Disfrute y conozca León Viejo

Leon Viejo, Primera Capital de Nicaragüa

Historia de León Viejo
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"No existe ningún otro vestigio colonial que conserve tan nítidamente el trazado urbano de una ciudad",

TOUR LEON VIEJO, NICARAGUA
Colecciones manfut             En Cada lugar...algo especial...



 
 
 
 

Tour Leon Viejo: 

UBICACION
primer Alcalde de León Capitán Sebastián de Belalcázar
 
 

El Conquistador de Nicaragua / El Primer Gobernador colonial / Primeros arzobispos de la Colonia /  Ruinas de León Viejo / Museo de Imabite / Visite Monumento a la resistencia indígena  / Patrimonio de la Humanidad.

Ruinas: Ermita de San Sebastián / Iglesia de Santiago / San Andrés  / Veracruz / Casa de la Pólvora 
León Ecotour
Hervideros de San Jacinto  / Laguna-cratér  de Asososca a 19 kilómetros al este de León /
Manglares de León / Reserva natural de la Isla Juan Venado 
 

Ruta de los volcanes 
Volcan el Momotombo / Volcan  el Cerro Negro / Volcan  Santa Clara / Volcan Telica

Playas del Pacifico Poneloya  / Las Peñitas / El Transito / Puerto Sandino
 

El trabajo que a continuación presento a tu amable consideración no pretende, en manera alguna, constituir un estudio exhaustivo y completo del amplio y variado tema abordado, siendo el principal objetivo que lo guía, el deseo de difundir en forma amena y comprensible para todos, la convulsa existencia de nuestro primer siglo de vida nacional.

Y digo de vida nacional por cuanto el origen de nuestra nacionalidad, con sus taras y defectos, excelsitudes y grandezas habrá que buscarlo en dicho siglo, que fué el que determinó fatalmente nuestro subsiguiente acontecer social, politico y cultural, proyectándose de tal manera, que a pesar de la enérgica voluntad de nuestros grandes hombres y de la acción conjunta de amplios sectores progresistas de nuestra población, sus profundas inclinaciones aún no han podido ser corregidas.

Quizá por ello el nicaragüense ha creído frustrado su destino y tiene conciencia de haber sido secularmente privado del hecho y derecho que como pueblo tiene de recorrer todas las amplias y saludables vías que atraviesan los campos de la civilización y la cultura.

Es mi propósito difundir parte de nuestra historia brindando al nicaragüense en general la oportunidad de examinar en forma rápida y somera lo verificado en nuestra tierra durante aquel siglo de gestación cuya influencia hemos juzgado trascendental para su época y para las edades que precedieron a la que nos toca vivir. 

Así el lector podrá conocer en breve tiempo algunos de los múltiples hechos que probablemente originaron gran parte de tantos y tan variados males que ha sufrido nuestro pueblo en el decurso de su agitada vida colonial e independiente.

Deseo que el conocimiento y relación de tales acontecimientos, con los males, defectos y padecimientos presentes, sirva para encauzar los espíritus hacia la búsqueda de soluciones civilizadas y dignas que ayuden a disminuirlos, pues si bien es cierto, que ningún pueblo está exento de ellos y que son en su mayor parte característicos de toda sociedad culturalmente sub-desarrollada, en nuestro medio pareciera que con el correr del tiempo no han hecho más que aumentarse y perfeccionarse como si Pandora hubiera volcado su caja secular en tierra generosa proliferando con asombrosa fertilidad todas sus desgracias.

Dejo con gusto, que otros más entendidos que yo, que soy lego en la materia, ahuyenten de manera total los densos vapores que cubrieron tan aciagos días, ubicando cada hecho, persona o cosa en su verdadera circunstancia, lugar o tiempo con la precisión dogmática y científica propios de la erudición y del más amplio conocimiento del asunto.

Reconozco como un atrevimiento de mi parte el haber emprendido este trabajo cuyas disciplinas no son de mi especialidad y espero ser disculpado por ello dado el vehemente deseo que contiene de hacer partícipe a nuestros connacionales en el conocimiento de aquellos hechos cuyas consecuencias aún tienen vida a pesar de no existir ya sus protagonistas, pues no podemos ignorar que nuestras actuales creencias se elevan sobre los dogmas que aquellas huestes fantasmales entronizaron; que aún organizamos nuestra sociedad según las diferencias que ellos trazaron; que construimos nuestros estamentos de poder sobre los mismos personalismos que nos enseñaron; que contemplamos la transgresión de la ley con la misma incuria que nos transmitieron y que, asentamos nuestras libertades fundamentales en parecidas intrigas que heredamos.

Quiero explicar también que esta obra la he intitulado "Historia de León Viejo" a pesar de contener ella, al menos en gran parte, la historia de la Provincia, amén de varios acontecimientos en que parti cipa la de América, por cuanto he tratado de hacer resaltar en sus páginas el hecho simple, cotidiano, citadino y local con caracteres relevantes, aunque algunas veces tales acontecimientos hayan repercutido fuera del ámbito lugareño por haber gozado de la importancia que les daba el haberse verificado en la ciudad capital de la Provincia, y otras tantas hayan constituido simples vivencias oscuras y mediocres sin trascendencia alguna. 

He creído también que el hecho mismo, especialísimo y único del trágico desaparecimiento de la ciudad bajo la arena candente primero, y luego bajo la lápida fría del olvido, la constituye en capítulo aparte y único y capaz de ser tratado en su soledad grandiosa e infinita, con entera independencia y sin que por ello se rompa la plena armonía que debe integrar el hermoso templo de nuestra historia nacional.

Me atrevo incluso a pensar que la historia de la América del siglo XVI y de los inmediatamente posteriores es posible algunas veces tratarla por separado, en nuestro caso, por ciudades, por cuanto en aquella época se mantuvo incólume en este continente el concepto clásico de la ciudad como epicentro del poder público, de las fuerzas sociales y económicas, de las viejas concepciones republicanas y de los más exaltados sentimientos patrióticos.

Aclaramos lo primeramente dicho en el sentido de que la separación a que nos hemos referido para el estudio de la historia de América debe ser entendida con la necesaria unidad de conjunto que, entre la historia de un hecho aislado y la trama de todos los acontecimientos humanos debe de existir.

En la época que nos ocupa, en Europa, por e contrario, la ciudad empezaba a ceder al impulso irresistible de los más amplios sentimientos nacionales que llegaban a sepultar definitivamente la concepción ancestral greco-romana que había hecho de la ciudad el altar y pináculo del amor y patriotismo ciudadanos.

Preciso es aclarar que este trabajo lo he realizado en mi carácter personal y con entera independencia de las instituciones nacionales con las que he tenido el agrado de cooperar para el desarrollo de los acontecimientcs que culminaron con el descubrimiento y excavación de la vieja ciudad de León; por ello asumo la responsabilidad de las faltas y errores que la crítica sin lugar a dudas encontrará en este esfuerzo.

Creo justo señalar que mi interés por estos asuntos se despertó cuando siendo catedrático de Historia de la Cultura en la U.N.A.N., ful comisionado en unión de los doctores Edgardo Buitrago y Armando Rizo, para que juntos tratáramos de localizar el asiento de la primera capital de Nicaragua. 

Dicho encargo nos lo hizo el actual Rector Dr. Carlos Tünnermann, ofreciéndonos y dándonos su más am-plia cooperación para la empresa, y quiero dejar constancia que fue gracias a su esfuerzo tesonero y voluntad inquebrantable, así como a los señalamientos oportunos que en el terreno nos hiciera el Ingeniero Francisco Pereira Baldizón, como pudo realizarse el feliz hallazgo que enlazara las actuales generaciones con la época remota y única en los anales de la historia humana, en la cual tuvo lugar la forja de nuestra raza, la edificación de nuestras nacionalidades y el señalamiento de nuestro destino.

Para concluir quiero agregar que este trabajo se fundamenta en gran parte (aproximadamente hasta 1550) en los "Documentos para la Historia de Nicaragua" o Colección Somoza, publicados por el Gobierno Nacional en Diecisiete Tomos bajo la dirección y por el esfuerzo del Dr. Don Andrés Vega Bolaños en Madrid en 1956 y para cuyo estudio me sirvieron de guía los extractos y apuntes que de los mismos hiciera el acucioso historiador Don Eduardo Pérez Valle, hace algunos años.

León 28 de Marzo de 1969.
ALFONSO ARGUELLO ARGUELLO
 
 


(Foto : Dr, Alfonso Arguello Arguello (q.e.p.d.),
por Xanthis Suárez  Bolsa de Noticias 
Miércoles 15 de Octubre del 2008 Edición No. 4382 ---  Managua, Nicaragua
PARLACEN EN HOMENAJES A LEON

—-Con motivo de celebrarse ayer el Día de la Integración Centroamericana, la Bancada Nacional del Parlamento Centroamericano, PARLACEN, realizará una sesión solemne. hoy a partir de las 10 a.m., en el Teatro Municipal “José de la Cruz Mena”, en donde se otorgará In Memoriam, la Orden Parlamento Centroamericano Francisco Morazán”, en el grado de Oficial, al insigne abogado e historiador leonés, ALFONSO ARGUELLO ARGUELLO, quien perteneció a la primera bancada de Nicaragua, ante el Parlamento Centroamericano, fallecido y por acuerdo de la Sesión Plenaria que aprobó una petición unánime de la bancada nicaragüense/La entrega de la condecoración, la hará la diputada Julia Mena, vicepresidenta del PARLACEN, a la viuda del Dr. Arguello y una semblanza del recordado historiador, la hará la diputada Xanthis Suárez García, impulsora de la iniciativa. 

—-Al acto solemne se harán presentes, doña Irza Sola, viuda del Dr. Alfonso Argüello Argüello, su hijo Alfonso Azarías Arguello Solano; su hermano José María Arguello Arguello y su hermana Rosario Arguello de Belly.
 
 
 
 

 

CAPITULO I
 

FUNDACION DE LEON VIEJO. 
UBICACION DE LA CIUDAD SEGUN RELATOS DE LA EPOCA. DESCRIPCION GEOGRAFICA DE LOPEZ DE VELASCO. 
UBICACION ACTUAL SEGUN LOS ULTIMOS HALLAZGOS ARQUEOLOGICOS. 
PRIMER ALCALDE, DON SEBASTIAN DE BELALCAZAR.
 
 

FUNDACION DE LEON VIEJO: 

La ciudad de León, fué fundada por Francisco Hernández de Córdoba, Teniente de Pedrarias Dávila el 15 de junio de 1524, día de la Santísima Trinidad, en medio de la Provincia de Imabite, (llamada por Oviedo, de Nagrando), en terreno muy llano a orillas del Lago Xolotlán, y a dos leguas o poco más de un alto monte (Momotombo), y teniendo en sus arrabales 18.000 vecinos naturales del país. (1)
 

REFERENCIAS DOCUMENTALES:
No. 1 Carta de Pedrarias al Emperador del 10 de Abril de 1525, Tomo I, Colección Somoza.

Existe polémica en lo referente al año exacto de su fundación y no se ha encontrado ningún documento que fije tal fecha, sin embargo nos inclinamos a creer que fué en 1524, entre otras razones porque Gil González libró su célebre encuentro con Diriangén el 17 de Abril de 1523, regresando a Panamá el 5 de junio del mismo año.

Si se toma en cuenta y como cierto lo dicho por González, en su famosa carta del 6 de Marzo de 1524 a su Majestad (2), en lo referente a que cuando él regresó a Panamá de la anterior expedición el 5 de junio de 1523, Pedrarias estaba por mandar una nueva, que sería la expedición fundadora de Hernández de Córdobas, por ello no fué posible para éste último estar en el término de diez días o sea para el 15 del mismo mes y año, en las orillas del Xolotlán, fundando León. Sobrancero resulta recordar las dificultades y distancias que tal viaje implicaba, máxime si se hacía en junio ó sea en invierno.

Y eso que partiendo del supuesto inverosímil de que el mismo día 5 que llegaba el uno, Pedrarias mandaba al otro. 

Pero si se supone como es más natural que el envío de tal expedición se hizo en días posteriores, resulta que para el 15 de junio de 1523, Fernández (Hernández) estaba en Panamá, celebrando como todo buen vecino el día de la Santísima Trinidad, y no fundando ciudades.
 
 
 

Pensamos que el 15 de junio día de la Santísima Trinidad fué la fecha de la fundación por cuanto dicho día se celebraba con mucha pompa en León Viejo en recuerdo de tal acontecimiento. (3) Y por lo general la tradición popular conserva sin variantes de fechas tales celebraciones, además la ciudad existió tan poco tiempo que no pudo ser olvidada la fecha de su fundación tan rápidamente.

link: ALCALDES DE LEON NICARAGUA

REGIDORES DE 
LA CIUDAD DE LEON VIEJO
(1527-1536)
(Lista tomada de la colección de documentas coloniales de documentos coloniales de Anules Vega Bolaños)
 Por Alfredo González


-1527
Francisco de Porras  15 de agosto -1527
Alonso Henríquez  14 de junio -1527
Martin Medrano 13 de diciembre -1527

-1528

Alvaro de Quirós 15 de febrero -1528
Lorenzo Galarza 15 de febrero -1528
Francisco Hurtado 22 de abril -1528
Juan Ortiz de Uribe 30 de junio -1528
Miguel López de Mesa 19 de septiembre -1528
Francisco de Campañón 2 de octubre -1528
Garci López de Cabrera 2 de octubre -1528
 

-1530

Diego Núñez de Mercado 4 de febrero -1530
Francisco Pacheco 4 de febrero -1530
Juan de Salcedo 4 de febrero -1530
Hernando de Soto  4 de febrero -1530
Hernán Ponce de León 4 de febrero -1530
Juan Farfán de Gaona 4 de febrero -1530
Diego de Ayala 4 de febrero -1530

-1531

Juan Alonso de Sosa 11 de marzo -1531
Antonio Navarro 4 de abril -1531

-1532

Diego Núñez de Mercado 17 de febrero -1532
Pedro de los Ríos 29 de febrero -1532

-1533

Diego de Maldonado 8 de marzo -1533

-1534

Francisco de Baena 24 de mayo -1534
Juan de Ampudia 3 de abril -1534

-1536

Juan de Perca 6 de noviembre -1536

Por otro lado creemos que si la Ciudad se hubiera fundado en 1523, Pedrarias lo hubiera informado al Rey en ese mismo año o en 1534, pero no como lo hizo hasta en el año de 1525, (4) lo cual necesariamente obliga a pensar que fué fundada en 1524, además Pedrarias recibió a Sebastián de Belalcázar como mensajero de Fernández de Córdoba el 10 de Abril de 1525 con el informe de la fundación de León.

La ciudad fué provista de inmediato de una fortaleza y poco tiempo después del mejor Templo, que por aquellos lugares se había construido, desarrollándose en los alrededores de tales construcciones las primeras casas, que fueron simples bohíos de varas y palmas a manera de las primitivas edificaciones indígenas del lugar, y estando rodeados de amplios solares y huertos en donde se plantaron árboles frutales y de ornamento.

Desde el primer momento tuvieron problemas por obtener agua potable, pues la del Lago no lo es y los ríos más cercanos al lugar están a más de una legua, por lo que se construyeron pozos, probablemente de uso comunal. (El río de Aguas Calientes o del Obrage está a tres kilómetros y medio hacia el Norte).

UBICACION DE LA CIUDAD SEGUN RELATOS DE LA EPOCA. 

El Cronista Oviedo dice al respecto: 
 

"Y en la misma gobernación de Nicaragua, en la provincia de Nagrando, a una legua o poco más de la Cibdad de León, está un altísimo monte, de las cumbres del cual por diversos humeros siempre sale humo", (Momotombo).

Por otro lado Gonzalo Fernández de Oviedo dice: 
 

"Otra laguna hay a dos leguas de la cibdad de León, de agua dulce", (La laguna de Monte Galán o la de Asososca) y en su libro XVII capítulo IV hace referencia al arenal de la playa que en ocasiones azotaba la Ciudad, como aún continúa sucediendo en los meses de verano.
 


Más allá de las descripciones superficiales que hizo Cristóbal Colón entre 1492 y 1504, la naturaleza del Nuevo Mundo fue para el primer historiador y cronista real de las Indias, 
Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés 
(1478-1557), 
 

fuente inagotable de conocimiento y principio organizativo en los primeros libros de su Historia General y Natural de las Indias (1535) (4). Sin embargo, esta imagen positiva de un paraíso terrenal, promocionada desde 1535 a 1540, fue muy pronto substituida por una visión pesimista de corrupción y maldad. Indios hostiles, bien equipados con dardos y flechas ponzoñosas, se resistían al avance de los conquistadores españoles y se complacían en ser licenciosos y practicar el canibalismo (5). Pero, en la década de 1540, la reacción de Oviedo contra la conducta inmoral y asocial de sus compatriotas le llevó progresivamente hacia una visión más tolerante y menos negativa de los amerindios. 
 
 
 

Con el relato del Padre Bobadilla, trascrito por Oviedo (1528), en el cual afirman los nahoas riverenses tener como patria original los lugares de Ticomega y Mahuatega, que Lehman identificó en 1915 con Ticomán  y Miahuatlán, Cholula, México, los historiadores llegaron a la unánime conclusión de que estos nahuas eran toltecas, y que se establecieron en Rivas después de la caída de Tula (1150 d.C. aproximadamente), ésto es a finales del siglo XII o comienzos del XIII (Dávila Bolaños, 1964:3).

Partiendo de un análisis histórico y textual, lo que propongo en este ensayo es estudiar los distintos momentos de elaboración, ampliación y reelaboración de la Historia de Oviedo, en lugar de reducir su crónica a un simple instrumento de justificación ideológica (6). 

No hay duda de que el énfasis en los aspectos negativos y brutales de la intervención española oscurece la coherencia de su obra. La Historia no fue un simple panfleto de propaganda política, sino un texto contradictorio y conflictivo, reflejo del oportunismo político del autor. En efecto, mientras que la violencia mimética de los españoles tiende a presuponer una correspondencia entre la barbarie de los nativos y la barbarie de los conquistadores, este ensayo tratará de demostrar que las críticas de Oviedo a sus compatriotas jugaron un rol moralizador, cuyo objetivo no era otro sino el de defender los intereses de un proyecto imperial en el que el cronista creía firmemente. 
 
 


La descendencia del diablo

"Huid de todas las impurezas, con las que se han manchado todas las naciones, que yo expulsaré de delante de vosotros" (7)

Desde su primer viaje a las Indias (1514), Gonzalo Fernández de Oviedo se mostró absolutamente fascinado por las fuerzas de la naturaleza al tiempo que asqueado por el comportamiento amoral de los amerindios. 

En un trabajo anterior analicé la figura de Fernández de Oviedo como uno de los primeros cronistas (1532) en describir la geografía y la naturaleza del Nuevo Mundo en un marco positivo (8). 

