| PRESENTACIÓN
Desde que tuve uso de razón, recuerdo haber escuchado en la
escuela, y a diferentes personas, hablar sobre el origen de la Paz Centro,
todos coincidían en repetir datos de una tradición oral,
guardada celosamente como memoria histórica; así, se despertó
en mí la inquietud de escribir un libro para conservar todo lo relacionado
con el pasado de esta ciudad.
Los estudios y el trabajo impidieron hacer realidad éste deseo,
después, mi opción como religioso Misionero del Sagrado Corazón
y los compromisos fuera de la patria, dificultaron también el acceso
a fuentes bibliográficas, que pudieran fundamentar el material recopilado
a lo largo de muchos años.
Al acercarse los cuatrocientos años de la llegada de los primeros
pobladores a este lugar, he sentido de nuevo la necesidad de escribir y
consignar todos los datos que logré reunir acerca de la tradición,
las acotaciones realizadas a los mismos, así, como también,
el resultado de las investigaciones en las fuentes históricas.
Me sirve de estímulo, el interés que algunos ciudadanos
han mostrado, escribiendo artículos sobre la Paz Centro, he tenido
oportunidad de leer varios impresos y creo que el trabajo ha sido muy bueno,
igualmente diversas notas acerca de la fiesta en honor a San Nicolás
de Tolentino, lamentablemente reducida a actos devocionales y desvinculada
de toda historicidad, debido quizá a una errónea concepción
del aspecto religioso y a la nebulosa de siglos que cubre la memoria del
pasado.
No soy historiador y no he pretendido escribir un libro de historia,
porque resulta difícil hablar cientificamente del pasado, cuando
los datos registrados con sentido cronológico, son muy limitados.
Esta pequeña obra que tienes en tus manos, es el fruto de una ardua
investigación, contiene los elementos más importantes de
la tradición y de la historia de esta ciudad, aunque, soy consciente
que todavía faltaron muchos espacios por cubrir.
Fueron muchos los aportes que recibí desde la memoria histórica;
algunas de las personas que colaboraron indirectamente,
fallecieron hace muchos años, otras, continúan aún
guardando la tradición oral.
El trabajo ha consistido en ordenar el material recibido de la memoria
histórica, consultar, compartir puntos de vista con personasque
todavía conservan esta tradición y buscar paralelismos, con
el fin de entre sacar aspectos cuya veracidad no se puede poner en duda.
Algunas versiones de la tradición tienen mucha niebla o están
influenciadas por acontecimientos posteriores, de modo que procuré
quitar las adiciones para llegar hasta el fondo, también tuve que
contextualizar situaciones y ubicarlas en el período
correspondiente.
Las referencias de la historia nacional, sobre esta ciudad, son pocas
y circunstanciales, sin embargo, consulté cuánta
bibliografía pude encontrar al alcance, y aludiera a ella.
En la misma localidad de La Paz Centro no se conservan muchos documentos
pués: la guerra de 1926 provocó la pérdida del Calle
Real por donde entraban los viajeros archivo municipal, años después
hasta la casa de albergue un incendio destruyó los libros de la
parroquia y durante la revolución de 1978-1979 el fuego consumió
los edificios de la municipalidad y la oficina parroquial, y con ellos,
todos los registros del último período histórico,
aunque, desde hacía siglos, había desaparecido entre los
pobladores todo recuerdo de la fundación colonial.
Este trabajo está dirigido a todos los paceños, que
deseen conocer sus raíces y conservar por escrito, aquellos datos
que la memoria , la fuente histórica registraron.
GÉNESIS DE LA PAZ CENTRO
Para hablar del origen poblacional de la ciudad de La Paz Centro,
hay que tomar como punto de partida la provincia de Imabite, en la antigua
región chorotega de Nagrando, y la ciudad de León, fundada
por los conquistadores en ese mismo territorio junto a la ribera del lago
Xolotlán, con quienes está estrechamente vinculada, por razones
étnicas, culturales e históricas.
-Los Chorotegas y la Provincia de Imabite:
Los chorotegas, habían venido de México hacia el año
800 d.C. su población pertenecía a la etnia conocida con
el mismo nombre o también, "mangue", y hablaban esa lengua. A su
llegada desplazaron a otros grupos, apoderándose de todo el territorio
del Pacífico de Nicaragua, desde el golfo de Fonseca, hasta el de
Nicoya. La invasión posterior de los nahoas o nahuas los dividió
en cuatro regiones: Choloteca, donde vivían los cholutecas o malacos
bordeando el golfo de los Chorotegas o Fonseca, en territorio hondureño
y nicaragüense; Nagrando, al norte, sureste y oeste del lago Xolotlán,
incluyendo Managua; la Manquesa o tierra de los dirianes que abarcaba Masaya
y Los Pueblos, y finalmente Orotina en el golfo de Nicoya, en jurisdicción
de la actual Costa Rica (1).
Entre los chorotegas de Choloteca y Nagrando se ubicaron en el siglo
XI d.C. los Sutiabas o Maribios que también provenían de
México y ocuparon la zona suroeste de la cordillera de volcanes
que lleva su nombre, los españoles bautizaron esa región
como provincia de los "desollados", por la impresión que causaron
en la batalla de resistencia al invasor, vestidos con las pieles de sus
ancianos (2).
En medio de la provincia de la Manquesa o tierra de los dirianes,
y Orotina, se establecieron los nicaraguas de cultura nahualt, que tenían
a su vez una pequeña colonia en la peninsula de Cosigüina.
Los chorotegas no tenían caciques, como los nicaraguas, se
gobernaban por un consejo de ancianos, elegidos entre ellos por un tiempo
determinado, éstos, tomaban las decisiones y respondían con
su discernimiento y sentido de justicia, a los problemas domésticos
que se les presentaban; en caso de guerra los ancianos elegían por
votación un capitán general o cacique para que asumiera el
mando de los guerreros y se pusiera al frente en las batallas, sí
moría o llegaban a considerar que no convenía, lo mataban,
y elegían a otro (3).
Referente a la religión, creían en un ser superior,
pero tenían otros dioses menores, entre ellos, el sol y la luna;
presentaban sacrificios humanos y ofrendas en el crater del volcán
Masaya a sus deidades y creían en la vida después de la muerte
(4).
La artesanía era oficio común, usaban el henequén
para sacar cabuya y hacer lazos, trabajaban la palma, el barro y hacían
tejidos de algodón, etc, (5). Con arcilla elaboraban cerámica,
para uso doméstico: tinajas, ollas, comales, etc, figuras zoomorfas
de carácter ornamental o con aspectos humanos para el culto idolátrico,
también fabricaban incensarios, ollas funerarias y pitos.
Labraban piedras de moler, hachas, ídolos y morteros para
triturar alimentos (6). Producían sal en las tierras salitrosas
de la
desembocadura del río Tamarindo.
Nagrando estaba muy poblada especialmente en la ribera del lago Xolotlán
y alrededor de las lagunas de Tecuañavete -
Monte Galán-, y Teguazinavie -llamada actualmente El Tigre
o también Asososca por estar situada al pie del volcán de
ese nombre- (7); la región en general era muy seca y tenía
problemasde abastecimiento de agua en el interior (8), las
estaciones del año estaban bien definidas: en invierno y
verano duraban seis meses cada una-; existían riachuelos de poco
caud cercanos al volcán Momotombo, que desembocaban en el lago,
algunas fuentes de aguas azufradas y calientes (9), otros, distaba muy
poco del mar o se unían para formar el río que los primer
exploradores llamaron "La Mesa" -El Tamarindo- (10), cuyo recorri hacia
el Pacífico comprendía las tierras áridas que los
conquistador llamaron despoblado o desierto de Nagarote, su desembocadu
estaba en la región de "Cindega, cerca de Maniace" donde vivió
cacique Don Diego en los primeros años de la colonia (11), -has
1973 aproximadamente, un poco más allá del actual poblado
de Tamarindo, cerca del estero del mismo nombre, se podían encontra
vestigios de ésta presencia indígena en el lugar, como: ídolos,
piedr de moler, cerámica, etc; también se observaban señales
del méto que empleaban para. producir sal-.
Las tierras próximas al lago y a las lagunas, así
como más cercanas a Nagarote, eran fértiles; la provincia
producía mai cacao, algodón, frutas, legumbres, etc (12),
la agrícultura dependí totalmente de las lluvias y podía
producirse escasez si la estación era buena.
El territorio del cacicazgo de Imabite, se extendía a la llega
de los invasores europeos, por el norte del actual departamento León
y el sureste del lago Xolotlán, comprendía los pueblos: Imabit
Momotombo, Mabitianagrando y Nagarote (13).
La naturaleza podía resultar adversa para los habitantes Imabite,
porque la cercanía de la cadena volcánica generaba época
de invierno grandes correntadas de agua, que arrastraba todo a su paso
y anegaban las costas bajas del lago, los indígen guardaban el recuerdo
de una inundación ocurrida antes de llegada de los europeos, donde
perecieron muchas personas en u sola noche (14). También el volcán
Momotombo con su activida era una amenaza constante, porque producía
frecuentemen movimientos sísmicos, expulsión de gases y exposición
de mag (15).
-Presencia de los conquistadores:
La invasión de los españoles y la conquista, en Nicaragua
América Latina, trajo consecuencias catastróficas para los
pueblos amerindios: las armas lograron imponer la presencia y el dominio
de los invasores, así como su sistema político, económico,
cultural y religioso; para los aborígenes, esta presencia significó
la destrucción de sus civilizaciones, el fin de sus cosmovisiones,
la esclavitud y la muerte.
Aunque se tiene la referencia que Gil González Dávila
proveniente de Panamá, había dirigido el primer grupo que
exploró el territorio y las costas del Pacífico nicaragüense,
logrando llegar hasta el cacicazgo de los nicaraguas, y tomar posesión
el 12 de Abril de 1523 de la Mar Dulce ó Lago Cocibolca (16), la
conquista sólo fue posible iniciarla un año después.
El 15 de Octubre de 1523 salió de Panamá, Francisco
Hernández de Córdoba, capitán de la guardia personal
de Pedro Arias De Ávila -más conocido como Pedrarias Dávila-,
al mando de una expedición para conquistar las tierras que había
explorado González Dávila. A comienzos del año 1524,
desembarcó en Orotina -Golfo de Nicoya-, y se abrió paso
hacia territorio nicaragüense logrando atravesarlo de oriente a occidente,
hasta alcanzar el golfo de Fonseca después de varios combates con
los naturales, algunos muy terribles, como en el caso de los maribios,
éstos, creyendo que podían infundir miedo al invasor, desollaron
a muchos de sus ancianos, se vistieron con sus pieles y se lanzaron a la
batalla, a pesar del asombro y repugnancia que causaron entre los conquistadores,
fueron vencidos (17).
Hacia el 02 de Agosto de 1524, Hernández de Córdoba
había sometido toda la costa del Pacífico de Nicaragua y
fundado la ciudad de León, en la provincia de Imabite contiguo al
pueblo del mismo nombre, y cerca a los poblados indígenas que llamaban,
Momotombo y Nabitia o Mabitianagrando, estableciendo una plaza para defender
el territorio conquistado, y así, poder continuar el avance por
occidente hacia la región Choloteca, y por el norte, hasta las minas,
ubicadas en lo que hoy es el territorio de las Segovias y Olancho, en Honduras.
