
NICARAGUA
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EL
ANTIGUO PUEBLO DE JINOTEGA
Linguísticamente,
varios investigadores, entre ellos Alfonso Valle, coinciden que el nombre
de JINOTEGA, se deriva de las voces mejicanas de origen Nahua o Chorotega:
"Xilotl" (contracción de Xinocuahuitl) significa jiñocuao,
y "Tecatl", persona, gente, habitante; por lo que Jinotega, significa habitante
de la región de los jiñocuaos. Sin embargo, el linguista
salvadoreño profesor Fidias Jiménez -quien es de los pocos
centroamericanos que habla correctamente el idioma Nahuatl, Nahua o Nahoa
Mejicano-, aunque acepta la traducción antedicha, afirma que Jinotega
significa "Ciudad Eterna o de los Hombres Eternos" porque según
él, los aborígenes Nahuatlacas Mejicanos tenían al
jiñocuao como árbol sagrado, de lo eterno y de la sabiduría.
Sobre el primitivo
asentamiento de Jinotega, que algunos investigadores consideran fue el
valle de Jocomico, no sabemos de ningún documento histórico
que lo corrobore. Conocemos de una carta dirigida al Alcalde Municipal
de Jinotega, fechada el 9 de noviembre de 1959, en la que se afirma que
en el Real Archivo de Indias que existe en Valladolid, se encuentran los
siguientes datos sobre Jinotega: que en el año 1561 llegó
a Jinotega el frayle dominico Pedro José de Jesús de Olid.
Que la posición geográfica que da a Jinotega, es en el actual
valle de Jocomico. Que cinco leguas más al Norte estaba el señorío
de Cufulcán y que la capital de este señorío estaba
asentada en un hermoso valle rodeado de dos ríos y de cerros, que
le recuerdan el valle de Guadarrama, en la cuenca Nor-Oriental. Que más
adelante Fray Francisco Monroy dice: que al saber Cufulcán de la
llegada de los españoles, con ejércitos traídos de
Dantales y de Sasles, salió en son de guerra y batalla. Que los
españoles salieron a su encuentro el 17 de julio y en las primerashoras
del miércoles 19, se entabló en el valle "El Chagüite",
un rudo combate. Que ante el poderío de las piezas de artillería
y los disparos de arcabuz, el salvaje Cufulcán, con grandes pérdidas
tuvo que replegarse al Oriente, atrincherándose en los pinares.
Se agrega en la carta textualmente: "...hay otros sucesos, como el traslado
de Jinotega al lugar que hoy ocupa; la degollación de las doncellas
en 1782; y la llegada del primer Franciscano, el padre Manuel Zubirana
(sepultado en Sto. Domingo)."
Hemos narrado lo
anterior como una curiosidad, sin poder constatar su veracidad histórica.
Si algún investigador pudiere verificar su autenticidad, tendríamos
la certeza del asentamiento original de Jinotega, ya que nombres y distancias
corresponden a la geografía actual de nuestro departamento: y el
Señorío de Cufulcán está ubicado precisamente
donde actualmente se asienta la ciudad de Jinotega.
Adelante encontraremos
otros hitos, que reforzarán la leyenda o transición de que
fue Jocomico el asentamiento original de nuestro pueblo, sobre todo, por
la rivalidad entre el Jinotega ladino y su parcialidad india de Liginagüina,
documentalmente comprobada.
Al describir la región
de Jinotega durante la Colonia, dijimos que tenía únicamente
treinta varones indios, de los que se sacó uno, para integrar el
total de cincuenta que la Audiencia de Guatemala ordenó sacar de
la Provincia de Nueva Segovia, para una entrada de conquista y pacificación
de la Taguzgalpa, al mando de Alonso Cáceres de Guzmán, el
año 1603.
Siglo y medio después,
en 1752, el obispo Morel de Santa Cruz asigna a Jinotega 643 habitantes,
entre indios y ladinos. Para el año 1803, según el Obispo
García Peláez y el Padre Juarros, tenía 900 habitantes;
pero el Boletín de Estadística de la República de
Nicaragua en 1896, establece para Jinotega una población de 4 mil
325 habitantes. Esto demuestra que el incremento poblacional se dió
hasta después de la Independencia.
Según los
historiadores Ayón y Salvatierra, en 1752 el obispo Morel de Santa
Cruz hace la siguiente descripción de Jinotega:
"Este pueblo que
abunda en inconvenientes para establecer en él una residencia tranquila,
tenía por asiento el rincón de una sabana montuosa y triste
y combatida por los vientos fríos de la montaña, que estaba
como a dos cuadras. Servía de iglesia una casa de pajas con tres
divisiones en forma de naves lóbregas, estrechas y bastanteindecentes,
como lo era también la sacristía y el único altar
destinado a la celebración de la Misa y las solemnidades religiosas.
"Hacía como
cuarenta años que al lado izquierdo de la iglesia se había
comenzado a construir otra, cuyas murallas de cal y ladrillo, tenían
a la sazón una vara de alto, extensas y bien delineadas. La falta
de dinero y las frecuentes invasiones de zambos y mosquitos, que en cuatro
incursiones al pueblo se habían llevado a sus moradores, impedían
los trabajos del templo."