NiKa CyberMunicipio  RAAN
Ubicado al noreste del país, a más de 300 kilómetros de Managua
PARQUE NACIONAL
RESERVA DE BOSAWAS



EMERGENCIA EMERGENCIAEMERGENCIA
QUIEN SALVA NUESTROS BOSQUES,
QUIEN SALVA NUESTRO FUTURO

En 1997 fue declarado patrimonio de la humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (UNESCO). .



Este coloso, de mil 700 metros sobre el nivel del mar, es el padre de los ríos Wani-arriba, Danlí-arriba, y del Labú-arriba, que conforman tres de las principales afluencias del río Prinzapolka. Desde allí, se observan decenas de kilómetros de terreno plano y de espesa selva partida por grandes ríos que desaguan en el Océano Atlántico
Como llegar al Cerro Saslaya en La Reserva de Bosawás, la mas grande de Centroamerica.
He aqui una lista de 357 Reservas Naturales en el Mundo website de la UNESCO
¿Qué son las reservas de biosfera?
Bosawás potencial ecoturístico
Bienvenido a la tierra de los Mayagnas.Un poco de historia sobre el territorio Mayangna Sauni Bu
Caracteristicas de los territorios indigenas. Los cuatro territorios indígenas de la reserva de Bosawás
Bosawás invadida por mestizos
Causas por las que se pierde el bosque
Compatriota..sabes que podes protejer el BOSAWAS desde tu casa?
'Devastating'' Logging in Nicaragua
Comisión velará por reservas naturales
Los Acuerdos de Río
Drama educativo en Río Coco
En la ribera del Río Coco, enseñar es un drama similar al de aprender


Reserva de Bosawás,  la mas grande de Centroamerica.
Bosawás, cuyo nombre proviene de la combinación de las primeras letras de Bocay, Saslaya y Waspuke. Esta reserva representa casi un 7 por ciento del territorio  nicaragüense. La Reserva Natural Bosawas y el Parque Nacional Patuca en Honduras forman en conjunto el mayor bloque continuo de áreas protegidas en Centroamérica con una extensión total de más de 20,000 km2.

         Datos sobre Bosawás
Fuente de información SETAB / Tomado del informe de Desarrollo Humano en Nicaragua
              * Fue declarada reserva de biosfera por la UNESCO en 1997.   * La Secretaría Técnica de Bosawás, del Ministerio de Recursos Naturales y  del Ambiente (Marena) la reconoce como el ecosistema de bosque tropical húmedo más grande e intacto bajo conservación de Centroamérica. Cumple con un sinnúmero de funciones de relevancia política, social, económica y  ecológica, tanto en el ámbito local, como nacional e internacional.  * Comprende una extensión total de 20,000 kilómetros cuadrados, de los  cuales ocho mil pertenecen a la zona núcleo, espacio de vida de la etnia  mayangna y miskita, y de 12 mil kilómetros de zona de apoyo  (amortiguamiento o desarrollo) habitada sobre todo por mestizos. En total, en Bosawás viven alrededor de 150 mil personas.  * Más de la mitad del área está localizada en la parte nor-oriental de la RAAN, donde los límites del área protegida coinciden con los municipios de Siuna y Bonanza, y parte de Waspán. * La zona núcleo es casi congruente con los seis territorios indígenas, cuya  legalización se encuentra ante la Asamblea Nacional. Existen varias organizaciones indígenas, tanto territoriales como en el ámbito nacional. * La zona de apoyo no sólo funciona para amortiguar el avance de la frontera agrícola hacia la zona núcleo, sino también ha funcionado como receptáculo para aliviar la presión en las zonas de expulsión del litoral Pacífico. Los suelos son de eminente vocación forestal.



Bienvenido al imponente Saslaya para llegar se caminan unos ocho kilómetros entre la selva espesa, usted quedara admirado por la manera en que cambia la vegetación y la fauna, En lo alto del cerro, las copas de los árboles parecen ser pequeños puntitos verdes entre las nubes, que amenazan con enfriar el cerro pero no logran su objetivo hasta el anochecer.
Como llegar al Cerro Saslaya en La Reserva Bosawas
Para llegar a Bosawás hay que recorrer unos 200 kilómetros de carretera, pasando por las ciudades de Boaco y Río Blanco, cerca del cerro Musún, Desde el mismo Río Blanco se corre sobre caminos de tierra y piedras, cruzando ríos, cerros, montañas y grandes haciendas ganaderas. Sus habitantes utilizan el burro y la mula como medio principal de transporte.  En el camino aparecen los poblados de Mulukukú, El Guineo, Lalú, Siuna hasta llegar a Casa Pintada. Desde el penúltimo sitio empieza Bosawás. Y a partir de Casa Pintada no hay camino. Hay que cruzar los patios indefinidos de las casas para seguir avanzando. Ahí todavía se aprecia la manera en que el hombre destruye el medio ambiente.
 
 


El manantial nace en una de las montañas, de los territorios indígenas. El agua es cristalina y potable.

 LA PRENSA/ESQUIVEL....
     1 DE OCTUBRE DEL 2000, La Prensa / MOSAICO
           Una travesía de casi 500 kilómetro
              Amalia Morales

   Hay tres opciones para empezar la travesía por las comunidades del río y la  reserva: río Coco abajo, desde Wiwilí, río Bocay abajo desde el Cuá Bocay o Ayapal y por Waspán río Coco arriba.   En el pueblo Agua de Danto (Waspán, palabra mayangna), la capital miskita,  los proberos advierten que la travesía hasta San Carlos es larga, por lo que aconsejan llevar un “preparito”. La mansedumbre de las aguas de la cuenca  media despiertan un hambre casi incontenible.  En realidad no mienten. Entre el pueblo y la comunidad hay una distancia de  138 kilómetros, eso significa sobre río con un motor de 40 caballos, que es lo  usual en la zona, entre seis y ocho horas de viaje.   Para no desesperarse no conviene saber el tiempo que dura el viaje, que es como en realidad se miden las distancias en esos lugares.  El viaje de día, temprano brinda la oportunidad de un periplo entretenido. El bosque, que a partir de Waspuk Ta adquiere mayor presencia, transmite la sensación de descubridor, de creerse el primero en circular por esos lares. Realmente es lo contrario.   Pero si viaja de tarde y bajo lluvia, la selva espesa se pierde pronto o sencillamente, en la preocupación por llegar seco, ni siquiera se advierte.  La noche sobre el río es brillante si hay Luna. Su claridad transforma en plata el agua, que durante el día es achocolatada.   La travesía nocturna sin Luna es casi fatal. Pese a la tranquilidad de las  aguas, hay trechos con troncos y piedras que de chocar con el bote o la panga puede ser fatales.   En el mejor de los casos, el accidente puede interrumpir el viaje hasta el día siguiente y en el peor se puede dar vuelta. Pero con la pericia de los marinos  de río este riesgo es bastante remoto.  Si la travesía pretende concluir en Wiwilí, lo que representa un viaje de cuatro a cinco días, San Carlos es un puerto obligado. Ese caserío, que  cuenta con hospedaje, es un rescoldo de pueblo. De ahí en adelante, no existen las condiciones a las que un viajante común y corriente está acostumbrado. En el resto del viaje, la sobrevivencia depende mucho de la relación con la gente. No es cuestión de torturas, pero conviene tomar en cuenta que para el paradero final faltan 351 kilómetros sobre río.  Ese largo periplo contiene pasajes asombrosos como la zona de raudales del territorio Kipla Sait Tasbaika, que está contiguo a Li Lamni. Aunque los lugareños asustan y exageran a los pasantes, el raudal no deja de infundir  respeto. Sobre todo, después que se deja Siksa yari.  Cuando la contracorriente arrecia y las piedras a un lado y otro obligan a zigzaguear, el motorista precavido avisa que llega la hora de caminar, con lo que corta de un tajo los deseos de aventura de cualquier viajante que con salvavidas puesto, se cree capaz de sortear la furia, que en esos recovecos, demuestra el agua.

