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Municipio de La Paz Centro
La Paz Centro te espera para que conozcas un poco más sus artesanías, sus quesillos y sus fiestas patronales.

La Paz Centro
Esbeltas palmas de áureos penachos

asistieron a tu nacimiento,

¡hija del Momotombo!

Tinaja de barro, frágil y graciosa,

que llevas en tu vientre

el arte de los antepasados.
Corazón de fuego crepitante:

horno de tejas y ladrillos

que acrisola el trabajo

y transforma la tierra,

en el barro cocido que esparces

por toda Nicaragua.
¡La Paz Centro!,

fiestera septembrina que subes,

ensombrillada y colorida

con San Nicolás a la loma,

y nostálgica te asomas

al pasado que dejaste.
Contemplando en la distancia,

al padre Momotombo,

guardián celoso de tu estirpe,

evocas recuerdos, suspiras, rezas..,

y bajas después al presente,

a construir tu futuro e inmediato porvenir.
La Paz Centro, ¡noble ciudad!

Galana y pueblerina,

¡vive!, para siempre..., en tu paz.
(Fede Jose)

Al Momotombo
(Dedicado al P. Federico)

El Espíritu del volcán yo ví volar,

con largas alas conquistando alturas.

A lo lejos, gigantesca su figura;

incandecente visión de libertad.
Su voz pude escuchar

como un trueno legendario;

voz de indio o de cacique,

simbólico de auroras y de victorias.
Sueños tuve, y he visto sin coloso

el suelo donde existo.

Pero, ¡no! ¡Él está ahí!, imponente frente a mi,

orgulloso y altivo volcán, hermano nuestro.
Por eso, cuando vengas o pases por mi tierra,

mirad de frente, a la distancia,

que bajo el azul del cielo,

verás a mi Momotombo.
Momotombo, Momotombo,

tú si que eres inmortal;

el gigante orgulloso,

de mi América Central
(Oscar Berríos O.)


 


PRESENTACIÓN

Desde que tuve uso de razón, recuerdo haber escuchado en la escuela, y a diferentes personas, hablar sobre el origen de La Paz Centro, todos coincidían en repetir datos de una tradición oral, guardada celosamente como memoria histórica; así, se despertó en mi la inquietud de escribir un libro para conservar todo lo relacionado con el pasado de esta ciudad. Los estudios y el trabajo impidieron hacer realidad éste deseo, después, mi opción como religioso Misionero del Sagrado Corazón y los compromisos fuera de la patria, dificultaron también el acceso a fuentes bibliográficas, que pudieran fundamentar el material recopilado a lo largo de muchos años.

Al acercarse los cuatrocientos años de la llegada de los primeros pobladores a este lugar, he sentido de nuevo la necesidad de escribir y consignar todos los datos que logré reunir acerca de la tradición, las acotaciones realizadas a los mismos, así, como también, el resultado de las investigaciones en las fuentes históricas. Me sirve de estímulo, el interés que algunos ciudadanos han mostrado, escribiendo artículos sobre la Paz Centro, he tenido oportunidad de leer varios impresos y creo que el trabajo ha sido muy bueno, igualmente diversas notas acerca de la fiesta en honor a San Nicolás de Tolentino, lamentablemente reducida a actos devocionales y desvinculada de toda historicidad, debido quizá a una errónea concepción del aspecto religioso y a la nebulosa de siglos que cubre la memoria del pasado.

No soy historiador y no he pretendido escribir un libro de historia, porque resulta difícil hablar cientificamente del pasado, cuando los datos registrados con sentido cronológico, son muy limitados. 

Esta pequeña obra que tienes en tus manos, es el fruto de una ardua investigación, contiene los elementos más importantesde la tradición y de la historia de esta ciudad, aunque, soy consciente que todavía faltaron muchos espacios por cubrir.

Fueron muchos los aportes que recibí desde la memoria histórica; algunas de las personas que colaboraron indirectamente, fallecieron hace muchos años, otras, continúan aún guardando la tradición oral.

El trabajo ha consistido en ordenar el material recibido de la memoria histórica, consultar, compartir puntos ,de vista con personas que todavía conservan esta tradición y buscar paralelismos, con el fin de entre sacar aspectos cuya veracidad no se puede poner en duda. Algunas versiones de la tradición tienen mucha niebla o están influenciadas por acontecimientos posteriores, de modo que procuré quitar las adiciones para llegar hasta el fondo, también tuve que contextualizar situaciones y ubicarlas en el período correspondiente.

Las referencias de la historia nacional, sobre esta ciudad, son pocas y circunstanciales, sin embargo, consulté cuánta bibliografía pude encontrar al alcance, y aludiera a ella. 

En la misma localidad de la Paz Centro no se conservan muchos documentos pués: la guerra de 1926 provocó la pérdida de la Calle Real por donde entraban los viajeros archivo municipal, años después hasta la casa de albergue un incendio destruyó los libros de la parroquia y durante la revolución de 1978-1979 el fuego consumió los edificios de la municipalidad y la oficina parroquial, y con ellos, todos los registros del último período histórico, aunque, desde hacía siglos, había desaparecido entre los pobladores todo recuerdo de la fundación colonial.

Este trabajo está dirigido a todos los paceños, que deseen conocer sus raíces y conservar por escrito, aquellos datos que la memoria y la fuente histórica registraron.

Padre Federico José Arbizú 
MSC.

En honor a sus padres Olga y José María Arbizú, en la celebración de sus cincuenta años de casados.
 

Agradecimientos:
A mis padres, Olga y )osé María Arbizú, por sus aportaciones y sobre todo por hacerme sentir orgulloso de ser "paceño".
A la profesora María Luisa Espino, educadora en los años de mi niñez que despertó el interés por conocer nuestras raíces.
A Josefa de Mierisch (q.e.p.d.) y Benito Paiz (q.e.p.d.) quienes, en momentos de tertulia compartieron tradiciones, recuerdos, anécdotas, y experiencias de familia
sobre el pasado de La Paz Centro.
A "Canacho" Toruño, por su contribución a esta obra con su tiempo, disponibilidad y colorido.
A tantas personas, que colaboraron con detalles e informaciones relacionadas con la memoria histórica.
A la Licenciada Patricia Rivas, en Guatemala, Que tuvo la gentileza de revisar y corregir todo el material.
A los Misioneros del Sagrado Corazón, por todo lo que me han dado.

La Paz Centro 25-06-04

Mi estimado y apreciado Padre Federico:

Con todo respeto, deseo expresarle mi gratitud y admiración por tan valioso aporte a nuestra cultura y esclarecimiento a un tema tan necesario y tan buscado por los paceños.

Desde hace mucho, veníamos interesados y a la vez preocupados con enterarnos de nuestras raíces, y su tesis es lo mas cierto y verdadero que he leído.

Nada tengo yo que agregarle a su trabajo por cuanto está debidamente fundamentado.

Los paceños tendremos ya, sino toda, la parte medular de nuestro origen como pueblo y como ciudad.

Que Dios le bendiga y le colme de salud y bienestar. Con un abrazo se despide su amigo. 

Oscar Berríos O.

 

PRESENTACIÓN

Desde que tuve uso de razón, recuerdo haber escuchado en la escuela, y a diferentes personas, hablar sobre el origen de la Paz Centro, todos coincidían en repetir datos de una tradición oral, guardada celosamente como memoria histórica; así, se despertó en mí la inquietud de escribir un libro para conservar todo lo relacionado con el pasado de esta ciudad. 

Los estudios y el trabajo impidieron hacer realidad éste deseo, después, mi opción como religioso Misionero del Sagrado Corazón y los compromisos fuera de la patria, dificultaron también el acceso a fuentes bibliográficas, que pudieran fundamentar el material recopilado a lo largo de muchos años.

Al acercarse los cuatrocientos años de la llegada de los primeros pobladores a este lugar, he sentido de nuevo la necesidad de escribir y consignar todos los datos que logré reunir acerca de la tradición, las acotaciones realizadas a los mismos, así, como también, el resultado de las investigaciones en las fuentes históricas. 

Me sirve de estímulo, el interés que algunos ciudadanos han mostrado, escribiendo artículos sobre la Paz Centro, he tenido oportunidad de leer varios impresos y creo que el trabajo ha sido muy bueno, igualmente diversas notas acerca de la fiesta en honor a San Nicolás de Tolentino, lamentablemente reducida a actos devocionales y desvinculada de toda historicidad, debido quizá a una errónea concepción del aspecto religioso y a la nebulosa de siglos que cubre la memoria del pasado.

No soy historiador y no he pretendido escribir un libro de historia, porque resulta difícil hablar cientificamente del pasado, cuando los datos registrados con sentido cronológico, son muy limitados. Esta pequeña obra que tienes en tus manos, es el fruto de una ardua investigación, contiene los elementos más importantes de la tradición y de la historia de esta ciudad, aunque, soy consciente que todavía faltaron muchos espacios por cubrir.

Fueron muchos los aportes que recibí desde la memoria histórica; algunas de las personas que colaboraron indirectamente,
fallecieron hace muchos años, otras, continúan aún guardando la tradición oral. 

El trabajo ha consistido en ordenar el material recibido de la memoria histórica, consultar, compartir puntos de vista con personasque todavía conservan esta tradición y buscar paralelismos, con el fin de entre sacar aspectos cuya veracidad no se puede poner en duda. 

Algunas versiones de la tradición tienen mucha niebla o están influenciadas por acontecimientos posteriores, de modo que procuré quitar las adiciones para llegar hasta el fondo, también tuve que contextualizar situaciones y ubicarlas en el período
correspondiente.

Las referencias de la historia nacional, sobre esta ciudad, son pocas y circunstanciales, sin embargo, consulté cuánta
bibliografía pude encontrar al alcance, y aludiera a ella. 

En la misma localidad de La Paz Centro no se conservan muchos documentos pués: la guerra de 1926 provocó la pérdida del Calle Real por donde entraban los viajeros archivo municipal, años después hasta la casa de albergue un incendio destruyó los libros de la parroquia y durante la revolución de 1978-1979 el fuego consumió los edificios de la municipalidad y la oficina parroquial, y con ellos, todos los registros del último período histórico, aunque, desde hacía siglos, había desaparecido entre los pobladores todo recuerdo de la fundación colonial.

Este trabajo está dirigido a todos los paceños, que deseen conocer sus raíces y conservar por escrito, aquellos datos que la memoria , la fuente histórica registraron.

GÉNESIS DE LA PAZ CENTRO
Para hablar del origen poblacional de la ciudad de La Paz Centro, hay que tomar como punto de partida la provincia de Imabite, en la antigua región chorotega de Nagrando, y la ciudad de León, fundada por los conquistadores en ese mismo territorio junto a la ribera del lago Xolotlán, con quienes está estrechamente vinculada, por razones étnicas, culturales e históricas.

-Los Chorotegas y la Provincia de Imabite:

Los chorotegas, habían venido de México hacia el año 800 d.C. su población pertenecía a la etnia conocida con el mismo nombre o también, "mangue", y hablaban esa lengua. A su llegada desplazaron a otros grupos, apoderándose de todo el territorio del Pacífico de Nicaragua, desde el golfo de Fonseca, hasta el de Nicoya. La invasión posterior de los nahoas o nahuas los dividió en cuatro regiones: Choloteca, donde vivían los cholutecas o malacos bordeando el golfo de los Chorotegas o Fonseca, en territorio hondureño y nicaragüense; Nagrando, al norte, sureste y oeste del lago Xolotlán, incluyendo Managua; la Manquesa o tierra de los dirianes que abarcaba Masaya y Los Pueblos, y finalmente Orotina en el golfo de Nicoya, en jurisdicción de la actual Costa Rica (1).

Entre los chorotegas de Choloteca y Nagrando se ubicaron en el siglo XI d.C. los Sutiabas o Maribios que también provenían de México y ocuparon la zona suroeste de la cordillera de volcanes que lleva su nombre, los españoles bautizaron esa región como provincia de los "desollados", por la impresión que causaron en la batalla de resistencia al invasor, vestidos con las pieles de sus ancianos (2).

En medio de la provincia de la Manquesa o tierra de los dirianes, y Orotina, se establecieron los nicaraguas de cultura nahualt, que tenían a su vez una pequeña colonia en la peninsula de Cosigüina.

Los chorotegas no tenían caciques, como los nicaraguas, se gobernaban por un consejo de ancianos, elegidos entre ellos por un tiempo determinado, éstos, tomaban las decisiones y respondían con su discernimiento y sentido de justicia, a los problemas domésticos que se les presentaban; en caso de guerra los ancianos elegían por votación un capitán general o cacique para que asumiera el mando de los guerreros y se pusiera al frente en las batallas, sí moría o llegaban a considerar que no convenía, lo mataban, y elegían a otro (3).

Referente a la religión, creían en un ser superior, pero tenían otros dioses menores, entre ellos, el sol y la luna; presentaban sacrificios humanos y ofrendas en el crater del volcán Masaya a sus deidades y creían en la vida después de la muerte (4).