Sin embargo, esta visión idílica de un paraíso terrenal fue muy pronto substituida por otra de corrupción y maldad. La imagen negativa de los amerindios se impuso a la imagen positiva de los españoles, relegando los sueños de Colón de encontrar un mundo cristiano perdido a una figura retórica de la literatura occidental. 

La idealización de los "indios buenos" no perduró como una imagen objetiva y permanente, sino como una imagen atemporal. Así, una vez los españoles identificaron a los Caribes como "representantes del horror absoluto", el término "degeneración" asumió un significado político y moral para referirse al canibalismo y a la sodomía como causas de todas las maldades del Nuevo Mundo (9). 

Imbuidos en un contexto medieval donde la magia y brujería eran comunes, los españoles catalogaron las prácticas indígenas como diabólicas al ser juzgadas desde la más pura ortodoxia cristiana. 

Dado que los primeros cronistas no estaban mentalmente preparados para desarrollar una visión etnológica, esto es, densa, la imposibilidad de reconocer la autonomía social y política de las comunidades amerindias puso de manifiesto parámetros culturales que exacerbaban los signos de pertenencia tanto de los españoles como de los indios (10). 

De este modo, los conquistadores describieron a los "indios malos", identificándolos con hechiceros y brujas de pelo largo y pechos caídos quienes - una vez transformadas en mujeres bellas y complacientes - empleaban sus encantos para seducir y ridiculizar a los hombres. 

No es de extrañar, pues, que los demonios que aparecían en las primeras crónicas estuvieran representados como sujetos que actuaban, tentaban, y finalmente engañaban a los nativos. 

Incomprensiblemente, ellos honraban a Satán con un sinfín de ídolos, templos y canciones, sin darse cuenta de que Satán era un gran mentiroso que utilizaba múltiples disfraces (11). 

A modo de ejemplo, el método de Oviedo para describir las particularidades de los "indios de Cueva" consistía fundamentalmente en establecer conexiones entre 

"(...) un cierto género de malos, que los cristianos en aquella tierra llaman chupadores, que a mi parescer deben ser lo mesmo que los que en España llaman brujas y en Italia extrías" (...) "estos chupadores - narra Oviedo - de noche, sin ser sentidos, van a hacer mal por las casas ajenas, e ponen la boca en el ombligo de aquel que chupan, y están en aquel ejercicio una o dos horas, o lo que les paresce, teniendo en aquel trabajo al paciente, sin que sea poderoso de se valer ni defender, no dejando de sufrir su daño con silencio. (...) E dicen que estos chupadores son criados e naborías del tuira, y que él se los manda así hacer, y el tuira es, como está dicho, el diablo" (12).


 

No es difícil imaginar el efecto simbólico que esta ilusión demoníaca tuvo en Oviedo. A falta de un vocabulario cognitivo capaz de aprehender los rituales indígenas desde una perspectiva etnológica comparativa, sus conclusiones apuntaban a la intervención de espíritus malignos. 

Dichos espíritus eran ciertos demonios íncubos o súcubos que fornicaban con los indios mientras dormían, brujas y nigromantes capaces de invertir la obra divina para ridiculizarla. 

Un principio heterológico de negación impregnaba, pues, la mayor parte de los relatos de cronistas y viajeros, inaugurando una formidable tensión entre la unidad humana y la diversidad cultural (13). 

Determinados comportamientos anómalos, como el canibalismo y la sodomía, iban en contra de la moral establecida y agotaban la energía de los cuerpos hasta corromperlos por completo. 

Para Oviedo, profundamente influenciado por el aristotelismo de la época, no había duda de que los indios vivían imbuidos en una absoluta obscenidad que gobernaba sus acciones. Y por supuesto, el responsable no era otro que Satán, figura omnipresente en la mayor parte de crónicas y relaciones, cuya ambición no era otra sino apoderarse de las almas de los indios (14). 

Barbarie ambivalente en el Nuevo Mundo 
 

"Cuando por medio del intérprete insular fueron dichas estas cosas y otras semejantes al Almirante, maravillado de ver tal juicio en un hombre desnudo, respondió (...) que el rey y la reina de las Españas le habían enviado para que apaciguase todas las regiones del mundo desconocido hasta ahora, es a saber: para que debelara a los caníbales y demás hombres malos del país y les impusiera los merecidos castigos, pero a los inofensivos los defendiera y honrara por sus virtudes" (15)


Uno de los aspectos que caracterizaban las estructuras mentales de los españoles era la existencia de un mundo jerarquizado en base a dos polos opuestos aunque claramente definidos: el bien y el mal. Esta oposición binaria revelaba un maniqueísmo basado en un mundo de virtud y un mundo de vicio, o lo que es lo mismo, un mundo gobernado por Dios y otro gobernado por el Demonio. La presencia de los indios en el Nuevo Mundo identificaba claramente la acción diabólica, mientras que la conquista trasladaba esa tensión a un plano real donde los españoles representaban un papel providencial. 

La división entre aquellos que habían elegido a Dios y al bien y aquellos que habían elegido al Príncipe de las tinieblas y al mal servía para explicar la existencia de cultos paganos difíciles de encajar en las estructuras cognitivas occidentales. 

Frente a una comunidad cristiana "reconocida", fuera de sus límites se hallaba una nueva categoría de humanos "corruptos". Rápidamente se estableció una conexión entre las prácticas religiosas indígenas y los diablos y brujas españoles, implantándose una correspondencia entre la maldad de Satán y la pestilencia de los indios. 

Dichas percepciones, sin embargo, fueron atenuadas cuando Oviedo admitió que la codicia era una de las principales causas del caos que los españoles habían desatado en las Indias (16). 

Cuando el gobernador de Cuba, Hernando de Soto, y sus asociados, Juan Ruíz Lobillo y Vasco Porcallo de Figueroa, dedicaban sus ratos libres a "esa montería de matar indios", en el fondo estaban consagrando una estética del horror que debía ser contemplada (17).

A menudo los conquistadores pretendían adquirir el estatus de nobleza a través de acciones guerreras punitivas. Pero ni Soto pertenecía a la nobleza - Oviedo decía que "la verdadera nobleza y entera de la virtud se nasce" (18) - ni sus "gestas" eran dignas de recibir ningún honor o prebenda (19). 

Estos actos violentos significaban, utilizando las palabras de Michael Taussig, la "canibalización del caníbal"(20). El blanco de dichas acciones impactaba e iba destinada al físico de los amerindios. 

A resultas de esta negación, los españoles los consideraban como puras posesiones. La violencia aparecía como la mediadora por excelencia de las actitudes hegemónicas coloniales (21), y así, el cuerpo de los indios se convirtió en la presa sobre la cual el poder buscaba dejar una huella profunda, indeleble. 

El "paraíso" de Colón quedaba finalmente transformado en un lugar donde hombres bestiales vivían en los márgenes de la "civilización". 

En la década de 1530, la Corona no había conseguido todavía afianzar su poder. A falta de otros representantes coloniales (el virrey, la audiencia, el clero secular), los conquistadores lanzaron continuas campañas con el objetivo de infligir terror en la psique de los nativos. La violencia caníbal, según Taussig, actuaba en ambos frentes, convirtiéndose en una droga adictiva (22). 

Si, como parecía, no habían criaturas edénicas en las Indias, los españoles podían destrozar los cuerpos de los indígenas, o mejor aún, comerciar con ellos como simples objetos y esclavizarlos. 

Pero, a diferencia de la matanza que Vasco Núñez de Balboa protagonizó en 1513, Oviedo nunca participó en ninguna ejecución selectiva de grupos nativos. Tampoco se enorgullecía de ello (23). Al contrario, su profunda desilusión acerca del papel civilizador de la Corona española tenía mucho que ver con los excesos de sus compatriotas (24). A principios de 1540, los juicios morales de Oviedo no se centraban únicamente en la barbarie de los indios como en denunciar la barbarie y la crueldad de los españoles. En el fondo, le preocupaba el tejido social sobre el cual aquellos hombres de guerra debían consolidar un proyecto duradero de colonización. 

 


En carta de Pedrarias al Emperador del 10 de Abril de 1525, dice: 
 

"E hay una fuente que a la continua yerbe tanto que en metiendo un ave e otra cosa cruda sale cocida incontinente" 
(aún existe esta fuente en la hacienda La California).


Agrega Pedrarias: 

"En esta provincia de Imabite e en, medio de ella se pobló la Nueva Ciudad de León ...." Está esta ciudad ribera de la mar dulce, tiene muchas y muy grandes huertas y árboles...."


Fray Juan de Torquemada, quien escribió sobre Nicaragua con fundamento en los Memoriales del Padre Motolinia, dice: 

"Tiene esta Ciudad la laguna delante de sí, hacia el Oriente y el Mediodía...."
 


Fray Antonio Vázquez de Espinosa, que visitó Nicaragua en 1613 y en 1621 dice al respecto; 
 

"La ciudad de León caueca de estas provincias donde está la Iglesia Cathedral, y asistían los gouernadores, fundó también el Capitán Francisco Hernándes de Cordoua, por orden de Pedro Arias de Auila Gouernador de Castilla del Oro (que residía en Panamá) año de 1523. A la orilla de la laguna menor 21 leguas de Granada, en citio llano ameno, y apasible, cerca de un alto monte que siempre arroja cantidad de fuego...."
ANTONIO VASQUEZ DE ESPINOSA

CRONISTA.- 

En 1613 visitó León y Granada en Nicaragua y recorrió el resto de esos territorios, sobre todo anduvo por Amapala, de donde pasó a San José de la Montaña en Costa Rica y de allí a Panamá, Portovelo, Veragua y Santa María la Antigua. 

En 1619, nuevamente en Lima, tomó datos y estadísticas, de la que es muy rica su obra; siguió a Guatemala por vía marítima, jactándose de haber andado, visto y considerado, no solo lo más de aquel nuevo orbe (Nueva España, Honduras, Nicaragua y todo el reino del Perú) sino "los naturales de los indios en general y en particular". 
 

Biografía de 
fray Antonio Vázquez de Espinosa,
carmelita descalzo

El más grande acontecimiento bibliográfico, de carácter histórico, del siglo veinte en que vivimos, es, sin duda alguna, el hallazgo en la sección de manuscritos de la Biblioteca Vaticana; dentro de la llamada Colección Barberiniana, de una obra inédita, y completa que allí repasaba desde el siglo décimo séptimo, escrita por un carmelita descalzo, español, que recorrió América desde 1608 hasta 1622 y que, de regreso a su tierra natal, redactó un libro extraordinario llamado: Compendio y descripción de las Indias Occidentales.

El autor se llamaba Antonio Vázquez de Espinosa y la gloria del hallazgo correspondió a un norteamericano: Charles Upson Clark, latinista y filólogo eminente, graduado en la Universidad de Yale, profesor en el Instituto Americano de Estudios Clásicos de la ciudad de Roma.

El mismo profesor Upson Clark ha narrado cómo descubrió, por pura casualidad, el precioso manuscrito de Vázquez de Espinosa, y así sabemos que tan feliz y extraordinario acontecimiento se debió a las investigaciones que llevaba a cabo en la Biblioteca Vaticana el mentado sabio americano, por cuenta de la Smithsonian Institution, con el propósito de encontrar documentos sobre los mayas.

Quiso su buena fortuna que topara con el manuscrito que contenía la obra completa del carmelita Vázquez de Espinosa, la misma que había ingresado a la Biblioteca Vaticana por compra que de la Colección Baberiniana había verificado el gran Pontífice León XIII, para enriquecer aquella.

Encontrado el manuscrito e identificado su autor, el profesor Upson Clark recibió la orden, para nosotros extraña, de traducir el texto español en que estaba redactado, al inglés, a fin de editarlo en este último idioma. 

Así se hizo y en el mes de setiembre de 1942 la Smithsonian hizo aparecer en inglés una obra que interesaba profundamente a todos los países de América española. Hubo que pensar de inmediato en traducir del idioma inglés al español los diversos capítulos que se referían a cada uno de los países de América. Don Adrián Recinos, consiguió que se le franqueara en fotocopia los capítulos relativos a la Audiencia de Guatemala y publicó a su costa y en hermoso libro todo cuanto se refería a la misma. 

El eminente historiador mexicano padre Mariano Cuevas, de la Compañía de Jesús, tradujo al español y publicó en un tomo los capítulos relativos a México; y el que escribe estas líneas también se atrevió a verter del inglés los relativos a la Audiencia de Quito. 

Esos capítulos se publicaron en el número 64 del «Boletín de la Academia Nacional de Historia», correspondiente a los meses de julio a diciembre de 1844. Forman el Libro Tercero de la obra del gran carmelita.

La Smithsonian, en vista de que todos los estudiosos de América iban a seguir este camino, acordó, en hora buena, editar el libro en el idioma en que había sido escrito, que era justamente lo que había deseado el que lo halló, desde el primer momento, y es así cómo en el año de 1948 se imprimió el fuerte volumen número 108 de la Smithsonian Miscellaneous Collection, que contiene el Compendio y Descripción de las Indias Occidentales del gran Carmelita que en su humildad, propia del verdadero sabio, ya que todo orgulloso está muy lejos de serlo, no se consideraba a sí mismo como historiador, según anota Upson Clark, sino que se refería 
 

«A las historias y a los historiadores de Indias». Una obra inmensa que había permanecido inédita durante tres siglos, venía así a ponerse en manos de la gente culta en dos idiomas: el castellano en que fue escrita y el inglés en que había sido traducida. Los índices que para su fácil manejo enriquecen ambas ediciones son un modelo perfecto y acabado de lo que es y debe ser una edición para merecer el calificativo de «sabia». 


Esos índices trabajados por el eminente profesor Upson Clark servirán de modelo para quien acometa una edición de libros de historia, no por miserables intereses comerciases, sino por amor desmedido a la cultura, el único amor digno de las mentes elevadas, en materias del espíritu.

El libro de Vázquez de Espinosa se escribió el año de 1628 y fue corregido por el autor en 1629. La licencia para imprimirla se obtuvo en ese mismo año 1629. Seguramente obstó tan noble propósito la enfermedad del autor, que murió en Sevilla en 1630. Necesario fue que pasaran tres siglos para que pudiéramos tener en nuestras manos un libro que interesa por igual a los historiadores y a los geógrafos; a los naturalistas, en especial a los botánicos; a los geólogos, a los antropólogos y a los especialistas en asuntos indígenas de América. Dice Upson Clark:

No estoy seguro, sin embargo, de que la más grande contribución de Vázquez corresponda a la geografía,   -526-   a la botánica o a la antropología, sino al campo de la administración eclesiástica y colonial de España. En esta materia su descripción es tan completa que su libro deberá ser leído precisamente por todo investigador de historia panamericana.
 

Nació fray Antonio Vázquez de Espinosa en Jeréz de la Frontera en el último tercio del siglo dieciséis, sin que podamos precisar la fecha. De su ciudad natal pasó a América, en la que permaneció catorce años.

Don Miguel Muñoz de San Pedro, conde de Canilleros, ha dedicado muchas vigilias a encontrar el mayor número de datos sobre este insigne hijo de Santa Teresa de Jesús, y es así como en la Revista de Indias, año VIII, números 33-34, de diciembre de 1948, nos ha dado un estudio titulado: «La relación de Indias de fray Antonio Vázquez de Espinosa».

Dice Muñoz de San Pedro que Vázquez fue un ferviente misionero y que Nueva España, Honduras, Nicaragua y el Perú, fueron campo de su celo apostólico. El año de 1614 estuvo en tierras de la Audiencia de Quito, que la visitó en toda su extensión. Predicó más de dos mil sermones y bautizó tres mil indios. Tuvo aptitud portentosa para las lenguas indígenas, muchas de las cuales llegó a dominar por completo. Se dice que el aimara lo aprendió en poco más de mes.

Además de su obra principal, redactó otras de doctrina religiosa y de historia, así el Sumario de las indulgencias, que publicó en Madrid en 1623, al año de haber retornado de América, de la que regresó en 1622. Nicolás Antonio ha elogiado el libro de las indulgencias como obra llena de erudición y de piedad. Compuso también un Confesonario general y una Guía del cielo y método para poder confesar.

En la ciudad de Málaga, en el año de 1623 publicó su libro titulado: Viaje y navegación del año 1622   -527-   que hizo la flota de Nueva España y Honduras, y en la misma ciudad el año de 1624 su tratado de las Circunstancias para los tratos y contratos de las Indias del Perú y Nueva España.

Nos ha revelado el conde de Canilleros que Vázquez de Espinosa hizo en el año de 1627 un resumen previo del gran libro que se proponía publicar y que lo redactó por extenso el año de 1628. Ese breve resumen lo presentó al Consejo de Indias. Escribe el señor Muñoz de San Pedro:

Cuando en 1627 presentó el Padre Vázquez al Consejo de Indias el primer manuscrito, en que recoge impresiones de su viaje, actuaba como consejero en ese organismo un hidalgo extremeño, natural de Trujillo, llamado don Luis de Paredes, hombre culto y ordenado, que formó una colección de documentos de Indias, llamada luego la «Colección Tapia y Paredes», que encuadernó en pergamino, en gruesos tomos. Anotó así que el primer Relato de Antonio Vázquez, lo vio el día 22 de julio de 1627.

Por la corte se movía el padre Vázquez buscando recompensa para sus servicios. Es posible que se hiciera amigo del consejero Paredes, que estaba en el de Indias, luego de haber servido en el de Castilla. Es lo cierto que la Relación del Padre la conservó en su Colección con otros escritos, el referida Paredes.

Los dos trabajos de Vázquez, semejantes en contenido, difieren fundamentalmente en amplitud. El primer trabajo es un breve anticipo, con detalladas listas estadísticas y un mapa de América, trazado en pliego de doble folio, por fray Antonio. Este llama «Relación» al escrito de 1627 y «Descripción» al del año 1629.

Los dos manuscritos son igualmente curiosos. El primero tiene un mapa y 34 folios. Le acompañan estadísticas que ofrecen un panorama completo de la estructura colonial.

Sería de desear que se publicara a la brevedad la Relación a que se hace antes referencia y de la que no ha dado noticia Charles Upson Clark, que procuró reunir cuantos datos pudo conseguir sobre el carmelita, como se puede ver en la introducción que escribió para su libro y que es preciosa para poder aquilatar lo que ella significa en el campo de la historia y cuán eminente fue su autor.

En la Colección Tapia y Paredes hay dos escritos del carmelita Vázquez de Espinosa, que por ser de interés muy grande para conocer a este ilustre viajero, los incluimos aquí, poniéndolos en español moderno. Los ha publicado el señor conde de Canilleros, con lo que ha hecho un gran servicio a la cultura, pues, permiten también conocer a miembros de la familia Vázquez.

