SAN RAFAEL DEL NORTE, JINOTEGA, NICARAGUA

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ORIGENES DE SAN RAFAEL DEL NORTE, JINOTEGA



La leyenda del ermitaño es conocida por toda la gente del pueblo, por lo menos en mi generación; y ella fue comunicada
 

Para comenzar vamos a partir de la leyenda del Ermitaño que nos va a servir como mojón para movernos en el tiempo.

Esta leyenda es, propiamente, un mito de origen del pueblo, dada que ella encierra un misterio que hace relación entre lo histórico, lo profano y lo sagrado, desde la perspectiva de la cosmovisión católico-cristiana de los peninsulares españoles que fundaron el pueblo.

Es una historia oral de carácter sacro que fija el origen de San Rafael del Norte, sin sujetarse a un rango temporal exacto, haciendo relación entre un sacerdote, un ermitaño y un simbolismo cristiano, misterioso.
 
 

 Leyenda del Ermitaño
 
Un cura español llamado Lino Sanfeliú, salía de León a catequizar los pueblos del partido de la Nueva Segovia -que entonces incluía a Matagalpa y Jinotega- llegando hasta las minas de oro en San Albino, que trabajaban los españoles. 

El cura salía de León, a pie, con sus pertrechos cargando del hombro, todas sus cosas metidas en un saco de manta india ahulada y un bordón, lo cual era la costumbre de estos caminantes. No usaban caballos ni mulas porque estas eran, en esa época, escasas.

Un día después de andar entre montañas azules segovianos, agotado, el cura Sanfeliú se quedó a dormir en un precioso paraje rodeado de pinares y robledales donde el viento soplaba llevando el exquisito aroma de la flor de pino. 

Este sitio es el lugar donde hoy es la plaza o parque, en el centro del pueblo de San Rafael del Norte. 

Para dormir buscó un lugar apropiado y colgó su hamaca debajo de un árbol frondoso de roble, un árbol milenario, y se cubrió con su ahulado para resguardarse de la pertinaz brisa, y se durmió. 

Por la mañana del día siguiente, al despejarse la bruma, descubrió entre el verdor y la entereza de los pájaros carpinteros, un caminito, el que llamó su atención; y siguió su rumbo, el padre caminante, hasta llegar cerca de la ladera oriental del río Viejo, encontrando al final del camino, una cueva. 

Para mayor sorpresa, encontró en ella a un viejo hombre, barbado, de origen español, quien allí vivía solo y se le identificó, como "El Ermitaño". Después del asombro, los saludos y los abrazos, entablaron una conversación filosófica.

El Ermitaño invitó al cura Lino Sanfeliú a conocer el lugar donde él iba a orar, resultando ser el mismo sitio en donde el cura había dormido la noche anterior, al pié del frondoso e inmenso roble milenario. 

El Ermitaño le solicitó entonces al cura fundar un pueblo en dicho sitio, al que nombrara San Rafael Arcángel, por ser éste el Patrono de los caminantes, y le rogó, levantara allí mismo una iglesia en su devoción. Pero le orientó, con especial razonamiento, que esta debía trazarse en un eje de Norte a Sur, al contrario de la tradición en la Iglesia Católica, según la cual se construyen las iglesias siguiendo un trazo de Este a Oeste, tal como están construidas todas las catedrales e iglesias, en indicación del sepulcro de Jesucristo, situado en Jerusalem que, desde la perspectiva de Europa, está en el Oriente.

El cura accedió, para lo cual, celebró una misa y sembró una cruz, como era la costumbre de los españoles al fundar un pueblo, y levantó poco a poco la iglesita de paja, en la dirección Norte-Sur. Esta fue la primera iglesia y es el origen mismo del nombre del pueblo, San Rafael por ser dedicado al arcángel, y del Norte por la alineación que sugirió el Ermitaño. Es el inicio de su tradición cristiana.

Es por esa razón que la iglesia de San Rafael del Norte tiene esa especial orientación que la distingue del resto de iglesias católicas de Nicaragua. Solo existen dos iglesias con esa característica en Nicaragua, por lo menos, que yo conozca. La otra es la iglesia de Guadalupe, de León, con la diferencia que esta tiene el altar en su lado Sur, y la de San Rafael, en el lado Norte.

