Rutas que conducen a
El Jicaral
Existen dos rutas para llegar a El Jicaral. La primera empieza en el empalme
de Telica (León). Allí se toma la carretera a la derecha,
que conduce a San Isidro. Se pasa Malpaisillo, luego por el empalme de
El Sauce y más adelante, a mano derecha, se encontrará con
la entrada a El Jicaral, que por cierto no tiene señalización.
La otra entrada es por el empalme de San Isidro, carretera a Estelí.
Allí se gira a la izquierda y se pasa por la entrada a Santa
Rosa del Peñón. Más adelante, a la altura del
kilómetro 164, se encuentra El Jicaral. También se puede
llegar por la carretera de San Francisco Libre, bordeando el Lago
de Managua.
Distancia de Managua:
164 kilómetros
Datos
de El Jicaral
Nombre
del Municipio: El Jicaral
Nombre del Departamento: León
Fecha de fundación: 1834
Extensión territorial: 434 km2
Altitud sobre nivel del mar: 115.79 metros
Temperatura media: 27ºC-38ºC.
Límites:
Norte: Municipio de Santa Rosa del Peñón
Sur: Lago de Managua
Este: Municipios de Ciudad Darío y San Isidro (Dpto. de Matagalpa)
y San Francisco Libre (Dpto. de Managua)
Oeste: Municipios de Larreynaga y El Sauce
A=Area
territorial/Km²
P=Poblacion
V=Votos
D=Densidad
INIFOM 96
A
P V
D
820
166,538 93803 195
Tel-Phone-Alcaldia
031-03508
727
25973 13329 33
Tel-Phone-Alcaldia
Tel-Phone-Alcaldia
434
10036 6207 18
Tel-Phone-Alcaldia
238
9208 4574
37
Tel-Phone-Alcaldia031-62354
400
22779 12721 58
Tel-Phone-Alcaldia031-82269
606
27509 14560 46
Tel-Phone-Alcaldia031-42247
888
29798 17350
36
Tel-Phone-Alcaldia031-62232
581
29200 16572
49
Tel-Phone-Alcaldia031-32388
80
7754 3542
65
Tel-Phone-Alcaldia031-82234 |
.

El del “kepis”, un personaje
de mucho “piquete”
Orlando Valenzuela
De estatura
delgada y un caminar sereno, siempre con la cabeza cubierta por su infaltable
“kepis” que alguna vez inspiró respeto entre la Policía,
Genaro Masís Salinas es uno de esos personajes de pueblo
que no pueden pasar inadvertidos para el visitante.
Todos lo conocen y saben dónde vive, pero pocos saben su nombre
verdadero, pues la mayoría sólo lo conoce por su nombre de
batalla, “Piquete”, apodo que le pusieron desde que tenía
once años y jugaba béisbol en Santa Rosa del Peñón.
“La barra me puso ese apodo, ‘Piquete’, porque yo jugaba a la
zurda y la derecha”, dice con evidente orgullo.
La vida siempre ha sido dura para Genaro, por eso dice que en sus tiempos
de juventud intentó abrirse paso a puñetazo limpio,
incursionando en el boxeo en peso ligero, donde realizó 35
peleas, de las cuales sólo le quedó de recuerdo una seña
en la nariz de cuando se la quebraron de un fuerte derechazo que lo
mandó a la lona de un fulminante nocaut.
Dice que en sus tiempos de juventud nadie le metía la mano al
baile del tango primero y luego al Breack Dance, ritmos que bailaba
al son de tocadiscos y roconolas de los billares o fiestas locales.
Además, en su “curriculum” dice que ha trabajado al machete y también
en albañilería y carpintería en diferentes proyectos
en Corinto y otros lados.
Su mayor distintivo, el kepis que le adorna la cabeza, dice que se
lo regaló un teniente de la Policía hace tres meses, pero
ahora siente que con él su personalidad mejoró, “de joven
me gustaba usar sombrero, pero me gusta más el kepis”, advierte.