Algunos historiadores opinan que la fundación de León pudo
haber sido más tarde, probablemente en Octubre.
El 10 de Abril de 1525, Pedrarias Dávila en Panamá,
recibía información de Francisco Hernández de Córdoba
y escribió una
carta al rey, exponiéndo detalles sobre las actividades realizadas
por su subalterno, comunicándole la fundación de la ciudad
de León, en la Provincia de Imabite, con 15,000 vecinos en sus alrededores
y la construcción de un templo en ella; en esta misiva el futuro
Gobernador de Nicaragua describe el volcán Momotombo y su actividad,
explica muy superficialmente los accidentes geográficos y las fuentes
de aguas termales, etc, (18).
Hernández de Córdoba, asumió el control de Nicaragua
venciendo la resistencia de los naturales y deteniendo el avance de otras
corrientes de conquistadores, que desde Honduras, pretendían apoderarse
del territorio que había conquistado.
Cegado por la codicia y el ansia de poder, tomó la decisión
de separarse de la gobernación de Panamá y de Pedrarias Dávila,
aprovechando la oportunidad que se le presentó, durante la visita
de Pedro Moreno, delegado de la Audiencia de Santo Domingo a la región,
convocó una junta entre la gente avecindada en León y les
propuso su proyecto.
La rebelión tenía como fin, asumir el gobierno de la
provincia, ejerciendo los derechos que le correspondían como conquistador,
pero fue denunciado ante Pedrarias, que partió inmediatamente desde
Panamá a Nicaragua, al arribar a territorio costarricense, dió
la orden de capturarlo, y ya puesto en León, hacia mediados del
año 1526, después de un juicio muy breve, mandó cortarle
la cabeza en la plaza de la ciudad, en el mes de julio de ese mismo año
(19).
La vida colonial había comenzado, Pedrarias -el "Furor Domíni"-
consiguió ser nombrado gobernador, y con él, empezó
una era de terror y de muerte, la ciudad de León vio correr la sangre
muchas veces, los perros se hartaron de despedazar y comer naturales, los
hierros candentes se impusieron en los rostros de los indígenas
(20), todo aquel que caía en desgracia o de quien Pedrarias sospechaba
traición, estaba sentenciado a muerte.
-La encomienda:
Los conquistadores, despojaron de sus tierras a los aborígenes
y se la repartieron entre ellos, con todo lo que contenía, incluyendo
a sus habitantes, apoderándose así, de los medíos
de producción (21), los indígenas pasaron a ser propiedad
de los invasores, quedando reducidos a esclavitud, según los derechos
que éstos adquirían por ejecutar la conquista para España.
A éste sistema se le llamó encomienda de servicio, se la
consideraba un medio para asegurar los ingresos de los conquistadores y
pagar el tributo al rey, cuya supervisión estaba bajo el control
de la Audiencia de los Confines -especie de tribunal con residencia en
Santo Domingo- (22).
En realidad, la encomienda sólo fue un pretexto para crear
un mecanismo legal de esclavización. Los naturales sujetos por reparto
a un encomendero, estaban obligados a trabajar para los invasores, produciendo
determinada cantidad de granos, tejidos, sal, leña, etc, entregar
productos de la pesca, aves de corral, materiales de construcción
y facilitar también a algunos de entre ellos, para el comercio de
esclavos. En conclusión, debían trabajar sin descanso para
sostener al extranjero que ocupaba sus tierras y pueblos (23).
Fue tan brutal la tiranía, explotación y vejámenes
de parte de los conquistadores hacia los indígenas en la provincia
de Nicaragua, durante la gobernación de Pedrarias Dávila,
que éstos, asumieron una actitud de resistencia pasiva, negándose
a procrear: no dormían con sus mujeres para que no pariesen esclavos
de españoles. Y Pedrarias, como en dos años no nacían
niños, les prometió buen trato; y así, parían
o no los mataban (24).
Aunque Isabel "la católica" había condenado el proceder
de Colón por haber repartido indios en la isla Española,
declarando que éstos eran vasallos libres de la Corona (25), su
declaración no tuvo ninguna consecuencia, la esclavitud se impuso
como sistema y la monarquía terminó por aceptarla. Incluso
en 1509, en la misma isla, se autorizó que los indios debían
contratarse por plazos renovables de uno a tres años y no como esclavos,
sino por naborías (26), sin embargo los encomenderos continuaron
con sus abusos. También una cédula prohibiendo la esclavitud
se expidió en 1530 (27), pero encontró una fuerte oposición
entre los colonizadores, porque el rendimiento productivo se venía
abajo si no había esclavos que trabajaran -España no tuvo
un ejército real capaz de conquistar las tierras americanas...,
por consiguiente echó mano de la capitulación, la cual autorizaba
a particulares que, cediendo parte de los beneficios al rey, se comprometían
a llevar a cabo la conquista- (28).
Ante la reacción de los encomenderos, poniendo obstáculos
a la suspensión de la esclavitud, con el pretexto que la región
no había sido totaltmente conquistada, se restituyó en 1533
el derecho a poseer esclavos (29).
Los españoles, a cambio del beneficio que recibían
de los aborígenes, asumían el compromiso de facilitarles
un lugar que hiciera las veces de iglesia, para reunirse con ellos a rezar
mañana y tarde, procurando que fueran adoctrinados en la fe cristiana;
debían actuar como padres, enseñar a leer a los hijos de
los caciques y aconsejar el matrimonio cristiano con la pareja adecuada,
dar una comida fuera de lo común los días Domingos y festivos,
un peso de oro anualmente para vestido, no azotarlos, ni ponerles apodo
(30). Fray Antonio de Valdivieso comenta que los indígenas, viven
una horrible opresión. Se les hace trabajar de por vida, sin esperanza.
No hay excepción para mujeres, ancianos y niños. Les quitan
las mujeres a sus maridos. Las doncellas son forzadas (31).
La rapiña de los conquistadores y colonizadores, menoscababa
también los intereses de la corona, porque mientras éstos
recibían grandes beneficios, aquella solo percibía pequeños
ingresos.
La monarquía encontró la oportunidad para establecer
su autoridad real en las colonias, aprovechándose de la lucha que
sostenían los protectores de indios, quienes exigían al rey
que los encomenderos devolvieran a éstos su libertad, y se estableciera
una buena administración de la justicia para terminar con los abusos.
El despoblamiento de Nicaragua por el comercio de esclavos, fue una
continua denuncia de los dos grandes profetas de la época colonial
en Centro América: Fray Bartolomé de Las Casas y Fray Antonio
de Valdivieso. Aunque también las enfermedades introducidas por
los europeos, contribuyeron al descenso poblacional.
A finales de 1542 la corona española emitió las llamadas
Leyes Nuevas, reconociendo que los indígenas dejaban de ser legalmente
esclavos para transformarse en vasallos tributarios del rey (32).
Estas leyes restituían la libertad a los nativos, regulaban
su fuerza de trabajo, para que no fuera acaparada solamente por algunos
conquistadores y colonos, lograba que la corona recibiera los ingresos
que le correspondían por el tributo de sus vasallos, y al mismo
tiempo satisfacía las demandas de los defensores de indios.
Conseguir la aplicación de estas leyes por las autoridades
locales, sería en adelante la lucha de los protectores de indios,
Fray Bartolomé de las Casas sufrirá en Chiapas, amenazas
de muerte, persecución y destierro y Mons. Antonio deValdivieso,
en el contexto de Nicaragua, morirá por dicha causa.
Algunas órdenes religiosas y autoridades de la provincia de
Nicaragua, se sintieron perjudicadas por estas leyes, porque tenían
una, o varias encomiendas a su cargo, como era el caso del gobernador Contreras
y su familia, en León, cuyos hijos, Hernando y Pedro, participarán
después en el asesinato del obispo.
Aunque las Leyes emitidas abolían la esclavitud como sistema
y la situación mejoraba en algunos aspectos para los indígenas,
éstos en la ciudad de León, huían hacia los montes
rehuyendo el trabajo no remunerado y cruel a que les sometían los
españoles, internándose en las montañas (33).
La interpretación de éstas leyes por parte de los colonizadores,
dará comienzo a otra forma de esclavitud: la encomienda de tributo
y el repartimiento de indios (34).
La encomienda de tributo, se justificará como medio para ayudar
a los indígenas, a quienes se les consideraba necesitados de la
tutela de los españoles, al no poder gobernarse y defenderse por
sí mismos, dentro del sistema colonial (35).
Por aceptar la protección de la monarquía española
y el modo de vivir que le imponen los conquistadores, las leyes obligan
a que sirban o den tributo en reconocimiento del señorío
y servicio que como nuestros subditos y vasallos nos deben (36).
Esta tutela será el mecanismo empleado para seguir oprimiendo,
los encomenderos que participan del repartimiento, disponen siempre de
un número determinado de indígenas de ambos sexos, sin importar
la edad, a los cuales no les pagan nada, pero a quienes explotan obligándolos
a trabajar hasta morir; Fray Antonio de Valdivieso al continuar la lucha
por la aplicación de las leyes, señala que a los naturales,
más les valdría ser esclavos ya que al menos éstos
son tratados como seres humanos y no como bestias que tal es el trato que
reciben de parte de los españoles (37).
Al imponerse la vida colonial, la encomienda de tributo se transforma
en reducciones -como se verá en el siguiente apartado, organizando
a todos los aborígenes en pueblos, fundados cerca de las villas,
haciendas o lugares de producción, permitiendo a los conquistadores
y a sus descendientes continuar disponiendo de su fuerza de trabajo (38).
-Los naborías:
Los naturales, que lograron ser reconocidos desde el primer momento
de la conquista como personas libres, fueron llamados "naborías",
porque podía contratarse su fuerza de trabajo para "labores domésticas",
por plazos renovables y no como esclavos (39); éste reconocimiento
sólo fué aparente en la mayoría de casos, al igual
que los otros indígenas, fueron explotados y oprimidos: a cambio
de su trabajo los indios no recibían ninguna remuneración
y eran, prácticamente, propiedad de los que lo usaban de manera
forzada (40).
En Nicaragua, a comienzos de la época colonial, los naborías
fueron incluidos en el tráfico de esclavos, desde los puertos deTrujillo
(Honduras) y El Realejo, eran embarcados hacia distintas metropolis coloniales,
para ser vendidos. Pedrarias Dávila los entregó como botín,
a Diego López de Salcedo, para terminar con las pretensiones de
éste sobre el norte dei territorio (41).
Las Leyes Nuevas mencionadas anteriormente, propiciaron la creación
del sistema de repartimientos por reducciones y originaron en Nicaragua
los primeros núcleos poblacionales indígenas bajo la protección
de españoles.
Los naborías se ocupaban de servir en labores domésticas
mediante salario, y vivían en pueblos, contiguo a las villas y ciudades
de españoles, como en el caso de San Nicolás de los Laboríos
y San Juan de los Laborios -barrios de la ciudad de León.