También el cura se comprometió con el Ermitaño a llegar al sitio, todos los años en el mes de octubre y celebrar la misa, propiamente, el día 24 que fue el día del encuentro de ellos. Este, a la vez, iba consiguiendo apoyo de los moradores españoles que vivían dispersos en ranchos y estancias y así, poco a poco, lograron construir una casona de paja que comenzó a usarse como iglesia y se fue congregando la población. 

Para las siguientes visitas anuales del cura, la iglesia era visitada además por los indígenas creyentes de las comarcas vecinas y la misa era ya cantada, en latín,. por un coro que había formado el cura.

Cada año esta misa se fue celebrando en forma más solemne hasta convertirse en la gran fiesta religiosa en la zona a la que acudían los vecinos españoles, mestizos e indios desde sus lugares.

Esta es la verdadera historia del Ermitaño que me fue contada por mi padre Pedro Rizo Úbeda y que la misma la contaban los abuelos y abuelas a sus nietos.

(7) Morel de Santa Cruz, Pedro Agustín. Visita Apostólica, topográfica, histórica y estadística de todos los pueblos de Nicaragua y Costa Rica (1751), En, Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano No. 82, Julio, 1967.
(8) La información proviene de la investigación de Mario Rizo a publicarse con el título Comunidad Indígena de Jinotega. Cinco Siglos de Historia al Norte de la Nación. Estudio Etnográfico y Político de las Segovias.oralmente, de padre a hijo, y es la que fidedignamente voy a narrar.
 

La Cueva del Ermitaño existe, no es un cuento e invito a los lectores a que la visiten.

Se encuentra a unos 1,500 metros de distancia en dirección noroeste de la plaza o parque del pueblo; está en uno de los farallones de talpetate del río Viejo, ya cerca del balneario de los Encuentros. Está en un sitio un poco incómodo, pero accesible; tenía antiguamente unas gradas desde la entrada de la cueva hasta la orilla del río, construidas por el mismo Ermitaño; las conocí cuando era niño, y el tiempo y la falta de cuido de ellas las he hecho desaparecer entre el monte y la erosión.

Bella Meseta entre un caudaloso río y una quebrada que desembocó en el mismo río de rica flora y fauna..

Su suelo como un enorme recipiente de agua,que por donde quiera filtraba el agua cristalina que mantenía frondosa toda la naturaleza de este lugar... de un Clima único...de un lugar ideal para el descanso y recreatividad.

Hace aproximadamente 200 años que se establecieron en esta hermosa llanura de Pinos..las primeras familias, se dice fueron de apellido Ubeda y que dicho apelativo se deriva el Nombre de una Montaña llamada Ubéda .. de origen colonial español.

Como Leyenda Histórica de este Pueblo se ha venido trasmitiendo de familia en familia hasta hoy: Esta región era un hermoso llano cubierto de pinos..De norte a oeste le cruzaba un río muy profundo,que a la orilla de éste se encuentra la cueva donde permanecía un hermitaño, este hombre de Dios ..que ocupa entonces este lugar ..que éra como una enorme casa de oración, donde todo le hablaba de su Creador.


 
Sobre la fecha en que se fundó el poblado de San Rafael  del Norte, no se tiene registro oficial. Se sabe sí que ya  existía cuando se creó el vecino pueblo de la Concordia  en 1851, luego que por decreto ejecutivo se ordenó la  división del primero. El decreto del 28 de enero de 1848 ordenaba a los  habitantes de San Rafael del Norte a trasladarse al recientemente creado asiento de La Concordia, pero esta ordenanza dividió a los sanrafaeleños en dos partidos: los  traslacionistas y los antitraslacionistas, estos últimos aferrados al terreno de su antiguo  asiento. Según la historia, los traslacionistas se apoderaron de los archivos y convencieron a  las autoridades locales para establecerse en La Concordia, lo cual creó un verdadero  conflicto con los que prefirieron quedarse en San Rafael del Norte.

