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San Rafael del Norte
No se puede hablar
de San Rafael del Norte sin mencionar al padre franciscano de origen italiano,
Odorico D’Andrea, quienes algunos lo consideran el creador del poblado.
Con fervor religioso la Diócesis de Nicaragua conmemorará el 22 de marzo el décimo aniversario del fallecimiento del Padre Odorico G. D'Andrea venerado como un Santo por la feligresía de este municipio de Jinotega.
En cada hogar de esta comunidad se encuentra la imagen del Padre Odorico, quien llegó un 26 de agosto de 1953 a un pequeño poblado semi-habitado cuyo progreso estaba estancado, y con una fe católica adormecida.
Una década después, continúa vivo el recuerdo entre toda la feligresía que desde ya se prepara para conmemorar el décimo aniversario de su muerte: el clero de Nicaragua le rendirá homenaje con una misa solemne el 22 de marzo a las 10 de la mañana, donde participarán todas las congregaciones religiosas del país, feligresía, cursillistas y todo el pueblo de Jinotega.
Durante sus 37 años como cura párroco de la iglesia histórica de San Rafael del Norte, las obras de desarrollo en ese pueblo quedan plasmadas y son resaltadas por la población que dice "esa calle, esa ermita, ese hospital lo construyó el Padre Odorico".
Odorico D'Andrea fue ordenado sacerdote en 1942 en el Convento de Asís, (Italia), llegó a Nicaragua en 1953 para unir al pueblo sanrafaelino y sus comunidades en la fe católica.
Nació el 5
de marzo de 1916 y murió de un infarto cardíaco el 22 de
marzo de 1990 a los 74 años, después de virtualmente construir
el futuro de San Rafel del Norte y sus comunidades. Entre sus obras de
desarrollo comunal figuran iglesias, escuelas, centros de salud, calles,
instalación de agua potable,
electricidad y otras.
Los padres de la Orden Franciscana, Juan José Urroz y Antonino Bacaro, lo recuerdan como un hombre humilde, sencillo, de grandes ideas progresistas. "Tomaba su camioneta, buscaba una enfermera y un médico y desde la mañana salía a curar enfermos, para regresar por la noche, eso sí con gran satisfacción de su obra del día", recordó Urroz.
"Cada ermita construida en esta población fue dirigida por el Padre Odorico, quien además edificó la iglesia que hoy es un monumento histórico para el pueblo de San Rafael", puntualizó el Padre Urroz.
El franciscano también recordó que el Padre Odorico con su perserverancia y tenacidad ablandó el corazón de productores y funcionarios del Gobierno para emprender su gran obra de caridad.
Cuenta el Padre Urroz que en 1956, cuando se reparaba el techo de la iglesia llegó a San Rafael del Norte el presidente de la República, Anastasio Somoza García y expresó "veo que están reparando esta iglesia, quiero dar un granito de arena" y donó para la construcción 500 córdobas de aquellos tiempos.
Empleando el don de la persuasión, el Padre Odorico convencía igualmente a grandes empresarios, productores y políticos del país para que contribuyeran al desarrollo de San Rafael del Norte, indicó.
"Solamente solicitaba maquinarias, material de construcción y él se responsabilizaba del pago de la mano de obra y la alimentación de las personas que trabajarían en las obras de progreso para las comunidades del municipio", dijo el Padre Bacaro, cura párroco de la Iglesia de San Rafael.
RESCATANDO INCREDULOS
Don Tomás Salguera es un anciano de 75 años dedicado al cuido del parque del municipio de San Rafael del Norte, quien además trabajó dos años con el Padre Odorico. El lo recuerda como hombre único en principios religiosos que no establecía diferencias entre el hacendado y el campesino para compartir su mesa.
Otro vivo recuerdo lo tiene don Tomás Herrera Zeledón, quien sirvió 29 años en la Iglesia como sacristán y conductor del Padre Odorico.
"Fui testigo de las grandes obras que emprendió el Padre Odorico, incluyendo la construcción de la iglesia y de El Tepeyac", dijo mientras secaba sus ojos humedecidos al recordar a quien fuera su amigo y guía espiritual.
Fue tan grande su obra que convirtió a incrédulos en fieles creyentes de la fe católica. Uno de ellos fue el Dr. Alejandro Blandón, quien contrajo nupcias con doña Inecilia Zeledón, unión que celebró el padre Odorico de Andrea.
Cuenta Herrera Zeledón
que este prestigioso médico se convirtió en uno de los fieles
colaboradores del Padre Odorico, aportando ayuda económica para
la labor emprendida por ese sacerdote.