Fray Antonio Vázquez se dirige a Luis de Paredes y le dice:
 

«El Maestro Fray Antonio Vázquez, Calificador del Santo Oficio y Vicario Provincial del Orden de Nuestra Señora del Carmen, ha servido a Su Majestad catorce años en las Indias, en la predicación y conversión de indios, donde predicó más de dos mil sermones, catequizó y bautizó más de tres mil indios y les administró los Santos Sacramentos; y en la conquista y reducción de los Tabalosos gastó en servicio de Su Majestad más de cuatro mil pesos en ornamentos y lo demás necesario para el culto divino, y en llevar dos soldados con armas y caballos a su costa y en bastimentos y municiones. Y en los altos de Arica doctrinó dieciocho poblaciones, reduciendo a los indios al servicio de Dios y de Su Majestad, enseñando la doctrina cristiana y buenas costumbres y para entenderlos y confesarlos aprendió la lengua Aymara en poco más de un mes, con que hizo muy grandes bienes a aquella tierra y a los nuevos fieles; lo cual también hizo en las provincias de la Nueva España y Honduras, procediendo siempre con cristiandad y   -529-   buen ejemplo, como consta todo de los testimonios e informaciones que tiene presentados en el Real Consejo de las Indias, de Jueces y Ministros de Su Majestad, de Obispos y prelados de todas las religiones, y ha compuesto dos libros de importancia para la buena doctrina y enseñanza de los de aquella tierra, y ha hecho otros muy calificados servicios como consta de sus papeles, y en esta Corte los ha hecho a Su Majestad en Juntas de Guerra y otros pareceres que ha dado que son notorios; y en el donativo sirvió con tres mil reales a Su Majestad, y tiene conocimiento de todas las cosas de las Indias, por haberlas visto y andado, y sabe las lenguas de ellas, y siempre su religión le ha honrado por sus letras y partes con cargos honrosos.

Y el Capitán Juan Vázquez y Francisco Vázquez, sus hermanos, sirvieron a Su Majestad cuarenta y seis años en el Armada Real y en la Carrera de las Indias, haciendo muy valerosos hechos en las ocasiones que se hallaron y ofrecieron, y defendieron la fuerza y ciudad de Santo Domingo dos veces, en tiempo de Diego Gómez de Sandoval y de don Diego de Acuña, y el año de 625 pelearon con dos naos holandesas y las desparejaron y le mataron mucha gente, y el tercer día de esta victoria pelearon con un galeón de turcos que decían era la capitana de Argel y le echaron a fondo, y el año pasado de 626 pelearon con tres naos de holandeses y por haber huido nuestra capitana estuvieron solos, peleando con las tres naos de holandeses el Viernes Santo del año pasado, desde la mañana hasta la media noche, en el cual tiempo echaron, una urca a pique, de las que habían tomado los enemigos y otra de los dichos enemigos la pusieron en el mismo peligro, y andando peleando el dicho capitán su hermano, le dieron un balazo en los riñones y aunque se vio tan mal herido se ciñó un paño de manos a la herida y anduvo peleando todo el día y animando a su gente, hasta que a media noche varó la nao y murió de la dicha herida, y a su hermano   Francisco Vázquez, en la refriega, andando peleando con valor, a imitación de su hermano y de sus pasados, le llevaron de un balazo ambas piernas y de otro un brazo, donde murieron como valerosos soldados en servicio de Su Majestad y defensa de la fe, y donde perdieron sus haciendas, sin haber sido premiados de tan calificados servicios, como consta de las informaciones hechas ante el Conde de la Puebla, Presidente de la Contratación de Sevilla, y se halla el dicho Padre Maestro con obligaciones y ha cuatro años que está en esta Corte esperando se le haga merced, y Su Majestad se la ha hecho de un decreto para que el Consejo se consulte, conforme a sus partes, servicios y calidad».


Compendio y descripción de las Indias occidentales 
por fray Antonio Vázquez de Espinosa carmelita descalzo
(versión directa del inglés por: J. Roberto Páez)
Boletín de la Academia Nacional de Historia Número 64, julio-diciembre de 1944. Páginas 226 a 252


 
Juan López de Velasco 

fue un cosmógrafo e historiador español del reinado de Felipe II.

Fue Cronista mayor de Indias en la segunda mitad del siglo, durante el reinado de Felipe II, desde que sucedió en el cargo a Fray Antonio de Guevara y hereda los papeles de Alonso de Santa Cruz, que había sido Cosmógrafo Mayor, reuniendo ambos cargos.

Intervino en la realización de las Relaciones Topográficas, previamente encargadas a Juan Páez de Castro y Ambrosio de Morales.


DESCRIPCION GEOGRAFICA DE LOPEZ DE VELASCO. 

Afirma dicho autor que la Ciudad se hallaba a dos leguas del volcán Momotombo, coincidiendo este cálculo con bastante exactitud con la distancia que hay desde el sitio en que se encuentran las ruinas recién descubiertas, y la parte alta del cono del volcán, aunque no exactamente con la distancia que hay hasta la cumbre del mismo.

Hay que tener en cuenta la evolución de dicho volcán a través de los últimos cuatrocientos años, en tiempos de Oviedo tenía cinco bocas, el cronista incluso lo dibujó y la disparidad enorme entre tal diseño y el estado posterior del cono del volcán fué notado por Squier y continúa siendo ostensible hasta nuestros días. 

Probablemente la Vieja Ciudad nació cuando el volcán hacía sus últimos y definitivos cambios morfológicos, que son los que aún conserva.


 
Uno de los hombres más importantes de esta época fue, sin duda, Juan López de Velasco humanista erudito, conocedor del griego y el latín y el árabe; matemático, astrónomo y cosmógrafo, "gran trabajador por amor a la ciencia", dice uno de sus biógrafos, y presidente de las comisiones de matemáticos y cosmógrafos ordenadas por el rey, que ponían los ojos en las estrellas del cielo para medir y señorear la tierra. 

Castellano viejo, había nacido en Soria y cursado sus estudios en la Universidad de Alcalá de Henares, donde fue condiscípulo de otros tantos insignes eruditos que brillaron en la época de Felipe II, como Arias Montano, que intervino nada menos que en la edición de la Biblia Complutense o Biblia políglota en hebreo, griego, caldeo y latín que mandara editar el Cardenal Cisneros. Su erudición, sus viajes y su directo conocimiento del Nuevo Mundo fueron especialmente los motivos por el cual el Consejo de Indias le encomendó la recopilación ordenación de las Leyes de Indias y a quien, en 1571 Felipe II designara Cronista y Cosmógrafo Mayor de Indias, con la obligación de hacer las Tablas de Cosmografía, de observar los eclipses del sol y de la luna, escribir la Historia General del Nuevo Mundo y recopilar las derrotas para la navegación. 

Las "Instrucciones" de López de Velasco para la observación en los dominios de España, del eclipse de luna en 1580, se encuentran en la Biblioteca Nacional de Madrid bajo la signatura M.S. 3.635, en el folio 40, con su firma autógrafa y fechadas en Madrid el 7 de agosto de ese mismo año. Felipe II le mandó pág. ochenta y ocho reales que había gastado en cuatro resmas de papel para imprimirlas. 

Fue López de Velasco quien exhumó y adquirió en Cuenca un manuscrito las Etimologías de San Isidoro, que Felipe II mandó publicar, encomendado esta misión a Alvar Gómez. 

Murió López de Velasco siendo Secretario de Hacienda del Rey Felipe, el 3 de mayo de 1598, en cuyas funciones, y por mandato real, se había abocado a la investigación del problema de la carestía de la vida. 

Felipe II, quien había depositado en él toda su confianza, le había designado como sucesor de Pedro de Esquivel en el cargo de Secretario Real, "para llevar a cargo aquellos grandes pensamientos que abrazaban a un tiempo las cuestiones científicas y administrativas" como dice Felipe Picatoste y Rodríguez en su obra "Apuntes para una Biblioteca Científica Española del siglo XVI" publicada en Madrid en 1891.
 


Agrega el mismo López de Velasco: 

"La ciudad de León de Nicaragua en 900 de longitud y 11 ° y 1/2 de latitud, diez y seis leguas de la ciudad de Granada al norueste y doce del Realejo, puerto de la mar del sur.... Su asiento es en tierra llana junto a la laguna grande de Granada.... El temple de su comarca es más caliente que frío, y la tierra toda montuosa y llana y regada de muchos ríos y buenas aguas: fértil de maíz, cacao y algodón. La laguna en cuya ribera está, llega a las casas de la ciudad...." 

Se refiere probablemente a algunas casas que estaban en la región costanera pues el núcleo urbano principal está como cuatrocientos metros tierra adentro de la orilla del lago y a un nivel bastante alto, que obliga a pensar que nunca pudo haber llegado el lago hasta dicho punto. Además de dicho centro urbano (tomando como centro la ruina de la iglesia mayor R-2, hacia el lago, se encuentran aún vestigios de fundaciones antiguas, por consiguiente había una gran parte de la Ciudad que se prolongaba hacia el Oriente. Fue pues, cuando más, de las últimas construcciones urbanas, del lado oriental, de las que llegó a estar muy cerca el nival del lago durante los meses de invierno.

 

Biografía (breve) de Juan López de Velasco 

Cuando falleció Alonso de Santa Cruz, cosmógrafo mayor, el rey acumuló esta actividad a la de cronista y designó para su desempeño a Juan López de Velasco, un eficiente colaborador de Juan de Ovando; el título de su cargo: “Cronista y Cosmógrafo Mayor de los estados y reinos de las Indias, islas y tierra firme del mar océano”.

El resultado fue una Geografía y descripción universal de las Indias que el rey sometió a consulta ante el Consejo; el manuscrito original de López de Velasco fue insistentemente censurado con cierta acritud por un matemático y cosmógrafo italiano, Juan Bautista Gessio, que estaba al servicio de Felipe II, sin embargo, el prestigio del cronista mayor y cosmógrafo no sufrió desgaste alguno. 
 
 

El otro italiano, cosmógrafo y matemático célebre, fue 
Juan Bautista Gessio. 

Vivió en Sevilla, viajó varias veces a las Indias Occidentales y, entre otros trabajos, dedicó al Rey de España, en 1579, un 'Parecer" sobre "la justificación del Estrecho de Magallanes con advertencias convenientes a aquella navegación". 

Estaba al servicio de don Sebastián, Rey de Portugal, cuando llegó a Lisboa, como embajador de Felipe II, Don Juan de Borja "por las cosas de la demarcación". 

En esta ocasión descubrió el embajador de España que Gessio era "hábil en la geografía y en hacer mapas y de que podía ser útil a su rey, por lo cual no tardó en escribir a don Juan Ovando, que presidía el Consejo de Indias, solicitándole autorización para tratar de convencer a Gessio sobre la conveniencia de abandonar la corte lusitana y ponerse al servicio del Rey de España. 

Ovando, de inmediato autorizó esa gestión y Gessio, sin demora, se puso en camino con tal mala suerte que, advertido don Sebastián de semejante deserción, le mandó prender y traerle de nuevo a su corte cargado de grillos, donde permaneció preso durante dos años hasta que logró su libertad bajo muy serias amenazas que no surtieron efecto, pues, Juan Bautista Gessio terminó en España al servicio de Felipe II utilizando, en favor de su nuevo Señor, todos los secretos portugueses sobre sus navegaciones y sus dominios, y revelándole las informaciones que sigilosamente guardaban los mapas y las cartas de marear en los archivos secretos de Portugal. 

Y un día en aquella corte de Felipe II con sus astrólogos, matemáticos y cartógrafos eminentes, que meditaban y divagaban sobre mapas y cartas de marear y ruteros a las Indias de occidente, se anuncia la muerte de Ovando, Presidente del Consejo de Indias, y la almoneda de sus bienes, entre los cuales, Juan Bautista Gessio, descubre un mapa del Río de la Plata codiciado siempre por la corte de Portugal. 

Sin pérdida de tiempo, escribe Gessio, en italiano una carta, sugiriendo a Felipe lila conveniencia de adquirirlo: 

"un mapa grande, antico, lice, di pergamena iluminato fato di mano di Sebastiano Gaboto, Piloto Maggior". Y luego agrega: "Altre l'esser bello e curioso, sará, necessario sí conserva questa antichita". termina: "V. Mat. ordine quello glí sará pió servicio é fuerte quanti piú umildemente et reverentemente posso gli bacio i piedi". 
Es este el famoso Mapa de Caboto que hasta ahora se conserva divulgado en tantas publicaciones de historia y geografía. 

Sin embargo, Caboto no tuvo tiempo, espacio y calma para trazarlo "bello e curioso", en un gran "pergamena iluminato", como decía Juan Bautista Gessio a Felipe II. 

No pudo hacerlo en los días inquietos y agónicos de Sancti Spíritu entre las asechanzas de los indios y las agrias pretensiones y disputas de Diego García, con quien imprevistamente se topara en el Paraná; ni menos en los días aciagos de la Península, mientras le urgían y acuciaban el Consejo de Indias por el descalabro de la expedición y le embestían los armadores y los tripulantes, y las viudas y los huérfanos de los que dejaron los huesos en aquel lejano y malhadado Río de la Plata, llevándole a la crujía y laberinto de la justicia, en un remolino de pleitos con sus demandas, interrogatorios, peticiones y alegatos, en el apremiante reclamo de caudales y de vidas perdidas. Y entre toda esa balumba de papeles de actuación el malaventurado Caboto acabó en prisión que, aunque en la Corte, sufrió el baldón del presidio. 
 

En la Biblioteca de la Real Academia de la Historia de Madrid, entre la "Colección Muñoz, en el tomo 79, se encuentra copiado el párrafo de una carta de 1531 que dice textualmente 

"Sebastián Caboto, no murió;. está preso aquí por delito que se le acusa de su viaje". Y al margen esta especie de escolio del mismo Muñoz: "Caboto fue preso a pedimento de algunos parientes de personas que dicen que es culpado en sus muertes; y por otros que desterró también a pedimento del Fiscal por no haber guardado las instrucciones. Tiene la Corte por cárcel con fianzas". 


Las instrucciones que debía cumplir Caboto, le mandaban seguir la derrota a descubrir Ofis y Cipango o ir directamente a cargar de especiería al Molucos; y uno de los destierros de que le acusan es el del Capitán de la nave Trinidad, Francisco de Roxas, a quien se dice que dejó en la Bahía de los Patos por esclavo de un indio principal. 

Quizás, en ese mapa rescatado por la inteligencia. y solicitud de Juan Bautista Gessio, uno de los cosmógrafos y matemáticos del tiempo de Felipe II, no sólo hayan quedado observaciones, sino la mano de aquel joven cosmógrafo Alonso de Santa Cruz que asistió junto a Caboto al desastre de Sancti Spíritu y quien lo había dejado, lógicamente en poder de Ovando, desglosándose de tanta "cosa de geografía", como dice el famoso inventario del que fue rescatado antes de que desapareciera para siempre, en una almoneda judicial. 

Fuente: La Capital marzo/1978
 

Desde el punto de vista histórico su presumible Historia General de las Indias no se vio abordada y tampoco escribió ninguna otra obra más ya que sus actividades siguieron otros derroteros administrativos.

López de Velasco, en vida, pudo ver como otro escritor, Juan Calvete de la Estrella (1510-1593), pidió ser nombrado cronista de Indias. 

Se ha discutido sobre si llegó a alcanzar tal honor y cometidos pero parece claro que consiguió, al menos, cobrar algunas cantidades que hacen pensar a ciertos autores que pudo lograr el título de cronista sin alcanzar el grado de Mayor por más que insistiera ante la Corona para que se le nombrara; al final logró el título de cronista latino. 

Era un humanista que no pasó a Indias pero manejó abundante documentación, especialmente para escribir sobre Perú: Rebelión de Perú y vida de don Pedro Gasca.

Calvete fue profesor del príncipe Felipe y, en 1546, acompañó al ya heredero de la Corona en un gran viaje por Europa que quedó plasmado en un largo escrito, con independencia de otros trabajos que no hacen al caso, sin embargo, de interés americanista, aparte de la citada Rebelión, su obra más interesante es De rebus Indicis en que se describe el descubrimiento, conquista y actuación de Vaca de Castro, a quien también escribe un poema latino, Vaccaeis .

Las grandes crónicas, escasas, y las de menor magnitud y ámbito regional, numerosas, contribuyeron, en gran medida, a cumplir con la misión, en el límite de sus posibilidades, a complementar a otros escritores, a complacer la real voluntad;.

 


 
 
 
 

 


 
 
 
 
 

UBICACION ACTUAL SEGUN LOS ULTIMOS HALLAZGOS ARQUEOLOGICOS. 

Cabe señalar que en la parte contigua al Pueblo, la Ciudad es más amplia y se extiende hacia el oriente hasta muy cerca de la costa del lago de Managua, teniendo un brazo que se prolonga por este lado hacia el sur y frente a la costa.

Estas ruinas están en terrenos de la propiedad llamada antiguamente "La Máquina" y dentro de los potreros antes denominados el "Canal de Nicaragua" y "Nuestra Señora de la Concepción de Ciudad Vieja", que tenían los linderos siguientes: El del Canal de Nicaragua; Oriente, Lago de Managua, Poniente, Monte Inculto; Norte, Calles del Puerto de Momotombo; Sur, hacienda El Socorro, y terrenos denominados de La Concepción de Ciudad Vieja.

El de Nuestra Señora de Ciudad Vieja, linda así: Oriente, el lago; Poniente, terrenos nacionales, llamados de Pueblo Nuevo; Norte, terreno llamado El Chagüite, que pertenecía aI Don Pedro Guerrero y a los Señores Herdocia y Terán; y Sur, con la hacienda El Socorro de la sucesión de Don Pastor Guerrero.

En el primer potrero actualmente llamado "De casas Viejas" se encuentra la ruina de la Iglesia Mayor (R-2), la plaza y las casas que la delinean por el Norte, (R-4). Al Poniente varias construcciones (R-3) y la mayor parte del núcleo urbano de la antigua Ciudad.

En el otro potrero hoy llamado de "El Hoyo" o de la "Cueva", está la primer ruina encontrada (R-1), probablemente, Nuestra Señora de las Mercedes, y otras edificaciones más al lado sur y hacia la costa, así como hacia el Oriente de la misma.

Posteriormente esta finca "La Máquina", fue adquirida por la Sociedad "David Argüello y Cía", quien la fusionó con la hacienda "El Diamante" de la que hoy forma parte, siendo sus actuales dueños los Señores Reyes Icaza, que viven en León.
 
 


EL HALLAZGO CULTURAL DE LOS SESENTA
Por Jorge Eduardo Arellano

EL HISTORIADOR Luis Cuadra Cea y el Ingeniero Francisco Baldizón fueron los primeros en sostener que las ruinas de la primitiva capital de Nicaragua se hallaban sepultadas bajo la tierra y no, como se creía firmemente, bajo las aguas del lago Xolotlán o de Managua. De 1931 data esta hipótesis que ambos se empeñaron en demostrar, accediendo a dichas ruinas ubicadas en los potreros de la hacienda "El Diamante", vecina al poblado de Momotombo. Precisamente una foto de esa expedición descubridora está fechada el 22 de Abril del año citado. Pero, además de este documento gráfico y de alguna información periodística, el esfuerzo de ambos no tuvo ninguna trascendencia y la localización de las ruinas, prácticamente, se relegó al olvido.