 La caminata es poco agradable. Por la humedad constante de la zona es inevitable hundirse y resbalarse en un fango arcilloso, en el que también a  ratos se pegan las botas. La pasada con carga vuelve más tortuosa la pasada. Las manos sueltas son necesarias para agarrarse de las ramas y apaciguar crueles caídas.  El paso a pie lleva menos de una hora, lo que se prolonga por casi tres horas  y media es el paso del bote. La agitación del trecho obliga al motorista y su pareja de ayudantes, a que por lo menos en dos ocasiones, se baja y se suba la carga de la embarcación. Si no se toma esa precaución. Las maletas no sólo corren el riesgo de remojarse, sino de perderse en las bruscas corrientes. Esa obligada estación es la que demora por nueve horas el viaje entre Siksa yari y San Andrés de Bocay o de Río Coco, como también se llama.   Algunos tramos de ese recorrido son animados por los adioses de mujeres y  niños, de diversos caseríos, que se lavan y bañan en El Coco.   Pero sin duda, uno de los mayores atractivos del río son los lagartos. La escena es breve. Apenas advierte la ruidosa presencia humana, el cuerudo animal que fresco posa sobre una piedra, se esconde bajo el agua. Su descenso es lento y hermoso. Un espectáculo que no se repite en la trayectoria que comprende San Andrés de Bocay-Wiwilí, que con suerte dura 12 horas.

  Las primeras horas, de la recta final de la travesía, son fascinantes. Entre las cinco y las ocho de la mañana da la impresión que la embarcación se desliza sobre una nube. El rocío, sudor matutino de la montaña, provoca la sabrosa neblina que se esfuma por completo antes de las nueve.  Después el turno es para el sol, que se adhiere y sofoca los cuerpos hasta casi las cuatro de la tarde. En ese lapso se pierden las ganas de contemplar  paisajes. El bote resulta más incómodo. El cuerpo cambia de posición cada minuto. Es desesperante. Sólo se amortigua con la refrescante agua de un  inesperado manantial, que como oasis en el desierto, desemboca en el Coco.   Pequeños pájaros y el ruido del motor, son los eternos compañeros de esa  travesía, que entre más se acerca a Wiwilí, es menos atractiva.  Poco a poco la montaña se pierde. El bosque se diluye en potreros y plantíos de maíz. Estos signos depredadores, más visibles del lado hondureño, son la visa de vuelta al mundo mestizo.
 MOSAICO /La Prensa / 01/10/00  Amalia Morales
              Más caro que ir a Miami
 Los costos de recorrer el río Coco, desde Waspán a Wiwilí, ascienden a 12 mil córdobas, según cálculos que a ojo de buen cubero hace el motorista Miguel  Manzanares.   Con 12 mil córdobas se va y se viene a Miami, cuyo pasaje no sobrepasa los 500 dólares (aproximadamente seis mil 200 córdobas).   Manzanares, dice que si le ponen el combustible el precio disminuye. El, por ejemplo, con combustible puesto, cobra 500 córdobas por día en el río.  Normalmente, sobre el río no circula transporte colectivo, pero las pequeñas  embarcaciones que lo navegan no cobran menos de 200 córdobas por llevar a una persona hasta San Carlos, el poblado que se alza a 138 kilómetros.   De San Andrés de Bocay hasta Wiwilí por el pasaje vale 350 córdobas. Y si el pasajero lleva carga de más de 100 libras, paga otra cantidad igual.  El motorista Raúl Martínez, reconoce que el transporte es uno de los negocios que funciona en la zona. Martínez es dueño de un motor de 40 caballos, en el que invirtió 38 mil córdobas.  Además de la inversión en el motor, Martínez invirtió 25 mil córdobas en la  construcción del largo bote de una sola pieza, de cedro real.    El botero dice que ya recuperó la inversión. No detalla cuánto gana por cada viaje que le sale. Eso depende de las condiciones y de la distancia. Por día cobra 20 pesos menos que Manzanares, 480 córdobas. Con él trabajan dos   hombres más, a quienes les paga 100 córdobas, a cada uno, por el viaje.



¿Qué son las reservas de biosfera?

              La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
              (Unesco) define que las reservas de biosfera son zonas que pertenecen a
              ecosistemas terrestres o costeros.

              La Unesco las reconoce y promueve a través del programa internacional “El
              hombre y la biosfera” (MAB), que fomenta una relación equilibrada entre la
              humanidad y el medio ambiente.

              Las Reservas Biosfera deben combinar tres funciones básicas:

              * Conservación, contribuyendo a la conservación de paisajes, ecosistemas,
              especies y diversidad genética.

              * Desarrollo, fomentando un desarrollo humano y económico, que sea
              ecológica y culturalmente sostenible

              * Apoyo logístico, que comprende investigación científica, seguimiento,
              formación y educación, relativas a la conservación y desarrollo sostenible a
              escala local, regional, nacional y global.

              Las reservas de biosfera constituyen una red mundial, en cuyo seno se
              promueve el intercambio de información, experiencias y personal científico, en
              especial entre las Reservas de Biosfera con tipos de ecosistemas semejantes
              y con experiencias similares en la solución de problemas relacionados con la
              conservación y el desarrollo.

              De este modo, la Red Mundial de Reservas de Biosfera contribuye a alcanzar
              los objetivos del Convenio de Diversidad Biológica y el Programa 21, que
              nacieron de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y
              Desarrollo en 1992.


Bosawás potencial ecoturístico

                  Científicos exploran cerro Saslaya

                                              RAMóN BUSTOS FLORES
     Científicos europeos y nacionales  realizaron una expedición científica al   Parque Nacional cerro Saslaya que  forma parte de los 7,000 kilómetros  cuadrados del núcleo de la Reserva de Biósfera de Bosawás, declarada por la   Unesco en 1997 patrimonio de la   Humanidad.

                    Guntther Köhler, Herpetólogo y director del Museo Senckenberg, de Alemania, uno de los que financió la expedición, dijo que la visita tiene como objetivo la realización de un  inventario de las diferentes especies de reptiles que habitan en el núcleo de la  reserva.

                 Según Köhler, el conocimiento científico de las diferentes especies de reptiles   que habitan en el cerro es muy precario. Asimismo, en esta expedición permitirá también conocer especies de reptiles que resultan ser únicas de la zona y del mundo

                  Köhler, expresó que el bosque de Bosawás tiene importancia en tres niveles,  el primero como regulador del clima a nivel mundial, el segundo como amortiguador de las inclemencias de la naturaleza tales como las inundaciones  y las sequías, así como fuente de sobrevivencia para los colonos de la zona y el tercer nivel es la utilización de esta reserva como zona de estudios   científicos y ecoturísticos.

                  Respecto al tercer nivel, Köhler dijo que es necesario la identificación y división de áreas dedicadas al estudio científico y ecoturísticas, las cuales  permitirán la no alteración de la región.  Jean Michel Maés, entomólogo Belga, sostuvo que el potencial ecoturístico que posee la reserva de Bosawás, debe aprovecharse de forma racional y donde la participación de los colonos e indígenas sea fundamental.  Según Maés, el ecoturismo que debe realizarse en la zona de Bosawás es aquel que permita la generación de ingresos para el pago de salarios y de  alimentación a los guarda bosques de la reserva que en la mayoría de los casos son colonos del parque  Actualmente, Maés con ayuda de la Secretaría Técnica Alemana, participó en  la creación del primer volumen de una enciclopedia donde se muestran 10,000  de las 50,0000 diferentes especies de insectos que posee Nicaragua.
 