La artesanía era oficio común, usaban el henequén para sacar cabuya y hacer lazos, trabajaban la palma, el barro y hacían
tejidos de algodón, etc, (5). Con arcilla elaboraban cerámica, para uso doméstico: tinajas, ollas, comales, etc, figuras zoomorfas de carácter ornamental o con aspectos humanos para el culto idolátrico, también fabricaban incensarios, ollas funerarias y pitos. 

Labraban piedras de moler, hachas, ídolos y morteros para triturar alimentos (6). Producían sal en las tierras salitrosas de la
desembocadura del río Tamarindo.

Nagrando estaba muy poblada especialmente en la ribera del lago Xolotlán y alrededor de las lagunas de Tecuañavete -
Monte Galán-, y Teguazinavie -llamada actualmente El Tigre o también Asososca por estar situada al pie del volcán de
ese nombre- (7); la región en general era muy seca y tenía problemasde abastecimiento de agua en el interior (8), las
estaciones del año estaban bien definidas: en invierno y verano duraban seis meses cada una-; existían riachuelos de poco caud cercanos al volcán Momotombo, que desembocaban en el lago, algunas fuentes de aguas azufradas y calientes (9), otros, distaba muy poco del mar o se unían para formar el río que los primer exploradores llamaron "La Mesa" -El Tamarindo- (10), cuyo recorri hacia el Pacífico comprendía las tierras áridas que los conquistador llamaron despoblado o desierto de Nagarote, su desembocadu estaba en la región de "Cindega, cerca de Maniace" donde vivió cacique Don Diego en los primeros años de la colonia (11), -has 1973 aproximadamente, un poco más allá del actual poblado de Tamarindo, cerca del estero del mismo nombre, se podían encontra vestigios de ésta presencia indígena en el lugar, como: ídolos, piedr de moler, cerámica, etc; también se observaban señales del méto que empleaban para. producir sal-.

Las tierras próximas al lago y a las lagunas, así como más cercanas a Nagarote, eran fértiles; la provincia producía mai cacao, algodón, frutas, legumbres, etc (12), la agrícultura dependí totalmente de las lluvias y podía producirse escasez si la estación era buena.

El territorio del cacicazgo de Imabite, se extendía a la llega de los invasores europeos, por el norte del actual departamento León y el sureste del lago Xolotlán, comprendía los pueblos: Imabit Momotombo, Mabitianagrando y Nagarote (13).

La naturaleza podía resultar adversa para los habitantes Imabite, porque la cercanía de la cadena volcánica generaba época de invierno grandes correntadas de agua, que arrastraba todo a su paso y anegaban las costas bajas del lago, los indígen guardaban el recuerdo de una inundación ocurrida antes de llegada de los europeos, donde perecieron muchas personas en u sola noche (14). También el volcán Momotombo con su activida era una amenaza constante, porque producía frecuentemen movimientos sísmicos, expulsión de gases y exposición de mag (15).

-Presencia de los conquistadores:

La invasión de los españoles y la conquista, en Nicaragua América Latina, trajo consecuencias catastróficas para los pueblos amerindios: las armas lograron imponer la presencia y el dominio de los invasores, así como su sistema político, económico, cultural y religioso; para los aborígenes, esta presencia significó la destrucción de sus civilizaciones, el fin de sus cosmovisiones, la esclavitud y la muerte.

Aunque se tiene la referencia que Gil González Dávila proveniente de Panamá, había dirigido el primer grupo que exploró el territorio y las costas del Pacífico nicaragüense, logrando llegar hasta el cacicazgo de los nicaraguas, y tomar posesión el 12 de Abril de 1523 de la Mar Dulce ó Lago Cocibolca (16), la conquista sólo fue posible iniciarla un año después.

El 15 de Octubre de 1523 salió de Panamá, Francisco Hernández de Córdoba, capitán de la guardia personal de Pedro Arias De Ávila -más conocido como Pedrarias Dávila-, al mando de una expedición para conquistar las tierras que había explorado González Dávila. A comienzos del año 1524, desembarcó en Orotina -Golfo de Nicoya-, y se abrió paso hacia territorio nicaragüense logrando atravesarlo de oriente a occidente, hasta alcanzar el golfo de Fonseca después de varios combates con los naturales, algunos muy terribles, como en el caso de los maribios, éstos, creyendo que podían infundir miedo al invasor, desollaron a muchos de sus ancianos, se vistieron con sus pieles y se lanzaron a la batalla, a pesar del asombro y repugnancia que causaron entre los conquistadores, fueron vencidos (17).

Hacia el 02 de Agosto de 1524, Hernández de Córdoba había sometido toda la costa del Pacífico de Nicaragua y fundado la ciudad de León, en la provincia de Imabite contiguo al pueblo del mismo nombre, y cerca a los poblados indígenas que llamaban, Momotombo y Nabitia o Mabitianagrando, estableciendo una plaza para defender el territorio conquistado, y así, poder continuar el avance por occidente hacia la región Choloteca, y por el norte, hasta las minas, ubicadas en lo que hoy es el territorio de las Segovias y Olancho, en Honduras. Algunos historiadores opinan que la fundación de León pudo haber sido más tarde, probablemente en Octubre.

El 10 de Abril de 1525, Pedrarias Dávila en Panamá, recibía información de Francisco Hernández de Córdoba y escribió una
carta al rey, exponiéndo detalles sobre las actividades realizadas por su subalterno, comunicándole la fundación de la ciudad de León, en la Provincia de Imabite, con 15,000 vecinos en sus alrededores y la construcción de un templo en ella; en esta misiva el futuro Gobernador de Nicaragua describe el volcán Momotombo y su actividad, explica muy superficialmente los accidentes geográficos y las fuentes de aguas termales, etc, (18).

Hernández de Córdoba, asumió el control de Nicaragua venciendo la resistencia de los naturales y deteniendo el avance de otras corrientes de conquistadores, que desde Honduras, pretendían apoderarse del territorio que había conquistado. 

Cegado por la codicia y el ansia de poder, tomó la decisión de separarse de la gobernación de Panamá y de Pedrarias Dávila, aprovechando la oportunidad que se le presentó, durante la visita de Pedro Moreno, delegado de la Audiencia de Santo Domingo a la región, convocó una junta entre la gente avecindada en León y les propuso su proyecto. 

La rebelión tenía como fin, asumir el gobierno de la provincia, ejerciendo los derechos que le correspondían como conquistador, pero fue denunciado ante Pedrarias, que partió inmediatamente desde Panamá a Nicaragua, al arribar a territorio costarricense, dió la orden de capturarlo, y ya puesto en León, hacia mediados del año 1526, después de un juicio muy breve, mandó cortarle la cabeza en la plaza de la ciudad, en el mes de julio de ese mismo año (19).

La vida colonial había comenzado, Pedrarias -el "Furor Domíni"- consiguió ser nombrado gobernador, y con él, empezó una era de terror y de muerte, la ciudad de León vio correr la sangre muchas veces, los perros se hartaron de despedazar y comer naturales, los hierros candentes se impusieron en los rostros de los indígenas (20), todo aquel que caía en desgracia o de quien Pedrarias sospechaba traición, estaba sentenciado a muerte.

-La encomienda:

Los conquistadores, despojaron de sus tierras a los aborígenes y se la repartieron entre ellos, con todo lo que contenía, incluyendo a sus habitantes, apoderándose así, de los medíos de producción (21), los indígenas pasaron a ser propiedad de los invasores, quedando reducidos a esclavitud, según los derechos que éstos adquirían por ejecutar la conquista para España. A éste sistema se le llamó encomienda de servicio, se la consideraba un medio para asegurar los ingresos de los conquistadores y pagar el tributo al rey, cuya supervisión estaba bajo el control de la Audiencia de los Confines -especie de tribunal con residencia en Santo Domingo- (22). 

En realidad, la encomienda sólo fue un pretexto para crear un mecanismo legal de esclavización. Los naturales sujetos por reparto a un encomendero, estaban obligados a trabajar para los invasores, produciendo determinada cantidad de granos, tejidos, sal, leña, etc, entregar productos de la pesca, aves de corral, materiales de construcción y facilitar también a algunos de entre ellos, para el comercio de esclavos. En conclusión, debían trabajar sin descanso para sostener al extranjero que ocupaba sus tierras y pueblos (23).

Fue tan brutal la tiranía, explotación y vejámenes de parte de los conquistadores hacia los indígenas en la provincia de Nicaragua, durante la gobernación de Pedrarias Dávila, que éstos, asumieron una actitud de resistencia pasiva, negándose a procrear: no dormían con sus mujeres para que no pariesen esclavos de españoles. Y Pedrarias, como en dos años no nacían niños, les prometió buen trato; y así, parían o no los mataban (24).

Aunque Isabel "la católica" había condenado el proceder de Colón por haber repartido indios en la isla Española, declarando que éstos eran vasallos libres de la Corona (25), su declaración no tuvo ninguna consecuencia, la esclavitud se impuso como sistema y la monarquía terminó por aceptarla. Incluso en 1509, en la misma isla, se autorizó que los indios debían contratarse por plazos renovables de uno a tres años y no como esclavos, sino por naborías (26), sin embargo los encomenderos continuaron con sus abusos. También una cédula prohibiendo la esclavitud se expidió en 1530 (27), pero encontró una fuerte oposición entre los colonizadores, porque el rendimiento productivo se venía abajo si no había esclavos que trabajaran -España no tuvo un ejército real capaz de conquistar las tierras americanas..., por consiguiente echó mano de la capitulación, la cual autorizaba a particulares que, cediendo parte de los beneficios al rey, se comprometían a llevar a cabo la conquista- (28).

Ante la reacción de los encomenderos, poniendo obstáculos a la suspensión de la esclavitud, con el pretexto que la región no había sido totaltmente conquistada, se restituyó en 1533 el derecho a poseer esclavos (29).

Los españoles, a cambio del beneficio que recibían de los aborígenes, asumían el compromiso de facilitarles un lugar que hiciera las veces de iglesia, para reunirse con ellos a rezar mañana y tarde, procurando que fueran adoctrinados en la fe cristiana; debían actuar como padres, enseñar a leer a los hijos de los caciques y aconsejar el matrimonio cristiano con la pareja adecuada, dar una comida fuera de lo común los días Domingos y festivos, un peso de oro anualmente para vestido, no azotarlos, ni ponerles apodo (30). Fray Antonio de Valdivieso comenta que los indígenas, viven una horrible opresión. Se les hace trabajar de por vida, sin esperanza. No hay excepción para mujeres, ancianos y niños. Les quitan las mujeres a sus maridos. Las doncellas son forzadas (31).

La rapiña de los conquistadores y colonizadores, menoscababa también los intereses de la corona, porque mientras éstos recibían grandes beneficios, aquella solo percibía pequeños ingresos. 

La monarquía encontró la oportunidad para establecer su autoridad real en las colonias, aprovechándose de la lucha que sostenían los protectores de indios, quienes exigían al rey que los encomenderos devolvieran a éstos su libertad, y se estableciera una buena administración de la justicia para terminar con los abusos.

El despoblamiento de Nicaragua por el comercio de esclavos, fue una continua denuncia de los dos grandes profetas de la época colonial en Centro América: Fray Bartolomé de Las Casas y Fray Antonio de Valdivieso. Aunque también las enfermedades introducidas por los europeos, contribuyeron al descenso poblacional.

A finales de 1542 la corona española emitió las llamadas Leyes Nuevas, reconociendo que los indígenas dejaban de ser legalmente esclavos para transformarse en vasallos tributarios del rey (32).

Estas leyes restituían la libertad a los nativos, regulaban su fuerza de trabajo, para que no fuera acaparada solamente por algunos conquistadores y colonos, lograba que la corona recibiera los ingresos que le correspondían por el tributo de sus vasallos, y al mismo tiempo satisfacía las demandas de los defensores de indios. 

Conseguir la aplicación de estas leyes por las autoridades locales, sería en adelante la lucha de los protectores de indios, Fray Bartolomé de las Casas sufrirá en Chiapas, amenazas de muerte, persecución y destierro y Mons. Antonio deValdivieso, en el contexto de Nicaragua, morirá por dicha causa. 

Algunas órdenes religiosas y autoridades de la provincia de Nicaragua, se sintieron perjudicadas por estas leyes, porque tenían una, o varias encomiendas a su cargo, como era el caso del gobernador Contreras y su familia, en León, cuyos hijos, Hernando y Pedro, participarán después en el asesinato del obispo.

Aunque las Leyes emitidas abolían la esclavitud como sistema y la situación mejoraba en algunos aspectos para los indígenas, éstos en la ciudad de León, huían hacia los montes rehuyendo el trabajo no remunerado y cruel a que les sometían los españoles, internándose en las montañas (33).

La interpretación de éstas leyes por parte de los colonizadores, dará comienzo a otra forma de esclavitud: la encomienda de tributo y el repartimiento de indios (34).

