El
departamento de León tiene una extension de 5,107 Km cuadrados y
esta dividida en 10 municipios.
Desde Radio Corporacion
Viva
Leon Jodido
Alforja
Campesina Pinolera
A=Area
territorial/Km²
P=Poblacion
V=Votos
D=Densidad
INIFOM 96
A
P V
D
820
166,538 93803 195
Tel-Phone-Alcaldia
031-03508
727
25973 13329 33
Tel-Phone-Alcaldia
Tel-Phone-Alcaldia
434
10036 6207 18
Tel-Phone-Alcaldia
238
9208 4574
37
Tel-Phone-Alcaldia031-62354
400
22779 12721 58
Tel-Phone-Alcaldia031-82269
606
27509 14560 46
Tel-Phone-Alcaldia031-42247
888
29798 17350
36
Tel-Phone-Alcaldia031-62232
581
29200 16572
49
Tel-Phone-Alcaldia031-32388
80
7754 3542
65
Tel-Phone-Alcaldia031-82234 |
15 DE OCTUBRE DEL 2000 /La Prensa
Descripción de una ciudad colonial
El templo
parroquial conserva su estructura colonial.
Quezalguaque es una ciudad colonial que fue asentada en las riberas del
río que lleva por nombre, el mismo de la ciudad.
Mateo Loza, vicealcalde del municipio, afirma que sus tierras son ricas
para la agricultura, por lo que la mayoría de sus habitantes
viven de las labores del campo.
Un 70 por ciento de desempleo y un ingreso bajo en la municipalidad, son
para el funcionario dos de las principales debilidades del pueblo. “Para
este año estaba presupuestado recaudar 700,000 córdobas,
pero hasta la fecha sólo llevamos el 10 por ciento de ello, pero
aún así, se ejecutan proyectos de desarrollo como la construcción
de una escuela y la remodelación del parque central, claro, con
ayuda externa de la alcaldía”, aseguró Loza.
Conocer los personajes del pueblo, es sinónimo de progreso e historia
para el municipio. Un talabartero, una productora de cosa de horno y un
anciano de mayor edad, son los principales protagonistas del quehacer diario
en Quezalguaque, por eso su importancia y relevancia para ellos.
CONSTRUYEN COMEDOR INFANTIL
Contiguo al Santuario Nuestra Señora de los Remedios, los quezalguaqueños
con apoyo de familias extranjeras, construyen un comedor infantil que
beneficiará a unos 120 niños de Quezalguaque con almuerzos
diarios.
Además, este comedor que será inaugurado el 25 de diciembre,
contará en la misma extensión territorial -que abarca
268 metros cuadrados- con un área de recreo, un consultorio médico
con su farmacia, una bodega y un laboratorio.
El padre Marcos Díaz, rector del Santuario, manifestó que
“este comedor se construye gracias a la ayuda de familias españolas
de buen corazón, después que me buscaron atendiendo
el llamado que hice para ejecutar este proyecto, en una visita que hice
por ese país”, sostuvo.
Agregó que la primera etapa del edificio tiene un monto de 20,000
dólares financiado por donaciones que recibe la iglesia. La
segunda etapa del proyecto consiste en mantener la ayuda alimenticia
a los menores todos los días, para tal fin, gestionó
por medio de 100 personas, que destinen el uno por ciento de su salario
para sacar adelante el apostolado de la parroquia.
“Bienvenida sea toda la ayuda que nos deseen brindar, porque también
pretendemos levantar una casa de ancianos que alberque a unos 50 que
tienen familias, pero no hay nadie quien los cuide, ya dimos el primer
paso comprando una casa”, finalizó el coordinador de las obras
benéficas.
DOMINGO
15 DE OCTUBRE DEL 2000 /
La antigua estación del ferrocarril
La antigua Estación del Ferrocarril, ahora sólo es la
entrada de una comarca donde habitan unas 120 familias.
El portal de la estación con su emblema aún legible, “Administración
Somoza,
1947, Quezalguaque”, se encuentra erigida entre el caserío conocido
por los
lugareños como “La Estación”, como muestra de lo que un día
significó: la estación del ferrocarril y el progreso
económico del municipio.
Hoy es todo lo contrario, representa la entrada posterior de la comarca
donde habitan 120 familias, y es una muestra palpable de los quezalguaqueños
más pobres de este municipio, con deficiencias habitacionales y
de servicios básicos.
Los habitantes de “La Estación”, recuerdan cuando pasaba el ferrocarril
y era un medio para la comercialización de la pequeña
producción que sacaban de las tierras fértiles de Quezalguaque.
