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        San Rafael del Norte
 
HISTORIA SOBRE MIGRACIONES ALEMANAS A LA REGION DE SAN RAFAEL DEL NORTE, JINOTEGA

Una idea de la importancia de los alemanes en el comercio de café en Nicaragua nos dan los siguientes cifras: En el período del 1-11-1934 al 31-7-1935 se enviaron desde Corinto: 260.000 sacos de café, de los cuales 51,796 sacos iban a Alemania, la cual ocupaba como importadora (138) Boletín de Estadísticas de la República de Nicaragua, 1935, p. 97; Censo General de 1920. el tercer lugar, después de Francia y USA.

El exportador e alemán de más importancia fue Hugo Dankers con 8.282  sacos, luego J. R. E. Tefel. & Co. con 6,367 sacos, seguido de Pablo Máller & Co. con 2.305 sacos y Carlos Heuberger N con 1.554 sacos. Con más de 900 sacos figuran además Juan Básche y Eugen Lang & Co. Más pequeñas cantidades enviaban Friedrich Veit, Francisco Siercke, Hedwig Fraca uenberger, Georg Fiedler, Luis Boedecker y Wilhelm Hüper de (39).

El primer alemán que se fincó en Jinotega, parece ser Albert Peter, propietario de la Casa "Alberto Peter & Co.", en Managua, una filial de la casa Bahlke, el cual en 1899 fundó aquí un negocio y una finca de café, que llamó "Las Camelias". Por medio de compras adicionales la hacienda se desarrolló a una empresa de gran importancia que se llamaba "Jigüina" Este nombre se debía a un pequeño río, que pasaba por el centro de la propiedad. Supuestamento se invirtieron allí 1/2 millones de marcos.

Se construyó una gran casa de habitación a la que se le anexó el beneficio de café. Las máquinas para trabajar el café eran las más modernas en el país y funcionaban con fuerza hidráulica producida en una planta propia. En la hacienda se construyeron caminos, que en parte estaban cubiertas por tucas de madera para que las mulas, que transportaban la cosecha no se hundieran en el lodo.

Unos kilómetros hacia adentro, a la orilla del Río Prinzapolka, se fundó otro beneficio. En el Río Jigüina se construyó un dique, para accionar la pequeña planta eléctrica. En la misma Jinotega se tenía una Casa de Comercio y habitaciones para los empleados. El jefe de la empresa era Max Scheker y J*. después de 1903 hasta 1927 Franz Puschendorf padre, quien había llegado de Cobán, Guatemala, poco antes de la muerte de Albert Peter. Tenía una esposa alemana y cuatro hijos: Walter, quien primeramente trabajó para la Ferretería Bunge y antes de la Segunda Guerra Mundial, manejaba junto con su padre una imprenta en Managua, la cual fue confiscada en la Guerra. Después de la Guerra abrió una agencia de representaciones, pero después se fue con su familia a California.

Erich, quien hasta 1926 trabajó para la "Sucesión de Julio C. Bahlke" y después de la Segunda Guerra Mundial se fincó en Costa Rica. Se casó con Katharina Zimmer, quien antes había sido maestra en la escuela alemana en Managua; Franz, quien nació en Jinotega y ahora vive en Managua; Heinz, también nacido en Nicaragua, pero esta viviendo ahora como dentista en Hamburgo-Altona.

Otros empleados en la hacienda "Jigüina" fueron a través del tiempo: G. Siedersieben, Luis Frenzel, los hermanos Hugo y Richard Meyer, Hans Suhr, Macario Kirsten, Peter Gottlieb, Hugo Reese, Heinrich Gühlke, Helmut Kiesler, Luis Emil v. Berswordt-Walrabe, Karl Gosebruch y otros.

Muchos de los mencionados se establecieron más tarde con su propio negocio. En la hacienda "Jigüina" hubo por algún tiempo 60 empleados, de ellos una gran parte alemanes. Los administradores y empleados alemanes habían introducido una vieja costumbre alemana, la fiesta de la cosecha. Se tocaba música, se bailaba y todos los trabajadores recibían un regalo en prendas de vestir, dulces y dinero.

Primero los trabajadores nativos tocaban la música con sus instrumentos y bailaban, después se cantaban canciones alemanes. La hacienda tenía siempre una buena cantidad de trabajadores fijos, que se sentían fielmente relacionados con la empresa. Solamente en café producía la hacienda 7.500 quintales y al mismo tiempo muchos otros productos.