Pese a la vigencia del mito de que la ciudad había sido sepultada bajo las aguas, Cuadra Cea y Baldizón no descubrían nada nuevo. A fines del siglo XIX, el asentamiento original de la ciudad no era desconocido. Rubén Darío lo revela en uno de sus primeros artículos -La erupción del Momotombo", Julio, 1886: 
 

"A un lado del actual pueblo de Momotombo, llamado también Moabita y Puerto Benard, se miran aún los restos del antiguo León... Campos de soledad mustio collado son ahora las calles de la vieja metrópoli..." 


Y el licenciado Francisco J. Medina, en su crónica de la segunda ascensión al mismo volcán, afirma que no había diferencia entre León Viejo y el puerto lacustre de Momotombo:
 

"... llegó al puerto de León Viejo hoy designado con el nombre del volcán"


(Revista Literaria, Científica y de Conocimientos Útiles, León, Num. 2, 1ro de Enero, 1888, p. 19). Pérez-Valle y la cartografía

Además, existe una tradición cartográfica que, remontada a principios del siglo XVII, ha examinado meticulosamente el investigador Eduardo Pérez Valle, llegando a la conclusión de que, si bien desconocía el traslado a su nuevo sitio, especificaba puntualmente dónde había sido fundada. 

Estos mapas tuvieron de autores, entre otros geógrafos, 
a Laet (1625), 
Sandon d'Abbcville (1656), 
Balacau (1664-65), 
Coronelli (1695), 
Gage (1699), 
Vischer (1700), 
Marden (también de 1700), 
Del Isle (1720), 
D'Anville (1731), 
Regnery Ottens (1756), 
Baret-Elwc (1703), 
Arrowsmith, Brue y Thompson -los tres de 1816-, 
Pinkerton-Herbetr (1818) y Strangeways (1822). 

Todos, pues, ubican el sitio de la primitiva capital de Nicaragua junto a la margen occidental del lago de Managua ("Estas son las ruinas de León Viejo", La Prensa Literaria, 4 de Febrero, 1968). Pero habían partido del mapa de Antonio de Herrera, quien elaboró el suyo para ilustrar el capítulo XII ("Del Distrito de la Audiencia de Guatemala") de su "Descripción de las Indias" que precede a su Historia general de los hechos de los castellanos en las islas y tierra firme del mar océano, editada en 1601.

Comentando este mapa, sin duda anterior al traslado de León Viejo, escribe Pérez-Valle:
 

"Los conocimientos geográficos son escasos e imprecisos, es cierto; y la cartografía muy imperfecta; pero se hace constar que León está junto a la costa occidental del Lago de Managua, que a su vez aparece como un golfo de la Lag(una) de Nicaragua".
Luego las menciones a la existencia de la ciudad desaparecida y a su ubicación aparecen en el mapa de John Baily (1923), basado en las in formaciones del Compendio estadístico de Guatemala de Domingo Juarros. 

Ahí, León Viejo se ubica aproximadamente en el sitio actual. Más preciso resultó Ephraim George Squicr en su mapa de su obra Nicaragua (1852) al señalar el sitio con el nombre de "Ancient Leon". El mismo Squier, en su obra Notes on Central America; particulary the states of Honduras and San Salvador (1855), es autor de un "Map of Honduras and San Salvador" que abarca parte de Nicaragua hasta el volcán Mombacho, donde se detallan correctamente las "Ruinas of A. Leon" en el ángulo noroeste del Lago de Managua.

Otros mapas de la época, como el de Justo Juan Gavarrete (1878), marcan el sitio del "Viejo León" frente a la ensenada del puerto Momotombo, inmediatamente al sur de dicho lugar. Pero quien proporcionó un plano con referencias exactas de la ubicación fue el ingeniero alemán Maximiliano von Sonnestern. De 1858. en efecto, data su mapa de las tierras que circundan las ruinas, señalando éstas de una forma esquemática. Probablemente, este plano contenía lo que estaba a la vista de ellas. Lo cierto es que en su `Plano de la colonia proyectada del Viejo León" diferencia las "Ruinas de Viejo León" -con unos cuadritos que semejan bloques o manzanas- del puerto Momotombo, inaugurado veintiséis años más tarde, o sea en 1884, como terminal de la línea férrea procedente de Corinto. 

Dicho puerto, siguiendo instrucciones del gobierno, fue trazado en 1883 por el ingeniero Salvador Cobos.

Fue este plano de Sonnestern el que condujo a Pérez-Valle en 1961 a la idea de que, con el recurso de la fotografía aérea, podría descubrirse León Viejo ("El descubrimiento aéreo de León Viejo", Cuadernos Universitarios, 2a serie, Num. 19, Enero, 1962, pp. 40-46). 

Esta idea constituyó el punto de partida de todo el proceso arqueológico y que, con sus anotaciones sobre la vida cotidiana de la primitiva ciudad -extraídas de los profusos documentos de la Colección Somoza, compilada con cl historiador Andrés Vega Bolaños-, convirtieron en Eduardo Pérez-Valle en la mayor autoridad en la materia.

Las iniciativas de la UNAN

Así, su artículo citado movió el magnífico rector de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), doctor Carlos Tünnermann Berheim, a organizar varias exploraciones a la bahía de Momotombo y a sus alrededores. La primera -integrada por el propio rector y los doctores Edgardo Buitrago, Alejandro Serrano Caldera y Alfonso Argüello- se realizó a mediados de 1966, limitándose a reconocer el pueblo de Momotombo y a recoger algunas informaciones de los vecinos.

La segunda, el miércoles 26 de Abril de 1967, se hizo en compañía del Ingeniero Francisco Baldizón y del administrador de la hacienda "El Diamante" que llevaron al grupo universitario hasta un potrero donde emergía un montículo de ladrillos de barro. Posteriormente, se concluyó que el montículo correspondía a una de las paredes de lo que supone fue la iglesia de la Merced de León Viejo y que el sitio donde se hallaba ofrecía el aspecto del asiento de una ciudad, ya que a simple vista podría "advertirse" el trazado de las calles y otros montículos que, por su forma, hacían sospechar que se trataban de las ruinas de edificios de formas más o menos regular. La circunstancia de que el potrero había sido objeto de una quema reciente favoreció el hallazgo cultural que sería el más importante de la década de los sesenta.

El doctor Argüello Argüello, a quien la UNAN le encargaría las excavaciones, recuerda: "Se decidió excavar tentativamente uno de los muchos montículos de figura cuadrilátera que se observaban al S.O. de Puerto Momotombo, junto al pueblo; y comenzaron a surgir los vestigios: primero materiales dispersos, luego muros de ladrillos y de tapias, y finalmente verdaderos recintos de edificaciones reconocibles", informó en el primer documento sobre el rescate arqueológico que se estaba realizando (León Viejo: Breve guía, 1967, p. 9). 

El 6 de Agosto de 1967, el Congreso de la República -por decreto No. 1318 declaró las excavaciones de interés nacional, creando una Comisión para dirigirlas y asignando fondos especiales para la ejecución de las mismas.

Para confirmar que se trataba de las ruinas de León Viejo, la UNAN invitó al licenciado Carlos Melendez Ch. y al Dr. Chester Zelaya Goodman, del Departamento de Geografía e Historia de la Universidad de Costa Rica, quienes -tras reconocer el terrenoaseveraron que, bajo la arena y la ceniza, allí debía estar enterrada la primitiva capital ("Algunas consideraciones en torno al problema del asiento de León Viejo", La Prensa Literaria, 4 de Junio, 1967).

Un sevillano entre las ruinas

Luego la misma UNAN, a través del Instituto Nicaraguense de Cultura Hispánica, contrato al arqueólogo español Antonio Bonet Correa, como catedrático de la Universidad de Sevilla, para dirigir científicamente las excavaciones, lo que realizó de enero a febrero de 1968. 
 

"En aquel momento -anota en su informe-habían sido excavadas las ruinas de un edificio (la iglesia de la Merced) y se habían hecho unas calas en algunos puntos relativamente distantes de ésta, 
Sobre el terreno, todavía cubierto por el bosque, pude comprobar la extensión de las ruinas que formaban montículos en las que de vez en cuando, emergían algunos ladrillos". 


Y agrega:
 

"Gracias a los montículos explorados pude ver que la ciudad no sólo tenía una gran extensión construida, sino que también estaba desplazada hacia el Norte, conttadiciendo las primeras previsiones que se habían conjeturado. Después de una roza y quema del bosque. pronto quedó limpia y visible el área de la Plaza Mayor. que con sus grandes dimensiones, de más de 100 varas or lado, presentaba un espacio amplio y abierto en el que estaban ubicados a su alrededor la catedral al Este o naciente y el palacio de la Gobernación probablemente al Norte".


Bonet Correa, aparte de conjeturar el trazado de la ciudad, anotó que las ruinas de la iglesia de la Merced 

"alcanzaban en algunos puntos tres metros de altura. Su planta era la de una iglesia de tres naves de menor ancho que las tres naves y cabecera recta. Sus muros eran de ladrillo y tapial de mezcla de talpuja y barro, formando entre machones de ladrillo una masa dura y compacta que sólo se puede destruir a golpes de pico. 

Los ladrillos empleados de 0.31 de largo y 0.15 de ancho y 0.05 cm. de grueso son de mayores distensiones que los actuales. 

Lo mismo sucede con las tejas de 0.49 cnm. de largo, que al igual de los ladrillos de tierra de colores diferen tes que, mezclada al blanco, se empleaba con la cal para pintar los, paramentos repellados. 

El arqueólogo español concluye:

"Los restos de clavos de hierro forjado, que varían desde 0.28 cm. x 00.6 cm. de largo, eran del siglo XVI. Según noticias que me ha dado el Dr. Alfonso Argüello, después de mi marcha, en las excavaciones de la catedral han aparecido clavos con cabezas decorativas lo que se explica dada la categoría del edificio".
Y Villalta, el salvadoreño, ¿qué hizo? Trabajaría después en las ruinas el arqueólogo salvadoreño José Francisco Villalta, quien no dejó ningún informe de sus excavaciones. Apenas sabemos, por una noticia, del hallazgo que hizo de unos trozos de vasijas de aparente procedencia china. 
"La vasija tiene pintada un dragón y fue encontrada entre los restos de una casa de habitación"
("Raro encuentro", La Prensa, 23 de Mayo, 1969).


La misión de un francés

Finalmente, Frederick Thieck -arqueólogo de la Misión Cultural Francesa para la UNAN- se entregó a la excavación de las ruinas durante un año: de Noviembre de 1969 a Noviembre de 1970. En ese lapso, se propuso darle a la ciudad descubierta un aspecto urbanístico, llegando a la conclusión de que se extendía sobre una superficie de aproximadamente 500 metros de lado. 

Asimismo, estimó que su plaza mayor medía 180 metros de largo por 100 metros de ancho. Esta información, como otras muy detalladas de los edificios identificados, se localizan en su estudio, hasta entonces el más completo que se ha logrado sobre las ruinas.

(1982)
 
 

Detalle del Mapa de Herrera (1601). 

 

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LEON VIEJO: 456 AÑOS DESPUES
Por Amelia Barahona
 
VEINTE AÑOS atrás, en Nicaragua se vivió una conmoción de gran alcance cultural: el descubrimiento de los vestigios de la primitiva capital de Nicaragua, León Viejo, fundada por Francisco Hernández de Córdoba en 1524, a orillas de¡ Xolotlán, junto y encima del asentamiento indígena de Imabite y al pie del Volcán Momotombo: un enclave de extraordinaria importancia en la ruta del oro desde México hasta Panamá, en esta primera etapa de la conquista.

Escenario del primer asesinato sacrílego de la historia americana, el del Obispo Valdivieso a manos de los hermanos Contreras, León Viejo contó entre sus habitantes a Pedrarias Dávila, famoso por su crueldad, Hernando de Soto y Hernán Ponce de León, entre otros.

Las nuevas rutas comerciales de finales del siglo XVI, el sentimiento colectivo de culpabilidad por el asesinato del Obispo Valdivieso, el exterminio de la mano de obra indígena, que algunos historiadores españoles llaman "contracción de la población" en un alarde de irrespeto, la erupción volcánica del Momotombo y el deterioro progresivo de las edificaciones de la ciudad, llevaron al abandono de la misma en 1610, trasladándose sus habitantes al actual León, ubicado siempre estratégicamente al lado del poblado indígena de Subtiava, invadiendo los terrenos ejidales de ésta y originando el reclamo histórico de esa población.

León Viejo se pierde así en la memoria de los tiempos. Más de tres siglos tendrían que transcurrir para poder encontrar de nuevo un retazo vital de nuestra historia, importante no sólo por la implantación española, sino por la significación y aporte de nuestro pasado indígena.

En 1967, la Universidad Nacional, sede León, encuentra accidentalmente algunos restos y organiza de ahí en adelante las excavaciones sistemáticas que desde '68 hasta '72 habrían de sacar a luz los restos de la sepultada ciudad. Las obras de investigación se suspendieron por falta de fondos en 1973 y no es sino hasta 1979 que, al crearse el Ministerio de Cultura, se inicia un nuevo acercamiento al sitio, dentro de una política de rescate del Patrimonio Nacional más integral.

Muy poco había a nivel de documentación de las excavaciones realizadas, por lo que hubo que comenzar por hacer una nueva recopilación de campo, tres jornadas arqueológicas se han llevado a cabo en estos diez años para recolectar información en las áreas ya excavadas.

Múltiples estudios se han realizado con apoyo internacional, especialmente de la OEA, que van desde el levantamiento topográfico, el fotográfico, el estudio hidrológico de la cuenca que circundan el sitio para evitar los desastres como el provocado en 1982 por el Huracán Alleta, la recopilación historiográfica del sitio, las fotografías aéreas, los ortofotomapas, los planos de cada ruina y el Plan Maestro, documento de especial importancia que resume todas las acciones que en los diferentes aspectos deben emprenderse para proceder a una verdadera Puesta en Valor del Conjunto en los próximos años. Esto sin olvidar la labor de consolidación y recuperación de algunos vestigios, la limpieza sistemática, el cercado y el recercado, acción que nunca se termina, la delimitación de las zonas propuestas de protección, el control de la maleza, etc.

Diez años de continuo trabajo que, a pesar del empeño de muchos, no ha tenido los resultados esperados ni deseados.

Muerte Lenta
 
León Viejo se está muriendo lentamente. Como hace 379 años, cuando fue abandonado, las vacas pastan nuevamente entre los muros de sus derruidos edificios, la maleza crece irreverente y ajena al drama de la pérdida de uno de los vestigios más importantes de la historia no sólo de Nicaragua, sino de América entera. La población está completamente de espalda sin manifestar interés alguno, igual que las autoridades del lugar, del departamento y la región, sin excluir las instancias nacionales, aún y a pesar de los S.O.S. que los técnicos de Patrimonio Nacional están lanzando desde hace ya varios años. No hay eco.

Desde hace años se ha definido una zona obligatoria de amortiguamiento para la protección del sitio, lo que significa que en el radio, determinado por los estudios realizados, no debe alterarse el entorno; antes bien, debe evitarse todo tipo de utilización, especialmente agrícola. Pero nadie atiende, ni privados ni MIDINRA y las vacas pastan tranquilamente dentro del recinto sin que la institución responsable pueda recercar nuevamente, contratar la chapoda permanente o pagar cuidadores por falta de fondos. El sitio indefenso, mudo, continúa degradándose e irremediablemente perdiéndose.

A veces vemos en los periódicos que se informa de importantes descubrimientos arqueológicos en El Salvador, en Siberia o en Argentina; hay programas de T.V. que hablan sobre el Patrimonio Cultural de otros países, a veces muy lejanos a nosotros; de repente sale algún reportaje amarillista enfocando el "abandono" del sitio sin que el reportero se haya molestado siquiera en informarse debidamente sobre los esfuerzos reales realizados. No basta señalar con mal disimulada intención, sino aportary educar sobre el tema. Los medios nacionales deberían prestar más atención a lo nuestro, con un sentido más profundo, con más compromiso y con aportes realmente prácticos.

Pero nuestra intención aquí es más amplia. León Viejo constituye, indiscutiblemente, el vestigio colonial más importante del área y, me atrevería a decir, de América, toda vez que Santa María La Antigua del Darién aún no ha sido encontrada y todas las otras fundaciones españolas de la época han sufrido las transformaciones propias del uso a través del tiempo.
 


"La Pompeya de América"
 

León Viejo es, con las lógicas y obvias diferencias, la "Pompeya de América", aunque está muy lejos de recibir el reconocimiento y el tratamiento como tal.

Habiendo sido fundada en lo que se conoce como el período de la Implantación, primer cuarto del siglo XVI, constituye un testimonio invaluable para el estudio del urbanismo, la arquitectura y los sistemas constructivos de la época. No hay otra ciudad que tenga conservados esos elementos de manera tan palpable, directa y clara.

En la Historia del Urbanismo, de la Arquitectura, de la Construcción, de la Ingeniería, León Viejo no es materia de estudio, no está ni siquiera en la imaginación de nuestros educadores, sin mencionar los planes de estudio básico y de nivel medio. Pareciera que las únicas referencias de nuestra historia fueran muy recientes o estuvieran indefectiblemente fuera de Nicaragua.

Difícilmente vamos a poder encontrar eco en la población y en las autoridades si persiste este total desinterés. La conciencia se crea a partir del conocimiento y ahí está precisamente el reto.

Pero todavía algo se nos quedaba; León Viejo no constituye solamente un proyecto de recuperación histórica de indiscutible importancia, sino que está concebido como un proyecto de desarrollo para el poblado que le acompaña y para la región misma, no sólo porque puede ser un importante foco turístico una vez habilitado, sino porque puede generar una serie de actividades económicas colaterales que beneficien a la población y le brinden oportunidades nuevas de desarrollo. Teniendo la cercanía del Proyecto Geotérmico, se debe pensar en un proyecto que conjugue los múltiples intereses y riquezas de la zona y de respuesta a las necesidades del desarrollo moderno, tal como está concebido en el Plan Maestro ya elaborado y que por falta de eco, recursos, apoyo, etc., no ha podido ser iniciado.

¿Tendrá que esperar León Viejo otros 300 años para que nuevamente sus disminuidos restos encuentren el amor y la valoración de sus hijos? Espero que no, porque la historia es irreversible y lo que se pierde no se puede recuperar con la sola voluntad.