“Vivíamos en las orillas de los rieles, otros más alejados
pero de la misma zona, cuando quitaron el ferrocarril nos agrupamos y fundamos
la comarca”, recordó con anhelo los viejos tiempos la
lideresa de la comunidad, María Eugenia Chacón.
En las 92 humildes viviendas que registra, habitan 514 personas que sufren
de la insalubridad del agua potable. Chacón asegura que deben clorar
el agua para eliminar los coliformes fecales que aparecen por
la combinación de heces de las letrinas con el manto acuífero.
Sin embargo, a pesar de este problema, afirma Chacón, buscan sobrevivir
con lavar y planchar a particulares, trabajar en obras de limpieza que
organiza la Alcaldía municipal, y con los proyectos de microempresarios
que ejecutó Cruz Roja Española, al otorgarles a 84 familias,
microgranjas de cerdos y gallinas.
Saida Hernández, responsable del departamento de Enfermería
del MINSA de Quezalguaque, manifestó que entregarán
filtros a las familias para que mejoren la calidad del agua potable y confirmó
que el agua de los pozos se mezcla con residuos fecales debido a que las
letrinas son muy profundas en comparación con la altura del manto
acuífero.
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15 DE OCTUBRE DEL 2000 /La Prensa
Quezalguaque:
“Ciudad
de los quetzales”
o
“Río de piedra”
Asentado
en las riberas del río, Quezalguaque es uno de los diez municipios
de León que presentan una fisonomía colonial; posee
un templo parroquial de inmenso valor histórico. Sus calles
y avenidas rectangulares, la plaza en el centro rodeada de la iglesia
mayor y la Alcaldía municipal, son algunos rasgos que el visitante
puede apreciar al introducirse en esta histórica ciudad.
Maricely Linarte y
Clarissa M. Altamirano
Quezalguaque es uno de los diez municipios de León, se encuentra
ubicado a 17 kilómetros de León y es considerado como uno
de los pueblos más viejos de la región, procede de
la condescendencia del antiguo cacicazgo de Sutiaba.
Algunos historiadores
consideran que el origen de Quezalguaque es producto de la migración
de un grupo de pobladores descendientes de la sangre noble Sutiaba, realizada
mucho antes de la venida de los españoles.
Con el origen
de la palabra Quezalguaque, no existe consenso en la explicación
etimológica, algunos establecen que “Quetzalli-totol-hua-can” significa
lugar que tiene abundantes quetzales, otros la interpretan como río
de piedras.
Sin embargo,
también hay quienes aseveran que proviene de la lengua chorotega
y la traducen como lugar de quetzales, ave de reconocida existencia en
nuestro hábitat y “guaca” del lugar.
Este municipio cuenta con un templo parroquial de inmenso valor histórico,
tanto por preservar su arquitectura y una gran influencia colonial, como
por su antiguo y primorosamente decorado altar mayor, en el se custodia
un tesoro de joyas antiguas de oro y plata, entre los que se encuentra
una custodia decorada con maravillosas y diminutas imágenes,
una naveta para llevar incienso al altar.
UN ANCIANO
QUE ANHELA EL PASADO
Un poco sordo por la edad y con marcadas arrugas en su rostro, don
Alejandro Alvarado de 77 años, recuerda con anhelo como era Quezalguaque
en su juventud y lo compara con lo que es hoy.
“Las fiestas patronales eran alegrísimas, antes cuando sólo
eran caminos de polvo, los peregrinos venían en carretas bien
adornadas, con música y bailes, para quedarse hasta tres días
en el pueblo y gozar de las fiestas”, rememoró el anciano, sonriendo,
mientras evoca que hasta balazos se escuchaban.
Agregó que en décadas anteriores, pero no recuerda con exactitud,
se miraban desde la calle, en las casas con patio abierto, a los
peregrinos que se quedaban posando durante la festividad, para entonces
las fiestas patronales consistían en misas, ferias y cantinas.
“Ahora vienen en buses, se bajan frente a la iglesia, entran un rato y
después se van, ya no se quedan como era antes, por el invento de
las carreteras y buses”, dijo, refiriéndose de los últimos
años.
El crecimiento poblacional, es otro de los elementos que recuerda don
Alejandro.
Las casitas de palma y taquezal desperdigadas entre la espesura de la oscuridad
de la noche, por falta de energía eléctrica, es uno de sus
mayores recuerdos. “Antes era despoblado, oscuro y triste, porque los candiles
de las calles iluminaban poco, el río era caudaloso y muchos íbamos
a camaronera, las mujeres lavaban sobre unas lajas todos los días”,
comentó el anciano, quien comparó que en los últimos
años Quezalguaque, incrementó su tasa poblacional,
teniendo efectos en la naturaleza, fundamentalmente en el bajo caudal
del río.