Genaro llegó hasta segundo año de secundaria, estudiando
en la nocturna, sin embargo, el licor lo tiene en la calle, pues
no tiene hogar ni familia. En la noche duerme en las losetas de concreto
de la caseta de la parada de buses Inter-rurales de las afueras del pueblo,
a veces se queda en el parque o donde le agarra la noche, por eso pide
un poco de ayuda para encontrar un lugar donde vivir sin que lo molesten
algunas personas.
Don Gilberto:
Un sastre con alma de artista
Orlando Valenzuela
En El Jicaral nadie
le mete la mano a don Gilberto Gómez Obando cuando se habla
de sastrería, porque es el único en el pueblo que sabe
hacer pantalones a la medida y al estilo que quiere el cliente.
Don Gilberto tiene 46 años, y dice que desde 1972 aprendió
a coser cuando estaba viviendo en Malpaisillo. “Fue en el mismo año
del terremoto de Managua que yo empecé a la sastrería”, afirma.
Desde entonces él y su maquinita “Singer” no se han separado, pues
con ella puede hacer de un corte de tela un elegante pantalón para
ir a una fiesta o un jeans bien cosido para ir a los cortes de café
o a trabajar en la huerta.
Lo mismo puede hacer con telas de camisa, ya que sabe hacer guayaberas,
chaquetas y otras prendas de vestir para varón.
Pero, además, a las mujeres también les puede hacer blusas,
short, vestidos, faldas y cualquier diseño que se les ocurra.
Añoranzas de artista
Pero don Gilberto no está completamente contento con su
trabajo, pues en el fondo sigue soñando con un oficio que le dio
grandes satisfacciones en la vida, como es su faceta de artista, pues además
de sastre, en El Jicaral es reconocido como uno de sus mejores músicos
y cantantes.
Cuenta que sus primeros signos musicales se los enseñó un
amigo de El Terrero, don Pastor Paiz, familiar de Santiago Paiz, el “Indio
Pan de Rosa”, el mismo que le enseñó a tocar la guitarra
a Carlos Mejía Godoy.
En 1980, don Gilberto formó parte del grupo musical “Los Alegres
Jilgaritos”, del que era su vocalista y primera guitarra, con el que recorrieron
parte del país haciendo presentaciones en vivo en El Sauce,
Mina La India, Santa Rosa del Peñón y casi todas las
comarcas del municipio, y además lograron grabar varios temas
en algunas radioemisoras de Managua.
Con mucha satisfacción
dice que durante su vida farandulera compuso varios temas, entre ellos:
“La Canción del Norte” y “El Pega Tiras” que habla de su oficio
de sastre. Por ahora sólo está trabajando con su entrañable
maquinita, aunque de vez en cuando lo llegan a buscar para acompañar
a “Los Gavilanes”, otro grupo de músicos locales, porque como
él dice “la maquina da más, a la música no le saqué
provecho porque nunca tuvimos ayuda de nadie, aun así, mi sueño
siempre ha sido ser músico”, sostiene. |
Municipio de El Jicaral
El Jicaral
se esconde en un recodo de León
Orlando Valenzuela
* La calma y la
tranquilidad son las características de este pueblo, ubicado
entre la carretera que une a León con Matagalpa y el norte del país,
a 164 kilómetros de Managua. Una antigua y bonita iglesia
colonial, y un amplio parque, son parte de los atractivos arquitectónicos.
Casi escondido a un lado de la carretera, como queriendo pasar inadvertido
entre los conductores que transitan por la periferia en busca de los empalmes
de San Isidro y Telica, se encuentra el pequeño pueblo de
El Jicaral, cabecera del municipio del mismo nombre, en León.
Es el pueblo ideal para las personas que detestan el infernal ruido
de las ciudades, pues aquí, aunque tiene pavimentadas las calles
principales, casi no entran vehículos, y si lo hacen es “sólo
de pasadita”.