 

                  De su lado, Indiana Coronado, bióloga y subdirectora del Herbario de la UNAN-León, expresó que la variedad de plantas que se encuentran en la  reserva de Bosawás es mucho mayor a la reserva de Indio Maíz.  Lo anterior se debe a la topografía del terreno, al poseer zonas espesas de selvas que van desde los 200 a los 1,600 metros de alturas.   En esta zona del cerro Saslaya se encuentran especies de plantas únicas como la Ugni Myricoides.  Coronado dijo que la protección de los bosques de Bosawás, permitirá a las   generaciones futuras encontrar en este sitio un verdadero paraíso forestal.


1 DE OCTUBRE DEL 2000  /  Amalia Morales  /MOSAICO/   LA PRENSA
       Un poco de historia sobre el territorio Mayangna Sauni Bu
 
 

              Los Mayangnas del río Bocay y Lakus son descendientes de los reyes Ulwas y
              Yusku, quienes fueron jefes de las tribus más importantes que ocuparon la
              boca del río Amak (afluente del río Bocay), por muchos años. Ulwas estuvo
              por un período en el río Ulwaskín (afluente del río Coco) que se bautizó con su
              nombre, pero fue por corto tiempo ya que su descendencia fue en el río
              Bocay.

              Todos los jefes que existieron fueron sukias, como se les llama a los líderes y
              sabios, cada uno de los jefes le dio nombre a su grupo.

              El rey Yusku llamó a su grupo los Yuskus. Ulwas hizo lo mismo, llamó a su
              gente Ulwas. Otros sukias fueron los Bawihka, los Panamahka y los Tawahka.
              De todas esas tribus se originaron los Mayangna de hoy, pero en memoria de
              sus jefes cambiaron sus descendencias.

              Según los ancianos, los Mayangna del río Bocay son Panamahkas, Yusku y
              Bawihka. Los Ulwas por ejemplo, existen en la comunidad de Karawala, en la
              RAAS (Región Autónoma Atlántico Sur).

              Los Mayangna vivían sobre el río Coco, abajo y arriba, pero eran pocos
              mientras los miskitos y otras tribus eran muchos y tenían fuerza. Era gente
              que vivía en constante guerra con el pueblo Mayangna.

              Según la historia, anterior a la llegada de los españoles cada grupo estaba
              bien organizado, pero eso cambió a partir del descubrimiento de América. La
              población disminuyó y muchos buscaron refugio en la tierra de los Mayangnas,
              es decir sobre las cuencas de los ríos Bocay y Lakus.

              La desunión de estas tribus fue con la llegada de los europeos al lugar, lo que
              causó una gran guerra donde murió la mayoría de personas y de los que
              quedaron vivos cada quien buscó por su lado. Así fue que se originaron las
              comunidades de hoy en día, con diferentes nombres.

              * Tradición oral. Tomado de Documentación del Reclamo Histórico de las
              Comunidades Mayangna de la cuenca del Río Bocay.



CARACTERISTICAS DE LOS TERRITORIOS INDIGENAS

              - El territorio Li Lamni Tasbaika Kum cubre alrededor de 80 kilómetros sobre el
              río Coco. Está compuesta por 25 comunidades. Se ubica río debajo de los
              grandes raudales del Coco y cuenta con una extensión de 1,395 kilómetros
              cuadrados.

              - El Kipla Sait Tasbaika 53. Tiene una superficie de 1,136 kilómetros
              cuadrados. Se ubica en el área montañosa y boscosa del noreste de la
              reserva Bosawás.

              - El Miskitu Indian Tasbaika Kum cubre alrededor de 108 kilómetros sobre el
              río. Se encuentra habitada por mayangnas y miskitos. Se localiza ya en el
              departamento de Jinotega en las riberas del Alto río Coco.

              - El Mayangna Sauni Bu, la conforman 16 caseríos. También se localiza en
              Jinotega y tiene una extensión territorial de 1,024 kilómetros cuadrados.

              - Se estima que en otros cuatro territorios habitan unos 15 mil indígenas, lo
              que representa un poco más del 70 por ciento de la cantidad de indígenas de
              la reserva. La Secretaría Técnica de Bosawás (SETAB) estima que son 25 mil
              indígenas.
1 DE OCTUBRE DEL 2000
              MOSAICO  / Amalia Morales
              Los cuatro territorios indígenas: Hijos de Bosawás y del Coco
           La montaña y el río son testigos de su existencia. Fueron concebidos en el
              bosque. Brotaron de los flancos de transparentes y fibrosos brazos de agua.
              Se trata de los cuatro territorios indígenas de la reserva de Bosawás,
              situados en unos 300 kilómetros sobre las riberas de los ríos Coco y el Bocay.

              El tenue celeste con que se pinta en el mapa al río Coco, frontera entre
              Nicaragua y Honduras, no refleja ni en su más mínima expresión el mundo
              olvidado y exuberante de los mayangnas (mal llamados sumos) y miskitos que
              allí palpita.

              Esa región es un mundo aparte. Un paraíso lleno de paradojas. En ellas, se
              encuentran cosas que no conoce la ciudad como el silencio, el aire puro y la
              seguridad, cimentadas en esa selva espesa.

              La reserva de ahí también es humana. Bosawás esconde el reino de la etnia
              Mayangna. A la orilla de ríos como Lakusta, Amak y Wina superviven los
              mayangnas. Los miskitos dominan en las riberas del Coco.

              Como toda cultura, las etnias Mayangna y Miskita no están exentas de
              cambios, sin embargo, los indígenas siguen viviendo de las mismas actividades
              de hace varios siglos atrás: la caza y la agricultura.

              La población sabe que el río Coco es frontera y que al otro lado, por aquello
              de la división política es Honduras. Pero eso no impide que muchos tengan sus
              cultivos en suelo catracho y que además sostenga con ellos una relación
              comercial.

              Actividades como la pesca y la güirisería (sacar oro) han perdido apogeo en la
              zona, sobre todo después del huracán Mitch, según la población.

              Los frutos que crecen en la zona dan pie a la creación de platos
              tradicionales, como el guabul y la buña.

              La religión es un aspecto que sobresale en el transcurso de las 72
              comunidades. Tres iglesias tienen presencia en la zona: Morava, Católica y
              Adventista. La primera tiene mucho peso, sobre todo en las comunidades
              indígenas que pertenecen a Waspán, de donde proviene la influencia de la
              misión morava.

              Esas tierras indígenas prácticamente son territorios sin Ley. Los consejos de
              ancianos, son quienes por tradición dictan las normas de conductas de esos
              pueblos. Otra autoridad que infunde respecto, son los reverendos o delegados
              de la palabra.

              Las casas, la comida, la religión, su música -en peligro de extinción-, su
              idioma, su concepción de la producción y del trabajo, son rasgos que
              distinguen a estas sobrevivientes culturas indígenas que habitan Nicaragua.





                       LUNES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2000  / La Prensa
              Bosawás invadida por mestizos
 Se calcula que en  Bosawás viven 35 mil personas: 25 mil  indígenas, y 10 mil mestizos, empujados  por la pobreza desde el norte de Nicaragua
 Es la madre de las áreas  protegidas de Nicaragua  y Centroamérica: con ocho mil kilómetros cuadrados es un poco más grande que el Lago Cocibolca
 En balsas y cayucos como este se moviliza la gente en el Río Bocay, donde la escasez de recursos impide  transportarse en botes a motor.

