Nataniel
(cuento mayangna)

Nataniel vivía en compañía
de su esposa y el pequeño hijo. Nataniel corría rápido
y éra ágil en el monte donde andaba todos los días
cazando animales.
Sus armas eran el arco y las flechas..
La mujer de Nataniel conocía
todas las señas que él utilizaba para anunciar su regreso:
cuando llegó, dulcemente tocó la puerta.
Un día llegó el diablo
a la casa de Nataniel y tocó la puerta. La esposa se dio cuenta
que no era Nataniel y no abrió. Entonces el diablo entró
con la fuerza y se comió toda la familia. En la casa estaba una
pequeña águila mensajera, que rápidamente salió
de la ventana para avisar a su dueño.
Nataniel abandonó el venado que
llevaba en su hombro y corriendo regresó a la casa. Todo estaba
destruido y bañado en sangre. Nataniel lloró y cayó
en una tristeza profunda; pero pensó en un plan para vengarse.
Invitó a todos los animales:
la Ardilla, el Conejo, el Sapo, el Cuzuco, los Venados y otros para que
le ayudaran a preparar la tierra para sembrar maíz.
Cuando llegó el tiempo de la
cosecha, todos muy alegres organizaron una fiesta invitando a los animales
grandes del bosque.
Invitaron también al diablo que
se presentó a la fiesta.
Los animales un poco antes de su llegada
habían preparado un plan: pusieron dos hamacas, una para el diablo
y una para Nataniel. Amigablemente le ofrecieron chicha y el diablo tomó
y tomó hasta dormirse.
A este punto empezó el Sapo a
dar las órdenes.
Le amarraron los pies y lo enrollaron
en la hamaca y empezaron a empujarlo de arriba a abajo, de un lado a otro
hasta que lo destriparon.
Así murió el, diablo y
Nataniel vengó a su familia. Tiempo después Nataniel mató
a toda la familia del diablo.
Centro Sociale °II Sorbo
Molto lontano da qui. Racconti, leggende e giochi dei popoli Sumu, Miskito,
Rama, Garifoni
Historia
del lagarto de arriba
(cuento rama)
Los antepasados.. que había en
este tiempo, se emborrachan con chicha.
Ponen maíz, hacen chicha de maíz,
y así beben demasiado bebida de maíz. Y así ahora
se emborrachan y se duermen. Pero no saben lo que les esta por pasar.
Pero en este tiempo había este
otro hombre, y a este hombre no lo quieren. Por eso el hombre nunca les
dice lo que esta por pasar. No le dan cama, y el hombre duerme al lado
del fuego. Y así, el lado del fuego es el lugar que tiene. Y así
cuando los antepasados se emborrachaban, y cuando se dormían, así
solo el hombre estaba bueno.
Hubo un día cuando se emborracharon...
todos se emborracharon. Pero no saben lo que les esta por pasar. Pero este
hombre sabe. El hombre ve que no lo quieren. Y por eso no les dice nada.
Y después, un día, se
emborracharon, todos se emborracharon, hombres y mujeres se emborracharon.
Se emborracharon y se durmieron.
Cuando todos estaban dormidos este lagarto
grande de arriba llegó. Se metió adentro de la casa, y entonces
se los comió a todos.
Cuando el lagarto se los había
comido a todos, entonces el lagarto salió de la casa. Salió
afuera en el sol.
Entonces salió al sol, y se duerme
afuera.
Entonces este hombre que había
se vino desde arriba. Se vino afuera con su lanza. Entonces este lagarto
estaba durmiendo, y el lagarto no lo ve.
El hombre viene hacia el, el hombre
va a matarlo, con lanza lo va a matar. Después este hombre peleó
con el. El hombre lo mata y lo deja afuera.
Este es el lagarto de arriba que se
comió a toda la gente, y se comió todos los bancos. Es el
lagarto muy grande que cuentan los antepasados.
Nora Rigby, (Wani # 6, CIDCA, Octubre - Diciembre 19&7)
(transcripción oral)
Hermano
Anancy y los monos
(cuento creol)
Bueno, este es otro cuento, un cuento
de Anancy, sobre Anancy:
Anancy si puso a trabajar y cultivó
la finca de bananos, y después de que cultivó la finca de
bananos y llegó a la perfección, los monos empezaron a robar
los bananos. Llegan y roban los bananos de Anancy.
Anancy dice, - Bueno - dice - no se
como vamos a agarrar a estos monos, porque hay muchos.
Dice - sabes que, mujer - dice, - voy
a hacerme el muerto y vos invitas a todos los monos y a todos los conejos
a que vengan a mi vela, y también a mi funeral.
La esposa dice - esta bien.
Dice que una mañana Anancy cae
muerto, estaba haciéndose el muerto, no estaba muerto.
Bueno, estaba haciéndose el
muerto, y la esposa comienza a dar la alarma.
Ay - dice - mi, mi marido esta muerto,
mi marido esta muerto.
Dice - manden a invitar a los monos
para que vengan y velen conmigo esta noche porque mi marido esta muerto.
Y uno de los monos era el compadre del
Anancy. Era compadre también. Así que mandó a invitar
a todos los monos a la vela. Así que se alistan y se vienen por
la vía del tren, en el tren.
Anancy estaba rígido y tenia
un buen palo a su costado y tenían un barril de chicha para embolar
a los monos y los conejos.
Bueno. Cuando llegan dicen - bien, el
compadre esta muerto. La comadre empieza a llorar.
Dice, -bueno, compadre, - dice - esta
mañana su compadre se murió de repente. Dice - velo, acostado
en la cama rígido y cubierto con una sabana.
Y tenía un gran palo a su costado.
Ese es el palo con que va a matar a esos monos esta noche.
Bueno. Y se ponen a tomar esta chicha.
Todo el mundo tomando chicha. Esta chicha es algo de maíz y dulce
o azúcar o algo con que hacen la chicha.
Empiezan a tomarla. En la noche los
monos comienzan a embolarse, y los conejos no estaban muy bolos.
Bueno. Comienzan a cantar: Hermano Anancy
murió, binyan, binyan, Hermano Anancy murió, binyan, binyan.