La encomienda de tributo, se justificará como medio para ayudar a los indígenas, a quienes se les consideraba necesitados de la tutela de los españoles, al no poder gobernarse y defenderse por sí mismos, dentro del sistema colonial (35). 

Por aceptar la protección de la monarquía española y el modo de vivir que le imponen los conquistadores, las leyes obligan a que sirban o den tributo en reconocimiento del señorío y servicio que como nuestros subditos y vasallos nos deben (36).

Esta tutela será el mecanismo empleado para seguir oprimiendo, los encomenderos que participan del repartimiento, disponen siempre de un número determinado de indígenas de ambos sexos, sin importar la edad, a los cuales no les pagan nada, pero a quienes explotan obligándolos a trabajar hasta morir; Fray Antonio de Valdivieso al continuar la lucha por la aplicación de las leyes, señala que a los naturales, más les valdría ser esclavos ya que al menos éstos son tratados como seres humanos y no como bestias que tal es el trato que reciben de parte de los españoles (37).

Al imponerse la vida colonial, la encomienda de tributo se transforma en reducciones -como se verá en el siguiente apartado, organizando a todos los aborígenes en pueblos, fundados cerca de las villas, haciendas o lugares de producción, permitiendo a los conquistadores y a sus descendientes continuar disponiendo de su fuerza de trabajo (38).

-Los naborías:

Los naturales, que lograron ser reconocidos desde el primer momento de la conquista como personas libres, fueron llamados "naborías", porque podía contratarse su fuerza de trabajo para "labores domésticas", por plazos renovables y no como esclavos (39); éste reconocimiento sólo fué aparente en la mayoría de casos, al igual que los otros indígenas, fueron explotados y oprimidos: a cambio de su trabajo los indios no recibían ninguna remuneración y eran, prácticamente, propiedad de los que lo usaban de manera forzada (40).

En Nicaragua, a comienzos de la época colonial, los naborías fueron incluidos en el tráfico de esclavos, desde los puertos deTrujillo (Honduras) y El Realejo, eran embarcados hacia distintas metropolis coloniales, para ser vendidos. Pedrarias Dávila los entregó como botín, a Diego López de Salcedo, para terminar con las pretensiones de éste sobre el norte dei territorio (41).

Las Leyes Nuevas mencionadas anteriormente, propiciaron la creación del sistema de repartimientos por reducciones y originaron en Nicaragua los primeros núcleos poblacionales indígenas bajo la protección de españoles. 

Los naborías se ocupaban de servir en labores domésticas mediante salario, y vivían en pueblos, contiguo a las villas y ciudades de españoles, como en el caso de San Nicolás de los Laboríos y San Juan de los Laborios -barrios de la ciudad de León. 

Su integración al sistema colonial les trajo graves consecuencias culturales: abandono de sus pueblos y costumbres, olvido de sus lenguas, perdida de su cosmovisión y expresiones religiosas. La-falta de identidad y el desarraigo, suscitaron sentimientos de traición a los propios valores, baja autoestima y rechazo o desprecio por parte de los opresores, provocando inestabilidad en su forma de vida: al concluir sus plazos de trabajo, iban de un lado a otro, perturbando la paz en los pueblos de indios (42).

En el siglo XVII, los naborías que vivían alejados de las áreas habitadas por los colonizadores o vagaban por los alrededores de los distintos pueblos de indios, fueron reducidos en poblaciones propias, en aquellas regiones donde no las había y la problemática era mayor (43), obligándolos a vivir según la estructura de la sociedad colonial, para que tuvieran acceso a todo beneficio espiritual y civil. 

Esta organización colonial tenía como finalidad ayudarles a olvidar sus costumbres paganas e integrarlos al imperio español como siervos libres, ocupándolos en servicios domésticos (44). Así, a la vez que se aprovechaba su mano de obra, se les obligaba a pagar tributo (45).

Entre los pueblos naborías que se fundaron en Nicaragua o se organizaron a partir de ésta política, están: La Santísima Trinidad del Valle de Pliego en Nueva Segovia -Pueblo Nuevo, en el actual departamento de Estelí- y San Nicolás del Valle de Solís -La Paz Centro, en la jurisdicción de León- (46).

Algunos historiadores sitúan la fundación de león, el día de la SantísimaTrinidad, que ese año de 1524 correspondió al Domingo 19 de junio (47): por la importancia de esta festividad religiosa que por siglos se ha celebrado en León y por documentos de la época (48), aunque como se ha señalado antes, también pudo haber sido hacia el mes de Octubre. 

El sitio se eligió con el fin de establecer una plaza defensiva (49), terminar de pacificar a los aborígenes situados al norte y occidente de los cacicazgos de Nagrando y detener el avance de otros conquistadores que desde Honduras pretendían extenderse hacia el territorio sometido y "pacificado" por Hernández de Córdoba. 

El fundador soto tuvo en cuenta el objetivo militar: la llanura con unos kilómetros de visibilidad a la redonda, una pequeña altura donde se construyó la fortaleza militar y la costa del lago, por si había que retirarse en caso de peligro. Militarmente el lugar donde se fundó la ciudad no podía haber sido mejor, pero visto desde otras perspectivas, era el menos aconsejable para establecerse en ese momento. Los invasores europeos desconocían los terremotos, las erupciones volcánicas, los huracanes, etc. 

Debía haberse tomado en cuenta la actividad del volcán Momotombo, cuyos retumbos, movimientos sísmicos y exposición de magma o coladas de lava, se sucedían con frecuencia e infundían terror; la cercanía de la cordillera volcánica provocaba en época de lluvias, corrientes catastróficas de agua, el historiador Juan de Torquemada recoge un relato de los naturales, que recuerda una desgracia acaecida a los habitantes del lugar: hacia la mano derecha de la ciudad (al este de León) ésta laguna (el lago Xolotlán) hace un ancón (ensenada) de más de una legua, que todo fue muy poblado de indios naturales, y súbitamente en una noche se anegó, donde perecieron muchas ánimas, porque esto era de lo más poblado de toda la tierra (50). 

La ciudad había sido fundada en un lugar paradisíaco, pero los mismos atractivos naturales eran su peor carta de presentación.

La ejecución de Francisco Hernández de Córdoba en la plaza de la ciudad, dos años después de la fundación, fue un mal presagio; los crímenes de Pedrarias, el asesinato del obispo Fray Antonio de Valdivieso, la poca población, el lento desarrollo, las sequías prolongadas, los sismos continuos (51), la falta de iniciativas para construir, el deterioro de las pocas construcciones sólidas que había en León y las calamidades que se sucedían, fomentaron el sentimiento que acompañó a sus habitantes durante los últimos años de su existencia: "Dios había abandonado la ciudad a su suerte, en castigo por el asesinato del obispo".

Durante los primeros años después de su fundación, León no pasó de ser un pueblo grande con ranchos de palma, que no se diferenciaban mucho de las viviendas indígenas.

A la llegada de Pedrarias Dávila en 1526, la ciudad no había alcanzado ningún desarrollo, para colmo, ésta fue acompañada de una hambruna que provocó miles de muertes entre los aborígenes, y al tiempo del fallecimiento de este tirano en 1531, la peste hizo estragos de nuevo entre los naturales. Así comenzó y terminó uno de los capítulos más negros de la historia de la ciudad y de lo que más tarde sería Nicaragua (52).

Aunque León no destacó en el aspecto arquitectónico, ni por su categoría social, como otras ciudades coloniales del continente, tuvo momentos significativos y vecinos renombrados: desde el principio fue erigida sede del gobernador, es decir, capital de la provincia de Nicaragua, también lugar de residencia de otros conquistadores, entre ellos: Sebastián de Benalcázar fundador de Quito, Hernando de Soto que participó en la conquista de Perú y Hernán Ponce de león descubridor de la Florida y el río Missisipi (53); así como del cronista Oviedo y Valdez; pocos años después de su fundación, hacia el 26 de Febrero de 1531, unos días antes de la muerte de Pedrarias, fue erigida sede episcopal de la diócesis de Nicaragua por el papa Clemente VII (54).

En 1536, Rodrigo de Contreras, yerno de Pedrarias Dávila, fue nombrado gobernador de la provincia, a pesar de haber sido un personaje nefasto como su suegro, se propuso un plan urbanístico e impulsó las construcciones, invitando a los vecinos a edificar casas con materiales nobles. A partir de éste mismo año la ciudad se transformará, alcanzando su mejor momento: se construyen edificios de tejas y ladrillos, entre ellos, la casa del mismo gobernador Contreras, la Iglesia de la Merced con tres naves y arcos, muchas casas de vecinos españoles y se inician las obras de la catedral. León llegará a contar con casas de fundición, posadas, carnicerías, etc.

Un español llamado Hernán Nieto, encomendero de tres pueblos, residente en la ciudad, que tenía 300 indígenas a su servicio (55), parece haber sido el primero en introducir la fabricación de tejas y ladrillos de barro, pues poseía un horno para esta labor.

La situación política en León, estuvo siempre plagada deintrigas, abuso de poder, corrupción, disturbios, crímenes y hasta un conato de rebelión, éste último dirigido por los hijos del gobernador Contreras, etc, (56).

Uno de los sucesos que marcó la vida de la ciudad, fue el asesinato de Fray Antonio de Valdivieso (57), éste fraile dominico, elegido obispo de la diócesis de Nicaragua, tomó posesión a mediados de 1544, y su consagración episcopal se realizó el 9 de Noviembre de 1545. 

Encontró la provincia bajo la tiranía de los Contreras, marcada por una realidad de abusos, corrupción y mala administración, entre los que detentaban el poder, los encomenderos continuaban esclavizando a los naturales aún a pesar de la emisión de las leyes Nuevas, los explotaban y trataban peor que animales; el tráfico de esclavos y la disminución de la población aborigen eran escándalosos. Conocer esta situación lo llevó a descubrir su vocación de profeta,. como hombre sensible, sabiendo que exponía su vida, se puso al lado de los naturales, convirtiéndose en su más ferviente defensor, denunciando las injusticias de los encomenderos y del propio gobernador. 

Escribió innumerables cartas al rey de España poniéndolo al tanto de la codicia de los colonizadores, la pobreza en que habían sumido a la provincia, la dolorosa situación de la población indígena y los impedimentos que encontraba para realizar la tarea de evangelización; su trabajo coronado por el martirio señala la presencia humanizadora de la Iglesia en la historia colonial de Nicaragua (58). 

Al momento de su muerte -el 26 de Febrero de 1550, a manos de Hernando de Contreras y sus cómplices (59), éstos intentaron poner en marcha un plan de rebelión contra la monarquía, pero no recibieron ningún apoyo; los trabajos de la catedral estaban por concluirse y aunque se intentará continuarlos después, la falta de voluntad y la desviación de fondos, lo impedirán (60).

En 1554 empieza el ocaso de león, el volcán Momotombo hace erupción y cubre de cenizas los tejados y calles de la ciudad (61). Vanse los vecinos disminuyendo y opacando cada día, unos por muerte y otros que se van a morar a Granada (62), incluyendo al obispo y al gobernador que llegarán sólo a atender asuntos relacionados con sus cargos, con ello la ciudad inicia una franca decadencia, los pocos edificios que se habían construido de material noble, empiezan a sufrir las consecuencias de los continuos sismos, en un solo día y noche sesenta y tantas veces esos temblores y aquestos o más muchos días, y a veces tan continuos y unos tras otros que es cosa de mucho temor (63), no se da mantenimiento a las casas, vase arruinando y despoblando León de tal suerte que la casa que se cae nunca más la levantan ni reedifican (64).

El 31 de Marzo de 1594 un terremoto dañó las pocas viviendas que permanecían en pie (65) CFR. NIC Y SU HIST. PAG.1 33 y sus habitantes empiezan a pensar en la conveniencia de trasladar la ciudad a otro sitio (66).

En 1607 la peste hace estragos en la provincia y en la ciudad de León se declaró una mortandad de indígenas, el maíz, el trigo y la carne escasearon. El volcán Momotombo incrementa su actividad durante 1609 manteniendo bajo amenaza constante a la ciudad y para el año siguiente se declara una hambruna terrible que llevó a la desesperación (67).

El 11 de Enero de 1610 un nuevo terremoto destruye la ciudad, casi todas las casas quedaron inhabitables, la catedral, las iglesias y conventos quedaron en ruinas; las autoridades locales, religiosos y vecinos deciden trasladar la ciudad seis leguas al poniente (68). Acción que se ejecuta el 16 de Enero del mismo año (69).

Tres días después del traslado -el 19 de Enero-, el alcalde Pedro Munguía de Mendiola quien lo encabezara, mandó tirar el cordel y echar el cuadrante para trazar las calles y plaza de la nueva ciudad de León.

