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Pero, por si queda
alguna duda, en la Ciudad de Rivas, 334 años después,
los mismos descendientes del Cacique Nicaragua se encargaron de defender
la nacionalidad cuando el filibustero William Walker se apoderó
del país, durante la Guerra Nacional (1855-1857), asestándole
una dura derrota el 16 de marzo de 1857 en Las Cuatro Esquinas, durante
la Batalla de San Jorge, unos tres kilómetros al Este de Rivas.
la
famosa leyenda del Caballero Andante
Precisamente, a partir de esa memorable batalla, nace en Rivas la famosa
leyenda del Caballero Andante, que don Jaime Marenco Monterrey recoge en
su libro “Relatos,
cuentos y
leyendas de Rivas”.
Según
la leyenda, cuando Walker se instaló en Rivas en noviembre de 1856,
se hacía acompañar del capitán Blackburn, “hombre
que cifraba los 35 años, de buena estatura complexión fuerte,
ágil. Vestía impecable, ya fuera con el uniforme o de civil,
botas brillantes con espuelas de plata, de su faja, colgaba un brillante
sable, pistola calibre 44 y un rifle Minnie siempre engrasado. Su mirada
era amable, sonriente burlona, mostrando decisión, no tenía
señas particulares, salvo una quemadura en la oreja izquierda, el
conjunto inspiraba confianza y simpatía, casi siempre montaba un
caballo negro azabache”.
En resumen,
Blackburn había llegado de Tennesee para integrarse a la lucha de
Walker y éste lo nombró su asistente, llegándole a
profesar gran cariño. Sucedió que en el combate de “las cuatro
esquinas” donde la feroz refriega llegó hasta la lucha cuerpo a
cuerpo, las fuerzas de Walker sufrieron grandes pérdidas y salieron
en desordenada retirada.
Al llegar a
Rivas, el capitán Blackburn no apareció por ningún
lado, entonces Walker envió una compañía en su búsqueda
y regresaron con el cadáver del capitán, pero no traía
la cabeza. El jefe filibustero mandó de nuevo la patrulla en busca
de la cabeza de su amigo y regresaron al anochecer sin haber encontrado
nada.
Desde entonces,
relatan los lugareños que por las noches un caballo ronda las calles
en busca de la cabeza del Capitán Blackburn, entre Santa Ana y las
Cuatro Esquinas, “en idas y venidas”
internet: Eduardo Manfut P Diciembre 2000 |