Para remediar la situación y resolver el problema, el director interino del Estado, senador don Justo Abaunza, ordenó, por medio de decreto del 22 de abril de 1851, que los pueblos de San Rafael del Norte y La Concordia debían ser independientes  desde el mismo momento en que entrara en vigencia la disposición legal. Independientemente de lo ocurrido, San Rafael del Norte se mantuvo en su mismo  asiento y desde entonces ha generado su propia historia.



La inquietud fue creciendo y el valle de San Rafael Norte se fue poblando hasta que en el año de 1803 autoridades españolas le conceden el grado de Congregación o Pueblo, pues ya contaba con suficiente población. Los libros con la información vital de la población de esos tiempos están guardados en la Iglesia actualmente.

Esto quiere decir que el pueblo tiene un poco más de dos siglos de existencia oficial.

En cuanto a la misa, ésta, con el andar del tiempo, se hizo muy solemne, al grado de que los alcaldes antaño se vieron obligados a declarar el 23 y 24 de octubre, fiesta patronal, que por medio de un decreto municipal, mas tarde, la extendieron a 4 días de fiesta. En mi niñez así era tradición de las fiestas patronales, de cuatro días solemnes de fiesta brava.

Para el año de 1847 la población de San Rafael del Norte estaba formada por más de 300 familias. En esos días se suscito un grave conflicto cuando algunas familias quisieron trasladar el pueblo a otro sitio. Hay que decir que San Rafael del Norte está en un valle situado a 1,200 metros de altura sobre el nivel del mar, para ser la ciudad de mayor altitud de Nicaragua.

E1 pueblo se encuentra en el altiplano rodeado de un sistema con serranías boscosas de pino y de roble y que se interrumpe con montañas de nebliselva destacando las montañas del Cerro Azul, que son ramales del Samaria, cuya mayor cumbre es cerro el Columpio, elevándose hasta los 1,710 metros de altui sobre el nivel del mar.
 
 

Al Oeste y de frente al pueblo, y de la cueva del ermitaño, separado por la cuenca del Río Viejo, se encuentra el cerro del Panal, cuya cima alcanza fácilmente los 1,600 metros de altura y por el Este se encuentra el Cerro de los Muertos, de un poco más altura.

El clima de San Rafael de Norte es, pues, extremadamente frío y lluvioso, y eran frecuentes las granizadas.

Recuerdo, cuando era niño, en tiempos de la guerra de Sandino, que después de las lluvias la plaza del pueblo quedaba anegada de agua y cubierta de granizos del tamaño de un jocote, dándole a la plaza un color blanquecino espectacularmente bello y, nosotros, los muchachos del pueblo, salíamos a jugar recogiendo en guacales los granizos que luego comíamos con gran alegría.

Ese clima debió ser más crudo aún, en 1847, y de gran diversidad ecológica.

En esas montañas que rodean a San Rafael del Norte, se contaba de la presencia de tigres y leones, como le decimos en Nicaragua a los jaguares y los pumas, cuyos rugidos se podían escuchar en el pueblo. Ciertas familias argumentaron la necesidad de buscar un sitio más benigno, fue así que unos vecinos propusieron el traslado al paraje conocido como Sabana Grande, aduciendo que era más extendido y más plano. Pero otros se oponían argumentando que el agua les quedaría lejos, hasta la comarca de San Gabriel, además en tierras de la Comunidad Indígena de Jinotega.

Esta es una de las razones por las que se formaron dos bandos en el pueblo, unos que se querían trasladar y otros que se querían quedar.

Entonces se convocó a un cabildo abierto para escuchar opiniones y tomar decisiones. Pero resultó que las opiniones fueron tan fuertes e insultantes que se creó una división drástica.

El alcalde del pueblo, llamado Pedro Lanzas Rodríguez, era un rico ganadero y productor de trigo, cereal que entonces se producía en forma abundante en San Rafael de Norte; y era ese productor el líder del bando que deseaba trasladar el pueblo. Ante la oposición de la gran mayoría de vecinos se levantó furioso del cabildo -era un cascarrabias- e invitó a sus seguidores a ir a su casa. Ya en su casa, con los que le seguían, les propuso que bajaran las tejas de sus viviendas, que arrancaran los horcones y las tablas y ofreció sus bueyes, carretas y mulas para hacer el traslado a una de sus haciendas denominada "El Chagüite".