Una antigua y bonita iglesia colonial, flanqueada por un amplio parque
municipal, son el principal atractivo arquitectónico de este
poblado de topografía quebrada y suelos maltratados por la sequía.
La mayoría de los pobladores de El Jicaral —que viven de forma sencilla,
en casas de adobe, taquezal y algunas modernas de bloques o ladrillos rojos
con techos de tejas de barro— se dedican al cultivo del maíz, frijol
millón y trigo, para autoconsumo.
También existen algunas empresas agropecuarias que trabajan con
ganado, o producen arroz, sorgo, frutas, ajonjolí y hortalizas,
las cuales proporcionan empleo a centenares de pobladores del municipio,
como Mangos S.A., Costa Azul y Padronica.
En el casco urbano, existen varias pulperías que abastecen de
abarrotes y otros productos a la población, así como también
algunas pequeñas panaderías. El municipio cuenta también
con yacimientos de oro que son explotados por centenares de
“güiriseros” agrupados en cooperativas.
Este pueblo fue fundado el 12 de mayo de 1834, cuando la Asamblea Constituyente
de Nicaragua autorizó el traslado de algunos vecinos del entonces
Valle de Santa Rosa al Valle de El Jicaral.
No se sabe con certeza si sus primeros fundadores fueron originarios de
la actual población de Santa Rosa del Peñón. El Jicaral
nació bajo el nombre de San Buenaventura, en honor al ilustre
jurisconsulto don Buenaventura Selva, y para entonces este territorio
pertenecía al departamento de Chinandega.
El municipio tiene hoy una población de 13,895 habitantes, pero
sólo 900 viven en el casco urbano. Para éstos, sus principales
problemas son los constantes cortes de energía eléctrica,
ya que la empresa proveedora corta el suministro a todo un sector
cuando algún cliente no paga, perjudicando a quienes van al día
con sus obligaciones.
Otro de los problemas que padecen es la pésima calidad del
agua, ya que la mayoría de los pobladores del área rural
toman agua del Río Sinecapa o de pozos contaminados.
Los jóvenes se las ingenian para encontrar opciones de diversión,
ya sea jugando básquetbol en las canchas o béisbol en
los campos deportivos del casco urbano y la zona rural. Otros lo
hacen platicando en las bancas del parque o visitando la iglesia
parroquial. En época de verano, la mayoría de la población
busca las frescas aguas del río, en el sector de La Mojarra, donde
existen pozas y varios comedores populares que ofrecen pescados fritos
y comida corriente.
Educación
al aire libre
Orlando Valenzuela
Bajo
la benéfica sombra de altos y tupidos árboles silvestres,
los alumnos de la Escuela José Martí, de la comunidad La
Montañita, reciben clases guiados por su maestra Gardenia Montoya.
La profesora Montoya es originaria de León, pero de lunes a
viernes se queda dando clases a los niños y viaja a su casa hasta
el fin de semana. Bajo estos mismos árboles, decenas de niños
también reciben clases por la tarde, ya que la antigua escuelita
que construyó la comunidad está deteriorada y la están
cambiando por una nueva.
Las incomodidades son muchas para todos los estudiantes de la primaria
de este colegio, pues durante la época de lluvias los niños
no reciben clases; también, algunas veces, los vientos y polvaredas
les tiran sus cuadernos al fondo del patio, pero dentro de algún
tiempo será apenas un viejo recuerdo, que alguna vez recibieron
clases bajo esos entrañables árboles.

Un matarife compasivo
es don Manuel Padilla
Orlando Valenzuela
Luis
Manuel Padilla tiene un oficio que a muchos les eriza los pelos,
pues se trata de destazar vacas y cerdos para vender su carne.
Fue su abuelo el que le enseñó todos los secretos de
la alta cirugía con cuchillo, pues desde hace varios años
él le ayudaba en los preparativos del destace de cerdos y
vacas, hasta que un día se decidió a hacer el trabajo
solo, bajo la mirada supervisora del anciano.