Su integración al sistema colonial les trajo graves consecuencias
culturales: abandono de sus pueblos y costumbres, olvido de sus lenguas,
perdida de su cosmovisión y expresiones religiosas. La-falta de
identidad y el desarraigo, suscitaron sentimientos de traición a
los propios valores, baja autoestima y rechazo o desprecio por parte de
los opresores, provocando inestabilidad en su forma de vida: al concluir
sus plazos de trabajo, iban de un lado a otro, perturbando la paz en los
pueblos de indios (42).
En el siglo XVII, los naborías que vivían alejados
de las áreas habitadas por los colonizadores o vagaban por los alrededores
de los distintos pueblos de indios, fueron reducidos en poblaciones propias,
en aquellas regiones donde no las había y la problemática
era mayor (43), obligándolos a vivir según la estructura
de la sociedad colonial, para que tuvieran acceso a todo beneficio espiritual
y civil.
Esta organización colonial tenía como finalidad ayudarles
a olvidar sus costumbres paganas e integrarlos al imperio español
como siervos libres, ocupándolos en servicios domésticos
(44). Así, a la vez que se aprovechaba su mano de obra, se les obligaba
a pagar tributo (45).
Entre los pueblos naborías que se fundaron en Nicaragua o
se organizaron a partir de ésta política, están: La
Santísima Trinidad del Valle de Pliego en Nueva Segovia -Pueblo
Nuevo, en el actual departamento de Estelí- y San Nicolás
del Valle de Solís -La Paz Centro, en la jurisdicción de
León- (46).
Algunos historiadores sitúan la fundación de león,
el día de la SantísimaTrinidad, que ese año de 1524
correspondió al Domingo 19 de junio (47): por la importancia de
esta festividad religiosa que por siglos se ha celebrado en León
y por documentos de la época (48), aunque como se ha señalado
antes, también pudo haber sido hacia el mes de Octubre.
El sitio se eligió con el fin de establecer una plaza defensiva
(49), terminar de pacificar a los aborígenes situados al norte y
occidente de los cacicazgos de Nagrando y detener el avance de otros conquistadores
que desde Honduras pretendían extenderse hacia el territorio sometido
y "pacificado" por Hernández de Córdoba.
El fundador soto tuvo en cuenta el objetivo militar: la llanura con
unos kilómetros de visibilidad a la redonda, una pequeña
altura donde se construyó la fortaleza militar y la costa del lago,
por si había que retirarse en caso de peligro. Militarmente el lugar
donde se fundó la ciudad no podía haber sido mejor, pero
visto desde otras perspectivas, era el menos aconsejable para establecerse
en ese momento. Los invasores europeos desconocían los terremotos,
las erupciones volcánicas, los huracanes, etc.
Debía haberse tomado en cuenta la actividad del volcán
Momotombo, cuyos retumbos, movimientos sísmicos y exposición
de magma o coladas de lava, se sucedían con frecuencia e infundían
terror; la cercanía de la cordillera volcánica provocaba
en época de lluvias, corrientes catastróficas de agua, el
historiador Juan de Torquemada recoge un relato de los naturales, que recuerda
una desgracia acaecida a los habitantes del lugar: hacia la mano derecha
de la ciudad (al este de León) ésta laguna (el lago Xolotlán)
hace un ancón (ensenada) de más de una legua, que todo fue
muy poblado de indios naturales, y súbitamente en una noche se anegó,
donde perecieron muchas ánimas, porque esto era de lo más
poblado de toda la tierra (50).
La ciudad había sido fundada en un lugar paradisíaco,
pero los mismos atractivos naturales eran su peor carta de presentación.
La ejecución de Francisco Hernández de Córdoba
en la plaza de la ciudad, dos años después de la fundación,
fue un mal presagio; los crímenes de Pedrarias, el asesinato del
obispo Fray Antonio de Valdivieso, la poca población, el lento desarrollo,
las sequías prolongadas, los sismos continuos (51), la falta de
iniciativas para construir, el deterioro de las pocas construcciones sólidas
que había en León y las calamidades que se sucedían,
fomentaron el sentimiento que acompañó a sus habitantes durante
los últimos años de su existencia: "Dios había abandonado
la ciudad a su suerte, en castigo por el asesinato del obispo".
Durante los primeros años después de su fundación,
León no pasó de ser un pueblo grande con ranchos de palma,
que no se diferenciaban mucho de las viviendas indígenas.
A la llegada de Pedrarias Dávila en 1526, la ciudad no había
alcanzado ningún desarrollo, para colmo, ésta fue acompañada
de una hambruna que provocó miles de muertes entre los aborígenes,
y al tiempo del fallecimiento de este tirano en 1531, la peste hizo estragos
de nuevo entre los naturales. Así comenzó y terminó
uno de los capítulos más negros de la historia de la ciudad
y de lo que más tarde sería Nicaragua (52).
Aunque León no destacó en el aspecto arquitectónico,
ni por su categoría social, como otras ciudades coloniales del continente,
tuvo momentos significativos y vecinos renombrados: desde el principio
fue erigida sede del gobernador, es decir, capital de la provincia de Nicaragua,
también lugar de residencia de otros conquistadores, entre ellos:
Sebastián de Benalcázar fundador de Quito, Hernando de Soto
que participó en la conquista de Perú y Hernán Ponce
de león descubridor de la Florida y el río Missisipi (53);
así como del cronista Oviedo y Valdez; pocos años después
de su fundación, hacia el 26 de Febrero de 1531, unos días
antes de la muerte de Pedrarias, fue erigida sede episcopal de la diócesis
de Nicaragua por el papa Clemente VII (54).
En 1536, Rodrigo de Contreras, yerno de Pedrarias Dávila,
fue nombrado gobernador de la provincia, a pesar de haber sido un personaje
nefasto como su suegro, se propuso un plan urbanístico e impulsó
las construcciones, invitando a los vecinos a edificar casas con materiales
nobles. A partir de éste mismo año la ciudad se transformará,
alcanzando su mejor momento: se construyen edificios de tejas y ladrillos,
entre ellos, la casa del mismo gobernador Contreras, la Iglesia de la Merced
con tres naves y arcos, muchas casas de vecinos españoles y se inician
las obras de la catedral. León llegará a contar con casas
de fundición, posadas, carnicerías, etc.
Un español llamado Hernán Nieto, encomendero de tres
pueblos, residente en la ciudad, que tenía 300 indígenas
a su servicio (55), parece haber sido el primero en introducir la fabricación
de tejas y ladrillos de barro, pues poseía un horno para esta labor.
La situación política en León, estuvo siempre
plagada deintrigas, abuso de poder, corrupción, disturbios, crímenes
y hasta un conato de rebelión, éste último dirigido
por los hijos del gobernador Contreras, etc, (56).
Uno de los sucesos que marcó la vida de la ciudad, fue el
asesinato de Fray Antonio de Valdivieso (57), éste fraile dominico,
elegido obispo de la diócesis de Nicaragua, tomó posesión
a mediados de 1544, y su consagración episcopal se realizó
el 9 de Noviembre de 1545.
Encontró la provincia bajo la tiranía de los Contreras,
marcada por una realidad de abusos, corrupción y mala administración,
entre los que detentaban el poder, los encomenderos continuaban esclavizando
a los naturales aún a pesar de la emisión de las leyes Nuevas,
los explotaban y trataban peor que animales; el tráfico de esclavos
y la disminución de la población aborigen eran escándalosos.
Conocer esta situación lo llevó a descubrir su vocación
de profeta,. como hombre sensible, sabiendo que exponía su vida,
se puso al lado de los naturales, convirtiéndose en su más
ferviente defensor, denunciando las injusticias de los encomenderos y del
propio gobernador.
Escribió innumerables cartas al rey de España poniéndolo
al tanto de la codicia de los colonizadores, la pobreza en que habían
sumido a la provincia, la dolorosa situación de la población
indígena y los impedimentos que encontraba para realizar la tarea
de evangelización; su trabajo coronado por el martirio señala
la presencia humanizadora de la Iglesia en la historia colonial de Nicaragua
(58).
Al momento de su muerte -el 26 de Febrero de 1550, a manos de Hernando
de Contreras y sus cómplices (59), éstos intentaron poner
en marcha un plan de rebelión contra la monarquía, pero no
recibieron ningún apoyo; los trabajos de la catedral estaban por
concluirse y aunque se intentará continuarlos después, la
falta de voluntad y la desviación de fondos, lo impedirán
(60).
En 1554 empieza el ocaso de león, el volcán Momotombo
hace erupción y cubre de cenizas los tejados y calles de la ciudad
(61). Vanse los vecinos disminuyendo y opacando cada día, unos por
muerte y otros que se van a morar a Granada (62), incluyendo al obispo
y al gobernador que llegarán sólo a atender asuntos relacionados
con sus cargos, con ello la ciudad inicia una franca decadencia, los pocos
edificios que se habían construido de material noble, empiezan a
sufrir las consecuencias de los continuos sismos, en un solo día
y noche sesenta y tantas veces esos temblores y aquestos o más muchos
días, y a veces tan continuos y unos tras otros que es cosa de mucho
temor (63), no se da mantenimiento a las casas, vase arruinando y despoblando
León de tal suerte que la casa que se cae nunca más la levantan
ni reedifican (64).
El 31 de Marzo de 1594 un terremoto dañó las pocas
viviendas que permanecían en pie (65) CFR. NIC Y SU HIST. PAG.1
33 y sus habitantes empiezan a pensar en la conveniencia de trasladar la
ciudad a otro sitio (66).
En 1607 la peste hace estragos en la provincia y en la ciudad de
León se declaró una mortandad de indígenas, el maíz,
el trigo y la carne escasearon. El volcán Momotombo incrementa su
actividad durante 1609 manteniendo bajo amenaza constante a la ciudad y
para el año siguiente se declara una hambruna terrible que llevó
a la desesperación (67).
El 11 de Enero de 1610 un nuevo terremoto destruye la ciudad, casi
todas las casas quedaron inhabitables, la catedral, las iglesias y conventos
quedaron en ruinas; las autoridades locales, religiosos y vecinos deciden
trasladar la ciudad seis leguas al poniente (68). Acción que se
ejecuta el 16 de Enero del mismo año (69).
Tres días después del traslado -el 19 de Enero-, el
alcalde Pedro Munguía de Mendiola quien lo encabezara, mandó
tirar el cordel y echar el cuadrante para trazar las calles y plaza de
la nueva ciudad de León.
MEMORIA HISTÓRICA
Una tradición no puede inventarse de la noche a la mañana,
tiene como origen experiencias o acontecimientos personales o grupales,
que dejan huellas profundas, hasta convertirse en memoria histórica
de una comunidad, que las transmite de una generación a otra, contribuyendo
a forjar la identidad de los individuos. Si los acontecimientos fueron
muy significativos para el grupo humano que los vivió, las influencias
o adiciones en otras épocas no le quitarán valor, porque
conservarán siempre el núcleo original intacto, por el contrario,
si las experiencias no fueron profundas para el grupo que estuvo implicado
en ellas, poco a poco exagerarán los hechos, hasta convertirlos
en algo alejado de la historia y la verdad, expresándolos de forma
legendaria
El valor de la tradición:
La tradición oral de la ciudad de la Paz Centro, ha conservado
a lo largo de cuatro siglos, que los primeros pobladores del lugar, llegaron
en Enero de 1610, cuando los leoneses huyendo de los temblores que provocaba
la actividad del volcán Momotombo y sin contar con la autorización
del gobernador de la provincia, tomaron la decisión de trasladar
la ciudad a un
nuevo asentamiento, seis leguas al occidente.