(29 de Agosto, 1989)


 
LA CIUDAD DE LEON VIEJO EN NICARAGUA
Por Antonio Bonet Correa

LAS EXCAVACIONES que actualmente se realizan en cl lugar que estuvo asentada la ciudad de León Viejo en Nicaragua son de una importancia considerable para la Historia del Urbanismo en Hispanoamérica. Resulta obvio señalar el interés de los trabajos en curso. Aparte de las posibilidades turísticas que, por su espléndido emplazamiento y la belleza extraordinaria del paisaje circundante, presenta la primitiva capital de Nicaragua, hay que señalar la importancia que el análisis de las ruinas reviste para los estudiosos del fenómeno urbano implantado por los españoles en el entonces Nuevo Mundo. Tanto por la fecha de su fundación como por el corto lapso de tiempo de su existencia, durante la cual llegó a adquirir un gran desarrollo urbano, León Viejo es pieza capital de un capítulo de la Historia de América, que solamente ahora comienza a explorarse de manera sistemática.

Cuando la totalidad de las ruinas hayan sido excavadas se podrá tener intacto el trazado original, sin casi modificaciones posteriores, de un ciudad hispanoamericana anterior a la recopilación de las Leyes de Indias, en las que tanta primacía se concedieron a determinadas normas de trazado y planificación urbana. Los resultados podrán ser capitales, al ser comparados con los planos de las ciudades del Siglo XVI, de los que, como se sabe, son escasos los planos, pese a los muchos que de siglos anteriores se conservan, especialmente en el Archivo de Indias de Sevilla. Además, se podrán completar nuestros conocimientos de historia de la construcción. A los datos de ubicación de los monumentos, desarrollo urbano, áreas construidas y soluciones para servicios, así como los de ancho de las calles, dimensiones de la plaza mayor o plazuelas y cuadrícula del trazado, más o menos regular, podrá añadirse la evaluación de la categoría de los edificios públicos o privados, civiles y religiosos, obteniéndose precisiones sobre las técnicas constructivas, materiales y aparejos empleados en las primeras décadas del asentamiento y colonización española en América.
 

Un momento estelar

Durante el siglo XVI León Viejo conoció el momento estelar de la historia de Nicaragua que, a partir del Siglo VII fue incorporada a Guatemala, perdió el papel rector de Centroamérica, al que en su primera etapa parecía advocada. Su desarrollo urbano fue a la par que su importancia histórica. Lugar de residencia de Pedrarias que a su muerte, en 1531, fue enterrado en el presbiterio de la iglesia de la Merced y sede de la gobernación de Rodrigo de Contreras, León Viejo fue punto de partida de las expediciones para la conquista del Imperio Inca. Ciudad en la que vivieron, por algún tiempo, Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, Motolinía, el Padre Las Casas y Fray Alonso Ponce, su primer Alcalde fue Sebastián de Benalcázar, fundador de Quito, Cali y Popayán. El tráfago de los ejércitos y el ir y venir de los hombres y las mercancías marcaron con un fuerte ritmo vital a la ciudad, escenario de terribles rivalidades y actos violentos.

El asesinato del obispo Valdivieso y la aventura de tipo feudal de los hijos de Contreras, con pretensiones de alzar América contra el rey de España, con una muestra palmaria del orgullo y las ambiciones desmesuradas de sus habitantes, ebrios del poder y la pujanza con que había nacido la urbe, cuyo rápido e intenso crecimiento se puede seguir en detalle a través de los numerosos documentos publicados por Andrés Vega Bolaños en los años cincuenta. Pero, al lado de estos sucesos violentos y a veces sangrientos, de fuertes contrastes, hay otros hechos que muestran la vitalidad de la ciudad fundada por Francisco Hernández de Córdoba, granadino que había participado en cl establecimiento de Nombre de Dios y, en 1522, había sido alcalde de Panamá.

Juan Meco, el alarife de Linia

Quizás el dato más importante desde el punto de vista urbanístico es saber que Juan Meco, quien en 1532 trabajaba en la construcción de la nueva Casa Real de la Fundición de León Viejo, cinco años más tarde, en 1537, era el alarife de la ciudad de Lima, encargado del reparto de los solares de la entonces recién fundada Ciudad de los Reyes que, más tarde, con la ciudad de México, constituía el eje de las dos metrópolis en torno al cual gira toda la historia de imperio español en América. ¿Fue Meco el trazista de Lima? ¿Aprovechó para ello su experiencia adquirida en León Viejo? De lo que no cabe duda es que existe, como veremos más adelante, una gran dualogía entre las respectivas trazas de León y Lima. 

También es de tener en cuenta que León, cuyo trazado parece totalmente regular, es la ciudad en la que cristalizó el tipo de experiencias que, desde Santo Domingo, pasando por Santa María del Darién y Panamá, constituyó el tipo de ciudad hispanoamericana, en fecha todavía muy temprana y con anterioridad a la redacción definitiva de las Leyes de Indias.

Encontrados los primeros vestigios, la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua quiso asesorarse para no tomar a la ligera unas ruinas que en su primer momento podrían ser obra del siglo XIX, dada la importancia de la vecina hacienda "El Diamante" y, además, que en el mismo siglo, en época anterior a la administración del Presidente J. Santos Zelaya y durante ella, existió allí Puerto Momotombo que servía de comunicación entre managua y el actual León, unido por medio de un ferrocarril.

Mi viaje en Enero-Febrero de 1968

Para confirmar que se trataba de las ruinas de León Viejo, la UNAN llamó al Licenciado Carlos Meléndez Chaverri y al Dr. Chester Zelaya Goodman, del Departamento de Geografía e Historia de la Universidad de Costa Rica, que tras reconocer el terreno aseveraron que bajo la arena y la ceniza del volcán debía estar enterrada la primitiva ciudad. Comenzadas las excavaciones dirigidas por la UNAN, ésta pidió al Instituto de Cultura Hispánica se me enviase a Nicaragua para confirmar el descubrimiento y dictaminar sobre la forma en que deberían llevarse los trabajos a realizar para que la ciudad se desenterrase por completo.

Mi viaje fue realizado en enero y febrero del presente año de 1963. En aquel momento habían sido excavadas las ruinas de un edificio y se habían hecho unas calas en algunos puntos relativamente distantes de éste. Sobre el terreno, todavía cubierto por el bosque, pude entonces comprobar la extensión de las ruinas que formaban montículos en los que, de vez en cuando, emergían algunos ladrillos. 

Tras mis exploraciones y algunas excavaciones, pude comprobar que, en algunas partes, el edificio alcanzaba la altura de más de tres metros de muro de ladrillo, y por tanto, era una iglesia, pues pronto aparecieron en el lugar en que se habían previsto las bases para los horcones que dividían en tres naves el templo.

También pude llegar pronto a la convicción de que era el templo de la Merced, ya que por las descripciones y documentos estaba ubicado dentro de la ciudad en el barrio Sur, con eje perpendicular a la que pronto pude comprobar era la antigua Calle Real, llamada así en los documentos.

Gracias a los montículos explorados, pude ver que la ciudad no sólo tenía una gran extensión construida, sino que estaba desplazada hacia la parte Norte, contradiciendo las primeras previsiones que se habían conjeturado. 

Después de una roza y quema del bosque, pronto quedó limpia y visible el área de la Plaza Mayor que, con sus grandes dimensiones de más de cien varas por lado, presentaba un espacio amplio y abierto en el que estaban ubicados a su alrededor la catedral al Este o naciente y el Palacio de la Gobernación probablemente al Norte. Ahora llevadas a cabo las excavaciones en el lugar que me parecía estaba la catedral, se presenta ésta ya descubierta, superando en dimensiones y grandeza a la iglesia de la Merced. También pude sospechar que en la colona Sur-Este, que domina la ciudad y el lago, se encuentra la fortaleza que debía tener una torre de vigía para ver los movimientos de las gentes que venían del interior de las tierras llanas que circundaban a la ciudad y los navíos o bajeles del lago.

Un plano provisional

Las repetidas exploraciones en el bosque me permitieron seguir las calles que, bajo los árboles y gracias a los montículos, podrían reconocerse, ya que formaban avenidas de unas 10 a 11 varas. Tras el recuento de las manzanas o cuadras, pude levantar un plano provisional del trazado y área total de la ciudad que formaba un gran rectángulo de 9 x 10 calles, ubicándose la plaza hacia el centro, de forma que quedaba entre 4 manzanas al Norte y 6 al Sur y 4 manzanas al Oeste o Poniente y 5 manzanas al Este o Naciente, es decir hacia el lago, en el lado en que se halla la fortaleza que rompe el cuadrilátero formando una esquina o triángulo en el que desaparecen por lado más de tres manzanas.

Que la ciudad debía ser grande, aunque no toda ella debía estar construida, en especial hacia el Occidente, se deduce de los documentos, pudiéndose evaluar que era ciudad en la que habitaban más de 150 vecinos españoles, con más de cinco mil indios tributarios. 

La cifra de 500 vecinos españoles que da Vázquez de Espinosa resulta quizá exagerada, pero revela la posible opulencia y riqueza de esta ciudad que atraía a tanto conquistador.

Respecto a las edificaciones, he señalado que antes de mi exploración se había descubierto una edificación de ladrillos que alcanzaba en algunos puntos más de tres metros de altura. Su planta era la de una iglesia de tres naves de menor ancho que las tres naves y cabecera recta. 

Sus muros eran de ladrillo v tapial (mezcla de talpuja y barro), formando entre machones de ladrillos una masa dura y compacta que sólo se puede destruir a golpes de pico. Los ladrillos empleados de 0.31 de lago y 0.15 de ancho cm. de grueso son de mayores dimensiones que los actuales.

Lo mismo sucede con las tejas de 0.49 cm. de largo que, al igual de los ladrillos, difieren de las que se fabrican con menor tamaño en la actualidad. Para comprobar que se trataba de piezas del siglo XVI, los comparé con los de la ruinas de Subtiava, los de la iglesia de El Realejo y El Viejo y la iglesia de la antigua Nueva Segovia. 

Detalle importante es que los ladrillos cortados en chaflán, para formar los pilares de las desaparecidos horcones, estaban truncados de la misma manera. En las calas hechas pude advertir partes de tejados desprendidos con sus tejas árabes y encontrar otros restos de muro repellados con media pulgada de mezcla de cal y arena. 

También el empleo de tagüe o tierra de colores diferentes, que, mezclada al blanco, se empleaba con la cal para pintar los parámetros repellados. 

Los restos de clavos de hierro forjado, que varían desde 0.28 cm. x 0.06 cm. de largo, eran del siglo XVI.

I Según noticias que mas ha suministrado el Dr. Alfonso Argüello, después de mi regreso, en las excavaciones de la catedral han aparecido clavos con cabezas decorativas, lo que se explica dada la categoría del edificio. 

Los restos de maderas de cedro, aunque de pequeñas dimensiones, presentan también vestigios de ser antiguos. En mis exposiciones encontré en algunos montículos restos de cerámica española e indígena y un fragmento de metate, o piedra de moler el maíz de la época precolombina. De acuerdo a las noticias que ahora
1 me llegan aparecen diferentes objetos de hierro (llaves, cerraduras, goznes o chumaceras para hacer girar las puertas) y los clavos de cabeza decorada a los que ya me referí.

La situación de León Viejo, aproximadamente a unos 500 metros del lago, en un punto intermedio entre éste y el interior, es similar a la ciudad de Granada, fundada en el mismo año por Hernández de Córdoba. Su distancia respecto al lago es la prudencial para la defensa, a la vez que presenta todas las comodidades al estar rodeada de tierras llanas propias para huertas y ejidos. Su trazado, que según los indicios es de perfecta cuadrícula, parece haber sido construido en su casi totalidad, ocupando 111 manzanas o cuadras, aproximándose en mucho a la primitiva Lima, en cuyo reparto intevino Juan Meco.
León y Linta
En la capital del Perú, el rectángulo estaba compuesto por dimensiones superiores a las de Centro y Sur América. 

Como se comprueba, la ciudad era de dimensiones superiores a las de Centro y Sur América, superándola eh muy poco Lima. 

Que Hernández de Córdoba era buen fundador y poblador no queda duda, conocida ya su experiencia. León Viejo, con su posición estratégiga, en un cruce de caminos y punto de partida para la conquista de la América del Sur, en una posición central, entre el Atlántico y el Pacífico, cumplía como ciudad todo los requisitos de las instrucciones que el Rey Católico había dado en Valladolid, en 1513, a Pedrarias Dávila. 

Con su fundación y trazado culminaba la primera etapa de las experiencias urbanas de los españoles en América que, a partir de la fundación de Lima, se fijan en tipos de escasísimas variantes dentro de la tradicional cuadrícula empleada por los españoles desde la fundación de Santo Domingo.
 

Ciudad vieja

Para completar el estudio hay que tener en cuenta las otras ciudades creadas en Nicaragua durante el siglo XVI- Por desgracia ya no existe la ciudad vieja de Nueva Segovia que, situada a 7 kms. de Quilalí, cerca del río Jícaro, fue establecida pocos años después de León Viejo. Se trata de una ciudad totalmente ignorada, a no ser por las referencias que sobre ella da en un folleto publicado en 1949 el Padre Nicolás Antonio Madrigal, cura párroco de Ocotal.

Ciudad vieja se encuentra en medio de una sierra agreste y de difícil acceso. Su aspecto acto actual es el de un potrero de tupida hierba en el que hay grandes montículos 'v profundos boros en los que no se ve, a causa de la espesura de la vegetación, ningún resto de ladrillo o construcción. Pero de lo que no queda duda para el que después de una ruda jornada de jeep visita el lugar totalmente inédito, no hallado ni excavado, es de encontrarse ante los restos de una ciudad. Indicios seguros son los montículos de forma angular, al igual que el terreno llano en que se encuentra.

También que la localización solamente la puede lograr después de preguntar a los escasos habitantes del contorno que me contaron antiguas historias, típicas de la tradición oral, en la que son protagonistas antiguos tesoros enterrados y apariciones fantasmales de espíritus que vagan en la noche entre los árboles del lugar.
 

Ciudad Antigua

Igualmente muy interesante como ubicación y por existir allí ruinas y edificios es la Ciudad Antigua de Nueva Segovia, segundo asiento de la ciudad que fue trasladada, en 1611, a orillas del río Arrayán, cerca del río Coco, en un lugar de llanura más amplio que el de la primera. Ciudad Antigua, situada en el interior de la quebrada sierra de Nueva Segovia, es de menor extensión que la enterior, quizás a causa de los continuos asaltos de los piratas, siendo el importante el que sufrió al incendiarla y destruirla, en 1645, una hueste piratas que llegó a ella nevegando por el río Coco. Reconstruida entonces, fue capital de la región hasta 1837, año en que la administración pasó a Ocotal que, desde 1849, hasta nuestros días en la ciudad más importante de esta zona fronteriza con Honduras.

De Ciudad Antigua, que con el tiempo perdió barrios y conventos como los de la Recolección y la Merced, queda hoy la parroquia, iglesia de sumo interés por magnifico aparejo de verdugadas de ladrillo y tongadas de mezcla y piedra.

De las demás iglesias no quedan más que ruinas, excavadas por el Padre Madrigal, arqueólogo e historiador autodidacta. Pero las ruinas son menos importantes que las de León, tanto por sus dimensiones como por la importancia de los edificios y sus aparejos, la mayoría de tapial entre machones de ladrillo. 

Por el escaso espesor de los muros y lo reducido de su arquitectura, sólo pueden compararse con las ruinas de León por la similitud de técnicas empleadas en la época. Sin embargo, son muy de tener en cuenta estas dos ciudades, que en su día fueron centro de una región muy ignorada, pero en la que existen iglesias desconocidas como las de Somoto, Totogalpa y Mosonte, dentro de poblaciones rurales de trazado regular. 

Edificios probablemente anteriores a la iglesia de Subtiava, considerada hasta ahora la más antigua de Nicaragua, constituyen las tres ellas un grupo de sumo interés ya que datan de principios del siglo XVII. Además de su belleza en sí, sirven para formarnos una idea de cómo eran las iglesias de León Viejo en el momento en que el terremoto de 1610 destruyó la antigua capital de Nicaragua.
 

Las ruinas de León: similares a una ciudad romana

El día quizá no muy lejano en que se terminen las excavaciones de León Viejo y se pueda disponer de un plano completo de su trazado, podrá saberse si su planta era totalmente regular o si por el contrario, como sucede en el núcleo viejo de Granada, hay pequeñas desviaciones de las calles respecto a la totalidad de la cuadrícula. De todas forma, el interés no dejará de ser grande. El conjunto de las ruinas tendrá parecido con el de una ciudad romana.

Aunque esta carente de columnas de fragmentos de mármoles clásicos, su poder evocador tendrá la suficiente entidad para justificar los trabajos en curso. Los muros y escalinatas, las calles y plazas volverán a tener una nueva vida, pese a no ser más que arqueología.

Si bien es cierto que León Viejo no logrará competir en cl alzado de sus momumentos con Panamá Viejo, ni nunca podrá tener las bellezas arquitectónicas de la Antigua Guatemala, si podrá tener el valor de ser la única ciudad que no tuvó tiempo para modificarse y modernizarse. Ante nuestro ojos tendremos una ciudad del siglo XVI en toda su integridad. En ella los historiadores de los urbanismos tendrán un campo en el que ejercitar su atención, para resolver parte de un problema que hoy nos preocupa a todos.

León Viejo, ciudad sobre la que todavía se cierne la dominadora sombra de Pedrarias Dávila, cuyos huesos reposan en la iglesia de La Merced, tendrá siempre la incomparable y sublime belleza del paisaje que la rodea. Al pie del imponente volcán Momotombo, cantado por Victor Hugo y Rubén Darío, será un testimonio de cómo sus fundadores llevaron consigo desde el Viejo Continente una decidida voluntad de creación.

(1968)


 
 
 

ESAS SON LAS RUINAS DE LEON VIEJO
Por Eduardo Pérez-Valle

ENTRE LAS muchas cosas que se han publicado en los últimos días sobre el caso de León Viejo y la localización de sus ruinas por la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, desgraciadamente hay pocas afirmaciones acertadas y muchas desacertadas y hasta contradictorias dentro de su desacierto.

Hay cosas que parecen sacadas de Los conquistadores de José Román y servidas como retazos de historia, cuando más tienen de novela. Así, aquello sobre la catedral de Valdivieso, de "pilares y arcos maestros de ladrillos y mezcla arcillosa, vigas y soleras definas maderas, de cuatro cantos, paredes de piedrá y mezcla blanca". Otro día el mismo nos viene diciendo que
"En los primeros años, en los primeros cuatro decenios (de la colonia) lo usual fue el tipo de construcción de tapias". 

Y que no había ladrillo, por la extrema pobreza; que ni en el nuevo León allá por 1751. Así que habrá que sacar los ladrillos de los "arcos maestros" de la catedral de Valdivieso y dejar sólo "la mezcla arcillosa" a esperas del primer terremoto.

Se nos ha dicho que la ciudad estaba en la propia ladera o al pie mismo del Momotombo, pues hubo necesidad de construir obras permanentes de drenaje (ataujías) para encauzar las corrientes que bajaban de las faldas del Volcán; y que la fortaleza estaba "en lugar prominente de la falda occidental". Otro día el mismo nos viene hablando de "la tradicional escogencia para fundaciones españolas de grandes y amplios valles", etc.