El auge del cultivo de la mota blanca, y del ferrocarril, son los datos
más recientes de su histórica memoria que los resume como
época de trabajo para todos y alta actividad económica del
municipio.
ACTIVIDAD DE LOS HABITANTES
Sentado en parque central, don Mario Miguel Mendoza de 65 años,
pequeño productor y ganadero, afirma que las cosas están
difíciles para ese sector poblacional.
“No hay financiamiento, los cultivos que se siembran son de poco
trabajo, no como el algodón donde se trabajaba en invierno y verano”,
recordó con anhelo. A pesar de eso, manifiesta que en coordinación
con su familia, venden diario 40 litros de leche y una que
otra libra de mantequilla.
El pequeño empresario dedicado a la carpintería, Fabio Centeno,
es otro de los habitantes que a diario logra salir adelante con su
ingenio y perseverancia. Aunque conoce poco sobre carpintería, emplea
a cinco jóvenes a quienes les paga por jornada, para sacar
los pedidos de muebles elaborados con madera preciosa.
“No hay mucha demanda en el municipio, pero sí de otros lados que
nos vienen a encargar y nosotros se los trabajamos, hacemos desde
roperos hasta camas, con tallado a mano si quiere el cliente”, sonrió,
mientras dijo que muchos de los habitantes de Quezalguaque sobreviven por
la misericordia de Dios.
La emigración a otros países y la falta de industrias en
Quezalguaque provoca que la mayor parte de los jóvenes tengan pocas
opciones de trabajo o se dediquen a labores agrícolas.
Manuel Centeno Ruiz es uno de estos últimos casos, trabaja con el
machete, podando o con el tractor en la siembra y limpieza de arroz, en
la finca de su patrón, desde tempranas horas de la mañana
por una suma de 20 córdobas el día.
En Quezalguaque, otros habitantes como María Elsa Alvarado, viven
de la comercialización de las artesanías hechas de barro.
“Cuando tengo dinero para el pasaje, viajo hasta Tonalá, en
Malpaisillo, para comprar comales y alcancías y después las
vendo en el municipio, si no tengo dinero para comprar la mercadería,
busco como hacer cambios con las artesanas, yo les doy maíz y ellas
los comales”, detalló la humilde señora mientras palmeaba
unas tortillas en su vivienda.
El arte de elaborar “cosa de horno”
Tortas de leche, cosas de horno, hojaldras y polvorones, son los deliciosos
productos de maíz que elabora la señora Blanca Torres con
el apoyo de sus 6 hijos, en este popular municipio.
La faena diaria empieza en la familia desde las 3:00 a.m. cuando todos
se levantan a preparar la masa de dos quintales de maíz y 20 libras
de arroz, así como para encender el horno de ladrillo de barro
que tienen en el centro del patio posterior de la vivienda.
Paula Salgado, hija de doña Blanca Torres, manifestó que
diario preparan 40 sartenes de los distintos estilos de cosa de horno,
“a las 6:00 de la mañana, por lo general ya empiezan a comprar
en la casa, la gente que tiene que ir al trabajo”, dijo.
Según ella, el olor de las tradicionales “cosa de horno”, se esparce
por las calles del municipio, desde el momento que son sacadas, hasta cuando
las 18 vendedoras las colocan en sus panas para salir a vender a León,
Chichigalpa y Telica.
“Mis abuelas hacían cosa de horno, después aprendió
mi mamá y ahora todos sabemos, es algo que ha pasado de generación
en generación, tenemos un ingreso diario de unos 2,000 córdobas,
pero a eso hay que deducirle los gastos”, explicó la joven hornera.
Agregó que las mejores ventas se registran durante las fiestas patronales,
período que hasta doña Blanquita se coloca en uno de los
costados del Santuario para abastecer la demanda. En esta temporada,
también son muy compradas las “cosas de horno”, por peregrinos
para llevarlas afuera, al extranjero.
“Cuando vienen los clientes y solicitan algunas cosas que no hacemos todos
los días, nosotros con gusto se lo preparamos”, finalizó
Paula Salgado, refiriéndose a las rosquillas y las cajetas de leche.
15 DE OCTUBRE DEL 2000 / La Prensa
Un talabartero original

Don José Benito Sevilla, uno de los populares talabarteros
del pueblo.
Rodeado de cuero y herramientas punzantes, trabaja diario José Benito
Sevilla, sobre el enorme tabique de madera que utiliza como soporte para
la elaboración de diferentes productos decorativos o de montura.