No existe ninguna relación que identifique el nombre concreto
del lugar de procedencia de los naborías imabites, es sabido que
los naturales de esta concidicíón no vivían en "pueblos
de indios", sino contiguo a "las villas o ciudades de españoles";
por la nominación "de Momotombo", que se le agregará más
tarde al poblado fundado por el Gobernador Arbieto, y la atracción
que siempre ha ejercido el volcán de éste nombre sobre las
habitantes de La Paz Centro, es probable que las raíces hayan estado
muy cerca de la antigua población imabite llamada también
de esa manera, en las cercanías de la primitiva ciudad de León.
El historiador Carlos Molina Arguello opina que el "pueblo indio" llamado
Momotombo -sin ninguna relación con el puerto lacustre fundado siglos
después con ese nombre-, todavía existía al tiempo
de la fundación de San Nicolás del Valle de Solís
(70); pero no se encuentra ningún vestigio de ello en la geografía
del lugar, ni en las tradiciones -porque éstas hubieran conservado
el sitio exacto del asentamiento de la ciudad de León, cuyas ruinas
fueron descubiertas en 1967-.
Es probable que todos los pueblos de indios -incluyendo los naborías-,
ubicados en la zona afectada por el terremoto de 1610, hayan abandonado
Imabíte, al mismo tiempo que los leoneses, cómo lo confirma
la memoria histórica de la Paz Centro y se concluye también,
por la fundación de los pueblos de San Nicolás de los Laboríos
y San Juan de los Laboríos, actuales barrios de León (71).
Esta misma situación se repetirá durante la traslación
de Santiago de Guatemala, sede de la capitanía del reino, después
de los terremotos de Santa Marta en 1774, cuando la ciudad y los pueblos
de indios, fueron ubicados en el valle de las Vacas o de la Virgen, llegando
éstos últimos a transformarse en los diferentes barrios de
esa capital.
Las experiencias históricas que marcaron a los habitantes
de Imabíte antes de la llegada de los conquistadores y durante los
primeros años de la colonia, así, como los acontecimientos
dramáticos -terremoto, erupción, éxodo, etc,- vividos
por el grupo que durante la traslación de León se desvió
hacía este lugar, permitieron conservar aspectos sociales, culturales
y religiosos, que influirán en los primeros vecinos implicados en
la fundación colonial de la ciudad de La Paz Centro, ayudando a
conformar el tipo de personalidad e idiosincrasia que poseen hoy sus habitantes.
Estudiando toda la información que guardó la tradición
oral sobre la llegada y la presencia de los primeros pobladores en este
lugar, y quitando aquellos elementos que pudieran ser añadiduras
de otras épocas, es posible aproximarse a una comprensión
específica del pasado.
A simple vista esta información puede parecer muy trivial,
por su sobriedad y sencillez, pero al analizarla en conjunto, permite destacar
algunos condicionamientos y descubrir las motivaciones que tuvo el grupo
de naborías imabites, para elegir éste sitio y la influencia
que ejercerá con su experiencia histórica, religiosa, cultural,
etc, sobre los habitantes del pueblo fundado un poco más tarde en
las cercanías, por el gobernador de la provincia. Entre estos hechos,
es posible destacar los siguientes aspectos:
1.-Los primeros pobladores de este lugar, llegaron en Enero de 1610,
procedentes de Imabite, después que la erupción del volcán
Momotombo destruyó la ciudad de León y obligó a sus
habitantes y a los pueblos más cercanos a desplazarse para buscar
un nuevo asentamiento a la capital provincial.
2.-Un grupo indígena, de condición naboría,
se separó de los leoneses para dirigirse hacia este sitio. Estos
naturales se caraterizaban por ser jornaleros, trabajadores de servicio
doméstico, personas desarraigadas, sin vinculación etnica
específica -generalmente oprimidos, explotados y tratados casi como
esclavos por los colonos españoles-.
3: El nombre del lugar donde se ubicaron originalmente, se llamaba
Hato de las Palmas, por la abundacia de esta planta y corresponde al entorno
de La Paz Centro -el sitio exacto es difícil de precisar, pero habría
que localizarlo hacia el norte de la ciudad-.
4: El propietario o administrador de las tierras era Don Nicolás
de la Torre, personaje identificado como un español muy rico.
5.-Eligieron este sitio para vivir, por ser terreno firme -el subsuelo
de La Paz Centro es una mina de piedra pómez-, capaz de resistir
los temblores según se creía en la época, y con bastante
altura para evitar las inundaciones.
6.-La existencia de una fuente de agua garantizaba el abastecimiento
de la misma; el nacimiento de esta quebrada estaba situado hacia el oeste
de la loma de San Nicolás, en la parte más baja, -los habitantes
de la ciudad identifican una de las actuales calles, como el cauce natural
por donde corría-.
7.-La devoción a San Nicolás de Tolentino formó
parte de la religiosidad de los naborías imabites establecidos aquí;
ya sea porque pertenecían a la encomienda de Nicolás de la
Torre o por haber heredado sus tradiciones, veneraban una pequeña
imagen de este santo, que más tarde vincularon a la parte más
alta del terreno donde se ubica la ciudad, y que llamaron: "loma de San
Nicolás".
8.-La alfarería doméstica decorada con "tagüe"
-arcilla de color que se extrae de las fumarolas situadas en las faldas
del volcán Momotombo-, y la fabricación de tejas y ladrillos
de barro, identificaron siempre a los pobladores.
9.-La memoria de los naborías imabites, la cultura y la devoción
a San Nicolás de Tolentino, en algún momento, pasaron a la
población colonial fundada en 1651 ó 1652 por Don Andrés
Méndez de Arbieto y Ozaeta, gobernador de la provincia de Nicaragua.
10.-El poblado ha cambiado continuamente de nombre: Hato de las Palmas,
San Nicolás del Valle de Solís, San Nicolás de Velasco,
San Nicolás de los Naborías, San Nicolás de Momotombo,
Pueblo Nuevo de San Nicolás de Momotombo, Pueblo Nuevo de San Nicolás,
Pueblo Nuevo, Villa de la Paz, La Paz, La Paz Central y actualmente La
Paz Centro.
11.-El pueblo colonial fue lugar de paso obligado y estación
de descanso, para quienes hacían el recorrido entre León
y Granada.
12.-Se construyó una casa de albergue para descanso de los
viajeros; al principio fue un rancho de palma con dos habitaciones y corredor,
después una construcción de adobe y tejas -éste edificio
existió hasta 1985 en que fue derrumbado, porque su estado ruinoso
constituía una amenaza-.
Existen otros relatos conservados por la tradición, que serían
cuestionables desde un punto de vista crítico-histórico,
pero que ayudan a reforzar éstas raíces de los primitivos
pobladores de La Paz Centro, entre ellos: la referencia sobre la existencia
de montículos o ruinas de una antigua población imabite sumergida
en las -aguas del lago Xolotlán; atribución de la fundación
colonial por razones de confusión histórica, a los naborías
imabites y a Don Nicolás de la Torre, etc. La mezcla de acontecimientos
ocurridos en distintas épocas, trajo como consecuencia algunas-
interpretaciones legendarias sobre: el lugar llamado La Paz Vieja, reconociéndolo
como primer asentamiento de la actual población de La Paz Centro;
la adquisición de una imagen de San Nicolás deTolentino,
durante la reconstrucción del templo, a fines del siglos XIX, dió
lugar al relato de un supuesto encuentro de la misma, en los bosques del
volcán Momotombo, etc.
Los hechos puntuales de la tradición, mencionados anteriormente,
tienen dos influencias bien definidas: imabite y leonesa -de León
Viejo-; la imabite, hace referencia a la identidad aborigen, conserva el
relato de una inundación al borde del lago en tiempos precolombinos
-de ahí la leyenda de monticulos o ruinas sumergidas-, ha permitido
conservar el vínculo afectivo hacia el Momotombo, destaca el aspecto
cultural específicamente vinculado a la alfarería, al uso
de la cabuya, la palma y la elaboración de sal; por otra parte,
la influencia leonesa, enfatiza la condición social de "naborías"
adaptados a la vida colonial, la práctica religiosa cristianacatólica,
la técnica de fabricar tejas y ladrillos, el sentimiento de castigo
divino que provocó el asesinato del obispo Valdivieso, la condición
de desplazados por el terremoto y la erupción de 1610, etc.
Estos aspectos fueron los que determinaron o condicionaron la elección
del lugar donde actualmente está situada la ciudad de La Paz Centro
y forman parte de la memoria histórica que han guardado y transmitido
sus habitantes a las distintas generaciones que se han sucedido, negarlas,
equivale a perder un aporte valioso para el conocimiento del pasado y la
comprensión de la idiosincrasia.
-Asentamiento de los naborías imabites:
Imaginar la fundación de La Paz Centro por los naborías
imabites, y al día siguiente que los leoneses abandonaron su antiguo
asentamiento, sería absurdo y hasta ingenuo, los primeros pobladores
que se establecieron aquí, jamás pensaron fundar una población,
quizá en el sentir de todos, estuvo el deseo de volver al lugar
de origen, junto al lago Xolotlán, a la región de Imabite
-como refleja la tradición religiosa en honor a San Nicolás
de Tolentino-.
En una de las versiones de la tradición oral, se pretende
justificar una determinación fundacional por parte de los primeros
pobladores, pero esto no coincide con el momento histórico, porque
ellos no tenían capacidad para tomar decisiones; además,
éste lugar, conocido como: "Hato de las Palmas", tenía a
"Don Nicolás de la Torre" como propietario o administrador.
La tradición, sin embargo, es unánime, al insistir
que un grupo de naborías, procedente de Imabite, se asentó
aquí durante la traslación de la ciudad de león. Este
dato tan enfático tiene que ser cierto y debe tomarse como auténticamente
válido, porque en ningún momento se intenta renegar de un
pasado, que en cierta manera hubiera podido considerarse bochornoso por
las generaciones posteriores, debido a la condición social de éstos
naturales.
No hay que olvidar que el pequeño grupo de indígenas
naborías que se desvió hacia acá, por el trabajo que
desempeñaban, estaban condicionados a seguir a los colonos españoles
hasta cumplir el plazo de su contratación y ser liberados por el
encomendero. La respuesta al motivo de su presencia y establecimiento en
esta zona, tiene mucho que ver con Don Nicolás de la Torre, dueño
o administrador del Hato de las Palmas.
Aparte de la memoria histórica, no se encuentra otra mención
acerca de Don Nicolás de la Torre.
Este nombre y apellido lo habían llevado algunos personajes
en España, Cuba, México y Venezuela durante la época
de la conquista e inicios de la vida colonial. El apellido "de la Torre"
no era desconocido en la provincia de Nicaragua, un vecino de León
que llegó con el gobernador Contreras lo había introducido
en 1535 (72), pero no es posible saber si existió alguna relación
con el personaje de la Paz Centro. A Nicolás de la Torre se lo identifica
de origen español y persona acaudalada, probablemente dueño
de reparto.