Para esos años, no existía el departamento de Jinotega, sino que San Rafael del Norte era un municipio, al igual que lo era Jinotega, y pertenecían ambos a la jurisdicción del Departamento de Septentrión`.

Este tenía su sede en la Villa de Matagalpa, donde radicaba la autoridad superior, el que era conocido con el nombre de Prefecto. En vista de la crisis en el pueblo ocurrida en el cabildo al discutirse el traslado, el alcalde viajó a la villa de Matagalpa a plantear ante el Prefecto la situación desde su propio punto de vista, y solicitó la autorización oficial para formalizar el traslado del pueblo que ya había iniciado y en el ánimo de influir en la mayoría, que se había quedado.

El Prefecto de Matagalpa escuchó la súplica del alcalde y gestionó ante el gobierno nacional, entonces establecido en la ciudad de León, la autorización del traslado. La máxima autoridad del país se llamaba en aquel tiempo Supremo Director de Estado, y le correspondió la emisión, del decreto a don José Guerrero.

Para ser más explícito en este punto, adjunto el decreto en forma completa, que fue emitido por el poder ejecutivo de ese entonces:
(9) El Departamento de Jinotega fue creado por Decreto del 15 de octubre de 1891, durante el gobierno del Dr. Roberto Sacasa.
(10) Septentrión: Norte. También se llama así a la Osa Mayor.


"Decreto Ejecutivo de 28 de enero de 1848 para que el pueblo de San Rafael del Norte se traslade a Sabana Grande o Chagüite Largo"
 

El Director del Estado de Nicaragua. Por cuanto la municipalidad de San Rafael del Norte, en el departamento de Matagalpa, ha solicitado con la debida justificación e informe de aquella Prefectura: que el terreno en que dicho pueblo está situado encierra malezas de consideración, de que ha sido natural se siga la decadencia de sus pobladores, que el Gobierno Supremo debe evitar: atendiendo a que el ordinario Eclesiástico conviene, por las mismas causas, en que el expresado pueblo se traslade a otros punto de la misma demarcación; y que en los lugares de Sabana-grande y Chagüite largo designados para la plantación del pueblo, ambos reúnen cualidades y circunstancias ventajosas a esa porción apreciable de nicaragüenses, ha tenido a bien decretar y

DECRETA:

Arto. lo Al pueblo de San Rafael del Norte, en el departamento septentrional de Matagalpa, le es permitido trasladarse al paraje nombrado Sabana-grande, o al que se titula Chagüite-largo.

Arto. 2o El Prefecto de aquel departamento queda competentemente autorizado para elegir uno de los dos lugares que expresa el artículo anterior, contando para ello con las mejores comodidades de los pobladores, y con la voluntad de los mismos en mayoría.

Arto. 3o El indicado Prefecto es encargado de dar al presente decreto su exacto y debido cumplimiento, valiéndose de las autoridades subalternas, y de las personas particulares que tenga a bien señalar. Dado en León, a 28 de ene de 1848."


 

Pero, lo que había ocultado el alcalde era que una parte may autoritaria de los vecinos no estaban dispuestos a abandonar el sitio original.

Muchas razones había. Una de ellas era que allí se el contraba levantada la iglesia con todo su origen mítico, y también el cementerio, donde descansaban los primeros fundadores.

Otra razón era que se había trazado el pueblo en la forma española acostumbrada de la colonia, en cuadrícula, con plaza pública en el centro, cabildo e iglesia, calles y ronda, y además distribuidas en forma equitativa a cada familia, los respectivos lotes de terreno para casas de habitación, jardín y huerta

Cada una de las casas de San Rafael tenía esa característica de modo que ofrecía una garantía económica para las familias de forma que se autoabastecían de los productos básicos.

También estaban ordenadas las tierras ejidales, para el municipio y, además, dotados todos los vecinos de tierras comunes para agricultura y ganadería, tal como lo había mandado hacer el gobierno después de la Independencia.

De manera que había una distribución más o menos equitativa de las tierras y de acceso a los recursos maderables e hídricos que ofrecía aquel entorno edílico.

