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La Catedral, una riqueza artística enorme, las imágenes tan
bellas,
Catedral de León nombrado " Edificio del Milenio"
Basílica de la Asunción, un tesoro milenario MARICELY LINARTE
Silvia Morales Munguía, organizadora de los recorridos turísticos dentro de la Catedral, manifestó que diariamente arriban buses de diferentes lugares del país para disfrutar de los elementos coloniales de la joya arquitectónica y de sus datos históricos. "Los recorridos se realizan previo a una reservación de los días, en el archivo histórico diocesano donde se reciben las solicitudes por teléfono o personalmente sólo por la mañana", explicó Morales.agregó que los recorridos tienen como objetivo colaborar con la cultura y la educación a través de la reseña histórica que imparte el guía a los visitantes. Los recorridos turísticos se realizan durante toda la semana excepto los domingos que no se atienden visitas debido al horario de las misas, según afirmó doña Silvia Morales.
( además por $20.00 dólares ayudas y obtienes una entrada a las cúpulas y baja a las sus famosas catacumba. Para esto tienes que escribir para "Tour Reservas" Ciudad de León, Archivo Diócesano de León). DETALLES DE LOS TESOROS veneración de los fieles cada jueves. Tiene medidas de 32 pulgadas de alto por 42 de diámetro de resplandor y 54 de base. Su estilo es barroco con elementos decorativos en su pie como corderos, rebaños, querubines y los símbolos de los cuatro evangelistas. Se cree que fue obsequiada a la Catedral por el Rey Carlos IV, fundida en plata con varias piedras preciosas: topacios y amatistas incrustadas en oro. En la nave central se localiza el púlpito que data del siglo 18, su estilo barroco representa un decorado con múltiples caras en las que ostenta un emblema episcopal en cada una de ellas formando un copón eucarístico. El frontal de plata parte del altar mayor de la primera Catedral de León, es otro de los tesoros que sobresale en el tabernáculo del Sagrado Corazón de Jesús. Consiste en tres
medallones donde sobresalen con el estilo repujado, María en su
Asunción en el centro y San Pedro y San Pablo en los laterales.
![]() ![]() ![]() Dentro de los tesoros arquitectónicos se encuentra el Claustro y el patio del príncipe construidos de teja arábica y pilares de madera del siglo 18. Continuando con el
recorrido arquitectónico el lado derecho se localiza el antiguo
baptisterio, donde aún se conserva la pila bautismal original con
un valor histórico y sentimental porque en ella se bautizó
según registros de archivo diocesano, Darío, Salomón
de la Selva, De Larreynaga, entre otros hombres notables de León,
dijo Morales.
El último escalón del recorrido es la Capilla del Sagrario, construida a finales del siglo pasado por Simeón Pereira. Por poseer un riquísimo decorado igual que otros sitios de la Basílica Catedral, también es admirada por el sinnúmero de visitantes que acuden al edificio del milenio.
La aplicación de este concepto, de nombrar a un edificio del territorio nacional como del milenio, aparte del reconocimiento de los valores propios de la arquitectura nacional de mayor repercusión mundial, es reconocer que tenemos más de quinientos años de vida cultural y que los vestigios de la cultura nicaragüense, transcienden la época de la colonia. No han de olvidarse, dentro de esos valores trascendentes, ese indicio e importante inicio de nuestro ser nacional, llamado huellas de Acahualinca y que marca una primigenia y trascendente señal del ser continental. Reconocer, dar una
mirada a mil años de nuestra historia cultural, es hablar fuera
del concepto colonialista de reconocernos como un territorio del "Nuevo
Mundo", cuando a pesar de la guerra y destrucciones, que han desaparecido
parte de nuestra cultura material antigua, somos, competimos al igual que
el resto de América por nuestra estatuaria, cerámica
antigua y otros vestigios con el resto de América, ante la obra
antigua del resto de continentes.
Obras urbanas y arquitectónicas que son indiscutible orgullo de toda la humanidad. En lo histórico; a 475 años de fundación de la ciudad, el edificio Catedral, Sede de la Primera Diócesis en Nicaragua, es la edificación antigua más reconocida, de una de las dos primeras ciudades fundadas de Nicaragua. Su actual construcción, historia en sí, es guardador del registro, de lo primordial e importante de su patrimonio visual y escrito, objeto y herencia descollante de lo mejor de principales hechos, desde sus inicios hasta nuestros días de 250 años, de nuestra civilización occidental. TESOROS DE CATEDRAL Entre los tesoros de la Basílica Catedral que destaca Julio Valle Castillo, se encuentran los vasos sacros, el juego de vinajeras con figuras alusivas a los misterios de la pasión, incensarios y un alar portátil que data desde 1771. Dentro de la Catedral también existen objetos de platería como los atriles, las patenas, la cuchara de consagración, cálices, copones, y la cruz alta o procesional. Valle Castillo anexa
en los tesoros la mueblería como el coro de Cordobés, el
trono episcopal, el púlpito y el retablo flamenco, además
de la cerámica española y la imaginería.