La decisión para que los naborías imabites se quedaran
en este lugar le correspondió tomarla a este hombre. En los terrenos
que poseía, crecía de manera silvestre la patina criolla,
que daba nombre al lugar, y podía ser utilizada en la construcción
de los techos de las casas en la nueva ciudad de León, como lo había
sido en el asentamiento anterior -la venta de palma fue uno de los grandes
negocios para los primeros colonos leoneses "Martín Talavera y Hernán
Nieto en 1533" (73)-.
De la Torre pudo haber traído naborías hacia este sitio,
para explotar la plantación de palma y cultivar las tierras aptas
para la agricultura. Es muy pronto hablar para este tiempo de la fabricación
de ladrillos y tejas, aunque seguramente los naborías habían
aprendido el oficio, de quienes habían introducido esta labor artesanal
en león -León Viejo-.
Los leoneses necesitaban material de construcción para las
primeras edificaciones, así lo deja entrever Fray Antonio Vásquez
de Espinoza, quien tres años después del traslado de la ciudad,
fue a ver las ruinas en el anterior asentamiento y dice que observó
personas que andaban buscando entre los escombros, materiales utilizables
todavía, para llevarlos al nuevo emplazamiento de la capital (74).
Nada más apropiado que utilizar la palma en edificaciones
de carácter temporal, como se venía haciendo desde 1524.
Esta presencia de los naborías bajo la administración
o encomienda de Nicolás de la Torre no tuvo ninguna relevancia histórica,
porque no constituían un poblado en el sentido estricto de la palabra,
tan sólo eran unas cuantas personas o familias establecidas en el
lugar, simples peones y personal de servicio doméstico, trabajando
y explotando los campos de palma.
Es probable que después de la muerte o ausencia de Don Nicolás
de la Torre, los naborías se quedaran asentados y dispersos en los
alrededores de la Loma de San Nicolás porque los naborías
no podían pasar a manos de otra persona al morir su dueño
(75), además, según la aplicación de las Leyes Nuevas
-mencionadas en el capítulo anterior-, la encomienda que quedaba
vacante por muerte del encomendero pasaba a formar parte del patrimonio
real (76), por lo tanto, los naborías quedaban sujetos a la corona
hasta terminar su contrato y después, en libertad de quedarse o
marcharse, pero, salir de esas tierras hubiera significado someterse a
otro terrateniente español.
Analizando las distintas versiones de la tradición oral, no
se encuentra un reconocimiento específico, que considere a los naborías
imabites y a Don Nicolás de la Torre, como fundadores de la población
de La Paz Centro, éstas, sólo confirman la llegada del grupo
y su establecimiento en el lugar. Quizá algunos hayan equiparado
el hecho de establecerse, con la fundación, pero, asentarse en un
lugar no equivale a realizar ninguna actividad fundacional, una afirmación
contraria carece de fundamento.
No es posible saber exactamente cuándo llegaron los naborías
imabites al Hato de Las Palmas, sólo se puede conjeturar al respecto:
si los leoneses abandonaron la ciudad el 16 de Enero para dirigirse al
occidente, y al día siguiente, temprano, estaban en el nuevo asentamiento
celebrando una misa de acción de gracias, quiere decir que el grupo
que acompañó a Nicolás de la Torre, pudo separarse
de aquellos y llegar aquí, el mismo día de la salida.
-La tradición religiosa:
La geografía de La Paz Centro no es la misma que hace cuatrocientos
años, el lugar que ocupa la ciudad, está atravesado por dos
estribaciones montañosas de poca altura, las cuales se extienden
paralelas de norte a sur, formando algunas colinas de piedra pómez,
que descienden gradualmente hasta la llanura y que recuerdan épocas
pasadas de mucha actividad volcánica en la zona; en la pequeña
cadena oriental, se forma una especie de meseta cuya parte más alta
la constituye: la loma de San Nicolás -80 metros de altura aproximadamente-,
que baja con algunos accidentes hasta la planicie que bordea el suroeste
del centro histórico de la población, llamada en la época
de la colonia, despoblado de Nagarote. En esta pendiente de la meseta,
se ubica la mayor parte del trazado colonial de la ciudad.
La otra estribación, está situada al occidente y corre
paralela a la anterior, su mayor altura -60 metros aproximadamentese encuentra
en las cercanías del cementerio y termina al suroeste, un poco más
allá del oratorio o ermita de Betania.
La loma de San Nicolás, ubicada actualmente dentro del perimetro
urbano de la Paz Centro, es un punto importante para comprender la memoria
histórica, por su relación directa con el pasado a través
de la tradición religiosa.
Esta pequeña altura con una hermosa panorámica hacia
el este, está identificada con el nombre de San Nicolás de
Tolentino y es lugar de peregrinación; una vez al año sube
en procesión la imagen de este santo que preside el templo parroquial,
para ser colocada frente al volcán Momotombo durante unos momentos,
los fieles elevan cantos y oraciones, queman pólvora, y después
inician el descenso, para conducirla de regreso a su sede. Éste
acto, antiguamente se efectuaba bajo una enramada levantada para la ocasión,
en lo alto de la loma -hoy existe en el lugar una pequeña Ermita-;
probablemente al principio, la celebración incluía un relato
de los hechos que había vivido el grupo originario de Imabite.
La pequeña imagen de San Nicolás de Tolentino, puede
estar relacionada con Nicolás de la Torre y ser un legado que éste
dejó a los primeros pobladores, quizas, él introdujo la devoción
a este santo, como un medio para "adoctrinar a los naborías en las
cosas de la fe".
Los naborías imabites,
profundamente marcados por la experiencia de los ancianos que relataban
aquel desastre acaecido antes de la
presencia española y por la erupción del Momotombo,
que provocó el terremoto de 1610, encontraron en la fe cristiana
y particularmente en la devoción a San Nicolás de Tolentino
considerado un santo muy cercano a los pecadores, un medio para sobrellevar
la adversidad con espíritu religioso, superando también los
complejos del abandono de Dios, que compartían con los leoneses,
por el crimen del obispo Valdivieso (77); la manifestación de su
fe les permitía expresar su añoranza por el lugar de procedencia
y continuar vinculados a él.
No cabe duda, que si la tradición religiosa ha considerado
esta loma como lugar de romería, y relaciona la imagen de San Nicolás
con el volcán Momotombo, es porque hubo una población de
procedencia imabite que habitó en las proximidades y vinculó
esta devoción a la experiencia vivida durante la erupción
y el terremoto que destruyó León, transmitiéndola
después a las generaciones siguientes. Si la pequeña imagen
de San Nicolás, empezó a ser conducida cada año hasta
ese lugar con el fin de aplacar al volcán Momotombo, significa,
que antes de existir la población colonial, ella debió haber
estado en relación con el entorno -desde hace muchos años
esta peregrinación se realiza con otra imagen-.
Más tarde, éstas experiencias, fueron asumidas por
los vecinos del poblado colonial, fundado por el Gobernador Arbieto, así
como el nombre "San Nicolás de Momotombo", que pasó a sustituir
al de "San Nicolás de los Naborías", como fue conocido durante
un tiempo el poblado.
-La alfarería y la fabricación de ladrillos y tejas:
El trabajo con arcilla, especialmente relacionado con la alfarería
parece haber sido algo muy propio de los primeros pobladores naborías,
se percibe en ello, la herencia chorotega y la influencia cultural imabite,
así, como en la fabricación de tejas y ladrillos se descubre
la influencia leonesa; esta labor fue conservada y trasmitida entre ellos,
pués, los indios trabajaban artesanalmente en sus comunidades, conservando
formas y técnicas aborígenes, manteniendo una especie de
monopolio en productos de alfarería, incluyendo ladrillos y tejas...
(78).
La alfarería original de la Paz Centro ha sido una labor
casi exclusivamente femenina; su elaboración tiene como característica
particular que es manual, y por lo tanto, rústica, no se emplea
el torno; los únicos instrumentos utilizados son: un trozo de corteza
vegetal o "cuchara de jícaro" para nivelar el grosor del barro y
una pequeña piedra llamada "de lujar" con la que se afina la cerámica,
también usan arcilla de diferentes colores que llaman "tagüe",
para decorar los utensilios de barro, puede ser blanca, roja, amarilla
e incluso azul, extraída de las fumarolas que existen en los alrededores
del Momotombo. La cerámica ha sido siempre para uso doméstico:
tinajas, ollas, cazuelas, comales, maceteras, etc, las figuras zoomorfas
representan a cuadrúpedos, aves, etc, y tienen carácter ornamental
o recreativo, como es el caso de los pitos.
La elaboración de tejas, se implementó después,
según la demanda de los leoneses en el nuevo asentamiento, cuando
empezaron a levantar construcciones de taquezal y adobe; para ese tiempo,
los naborías imabites deben haber formado parte del pueblo de San
Nicolás del Valle de Solís, fundado en 1651 ó 1652.
Tardía tiene que haber sido la producción de ladrillos
porque su uso estaba destinado a, construcciones de arcos, bases de pilares
y bóvedas de Iglesias y éstas edificaciones comenzaron aproximadamente
hacia 1700 LA FUNDACIÓN HISTÓRICA
Después del traslado de la ciudad de león, el antiguo
camino de Sutiaba a león Viejo continuó siendo utilizado
todavía por algún tiempo, los viajeros podían llegar
a la costa del Xolotlán y tomar pequeñas barcas para dirigirse
al pueblo de Managua, ó continuar por tierra, desviándose
unos kilometros antes de llegar al lago, para dirigirse hacia Nagarote,
después a Mateare, Santiago de Managua, Níndirí, Masaya,
hasta llegar a Granada, la otra ciudad importante durante la colonia; sin
embargo resultaba extenuante y se perdía mucho tiempo con tanto
rodeo, ésta, había sido siempre una de las quejas de los
leoneses en el asentamiento primitivo de la ciudad, porque estaba desviada
de la línea del tráfico, lo que no estimulaba a los negocios
y conducía a mayor pobreza (79).
Hubo que realizar un nuevo trazado, bordeando las tierras áridas
del llamado desierto o despoblado de Nagarote, estableciendo una ruta más
directa entre León y ese pueblo evitando el rodeo anterior, así
quedó establecido el camino real entre león y Granada. Esta
fue una de las vías más importantes de Nicaragua hasta la
llegada del ferrocarril
-San Nicolás del Valle de Solís ó San Nicolás
de Velasco:
El historiador Carlos Molina Arguello en su artículo "POBLACIONES
FUNDADAS EN NICARAGUA DURANTE EL SIGLO XVII", presenta un programa de fundaciones
casi en serie, que realizó el gobernador de Nicaragua, Don Andrés
Méndez de Arbieto y Ozaeta, en los años de 1651 y 1652, entre
éstas, varios pueblos de mulatos, negros, libres y mestizos, como:
San Felipe de Austria -el actual barrio de San Felipe, en León-,
Santa María del Haro ~Granada-, San Andrés de Arbieto - junto
a la Villa del Realejo, en Chinandega y San Juan de Esquivel -contiguo
a la ciudad de Nueva Segovia-.
Otros dos pueblos fueron fundados para reducir naborías: La
Santísima Trinidad del Valle de Pliego -Pueblo Nuevo, en
Estelí- y ésta ciudad, conocida hoy como La Paz Centro
(80).