               Amalia Morales
               Alrededor de 10 mil campesinos de origen mestizo se refugian en Bosawás, la  reserva natural más grande de Nicaragua y Centroamérica, que pega con  Honduras y se localiza entre Jinotega y la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN).    En la reserva también viven unos 25 mil indígenas de las etnia mayangna y   miskita, quienes llevan siglos de permanencia en ese bosque.   Los campesinos migran por una razón simple: las tierras donde históricamente sembraron se lavaron y se volvieron improductivas. Eso los ha obligado a vender y adentrarse en la espesura de Bosawás.    A espaldas de cualquier autoridad, cada familia mestiza de las que se asienta   en Bosawás toma entre 500 y mil manzanas. Una parte del bosque la talan para sembrar granos básicos y otra la convierten en potreros, lo que demuestra un inminente avance de la frontera agrícola en el pulmón verde del país.  La Secretaría Técnica de Bosawás del Ministerio de Recursos Naturales y del Ambiente (MARENA) considera manejable el problema de la invasión en la reserva, sin embargo, estima tomar medidas en coordinación con el Ejército de Nicaragua y la Policía Nacional.  Más que una mancha verde en el mapa, Bosawás es una reserva natural con muchos atributos. Su riqueza nace en su suelo, en su tierra negra. Se multiplica en sus bosques, entre flores y animales de distintas especies, que con suerte todavía se ven, y culmina en donde la vista no alcanza: en el aire, en el oxígeno que produce ese pulmón verde que ocupa el 15 por ciento del territorio nacional, situado entre Jinotega y la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN).   Pero como ocurre en muy pocas reservas naturales del mundo, sobre esa tarima verde, que colinda con Honduras y mide ocho mil kilómetros cuadrados, se hilvana una obra de difíciles escenas humanas.

 Juan José Rodríguez es un reciente habitante de la reserva que está de paso por Amak, una comunidad del territorio Mayangna Sauni Bu (Segunda Tierra Mayangna), en la que estacionan los que vienen por el río que da nombre a  ese caserío, pero que se dirigen para Ayapal por El Bocay.  No es miskito. Tampoco mayangna. Sus rasgos, más parecidos a la gente de  Matagalpa y Jinotega, delatan fácil que Rodríguez y el primo que lo acompaña, son un par de advenedizos en esa tierra indígenas
 Rodríguez y su acompañante que van rumbo a Ayapal, son originarios de San Rafael del Norte, Jinotega. Ambos llegaron a Bosawás huyendo del hambre y la pobreza. “La tierra donde vivía ya no daba”, dice Rodríguez refiriéndose a la  propiedad que vendió seis años atrás en San Rafael.  Cada uno carga un bulto en el que llevan sacos vacíos, ropa y algún aliño de comida para unos 10 días. Ni por un minuto apartan su mirada del Río Bocay. Ambos esperan que un bote arrime y los acerque a Ayapal, el pueblo más  cercano al que “suben” para comprar cosas elementales que no producen  como jabón, ropa y kerosene.

 Rodríguez, que habla con bastante soltura, cuenta que se deshizo del terreno que tenía en San Rafael porque “esa tierra sólo producía con fertilizantes” y  por el costo, la frecuente aplicación de agroquímicos al suelo, fue un lujo que Rodríguez no pudo darse. “Allí sólo se trabaja con esfuerzo propio. Para nosotros (los pequeños productores) no hay crédito”, dice en tono de queja.   Entonces decidió emigrar. Su realidad le abrió dos caminos: la carretera a la  ciudad y la vereda a la montaña. Sin titubeos optó por la segunda. Se enmontañó. Para llegar a Kimakuas, el lugar mayangna donde ahora vive,  Rodríguez siguió la ruta que un año antes hiciera su padre, quien se instaló primero en la reserva.
 Puesto en Kimakuas, Rodríguez se adueñó de 500 manzanas de bosque. Otras siete familias de mestizos acostumbradas al cultivo de granos básicos (arroz, frijoles y maíz) se afincaron con cantidades similares de tierra.

  Por las condiciones de la tierra, esas ocho familias de mestizos o colonos,  como los llaman los indígenas, cultivan de la forma más natural posible. Ni siquiera aran la tierra. Menos aún que usen agroquímicos. En Bosawás no hay necesidad de fertilizantes.  De las 500 manzanas que Rodríguez dice que tiene, ocupa seis para la siembra de granos básicos. El campesino reconoce que sólo produce para asegurar la comida de su familia, que en total son cinco.

 La producción es buena. En el caso del maíz, Rodríguez logra un rendimiento promedio por manzana de 80 quintales. De arroz cosecha entre 45 y 50 quintales. Y de frijoles el único cultivo que de vez en cuando puede vender, logra entre 25 y 30 quintales. Sonriendo, dice que no recuerda cuándo dejó de sacar cosechas como esas en San Rafael.  Una de las cosas que lamenta de su producción es que no puede venderla.  Sin carga, la salida desde Kimakuas hasta Ayapal es cuestión de cuatro o cinco días. La única vía de circulación son los ríos, el Amak y Bocay. Por ellos se transportan al remo en una balsa insegura, en la que es casi imposible trasladar carga. La única forma de hacerlo es en pipantes o ‘bató’ con motor, pero ese tipo de transporte cuesta un ojo de la cara. El traslado de una sola  persona no baja de los 250 córdobas. Con esos atenuantes la cosecha se queda en casa.
  De vez en cuando lo que sacan hasta Ayapal es el frijol. Rodríguez dice que por un quintal no consigue más de 320 córdobas. Lo más rentable para ellos es la venta de cerdos, animales que deben trasladar a pie y por las noches para evitar que se ahoguen con el calor del día. Pero este viaje que se emprende en las noches de luna llena por la claridad, no dura menos de ocho días.  Además de la agricultura, las familias mestizas ya empezaron a introducir ganado en la zona de Kimakuas. Rodríguez dice que de las ocho familias, sólo su papá y él tienen animales: ocho en total, que pastan en 25 manzanas de bosque que despalaron.