Llegar hasta su taller es sencillo por la concurrencia de la demanda. Albardas,
fustes y monturín sencillo, son su especialidad. Aun así,
también fabrica con fineza pecheras, gruperas y cabeceras,
con el apoyo de dos ayudantes y su esposa, quien inicialmente también
se dedicó a la talabartería.
“Aprendí durante 4 años el oficio donde una tía en
León, fue hasta hace 9 años cuando puse mi propio taller
con mi esposa como ayudante, pero como hay que pasar todo el día
de pie me busqué dos muchachos”, dijo sonriente Sevilla.
El artesano de 32 años, narra que sale a vender su trabajo a los
municipios de Chinandega, Somotillo, Santa Rosa del Peñón
y La Reynaga, debido a que en Quezalguaque la venta es baja porque
no es un pueblo de montadores, “la mayoría de las veces las
personas de aquí sólo vienen a buscar reparaciones”,
aclaró.
Al crédito o al contado, su esposa y él, visitan otros municipios
para dejar los encargos y aceptar otros. Los precios oscilan entre 250
córdobas, los monturines sencillos hasta 800 córdobas,
las albardas más lujosas que pueden ser negras o rojas con
un dibujo creado y cincelado por las mismas manos del talabartero.
“Los materiales los compramos fuera de Quezalguaque para que nos salga
más barato; el cuero en León, el cojín en Estelí
y los estribos en Camoapa”, explicó José Benito, quien finalizó
comentando que con su oficio, ahora vive más pendiente de los caballos
para obtener nuevos diseños de monturas y copiarlas con la
misma calidad para ofrecerlas a sus clientes.
15 DE OCTUBRE DEL 2000 /La Prensa
Virgen de Remedios, patroncita del pueblo
En su nicho, la Virgen de los Remedios, la patroncita del pueblo
de Quezalguaque.

Dentro del nicho, en el altar derecho del Santuario de Nuestra Señora
de los Remedios, en Quezalguaque. Se encuentra resguardada por sus feligreses
desde hace más de 300 años la imagen de la Virgen de los
Remedios, que se quedó según la tradición, en el municipio
para que fuera venerada hasta por peregrinos extranjeros.
Marcos Díaz Prado, párroco del Santuario, cuenta que las
festividades en honor a la Virgen se realizan el 18 de febrero, previo
a un novenario de misas. Según él, en esta fecha asisten
a Quezalguaque cientos de peregrinos de distintos puntos del país
y resto de Centroamérica.
La festividad, no sólo queda enmarcada al 18 de febrero, sino al
18 de cada mes, cuando los devotos de la Virgen asisten a una celebración
eucarística a las 10:00 a.m., agregó el sacerdote.
“Desde este año, tuvimos la iniciativa de poner en un manto todos
los milagros de la Virgen, para que sea un testimonio viviente de la fe”,
dijo el párroco, quien agregó que el manto posee unos 3,000
“milagritos” agrupados en una extensión de 80 centímetros
de ancho por 4 metros de largo.
Una de las tradiciones más remotas de las fiestas patronales, es
cuando sacan la imagen del nicho los 16 de febrero para llevarla hasta
la orilla de un pozo, sitio donde según los pobladores antaño
fue encontrada.
Díaz, afirma que en esa actividad religiosa que se realiza a 120
metros de la parte posterior del Santuario, los participantes toman
agua del pozo, para que la Virgen haga sanaciones o recuperaciones a los
necesitados.
Refiere la historia que la llegada de la Virgen de los Remedios, ocurrió
después que un grupo de personas, dueños de la imagen que
hasta hoy se conserva, se dirigían hacia El Realejo.
Cuentan que en una ocasión ese grupo de personas se quedó
descansando en un pozo de donde tomaron agua para calmar la sed, al día
siguiente prosiguieron su camino y cuando se detuvieron de nuevo, observaron
que el nicho de madera donde transportaban la imagen, estaba vacío.
Al ver esto, el grupo se devolvió hasta el pozo donde habían
pasado la noche, y encontraron el bulto de la Virgen María.
Este hecho se repitió en dos ocasiones más y fue cuando los
dueños de la imagen comprendieron que la Virgen de los Remedios
deseaba permanecer en Quezalguaque.
La
Prensa 20/2/00
Junto a tradicionales
"melcochas"
Quezalguaque
celebra fiestas patronales
MARICELY
LINARTE
QUEZALGUAQUE.-
Como
es tradición desde hace más de tres siglos, los habitantes
del municipio
de Quezalguaque
celebraron con fervor religioso y júbilo las fiestas patronales
en honor a Nuestra
Señora de
los Remedios.
