estudiantes no hay.
En algunas comunidades la bibliografía que tienen los estudiantes está en español y son textos nuevos de los que distribuyó en su primera fase el proyecto APRENDE. Pero del aprendizaje de castellano no es de lo único que carecen los estudiantes de la zona. Para los pocos estudiantes de secundaria hacen falta libros actualizados en asignaturas como historia.
RECIBEN CLASES CON TEXTO DE LOS AÑOS 70
Los estudiantes de secundaria de la escuela secundaria de San Carlos, situada a 138 kilómetros de Waspán sobre el Río Coco, reciben clases de historia con un texto antiguo de la década de los 70. En una clase sobre antiguas civilizaciones que poblaron Nicaragua se excluye a sus propias etnias: la miskita y la mayangna. Norma Fagot, directora de la escuela, reconoce que carecen de material didáctico actualizado y apropiado para esas culturas distintas a las del Pacífico. Fagot dice que en medio de las limitaciones hace lo que puede para paliar la necesidad bibliográfica.
La directora cuenta que los libros para maestros y estudiantes es una vieja demanda que han hecho al Ministerio de Educación Cultura y Deportes (MECD). La misión Morava, religión que predomina en San Carlos, ha montado una pequeña biblioteca que compensa, en parte, la carencia de libros.
LA DESERCIÓN ESCOLAR
Sin embargo, no es suficiente para evitar la deserción de los adolescentes.
Fagot dice que el año escolar lo arrancó con una matrícula
de 80 menores y en la actualidad sólo hay 68, lo que equivale
a un retiro de casi el 30 por ciento de la inscripción. Un
factor que en definitiva contribuye a la deserción es el estado
del edificio. Aunque funcionan tres aulas, los pupitres son contados
y los pizarrones están en muy mal estado. Cuando llueve la escuela
queda rodeada y casi aislada por los charcos de lodo. A medida
que se avanza sobre el Río Coco, las condiciones de las escuelas
son más precarias, excepto la de algunas donde ha habido una inversión
en infraestructura. El territorio Kipla Sait Tasbaika cuenta con
una población estudiantil de 2,225, los cuales son atendidos
por 26 maestros a través de las modalidades de multigrado
- En el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD), aseguraron
que se ha distribuido bibliografía bilingüe en los diferentes
municipios de la Región Autónoma del Atlántico Norte
y Sur (RAAN y RAAS) - A través del proyecto APRENDE
pretenden distribuir por lo menos 180 mil textos bilingües más
en los próximos tres años. No hay bachillerato. Pese
a que hay una población aproximada de 15 mil personas
en las 72 comunidades, situadas en la reserva en la ribera del Coco
y del Bocay. Lo máximo es el ciclo básico - Muy
escasamente las organizaciones no gubernamentales presentes en la
zona apoyan la educación. En el sector de Kunaspawa, Alistar becó
a tres muchachos en la Escuela de Agricultura de Juigalpa, Chontales.
Este programa de Prevención y Mitigación contempla la creación
de planes de emergencia comunitarios en las 72 comunidades de los cuatro
territorios indígenas de Bosawás, que habitan tanto la ribera
del Río Coco como la de El Bocay. Al respecto, CEDA PRODE
recién reunió a 400 líderes indígenas de los
cuatro territorios, que basados en una guía técnica, elaboraron
versiones preliminares de planes de emergencia comunitarios. Cada
plan se hizo con la información particular de cada comunidad. Para
ello se apeló a la memoria colectiva de los líderes.
Antes de plasmar en un cuaderno ordenado lo que harían ante
una nueva eventualidad, los representantes debieron identificar recursos
y zonas vulnerables en sus territorios.
Otro resultado de
los encuentros fue la constitución de comités territoriales
de emergencia.