Dentro de la Sacristía se encuentran el retablo flamenco, relieve de madera que representa la última cena. Contiguo a la Sacristía se encuentra la Sala Capitular donde se guarda la mejor pinacoteca episcopal de Centro América. Silvia Morales describe que son cuarenta retratos en óleo de los cincuenta obispos que ha tenido la Diócesis de León, iniciando con el Fray Diego Alvarez Osorio, primer Obispo de Nicaragua en 1530. La imaginería de madera también forma parte de los tesoros de la Catedral. Sus rasgos son barrocos, desde la estructura tallada en madera hasta sus monumentos como resplandores y coronas, cabellos de pelo natural, ojos de vidrio y pestañas, así como los gonces para adoptar diversas posiciones y vestimenta. ![]() De marfil de la catedral
de León
Hay una pieza única diferente y extraña, de la imagen más importante de los festejos de la religiosidad nicaragüense, que pertenece al acervo de nuestra cultura: «La Inmaculada Concepción de María». Una pieza relacionada, a lo más popular de las creencias populares y a vínculos históricos y económicos de nuestro país. Esta, es «María Inmaculada» una talla de marfil de 42 cms. que pertenece al tesoro del obispado de la Catedral de León.
«María Inmaculada» de marfil pertenece a los marfiles cristianos del Lejano Oriente, pero es a la vez, nicaragüense. El nicaragüense en sí, es una mezcla de indígena, español, africaribeño, con mayor o menor intensificación. A la par de las lenguas y culturas hay que ver el pensamiento de un pueblo. Mayormente, sus piezas culturales y obras de arte. En este sentido, «María Inmaculada» de marfil, de la Catedral de León, es una pieza universal, de referencia nacional. Esta imagen de María Inmaculada, está relacionada con el tráfico de galeones, que en escuadras, hacían comercio y recogían tributos, por las costas del Pacífico, en América de la Epoca Colonial. Específicamente el tráfico marítimo que hubo entre Manila y Acapulco, durante 250 años. ![]() La imagen vino probablemente de las Islas Filipinas, que en esa época era colonia de España. Es claro que los galeones tocaban las costas de México desde Filipinas, y luego en su planeada trayectoria marítima, iban acercándose a diversos puertos de las costas americanas, realizando su intercambio. Entre los puertos inevitables de la trayectoria, estaba el puerto nicaragüense de El Realejo, en su época un importante astillero y número uno de Centroamérica. «María Inmaculada» de marfil, ahora en la Catedral de León, una pieza chino-cristiana del siglo XVIII, llegó probablemente a través de este puerto del Pacífico, envueltas en olorosas especies, sedas y brocados, entre otros marfiles chinos. Las piezas o marfiles chinos de temas diversos, llegaban desde la Costa China a las Filipinas de manos de marineros. Habiendo comprobado dentro de las milenarias tradiciones chinas, en la época colonial, la existencia de magníficas esculturas, por encargo de personas del imperio de ultramar español, el del los domonios donde no se ocultaba el sol, comenzó una nueva tendencia artística chino-hispana, la de las tallas de marfil con imágenes de cristos, vírgenes y santos, por encargo, las que eran realizadas principalmente, desde 1580 hasta finales del siglo XVIII en la Provincia de Cantón, Fosukeing, Zhou, Kuanchou y Zouzhou.