Compatriota..
sabes que podes protejer el BOSAWAS desde tu casa?
  La gran interrogante para todos es como protejer mas eficazmente esta joya de Nicaragua, fortalecer el proyecto  Detrás de cada árbol en el suelo esta un gran negocio que no le importa la realidad del nica, y es aún más triste, que ese arbol fue nuestro vecino por varias decadas y ahora lo regalemos a un par de mafiosos del Mar de China. Bosawas necesita de tu ayuda, Se trata de un proyecto inconcluso en Nicaragua, con un frágil fundamento legal, sin términos de referencia, sin objeto determinado, sin alcances y estrategias a seguir.  Ayude a que este equipo de voluntarios y permanentes trabajando en Bosawas tengan la capacidad de parar el despale y los incendios forestales. Seamos participe de un movimiento internacional que influya en la consciencia de protejer nuestros bosques naturales y de tomar muy en cuenta nuestra responsabilidad  la Reserva de Biosfera BOSAWAS, No nos olvidemos que esta es el área más grande e intacta de la selva húmeda tropical de Centroamérica, unos 7 mil 441 kilómetros cuadrados en su área núcleo y 12 mil 420 en la zona de amortiguamiento, el 15 por ciento de la extensión territorial de Nicaragua.  BOSAWAS necesita de mayor un presupuesto, mas del irresponsable anual asignado de un millón 300 mil córdobas destinados para gastos operativos, planillas e  imprevistos. Róger Román, Director de la Secretaría Técnica de la Reserva de la Biosfera BOSAWAS, informó que con ese dinero pagan a unos 40 guardaparques voluntarios, (que no reciben pago, pero sí un viático) y 21 guardaparques oficiales, empleados del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales que cuestan en salario aproximadamente 30 mil córdobas mensuales. A estos guardabosques también se les entrega dos uniformes por año, un par de botas, machete, linterna y se les da capacitación, "ahí se va una parte considerable del presupuesto, dinero que no es suficiente, se necesitan por lo menos 1500 Guardabosques con el equipo necesario para hacer correr a los depredadores, se necesitan mas de tres helicopteros y su respectivo mantenimiento para la constante vigilancia, se necitan mas de 150 monitores electronicos, se necesitan de tantas cosas...que puede hacer usted por Bosawas?
 Recientemente el Jefe del Ejército de Nicaragua, General Joaquín Cuadra, destacaba que en la reserva hay escasa frecuencia militar, lo que realizan los uniformados en estos casos son incursiones temporales para hacer presencia y evaluación de la situación.  El jefe militar es del criterio que no tiene nada que ver la presencia militar con el abuso de extracción ilegal de madera, no obstante dice que como Ejército, en el pasado se han metido a cooperar en este tema, pero que al fin al cabo han suspendido la cooperación ya que cuanto un camión cargado de tucas era detenido, todos mostraban permiso, ya sea de la Alcaldía o de la delegación departamental de MARENA, pese a la moratoria.   "No somos jueces, y lo que hemos hecho es una actividad de apoyo a la Policía, en lugares donde la Policía ha decidido es más importante, donde tienen, de manera natural y de manera forzosa que pasar la madera que ilegalmente se extrae", señaló.  La zona de amortiguamiento de la reserva comprende seis municipios:Wiwilí, Cua-Bocay, Waslala, Siuna, Bonanza y Waspán, donde desde comienzo de siglo la actividad económica es importante, y según Róger Román, es de ahí principalmente donde se da la actividad maderera ilegal.  "Hay que ver que esos 12 mil 500 kilómetros cuadrados están alrededor de la zona núcleo de 8 mil kilómetros. Es difícil de precisar si la madera ilegal sale de allí, además que no hay vías de acceso a la zona núcleo, lo que le dificulta mucho al maderero", comenta. Sin embargo, el funcionario de BOSAWAS aceptó que hay problemas y que un 5 por ciento de la madera ilegal está saliendo de la zona núcleo y el 95 por ciento de la zona de amortiguamiento. "La están sacando invasores que se meten en el parque nacional Saslaya", comentó.



 

Causas por las que se pierde el bosque

              Pese toda la riqueza que generan los bosques, la tónica es destruirlos

              * La expansión de la agricultura:

              El avance acelerado de la frontera agrícola en la segunda mitad del Siglo XX,
              llevó a miles de pequeños agricultores hacia las regiones tropicales húmedas
              de la vertiente atlántica del país.

              * La expansión de la ganadería:

              La conversión de bosques a pastos es una de las maneras más difundidas de
              obtener renta de la tierra, niveles bajos de inversión y tecnología.

              * Los incendios forestales y las quemas incontroladas:

              Provocados por agricultores, ganaderos, cazadores y madereros, son muy
              frecuentes en la época seca. En 1999 afectaron severamente más de 64,000
              hectáreas, de las cuales unas 25 mil eran de bosques.

              * La extracción de madera y de leña:

              La extracción de maderas preciosas abre brechas para la colonización de las
              tierras forestales. La extracción de leña sustrae la biomasa de los bosques
              secos. El 66 por ciento de los hogares urbanos y el 92 por ciento de los
              rurales, usan leña como combustible principal. Alrededor de 2.6 toneladas de
              leña se consumen por año.




MIéRCOLES 27 DE SEPTIEMBRE DEL 2000 /  Las Prensa

              Vocación y sacrificio de los maestros puestos a prueba
   MECD no acepta cartapoder para pagarle a maestros que  viven en comunidades  recónditas “A ver hasta dónde aguanta”, dice Fagot quien a lo inmediato consiguió un cuarto en 100 córdobas para ubicar al nuevo maestro. Y para garantizar su alimentación ha recurrido a los estudiantes. Con ellos programó un calendario para el “plato de comida” del maestro

               Amalia Morales
                   En la ribera del Río Coco, enseñar es un drama similar al de aprender. Nohemí
              Briceño, una maestra de Siksa yari que atiende a unos 80 niños de segundo y
              cuarto grado, gana mensual 1,003 córdobas.

              Para cobrar ese sueldo Briceño debe moverse hasta Waspán. Y ese viaje que
              la maestra mide por tiempo y no por distancia, tiene un costo de 600
              córdobas. Esto significa que le dejaría una partida de 400. Briceño viaja hasta
              Waspán cada dos meses para hacer rentable su salario.

              Cuando emprende el viaje, además de su pasaje, Briceño tiene que pensar en
              estadía –el viaje dura un día- en comida y en realizar algunas compras para
              su casa, porque en Waspán las cosas son un poco más baratas que en Siksa
              yari, donde un taco de jabón cuesta cinco córdobas y una barra de manteca
              Clover Brand 10.

              Pero por cada 100 libras de carga, el precio del pasaje se incrementa en 40
              córdobas.

              Briceño ha intentado cobrar a través de una cartapoder, pero en la
              delegación de Waspán no lo aceptan. Sólo a un maestro de Andris Tara, una
              comunidad de la zona de raudales situada a dos horas de Siksa yari río abajo,
              le han aceptado cobrar a través de un poder.

              MAESTROS EXPONEN SUS “PELLEJOS”

              El drama de los educadores no termina ahí. La real vocación de enseñar se
              pone a prueba en el pellejo de 23 educadores, varios de ellos normalistas, que
              en un medio adverso procuran educar a los niños de sus comunidades.

              Estos 23 maestros lo único que reciben por su trabajo es una ayuda de 500
              córdobas, que entrega la organización Alistar.

              Carla Smith (20) es una de las docentes voluntarias y quisiera que el MECD la
              reconociera pronto y le pagara un sueldo más justo para el sitio donde vive.

              Larry Martínez, quien egresó de la Normal hace varios años, se suma a la
              demanda de Smith. “Esa ayuda no ajusta”, asegura.

              Marcos Serapio Martínez, líder de la organización indígena Kunaspawa, dice
              que el nombramiento de esos 23 maestros es una vieja demanda de la
              comunidad. Y hasta ahora “ni el gobierno regional ni en Waspán nos la han
              resuelto”, se queja el líder.

              Falta de viviendas y viáticos de alimentación para los maestros que son
              indígenas, pero no de la zona, son otros matices del dilema que sobre el Río
              Coco viven los educadores.

              COMUNIDAD SE TURNA EL PLATO DE COMIDA DEL MAESTRO

              Almistran Martínez es un maestro que recién egresó de la Normal de Puerto
              Cabezas. Es originario de Saúpuka, una comunidad ubicada a media hora de
              Waspán por tierra.

              Con un salario de 800 córdobas, Martínez fue asignado en la escuela
              secundaria de San Carlos.

              “A ver hasta dónde aguanta”, dice Fagot quien a lo inmediato consiguió un
              cuarto en 100 córdobas para ubicar al nuevo maestro. Y para garantizar su
              alimentación ha recurrido a los estudiantes. Con ellos programó un calendario
              para el “plato de comida” del maestro.

              Fagot dice que hasta ahora la comunidad ha sido receptiva con la idea de
              cuidar al maestro foráneo.

   27 DE SEPTIEMBRE DEL 2000 / La Prensa  / Amalia Morales
              Drama educativo en Río Coco
     No hay textos bilingües ni  plazas para maestros, el MECD no tiene presencia en la zona y las condiciones en que trabajan los maestros son precarias
  En la zona del Río Coco un  maestro devenga un sueldo de  1,000 córdobas, pero para  cobrar su salario paga 600 córdobas en transporte porque  tiene que viajar hasta Waspán a retirar su dinero

  De niño nunca pudo hablar con gente ajena a su etnia. David Cavaría, un  miskito de Siksa yari, sólo habló y entendió el español a los 14 años, cuando entró a la escuela secundaria.  Chavarría explica que en teoría su educación fue bilingüe, pero en la práctica no. En los seis años de educación básica ni él ni sus compañeros recibieron  las herramientas necesarias para desenvolverse en castellano. Cuenta que sin libros para fijar las lecciones y con maestros que por comodidad preferían enseñar en su idioma materno fue imposible aprenderlo. Mientras permaneció en su comunidad eso no fue problema. Pero cuando quiso seguir estudiando y tuvo que salir, significó tropiezos para Chavarría que ahora tiene 19 años.