Entonces fue como a los doce horas de
la noche. La señora Anancy dijo - ahora es tiempo de cambiar esta
canción ahora. . Vamos a cantar: apaga la luz y pega
con el palo, binyan.
Bueno. Les da otra letra. Dicen que
vamos van a cantar y cambiar de himno. Apaga la luz y pega con el palo,
binyan, binyan.
Apaga la luz y pega con el palo, binyan,
binyan.
ahora - dice- todos ustedes pueden hacer
como dice la canción.
Dice - ustedes pueden apagar la luz
y cantar en la oscuridad. Apaga la luz y pega con el palo.
Bueno, a los muchachos les gusta la
oscuridad, así que se ponen a apagar la luz.
Wshh! Y se pone oscuro. Apaga la luz
y pega con el palo. Bueno, no saben lo que significa esta canción.
No saben lo que significa esta canción. Bueno, comienza este himno:
Apaga la luz y pega con el palo, binyan, binyan.
Los conejos alzan las orejas. Los conejos
dicen - no suena bien esta canción - dicen - tenemos que salir -
dicen - porque apaga la luz y pega con el palo no suena nada bien. Todos
los conejos salen y dicen, - bueno, con permiso, vamos a, este, pasear
un poco, y vamos, vamos a regresar. Y todos los conejos salieron y se sentaron
afuera.
Mientras estaban cantando esta canción:
apaga la luz y pega con el palo, hermano Anancy se levanta, y se levanta
con el palo y comienza a pegar a esos monos: bifffl queequee-quee-quee-quee-quee.
Comienza a pegarles a los monos en la
cabeza.
Bifff! Ustedes se están comiendo
todos mis bananos. Bifff! queequee-quee-quee-quee-quee.
Eso es el apaga la luz y pega con el
palo. Dice - voy a malmatar a todos los monos. Dice - bueno, esta bien,
ahora no volverán a molestar mis bananos.
Y todos los monos estaban heridos, algunos
muertos y todo así.
Bueno, esa fue la satisfacción
del hermano Anancy, matar a todos los monos.
Bueno. Ese es el fin de ese cuento,
ese cuento de Anancy.
John Hoim, (Wani # 6. CIDCA,
Octubre - Diciembre 1987) (transcripción verbal)
El
pez de oro
(cuento creol)
Era un pescador harapiento. Le gustaba
pescar y todos los días sale a pescar y agarra pescado y lo trae
y lo vende. Así que un día salió a pescar y no pescó
nada.
Cinco días lucha allí
hasta que pesca un pez de oro.
Y el pez le dice, - Tírame
de vuelta en el mar - dijo - te daré una recompensa! Así
que el viejo toma el pez y lo tira de vuelta al mar. Así que cuando
regresó a casa, su esposa le dice: - Que pescaste?
Dice - Vieja, - dice - solo pesque un
pez de oro. - Entonces que le hiciste? Dice - El pescado me dijo que lo
tirara de vuelta en el mar y me va a dar un recompensa.
Hmmm - dice - y que pediste como recompensa?
Dice - Nada. Ahora - le dice - vos sabes
que nuestra alacena esta vacía. No tenemos una miga de queso ni
un pedazo de pan para comer. Regresa y decile al pez que no queremos que
nuestra alacena esté vacía.
El pescador fue al mar -
dice -
"cabeza en el aire y cola en el mar,
pez, pez, escúchame."
El pez sale, - dice - que quieres?
Mi esposa dice que le diga que nuestra
alacena esta vacía. No tenemos una miga de queso ni un pedazo de
pan.
El pescado le dice: - Regresa a casa.
Ahora regresa a casa desanimado, porque
pues no recibió ninguna recompensa.
Regresó a casa y miró,
pero la esposa estaba contenta, sabes, así que lo llamó y,
pues, la mesa estaba bien puesta. Se sentaron y se divirtieron.
Unos días después, la
esposa le reclama, - dice - un pedazo de queso y un pedazo de pan no es
suficiente como recompensa.
Dice -Regresa y decile al pez que esta
vieja casa donde vivimos no es nada mejor que un chiquero.
Así que fue y llamó al
pescado.
- Cabeza en el aire y cola en el mar,
pez, pez, escúchame.
El pescado regresa - dice - Que quieres?
Dice - Mi esposa dice que le diga que
la casa donde vivimos no es mejor que un chiquero.
Dice - Regresa a casa.
En su viaje, cuando mira había
llegado una casa nueva. Tenían suficiente comida para comer. Y pensaban
que se estaban divirtiendo de veras.
Unos días después la vieja
empezó a reclamar otra vez ... así que fue y dice - Regresa
y decile al pez que quiero ser reina de la tierra y tener cienes de sirvientes
alrededor mío.
Fue y
- Cabeza en el aire y cola en el mar,
pez, pez, escúchame.
- Que quieres?
Mi esposa dice que le diga que quiere
tener un palacio y tener cienes de sirvientas alrededor suyo. para ser
la reina de la tierra.
El pescado le dice - Regresa a casa.
Y cuando fue en su viaje cuando miró,
era un bonito palacio, la vieja casa había desaparecido y llegó
un palacio. Y dentro de este palacio, todos los sirvientes estaban vestidos
de verde y blanco. Y la reina estaba sentada en un trono con una bonita
corona, con su traje purpúreo puesto, y llega a la puerta y la vieja
le dice,
dice:Fuera de aquí vos, pescador
harapiento - dijo - este palacio no es para pescadores harapientos como
vos - dice - tenés que ir a vivir con los chanchos.
El viejo salió de la casa allí,
y se quedó allí.
La vieja tenía sus sirvientes
trabajando con ella y mandó a llamar a su marido otra vez.
El marido entra y le hace una reverencia
y dice:
- Si, mi señor - dice - que
quiere usted?
Dice - Regresa y decile al pez que quiero
ser reina del mar y tener todos los peces para mis sirvientes.
Así que el viejo le dice, dice:
- Hay que cumplir con sus ordenes.
Así que se fue entonces. El día
que fue al mar allí, estaba muy, muy levantado.
Y llama al pez: -
Cabeza en el aire y cola en el mar,
pez, pez, escúchame:
- Nada.
- Cabeza en el aire y cola en el mar,
pez, pez, escúchame.