Esta son cuentas gruesas (los padrenuestros) de un rosario de inexactitudes o invenciones como aquello de que hasta 1542 se inició la construcción y el convento de la Merced (en 1530 ya se construía de tapias); el traslado de los restos de Pedrarias a una segunda iglesia de la Merced construida en otro sitio que la primera. A veces se ha dado rienda suelta a una verdadera fiebre delirante que hace decir cosas como que las ruinas encontradas pueden ser de ricas estancias; castillos posteriores a 1610, construidas por encomenderos y capitalistas; o fortalezas defensivas levantadas después del traslado. Como si la construcción de un castillo o fortaleza pudiera ser secreta, y no significa un pepeleo de años, hasta de siglos, a través de la complicada burocracia colonial.
 

ladrillos y tapias

Es bueno dejar sentadas dos cosas:
 

1) Hay documentos que hacen mención de construcciones con elementos de ladrillos desde 1542 (La Merced, la casa de Hernán Nieto, junto a la misma; la cárcel construida por Contreras).

2) No hay motivo para mirar con tanto menosprecio las construcciones de tapias que eran consideradas como muy buenas en esa etapa colonial. Su consistencia no era despreciable, pues se usaba tierra mezclada con algún material compactador, calcáreo o similar. En León Viejo se usaba una tierra blanquecina que traían de los contornos. Se promulgaron cédulas obligando a los encomenderos a construir de piedras o de tapias en los dos primeros años de su encomienda.


Lo cual significaba que las tapias no se tenían por menos, sino que se consideraban un material bastante decoroso y permanente, incluso resistente al fuego. El ladrillo, aunque siempre fue un excelente material de construcción, no se usaba sino en casos de máxima necesidad, para lograr mayor resistencia; o porque al usarlo no le causaba mayores gastos (caso de Hernán Nieto que tenía horno de tejas y, sin duda, fabricaba ladrillos).
 
 

La prueba arqueológica

El lugar donde todas las evidencias concurren a situar la primitiva León de Nicaragua en un amplio campo que, por lo menos, abarca una extensión de 1 km. de Norte a Sur por unos 400 o 500 metros de Este a Oeste.

Tal expansión la fijamos en forma estrictamente provisional. Las dimensiones reales de la planta de la ciudad serán establecidas a medida que progresen las labores de limpieza y excavación del terreno.

En el área citada se ha logrado localizar hasta 13 montículos de base más o menos geométrica (rectangular o cuadrada). Estos montículos tienen la misma apariencia que tenía el que se ha excavado profundamente, donde se han encontrado las ruinas de un edificio grande, al parecer una iglesia.

En casi todos estos montículos se han practicado "calas" o sondeos y hallado ladrillos, sin duda perteneciente a viejas construcciones. La disposición de tales montículos sobre el terreno, alineados en direcciones bien determinadas y orientados, habla de una organización urbanística cubierta por el polvo de los siglos.

En el montículo que primero comenzó a excavarse, y en el que se ha excavado más profundamente, surgieron las ruinas de lo que a todas luces parece ser una iglesia. La construcción tiene 15 m. de ancho (NS-SU) por 40 de largo (E-O). La parte expuesta se encuentra en la porción oriental de un rectángulo formado por camellones de tierra que alcanza unos 75 metros de longitud y que puede ser el límite del antiguo cementerio.
 

La iglesia de la Merced.

En las ruinas del edificio se distinguen dos partes: una construída de ladrillos; la otra de tapia reforzada a espacios regulares de unas 4 varas con rafas de ladrillos. La parte de ladrillos está situada al Oriente, y corresponde sin duda a la cabecera. (Puede creerse que fue construida de ladrillos y reforzada con fuertes pilastras adosadas lateralmente porque se pensaba construir bóvedas sobre ellas). Esta parte es más angosta que la otra. La planta es cuadrada, de unos 12 metros de lado, dimensiones a propósito para albergar 3 capillas de regular tamaño.

El resto de la construcción es de unos 4 metros más de ancho y corresponde a las naves. Ya se ha descubierto dos bases de las columnas o pilastras que formaban las naves, a unas 5 varas del muro de la fachada. A medida que la excavación progrese hacia el fondo, irán apareciendo las demás. Son de base cuadrada, con las aristas cortadas en chaflán. Así quedan demarcadas tres naves: de 10 metros de ancho la central, de unos tres metros las laterales.

Sería prematuro hacer afirmaciones ajustadas en una etapa en que los trabajos de excavaciones apenas si comienzan. Pero puede recordarse aquí que la iglesia de la Merced de León Viejo, hacia 1530, se construía de tapias con la ayuda de una tierra blanca, "recia como argamasa", que llevaban de los alrededores. 

El material de relleno de las tapias descubiertas es blanquecido y resistente, y parece haber sido extraído de la cabeza del " calpul" del Puerto Momotombo, o de un lugar también cercano en cl camino a la Paz Centro. 

En 1542 la iglesia de la Merced ya estaba construida, con tres naves, paredes de tapias, rafas y arcos de ladrillos, techo de tejas.

Las ruinas descritas pueden considerarse un tanto marginadas hacia el Oriente del conjunto de túmulos diseminados en el área. También por esto puede presumirse que se trate de la iglesia de la Merced, pues existe al menos un testimonio quizás un tanto exagerado de Pedro de los Ríos (1543), según el cual al monasterio de la Merced y su iglesia se hallaban fuera de la ciudad.

(Managua, 31 de enero, 1968)

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LAS RUINAS DE LEON VIEJO
Por Frederick Thieck (Traducción de Ernesto Gutiérrez)

LAS INVESTIGACIONES realizadas sobre el terreno nos permiten establecer que la ciudad de León Viejo se extendía sobre una superficie de aproximadamente 500 metros de lado.

Las excavaciones que se efectuaron de Noviembre de 1969 a Noviembre de 1970 tenían como fin inmediato el de darle al sitio de la ciudad descubierta lo más rápidamente posible un aspecto urbanístico, basándose en los edificios que habían salido a luz: la Catedral, la iglesia de la Merced, la Casa de Gonzalo Cano y una parte del Palacio del Gobernador.

Había que tomar en cuenta el hecho de que esta ciudad, como todas las otras ciudades coloniales y militares de la época, se organizó alrededor de una plaza central, la cual mide 180 metros de largo por 100 de ancho.
 

Palacio del Gobernador

Esta imponente construcción que bordea el lado norte de la Plaza posee dos secciones: una Sección Sur que da sobre la Plaza, comunicándose con ella por medio de un zaguán central, y una Sección Norte que bordea el patio interior (24.50 m. x 42.50 m.). La construcción no es homogénea, el centro del Palacio está constituido por un área de 43 m. de Norte a Sur, y 32 m. de Este a Oeste; es probable que el patio haya sido agrandado hacia cl Este en un período posterior a la construcción de las secciones mencionadas. La sección Sur comprende una entrada principal flanqueada a cada lado por dos piezas de pequeñas dimensiones (alrededor de 6 m. x 6 m. al interior); estas piezas poseen un tipo de piso, frecuente en esa época, de ladrillos de muy buena calidad con diseño "en espina". La sección Norte posee igualmente 4 piezas de diferentes dimensiones, con acceso a través de una escalera central que da sobre un vestíbulo de dimensiones importantes (10.20 m. x 7.90 m.). Este vestíbulo tiene piso de tierra y está abierto por sus cuatro costados.

Al Este de la parte central del Palacio hay otras dos dependencias, una de las cuales hacia el lado Sur no está bien ligada o en relación, con el cuerpo principal del Palacio, y va hasta la esquina N.O. de la Plaza, comprendiendo 6 piezas ordinarias, dos de las cuales están en comunicación con la parte exterior aún no descubierta. La otra dependencia situada al lado Norte está formada por una enorme sala (36.50 m. x 8.40 m.); y aunque no hemos podido descubrir la zona intermedia entre estas dos dependencias, debido al gran movimiento de tierra que es necesario hacer. El estudio sobre el terreno y sobre el plano tal como aparece, nos permite suponer que la sala deberá dar sobre un enorme patio por medio de las dos puertas que se abren sobre su lado Sur y que este patio estaba en comunicación con la de la parte principal ya mencionado, pudiéndose tener acceso al patio de la dependencia Sur a través de las piezas Nos. 6 y S. Es posible que el costado Oriental de este patio estuviera bordeado de pequeñas piezas que funcionaran como celdas; nosotros hemos encontrado algunos grilletes al hacer excavaciones exploratorias en esta zona. Los Archivos mencionan que la Casa del Gobernador servía también de prisión y sabemos, además, que la prisión estaba situada en un lugar distinto de la Fortaleza.
Fue en este Palacio donde vivieron primero Pedrarias Dávila y después Rodrigo de Contreras, por Real Cédula del 21 de mayo de 1534. 

Se dice igualmente que Rodrigo de Contreras le hizo algunas modificaciones en 1538. Las piezas Nos. 1, 2 y 3, marcadas sobre el plano y que bordean el lado Sur del Palacio del Gobernador, no tienen relación con él y puede ser que pertenezcan a la Casa de Antonio Picado.
 

La Catedral
Para la descripción de este edificio bastará con referirse al libro León Viejo del Dr. Alfonso Argüello, que describe con precisión el tipo de construcción y los materiales en ella usados; nosotros agregaremos aquí solamente algunas observaciones. Con relación al centro de la Plaza, tal como se encuentra actualmente delimitada por las construcciones (no siendo posible en este momento emprender cl desescombramiento de toda la Plaza hasta su nivel primitivo, debido a lo enorme de la superficie), la Catedral se encuentra claramente descentrada hacia el Sur, lo cual es bastante sorprendente; puesto que (y a pesar de que se pueden constatar variaciones en el espesor de los muros de las construcciones, aún en un mismo lado) no se ve cómo al momento de construir un edificio de tal importancia el arquitecto, o en todo caso el maestro de obra, se haya podido equivocar.

En nuestra opinión no ha de tratarse de un error, sino de un  arreglo propuesto por el arquitecto al momento de construir la Catedral, estando ya construidos los otros edificios y siendo ya definitivo el trazado de la plaza. Al efecto podemos señalar que a más o menos 20 m. al N.O. de la Catedral, un pozo de exploración nos ha permitido descubrir dos habitaciones de una construcción importante (8.10 m. x 5.10 m. y 8.10 m. x 4.70 m.), la que podría ser la casa de Hernando de Soto "construida en una esquina al lado de la Iglesia Mayor" en 1530.

Por otra parte es interesante señalar que la orientación del muro Norte de la Catedral no es paralela a la de las secciones Sur y Norte del Palacio del Gobernador, lo que sí puede ser un error urbanístico.

No nos es posible hacer un estudio comparativo entre el Plano de la Catedral y los edificios de la misma época en España (España estaba todavía en el gótico tardío en esa época: un ejemplo de ello, es la Catedral de Sevilla concluida en 1506); y aunque se encontraran ejemplos comparativos para el emplazamiento del Coro (6 m. x 6 m.), jamás (guardando las proporciones) lo encontraríamos situado tan cerca de la entrada. Más bien sería de mayor interés una comparación con los edificios de la misma época en América Central o en México si dispusiéramos de una buena documentación: obsérvese la colocación del Coro en la Catedral primitiva de México. Teniendo en cuenta los datos de la Historia de la Arquitectura Colonial, tal vez sea este punto uno de los de mayor interés en León Viejo: su contribución al conocimiento de los edificios primitivos de la colonia española. 

En efecto, menos del 6% de todos los planos publicados en Sevilla son anteriores a 1610 y de éstos la mayor parte presentan ya modificaciones; por consiguiente, en León Viejo se tienen dos buenos ejemplos de las construcciones de la época: La Merced y La Catedral.

He aquí como el gran especialista de la Arquitectura Colonial, Pal Kelemen, define el tipo primitivo de la Iglesia Colonial: "La Catedral colonial fue principal y substancialmente construida de piedra o más raramente de ladrillos y casi siempre empleando bóvedas de mampostería. A menudo fue colocada sobre una plataforma, por encima del nivel de la Plaza y ostentando un amplio atrio. Esto le daba una representatividad y una posición teatral, con la fachada del edificio sirviendo como telón de fondo para las variadas ceremonias y coloridad procesiones que animaban la vida religiosa de la época. Una decoración profusa se distribuía sobre la fachada, con columnas, pilastras, nichos y estatuas que formaban parte del embellecimiento. 

Tres entradas eran las usuales y en las estructuras primitivas, había una sola torre. 

En los últimos siglos, las dos torres vinieron ya a ser una modalidad. Estas dos torres no solamente servían de campanarios, sino también de contrafuertes de la fachada, y ayudaban al anclaje de los muros laterales".

La Catedral poseía una especie de cámara sobre su costado Norte sin relación con la parte interior dedicada al culto, y que servía para la conversión de los indígenas; ella se debe llamar ezonarthez y t no narthex, palabra griega que significa "caja" y que en las primitivas iglesias cristianas designaba al vestíbulo que precedía a la nave.

Las estructuras que bordean la entrada izquierda, pertenecían a la torre, y los dos círculos de ladrillos que se pueden ver a ras del suelo, son trazas de los emplazamientos de dos escaleras de caracol. Detrás de la Catedral se ve la estructura de una casa que podría ser la del obispo, la que deberá excavarse después.

Sobre el lado Sur de la Plaza desemboca la Calle Real, que con sus 14.7 m. de ancho, es la más importante de la ciudad. Esta calle bien orientada de Norte a Sur, y por una longitud de 300 m. sigue hasta el convento de La Merced, desviase entonces muy claramente hacia el Este, convirtiéndose en un camino tortuoso, que sin embargo bordea las construcciones; estas últimas constataciones no puede hacerse sino únicamente sobre el terreno y durante la estación seca.

Calle de la Fundición

Esta calle debe su nombre a la Casa Real o Casa de la Fundición que tuvo una vida bastante accidentada, habiendo sufrido incendios varias veces y particularmente en 1543.

Las estructuras que fueron descubiertas en la parte Noroeste de esta calle han debido pertenecerle. Las tres primeras piezas de dimensiones reducidas y en muy mal estado de conservación (la altura de las paredes que se conservan no superan jamás los 0.60 m. en el mejor de los casos), han debido pertenecer a la primera Casa Real. 

Los cuartos siguientes de mayores dimensiones (9.30 m., 8.70 m., y 9.20 m. por un ancho promedio de 7.60 m.) deben pertenecer a la Casa de 1544. Tres grandes piezas (una de ellas con una longitud de más de 11 m.) forman con las anteriores el ángulo Suroeste de la Casa. 

Tomando en cuenta las numerosas funciones que tenía que cumplir este edificio, no es raro encontrar en él dimensiones un poco fuera de lo corriente. A este momento no hemos todavía descubierto el patio. -

El afirmar que estas estructuras pertenecen a la Casa de la Fundición, se debe a la concordancia de los descubrimientos arqueológicos con los datos históricos; por una parte, sabíamos que ella se encontraba frente a la Casa de Pedrarias y, por otra parte, hemos encontrado en esta zona materias minerales fundidas en cantidad suficiente como para llegar a estas conclusiones.

Entre la Casa de la Fundición (27 m. al Sur) y La Merced (60 m. al Norte), en la zona este de la faja de terreno prevista para las excavaciones de este año, hemos descubierto cuatro habitaciones cuyas dimensiones y organización son prácticamente idénticas a las de la Casa de Gonzalo Cano. 

El patio no está todavía desescombrado, pero el estudio sobre el terreno y el de un pozo de exploración, arrojan alguna luz como para plantearse el problema de su identidad. Ahora bien, nosotros sabemos que el Tesorero De Los Ríos poseía una casa "similar a la de Gonzalo Cano" construida en 1533. 

La hipótesis según la cual esta casa le habría pertenecido, ¿podrá todavía mantenerse? La diferencia entre las dos casas es la de que la de Gonzalo Cano está hecha de piso de ladrillos dispuestos "en espina", lo que era un signo de riqueza en la época, dada la simplicidad de las casas.

Es muy poco probable que un personaje tan codicioso y ambicioso como de Los Ríos (que se casó con la hija del Gobernador Contreras), se hubiese contentado con una casa cuyo piso era únicamente de tierra compactada. Y en todo caso, nosotros no contamos con una localización precisa según los textos. 

Talvez se descubra más tarde una casa que convenga mejor a este personaje. También por otra parte habría que agregar, que cuando de Los Ríos llega a León Viejo, estaba pobre, y no fue sino 10 años más tarde que se volvió rico.

A 30 m. al Norte de La Merced se ha comenzado a descubrir una pared orientada Este-oeste, que podría bien, ser parte de la Casa de Alonso Sillero, construida en 1541, a menos que la casa mencionada antes sea la de él.

Al llegar a este punto, es conveniente abrir un paréntesis sobre la atribución de las casas descubiertas a ciertos personajes de la ciudad. Creemos que ésta es una tarea necesaria para la comprensión total del sitio, aún si algunas designaciones puedan parecer tal vez hipotéticas, por no decir ambiguas. Si nosotros hemos atribuido con certeza tanto a Pedrarias como a Contreras la inmensa construcción que bordea el lado Norte de La Plaza, y si gracias a los Archivos y a los descubrimientos arqueológicos hemos localizado La Casa de la Fundición; si La Merced y La Catedral no plantean estos problemas, no siempre las cosas se presentan con certeza. 

Nosotros sabemos, por ejemplo, simplemente que la casa de Anita Jiménez estaba situada "a la esquina arriba de la Plaza Mayor"; sabemos que Antonio Picado poseía una casa contigua a la de Pedrarias, as¡ como también Juan Giniles; que Juan de Salamanca vivía en la vecindad de La Merced y que Diego Núñez de Téllez también. Para las demás, no poseemos casi ningún dato, y habrá que esperar los descubrimientos de los historiadores para darles más vida a estas ruinas.

Casi frente a La Merced (un poco más al Norte) se encuentra la Casa de Gonzalo Cano, que es junto con la Casa del Gobernador la mejor conservada. Es bien equilibrada y sus cuatro habitaciones comunican todas entre ellas, teniendo frente a la Calle Real un inmenso patio; este patio estaba dividido en dos partes, como se puede ver sobre el plano; la parte de la derecha de la casa debía servir para los asuntos domésticos; la 4a. y última de las habitaciones o cuartos, tiene piso únicamente de tierra compactada.

Se entraba a esta casa por un pequeño zaguán bien arreglado (ver fotografía aérea), que poseía un piso de ladrillo trabados "es espina", el cual daba sobre la Calle Real. Esta casa construida con orden y cuidado posiblemente haya servido de modelo para las casas de las personas importantes; el diseño de los ladrillos sobre el piso es notable, y los cuartos están separados del patio por una especie de corredor enladrillado, lo que revela el cuidado particular con que el propietario construyó su casa; posee también contrafuertes útilmente dispuestos, y las dependencias de esta casa, que se debían encontrar en la parte Oeste, como se puede constatar sobre el terreno, daban sobre la Calle: ¿Gonzalo Cano?.