MEMORIA HISTÓRICA

Una tradición no puede inventarse de la noche a la mañana, tiene como origen experiencias o acontecimientos personales o grupales, que dejan huellas profundas, hasta convertirse en memoria histórica de una comunidad, que las transmite de una generación a otra, contribuyendo a forjar la identidad de los individuos. Si los acontecimientos fueron muy significativos para el grupo humano que los vivió, las influencias o adiciones en otras épocas no le quitarán valor, porque conservarán siempre el núcleo original intacto, por el contrario, si las experiencias no fueron profundas para el grupo que estuvo implicado en ellas, poco a poco exagerarán los hechos, hasta convertirlos en algo alejado de la historia y la verdad, expresándolos de forma legendaria 

El valor de la tradición:
La tradición oral de la ciudad de la Paz Centro, ha conservado a lo largo de cuatro siglos, que los primeros pobladores del lugar, llegaron en Enero de 1610, cuando los leoneses huyendo de los temblores que provocaba la actividad del volcán Momotombo y sin contar con la autorización del gobernador de la provincia, tomaron la decisión de trasladar la ciudad a un
nuevo asentamiento, seis leguas al occidente.

No existe ninguna relación que identifique el nombre concreto del lugar de procedencia de los naborías imabites, es sabido que los naturales de esta concidicíón no vivían en "pueblos de indios", sino contiguo a "las villas o ciudades de españoles"; por la nominación "de Momotombo", que se le agregará más tarde al poblado fundado por el Gobernador Arbieto, y la atracción que siempre ha ejercido el volcán de éste nombre sobre las habitantes de La Paz Centro, es probable que las raíces hayan estado muy cerca de la antigua población imabite llamada también de esa manera, en las cercanías de la primitiva ciudad de León. El historiador Carlos Molina Arguello opina que el "pueblo indio" llamado Momotombo -sin ninguna relación con el puerto lacustre fundado siglos después con ese nombre-, todavía existía al tiempo de la fundación de San Nicolás del Valle de Solís (70); pero no se encuentra ningún vestigio de ello en la geografía del lugar, ni en las tradiciones -porque éstas hubieran conservado el sitio exacto del asentamiento de la ciudad de León, cuyas ruinas fueron descubiertas en 1967-.

Es probable que todos los pueblos de indios -incluyendo los naborías-, ubicados en la zona afectada por el terremoto de 1610, hayan abandonado Imabíte, al mismo tiempo que los leoneses, cómo lo confirma la memoria histórica de la Paz Centro y se concluye también, por la fundación de los pueblos de San Nicolás de los Laboríos y San Juan de los Laboríos, actuales barrios de León (71). 

Esta misma situación se repetirá durante la traslación de Santiago de Guatemala, sede de la capitanía del reino, después de los terremotos de Santa Marta en 1774, cuando la ciudad y los pueblos de indios, fueron ubicados en el valle de las Vacas o de la Virgen, llegando éstos últimos a transformarse en los diferentes barrios de esa capital.

Las experiencias históricas que marcaron a los habitantes de Imabíte antes de la llegada de los conquistadores y durante los primeros años de la colonia, así, como los acontecimientos dramáticos -terremoto, erupción, éxodo, etc,- vividos por el grupo que durante la traslación de León se desvió hacía este lugar, permitieron conservar aspectos sociales, culturales y religiosos, que influirán en los primeros vecinos implicados en la fundación colonial de la ciudad de La Paz Centro, ayudando a conformar el tipo de personalidad e idiosincrasia que poseen hoy sus habitantes.

Estudiando toda la información que guardó la tradición oral sobre la llegada y la presencia de los primeros pobladores en este lugar, y quitando aquellos elementos que pudieran ser añadiduras de otras épocas, es posible aproximarse a una comprensión específica del pasado. 

A simple vista esta información puede parecer muy trivial, por su sobriedad y sencillez, pero al analizarla en conjunto, permite destacar algunos condicionamientos y descubrir las motivaciones que tuvo el grupo de naborías imabites, para elegir éste sitio y la influencia que ejercerá con su experiencia histórica, religiosa, cultural, etc, sobre los habitantes del pueblo fundado un poco más tarde en las cercanías, por el gobernador de la provincia. Entre estos hechos, es posible destacar los siguientes aspectos:

1.-Los primeros pobladores de este lugar, llegaron en Enero de 1610, procedentes de Imabite, después que la erupción del volcán Momotombo destruyó la ciudad de León y obligó a sus habitantes y a los pueblos más cercanos a desplazarse para buscar un nuevo asentamiento a la capital provincial.

2.-Un grupo indígena, de condición naboría, se separó de los leoneses para dirigirse hacia este sitio. Estos naturales se caraterizaban por ser jornaleros, trabajadores de servicio doméstico, personas desarraigadas, sin vinculación etnica específica -generalmente oprimidos, explotados y tratados casi como esclavos por los colonos españoles-.

3: El nombre del lugar donde se ubicaron originalmente, se llamaba Hato de las Palmas, por la abundacia de esta planta y corresponde al entorno de La Paz Centro -el sitio exacto es difícil de precisar, pero habría que localizarlo hacia el norte de la ciudad-.

4: El propietario o administrador de las tierras era Don Nicolás de la Torre, personaje identificado como un español muy rico.

5.-Eligieron este sitio para vivir, por ser terreno firme -el subsuelo de La Paz Centro es una mina de piedra pómez-, capaz de resistir los temblores según se creía en la época, y con bastante altura para evitar las inundaciones.

6.-La existencia de una fuente de agua garantizaba el abastecimiento de la misma; el nacimiento de esta quebrada estaba situado hacia el oeste de la loma de San Nicolás, en la parte más baja, -los habitantes de la ciudad identifican una de las actuales calles, como el cauce natural por donde corría-.

7.-La devoción a San Nicolás de Tolentino formó parte de la religiosidad de los naborías imabites establecidos aquí; ya sea porque pertenecían a la encomienda de Nicolás de la Torre o por haber heredado sus tradiciones, veneraban una pequeña imagen de este santo, que más tarde vincularon a la parte más alta del terreno donde se ubica la ciudad, y que llamaron: "loma de San Nicolás".

8.-La alfarería doméstica decorada con "tagüe" -arcilla de color que se extrae de las fumarolas situadas en las faldas del volcán Momotombo-, y la fabricación de tejas y ladrillos de barro, identificaron siempre a los pobladores.

9.-La memoria de los naborías imabites, la cultura y la devoción a San Nicolás de Tolentino, en algún momento, pasaron a la población colonial fundada en 1651 ó 1652 por Don Andrés Méndez de Arbieto y Ozaeta, gobernador de la provincia de Nicaragua.

10.-El poblado ha cambiado continuamente de nombre: Hato de las Palmas, San Nicolás del Valle de Solís, San Nicolás de Velasco, San Nicolás de los Naborías, San Nicolás de Momotombo, Pueblo Nuevo de San Nicolás de Momotombo, Pueblo Nuevo de San Nicolás, Pueblo Nuevo, Villa de la Paz, La Paz, La Paz Central y actualmente La Paz Centro.

11.-El pueblo colonial fue lugar de paso obligado y estación de descanso, para quienes hacían el recorrido entre León y Granada.

12.-Se construyó una casa de albergue para descanso de los viajeros; al principio fue un rancho de palma con dos habitaciones y corredor, después una construcción de adobe y tejas -éste edificio existió hasta 1985 en que fue derrumbado, porque su estado ruinoso constituía una amenaza-.

Existen otros relatos conservados por la tradición, que serían cuestionables desde un punto de vista crítico-histórico, pero que ayudan a reforzar éstas raíces de los primitivos pobladores de La Paz Centro, entre ellos: la referencia sobre la existencia de montículos o ruinas de una antigua población imabite sumergida en las -aguas del lago Xolotlán; atribución de la fundación colonial por razones de confusión histórica, a los naborías imabites y a Don Nicolás de la Torre, etc. La mezcla de acontecimientos ocurridos en distintas épocas, trajo como consecuencia algunas- interpretaciones legendarias sobre: el lugar llamado La Paz Vieja, reconociéndolo como primer asentamiento de la actual población de La Paz Centro; la adquisición de una imagen de San Nicolás deTolentino, durante la reconstrucción del templo, a fines del siglos XIX, dió lugar al relato de un supuesto encuentro de la misma, en los bosques del volcán Momotombo, etc.

Los hechos puntuales de la tradición, mencionados anteriormente, tienen dos influencias bien definidas: imabite y leonesa -de León Viejo-; la imabite, hace referencia a la identidad aborigen, conserva el relato de una inundación al borde del lago en tiempos precolombinos -de ahí la leyenda de monticulos o ruinas sumergidas-, ha permitido conservar el vínculo afectivo hacia el Momotombo, destaca el aspecto cultural específicamente vinculado a la alfarería, al uso de la cabuya, la palma y la elaboración de sal; por otra parte, la influencia leonesa, enfatiza la condición social de "naborías" adaptados a la vida colonial, la práctica religiosa cristianacatólica, la técnica de fabricar tejas y ladrillos, el sentimiento de castigo divino que provocó el asesinato del obispo Valdivieso, la condición de desplazados por el terremoto y la erupción de 1610, etc.

Estos aspectos fueron los que determinaron o condicionaron la elección del lugar donde actualmente está situada la ciudad de La Paz Centro y forman parte de la memoria histórica que han guardado y transmitido sus habitantes a las distintas generaciones que se han sucedido, negarlas, equivale a perder un aporte valioso para el conocimiento del pasado y la comprensión de la idiosincrasia.

-Asentamiento de los naborías imabites:

Imaginar la fundación de La Paz Centro por los naborías imabites, y al día siguiente que los leoneses abandonaron su antiguo asentamiento, sería absurdo y hasta ingenuo, los primeros pobladores que se establecieron aquí, jamás pensaron fundar una población, quizá en el sentir de todos, estuvo el deseo de volver al lugar de origen, junto al lago Xolotlán, a la región de Imabite -como refleja la tradición religiosa en honor a San Nicolás de Tolentino-.

En una de las versiones de la tradición oral, se pretende justificar una determinación fundacional por parte de los primeros pobladores, pero esto no coincide con el momento histórico, porque ellos no tenían capacidad para tomar decisiones; además, éste lugar, conocido como: "Hato de las Palmas", tenía a "Don Nicolás de la Torre" como propietario o administrador.

La tradición, sin embargo, es unánime, al insistir que un grupo de naborías, procedente de Imabite, se asentó aquí durante la traslación de la ciudad de león. Este dato tan enfático tiene que ser cierto y debe tomarse como auténticamente válido, porque en ningún momento se intenta renegar de un pasado, que en cierta manera hubiera podido considerarse bochornoso por las generaciones posteriores, debido a la condición social de éstos naturales. 

No hay que olvidar que el pequeño grupo de indígenas naborías que se desvió hacia acá, por el trabajo que desempeñaban, estaban condicionados a seguir a los colonos españoles hasta cumplir el plazo de su contratación y ser liberados por el encomendero. La respuesta al motivo de su presencia y establecimiento en esta zona, tiene mucho que ver con Don Nicolás de la Torre, dueño o administrador del Hato de las Palmas.

Aparte de la memoria histórica, no se encuentra otra mención acerca de Don Nicolás de la Torre. 

Este nombre y apellido lo habían llevado algunos personajes en España, Cuba, México y Venezuela durante la época de la conquista e inicios de la vida colonial. El apellido "de la Torre" no era desconocido en la provincia de Nicaragua, un vecino de León que llegó con el gobernador Contreras lo había introducido en 1535 (72), pero no es posible saber si existió alguna relación con el personaje de la Paz Centro. A Nicolás de la Torre se lo identifica de origen español y persona acaudalada, probablemente dueño de reparto. 

La decisión para que los naborías imabites se quedaran en este lugar le correspondió tomarla a este hombre. En los terrenos que poseía, crecía de manera silvestre la patina criolla, que daba nombre al lugar, y podía ser utilizada en la construcción de los techos de las casas en la nueva ciudad de León, como lo había sido en el asentamiento anterior -la venta de palma fue uno de los grandes negocios para los primeros colonos leoneses "Martín Talavera y Hernán Nieto en 1533" (73)-.

De la Torre pudo haber traído naborías hacia este sitio, para explotar la plantación de palma y cultivar las tierras aptas para la agricultura. Es muy pronto hablar para este tiempo de la fabricación de ladrillos y tejas, aunque seguramente los naborías habían aprendido el oficio, de quienes habían introducido esta labor artesanal en león -León Viejo-.

Los leoneses necesitaban material de construcción para las primeras edificaciones, así lo deja entrever Fray Antonio Vásquez de Espinoza, quien tres años después del traslado de la ciudad, fue a ver las ruinas en el anterior asentamiento y dice que observó personas que andaban buscando entre los escombros, materiales utilizables todavía, para llevarlos al nuevo emplazamiento de la capital (74). 

Nada más apropiado que utilizar la palma en edificaciones de carácter temporal, como se venía haciendo desde 1524.