              “Yo aprendí español hasta que estaba en secundaria”, dice Chavarría, que como otros jóvenes de su comunidad consideran un problema la falta de una  adecuada educación bilingüe. Sobre todo cuando salen de las riberas del Río Coco.

              NIÑOS ENTIENDEN POCAS PALABRAS DEL ESPAÑOL

              En Siksa yari los niños por lo general pueden saludar y entender muchas de  las frases que se dicen en castellano, pero su pronunciación no va más allá de palabras básicas como “adiós”, “hola”, “mamá”, “papá”, “sí”, “no”. Casi nadie lo acepta, pero también se especula que los indígenas prefieren hablar sus idiomas maternos, el miskito y el mayangna, como un mecanismo de defensa ante los extranjeros.  Larry Martínez, un maestro de la zona, reconoce que la bibliografía para  impartir educación bilingüe es escasa. Los educadores sólo cuentan con textos bilingües para primer grado y para ellos. Para los estudiantes no hay.

              En algunas comunidades la bibliografía que tienen los estudiantes está en  español y son textos nuevos de los que distribuyó en su primera fase el  proyecto APRENDE.  Pero del aprendizaje de castellano no es de lo único que carecen los  estudiantes de la zona. Para los pocos estudiantes de secundaria hacen falta  libros actualizados en asignaturas como historia.

              RECIBEN CLASES CON TEXTO DE LOS AÑOS 70

              Los estudiantes de secundaria de la escuela secundaria de San Carlos,  situada a 138 kilómetros de Waspán sobre el Río Coco, reciben clases de  historia con un texto antiguo de la década de los 70. En una clase sobre antiguas civilizaciones que poblaron Nicaragua se excluye  a sus propias etnias: la miskita y la mayangna.   Norma Fagot, directora de la escuela, reconoce que carecen de material  didáctico actualizado y apropiado para esas culturas distintas a las del Pacífico. Fagot dice que en medio de las limitaciones hace lo que puede para paliar la necesidad bibliográfica.

              La directora cuenta que los libros para maestros y estudiantes es una vieja demanda que han hecho al Ministerio de Educación Cultura y Deportes  (MECD).  La misión Morava, religión que predomina en San Carlos, ha montado una  pequeña biblioteca que compensa, en parte, la carencia de libros.

              LA DESERCIÓN ESCOLAR

              Sin embargo, no es suficiente para evitar la deserción de los adolescentes. Fagot dice que el año escolar lo arrancó con una matrícula de 80 menores y  en la actualidad sólo hay 68, lo que equivale a un retiro de casi el 30 por  ciento de la inscripción. Un factor que en definitiva contribuye a la deserción es el estado del edificio.  Aunque funcionan tres aulas, los pupitres son contados y los pizarrones están en muy mal estado. Cuando llueve la escuela queda rodeada y casi aislada  por los charcos de lodo.  A medida que se avanza sobre el Río Coco, las condiciones de las escuelas   son más precarias, excepto la de algunas donde ha habido una inversión en infraestructura.  El territorio Kipla Sait Tasbaika cuenta con una población estudiantil de 2,225,  los cuales son atendidos por 26 maestros a través de las modalidades de  multigrado - En el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD), aseguraron que se ha distribuido bibliografía bilingüe en los diferentes municipios de la Región Autónoma del Atlántico Norte y Sur (RAAN y RAAS)   - A través del proyecto APRENDE pretenden distribuir por lo menos 180 mil  textos bilingües más en los próximos tres años.  No hay bachillerato. Pese a que hay una población aproximada de 15 mil   personas en las 72 comunidades, situadas en la reserva en la ribera del Coco  y del Bocay. Lo máximo es el ciclo básico   - Muy escasamente las organizaciones no gubernamentales presentes en la  zona apoyan la educación. En el sector de Kunaspawa, Alistar becó a tres muchachos en la Escuela de Agricultura de Juigalpa, Chontales.



  Muestran salida de emergencia a gente  de las riberas del Río Coco
   Ellos mismos elaboraron  planes para enfrentar desastres naturales  Incluyen a 72   comunidades miskitas y  mayangnas, de cuatro  territorios de Bosawás Muchas familias como esta, que viven a orillas del Río Coco, tuvieron que reasentarse después del paso del  huracán Mitch.
               Amalia Morales
               En la ribera del Río Coco, el paso del Huracán Mitch no dejó la estela de muerte que en el Pacífico, pero igual que en el resto del país, hubo daños materiales. La llena del Coco, que se registró a fines de octubre de 1998, sepultó a  comunidades enteras de las etnias mayangna y miskita, las que sin ningún tipo de precaución han habitado las márgenes del río entre Waspán y Wiwilí. El mes posterior al Mitch fue dramático para esa gente que salvó su vida sin  ninguna clase de víveres a mano, según recuerda Marcos Martínez, líder  miskito del territorio Kipla Sait Tasbaika.  Revertir el estado de indefensión en que se encuentra la zona, ante una eventualidad natural, es el objetivo del programa de Prevención y Mitigación de Desastres que promueve el Centro de Estudios y Derecho Ambiental para la Promoción y el Desarrollo, CEDA PRODE.

              Este programa de Prevención y Mitigación contempla la creación de planes de emergencia comunitarios en las 72 comunidades de los cuatro territorios indígenas de Bosawás, que habitan tanto la ribera del Río Coco como la de El Bocay.  Al respecto, CEDA PRODE recién reunió a 400 líderes indígenas de los cuatro territorios, que basados en una guía técnica, elaboraron versiones  preliminares de planes de emergencia comunitarios. Cada plan se hizo con la información particular de cada comunidad. Para ello  se apeló a la memoria colectiva de los líderes. Antes de plasmar en un  cuaderno ordenado lo que harían ante una nueva eventualidad, los  representantes debieron identificar recursos y zonas vulnerables en sus  territorios.
 Otro resultado de los encuentros fue la constitución de comités territoriales de emergencia.

              Erick Ramírez, director de CEDA PRODE, dijo que la constitución de planes de emergencia para la prevención y mitigación de desastres con información de  la comunidad, es un esfuerzo novedoso a favor de las poblaciones indígenas de la ribera del Río Coco. Marcos Martínez reconoció que la elaboración de esos planes fue “bastante fácil” porque por historia ellos siempre han sabido cómo actuar ante la llena del río, sin embargo cree que “es bueno organizar las acciones”.  “Me parece muy importante y bueno lo que hemos aprendido”, afirmó Marina Cruz, partera del territorio mayangna Sauni Bu.

              Consenso y reservas

              * Este programa de prevención y mitigación que desarrolla CEDA PRODE es   financiado por la USAID, Agencia Internacional de Desarrollo de Estados  Unidos. Tiene un costo aproximado de 320,000 dólares, y es un componente de un proyecto más amplio para el mismo territorio, que también ejecuta la  organización Alistar.

              * La versión preliminar de los planes de emergencia comunitarios se discutirán con la población de cada comunidad. Igualmente se creará un comité de    emergencia por caserío. La búsqueda del consenso es otro de los objetivos del plan.

              * El programa de prevención y mitigación contempla capacitar a la población vulnerable del Río Coco. En esto participarán la Defensa Civil, la Dirección   General de Bomberos, la Cruz Roja.