Así que el pez solo cae en el
agua, solo salía la cola, sabes, y no le contestó.
Así que entonces le dice al pez
- dijo -
Mi esposa dice que quiere ser reina
del mar y tener todos los peces para sus sirvientes.
Y el pez no le dio ninguna respuesta.
Así que regresando a casa - dice
- ahora se que mi esposa se va a sentir muy enojada.
Y llegando a casa, cuando mira, el bonito
palacio había desaparecido, la vieja en su misma ropa harapienta,
la misma condición, y, pues, le da la bienvenida.
Lo saluda con amor y alegría,
sabes.
Y eso fue el final porque, pues, siguió
reclamando cuando era reina, y se hubiera quedado así.
John Hoim, (Wani # 6, CIDCA,
Octubre - Diciembre 1987) (transcripción verbal)
Garra
grande y garra pequeña
(cuento creol)
Hace mucho tiempo habían dos
muchachos; a uno le decían Garra Grande y al otro Garra Pequeña.
Este ultimo tenía un caballo
pequeño y el primero tenía uno grande; pero Garra Grande
montaba tanto el caballo de Garra Pequeña que terminó matándolo.
Cuando este encontró muerto a
su caballo, le quitó el cuero y lo puso a secar.
Un día decidió salir a
vender el cuero.
Encontró a una mujer que estaba
horneando pan, y le dijo que el cuero de caballo servía para indicarle
a uno cuando estaba terminado el pan.
En ese momento percibió el olor
del pan y le dijo a la mujer que ya estaba listo.
Ella le creyó que el cuero de
caballo le había indicado que ya estaba terminado el pan, y se lo
compró.
Cuando Garra Pequeña encontró
a Garra Grande le dijo: - Tu mataste a mi caballo pequeño, pero
mira cuanto dinero le saque.
Garra Grande le preguntó donde
había vendido la came y le respondió que en el mercado. Garra
Grande dijo: - Si tu pudistes ganar tanto dinero con tu caballo pequeño,
yo podré ganar mas con mi caballo grande. Por lo tanto, mató
a su caballo grande y fue al mercado a vender la came. Se puso a gritar:
- Se vende came
de caballo. Un policía lo oyó
y le preguntó que estaba vendiendo. Cuando le dijo que era carne
de caballo, el policía se lo llevó preso. En la cárcel
decidió vengarse de Garra Pequeña tan pronto como estuviera
libre.
Cuando salió de allí encontró
a la madre de Garra Pequeña y la mató.
Cuando Garra Pequeña llegó
a la casa y encontró muerta a su mama, llevó el cadáver
y lo colocó de rodillas en la puerta de una tienda.
Cuando el dueño chino vio a la
mujer en la puerta le preguntó que quería. Como ella no contestó,
el chino la tocó con el palo de una escoba y la hizo caer sobre
el piso.
Garra Pequeña salió de
su escondite detrás de la puerta y acusó al chino de haber
matado a su mama.
Le dijo que tenía que pagarte
por lo que había hecho. El chino le pagó y Garra Pequeña
se fue a la casa.
Mucho tiempo después, encontró
a Garra Grande y le dijo: -
Tu mataste a mi mama, pero mira cuanto
dinero me dieron por ella.Garra Grande dijo: - Sí tu ganaste tanto
dinero por tu pequeña mama,
yo voy a ganar mucho mas por mi gran
mama. Así que mató a su mama y se fue al mercado. Se vende
came de mujer - gritaba. La policía lo oyó y fue llevado
a la cárcel. Mientras estaba preso se puso a pensar como vengarse
de Garra Pequeña.
En cuanto salió libre, agarró
a Garra Pequeña y lo metió en un costal al que amarró
la boca, y lo llevó al muelle.
El fin era tirarlo al agua para que
los animales lo devoraran; pero antes de hacerlo, decidió ir a una
iglesia a confesarse.
Así pues, dejó el costal
sobre el muelle, con su víctima dentro, mientras iba a confesarse.
Durante su ausencia, Garra Pequeña
empezó a gritar: - Me quieren mandar al cielo y no quiero ir.
Un pastor que pasaba cerca con sus ovejas
oyó los gritos y le preguntó que decía. Garra Pequeña
insistió en que el no quería ir al cielo y alguien lo iba
a mandar.
El pastor le dijo: - Bienpues, déjame
ir a mi. Garra Pequeña le pidió que abriera el costal y cuando
salió el pastor se metió y el amarró la boca; luego
se alejó con las ovejas del pastor. Cuando Garra Grande regresó
de la iglesia levantó el costal, lo tiró al agua y los animales
devoraron al pastor.
Mucho tiempo después, Garra Grande
encontró a Garra Pequeña con las ovejas y le preguntó:
- Que estas haciendo con esas ovejas? Garra Pequeña le contestó:
-
Cuando me lanzaste del muelle fue al
cielo y el Señor me dio estas ovejas para que las cuidara.
Garra Grande decidió ir al cielo
también y le pidió a Garra Pequeña que lo amarrara
dentro de un costal y lo lanzara al agua desde el muelle.
Garra Pequeña obedeció,
pero antes de lanzar a Garra Grande al agua, le dijó - Cuando llegues
allá abajo te darás cuenta.
En cuanto lo tiró al agua los
animales comenzaron a devorarlo y así encontró su fin Garra
Grande.
Virginia Sinclair Colindres,
(Wani # 10, CIDCA, Mayo - Agosto 1991)
El
tigrillo y el hombre
(cuento creol)
Había una vez un tigrillo que
vivía con sus padres. Al sentirse ya adulto, cuando tenía
como un año de edad, decidió salir con el fin de adquirir
experiencias y conocer al hombre.
Mientras iba por el camino . se encontró
con un pollito y le preguntó:
- Eres tu un hombre? El pollito le
contestó: - No, el que me cría a mi es un hombre.
Mas adelante se encontró con
un caballo y le preguntó:
Eres tu un
hombre? El caballo le contestó: - No, yo trabajo para un hombre
y ese hombre me monta.
Siguió caminando el tigrillo
y se encontró con un perro. El perro le dijo:
- No,
yo no soy un hombre, soy un perro_ Yo cuido a mi amo y le ayudo a cazar
en el bosque.