Erick Ramírez, director de CEDA PRODE, dijo que la constitución de planes de emergencia para la prevención y mitigación de desastres con información de la comunidad, es un esfuerzo novedoso a favor de las poblaciones indígenas de la ribera del Río Coco. Marcos Martínez reconoció que la elaboración de esos planes fue “bastante fácil” porque por historia ellos siempre han sabido cómo actuar ante la llena del río, sin embargo cree que “es bueno organizar las acciones”. “Me parece muy importante y bueno lo que hemos aprendido”, afirmó Marina Cruz, partera del territorio mayangna Sauni Bu.
Consenso y reservas
* Este programa de prevención y mitigación que desarrolla CEDA PRODE es financiado por la USAID, Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos. Tiene un costo aproximado de 320,000 dólares, y es un componente de un proyecto más amplio para el mismo territorio, que también ejecuta la organización Alistar.
* La versión preliminar de los planes de emergencia comunitarios se discutirán con la población de cada comunidad. Igualmente se creará un comité de emergencia por caserío. La búsqueda del consenso es otro de los objetivos del plan.
* El programa de prevención y mitigación contempla capacitar a la población vulnerable del Río Coco. En esto participarán la Defensa Civil, la Dirección General de Bomberos, la Cruz Roja.
* Como el programa prevé la dotación de infraestructura y avituallamiento básico para resistir una emergencia por al menos 15 días, se implementará un plan de alimento por trabajo con el Programa Mundial de Alimentos (PMA).
* CEDA PRODE pretende que los 72 planes de emergencia comunitarios, que resulten del consenso de la población indígena, sean avalados posteriormente por la Secretaría Ejecutiva de la Presidencia.
Tratan de detener daños ecológicos
El ministro del Ambiente y los Recursos Naturales (MARENA), Roberto
Stadthagen, reconoció que las dos grandes reservas biósferas
del país, que también están catalogadas como las más
grandes de Centroamérica y El Caribe, Bosawás y la del Sur-este,
están “seriamente amenazadas en su integridad ecológica y
cultural”.
Pero aseguró que a través de una comisión interinstitucional que se encargará de vigilar tales reservas y que fue oficialmente juramentada por el presidente Arnoldo Alemán, “será posible más o menos a corto plazo, estabilizar la crítica situación actual de la conservación de la naturaleza en las dos grandes reservas de la Biósfera con que cuenta Nicaragua, las que sin lugar a dudas, son nuestras más grandes herencias naturales al patrimonio mundial”.
Dijo que los daños en las dos reservas son consecuencia del avance de la llamada frontera agrícola, principalmente por las quemas agropecuarias e incendios forestales estacionales de gran extensión, y por el comercio ilegal de la flora, principalmente madera y de la fauna silvestre.
“Estos hechos se traducen en una pérdida irreparable de futuras opciones para el desarrollo económico y social de la nación, así como en un proceso de desarrollo ecológico activo como consecuencias hasta ahora impredecibles en el marco del cambio climático y del calentamiento global del planeta”.
En ese sentido señaló que la administración del presidente Alemán, “marca un hito y un hecho sin precedentes en la región” en la protección de las naturaleza y la conservación de los más importantes reservorios de recursos genéticos silvestres y de la biodiversidad con la que aún cuenta el país.
El titular del MARENA se refirió a la instauración de la Comisión para la Conservación, Protección y Vigilancia de las Reservas de Biósfera de Bosawás y del Sur-este de Nicaragua, juramentada por el presidente Arnoldo Alemán.
La comisión está integrada por el jefe del Ejército, General Javier Carrión; el Director General de la Policía Nacional, comisionado general Franco Montealegre; el titular de Gobernación, René Herrera; el de Defensa, José Ramón Kontorovsky y el mismo Stadthagen. El presidente Alemán recordó que Nicaragua posee una de las más altas biodiversidades del mundo, contando con un sistema nacional de áreas protegidas que comprenden 2.2 millones de hectáreas, es decir, el 18.2 por ciento del territorio nacional.