En 1926 se menciona la hacienda —La Jigüina" como propiedad de la Casa Bahlke y Cía. Ltda. en el Directorio Oficial de Nicaragua. Entre las viejas familias alemanas en Jinotega aparecen ante todo los Gülke. Heinrich Konrad Gülke vino de niño con sus padres de Hannover a Choluteca, Honduras. Aprox. en 1899 llegó la familia a Jinotega, donde Heinrich Konrad trabajó primero como empleado de Bruno Mierisch en las haciendas de café "La Sajonia" y "Las Lajas", después como administrador de la hacienda "Las Camelias" y más tarde se estableció como comerciante independiente en Managua. Por cierto tiempo se asoció con Hans Rudolf Wettstein en la Casa "Wettstein & Gülke". Al mismo tiempo manejaba la hacienda "Palmira". Uno de los empleados de la Casa Gülke en Jinotega fue Walter Jessen, que primeramente había llegado como empleado del negocio de José Benito Ramírez en Managua. Más tarde regresó a Hamburgo, donde fue director de un banco. Heinrich Konrad Gülke se casó con Nelly Adam, hija de Pablo Adam, dueño del aserrío "Santa María" y copropietario de la Casa "Adam & Solórzano" (1917). En 1914 Gülke solicitó la naturalización en Alemania, argumentando que al perder su nacionalidad había sido menor de edad. De su matrimonio nacieron las hijas Nelly (nac. 1923) y Dora (nac. 1924) así como tam-bién un hijo, quien últimamente fue copropietario del Restaurante "Gambrinus" en- Managua. (33)

Paul Adam, originario de Westfalia, llegó en 1867 a Nicaragua siendo viudo. Su primera esposa fue Berta Berger y su segunda Berta Stein. Por un tiempo sirvió aparentemente como artillero bajo el General Zelaya. Su hijo Pablo, nacido en Nicaragua igualmente fue casado por dos veces, primero con Adela Ramírez Alaniz y luego con Maura Gadea Zeledón, hija del adinerado señor Don Pedro Gadea de Jinotega. La tumba del matrimonio Pablo y Maura Adam se encuentra todavía en el Cementerio de Jinotega.

De las dos hijas del joven Paul Adam se casó Berta en primer matrimonio con Luis Emel von Berswordt-Walrabe en Jinotega y en segundo matrimonio con Hugo Reese. La segunda hija se casó con Heinrich Gülke. Otro hijo del viejo Paul Adam fue Roberto. Sobre él opina Juan Carrillo S., en Reminiscencias y Tintes de 5 de nuestras Ciudades, Hombres Antiguos, Panoramas de Jinotega: "Este joven es una pluma de mérito". (34) Pablo Adam era dueño de la hacienda "La Prusia", cerca de Jinotega, la cual fue fundada por Julio Benk. (35) Un hijo de él es Henry Adam, quien ahora tiene un laboratorio químico en Managua. En 1926, Maura de Adam todavía poseía la finca de café "Santa Maura", cerca de Jinotega.

Hugo Reese era dueño de un importante negocio en Jinotega y también de las fincas "La Mascota" y "Dolores". Era originario de Westfalia. (33) Heinrich Konr. Gülke nació el 8-3-1880 en Uchte distrito de Stolzenau/Prusia Oriental. Sus padres fueron Christian G. y Anna von Felde, que emigraron en 1894. Su hija Nelly se casó con el Dr. Juan María Castro Silva, quien actualmente es dueño de la "Editorial Alemana", que antes fue "Tipografo Alemana" de Karl Heuherger en Managua. (Viejas Actas de la Embajada Alemana/.
134) Revista conservadora Nr. 131/Agosto 1971, p. 69.

135) En el Cementerio de Jinotega se encuentran todavía las tumbas de Armando Adam M. (1898-1956) y Beatriz de Adam M.

 sus socios de negocio fueron en 1907 Pablo MiIler, Alfred Mayr y Luis Boedecker. Esa Casa de importaciones y exportaciones, que por algún tiempo se llamó "Móller & 3rger Reese" existió hasta la Segunda Guerra Mundial.

En 1926 se menciona en el Directorio Oficial la finca de café "La Sajonia", cerca de Jinotega como propiedad de Reese. La hermana de Hugo Reese, Margarete Reese, se casó con Hugo Dankers  que más tarde fue Cónsul de Alemania en Managua.