              * Como el programa prevé la dotación de infraestructura y avituallamiento básico para resistir una emergencia por al menos 15 días, se implementará un  plan de alimento por trabajo con el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

              * CEDA PRODE pretende que los 72 planes de emergencia comunitarios, que    resulten del consenso de la población indígena, sean avalados posteriormente  por la Secretaría Ejecutiva de la Presidencia.



DOMINGO, 24 DE SEPTIEMBRE 2000 /               Mario José Moncada  / La Noticia
               Nueva comisión velará por reservas naturales

               Tratan de detener daños ecológicos
                  El ministro del Ambiente y los Recursos Naturales (MARENA),  Roberto Stadthagen, reconoció que las dos grandes reservas  biósferas del país, que también están catalogadas como las más grandes de Centroamérica y El Caribe, Bosawás y la del Sur-este,  están “seriamente amenazadas en su integridad ecológica y cultural”.

                   Pero aseguró que a través de una comisión interinstitucional que se encargará de vigilar tales reservas y que fue oficialmente juramentada por el presidente Arnoldo Alemán, “será posible más o   menos a corto plazo, estabilizar la crítica situación actual de la   conservación de la naturaleza en las dos grandes reservas de la  Biósfera con que cuenta Nicaragua, las que sin lugar a dudas, son  nuestras más grandes herencias naturales al patrimonio mundial”.

                   Dijo que los daños en las dos reservas son consecuencia del avance de la llamada frontera agrícola, principalmente por las quemas agropecuarias e incendios forestales estacionales de gran extensión, y por el comercio ilegal de la flora, principalmente madera y de la  fauna silvestre.

                   “Estos hechos se traducen en una pérdida irreparable de futuras  opciones para el desarrollo económico y social de la nación, así como en un proceso de desarrollo ecológico activo como consecuencias  hasta ahora impredecibles en el marco del cambio climático y del calentamiento global del planeta”.

                   En ese sentido señaló que la administración del presidente   Alemán, “marca un hito y un hecho sin precedentes en la región” en la protección de las naturaleza y la conservación de los más importantes  reservorios de recursos genéticos silvestres y de la biodiversidad con  la que aún cuenta el país.

                   El titular del MARENA se refirió a la instauración de la Comisión  para la Conservación, Protección y Vigilancia de las Reservas de    Biósfera de Bosawás y del Sur-este de Nicaragua, juramentada por el presidente Arnoldo Alemán.

                   La comisión está integrada por el jefe del Ejército, General Javier Carrión; el Director General de la Policía Nacional, comisionado  general Franco Montealegre; el titular de Gobernación, René Herrera;  el de Defensa, José Ramón Kontorovsky y el mismo Stadthagen.   El presidente Alemán recordó que Nicaragua posee una de las más altas biodiversidades del mundo, contando con un sistema nacional de áreas protegidas que comprenden 2.2 millones de hectáreas, es decir, el 18.2 por ciento del territorio nacional.

                   La Reserva Biósfera de Bosawás tiene una extensión de ocho   mil kilómetros cuadrados en su núcleo central, más 12 mil kilómetros cuadrados en su zona de amortiguamiento, lo que la convierte en una de las pluvioselvas más extensas de Centroamérica y El Caribe.  Mientras que la Reserva Biológica del Sur-este de Nicaragua,    comprende principalmente ocho mil kilómetros cuadrados, uno de los   bosques tropicales húmedos más extensos de la región, y que incluye  la Reserva Indio-Maíz que es una de las mejores conservadas del mundo, “y nuestro glorioso río San Juan, de exclusivo y sumo imperio de Nicaragua”.    A partir de ahora la mencionada comisión se encargará de    desarrollar acciones concretas para la protección de la riqueza   biológica de las reservas citadas.




La Tribuna 13/4/99


           ¿Dónde están los millones de dólares donados por organismos extranjeros?
              Bosawás es "gallina de los huevos de oro"
              *** Grave señalamiento contra ONGs y empresarios privados
 

              —MICHELLE MONTIEL—
                   Managua
               Empresarios y organismos no gubernamentales están destruyendo el medio
              ambiente, fundamentalmente la reserva de la biosfera Bosawás, según Juan
              José Montiel, director de la Fundación Nicaragüense para la Conservación
              y el Desarrollo (FUNCOD).
              Montiel realizó su denuncia en la Universidad de Ingeniería (UNI), donde
              hubo un acto por el Día Mundial del Medio Ambiente. Allí se refirió a la
              problemática general que atraviesan la flora y fauna nicaragüense,
              "tenemos pérdidas inmemorables de recursos genéticos forestales, hay
              estudios que señalan que sólo en la región del Pacífico hay 14 especies
              forestales en vías de extinción", dijo.
              Indicó que el deterioro ambiental en que se encuentra la región del
              Atlántico actualmente y más aún la reserva ecológica de Bosawás, es
              causado por dos problemas principales: La carencia de una política
              estratégica y de desarrollo forestal y la poca capacidad institucional tanto
              del gobierno, como de la sociedad civil.
              "FUNCOD tiene pleno conocimiento de empresarios y de organismos no
              gubernamentales que cometen arbitrariedades con el medio ambiente, y
              que en su oportunidad y con pruebas respectivas daremos a conocer",
              expresó
              La fundación propone la creación de comisiones forestales territoriales
              integradas por delegados del gobierno, municipalidades y ONGs
              vinculados al sector forestal, para dar respuesta a todos los aspectos que
              tengan relación con el desarrollo del mismo. "Queremos que los recursos
              naturales puedan ser aprovechados de manera sostenible", aseguró.
              Montiel dijo tener conocimiento sobre millones de dólares que se han
              invertido en Bosawás, aunque por otro lado comunidades indígenas en
              esos territorios dicen no haber manejado ni un centavo jamás.
              "Consideramos que la participación indígena en estas comunidades debe
              ser de manera integral, tanto de los recursos técnicos como financieros,
              "lamentablemente hay ONGs que trabajan en ese territorio y son los
              principales que se quedan con el capital y no lo hacen llegar a las
              comunidades", sostuvo.



Progreso en la implementación de los Acuerdos de Río y las subsecuentes conferencias
relevantes de las N.U.

Aunque en Nicaragua no se ha preparado una agenda 21 como tal, existen algunos documentos que se inspiran en los temas
del Desarrollo Sostenible coincidiendo con la lógica y planteamientos de la Agenda 21, particularmente los relacionados con
políticas y estrategias nacionales referidas al medio ambiente y su relación con el desarrollo económico y social del país, los
cuales fueron oficialmente decretados como marcos estratégicos y jurídicos que orientan las propuestas oficiales y de la
sociedad civil, que facilitan la puesta en marcha de las iniciativas contempladas en dicha Agenda 21. Tales documentos son:

1.- Estrategia para la Conservación y el Desarrollo Sostenible de Nicaragua ECODESNlC, decretado mediante acuerdo
presidencial 246-92 del 7 de septiembre de 1992.

2.- El Esquema de Ordenamiento Ambiental del Territorio EOAT, aprobado mediante acuerdo presidencial 246-92

3.- El Plan de Acción Forestal oficializalizado el 7 de diciembre de 1992 mediante decreto ejecutivo No. 246-92

4.- El Plan de Acción Ambiental oficializado mediante acuerdo presidencial No. 261-93 el 3 de diciembre de 1993.

5.- La Ley 217. Ley General del Medio Ambiente y los Recursos Naturales, promulgada por la Asamblea Nacional el 27 de
marzo de 1996 y su reglamento, decreto No. 9-96 del 25 de julio de 1996.