La sociedad del Virreinato de Nueva España (Hoy México), se encargaron directamente a estas regiones a través de Filipinas, tallas de marfil con santos de su devoción: vírgenes, cristos, sagradas familias y otros, que a la vez de tallada, eran bellamente policromadas. La «María Inmaculada» de marfil de la Catedral de León tiene este origen y ella, en sí misma, fue en su momento totalmente policromada, ya que todavía se conservan en las piezas, restos de la pintura, que la cubría originalmente. En sus características generales, mismas características de las tallas de esta tendencia, podemos observar, además de la policromía, cabellos, ropajes y miembros homogéneos e integrados en una sola pieza, así como inspiración de diversos estilos de origen europeos: góticos, renacentistas, hasta barrocos. pero también toques de ascendencia china: párpados abultados, ojos oblicuos, labios delgados, nariz levemente respingada y ropaje oriental, entre otros. En México hubo en su momento gran profusión de estas piezas por su vínculo directo con las Islas Filipinas. En Nicaragua de estas piezas de marfil, existen muy pocas, unas tres o cuatro en manos particulares. La pieza «María Inmaculada» tallada en marfil de tesoro del Obispado, es además de única, parte por sus vínculos e historia, de NUESTRA CULTURA nicaragüense. Es el templo Madre de la catolicidad nicaragüense, grupo religioso mayoritario entre las creencias en nuestro territorio a lo largo de nuestra historia occidental y contemporánea. La importancia de la Basílica Catedral se refleja en la monumentalidad y magnificencia artística que hablan de la gloria y los valores de triunfos aunados, culturales y estéticos de la mayoría de un pueblo y su iglesia. ![]() ![]() Orgullo de nuestro ser centroamericano constituyendo con ello, joya reconocida de la Arquitectura Iberoamericana, Catedral recoge en su obra arquitectónica y ya no digamos lo ornamental una fuerte correspondencia con las creencias católicas marianas, y en su fachada antiguas referencias a la arquitectura del siglo XVI. Hoy es una importante lección arquitectónica a nuestra actual arquitectura. Dentro de la arquitectura de la época hace importantes citas de la arquitectura manierista de Andrea Palladio y Sebastián Serlio del siglo XVI . Composición de cúpulas con linternas, en la techumbre de Catedral, enseña lo mejor del barroco de Nicaragua, uno de los diversos estilos que contiene el EDIFICIO DEL MILENIO de Nicaragua. Las formas de construcción como bóvedas de cañón o cúpulas de media naranja con linterna, son entre otros piezas, de ascendencia milenaria. ![]()
DIVISIONES DE CATEDRAL La Basílica
Catedral según la concepción cósmica, se encuentra
dividida en tres plantas que son: el inframundo (planta inferior), el mundo
(planta media) y el cielo (planta alta).
Museo de Alfonso Cortés,
Museo-Archivos de Rubén Darío Colegio y capilla de La Asunción En la planta media se visualizan las cinco naves de la Catedral con sus respectivos altares laterales y el altar mayor. En sus paredes se expone la Vía Sacra, los antiguos confesionarios y el coro de Cordobés. Catedral se encuentra en este sitio, resguardado por cien perillas o pináculos y 34 cúpulas cupolines de 6 metros de diámetro, como efecto superior externo de las bóvedas que constituyen el mayor conjunto y uno de los mejores espectáculos de la arquitectura barroca de Centro América. Desde esta planta los visitantes no sólo aprecian las cúpulas, los picos, los barandales y linternillas de la Catedral, sino también, las iglesias, tejados y casas coloniales del centro histórico, y más allá del límite del casco urbano los catorce volcanes de la Cordillera de los Maribios. Las decoraciones internas y externas ejecutadas por el escultor granadino, Jorge Bernabé, son otros atributos del templo apreciados por los turistas. Entre estas decoraciones se encuentran la Inmaculada del frontis, los atlantes de las torres, los doce apóstoles de las columnas, los cinco altares, los medallones y relieves del sagrario, los leones del atrio y las tumbas de Rubén Darío y Simeón Pereira y Castellón, quien obligó al escultor a realizar los trabajos anteriores desde 1904 finalizándolos Bernabé 20 años más tarde Y no sólo la Catedral de León sino todas las iglesias de América, digamos, por poner una fecha, desde 1500, con la única -si no estoy equivocado- excepción de la Catedral de Santo Domingo, que es gótica, hasta finales del siglo XVIII. Es el tema del barroco propiamente americano, diferente tanto del romano como del austriaco, por sólo mencionar los mejores, del que Julio ha hecho un interesantísimo estudio concentrado aquí en Nicaragua. En mi opinión -y que me corrijan los expertos- barroco en la Península hay relativamente poco aunque valioso: las catedrales de Murcia, Jaén Y Granada, me imagino por la misma dominación árabe, que no permitía construir iglesias cristiana en ese tiempo góticas. Fernando III el Santo conquista Sevilla en 1284, y sólo desde esa fecha comenzaría su construcción. También las torres de la Catedral de Zaragoza -por la misma razón-; el «transparente» de la Catedral de Toledo; el maravilloso frostipicio de las Conchas de salamanca, etc. El más bello edificio renacentista es el palacio de Santa Cruz en Valladolid superior al de Carlos V en Granada. Y el Escorial, en soberbia desnudez petrea en medio del adusto éremo castellano en asombrosos contraste con el esplendor versallesco del palacio que un siglo después mandara construir cerca de París el rey sol. El barroco es eminentemente romano, enmarcado exactamente en un siglo y casi limitado a dos grandes nombres: Bernini y Borromini. Y en Turín, Guarini, cuyas obras y tratado «Architettura Civile» (1737) van a tener mucha influencia más allá de los Alpes», sobre todo, como digo, en Austria y Alemania del Sur, Bavaria. Pero es el americano el que nos interesa en este caso.