La Reserva Biósfera de Bosawás tiene una extensión
de ocho mil kilómetros cuadrados en su núcleo
central, más 12 mil kilómetros cuadrados en su zona de amortiguamiento,
lo que la convierte en una de las pluvioselvas más extensas de Centroamérica
y El Caribe. Mientras que la Reserva Biológica del Sur-este
de Nicaragua, comprende principalmente ocho mil kilómetros
cuadrados, uno de los bosques tropicales húmedos más
extensos de la región, y que incluye la Reserva Indio-Maíz
que es una de las mejores conservadas del mundo, “y nuestro glorioso río
San Juan, de exclusivo y sumo imperio de Nicaragua”.
A partir de ahora la mencionada comisión se encargará de
desarrollar acciones concretas para la protección de la riqueza
biológica de las reservas citadas.
—MICHELLE MONTIEL—
Managua
Empresarios y organismos no gubernamentales están destruyendo el
medio
ambiente, fundamentalmente la reserva de la biosfera Bosawás, según
Juan
José Montiel, director de la Fundación Nicaragüense
para la Conservación
y el Desarrollo (FUNCOD).
Montiel realizó su denuncia en la Universidad de Ingeniería
(UNI), donde
hubo un acto por el Día Mundial del Medio Ambiente. Allí
se refirió a la
problemática general que atraviesan la flora y fauna nicaragüense,
"tenemos pérdidas inmemorables de recursos genéticos forestales,
hay
estudios que señalan que sólo en la región del Pacífico
hay 14 especies
forestales en vías de extinción", dijo.
Indicó que el deterioro ambiental en que se encuentra la región
del
Atlántico actualmente y más aún la reserva ecológica
de Bosawás, es
causado por dos problemas principales: La carencia de una política
estratégica y de desarrollo forestal y la poca capacidad institucional
tanto
del gobierno, como de la sociedad civil.
"FUNCOD tiene pleno conocimiento de empresarios y de organismos no
gubernamentales que cometen arbitrariedades con el medio ambiente, y
que en su oportunidad y con pruebas respectivas daremos a conocer",
expresó
La fundación propone la creación de comisiones forestales
territoriales
integradas por delegados del gobierno, municipalidades y ONGs
vinculados al sector forestal, para dar respuesta a todos los aspectos
que
tengan relación con el desarrollo del mismo. "Queremos que los recursos
naturales puedan ser aprovechados de manera sostenible", aseguró.
Montiel dijo tener conocimiento sobre millones de dólares que se
han
invertido en Bosawás, aunque por otro lado comunidades indígenas
en
esos territorios dicen no haber manejado ni un centavo jamás.
"Consideramos que la participación indígena en estas comunidades
debe
ser de manera integral, tanto de los recursos técnicos como financieros,
"lamentablemente hay ONGs que trabajan en ese territorio y son los
principales que se quedan con el capital y no lo hacen llegar a las
comunidades", sostuvo.
Aunque
en Nicaragua no se ha preparado una agenda 21 como tal, existen algunos
documentos que se inspiran en los temas
del
Desarrollo Sostenible coincidiendo con la lógica y planteamientos
de la Agenda 21, particularmente los relacionados con
políticas
y estrategias nacionales referidas al medio ambiente y su relación
con el desarrollo económico y social del país, los
cuales
fueron oficialmente decretados como marcos estratégicos y jurídicos
que orientan las propuestas oficiales y de la
sociedad
civil, que facilitan la puesta en marcha de las iniciativas contempladas
en dicha Agenda 21. Tales documentos son:
1.-
Estrategia para la Conservación y el Desarrollo Sostenible de Nicaragua
ECODESNlC, decretado mediante acuerdo
presidencial
246-92 del 7 de septiembre de 1992.
2.- El Esquema de Ordenamiento Ambiental del Territorio EOAT, aprobado mediante acuerdo presidencial 246-92
3.- El Plan de Acción Forestal oficializalizado el 7 de diciembre de 1992 mediante decreto ejecutivo No. 246-92
4.- El Plan de Acción Ambiental oficializado mediante acuerdo presidencial No. 261-93 el 3 de diciembre de 1993.
5.-
La Ley 217. Ley General del Medio Ambiente y los Recursos Naturales, promulgada
por la Asamblea Nacional el 27 de
marzo
de 1996 y su reglamento, decreto No. 9-96 del 25 de julio de 1996.