Este gobernador había sido nombrado el 22 de Noviembre de
1648 en sustitución de Don Juan de Bracamonte (81).-
Las investigaciones de Carlos Molina Arguello están fundamentadas
en documentos del Archivo General de Indias con sede en Sevilla, España,
correspondientes a la Audiencia de Guatemala, órgano administrativo
de las provincias centroamericanas del Reino de Guatemala en tiempos de
la colonia.
El artículo, en relación al motivo de la fundación
de la Paz Centro, enfatiza (o siguiente: muchos vecinos de la nueva ciudad
de León, comerciantes, relígiosos y viajeros de toda condición
se quejaron ante el gobernador de Nicaragua Don Andrés de Arbieto
porque el trayecto de diez leguas aproximadamente ente León y Nagarote
era muy agotador, principalmente al pasar por el despoblado del mismo nombre;
no había sitio para descansar, en invierno, las lluvias y el fango
hacían el camino difícil, en verano, el sol inclemente, el
calor y lo inhóspito del lugar, fatigaban mucho a los viajeros y
naturales que los acompañaban, causándoles enfermedades y
en algún caso la muerte, como había sucedido a Fray Juan
Tercero, religioso
franciscano.
El trabajo más pesado recaía siempre sobre los indígenas
de Sutiaba, Quetzalguaque y Nagarote pues cuando eran personas importantes
las que viajaban, ellos tenían que llevar cargando sobre sus espaldas,
provisiones, sillas, piedras de moler, cántaros de agua, etc, para
abastecer a los viajeros y preparar enramadas donde pudieran albergarse.
Los quejosos pedían levantar una poblacion con indios a medio trayecto,
para aliviar la situación (82).
El gobernador, tenía pendiente solventar la situación
de los naborías que vivían alejados del contacto con los
colonizadores, y pensó resolver ambos problemas, fundando un pueblo
intermedio entre León y Nagarote, con estos indígenas que
vivían dispersos (83).
El mismo Arbieto, acompañado por algunas personas, fue a inspeccionar
el terreno y encontró cierto paraje, cerca de un río y ojo
de agua, que distaba un tiro de mosquete del camino real y que podía
ser cómodo tránsito en la mitad de lo que había que
andar del pueblo de Sutiaba al de Nagarote (84).
A su regreso a León, el gobernador envió comisarios
en busca de los indios naborías que huidos vagaban por diferentes
partes, en las haciendas, barrancas y sitios ocultos de la provincia; con
órdenes escritas y de palabra para prenderlos y traerlos a su presencia,
sacándolos de donde estuviesen, destruyéndoles y quemándoles
los ranchos y chozas (85); el mismo Arbieto salió también
a prácticar esta diligencia.
A los naborías que habían preferido hacer uso de su
libertad y vivían sin ninguna vinculación jurídica
u organizativa, yendo de un lado a otro, rondando los pueblos de indios
y perturbando el orden de los mismos, se les calificaba despectivamente
como vagabundos y descontentos; con estos términos se catalogaba
también a jornaleros, gente sin oficio, vagos, desarraigados e inestables
(86).
Los capturados, principalmente en los alrededores del pueblo de Managua,
fueron llevados ante el gobernador, éste los amonestó, tratando
de convencerlos acerca de la necesidad de establecerse en el lugar que
había inspeccionado anteriormente, les habló de cambiar su
manera de vivir y casarse incluso, para llevar una vida más cristiana
y ordenada (87).
Cuando lo tuvo todo dispuesto, salió Don Andrés de
Arbieto de la ciudad de León con mucha gente de trabajo y otras
personas y amigos que le acompañaron, llevando consigo a los dichos
naborías, y por delante cantidad de maíz, carne, queso y
todo género de bastimentos, así como también regalos,
yuntas de bueyes, hachas, machetes, macanas y todo cuanto era necesario
para aquella población, todo lo cual el mismo Gobernador había
hecho comprar sin reparo alguno de gastos y de su propio y personal peculio.
Se llegó a aquel monte y se hizo alto en el lugar antes señalado...,
tomó una cruz en los hombros y la plantó en nombre de Dios
y de su Majestad, dando nombre a aquel nuevo pueblo, que hizo llamar SAN
NICOLÁS DEL VALLE DE SOLÍS (88). Dos años después,
por razones políticas, Arbíeto rebautizó el pueblo
llamándolo: "San Nicolás de Velasco" (89).
No se da fecha de fundación de este pueblo; pero en 8 de Enero
de 1653 el Gobernador Arbieto certificaba ante escribano el haberlo efectuado
en las circunstancias que se refieren (este dato supone la fundación
en 1652). Según Molina Arguello el hecho debió ocurrir poco
antes, pasadas ya las lluvias y quizá en los días gratos
y frescos de Diciembre (90). Aunque el historiador Marco A. Cardenal T
sitúa la fundación el 15 de Agosto de 1651 (91).
Teniendo en cuenta esta última fecha y la mención que
hace el gobernador, de haberlo certificado al año siguiente, se
puede considerar el 15 de Agosto de 1652 como el día de la fundación,
porque sólo así se comprendería esta otra referencia:
por Agosto del año siguiente de 1653, el pueblo de San Nicolás
del despoblado de Nagarote contaba con un buen número de avecindados
de aquellos indios llegados de diferentes pueblos, viviendo ya allí
con sus mujeres y familias los más de ellos, con sus casas y milpas;
terminada ya la casa del cabildo y otra de paja con su corredor y dos aposentos
para albergue de los caminantes y enfrente de ella, en la plaza, una casa
grande de paja, embarrada, para la Iglesia, con su altar dentro formado
por una cruz alta de madera, y a la redonda de aquella plaza seis casas,
también pajizas, de vivienda de aquellos indios y otras cuatro empezadas,
con horcones y telares de madera, en que trabajaban (92).
Hasta aquí los estractos del artículo de Carlos Molina
Arguello sobre la fundación histórica de la Paz Centro .
RELACIÓN ENTRE TRADICIÓN Y FUENTE
HISTÓRICA
La relación histórica de la fundación de La
Paz Centro en 1651 ó 1652, no menciona específicamente la
presencia de los naborías imabites, asentados aquí desde
1610, como afirma la memoria histórica, y pudiera concluirse que
ésta es un fraude, carente de valor frente a documentos acreditados.
Sin embargo no es tan fácil desconocer algo que ha permanecido
como referencia viva a lo largo de cuatrocientos años. El hecho
que la fuente histórica desconozca esta presencia, no quiere decir
que se deba hacer a un lado el relato de la tradición oral, todo
lo contrario, hay que buscar el punto de convergencia entre una y otra
para aproximarse a la verdad.
-Consideraciones desde la fuente histórica:
La fuente escrita sobre la fundación histórica de la
Paz Centro, es la versión oficial de un personaje del gobierno colonial
del
S.XVII y tiene como característica relevante, que es unilateral,
no existe otro documento histórico para confrontar estos datos.
Los estractos que conocemos sobre las fundaciones realizadas por
Arbieto, producen el efecto de una redacción muy positiva, donde
las acciones de éste, se realizaron sin contratiempos, ni problemas,
y con el acuerdo tácito de todos los implicados; la violencia, represión,
cárcel, amenazas, etc, se aceptan, así, sin más; Arbíeto
es presentado como un gobernador militar absolutista, que va imponiendo
disciplina, y como un hombre cargado de contradicciones: preocupado por
dar respuestas a problemas que tienen los habitantes de la capital y los
ciudadanos de la provincia, sin importar los medios empleados, llegando
incluso a usar la violencia y la represión; por otro lado, se manigfiesta:
detallista, paternal y generoso.
Posiblemente todo lo anterior, creó un precedente o indisposición
no solo entre las autoridades del reino de Guatemala, sino también
en los habitantes de San Nicolás del Valle de Solís. Sus
contemporáneos, como veremos a continuación, lo acusaron
de faltar a la sinceridad, exagerar, y adular con fines políticos
e interesados, hasta llegar a decir incluso que especulaba con los nombres
de las poblaciones. Se puede concluir, que la versión histórica,
influenciada por la personalidad deArbieto, deja un margen para mirar la
historia desde otra perspectiva.
El pueblo, bautizado con el nombre de "San Nicolás del Valle
de Solís", rebautizado poco después como "San Nicolás
de Velasco", aparece por un momento, en el artículo de Molina Arguello,
llamado también "San Nicolás del despoblado de Nagarote".
-Cuestionamientos históricos frente a la fundación
de Arbieto:
En el artículo referido como fuente histórica de la
fundación de La Paz Centro, llevada a cabo por el gobernador Arbieto,
a nueve años de la misma y cuando éste ya había fallecido,
se menciona que el Presidente de la Audiencia de Guatemala, envió
al rey de España una carta, informando acerca de la actuación
de dicho gobernador. Al hablar sobre "la realidad de estas fundaciones"
el artículo dice literalmente: ya fallecido el Gobernador Don Andrés
de Aroiecu, el Presidente de la Audiencia de Guatemala Don Martín
Carlos de Mencos, en carta que dirigió a S. M. fechada en 24 de
Julio de 1660, ponía en tela de juicio la sinceridad de aquel gobernador
en lo tocante a las mencionadas poblaciones.
Refería el Presidente que habiendo adquirido noticias sobre
el particular, le habían asegurado no haber de cierto en todo ello
más que un pueblo de cuatro indios, y así mismo exhibía
a Arbieto como sospechoso de haber antepuesto su propio y personal interés
al dar anticipadamente cuenta de aquellas poblaciones, en lo que, decía,
no había tenido este Gobernador otra intención que la de
lisonjear al Presidente y ministros de la Audiencia, de cuyos apellidos
se había valido para bautizar los lugares (93). A lo anterior, sigue
un comentario del autor, diciendo que no se puede saber si el Presidente
de la Audiencia de Guatemala, Don Martín Carlos de Mencos, se dejó
llevar por simples rumores o tuvo certeza, que en la actuación de
Don Andrés de Arbieto había muchas exageraciones (94).
La falta de sinceridad que se le imputa al gobernador Arbieto en
sus informes a la Audiencia, fue al parecer -según los datos de
la carta del presidente de la misma-, el resultado de consultas y averiguaciones,
que se realizaron, los cuales arrojaron dudas sobre la actuación
del gobernador, saliendo a luz intereses personales que éste tuvo
en relación al cargo, lisonjas dirigidas a personalidades del gobierno
para conseguir favores, exageraciones en los relatos que envió,
etc, al final concluye que de todas las fundaciones realizadas por Don
Andrés, sólo existía "un pueblo de cuatro indios".
Por la historia de las otras poblaciones erigidas por Arbieto, se
deduce que todas fueron pequeñas aldeas de mulatos, negros, libres
y mestizos, algunas abandonadas muy pronto o anexadas como barrios a león,
el Realejo y Nueva Segovia; otras, como las de origen naboría, tuvieron
un desarrollo demasiado lento. Por lo tanto, el gobernador pudo haber exagerado
ciertamente en los informes, al declarar anticipadamente las fundaciones
de los poblados, con detalles que no correspondían a la realidad
y concederles títulos jurídicos como: "pueblos" y "villas",
cuando apenas eran unas míseras aldeas o "lugares", como él
mismo les llama, bautizadas con nombres de personajes de la política
de su tiempo.