Las festividades
iniciaron desde el jueves con una "vela" a la Santísima Virgen,
que se extendió toda la
noche hasta la madrugada
del viernes, debido a la cantidad de peregrinos que visitaron el Santuario.
El Padre Marcos Francisco
Díaz, párroco del Santuario de la Virgen de los Remedios,
manifestó que
durante toda la
noche los peregrinos tuvieron la oportunidad de pagar sus promesas de amor
a la
Virgen. "Durante
la oración a la Virgen, tuve la oportunidad de saludar a peregrinos
que venían desde
Honduras y El Salvador,
así como de distintos puntos del país, todos con el fin de
pagar promesas a la
Virgen de los Remedios
en el único Santuario que existe en Nicaragua", afirmo el párroco.
Entre otras
actividades religiosas
en torno a las fiestas patronales de Quezalguaque, fue la solemne misa
seguida
de la procesión
de la Virgen que recorrió quince cuadras dentro de la ciudad, cargada
en hombros de
sus promesantes.
"El próximo
25 de febrero, también realizaremos una solemne misa y a continuación
la subida de la
imagen a su camerino
en el altar mayor", comentó el Padre Marcos Díaz, agrego
que el día de la
octava una de las
tradiciones es otorgar un almuerzo a todos los peregrinos que asisten a
la fiesta.
HISTORIA DE LAS FIESTAS
La devoción
de Nuestra Señora de los Remedios en el municipio de Quezalguaque
según el Padre
Díaz, data
desde de fines de siglo XVII a inicios del XVIII. Según en la historia
del municipio para
1,700 ya existía
el templo y es muy probable que la Virgen era celebrada por los habitantes.
Cuenta la tradición
que un grupo de personas que se dirigían de León hacia el
Puerto de El Realejo
llevaban una imagen
de la Virgen de los Remedios. Estos decidieron descansar y pasar la noche
cerca
de un pozo.
Al día siguiente
caminaron y después de un trecho vieron que en el nicho no estaba
la imagen. Se
regresaron y observaron
que cerca del pozo se encontraba la Virgen. Esto sucedió nuevamente
cuando los forasteros
habían caminado hasta una comunidad que actualmente se conoce como
Boqueron Los Zanjones.
Se regresaron y encontraron la imagen en el pozo.
Esta situación
ocurrió por tercera vez y al ver los dueños de la imagen
lo que sucedía, decidieron dejar
a la Virgen de los
Remedios en Quezalguaque.
PROMESANTES DE LA
VIRGEN
Como parte de las
fiestas patronales de la Virgen de los Remedios, en Quezalguaque es común
encontrar algunos
feligreses que entran de rodillas al Santuario, otros que compran y encienden
candelas o bien,
colocan objetos de plata sobre el vestido de la imagen. Todos por un mismo
objetivo:
pagar promesas por
favores recibidos de la Virgen de los Remedios.
Otilia Palacios,
de 85 años de edad, originaria de la ciudad de León, es una
de las promesantes que
desde hace muchos
años, sin recordar con exactitud, visita el Santuario para asistir
a todas las
actividades religiosas
de la Virgen.
"Gracias a ella pude
levantarme de la cama porque estuve entumida sin poder moverme por bastante
tiempo. Yo le prometí
a la Virgen de los Remedios que si me curaba vendría todos los años",
narra la
anciana.
Por otra parte, Yolanda
Wheelock, de 70, asegura que desde hace tres años viaja desde el
kilometro
40 de la Carretera
Vieja a León, para solicitar a la Virgen que le otorgue salud y
sane los males de la
enfermedad que los
médicos no logran determinar.
MELCOCHAS PARTE DE
LA TRADICION
Colocadas a lo largo
y ancho de la entrada principal del Santuario, mujeres originarias de Santa
Teresa, Carazo,
venden las tradicionales melcochas (dulces de azúcar con diferentes
figuras), desde
hace más
de 30 años.
"Un grupo de seis
mujeres venimos desde Carazo para vender desde el 14 hasta el18 de febrero
las
melcochas", dijo
doña Teresa Herrera, quien lleva 37 años de viajar hasta
Quezalguaque, deleitando a
los feligreses con
las atractivas figuras de "muñecas, zapatos y palomas", todas elaboradas
con azúcar.
Doña Teresa
manifestó que las ventas cada año son menores, así
como los peregrinos y visitantes que
participan en la
fiesta patronal. Desde hace unos seis años atrás, según
ella, el cambio es más notable,
argumentando que
tal vez se deba al índice de desempleo que afecta la región.
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