La
Prensa
MARTES 8 DE AGOSTO DEL 2000
Isla
“Juan Venado”, tesoro ecológico de 4,600 hectáreas
MERCEDES PERALTA -
LEON.–
Mirando desde el mar las casas de los populares balnearios de Las Peñitas
y Salinas Grandes, en León, con una extensión de 4,600 hectáreas,
se encuentra la Isla “Juan Venado”, poco conocida por los leoneses, aunque
posee una flora y una fauna exuberantes.
La Isla “Juan
Venado”, según la leyenda que por muchos años ha pasado de
boca en boca, se llama así porque en ella, allá por 1912,
vivió un cazador llamado Juan, que solía vender pieles
de venado en el mercado de León.
Desde 1983
la Isla de Juan Venado es una de las 76 áreas nacionales cuya fauna
y flora están protegidas por el Estado, según el Decreto
1320 del 8 de septiembre del citado año.
Se puede describir
como una isla plana ya que su mayor altura sobre el nivel del mar
es de 25 metros, su suelo es de tipo arenoso y arcilloso.
La temperatura en
la isla alcanza los 35 grados en los días más calurosos.
En cuanto a la precipitación
ésta oscila entre los 1,600 y 1,800 milímetros.
DOS RIOS,
FUENTES DE CONTAMINACION
Frente a la
Isla, por el lado de Las Peñitas, desemboca el Río Chiquito,
y por Salinas Grandes el Río La Loma. La contaminación de
agroquímicos que ambas corrientes arrastran contaminan las
aguas del estero.
Catorce especies
de peces, seis de anfibios y veinticuatro de reptiles, entre ellas la tortuga
marina y la tora, constituyen ejemplares de la rica fauna de la isla,
algunos de ellos en peligro de extinción, asegura el licenciado
Isidro Gutiérrez Rocha, delegado de FUNCOD en León.
Además,
en la reserva hay presencia de un centenar de aves. De ellas, veinticinco
variedades son migratorias y seis ya tienen población residente
en Juan Venado, sobre todo la paloma blanca y algunas variedades
de güises.
Entre las veinticuatro variedades de mamíferos existentes se encuentran
pequeños leones, gatos monteses, ardillas, coyotes y por supuesto,
los venados.
Su flora es
riquísima en maderas preciosas. Año con año la oficina
municipal del medio ambiente que dirige el ingeniero Julio Lezama, se dedica
a la siembra de propágulos para conservar el mangle rojo,
uno de los recursos de mayor explotación. La ceiba, la caoba, el
genízaro, guayacán y guanacaste, son entre otras las variedades
que tratan de proteger las instituciones ecológicas con el
apoyo de las directivas comunitarias de Salinas Grandes y Las Peñitas.
“La isla es un potencial que forma parte del corredor biológico
mesoamericano. Es uno de los reductos más grandes de Centro América”,
asegura Gutiérrez Rocha.
“El Estado debería apoyar más la regulación y el cumplimiento
de leyes para proteger las reservas”, demanda por su parte el ingeniero
Julio Lezama.
CON LAS TORTUGAS TORA Y PASLAMA
“Juan Venado”, un sitio privilegiado pues a ella llegan a anidar dos especies
de tortugas, la “Paslama” y la “Tora”, cuyos nombres científicos
son Lepidochelys Olivácea y Dermochelys Coriácea, respectivamente,
aunque ellas apenas son dos de las cinco variedades que visitan las playas
de Nicaragua y que están en peligro de extinción.
Actualmente la Oficina del Medio Ambiente de la Alcaldía de León,
junto con el MARENA, hacen esfuerzos para que se cumpla un plan de
veda -que ya fue
promulgado-, que
proteja a la tortuga marina durante siete meses.
De acuerdo con informes de ese “Plan de veda de la tortuga marina 1999-2000”,
en la Isla “Juan Venado” las tortugas produjeron 26 mil 856 huevos en 296
nidos, y los tortuguillos nacidos se estiman en 11 mil 595 por el sector
de Salinas Grandes, mientras en Las Peñitas se produjeron 17 mil
852 huevos, en 215 nidos y nacieron 5.538 tortuguillos.
Los lugares de mayor desove en los 22 kilómetros de playa de la
Isla Juan Venado han sido El Tamarindo y La Navaja, en Salinas Grandes;
Palo de Oro y Melenco, en Las Peñitas.
Este año el Plan de Veda de la tortuga marina es un verdadero reto.
Las juntas directivas de las comunidades de Salinas Grandes y Las Peñitas
se han propuesto cuidar los recursos naturales de la isla.
“La
tortuga marina se enfrente a miles de problemas para su reproducción
y con el consumo del huevo de paslama contribuimos a su depredación”,
asegura el ingeniero Oscar Romero, jefe del Plan de Veda Municipal.
Entre los
depredadores de los tortuguillos se encuentran los peces, pájaros,
mapaches y pulpos. Al nacer, en su primer kilómetro de recorrido,
muere casi el 50 por ciento de ellos debido a causas naturales, asegura
Romero.
TORTUGAS
POSEEN MEMORIA FOTOGRAFICA
La madurez
sexual de las tortugas se establece a los quince años y a pesar
de su lentitud hacen un recorrido extraordinario pues se mueven magnéticamente.
Tienen una memoria fotográfica y después de los quince años
de recorrido vuelven a sus lugares de origen a anidar, indica el jefe del
Plan de Veda.
Además, asegura que los huevos se manejan a una temperatura de 29
a 30 grados centígrados. “Si durante el período de
45 días que necesitan los huevos para que nazcan las especies
la temperatura ha sido superior a los 30 grados, nacen hembras; si
es inferior nacen machos”, afirma.
Entre los problemas que enfrentan las leyes de la veda se encuentran falta
de capacitación de los brigadistas, falta de sensibilización
de la población y la falta de aplicación de leyes para
sancionar a quienes las transgreden.
|