Siguió adelante y encontró
a un cazador con su escopeta, espada y puñal. Le preguntó:
- Eres tu un hombre? Y este le contestó:
-Si, yo soy un hombre.
Se trabaron en lucha. El tigrillo quería derribar al hombre para
comérselo. Pero este le dijo:
- Espera, tengo que hacer algo
por aquí. Se fue y regresó con su hacha y un montón
de leña, en la que abrió una grieta de una pulgada de ancho,
mas o menos.
Entonces le dijo al tigrillo:
- Ahora mete tu la mano aquí
adentro y ayúdame a romper esto.
En cuanto
el tigrillo lo hizo, el hombre sacó el hacha y la mano quedó
prensada en la leña.
El tigrillo dio un salto y gritó:
- Ay, ay.
Mientras tanto, el cazador tomó
un látigo largo y lo azotó.
El tigrillo lloró
y gritó: - No me mates, cazador, no me mates. Por fin, logró
sacar la mano e intentó lanzarse sobre el cazador.
Este levantó su escopeta y disparó;
no le dió, pero los perdigones le rozaron la cabeza quemándole
los pelos.
El tigrillo corrió hasta su casa
y le dijo a su mama: - Conocí al hombre y no quiero encontrarme
de nuevo con el, porque es capaz de matar.
Mira como me dejó la espalda
llena de verdugones, y mire como me quemó; sopló mi cabeza
y el aire de su boca mi arrancó todo el pelo. Por eso no quiero
encontrarme nunca mas con el.
Su mama le contestó: - Si, yo
te dije que cuando encontraras al hombre no querrás volver a pelear
con el.
Constantine Carlson, (Wani
# 10, COCA, Mayo - Agosto 1991)
La
resurrección de un tigre
(cuento
miskito )
Se cuenta que hace
muchos años en un pueblecito pequeño vivían cuatro
hermanos, de los cuales tres
habían
ido a la escuela y aprendido los diversos conocimientos de la época.
Pero el mayor, no había tenido la oportunidad de ir a un colegio
y carecía de la instrucción de sus otros hermanos.
Una vez los cuatro
hermanos se fueron a la montaña.y en el camino encontraron el esqueleto
regado de un tigre Se detuvieron y después de examinarlo, se dieron
cuenta que había muerto hace poco tiempo.
- Vamos a resucitarlo
- dijo uno de los hermanos.
- Es cierto, pongamos
en practica los conocimientos que adquirimos en la escuela dijo el otro.
Los tres hermanos
que habían ido a la escuela se consideraban sabios y hacían
alarde de sus conocimientos considerando que tenían la capacidad
suficiente para resucitar al tigre.
- Yo me encargaré
de armar el esqueleto - dijo uno.
El tercer hermano
dijo también con arrogancia: - Yo haré que se levanté
y empiece a andar.
Cuando dijeron
eso el hermano que no había ido a la escuela y que lo consideraban
un ignorante, dijo:
- Esperen un momento!
Si a este animal
lo resucitan nos comerá a todos.
Uno de los hermanos
dijo:
- Que idiota!
Mejor te callas, hermano. Después echaron a reír y se burlaron
de el.
- Esta bien me
callo - dijo - Pero déjenme que primero me suba a aquel árbol
y después resucítenlo.
En efecto, le dieron
tiempo que subiera al árbol y mientras se iba subiendo, los demás
hermanos se reían de el y le hacían burla una vez mas.
Cada quien empezó
a hacer la parte que te correspondía. Y cuando por ultimo le dieron
el soplo de vida, se levantó aquella fiera hambrienta, rugiendo
amenazadora mente, hasta que devoró a todos los que le habían
resucitado.
El único
hermano que se había subido al árbol, hizo todo lo posible
por salvar a sus otros hermanos sin lograrlo.
Con mucha cautela,
esperó que la fiera se alejara del lugar, y con mucho cuidado se
bajó del árbol y llegó al pueblo como pudo.
Aquellos jóvenes
fueron castigados por su soberbia al desoír los prudentes consejos
de su hermano, pues hasta el mas ignorante es capaz de dar grandes lecciones.
Avelino
Scott, Cuentos Misquitos - Miskitu kisika nani, 1989
Los
mangos de la muerte
(cuento miskito)
Convencidos que los muertos llevan una
vida normal en el cementerio, los pobladores de la comunidad de Dikua Tara
sembraron varios arboles frutales en el cementerio de la comunidad, donde
sobresalían los mangos y las naranjas.
Los líderes de la comunidad eran
muy celosos de las frutas en las épocas de producción porque
según ellos de ésta manera protegían la alimentación
de los muertos
..Los jóvenes de la comunidad
como siempre, desafiaban a los lideres con intentos nocturnos de robar
las frutas en épocas de cosecha.
Muchos habían sido capturados
y castigados por los ancianos en este intento, pero siempre habían
mas jóvenes con las mismas intenciones.
Una noche de luna durante el mes de septiemblre,
el joven Madal llegó a Dikua Tara desde Ti Kiamp para visitar a
su amigo Usiano... pero en ese mismo instante este junto con Adisman estaban
saliendo de su casa con la intención de robar mangos en el cementerio,
violando la vigilancia de los ancianos.
Estos convencieron a Madal, quien lo
acompañó para cometer el robo.
Cuando llegaron al portón del
cementerio, encontraron dormidos a los ancianos Kigirmu y Talabira, los
guardianes de esa noche; los jóvenes sin hacer ruido entraron por
el portón y se dirigieron hacia los arboles de mango.
Pero cuando habían avanzado como
cincuenta metros comenzaron a escuchar una voz: "este para vos y este para
mi; este para vos y este para mi" y ellos se aproximaron mas a los arboles
y vieron efectivamente a dos hombres, uno con vestido largo y de color
blanco, y el otro de color oscuro.
Por unos instantes Usiano, Adisman y
Madal quedaron inmóviles viéndose unos a otros sin palabras
y todos muy pálidos.
Madal que era el mas valiente del grupo,
sacando fuerzas, quien sabe de donde, fue el primero en hablar y dijo a
los demás: "no fregués, es Dios y el Satanás que se
están repartiendo a los otros muertos!!"