Dice, por ejemplo, Julio del barroco: «El término barroco
designó al arte producido en Europa en General y en
España y sus colonias en los siglos XVII y XVIII; arte desquiciado,
de crisis, hiperbólico, germinante y devorador, que
mezcla con todas las impurezas posibles, el arte renacentista
con los artes moros e indígenas, generando el churrigueresco,
el riberesco, el plateresco y subsistiendo en el rococó. Posteriormente,
se ha ampliado para calificar la compleja composición de la
sociedad mestiza que definió éticamente a América.
Al mismo tiempo empezaron a llamar barroca a la época y la
cultura del entonces Nuevo Mundo». Difícil hallar una mejor
definición tan precisa y a la vez amplia de ese fenómeno
que llamamos barroco.
Y más adelante añade: «Fatalidad, fantasmagoría y fasto, tres vocablos que dicen su barroco. Y en lo que a estilo arquitectónico se refiere, barrocas eran sus casas cuyos portales y zaguanes de líneas mixtas se coronaba de hornacias con imágenes de santos, emblemas e inscripciones. Aún hoy, barrocos son los aleros y las ventanas con bolillos torneados o de hierro forjado y la mayoría de sus templos: la catedral, la fachada de piedra labrada de la Recolección que constituye quizá el mayor monumento pasionario de la región; los retablos dorados de San Francisco que integran pintura e imaginería; el sol popular y recocó bajo el techo de barro de San Juan Bautista de Sutiaba y sus pináculos indígenas; y la Merced con sus símbolos nercedarios, el arco conopial de su puerta lateral y su imagen conquistadora».
Aquí vemos realmente surgir y nacer todo un verdadero lenguaje descriptivo y autorizado del fenómeno cultural americano que llamamos barroco en quizás el lugar más humilde del continente. Zona del barroco en América yo diría aventurando una opinión las siguientes: la mexicana-guatemalteca, que incluiría lo que en USA llaman aun en las iglesias pobres de pueblo perdidos en la Sierra Maestra, Mission, de Fray Junípero Sierra. Es indudablemente el más rico y variado. De paso y curiosamente Julio Valle asevera con gran perspicacia que la catedral, aunque «Arquetípica de la arquitectura antigüeña, o sea, la que procede de la Antigua Guatemala, asiento de la Capitanía General...» «su planta es rectangular, de un tipo generalizado en aquellos siglos y semejante a la de las catedrales de Lima y Cuzco». Otra vez Nicaragua en el centro de América entre el Sur y el Norte? La otra gran región es la de Quito, limitándome a casi sólo la ciudad incluyendo tal vez Ambato, no sé, habría que ver, donde están, los dos mejores barrocos americanos de América, el exterior en la iglesia de San Francisco y el interior la Compañía (sic) de los jesuitas, rivalizando en esplendor con las mismas de Roma, y en cierto sentido superándolos en su misma exhuberancia y riqueza de las que habla Julio Valle del barroco americano, que procediendo de España y Europa, no tiene nada que ver con él, de manera que casi podemos decir sin temor a equivocarnos, como lo sugiere el mismo Julio, que nuestra independencia arranca en nuestra arquitectura. Nos liberamos de España, Europa y de la misma Roma a través de la arquitectura, la escultura y la pintura. De hecho, así
fue hecha la Catedral. Julio lo dice explícitamente: «Este
mismo espíritu autónomo y comunitario en sus decisiones se
advertirá casi siglo y medio después, al promediar el XVIII
en la voluntad de demandar y construirse al cabo de cinco catedrales,
una catedral digna de León, como correspondía».