Al Sur de La Merced, el pequeño convento fundado por el Fraile Bobadilla en 1528 está descubierto y se puede observar en él la economía de espacio con que hizo la construcción, así como las pequeñas dimensiones de la capilla (5.50 m. x 14 m. al interior). Entre La Merced y el Convento se han encontrado estructuras, de las cuales no nos ha sido posible, hacer los planos.

León Viejo posee todavía numerosas ruinas por descubrir, principalmente al Oeste de la Casa de la Fundición, del otro lado de la Calle Real. Por otra parte, a 100 m. al Oeste del centro de la Plaza principal, se han localizado los restos de algunas construcciones importantes, por medio de exploraciones parciales que se han hecho. Hay que pensar en tres o cuatro años más de excavaciones para descubrir toda la parte central de León Viejo, con lo cual aún no se habría terminado todo el trabajo arqueológico, porque en León Viejo estamos no sólo frente a un sitio colonial, sino y sobre todo, frente a un sitio colonial implantado sobre un pueblo indígena, el cual también habría que explorar y descubrir.
 

La implantación sobre un pueblo indígena

En el pueblo de Momotombo, casi todos los días se encuentran enterradas piezas de cerámica; aunque en verdad son post-clásicas y de un tipo similar a las que Lothrop llamó: "Cerámica Managua", y que más bien se debían llamar: "Momotombo tardío". 

Esta cerámica no es policroma, los colores rojo y negro son empleados prioritariamente sobre un fondo natural claro; algunas piezas más elaboradas, aunque sin mayor valor decorativo, poseen lo que podría llamarse semi-tonos o medias-tintas. 

Por otra parte, un recubrimiento blanco brillante aparece sobre la parte baja de estas vasijas trípodes, cuyos pies no son jamás ni zoontorfos, ni nianieliformes. La decoración tiene una clara tendencia geométrica, y el animal casi exclusivamente empleado para bordear el cuello de las vasijas trípodes, es el cocodrilo, el cual está a menudo esquematizado por trazos tan simples que sólo la cabeza nos permite definir el animal; lo que no se encuentra en ningún otro tipo de cerámica nicaragüense (tipos Luna, Diriamba, Rivas, Telica, Chichigalpa, etc.), si se compara la utilización en la decoración de aquéllos, de la figura del mono, por ejemplo. 

Esto es interesante desde un punto de vista arqueológico de conjunto para Nicaragua, puesto que si en Chontales, el mono y la rana dominan como alter-egos, en Zapatera y en Momotombo es el lagarto el que predomina. Esta observación no permite, por sí sola, establecer zonas de influencia, pero plantea el problema de la relación entre la cerámica y los ídolos.

En León Viejo y en Momotombo se encuentran enterrados pequeños ídolos a 1.20 m. de profundidad, as¡ como las vasijas trípodes va mencionadas; estos ídolos de piedra de lava tienen un tamaño promedio de 0.30 m., son fácilmente identificables, y raros son aquéllos de tamaño mayor. Nosotros conocemos solamente un ídolo de este tipo en tamaño más grande, que es cl que posee el Dr. Nicolás Buitrago Matus.

En el caso de los ídolos de las islas del Gran Lago, testigos dignos de confianza aseguran que fueron encontrados a niveles superiores a los llamados clásicos.
La proximidad de la isla de Momotombito, que no fue completamente visitada por Squier, hace también de León Viejo un sitio ideal para los indigenistas.

Nosotros estamos, por consiguiente, en presencia de un sitio a la vez indígena y colonial, cuya parte indígena podría a su vez ponerse en relación con otros sitios indígenas de los alrededores. 

Al Norte de León Viejo, aproximadamente 13 kms., encontramos un teocallí o túmulo y fragmentos de cerámica blanca, cocida a alta temperatura, lo que es indicio de un grado de civilización más avanzado. He aquí un atractivo problema a encarar y resolver.

(León, Noviembre, 1970)

PROSPECCIONES SISTEMATICAS EN LEON VIEJO
Por Lourdes S. Dominguez
I
LEON VIEJO fue el asiento de la primera capital de Nicaragua en el siglo XVI, fundada por el capitán español Francisco Hernández de Córdoba en 1524; levantada en las márgenes del Lago de Managua, y muy cerca del volcán Momotombo, llegó a ser en su época una relativamente populosa ciudad. El tiempo de vida activa de este núcleo urbano fue de 86 años, ya que en 1610 se trasladó hacia su enclave actual: la ciudad de León.

Los motivos que ocasionaron este abandono fueron, evidentemente, de índole económica: razón común de estos tiempos en que se buscaba la riqueza vertiginosa de los conquitadores. Además, sus tierras se habían empobrecido y la mano de obra indígena se había agotado. Todo esto coincidio con un período de movimientos telúricos como parte de la actividad del cercano volcán Momotombo, las que prácticamente sepultaron la ciudad después de su gran explosión en 1610.

El lugar donde estuvo enclavada esta urbe colonial se perdió en el tiempo y sólo quedó la leyenda de su existencia, hasta que en 1967 la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, en su sede de León, realizó las investigaciones pertinente en el área, encontrándose la ciudad perdida por lo que se procedió a "destaparla" durante los años subsiguientes. A medida que fue realizándose el proceso de descubrimiento de estas ruinas, se realizaron trabajos arqueológicos no sistemáticos.

II
Es en 1983, como parte inicial de nuestro plan de trabajo en León Viejo, que ejecutamos excavaciones arqueológicas sistemáticas y debidamente controladas.

Esta etapa de excavaciones tuvo objetivos muy definidos en la investigación del sitio. Se efectuaron durante los meses de Junio y Julio de 1983, teniendo a nuestro cargo la Dirección General de las mismas, auxiliados por el Licenciado Rigoberto Navarro y el arqueólogo Victor Manuel Holguín, de la Dirección General de Patrimonio Histórico del Ministerio de Cultura de Nicaragua, organismo encargado de la salvaguarda de este importante monumento histórico.
 

La investigación de campo realizada por nosotros persiguió un fin concreto: obtener una visión del sustrato antropogénico y de las evidencias producto de la vida material de los antiguos moradores del lugar.

Se excavaron 12 pozos de 2m x 2m con un promedio de profundidad de 1 m a 3.80 m. moviéndose 62,4 m. 2 de tierra y exhumándose de los mismos 11,869 evidencias.
Los pozos se ejecutaron en los siguientes puntos de la ciudad de León Viejo: Casa de los Españoles, pozo 1, 2 y 2A; Casa de Alonso Cano: pozo 3, 4 y 4A; pozo 5 entre el Convento de la Merced y la Iglesia de este mismo nombre; al fondo de esta iglesia se excavó el pozo 9 y en la Casa de fundición los pozos 6, 7,  y 10.

En el propio lugar se realizó la clasificación de los materiales, así como las tablas iniciales de frecuencia de las cuales podemos sacar algunas conclusiones: el 79,86% del total de materiales en general pertenece a cerámica aborigen, lo que permite plantear como hipótesis que sobre el emplazamiento indígena de Imabite fue construido el núcleo urbano de León; y el 6,07% es de transculturación, prueba de la convivencia indohispánica que se efectuó en el lugar por más de 80 años.

En general, de la cerámica colonial con fragmentos exhumados, la de origen europeo aparece en un 86,87% y la oriental en un 13,12% en esta última. La porcelana es el elemento predominante, producto del activo comercio a través del Pacífico y que en Nicaragua se realizó utilizando el puerto de la Posesión o del Realejo, de gran relevancia en ese momento histórico.

Se presenta en la cerámica de origen europeo la mayólica en un 22,30% y la botijuela en un 64,56%, ambas del siglo XVI y XVII.

También en las excavaciones de León Viejo hay evidencias de piedra tallada, tanto de silex como de obsidiana; en las primeras se encuentran puntas de flechas muy bien elaboradas y en la segunda lascas prismáticas que servían de cuchillos.

La observación de los cortes en la paredes, permite apreciar visiblemente la capa de ceniza y lava, de aproximadamente 50 cm. de espesor, que sepultó en 1610 esta ciudad.

(Diciembre, 1983)
(Trabajo inédito facilitado por el Arq. Mario Molina)


 

LOS LADRILLOS COLONIALES BAJO CAPA DE POLVO
Por Edmundo Martínez Velez

LOS RESTOS del antiguo León, donde ocurrieron importantes sucesos de la historia de Nicaragua, parecen estar situados en una extensión de unas diez manzanas, a 68 kilómetros de Managua.

Se llega al lugar en un viaje rápido y sencillo, por extraño que parezca, y la presencia de las ruinas, que han cobrado actualidad en estos días, no es cosa nueva.

Desde el año 1931 ha habido noticias de que restos de antiguas construcciones que parecían ser la vieja capital de Nicaragua se encontraban allí. Pero, como sucede con todas estas cosas en nuestro país, nadie se interesó nunca en investigar a fondo la presencia de estos restos arqueológicos.
 

Las instrucciones del Rey

Este reportero de La Prensa, en compañía de don Enrique Hasbani y del arqueólogo Luis Cuadra Cea, visitó el lugar esta semana. Siguiendo la carretera nueva a La Paz Centro, se llega hasta la estación ferroviaria y de allí se sigue un camino de tierra de unos ocho kilómetros de extensión, hasta la hacienda "El Diamante", donde se encuentran los restos.

El Sr. Cuadra, que dijo haber tenido noticia de los restos de la ciudad desde el año 1931, se interesó esta vez, principalmente, en el amontonamiento de ladrillos que parecen ser los restos de la iglesia donde fue sepultado Francisco Hernández de Córdoba.

No hay duda para el Sr. Cuadra Cea de que estos y ningunos otros, son los restos de la ciudad. 
"Siguiendo los mandatos generales de los Reyes Católicos -dice él- la ciudad fue construida en la fornia siguiente: la iglesia situada al Poniente; la casa coral, situada en dirección Sur; el municipio, situado al Norte y al Occidente, el Palacio del Gobernador. La plaza principal estaba ubicada al centro ".
Las pilas y el fuerte
Otras estructuras claramente visibles en la pequeña planicie de "El Diamante", son dos pilas grandes, cuyas piedras están casi totalmente cubiertas de malezas, y los restos de lo que parece ser el fuerte que dominaba la pequeña ciudad.

Junto a las pilas hay dos pozos. Los entendidos conjeturan que las pilas no servian precisamente para suministrar agua a la ciudad, sino que para la fundición de metales. Numerosos adobes fueron recogidos para su estudio y como recuerdo.

A corta distancia, este reportero encontró un pequeño pedazo metálico, el cual resultó ser un trozo de plata achatado, pero resulta muy aventurado decir que sea producto de algún trabajo de la pila.
 
 

Trazo de las calles
Las calles de esta pequeña "Pompeya Nicaragüense", están claramente trazadas y corresponden, como es natural, a una población que, según los historiadores, no llegaría a los 1,000 habitantes.

Crónicas citadas en la Sección Literaria de La Prensa, dicen que vivían en León unas 800 personas, al ser evacuada el 2 de enero de 1610 después de una serie de recios temblores causados por la actividad del Momotombo.

Esta actividad volcánica está claramente descrita en antiguas crónicas. La ciudad había sido fundada en 1524.

Primera visita 

Cuadra Cea sostiene que en abril de 1931 hizo su primera visita al lugar, en compañía de los señores Roberto Harding, Francisco Pereira Baldizón y Emilio Bermúdez, juntamente con el periodista Ramón Pérez Gallo. De estas personas, solamente Cuadra Cea y Pereira Baldizón sobreviven.

En aquel entonces se publicó el hallazgo de la vieja capital en la revista Clero. Un diario capitalino comentó también algo sobre el particular en septiembre de 1953.
En la sección literaria de La Prensa apareció hace algún tiempo un reportaje sobre "La Búsqueda de León Viejo", con fotografías de este reportero sobre las antiguas cuevas, que parecen haber sido moradas de los nativos cuando llegaron los españoles.

Casi a un kilómetro de estas cuevas es donde se encuentra el trazado de las calles de lo que el Sr. Cuadra Cea considera positivamente que es la antigua ciudad.

Basta excavar un poco para encontrar los ladrillos amontonados de las gruesas paredes que se acostumbraban en las edificaciones coloniales.

Señales de lo que parece ser una capa de arena volcánica que cayó sobre la vieja ciudad, también son fácilmente visibles.


 
Nada bajo el agua
La extensión de las ruinas encontradas vendría a terminar definitivamente con la teoría, que estuvo vigente hasta hace poco, sobre que la vieja capital de Nicaragua había sido sepultada por el lago.

Esto parecía tener confirmación con el hecho de que constantemente se sacaban de la zona costera del lago viejos ídolos. Este hecho, de acuerdo con los entendidos, podría tener otra explicación; pero no confirma que la ciudad, esté sepultada bajo el agua.
 

"El lago nunca ha estado más cerca de donde está ahora, y eso es a kilómetro y medio, más o menos, de las últimas ruinas de la vieja ciudad", declara Cuadra Cea.
Promesa turística
Como futuro turístico, las antiguas ruinas son un atractivo de incalculable valor. 

El acceso es fácil para todo vehículo, y a corta distancia queda el pintoresco puertecito de Momotombo. 

Toda la zona es un bellísimo panorama con el Momotombo y el Momotombito al fondo.

(Abril, 1967)

LA PRIMITIVA CAPITAL DE NICARAGUA
Por Ernesto La Orden Miracle

LA CIUDAD de León, primitiva capital de Nicaragua, fundada por el Capitán Francisco Hernández de Córdoba como lugarteniente de Pedrarias Dávila, Gobernador de Castilla del Oro (hoy Panamá), se estableció en el año 1524 a orillas del Lago de Managua (Xolotlán) y a poco más de una legua del volcán Momotombo, en las inmediaciones del poblado indio llamado Imabita. Su primer Alcalde fue Sebastián de Benalcázar, quien pasó después al Perú y fundó las ciudades de Quito, Cali y Popayán. Entre los primeros vecinos de León se contó también al Capitán Hernando de Soto, quien años más tarde descubrió la Florida y murió en el río Mississippi en 1542.
 

Los tres conventos

León fue construido en un llano ligeramente elevado, a poca distancia del lago. Los documentos acreditan que se alzó muy pronto un convento de la Orden de La Merced, por obra de Fray Francisco de Bobadilla que llegó con Pedrarias Dávila, de Panamá. Más tarde se levantó un convento de Santo Domingo y otro de los franciscanos, así como una modesta Catedral. Surgieron una pequeña fortaleza y una casa real de fundición. Consta que Pedrarias tuvo casa propia, con dos puertas y un portón y, aunque no se ha encontrado plano de la ciudad, es posible señalar el emplazamiento de las casas de muchos vecinos, fundándose en las colindancias señaladas por los documentos.

La iglesia de la Merced

La iglesia de la Merced fue construida por Fray Diego de Alcaraz, con muros de tapial intercalados con pilares y arcos de ladrillo y con techo de tejas. Era el primer edificio construido "a la manera de Castilla", pues las primitivas casas se diferenciaban poco de las chozas de los indios. La Merced se abría sobre la llamada Calle Real o calle principal de la ciudad, que salía de la plaza mayor en dirección Norte-Sur, internándose luego hacia el Oriente. 

El Gobernador Pedrarias Dávila fue enterrado en esta iglesia el año de 1531, rodeado de las banderas de sus empresas militares. Esta iglesia sirvió de escenario para varios acontecimientos políticos, refugio de asilados e incluso se libró en ella un combate entre las autoridades civiles y el Dean Pedro de Mendavia, hermano del segundo Obispo de León.
 

La diócesis

El primer Obispo de León, nombrado en 1534, fue Don Diego Alvarez Osorio, que desde 1527 era protector de los indios de Nicaragua.

Su Diócesis comprendía los territorios actuales de Nicaragua y Costa Rica y fue sufragánea de la de Sevilla hasta el año 1547, en que pasó a formar parte de la de Lima. En 1743 pasó a depender del Arzobispado de Guatemala. El segundo Obispo de León fue Fray Francisco de Mendavia, monje Jerónimo, nombrado en 1537 y muerto en León en 1540. 

Después de un interinato en que actuó el Dean Pedro de Mendavia, hermano del Obispo fallecido, fue nombrado Obispo el dominico Fray Antonio de Valdivieso que llegó a León en 1544, fue consagrado en Gracias a Dios el 8 de Noviembre del mismo año y regresó a su Diócesis poco después, donde permaneció hasta que fue asesinado en 26 de febrero de 1549.
 

Castigo divino

Tras el asesinato del Obispo Valdivieso se produjeron numerosos terremotos, que el pueblo atribuyó a castigo divino por el crimen sacrílego. El Volcán Momotombo, que en 1530 tenía ocho picos, cambió su silueta hasta formar el único cono que hoy conocemos. 

Los vecinos de León decidieron abandonar la ciudad y así lo hicieron solemnemente el día 3 de enero de 1610, llevándose consigo el estandarte real y el Cristo de la Catedral, así como todos los muebles y enseres e incluso maderos, hierros y tejas, para fundar de nuevo la ciudad en otra parte.

Los dos templos

La Catedral construida por los primeros obispos fue un templo muy modesto, situado a un costado de la plaza mayor. En su atrio se elevó una casa grande que servía de escuela de indios, y se convirtió después en capilla sepulcral. Las ruinas ya excavadas muestran un edificio de unos 48 metros de largo por 24 de ancho, con tres naves sobre pilares de madera, ancha escalinata ante el presbiterio, capillas y sacristía. En el centro de la nave es visible un coro. Asimismo se aprecia el arranque de una escalera de caracol correspondiente a la torre, situada junto a la fachada. 

Los enterramientos hallados hasta hoy, aunque es posible correspondan a los primeros obispos de León, Porque no han revelado ningún dato que permita su identificación.

En cuanto a la iglesia de La Merced, está construida junto a otraueña colina, en la que su presbiterio queda materialmente incrusto. 

Cabe pensar que esta colina sea más bien una duna, acumulada por los vientos del lago después de las erupciones volcánicas y las Mnias de ceniza que sufrió la ciudad. Su construcción es muy semcpate a la de la Catedral, con paredes de barro y ladrillo, tres naves sobre horcones de madera y fachada sin torre sobre la Calle Real. 

Lo más característico de esta iglesia es su presbiterio, bastante más alto que la nave, con una escalinata de siete gradas que crea bajo el-altar era una plataforma semejante a las que en muchas iglesias espaüohs de la época corresponden a una cripta sepulcral. Como los documentos hablan de que el Gobernador Padrarias Dávila fue enterrado en la capilla mayor de La Merced, se han realizado varias excavaciones delante y debajo del presbiterio, habiéndose encontrado huesos humanos y restos de un ataúd con clavos de hierro, así como una pequeña cuenta o bolita de oro, sin que ningún detalle autorice a concluir que se trata del enterramiento de Pcdrarias Dávila. Las eoodiciones en que se encontraba la tierra, mezclada con ladrillos sotos, que parecía haber sido removida en época mucho más moderna que la construcción de la iglesia, mueven a pensar que esa tumba haya podido ser violada hace ya bastante años.
 