Y acto seguido los tres gritaron de miedo
con todas sus fuerzas y dijeron: "vamonos de aquí antes de que nos
reparten a nosotros!" Y los tres salieron corriendo y con sus gritos despertaron
y asustaron también a los vigilantes, los cuales también
salieron corriendo para sus casas.
Desde esta vez, nunca mas ningún
joven de la comunidad intentó robar los mangos de los muertos de
Dikua Tara... Pero saben que había pasado? ...
La verdad es que cuando Madal, Usiano
y Adisman llegaron al lugar de los mangos a Nicasio y Puskrip se estaban
repartiendo los mangos maduros que se habían robado.
Por eso se dice que también es
malo ser demasiado miedoso.
Rufino Lucas (Autonomía, Febrero 1997)
Los
duhindu de Kambla
(cuento miskito)
Hace muchos años,
cuando en Kambla todavía no vivía mucha gente y todavía
no sabían nada de plantas medicinales y no existían curanderos
y sukias, vivían allí muchos duhindu (duendes).
Ellos vivían
en el monte, apartados de las casas de las personas.
Sólo de
noche salían haciendo bulla y chiflando para llamar a la gente.
Cuando había
bastante luna, se lés miraba entre los árboles como hombrecitos
pequeños.
De vez en cuando
agarraban un caballo para montarlo.
No lo dejaban descansar
ni un minuto y al día siguiente lo encontraron muerto.
Un día desapareció
un joven de la comunidad.
La madre lo buscó
en todos lados pero no pudo encontrarlo.
Lloró, preguntó
a todos si no lo habían visto, pero nadie sabía algo del
joven.
Después
de 15 días apareció milagrosamente de nuevo, pero había
cambiado bastante.
Estaba delgado
y pálido, no quería ni comer ni hablar.
Estaba como enfermo.
No existían
todavía los curanderos, así que no sabían qué
remedio darle para curarlo.
Con el tiempo se
dieron cuenta que los duhindu tenían algo que ver en ese asunto.
Uno de ellos llegó
una noche y chiflando llamó al joven.
Con la fuerza lograron
que no saliera de la casa para que el duhindu no se lo pudiera llevar de
nuevo.
Pasaron los años
y la gente de las comunidades aprendió a utilizar el poder de las
plantas, a curar enfermos y hacer remedios.
Así lograron
liberar al joven del poder del duhindu.
Con el apoyo de
los curanderos y con rituales limpiaron toda la comunidad de Kambla y todos
los duendes se fueron de ese lugar.
Hoy en día
casi ya no hay duendes en Kambla.
Solamente en un
crique pequeño que queda detrás de lacomunidad se escuchan
a veces chiflidos de un duhindu que todavía anda por allí.
Florencia Hernández (Kambia, 26/6197) (recopilado por Christían
Schnar)
Las
coloradillas y las garrapatas pequeñas y grandes
(cuento miskito)
En tiempos viejos todos las coloradillas,
las garrapatas pequeñas y las garrapatas grandes vivían juntos
en un palo seco viejo.
Las coloradillas vivían en la
parte de abajo del árbol, las garrapatas pequeñas en el medio
y las garrapatas grandes en la punta del tronco.
Allí convivían y nunca
tenían problemas.
Un día llegó un pájaro
carpintero y empezó a picotear la parte central del árbol.
Las garrapatas pequeñas entonces
empezaron a molestarse creyendo que las coloradillas se habían subido
para golpear el palo,
Para mientras el pájaro carpintero
subió a golpear fuerte la punta del tronco.
Entonces también las garrapatas
grandes se enojaron pensando que las garrapatas pequeñas habían
subido a molestar.
- Déjennos en paz - gritaron -
no miran que el palo está bien viejo y no queremos que entre el
agua ya que está por empezar el invierno!
El pájaro carpintero siguió
golpeando el palo en todos lados causando así un gran pleito entre
los habitantes.
Decidieron entonces abandonar el palo.
Las garrapatas grandes se separaron y
se dispersaron por todos lados.
Las garrapatas pequeñas se fueron
también pero quedaron juntos.
Así también las coloradillas,
que abandonaron el palo.
Desde entonces hasta hoy en día
no se miran garrapatas y coloradillas juntos y hasta hoy en día
las garrapatas grandes viven solitas mientras las pequeñas viven
en manadas.
Morland Mülier (Bifwi, 261611997) (recopilado por Christian Schnarf)
La
venganza del hermano pobre
(cuento miskito)
Habían dos hermanos; uno muy rico
y el otro muy pobre.
El pobre - como se acostumbra entre los
miskitos - cuando faltaba algo en su casa llegaba a pedir donde su hermano
rico.
Y a veces, la esposa del hermano pobre
llegaba a pedir un poco de sal, azúcar, bastimento; o si no, el
hermano pobre iba; a prestar semilla de arroz o frijoles para la parcela
que iba a sembrar.
Así, el hermano rico llegó
a odiar a su hermano pobre y un día que mandó a pedir veinte
córdobas, le contestó que regresara mañana.
El hermano pobre se enojó con
su hermano por ser tan avaro; se quedó con la idea de hacerle pagar
todo lo malo que le había hecho.
Echó al hombro sus pertenencias
y emprendió su viaje.
Por espacio de tres semanas se internó
en una de las montañas y caminó dos semanas mas sin encontrar
lo que buscaba.
Había caminado mucho y estaba
cansado, pero después de dos cambios de luna encontró lo
que buscaba.
Comenzó a preparar la tierra y
cuando era luna llena, sembró su yuca, quequisque, banano, plátano,
frijoles y arroz.
Cuando comió la primera yuca de
su cosecha escribió una carta al hermano rico diciéndole
así:
- Hermano, estoy muy bien aquí.
El mantel que uso en la mañana, no lo uso a mediodía y el
que uso a mediodía, no lo uso en la tarde.
Los platos no son usados dos veces, después
del primer uso los tiro al basurero.
De una manera u otra la carta llegó
a manos del hermano rico.
Todo lo que tenía lo vendió
a un mal precio y salió a buscar a su hermano.
Después de dos meses de camino
por montes bien espesos, había agotado el dinero obtenido en la
venta de sus propiedades.
Y faltando una semana para completar
tres meses se encontró con el hermano pobre.