6.- Paralelamente, Nicaragua preparó una Agenda Nacional que definió la posición oficial de este país ante la Cumbre de Río
UNCED 92.

7.- Así mismo en Nicaragua se suscribió en octubre de 1994 durante la realización de la Cumbre Centroamericana sobre
Ambiente y Desarrollo, la Alianza Centroamericana para el Desarrollo Sostenible ALIDES, que además de declaraciones

y otros ...

Lea todo el documento y las Lecciones aprendidas click:



'Devastating'' Logging in Nicaragua

By Danielle Knight
WASHINGTON, Oct. 9 (IPS) - Environmental groups have accused the Nicaraguan government of illegally allowing
an Asian corporation to plunder Central America's largest rainforest stretching across land owned by indigenous
communities. ''We demand that the government respect the legal rights of the Miskito, Sumu, Rama and other indignenous peoples' of the Nicaragua's Caribbean Coast and stop devastating irreplaceable forest,'' says Soren Ambrose of the Washington-based Nicaragua Network.
Following the growing trend in Latin America of granting logging concessions to Asian corporations, particularly in the Amazon, the Nicaraguan government has allowed Solcarsa, a subsidiary of the South Korean corporation Kum Kyung, to cut logs from the rainforest along the North Atlantic Caribbean coast.
In return for promising to invest 20 million dollars in the area, Solcarsa can clear 62,000 hectares of rainforest located on the historical land of the indigenous Awas Tingni community, Ambrose alleged.  Despite a 1997 Nicaraguan Supreme Court ruling that the concessions are illegal, the government has failed to enforce that ruling, activists declared.
Environmental groups in Nicaragua and abroad, such as the Nicaragua-based environmental group JA! and the US-based
groups Native Forest Network and Rainforest Action Group, are urging the Nicaraguan government to enforce the ruling.
''The logging violates Nicaragua's mahogany export laws and the right of the region's indigenous peoples to determine the use of local resources under the 1987 Autonomy Law,'' Armstrong Wiggins, a Nicaraguan lawyer with the U.S.-based Indian Law
Resource Center told IPS.
Under the Autonomy Law, the land conceeded to Solcarsa cannot be sold and the ''natural state of the country should be
maintained'' because it is the property of local indigenous communities. Environmentalists argue that the concession will destroy irreplacable tracts of forests and destroy watersheds and habitats necessary for wildlife in the nearby BOSAWAS national reserve. Avram Lee, the Korean manager of Solcarsa's logging operations said in a newspaper interview last year that, while he was interested in doing long-term business in the area, he didn't want to meet with indigenous leaders. ''We made a deal with the Government,'' he said.  ''Although Solcarsa is doing the damage, the Nicaraguan government is largely responsible for the indigenous rights abuses,'' Wiggins charged. ''Solcarsa was never even notified by the government when the Supreme Court ruled the concessions illegal.''
Currently, the Inter-American Commission on Human Rights of the Organisation of American States (OAS) is investigating the
Nicaraguan government's alleged failure to enforce the ruling.

The environmental minister of Nicaragua, Roberto Stadthagen Vogi, has pushed for the approval of the concession despite the
court ruling, according to Jennifer Fenner of the Nicaragua-based CEPAD, a church organisation working with the indigenous
communities in the autonomous zone. The group says he argues that the council Autonomous Zone Council should ''consider
the need to stabilise development in the Nation, especially the Atlantic coast.''
Neither Roberto Stadthagen Vogi nor the vice minister, Francisco Guerra Cardinal, could be reached for comment.
Solcarsa, also known as Sol de Caribe, have begun to build roads through the forest. Already one indigenous community,
called Fenicia, has been forcibly relocated when the company put in a ply-wood plant, says Ambrose. Groups say the
company will cut their way through many other communities as they log the forest.
Each Fenicia family was offered about 150 dollars to relocate and if they refused - and many did - the local authorities and
military members forced them to move, says Wiggins. Another indigenous community, Awas Tigni, have also testified that they
were pressured to accept contracts with Solcarsa.
Sumu communities, already fleeing the mercury and cyanide mining contamination on the Rio Bambana, now find themselves in
the area sold to Solcarsa, says Ambrose.

The concesssion includes the area of Wakamby, a large tract of ancient tropical hardwood forest rich in Mahoghany located
between the mining town of Rosita and the Bosawas Reserve. Indigenous people living in the Bosawas region say that the
reserve is also being illegally logged with the unofficial consent of the government, says Ambrose.
Having destroyed much of their own original forest cover to logging, multinational corporations from Indonesia, Malaysia, the
Philippines, Burma, as well as South Korea, are swooping into Latin America - where some trees still stand. These 'new' Asian
logging multinationals, riding a wave of economic liberalisation, have successfully hastened the privatisation of the rainforests, says Fenner.
Nicaragua, burdened with external debts six times the country's gross domestic product (GDP) in the early 1990's, has been
forced to open natural resource extraction to foreign companies under structural adjustment programmes (SAPs) engineered by the International Monetary Fund (IMF), World Bank, and Inter-American Development Bank (IDB).
SAPs ''facilitate the short-term profit exploitation of valuable natural resources for the benefit of mulitnational investors,'' Fenner argues.
Groups here and throughout Latin America next week are to hold an international day of action against the concessions. In a
statement, the groups have asked Nicaraguan President Alberto Aleman to immediately halt logging in the area.
''The purpose of the day of action is to let (Aleman) know that the international community knows that his government is acting in violation of its own Court,'' says Ambrose. (END/IPS/dk/97)

Bosawas

Reserva de Biosfera Bosawas
              La Coordinadora Internacional Indígena WAULA representa los intereses de las 93 comunidades indígenas
              que componen los 6 territorios Mayagna y Miskitu  Los indígenas consideramos que la voluntad expresada por el Estado nicaragüense en ese proyecto de ley, violenta e irrespeta los derechos  históricos sociales de los indígenas Mayagna y Miskitu que habitan en Bosawas.

              Estas comunidades desde hace muchos años trabajan su propia estrategia
              y mecanismos para sustentar en término jurídicos su derecho a tener títulos
              de propiedad sobre un territorio que habitan desde tiempos inmemoriales.

              Estas 93 comunidades indígenas que habitan en el corazón de Bosawas se
              han organizado comunal y territorialmente con el propósito de proteger y
              defender los recursos naturales y de obtener la legalidad de su territorio,
              hogar ancestral de sus antepasados.

              En 1993 iniciaron un proceso para fundamentar sus derechos territoriales,
              definiendo la delimitación, demarcación, levantamiento cartográfico y
              elaboración de normas de uso y planes de manejo para cada uno de esos
              territorios.

              Esa dinámica les ha permitido recopilar su tradición oral y realizar estudios
              socioeconómicos dirigidos a impulsar programas de desarrollo
              etnocomunitarios.

              CON SUS GUARDABOSQUES

              Con el propósito de proteger los recursos naturales, las comunidades han
              creado un cuerpo de guardabosques indígenas voluntarios, quienes vigilan
              el cumplimiento de las normas y la integridad de sus territorios,
              constantemente amenazado por las invasiones y el avance destructivo de la
              frontera agrícola.

              Todo este proceso ha logrado el aval y respaldo político de las
              autoridades municipales y regionales, así como el apoyo de organizaciones
              como la Secretaría Técnica de Bosawas (MARENA) TNC, KEPA;
              Centro Humboldt, CEDAPORODE, PFA, GTZ y alistar, entre otros.

              Como conclusión a este proceso, desde 1996, han presentado a la
              Presidencia de la República la documentación que fundamenta la demanda
              de estos grupos indígenas a fin de que las autoridades correspondientes,
              de manera expresa y mediante un instrumento jurídico idóneo, reconozcan
              su legítimo derecho de propiedad sobre los territorios y sus recursos
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