Esta presencia de los naborías bajo la administración o encomienda de Nicolás de la Torre no tuvo ninguna relevancia histórica, porque no constituían un poblado en el sentido estricto de la palabra, tan sólo eran unas cuantas personas o familias establecidas en el lugar, simples peones y personal de servicio doméstico, trabajando y explotando los campos de palma.

Es probable que después de la muerte o ausencia de Don Nicolás de la Torre, los naborías se quedaran asentados y dispersos en los alrededores de la Loma de San Nicolás porque los naborías no podían pasar a manos de otra persona al morir su dueño (75), además, según la aplicación de las Leyes Nuevas -mencionadas en el capítulo anterior-, la encomienda que quedaba vacante por muerte del encomendero pasaba a formar parte del patrimonio real (76), por lo tanto, los naborías quedaban sujetos a la corona hasta terminar su contrato y después, en libertad de quedarse o marcharse, pero, salir de esas tierras hubiera significado someterse a otro terrateniente español.

Analizando las distintas versiones de la tradición oral, no se encuentra un reconocimiento específico, que considere a los naborías imabites y a Don Nicolás de la Torre, como fundadores de la población de La Paz Centro, éstas, sólo confirman la llegada del grupo y su establecimiento en el lugar. Quizá algunos hayan equiparado el hecho de establecerse, con la fundación, pero, asentarse en un lugar no equivale a realizar ninguna actividad fundacional, una afirmación contraria carece de fundamento.
No es posible saber exactamente cuándo llegaron los naborías imabites al Hato de Las Palmas, sólo se puede conjeturar al respecto: si los leoneses abandonaron la ciudad el 16 de Enero para dirigirse al occidente, y al día siguiente, temprano, estaban en el nuevo asentamiento celebrando una misa de acción de gracias, quiere decir que el grupo que acompañó a Nicolás de la Torre, pudo separarse de aquellos y llegar aquí, el mismo día de la salida.

-La tradición religiosa:

La geografía de La Paz Centro no es la misma que hace cuatrocientos años, el lugar que ocupa la ciudad, está atravesado por dos estribaciones montañosas de poca altura, las cuales se extienden paralelas de norte a sur, formando algunas colinas de piedra pómez, que descienden gradualmente hasta la llanura y que recuerdan épocas pasadas de mucha actividad volcánica en la zona; en la pequeña cadena oriental, se forma una especie de meseta cuya parte más alta la constituye: la loma de San Nicolás -80 metros de altura aproximadamente-, que baja con algunos accidentes hasta la planicie que bordea el suroeste del centro histórico de la población, llamada en la época de la colonia, despoblado de Nagarote. En esta pendiente de la meseta, se ubica la mayor parte del trazado colonial de la ciudad.

La otra estribación, está situada al occidente y corre paralela a la anterior, su mayor altura -60 metros aproximadamentese encuentra en las cercanías del cementerio y termina al suroeste, un poco más allá del oratorio o ermita de Betania.

La loma de San Nicolás, ubicada actualmente dentro del perimetro urbano de la Paz Centro, es un punto importante para comprender la memoria histórica, por su relación directa con el pasado a través de la tradición religiosa. 

Esta pequeña altura con una hermosa panorámica hacia el este, está identificada con el nombre de San Nicolás de Tolentino y es lugar de peregrinación; una vez al año sube en procesión la imagen de este santo que preside el templo parroquial, para ser colocada frente al volcán Momotombo durante unos momentos, los fieles elevan cantos y oraciones, queman pólvora, y después inician el descenso, para conducirla de regreso a su sede. Éste acto, antiguamente se efectuaba bajo una enramada levantada para la ocasión, en lo alto de la loma -hoy existe en el lugar una pequeña Ermita-; probablemente al principio, la celebración incluía un relato de los hechos que había vivido el grupo originario de Imabite.

La pequeña imagen de San Nicolás de Tolentino, puede estar relacionada con Nicolás de la Torre y ser un legado que éste dejó a los primeros pobladores, quizas, él introdujo la devoción a este santo, como un medio para "adoctrinar a los naborías en las cosas de la fe".

Los naborías imabites,

profundamente marcados por la experiencia de los ancianos que relataban aquel desastre acaecido antes de la
presencia española y por la erupción del Momotombo, que provocó el terremoto de 1610, encontraron en la fe cristiana y particularmente en la devoción a San Nicolás de Tolentino considerado un santo muy cercano a los pecadores, un medio para sobrellevar la adversidad con espíritu religioso, superando también los complejos del abandono de Dios, que compartían con los leoneses, por el crimen del obispo Valdivieso (77); la manifestación de su fe les permitía expresar su añoranza por el lugar de procedencia y continuar vinculados a él.

No cabe duda, que si la tradición religiosa ha considerado esta loma como lugar de romería, y relaciona la imagen de San Nicolás con el volcán Momotombo, es porque hubo una población de procedencia imabite que habitó en las proximidades y vinculó esta devoción a la experiencia vivida durante la erupción y el terremoto que destruyó León, transmitiéndola después a las generaciones siguientes. Si la pequeña imagen de San Nicolás, empezó a ser conducida cada año hasta ese lugar con el fin de aplacar al volcán Momotombo, significa, que antes de existir la población colonial, ella debió haber estado en relación con el entorno -desde hace muchos años esta peregrinación se realiza con otra imagen-.
Más tarde, éstas experiencias, fueron asumidas por los vecinos del poblado colonial, fundado por el Gobernador Arbieto, así como el nombre "San Nicolás de Momotombo", que pasó a sustituir al de "San Nicolás de los Naborías", como fue conocido durante un tiempo el poblado.

-La alfarería y la fabricación de ladrillos y tejas:

El trabajo con arcilla, especialmente relacionado con la alfarería parece haber sido algo muy propio de los primeros pobladores naborías, se percibe en ello, la herencia chorotega y la influencia cultural imabite, así, como en la fabricación de tejas y ladrillos se descubre la influencia leonesa; esta labor fue conservada y trasmitida entre ellos, pués, los indios trabajaban artesanalmente en sus comunidades, conservando formas y técnicas aborígenes, manteniendo una especie de monopolio en productos de alfarería, incluyendo ladrillos y tejas... (78).

La alfarería original de la Paz Centro ha sido una labor casi exclusivamente femenina; su elaboración tiene como característica particular que es manual, y por lo tanto, rústica, no se emplea el torno; los únicos instrumentos utilizados son: un trozo de corteza vegetal o "cuchara de jícaro" para nivelar el grosor del barro y una pequeña piedra llamada "de lujar" con la que se afina la cerámica, también usan arcilla de diferentes colores que llaman "tagüe", para decorar los utensilios de barro, puede ser blanca, roja, amarilla e incluso azul, extraída de las fumarolas que existen en los alrededores del Momotombo. La cerámica ha sido siempre para uso doméstico: tinajas, ollas, cazuelas, comales, maceteras, etc, las figuras zoomorfas representan a cuadrúpedos, aves, etc, y tienen carácter ornamental o recreativo, como es el caso de los pitos.

La elaboración de tejas, se implementó después, según la demanda de los leoneses en el nuevo asentamiento, cuando empezaron a levantar construcciones de taquezal y adobe; para ese tiempo, los naborías imabites deben haber formado parte del pueblo de San Nicolás del Valle de Solís, fundado en 1651 ó 1652.

Tardía tiene que haber sido la producción de ladrillos porque su uso estaba destinado a, construcciones de arcos, bases de pilares y bóvedas de Iglesias y éstas edificaciones comenzaron aproximadamente hacia 1700 LA FUNDACIÓN HISTÓRICA

Después del traslado de la ciudad de león, el antiguo camino de Sutiaba a león Viejo continuó siendo utilizado todavía por algún tiempo, los viajeros podían llegar a la costa del Xolotlán y tomar pequeñas barcas para dirigirse al pueblo de Managua, ó continuar por tierra, desviándose unos kilometros antes de llegar al lago, para dirigirse hacia Nagarote, después a Mateare, Santiago de Managua, Níndirí, Masaya, hasta llegar a Granada, la otra ciudad importante durante la colonia; sin embargo resultaba extenuante y se perdía mucho tiempo con tanto rodeo, ésta, había sido siempre una de las quejas de los leoneses en el asentamiento primitivo de la ciudad, porque estaba desviada de la línea del tráfico, lo que no estimulaba a los negocios y conducía a mayor pobreza (79). 

Hubo que realizar un nuevo trazado, bordeando las tierras áridas del llamado desierto o despoblado de Nagarote, estableciendo una ruta más directa entre León y ese pueblo evitando el rodeo anterior, así quedó establecido el camino real entre león y Granada. Esta fue una de las vías más importantes de Nicaragua hasta la llegada del ferrocarril

-San Nicolás del Valle de Solís ó San Nicolás de Velasco:

El historiador Carlos Molina Arguello en su artículo "POBLACIONES FUNDADAS EN NICARAGUA DURANTE EL SIGLO XVII", presenta un programa de fundaciones casi en serie, que realizó el gobernador de Nicaragua, Don Andrés Méndez de Arbieto y Ozaeta, en los años de 1651 y 1652, entre éstas, varios pueblos de mulatos, negros, libres y mestizos, como: San Felipe de Austria -el actual barrio de San Felipe, en León-, Santa María del Haro ~Granada-, San Andrés de Arbieto - junto a la Villa del Realejo, en Chinandega y San Juan de Esquivel -contiguo a la ciudad de Nueva Segovia-.

Otros dos pueblos fueron fundados para reducir naborías: La Santísima Trinidad del Valle de Pliego -Pueblo Nuevo, en
Estelí- y ésta ciudad, conocida hoy como La Paz Centro (80).

Este gobernador había sido nombrado el 22 de Noviembre de 1648 en sustitución de Don Juan de Bracamonte (81).-
Las investigaciones de Carlos Molina Arguello están fundamentadas en documentos del Archivo General de Indias con sede en Sevilla, España, correspondientes a la Audiencia de Guatemala, órgano administrativo de las provincias centroamericanas del Reino de Guatemala en tiempos de la colonia.

El artículo, en relación al motivo de la fundación de la Paz Centro, enfatiza (o siguiente: muchos vecinos de la nueva ciudad de León, comerciantes, relígiosos y viajeros de toda condición se quejaron ante el gobernador de Nicaragua Don Andrés de Arbieto porque el trayecto de diez leguas aproximadamente ente León y Nagarote era muy agotador, principalmente al pasar por el despoblado del mismo nombre; no había sitio para descansar, en invierno, las lluvias y el fango hacían el camino difícil, en verano, el sol inclemente, el calor y lo inhóspito del lugar, fatigaban mucho a los viajeros y naturales que los acompañaban, causándoles enfermedades y en algún caso la muerte, como había sucedido a Fray Juan Tercero, religioso
franciscano. 

El trabajo más pesado recaía siempre sobre los indígenas de Sutiaba, Quetzalguaque y Nagarote pues cuando eran personas importantes las que viajaban, ellos tenían que llevar cargando sobre sus espaldas, provisiones, sillas, piedras de moler, cántaros de agua, etc, para abastecer a los viajeros y preparar enramadas donde pudieran albergarse. Los quejosos pedían levantar una poblacion con indios a medio trayecto, para aliviar la situación (82).

El gobernador, tenía pendiente solventar la situación de los naborías que vivían alejados del contacto con los colonizadores, y pensó resolver ambos problemas, fundando un pueblo intermedio entre León y Nagarote, con estos indígenas que vivían dispersos (83).

El mismo Arbieto, acompañado por algunas personas, fue a inspeccionar el terreno y encontró cierto paraje, cerca de un río y ojo de agua, que distaba un tiro de mosquete del camino real y que podía ser cómodo tránsito en la mitad de lo que había que andar del pueblo de Sutiaba al de Nagarote (84).

A su regreso a León, el gobernador envió comisarios en busca de los indios naborías que huidos vagaban por diferentes partes, en las haciendas, barrancas y sitios ocultos de la provincia; con órdenes escritas y de palabra para prenderlos y traerlos a su presencia, sacándolos de donde estuviesen, destruyéndoles y quemándoles los ranchos y chozas (85); el mismo Arbieto salió también a prácticar esta diligencia.

A los naborías que habían preferido hacer uso de su libertad y vivían sin ninguna vinculación jurídica u organizativa, yendo de un lado a otro, rondando los pueblos de indios y perturbando el orden de los mismos, se les calificaba despectivamente como vagabundos y descontentos; con estos términos se catalogaba también a jornaleros, gente sin oficio, vagos, desarraigados e inestables (86).

Los capturados, principalmente en los alrededores del pueblo de Managua, fueron llevados ante el gobernador, éste los amonestó, tratando de convencerlos acerca de la necesidad de establecerse en el lugar que había inspeccionado anteriormente, les habló de cambiar su manera de vivir y casarse incluso, para llevar una vida más cristiana y ordenada (87).