Cuando lo vio comiendo en una hoja, le
dijo:
- Idiay! No me dijiste que estabas muy
bien, y que el mantel de la mañana no lo usabas a mediodía,
y que el del mediodía no lo usabas
para la cena y que el plato que usabas lo botabas? - le reclamó.
- Hermano, acaso no es cierto eso?
Yo no te he mentido.
La hoja que uso para comer en la mañana
no la vuelvo a usar para el tiempo de mediodía, y para la tarde
recojo hojas nuevas.
Estoy pijudo! No tengo que preocuparme
por platos quebrados, por el lavado de los trastes, ni por su perdida.
Este,, bien seguro de que vivo mejor
aquí que allá.
Cuentos Misquitos - Miskitu kisi nani, (Palyumhpa, Río Coco,
CIDCA, 1985)
El
perro y el lagarto
(cuento miskito)
Esta historia, según cuentan,
ocurrió hace muchos años cuando los pueblos de las diferentes
tribus se peleaban entre si.
En ese entonces había un valiente
y aguerrido cacique para quien las mujeres constituían un
permanente obstáculo pues impedían que los soldados cumplieran
a cabalidad con las tareas de la guerra.
Por esta razón, ordenó
mediante una ley que las mujeres de la tribu fueran separadas de los hombres.
El decreto decía claramente que
las mujeres fueran trasladadas de inmediato a la ribera derecha de un caudaloso
río sin dejarles medio de transporte para que mantuvieran relación
con los soldados.
El decreto también decía
que si alguien quebrantara esa ley, seria fusilado en el acto.
Cuentan que uno de los soldados empezó
a desobedecer esa ley, pues secretamente iba a la orilla del río
en espera de alguna oportunidad para cruzarlo, atravesarlo a nado significaba
una muerte segura bajo las garras de las fieras que deambulaban por el
río.
Una noche estando sentado a la orilla
del río se le apareció un gran lagarto y le dijo:
- Hombre, que haces
aquí a estas horas de la noche?
Muy atemorizado, le respondió.
- Estoy intentando como cruzar el río.
Iba a pedirle que lo cruzara cuando el
lagarto moviendo su enorme cola se le acercó mas y le dijo en voz
bajita:
- No te preocupés que yo te ayudaré.
Pero debes jurarme que no le dirás a nadie que yo te ayudé
a cruzar el río.
- Trato hecho - le respondió con
jubilo y sin esperar mas se acomodó sobre la espalda del animal
quien con extremada rapidez lo condujo a la otra orilla.
- Acuérdese de mantener esto en
secreto - le recordó al retirarse.
Antes del alba, el hombre se despidió
de su recién conquistada mujer y se regresó al río
donde hacia rato que el lagarto lo esperaba con impaciencia.
- Apresúrese que ya esta amaneciendo
- le amonestó -. Y con rapidez zarparon hacia la otra orilla.
Si la vigilancia me descubre, o si ir
el llega a oídos del propio cacique que yo estoy ayudando a cruzar
el río, soy un lagarto muerto - pensaba.
El hombre le agradeció el servicio
y acordaron repetir la acción dentro de dos días.
Cuando llegó el día señalado,
los dos amigos se encontraron nuevamente y como la primera vez, el lagarto,
lo trasladó hacia el otro lado del río.
- Acuérdese de guardar esto en
secreto - le volvió a recordar.
EI hombre asintió con la cabeza
y partió a grandes pasos hacia la casa de su mujer.
Sin embargo, esta vez se despertó
gran curiosidad en la mujer por saber como hacia para cruzar el peligroso
río. Al notar que el con soldado no quería confesar la verdad,
lo amenazó con romper el del lazo amoroso que los tenia unidos.
Mientras tanto el lagarto que no se la.
había alejado, pudo escuchar parte o en de la discusión y
para no perder ningún otro detalle afinó aun mas el
oído para escuchar el desenlace.
Con sorpresa e indignación atada
escuchó lo siguiente: - El lagarto es onde quien me ayuda a cruzar
el río.
lo El lagarto sintiéndose traicionado
decidió tomar venganza. Cuando el soldado regreso al río
en la madrugada, lo recibió con toda normalidad como si no hubiese
ocurrido nada, y emprendieron el viaje hacia la otra orilla. Cuando iban
en medio del río, se detuvo y disgustado le hizo ver el error en
que había caído y el alto precio que tendría que pagar.
- Pagarás muy cara esta traición
- le dijo.
Desde ese momento nadó en dirección
al mar.
El desdichado soldado trataba de convencerle
diciendo que el no había roto el pacto, y que le perdonara si había
cometido un error ...
Sin embargo el lagarto le respondió
que se necesitaba un cementerio muy grande para enterrar los errores de
los amigos.
Dicen que el lagarto para desahogar su
cólera le pidió consejo a un toro que pasaba cerca de la
orilla del rio.
Que harías tu, si alguien a quien
le haces un favor, te traiciona?
- Yo lo haría pedazos con mis
cuernos - le contesto solidarizándose.
Con el apoyo que le acababa de brindar,
el lagarto nadó mas aprisa en dirección al mar y como buscando
mas opiniones le pidió parecer a un caballo flaco.
- Que harías tu, si alguien a
quien le haces un favor, te traiciona?
- Yo lo mataría a patadas - respondió
el caballo.
Mientras el lagarto se sentía
cada vez mas ufano ante el apoyo unánime que recibía, el
hombre estaba cada vez mas triste ante la proximidad de su muerte.
Ya iba cerca del mar, y hasta el ruido
de las olas se oía, cuando vieron a un perro sentado en la punta
de un pipante.
- Que harías tu, amigo, si le
haces favor a un hombre '` te traiciona después? - le preguntó
el lagarto.
- Dispénseme señor, soy
sordo de nacimiento y si me hablan de largo no logro escuchar - le respondió
agitando la cola.
Ante esto el lagarto se aproximó
mas a la orilla y le repitió la pregunta, pero el perro no logró
entender nada.
Entonces se le acerco aun mas, y teniéndolo
cerquita, le grito al oído:
- Que harías tu, si le haces favor
a un hombre y te traiciona después?
El perro que en realidad había
fingido ser sordo, aprovechó la oportunidad para ayudar al hombre
quien pudo saltar a tierra y escaparse de una muerte segura.