6.-
Paralelamente, Nicaragua preparó una Agenda Nacional que definió
la posición oficial de este país ante la Cumbre de Río
UNCED
92.
7.-
Así mismo en Nicaragua se suscribió en octubre de 1994 durante
la realización de la Cumbre Centroamericana sobre
Ambiente
y Desarrollo, la Alianza Centroamericana para el Desarrollo Sostenible
ALIDES, que además de declaraciones
y otros ...
Lea todo el documento y las Lecciones aprendidas click:
By Danielle
Knight
WASHINGTON,
Oct. 9 (IPS) - Environmental groups have accused the Nicaraguan government
of illegally allowing
an Asian
corporation to plunder Central America's largest rainforest stretching
across land owned by indigenous
communities.
''We demand that the government respect the legal rights of the Miskito,
Sumu, Rama and other indignenous peoples' of the Nicaragua's Caribbean
Coast and stop devastating irreplaceable forest,'' says Soren Ambrose of
the Washington-based Nicaragua Network.
Following
the growing trend in Latin America of granting logging concessions to Asian
corporations, particularly in the Amazon, the Nicaraguan government has
allowed Solcarsa, a subsidiary of the South Korean corporation Kum Kyung,
to cut logs from the rainforest along the North Atlantic Caribbean coast.
In return
for promising to invest 20 million dollars in the area, Solcarsa can clear
62,000 hectares of rainforest located on the historical land of the indigenous
Awas Tingni community, Ambrose alleged. Despite a 1997 Nicaraguan
Supreme Court ruling that the concessions are illegal, the government has
failed to enforce that ruling, activists declared.
Environmental
groups in Nicaragua and abroad, such as the Nicaragua-based environmental
group JA! and the US-based
groups
Native Forest Network and Rainforest Action Group, are urging the Nicaraguan
government to enforce the ruling.
''The
logging violates Nicaragua's mahogany export laws and the right of the
region's indigenous peoples to determine the use of local resources under
the 1987 Autonomy Law,'' Armstrong Wiggins, a Nicaraguan lawyer with the
U.S.-based Indian Law
Resource
Center told IPS.
Under
the Autonomy Law, the land conceeded to Solcarsa cannot be sold and the
''natural state of the country should be
maintained''
because it is the property of local indigenous communities. Environmentalists
argue that the concession will destroy irreplacable tracts of forests and
destroy watersheds and habitats necessary for wildlife in the nearby BOSAWAS
national reserve. Avram Lee, the Korean manager of Solcarsa's logging operations
said in a newspaper interview last year that, while he was interested in
doing long-term business in the area, he didn't want to meet with indigenous
leaders. ''We made a deal with the Government,'' he said. ''Although
Solcarsa is doing the damage, the Nicaraguan government is largely responsible
for the indigenous rights abuses,'' Wiggins charged. ''Solcarsa was never
even notified by the government when the Supreme Court ruled the concessions
illegal.''
Currently,
the Inter-American Commission on Human Rights of the Organisation of American
States (OAS) is investigating the
Nicaraguan
government's alleged failure to enforce the ruling.
The
environmental minister of Nicaragua, Roberto Stadthagen Vogi, has pushed
for the approval of the concession despite the
court
ruling, according to Jennifer Fenner of the Nicaragua-based CEPAD, a church
organisation working with the indigenous
communities
in the autonomous zone. The group says he argues that the council Autonomous
Zone Council should ''consider
the
need to stabilise development in the Nation, especially the Atlantic coast.''
Neither
Roberto Stadthagen Vogi nor the vice minister, Francisco Guerra Cardinal,
could be reached for comment.
Solcarsa,
also known as Sol de Caribe, have begun to build roads through the forest.
Already one indigenous community,
called
Fenicia, has been forcibly relocated when the company put in a ply-wood
plant, says Ambrose. Groups say the
company
will cut their way through many other communities as they log the forest.