Julio Valle cita
Se ha señalado a la iglesia de II Gesú en Roma como la cuna o el troquel arquitectónico que produjo el barroco jesuita cuyo diseño se debió a dos discípulos de Micheangelo: Vignola y Giacomon della Porta (la fachada de este último). Se ve claramente la influencia de Micheangel y, en concreto, como lo señalan los especialistas, la inspiración en San Pedro: las pilastras pareadas y el arquitrabe fracturado. La influencia de esta iglesia, dice un autor, W.J. Jason, en su History of Art, no se puede exagerar. No todos, sin embargo, la consideran barroca. Más bien, renacentista-manierista. Yo la visité muchas veces cuando por fuera, cuando estuve en Roma con mi hermano Filadelfo, entonces embajador ante la Santa Sede, e ingeniero estudioso de la arquitectura, y creo que así es. El barroco, propiamente barroco, convulso, pertenece al siglo XVII, como hemos dicho. Con él mismo visité dos iglesias cada una representativa de su mismo autor en la misma calle enfrente del Palacio del Quirinal, sede del estado italiano. San Andrés, que es casi una capilla, pero muy bella, exquisita, una joya como un cristal de bacará en piedra, de los jesuitas. En ella precisamente vivió y murió el santo novicio polaco Estanislao de Kostka, de Bernini. Sobre la misma acera, San Carlo alle Quattro Fontane, de Berromini, de un estilo «desquiciante», como dice tan bien Julio, delirante, diría yo, lleno de movimiento, tensión y asimetría dentro, desde luego, de una gran armonía. En la Piazza Navona, una de las más bellas de Roma, que posee las más bellas plazas del mundo como París, los más bellos puentes, dos iglesias también de Borromini: Sancta Agnese y casi enfrente S.Ivo, que no tuve ocasión de visitar. En Turín construyó palazzos e iglesias muy bellas Guarini como el Palazo Carignano. Este estilo traspasó, como ya dije, los Alpes a finales del siglo XVII, y tuvo su glorioso apogeo en las obras de Johann Fisher von Erlach en la iglesia de San Carlos Borromeo en Viena, muy similar a S. Agnese. ![]() Curiosamente las torres de esta iglesia son muy parecidas a las de León, aunque las torres de S. Carlos están mucho más distanciadas, aparte, además, de la airosa cúpula semejante a S. Agnese. También en Austria Jakob Prandtauer (Monasterio de Melk), realmente imponente, y en Bavaria, Alemania, Zimmermman, «Die Weiss». Y en Würzburg, la Kaisersaal, en el Palacio Episcopal, de Balthasar Neumann. El asunto no es trivial ni tiene que ver meramente con una erudita descripción de un estilo arquitectónico predominante en esa época. Hay que verla más bien como la expresión de una ideología (religiosa), una actitud vital ante una realidad político-social. La posición católica contra-reformista fue asumida inequívocamente en el concilio de Trento (1545-63), influenciado en gran parte, lo que es innegable, por los Jesuitas y el Rey de España, en contraposición decidida y combativa a la actitud de los países nórdicos cuyos príncipes formaron la Liga de Schmalkalda. Se llegó a un acuerdo en la Paz de Augsburgo en 1655, que estalló en mil pedazos en la famosa guerra de los 30 años, sin duda alguna la más importante hasta este siglo, pues rompió el frágil y precario equilibrio logrado en Augsburgo, y en la que intervinieron los países y personajes más importantes de la época: Francia, España, Suecia, y desde luego, el sacro imperio, porque no podemos hablar todavía de Alemania en el sentido moderno, pero que fue la principal víctima de la contienda, pues quedó devastada. Richelieu, Gustavo Adolfo de Suecia, Wallenstein, Olivares (desde España), etc, hasta que se firmó la paz en 1648 en Westfalia, aunque yo me atrevería a afirmar que no fue hasta en 1815 en Viena que se firmó la verdadera paz, de manera que se pudiera decir, siendo algo osados, que la revolución francesa y las guerras napoleónicas no son más que un episodio de esa guerra que comenzara en Praga en 1618. ![]() Desde luego que en la construcción de la Catedral de León no hay ese espíritu contestatario contra la autoridad, Son los obispos los que impulsan su construcción. Pero sí hay una voluntad de emancipación teo-lógico-cultural-política, o si se quiere una afirmación de lo propiamente americano. Ya no indio ni español ni criollo ni mulato ni pardo por sí solos sino todos juntos y revueltos tratando de afirmar su identidad en la piedra apoyados en su fe y orgullosos de ello.
El arquitecto fue Diego José de Porres Esquivel, nieto de Joseph
de Porres, arquitecto y diseñador de la catedral de
Guatemala. De casta les venía, pues, el arte. Julio aventura
la opinión de que formaron una escuela arquitectónica
mesoamericana, es decir, no sólo de Guatemala, sino del sur de México,
Chiapas, y hasta abajo en el área, llegando en Nicaragua posiblemente
hasta Masaya, pues el estilo de la parroquia de Nuestra Señora
de Asunción corresponde a la Escuela de lo Porres, especialmente
si atendemos en la fachada del uso de la pilastra abalaustrada serliana.
Pruebas sobre esto no ofrece Julio, pero es un tesis interesante, tratándose
de la iglesia más bonita, en mi opinión, de Nicaragua. Julio
menciona a Serli como influencia en Porres.
En cuanto a los obispos que construyeron la Catedral, Julio menciona a siete (cuando no nueve) (sic), citando una décima de don Gregorio Suárez, que sólo menciona a cinco. «Marín fundó los cimientos de esta catedral suntuosa y de Vílchez, generosa la piedad le dio elementos. Tristán con sus instrumentos -hábil arquitecto español- trabajó al rigor del sol. Sus torres y frontispicio alza García propicio y la consagró Piñol. Sobre esto Julio consigna algo muy importante: «Muchos antes de la llegada a Nicaragua de Monseñor Juan Isidro Marín Bullón y Figueroa, el Cabildo Eclesiástico, los fieles y las autoridades, habían mandado a hacer los planos al arquitecto Diego Porres». O sea que la comunidad «Cabildo, fieles y autoridades» son los que primero se aprestan a la obra. El obispo Marín no fue remiso y del inmediato puso manos a la obra, en 1547. Sólo echa los cimientos porque muere en Guatemala adonde había ido a buscar recursos. Continúa la obra el vicario, capitular Domingo Cabeza de Urizar desde 1748 hasta 1751, pero durante los obispados del viajero y cronistas Agustín Morel de Santa Cruz y José Antonio de Rivera (1751-1756)- los dos que faltaban a los nueve, supongo, únicamente quedan testimonios de que estaba en obras o que las mismas permanecían estancadas. ![]() ![]()
Los otros obispos fueron Esteban Lorenzo de Tristán, de Jaen, España.