Cuando lo tuvo todo dispuesto, salió Don Andrés de Arbieto de la ciudad de León con mucha gente de trabajo y otras personas y amigos que le acompañaron, llevando consigo a los dichos naborías, y por delante cantidad de maíz, carne, queso y todo género de bastimentos, así como también regalos, yuntas de bueyes, hachas, machetes, macanas y todo cuanto era necesario para aquella población, todo lo cual el mismo Gobernador había hecho comprar sin reparo alguno de gastos y de su propio y personal peculio. Se llegó a aquel monte y se hizo alto en el lugar antes señalado..., tomó una cruz en los hombros y la plantó en nombre de Dios y de su Majestad, dando nombre a aquel nuevo pueblo, que hizo llamar SAN NICOLÁS DEL VALLE DE SOLÍS (88). Dos años después, por razones políticas, Arbíeto rebautizó el pueblo llamándolo: "San Nicolás de Velasco" (89).

No se da fecha de fundación de este pueblo; pero en 8 de Enero de 1653 el Gobernador Arbieto certificaba ante escribano el haberlo efectuado en las circunstancias que se refieren (este dato supone la fundación en 1652). Según Molina Arguello el hecho debió ocurrir poco antes, pasadas ya las lluvias y quizá en los días gratos y frescos de Diciembre (90). Aunque el historiador Marco A. Cardenal T sitúa la fundación el 15 de Agosto de 1651 (91). 

Teniendo en cuenta esta última fecha y la mención que hace el gobernador, de haberlo certificado al año siguiente, se puede considerar el 15 de Agosto de 1652 como el día de la fundación, porque sólo así se comprendería esta otra referencia: por Agosto del año siguiente de 1653, el pueblo de San Nicolás del despoblado de Nagarote contaba con un buen número de avecindados de aquellos indios llegados de diferentes pueblos, viviendo ya allí con sus mujeres y familias los más de ellos, con sus casas y milpas; terminada ya la casa del cabildo y otra de paja con su corredor y dos aposentos para albergue de los caminantes y enfrente de ella, en la plaza, una casa grande de paja, embarrada, para la Iglesia, con su altar dentro formado por una cruz alta de madera, y a la redonda de aquella plaza seis casas, también pajizas, de vivienda de aquellos indios y otras cuatro empezadas, con horcones y telares de madera, en que trabajaban (92).

Hasta aquí los estractos del artículo de Carlos Molina Arguello sobre la fundación histórica de la Paz Centro .
 

RELACIÓN ENTRE TRADICIÓN Y FUENTE

HISTÓRICA

La relación histórica de la fundación de La Paz Centro en 1651 ó 1652, no menciona específicamente la presencia de los naborías imabites, asentados aquí desde 1610, como afirma la memoria histórica, y pudiera concluirse que ésta es un fraude, carente de valor frente a documentos acreditados.

Sin embargo no es tan fácil desconocer algo que ha permanecido como referencia viva a lo largo de cuatrocientos años. El hecho que la fuente histórica desconozca esta presencia, no quiere decir que se deba hacer a un lado el relato de la tradición oral, todo lo contrario, hay que buscar el punto de convergencia entre una y otra para aproximarse a la verdad.

-Consideraciones desde la fuente histórica:

La fuente escrita sobre la fundación histórica de la Paz Centro, es la versión oficial de un personaje del gobierno colonial del S.XVII y tiene como característica relevante, que es unilateral, no existe otro documento histórico para confrontar estos datos.

Los estractos que conocemos sobre las fundaciones realizadas por Arbieto, producen el efecto de una redacción muy positiva, donde las acciones de éste, se realizaron sin contratiempos, ni problemas, y con el acuerdo tácito de todos los implicados; la violencia, represión, cárcel, amenazas, etc, se aceptan, así, sin más; Arbíeto es presentado como un gobernador militar absolutista, que va imponiendo disciplina, y como un hombre cargado de contradicciones: preocupado por dar respuestas a problemas que tienen los habitantes de la capital y los ciudadanos de la provincia, sin importar los medios empleados, llegando incluso a usar la violencia y la represión; por otro lado, se manigfiesta: detallista, paternal y generoso.

Posiblemente todo lo anterior, creó un precedente o indisposición no solo entre las autoridades del reino de Guatemala, sino también en los habitantes de San Nicolás del Valle de Solís. Sus contemporáneos, como veremos a continuación, lo acusaron de faltar a la sinceridad, exagerar, y adular con fines políticos e interesados, hasta llegar a decir incluso que especulaba con los nombres de las poblaciones. Se puede concluir, que la versión histórica, influenciada por la personalidad deArbieto, deja un margen para mirar la historia desde otra perspectiva.

El pueblo, bautizado con el nombre de "San Nicolás del Valle de Solís", rebautizado poco después como "San Nicolás de Velasco", aparece por un momento, en el artículo de Molina Arguello, llamado también "San Nicolás del despoblado de Nagarote".

-Cuestionamientos históricos frente a la fundación de Arbieto:

En el artículo referido como fuente histórica de la fundación de La Paz Centro, llevada a cabo por el gobernador Arbieto, a nueve años de la misma y cuando éste ya había fallecido, se menciona que el Presidente de la Audiencia de Guatemala, envió al rey de España una carta, informando acerca de la actuación de dicho gobernador. Al hablar sobre "la realidad de estas fundaciones" el artículo dice literalmente: ya fallecido el Gobernador Don Andrés de Aroiecu, el Presidente de la Audiencia de Guatemala Don Martín Carlos de Mencos, en carta que dirigió a S. M. fechada en 24 de Julio de 1660, ponía en tela de juicio la sinceridad de aquel gobernador en lo tocante a las mencionadas poblaciones. 

Refería el Presidente que habiendo adquirido noticias sobre el particular, le habían asegurado no haber de cierto en todo ello más que un pueblo de cuatro indios, y así mismo exhibía a Arbieto como sospechoso de haber antepuesto su propio y personal interés al dar anticipadamente cuenta de aquellas poblaciones, en lo que, decía, no había tenido este Gobernador otra intención que la de lisonjear al Presidente y ministros de la Audiencia, de cuyos apellidos se había valido para bautizar los lugares (93). A lo anterior, sigue un comentario del autor, diciendo que no se puede saber si el Presidente de la Audiencia de Guatemala, Don Martín Carlos de Mencos, se dejó llevar por simples rumores o tuvo certeza, que en la actuación de Don Andrés de Arbieto había muchas exageraciones (94).

La falta de sinceridad que se le imputa al gobernador Arbieto en sus informes a la Audiencia, fue al parecer -según los datos de la carta del presidente de la misma-, el resultado de consultas y averiguaciones, que se realizaron, los cuales arrojaron dudas sobre la actuación del gobernador, saliendo a luz intereses personales que éste tuvo en relación al cargo, lisonjas dirigidas a personalidades del gobierno para conseguir favores, exageraciones en los relatos que envió, etc, al final concluye que de todas las fundaciones realizadas por Don Andrés, sólo existía "un pueblo de cuatro indios".

Por la historia de las otras poblaciones erigidas por Arbieto, se deduce que todas fueron pequeñas aldeas de mulatos, negros, libres y mestizos, algunas abandonadas muy pronto o anexadas como barrios a león, el Realejo y Nueva Segovia; otras, como las de origen naboría, tuvieron un desarrollo demasiado lento. Por lo tanto, el gobernador pudo haber exagerado ciertamente en los informes, al declarar anticipadamente las fundaciones de los poblados, con detalles que no correspondían a la realidad y concederles títulos jurídicos como: "pueblos" y "villas", cuando apenas eran unas míseras aldeas o "lugares", como él mismo les llama, bautizadas con nombres de personajes de la política de su tiempo.

Las investigaciones,  deben haber evidenciado, que los datos que envió, no se ajustaban a la verdad, y más bien había existido un afán de adular a las autoridades para conseguir prórroga de cinco años en su mandato, con el pretexto de ayudar al desarrollo de las poblaciones recien fundadas, y que ciertamente consiguió por tres años más, no porque lo hayan continuado en sus funciones, sino debido a la muerte de Don Sebastián Bravo, nombrado para sucederle como gobernador de Nicaragua, quien falleció en España antes de viajar para asumir el cargo (95).

¿A qué "pueblo de cuatro indios" se refiere el Presidente de la Audiencia? San Nicolás del Valle de Solís ó San Nicolás de Velasco ó Pueblo Nuevo de San Nicolás de los Naborías, distaba muy poco de león y como lugar de paso obligado, debía ser sobradamente conocido, durante mucho tiempo -más de un siglo- su población no fue muy significativa y tampoco tuvo ningún desarrollo arquitectónico ¿es éste el "pueblo de cuatro indios"?

En el mismo artículo se contemplan algunas divergencias en los informes de Arbieto, se menciona que en 1653, pocos meses después de su fundación, el pueblo contaba con un "buen número de avecindados", casas y milpas, cabildo, casa de albergue e iglesia de paja, pero por otro lado refleja una realidad totalmente diferente, porque describe que sólo tenía seis casas de paja alrededor de la plaza y otras cuatro a medio construir. Existen constancias, treinta, y sesenta años más tarde, confirmando el número reducido de habitantes, y un siglo después de la fundación, las condiciones a nivel de estructuras habitacionales siguen siendo transitorias, aunque la población había aumentado según consta en el relato del obispo Morel de Santa Cruz al comentar su visita pastoral al lugar.

La Paz Centro, no recibió el título de "muy noble y muy leal" como las grandes ciudades coloniales, tampoco fue erigida como "villa", no tuvo ningún atractivo comercial o cultural para el gobierno colonial, sólo fué un pueblo, o mejor dicho una aldea de cuatro indios, fundada en un lugar estratégico del camino real, para servir como estación de descanso a los viajeros.

El informe sobre la gestión de Arbieto, abre un espacio a la memoria o tradición oral, para llenar algunas lagunas que deja la fuente histórica -Consideraciones desde la tradición oral o memoria histórica:

La memoria histórica está condicionada por la experiencia de los naborías imabites y no existe en ella ninguna alusión a la fundación colonial ni a los naborías reducidos violentamente por el gobernador Arbieto.

No hay vestigios indígenas de ninguna clase en La -Paz Centro, porque los naborías imabites llegaron aquí, cuando la época colonial estaba terminando de imponerse, ellos habían aceptado la fe cristiana, las costumbres y el sistema de vida de los colonos españoles.

La tradición oral o memoria histórica, afirma la llegada de los primeros pobladores, antes de la fundación colonial del pueblo de San Nicolás del Valle de Solís, esta presencia tuvo carácter accidental.

Los naborías imabites asentados aquí, conformaban un pueblo según los criterios que se aplicaban en la época, tenían oficio y estaban dedicados al cultivo de la tierra y la explotación de la palma.

La expresión religiosa de La Paz Centro, guarda relación con los hechos de un grupo de personas que vivió los acontecimientos dramáticos de León -León Viejo-, esta impresión, grabada en la memoria de los primeros pobladores, no pudieron .haberla traído los naborías "reducidos" a la fuerza, por el gobernador Arbieto, porque ellos no compartían el mismo origen imabite, *ni las mismas tradiciones.

La experiencia de los naborías imabites, por alguna razón se conservó como memoria viva, hasta el punto de llegar a influenciar después, la historia de la población reducida por Arbieto en el pueblo colonial, aunque sin lograr borrar las diferencias grupales y culturales que los diferenciaban.

-Cuestionamientos desde la memoria histórica frente a la fundación colonial:

Resulta extraño que la tradición no haya conservado ninguna relación de la "fundación"' realizada por el gobernador Don Andrés Méndez de Arbieto y Ozaeta, siendo un acontecimiento tan importante y significativo; llama la atención también, que nadie  recuerde a este personaje, ni a esta población, bautizada con el nombre de San Nicolás del Valle de Solís y rebautizada poco después como San Nicolás de Velasco.

Si reconocemos la presencia de los nabórías imabites, dispersos por los alrededores de la loma de San Nicolás, asentados como pueblo -según el significado de éste término durante la colonia, tal y como veremos en el apartado siguiente-, la llamada fundación que realiza Arbieto, en la parte sur de la meseta que ocupa hoy La Paz Centro, se podría considerar ante todo, un intento por crear una población que atrajera a éstos, para ocuparlos en el servicio a los viajeros, pero que no llegó a tener ningún éxito, porque no se integraron. Durante mucho tiempo, el trazado colonial de Arbieto, estuvo habitado por algunos naborías traídos de otras regiones y organizados según los intereses de españoles y criollos.

Los "naborías imabites", no aparecen en la lista de personas que presenta la fuente histórica como primeros habitantes del pueblo colonial, y aunque se hablo de "indios llegados de diferentes pueblos" (96) a avecindarse, no menciona ninguna familia proveniente de las cercanías o de la zona del volcán Momotombo, por lo tanto, hay que suponer, que éstos no parecen estar involucrados directamente en la fundación.