Cronología de la vida y las Obras del Padre Odorico D’Andrea en San Rafael del Norte
P. Odorico. su vida...
En 1962 reconstruyó una ermita en San Rafael del Norte y La Concordia en forma de cruz romana.
En 1964 inicia la construcción del Hospital de San Rafael, apoyándolo en esa tarea el Dr. René Schick, quien le donó 200 láminas de zinc.
En 1965 realiza gestiones para instalar agua potable entre San Rafael y Sabana Grande. Ese mismo año se compraron las campanas para las iglesias de San Rafael, La Concordia y San Marcos.
En 1967 construyó la escuela de San Marcos y un dispensario médico. En 1968 continúa la construcción de la carretera Suní San Marcos, logrando también la instalación del agua de ese lugar.
En 1970 inicia la construcción de las iglesias Los Horcones y El Zapote.
En 1971 la ermita de Suní y la instalación de agua potable.
En 1972 se construyó una trocha entre Hungría y El Zapote, también la ermita del Coyolito y la gruta de la Virgen en San Rafael.
1947 construye la casa para los médicos y enfermeros.
En 1975 termina la iglesia de San Marcos
1976: inicia los
trabajos de El Tepeyac, templo que hoy está ubicado a unos 400 metros
al norte de la Iglesia, el que es hasta hoy un refugio espiritual y de
peregrinación, donde descansan los restos mortales del Padre Odorico
D' Andrea.
11 de Noviembre de 2000 | El Nuevo Diario
Inauguran tramo de 22 kilómetros
Carretera pavimentada a San Rafael del Norte
—FRANCISCO MENDOZA—
El ministro de Construcción y Transporte, Ing. Carlos Morice, inauguró
el miércoles primero de noviembre 21.6 kilómetros de
carretera Pavimentada que une al municipio de San Rafael del Norte, con
la cabecera departamental, Jinotega.
En la inauguración, el padre Douglas Araica, párroco de San Rafael, manifestó que por esos caminos transitó Fray Odorico de Andrea, quien trabajó arduamente por el bienestar del pueblo de San Rafael y que hoy estuviera alegre por ver una carretera que acorta la distancia.
El religioso aseguró que tiene más de 28 años de transitar por ese camino, pero que hoy, con esa nueva carretera pavimentada, da alegría caminar, una carretera que no la tienen ni los pueblos de Masaya, ni siquiera la carretera que va de Jinotega a la ciudad capital, señaló.
El religioso agregó que con esa obra de progreso se levanta la plusvalía de los terrenos, y ahora los pequeños y grandes productores pueden sacar su cosecha con facilidad. Da alegría ver a los horticultores que producen los repollos, zanahorias, remolachas y lechugas, que ahora pueden sacar sus cosechas y venderlas a mejor precio.
Por su parte, el diputado del PLC por el municipio de San Rafael del Norte, profesor Alberto Rivera Monzón, agradeció al presidente de la República que fin hizo realidad su promesa del 28 de septiembre de 1996 en el cierre de su campaña electoral para llegar a la presidencia.
Este camino era infernal, antieconómico y grosero, era un camino no propio para seres humanos y mucho menos para los jinoteganos, no era propio para nadie, es por eso que ahora todos amamos esta carretera, y la celebramos, porque nos viene a poner a la altura de los tiempos, a la altura del siglo XXI, aseguró el diputado rojo.
La pavimentación de los 21. 6 kilómetros de carretera tienen
un costo
superior a los 77 millones de córdobas, dinero que fue financiado
por el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, y las Naciones Unidas.
Tiene dos carriles de 3,35 metros de ancho con hombros a ambos lados de
un metro de ancho, y su superficie de rodamiento total es de 6.70 metros,
lo que permite dar mayor seguridad a las conductores y peatones.
El padre Odorico
murió el 22 de marzo de 1990 y está sepultado en la capilla
principal de este centro de retiro. Actualmente es muy venerado por los
lugareños y por habitantes de la ciudad de Jinotega.
22 de marzo: en la madrugada sufre otro grave
ataque al corazón y, recuperado un poco, instado por el
médico y los amigos acepta ser trasladado
a Matagalpa, acompañado por el don Alfonso Valdez, don René
Alonso Blandón y otros. Después de bendecir a los presentes,
lanza un beso a la iglesia , diciendo "Adiós" a todos. En Matagalpa,
después de la visita con el cardiólogo Martínez, es
hospedado en el Convento de San José donde asistido amorosamente
por sus hermanos a las doce meridianas muere de síncope cardíaco
(bloqueo completo de la aurícula izquierda).
23 de marzo: Traslado triunfal de los restos de Matagalpa a Jinotega
y de aquí a San Rafael del Norte, donde los fieles le tributan un
ininterrupido homenaje hasta la mañana del lunes 26.