Y como antes de todos estos acontecimientos del traslado, todos los vecinos del pueblo habían cooperado para la compra de las imágenes religiosas de la Iglesia, y aportado fajinas y tequio en su construcción, había entonces un poderoso obstáculo para ese traslado iniciado ya por el alcalde y autorizado por el Prefecto y el ordinario Eclesiástico, razón que el decreto gubernamental de 1848, no podía superar.

Los vecinos que se quedaron en San Rafael, por su parte, temían que los vecinos que se fueron al asentamiento de La Concordia, regresaran por las noches a su antiguo pueblo con la intensión de llevarse las imágenes del templo.

A la vez, los que se trasladaron con el alcalde se había llevado los archivos, dejando a la mayoría sin esos libros y sin los sellos y demás asuntos oficiales. Se produjo así una crisis que no tuvo capacidad de sortear el alcalde Lanzas Rodríguez.

El punto es que la cuestión adquirió ribetes dramáticos, dando lugar al nacimiento de un rencor entre ambos poblados.

Con el correr del tiempo poco a poco ese resentimiento se fue terminando, quedando sí un odio entre los dos pueblos, el cual desapareció, hasta mediados de 1950.

Contaban los abuelos que los rafaileños esperaban todas las noches en el puente del río a los "concordianos" y ahí se daban algunos enfrentamientos: piedras, palos, espadas, machetes y hasta armas de fuego salieron a relucir.

Pero volvamos al asunto del decreto de 1848 ya que tampoco se dejaba clara la ubicación de las autoridades, tanto civiles, como religiosas; y ocurrió también que, al efectuarse el trasladó, la gente de San Rafael del Norte, que eran mayoría, con más de trescientas familias, quedó sin autoridades y sin esos símbolos del poder del registro civil y de la propiedad, aunque con la iglesia y con el cementerio.

Detrás de toda esa trama de intereses que se tejían en la cotidianidad perdida en San Rafael del Norte, había otra razón extraordinaria y extra-local que también atrapaba esas pasiones provincianas; era el asunto político del país, de la nación que se comenzaba a construir desde entonces envuelta en conflictos de caudillos y atrapados los gobernados por la pasión política y el no entendimiento.

El país se encontraba viviendo momentos de revolución y de inestabilidad política, tal como hoy.

El poder era disputado por dos bandos políticos, destacando las intenciones de los aristócratas conservadores por cambiar la constitución, a quienes apodaban timbucos (panzones o bien comidos). En otro bando se situaban los seguidores del unionismo centroamericano, apodados calandracas (gorgojos) que habían logrado mantener esas ideas en la Constitución política vigente, que databa del año. de 1838, y era de tendencia liberal.

Esta facción, de fundamentos liberales, estaba controlando el poder ejecutivo; pero enfrentaban en la Asamblea Nacional, el control que de ella ejercían los timbucos, de tendencia conservadora, quienes votaban por cambiar la Constitución.

En esa situación el señor Director de Estado, como se llamaba entonces el Ejecutivo, recién había trasladado la capital de la República de la ciudad de Granada a la ciudad de León, con lo cual se desataron varias asonadas y revueltas. A la vez, ambos partidos políticos se disputaban el apoyo de las municipalidades existentes en el país.

Aquellas disputas del poder, en el Pacífico de Nicaragua, tuvieron eco en las segovias, en el conflicto local de San Rafael del Norte y nos ayudará a entender los sucesos del traslado del pueblo, promovido por el alcalde Pedro Lanzas Rodríguez. Había un dicho en el pueblo que todavía yo logré escuchar, probablemente sea una reminiscencia de aquellas contradicciones, era un dicho cargado de sátira política que decía: "Los delicados... a La Concordia" es decir -lo interpreto yo- que quienes se consideraban aristócratas o timbucos, en el pueblo, habrían sido los que promovieron el traslado, al sitio que se llamaría después, La Concordia.

Pero el traslado y el decreto, tuvo, como ya dije, una oposición sostenida, y después de pasados tres años, la incertidumbre continuaba; lo mismo que en el país en general, se vivía una grave situación política, cada vez más delicada, cuestión que no se resolvió sino con la guerra civil de 1855, que, a la vez, nos condujo a la Guerra Nacional de 1856.
 