En jadea segundas nupcias se casó con Berta Wilhelmine Adam,  viuda de Reese. Esta había sido casada anteriormente con Lega. Ludwig Emil y Berswordt-Walrabe, quien primeramente había sido empleado donde Münkel y Móller y luego fue propietario de las fincas "Buena Vista" y "Anita". Berta Adam por su parte era hija de Paul Adam y nació en León el 6-6 1892. (36)


La casa de comercio de Pablo Móller era en parte sucesora de Mayr & Bósche y Hugo Reese; su fuerte era el comercio de café, en lo que Paul Henry (Pablo) Móller había trabajado por 45 largos años. Paul Henry Móller, que había llegado a Matagalpa como empleado de la casa Mayr & Bósche, y de cuya sucursal en Jinotega se encargó más tarde, nació en Hamburgo en 1881 y falleció en Jinotega en 1950 (su tumba está en el Cementerio). Su viuda Isolde con apellido de soltera Hoppen, de la que se había divorciado, pero más tarde se casó de nuevo por segunda vez con ella, vivía en Managua hasta 1970. Su negocio fue una víctima de las disposiciones del Gobierno nicaragüense en la Segunda Guerra Mundial. Empleado de esta Casa desde 1932 hasta 1942 fue Kurt Meyer. (36)

En el Cementerio de Jinotega se encuentran los tumbas de Hugo Reese (1884-1952); Margarete Dankers, apellido de soltera Reese (1891-19293). Ludwig Emil v. Berswordt-Walrabe nacido en Rheda 1879, quien llegó a Nicaragua en 1904. Se casó con Berta Adam en Jinotega el 12-8-1909. Gotha Genealog Tordenbrisch, Briefadel, 1930.sido administrador de la hacienda "Santa Fé", y cuyo her. mano Henry Meyer era oficial de un barco de la línea de vapores "HAPAG" de Hamburgo.

Todavía hoy se acuerdan en Jinotega de Enrique Müller, dueño de la finca "El Relámpago", y a uno u otro de los alemanes que se fueron a otras partes del país, pero que siempre eran considerados Matagalpinos o Jinoteganos, como Wilhelm Ruhl, quien era dueño de la hacienda de café "El Porvenir", y que luego se cambió a Granada. La familia Ruhl aún es bien conocida en Nicaragua.

También Wilhelm Gosebruch, anteriormente empleado de Julio C. Bahlke en Jinotega, se mudó de lugar. Se instaló como negociante independiente en León y más tarde fue nombrado Vicecónsul allá.

Con verdadero espíritu pionero Ludwig Frenzel no se dirigió a Managua, ni a Granada o León, sino aún más al norte de Jinotega a la pequeña ciudad de Yalí, para hacer allí una hacienda de café. Albert E. Ludwig Frenzel había venido a Nicaragua en 1904 como administrador de la hacienda de la Casa Eisenstuck & Bahlke. El era originario de Halle Saale y desde 1898 hasta 1900 fue funcionario de caja y finanzas en la oficina central de los tranvías de Dresden. Antes de finalizar su contrato Frenzel se hizo independiente después de casarse con María Centeno y se fincó en Yalí, donde fue uno de los primeros cultivadores de café (finca "La Morena" y "San Antonio"). También abrió un negocio de ventas. Dejó cinco hijos: Luis, diputado y dueño de una finca de café en Yalí, Pablo, dueño de una finca cerca de Jinotega; Federico, que vive en Estelí como comerciante, Teresa, casada con el Dr. Pastora, y Huida, casada con Don Miguel Castro, cultivador de café y comerciante en Jinotega. (37)
(3,) Cordial información del Sr. Luis Frenzel, en Yalí, donde el autor varias veces fue recibido como huésped con gran cordialidad.

Como informan los viejos documentos de la Embajada Alemana, uno de sus empleados, Alfred Daene, fue secuestrado en 1921 por las bandas de Sandino.

Nombres como el de Fritz Kleinschmidt, quien trabajó como mecánico en Jinotega y aparentemente se trasladó a México, aparece aún en el recuerdo de los jinoteganos, otros se han olvidado. Uno, que está enseñando con orgullo los viejos documentos de su padre es el mecánico Fernando DaIlatore. En alemán corriente informa sobre su padre Guiseppe Antonio, este llegó a Jinotega en 1907, después de haber prestado su servicio militar en el regimiento 'Kaiserjager como soldado fiel y honroso" como consta en certificado y después de haber cruzado toda América. Era originario de Tirol del Sur, donde nació en Brescino en 1865. Don José Víctor Ruiz quien se acuerda en especial del tiempo en que muchos (diligentes y trabajadores) alemanes contribuyeron al bienestar y al progreso de la pequeña ciudad de Jinotega; el Sr. Ruiz trabajó toda su vida en casas de negocio alemanas.

Con la segunda Guerra Mundial la colonia alemana en Jinotega, la cual tenía en 1920 sólo 16 y en 1935 nuevamente 19 ciudadanos alemanes (38), sin tomar en cuenta los muchos hijos de alemanes nacidos en el país, dejó de existir.

Los negocios alemanes fueron cerrados, sus dueños deportados, las fortunas decomisadas. Ahora solamente unos pocos alemanes de edad viven todavía en Jinotega.

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