26 de marzo: solemne funeral y entierro en el
Tepeyac, con la participación de diez mil personas.
2002: OCTUBRE: El Obispo de Asís, Monseñor Sergio Goretti,
publica el decreto de apertura de la causa de canonización.
En sus 36 años de ministerio sacerdotal en San Rafael, el Padre
Odorico ha dejado un testimonio de vida santa y totalmente entregada a
su querido pueblo; la lista de obras realizadas por él es interminable,
entre ellas señalamos :
1954: restauración de la casa cural; del atrio de la Iglesia
y construcción del Monumento a la Virgen que está en la salida
a Yalí 1955: crea la ladrillera; 1956: instala el agua potable;
1957: inicia la construcción del actual templo parroquial; 1958:
construye calles nuevas; 1959: luz eléctrica y kinder, 1962: Iglesia
de la Concordia; 1964: Centro de Salud; 1968: carretera Suní - San
Marcos; 1976: inicia la construcción del Tepeyac; 1976 - 1980: capilla
del Cementerio; Santa Eduviges; el Vía Crucis; las colonias Guadalupe,
Padre Pío y Padre Gabriel.
El ejemplo de vida, celo apostólico y las muchas to obras sociales,
quedan entre nosotros como testigos rivivos y desafiantes de su fe grande
y operosa.
Padre Odorico fue incansable promotor de la paz y la reconciliación:
la Eucaristía que el Padre celebró en el 03 de mayo de 1989
en la comunidad de la Naranja en donde se encontraban presentes alzados
y
miembros del Ejército Popular Sandinista fue un tumiembros profético
y precursor en el proceso de paz
de nuestra Patria.
Oración para la devoción privada
Dios Padre de todos los hombres, que nos diste en tu siervo Odorico
D' Andrea un ejemplo vivo de humildad, sencillez y caridad para con todos,
CONCÉDENOS que nosotros sepamos seguir, como él, las
huellas de Cristo tu hijo Jesús, fieles a la Iglesia y sirviendo
a nuestros hermanos más necesitados. Dígnate glorificar a
tu siervo Odorico D' Andrea y concédeme por su interseción
el favor que te pido... Así sea.
Se ruega a quiénes obtengan algún favor por intercesión
del Siervo de Dios Padre Odorico D' Andrea, que lo comuniquen a la Vicepostulación
de la Causa, a las siguientes direcciones:
Casa Cural
San Rafael del Norte, Jinotega Nicaragua
E-mail: psrnorteu@ibw.com.ni Teléfono: 011-505-652-2341
O al:
Convento San Francisco El Grande Antigua Guatemala Zacatepéquez
Guatemala E-mail: shnopedroant@hotmail.com Teléfono: 011(502)
8320338
| Presbíteros
que han guiado la parroquia sanrafaelina
1834 Silvestre Lanzas 1835 a 1838 Florencio Romero 1839 a 1844 José M. Pafmana 1845 a 1856 Agustín Mejía 1857 a 1871 Pantaleón Mayorga 1872 a 1875 Lino Celso Valle 1876 a 1878 Juan Somarriba 1878 a 1879 Tomás Velázquez 1880 a 1885 Timoteo Aguilar 1886 a 1890 Francisco Reyes 1891 a 1895 Antonio Pastora 1896 a 1904 José Talavera 1905 a 1914 Félix González 1914 a 1915 José Morales 1916 a 1920 Juan Zelaya 1921 a 1922 Fernando Corrales 1923 a 1935 Alejandro Mejía 1936 a 1948 José Mamerto 1949 a 1953 Maximiliano Jarquín 1954 a 1990 Odorico D'Andrea 1991 Francisco Javier Munguía |
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DE MARZO DEL 2002 / La Prensa
Un día como hoy se fue “El Padre”
Alberto Rivera Monzón
“El padre”, así le decíamos sus feligreses. El Padre Odorico D’Andrea, nacido en Montorio, Al Vómano, Téramo, Italia, el cinco de marzo de 1916, vino a San Rafael del Norte, mi pueblo natal, el veinte de febrero de 1954, el mero día de mi cumpleaños número nueve. Él iba a cumplir treinta y ocho.
A los pocos días los chavalos de entonces nos peleábamos por las pequeñas sotanas para servirle de monaguillos y ayudarle en su incipiente español.
Comités de ciudadanos con voluntad de servicio comunal, se organizaron para brindarle apoyo. Desde muy viejos tiempos se hablaba de que un día vendría un sacerdote que transformaría la realidad de este pueblo montañés.