Así que la crisis interna existente por el traslado de 1848 dio motivo a que se organizara una delegación de vecinos de San Rafael del Norte para viajar a la Villa de Matagalpa, a replantear el problema ante el Prefecto.

Como resultado de esta gestión, y en el marco del conflicto político nacional que se experimentaba, el gobierno estudió nuevamente el caso y decidió sabiamente, que ambos pueblos fueran autónomos entre sí, es decir, que cada cual tuviera sus propias autoridades y las eligiera según las leyes de la época, tal como se puede leer en el decreto que a continuación transcribo:
 

Decreto Ejecutivo de 22 de abril de 1851 para que los pueblos de San Rafael del Norte y
San Rafael de la Concordia en el Departamento de Matagalpa sean independientes

El Senador Director del Estado de Nicaragua. Teniendo presente la exposición documentada que con fecha 3 del mes corriente y por el órgano de la Prefectura del departamento septentrional de Matagalpa han dirigido al Gobierno varios vecinos del pueblo de San Rafael del Norte manifestando hallarse aquella población desprovista de las autoridades locales, no obstante que por constar con mas de trescientas familias debe estar regida por las que la ley ha señalado: y observando que esta falta tiene su origen en la erección del nuevo pueblo conocido con el nombre de San Rafael de la Concordia en el lugar que llaman Chagüite Largo, abandonando al antiguo en que estaban establecidos: que esta providencia ha producido malos resultados en la práctica por la constante oposición de los antiguos moradores del viejo pueblo de San Rafael que no quieren renunciar su dominio natal, y por el empeño de los nuevos pobladores que pretenden transplantarlos al de Chagüite Largo, de cuya oposición se ha seguido inconvenientes de la mayor gravedad por las frecuentes disensiones, quejas y reclamos a que ha dado lugar esta medida contra los fines que el Gobierno se propuso al emitirla: que es preciso poner término a tan fatales consecuencias, restableciendo la armonía en dichos habitantes y conciliando sus diferencias por medios razonables y equitativos, lo cual solo puede conseguirse, conservando ambas poblaciones sus respectivas localidades, sin violentar a los moradores de la una a fijar su residencia en la otra; y que bajo este supuesto los del mencionado pueblo de San Rafael del Norte no deben carecer por mas tiempo de sus autoridades constitucionales, así como no pueden privarse a los de la Concordia de tener las suyas; movido de tales consideraciones, y en uso de sus facultades ha tenido a bien decretar y

DECRETA

Arto. lo 
Los pueblos de San Rafael del Norte y San Rafael de la Concordia en el departamento de Matagalpa serán independientes el uno del otro, y ambos tendrán autoridades constituidas con arreglo a la ley.

Arto. 2o 
Los vecinos de las expresadas poblaciones son libres para elegir el domicilio que mas les convenga, sin que puedan ser violentados a establecerse precisamente en una o en la otra.

Arto. 3o 
Los útiles pertenecientes a la iglesia de San Rafael del Norte, el Archivo público y los instrumentos destinados a la seguridad y prisión de los delincuentes se restituirán al pueblo referido, debiendo proveerse por sí mismo los vecinos del de la Concordia de cuanto hubiese menester para ocurrir a las necesidades de la nueva población.

Arto. 4o 
El Prefecto del departamento de Matagalpa presidirá por ahora la elección del Alcalde Constitucional; Juez de Agricultura y suplentes respectivos, con arreglo a la ley de 14 de mayo de 1849, cuya elección se practicará en San Rafael del Norte el domingo inmediato siguiente a la publicación del presente decreto en las cabeceras del departamento, debiendo sin demora dar posesión al nombrado.

Arto. 5o 
Los límites jurisdiccionales y los ejidos que deben tener uno y otro pueblo, serán designados por el mismo Prefecto departamental con proporción, en cuanto a los últimos, al mayor o menor vecindario de cada uno; de cuyas operaciones dará cuenta en su oportunidad al Gobierno para su aprobación.