El historiador Eduardo Pérez Valle hace una acotación
interesante sobre este obispo constructor que pensó añadir
una cúpula y cimborrio, pero en aras de la economía no se
hizo. Malhada la economía que nos arrebató una cúpula.
Juan Félix Villegas, de Cobreces, España; construyó
dos tramos e inauguró dos salas. El último obispo constructor
del siglo XVII fue otro nicaragüense, José Antonio de
la Huerta y Caso. Levantó el Sagrario y escribió una
brevísima historia en la que documentó sus trabajos y los
anteriores. En ese sentido nos dejó un legado muy útil.
El cuarto según Juárez y el sexto según Julio es Nicolás García y Jérez, dominico, natural de Murcia, España, quien tuvo gran importancia política porque detentó además del eclesiástico, el poder civil desde 1811 hasta 1814. En 1812 gestionó en Cádiz la fundación de la universidad de León... concluyó a expensas suyas la fachada y las torres de la catedral. En 1821 firmó, junto con el gobernador Miguel González Saravia la separatista «Acta de los Nublados». En 1824 tuvo que emigrar a Guatemala (por ello). Murió en Guatemala en 1825. El último (quinto y séptimo respectivamente según las listas de Juárez y Valle Castillo) fue el obispo guatemalteco José Bernardo Piñol y Aycinena, que la consagró el 20 de noviembre de 1860. Lo que nos lleva a la cuestión más importante de todas. Por qué una catedral y de ese porte en León. «Catedral para un Virreinato», escribe Julio, «y no para una Capitanía General y menos para una provincia pobre y en permanente crisis como era aquella Nicaragua. Mucho edificio para una aldea... «Pero no faltan sus razones de peso, como trataré de exponer enseguida, y de los que estaba muy consciente los habitantes de León que promovían su construcción. La clave de todo este asunto que en último término explica el porqué de la construcción de la Catedral la da Julio -entre líneas-cuando señala: «Cabe afirmar que esta Catedral de León es la catedral de la Iglesia de Nicaragua, o sea, la sede de la diócesis y cátedra de sus obispos, de lo que constituyó la primigenia Diócesis de Nicaragua y de Costa Rica desde el siglo XVI hasta 1850...» En esto radica precisamente su importancia. León es si no la primera una de las primeras diócesis de Tierra Firme, y rival por tanto de la misma Guatemala, que siempre ha pertenecido a la esfera mexicana junto con Chiapa. Este asunto no ha sido investigado a fondo como merece, pero bien valdría la pena hacerlo en subsecuentes trabajos de investigación que este banco y los otros pudieran hacerlo en beneficio de la cultura nacional. Don Pedro Joaquín Chamorro Zelaya en su obra Límites de Nicaragua (1938)- pequeña, pero valiosísima- sobre su formación histórico geográfica durante la Conquista y el período colonial 1502-1821, señala que «El Obispado de Nicaragua fue erigido en 1531; pero por real Cédula de 9 de mayo de 1545 el monarca extendió el Obispado de Nicaragua a la Provincia de Cartago de Diego Gutiérrez, que llegaba hasta el Río Grande o Aguán, jurisdicción eclesiástica que fue confirmada por Real Cédula de 6 de junio de 1565. Estos límites del Obispado de Nicaragua jamás se modificaron durante el período colonial. El mapa muestra la Gobernación de Comayagua, cuya jurisdicción terminaba en Trujillo (Diez Navarro, párrafo 52; Fontecha, párrafo 94), y la Alcaldía Mayor de Tegucigalpa que estaba muy lejos de llegar a la mar del Norte. Como se desconocía los confines del Obispado de Comayagua (párrafo 61), sus límites son los mismos de la provincia de Comayagua y de la Alcaldía Mayor de Tegucigalpa que después se agregó a la primera, pues donde llegaba la extensión territorial del Obispado, hasta allí llegaba la del Intendente y viceversa». O sea, en otras palabras, que el Obispado de Nicaragua con sede en León prácticamente cubría parte del actual territorio de Panamá, toda Costa Rica y Nicaragua, y buena parte de Honduras. Eso explica su importancia. Sin olvidar tampoco, aparte de los malos recuerdos y la maldición a la que se refiere la coplilla citada por Julio sobre el asesinato a manos de los hermanos Contreras del Obispo Valdivieso: Dios en su justicia así nos ha visto por haber matao al Señor Obispo que Pedrarias fue el primer conquistador que traía cédula real a Tierra Firme y que abandonó su sede en Panamá para venir a radicar a León y oponerse a las pretensiones de los orgullosos conquistadores del norte, Cortez y Alvarado. Otra vez son