La tradición religiosa aparece estrechamente ligada a los naborías imabites; la mención de San Nicolás de Tolentino como patrono del pueblo, la registra el obispo Morel de Santa Cruz, un siglo después de la fundación colonial, pero éste nombre aparece desde el principio unido a la población, tanto_ en la memoria histórica, como en la fuente escrita; los españoles fundaban pueblos sobreponiendo el nombre de un santo a un lugar conocido con terminología indígena, así tenenos: Managua, que. pasó a ser Santiago de Managua; 'el poblado de el viejo Agateyte, se convirtió en Nuestra Señora del Viejo; Chinandega, fue bautizada como Santa Ana de Chinandega, etc. Así mismo sucedió con La Paz Centro, como se podrá ver después al explicar el título original de la ciudad.

Los relatos -de la memoria histórica causan también la impresión que los primeros habitantes del pueblo colonial, corrieron un velo para olvidar al fundador- y la fundación histórica de la ciudad, reacción que pudo tener origen: en la violencia que éste utilizó contra los naborías en general, debido a la marginación y el olvido en que vivieron durante más de un siglo o porque las naborías imabites influyeron con su propia tradición, borrando todo vestigio
anterior.
 

A FUENTE HISTÓRICA ENRIQUECIDA POR LA TRADICIÓN

La sospecha del Presidente de la Audiencia poniendo en duda la sinceridad de Arbieto, y los comentarios sobre el
interés que éste tenía para continuar al frente de la gobernación de la Provincia de Nicaragua, se presentan como la oportunidad para hacer una relectura de la fundación del pueblo que él llamó: San Nicolás del Valle de Solís o San Nicolás de Velasco.

Para obtener una apreciación completa sobre el pasado de La Paz Centro, es necesario ínterrelacionar la fuente histórica y la memoria o tradición oral. Esta relectura toma en consideración la petición de los vecinos de León y personas influyentes, las acciones violentas de Arbieto para reducir a los nativos y la reacción de éstos, el lugar elegido para establecer la población, la presencia de naborías imabites, los aspectos sociales y religiosos de la tradición.

-Relectura sobre la fundación de La Paz Centro:

Las quejas de los viajeros en general que utilizaban el camino real León - Granada, señalaban que el camino de diez leguas de despoblado entre la capital de la provincia y Nagarote, se volvía sofocante y fatigoso, por el clima y el ambiente desértico. La solución que el gobernador Arbieto encontró al problema, consistió en establecer un poblado como estación intermedia, con casa de hospedaje para descanso de los viajeros. La fundación de este pueblo sería también la ocasión para reducir en él, a los naborías que vagaban por las haciendas y pueblos cercanos. 
Después de realizar una inspección en el terreno, Don Andrés de Arbieto encontró como sitio apropiado, un monte o meseta, con una fuente de agua cercana a la misma, que podía abastecer la estación hasta que se excavaran pozos; en las cercanías, hacia el norte, también se asentaba un pueblo de naborías pobres, habitando ranchos pajizos dispersos por los alrededores. Estos naborías procedían de una región llamada imabite, estaban ahí desde el éxodo de los leoneses en 1610, dedicados a labores artesanales, recolección de palma y agricultura, parece ser que desde su asentamiento guardaban especial veneración a una pequeña imagen de San Nicolás de Tolentino. 

El uso del término "pueblo" durante la época colonial, es muy ambiguo si no tiene reconocimiento jurídico, porque no se refiere necesaria y exclusivamente a una estructura de trazado de calles y de construcciones armónicas, ni a una población agrupada en torno a una plaza. Pueblo indígena equivale a decir numerosas chozas esparcidas en dilatadas áreas... Hay pueblos que no se pueden delinear por no sujetarse a la vista edificio alguno que solamente parecerían bosque y no pueblos; otros que ciertamente son bosques sin que aparezca forma de calle, y cada jacal tiene su mala senda para salir a buscar agua y las demás cosas necesarias (97), o sea, que hablar de un pueblo indígena, es ubicar a un grupo humano habitando determinado lugar, sin importar si es un caserío pequeño o grande, situado en el bosque o guardando distancias considerables entre una vivienda y otra. 

Durante la colonia se empleaban dos categorías para la organización humana: pueblos de indios, regidos por indios y pueblos de españoles, regidos por españoles. Los de indios por la mayor simplicidad de su organización, generalmente se les denominó siempre PUEBLOS; mientras que los de españoles se erigían y organizaban con título de VILLA o de CIUDAD (98).

Por regla general, los españoles fundaban las nuevas poblaciones al lado de los pueblos indígenas (99), con el fin de disponer mano de obra. En la fundación de Arbieto la cercanía de los naturales de procedencia imabite no podía ser ignorada. 

La orden del gobernador para capturar naborías huidos, descontentos y vagabundos, sacándolos de donde estuviesen, destruyéndoles y quemándoles sus ranchos, tenía la finalidad de obligarlos a avecindarse para crear un núcleo poblacional, solucionar el problema de las diez leguas de despoblado y aprovechar así, el pago de tributo con su trabajo, por eso, él mismo participó ere esta diligencia (100). La proximidad de los naborías imabites al nuevo poblado y la presencia de los reducidos violentamente garantizaría el servicio a los viajeros y el mantenimiento de la casa de albergue.

La fundación la realizó el propio gobernador de la Provincia Don Andrés Méndez de Arbieto y Ozaeta, plantando la cruz en nombre de Dios y del rey (101), en el lugar dedicado para construir la Iglesia, procediendo después a trazar la plaza y calles a cordel. Arbieto orientó la nueva población hacia los extremos sur y oeste de la loma de San Nicolás, eligiendo la pendiente natural de la meseta, que desciende hasta la llanura situada propiamente al borde del desierto de Nagarote, de este modo podía superar los accidentes del terreno y lograr un buen acceso.

Al registrar la fundación en acta notarial es posible que Don Andrés tomara el título "San Nicolás" del santo que veneraban los naborías imabites para ganar la confianza de éstos y por ser una devoción muy extendida en la época, después agregó el calificativo "del Valle de Solís". La denominación "de Velasco" vino poco después, según conveniencias políticas y sólo se registró en el documento dirigido al nuevo Presidente de la Audiencia, Don Fernando Altamirano Velasco, Conde de Santiago de Calimaya, con el fin de lograr su simpatía; éste nombre, según parece, nunca llegó a ponerse en uso.

El poblado colonial fue trazado siguiendo el modelo español de calles rectas, plaza central, iglesia y cabildo. El camino real pasaba por el lugar y para cumplir con el propósito de la fundación, se construyó la casa de albergue -originalmente un rancho-.

Es difícil saber si Arbieto utilizó la violencia contra los naborías asentados en los alrededores de la loma, el hecho que la tradición no conserve ninguna referencia puede llevar a pensar que el silencio se debe a que continuaron al margen, o fueron eximidos de avecindarse, quizá porque ya estaban asentados como pueblo, tenían oficio propio y no constituían un elemento perturbador -una prerrogativa semejante se les había concedido a los mulatos, mestizos y negros libres, en los pueblos fundados para ellos en la jurisdicción de Segovia (102)-.

El pueblo de San Nicolás del Valle de Solís, se convirtió en parada obligatoria entre león y Nagarote, pero los avecindados eran pocos, muy pobres y en condiciones precarias.

Pocos años después de la muerte del gobernador Arbieto, se dejó de usar el "nombre con que había sido bautizado el pueblo por el fundador, empezándolo a llamar "San Nicolás de los Naborías", aunque este apelativo no pudo haber sido duradero, porque muy cerca de la ciudad de león, había sido fundada una población con ese nombre -el actual barrio de El Laborío- registrada así en documentos oficiales a partir de 1709 (103); cuando se integraron los naborías imabites, el pueblo pasó a llamarse "San Nicolás de Momotombo". 

El que el obispo Morel en su relación de 1752 le llame Pueblo Nuevo'o Momotombo..., entiendo por lo que allí mismo se dice respecto de su orientación y distancia, que no se refiere al actual y único poblado llamado Momotombo. 

Puede ser que en algún momento..., se le viniese a dar a Pueblo Nuevo también el apellido de Momotombo, pues hay testimonio de ello en documento de 1796 en que se dice San Nicolás Momotombo (104), hasta que finalmente el nombre se redujo a "Pueblo Nuevo de San Nicolás" ó simplememente "Pueblo Nuevo". 

El uso preponderante de éste último término, después de las dos primeras denominaciones que había dado el fundador, enfatizaba sin duda las diferencias entre lo nuevo y lo viejo de ambos sectores poblacionales; en Nicaragua estos calificativos han sido muy comunes en algunas poblaciones, as¡, se encuentran: León y León Viejo, Nueva Segovia tiene Ciudad Vieja y Ciudad Antigua, Nandaime hace alusión a un Nandaime Viejo -probablemente el antiguo pueblo indio de Mombacho- y cerca a la misma ciudad de La Paz Centro, existe una Paz Vieja, de la cual se hará-referencía más adelante. También pudo ser la forma en que los transeúntes señalaban la presencia del nuevo poblado que antes no existía.

Pueblo Nuevo está registrado por la fuente histórica y la memoria o tradición oral con este nombre, el cuál permaneció en uso durante mucho tiempo, al principio unido al calificativo "de San Nicolás" y después sin él, hasta desaparecer en 1870 cuando la población sea rebautizada de nuevo como "Villa de la Paz" por decreto gubernamental.

Pueblo Nuevo de San Nicolás de Momotombo era el nombre que La Paz Centro tenía, cuando lo visitó el Obispo Agustín Morel de Santa Cruz, un siglo después de su fundación.

-Traslado de la memoria histórica de los naborías imabites al poblado colonial:

Se ha mencionado en páginas anteriores, que la fuente histórica es totalmente desconocida para los habitantes de La Paz Centro ¿cómo pudo prevalecer la memoria histórica de los naborías imabites, por encima de una fuente acreditada? La única explicación posible hay que buscarla en la tradición religiosa.

Existen razones para creer que en algún momento -no se puede precisar cuándo-, pero quizá, muchos años antes de la visita del Obispo Morel de Santa Cruz, los naborías imabites fueron condicionados a avecindarse, usando como elemento coercitivo, el traslado de la pequeña imagen de San Nicolás de Tolentino, al templo de tres naves construido con material noble y que sin duda había sustituido al primero que se había levantado en el lugar; por el artículo de Carlos Molina, sabemos que la primera iglesia del pueblo colonial era muy pobre, al comienzo sólo tuvo en su interior una cruz grande de madera, sin embargo, la historia también registra que para la visita pastoral del Obispo en 1752, el titular del pueblo es San Nicolás (105), por lo tanto, la imagen tuvo que haber ocupado un lugar destacado dentro de la nueva edificación y las festividades en su honor, deben haber marcado la vida de los pobladores. 

Se necesitarían más datos para corroborar esta fusión, en principio existen dos referencias que conducen a esta hipótesis: la procesión que se realiza cada diez de Septiembre, y la "loma", bautizada con el nombre del santo; no tendría razón de ser esta visita y este nombre a menos que la imagen hubiera estado en relación con el entorno, recibiendo culto y veneración de parte de los primeros pobladores en ese sitio o muy próximo a él. Ésta acción de trasladar la imagen pudo haber generado resistencias, y con el fin de limar asperezas entre los pobladores, se inició la costumbre el día de la fiesta, de realizar una peregrinación con la imagen de San Nicolás hacia la loma, llamada "procesión a la loma" y, al día siguiente una procesión semejante, con la misma imagen, recorriendo toda la parte de origen colonial, llamada "procesión del pueblo".

La traslación del símbolo religioso llevó consigo la tradición oral hacia los habitantes del poblado colonial. Conducir cada año, la imagen de San Nicolás a la loma, para bendecir el volcán Momotombo, con el fin de mantenerlo aplacado, y rendir homenaje al santo por su protección, implicaba relatar la memoria de la erupción y terremoto de 1610, traslado de la ciudad de león y llegada o asentamiento de los naborías imabites al lugar. Probablemente con el paso de los años, los hechos que se relataban durante la peregrinación fueron asumidos por toda la población como una experiencia común, forjando la identidad única de naborias imabites que conformó la idiosincracia paceña.

Las tensiones entre los naborías ímabites ubicados en los alrdedores de la loma y los habitantes del poblado colonial, generadas por esta experiencia, marcaron las diferencias localistas entre unos y otros: "los de la loma de San Nicolás" y "los del pueblo" ó "los de arriba" y "los de abajo".

Aquellos que aceptaron el cambio y bajaron con la imagen, se ubicaron donde predominó el trabajo de la cerámica, y otros,
continuaron en los alrededores de la loma distinguiéndose por la elaboración de figuras zoomorfas (alcancías y pitos)
Los naborías "reducidos violentamente" no tenían raíces, ni historia, y poco a poco, fueron asumiendo la devoción a San Nicolás deTolentino como propia, y con ésta, los antecedentes de los naborías ímabites, hasta identificarse con ellos.
El desconocimiento de fundador y fundación, puede deberse como se ha referido antes, a una reacción provocada por la actitud represiva del mismo gobernador Arbieto entre los naborías reducidos.