Arto. 6o 
El presente decreto será comunicado al Excelentísimo e Ilustrísimo señor Obispo de esta Diócesis, para que lo tenga a bien con respecto al régimen espiritual de una y otra población.

Arto. 7o 
Queda derogada toda disposición que se oponga a la presente.

Dado en Managua, a 22 de abril de 1851.


 

Es de esta forma que se crea el pueblo de la Concordia que hoy conocemos, pero con el nombre de San Rafael de la Concordia, integrado por las mismas familias de San Rafael del Norte.

Por ejemplo, mi madre, Virginia Rodríguez López y mis tías Evangelista, María, Antonia, y mis tíos Francisco, Clemente y José Rodríguez López, todos ellos eran nacidos en La Concordia pero originarios de San Rafael del Norte.

De ellos, solo los dos últimos vivían en ese pueblo, los demás se casaron con gente de San Rafael del Norte regresando al pueblo originario.

¿Por qué San Rafael de la Concordia?

Entre 1847 y 1853 el país entró en una crisis política muy fuerte que tuvo consecuencias muy graves y que no concluye sino después de la Guerra Nacional.

Hubo un golpe de estado propinado por el General Vitalicio, don Trinidad Muñoz.

Fue un golpe de estado técnico apoyado desde el legislativo y que produjo el traslado de la capital del estado, de la ciudad de Granada, a la ciudad de León.

Luego, otro movimiento político, de este mismo tipo, traslada la capital de León, a la Villa de Managua.

Como vemos en losdos decretos, el primero tiene el dese, en León y el segundo tiene el dese, en Managua.

En ese ínterin político hubo intentos de reinstaurar el Gobierno Centroamericano de parte de los unionistas seguidores de Francisco Morazán; y también una fuerte oposición a ese proyecto, de parte de la aristocracia y de la iglesia.

En honor a una ansiada "concordia nacional", y en momentos en que se discutió la demanda de los vecinos de San Rafael del Norte es que los legisladores ubicados en Managua, designaron el nombre de San Rafael de la Concordia, para el nuevo asentamiento producto del traslado de 1848 y la crisis que generó, es pues, que se nombró así como un mensaje de paz, tanto en lo nacional, como en lo local.

En forma salomónica las autoridades gubernamentales, resolvieron el problema local de esa manera, conservándose la municipalidad de San Rafael del Norte y restituyendo los libros y sellos a este pueblo original, y ordenando a la vez, que se autorizaran nuevos libros y sellos para el nuevo pueblo, es decir, para San Rafael de la Concordia.

Al mismo tiempo el decreto del año 1851 es comunicado al Obispo para que decida respecto al orden espiritual de cada población.

La iglesia resolvió en el sentido de dejar al pueblo de San Rafael de la Concordia como sufragáneo de San Rafael del Norte.

A nivel político ambos pueblos tenían el mismo rango y en la organización electoral del departamento tenían derecho cada uno a un elector.

Esto era por un sistema de elección que no era directa ni universal, sino que era indirecta mediante la cual la población apta para ejercer derechos políticos eran solo los que sabían leer y escribir y que contaban con determinada capacidad económica, era entre ellos se escogía a uno denominado elector, y que resultaba ser alguien de la elite y nunca uno del pueblo.

Ese elector era quien a nombre de todos votaba en las elecciones de aquel tiempo.

Maestro Tirso Rizo Rodríguez

En el siguiente cuadro se destaca esta característica en los pueblos y villas que formaban el distrito electoral del departamento del Setentrión:

Organización del Departamento electoral de Matagalpa.

Año de 1858
 
Población  Categoría  Cantones Electores
Matagalpa Villa Barrio de arriba 10
Barrio de abajo 10
Jinotega Villa Barrio de arriba 8
Barrio de abajo 7
San Rafael Pueblo San Rafael 1
La Concordia Pueblo La Concordia 1
Metapa  Pueblo Metapa 8
Sébaco Pueblo Sébaco 4
Terrabona Pueblo Terrabona 3
Esquipulas Pueblo Esquipulas 2
Muimui Pueblo Muimui 1
San Dionisio Pueblo San Dionisio 1
San Ramón Pueblo San Ramón 1
Total 11 13 60

 

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