Each
Fenicia family was offered about 150 dollars to relocate and if they refused
- and many did - the local authorities and
military
members forced them to move, says Wiggins. Another indigenous community,
Awas Tigni, have also testified that they
were
pressured to accept contracts with Solcarsa.
Sumu
communities, already fleeing the mercury and cyanide mining contamination
on the Rio Bambana, now find themselves in
the
area sold to Solcarsa, says Ambrose.
The
concesssion includes the area of Wakamby, a large tract of ancient tropical
hardwood forest rich in Mahoghany located
between
the mining town of Rosita and the Bosawas Reserve. Indigenous people living
in the Bosawas region say that the
reserve
is also being illegally logged with the unofficial consent of the government,
says Ambrose.
Having
destroyed much of their own original forest cover to logging, multinational
corporations from Indonesia, Malaysia, the
Philippines,
Burma, as well as South Korea, are swooping into Latin America - where
some trees still stand. These 'new' Asian
logging
multinationals, riding a wave of economic liberalisation, have successfully
hastened the privatisation of the rainforests, says Fenner.
Nicaragua,
burdened with external debts six times the country's gross domestic product
(GDP) in the early 1990's, has been
forced
to open natural resource extraction to foreign companies under structural
adjustment programmes (SAPs) engineered by the International Monetary Fund
(IMF), World Bank, and Inter-American Development Bank (IDB).
SAPs
''facilitate the short-term profit exploitation of valuable natural resources
for the benefit of mulitnational investors,'' Fenner argues.
Groups
here and throughout Latin America next week are to hold an international
day of action against the concessions. In a
statement,
the groups have asked Nicaraguan President Alberto Aleman to immediately
halt logging in the area.
''The
purpose of the day of action is to let (Aleman) know that the international
community knows that his government is acting in violation of its own Court,''
says Ambrose. (END/IPS/dk/97)
Reserva
de Biosfera Bosawas
La Coordinadora Internacional Indígena WAULA representa los intereses
de las 93 comunidades indígenas
que componen los 6 territorios Mayagna y Miskitu Los indígenas
consideramos que la voluntad expresada por el Estado nicaragüense
en ese proyecto de ley, violenta e irrespeta los derechos históricos
sociales de los indígenas Mayagna y Miskitu que habitan en Bosawas.
Estas comunidades desde hace muchos años trabajan su propia estrategia
y mecanismos para sustentar en término jurídicos su derecho
a tener títulos
de propiedad sobre un territorio que habitan desde tiempos inmemoriales.
Estas 93 comunidades indígenas que habitan en el corazón
de Bosawas se
han organizado comunal y territorialmente con el propósito de proteger
y
defender los recursos naturales y de obtener la legalidad de su territorio,
hogar ancestral de sus antepasados.
En 1993 iniciaron un proceso para fundamentar sus derechos territoriales,
definiendo la delimitación, demarcación, levantamiento cartográfico
y
elaboración de normas de uso y planes de manejo para cada uno de
esos
territorios.
Esa dinámica les ha permitido recopilar su tradición oral
y realizar estudios
socioeconómicos dirigidos a impulsar programas de desarrollo
etnocomunitarios.
CON SUS GUARDABOSQUES
Con el propósito de proteger los recursos naturales, las comunidades
han
creado un cuerpo de guardabosques indígenas voluntarios, quienes
vigilan
el cumplimiento de las normas y la integridad de sus territorios,
constantemente amenazado por las invasiones y el avance destructivo de
la
frontera agrícola.
Todo este proceso ha logrado el aval y respaldo político de las
autoridades municipales y regionales, así como el apoyo de organizaciones
como la Secretaría Técnica de Bosawas (MARENA) TNC, KEPA;
Centro Humboldt, CEDAPORODE, PFA, GTZ y alistar, entre otros.
Como conclusión a este proceso, desde 1996, han presentado a la
Presidencia de la República la documentación que fundamenta
la demanda
de estos grupos indígenas a fin de que las autoridades correspondientes,
de manera expresa y mediante un instrumento jurídico idóneo,
reconozcan
su legítimo derecho de propiedad sobre los territorios y sus recursos
&nb