Sin pérdida de tiempo el nuevo cura inició su admirable labor
pastoral,
transformando
espíritus y materias, construyendo con su palabra y con su ejemplo
la imagen que hoy tenemos de él: la de un santo de la Iglesia Católica
forjado en tiempos modernos, con mayores obstáculos para alcanzar
la santidad.
36 años de continuo trabajo sin horario, también transformaron al robusto y rosado joven sacerdote europeo en un venerable anciano Padre de todos.
Nunca guardó cama por enfermedades, y cuando se le trasladó a Matagalpa en busca de atención médica aquel jueves veintidós de marzo de 1990, su corazón dejó de palpitar. Eran las doce y cinco minutos del mediodía cuando Dios lo llamó. Sus hermanos frailes franciscanos lo acompañaron en sus agonizantes últimos minutos en la Iglesia San José. El viejo reloj de ese templo, mudo desde tiempos atrás por descompuesto, rompió su silencio e hizo sonar su campana, despidiendo al Santo que había expirado.
Acompañado por miles de devotos, regresó a su pueblo de San Rafael a las cuatro de la tarde del viernes veintitrés.
De pie sobre el muro del cementerio, a la entrada de la ciudad, le brindé el último discurso de bienvenida. Los otros se los expresé en sus retornos de su amada Italia, también en apoteósicos recibimientos. La diferencia, ahora, era la profunda tristeza que me inundaba. Por momentos pensé que no podría.
Estaba recibiendo y despidiendo al autor de la más grande y noble obra, al incansable líder de la lucha por la paz, al más sublime promotor del amor y del respeto a la vida y a los derechos de todos, en especial, de los más humildes. Me estaba refiriendo al ser más querido por todo aquel mar de campesinos, estudiantes, productores, transportistas, niños, mujeres, hombres, políticos, pobladores en general.
Sustentaba mis palabras también con el testimonio de su obra material: escuelas, dispensarios médicos, carreteras, puentes, nuevas calles, un hospital, puestos de salud, preescolar, bellos y majestuosos templos, ermitas... me refería al “paño de lágrimas” del pueblo. Al unánimemente respetado por “moros y cristianos”, por “compas” y por “contras”, por jóvenes y por viejos, por ricos y pobres, por débiles y por fuertes... por “Raimundo y todo mundo”, por todos.
Las calles de San Rafael lucían como ríos crecidos de gente. Allá en la colina quedó como un eterno vigilante, como una estrella de luz propia y permanente, como guía sempiterno, como faro de su pueblo. Si nos perdemos, será por nuestra propia culpa, él nos muestra el camino.
Por eso, miles y miles para esta fecha visitan “El Tepeyac”. ¡Alabado
sea Dios, Padre Odorico!
El autor es periodista.
EL INFALTABLE SANTO ODORICO DE ANDREA
– ¿Conoció usted al padre Odorico de Andrea?
– Perfectamente. En lo personal era un señor muy respetuoso. Muy
cariñoso. Yo lo conocí desde el día en que vino. Era
morenito, recio. Vivió muchos años aquí y aquí
murió.
– ¿Dicen que realizó aquí muchas obras de progreso?
– Bueno, usted puede palpar. Vaya y pregunte quién hizo las obras
una por una. Quién hizo el Centro de Salud, quién hizo
el Instituto, él era sacerdote, él era médico, él
era el consejero de toditito el pueblo y padre de todos los pobres. Aquí
vino bien joven pero no le puedo dar fechas. Era más de Dios que
de la tierra.
– ¿De que murió el padre Odorico?
– Podemos decir que de un infarto, empezó mal un día como
hoy, pasó mal la noche pero él decía que se
sentía bien, a mí no me va a pasar nada, decía. Los
hijos del pueblo intentaron llevarlo en brazos donde el doctor, pero el
no quería hasta que aceptó a eso de las cinco de la mañana,
a esa hora ya habían venido otros sacerdotes compañeros
de él que se lo llevaron a Matagalpa, al Convento de San José,
ahí falleció como a las nueve de la mañana del
mismo día.
– ¿Que sintió San Rafael cuando supo la muerte del padre
Odorico?
– ¡Ay! Eso no se lo puedo decir porque no quiero recordarlo ahorita
que estoy un poquito nerviosita y recordar eso no tiene nombre, dicen las
leyendas que uno lee en los viejos libros, que sólo cuando
murió el Señor se sintió lo que sentimos en San
Rafael con la muerte del padre Odorico. Créamelo que así
fue y el pueblo lo demostró cuando se supo la muerte del Padre.
Hay crónicas sobre lo solemne de los funerales, eso no puede
narrarse. Cómo fue la concurrencia, cómo fue el dolor de
la gente, cómo fueron los lagos de lágrimas que derramó
y derrama todavía nuestro pueblo.
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