El lagarto burlado, lanzó todo
tipo de maldiciones al perro, jurando comérselo en la primera oportunidad.
Mientras tanto, el hombre y el perro sellaron una amistad que perdura hasta
el día de hoy.
Avelino Scott, Cuentos Misquitos - Miskitu kisika nani, 1989
La
historia de los hijos pérdidos
(cuento miskito)
Erase una vez un hombre que tenía
4 hijos, dos varones y dos mujeres, y al morir la madre de estos
muchachos, el padre se metió con otra mujer .
Toda la familia se encontraba en una
triste situación, toda la comida se les acabó y no había
de donde conseguir alimentación.
Entonces la mujer le dijo a su marido:
- Viejo, llévate tus hijos muy
lejos montaña adentro, bajo las lomas y las piedras, y el hombre
aceptó.
Los muchachos estaban escuchando esto,
y el mayorcito agarró maíz y frijoles y un poquito de sal.
Por la mañana dijo el papá:
- Bueno, tenemos que ir al monte y los niños aceptaron gustosos
ir allá.
Empezaron a caminar y caminar y al llegar
muy lejos,
dijo el papá:
- Hijitos míos, estense aquí,
yo voy a ir ahí nomás y cortaré un palo de ojón.
Llegando al lugar del palo de ojón
le dijo al pájaro carpintero:
- Estate picando el palo y cuando los
muchachos llamen "papá", les respondes: - "aquí estoy".
El pájaro carpintero aceptó
hacer así.
Y los muchachos llamaron: - Papá,
y les respondía: - aquí estoy!
De esa manera ya estaba anocheciendo,
entonces dijo el mayorcito: -
hermanitos, quédense aquí,
yo personalmente voy a ir a ver a papá.
Llegó y al espiarlo, solo vio
que había un pájaro carpintero macho; se encontraba en un
árbol picoteando a como suelen hacerlo.
Entonces se vino corriendo donde sus
hermanos y les dijo:
- Hermanitos, papá ya nos abandonó
y sólo está un pájaro carpintero picando el árbol.
Así que vámonos, pues el
sol ya se ha metido.
Los 4 niños caminaron y caminaron
y con lo poquito de maíz y frijoles que tenía el mayorcito,
comieron para no morirse de hambre.
Llegaron de nuevo a la casa y estando
debajo del tambo, el papá estaba hablando con la mama: - Ahora sí
comeremos bastante, ya que todos los hijos fueron extraviados.
En eso salió la vieja y al verlos
dijo a su viejo:
- Viejo, ciertamente los has llevado
a perder.
En eso le dijo el viejo: - Ya ves como
los perdí de verdad!
La vieja salió afuera y al ver
abajo dei tambo notó que se encontraban los cuatro niños.
Entonces dijo sorprendida:
- Viejo, cómo es que dijiste
que perdiste a los niños y aquí han llegado los cuatro y
están aquí?
El viejo, luego de venir a verlos, es
cierto dijo, parece que se regresaron.
Y al otro día dijo: - Esta vez
sí los llevaré a un lugar de donde no pueden regresar.
Los llevó y los perdió
entre montañas y grandes cerros.
Y esta vez al darse cuenta que se habían
extraviado, al llegar la noche, los cuatro se pusieron a llorar.
Y el mayorcito de todos dijo: - Señor,
por favor no nos abandones, nuestros padres nos han abandonado; por favor
danos fuerzas para sobrevivir.
Y de donde no había ninguna persona,
bajaron dos espíritus y se pararon delante del hermano mayor.
Cayeron delante de él y dijeron:
- Aquí estamos; como nos has
llamado nos han enviado!
No nos apartaremos ni saldremos de ti
hasta que crezcas.
Un espíritu era águila
y uno era león.
Y los muchachos comenzaron a caminar
y caminar y llegaron a salir por una playa; hicieron un ranchode madera
y el hermano mayor se fue al monte cargando su escopeta.
Y sucedió que un día, desde
donde no había gente llegaron dos hombres que salieron del monte
y esos seres eran diablos.
Y como las dos niñas ya eran señoritas,
vivieron con los diablos y luego se corrieron de sus hermanos y desaparecieron
en el monte.
Los hermanos comenzaron a buscarlas por
muchos días por los espesos bosques, los cerros más peligrosos.
Las buscaron por muchos días y
las encontraron.
Rescataron las dos hermanas, pero sólo
penalidades pasaron ya que ellas estaban bajo el poder de los hombres que
salieron del monte.
Lucharon para salvarlas y por finalizar
les dijeron las hermanas:
- Ya nos estamos cansando demasiado;
así que mátenos y déjanos y procura salvarte solo
con tu hermanito.
Entonces haciendo caso, mató a
las hermanas y las enterró.
Después de eso le dijo al hermano:
- Hermano, tú te vas por este camino y yo me iré por este
otro.
Entonces al irse el otro en su viaje
fue a dar en las faldas de un cerro y el hermano mayor fue a aparecer por
el mar.
Apareciendo por el mar pudo ver que allá
en la lejanía del mar seencontraba una mujer sentada sobre un palo.
Entonces el hombre le preguntó
a la mujer
- Qué estás haciendo aquí
y porque estás triste?
Y respondió:
- Estate viendo, más lueguito
vendrá una fiera por mi.
Un diablo maligno me robó.
De 12 hermanos que éramos, ya
se ha comido a 11 y yo soy la última.
El hermano mayor salió al mar
y llevó a la mujer a esconderse detrás de unos mangles y
el fue a sentarse en el palo en vez de ella.
Y preguntó:
- A qué hora es que llega el
animal?
Le dijo la mujer que llegaba a las nueve.
Cuando eran las nueve de la mañana,
el ser venía saliendo del mar, parecido a una casa.
Llegó y como el hombre tenía
sus animales, llegaron los dos, el león y el águila y los
dos destruyeron a la fiera del mar.
Así pudieron salvar a la mujer.
Y la mujer dijo:
- Me voy donde mi padre, tú tienes
que casarte conmigo.
Entonces dijo el hombre: - Mujer, eso
no es nada, no le des importancia.
No hay nada que agradecer por lo que
te he salvado.