contenido los conquistadores del Norte, esta vez españoles y no indios en Nicaragua. Y en el siglo XIX también fueron detenidos otros conquistadores del Norte en San Jacinto, Masaya, Granada y Rivas. Sea lo que fuera, los habitantes de León tenían plena conciencia de la importancia de su ciudad y querían una catedral a la medida de sus deseos y aspiraciones totalmente legítimas. De ahí que, como dice tan acertadamente Valle Castillo, «la Catedral se vuelve símbolo de nuestra nacionalidad; edificio doblemente sagrado, por la religión y la nación». De tal manera que casi podemos decir que somos lo que somos, leoneses primero, granadinos después, matagalpinos y segovianos, chontaleños y rivenses, costeños inclusive, nicaragüenses todos por y en la Catedral de León, porque en ella nos emancipamos religiosa, teológica, artística, social, cultural y políticamente afirmando nuestra indiscutida e indiscutible y vocación barroco-americana que dejamos esculpida para las edades futuras en las piedras, la cal y cemento que levantaron los Obispos, fieles, autoridades e «indios de los pueblos del Corregimiento Sutiaba: Telica, Quezalguaque, Posoltega...» ![]() * Nota- Sobre Serlio
(Sebastiano) dice el eximio Nikolaus Pevsner en su insuperable
«An Outline of European Architecture» que fue discípulo
de Peruzzi (Siena) 1481-1536 y escribió un tratado sobre
arquitectura que tuvo gran influencia al otro lado de los Alpes.
Fundó en 1540 en Francia junto con Fiorentino y Primaticcio
la escuela de Fontainebleau, centro del manierismo en toda Europa. Tuvo
gran influencia en Palladio cuyo tratado y obras dejaran impronta
indeleble en la subsiguiente arquitectura sobre todo
en Inglaterra y USA. Eso hace aún más interesante la aseveración
de Julio Valle sobre el caso de la Parroquia de la Asunción
de Masaya
12 DE AGOSTO DEL 2002 / La Prensa Entre ellos, los óleos de la Catedral de León y algunos documentos originales que datan del siglo XIX
ÓLEOS DE LA CATEDRAL DE LEON Unas de las obras más importantes a restaurarse, son los óleos del Vía Crusis de la Catedral de León. A las españolas Inmaculada Chuliá y María Greta García se les asignó esta gran tarea. “Decidimos comenzar por un óleo que se llama: “La octava cena del Vía Crusis, Cristo consolando a las mujeres”. Ésta es la obra más dañada de toda la Catedral, por lo que la utilizaremos como modelo para hacer una evaluación de las condiciones del resto de las obras de ese lugar”. Las pinturas de la Vía Sacra de la Catedral, son 14 óleos que datan de inicios del siglo pasado. Éstas miden cuatro y medio metros de alto por cuatro metros de ancho. Alfredo Pichardo Godoy, representante de la Fundación Ortiz Gurdián de León, dijo que el costo de la restauración va depender del tipo de deterioro que presente la obra, y puede oscilar hasta los diez mil dólares cada una de ellas, según el presupuesto realizado. Manifestó que desde hace doce años se ha venido restaurando la infraestructura de la Basílica Catedral, uno de los monumentos histórico más antiguo, lo que hacía falta era restaurar las pinturas Para Inmaculada Chuliá y María Greta García es la primera experiencia en viajar a otro país para restaurar un patrimonio cultural. Sin embargo, le han tomado tanto sabor a su trabajo que cada unión de costuras y limpieza, lo hacen “como si se tratara de algo perteneciente a España”. Lucía Hurtado, directora de la biblioteca “Roberto Incer Barquero” del Banco Central de Nicaragua (BCN), hizo énfasis en estos óleos diciendo que además de ser un patrimonio histórico de suma importancia, son un centro de atracción turística de gran arrastre. “A los extranjeros les fascina visitar este lugar para conocerlos”. La implementación del convenio incluye la reparación de varias piezas de cerámica y arqueología de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua y de cinco a ocho piezas del BCN. El convenio como tal tiene una duración inicial de un año y contempla la capacitación a profesionales nicaragüenses en las disciplinas involucradas, de parte de los especialistas valencianos. La delegación española representante del Consorcio de Museos de Valencia, está integrada por nueve restauradores. Uno de ellos es el doctor Manuel Marzal, Jefe de Servicios de Conservación y Restauración. “Considero indispensable señalar que todo desastre se puede prevenir, más cuando se trata de patrimonios históricos imposibles de reponer”. Para alertar a la población, este miércoles impartió uno de las dos conferencias al respecto. La segunda estuvo a cargo del doctor José Vergara, Restaurador Jefe de la Biblioteca Valenciana. Se discutieron temas relacionados con la política de conservación de Valencia, ley de patrimonio cultural, criterios y metodología de restauración y conservación preventiva en archivos y bibliotecas. 22/5/99