-El título "San Nicolás":

San Nicolás de Tolentino es un santo de la Orden de los Agustinos, de origen italiano que vivió en el siglo XIII y principios del XIV, desarrolló su apostolado en la ciudad de Tolentino, dividida por luchas de partidos, se destacó por su vida de penitencia, oración y caridad, fue amigo de los pobres, los presos y los recluidos en asilos, curaba a los enfermos con su oración, consolaba a los afligidos, etc. su predicación enfatizaba la misericordia de Dios con los pecadores. Fue canonizado en 1446 (106).

La devoción a San Nicolás de Tolentino estaba muy extendida en la época colonial por la presencia de los frailes de esta orden y el trabajo misionero que realizaban en las colonias. La primera cofradía que se formó en León con aprobación eclesiástica fue la de San Nicolás de Tolentino en 1644 (107).

La opinión que presenta el artículo de la fuente histórica acerca del nombre de la población, es que pudo haber sido tomado del clérigo Nicolás Ordóñez de Villaquirán, capellán mayor de la catedral de león y el "de Solís", del oídor de la Audiencia de Guatemala, doctor Don Francisco López de Solís; pero la objeción se presenta más tarde, al tomar posesión de su cargo como nuevo presidente de la Audiencia de Guatemala Don Fernando Altamirano de Velasco, Conde de Santiago de Calimaya, en 1654, porque Don Andrés de Arbieto volvió a rebautizar la población con el calificativo "de Velasco" (108), cuando el oidor apellidado "de Solís" aún ejercía su oficio, esto supone que el pueblo de San Nicolás no llevaba el nombre del oídor porque hubiera significado un desaire para el mismo.

Es posible que exista otra explicación sobre el calificativo "del Valle de Solís" que dio el fundador al pueblo de San Nicolás, éste término pudo haber sido tomado de otro nombre que se daba al despoblado de Nagarote; actualmente en jurisdicción de ese municipio hay una zona o valle, llamada "Los Solís", en la región conocida como "La Costa" -limítrofe con la jurisdicción municipal de La Paz Centro-, que puede remitir a esta otra manera de llamar al desierto; así, se entendería la disposición de Arbieto para rebautizar el poblado poco tiempo después, como "San Nicolás de Velasco", según sus interes políticos, como se ha explicado en páginas anteriores.

En la tradición oral, el poblado lleva el nombre de "San Nicolás de Tolentino" por influencia de la devoción que tenían a este santo los naborías imabites, y después, al unificarse la población, le fue agregado el calificativo "de Momotombo", para recordar así, la región de procedencia.

Ambas fuentes, coinciden que la primera parte del nombre original que tuvo la población, fue San Nicolás, y a éste, se le fueron quitando y agregando calificativos: el título de su fundación fue el de "San Nicolás del Valle de Solís". Se le conoció en el tiempo con el nombre de Pueblo Nuevo de San Nicolás o simplemente Pueblo Nuevo, como se ve en relaciones de 1685 y 1712 (109). Los calificativos "del Valle de Solís" "de Velasco" "de los Naborías" etc, fueron finalmente sustituidos por el título de Pueblo Nuevo de San Nicolás de Momotombo, registrado así, en documentos de la época colonial -tal y como hemos visto en la referencia de Morel de Santa Cruz-, hasta reducirse a "Pueblo Nuevo". Los otros nombres que ha tenido la población parten del decreto gubernamental de 1870 que la rebautizó como "Villa de la Paz".
 

EL POBLADO COLONIAL Y SU DESARROLLO
En el trazado de las calles y la plaza del centro histórico de la Paz Centro, se nota un cuadrado perfecto, seis manzanas de norte a sur, y, seis de este a oeste,
plaza central y frente a ella la iglesia construida sin lugar a dudas de la misma manera que la actual, en dirección este a oeste según la mentalidad cristiana de
la época. El cuadrado colonial aprovecha el ensanchamiento de la estribación oriental que forma una meseta en declive hacia la llanura suroeste, con algunos accidentes que le servían de límite natural: al norte, la loma del "Picacho" y el ascenso áspero a la "loma de San Nicolás" cuya cima era un poco más alta -hubo variación en la altura cuando se colocó el depósito de agua potable y se empezaron a usar tractores para nivelar las calles aledañas-; al sur, el llamado
desierto de Nagarote con sus tierras áridas, hacia donde se dirigen las corrientes de agua en invierno, provocando inundaciones según la intensidad de las lluvias; al este, se sitúa la loma de las "Tres Cruces"; y por el oeste, la meseta desciende hasta el sitio donde corría la quebrada -actualmente una calle de la población-; un poco más allá, empieza la estribación occidental que sirve de muro, con las lomas de "el Cementerio", "Ia Pedrera" y "Betania".

-El poblado colonial:
A los pocos meses de su fundación el poblado colonia[ estaba habitado por un número reducido de naturales que habían sido obligados por el fundador a establecerse en él. Carlos Molina en el artículo mencionado de la fuente histórica transcribe la siguiente lista con los nombres de los primeros pobladores: "Pedro lirón, alcalde, con su mujer Francisca Vázquez; Mateo López y su mujer Felipa; Felipe Jirón y su mujer Francisca; Marcos García, soltero; Mateo Ximénez, soltero; Matías Martin y su mujer Apolonia, todos ellos de Managua; Lázaro lirón y su mujer Magdalena Gómez; Bartolomé Martín y su mujer María; Pedro Díaz y su mujer Catalina; todos procedentes de Gicogalpa (Managua); Mateo González y su mujer María, de Calpancite (Managua); Simón Martín y su mujer Juana procedentes de Telpaneca; Andrés López y su mujer María, de Diriá; Francisco Sánchez y su mujer Pascuala también de Diriá; Pablo Carrillo y su mujer Juana Hernández, Andrés Alemán y su mujer María de Morales, Nicolás Vásquez y su mujer Juana, todos procedentes de Xalteva; Beatriz de Aguilar, viuda, de Cebalo (I)" (110).

Según el autor, estos pobladores habían levantado sus casas de paja y sembrado sus milpas; estaba terminada la casa del "cabildo" y otra de paja que hacía las veces de albergue; la primera iglesia tenía techo de paja, paredes embarradas y altar, seis casas de paja alrededor de la plaza y otras cuatro a medio construir (111).

Este listado, si es realmente exacto, refleja una población insignificante; hay que suponer que los naborías imabites aún continúan viviendo al margen, en los alrededores de la loma, al norte del poblado. Pueblo Nuevo de San Nicolás de los Naborías era una especie de aldea grande, su población siempre fue reducida, "consta que para el año 1684 (treinta y uno o treinta y dos años después de la fundación histórica) lo componían 20 indios naborías casados, 7 viudas, 4 viudos, 5 solteros y 2 solteras" (112).

Un suceso destacado ocurrió en 1686, cuando cuatro piratas de un grupo de corsarios franceses e ingleses, que habían asaltado Granada el diez de Abril de ese año, fueron heridos en Pueblo Nuevo, cuando huían dispersos por los montes hacia el Pacífico o exploraban la zona, buscando facilidades para atacar León, falleciendo antes de volver a embarcarse, no tanto por las heridas, sino de hambre (113).

En relación al tributo para la corona, todas las poblaciones coloniales estaban obligadas a pagarlo, pero éste pueblo, fue eximido de entrar en la estructura de repartimiento, por su escaso número de habitantes; su tributo, se pagaba con el servicio doméstico, como lo refleja un documento fechado en 1712 en que la Audiencia de Guatemala ordena "que no se repartan indios en Mateare, Nagarote y Pueblo Nuevo porque son escasos y ya pagan tributo con el servicio que prestan a los pasajeros por estar en camino real"(114).

La importancia que tenía el pueblo, estaba en su ubicación junto al camino más transitado de la época colonial y en la casa de albergue que poseía.
En 1731, un grupo de cinco aventureros ingleses, encabezados por John Cockburn, fueron abandonados en la costa caribe de Honduras, después que el barco donde servían como marineros fué atacado por otro de bandera española, iniciando una travesía por territorio centroamericano, tratando de alcanzar la ciudad de Panamá para regresar a Inglaterra; él mismo Cokburn escribirá más tarde sus impresiones; entre ellas refiere haber pasado por varios pueblos y ciudades de Nicaragua, al respecto dice: salimos de León en la mañana y por la tarde llegamos a una villa india donde mostramos los pases al alcalde del lugar, pero como no sabía leer le informé que el Gobernador había ordenado a todos los alcaldes por donde pasaríamos proveemos de alimentos (115). Aunque el historiador Jaime Incer Barquero, opina que ésta villa es probablemente la ciudad de Nagarote, es posible que haya sido Pueblo Nuevo, por razón que éste era el primer poblado que se encontraba saliendo de León hacia Granada, sobre el camino real, y aunque no lo fuera, el grupo inglés tuvo que haber pasado por este sitio, porque era paso obligado.

El relato de la visita del obispo Agustín Morel de Santa Cruz en 1752, un siglo después de su fundación histórica, llamando al poblado "Pueblo Nuevo o Momotombo" y refieriéndose a San Nicolás de Tolentino como titular del templo parroquial, es un dato fundamental para considerar que los naborías imabites se habían integrado con sus tradiciones y su herencia cultural. Morel de Santa Cruz sitúa el pueblo sobre el camino real, a cuatro leguas de Nagarote,

de población natural y ladina -mestiza-, iglesia de tejas con tres naves, pero muy pobre, cuyo patrono es San Nicolás de Tolentino. Ambos pueblos estaban bajo la administración de un solo sacerdote; Pueblo Nuevo tenía autoridades constituidas. No se menciona en el relato de Morel de Santa Cruz ninguna edificación de material noble, es decir de ladrillos o de adobe, sólo menciona que la iglesia es de tejas. En total, el poblado estaba compuesto por treinta y cuatro bohíos -ranchos de palma-, cincuenta y seis familias y doscientas catorce personas de confesión y comunión. Durante la visita pastoral se desató un fuerte temporal que impidió toda predicación, aunque confirmó a doscientas cincuenta personas entre los dos pueblos (116). Este obispo realizó una visita pastoral por toda la diócesis de Nicaragua que comprendía incluso Costa Rica. Se tomó el trabajo de escribir hasta el último detalle de lo que víó en cada uno de los pueblos visitados, para enviar un informe completo al rey.
Sobre la atención religiosa, se encuentra un pequeño fragmento en los escritos de Fray Blás Hurtado y Plaza, de la orden franciscana, natural del Valle de Nicaragua -Rivas-, misionero itinerante por tierras de Guatemala, El Salvador y Costa Rica, que perteneció al Colegio de Misioneros de Cristo Crucificado de propaganda Fide, con sede en Guatemala, y realizó en 1782 una misión durante nueve días a Pueblo Nuevo y Nagarote, rezando todos los días el santísimo rosario de María Santísima; predicando y confesando, y el último día canté una misa a la Santísima Trinidad y sobre tarde hice una procesión general de penitencia, finalizando ésta con un sermón de doctrina (117).

-Primeros signos de desarrrollo:
Después de dos siglos de fundación, Pueblo Nuevo no había tenido ningún desarrollo significativo, tenía demasiadas calles y bloques de manzanas para tan pocos habitantes.
Hacia finales del siglo XVIII o comienzos del siglo XIX se empiezan a construir las primeras casas que vinieron a sustituir a algunas de techo pajizo y paredes de embarrado, entre ellas la famosa casa de albergue donde hacían parada las carretas y después las "diligencias", esta casa se conocería más tarde con el nombre de la que fue una de sus últimas propietarias: doña Eufrasía Aguilar, después como Escuela José Antonio Medrano -por haber sido de ésta- y por último como "La Piragua" -nombre de un estanca funcionó en ella-; estaba situada donde hoy se levanta el Ce Escolar San Nicolás deTolentino, costado norte del templo parrogl sus paredes eran gruesas, construida de adobe, techo de tejas, un portón grande de piedra cantera desnuda y lisa, contaba p 1960 de cinco salones grandes, la cocina se había derruido, tenía corredor en forma de claustro alrededor de un patio central, la p.+ posterior del mismo había sido el lugar de las antiguas caballerii en el patio, cerca del lugar que ocupó la cocina, se encontraba pozo, una pila larga para abrevadero y un lavadero; esta fue la me casa colonial que existió en esta población. Casi al mismo tiemi o un poco después, fue construido otro inmueble que pertene actualmente a la familia Cárcamo situado en el extremo sureste de plaza, también de adobe y con un corredor hacia el interior y aunq las reformas a que ha sido sometida alteraron el conjunto, conser el estilo de la época.
Otras casas que
estuvieron entre las primeras y que ya no existen, son: "el Cabildo" antigua sede de la administración colonial, - ubicada en el lugar que ocupa el edificio de la policía-, tenía dos habitaciones y se caracterizaba por su corredor hac