“Empecé matando un chancho, mi abuelo me enseñó y
me dijo cómo debía hacer para matarlo. Al principio
me dio mucho nervio y miedo de no poder hacerlo bien, pero agarré
valor y lo hice. Después lo pelé con agua hirviendo, lo guindé
y empecé a sacar las lonjas del pellejo, del que se preparan el
frito y los chicharrones, y por último las carnes y huesos”,
explica apropiado de su experiencia.
“Me acuerdo que al principio me daba miedo y pesar matar una vaca,
le tenía lástima cuando la miraba, pero después se
me quitó porque de todos modos esto es un negocio y de algo hay
que vivir”, dijo Luis Manuel.

Mangos S.A.,
deliciosa fuente de empleos
Orlando Valenzuela
Una de las
industrias que más ingresos genera al municipio es la que se deriva
de la producción de mangos, para lo cual en El Jicaral
existe desde 1972 la empresa Mangos S.A., que se dedica al cultivo de esta
fruta para su exportación a los mercados internacionales.
Actualmente existen 40 mil árboles de mangos sembrados en las 500
manzanas de tierra de la empresa, de los cuales 33 mil están en
producción, explicó el ingeniero Julio Miranda, gerente de
la planta, quien además dijo que su empresa brinda empleo a
más de trescientas personas en época pico de producción.
Sólo en labores de campo, la empresa utiliza 115 obreros, mientras
que en la planta se emplea otra cantidad similar para labores de
selección, lavado y empacado del producto.
Hasta septiembre de este año se habían exportado a Estado
Unidos y Europa unas 654 mil cajas de mangos, lo que los tiene a un paso
de cumplir su meta de este año, que eran 700 mil.
Lo importante de esta empresa es que además de producir mangos para
su exportación, está sembrando tabaco, chile tabasco, papaya,
tomate, berenjena china y hasta plátanos, con lo cual se garantiza
que trabajadores de Las Mojarras, Santa Elena, La Quebrada y demás
comunidades tengan una opción de trabajo que les garantice un mejor
futuro
Sobreviven gracias al
oro
Orlando Valenzuela
Siempre que se habla
de oro, se piensa en grandes riquezas y se llega a creer que donde
existe ese precioso metal la gente vive en bonanza económica
y que no existe ningún problema que no pueda solucionarse.
A sólo cinco kilómetros al este de El Jicaral, en la
comarca El Bordo, unas ochenta familias se dedican a sacar broza
de la veta de oro que allí existe, el cual es procesado de manera
artesanal en molinetes de piedra, y vendido a intermediarios que
llegan de todo el país.
Paulino Toruño tiene 18 años de trabajar como güirisero,
actividad de la que dependen él, su esposa y sus seis hijos. A unos
treinta metros de su casa se encuentra el molinete que todos los
días se alterna con su hermano Adolfo, que padece de artritis
crónica, para moler hasta diez libras de broza que muy de
mañana va a traer hasta la mina La India.
Don Paulino explica que toda la comunidad depende de la producción
artesanal del oro, el cual es extraído gracias a una concesión
otorgada a su cooperativa, pero lamenta que por la misma pobreza
no puedan sacarle más provecho a la veta, pues no cuentan
con maquinaria ni tecnología para lograr mayor productividad. Sin
embargo, admite que si aquí no existiera oro, la gente se hubiera
muerto de hambre, porque la cosecha de primera de maíz, frijol
y trigo se perdió por el mal invierno.
Detrás de la ilusión del oro, don Paulino y su familia reflejan
una dura realidad, en la que la pobreza y las enfermedades de la
piel, de los pulmones y de los huesos son sinónimo del trabajo del
minero, donde el metal precioso no siempre trae la prosperidad,
pues hasta el momento no se conoce a ningún güirisero que haya
salido de la miseria, sin haber dejado en los túneles sus
pulmones.
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