El Nuevo Diario
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| 31 DE AGOSTO DE 2002 La Prensa Literaria
León y su orgullo catedralicio Jorge Eduardo Arellano El orgullo catedralicio es el primer fenómeno que preside la conciencia leonesa. De manera plena, se hace presente en la Catedral el mayor templo de Centroamérica o, dicho con mayor propiedad por el español Ernesto La Orden Miracle, “el monumento más grande construido bajo el sol del trópico en América”. Para indagar hasta dónde impacta su realidad, yo haría una encuesta preguntando: ¿Qué les pasaría a los leoneses en el hipotético caso que unos extraterrestres lograran desaparecerla, dejando en su lugar la terrible vaciedad de un hoyo enorme? Sus consecuencias serían, supongo, más que traumáticas y no sólo para ellos. Porque el orgullo de poseer ese magnífico edificio, que se admira desde los cuatro puntos cardinales, trasciende la ciudad y lo asumimos y proclamamos casi todos los demás nicaragüenses. Así en sus reflexiones sobre la historia de Nicaragua (1962), José Coronel Urtecho anotó: “no tenemos derecho a creernos superiores a los que hicieron la ciudad de León y su Catedral”. Esta frase, aunque inscrita en la exégesis colonialista de su autor —granadino para más señas— resulta categórica por cuanto reconoce el valor arquitectónico de León y de su templo por antonomasia.
Si la ciudad alcanzó su más alto desarrollo cuatro o cinco
décadas antes de 1824 —año de su primera destrucción
en el siglo XIX—, la Catedral fue bendecida por el Obispo Esteban
Lorenzo de Tristán, quien había techado sus naves,
en 1780. Precisamente otro autor granadino, Pablo Antonio Cuadra, la califica
de hermosa y solemne, resaltándola también como máxima
herencia colonial al llamarla “piedra imperecedera de la gran diadema
de catedrales hispanoamericanas que coronan la gloria católica
de esos siglos”.
La bula “Equun Reputamos” El ya referido “Tino” López Guerra elogia a León, “perfumada por los pebeteros / de su imponente y antigua Catedral”, por citar dos versos de su corrido. El León de 390 años, cumplidos en el 2000, que tuvo de antecedente remoto la primera concentración urbana fundada por los conquistadores españoles de Nicaragua, junto al poblado indígena de Imabite —muy cerca de la costa noroccidental del lago de Managua—, cuyas primeras viviendas se levantaron con horcones de madera, paredes de caña y techos de paja. Todo un humilde campamento que no se diferenciaba mucho de los ranchos indígenas y que el 4 de marzo de 1531 desde Roma, celebrando Congregación de Cardenales, el Papa Clemente VII ennobleció con el título de Ciudad, “para que se llamase en adelante Ciudad de León; y en ella se erigió e instituyó, para siempre, una Catedral bajo la invocación de la gloriosa madre de Dios”, transcribimos la bula confirmatoria “Equun Reputanos” del 3 de noviembre de 1534, emitida por Paulo III.
Con esta partida de nacimiento de su naturaleza catedralicia, León
como
Las seis catedrales
Lo es más el carácter diocesano de nuestra León: 476
años al 2000, más
A estas dos catedrales de León Viejo, siguieron cuatro en el nuevo
Primeros varones ilustres del cabildo eclesiástico
Un siglo antes, el maestro Gil González Dávila —homónimo
del
A mediados del siglo XVII, la diócesis de León constaba de
veinte curatos
El doctor Juan de la Santa Rosa Ramírez
A lo largo del XVIII se dieron no pocos dignatarios eclesiásticos
que
La diócesis de 1824
En 1751 la principal vivienda de la ciudad era la del Obispo, como lo
Pero no olvidemos que la diócesis de León comprendía
las provincias de
El entierro del Vicario de la Quadra
A la muerte de García Jerez en 1825, un criollo de Granada pero
formado
“A la hora de la cita nos encaminamos a la casa del difunto. Era un edificio
“A poco se hizo campo para dar paso a los hombres que, precedidos y
“Allí le cantaron de nuevo y, al terminar, la carroza, rodeada por
todos los
He ahí toda una genuina manifestación del carácter
diocesano de la
(Fragmento) |
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