Las investigaciones, deben haber evidenciado, que los datos
que envió, no se ajustaban a la verdad, y más bien había
existido un afán de adular a las autoridades para conseguir prórroga
de cinco años en su mandato, con el pretexto de ayudar al desarrollo
de las poblaciones recien fundadas, y que ciertamente consiguió
por tres años más, no porque lo hayan continuado en sus funciones,
sino debido a la muerte de Don Sebastián Bravo, nombrado para sucederle
como gobernador de Nicaragua, quien falleció en España antes
de viajar para asumir el cargo (95).
¿A qué "pueblo de cuatro indios" se refiere el Presidente
de la Audiencia? San Nicolás del Valle de Solís ó
San Nicolás de Velasco ó Pueblo Nuevo de San Nicolás
de los Naborías, distaba muy poco de león y como lugar de
paso obligado, debía ser sobradamente conocido, durante mucho tiempo
-más de un siglo- su población no fue muy significativa y
tampoco tuvo ningún desarrollo arquitectónico ¿es
éste el "pueblo de cuatro indios"?
En el mismo artículo se contemplan algunas divergencias en
los informes de Arbieto, se menciona que en 1653, pocos meses después
de su fundación, el pueblo contaba con un "buen número de
avecindados", casas y milpas, cabildo, casa de albergue e iglesia de paja,
pero por otro lado refleja una realidad totalmente diferente, porque describe
que sólo tenía seis casas de paja alrededor de la plaza y
otras cuatro a medio construir. Existen constancias, treinta, y sesenta
años más tarde, confirmando el número reducido de
habitantes, y un siglo después de la fundación, las condiciones
a nivel de estructuras habitacionales siguen siendo transitorias, aunque
la población había aumentado según consta en el relato
del obispo Morel de Santa Cruz al comentar su visita pastoral al lugar.
La Paz Centro, no recibió el título de "muy noble y
muy leal" como las grandes ciudades coloniales, tampoco fue erigida como
"villa", no tuvo ningún atractivo comercial o cultural para el gobierno
colonial, sólo fué un pueblo, o mejor dicho una aldea de
cuatro indios, fundada en un lugar estratégico del camino real,
para servir como estación de descanso a los viajeros.
El informe sobre la gestión de Arbieto, abre un espacio a
la memoria o tradición oral, para llenar algunas lagunas que deja
la fuente histórica -Consideraciones desde la tradición oral
o memoria histórica:
La memoria histórica está condicionada por la experiencia
de los naborías imabites y no existe en ella ninguna alusión
a
la fundación colonial ni a los naborías reducidos violentamente
por el gobernador Arbieto.
No hay vestigios indígenas de ninguna clase en La -Paz Centro,
porque los naborías imabites llegaron aquí, cuando la época
colonial estaba terminando de imponerse, ellos habían aceptado la
fe cristiana, las costumbres y el sistema de vida de los colonos españoles.
La tradición oral o memoria histórica, afirma la llegada
de los primeros pobladores, antes de la fundación colonial del pueblo
de San Nicolás del Valle de Solís, esta presencia tuvo carácter
accidental.
Los naborías imabites asentados aquí, conformaban un
pueblo según los criterios que se aplicaban en la época,
tenían oficio y estaban dedicados al cultivo de la tierra y la explotación
de la palma.
La expresión religiosa de La Paz Centro, guarda relación
con los hechos de un grupo de personas que vivió los acontecimientos
dramáticos de León -León Viejo-, esta impresión,
grabada en la memoria de los primeros pobladores, no pudieron .haberla
traído los naborías "reducidos" a la fuerza, por el gobernador
Arbieto, porque ellos no compartían el mismo origen imabite, *ni
las mismas tradiciones.
La experiencia de los naborías imabites, por alguna razón
se conservó como memoria viva, hasta el punto de llegar a influenciar
después, la historia de la población reducida por Arbieto
en el pueblo colonial, aunque sin lograr borrar las diferencias grupales
y culturales que los diferenciaban.
-Cuestionamientos desde la memoria histórica frente a la fundación
colonial:
Resulta extraño que la tradición no haya conservado
ninguna relación de la "fundación"' realizada por el gobernador
Don Andrés Méndez de Arbieto y Ozaeta, siendo un acontecimiento
tan importante y significativo; llama la atención también,
que nadie recuerde a este personaje, ni a esta población,
bautizada con el nombre de San Nicolás del Valle de Solís
y rebautizada poco después como San Nicolás de Velasco.
Si reconocemos la presencia de los nabórías imabites,
dispersos por los alrededores de la loma de San Nicolás, asentados
como pueblo -según el significado de éste término
durante la colonia, tal y como veremos en el apartado siguiente-, la llamada
fundación que realiza Arbieto, en la parte sur de la meseta que
ocupa hoy La Paz Centro, se podría considerar ante todo, un intento
por crear una población que atrajera a éstos, para ocuparlos
en el servicio a los viajeros, pero que no llegó a tener ningún
éxito, porque no se integraron. Durante mucho tiempo, el trazado
colonial de Arbieto, estuvo habitado por algunos naborías traídos
de otras regiones y organizados según los intereses de españoles
y criollos.
Los "naborías imabites", no aparecen en la lista de personas
que presenta la fuente histórica como primeros habitantes del pueblo
colonial, y aunque se hablo de "indios llegados de diferentes pueblos"
(96) a avecindarse, no menciona ninguna familia proveniente de las cercanías
o de la zona del volcán Momotombo, por lo tanto, hay que suponer,
que éstos no parecen estar involucrados directamente en la fundación.
La tradición religiosa aparece estrechamente ligada a los
naborías imabites; la mención de San Nicolás de Tolentino
como patrono del pueblo, la registra el obispo Morel de Santa Cruz, un
siglo después de la fundación colonial, pero éste
nombre aparece desde el principio unido a la población, tanto_ en
la memoria histórica, como en la fuente escrita; los españoles
fundaban pueblos sobreponiendo el nombre de un santo a un lugar conocido
con terminología indígena, así tenenos: Managua, que.
pasó a ser Santiago de Managua; 'el poblado de el viejo Agateyte,
se convirtió en Nuestra Señora del Viejo; Chinandega, fue
bautizada como Santa Ana de Chinandega, etc. Así mismo sucedió
con La Paz Centro, como se podrá ver después al explicar
el título original de la ciudad.
Los relatos -de la memoria histórica causan también
la impresión que los primeros habitantes del pueblo colonial, corrieron
un velo para olvidar al fundador- y la fundación histórica
de la ciudad, reacción que pudo tener origen: en la violencia que
éste utilizó contra los naborías en general, debido
a la marginación y el olvido en que vivieron durante más
de un siglo o porque las naborías imabites influyeron con su propia
tradición, borrando todo vestigio
anterior.
A FUENTE HISTÓRICA ENRIQUECIDA POR LA TRADICIÓN
La sospecha del Presidente de la Audiencia poniendo en duda la sinceridad
de Arbieto, y los comentarios sobre el
interés que éste tenía para continuar al frente
de la gobernación de la Provincia de Nicaragua, se presentan como
la oportunidad para hacer una relectura de la fundación del pueblo
que él llamó: San Nicolás del Valle de Solís
o San Nicolás de Velasco.
Para obtener una apreciación completa sobre el pasado de La
Paz Centro, es necesario ínterrelacionar la fuente histórica
y la memoria o tradición oral. Esta relectura toma en consideración
la petición de los vecinos de León y personas influyentes,
las acciones violentas de Arbieto para reducir a los nativos y la reacción
de éstos, el lugar elegido para establecer la población,
la presencia de naborías imabites, los aspectos sociales y religiosos
de la tradición.
-Relectura sobre la fundación de La Paz Centro:
Las quejas de los viajeros en general que utilizaban el camino real
León - Granada, señalaban que el camino de diez leguas de
despoblado entre la capital de la provincia y Nagarote, se volvía
sofocante y fatigoso, por el clima y el ambiente desértico. La solución
que el gobernador Arbieto encontró al problema, consistió
en establecer un poblado como estación intermedia, con casa de hospedaje
para descanso de los viajeros. La fundación de este pueblo sería
también la ocasión para reducir en él, a los naborías
que vagaban por las haciendas y pueblos cercanos.
Después de realizar una inspección en el terreno,
Don Andrés de Arbieto encontró como sitio apropiado, un monte
o meseta, con una fuente de agua cercana a la misma, que podía abastecer
la estación hasta que se excavaran pozos; en las cercanías,
hacia el norte, también se asentaba un pueblo de naborías
pobres, habitando ranchos pajizos dispersos por los alrededores. Estos
naborías procedían de una región llamada imabite,
estaban ahí desde el éxodo de los leoneses en 1610, dedicados
a labores artesanales, recolección de palma y agricultura, parece
ser que desde su asentamiento guardaban especial veneración a una
pequeña imagen de San Nicolás de Tolentino.
El uso del término "pueblo" durante la época colonial,
es muy ambiguo si no tiene reconocimiento jurídico, porque no se
refiere necesaria y exclusivamente a una estructura de trazado de calles
y de construcciones armónicas, ni a una población agrupada
en torno a una plaza. Pueblo indígena equivale a decir numerosas
chozas esparcidas en dilatadas áreas... Hay pueblos que no se pueden
delinear por no sujetarse a la vista edificio alguno que solamente parecerían
bosque y no pueblos; otros que ciertamente son bosques sin que aparezca
forma de calle, y cada jacal tiene su mala senda para salir a buscar agua
y las demás cosas necesarias (97), o sea, que hablar de un pueblo
indígena, es ubicar a un grupo humano habitando determinado lugar,
sin importar si es un caserío pequeño o grande, situado en
el bosque o guardando distancias considerables entre una vivienda y otra.
Durante la colonia se empleaban dos categorías para la organización
humana: pueblos de indios, regidos por indios y pueblos de españoles,
regidos por españoles. Los de indios por la mayor simplicidad de
su organización, generalmente se les denominó siempre PUEBLOS;
mientras que los de españoles se erigían y organizaban con
título de VILLA o de CIUDAD (98).
Por regla general, los españoles fundaban las nuevas poblaciones
al lado de los pueblos indígenas (99), con el fin de disponer mano
de obra. En la fundación de Arbieto la cercanía de los naturales
de procedencia imabite no podía ser ignorada.
La orden del gobernador para capturar naborías huidos, descontentos
y vagabundos, sacándolos de donde estuviesen, destruyéndoles
y quemándoles sus ranchos, tenía la finalidad de obligarlos
a avecindarse para crear un núcleo poblacional, solucionar el problema
de las diez leguas de despoblado y aprovechar así, el pago de tributo
con su trabajo, por eso, él mismo participó ere esta diligencia
(100). La proximidad de los naborías imabites al nuevo poblado y
la presencia de los reducidos violentamente garantizaría el servicio
a los viajeros y el mantenimiento de la casa de albergue.
La fundación la realizó el propio gobernador de la
Provincia Don Andrés Méndez de Arbieto y Ozaeta, plantando
la cruz en nombre de Dios y del rey (101), en el lugar dedicado para construir
la Iglesia, procediendo después a trazar la plaza y calles a cordel.
Arbieto orientó la nueva población hacia los extremos sur
y oeste de la loma de San Nicolás, eligiendo la pendiente natural
de la meseta, que desciende hasta la llanura situada propiamente al borde
del desierto de Nagarote, de este modo podía superar los accidentes
del terreno y lograr un buen acceso.