Las excavaciones

Las excavaciones prosiguen y se han descubierto los muros de Barias casas, con buenos pavimentos de ladrillo, que tal vez correspondan a la gran casa que se hizo construir el segundo Gobernador Duo Rodrigo de Contreras, que abarcaba cuatro solares, a las posadas que consta tuvieron abiertas los vecinos Vicente de Bejar e Isidro de Robles o a las casas de Gonzalo Cano, Gabriel de Rojas, Luis de ffcrcadoyotrosvecinos primitivos que figuran en los documentos de b ivoca.

Planes turísticos

El Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica colocó una lápida en las ruinas de la Catedral el día 11 de octubre de 1968. Aumentan cada día las excursiones a estas ruinas de León Viejo a las que se llega por un camino que arranca del pueblo de La Paz Centro, ta la carretera nueva de Managua a León. 

Hay proyectos de construir a el humilde poblado de Puerto Momotombo un albergue de la Universidad de León que atienda a los turistas y a los estudiosos. 

Hay también planes para urbanizar moderadamente y embellecer las ruinas de la primera capital de Nicaragua, que deben ser declaradas Monumento Nacional y protegidas con una legislación especial para que queden plenamente al descubierto y se conserven sin detrimento, sobre todo en época de lluvias.

No se trata de ruinas monumentales, como las de la Antigua Guatemala, por ejemplo, ya que León de Nicaragua en el primer siglo de su existencia fue una ciudad modestísima, construida solamente de ladrillo y de barro, sin ningún lujo arquitectónico; pero sus edificios, tanto civiles como eclesiásticos, marcaron un modelo para las construcciones posteriores de Nicaragua y guardan el testimonio peremne de los fundadores de la nacionalidad.

(1969)
 


LA "POMPEYA AMERICANA" DEL SIGLO XVI
Por Jaime Incer Barquero

HACE DIEZ años varios profesores de la Universidad Nacional se dieron a desenterrar ciertos montículos situados a orillas del pueblo de Momotombo, antiguo puerto lacustre, sobre la costa occidental del Lago de Managua.

Sus esfuerzos fueron recompensados al descubrir los cimientos de la antigua ciudad de León, la fundada en 1524 por el conquistador Hernández de Córdoba y por 86 años capital de la Gobernación de Nicaragua. Al igual que en las ruinas de Pompeya, las excavaciones fueron descubriendo poco a poco la delineación urbana de la ciudad, sepultada durante más de tres siglos por sedimentos lacustres y arenas volcánicas.

La historia de la población estuvo plagada por hechos cruentos y trágicos: su fundador pereció decapitado por Pedrarias Dávila en la plaza del pueblo; el implacable y nonagenario gobernador también condenó a muerte, en la misma plaza, a 18 caciques rebeldes del valle de Olocotón, que murieron descuartizados por perros hambrientos.

Poco años después los hermanos Contreras, nietos de Pedrarias, daban muerte a puñaladas al obispo Antonio de Valdivieso. El resto de la historia es la lucha por conquistas, por obtener encomiendas, defraudación de erarios, rebeliones y otras conjuraciones contra las autoridades establecidas, como si la tierra cálida y sísmica comunicara su ardor e impetuosidad a los colonos.

Por fin en 1610 acaeció el terremoto devastador, atribuído en aquel entonces a la venganza divina. La tierra se estremeció con gran retumbo de los cerros vecinos; el lago avanzó sobre la llanura y el Momotombo, nuestro Vesubio criollo, selló con sus cenizas los escombros de la estigmatizada ciudad.

(1977)


 
 



 
 
 
 
 
INFORME SOBRE LA PUESTA EN VALOR DE LEON VIEJO
Por Elpidio Ortega

LA CIUDAD de León Viejo no fue fundada sobre el poblado indígena de Imabite, ya que en los niveles más profundos de las excavaciones arqueológicas, realizadas por nosotros y los que realizó la Lic. Lourdes Domínguez en 1983, se encontraron muy pocos fragmentos de cerámica indígena y otros objetos. La ciudad de León Viejo fue fundada al Nor-este del poblado indígena. Este corresponde a los sitios prehispánicos de máquina vieja, El Diamante 1, El Diamante II, El Quesillo (Víctor ML. Holguín - 1986), y San Francisco. Trabajados en ésta jornada de 1988.

La cerámica indígena que encontramos en la proporción de 85% corresponden, en parte, a las vasijas de los indios que formaban la servidumbre de los españoles y el resto a las usadas por los españoles que se vieron obligados a depender de estas vasijas, ya que no recibían de España el ajuar que necesitaban; a ésto se debe que encontramos poca cerámica española vidriada o mayólica en nuestras excavaciones: un 0.10%.

La ciudad de León, en sus 86 años de vida, no alcanzó el esplendor de otras ciudades del inicio del siglo XVI, como Santo Domingo y La Vega (Rep. Dom.) Cuba, San Agustín (E.U.), Panamá, etc., va que en las excavaciones realizadas no se recuperó material arqueológico que reflejara ese esplendor, como vajillas de lujo, objetos metálicos, enchapado con oro, monedas, candelabros, medallas, cáliz, anillos ete:, piezas muy frecuentes en todos los anteiores asientos españoles antes mencionados.

Cuando el Capitán Hernández de Córdoba fundó la ciudad de León en 1524, las familias que los acompañaron y formaron el núcleo primario no llevaron consigo un gran ajuar utilitario: vasijas, objetos de metal y madera, cobre y por tales razones tuvieron que utilizar las vasijas fabricadas por el indio que era muy buen alfarero y otros objetos de uso diario.

El material arqueológico más abundante fue la cerámica indígena: un 85%, siguiendo tejas un 15.80%, ladrillos 0.20%, botijuela 2.37%, material de transculturación 0.62%, porcelana 0.14%, mayólica 0.19%.

El poblado de León Viejo pasó período de grandes hambrunas, teniendo que adaptarse rapidamente a la comida del aborigen. Conclusión a que llegamos porque en las excavaciones que realizamos en sus basureros no se encontraron restos alimenticios en abundancia, solamente algunos huesos de vacas y caballos y unas pocas conchas de moluscos, esta falta de alimento constribuyó el traslado de la ciudad.

Después del traslado de la ciudad en 1610, el sitio no volvió a ser habitado hasta finales del siglo pasado cuando se fundó Puerto Momotombo. Esto fue comprobado al no encontrar en los niveles superiores a la erupción volcánica de 1610 restos de materiales que nos indique que hubo habitación en el lugar. Los pocos fragmentos encontrados en esos niveles se deben a remociones superficiales y de arrastre.

Los escasos fragmentos de loza fina de España y de porcelana China, evidentemente, pertenecían a vajillas de familias pudientes que viajaban a Europa o de sacerdotes que venían de Oriente.

El nivel original de las calles y de la ciudad en general, se encuentra entre 60 cms. y 1.00 mis. de la superficie actual, estas calles no tenían pavimentos de piedras, ni de ladrillos y eran similares a las actuales calles del abandonado Puerto Momotombo.

El material que se encuentra depositado en estratos naturales sobre el antiguo nivel habitacional de la ciudad de León Viejo, está compuesto de abajo hacia arriba por capas de arena volcánica de color café y morado de espesor variable entre 7 cms. y 15 cms., que posiblemente corresponden a la erupción del 1610, le sigue otra capa de arena volcánica color café yal final, llegando a la superficie, un estrato de tierra humífera arenosa color café oscuro.

La ciudad de León Viejo ocupaba en su centro urbano un área aproximada de 800 mis. de largo por 500 mis. de ancho, calculando 1 mt. de profundidad desde la superficie al nivel español, habría que excavar 400,000 m3 para restablecer el nivel habitacional de la ciudad y sacar los restantes muros, a razón de 50 córdobas por m3 harían un total de CS20,000,000 córdobas el costo aproximado de las excavaciones arqueológicas. 

Esto sólo incluye obreros y arqueólogos sin transpone de material.

Las excavaciones arqueológicas nos permitieron determinar la ubicación de un cementerio indígena correspondiente a uno de los grupos que conformaban el poblado de Imabite contemporáneo a León Viejo, en el sitio próximo al panteón y al dique en "El Diamante".

Se pudo determinar que en cl cerro llamado la "Fortaleza" fue construido cl fuerte de León Viejo.

Las próximas excavaciones arqueológicas deben tener como objetivos la localización del cementerio español de la ciudad de León Viejo y un trabajo sistemático y exhaustivo del cementerio indígena localizado por nosotros en el canal del panteón.
 

Recomendaciones

Después de haber realizado las excavaciones arqueológicas e investigaciones en las Ruinas de León Viejo, formulamos las recomendaciones siguientes para que dentro de lo posible sean tomadas en cuenta cuando se ejecute el proyecto de Puesta en Valor del Sitio Histórico. Estas las hemos divididos en Administrativas, Ecológicas y Ambientales, Educativas, Históricas, Arqueológicas y de Conservación y Mantenimiento.

Administrativas
 

• Solicitar al superior gobierno lo establecido en el Plan Maestro: la declaración de Monumento Histórico Nacional a León Viejo y tramitar a la OEA y a las Naciones Unidas la declaratoria de Patrimonio Cultural de América y la Humanidad.

• Deben aprobarse los límites propuestos por el Departamento de Arqueología en Diciembre de 1987, como área histórica de León Viejo, ya que en ésta zona se determinaron nuevos sitios arqueológicos.

• Solicitara¡ Ministerio de Agricultura que MIDINRA respete estos límites de León Viejo para evitar la destrucción de nuevos vestigios arqueológicos.

• Legislar para impedir las construcciones de viviendas en los límites establecidos en León Viejo. Asimismo, prohibir que vivan familias en el área, las que actualmente habitan la zona; necesariamente deben desalojarse previa compensación.

• Legislar para prohibir que en el Puerto Momotombo, las construcciones nuevas tengan una tipología distinta a la nativa o tradicional de muros de ladrillo, madera con techos de tejas.

• Fortalecer el personal de mantenimiento en las ruinas aumentando el de albañilería, ya que en la actualidad hay muchos muros desplomados.

• Que se promueva y se habilite un musco en las ruinas para que se cobren las visitas, de manera que lo recaudado se utilice en el mantenimiento de éstas.

• Que se haga una emisión de sellos postales con las diferentes ruinas, el Volcán Momotombo y objetos arqueológicos para que con una parte de las recaudaciones se utilicen en la Puesta en Valor de las Ruinas.

• Señalización completa de toda el área de las ruinas indicando el nombre de cada monumento o edificios con el nombre del proyecto y la institución que lo dirige.
• Iluminar las ruinas con proyectores para crear efectos y seguridad de las mismas.
 


Ecológicas y ambientales
 

• Iniciar con el departamento correspondiente las reforestación de toda la micro cuenca de Momotombo, preferiblemente con plantas nativas de la región. A este proyecto se deben integrar: escolares, clubes culturales, empleados públicos y privados, así como los habitantes de Puerto Momotombo, Miralagos, La Paz Centro, La Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua que fue la institución que inició las excavaciones para sacar los muros que actualmente se ven en la ciudad.

• Debe prohibirse la tumba de árboles en el área de las ruinas sin autorización de un experto forestal o arquitecto paisajista, para evitar tumbar arboles con el pretexto de que sus raíces afectan los muros. Si sigue la tumba de árboles en pocos años el sitio estaría desolado, sin la ambientación necesaria.

• Conjuntamente con la puesta en valor de León Viejo, debe desarrollarse un proyecto turístico en la zona, que incluya el Lago Xolotlán o Managua, la Laguna de Asososca y areas adyacentes declarando Parque Nacional la zona del proyecto, construyendo hoteles, canchas deportivas, teatros, muscos, etc.

• Prohibir rigurosamente la cacería y la tala de árboles y las obras que desfiguren el proyecto de Parque Nacional, debiendo existir un reglamento de protección a la Fauna, La Flora, la geografía y los bienes culturales de León Viejo.

• Debe nombrarse un arquitecto paisajista para que se responsahilice del parque de León Viejo, asesorado por un experto en la Flora. Estos deben realizar un inventario de la Flora actual.

Educativas
 
• La Oficina de Patrimonio Cultural debe desarrollar jornadas de alfabetización, charlas o conferencias de carácter histórico, arqueológico, turísticas para concientizar la población de cuidar las Ruinas de León Viejo y puedan conocer su provecho turístico.

• Crear una escuela de artesanía para capacitar a los habitantes de Puerto Momotombo de manera que puedan venderle al visitante artesanía fabricada. por ellos. Esto contribuiría a resolver un problema de desemplo en el poblado.

• Recomendar que las Universidades realicen trabajos de tesis y exámenes finales para carreras de arquitectura y artes sobre las Ruinas de León Viejo. De esta manera la Oficina de Patrimonio Cultural obtendrían planos con mediciones, proyectos y estudios de materiales a bajo costo.

• Realizar un estudio fotográfico artístico de las diferentes ruinas para exposiciones que tengan el objetivo de concientizar la población.
 
 

Históricas
 
• Enviar historiadores y arqueólogos a los archivos de Indias en Sevilla, España, archivo del Obispado de León, archivo de la Alcaldía de León, archivo de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua en León, para que obtengan toda la documentación posible (planos, documentos, piezas arqueológicas, diarios de campo, fotografías, actas y notas relativas a los trabajos de excavaciones para liberar muros realizados en 1967).

• Publicar una nueva edición sobre la historia de León Viejo, ampliada y corregida.

Arqueologícas
 
• No deben iniciarse excavaciones arqueológicas para liberación de escombros sobre los muros, hasta que estén garantizados los fondos para la Puesta en Valor del sitio. Cuando se inicien estos trabajos, deben hacerse empleando los métodos modernos de la arqueología (planos, medidas, fotografías, curvas de nivel, etc.) es decir: excavaciones sistemáticas por estratos naturales.

• Los estudios arqueológicos deben continuar por jornadas anuales y pueden ser realizados por el Departamento de Arqueología de Patrimonio Cultural, que actualmente se encuentra capacitado para estos trabajos.

• Recolectar todas las piezas arqueológicas del área y los obtenidos en excavaciones para formar el museo en el sitio de las ruinas.

• El personal de arqueología de Patrimonio Cultural, dicte charlas a los pobladores de Puerto Momotombo, y León, explicando los trabajos que realiza en las ruinas de la antigua ciudad de León y los futuros planes de la institución (Plan Maestro).

• Al iniciar las excavaciones de. liberación de escombros, debe comenzarse llevando las calles a su nivel original que se encuentra entre 60 y 90 cms. más profundo que los actuales niveles. De esta manera se facilitaría el drenaje de los pisos de las casas que actualmente se encuentran por debajo del nivel actual, almacenan do agua lluvia.

• Programar excavaciones arqueológicas en el cementerio indígena localizado en el Diamante II y en el área de León Viejo para localizar el cementerio español del período 1524-1613.

Conservación
 
• Deben consolidarse las bases de los muros con inyecciones de cemento u otro método, ya que el informe de NICASOLUM recomienda proteger las fundiciones por estar muy superficiales.

• Consolidar los muros con resina epóxica o impermeabilizar sus paredes con plástico líquido. Mantener el sistema de proteger las cabezas de los muros con tejas, hasta tanto se apliquen otros métodos de consolidación e impermeabilización. Recomendación que la hacemos por el alto costo del proceso ya ejecutado y a que, provisionalmente, está cumpliendo su función; además su peso no afecta los muros, debido a la gran resistencia de éstos.

• Para evitar las infiltraciones de agua por las tejas a los muros es necesario impermeabilizar éstas, sellando bien las juntas con cemento y aplicar una pintura adecuada, ya que la firma NICASOLUM determinó la gran porosidad de ellas, variando la absorción de 21.7% a 26.2%.

• Reponer las tejas caídas y agrietadas que alcanzan un 25% aproximadamente del total.

• Cuando se liberen los muros del techo de tejas que los cubre, debe implementarse otro sistema de protección, que podría ser: aplicar en las cabezas de éstos un mortero de talpuja y cemento con sus pendientes adecuadas para drenar las aguas pluviales que caen sobre éstos.

• No se debe completar los muros existentes con ladrillo, piedra u otro material. El estado actual de las ruinas no amerita realizar ningún proceso de reconstrucción, ya que los actuales muros dan una idea de cómo estaba distribuido el momumento (vivienda, edificio público o ciudad).

• No deben repararse los muros con tierra humífera, ya que hemos visto que los reparados recientemente se desplomaron al humedecerse ésta y aumentar de peso. Debe usarse en la mezcla para pegar los ladrillos que contienen el relleno en los muros talpuja con una proporción de cal y cemento para que pueda resistir el peso de la tierra.

• Debe estudiarse la posibilidad de usar tensores de acero con placas y tuercas en sentido transversal a los muros para evitar el desplome de los mismos. Estos tensores deben quedar vistos o disimulados entre las paredes de los muros.

Si no se dan con carácter de urgencia mantenimiento a los muros de las Ruinas, en pocos años se desplomarán el 50% de éstos, ya que en inspección realizada pude observar 4 muros que se cayeron en una noche y otros que amenazaban con desplomarse.

• Las Ruinas que fueron sepultadas por material arrastrado por las lluvias (correntadas), como la Casa del Gobernador y la de Hernando Soto, deben dejarse sepultadas si no se cuenta con el mantenimiento necesario.

• En caso extremo de no poder realizar el proyecto de la Puesta en Valor de León Viejo ni tampoco constar con los recursos adecuados para el mantenimiento de las ruinas, es recomendable volver a tapar los muros con tierra suave o arena adecuada que podría ser volcánica, pues ésta arena protegió los muros por 475 años.

• Se debe realizar el proyecto de consolidar e impermeabilizar el muro de tierra o dique construido para impedir que las aguas en épocas de lluvias torrenciales invadan la ciudad, con la posible destrucción de los muros como sucedió en 1982, cuando la tormenta Arlette. (Veáse proyecto realizado por Guillermo Rocha y Asoc.).

• El proyecto de la Puesta en Valor de León Viejo debe incluir la construcción de parques, museos, escuela de artesanía, cafetería, tiendas de artesanía, dispensario médico, escuelas, etc.

• Debe procurarse que el pueblo de Puerto Momotombo se integre al proyecto de la Puesta en Valor de León Viejo pra asegurar el éxito y la vida de éste.
• Nombrar un arquitecto conservador de las Ruinas de León Viejo que sea el responsable de los trabajos que allí se realicen por vida.

• Debe restaurarse la Casa Vernácula Victoriana, construída por el antiguo Presidente Zelaya, al inicio del siglo. En esta casa restaurada podrían instalarse una escuela de artesanía, cafetería y tienda.

(1988)
(Trabajo inédito facilitado por el Arq. Mario Molina)