Pero la mujer corrió donde su
padre que era el rey y luego de hablar con él se fueron a buscar
elhombre y después de encontrarlo, lo casó con su hija y
le dio su lugar y vivieron felices por mucho tiempo y luego murieron.
Colección Felipe Jackson. Recopilado por Díonisio Melgara
Brown (Waspam, Río Coco). Relatado por Julio Melendres (Tuskru Tara,
Río Coco, Enero de 1981)
Los
buscadores de oro
(cuento miskito)
Se cuentan de que algunos adultos les
gustaba andar buscando oro y cierto dia dos hombres salieron del pueblo
y se fueron a buscar el precioso metal.
En su caminata y busqueda fueron muy
lejos.
Al llegar al punto indicado, a como de
costumbre, levantaron su campamento. Esa noche durmieron haciendo sus planes
para el dia siguiente. Y al amanecer, uno de ellos salió a lavar
oro y el otro se quedó cocinando.
Y cuantan que el que salió rápido
encontró un buen lugar muy cerca de donde habían quedado
y en lo que estaba lavando, de repente se perdió.
Llegó la noche y como no regresaba,
el otro amigo salió abuscarlo y su sorpresa fue grande al ver que
se miraban puras señas de sangre que iban goteando. Eso fue el comienzo
de su largo caminar, ya que pasó buscando un mes. El pudo ver que
se había subido por una loma y que se había metido por un
gran hoyo. Tuvo un poco de miedo y decidió esperar a la entrada
para ver que pasaba.
Al rato vio que salía un tigre
de color negro que tenía el pecho blanco.
El hombre era valiente y esperó
que el animal sacara todo su cuerpo y cuando ya lo tuvo a su alcance, lo
mató.
Rápidamente se metió en
la cueva y vio que era una especie de cuarto pero estaba completamente
vacío.
El aspecto que se le presentaba era algo
espantoso: había un montón de huesos de animales y al revisar
bien, también pudo ver que allí estaban los huesos de su
amigo.
Esa era la prueba de lo que se imaginaba.
Su amigo había sido devorado y sin esperar más se vino al
pueblo y dio aviso a los familiares del hombre.
Aquellos estaban impacientes y al saber
la triste noticia, se pusieron muy tristes.
La verdad era que ese tigre se lo había
comido.
Los buscadores de oro y los cortadores
de tuno y chicle son los mejores testigos de esta clase de desgracias,
pues hay una costumbre de que cuando van a hacer esa clase de trabajo,
siempre la persona que queda cocinando deja hirviendo un montón
de manteca y debe estar listo en cualquier momento, pues siempre se espera
el ataque de una de esas fieras y ya han habido casos en que tigres han
sido matados a base de pura manteca caliente.
Ese fue el fin del infortunado hombre
buscador de oro.
Colección Felipe Jackson. Relatado por Larry Kitler Borge, (Waspam,
Río Coco, 1980)
El
viaje al otro mundo
(cuento miskito)
A un miskito llamado Nakili se te mudó
su esposa que él amaba muchísimo y visitando su tumba encontró
su alma que medía dos pies de altura y que anunció su próximo
viaje al otro mundo.
El marido quiso acompañarla pero
ella le contestó que no era posible satisfacer su deseo ya que él
todavía estaba vivo. El marido insistía y no fue posible
convencerlo que todavía tenía que quedarse en este mundo
y así empezaron juntos el camino.
Ella lo guió y lo condujo sobre
un sendero estrecho que nunca antes había visto.
Llegaron a un lugar donde volaron los
aves de rapiña; ella brincó asustada, pero él los
corrió y pudieron continuar el viaje.
Después de un rato el camino pasó
entre dos pinos que estaban muy pegados el uno al otro.
Estaban tan pegaditos que el alma de
la esposa pasó con dificultad entre ellos, pero él, teniendo
el tamaño de una persona normal, no logró.
Decidió entonces dar la vuelta.
Continuaron por el camino hasta llegara
un barranco que se podía cruzar solamente por un puente con la anchura
de un pelo humano.
Por debajo había una paila gigantesca
con agua hervida cuidada por las aves rapiñas.
El alma de la esposa que pesaba poco
y estaba pequeña pudo pasar el puente angosto, pero Nakili considerando
la poca distancia lo cruzó de un solo brinco.
Después llegaron a un gran río
donde encontraron un cayuco que canaletearon cuatro sapos.
En el agua miraron una gran cantidad
de peces pequeños, parecidos a sardinas llamados Blim o Bilim o
Bilam, que el alma confundió por tiburones en la otra orilla. Nakili
y el alma de su esposa miraron el país del otro mundo donde todos
parecían felices.
A las animas de aquellas personas que
no habían llevado una vida ejemplar, el cayuco se da vuelta y les
devoran las sardinas.
El cayuco con los sapos cruzó
la esposa al otro lado pero el hombre tenía que ver-como llegar
a la otra orilla nadando.
Allí fueron acogidos del "Más
Allá", que era una mujer robusta con muchos senos a los cuales llegaron
de vez en cuando los habitantes para mamar como bebés.
El "Más Allá" estaba muy
disgustada de la llegada de Nakiliy le ordenó de regresar a la tierra.
El pidió con insistencia que lo
dejara allí porque amaba tanto a su esposa que no podía separarse
de ella y finalmente logró que lo aceptaran en el reino del otro
mundo.
En este país nadie tenía
que trabajar, había abundancia de alimentos y bebidas ricos y diversión.
Después de haberse quedado un
buen tiempo, Nakili sintió el deseo de regresar a su tierra para
ver otra vez a sus hijos.
El "Más Allá" le dio el
permiso de irse bajo la condición de no regresar nunca más
hasta después de la muerte de su cuerpo.
Lo hizo sentarse sobre un bambú
grande y lo dejó ir por el río.
Después de un ratito Nakili se
dio cuenta de que se encontraba en medio del mar por las olas grandes que
lo circundaron; al fin una ola gigantesca lo tiró a la playa y lo
dejó frente a su casita.
Centro Sociale "ll Sorbo Molto lontano da quí. Racconti, leggende
e giochi dei popoli Sumu, Miskito, Rama, Garifoni
(Leyenda nicaragüense) |