Al registrar la fundación en acta notarial es posible que
Don Andrés tomara el título "San Nicolás" del santo
que veneraban los naborías imabites para ganar la confianza de éstos
y por ser una devoción muy extendida en la época, después
agregó el calificativo "del Valle de Solís". La denominación
"de Velasco" vino poco después, según conveniencias políticas
y sólo se registró en el documento dirigido al nuevo Presidente
de la Audiencia, Don Fernando Altamirano Velasco, Conde de Santiago de
Calimaya, con el fin de lograr su simpatía; éste nombre,
según parece, nunca llegó a ponerse en uso.
El poblado colonial fue trazado siguiendo el modelo español
de calles rectas, plaza central, iglesia y cabildo. El camino real pasaba
por el lugar y para cumplir con el propósito de la fundación,
se construyó la casa de albergue -originalmente un rancho-.
Es difícil saber si Arbieto utilizó la violencia contra
los naborías asentados en los alrededores de la loma, el hecho que
la tradición no conserve ninguna referencia puede llevar a pensar
que el silencio se debe a que continuaron al margen, o fueron eximidos
de avecindarse, quizá porque ya estaban asentados como pueblo, tenían
oficio propio y no constituían un elemento perturbador -una prerrogativa
semejante se les había concedido a los mulatos, mestizos y negros
libres, en los pueblos fundados para ellos en la jurisdicción de
Segovia (102)-.
El pueblo de San Nicolás del Valle de Solís, se convirtió
en parada obligatoria entre león y Nagarote, pero los avecindados
eran pocos, muy pobres y en condiciones precarias.
Pocos años después de la muerte del gobernador Arbieto,
se dejó de usar el "nombre con que había sido bautizado el
pueblo por el fundador, empezándolo a llamar "San Nicolás
de los Naborías", aunque este apelativo no pudo haber sido duradero,
porque muy cerca de la ciudad de león, había sido fundada
una población con ese nombre -el actual barrio de El Laborío-
registrada así en documentos oficiales a partir de 1709 (103); cuando
se integraron los naborías imabites, el pueblo pasó a llamarse
"San Nicolás de Momotombo".
El que el obispo Morel en su relación de 1752 le llame Pueblo
Nuevo'o Momotombo..., entiendo por lo que allí mismo se dice respecto
de su orientación y distancia, que no se refiere al actual y único
poblado llamado Momotombo.
Puede ser que en algún momento..., se le viniese a dar a Pueblo
Nuevo también el apellido de Momotombo, pues hay testimonio de ello
en documento de 1796 en que se dice San Nicolás Momotombo (104),
hasta que finalmente el nombre se redujo a "Pueblo Nuevo de San Nicolás"
ó simplememente "Pueblo Nuevo".
El uso preponderante de éste último término,
después de las dos primeras denominaciones que había dado
el fundador, enfatizaba sin duda las diferencias entre lo nuevo y lo viejo
de ambos sectores poblacionales; en Nicaragua estos calificativos han sido
muy comunes en algunas poblaciones, as¡, se encuentran: León
y León Viejo, Nueva Segovia tiene Ciudad Vieja y Ciudad Antigua,
Nandaime hace alusión a un Nandaime Viejo -probablemente el antiguo
pueblo indio de Mombacho- y cerca a la misma ciudad de La Paz Centro, existe
una Paz Vieja, de la cual se hará-referencía más adelante.
También pudo ser la forma en que los transeúntes señalaban
la presencia del nuevo poblado que antes no existía.
Pueblo Nuevo está registrado por la fuente histórica
y la memoria o tradición oral con este nombre, el cuál permaneció
en uso durante mucho tiempo, al principio unido al calificativo "de San
Nicolás" y después sin él, hasta desaparecer en 1870
cuando la población sea rebautizada de nuevo como "Villa de la Paz"
por decreto gubernamental.
Pueblo Nuevo de San Nicolás de Momotombo era el nombre que
La Paz Centro tenía, cuando lo visitó el Obispo Agustín
Morel de Santa Cruz, un siglo después de su fundación.
-Traslado de la memoria histórica de los naborías imabites
al poblado colonial:
Se ha mencionado en páginas anteriores, que la fuente histórica
es totalmente desconocida para los habitantes de La Paz Centro ¿cómo
pudo prevalecer la memoria histórica de los naborías imabites,
por encima de una fuente acreditada? La única explicación
posible hay que buscarla en la tradición religiosa.
Existen razones para creer que en algún momento -no se puede
precisar cuándo-, pero quizá, muchos años antes de
la visita del Obispo Morel de Santa Cruz, los naborías imabites
fueron condicionados a avecindarse, usando como elemento coercitivo, el
traslado de la pequeña imagen de San Nicolás de Tolentino,
al templo de tres naves construido con material noble y que sin duda había
sustituido al primero que se había levantado en el lugar; por el
artículo de Carlos Molina, sabemos que la primera iglesia del pueblo
colonial era muy pobre, al comienzo sólo tuvo en su interior una
cruz grande de madera, sin embargo, la historia también registra
que para la visita pastoral del Obispo en 1752, el titular del pueblo es
San Nicolás (105), por lo tanto, la imagen tuvo que haber ocupado
un lugar destacado dentro de la nueva edificación y las festividades
en su honor, deben haber marcado la vida de los pobladores.
Se necesitarían más datos para corroborar esta fusión,
en principio existen dos referencias que conducen a esta hipótesis:
la procesión que se realiza cada diez de Septiembre, y la "loma",
bautizada con el nombre del santo; no tendría razón de ser
esta visita y este nombre a menos que la imagen hubiera estado en relación
con el entorno, recibiendo culto y veneración de parte de los primeros
pobladores en ese sitio o muy próximo a él. Ésta acción
de trasladar la imagen pudo haber generado resistencias, y con el fin de
limar asperezas entre los pobladores, se inició la costumbre el
día de la fiesta, de realizar una peregrinación con la imagen
de San Nicolás hacia la loma, llamada "procesión a la loma"
y, al día siguiente una procesión semejante, con la misma
imagen, recorriendo toda la parte de origen colonial, llamada "procesión
del pueblo".
La traslación del símbolo religioso llevó consigo
la tradición oral hacia los habitantes del poblado colonial. Conducir
cada año, la imagen de San Nicolás a la loma, para bendecir
el volcán Momotombo, con el fin de mantenerlo aplacado, y rendir
homenaje al santo por su protección, implicaba relatar la memoria
de la erupción y terremoto de 1610, traslado de la ciudad de león
y llegada o asentamiento de los naborías imabites al lugar. Probablemente
con el paso de los años, los hechos que se relataban durante la
peregrinación fueron asumidos por toda la población como
una experiencia común, forjando la identidad única de naborias
imabites que conformó la idiosincracia paceña.
Las tensiones entre los naborías ímabites ubicados
en los alrdedores de la loma y los habitantes del poblado colonial, generadas
por esta experiencia, marcaron las diferencias localistas entre unos y
otros: "los de la loma de San Nicolás" y "los del pueblo" ó
"los de arriba" y "los de abajo".
Aquellos que aceptaron el cambio y bajaron con la imagen, se ubicaron
donde predominó el trabajo de la cerámica, y otros,
continuaron en los alrededores de la loma distinguiéndose
por la elaboración de figuras zoomorfas (alcancías y pitos)
Los naborías "reducidos violentamente" no tenían raíces,
ni historia, y poco a poco, fueron asumiendo la devoción a San Nicolás
deTolentino como propia, y con ésta, los antecedentes de los naborías
ímabites, hasta identificarse con ellos.
El desconocimiento de fundador y fundación, puede deberse
como se ha referido antes, a una reacción provocada por la actitud
represiva del mismo gobernador Arbieto entre los naborías reducidos.
-El título "San Nicolás":
San Nicolás de Tolentino es un santo de la Orden de los Agustinos,
de origen italiano que vivió en el siglo XIII y principios del XIV,
desarrolló su apostolado en la ciudad de Tolentino, dividida por
luchas de partidos, se destacó por su vida de penitencia, oración
y caridad, fue amigo de los pobres, los presos y los recluidos en asilos,
curaba a los enfermos con su oración, consolaba a los afligidos,
etc. su predicación enfatizaba la misericordia de Dios con los pecadores.
Fue canonizado en 1446 (106).
La devoción a San Nicolás de Tolentino estaba muy extendida
en la época colonial por la presencia de los frailes de esta orden
y el trabajo misionero que realizaban en las colonias. La primera cofradía
que se formó en León con aprobación eclesiástica
fue la de San Nicolás de Tolentino en 1644 (107).
La opinión que presenta el artículo de la fuente histórica
acerca del nombre de la población, es que pudo haber sido tomado
del clérigo Nicolás Ordóñez de Villaquirán,
capellán mayor de la catedral de león y el "de Solís",
del oídor de la Audiencia de Guatemala, doctor Don Francisco López
de Solís; pero la objeción se presenta más tarde,
al tomar posesión de su cargo como nuevo presidente de la Audiencia
de Guatemala Don Fernando Altamirano de Velasco, Conde de Santiago de Calimaya,
en 1654, porque Don Andrés de Arbieto volvió a rebautizar
la población con el calificativo "de Velasco" (108), cuando el oidor
apellidado "de Solís" aún ejercía su oficio, esto
supone que el pueblo de San Nicolás no llevaba el nombre del oídor
porque hubiera significado un desaire para el mismo.
Es posible que exista otra explicación sobre el calificativo
"del Valle de Solís" que dio el fundador al pueblo de San Nicolás,
éste término pudo haber sido tomado de otro nombre que se
daba al despoblado de Nagarote; actualmente en jurisdicción de ese
municipio hay una zona o valle, llamada "Los Solís", en la región
conocida como "La Costa" -limítrofe con la jurisdicción municipal
de La Paz Centro-, que puede remitir a esta otra manera de llamar al desierto;
así, se entendería la disposición de Arbieto para
rebautizar el poblado poco tiempo después, como "San Nicolás
de Velasco", según sus interes políticos, como se ha explicado
en páginas anteriores.
En la tradición oral, el poblado lleva el nombre de "San
Nicolás de Tolentino" por influencia de la devoción que tenían
a este santo los naborías imabites, y después, al unificarse
la población, le fue agregado el calificativo "de Momotombo", para
recordar así, la región de procedencia.
Ambas fuentes, coinciden que la primera parte del nombre original
que tuvo la población, fue San Nicolás, y a éste,
se le fueron quitando y agregando calificativos: el título de su
fundación fue el de "San Nicolás del Valle de Solís".
Se le conoció en el tiempo con el nombre de Pueblo Nuevo de San
Nicolás o simplemente Pueblo Nuevo, como se ve en relaciones de
1685 y 1712 (109). Los calificativos "del Valle de Solís" "de Velasco"
"de los Naborías" etc, fueron finalmente sustituidos por el título
de Pueblo Nuevo de San Nicolás de Momotombo, registrado así,
en documentos de la época colonial -tal y como hemos visto en la
referencia de Morel de Santa Cruz-, hasta reducirse a "Pueblo Nuevo". Los
otros nombres que ha tenido la población parten del decreto gubernamental
de 1870 que la rebautizó como "Villa de la Paz".
|